Está en la página 1de 7

ENSAYO

Roger Paul Sarango Yunga. Estudiante 9no Semestre. Facultad Piloto de


Odontología. Universidad de Guayaquil. Correo: roger.sarangoy@ug.edu.ec

Tema: Principios biológicos y mecánicos de las preparaciones dentales en


operatoria dental.

Introducción

La operatoria dental según mis conocimientos, nos permite entender de manera


teórica y práctica los principios tanto biológicos, mecánicos y físicos de una
preparación dentaria para un biomaterial plástico o rígido de restauración
específico, siendo de vital importancia el análisis del caso clínico como tal, para
reconocer el plan de tratamiento adecuado a seguir.

La estructura dental es un sistema que al verse alterado en uno de sus


componentes determina cambios en los demás. Es por esto que “cuando un
diente ha sufrido una pérdida de sustancia en sus tejidos duros o presenta una
alteración de color, forma o tamaño es necesario restaurarlo con materiales y
técnicas adecuados” (Barrancos, 2015).

En la actualidad, al estudiante se le induce una odontología preventiva, cuyos


conceptos promueven “la conservación la estructura dentaria y la opción por
materiales y técnicas restauradoras capaces de producir un comportamiento
semejante al de los dientes naturales” (Hirata, 2012).

El presente ensayo establece una relación de éxito entre el conocimiento de los


principios generales de las restauraciones dentales y la longevidad de la
restauración propiamente dicha.
Preparaciones dentales

Restaurar un diente no es solo pensar el material a utilizar, es en sí preparar una


estructura dentaria de forma adecuada y permitir así una mayor longevidad de la
restauración.

Muchos autores establecen que el inicio de una restauración parte de una


correcta preparación cavitaria, la cual se define como “la forma interna o externa
que se le da a un diente para efectuarle una restauración con fines preventivos,
estéticos, de apoyo de sostén o reemplazo de otras piezas ausentes” (Barrancos,
2015).

Es así, que, por la experiencia obtenida en la práctica y la literatura científica,


podemos decir que, a mayor calidad de preparación, mayor duración de la
restauración.

Objetivos de una preparación


1. Apertura de los tejidos duros para tener acceso a la lesión.
2. Extensión de la brecha hasta obtener paredes sanas y fuertes sin debilitar el
remanente dentario.
3. Conformación para proporcionar soporte, retención y anclaje a la
restauración.
4. Eliminación de los tejidos deficientes (cariados, descalcificados, etc.)
5. Ejecución de maniobras preventivas para evitar un nuevo desarrollo de
caries.
6. No invadir o dañar los tejidos blandos peridentales.
7. Protección de la biología pulpar.
8. Debe facilitar la restauración mediante técnicas y maniobras
complementarias.1

1
Barrancos, P. (2015). Operatoria Dental. Avances clínicos, restauraciones y estética. Buenos Aires:
Médica Panamericana.
Principios mecánicos.

Fuerza. “Es el principio que permite cambiar el estado de inercia o de


movimiento de un cuerpo. Toda fuerza que actúa sobre un cuerpo se enfrenta
con otra fuerza que actúa en sentido contrario” (Barrancos, 2015).

Dentro de la parte clínica decimos, que la fuerza la determina las cargas


oclusales por contacto de las piezas dentarias en la masticación, para lo cual
tanto la preparación como el material restaurador deben ser capaces de distribuir
estas fuerzas contrarrestando así una posible fractura.

Fricción. Se define como la “fuerza que se opone al deslizamiento relativo de


dos superficies en contacto” (Barrancos, 2015) y que clínicamente se relaciona
con aquellos contactos que no permiten una oclusión y desoclusión correcta en
los diferentes movimientos mandibulares, evitando así una posible fractura
cuspídea, de un material restaurador o pared dentaria.

Resultante. “Cuando dos o más fuerzas actúan juntas sobre un mismo punto,
es posible hallar una sola fuerza que tenga el mismo efecto que las primeras”
(Barrancos, 2015). Clínicamente este principio permite que las restauraciones
alcancen el grado de oclusión esperado sin repercusiones en la distribución de
las cargas oclusales.

Principios biológicos

Esmalte.
El esmalte se define como un “tejido altamente mineralizado y, por lo tanto,
carece de la capacidad de reacción biológica que le permitiría cerrar una brecha
producida por trauma, abfracción, erosión o caries” (Barrancos, 2015).
El odontólogo profesional o en formación, debe entonces ser capaz de restaurar
la estructura dentaria realizando una preparación con la finalidad de asegurar la
permanencia del material restaurador sobre el diente.

Dentina y pulpa.
La dentina por el contrario, se caracteriza por ser un “tejido con mucho menor
grado de mineralización que el esmalte y poseer casi una tercera parte de su
peso en sustancias orgánicas” (Barrancos, 2015), por lo cual su corte es de
mucha facilidad para el odontólogo, pudiendo utilizarse las mismas fresas de
acero para esmalte en alta y baja velocidad para su preparación.

Debemos recordar tomar precauciones al realizar preparaciones en dentina,


debido a su cercanía con la pulpa, es por esto que se ha recomendado por
diversos autores que no se consideren como estructuras aisladas, sino que se
reconozcan como complejo dentino-pulpar.

Basado en mi experiencia en clínica, una correcta irrigación también permitirá


que no existan alteraciones pulpares al trabajar en dentina, además que
determinar el proceso de lesión en ella (dentina afectada o infectada), será de
gran ayuda para realizar una preparación lo más conservadora posible.

Material restaurador

En la actualidad el principal material restaurador de elección por el odontólogo


profesional o en formación, es la resina compuesta, debido a su costo, beneficio
y funcionalidad.

Estudios realizados establecen que tienen un tiempo de duración de 8 años


aproximadamente, por lo cual decimos que “el uso del material, la eficiencia del
operador y la conducta del paciente es decisivo para el comportamiento de la
restauración” (Miyashita, 2005).
Color
Mantener la estética mediante una restauración, es uno de los objetivos en un
plan de tratamiento adecuado, y según mi experiencia clínica, obtener el color
indicado del material restaurador, nos permitirá lograr resultados ópticos
favorables al paciente.

Dimensiones del color


Existen tres dimensiones del color. Estos son: Matiz, valor y croma.
- Matiz: Es el nombre del color, de acuerdo con su longitud de onda. Se lo
puede definir como el color básico o puro.
- Valor: Es la claridad y oscuridad del color. Es decir, se lo puede definir como
la escala en grises del matiz.
- Croma: Es el grado de saturación o intensidad del color y depende de la
concentración del matiz.2

Basado en lo aprendido, el método de elección para seleccionar correctamente


el color para una restauración sobre todo del sector anterior por sus
requerimientos estéticos, consiste en tomar una fotografía con pequeñas
porciones de resina compuesta en el tercio cervical e incisal del diente
fotopolimerizadas previa al aislamiento absoluto, y así evitar que la
deshidratación del diente altere las dimensiones del color. Una vez obtenida la
foto, la pasamos a escala de grises, identificando si el tono seleccionado es el
ideal. En este proceso estamos valorando el valor.

Longevidad y mantenimiento de las restauraciones


Según estudios “las resinas compuestas en dientes anteriores se presentan
aceptables entre 5 y 10 años de servicio” (Hirata, 2012).

Su método de mantenimiento radica en la reparación de las restauraciones o


volver a hacer su pulido.

2
Barrancos, P. (2015). Operatoria Dental. Avances clínicos, restauraciones y estética. Buenos Aires:
Médica Panamericana.
Causas por la que fallan las restauraciones de resina compuesta
“Las fallan de las restauraciones ocurren debido a diversos factores como
localización, dimensión, distribución de la fuerza y carga y conservación de la
integridad marginal” (Hirata, 2012) lo cual provoca fracturas ya sea en el material
restaurador o en la estructura dentaria y el evaluar mediante un examen clínico
visual, nos permitirá dar una solución inmediata.

“Otro de los motivos por los que una restauración puede fallar o fracasar es la
presencia de caries, cuyo principal problema de diagnóstico en estos dientes es
que la lesión en las paredes es muy difícil de detectar hasta que el color de los
tejidos dentarios esté alterado o se produzca una fractura del diente o que la
restauración deje una cavidad” (Barrancos, 2015).

Reparar o no una restauración


La decisión de reparar una restauración se toma “cuando el nuevo pulido no
corrige el defecto” (Hirata, 2012), y suele ocurrir con mayor frecuencia en
márgenes con pigmentación, caries o pérdida parcial de la restauración, es decir
una fractura.

Como reparar una restauración


Para reparar una restauración de resina compuesta debemos realizar la abrasión
de la resina antigua (con oxido de aluminio o piedra diamantada), limpieza de la
superficie con ácido fosfórico, aplicación de adhesivo y aplicar la nueva resina.
Bibliografía
Barrancos, P. (2015). Operatoria Dental. Avances clínicos, restauraciones y estética. Buenos
Aires: Médica Panamericana.

Hirata, R. (2012). TIPS: Claves en Odontología Estética. Buenos Aires: Médica Panamericana.

Miyashita, E. (2005). Odontología Estética: El Estado del Arte. Sao Paulo: Artes Médicas.