Está en la página 1de 4

LA MÚSICA ALACALUFE: ACULTURACIÓN Y CAMBIO

ESTILÍSITICO
María Ester Grebe
Resumen por Víctor Javier González Durán

Es muy probable que la música alacalufe sea testimonio de una de las


expresiones más antiguas y arcaicas que tienen como fuente las primeras migraciones del
hombre al continente. Es por eso, que tiene gran valor antropológico y etnomusicológico.

Es importante hablar de la rápida e irremediable extinción de la cultura alacalufe, por


el choque con la cultura occidental. Y ante ello, la autora del texto señala que no se ha hecho
ningún estudio científico de la cultura, habiendo sólo estudios fragmentarios al respecto.

En este trabajo, tiene como objetivo cubrir justamente esa falencia de investigaciones
directas acerca de los alacalufes y toma como material artículos de los pueblos fueguinos y
una serie de grabaciones recopiladas a través del siglo XX, para así, analizar y comparar las
expresiones musicales alacalufes y evidenciar su proceso de aculturación.

El pueblo actual pueblo alacalufe viene de los antiguos nómadas pesqueros y


mariscadores con antepasados llegados al extremo sur-americano, en tiempos remotos. Se
trasladaban en canoas, por los canales, fiordos y lagos, en los archipiélagos del sur.

Aunque los grupos recolectores y cazadores de la zona se denominan fueguinos, la


denominación es muy imprecisa. Hay dos líneas, la de los cazadores y recolectores terrestre,
que son la estirpe de los onas y tehuelches y la de pescadores y mariscadores donde están los
alacalufes. La convivencia entre ambos grupos se ve entre el trueque y batallas entre ellos.

La cultura alacalufe se relacionan estrechamente con la yagana diferenciándose sólo


en sus patrones lingüísticos. La cultura alacalufe, tiene a la familia nulear como unidad social
base, que por su pequeñez, les permitía sustentarse, a base de la pesca la casa y la recolección
de mariscos, sin tener técnicas de agricultura, debido a que las bayas y raíces que
recolectaban, tenían poca importancia en su dieta.
Su cultura material es muy reducida, debido al carácter nómada y contante traslado,
sus posesiones eran reducidas, que consistían en la choza ligera fácil de desmontar, la canoa,
sus vestimentas (capas y tapabarros de pieles) y los utensilios para pescar.

La cultura inmaterial está prácticamente desaparecida, pero se tiene bibliografía que


señala que tenían complejas creencias basadas en una cosmovisión telúrica. Dentro de la que
había creencias y ritos de ciclo vital, chamanismo, creencias en seres sobrenaturales y magia.
Creían en seres mitológicos que causaban los males que se asocian a las inhóspitas
condiciones de la geografía en que se movían.

Se detectan cuatro generaciones en el siglo XX. Una primera, hasta la década de 1930,
que conserva su cultura. Otra, hasta mediados de siglo que se incorporan a la cultura
occidental, con el recuerdo de la vida de sus antepasados. La de la siguiente década, que se
va incorporando en labores de la zona, de la cultura occidental. Y por último, la generación
a partir de los 60, que ya poco sabe de su cultura originaria e imita a la cultura occidenta.

Sufren una crisis demográfica irreparable, yendo de una población de unos


cuatrocientos, a no más de cincuenta personas, de principios a las últimas décadas del siglo
XX. Esto, producto de varios factores. Más allá de las matanzas de los conquistadores y
asesinatos entre ellos mismos. Su vida precaria producía una baja tasa de supervivencia de
los niños. Accidentes en el mar y aún más importante, mencionar que con el tránsito de
embarcaciones por la zona, los tripulantes, compadecidos por su precariedad, les compartían
suministros, a los que se fueron resignando y acostumbrando, hasta que el gobierno los
incorporó a los pueblos, otorgándoles casas y fuentes laborales. Esto significó dejar las playas
y su cultura pesquera, dejar atrás su idioma y tradiciones y mandar a sus hijos al colegio,
donde absorbían la arraigada cultura occidental.

La cultura musical alacalufe estuvo ligada al escaso material que tenían y su estilo de
vida. Para estudiarla, es necesario un estudio fragmentario, puesto que no se cuenta con el
suficiente material para reconstruir la música antigua alacalufe. Pero los registros permiten
esbozar las características y los cambios producidos por la aculturación. Los científicos han
asegurado que en el pasado, la música y la danza ocuparon lugar en la vida de los alacalufes
y los fueguinos en general y definen dos repertorios, el primero orientado hacia lo religioso,
ya desaparecido; y el segundo, profano, ligado a las actividades cotidianas y sentimientos
humanos.

El repertorio profano, del cual aún se haya vestigio, es de carácter generalmente


onomatopéyico y silábico. Vemos canciones de amor, de cuna y juegos con los niños y otras
relacionadas con la caza y pesca. En muchas de estas canciones se ven sílabas sin un
significado propias de la poesía alacalufe. Otra particularidad, es la ausencia de instrumentos
acompañando a la voz. Se señala que en la antigüedad, contaban con instrumentos como
aerófonos e idiófonos. La organización tonal responde a paradigmas totalmente distintos a
los de la música occidental, correspondiendo a una poesía ritmificada, con intervalos
pequeños, dentro de una rítmica irregular.

El repertorio ritual está irremediablemente extinto y no hay registros de él, sólo


pudiendo tener nociones al respecto, con las grabaciones de cantos chamánicos onas. Las
canciones imitativas por su parte, también se han visto cuartadas, puesto que al incorporarse
el pueblo a la vida de los poblados y dejar la playa y la naturaleza, funcionalmente, este
repertorio quedaba en desuso. Las canciones infantiles, recordadas por las primeras
generaciones anteriormente mencionadas, también han cortado su flujo generacional, puesto
que éstos ahora asisten a escuelas, en donde aprenden de la cultura occidental. Todo esto, se
suma a la disminución del canto en la comunidad, guardando un recelo al estilo de vida más
rápido y menos íntimo, con la idea de cantar para sí, resignándose a no transmitir esa
herencia.

La aculturación ha arrasado prácticamente con la cultura musical alacalufe. Persiste


la identidad morfológica de la música, pero claramente se ve influenciada por el proceso de
aculturación, en el que las alturas, se tienden a guiar más por el sistema temperado, el carácter
prosódico y de ritmo libre, se ha conducido hacia una métrica más regulada y rápida; las
dinámicas y articulaciones, antes marcadas por elementos propios del lenguaje y su
pronunciación, han tendido a empobrecerse, adoptando gestualidades europeas como
ligaduras y portatos; así mismo, el timbre tenso de la voz rasgada que se usaba en antaño, se
ha sustituido por un timbre relajado, nasal y abierto. A esto se le suma la perdida de la idea
de la danza, asociada al canto.
En general, vemos una cultua que está agonizando y va hacia su completa
desaparición, debido a su poca integración y compatibilidad con la cultura chilena, traída
desde Europa.

Nos enfrentamos a un material de un inmenso valor, puesto que es parte del rescate y
preservación de una cultura que prácticamente ya no existe. Bajo la dura realidad de una
sociedad aplacada por la invasión del hombre europeo, vemos que el pueblo alacalufe se
asimiló a la cultura, que le era más cómoda que su precario estilo de vida, optando por una
aculturación que termina en la pérdida casi total de la cultura propia y la absorción de la
nueva, a la que se incorporan.

El analizar su cultura y su música, es antropológicamente y etnomusicológicamente


muy importante, puesto que representa una estirpe muy distinta en muchos de sus
paradigmas, respecto de la cultura occidental.

Es preciso también señalar el valor que tiene este estudio en el momento en que se
hace, puesto que sin haber existido tal preocupación, en el siglo pasado, nada sabríamos ni
podríamos averiguar de éstas tradiciones que quedan en grabaciones y escritos y difícilmente
ya en la memoria de quienes a estas alturas, nacieron y crecieron directamente insertos en la
cultura chilena.

Como compositor también, es muy interesante ver un material totalmente distinto a


lo que vemos en la tradición europeo-centrista de la música. Sin ánimos de querer ultrajar las
tradiciones de un pueblo arrasado por nuestra cultura, pienso que es bueno hacer el ejercicio
de cambiar nuestros paradigmas musicales para hallarle un valor a éstos repertorios y a partir
de eso, nutrir nuestra propia música, buscando nuevos enfoques rítmicos, de los sistemas
tonales utilizados, del timbre buscado y los matices creados. Esta visión se orienta hacia
romper el molde de la tradición y de lo que viene entrando en nuestros oídos, estando
inmersos en la cultura en que nacimos, tomando el ejemplo de esta cultura olvidada, que
perdió la batalla frente al enfrentamiento cultural con una realidad tan distinta a la suya.