Está en la página 1de 77

1

Billionaire Insta-Love 03
Avery Kaye
1

Esta traducción llega a tus manos gracias a la vocación de


las chicas de Sigma Draconis Books.

Apoya a los autores comprando las versiones que estén a


tu alcance o con reseñas positivas en la red.

Todos los derechos reservados a su respectivo autor/a.

¡Buena lectura!
1
1

Sinopsis

Sí, soy un príncipe. Pero no soy un príncipe... encantador. No


estoy buscando hacer, que la fantasía de Cenicienta se haga realidad.

Hasta que la conocí. Mi Riley. Mi sexy, pequeña y dulce


americana con un cuerpo hecho para el pecado.

Lo que es apropiado, ya que estamos en Las Vegas, la ciudad del


pecado. Donde cualquier cosa puede suceder. Incluso que un tipo como
yo se enamore… A primera vista.

Ahora que la tengo en mis brazos y en mi cama, no tengo


intención de dejarla ir. Sin importar lo que cueste.

No tiene ni idea de quién soy.

No tiene ni idea de lo que soy.

Ella no tiene ni idea de lo que estoy tramando...

Cuando averigüe la verdad, ¿me permitirá mi princesa limpiar el


barro de sus pies, o pondrá a este caballero de brillante armadura en la
batalla de su vida?

Advertencia:
Esta es una historia corta, sucia, exagerada de Amor-al-instante
que puede hacer que usted se deprima o se encienda y haga cosas
traviesas en la oscuridad. Si quieres una larga lectura que te llevará
todo el verano para terminar e inspirar profundos pensamientos
filosóficos, trata con La Guerra y La Paz.
1

Capítulo 1

Riley
¡Las Vegas, nena!
Estoy tan dispuesta a poner esa expresión a prueba. Sabes a cuál me
refiero, ¿verdad?
El que dice: "Lo que pasa en Las Vegas se queda en Las Vegas".
Sí, así es.
Después de ese último semestre (mi último semestre agotador, yey!) –
Pensé
¡Estoy lista para sacudir los talones y divertirme un poco! En la capital
de la DI-VER-SI-ON. Sé que después de esto todo será trabajo. Cuando
llegue a casa encontraré un empleo y me conformaré con la vida de un
adulto real, con facturas de servicios públicos y un préstamo para
automóvil y cosas así.
Por eso hice algo impulsivo. Y probablemente (definitivamente) estúpido.
¿Qué hice? Prácticamente limpie mi cuenta bancaria y compré unas
vacaciones en Las Vegas (boleto aéreo y hotel incluido).
Las tarjetas de crédito se encargarán del resto.
Ahora, antes de juzgar, déjame explicar.

Mi vida no ha sido tan buena. ¿Padres? ¿Qué son esos? ¿Amor? ¿Qué
es eso? ¿Afecto? ¿Estabilidad? ¿Diversión? Totalmente ajeno a mí.
Pero no estoy lloriqueando. He seguido adelante. No me detengo en el
pasado. Eso no logra nada. Es lo que es, y todos esos años de lucha se
me han hecho difíciles. Y avance. Hay algo que decir por eso.
Sin embargo, me he dado esta oportunidad para dejarme llevar. Para
hacer lo que quiera. Divertirme.
Tengo cinco días… Sólo cinco preciosos días… Olvidarlo todo y
soltarme. Ser salvaje – me digo a mi misma – Haz algo que no sea ilegal
(en Nevada). Y voy a hacerlo todo. Ir a los shows. Apostar. Tomar un
1

paseo en helicóptero sobre el Maldito-Hoover-Dam1.


Y si es posible, contratar a un prostituto para que se ocupe de un
asunto embarazoso. El de mi virginidad.
Sí, incluso en este día y edad, he logrado permanecer virgen a los
veintidós años.
Hay una razón sólida para ello, y no es lo que piensas. No tomé uno de
esos votos tontos y usé un anillo de bodas falso, prometiendo
guardarme pura para mi futuro marido. No soy tan dulce. Sí, hubiera
tenido la oportunidad hubiera saltado sobre el primer tipo al que le
hubiera desabrochado los pantalones. Pero, desde que salía con
Branson los cuatro años que pase en la universidad. Hasta que me dejó
hace un mes, y -siendo un devoto bautista- no creía en el sexo
prematrimonial.
Hasta que él jodió a la puta de Angus Hall y la dejó embarazada -me
dije a mi misma- seguiré siendo virgen.
Bien, ¡que se joda!
Hay mejores allí afuera.
Estúpido.
Bien parecido.
Más comprometido.
Idiota.
Estoy muy contenta de no haber tenido relaciones sexuales con él.
Porque entonces estaría muy enojada.
Más loca de lo que estoy ahora.
Quiero arrancarle la cabeza. Así que puedes imaginar lo mal que estaría
si hubiéramos follado.
¡Dios, espero que haya prostitutos en Nevada! Quiero un hombre que
me lance contra la pared y me tomé duro, sonrío.
Quiero ser arrastrada por la lujuria.
Quiero olvidar a esa comadreja tramposa.
Quiero una noche de despejar la mente, depravada, y pantis rasgadas
de placer.
Pero quiero ser inteligente al respecto. Y en Nevada, los prostitutos (y
gigolós, espero) están regulados o al menos eso creo.
Chequeados con exámenes regularmente. Y ese tipo de cosas, algo que
la gente común no hace.
¿Lo ves? Soy inteligente acerca de algunas cosas. Simplemente no soy

1
Es una excursión en helicóptero sobrevolando la presa Hoover situada en las Vegas.
1

tan buena en la selección de novios.


Viajar sola no es tan divertido. Pero es porque tengo la intención de
hacer algunas cosas vergonzosamente traviesas, me escapé, no dije a
mis amigos a donde me dirigía después de la graduación.
Consideré (por un minuto o dos) llevar a mi mejor amiga, Morgan, pero
decidí no hacerlo. Claro, ella es tan inocente, pero igual. Quiero
sentirme libre de hacer lo que quiera. Como dice mi voz interna de la
razón. (sabes aquella voz persistente, ¿verdad?)
Probablemente estaría gritando en mi oído todo el tiempo que estoy
aquí. No necesito agregar eso a la mezcla.
No. Estoy aquí para dejarlo todo atrás un rato.
Para ir a la quiebra.
Y todos esos otros clichés.
Comenzando ahora mismo.
En este minuto.
Reviso mi reflejo en el espejo del baño de mi habitación de hotel.
Tengo que decir que esas dos horas de rasurar y depilar, rizar y
maquillar han hecho algo bueno. Me veo más caliente de lo que pude
haberme visto alguna vez. Y el pequeño vestido que llevo (que ni muerta
usaría en casa).
Se aferra a mis curvas como una segunda piel.
Porque literalmente puedes ver todo debajo, ni siquiera puedo usar un
cinturón. O un sostén.
No querría que ninguna protuberancia arruinara la vista, ya saben.
Estoy totalmente desnuda debajo de mi vestido de fóllame. Y estoy lista
para la fiesta.
¡Que empiecen los juegos! - grito -
Guardo mi tarjeta llave en mi pequeño bolso de noche y deslizo mis pies
en los atractivos zapatos que tomé prestados de Morgan. Ellos, junto
con el extremadamente alto dobladillo de mi vestido, hacen que mis
piernas se vean de modelo.
Y el falso bronceado que compré luce fantástico contra las correas de
plata del zapato.
Esta noche me voy a mojar los pies, por así decirlo. Me sumergiré en la
piscina del pecado. Voy a beber un poco (o mucho) y jugar durante un
rato, hasta que termine (la miserable) asignación a los juegos de azar.
Luego regresaré a mi habitación, me masturbare con un poco de
pornografía y lo llamaré una buena noche.
Mi misión está establecida.
1

Aliso mis manos por mis caderas mientras abro la puerta de mi


habitación. Mi corazón aletea un poco. Dios, estoy nerviosa, con las
palmas sudando. Pero también estoy emocionada. Aquí, donde nadie
me conoce y nadie se preocupa, puedo ser cualquier persona que quiera
ser. Incluso un demonio del sexo con un apetito ilimitado.
Si esa soy yo. Demonio del sexo. A quién le gusta rudo.
Sonrió mientras camino por el pasillo como una modelo de pasarela.
Me acerco a los ascensores, presiono el botón y juego con la correa de
mi pequeño bolso de noche negro.
Hay seis ascensores en este hotel. Y me siento como siempre antes de
que uno se detenga en mi piso. El timbre suena, y sonrío para mí
misma.
Eso es todo. Mi primera noche de exceso sin culpa.
La puerta se estremece.
Y los jodidos ángeles cantan.
El ascensor está lleno de hombres calientes. Literalmente de pared a
pared. Cuando coloque mi puto trasero allí, seré la única mujer.
¡Es una señal! De Dios.
De acuerdo, tal vez no. Es más probable que sea una señal de alguien
más. El tipo con cuernos y una horquilla.
Doy un paso adelante, dejando que la multitud de chicos apuestos sepa
que no estoy esperando el próximo ascensor, que probablemente estará
lleno de octogenarios. Les doy una sonrisa descarada y me meneo en el
pequeño espacio entre los dos muchachos de enfrente. Se cambian
ligeramente para darme un poco más espacio. Sin embargo, estamos
cerca. La burbuja personal ha sido eliminada. Y estoy bien con eso.
Realmente bien con él. Por un lado, el atractivo de la izquierda huele
increíble.
Le miro a él, estudiándolo a pesar de que el abanico de mis falsas
pestañas es pesado.
Dios mío, es caliente.
Cabello oscuro. Siempre me han gustado los cabellos negros.
Branson era rubio.
Una profunda sombra de vello cubre su mandíbula.
Pómulos afilados y huecos tallados que le hacen parecer como si
estuviera tallado en piedra.
Y una boca que hace que mis entrañas se aprieten.
Esos labios, los que estoy admirando ahora mismo, están curvándose
hacia arriba. En una seductora media sonrisa.
1

Oooh. Me estoy derritiendo. Si tuviera bragas, estarían mojadas.


Quizás no necesite pornografía esta noche. Me masturbare con el
recuerdo de esa sonrisa.
Hola – digo - Soy Riley. Riley Hall.
Hola, Riley Hall – dice - Max.
Oooh, Max tiene un acento. Es sexy. Al igual que el resto de él.
Esperando que el ascensor se atasque o algo porque quiero hablar con
este guapo-con-acento, un poco más, mientras hago un poco de
maniobra girando y me muevo hasta que estoy frente a él directamente.
Echo un vistazo a los números iluminados por encima de la puerta para
medir mi tiempo. Estamos en el vigésimo octavo piso. Pero el ascensor
está avanzando a un buen clip. Este viaje terminará en un abrir y
cerrar de ojos.
Lo que significa que cada segundo cuenta.
- Oigo un acento - digo, con la esperanza de que él mire hacia lo alto de
mi vestido. Tendrá una buena vista de mi escote si lo hace - ¿De dónde
eres? -
- Belvaria - contesta.
No tengo ni idea de dónde es, pero no quiero parecer estúpida. Así que
sonrío y asiento con la cabeza como si supiera exactamente dónde está
- Oh, Belvaria – digo.
- ¿Sabes dónde está Belvaria? - pregunta Max de Belvaria.
- Sí, por supuesto que sí – digo, Sí es una mentira. Así que dispárame.
¡Vamos, Él es caliente! Y probablemente nunca lo volveré a ver.
Y yo soy una puta loca por el sexo.
Alza una ceja. - Eso me sorprende. No muchos estadounidenses lo
saben. -
- Sí, bueno, eso es porque la mayoría de los estadounidenses son
estúpidos- Nota mental: Buscar Belvaria lo antes posible.
Su sonrisa se ilumina. Está de acuerdo conmigo. ¡Estamos en un buen
comienzo!
- ¿Dónde está tu hombre? - Pregunta - Una hermosa mujer como tú no
debería vagar sola por esta ciudad.
¡Dios mío, él dijo que soy hermosa! - Tal vez en tus bosques, las mujeres
no viajan solas, pero aquí en el buen EE.UU. de América, las niñas
tomamos vacaciones por nosotras mismas. Siempre que lo deseemos.
- ¿Entonces no tienes hombre? - pregunta
¡Tan contento de estar preguntando! - No en este momento. ¿Te estás
ofreciendo para el trabajo? – digo seductoramente
1

-Quizás. Eventualmente - sonríe


Quiero gritar, acepto! Pero no quiero parecer demasiado ansiosa. Ya
sabes, porque entonces perderá interés. Golpeo mi barbilla y le doy una
sonrisa tímida - Hmmm. Consideraré tu oferta y te haré saber -
Me toma del codo.
Eso es un toque, amigo! ¡Un toque posesivo!
Recuerda, este chico no es un gigoló. Él no está regulado.
¿O es él?
- Espero que lo hagas - dice, con una mirada cada vez más intensa.
Oh infierno, ¿y qué si no es un profesional? Para eso son los condones,
¿no? Este tipo es tan guapo como cualquier gigoló podría ser.
El aire se está haciendo muy fino en este ascensor. Y cálido.
Resisto el impulso de ventilar mi cara llameante. - Voy a… - titubeo
El ascensor suena.
Maldita sea. Sabía que el final vendría demasiado rápido.
Estoy en el frente, bloqueando la salida de los chicos. Así que depende
de mí salir primero - Yo te haré saber. ¿Dónde te encontraré? - pregunto
Su mirada vagabundea por mi cuerpo y luego sube. Ni siquiera intenta
ocultar su lectura. Es audaz. Es audaz. ¡Me gusta! - Te encontraré –
dice
¿Promesa? - De acuerdo entonces. Te veré más tarde - dice
- Claro - digo
¡Oh Dios mío! Eso de verdad acaba de pasar? ¿Quién es esa chica
descarada. atrevida y coqueta?
Sintiéndome un poco inestable, pero decidida a esconderlo, salgo del
ascensor y me encuentro con el fresco de la planta principal del hotel. Y
mientras estoy fingiendo estar ocupada viendo el menú que cuelga fuera
del restaurante más cercano, el sequito se reúne, y mi extranjero
caliente se lleva al grupo. Desde el rabillo del ojo, los veo irse antes de
sacar mi teléfono para abrir Google y buscar Belvaria.
Es un país pequeño en el noreste de Europa.
Así que ahora lo sé.
Veo algunas fotos e información turística antes de apagar el navegador.
Con la posibilidad de que mi caliente Belvarian me pregunte lo que sé
de su patria, estoy armada con algunos hechos.
No estoy lista para comer, así que camino por el pasillo. Este lugar es
enorme, una ciudad dentro de un edificio, con restaurantes,
diseñadores (AKA, wow fuera de mi presupuesto) tiendas, piscinas,
spas, salones, lugares que albergan una variedad de espectáculos... y,
1

por supuesto, el gran casino. Lo nombras, y está aquí.


No hay razón, en realidad, por qué tendría que dejar este lugar... si no
fuera por ese pequeño tema que necesito corregir.
Entonces otra vez, quizá podría reconsiderar mis opciones. ¿Es
realmente necesario contratar a un profesional? En toda mi realidad
probablemente tendré que viajar un par de horas fuera de Las Vegas
para llegar a un burdel. Y luego no hay garantía de que haya un gigolo
masculino en la nómina.
Admito que no hice mi investigación antes de venir hay una razón
sólida para eso, no quería darme ningún motivo para cancelar, necesito
este viaje.
¿Hay tal cosa como un hombre prostituto legal en Nevada? Mi mente
inquieta quiere saber.
Cuando mis pies decidan que es hora de parar de caminar (lo que no
toma mucho tiempo), compro algunas fichas en la caja, mirándome
como una bandida de aspecto amistoso. Veinte dólares. No iba a durar
mucho a setenta y cinco centavos de dólar. Pero yo no estaba aquí para
jugar, de todos modos. Yo estaba aquí para vivir. Experimentar.
Para explorar y probar mis límites. Sentada en esta máquina dar
vueltas durante horas y horas no va a dejarme hacer ninguna de esas
cosas.
Para mi sorpresa el dinero no se lo traga en cuestión de minutos. El
bastardo sabe cómo fastidiar a una chica, cómo encadenarla. Yo doy y
él toma. Luego devuelve algo de lo que le he metido en la garganta. Y
cuando lo hace, me recompensa con este delicioso sonido ching ching
ching que me hace feliz.
No recuerdo el tiempo. Sigo golpeando ese botón y viendo las ruedas
girar y esperando el dulce ching ching ching.
Ah, y yo bebo las mejores margaritas del mundo. Eso también.
Mi camarera -que es tan caliente que estaría tentada a ser lesbiana si
no fuera tan aficionada a los hombros fornidos y de abdominales
rasgados- sigue trayéndome una nueva bebida antes de que haya
terminado la última. ¡Y son gratis!
El alcohol gratis sabe mucho mejor.
He perdido la noción del tiempo y el número de margaritas que he
consumido cuando siento un golpecito en mi hombro.
¿He acaparado esta máquina por demasiado tiempo? ¿Había alguna
anciana impaciente esperando a su novio mecánico?
Oooh, eso suena travieso.
1

Sonriendo y girando sobre el taburete. Es mi bello y sexy amigo de


Belvaria. ¿O fue Bolivia?
Oh, ¿a quién le importa? Una mirada de él y todas las fronteras
políticas se desvanecen.
Así como desvanecer algunas otras cosas. Es decir, mis límites
personales.
Muevo un brazo sobre su hombro - Ya era hora - digo
Él se ríe entre dientes. El sonido literalmente viaja a través de mi
cuerpo, vibraciones que hacen cosquillas en mi interior - Lo siento.
Tuve algunos... asuntos personales para atender – dice
Miro por encima de su hombro mientras uso su brazo para ayudar a
mantenerme firme en mis pies. - ¿Dónde está la pandilla? – pregunto
- Yo los deseche - dice. Él rodea su brazo alrededor de mi cintura y me
jala cómodamente a su cuerpo grande y duro. - Quería pasar un tiempo
a solas... contigo -
- Me gusta como se oye eso - digo
- Primero...- Presiona sus labios contra mi nariz.
Sólo me besó en la nariz.
Mi nariz. ¿Por qué? No es la parte más sexy de mi cuerpo.
¿Es una costumbre de su país? Preferiría que me besara más abajo.
Yo saco los labios un poco para enviarle un mensaje.
- Hay un pequeño juego en el que me esperan - me dice, ignorando mi
pista. Oh bien. Siempre hay tiempo para besos.
- Me gustan los juegos. ¿Qué tipo? - digo
- Póker - dice. Él desliza su otra mano por mi espalda, hasta mi culo. Él
le da una palmadita y un pequeño apretón.
Oh sí, definitivamente habrá besos más tarde. Y más. No voy a ser
virgen por mucho tiempo.
Mis entrañas se aprietan. Si estuviera usando bragas, ahora estarían
retorciéndose.
- Ven conmigo - ordena.
- Seguro - respondo. Él es el tipo más caliente que he visto. Y él me
quiere. Me gusta. ¿Cómo si pudiera decir otra cosa que no fuera sí?
Puedo ser una tonta, pero no soy estúpida!
1

Capítulo 2

Max

Mis bolas van a explotar. Aquí. Ahora mismo.


Puedo ver los titulares. ¡El príncipe sopla el taco en el casino de las
Vegas!
No soy tu príncipe típico. Realmente no doy dos mierdas sobre lo que
los tabloides estadounidenses escriben sobre mí. Mis hazañas hacen
que un pequeño y dulce Harry se vea como un monje.
Pero si me pillarán teniendo sexo en público, mis padres se enojarían.
Particularmente mi padre, el rey de Belvaria. Y mi hermano mayor, el
futuro rey de Belvaria.
Una parte de mí no quiere dar una mierda. Y esa otra parte quiere
empujar a mi pequeña americana caliente contra la pared y conducir mi
polla profundamente dentro de ella.
Sería divertido. Y muy gratificante. De muchas maneras.
Pero no, no puedo. No lo haré.
Y no tiene nada que ver con mi padre. O mi hermano mayor.
Es ella. Esta pequeña y dulce mujer. Con los labios exuberantes. Y
caderas blandas. Y encantadora chispa.
Ella es tan desinhibida. Es como si no supiera quién soy. Por supuesto,
ella no sabe. Ningún Noble Europeo viaja, incluso en los Estados
Unidos, sin ser reconocidos. Las chicas americanas están buscando
vivir esa fantasía ridícula del Maldito Príncipe Encantador.
Bueno, no soy un príncipe jodidamente encantador.
Un jodido príncipe nada más.
Un príncipe que estará follando a esta chica caliente pronto. Después
del partido.
Ojalá no hubiera aceptado jugar al póker. Me siento tentado a entregar
mi cuota de entrada y dinero en efectivo del juego al primer gilipollas
que vea y me retiro. O que uno de mis guardaespaldas juegue por mí.
Pero no quería perjudicar a los otros jugadores de una buena partida. Y,
1

en cuanto a mis guardaespaldas, les habría dado un merecido


descanso. Han estado junto a mí durante tres días. Sin parar. Soy un
idiota. Pero no soy tan imbécil. Todo el mundo merece un poco de
tiempo para sí mismo. Especialmente cuando están en un lugar como
este, donde cualquier vicio está al alcance.
Sexo.
Alcohol.
Drogas.
Juegos de azar, por supuesto.
Perversión de toda variedad.
Estoy aquí.
Y voy a jugar a las malditas cartas.
Ah, bueno, haré lo mejor.
Tomó la mano de mi pequeña princesa caliente y la llevó fuera del
casino principal. Nuestro juego está en la sala de altas apuestas, donde
la mayoría de los visitantes de las Vegas nunca darán un paso.
Donde voy a jugar con no menos de mil dólares de los EE.UU.
Rara vez pierdo, pero he tenido unos días malos. Es más probable que
salga de la habitación con más de cincuenta mil dólares. Pero no me
importa una mierda el dinero ahora mismo. Todo lo que puedo pensar
es en la mujer sosteniendo mi mano y que alegremente está recitando
hechos del sitio web de turismo de mi país.
Es entonces que me doy cuenta de algo impactante: ella puede no saber
quién soy.
¿Es posible?
La miro y ella abre los ojos de par en par. Están brillando de emoción.
No porque esté de la mano con un príncipe. No. Ella está emocionada
porque está en Las Vegas, y en Las Vegas todo es posible. Al menos, eso
es lo que me está diciendo.
No tiene ni idea de lo verdadera que es esa afirmación.
Aquí todo es posible.
Cualquier cosa en absoluto…
Cualquier cosa...
Una idea insana y loca aparece en mi cabeza.
Podría casarme. Aquí. Con esta chica. Podría casarme con ella y ni
siquiera se daría cuenta de con quién se estaba casando hasta que se
hubieran pronunciado los votos.
No sabría que se casaría con un príncipe. El Soltero del Año.
Ella no se casaría conmigo para ganar un título. O dinero. O fama. O
1

cualquiera de las otras ventajas que la mayoría de las princesas


aspirantes están buscando por casarse conmigo.
Si se casará conmigo, se casaría conmigo porque le gusto. Al menos, lo
que ella sabe de mí hasta ahora.
Lo cual no es mucho.
Interesante.
Es tentador.
-¿Has oído hablar, entonces, de la familia real de Belvaria?- Le preguntó
cuando ella rompe con su recitación impresionante de los hechos
turísticos de Belvaria para tomar una respiración (probablemente muy
necesaria).
- No - dice, lanzando su mano libre, con una ola de desprecio - Yo no
sigo a esa gente. No viven en mi mundo. Viven en un país de cuento de
hadas demasiado lejos de mi realidad para importarme. Al igual que las
celebridades estadounidenses. No me importa ninguna de esa gente.
Con su dinero y grandes mansiones y cosas así -
Respuesta interesante.
Pero no soy un completo idiota.
Sé que podría estar actuando, fingiendo que no tiene ni idea de quién
soy. Normalmente, eso es lo que sospecharía. Pero, extrañamente, yo le
creo.
- Sé a qué te refieres - le digo con un movimiento de cabeza.
- Sí. Todo lo que les importa es ir a fiestas de lujo y ceremonias de corte
de cinta... y producir herederos para la próxima generación de
cortadores de cinta - dice
- Tan cierto - estoy de acuerdo. En realidad esa no es mi vida. Por lo
menos, no del todo. Soy el segundo hijo de un rey. Tengo un negocio.
Trabajo duro. Y yo juego duro, también.
Y cortó la cintas ocasionalmente.
- Esa gente no sabe lo que es graduarse de la universidad y no tener ni
idea de dónde vas a trabajar o lo que va a hacer, o cómo vas a pagar el
alquiler - me dice.
- Absolutamente. ¿Crees que necesitas un trabajo? - pregunto
Sus hermosos ojos se ensanchan. Cuanto más hablo con esta
encantadora criatura, más me gusta. Ella está tan arraigada. Y honesta.
Casi con culpa. Pero es refrescante, no tener que adivinar lo que ella
está pensando.
- ¿Por qué? ¿Conoces a alguien que este contratando? - pregunta
- Yo podría - digo
1

Ella hace este pequeño salto lindo - Entonces estaría agradecida si me


das su información de contacto para que yo pueda enviarles un
curriculum vitae. Eso sería tan impresionante. No tienes idea - dice
emocionada
- Yo haré eso. Por supuesto -
Ella resplandece. Como una puta supernova.
Me enamoro. Justo ahí. En ese mismo momento.
¿Quién no lo haría? ¡Dios mío, mira esa sonrisa!
Haré cualquier cosa para hacerla sonreír de esa manera otra vez.
- Gracias - dice, su voz suave y dulce.
- De nada - le respondo.
Le miro la mano. Sus dedos son delgados y largos. Supongo que lleva
un anillo de tamaño seis.
Tal vez incluso más pequeño. Pero un seis será una apuesta segura.
Anillo.
Estoy pensando en comprar un anillo!
No puedo creer que esté haciendo esto. Estoy pensando en comprar a
esta chica extraña un anillo de bodas.
Ella vacila en la puerta de la zona privada de juego. - Espera. ¿Vamos a
entrar? Dice No entrar -
- Está bien - le digo
Ella estrecha sus ojos hacia mí. - ¿Quién eres tú? ¿El dueño de este
casino? - pregunta
- No. Sólo soy un invitado. Como tú - le digo. Abro la puerta,
mostrándole el interior de la habitación donde he pasado demasiadas
horas en esta semana. Decido que el juego de hoy será mi último. Por
un rato. Un largo rato.
Los otros jugadores están esperando. Ellos miran hacia nosotros.
- ¿Qué es esto? - Susurra.
- Un juego privado. Con algunos amigos. Ven. Puedes sentarte conmigo
– le respondo - Los otros jugadores me miran con hostilidad mientras
conduzco a mi quizás muy pronto esposa a mi lugar en la mesa. Me
siento y la tiró en mi regazo, donde ella no podrá ver ninguna de las
tarjetas de los otros jugadores. Su tamaño diminuto significa que es
ligera, pequeña y se adapta perfectamente a mí. A mi polla le gusta la
forma en que su suave culo se siente contra la parte superior de mis
muslos. Llevo su pelo a un lado y me inclino en ella, inhalando el dulce
olor de su piel. - Es importante mientras estamos jugando, que no
hables. En absoluto. O moverte. ¿Bueno? - le digo
1

Monette, sentado a mi derecha, se aclara la garganta. - ¿Qué diablos


estás haciendo, Drinova? - me pregunta
Monette. Terrible jugador de cartas. Pero un tipo bastante decente. Si
está preocupado por perder porque tengo a una mujer caliente sentada
en mi regazo, no debería estarlo. Si algo, ella me distraerá. -Estoy
enseñando a mi chica cómo jugar a las cartas.- le respondo
- Déjalo en paz - dice mi amigo Bienhoffo -Esto es sólo un juego
amistoso-
- No. No lo haré - gruñe Monette - No puede jugar con una perra en su
regazo. Eso está en contra de las reglas.
Nadie sino los jugadores en esta sala.
- Bien – digo. Sin perturbar, me paro y siento a mi dulce pequeña
americana en mi silla. - Ella jugará también.-
Ella parpadea sus ojos enormes hacía mí. -P... pero no sé cómo.-
balbucea
- Está bien- digo. Le dije al representante del casino, el tipo que trajo y
contó nuestras fichas para nosotros -Dale la mitad de mis fichas-
- Sí, señor - dice, levantando una rejilla y colocándola sobre la mesa
frente a ella.
Sus ojos se ensanchan aún más al ver la pila de fichas. Ella tiene
miedo. Puedo asegurarlo.
- Está bien - la tranquilizo - Simplemente diviértete. No te preocupes
por ganar o perder -
- Está bien - Ella sonríe - Si tú lo dices -
-Vamos a jugar algo sencillo- le digo al repartidor -Hazlo a cinco cartas-
-Sí, señor- Él reparte las cartas para la primera mano y el juego
comienza.
Una hora después, no sé cuánto. No cuento en la mesa. Nunca. Para mi
sorpresa, mi princesa está sosteniendo la suya. Ella es una aprendiz
rápida o ella sabía jugar - por lo menos un poco - antes de hoy.
No puedo creer lo sexy que es verla jugar. Es un maldito milagro. No he
perdido todas mis fichas, ya que estoy más centrado en ella que en mis
cartas.
Esta será la última mano. Ya he dejado que todos en la mesa lo sepan.
He terminado. Tengo mejores cosas que hacer esta noche que sentarme
con estos idiotas, intercambiando fichas.
Esta mano es de hasta tres jugadores. Yo. Mi princesa. Y Monette. Ella
sube. Es el turno de Monette. Entonces mira a mi princesa. -Estás
haciendo trampa- le gruñe. -No sé cómo, pero lo estás haciendo.
1

Esta chica no es una jodida principiante.


-¿Estás doblando?- le pregunto, sin estar de acuerdo ni en desacuerdo
con su argumento. Tengo mis propias sospechas allí.
Él golpea su mano hacia abajo –Sí-
Yo sonrío. Tengo una idea. Una idea brillante. Una que me garantice
que voy a conseguir lo que quiero.
No sé por qué no lo había pensado hasta ahora, pero no es demasiado
tarde. –Tíralas- le digo a mi muy capaz oponente -Pero de antemano. Si
gano, tienes que responder a la siguiente pregunta que te haga con un
sí, no importa lo que sea -
Sus ojos se estrechan. -¿Hay alguna pregunta que quieras hacer?-
pregunta
Asiento con la cabeza.
-¿Y si gano? -pregunta ella.
Pongo toda mi parrilla de fichas en el bote. - Es tuyo. Todo ello -
La sorpresa parpadea a través de sus ojos. Entonces sus cejas surcan.
Por primera vez desde que comenzó el juego, su cara de póker no es tan
pedregosa.
La tengo.
Creo.
Ella asiente y lanza sus cartas.
Un par de reinas.
Yo gano.
No puedo evitar sonreír mientras doy vuelta a la mías.
Casa llena.
Yo no espero. Acudo a la cajera del casino, diciéndole que estoy fuera,
rodeo la mesa y la levantó en sus pies, inclinándome hacia ella para
colocar mi boca sobre la de ella por fin.
He esperado demasiado tiempo para este beso.
Y es sólo el comienzo.
Es tiempo de reclamar mi premio.
1

Capítulo 3

Riley

Perdí.

Creo.

No puedo estar cien por ciento segura de eso.

Porque este beso... Oh, Dios mío, este beso. ¡Es una victoria! ¡Una
victoria enorme!

De hecho, nunca he estado tan contenta de perder un juego de póker en


mi vida.

Y eso es decir algo porque podría haber tenido mucho dinero si no


hubiera perdido. Al menos, por la apariencia de ese jackpot2. Ni siquiera
sé lo que esas pequeñas fichas valen. Podría ser un dólar cada uno. O
cien dólares. O... tal vez incluso mil.

En cualquier caso, había muchas. Ese tipo de dinero seguro que se


vería muy bien asentado en mi cuenta bancaria.

Mi cuenta bancaria vacía.

Por no hablar, ni siquiera sé lo que he perdido.

¿Él espera un sí? ¿Qué significa eso?

Tiene que ser una pregunta. Un infierno de pregunta. Si eso es todo lo


que quiere para su victoria. Mi sí a su pregunta.

Hmmm.

2
Jackpot es el pozo acumulado de cualquier juego de azar.
1

Basado en la forma en que ha instalado su lengua en mi boca, y sus


manos están agarrando mi culo a través de mi puto vestido, supongo
que él está esperando que yo diga sí al sexo.

¡Bueno, por supuesto que voy a decir que sí a eso! Tampoco tenía que
ganar un juego de cartas.

Le digo que sí con la lengua y los labios.

Le digo que sí con mi cuerpo, aplastándome contra él como una puta


total.

Le digo que sí con mis manos mientras le agarro los hombros.

¡Si si si! ¡Tendré sexo contigo!

Alguien se aclara la garganta y recuerdo que no estamos solos en una


habitación de hotel.

Estamos en público.

Woops.

Tiró de la parte de atrás de mi falda hacia abajo. Estaba muy alto.

Miró por encima del hombro. El hombre que había traído las fichas de
póker para el juego está de pie en la puerta, fingiendo que no ha visto
mi culo. Pero el color de sus mejillas y cuello dicen lo contrario.

- Señor, he cobrado su cuenta y he recibido su cheque. ¿Hay algo más


que pueda hacer por usted? - Dice el representante del casino.

-No. Gracias- dice. Mi hombre caliente se acerca al tipo de casino,


acepta el sobre que le entrega y lo mete en el bolsillo de su chaqueta.
Luego se vuelve hacia mí, dándome una maravilla de sonrisa torcida -
Ahora, ¿dónde estábamos?- pregunta

-Estábamos...- yo toso -Discutiendo mi pérdida. O más bien, la


pregunta a la que estoy obligada a responder-

Si – dice

Él toma mi mano en la suya. -Ven conmigo.- Él despide a los otros


jugadores -Hasta más tarde, Bienhoff, Monette - les dice

En un santiamén, me conduce a través del casino. No nos detenemos


en ninguno de los restaurantes o bares o tiendas. Supongo que vamos a
1

subir a su cuarto para que pueda recoger su premio.

Pasamos por los ascensores.

Huh. Tenemos que subir las escaleras si vamos a su cuarto. No hay


habitaciones en esta planta.

-Um...- apunto.

-Por aquí- dice. Sigue andando, por un pasillo más tranquilo que
alberga un puñado de boutiques de alta costura.

Al final veo una señal para la capilla.

¿Dónde diablos me está llevando?

Echa un vistazo a las grandes ventanas de las tiendas mientras nos


apresuramos por ellas. Coach. Louis Vuitton. Chanel.

Nos estamos quedando sin tiendas.

¿Hay un pasillo que corta fuera de éste?

Él se detiene.

Finalmente.

Frente a las puertas cerradas de la capilla.

Se deja caer sobre una rodilla.

¿Qué mierda está pasando?

Él está sosteniendo mi mano. Mirándome a los ojos.

¡Oh Dios mío! ¡Es una broma! Empiezo a reírme.

-¿Quieres casarte conmigo?- Pregunta.

Me río más fuerte. ¡Dios mío, qué gracioso!

¡Una propuesta de boda loca! ¡En Las Vegas! ¡Qué cliché! Es como
cuando Brittney Spears se casó con ese tipo. No recuerdo su nombre.

Parpadea.

Espera.
1

Él no se está riendo.

O incluso sonriendo. Bueno, está sonriendo. Pero no es una sonrisa de


sí es una broma.

Es una sonrisa de di sí, por favor.

¡Mierda!

Dejó de reír.

No puede estar hablando en serio.

-Mentí- confieso, tratando de sacudirme de nuestra apuesta. Nunca, en


un millón de años, he considerado esta posibilidad. -No sé nada sobre
tu país natal. Lo busqué en Google.-

-No me importa- dice

-Pero... ¿Hablas en serio? ¿Quieres...?- Una gran gota de algo (terror?)


Se congela en mi garganta. Yo trago. Difícil. -¡Pero yo no sé nada de ti!-
digo

-Perdiste la apuesta- me recuerda mi aspirante a novio.

-¡No pensé que la pregunta sería una propuesta de matrimonio!- digo

Sus cejas fruncen. -¿Estás renunciando?- pregunta

-No pero...- digo y no sé qué responder.

Mi cabeza da vueltas. Necesito sentarme.

Me siento. En su rodilla y colocó un brazo sobre su hombro para tratar


de evitar caer.

-No nos conocemos- le digo al piso porque no puedo mirar a este tipo a
los ojos ahora mismo -¡Esto es Loco! Quiero decir, sé de la mierda loca
que sucede en Las Vegas. Por eso vine aquí. Porque quería hacer algo
divertido y loco. Pero casarme no estaba en mi lista de deberes de Las
Vegas-

Su mano se desliza alrededor de mi cintura, llegando a descansar en mi


cadera. Ciertas partes de mi anatomía tienen gusto de él. Mi cerebro les
manda a guardar silencio.

Hay más en el matrimonio que sólo química sexual.


1

La hay, ¿verdad?

Gah!

Dejó caer la cabeza hacia adelante. No puedo casarme con este tipo.

Pero lo prometí.

Y me gusta. Al menos, me gustan las partes que he conocido hasta


ahora.

Que no es decir mucho.

-Si cambias de opinión acerca de estar casada conmigo en cualquier


momento, te permitiré anular el matrimonio- me tranquiliza.

Así que tengo una tarjeta de salida de la cárcel gratis.

Hmmm.

Considero mis opciones.

¿Casarse con este extraño? ¿O ir a casa y... y...?

-¿Estaremos viviendo en Bolivia?- Le preguntó, él no me mira de


inmediato. La verdad es que no tengo ni idea de lo que voy a hacer
cuando llegue a casa. Eso me asusta.

-Belvaria. Sí- me responde

Un grito de advertencia en mi cabeza.

Belvaria es otro país. Lo que significa que estaría dejando el buen


EE.UU. de América.

Con un desconocido.

¡Santo cielo! ¿Esto es una estafa?

¿Es un traficante de personas? ¿Prometiendo a una chica una vida


maravillosa en el extranjero, sólo para arrojarla a un burdel de mala
calidad en alguna parte?

Podría ser.

Sería una estupidez absoluta ir a cualquier parte con este tipo. ¿Y que,
si es el mejor besador en todo el mundo?
1

Y él es increíblemente hermoso.

Y rico (lo sé por ese juego de póker).

Ninguno de esas cualidades me dicen, que este tipo sea un buen


hombre.

-No puedo- le digo.

-Me lo prometiste- me recuerda.

-Lo sé. Pero trata de ver esta situación de mi lado. No te conozco.


Podrías ser uno de esos traficantes humanos que roban mujeres y las
venden como trabajadoras sexuales. Estoy lista para divertirme. Y tal
vez (definitivamente) sexo, pero yo sigo la línea al no salir de este
edificio hasta que sepa que estoy absolutamente segura-

Él asiente -Es suficientemente justo. No pensé en eso, el ángulo del


tráfico humano. Es una preocupación válida- dice

-Entonces, ¿lo entiendes?- preguntó

-Por supuesto. Sólo tengo que probar que estarás a salvo conmigo y
luego te casarás conmigo, ¿verdad? - pregunta

¿Qué pasa con este tipo y la cosa del matrimonio? No lo entiendo.

Los hombres que se parecen a él generalmente no corren alrededor de


los casinos de Las Vegas proponiéndoseles a mujeres extrañas,
¿verdad?

Tal vez lo hagan. Y quizás todos sean multimillonarios y príncipes


secretos, también.

Cualquier cosa es posible, ¿verdad? Después de todo, esta es la ciudad


del pecado. Donde las fantasías se pueden hacer realidad.

- ¿Puedes explicarme por qué estás tan empeñado en casarte? - Le


pregunto. Tal vez si puedes arrojar algo de luz sobre eso, no querría
tomar el primer taxi fuera de este lugar y saltar en el próximo vuelo a
casa -

- No puedes irte.- Sus lindas y adorables cejas se entrecruzan y su boca


se curva en una mueca.-Por favor, prométeme que no te escaparás -
dice. Se mete los dedos en el pelo, arruinando sus ondas y las despeina
-Lo siento, te estoy asustando. No es mi intención. Es que... de donde
1

vengo, soy un poco... una celebridad. Y por eso las mujeres siempre me
persiguen por lo que pueden obtener de mí. Eres la primer mujer a la
que parece que le gusto por lo que ve en mí, en lugar de lo que ella cree
que puede conseguir.

Interesante.

¿Así que he logrado encontrarme con una celebridad de Bolivia?

Examinó sus hermosos rasgos, rebuscando en mi cerebro ligeramente


lleno de alcohol para intentar reconocerlo.

No funciona. Por lo que puedo decir (en mi actual semi estado


achispado) nunca he visto esos pómulos angulares, o esa boca besable,
o esos ojos profundos y oscuros.

Una cara casi demasiado hermosa para ser real.

No. Nunca lo había visto antes. Lo habría recordado si lo hubiera hecho.

Entonces trato de recordar lo que ese otro jugador de póker le había


llamado…antes de que lo callara? ¿ Driessen? Comenzaba con un D.

-¿Qué tan famoso eres? -pregunto.

-Tan famoso que esperaba que me reconocieras- dice

¿Con quién carajo estoy sentada? -¿Estás en el cine?- preguntó

-No-dice mi celebridad misteriosa.

-¿Un músico? ¡Oh, siempre he querido salir con una estrella de rock!-
digo

Mi estrella del rock sacude su cabeza, sus labios curvados en una


sonrisa atractiva, desequilibrada. -Lo siento, no- dice

Hmmm.

Me pregunto... -¿Vas a contestar no, a todo lo que diga no importa lo


que te pregunte, ya que te agrada que no lo sepa?- Le pregunto.

Él se encoge de hombros con sus hombros anchos. -Tal vez - dice

Cruzo mis brazos a través de mi pecho. -Si no puedes ser honesto


conmigo, ¿cómo esperas que esté en el altar y prometa amarte, honrarte
y obedecerte?- pregunto
1

-Bueno, esperaba que no importara– dice. Algunos de los destellos se


desvanecen de sus ojos. Su mano se mueve de mi cadera.

Algo ha cambiado.

Una pared ha subido. Una barrera.

Realmente no quiere que lo sepa.

¿Quién diablos es este tipo?

-Lo siento. Tal vez la vida me ha enseñado a ser cautelosa- explico, por
alguna razón, sintiendo que le debo una disculpa, lo cual es ridículo,
por supuesto. Después de todo, él es el que me hizo una pregunta
insensatamente inapropiada. -Siendo escéptica. Porque si no lo soy,
podría salir herida. O peor-

-Lo entiendo- dice

-¿Lo haces?- Empujo -¿Realmente lo entiendes? Porque estamos


hablando de una chica que no tiene absolutamente nada a su nombre
más que un nuevo y brillante título universitario en contabilidad. Y lo
conseguí sólo porque soy - era - un niña en el sistema de adopción por
lo que califique para la universidad gratuita.-

¿Hija adoptiva? - Se hace eco, como si no tuviera idea de lo que eso


significa.

-Sí. Mi madre perdió la custodia legal mía hace años. Ella es...- Dios, no
puedo creer que esté a punto de decirle a un tipo que apenas conozco el
secreto más grande y horrible de mi vida, pero, ¿qué diablos tengo que
perder?

Lo más probable es que nunca lo volveré a ver después de hoy. -Es una
drogadicta y una puta. Y no la he visto en ocho años. Desde que tenía
catorce años. Ella desapareció un día mientras yo estaba en la escuela y
nunca volvió- digo

-Yo...- Sus ojos se suavizan y la pared que él había erigido, lo veo


empezando a desmoronarse.

Este tipo es tan cauteloso con su corazón como yo.

Entonces, ¿qué diablos le hizo hacer algo tan loco como proponérmelo?

-Lo siento- dice. -Por tu madre-


1

-Lo hizo dos meses antes de que tuviera que pedir ayuda. No quería
hacerlo. Porque sabía que una vez que lo hiciera perdería el control de
mi vida. Me obligarían a vivir en otro lugar, donde el estado decidiera
que debería hacer. Y me vería obligada a cambiar de escuela. Me
gustaba la escuela. Me gustaban mis amigos. Allí, la gente me
respetaba. Y les importaba- digo

No dijo una palabra, simplemente negó con la cabeza.

¿Qué significaba eso? ¿Tenía lastima por mí ahora? ¿Me estaba


juzgando? Dudaba que quisiera casarse conmigo después de oír esa
horrible historia. Probablemente ni siquiera quería tener sexo conmigo.

Regresar al Plan A.

O tal vez... joder. Me quedaré virgen para siempre.

El sexo esta probablemente sobrevalorado de todos modos.

Me paro. No pertenezco a la rodilla de este tipo.

Ni siquiera pertenezco aquí, en esta estúpida ciudad donde los extraños


proponen matrimonio como si esos votos no significaran nada, como si
no fuera más importante que cenar juntos. O un puesto de una noche.

Este lugar no soy Yo.

Es hora de irme a casa.

Estas vacaciones se han ido por el camino de un mal viaje de heroína.


Es retorcido y confuso y estoy en él.

Necesito uno de esos tragos de rescate.

Mis tacones de prostituta chasqueaban con el click-clack en los suelos


de piedra pulidos cuando corrí en un retiro precipitado del que sería mi
prometido.

¿Qué estaba pensando, al llegar a un lugar como este sola?

Claro, soy una chica de la calle. He tenido que raspar y fregar mi


camino a través de una buena parte de mi vida. Sé cómo protegerme.
Sin embargo, ¿por qué pensé que cualquier cosa sería diferente aquí?
Como Las Vegas sería el mágico lugar de cuento de hadas donde los
deseos secretos podrían hacerse realidad.
1

¡Idiota! ¡Eso es lo que soy!

Es hora de ir a casa y encontrar un trabajo y un apartamento que


pueda pagar. Usaré el dinero que no gaste aquí como pago inicial. Eso
debería comprarme un lugar decente para vivir. Mejor que los
vertederos que mi madre solía conseguir para nosotras cuando todavía
era parte de mi vida.

En el ascensor, presiono el botón de arriba y espero a que el ascensor


llegue. Detrás de mí oigo pasos lentos y pesados.

Me está siguiendo, Sr. Gran Celebridad.

Lo siento detenerme detrás de mí. Sensación. No escucho. O veo.


Cuanto más se acerca, más lo siento en la piel.

¿Dónde mierda está el ascensor?

-¿A dónde vas?- Pregunta.

-A Casa- suspiro

-¿Por qué? ¿Te dije algo que te molestara?- dice

¿Qué mierda? ¿Realmente necesita que lo deletree para él?

-Mira- le digo - así que eres una gran celebridad en Bolivia. ¿Tal vez lo
estás haciendo para tener un poco de tiempo en los tabloides? Como
dicen, mala prensa es mejor que ninguna prensa, ¿verdad? ¿Dónde está
el fotógrafo? ¿Escondido en la esquina?-

- No hay fotógrafo- dice

-Lo que sea. No me importa. Todo lo que sé es que el matrimonio no es


una broma para mí. No me voy a casar con el primer gilipollas que me
pide que tenga un nuevo apellido y un techo encima de mi cabeza. Lo
haré en mi...-

Él golpea su boca contra la mía.

Bueno, ¿qué significa esto? Estoy tan jodidamente confundida.

Su lengua empuja su camino dentro de mi boca y me quedo allí,


congelada en su lugar, sin saber qué hacer.

Sus manos se deslizan alrededor de mi cintura y él me empuja contra


su cuerpo grande y voluminoso. Y wow, lo hace bien, esa pequeña cosa
1

con sus dientes.

Y sus brazos son tan fuertes.

Huele muy bien también.

Entonces, ¡qué pasa si sus besos saben mejor que el dulce brownie! Él te
está usando. Eso tiene que ser.

Pongo mis manos en su pecho, con la intención de empujarlo lejos, pero


él deja mi boca para regar besos por un lado de mi cuello, golpeando mi
lugar de cosquillas, detrás del lóbulo de mí oreja. Me estremezco.

Ya ha encontrado mi punto débil.

Eso es. He terminado. Me rindo. Me oigo gemir.

Una de sus manos se desliza por mi cuerpo hasta mi pecho, y como la


vagabunda descarada que soy, arqueo mi espalda, empujando mi tierna
plenitud en su palma, pidiendo más.

Qué puta soy. Aquí estoy, yo, la cabeza echada hacia atrás y los ojos
cerrados, dejando que este hombre extraño de una tierra lejana me
haga cosas sucias en público.

Pero ser una zorra se siente bien. Mal.

Estoy cometiendo un error. Un gran error.

Puede ser justo sobre esto, me digo. Mi primera vez. Eso es todo.

No. No, no puede. El Sr. Gran Celebridad quiere algo. ¿Qué es?

Su mano se desliza hacia abajo, encuentra el fondo de mi falda y se


desliza debajo de ella. Pasa la punta de los dedos por mis labios
hinchados. Mis labios desnudos del coño.

¡Oh Dios mío!

¡A quién le importa lo que quiere!

Sé lo que quiero.

Lo quiero.

Él rompe el contacto y los dos tragamos aire. Sus ojos son pesados
mientras que me mira abajo, su boca hinchada de los besos ásperos
1

que él me ha dado -Tengo otra propuesta- dice-Creo que no te


importará aceptarla-

-¿De Verdad? ¿Vas a hablar de esto ahora? ¿Alguien te ha informado


que tienes un muy mal sentido del tiempo?- digo jadeando

-Sí. De hecho, he escuchado eso muchas veces – admite -Propongo otro


juego de cartas. Tendré a uno de mis hombres. Una mano. Rápido.
Fácil. Cualquier juego que quieras.

Otro juego de cartas.

Hmmm. Ahora eso es algo que puedo hacer.

Una idea se forma en mi cabeza.

-¿Las apuestas? -pregunto, sospechando que está a la altura de algo


súbito. Lo golpearé. En su propio juego, por así decirlo.

-Si gano, estarás de acuerdo en casarte, con el entendimiento de que


serás libre de salir en cualquier momento, por cualquier razón, sin
consecuencias- dice.

No hay sorpresas.

-¿Y si gano? -pregunto. No tengo intención de perder. Porque jugaremos


mi juego. El juego que nunca he perdido.

-Entonces seré tu hombre por una noche. Y te daré doce horas de


orgasmos tan alucinantes, que no podrás ni siquiera moverte- dice

¡Ahora eso es una victoria!

-Suenas muy seguro de tus habilidades- me burlo.

Su sonrisa torcida es cien por ciento malvada. Malvado bueno - Eso es


porque lo soy- dice seguro. Él extiende una mano -¿Tenemos un trato?-
pregunta

Le doy una mirada hacia arriba y hacia abajo.

¿Tener mi primera vez con alguien tan maravilloso como este? Y


misterioso. Y sexy.

¡Definitivamente va a ser memorable! Pongo mi mano en la suya –De


Acuerdo- le doy la mano.
1

Nos estremecemos.

Luego me agarra de nuevo en sus brazos, me jala el pelo y sella nuestro


trato con un beso.
1

Capítulo 4

Max

- Se llama Rompehogares - me dice ella.

Rompehogares.

Nunca lo oí.

Estoy en problemas.

Sergey, jefe de mi equipo de seguridad, dice: - Necesitamos dos mazos


completos. No Bromea - Entonces ella me sonríe.

Sí, estoy en problemas. Así le llamas a tener relaciones sexuales con


esta hermosa mujer durante las siguientes doce horas.

La forma en que lo veo, no hay que perder esta apuesta. Si gano,


obtengo una inteligente, bella y honesta esposa americana.

Y si pierdo gano una noche de sexo... y luego una inteligente, hermosa,


y honesta esposa americana.

Ella es mía.

De cualquier manera.

-Sólo se puede descartar en cuatro pilas, descartando en orden, ases y


reinas- me enseña.

Mierda, he perdido la mayor parte de su explicación del juego.

Espera, no me importa. Porque voy a ganar de cualquier manera.

Asiento con la cabeza y trato de prestar atención al resto de las reglas.

Es un juego de borrachos complicado, pero puedo manejarlo. El objetivo


es jugar todas las cartas en nuestras pilas de sorteo.
1

Sergey reparte nuestras cartas. Cinco en nuestra mano, veinte boca


abajo como nuestras pilas. El resto se coloca boca abajo como una pila
de sorteo general.

Los reyes son comodines.

Me deja empezar primero.

No tengo ases y no puedo jugar a los cinco en la parte superior de mi


montón de sorteo, así que descarto un jack, creando una nueva pila de
descarte para mí.

Ahora es su turno.

Ella juega cinco cartas, incluyendo dos de su montón de sorteo. Luego


se desprende.

Tengo un mal comienzo. Pero no me importa. Como he dicho, yo gano


no importa qué.

Mi segundo turno es un poco mejor que el primero, pero el suyo es más


largo. Me siento y la veo tirar y descartar, tirar y descartar. No va a
tomar mucho tiempo para que ella gane este juego.

Va a ser el sexo, no una boda, esta noche.

Mi polla está feliz por eso.

Al final de mi tercer turno, ella frunce el ceño. -¿Estás perdiendo


intencionalmente?- dice

Sí, lo admito. Mi ego está ligeramente magullado por su contención.


Sólo un poco, aunque. - No. Por supuesto que no. Nunca lo había
jugado. No conozco este juego - le digo

Eso satisface a mi dulce, estratégica y pequeña americana, a los quince


minutos ha ganado, sin disculpas. De hecho, ella se ve muy satisfecha
consigo misma.

Ella golpea sus pequeñas manos delicadas sobre la mesa. -Eso es todo.
Yo gano. Tengo mi propio puto para esta noche- dice feliz

-Sí, lo tienes- digo mientras estoy de pie. Mi polla ya está lo


suficientemente dura como busto de concreto. Esto va a ser un infierno
de una noche. -¿Tu cuarto?-
1

-Eso está bien para mí- responde

Ofrezco mi mano y ella desliza la suya en ella. Me gusta cómo se siente,


caminamos por el vestíbulo del hotel con su mano en la mía. Le estoy
diciendo a todos los imbéciles que pasamos que esta mujer es mía. Toda
mía.

Pronto habrá más. Un anillo.

Un vientre hinchado.

Mía.

Estoy muy cerca de ella mientras montamos el ascensor hasta su piso.


Ella está nerviosa. Su pequeña mano tiembla ligeramente, su palma
húmeda.

¿Nunca ha tenido relaciones de una noche? ¿Es ésta su primera? Será


la última. Me aseguraré de eso.

Quiero tirar de ella en mis brazos y sostenerla, pero sé que si lo hago


ahora no querré soltarla.

Detendré el ascensor y la haré tener un primer orgasmo aquí.

Hmm. No es una mala idea.

Busco el botón rojo para detener el ascensor, pero las puertas se abren
y ella me jala. – Hemos llegado a mi piso - dice.

Maldita sea. Perdí esa oportunidad. Pero habrá otras.

La próxima vez.

Ella me conduce por el pasillo semi oscuro, deteniéndose en su


habitación y entrando.

Su habitación es mucho más pequeña que la mía, la suite del


penthouse. Con una cama tamaño king-sized en su centro, frente a un
armario y televisión. Las cortinas ya están cerradas, la habitación
demasiado oscura para mi gusto.

Quiero ver cada centímetro de esta hermosa mujer mientras le hago el


amor. Pero cuando prendo la luz, la apaga inmediatamente.
1

-No. Luces apagadas, por favor- dice nerviosa

¿Se avergüenza de algo? ¿No se da cuenta de lo hermosa que es?


¿Cuánto la deseo?

Sin embargo, cumplo con su deseo y dejo las luces apagadas.

Se detiene en el centro de la habitación y agita las manos. -Yo... una


bebida?- balbucea

-Ven aquí- Le acarició la barbilla, levantándola hacia arriba. Su mirada


está rebotando alrededor de la habitación. Ella no me mirará.

Ella es tan asustadiza como un potro recién nacido.

Eso es caliente.

Presiono mi pulgar contra su labio inferior y su barbilla hasta que sus


ojos encuentran los míos. Al final. -¿Qué sucede?- preguntó

-N-nada- balbucea. Su voz es tan baja y cautelosa.

-Podemos tomar las cosas con calma- le digo, con la esperanza de que
se tranquilice. Me gusta el sexo tanto como al resto de la gente.

Y seducir a una chica tímida es un giro serio. Tal vez incluso más que
tener relaciones sexuales con una chica agresiva.

Pero no entiendo el cambio repentino de la chica que jugó cartas para


ganarme a esta, que parece una virgen a punto de ser sacrificada a un
dios pagano.

Conocerla. Un beso le ayudará a relajarse, inclino mi boca sobre la


suya. Al instante, mi cuerpo se calienta. Sabe mejor que los vinos más
caros de la colección de mi padre. Dulce y adictivo. Y me encantan los
pequeños gemidos que me da cuando mi lengua traza el contorno de
sus labios.

Coloco un brazo alrededor de su cintura y la empujo hacia mí. Su suave


cuerpo encaja perfectamente contra mis ángulos duros. Es femenino,
exuberante y tentador, y ya estoy teniendo dificultades para
contenerme. El beso se intensifica, mi lengua se hunde en la dulce
profundidad de su boca cuando una de mis manos toma su culo
redondo.
1

Tan suave.

Quiero tomarla por detrás y mirar ese culo respingón con cada empuje.
Mi pene presiona contra el frente de mis pantalones, tan duro. Tengo
que frenar. Le prometí sus horas de placer.

Orgasmos encima de los orgasmos. No puedo volar mi mano después de


sólo unos cuantos besos.

Tengo un plan.

Me deslizo por su cuerpo, descansando sobre mis rodillas. Me mira


desde arriba parpadea con los ojos pesados, llenos de lujuria mientras
rasgo mis uñas por sus muslos lisos. Sus labios están ligeramente
entreabiertos e hinchados por nuestros besos, su rostro tiene una
bonita sombra de rosa. No puedo esperar a ver ese matiz y profundizar
cuando ella tenga su primer orgasmo de la noche...

O su quinto en tal caso.

-Este vestido se ve caliente en ti, pero se tiene que ir- le digo. Agarro el
dobladillo inferior mientras deslizo mis manos por sus piernas y sobre
sus caderas. Más arriba, las muevo, hasta su cintura, más alto aún.
Sus pechos. Esos pechos. Son la perfección y merecen horas de
atención.

Pero lo primero es lo primero.

El vestido sube a través de su pecho y ella levanta sus brazos,


permitiéndome que lo deslice sobre su cabeza.

Ahora está de pie desnuda, con los tacones puestos.

Y estoy de pie delante de ella tomando toda esa belleza exuberante.


Podría mirarla todo el día.

Ella cambia su peso y levanta sus brazos sobre su cuerpo.

Oh, infierno no, ella está cubriéndose.

Le agarro las muñecas y las separo. -Quiero verte- le digo suavemente.

-Esto es tan... raro- susurra.

-¿Extraño? ¡No, no! Eres hermosa- le digo


1

Esa mancha rosa en sus mejillas... sí, se profundiza.

-Ahora es tu turno- dice.

No puedo evitar sonreír mientras dejo caer mis brazos a mis lados –
Desnúdame-

Ella se mueve a mi alcance y comienza con mi camisa. Tiene


demasiados botones. Quiero arrancarla y llegar a lo siguiente pero no lo
hago. Me quedo allí en el tormento e inhalo su dulce fragancia mientras
ella lentamente empuja cada botón a través de su agujero. Cuando el
último se deshace, su bonita boca se arruga en un dulce mohín.

-Tienes un tatuaje- dice, trazando las líneas con un dedo índice y casi
haciéndome correr.

-Sí. Tengo algunos. Sigue y verás el resto-

Ella desliza sus manos bajo el suave algodón y mis manos se curvan en
puños. Nunca he estado tan desesperado por una mujer. Nunca. Con
cada segundo que pasa, se hace más difícil mantener el control. Inclino
la cabeza e inhalo. Ella huele tan. Maldita sea. Bueno. Dulce. Celestial.
Ella empuja mi camisa de mis hombros, deslizando las mangas y
revelando mi tatuaje. -Oh. Wow. No estabas bromeando. No parecías un
tipo, de tatuajes-

-¿Y de qué tipo parecía?- Pregunto. Mis bolas están tan apretadas que
siento que van a explotar. Ella necesita dejar de tocarme.

No, no, no lo hace.

Con la camisa fuera, ella vuelve su atención a mis pantalones. El bonito


rubor en sus mejillas me dice que ella es completamente consciente del
tamaño de mi miembro en mis pantalones.

No estoy usando un cinturón. Ese es un paso que podemos saltar.


Pocos segundos menos de tortura. Sus manos tiemblan un poco
mientras empuja el botón de mi pantalón por el agujero. Ella desliza la
cremallera hacia abajo, los dedos cepillando contra mi polla dura, ahora
cubierto sólo por mis calzoncillos bóxer de algodón. Después de
quitarme los pantalones, me apoyo más en las piernas.

Dejándose caer de rodillas, ella toma la cinturilla de mi ropa interior por


sobre mi polla.
1

Maldita sea, esa dulce boca está a pocos centímetros de distancia. Con
un pequeño codazo, puedo empujar mi verga entre esos labios.

Mis bolas se aprietan.

Mierda, voy a eyacular en su cara.

Aprieto los dientes y cierro los ojos. No puedo verla deslizar mis
calzoncillos por mis piernas.

Por fin los jala hasta mis tobillos. Lo pateo y abro los ojos.

El tiempo de juego ha terminado.

Las palmas de las manos me pican para tocar esos exuberantes pechos
así que voy por ellos primero. Son pesados pero no demasiado llenos.

Y tan suaves. Excepto los duros pezones rosados. Me están suplicando


que me amamante.

Pero cuando me inclino para tomar mi primer degustación, ella


tambalea en sus tacones altos. La agarro de la cintura y la mantengo
firme, entonces, una vez que estoy segura de que no se va a caer,
camino con ella hasta la cama y la suelto hasta que ella se extiende
para que toque, pruebe y explore.

Maldita sea es una hermosa vista.

Comienzo en sus pechos porque, ya sabes, los pechos. Y estos pechos


son las creaciones más perfectas de Dios, lo juro. Podría chupar y
pellizcar y lamer estos pechos para siempre. Y, ella se retuerce y
gimotea en respuesta.

Esta mujer es la mujer más sensible que he tocado. Cada pequeño


chasquido de mi lengua o de la punta de mis dedos la hace temblar o
gemir. Es más de lo que puedo soportar. Mi polla está haciendo su
maldito mejor trabajo para llegar a ese bonito coño. Es más largo, más
duro de lo que ha sido alguna vez.

Una vez que me he saciado de sus pechos me muevo más bajo,


degustando y mordiendo mi camino al cielo. Por el hueco de su
estómago, sobre su montículo depilado.

Tengo que probar su coño. Pero tiene las piernas juntas como una
virgen aterrorizada. Curvo mis dedos alrededor de sus delgados tobillos
1

y los levantó, forzándolos hacia atrás y separándolos. Cuando se


deslizan hacia atrás, su coño se abre a mí, sus pliegues se abren como
pétalos de flores. Es la vista más hermosa del mundo. Aquellos pliegues
fragantes se ruborizan y humedecen con su rocío.

Le rozo los labios exteriores con la yema del dedo y ella se sobresalta.

-Tranquila nena. No te lastimaré- le tranquilizó. De nuevo, tocó sus


hinchados labios exteriores. Es una caricia suave, suave y sin embargo,
ella reacciona como si hubiera empujado mi polla en su canal hasta la
empuñadura. -¿Qué pasa?- preguntó inquietante ¿Tienes cosquillas?

Eso debe ser. Presiono mi dedo más profundo en su ranura. Está muy
mojada. Goteando húmedo. Me deslizo... y golpeó una barrera.

Ahhhh. Eso es todo. Por eso está tan nerviosa e insegura.

Mi dulce niña es virgen.


1

Capítulo 5

Riley

Él sabe.

Ahora, ¿qué va a hacer?

¿Va a retroceder, diciendo excusas sobre por qué tiene que irse ahora
mismo, así que él no será el tipo que me romperá en dos por así decirlo?

Me saca el dedo y se sube al colchón. -¿Por qué no me lo dijiste?-


pregunta

Dios, estoy avergonzada. Me siento, con las piernas cerradas ahora, y


envuelvo mis brazos alrededor de mí.

-¿No es obvio?- digo nerviosa

Él sacude la cabeza. –No- contesta

Ugh. ¿Me va a hacer explicar? ¿De Verdad? Estoy tan mortificada. Pero
quiere aumentar mi miseria haciéndome decirlo en voz alta.

Miro mis dedos de los pies. Los dedos de los pies son cosas seguras
para mirar. No veo ningún juicio allí. -Soy una graduada universitaria.
Y no he tenido sexo. Probablemente estés preguntándote qué es lo que
me pasa, por qué los muchachos de la escuela no han intentado
meterse en mis pantalones. ¿No es así?- cuestionó

-No.- dice

Oh.

Huh.

-¿De verdad? - pregunto.


1

-Realmente- Me toma la barbilla, girando mi cabeza hasta que estoy


frente a él. Mis ojos siguen, encontrando su boca primero y luego
subiendo a sus ojos. ¿Qué veo en sus oscuras profundidades? ¿Veo
algún desinterés? ¿O juicio?

-¿Por qué iba a suponer que algo anda mal contigo?- me dice
suavemente

-Porque eso es lo que todos los tipos con los que he salido últimamente
parecen concluir. Que estoy algo contaminada, ya que nadie me ha
querido- digo triste

-Eso no tiene sentido- Frunce el ceño.

-Sabes, tampoco tiene sentido para mí. Pero es la verdad. Lo juro.


Estaba empezando a pensar que los tipos odian a las vírgenes. Como, el
proceso de... – me detengo. Mi cara arde. No puedo hablar de esto. Al
menos, no puedo mirarlo mientras hablo de esto. Me vuelvo a mirar mis
dedos de los pies. -Como si fuera asqueroso o algo así.-

-No es repugnante.- Él me atrae en sus brazos. El gesto es apreciado.


Mucho. Pero no puedo relajarme en su abrazo. Necesito saber lo que va
a pasar después. ¿Él dirá una excusa y se irá? No me sorprendería. -En
realidad es una experiencia muy agradable. Uno de los que sólo he
disfrutado una vez- responde

Experiencia agradable.

Esta no es la palabra descriptiva más positiva que podría haber usado.


Digo que la probabilidad de que corte la noche es mayor que cincuenta-
cincuenta.

No respondo a su comentario agradable porque no sé cómo.


¿Experiencia bonita? ¿Qué le digo a eso?

Estoy más preocupada por la cuestión de que se vaya o no. Porque


hasta este punto yo estaba lista para el siguiente movimiento.

Una de sus manos acaricia mi brazo. Está tratando de consolarme, no


de seducirme. El estado de ánimo está cambiando. Maldito.

- ¿Estás diciendo que no estás interesado en repetir esa 'bonita'


experiencia?- Le pregunto después de que se me revuelvan las tripas.

- Lo estoy. Mucho. Pero sólo si estás segura de que estás lista -


1

-Estoy segura de que estoy lista. He estado lista por un tiempo. Es la


razón por la que vine a Las Vegas. Yo quería ir a algún lugar lejos de mi
casa donde pudiera terminar con mi dignidad intacta- confieso mirando
mis dedos de los pies.

-¿Follar y marcharse? - responde él, sonando perplejo.

-¿Eso te confunde? ¿Por qué? ¿Es porque soy una chica? Tengo un
coño, no un pene. Así que debo querer casarme con el primer tipo que
follo, ¿verdad? - Miro hacia arriba.

- No - dice sacudiendo la cabeza. Luego asiente con la cabeza. - Bien


quizás. Sí, quizás - dice luego

- Tu país debe ser muy conservador si es así como piensan de las chicas
- respondo

Coge un mechón de mi cabello y lo alisa detrás de mí oreja. Es un gesto


tan dulce. -No me atrevería a decir lo que cada chica Belvariana piensa
de su primera vez-

-Respeto ese comentario- digo

-Gracias. -Me toma la barbilla una vez más. -pregunto de nuevo. ¿Estás
segura de que esto es lo que quieres? Porque seré tu primero. Tu…-

-¿Puto hombre?- bromeo, el chiste pone una distancia grande en mi


humillación.

-Puto hombre- él repite, sonriendo. -Yo seré tu 'puto hombre'. Te tomaré


tan despacio como necesites-

-¿Quién dice que lo necesito despacio? - pregunto, sintiéndome más


valiente. La verdad es que confío en este tipo. Más que nunca, quiero
que sea mí primero. Después de esta conversación, sé, incluso sin ser
pagado, que seguirá mi ejemplo, en lugar de simplemente tomar lo que
quiere. Hice una buena elección para mi primera vez.

En una muestra de valentía, dejé caer mis brazos.

-Aquí están mis tetas. Son todas tuyas. ¿Qué vas a hacer con ellas?- le
pregunto

Una chispa de lujuria resplandece en sus ojos.

Humedeciendo mucho el estado de ánimo.


1

Él se balancea y simultáneamente me empuja sobre mi espalda. Gritó


con sorpresa. Pero no es una mala sorpresa. Es una buena.

-Eres mía- gruñe como una bestia. -Todo esto mío- Arrodillándose, sus
muslos se extendieron, a horcajadas sobre mis caderas, él me fulmina
con una mirada de hombre hambriento en su cara. -Esas tetas. Mierda,
esas tetas - dice justo antes de inclinarse para probarlas.

Mi espina dorsal se arquea mientras su caliente boca tira de un pezón.


Pequeños pulsos de calor se cierran a través de mi cuerpo, viajando
directamente a mi coño. Él agarra el otro pezón y comprime, y OH DIOS
MÍO, se siente bien! Me acerco y rasco mis uñas sobre sus amplios y
fornidos hombros. Entre mis piernas un latido palpitante.

Sí, oh sí, escogí al puto hombre correcto para el trabajo.

Sufro la agonía de él chupando y lamiendo y pellizcando primero un


pezón luego el otro. Es un tormento que apenas puedo soportar. Tal
como es, me retuerzo y gimoteo a través de todo el asunto.

Quiero más. Necesito más.

Ahí abajo. Entre mis piernas. Ahí es donde necesito sus manos, su
boca, su polla.

Le empujo sobre los hombros, dándole una indirecta (no tan) sutil y
obedece, arrastrando besos por el centro de mi estómago tembloroso.
En mi entrada, hace una pausa.

-¿Estás absolutamente segura de esto?- pregunta de nuevo,


abandonando a la hambrienta bestia por un momento. -Porque una vez
que pruebe este pequeño coño dulce, no podrás detenerme. Te tendré.-

Oh Dios, la forma en que dijo eso. ¡Ardiente Reactor Nuclear!

Asiento con la cabeza porque no puedo hablar. Mi cabeza da vueltas.


Estoy aspirando aire como si estuviera corriendo un maratón.

Y estoy ardiendo, desde adentro.

Esto tiene que terminar. ¡Por favor, deja que termine!

Agarra mis rodillas y las empuja hacia atrás y hacia fuera. Mis
músculos se tensan. No puedo evitarlo. Quiero esto (¡Dios lo sabe!) Pero
todavía estoy un poco asustada y tímida. Ningún hombre me ha visto
allí. Ningún tipo.
1

¡Mierda!

Si yo fuera un gato, me habría lanzado directamente al aire.

Su lengua se arrastra sobre mi clítoris, y oh mi Dios se siente intenso.


Utiliza sus dedos para expandir mis labios interiores y hacerlo de
nuevo, otro pico de placer recorre mi cuerpo. No son pequeñas olas de
sensación, infierno no. Son láminas afiladas que me roban el aliento, de
calor punzante entre mis piernas. Y apenas puedo soportarlo. Lo hace
una y otra vez, y mi cuerpo es azotado en un frenesí. Soy tragada por
olas masivas de sensaciones que se construyen más y más alto hasta
que grito.

Exploto. Los espasmos en mi coño, enviando pulsos de calor ciego


ardiendo a través de mí.

¡Eso es un orgasmo!

Las poderosas sensaciones no se han desvanecido, aun cuando lo


siento cambiar de posición. Sus caderas están encajadas entre mis
muslos extendidos.

Un empujón en mi entrada.

¡Eso es todo!

-Eres mía- repite. -¿Me escuchas? Mía.-

Abro los ojos, sin haberme dado cuenta de que habían estado cerrados
y lo veo. Él me mira a los ojos, su rostro una máscara de tensión y
necesidad. Es tan anormalmente sexy que solo acabo otra vez.

-Dime que te puedo tomar sin condón. No quiero ninguna barrera entre
nosotros. Quiero sentirte. Toda tú- Su voz es ronca y profunda de
lujuria. Sus labios llenos y brillantes con mis jugos. -Tengo chequeos
físicos regulares. Estoy limpio.- me indica

Tengo control de la natalidad manejado. No hay ninguna posibilidad de


que este acontecimiento de una noche vaya a producir cualquier
consecuencia no deseada en ese sentido. ¿Puedo confiar en que está
diciendo la verdad?

Probablemente soy una idiota por creerlo, pero lo hago. Asiento con la
cabeza y él dobla los codos, descansando su cuerpo superior sobre el
mío. –Bésame- exige justo antes de estrechar su boca con la mía.
1

Tiene buen sabor. Dulce. Un poco salado. Su lengua se clava en mi


boca, demandando, mientras la punta de su polla se inclina más
profundamente dentro de mi estrecho canal. Me tenso ante la sensación
desconocida. Nunca he tenido algo tan grande dentro de mí. Mi coño se
está estirando. Quema. Me tenso más.

-Despacio bebe. Estás tan jodidamente apretada- Él muerde mi labio


inferior. -Maldición, es difícil contenerse… Todo en mí quiere liberarse
en ti como un jodido animal. Pero no te haré daño- Su pene se desliza
un poco más, poniendo más presión sobre la delgada barrera.

Duele. Siento que quema, lágrimas brotan. Mis dedos se enganchan, las
uñas se clavan en sus hombros. Yo lloriqueo.

Él invade mi interior.

Dolor. Plenitud. Es casi demasiado. Lo quiero fuera. Me retuerzo,


empujando sobre sus hombros.

-Lo siento, nena.- Él dispersa pequeños besos de mariposa en mi cara.


Mis párpados. Mi nariz. Mi boca. Su gruesa polla no se mueve. Lo
quiero. Y sin embargo no lo hago. Mis entrañas se sujetan fuertemente
alrededor de su polla.

No encaja, y sin embargo lo hace. Estoy muy llena. Por completo.

Dejando su verga profundamente dentro de mí, él levanta su cuerpo


superior de mí y coloca sus dedos en mi clítoris. Mis entrañas se
estremecen, y él gime.

-Mierda. Mierda- murmura. Él presiona más firme en mi pequeña perla


y el aumento en la fricción envía escalofríos arriba y abajo de mi
columna vertebral. Siento que mi canal se relaja para acomodarse.

Su circunferencia. La sensación ardiente y dolorosa se desvanece,


sustituida por una nueva sensación, un dolor profundo.

Delicioso. Maravilloso. Calor.

Él lentamente balancea sus caderas hacia atrás y siento su polla


deslizándose hacia fuera. La fricción se siente tan bien.

Espasmos de placer se extienden a través de mí. Siento la tensión


familiar.

Apoyándose sobre mí de nuevo, me coge el pelo con sus puños y pega


1

su boca a la mía. Una mano se desliza por mi cuello y encuentra mi


pecho. Él lo toma, con el pulgar pellizcando mi pezón, enviando
pequeños temblores de placer travieso, zumbando por mi espina dorsal.

Miro mis manos en sus duros pectorales, sintiendo los duros músculos
flexionando bajo su piel. Nunca he tocado a un hombre que fuera tan
poderoso, es... perfecto. Su cuerpo es glo-ri-oso.

Aun besándome al olvido, él agarra mis muñecas y, juntándolas en una


de sus grandes manos, las pone por encima de mi cabeza. Entonces él
despacio balancea sus caderas hacia adelante, empujando su enorme
polla dentro de mi canal una vez más. Siento cada pulgada de su
deliciosa vara como se abre camino en mí. Gimo contra su boca, Pero lo
traga. Una vez más estoy tan llena, estirada hasta el límite, la cabeza de
su pene tocando la abertura de mi vientre. Con mis brazos clavados en
la cama y su peso anclado sobre mí, estoy totalmente, completamente
bajo su control.

Y estoy a punto de explotar.

La forma en que maneja mi cuerpo. ¡Simplemente wow!

El calor se arremolina como un ciclón a través de mi cuerpo.


Construyéndose con Fuerza. La temperatura subiendo. Se retira de
nuevo, pero esta vez se hunde en mi interior rápido. Rompo el beso para
exhalar un jadeo. Es demasiado para soportar.

El placer es tan intenso que es tortura.

¿Cómo lo haré toda la noche? Quiero que termine ahora. Justo en este
momento. Y sin embargo no lo hago. Se siente tan, tan, tan bueno.

No alardeó cuando me prometió doce horas de orgasmos alucinantes, Ni


siquiera puedo mover un dedo del pie. Ya hemos alcanzado un nivel
alucinante.

Con el dedo índice de su mano libre, dibuja una línea desde mi seno,
sobre mi clavícula, hasta la columna de mi cuello, Es tan cosquilloso el
lado derecho de mi cuerpo que pica como la piel de gallina.

Va más arriba, mi piel está muy sensible, va justo debajo del lóbulo de
mi oreja.

-Eres tan hermosa- susurra, con voz ronca.

Empuña mi pelo otra vez, Él jala lo suficientemente fuerte como para


1

hacer que mi corazón salte de un golpe, forzando mi cabeza a un lado.


Me estremezco cuando otra ráfaga de calor me atraviesa.

Es duro y suave. El cambio de uno a otro y de nuevo me mantiene en el


borde, Mi corazón bombea sangre contra mi esternón.

Dios mío, me encanta.

-Eres mía. Sólo mía- dice de nuevo entre dientes apretados

Habla más sucio. Así, tan sexy!

Sus ojos se estrechan. -¿Lo entiendes? Mía.- Como para puntuar su


reclamo, mueve sus caderas hacia adelante, quedándose
profundamente dentro de mí.

Santa mierda, no puedo tomar otro segundo. Mi columna vertebral se


arquea.

-Dilo- ordena. Él arrastra su dedo otra vez, a mi seno. -Dilo. Mía.- Me


pellizca el pezón y mi canal jala su polla, todavía enterrada en el
interior.

El juego de dominación establece una serie de mini explosiones que


culminan en un infierno ardiente.

-¡Tuya!- Gritó cuando el placer abrumador me atraviesa. -Toda tuya!- Lo


que quiera. No me importa. Estoy volando al centro del universo. Todo
mi cuerpo es un espasmo gigante de felicidad.

-Ningún otro hombre puede tocarte. Éste es mío.- aclara. Me muerde el


labio inferior y luego lo mete en su boca, succionándolo por un segundo
o dos. -Y esto- Él besa, lame y muerde a lo largo de mi mandíbula y
luego por mi cuello. Me estremezco cuando todo mi cuerpo está cubierto
como piel de gallina. -Y esto. Es todo mío- Él pasa su lengua sobre mi
pezón hasta que es un punto ardiente y penetrante una vez más -Mía.-

Esta cosa posesiva, dominadora, cavernícola es increíblemente caliente.

Sí. Oh sí. Soy toda suya. Por esta noche. Toda la noche.

Se retira, y prácticamente lloro. A dejado apagar el infierno. Los


espasmos ahora son pequeños hormigueos. Pero estar vacía... era casi
doloroso.

Le agarro los hombros y él se ríe entre dientes, -Tranquila, cariño.


1

Vuelvo enseguida.- dice. El bastardo burlón y atormentador me lame el


estómago, , los toques provocadores que hacen que mis músculos se
aprieten. No puedo evitar mover mis caderas hacia delante y hacia atrás
al calor palpitante que late a través de mi corazón. Se mueve hacia
abajo, arrastrando su barbilla raspando mi piel sensible, quema aún
más. Luego aparta mis labios inferiores con sus dedos y arrastra su
lengua por mi hendidura. -Y esto es. Mío- Mete dos dedos dentro de mi
coño y me resisto a la repentina invasión.

Mientras golpea su lengua sobre mi clítoris, me engancha esos dedos y


me folla, la combinación me hace gozar de nuevo. Difícil. Mis espasmos
de coño. La felicidad cegadora arde por mi cuerpo. A través de la
neblina de las sensaciones intensas siento que él se reposiciona. Su
cuerpo duro y grande se inclina sobre mí. Su grueso brazo rodea mi
cintura. Su pene se estremece en mi entrada palpitante y espasmódica.
Y luego gritó en éxtasis cuando su pene inunda profundamente mi
interior de nuevo.

Esta vez no va lento. No se detiene. No. Gruñendo como un animal me


folla una y otra vez. Y cada vez que su gruesa longitud penetra fuerte,
mis músculos se tensan. Estómago. Muslos, Dedos de manos y pies.

Me siento tan pequeña debajo de él. Impotente contra su lujuria furiosa.


Pero eso sólo me hace sentir más caliente. Quiero que tenga control.
Control de todo. Él cambia de posición otra vez, sentándose de rodillas
y acunando mi culo, levantándolo para poder empujar aún más
profundo.

La tensión se enrolla a través de mí otra vez.

Las chispas se encienden, chispas arriba y abajo de mi cuerpo.

No puedo pensar. Una vez más la abrumadora presión de mi necesidad


es casi insoportable. Me quemo.

Mucho calor.

Me folla más fuerte, más rápido. Y no puedo esperar otro segundo.

Explotó, gritando mientras dejo caer la cabeza sobre los talones en


éxtasis. Su polla es tan grande. Hinchada. Difícil. Agarra mis muslos,
levantándolos así que está en la parte más profunda de mí. Todavía
montando en olas implacables de felicidad estremecida, arqueo mi
espina dorsal. ¡Sí, más profundo! ¡Más fuerte! ¡Si, si, si! Mi cuerpo
entero palpita mientras siento su semen. Descargas eléctricas.
Remolinos de calor. Él se libera en mí, gruñendo con cada golpe. Lo
1

tomo. Lo tomo todo, con mucho gusto. Su lujuria. Su posesión. Su


semen.

Poco a poco sus empujes se hacen más lentos. El calor disminuye. Él se


derrumba encima de mí, sus caderas metidas entre mi muslos Su pene
todavía está enterrado en mi coño tembloroso.

No sé si la primera vez de cada chica es así. He oído que nunca lo


olvidarás.

Estoy absolutamente segura de que nunca olvidaré esta noche.

Lástima por el hombre que intente dar seguimiento a este acto.

Cuando su polla es demasiado blanda para quedarse dentro de mí, se


vuelve sobre su espalda, me empuja contra él, y presiona un beso en la
parte superior de mi cabeza. -¿Cumplí con mi promesa?- Pregunta, su
voz se enciende con humor.

-Hmmm- digo, inclinando mi cabeza para sonreírle. - No puedo decirlo


todavía. Tú prometiste doce horas de orgasmos. Ese fue sólo uno-

-Si ese es el caso, será mejor que tomes una pequeña siesta, princesa-
dijo mientras deslizaba una mano hacia la pegajosa unión de mis
muslos. -Porque está será una larga noche-.
1

Capítulo 6
Max

Me despierto a una vista gloriosa.

Mi princesa está profundamente dormida. Brazos y piernas en jarras.

Y está desnuda.

Boca salivando, la veo dormir por un momento, sus tetas levantándose


y cayendo mientras respira. Quiero tirar uno de esos pequeños pezones
rosados en mi boca y chuparlo hasta que despierte. Entonces quiero
hundirme entre esos muslos cremosos y comer su coño durante todo el
día.

Pero no debería. Si pongo un dedo en ese ardiente y pequeño cuerpo de


ella voy a perder el control, y voy a sumergir mi polla dura en su
pequeño coño apretado y follarla de nuevo. Tiene que estar dolorida
después de anoche.

No, no debería arriesgarme.

¿O debería?

Mi pene se contrae.

Maldición. Quiero enterrarme en su pequeño cuerpo dulce y nunca


salir.

Me siento en la cama, cierro los ojos y tomo mi erección en un puño,


dándole un apriete lento.

Me imagino que es la mano delicada de Riley que se desliza hacia arriba


y hacia abajo por su longitud.

Pero luego hay un toque suave en la cabeza de mi polla. Una lengua


golpeando la rendija. Sí. Oh, mierda sí. Un tirón a mi polla. Mis
entrañas tiemblan. Levanto mis párpados lo suficiente para atrapar a
1

mi dulce princesa chupando la cabeza en su cálida boca.

Gimo Mierda, eso se siente bien.

Eso es. Esta chica es mía. Toda mía. Mía para siempre. Ningún otro
hombre la tocará jamás.

Entonces ella relaja su garganta y hundo las bolas profundamente.


Prácticamente está fuera de la cama. Si ella mantiene el ritmo, Voy a
llenar toda su cara. O disparar mi carga por su garganta. Tanto como
quisiera hacer cualquiera de estas, no quiero perder una gota de mi
semen. Quiero dispararlo directamente a su vientre, donde quiero que
se arraigue y crezca. Quiero que esta dulce mujer quede embarazada
con mi hijo. Quiero que todo el mundo sepa que es mía. Quiero
marcarla de todas las maneras posibles.

Desesperado por ganar el control, la agarró por el pelo, tirando con


firmeza pero suavemente hasta que solo la cabeza de mi polla está en
su boca. La miro y casi me derrito. Su bello rostro es una hermosa
máscara de lujuria, pesados parpados ocultando parcialmente los ojos
sombreados por la necesidad.

Ella me necesita.

Y santa mierda la necesito.

Empujo ahora, forzándola a que me lleve de nuevo, hasta la


empuñadura. Se me doblan los dedos de los pies. Su garganta ondula
alrededor de mi polla mientras me traga. Mis bolas se aprietan. Siento
mi crema pulsando en la base de mi polla. Estoy tan cerca de acabar.
Demasiado cerca.

Como si quisiera torturarme más, acuna mis bolas en una palma y


acaricia la piel sensible entre mis testículos y mi ano con la otra mano.

Aprieto los dientes. -Maldita sea, mujer- levanto su cabeza de nuevo y


empujo hacia abajo. Cuán fácil toma mi circunferencia. Ella puede
haber sido virgen antes de anoche, pero eso no significa que no tenía
algunas habilidades en el dormitorio. –Maldición- digo entre dientes.

Mis bolas se espasman y me agito más fuerte. Mi polla sale de su boca


justo antes de que me corra. Lo agarro de la base, aplicando presión
para mantener mi pene por debajo de mi longitud. Ella lo alcanza, pero
vociferó –No- Se levanta y la pongo sobre su espalda.

-Mi turno- digo. Agarro sus delgados muslos y los empujo separándolos.
1

Su coño se abre deleitando a mis ojos.

Mojado. Rosado. Suave.

Mía.

Arrastro mi lengua por su raja y ella se retuerce.

-Ohhh- ella dice. Luego gimotea. Es el sonido más sexy que he


escuchado.

Separo sus labios inferiores y me deleito con ella, la lengua


sumergiéndose en su canal, lamiendo toda su miel.

No hay nada más dulce que mi princesa. Nada más adictivo tampoco.

No puedo dejar de comerla. No puedo parar. Mientras mi lengua baila


sobre su clítoris, meto dos dedos en su pequeño coño apretado y luego
agrego un tercero, estirándola. Aprieto esos dedos dentro y fuera, pero
está tan mojada, que sé que no le duele. Ella acaba duro alrededor de
mis dedos, y aún no me detengo. La limpio y empiezo de nuevo,
lentamente al principio. Mi lengua rodeando su clítoris. Acariciándola
suavemente. Entonces más rápido, más fuerte. Esta vez arrastro
algunos de sus jugos resbaladizos hacia su ano arrugado y lo pruebo.
Ella levanta sus caderas, empujándolas en el aire.

-Oh sí. ¿Te gusta eso, nena? Te voy a enseñar a tomar mi polla en ese
culo dulce algún día- le prometo, mi dedo bombeando dentro y fuera de
ella. Ella está temblando debajo de mí ahora, el anillo de músculos que
aprietan mi dedo como vicio. Mi polla se alza en protesta, exigiendo
cierta atención. Levanto ligeramente la cabeza para admirar la vista de
su coño húmedo, mi dedo enterrado en su culo.

Mierda, no puedo soportarlo. -¿Estás dolorida, cariño? Te quiero tanto.-

Ella agarra mi pelo en sus pequeños puños. -Por favor- murmura.

Eso es todo lo convincente que necesito.

Subo por su cuerpo, besando mi camino. Yo pellizco y mordisqueo y


lamo su estómago, sus tetas, su clavícula y finalmente su boca
mientras me hundo en su calor resbaladizo. Consciente de que
probablemente está dolorida de anoche.

Maratón de mierda, voy lento, entrando y saliendo de su estrecho canal.


Ella envuelve sus piernas alrededor de mis caderas y gime, su cabeza
1

echada hacia atrás. Maldita sea, soy el tipo más afortunado del mundo
por tener una mujer tan hermosa en mi cama.

Y ahí es donde tengo la intención de mantenerla. En mi cama.

Mía.

Me muevo lentamente, pero mi pasión se fortalece. Ella es tan suave,


tan húmeda, y tan sensible a cada toque mío, cada golpe, cada beso.
Devoró su boca como devoré su coño, saboreando su dulce sabor. Mis
sentidos son tan intensos ahora, cada uno de ellos. La pruebo como si
no hubiera probado nada en mi vida. Oigo sus gemidos y gimotea tan
claramente como si estuviera gritando. Siento su cuerpo suave
moldeado al mío, su canal agarrando mi polla como un puño. Y cuando
ella se corre, yo también siento eso, el espasmo de su coño. El calor. Me
libero segundos más tarde, mi descarga a chorros. Empujo lo más
profundo que puedo, hasta que la cabeza de mi polla es presionada
contra la entrada de su vientre. Ordeñándome, chapándome, dejando
mi semilla en ella.

Ella es mía.

Y yo soy de ella.

Todo suyo.

La acuno en mis brazos mientras bajamos del orgasmo. Ella encaja tan
perfectamente. Ella encaja perfectamente en todos los sentidos. Tengo
que tenerla. Ella tiene que aceptar casarse conmigo.

Disfruto de la tranquila alegría durante todo el tiempo que puedo. Me


gusta cada segundo. Cada fracción de segundo.

Mientras se acurruca contra mí, su sedoso cabello cae en abanico sobre


mi hombro.

No puedo creer lo feliz que estoy ahora mismo. Eso me hace aún más
decidido a hacerla feliz.

Quiero que sea la princesa más mimada del mundo.

Pero primero, tengo que convencerla para que sea mi princesa.

Y eso significa que tengo que decirle quién soy. Lo que soy.

Me encantaría mantenerlo así. Sencillo. Un hombre. Una mujer. Pero no


1

soy cualquier hombre. Soy el hijo de un rey. Y no será cualquier mujer


si se casa conmigo. Ella será una princesa.

Como si pudiera sentir mis nervios tirando fuertemente, se levanta


sobre su codo y me sonríe.

-Tienes que ser el mejor puto hombre en todo el estado de Nevada. Tal
vez de todo el país. No sé lo que haces para ganarte la vida, pero quizás
quieras considerar un cambio de carrera.- Ella guiña un ojo. -Estoy
bromeando, por supuesto-

Aquí está mi oportunidad.

Es ahora o nunca.

Es hora de exponerlo, todo por ella. Y dejar caer las fichas donde
puedan.

A la mierda. Caerán donde yo diga que lo hagan.

Riley va a ser mi esposa.

-Sobre eso- digo -Hay algo que necesito decirte...-


1

Capítulo 7
Riley

Acabo de pasar de totalmente relajada, contenta, me atrevo a decirlo,


feliz al tope.

Mi puto hombre dijo que tenía que decirme algo. Este tipo de
confesiones nunca resultan ser buenas.

¿Es verdaderamente un prostituto? ¿Es ese el gran secreto que está por
revelar?

Sostengo la respiración y trato de aguantar lo peor, aunque ni siquiera


puedo imaginar lo que podría ser.

-No soy sólo un turista extranjero al azar aquí para jugar un poco de
póker. Soy un...- Él traga visiblemente.

Mierda, ¿qué he hecho? ¿Quién es este chico? ¿Un jefe extranjero de la


mafia? ¿Un espía? ¿Qué? -Mi nombre completo es Maxim Alexander
Jakub Filip-.

Es un montón de nombres. ¿Quién tiene un nombre así? Otro que…

-Duque de Drinova y... Príncipe de Belvaria- continúa.

-¿Qué?- digo bruscamente. No sólo dijo...

Lo oí bien, ¿no?

¿Max es un jodido príncipe?

¿Mi puto hombre?

Como... ¿el hijo de… en la vida real, vivo-en-el-castillo-del-rey?

¿Qué demonios?
1

Estoy confundida. Y enojada.

Y avergonzada.

¡Oh Dios mío! He tenido una fantasía de una noche con un príncipe de la
vida real.

¿Por qué no me lo dijo? Me pidió que me casara con él, por el amor de
Dios. Suponiendo que esa propuesta no fuera una broma, ¿no pensó
que su futura esposa merecía saber, ya que ella la estaría pasando,
cada minuto bajo el escrutinio público?

Espera... ¿por qué un príncipe le pediría a una chica común que se


casara con él? ¿No se casan con actrices famosas? ¿O las hijas de la
alta alcurnia-de-mierda de sus países? ¿O modelos?

La propuesta de matrimonio tenía que ser una broma. Tenía que ser.

¡Qué real idiota!

Me arrastro, agarrando la sabana, desesperada por cubrirme. Mi cara


está ardiendo, tanto, que temo, me saldrán ampollas.

-¡Espera!- El imbécil real agarra mi brazo.

-¡Déjame ir!- Grito.

-No. Escucha- él exige.

-No quiero oír otra palabra- Arranco mi brazo, liberándome de su


agarre. Me arden los ojos. Voy a llorar joder! Frente a este pedazo de
mierda, príncipe mentiroso. Apuntó un dedo hacia la puerta.

-¡Sal!-

-No. No me iré hasta que...

-¡Vete a la mierda! O llamaré a la policía- Mi corazón golpea mi caja


torácica. ¿Qué diablos le pasa a este tipo? ¿Por qué está empeorando
esto? ¿Qué podría él decirme que este bien? -Soy una don nadie. ¿De
verdad tienes que frotar eso en mi nariz dejando caer la estúpida
propuesta de matrimonio fingida? Sabes que me hubiera acostado
contigo sin ella. No era necesario-

-Es lo que es. No era una propuesta fingida- dice el príncipe mentiroso.
1

-Estás loco!- Palmeo mi frente. -O eres delirante y crees que eres un


príncipe, pero no lo eres, o eres un príncipe, pero estas demente. Por
suerte para mí, encontré al loco en Las Vegas- Recojo algo de ropa de mi
maleta y corro hacia el baño. –Cuando me acabe de vestir, espero que te
hayas ido. Si no lo haces, entonces la policía te escoltará-.

Agarro el pomo del cuarto de baño.

Me agarra el brazo. De nuevo.

-Gilipollas, déjame ir- gruño entre dientes apretados.

-Te lo demostraré-

-Vete a la mierda- digo -Déjame ir- repito, la mandíbula ahora apretada


tan fuerte que podría romperse. -¿Que estás tratando de hacer?-

-Estoy tratando de... maldita sea- Él atasca los dedos de su mano libre
a través de su cabello. Aw, boo hoo. Está frustrado. Porque no quiero
oír más de sus mentiras. -No vas a escuchar, ¿verdad?-

-No- Me encierro en el baño, me deslizo en la puerta y acarició mi cara


entre mis manos.

-Estoy exagerando- me digo mientras me enfoco en respirar. -Me


sorprendiste, y me siento vulnerable porque era mi primera vez...- Mi
respiración se ralentiza. Es verdad. Me siento vulnerable. No sabía que
me sentiría así después. Muy confundida. Culpable. No importa el
asunto del príncipe. Eso sólo añade otra capa a mi emocionante
montaña de emoción. -Probablemente es un tipo delirantemente rico
que está de vacaciones. Así, su sequito. Están aquí para evitar que se
meta en demasiados problemas-

Mi ira se alivia ligeramente.

Probablemente no estaba mintiendo intencionalmente, razoné. Quiero


decir, no hay razón para mentir, ¿verdad? Ya tenía lo que quería. Tenía
relaciones sexuales. Eso es por lo que los chicos generalmente mienten
para conseguirlo.

Sí, debe ser eso. Él es un hombre rico, caliente, delirante que piensa
que es un príncipe.

Mis ojos se aclaran. Mi ritmo cardíaco se tranquiliza.


1

Puedo perdonarlo.

Me paro, saco mi ropa y me meto en la ducha.

Necesito limpiarme y luego ver si...

Mierda, acabo de tener relaciones sexuales sin protección con un


enfermo mental. ¿Qué clase de idiota soy?

Maniobro la manivela del agua caliente y me quemo, estaré tan limpia


como pueda conseguir, enjabonando y fregando lejos el olor del sexo.
Mis partes tiernas, sensibles de toda la fricción que han sufrido.
Inmediatamente los recuerdos de la noche pasada inundan mi mente.

El sexo era tan caliente. Y tan divertido.

Si esto no hubiera sucedido.

Simplemente maravilloso. Ahora mis recuerdos de mi primera vez van a


estar manchados.

Debería haberme quedado en casa.

Debería haber permanecido virgen.

Claro, el sexo se sentía bien en ese momento. Pero ahora…

Corto el agua, me seco y saco ropa cómoda. Mis bragas se frotan en mis
tiernos labios cada vez que me muevo.

Sí, todo este viaje fue un gran error.

Supongo que no estoy preparada para la cosa sin culpa, sin ataduras
sexuales.

Miro a la puerta.

Dios, espero que se haya ido. No tengo ni idea de qué decirle.

Me seco el cabello para matar otros diez minutos o así tener finalmente
la fuerza para abrir la puerta del cuarto de baño y comprobar.

Se fue. Él se fue.

Me subo descalza a la cama y recojo mi vestido de puta, sucio y


1

prestado, jurando que nunca volveré a usar algo así. Lo levanto y lo


meto en la bolsa con mi otra ropa sucia. Luego miró la cama
desordenada y usada. Debe de oler a sexo. Estoy cansada. Mis huesos
cansados. No dormí mucho anoche. Me encantaría arrastrarme y tomar
una siesta, pero no puedo.

Quitó las sábanas y luego me subo y cierro los ojos. Tomaré sólo una
pequeña siesta. Una hora más o menos. Luego veré cómo conseguir un
vuelo más temprano a casa.

Con un poco de suerte, soñaré con algo más que con un tipo que piensa
que es un príncipe.

*****

¿Golpeteo? ¿Es eso lo que oigo?

Levanto mis pesados párpados.

Sí. Alguien está llamando a la puerta.

Mierda, probablemente es él.

Me pongo la almohada sobre mi cabeza para tratar de ahogar el ruido.


Si lo ignoro lo suficiente, es probable que se vaya.

Espero.

Bang, bang.

Vete.

Bang Bang Bang.

Vete, vete.

Bang bang bang bang

Vete, vete, vete!

Bang bang bang bang

Maldita sea.

Miro a través de la mirilla.

No es él. Es uno de los chicos del ascensor. Está todo acartonado en un


1

traje, camisa y corbata. Parece una especie de guardaespaldas de lujo.

Tal vez, sólo tal vez consiga la verdad si le pregunto.

¿Quiero saber la verdad?

Tal vez.

Muy bien, sí. Lo hago.

Abro la puerta. -¿Sí?-

El hombre me entrega un sobre. -Su alteza, Maxim Alexander Jakub


Filip, Príncipe de Belvaria, solicita su asistencia a un evento privado
esta noche

¿De Verdad?

-¿Así que también estás en la broma?- Rodé mis ojos. -¡Ahora estoy
enojada! Esto ha durado bastante- Trato de cerrar la puerta, pero el
gilipollas lo bloquea. ¿Qué demonios le pasa a esta gente? ¿Qué están
tratando de hacer? -¿Qué es esto? ¿Es una especie de programa de
broma? ¿Eso es lo que es? ¿Hay cámaras ocultas aquí?-

-Señorita Hall, no hay cámaras. Y esto no es broma. Se lo aseguro- dice


con un fuerte acento. Saca algo de su bolsillo y me lo entrega. Es un
periódico doblado. -Hoy en Las Vegas.-

Retrocede, asiente y luego se aleja, bajando por el pasillo, dejándome de


pie allí, en la puerta, desconcertada.

¿Qué creo ahora? ¿De alguna manera es verdad? ¿Podría Max, mi


hombre puto ser un verdadero príncipe?

No. Las chicas como yo no conocen a los príncipes europeos solteros en


los ascensores de hotel. Al menos no en la vida real. Cualquier cosa es
posible en una película o un libro. Porque esas son fantasías...

Me sacudo de mi estupor y me cierro en mi habitación. Me siento en el


borde de la cama y desdobló el periódico.

Un sobre cae sobre mi regazo. Pero no presto atención a eso todavía.


Estoy demasiado atónita para moverme.

Allí, en letras grandes, en negrita, en la primera página, el título se lee,


-Príncipe Maxim de Belvaria Asiste a Evento de Caridad.- Y justo debajo
1

del título, una fotografía.

De un tipo con el pelo oscuro. Y una profunda sombra de bellos que


cubren su mandíbula. Y los pómulos afilados y huecos lisos que le
hacen parecer como que está tallado en piedra. Y una boca que hace
que mis entrañas se aprieten.

Mi puto hombre.

Santa Mierda.

El periódico podría ser falso. No es difícil imprimir algo como esto. Pero
¿por qué tomarse tantos problemas?

Tiro el papel a la cama, agarro mi teléfono y tecleo Las Vegas Sun en el


buscador. Después de un par de segundos de agitación (estúpido
servicio lento), abre el sitio.

Ahí está. A todo color.

Es verdad.

No es un enfermo mental. Es un príncipe.

Me siento allí aturdida, sin saber cómo me siento ahora.

Es un príncipe. ¿Quién quiere casarse conmigo?

¿Por qué casarse con una extraña? ¿Por qué yo?

Abro el sobre y sacó la tarjeta dentro. Es blanca, grabada en relieve.

¿Una invitación de boda?

¿Quién?

Suya.

Y mía.

¡Mi nombre está en esto!

Un golpe en la puerta me tiene prácticamente saltando de la cama. Dejó


caer la tarjeta y corro hacia la puerta.

Miro a través de la mirilla. Es alguien más. Una mujer. Una mujer muy
bien vestida, muy atractiva.
1

Yo abro la puerta. De pie junto a ella hay un estante de vestidos con


ruedas.

Vestidos blancos.

-Hola, Riley. Mi nombre es Mary. Estoy aquí con tus vestidos.-


Sonriendo, ella empuja el estante a través de la puerta.

Vestidos.

Invitación.

Esto no está sucediendo.

¿Lo es?

No.

¡No!

Voy a cerrar la puerta pero se detiene, un hombre empujando a través


de la puerta. -Perdone- dijo, con un acento extranjero. -Jerard aquí
para hacer su maquillaje- Él agita a alguien detrás de él, en el pasillo. -
Y Sergio te arreglará el cabello-

Cabello.

Maquillaje.

Vestido.

Invitación.

Parece que este príncipe se asegurará de que no pueda negarme.

Excepto que no puedo explicar lo obvio. ¡El hecho de que somos


desconocidos!

¡No puedo casarme con él!

Puede desperdiciar todo su dinero, si eso es lo que quiere. No voy a


dejar que nadie me intimide para casarse por llorar en voz alta! Ni
siquiera un príncipe.

Quién parece un dios anormal.


1

Y hace cosas mágicas con su lengua.

Sí, no me casaré con él. No importa qué.

-Echemos un vistazo a esa piel- dice Jerard, agarrando mi barbilla y


frunciendo sus labios. Él pregunta -¿Qué has estado usando en tu
cara? ¿Jabón?-

-¡Es hora de que te apresures! Si hay alguna alteración que hacer,


¡estamos en problemas!- Mary levanta una enorme mezcla de tul y satín
blanco hasta mí y sonríe. -Hermoso, ¿no crees?-

Y Sergio agarra un puñado de mi pelo y murmura algo en una lengua


extranjera que suena como una maldición.

¡Mierda, no puedo creer lo que está pasando! ¡Mi real-retorcido quiere


ser novio, va a pagar por esto!
1

Capítulo 8
Max

Yo empleo genios.

Lo sabía antes de hoy. Bueno, yo sabía esto.

Hoy han demostrado ser muy talentosos, creativos, e ingeniosos debo


darles crédito por eso. Para planificar esta sorpresa en un plazo tan
corto. Lo habría creído imposible.

-Te debo mi vida- le digo a Sergey. Normalmente, el jefe de mi equipo de


seguridad, se aferró con entusiasmo cuando le dije lo que quería. No
hizo preguntas.

-Por favor, Su alteza- dice mientras entramos en la capilla. -No hay


nada que agradecer. Aún está la cuestión de que su futura novia
aparezca-

-Ella vendrá. Si no para casarse conmigo, entonces para darme el


infierno.- Miró la pequeña pero elegante habitación. -Es perfecto- le
digo. Le paso la caja del anillo.

-Me alegra que le guste- Él levanta la tapa y silba. -Si la chica


americana le rechaza, habrá cientos esperando en fila para tomar su
lugar.-

-No quiero a nadie más. Me casaré con Riley. Ella será mi esposa. Si no
hoy, pronto. ¿Sólo dime que esto no se ha filtrado a la prensa todavía?
No quiero ese tipo de presión sobre Riley. Todo ha sido demasiado para
ella.-

-No, Su alteza. Hemos tomado el mayor cuidado, para evitar que salga
esto a la prensa- Le señala al hombre sonriente que acaba de entrar. El
cabello plateado brilla sobre su cabeza. Su traje es negro. Clásico. Le
queda bien.
1

-El Ministro, Jerry-

El ministro, Jerry le ofrece la mano. -Enhorabuena, Su alteza. Estamos


listos para el evento de hoy, sea cual sea el camino que tome. Estoy
muy agradecido de que hayas escogido nuestro encantador
establecimiento para su... boda...- Peina con sus dedos su pelo
plateado. -Espero que no le importe si nuestro fotógrafo toma algunas
fotos-

-Si por supuesto. Ahora, con respecto a la ceremonia de hoy, no tengo


la licencia, así que no importa por lo que será no oficial. Pero no espero
que vaya tan lejos de todos modos. Estoy esperando que ella me
detenga y que al menos acepte mi propuesta-

El ministro levanta una ceja. -No puedo creer que ninguna mujer le
rechace. Usted es un príncipe-

-No conoce a mi Riley-

Se ríe y me golpea en la espalda. -Puede que no la conozca, pero ya me


gusta-

Justo cuando estoy a punto de responder, Sergey acompaña a una


mujer a la capilla. Ella parece confundida. Perdida. Y un poco renuente.
Pero a pesar de su aspecto ligeramente arrugado, la reconozco de
inmediato.

-Señora. Hall- la saludo, extendiendo una mano.

Ella enfoca los ojos inyectados en mí, mientras da a mi mano una


sacudida débil. -¿Qué es todo esto?-

-Mi nombre es Maxim Alexander Jakub Filip-

-Ese es un montón de nombres- dice mi futura suegra -¿Quién tiene un


nombre así?- Verdaderamente, su hija es la imagen esculpida de ella, al
menos en ese aspecto.

-Yo soy el duque de Drinova y el príncipe de Belvaria- le digo a la madre


de mi futura esposa.

Se frota la cara, produciendo arrugas entre sus cejas y alrededor de su


boca. -¿Belvaria? ¿Dónde está eso?-

-Es un país pequeño en Europa- le explicó, acostumbrado a que los


1

extranjeros no estén familiarizados con mi patria.

Sus ojos se ensanchan. -¿Eres realmente un príncipe? ¿Tú?-

Me trago una risita. -Lo soy-

-¿De verdad?-

-Sí, de verdad-

Ella cruza sus brazos sobre su pecho y me mira de soslayo. -¿Qué es lo


quiere, su alteza?-

-Por favor, llámame Max- la corrijo suavemente. -He hecho que volases
hoy porque quiero proponerme a tu hija-

Sus ojos inyectados, al triple en tamaño. -¿Quieres casarte con mi


Riley?-

-Lo quiero. Tengo pensado preguntarle en los próximos minutos-

-¿Quieres casarte con Riley?- Repite. -¿Mi niña será una princesa?-

-Lo será si acepta mi propuesta. Por respeto a usted, deseo pedirle


permiso para cortejarla. En Belvaria-

Ella frunce el ceño. Obviamente ella no está contenta de que su hija sea
llevada tan lejos, aunque ella no haya estado cerca en el pasado. -
¿Quieres llevártela lejos?- Pregunta.

-Sí. Porque no puedo vivir otro día sin ella, ahora que la he encontrado.
Pero prometo proporcionarle todo lo que ella podría necesitar o querer.
Quiero amarla. Protegerla. Consentirla-

-Eso suena como un sueño- La señora Hall se encoge de hombros. -Ella


estaría loca si se negara, pero es mi hija. Y conociéndola, podría
hacerlo-

-Si ella me rechaza, está bien- miento. No está bien. Nunca estará bien.
Pero no quiero asustar a mi frágil suegra. Estas cosas tienen que ser
manejadas con cuidado.

Porque quiero que Riley sea feliz, y sus amigos y familiares sean felices
por ella. -Le preguntaré más tarde. Y otra vez. Y otra vez, si eso es lo
que se necesita-

Ella sonríe y veo un indicio de la rara belleza que una vez fue, hace
1

años, Antes de que el alcohol y la vida dura se la llevaran -Tienes mi


permiso, jovencito. Estás decidido. Obstinado. Eso es bueno. Ella te
dará un paseo por tu dinero-

-No lo esperaría de otra manera-

Una vez más Sergey entra en la capilla, esta vez con una mujer más
joven. Su cuerpo compacto en un vestido apretado que se parece mucho
al que Riley llevaba el día que la conocí. Tiene que ser la amiga de Riley,
Morgan.

-Hola, soy Max- la saludo, ofreciendo una mano.

-¿Entonces eres el príncipe que quiere casarse con mi mejor amiga? -


pregunta Morgan mientras estima mi talla.

-¿Dónde está Riley?- Morgan mira a la señora Hall y luego vuelve su


atención hacia mí.

-Ella está bajando de su habitación del hotel- Compruebo mi teléfono,


que está zumbando. -Ah, está justo afuera-

Jerry toma su lugar en la parte delantera de la capilla.

Mi corazón toma lugar en mi garganta.

Mando a la señora Hall y a Morgan, indicando que deben estar del lado
de la novia mientras hago mi propuesta.

La puerta se abre.

La música toca.

Mi aliento se esfuma.
1

Capítulo 9
Riley

Dios mío, ¿es realmente mi mamá? ¿Y mi amiga, Morgan?

¡Lo son! ¡Son realmente ellas!

¿Cómo?

¿Cuándo?

De pie en la entrada de la capilla, me congelo en el lugar, incapaz de


moverme. Cuando había subido al ascensor desde mi habitación, había
ensayado mi discurso.

Pero ahora he olvidado cada palabra.

¡Mi mamá está aquí! Hace años que no la veo.

Ella está sonriendo.

Y Morgan.

Me están mirando.

Finalmente mi mirada se desplaza a la derecha. Y mi corazón hace una


triple vuelta.

Max aseado muy agradable. Santa mierda, es guapísimo.

Él lleva un smoking que se adapta a todos y cada uno de sus músculos


a la perfección, está de pie junto al tipo de seguridad que me dio mi
invitación antes.

Él tiene la sonrisa más impresionante.

Y oh Dios mío, podría enamorarme de esa sonrisa.


1

Y ese cuerpo.

¡Y de alguna manera encontró a mi mamá!

¡Y trajo a mi mejor amiga también!

¿Qué tipo de hombre hace eso?

El tipo de hombre con conexiones, por ejemplo. Y el tipo que quiere


hacer feliz a su chica.

¡Estoy enamorada!

Pero... mierda... ¿Quiero casarme con él hoy? ¿Podría hacer algo tan
loco?

¿Es más loco que volar a Las Vegas para contratar a un prostituto?

Si lo es. El matrimonio es para toda la vida. ¿Sexo? Eso es unos


minutos.

Pero aún.

Es un príncipe.

Un magnífico príncipe.

Un buen príncipe.

Un generoso príncipe.

¡¿Que voy a hacer?!

Doy un paso. Otro. Uno pequeño. Mientras camino lentamente hacia el


frente de la capilla, me esfuerzo por tomar una decisión.

¿Debo casarme?

¿O no?

¡No sé qué hacer!

Sería muy loco para mí casarme con este hombre y huir a algún país
extranjero con él.

Pero también sería realmente, realmente loco para mí rechazarlo, si es


1

tan maravilloso como parece.

Pero eso es justo. Nada es tan maravilloso como parece.

Porque la vida es realidad, no fantasía.

Mi corazón está golpeando contra mi esternón. Mis manos están


temblando. Las pondría a mis lados, pero no quiero que el sudor de mis
palmas manchen mi vestido. Soy pobre. Sé que la verdadera seda es
costosa, una locura.

Estoy tan incómoda en este vestido, y no sólo porque no sé qué hacer.

Mierda, ya estoy en el frente de la capilla.

Miro a mi madre. Está sonriendo de oreja a oreja. Si no fuera por el


hecho de que he visto esa mirada en su cara muchas veces antes, y
siempre por las razones equivocadas, podría ser consolada por su
aparente aprobación de esta boda. Pero la historia me ha enseñado que
no se puede confiar en la opinión de mamá sobre cualquier situación.

Pero esta Morgan... En su opinión puedo confiar...

La miro.

Ella sonríe también.

Morgan podría usar alguna ropa cuestionable, pero la chica es


inteligente. Y sabia más allá de sus años.

Por eso nos llevamos tan bien.

Su expresión está diciendo, ¡Oh Dios mío! -¡Estoy tan malditamente feliz
por ti! -¡Perra suertuda!

Mamá está feliz por mí.

Morgan está feliz por mí.

Ahora estoy muy confundida!

Max suavemente toma mis manos temblorosas en las suyas. Me sonríe.


El mundo está casi bien cuando me mira así. Casi.

El hombre de pie delante de nosotros (el ministro, estoy asumiendo) se


aclara la garganta y comienza la ceremonia. Él dice: -Querida familia y
amigos, en nombre de Max y Riley, le doy la bienvenida a esto"
1

Yo digo bruscamente, -me opongo- digo.

Morgan me golpea el hombro. -¿Estás loca? ¡El hombre es un príncipe!-

Mamá suspira. -Lo sabía.-

Max simplemente sonríe. Es una expresión paciente y amable. -Está


bien, Riley. Puedo esperar a casarme contigo- Tomo una respiración
profunda. Estoy segura de que es la primera respiración profunda que
he disfrutado desde que Mary y el resto de la pandilla aparecieron hace
un par de horas. -Honestamente, no esperaba que aceptaras la
ceremonia. Ni siquiera me molesté con una licencia de matrimonio-

¡Oh, Dios mío, que patán!

Le golpeó en el hombro. -Entonces, ¿por qué me hiciste pasar por esto?-

Él ríe entre dientes, el sonido vibrando por todo mi cuerpo. Me encanta


la forma en que sucede. Y me encantan las chispas adorables que veo
en sus ojos. -Porque me imaginé, por qué no ir a por ella, con la escasa
posibilidad de que pudieras hacerlo-

Empujó su duro pecho tallado en granito. -Estás loco. ¿Alguien te lo ha


dicho antes?-

-No. Nunca- Él guiña un ojo y luego mira por encima de su hombro a su


presumiblemente padrino. Hay un intercambio de algo de uno a otro.
Entonces, él me muestra lo que ese algo es.

Una caja.

Y dentro de la caja, un anillo.

Con una gran piedra azul sobre ella. Una piedra tan espeluznante, estoy
prácticamente cegada por el brillo.

Él toma mi mano en la suya y se baja sobre una rodilla por segunda vez
desde que lo conocí. -Estoy haciendo esto bien esta vez. Riley Hall, ¿me
harás el hombre más feliz de la tierra? ¿Te casarías conmigo?- pregunta

¿Otra propuesta?

Morgan me empuja en las costillas. -¿No vas a responderle?-


1

-¿Cuándo? - pregunto. ¡Estoy tan confundida! ¿Quiere decir ahora


mismo? ¿O mañana?

-Siempre que quieras- dice, mirándome con grandes ojos de perrito.


Adorables, amorosos ojos de cachorrito. -Dentro de un mes. Seis meses.
Diez años. No me importa. Siempre que aceptes ser mi esposa-

-¿Seis meses?- Mi corazón palpita en mi pecho. Haciendo un baile feliz,


también. -Eso está mejor- bromeo.

-¿Eso es un sí?- Pregunta mi querido prometido.

Asiento con la cabeza. -Sí. Me casaré contigo- Apenas puedo creer que
acabo de decir esas palabras. Apenas puedo creer que este hombre
maravilloso, sexy, generoso será mi esposo.

Desliza el anillo en mi dedo, y simultáneamente me carga y se pone de


pie. Su boca chocando la mía. Su lengua se mete en mi boca, Y me
siento atrapada en su beso riquísimo.

No hay duda de que este hombre guapo, sexy, persistente me adora. Y


me quiere. Y me acaricia.

¡Soy la chica más afortunada del mundo!

Alguien se aclara la garganta.

Mierda, me olvidé que había otras personas en la habitación.

Mi cabeza gira mientras me deslizo de los brazos de Max. -Lo siento- les
digo a mi amiga y madre sonriendo.

-¡No hay necesidad de pedirnos disculpas!- Morgan agarra mi brazo y


les da una sacudida. -¡Deberías disculparte con ese hombre
maravilloso, por hacerle esperar seis meses enteros! ¡Estás loca, Riley!
¿No sabes quién es? ¡Es El Soltero Cleo’s del Año!-

-Cleo’s ¿Quién?- Preguntó, sin entender.

-No, Cleo. ¡La revista! No sólo ha llegado a ser un príncipe europeo, sino
también El Soltero internacional del Año. ¿Cómo diablos hiciste eso?-

-No sé, para ser honesta- Miró a Max y sonrío. -¿Tal vez fue ese
vestido?-
1

Max menea las cejas. -Ese vestido- está de acuerdo.

-¿Dónde está?- Morgan engancha su brazo a través del mío y vamos


hacia la puerta, tirando de mí junto con ella. -Voy a cambiarme de ropa
ahora mismo y encontrarme un príncipe!-

-¿Puedo? - pregunta Max detrás de mí.

Miró por encima de mi hombro y veo mi vida real, el Príncipe


Encantador le ofrece su brazo a mi madre (indigente, alcohólica), como
si fuera una reina.

Eso es. He encontrado a mi guardián.

Tal vez no necesite seis meses después de todo.


1

Epílogo
Max

-¡Yo gano! ¡Yo gano, yo gano, yo gano!- Mi esposa hace un pequeño baile
feliz, su hermosa sonrisa tan brillante que casi me ciega.

Con mucho gusto concedo. No hay nada mejor que perder un juego de
Rompehogares con mi dulce Riley.

Porque nunca soy un perdedor. -Tú eres la reina de Rompehogares-


digo mientras la jaló hacia mis brazos.

-¿Cómo será esta vez?-

Cuando le propuse por primera vez en Las Vegas hace seis meses, no
tenía idea de que podría ser tan feliz.

Tampoco me di cuenta de lo vacía que estaba mi vida antes.

Riley es mi todo ahora. Mi princesa. Mi amiga.

Mi ahora. Y mi mañana.

Y, en ocho meses, será la madre de mi hijo.

La amo más hoy que ayer. Y sé que la amaré aún más mañana.

-Hmmm- Ella arruga su adorable rostro, mientras considera sus


posibles premios. -Han pasado más de veinticuatro horas desde que mi
puto hombre me ha pagado- dice ella, dándome esa mirada. La mirada
atractiva de venga y venga que la hizo quedar embarazada. -¿Qué tal si
nos vamos a la cama temprano... y hacemos algo travieso?-

Como he dicho, nunca soy un perdedor.

¿Es de extrañar que adoro a esta mujer?

La levanto de sus pies. -Sus deseos son mis órdenes, princesa-


1

Eso no es una línea. Tengo y le daré todo lo que ella quiera. Cualquier
cosa que su corazón desee. Ella se lo merece.

En tan sólo seis meses, esta mujer maravillosa, generosa, honesta y


sexy como el infierno, me ha hecho un esposo. Y muy pronto seré
padre.

Gracias a Riley, mi vida está llena. Mi corazón está lleno.

Y ahora tengo una compañera en cada ceremonia de corte de cinta a la


que asisto.

La vida no es mejor que esto.

Incluso si perdiera todo el dinero, el título, todo, seguiría siendo el


hombre más afortunado del mundo.

Porque (esto es cursi, pero tan cierto) el amor es el mayor tesoro de


todos.

ROYALLY WICKED

AVERY KAYE

Copyright Avery Kaye 2016


1

Por favor querido lector/a para apoyar a Avery Kaye haz clic en el
siguiente enlace http://tawnytaylor.net/5zhq de esa manera el
autor podrá seguir proporcionando libros free en la plataforma
de amazon.
Para más información de sus libros visita
http://www.badboysofromanceblog.com/
Sin su apoyo, muchos autores (Avery incluido) se verán obligados
a dejar de publicar en Amazon, en busca de otras vías de
ingresos sólo para alimentar a sus familias.