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Teología dialéctica

Artículo principal: Teología dialéctica

El teólogo protestante Karl Barth, la teología dialéctica y la Iglesia Confesante son uno de los
primeros antecedentes de la teología de la liberación.

Uno de los primeros antecedentes de la teología de la liberación son las reflexiones y la


prácticas teológicas de un grupo de pastores protestantes suizos como Karl Barth (1886-1968)
y alemanes como Emil Brunner (1889-1966), Dietrich Bonhoeffer (1906-1944) -ejecutado por el
nazismo- y Martin Niemöller (1892-1984).35

Entre las novedades teológicas desarrolladas por esos teólogos se encuentran la teología
dialéctica o teología de la crisis y la Iglesia Confesante creada con el objetivo explícito de
combatir el intento del nazismo de controlar las iglesias.36

El teólogo argentino protestante José Míguez Bonino destaca la ubicación en que se coloca
Barth citando una de sus frases: “Dios se coloca siempre incondicional y apasionadamente de
un lado y sólo de uno: contra los encumbrados y a favor de los humillados.” Esta visión de
Barth, dice Míguez Bonino, repercutió en la formación del quehacer teológico latinoamericano
y en especial en las teologías de la liberación.37

Francia

Abadía de la Saulchoir donde Marie-Dominique Chenu elaboró su método de teología histórica


dando inicio al movimiento francés de la Nouvelle Théologie (Nueva Teología).

El papa Juan XXIII inició un cambio profundo de la Iglesia católica al convocar el Concilio
Vaticano II (1962-1965) en el que se sancionó la constitución pastoral Gaudium et Spes (1965).

Desde la vertiente católica la teología de la liberación encontró inspiración en prácticas


pastorales y textos teológicos aparecidos en Francia desde la década de 1930 que
constituyeron los movimientos conocidos como Nouvelle Théologie (Nueva Teología) y de los
sacerdotes o curas obreros.

En 1937 el teólogo francés dominico Marie-Dominique Chenu publicó un opúsculo titulado


Une école de théologie: le Saulchoir (Una escuela de teología: la Saulchoir), sobre su enfoque
histórico para la enseñanza de la teología, en reemplazo del enfoque ahistórico tomista. Por
entonces los Dominicanos franceses, por razones de persecución política, habían establecido
su centro de estudios generales en la antigua abadía de Saulchoir en Bélgica, donde Chenu
llegó a ser rector y donde se formaron entre otros teólogos relacionados con la nueva teología,
como Yves Congar y Edward Schillebeeckx. Chenu y Congar profundizarán las relaciones entre
la teología y la causa de los pobres, sobre todo este último con su importante libro de 1963
Pour une Eglise servante e pauvre (Por una Iglesia sirviente y pobre).38

En 1938 el sacerdote jesuita francés Henri de Lubac publicó su primer libro, Catholicisme, les
aspects sociaux du dogme (Catolicismo, los aspectos sociales del dogma) y en 1946 su
polémica obra Surnaturel (Sobrenatural). Actuando desde la residencia jesuita de Fourvière en
Lyon, De Lubac integró el movimiento guerrillero de la Resistencia francesa durante la
ocupación nazi de Francia, fue ordenado cardenal y está considerado uno de los teólogos más
destacados del siglo XX, habiendo ejercido una gran influencia en el Concilio Vaticano II.39

En 1941, el célebre dominico Jacques Loew comenzó a trabajar como descargador de barcos
en los muelles del puerto de Marsella,40 al igual que el sacerdote Michel Favreau, muerto en
un accidente de trabajo. En el otoño de 1943, los sacerdotes Yvan Daniel y Henri Godin
publican un libro que tendrá una fuerte influencia en el mundo católico, La France, pays de
missión? (¿Francia, tierra de misión?), en el que parten de la necesidad de reconocer el hecho
de la profunda descristianización de los trabajadores franceses y ante ello la necesidad de una
nueva pastoral basada en un fuerte compromiso con el mundo obrero.41

El 1 de julio de 1943 el cardenal Emmanuel Suhard, arzobispo de París, buscó promover la


actitud pastoral de Loew y Favreau y para ello fundó la Misión de Francia, integrada por
sacerdotes cuya tarea pastoral debía apoyarse en vivir y trabajar como asalariados en las
fábricas para acercarse al mundo obrero.42 Así se inició el movimiento conocido como
sacerdotes obreros o curas obreros, que luego se extendería a la Argentina y España.43

El movimiento francés de la Nueva Teología incluyó la participación activa de laicos y mujeres,


como Madeleine Delbrêl que hacía su experiencia entre los obreros de Ivry y escribía libros
como Nosotros, gente de la calle y El Evangelio en los barrios obreros de París. A fines de la
década de 1950, el movimiento de Nouvelle Theologie y de los sacerdores comenzó a ser
sometido a censura y a ser acusados de comunistas, siendo denunciados en el Vaticano por
actividades subversivas. En 1954 Pío XII pidió a todos los sacerdotes obreros que regresaran a
su trabajo pastoral anterior en las diócesis o se incorporaran a sus comunidades religiosas. A
partir de 1963 varios sacerdotes volvieron a trabajar entre los obreros. Los sacerdotes obreros
fueron rehabilitados en 1965 después del Concilio y Loew trabajó en las favelas de São Paulo
hasta 1969.40