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Concilio Vaticano II

Para Gerhard Ludwig Müller, prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, la Teología
de la Liberación comenzó en el Concilio Vaticano II realizado entre 1962 y 1965, con la
constitución pastoral Gaudium et Spes (1965), "que contiene una nueva definición de las
relaciones entre la Iglesia y el mundo. la Teología de la Liberación era una gran aplicación de
este documento de la Iglesia a la situación de América Latina".34 Gustavo Gutiérrez
repetidamente se ha referido a Gaudium et Spes y a la encíclica Populorum Progressio como
inspiradoras de sus ideas teológicas. El teólogo de Le Souchoir, Marie-Dominique Chenu,
ampliamente citado por Gutiérrez, como perito del Concilio Vaticano II, participó en la
redacción de Gaudium et Spes.44

Pacto de las Catacumbas

Artículo principal: Pacto de las catacumbas

El 16 de noviembre de 1965 unos cuarenta sacerdotes de la Iglesia católica, entre ellos varios
obispos latinoamericanos, que se encontraban en Roma participando del Concilio Vaticano II
se reunieron en las Catacumbas de Domitila para firmar un compromiso conocido como el
Pacto de las catacumbas. El documento ha sido considerado uno de los antecedentes de la
teología de la liberación.45

Brasil

Hélder Cámara, arzobispo de Olinda y Recife, uno de los antecedentes de la Teología de la


liberación.

Desde la década de 1950 algunos cristianos brasileños empezaron a utilizar categorías


marxistas, como el materialismo histórico, para analizar la sociedad. Richard Shaull, un
misionero presbiteriano que se estableció en Brasil en 1952 y trabajó con jóvenes de la
Confederación de Juventudes Presbiterianas en procesos de concientización sobre los
problemas sociales más graves, relacionándose con la gente de las favelas (los barrios más
pobres: tugurios o villas miserias) y las zonas rurales.46 Su ascendencia entre los jóvenes
protestantes creció cuando fue nombrado secretario general de Unión Cristiana de Estudiantes
del Brasil UCEB en 1955.47 Shaull planteó la cuestión de si la revolución tendría un significado
teológico.48 Él y algunos jóvenes protestantes empezaron a discutir esos temas con
sacerdotes dominicos e intelectuales católicos, desarrollaron el Sector de Responsabilidad
Social de la Confederación Evangélica del Brasil (CEB) y establecieron una misión en el barrio
obrero Villa Anastacio, en São Paulo, y trabajaron directamente como obreros de la industria
siderúrgica, evangelizando y participando en actividades por los derechos de los
trabajadores.47
A comienzos de la década de 1960 comienza a surgir el movimiento de Comunidades Eclesiales
de Base (CEBs), principalmente en la Iglesia católica pero también en otras iglesias como la
Metodista, la Luterana y la Presbiteriana. Para 1964 había alcanzado la suficiente extensión
como para ser incluido en el "Primer Plan Pastoral Nacional 1965-1970". La transversalidad de
las CEBs llevó a organizar encuentros intereclesiales a partir de 1975.49 Relacionado con el
movimiento de comunidades de base se encuentra la acción orientada a los desposeídos de
Hélder Câmara, sobre todo desde que fue designado arzobispo de Olinda y Recife en marzo de
1964. Al asumir la titularidad de esa arquidiócesis proclamó: