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La Teología de la liberación

encuentra sus raíces en Argentina en 1955, muy relacionado con la reacción de los sacerdotes y
creyentes católicos peronistas o vinculados a los sectores más populares, ante el golpe de Estado que
derrocó al gobierno peronista ese año y la persecución dictatorial que se inició a partir de ese
momento.53 Ese mismo año de 1955 se crea la revista Notas de Pastoral Jocista (cerrada por decisión
del Arzobispo en 1958), en la que colaboraban teólogos como Lucio Gera y Héctor Mandrioni, vinculados
al peronismo y al movimiento obrero.54

En 1960 en Argentina se fundó la Cooperativa Fortín Olmos, por un grupo de militantes católicos guiados
por el sacerdote Arturo Paoli en la localidad de Fortín Olmos, en el norte de la Provincia de Santa Fe.
Paoli está considerado como uno de los padres de la Teología de la liberación con libros como Diálogo de
la liberación (1969) y ha sido uno de los referentes teológicos del Papa Francisco.55

Ese mismo año de 1960 el padre Jerónimo Podestá, quien sería obispo de Avellaneda desde 1963 y
luego fundador de la Federación Latinoamericana de Sacerdotes Casados junto a su esposa Clelia Luro,
forma un grupo que será conocido como "los curas obreros de Avellaneda", con sacerdotes obreros
franceses de Misión de Francia -donde la corriente había sido censurada y suprimida por el papa Juan
XXIII en 1959- (Pierre Burgette y el padre Olhagaray) y argentinos (Fernando Portillo, Eliseo Morales,
Luciano Glabina) para trabajar como asalariados en fábricas de Avellaneda en el cordón industrial del
Gran Buenos Aires.5657 Poco después el cura obrero francés Francisco Huidobro, del grupo Misión de
Francia, sería elegido delegado sindical en la fábrica en la que trabajaba en Valentín Alsina, siendo
despedido en 1965 por organizar una huelga. Para la primera mitad de la década de 1960 el compromiso
de los sacerdotes de base con el movimiento obrero y el peronismo se había generalizado.58

En julio de 1964 la Asamblea de Jóvenes de la Acción Católica (AJAC) impulsa la realización de un


encuentro entre sacerdotes que se concreta en Quilmes en julio de 1965, con la coordinación de tres
teólogos que luego estarán ligados a la creación de la Teología de la liberación: Lucio Gera, Miguel
Mascialino y Carmelo Giaquinta. Participaron 80 sacerdotes entre los que se encontraban Miguel
Ramondetti (Movimiento Obrero Católico), Néstor García Morro, Manuel Artiles, Juan José Rossi, Carlos
Mugica, Alejandro Mayol, Pedro Geltman.59 Los encuentros sacerdotales se reiterarían en 1966
(Chapadmalal) y 1967 (San Miguel).5460

En 1966 apareció el primer número de la revista Cristianismo y Revolución, editada hasta 1971, dirigida
por Juan García Elorrio hasta su muerte en circunstancias misteriosas y luego por Casiana Ahumada. A
partir de 1967 la revista se vinculó con el Movimiento de Sacerdotes del Tercer Mundo y con las
organizaciones guerrilleras Montoneros, Fuerzas Armadas Peronistas (FAR) y Ejército Revolucionario del
Pueblo (ERP). La revista se inspiraba en el ejemplo del sacerdote guerrillero colombiano Camilo Torres.
Algunos de los colaboradores principales de la revista fueron Eduardo Galeano, John William Cooke,
Miguel Grinberg, Raimundo Ongaro, Pepe Eliaschev, Rubén Dri, Emilio Jáuregui, Miguel Ramondetti y
Nuncio Aversa.

El Movimiento de Sacerdotes para el Tercer Mundo (MSTM) fue fundado en 1967, al adherir al Manifiesto
de los 18 Obispos del Tercer Mundo, liderado por el obispo brasileño Hélder Cámara. Más de 400
sacerdotes integraron el MSTM, entre ellos los padres Miguel Ramondetti, Rodolfo Ricciardelli, Héctor
Botán, Carlos Mugica -asesinado en 1974-, Elías Musse, Rubén Dri, Rolando Concatti, Rafael Yacuzzi,
Jorge Adur, Jerónimo Podestá, Domingo Antonio Bresci, Alberto Carbone, Luis Farinello. Entre los
obispos que avalaron tácito o explícitamente el movimiento se encontraban Guillermo Bolatti, Enrique
Angelelli -asesinado por la dictadura en 1976-, Alberto Devoto, Jerónimo Podestá, Jaime de Nevares,
Adolfo Tortolo y Vicente Zaspe. En 1976 seis sacerdotes palotinos fueron asesinados por la dictadura
"acusados" de pertenecer al MSTM, en lo que se conoce como la Masacre de San Patricio.

Del seno del MSTM surgió en 1968 el movimiento de curas villeros, formado principalmente por
sacerdotes activos en villas miseria y barrios obreros,61 en muchos casos cercanos al peronismo y en
ocasiones al marxismo.6263 En este movimiento se destacó como referente el padre Carlos Mugica,
asesinado en 1974 por el grupo parapolicial Triple A, considerado como mártir por el movimiento.64

Movimientos sociales

Otra inspiración para la teología de la liberación latinoamericana fue la lucha por los derechos civiles, que
a su vez ganó derechos para los negros de Estados Unidos liderada por Martin Luther King (1929-1968).
A su vez una teología de la liberación negra ha sido desarrollada por James H. Cone y otros. En Sudáfrica
se desarrolló una vigorosa teología de la liberación negra en la lucha contra el apartheid. En Asia la
teología "minjung" (coreano: de la masa popular), o la teología campesina en Filipinas (expuesta por
Charles R. Avila), han sido expresiones relacionadas con la teología de la liberación latinoamericana.23
Según Gustavo Gutiérrez, en las diferentes confesiones cristianas, surgieron en diferentes lugares,
reflexiones que a partir de sus respectivas tradiciones asumieron la óptica liberadora inspirada en el
mensaje del Reino de Dios, por el impulso que provocan las realidades de opresión, frente a las cuales la
conciencia cristiana propone la radicalidad del Evangelio.65

La teología de la liberación tiene diversas ramas que focalizan de manera diferente aspectos de las praxis
sociales, como sucede con la adopción de la categoría de "lucha de clases", o con la noción de "pueblo"
que dio lugar a la rama conocida como Teología del pueblo, la influencia de las experiencias democráticas
latinoamericanas, el feminismo y las cuestiones de género que dio lugar a la teología feminista, el
racismo, etc.66