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Castorina, J.

A
“Alcances del método de exploración crítica en Psicología Genética”

Castorina presenta el método clínico tal como se la emplea en la psicología genética, que
como ciencia no podría desprenderse de este método. La indagación clínica es el
procedimiento privilegiado para acceder a la organización intelectual en la investigación;
interviene como interrogación dirigida a determinar el funcionamiento cognoscitivo en
ciertos trastornos psicopatológicos. En la práctica de la psicología genética se elaboran
hipótesis a partir de interrogatorio a los niños, con un material sencilla, con preguntas
sobre la duración del tiempo, la dirección de un movimiento, con una interacción
permanente entre las preguntas y respuestas de los niños.

A partir del empleo de Piaget, el método clínico sufrió modificaciones vinculadas a los
objetivos de las investigaciones y a las particularidades de la situación experimental. La
indagación clínica constituyó una innovación metodológica en una psicología del
desarrollo dominada por la observación pura de los comportamientos infantiles o por el
experimentalismo de las técnicas psicométricas. La diferencia que existe entre el método y
la técnica es que el método sirve a una teoría, es u procedimiento o un camino y la técnica
es una interpretación de una teoría descontextualizada de la realidad. El método clínico
tiene tres elementos:

Método clínico en la exploración de creencias infantiles: se utiliza el método examen


clínico. Consistía en una conversación con los niños mediante preguntas no
preestablecidas que se iban formulando en función de las respuestas dadas a otras
preguntas anteriores y en función de hipótesis previa que formulaba el experimentador. El
psiquiatra se plantea problemas, formula hipótesis, hace variar las condiciones que entran
en juego y comprueba cada una de las hipótesis al contacto de las reacciones provocadas
por la conversación con su paciente.

El interrogador orienta la marcha del interrogatorio. Las respuestas a las preguntas dan
lugar a nuevas preguntas a los fines de completar la información que permita testear la
hipótesis o promueve una verificación o reformulación de la misma. Dos cualidades del
interrogador: saber observan, dejar hablar al niño, y saber buscar algo preciso, tener
siempre una hipótesis de trabajo que comprobar. El método tiene un carácter
exploratorio, la intención de descubrir la originalidad del pensamiento respecto del tema a
tratar y luego sistematizar las preguntas y ponerlas a prueba. El investigador siempre
parte de un problema.
Organizaciones sensorio-motrices: las hipótesis son más claras y precisas en este período,
ya que intenta indagar la progresiva coordinación de las acciones del niño en forma de
sistemas. Se utiliza el método de intercambio de acciones.

La actividad cognoscitiva del niño de este período es sensorio-motriz y pre-verbal. El


diálogo verbal será sustituido por una variedad de observaciones, en algunos casos pura
(el observador no interviene para modificar las variables en la experiencia) y en la mayoría
de los casos incluyendo situaciones experimentales.

El objeto permanente (un objeto independiente de la acción propia, situado en la trama


de un espacio determinado) es una verdadera conquista en la organización y empieza a
constituirse alrededor de los 9 a 10 meses de vida. Los niños descubren que los objetos
empiezan a ser permanentes, es decir, continúan existiendo a pesar de que no los perciba
con la vista, pudiendo reconocerlos.

Indagación de 4 momentos: observación de conductas espontáneas (se parte de una


hipótesis); provocar la conducta ocurrida de modo espontáneo (si las respuestas de los
niños son consistentes con la hipótesis se confirma la misma); responder el interrogante -
8si no hay modificaciones en las conductas de los niños, hay estabilidad en la organización
de su comportamiento); y se plantea una situación experimental.

Indagación de estructuras operativas: cambios en las características del método clínico.


Método mixto, donde la secuencia de preguntas, respuestas y argumentos mantiene un
vínculo estrecho con la acción del niño sobre el material. El espectro de transformaciones
a indagar es conocido de antemano por el experimentador; una vez que se efectúa la
transformación del objeto en presencia del niño se hacen tres tipos de preguntas: de
exploración, de justificación y de control o contra-argumentación.

Exploración: busca la noción de la estructura del objeto (que responda sí o no)


Justificación: obligan al niño a legitimar su punto de vista (por qué sí, por qué no)
Control: buscan la coherencia o contradicción de las respuestas a través de la contra-
argumentación. Esta última tiene una significación especial para la indagación de las
estructuras intelectuales. Su utilización da lugar a la denominación del método clínico-
crítico, por cuanto el interrogador plantea al niño una sistemática discusión con el
propósito de establecer si las adquisiciones son o no estables, es decir cuál es el grado de
equilibrio de sus acciones ante los problemas. Parece un contra ejemplo para ver si el niño
mantiene la misma justificación. Se llama crítico porque realiza preguntas de control o
contraargumentación y porque evalúa la estabilidad y seguridad en la respuesta. Se llama
clínico porque se escapa al uso de los test, de la generalidad del niño, tiene en cuenta el
punto de vista del niño y obliga al niño a prestar argumentos.

Organización psíquica: organización intelectual. Se puede inferir (observar), logró el


objetivo luego de un proceso psíquico (el niño comienza a caminar. Conectar teoría con
práctica). Indicadores observables, se puede observar.
Stern, D

“Perspectivas y enfoques de la infancia”

(Capítulo 2)

El autor hace una diferenciación entre dos niños: el infante clínico, que es el del
psicoanálisis y el infante observado que corresponde a la psicología del desarrollo. Ambos
enfoques son importantes, el primero porque es la base para conocer al niño a través de
la observación directa y el segundo porque permite conocer la subjetividad del niño, para
lo que no me alcanza con tan solo observar, sino que tengo que inferir.

Infante clínico: se conoce al niño a través de la observación directa. Las teorías


psicoanalíticas reconstruyen un infante diferente, porque este es creado por dos
personas: el adulto que creció hasta convertirse en un paciente psiquiátrico, y el
terapeuta, que tiene una teoría sobre la experiencia del infante. Este infante recreado
está constituido por recuerdos, reactualizaciones presentes en la transferencia e
interpretaciones teóricamente guiadas. A esta creación la llama infante clínico, para
distinguirla del observado, cuya conducta se examina en el momento de su aparición. El
infante clínico corresponde al mundo social experimentado. La verdad histórica del
infante clínico queda establecida por lo que llega a decirse y no por lo que realmente
sucedió.

Infante observado: es aquel niño al cual se lo observa. Su conducta se examina en el


momento de su aparición. Se conoce la subjetividad del niño. Se observa en la vida real.
Describe las aptitudes que se observan directamente como la capacidad de movimiento,
sonreír, etc. Consistía en encuentros no sociales. Las observaciones del infante observado
revelan sobre cómo es la cualidad de la experiencia social vivida. La vida subjetiva del
adulto narrada por él mismo, es la principal fuente de la inferencia sobre la cualidad
sentida de la experiencia social del infante.

Interface: punto de cruce entre el infante observado (psicología del desarrollo) y el infante
clínico (psicoanálisis)

Psicología del desarrollo: infante observado (Gessell, Cratty, Wallon)

Psicoanálisis: infante clínico (psicoanálisis de adultos, adolescentes y niños) puede aportar


vivencias, experiencias, complejo de Edipo.
Freud, A

“Las emociones y los instintos en el período de latencia”

El período de latencia sexual es un período que se da entre los 6 y los 12 años de edad, en
donde hay cambios muy radicales respecto a la sexualidad.

El niño, ya no es el ser puramente instintivo que era al nacer. Parte de él ha cambiado


permitiéndole observar, interpretar y registrar los sucesos del mundo externo e interno y
controlar las respuestas que ante los mismos se adoptan. Este aspecto de su organización
es el “yo” (identidad e individualidad, a partir de los 3 años aproximadamente). En este
período de la niñez, la conducta la determina las acciones del yo y no de los instintos
como antes.

Lo que está latente en este período es la sexualidad, pero en este caso, la sexualidad no
desaparece, se encuentra por debajo de otras actividades, el niño hace que se encuentre
reprimida, censurada, que impide que se exprese. La reducción de la fuerza de los deseos
sexuales ha librado al niño de una de sus peores angustias. Su yo se halla en libertad para
expandirse y desarrollarse, para usar su inteligencia y energía en otras direcciones. Ahora
puede realizar tareas que no le lleven a la directa satisfacción del deseo. El niño establece
nuevas relaciones con otras personas que ejercen mayor autoridad sobre el (maestros), y
se dan cuenta que los padres no son todo poderosos como creían, se convierten en figuras
menos exaltadas, y que dan menos miedo. Empieza a comparar a sus padres con los de
sus amigos. No necesitan tanto la aprobación, afecto y la crítica de los padres. Entonces se
disminuyen dos angustias: temor al castigo y la pérdida de amor. En esta instancia, este
proceso de identificación conduce a la construcción de un nuevo agente crítico interior al
niño que guarda relación con las actitudes morales y éticas y ejerce la función de
conciencia del niño. Es el “súper yo” (marca el camino del deber ser). Este separa de la
persona misma de los padres, adquiere independencia y gobierna desde adentro.

Cuando el niño llega al período de latencia sexual, se constituyen los diques psíquicos o
anímicos que son el asco, el pudor, la vergüenza, la moral, los valores éticos y estéticos.
Estos diques se constituyen a partir de esta edad y hacen que el niño no disfrute expresar
libremente todo lo que siente. Elimina de su conciencia el conocimiento de sus deseos,
fantasías y pensamientos que le hagan sentir culpa. La energía sexual del niño se sublima.
En este caso, para Freud, sublimación es desviar esa energía libidinal hacia fines que están
socialmente valorizados, es decir, que utiliza esa energía para otras actividades sociales,
que estén bien vistas y den reconocimiento social, la escuela es una de estas actividades.
La primaria es una escolaridad reglada, donde comienzan a tener deberes, le enseñan
reglas a respetar. El niño las acepta y comienza a reprimir sus impulsos y su inmediatez, se
da tiempo para entender, esperar. Juegan juegos reglados porque comprende, las
internaliza y controlan la cuestión inclusiva. Es muy poco lo que el niño recuerda de las
experiencias vividas ya que dejan recuerdos encubiertos y vacíos.
Freud, A

“El concepto de las líneas del desarrollo”

Lo que la autora busca es la interacción básica entre el ello y el yo y sus diferentes niveles
de desarrollo.

Las líneas de desarrollo son realidades históricas que en conjunto proporcionan un cuadro
convincente de los logros de un determinado niño o de los fracasos en el desarrollo de su
personalidad. Marcan el crecimiento de un niño desde sus actitudes dependientes,
irracionales, determinadas por el ello y por objetos hacia un mayor control del mundo
exterior e interior por el yo. Representa la interacción entre el desarrollo de sus impulsos,
el desarrollo del yo, del súper yo y de sus reacciones frente a las influencias del medio,
entre los procesos de maduración, estructuración y adaptación.

Las líneas son específicas. Las más relevantes son:

 Desde la lactancia a la alimentación racional: etapa de la lactancia de pecho a


mamadera/ el destete/ transición de que lo alimenten a alimentarse por sí mismo
usando cubiertos/ desaparición gradual de la ecuación comida-madre/
desaparición de la sexualización de la comida durante el período de latencia.

 De la incontinencia al control de esfínteres: completa libertad respecto a la


evacuación/ carácter de “regalo”/creación de barreras internas contra los deseos
uretrales y genitales/ control completo del esfínter.

 De la irresponsabilidad a la responsabilidad en el cuidado personal: agresión


desde el propio cuerpo (morderse, rasguñarse)/ comprensión de causa y efecto/
avances en el funcionamiento del yo (protegen al niño de peligros externos)/
aceptación voluntaria de las reglas de higiene y sanidad.

 Desde el egocentrismo al compañerismo: perspectiva narcisista/ otros


considerados objetos/ otros considerados colaboradores/ otros considerados
socios.
Winnicott

“Objetos y fenómenos transicionales”

(Capítulo 1)

Los objetos transicionales y los fenómenos transicionales designan la zona intermedia de


experiencia, entre el pulgar y el osito, entre el erotismo oral y la verdadera relación de
objeto, entre la actividad creadora primaria y la proyección de lo que ya se ha
introyectado. El parloteo del bebé y la manera en que un niño mayor repite un repertorio
de canciones y melodías mientras se prepara para dormir se ubican en la zona intermedia,
como fenómenos transicionales, junto con el uso que se hace de objetos que no forman
parte del cuerpo del niño aunque todavía no se los reconozca como pertenecientes a la
realidad exterior. De cada individuo que ha llegado a ser una unidad, con una membrana
limitante, y un exterior y un interior, puede decirse que posee una realidad interna, un
mundo interior.

Una tercera parte de la vida del ser humano es una zona intermedia de experiencia a la
cual contribuyen la realidad interior y la vida exterior. Se trata de una zona que no es
objeto de desafío alguno. La pauta de los fenómenos transicionales empieza a aparecer
desde los 4 a 6 meses hasta los 8 a 12 meses. La necesidad de un objeto o de una pauta de
conducta específicos, que comenzó a edad muy temprana, puede reaparecer más
adelante, cuando se presente la amenaza de una privación.

La función principal del objeto transicional y el fenómeno transicional es el inicio de una


“zona neutral de experiencia” que no será atacada.
Objeto transicional: uso de objetos que no forman parte del cuerpo del niño. No los
reconoce como pertenecientes a la realidad externa. *El objeto transicional representa el
pecho materno. *En relación con el objeto transicional el bebé pasa del dominio
omnipotente (mágico) al dominio por manipulación (erotismo muscular y placer de la
coordinación). *A la larga, el objeto transicional puede convertirse en un objeto fetiche y
por lo tanto persistir como una característica de la vida sexual adulta. *A consecuencia de
la organización erótica anal, el objeto transicional puede representar las haces. Un niño no
tiene posibilidad de pasar del principio del placer al de la realidad. La “madre” bastante
buena es la que lleva a cabo la adaptación activa a las necesidades de éste y que la
disminuye poco a poco, según la creciente capacidad del niño para hacer frente al fracaso
en materia de adaptación y para tolerar los resultados de la frustración. La madre
bastante buena comienza con una adaptación casi total a las necesidades de su hijo, y a
medida que pasa el tiempo se adapta poco a poco, en consonancia con la creciente
capacidad de su hijo para encarar este retroceso. Entre los medios con que cuenta el bebé
para enfrentar ese retiro materno, se encuentran los siguientes: 1. Su experiencia en el
sentido de que la frustración tiene un límite de tiempo. 2. Una creciente percepción del
proceso. 3. El comienzo de la actividad mental. 4. La utilización de satisfacciones
autoeróticas. 5. El recuerdo, el revivir de experiencias, las fantasías, los sueños: la
integración del pasado, presente y futuro.

Fenómenos transicionales: repetición de un repertorio de canciones para dormir. Se ubica


en la zona de intermedia. Representan las primeras etapas del uso de la ilusión, sin las
cuales no tiene sentido para el ser humano la idea de una relación con un objeto que
otros perciben como exterior a ese ser. Cuando la adaptación de la madre las necesidades
del bebé es lo bastante buena, produce en este la ilusión de que existe una realidad
exterior que corresponde a su propia capacidad de crear. Es decir, que hay una
superposición entre lo que la madre proporciona y lo que el bebé puede concebir al
respecto. El bebé se alimenta de un pecho que es parte de él y la madre da leche a un
bebé que forma parte de ella.

La zona intermedia de experiencia es una continuación directa de la zona de juego del niño
pequeño que “se pierde” en sus juegos. En la infancia la zona intermedia es necesaria para
la iniciación de una relación entre el niño y el mundo, y la posibilita una crianza lo
bastante buena en la 1ª fase crítica. Para todo ello es esencial la continuidad del ambiente
emocional exterior y de determinados elementos del medio físico, tales como el objeto
transicional. Constituye la mayor parte de la experiencia del bebé. Es necesaria para la
iniciación de una relación entre el niño y el mundo.
Winnicott

“El juego: exposición teórica”

(Capítulo 3)

Jugar en el tiempo y espacio: postula la existencia de un espacio potencial entre el bebé y


la madre.

Lo universal es el juego y corresponde a la salud: facilita el crecimiento y conduce a


relaciones de grupo, puede ser una forma de comunicación en psicoterapia y el
psicoanálisis se ha convertido en una forma muy especializada de juego al servicio de la
comunicación consigo mismo y con los demás.

Teoría del juego: se puede describir una secuencia de relaciones vinculadas con el proceso
de desarrollo y buscar donde comienza el jugar:

1. El niño y el objeto se encuentran fusionados: la visión que el niño tiene del objeto
es subjetiva, y la madre se orienta a hacer real lo que el niño está dispuesto a
encontrar.

2. El objeto es repudiado, re aceptado y percibido en forma objetiva: este complejo


proceso depende en gran medida de que exista una madre o una figura materna
dispuesta a participar y a devolver lo que se ofrece. Ello significa que la madre se
encuentra en un “ir” y “venir” que va entre ser lo que el niño tiene la capacidad de
encontrar y ser ella misma, a la que espera que la encuentren.

3. La etapa siguiente consiste en encontrarse solo en presencia de alguien: el niño


juega entonces sobre la base del supuesto de que la persona a quien ama y que es
digna de confianza se encuentra cerca, y que sigue estándolo cuando se la
recuerda, después de haberla olvidado. Se siente que dicha persona refleja lo que
ocurre en el juego.

4. El niño se prepara para la etapa que sigue, la cual consiste en permitir una
superposición de dos zonas de juego: el niño reúne objetos de la realidad exterior
y los usa al servicio de la realidad interna o personal.
Pavlosky, E

“Historia de un espacio lúdico”


El autor va a hablar de un espacio lúdico en el cual se inicia el proceso creador. Comienza
afirmando que lo primero de una instancia es la imagen, que es visual y generalmente
estática, por lo que tiene que empezar a tener una historia. También especifica que una
imagen puede ya haber existido y que tenga una historia a reanimar.

El autor recrea imágenes sobre un juego que inventó con su hermano. No se trataba sólo
un juego ingenioso y divertido, sino que además permitía la creación de variedades de
juegos y recreaciones colectivas.

El juego suministra un espacio donde lo fantástico adquiere un importante valor


emocional para quienes lo practican. Para poder jugar se necesita lograr los términos
concretos y creer que lo que veo es otra cosa. Si no hago esto, puede perder la capacidad
imaginativa. También se debe creer en la creencia de los demás jugadores; esa forma de
creer es interiorizada y después circula entre todos los jugadores como un mito. Uno
“cree” en lo que “ve”, todos creemos mientras jugamos, pero al interrumpir el juego sólo
quedan pocos artistas. Los demás vuelven a lo real o concreto. En todo proceso artístico
existirán espacio previo donde el creador aprendió y se entrenó a “mirar” de otra manera
lo concreto: la matriz creativa con que yo opero en la actualidad proviene de esa primera
matriz generadora. Ese lugar donde se aprende a ver es el espacio lúdico. Este también se
convierte en apto para el manejo y control de la realidad.

Debe existir una relación entre el tipo de zona lúdica infantil y el tipo de creación
posterior. La zona lúdica entra dentro de la zona transicional. Juego grupal como curación.
Juego infantil, verbalización en el adulto.
Piaget, J

“Las funciones del lenguaje en dos niños de seis años”

(Capítulo 1)
Para el autor, el lenguaje tiene funciones más allá de la comunicación. La palabra está
primero ligada a la acción, siendo uno de sus elementos; luego, basta con ella para
desencadenar la acción.

El lenguaje infantil se puede dividir en dos, el egocéntrico y el socializado. En el primero,


el niño habla de sí mismo sin ponerse en el punto de vista del interlocutor (que es
cualquier persona presente, al cual le pide sólo un interés aparente). No tiene en cuenta al
otro, no considera un otro semejante. Se divide en tres:

1. Ecolalia o repetición: el niño comienza a repetir. De sílabas o palabras por el placer


de hablar, sin la menor preocupación por dirigirse a nadie ni por pronunciar
palabras que tengan sentido. En esta fase hay una confusión entre el yo y el no yo,
y la imitación es inconsciente. La función de la ecolalia es el mero juego.

2. Monólogo (solitario): el niño no tiene en cuenta al otro. El niño habla para sí,
como si pensara en voz alta. No se dirige a nadie. El niño acompaña sus
movimientos y sus juegos con gritos y palabras, como también puede utilizar las
palabras para producir lo que la acción no podría realizar por sí misma.

3. Monólogo colectivo: incorpora al otro en su discurso sin referirse a él. Cada uno
asocia al otro a su acción, pero sin preocuparse por ser oídos o comprendidos
realmente (hablar sin diálogos). Esta es la forma más socializada de lenguaje
egocéntrico. El otro es un estímulo para el niño.

En cuanto al lenguaje socializado (6-7 años) se tiene más en cuenta al otro, este otro es
como un destinatario, puede establecer un intercambio y se distingue:

Información adaptada: transmitir información adaptada a su punto de vista. El niño


intercambia su pensamiento con el de los demás, se coloca en el punto de vista del
interlocutor, logra hacerse oír y actuar sobre él, que no es intercambiable. La información
adaptada da origen al diálogo, el cual entre niños consiste en un mero choque de
afirmaciones sin justificación lógica.

Crítica y burla: los niños tienen una conducta más afectiva que intelectual, afirman la
superioridad del yo y denigran al prójimo. Se trata de una acción de un niño sobre otro,
que desembocará en discusiones, peleas o rivalidades.
Órdenes, ruegos y amenazadas: interviene sobre los demás.

Preguntas y respuestas: la mayoría de las preguntas del niño piden respuestas. Éstas, no
sólo son dadas ante las interrogaciones, sino también ante las órdenes. El niño indaga y
quiere que le contesten.
Dolto, F

“Esquema corporal e imagen del cuerpo”

(Capítulo 1)
Las tres instancias psíquicas inconscientes (ello, yo, súper yo) son localizables en cualquier
composición libre a través de las verbalizaciones del individuo. A mediados de estas tres
instancias psíquicas la autora denomina imagen del cuerpo.

Esquema corporal: especifica al individuo en cuanto representante de la especie, refiere al


cuerpo actual en el espacio, a la experiencia inmediata, permite la objetivación de una
subjetividad. Es consciente, pre consciente e inconsciente, es evolutivo en el tiempo y en
el espacio. Se estructura mediante el aprendizaje y la experiencia.

Imagen del cuerpo: es propia de cada uno ligada al sujeto y a su historia. Es


eminentemente inconsciente, es la síntesis viva de nuestras experiencias emocionadas. Se
estructura mediante la comunicación entre sujetos y la huella. Puede hacerse
independiente del esquema corporal.

El autor plantea que las instancias freudianas del aparato psíquico, Ello, Yo, Superyó, son
localizables en cualquier composición libre, ya sea grafica (dibujo) o plástica (modelado),
son producciones del niño, son auténticos fantasmas representados, por las cuales se
pueden descifrar las estructuras del inconsciente. Tan solo son descifrables como tales por
las verbalizaciones del niño, quien antropomórfica, da vida a las diferentes partes de sus
dibujos en cuanto se pone a hablar de ello con el analista.

Cuando el niño dibuja pero más que nada cuando lo interpreta al explicar su dibujo,
prueba que a través de esta puesta en escena grafica mediatiza pulsiones parciales de su
deseo, en lucha con pulsiones parciales de su deseo en un nivel diferente. La energía que
se encentra puesta en juego en los argumentos imaginarios que estos dibujos o
modelados constituyen, no es otra cosa que la libido misma que se expresa por medio de
su cuerpo, de una manera pasiva o de una manera activa, pasivamente en su equilibrio
psicosomático, activamente en su relación con los otros.

Retomando sobre la imagen del cuerpo, este mismo no es igual al esquema corporal. El
esquema corporal es una realidad de hecho, en cierto modo es nuestro vivir carnal al
contacto del mundo físico. Nuestras experiencias de la realidad dependen de la integridad
del organismo, o de sus lesiones transitorias o indelebles, neurológicas, musculares, óseas
y también de nuestras sensaciones fisiológicas viscerales, circulatorias, lo que se considera
como cenestésicas.
Un ser humano puede no haber estructurado su imagen del cuerpo en el transcurso del
desarrollo de su esquema corporal, lo cual puede deberse a diferentes tipos de
enfermedades, accidentes, o infecciones. La no estructuración de la imagen del cuerpo se
debe en gran parte al hecho de que la instancia tutelar, desorientada por no obtener
nunca las habitualmente esperadas de un niño de esta edad, ya no intenta comunicarse
con él de otra manera que mediante un cuerpo a cuerpo dirigido solo a la satisfacción de
sus necesidades.

En cuanto al esquema corporal será interprete activo o pasivo de la imagen del cuerpo en
el sentido en que este permite la objetivación de una intersubjetividad, de una relación
libidinal fundada en el lenguaje, relación con los otros, y qué, sin él, sin el soporte que él
representa, seria, para siempre un fantasma no comunicable. La imagen del cuerpo por su
parte está ligada al sujeto y a su historia.

El esquema corporal es en parte inconsciente pero también pre consciente y consciente,


mientras que la imagen del cuerpo es eminentemente inconsciente, puede tornarse en
parte pre consciente. La imagen del cuerpo es la síntesis viva de nuestras experiencias
emocionales: interhumanas, repetitivamente vividas a través de las sensaciones erógenas
electivas, arcaicas o actuales.

Gracias a la imagen del cuerpo, entrecruza y portada por el esquema corporal podemos
entrar en contactos con los otros.

En otras palabras el esquema corporal refiere el cuerpo actual en el espacio a la


experiencia inmediata, puede ser independiente del lenguaje, es inconsciente, pre
consciente y consciente, además es evolutivo en el tiempo y en el espacio. Mientras que la
imagen del cuerpo refiere al sujeto y el deseo, mediatizado por el lenguaje, y puede
hacerse independiente del esquema corporal, se articula con él a través del narcisismo. La
imagen del cuerpo es siempre inconsciente y está constituida por la articulación dinámica
de una imagen de base, una imagen funcional y una imagen de las zonas erógenas donde
se expresa la tensión de las pulsiones.

La imagen corporal constituye el medio, el puente de la comunicación interhumana, ello


explica, a la inversa, que el vivir con un esquema corporal sin imagen del cuerpo es vivir un
mundo, solitario, silencioso, narcisisticamente insensible.
Gesell, A

“Prefacio”
Cuando el autor habla de embriología de la conducta, está refiriéndose a la génesis y el
desarrollo de la misma.

Todo el organismo actúa, tiene una conducta con una determinada forma propia de la
especie. Por lo tanto, toda descripción científica será morfológica. La embriología de la
conducta establece las leyes que orientarán el desarrollo orgánico a partir de lo cual se
puede observar, describir y predeterminar la conducta.

Gesell adopta un enfoque monista, da por supuesto que al irse conformando el soma
(cuerpo), también el psique (mente) se configura. Es decir, que no es necesario estudiar la
mente, puesto que ella es un reflejo de lo orgánico, ya estudiado mediante las leyes del
desarrollo. Nos encontramos ante una morfología evolutiva única.

El niño adquiere su mente de la misma manera como adquiere su cuerpo, mediante el


proceso de desarrollo (morfogénesis)

Con el nacimiento, las conductas del infante se remodelan dentro de las pautas culturales.
La conducta tiene su génesis en el período fetal. El nexo evolutivo solo se corta con la
muerte. Esto lleva a un principio natural de continuidad jerárquica que supone el hecho de
que sólo existe una única fisiología del desarrollo. El crecimiento de los tejidos, de los
órganos y de la conducta obedece a idénticas leyes morfológicas.
Gesell, A: “Los comienzos de la mente humana”

(Capítulo 13)
Ningún individuo humano es tan individual para dejar de pertenecer a su especie. Las
características más fundamentales a su conducta son aquellas que tienen en común con la
especie.

En el hombre, la embriología (se ocupa de la génesis y el crecimiento de las formas


orgánicas) requiere un largo período de gestación y un período de morfogénesis postnatal
aún más largo. Si bien es sensible a las influencias culturales, los rasgos de la especie no
pueden superarse, pues están profundamente grabados.

Cada especie tiene sus rasgos de conducta distintivas (estabilidad) y, a su vez, cada
miembro de la especie exhibe variaciones (modificabilidad) individuales de esos rasgos
básicos. Los mismo, son producto de la evolución orgánica.

El autor admite que el individuo es influenciado por la cultura, pero siempre determinado
y delimitado por los mecanismos embriológicos de maduración.

El crecimiento es un proceso de progresiva diferenciación y organización que establece el


cuerpo de conducta. Éste, es el sistema de acción que determina los rasgos de la conducta
de un individuo de una especie. Posee una morfología dinámica gobernada por los
principios del desarrollo:

 Principio de la prospección individuante: el desarrollo es un proceso en el que se


realiza una adaptación progresiva entre el organismo y el ambiente. El sistema de
acción se desarrolla como un todo, en cuyo seno surgen las individuaciones. Tales
individuaciones tienen una capacidad prospectiva: anticipan adaptaciones al
ambiente. Este, inflexiona y especifica el desarrollo mediante un condicionamiento
restrictivo, pero no engendra las progresiones en sí mismas.

 Principio de orientación genética: la organización ontogénica (maduración) tiende


a progresar en dirección céfalo caudal, se inicia en la cabeza, luego el tronco, las
piernas y pies, próximo distal.

 Principio de la reincorporación en espiral: para terminados complejos de


conducta, la tendencia orientativa se repite en niveles de organización más
elevados, lo que imparte una dirección espiral al curso de crecimiento. Los
elementos comunes y estrechamente relacionados, se van reincorporando
progresivamente al cuerpo de la conducta.
 Principio del entrelazamiento recíproco: la organización funcional de las relaciones
recíprocas entre los conjuntos de sistemas motores opuestos se manifiesta en el
curso de la ontogénesis por el predominio de esos sistemas (flexores contra
extensores, extremidades derechas e izquierda, etc.)

 Principio de asimetría funcional: el hombre desarrolla aptitudes y preferencias


unilaterales en la manualidad, ocularidad y otras formas de destreza. El centro de
gravedad de la conducta siempre tiende a desplazarse hacia una posición
excéntrica.

 Principio de la fluctuación autorreguladora: el sistema de acción en crecimiento


se encuentra en estado de inestabilidad formativa a la par que da progresiva
tendencia a la estabilidad. La variabilidad y estabilidad coexisten como
complementos mutuos.

 Principio de la tendencia óptima: las potencialidades del crecimiento están


aseguradas por mecanismos de reserva que entran en juego cuando dichas
potencialidades son dañadas o anuladas.

Estos principios varían enormemente en los detalles de expresión, ambos involucran


mecanismos de maduración y de transmisión hereditaria. La maduración es el resultado
de la acción de los genes. De manera similar el principio de la tendencia óptima también
depende de la dotación genética. Las energías creadoras del crecimiento derivan de los
genes.

El organismo progresa hacia la madurez fluctuando en una trayectoria espiral, y a medida


que avanza, concilia las tendencias opuestas de estabilidad y variación. No puede
permanecer indefinidamente en equilibrio estable.

De más o menos rítmica, alcanza cierto equilibrio recurrente que constituye su método
propio de desarrollo, aunque no se conforma a un único modo. Cada niño posee un modo
de crecimiento peculiar, fundado en su constitución psíquica a través de los procesos
embriológicos.
Winnicott, D

“De la dependencia a la independencia en el desarrollo del individuo”

(Capítulo 7)

El autor describe el desarrollo del niño en tres categorías, en las cuales hay cambios en
virtud de los cuales la inmadurez da paso a la madurez a modo de progresión en la vida
instintiva del individuo.

Dependencia absoluta (0 a 6 meses): al principio el bebé depende absolutamente de la


madre, ya que un niño recién nacido no puede sobrevivir si no es asistido por la madre u
otro. Depende de la provisión física aportada por la madre, ya sea en su vientre o por
medio de los cuidados que presta al hijo una vez nacido. El proceso de maduración se
refiere a la evolución del ego, de la personalidad, incluye la teoría de los instintos. Los
padres lo que hacen es poner en marcha un proceso de desarrollo que da por resultado la
existencia de un huésped dentro de la madre. Alude a la Preocupación Maternal Primaria,
en donde la dependencia no es sólo del niño a la madre sino también de la madre hacia el
niño, deja de ser lo que era ella y se aboca al cuidado del niño (por un tiempo) las madres
satisfacen los egos de los niños, evita y soluciona los posibles conflictos del bebé. El niño
no es consciente de su dependencia. El sostén no es sólo físico sino que hay que
proponerle un mundo estable que no sea una amenaza (agua y mamadera caliente)

Dependencia relativa (6 meses a 2 años): el niño comienza a ser consciente de la


dependencia, en este caso es relativa (en menor medida). La madre de a poco va
retomando sus actividades. Esta etapa se da a los seis meses porque es la etapa de la
dentición, en donde comienzan a salirle los dientes al niño, ya no depende de la leche
materna, puede comenzar a comer, masticar. El niño puede independizarse un poco y no
estar absolutamente dependiendo de la madre. Tiene la capacidad e intelectualidad de
esperar, de comprender y esperar la comida. Aparece una cuestión conflictiva con la
madre, ya que ésta a veces se aleja y aparece la angustia, proceso de frustración. El niño
va construyendo el “yo corporal”. Logra una integración de su personalidad. Aparece el
espacio transicional que lo va a llenar de juegos, objetos, ositos, que representan a la
madre.
Hacia la independencia (2 años en adelante): el niño comienza a manejarse en círculos
sociales más amplios (jardín, primaria). Nunca termina de haber una independencia
propiamente dicha. Hay una interdependencia entre el niño y la sociedad. El niño se
enfrenta al mundo real junto con sus complejidades. Se dan los primeros logros del niño
sin ayuda de la madre. Los padres acompañan y enseñan al hijo a ser un ser social. Luego
que pasan el período de latencia, deben seguir con su crecimiento en la vida adulta, el
cual la maduración (independencia) se ve reflejado en ciertos momentos/hechos: casa,
trabajo, casamiento, identidad personal, etc.
Mahler, M

“El nacimiento psicológico del infante humano”

La autora afirma que hay dos tipos de nacimientos, uno biológico y uno psicológico.

Nacimiento biológico: localizable en el tiempo, es observable. Es lo que entendemos por


nacimiento. Se da en la edad 0. Posee dos fases denominadas preludios (antecedente,
prólogo), que son:

Fase autística normal (0 a 2 meses): todo niño recién nacido pasa por una fase autística
pero que es normal no patológica, no interacciona ni reconoce el mundo que lo rodea. No
hay respuestas diferenciadas entre el mundo externo e interno. Todos los movimientos
que hace el niño para adaptarse son respuestas reflejas. Se puede decir que el niño se
encuentra encerrado en su huevo, caparazón, cáscara, en su propio mundo sin conciencia
alguna que existe un agente maternal externo que lo asiste. La madre tiene un papel
fundamental, ya que favorece al buen desarrollo del niño. El neonato pasa la mayor parte
del tiempo durmiendo, estado de semisueño y semivigilia, hasta que aparece el circuito
necesidad-tensión-satisfacción (hambre, frío, calor, pis, caca). Predominan los procesos
fisiológicos más que los psicológicos. Se puede decir que el infante se halla en una
situación de desorientación.

El autismo normal y la simbiosis normal son los dos primeros estadios de no


diferenciación: el primero es no objetal y el segundo es pre objetal. Ocurren antes que se
produzca la separación e individuación y la emergencia del yo rudimentario como
estructura fisiológica.

Fase simbiótica normal (2 a 4/5 meses): aquí ya no se habla de caparazón sino de


membrana de intercambio. Hay una conciencia de que existe un agente maternal que lo
asiste, pero aún hay un límite unitario común. El infante ya puede reconocer
diferencialmente a estímulos de dentro y fuera. No se habla de un niño y su madre, ya que
el niño no sólo se relaciona con respuestas reflejas, sino que va a haber un pequeño
intercambio con el mundo que está resquebrajado. La simbiosis es ese estado de
indiferenciación, es decir, la asociación del niño con la madre no es mutua, sino
unidireccional, la dependencia es sólo del niño a la madre.
Esta fase es importante ya que alrededor de los tres meses aparece lo que se denomina
sonrisa social, en la cual el niño se la hace a todos, a un individuo o una representación
humana. Se la hace a todos los que se ubiquen de manera vertical, que se muevan,
conocido o no conocido (caretas, espejos, muñecos, movimientos que se parezcan a un
humano)

Nacimiento psicológico: no circunscripto en el tiempo, no localizable ni observable.


Proceso intrapsíquico (interior del aparato psíquico) y es de lento desarrollo. Se da cuando
ingresa a la gran fase de separación e individuación y se da desde los 4/5 meses a los 36
meses aproximadamente. Posee cuatro sub-fases:

1. Diferenciación y desarrollo de la imagen corporal (4/5 meses a 10/12 meses): se


produce la ruptura del cascarón, el niño comienza a gatear. Alrededor de los 6
meses comienzan los intentos de experimentar con la separación- individuación,
que se manifiesta en el infante en conductas como tirar del cabello, las orejas la
nariz de la madre, poner el cuerpo tenso para apartarse de la madre y poder
contemplarla mejor. Hay signos definidos de que el bebé comienza a diferenciar su
propio cuerpo del de su madre. Ocurre el apogeo de exploración manual, táctil y
visual del rostro de la madre y de las partes cubiertas y desnudas del cuerpo de la
madre, denominada por Mahler inspección de aduana. Desde más o menos 7 a 8
meses, la pauta visual de verificación de la madre era el signo más importante del
comienzo de la diferenciación somato psíquica. En realidad, parece ser la pauta
normal más importante de desarrollo cognitivo y emocional. El niño va buscando
su imagen corporal. El bebé se interesa ahora en la “madre” y parece compararla
con “otro”, compara lo no familiar con lo familiar.

La sonrisa en este caso deja de ser social, y pasa a ser específica o preferencial, en donde
el niño sólo sonríe a la madre o a los conocidos. Identifica lo familiar de lo no familiar y a
su vez aparece el objeto transicional, que es un objeto referencial, que lo llevan a todos
lados cuando la madre lo deja solo.
2. Ejercitación locomotriz, gateo (4 a 12 meses) y marcha (10/12 meses a 18 meses):
el gateo, se junta con la primera sub-fase, son contemporáneas que se dan al
mismo tiempo. El niño comienza a gatear o desplazarse, es novedoso para ese niño
poder movilizarse y acercarse, ver, tocar oír lo que quiere, no es del todo
independiente porque todavía no se desplaza de manera autónoma porque no
camina. Cuando el niño comienza a aventurarse alejándose cada vez más de los
pies de la madre, está a menudo tan absorbido en sus propias actividades que por
largos períodos de tiempo parece olvidado de la presencia de ésta. Sin embargo,
vuelve periódicamente a ella ya que parece necesitar cada tanto su proximidad
física. El infante decaído y fatigado se anima y vigoriza en brevísimo tiempo luego
del contacto con la madre, y prosigue sus exploraciones y queda absorbido de
nuevo por su placer de funcionamiento.

El infante explora los objetos inanimados visualmente e investiga su gusto, textura y olor
con sus órganos perceptuales de contacto, particularmente con la boca y las manos.
Alguno de estos objetos puede transformarse en objeto transicional.

La marcha. En este caso el niño cambia el plano de su visión, descubre perspectivas


nuevas, placeres y frustraciones inesperadas y cambiantes. Se encuentra en un estado de
idilio con el mundo, parece embriagado, anonadado por poder caminar, por sus propias
facultades y por la magnitud de su propio mundo. El narcisismo alcanza su máximo nivel.
Tiene una gran impermeabilidad a los golpes y caídas, se cae y se para, sigue caminando.
Está enamorado de su mundo en expansión y omnipotencia. Los adultos sustitutos que le
resultan familiares son aceptados con facilidad.
3. Acercamiento (18 a 24 meses): el niño no se acerca a la madre como antes para
ver si estaba o necesitaba algo, sino para compartir objetos con la madre. Le lleva
permanentemente a la madre objetos, se los muestra, le pregunta qué hacer,
quiere compartir. La ausencia de la madre produce aumento de la actividad e
inquietud. La hiperactividad sería una actividad defensiva contra este sentimiento.
A medida que avanza esta etapa descubren maneras más activas de enfrentar la
ausencia, se relacionan con adultos sustitutos y se dedican al juego simbólico. Este
es el comienzo del acercamiento. Luego aparece la crisis del acercamiento que se
da cuando el niño se enoja con la madre, porque comienza a ponerle límites, llora.
Ambivalencia por estar cerca y lejos. El niño por un lado quiere alejarse de su
madre para demostrar su autonomía y por el otro quiere estar cerca de ella porque
nota que hay cosas que no puede hacer por sí sólo. Luego aparece el
moldeamiento del acercamiento que es la distancia óptima donde comprende que
hay cuestiones que debe respetar. Los elementos de la individuación que
posibilitan la capacidad para funcionar a mayor distancia y sin presencia de la
madre son la designación de los objetos y la expresión de palabras específicas, el
proceso de internalización y el proceso en la capacidad de expresar deseos y
fantasías mediante el juego simbólico.
4. Consolidación de la individualidad y comienzos de la constancia objetal
emocional (24/36 meses en adelante): esta individualidad se venía dando desde la
primera sub-fase (cuando comienza a inspeccionar a la mamá, gatear, recercarse a
la mamá para compartir).

La constancia objetal emocional es esa adquisición final donde el niño puede ingresar al
jardín de infantes con grados moderados de angustia que son tolerables de añoranza a la
madre. La constancia objetal emocional se basará en el logro cognitivo del objeto
permanente, pero también participan de esta evolución todos los otros aspectos del
desarrollo de la personalidad del niño. La última sub-fase constituye un período evolutivo
intrapsíquico importante, en el curso del cual se logra un sentimiento estable de entidad
(límites del yo). En esta sub-fase parece ocurrir también la consolidación primitiva de la
identidad sexual.

El establecimiento de la constancia del objeto emocional está determinada por: 1- La fe y


la confianza de que ya en la fase simbiótica ha ocurrido un alivio de la tensión provocada
por las necesidades, alivio proporcionado por el instrumento de satisfacción de las
necesidades. En el curso de las sub-fases del proceso separación- individuación este alivio
se va atribuyendo gradualmente a la madre, y se transfiere luego a la representación
intrapsíquica de la madre. 2- La adquisición cognitiva de la representación interna
simbólica del objeto permanente (la madre). Sólo después de bien avanzada la constancia
objetal que parece ocurrir antes del tercer año, la madre puede ser sustituida durante su
ausencia física, por la presencia de una imagen interna confiable que se mantiene
relativamente estable. A medida que esta sub-fase avanza, el niño se va volviendo cada
vez más capaz de aceptar nuevamente la separación de la madre. - Hay un comienzo de
juego de fantasía, desempeño de roles y juego como- sí. - En la 4ª- sub-fase, que es
abierta, deben tener principio ambas estructuras internas: 1) constancia objetal libidinal;
2) una autoimagen unificada basada en verdaderas identificaciones del yo. La imagen
interna o representación intrapsíquica de la madre, debe llegar a estar más o menos
disponible en el curso del tercer año, para proporcionar confrontación al niño en ausencia
física de la madre. Las amenazas contra la constancia objetal libidinal y el funcionamiento
individual separado se originan en varias fuentes. Ante todo, está la presión de la
maduración de los impulsos, que enfrenta al niño con nuevas tareas durante la fase anal,
que implica exigencias de control de esfínteres. Luego, al entrar en la fase fálica, el niño se
vuelve mucho más consciente de la diferencia sexual, y junto con ello, experimenta una
ansiedad de castración de variable intensidad.

El niño cuando adquiere la constancia objetal puede creer en un objeto aunque no lo vea,
como el amor de la madre. Esta constancia se da alcanzada la noción de objeto
permanente (cree en la permanencia del objeto, tener una imagen internalizada del
objeto aunque no lo vea) y tener unificación de los aspectos bueno y malo de este objeto
en una representación total. En otras palabras, implica no solo la representación interna
del objeto, sino la integración del objeto en una representación total.

Teniendo estas dos cosas, recién se la puede separar de la mamá. La va a extrañar pero va
a adaptarse. Puede jugar con otros.
Freud, S

“Tres ensayos para una teoría sexual”


PULSIÓN: es como un impulso, una tendencia que pulsa, el instinto para los animales, es
una fuerza que se relaciona con la libido, energía sexual con la que trabaja la pulsión.

Hay tres conceptos de la sexualidad en el psicoanálisis:

Pulsión sexual: implica un empuje. Tendencia hacia un fin. Energía que permite
sexualidad. Innato.

Hay una fuente de la pulsión: zona del cuerpo que produce placer sexual. Donde se
origina, nace o parte (zona erógena, zona del cuerpo que puede ser excitada, cierta
sensibilidad, que esté dotado biológicamente para ser capaz de producir excitación, bajo
determinadas condiciones como el calor)

- Objeto de la pulsión: medio por el cual la pulsión se satisface (parte del cuerpo de otra
persona, objeto material o imaginario)

- Meta de la pulsión: obtención de la satisfacción o placer.

La sexualidad infantil es auto erótica, el placer sexual del niño se encuentra siempre en su
propio cuerpo. La necesidad nace apuntalándose: se apoya en lo biológico.
Fases de la evolución psicosexual
1. Fase oral (0 a 18/24 meses): zona erógena, la boca. El placer de la succión
independientemente de las necesidades alimenticias es un placer autorerótico. Es
el tipo de placer narcisista primario en el que el sujeto no tiene todavía la noción
de un mundo exterior diferenciado de él. Existen dos períodos según Abraham:

Período pasivo: se da en los primeros seis meses de la etapa oral. Es un período previo a la
dentición, por lo tanto el niño sólo puede lamer, chupar, succionar, lleva todo a la boa
porque es la forma de conocer y una vez saciado sigue succionando por el ejercicio mismo
de la succión. El niño juega, intenta imitar sonidos culturales, repite (ajó), juega con la
tetina de la mamadera una vez que terminó de comer. El primer objeto de amor es el de la
madre porque no conoce otro. Si ella sonríe, el bebé sonreirá.

Período activo: luego de los seis meses, el bebé tiene dientes, comienza a morder objetos
y el pezón de la madre. El niño siente placeres genitales, cuando lo cambian, lo limpian,
pero no es la masturbación voluntaria, sino primaria. Se forman los caracteres egoístas de
tipo captativo.

2. Etapa anal (18/24 meses a 3 años): zona erógena, el ano (músculos esfinterianos).
La actividad placentera por excelencia en esta fase es la retención lúdica de las
heces y orina (porque controla el esfínter), él elige retener porque la materia fecal
pasa a ser la propiedad privada de él, los padres están muy pendientes del tema, le
enseñan, la caca para el niño no tiene sentido que nosotros le damos, a ellos le
gusta la caca, se lo festejan cuando hace las primeras veces en el baño, la madre le
pide que lo haga. El niño le tiene miedo al inodoro porque está hecho para el
adulto y es muy grande para él.

La retención podría ser por placer erótico, se aguantan las ganas, estimula su zona anal, y
es placentero para él, o supone un comienzo de una relación particular con sus padres a
los cuales obedecerá o desobedecerá. Los intercambios generalmente con los padres son
a través del alimento y del aprendizaje de la limpieza y control de esfínteres. El aseo se
asocia a la madre y a zonas erógenas. El niño alcanza un comportamiento neuromuscular
muy satisfactorio, que crea en él la necesidad de la libre disposición de sus grupos
musculares agonistas y antagonistas y le da en adelante la posibilidad de imitar al adulto
no solo en sus palabras sino también en sus gestos.

Con los objetos es egoísta, no los presta. Se pelea con otros, pega, quiere llevarse todo por
delante, es posesivo. Le gusta jugar con sustitutos simbólicos de las heces (que se
aguante) como barro, arena, plastilina, cosas que por su textura o color son parecidas a las
heces con las que no los dejan jugar, lo blando, rebalsar cosas antes de dejar los pañales.
3. Fase fálica (3 a 6 años): zona erógena, pene y clítoris. El clítoris es la zona erógena
de la niña. El falo es el pene, en cuanto y en tanto es lo único que existe, para el
nene se tiene o no se tiene pene, no distinguen otros genitales. La curiosidad
sexual comienza desde antes del 3er año, en pleno periodo sádico-anal. Su primer
objetivo es saber de dónde vienen los niños. Este interés es despertado a menudo
por el nacimiento de un hermanito en la familia. Después se pregunta la diferencia
entre un niño y una niña. Los niños lo muestran mucho a esta edad, preguntan,
investigan, miran, tocan. La actividad placentera en esta fase es la masturbación
secundaria, es decir, que el niño se toca él mismo, es voluntario; para estimularlo
primero se tocan en cualquier ambiente, y luego en privado. La niña en su casa se
estimula a través del roce. La niña se siente menos cuando descubre que no tiene
pene. Descubre a su vez la muerte como por ejemplo al observar animales. Esta
fase es central para el psicoanálisis, es el núcleo de la personalidad.

Complejo de Edipo: es un mito en donde el hijo se casa con su madre y tiene hijos. Teorías
infantiles:

- Teoría de la cloaca: el niño supone que el bebé llega a la panza porque la mamá comió
algo determinado y que nace de la misma manera de que la mamá hace caca,
defecándolo.

- Teoría del falo universal o falocéntrico: el niño teoriza que si él tiene pene, todos los
objetos reales y no reales tienen pene.

- Teoría del coito sádico (maltrato): si ve a los padres teniendo relaciones suele
interpretar al acto sexual como una pelea entre padres, donde interpreta que el padre
domina a la madre.
Piaget, J

“La formación de los conocimientos (psicogénesis)”

(Capítulo 1)
El autor distingue diferentes períodos de desarrollo cognitivo del niño (inteligencia). La
interacción con el objeto es cuando se construye el conocimiento. El conocimiento resulta
de interacciones que se producen a medio camino entre ambos, y por lo tanto, depende
de los dos a la vez, pero con una indiferenciación completa, y no como intercambio entre
formas distintas. Se pueden distinguir dos períodos sucesivos: acciones sensorio motrices
anteriores a todo lenguaje o a toda conceptualización representativa; y acciones
completadas por estas nuevas propiedades.

Nivel sensorio-motor (0 a 2 años): el lactante no manifiesta ningún índice de una


conciencia de su yo, ni de una frontera estable entre los datos del mundo interior y del
universo externo. Es por esto que relaciona todo a su propio cuerpo inconscientemente.
Las acciones todavía no están coordinadas entre sí, y cada una constituye un todo aislable.

Este período está relacionado al juego funcional o de ejercicios. Acá no hay una función
simbólica sino que se habla de una inteligencia representativa. Relaciona todo a su propio
cuerpo como si fuera el centro del mundo, esta centración automética en él es
involuntaria e inconsciente.

Entre los 18 y 24 meses, se produce la “revolución copernicana”, en donde el niño


comienza a descentrar las acciones en relación al propio cuerpo y considerado como un
objeto entre otros en un espacio que los contiene a todos. El niño comienza a reconocerse
como origen y dueño de sus movimientos, lo que da lugar a la espacialización y
objetivación de las relaciones causales.

Aparecen los primeros instrumentos de interacción cognositiva en un único plano con


ausencia de reflexión, no son conceptos todavía.

Período preoperatorio (2 a 6/7 años): previo al entendimiento de la lógica. Hay un


pensamiento egocéntrico, intuitivo. Percepción del niño. Generaliza a partir de su propia
percepción. Capacidad de poderse representar la significación de objetos ausentes o que
no es percibido por el momento. Los esquemas de la inteligencia sensorio motriz, no son
conceptos todavía ya que no pueden ser manipulados por un pensamiento, y sólo entran
en juego en el momento de su utilización práctica y materia.
Período operatorio concreto (6 a 12 años): operatorio → adquiere la capacidad de
implementar operaciones mentales (sumas, resta, división, multiplicación). Concreto → el
niño necesita objetos para realizar las operaciones. Aplicación de operaciones mentales a
situaciones concretas. Juego de reglas.

Período operatorio formal (12 años en adelante): modalidad de pensamiento formal.


Pensamiento abstracto, formal. Teorizamos a partir del mismo lenguaje. Tienen que
acceder al pensamiento operativo concreto.

La coordinación de las acciones del sujeto es a la vez fuente de diferenciación entre el


sujeto y los objetos y de la descentración en el plano de los actos materiales, que hará
posible la llegada de la representación o del pensamiento.
Erikson, E

“Juguetes y razones”

(Capítulo 6)
El juego es una función del yo, un intento por sincronizar los procesos corporales y
sociales con el sí mismo. Surge de una necesidad yoica de dominar las diversas áreas de la
vida (psiquis, corporalidad y sociedad o cultura). A través del juego, los niños pueden
demostrar situaciones traumáticas y al mismo tiempo recrearlas de tal modo que tengan
el control sobre ellas.

El autor, hace una diferenciación entre el juego del niño y del adulto. Para el adulto que
trabaja, el juego es una recreación. En cambio, el juego es al niño lo que el trabajo es al
adulto. El adulto que juega pasa a otra realidad, el niño que juega, avanza hacia nuevas
etapas de dominio.

El juego permite al niño socializarse. Sería una función del yo, en donde le sirve al niño
para organizar y construir su personalidad e identidad individual y grupal. El juego del niño
es la forma infantil de la capacidad humana para manejar la experiencia mediante la
creación de situaciones modelos y para dominar la realidad mediante el experimento del
planeamiento.
Esferas del juego
1. Auto-esfera o juego auto-cósmico (0 a 1 año): el juego del niño comienza y se
centra en su propio cuerpo o cuerpo de la madre, ya que lo considera como una
parte de sí mismo. Consiste en la exploración por repetición de percepciones
sensoriales y vocalizaciones. Luego el niño juega con objetos accesibles, como
chuparse el dedo, con su saliva, con el rostro de la mano, sus orificios, esfera
pequeña.

2. Juego de la micro-esfera (1 a 3 años): en esta etapa, si el niño resulta atemorizado


o desilusionado, puede hacer una regresión hacia la auto-esfera. El placer de
dominar los juguetes se asocia con el dominio de los traumas que se proyectaron
en ellos y con el prestigio obtenido a través de este dominio. Es por eso que juega
con juegos y objetos manipulables. Puede incluir a otros niños pero utilizándolos
como objetos, el niño crea su propio mundo con sus propias leyes. Trata a los
niños como cosas, los usa como herramienta.

3. Juego de la macro-esfera (3 años en adelante): es la única etapa donde hay


intercambio social, donde puede jugar con otro (a partir del jardín), adquiere la
noción de compañero, ve al otro como persona y no como objeto, aceptarlo con
derechos y deseos propios.

Estas esferas no están atadas al tiempo porque el niño puede volver de una a otra. El
juego puede tener tres significados: común (con lo que juegan los niños en una época y
lugar determinado), especial (a lo que juegan según los momentos de desarrollo), y único
(de cada niño).
Bouton, C

“Análisis longitudinal de la adquisición del lenguaje antes de la adquisición


de la escritura y de la lectura”
La ontogénesis del lenguaje, se despliega en tres etapas sucesivas cronológicamente,
aunque variando de un niño a otro.

1. Pre-lenguaje (0 a 1/1 ½- 0 a 12/18 meses): no hay conexión entre sonido y


sentido.

- Grito reflejo: este acompaña la llegada al mundo del niño, es un reflejo automático que
posibilita el comienzo de la respiración aérea, los gritos al comienzo con el medio de
comunicación con sus padres. Está ligado a una situación de necesidad o sufrimiento (algo
les molesta, sueño, hambre). Con el grito el niño aprende a coordinar su respiración en
función de su intensidad y duración.

- Grito emotivo: traduce de manera intencional un estado de ánimo, como rabia, se enoja
para conseguir algo (que lo alce alguien conocido), sabe que si grita consigue lo que
quiere, va dirigido a alguien.

- Sonido de succión: es el momento de la nutrición. Antes de ser alimentado el niño emite


sonidos de succión. Es el primer sonido emitido voluntariamente. Succiona como un modo
de nostalgia por el pecho, porque quiere que le den de mamar, o también es un sustituto
del objeto que está ausente.

- Balbuceo, lalación o grojeo: son respuestas no específicas a estímulos inespecíficos, no


puede articular, dice vocales más que nada, el niño habla solito, se da en estado de reposo
o relajación del niño, son palabras, sonidos viscerales, placenteros para él. Esto se puede
dar a partir del primer mes, en donde va adquiriendo una mejor coordinación de su
respiración y de los movimientos de su boca.

- Ecolalia: aparece a los seis meses aproximadamente. Se instaura un diálogo entre madre
y niño, padre y niño. Intenta imitar lo que le dicen los demás, tratando de reproducir lo
mismo que el adulto le dice (ta, ta, pa pa). Se puede decir que es una suerte de
comunicación en estado puro.
2. Primer lenguaje (1/1 ½- 3 años): acompaña con la acción.

- Período de silencio o mutismo: el niño venía muy ecolálico y de repente se calla, la


comprensión pasiva precede a la activa; el niño antes de hablar escucha, observa y piensa,
trata de comprender cómo le hablan, qué le dicen. Entienden más de lo que pueden
repetir. Hay un proceso de comprensión de la relación necesaria entre sonido y sentido.

- Palabra sílaba: son las primeras unidades dotadas de sentido que utiliza el niño. Al
principio son monosílabos. Hay una sílaba que ocupa el lugar de la palabra entera,
ejemplo abua, que representa que tiene sed, que está lloviendo, etc.

- Palabra frase: a los 18 meses aparecen las primeras combinaciones de dos palabras
frases que constituyen un enunciado más complejo y revelan progresos en el análisis de lo
real. Una palabra ocupa el lugar de la frase entera. Ejemplo upa, que quieren que le hagan
upa. Se trata de la adaptación del modelo del adulto a las posibilidades de realizaciones
motrices del niño. Lo que acompaña a la emisión del niño (el ambiente, si está enojado=
ayuda a descifrar cuál de todos los sentidos posibles es a que ese niño se está refiriendo.

3. Lenguaje propiamente dicho (3 años en adelante): el acceso al lenguaje se


caracteriza por un abandono progresivo de las estructuras elementales del
lenguaje infantil y de su vocabulario específico. El niño descubre el poder de la
representación del enunciado verbal, su carga imaginaria. El lenguaje se convierte
en un medio de conocimiento.

- Pronombre yo: da el índice del pasaje a esta etapa, antes el niño no usaban la palabra yo,
sino que se refería a él en tercera persona o por su nombre.

- Pre-lenguaje como medio de conocimiento: el niño puede preguntar, aparece el poder


representativo de la palabra, habla de cosas que no ve. Adquiere conocimientos.

- Poder de invención verbal de la palabra: es común que los niños digan cantidad de
palabras que repiten y no saben su significado, como el himno. Inventan palabras que no
existen.

- Regularización de los verbos: tratan a todos los verbos como regulares, el “yo sabo”. Hici
en vez de hacer. Construye gramáticas. No se da cuenta que se equivoca.

- Gusto por el relato de cuentos, películas, trabalenguas: hay interés por el habla del
adulto.

- Construcciones acordes al lenguaje adulto: lenguaje que ya se entiende, no necesitamos


que señale o acompañe con otras cosas.
Lowenfeld, V

“Dibujo”

(Capítulo 5, 6, 7, 8)
El grafismo y su desarrollo son un indicador del desarrollo propio del niño, depende de la
psicomotricidad fina y lo separa en cuatro etapas. No se trabaja desde el nacimiento.

1. Etapa del garabato o garabateo (2 a 4 años): los garabatos tienden a seguir un


orden bastante predecible. Comienzan con trazos desordenados en un papel y
gradualmente evolucionan hasta convertirse en dibujos con un cierto contenido
reconocible para los adultos.

- Garabato desordenado: los primeros trazos generalmente no tienen sentido y el niño


parece no darse cuenta de que podía hacer de ellos lo que quisiera. Los trazos varían en
longitud y dirección. A menudo el niño mira hacia otro lado mientras hace estos trazos y
continúa garabateando. La calidad de la línea suele variar considerablemente con
resultados un tanto accidentales. Los garabatos no son intentos de reproducir el medio
visual circundante. Disfruta de los movimientos sin tener conciencia de la relación con los
materiales. Descarga del movimiento. No hay color justamente por eso, lo descontrola. No
levanta el lápiz.

- Garabato controlado: en algún momento el niño descubrirá que hay una vinculación
entre sus movimientos y los trazos que ejecuta en el papel. Esto puede suceder unos 6
meses aproximadamente después que ha comenzado a garabatear. Es un paso muy
importante porque el niño ha descubierto el control visual sobre los trazos que ejecuta.
Las líneas de los garabatos toman distintas direcciones: vertical, horizontal, circular. Muy
raramente se encuentran puntos o pequeños trazos repetidos. Tratará de usar diferentes
colores en sus dibujos. A los 3 años puede copiar un círculo pero no un cuadrado. Los
dibujos a esta edad son mucho más elaborados y el niño en algunas ocasiones puede
descubrir ciertas relaciones entre lo que ha dibujado y algo del ambiente. Deja marcas
pero las controla con la mirada. Hay intencionalidad del dibujo, relación con algo del
ambiente.

- Garabato con nombre: en este momento el niño comienza a dar nombre a sus
producciones gráficas, es el inicio de que el pensamiento del niño ha cambiado. Antes el
niño estaba insatisfecho con los movimientos que ejecutaba pero ahora ha comenzado a
concretar muchos movimientos con el mundo que lo rodea. Se da alrededor de los 3 años
y medio. La cantidad de tiempo que el niño dedica al dibujo aumentará y los garabatos
serán mucho más diferenciados. Se anticipa al dibujo. Hay color.
2. Etapa pre-esquemática (4 a 7 años): los movimientos circulares y longitudinales
evolucionan hacia formas reconocibles. Generalmente el 1er símbolo logrado es un
hombre.

- La figura humana se dibuja como un círculo por cabeza y 2 líneas verticales que
representan las piernas. Identifica de a poco a sus familiares. Dibujo universal. Pelota con
aspectos piriformes, conocido como renacuajo, no tiene tronco. Dibujan todo el cuerpo.
Aparece también el monigote (poco tronco y mucha pierna)

- Significado del color: el niño ha comenzado a crear formas conscientemente y son las
formas en si las que le resultan importantes. En los dibujos generalmente hay poca
relación entre el color elegido y el objeto.

- Significado del espacio: el niño concibe el espacio como aquello que lo rodea. Es decir,
los objetos aparecerán arriba, abajo o uno junto a otro, en la forma en que el niño los
comprende, es decir en el aire. Es espacio lo que concibe como relacionado
primordialmente consigo mismo y su propio cuerpo. Esto a veces lo relaciona con el
espacio corporal. No hay línea de base en la hoja.

3. Etapa esquemática (7 a 9 años):

- Figura humana: es una figura al cual el niño ha llegado después de mucha experiencia.
Durante sus primeros intentos de representación el niño dibuja la figura humana de muy
diversas maneras y ese dibujo que hace puede variar de un día a otro. Cuando el niño se
ha acercado a la conquista de un concepto de la forma, desarrolla gradualmente un
símbolo para representar un hombre, y lo repite continuamente mientras no tenga una
experiencia particular que le haga cambiar este concepto. El esquema de un hombre que
posee un niño será completamente diferente del de otro niño. Modelo de dibujo (si es
adulto lo va a hacer más grande, más alto, si es más chico, petiso). Concepto de la persona
de acuerdo a la experiencia vivida. Hay un esquema, símbolo. Dibujan la casa con artículos
del interior, una embarazada con su feto en la panza. Desproporción del tamaño.

- Significado del espacio: el principal descubrimiento durante esta etapa es la existencia


de un orden en las relaciones espaciales. No tiene conciencia todavía de la representación
de un espacio tridimensional. Hay bi-dimensión (arriba, abajo), transparencia, espacio y
tiempo. Narran secuencias.

- Uso del color: el niño descubre que hay una relación entre el color y el objeto.
4. Etapa del realismo (9 a 12 años):

- Figura humana: al niño le interesa caracterizar lo mejor posible las diferencias sexuales
en la vestimenta. Sus dibujos en general guardan cierta rigidez, no tienen movimiento.
Detalle en cada imagen.

- Color: comienza a discriminar los diferentes tonos de colores y los utiliza. Ejemplo:
discrimina entre los distintos verdes del pasto y los árboles, es decir, que hay matices.

- Espacio: la utilización que el niño hace del espacio también ha madurado, pasa de la
línea de base a la utilización del plano. Juega con la tri-dimensión, lo que no se ve no se
dibuja.
Cratty, B

“Comienzos del movimiento en el infante”

Tiempo en que aparece la conducta Conducta indicativa de los orígenes del movimiento en los infantes
aproximadamente
- Aparece el reflejo de moro (si se le sacude ligeramente la
cabeza, como respuesta estira las extremidades y luego flexión
del cuerpo)
Gestación  Reflejo del moro; actividad fetal
- Actividad fetal previa al nacimiento

Nacimiento Reflejos presentes en el nacimiento

- Reflejo de moro - Reflejo de moro, de alarma (consiste sólo en una flexión sin la
previa extensión), presión palmar (al tocar las palmas de las
- Reflejo de alarma
manos, tiende a causar la flexión)
- Presión palmar
- Reflejo de marcha (“caminar” si se los sostiene en posición
- Reflejo de marcha vertical de manera tal que sus pies puedan tocar una superficie
horizontal plana)

30 días - Reflejo sostén sobre los brazos (cuando se lo acerca a una


superficie extiende por acción refleja los brazos), aparece el
- Reflejo sostén sobre los brazos reflejo laberíntico (si el niño en posición vertical es sostenido
- Reflejo laberíntico por los hombros e inclinada hacia atrás, la cabeza se moverá
hacia adelante y viceversa)

60 días - Rasgos percepto-motores y netamente cognitivos

90 días - Reacción de tracción de los brazos (reflejo de sostén, al tocar las


manos una superficie horizontal, los brazos se extienden).
- Reacción de tracción de los brazos (refejo de
Desaparece el reflejo de marcha. El infante, tendido de
sostén) espaldas, es capaz de volverse sobre el estómago.
- Desaparece el reflejo de marcha
6 meses - Desaparece el reflejo de moro.

- Desaparece el reflejo de moro - Aparece la actividad voluntaria de arrastrarse (el reflejo


laberíntico y el de sostén de brazos le permiten mirar hacia
- Actividad voluntaria de arrastrarse
adelante)
- Desaparece el reflejo natatorio - Desaparece el reflejo natatorio
- Aparece el gateo voluntario - Aparece el gateo voluntario (se desarrolla a partir de
arrastrarse, mueven las extremidades contra laterales) y
desaparece el reflejo de gateo (al aplicar presión a las plantas
de los pies provoca el gateo)

9 meses - Se observa el reflejo de sostén de las piernas (cuando se lo


acerca a una superficie, extiende por acción refleja de las
- Reflejo de sostén de las piernas piernas)
- Desaparecen reflejos de presión palmar y
- Desaparecen reflejos de presión palmar y plantar
plantar
- Desaparecen reflejos de enderezamiento de la cabeza y cuerpo
- Desaparece reflejos de enderezamiento de (al ser rotadas las caderas, la cabeza gira en la misma dirección
cabeza y cuerpo
y viceversa)

- Marcha con apoyo

1 año - De estar tendido de espaldas puede pasar a posición de pie

- Locomoción independiente
Reflejos: del moro, de prensión palmar y plantar, de enderezamiento de la cabeza y el
cuerpo, laberíntico de enderezamiento, de sostén de brazos y piernas, reacciones de
tracción hacia arriba con los brazos, movimientos reflejos de locomoción, natación, gateo
y trepa (reflejo de marcha, gateo, de natación y trepa)

Desaparición de los reflejos y aparición del movimiento voluntario: es útil la desaparición


de algunos reflejos antes de la presentación del movimiento voluntario, pero por otro
lado, puede que se necesite conservar ciertos movimientos de tipo reflejo que facilitan los
voluntarios.

Locomoción voluntaria independiente: cuatro tipos de conducta locomotriz, arrastrarse,


gatear, deslizarse, ponerse de pie y marcha erecta.

Tres tendencias en el desarrollo motor de infantes y niños:

1. El desarrollo del control voluntario avanza desde la cabeza hacia los pies,
fenómeno que a menudo recibe el nombre de progresión céfalo caudal.

2. El control de los grandes músculos se adquiere antes que el de los pequeños.

3. Los niños presentan una tendencia general a madurar en forma próximo-distal.


Cratty, B

“Atributos motores gruesos en la edad preescolar”

(Capítulo 4)
Hacia fines del primer año de vida, los niños empiezan a caminar. Al entrar en el segundo,
comienzan a presentar variaciones en la actividad locomotriz (tales como correr, saltar,
con un pie, etc.). En el segundo año empiezan a manejar equipos de juego y pelotas.
Durante el tercer y cuarto año comienzan a manifestar interacciones sociales en el juego.

Hacia el fin del quinto año, los movimientos se tornan más integrados, puede empezar a
coordinar el salto con movimiento de brazos y a lanzar aplicando eficazmente el peso.

El niño de cuatro y cinco años sustituye el movimiento por el pensamiento.

Aparición de la planificación motriz: la capacidad de un niño por responder sea a


demostraciones o a órdenes verbales, mejora con el tiempo, por lo general entre el
segundo y cuarto año.

Predicción de atributos motores, emocionales e intelectuales: la conducta infantil


consistía en seis atributos distintos:

1- Seguimiento visual (2do y 3er mes)

2- Responsabilidad social (3er y 7mo mes)

3- Interés perceptual (del 1ero al 3ero y desde el 15 a 17)

4- Destrezas manuales (del 4to al 7mo)

5- Vocalizaciones (desde el 5to al 14 mes)

6- Relaciones con objetos (entre 10 y 17 mes)

Aparición de preferencias por una mano, un ojo y un pie: estas preferencias se


manifiestan en edad temprana y a menudo aparecen y desaparecen de manera cíclica
durante los primeros años de vida.
Variaciones en la locomoción: hacia mediados del segundo año, adquieren la capacidad
para marchar de costado. Durante el tercer año pueden entrar en estado de vértigo
girando hasta marearse.

- Carrera: 18 meses marchan de una manera apresurada. A los 2 y 3 años verdadera


carrera pero carecen de la habilidad para arrancar y detenerse. 4 años y medio, 5, la
carrera se acentúa notablemente, el niño presenta un movimiento alternado de brazos-

- Salto: los niños pequeños mantienen uno de sus pies en contacto con el suelo. 18 meses
se suele superar en esa forma, obstáculos bajos. Poco después saltan impulsándose con
un pie y permanecen por un lapso suspendidos en el aire. A los dos años salta
impulsándose con ambos pies.

- Saltar con un pie, salticar y galopar: 3 años y media, pueden dar de uno a tres saltos
sobre su pie preferido, a los cuatro años pueden dar de 4 a 6 saltos. A los cinco años, el
número de saltos se amplía, entre 8 a 10.

Equilibrio: los niños adquieren la capacidad de marchar sobre líneas con bastante
exactitud (alrededor de los 3 años)

Trepa: exigen por parte del infante en maduración una dosis razonable de decisión y una
integración de los movimientos de brazos y piernas.
Edad de aparición Conductas observadas

- Marcha sin ayuda


- Marcha rápida de tipo carrera
1 año - Pasa por encima de objetos bajos

- El ritmo de marcha se estabiliza y se vuelve parejo


- Salto rudimentario con impulso de los dos pies
2 años - Lanza una pelota pequeña hasta los 1,25 a 1,50 metros de
distancia
- Aparece la carrera verdadera
- Puede caminar de costado y hacia atrás

- Puede caminar sobre una línea, punta contra talón, una


distancia de tres metros
- Puede dar dos o tres saltos seguidos sobre un pie, el
preferido
3 años
- Camina cortos trechos sobre la viga de equilibrio
- Puede lanzar una pelota a unos tres metros de distancia

- Corre bien, con visible coordinación de movimientos de


piernas y brazos
4 años - Puede caminar sobre el contorno de un círculo
- Salta con visible destreza
- Puede caminar sobre la viga de equilibrio de extremo a
extremo

- Puede saltar en largo de 60 a 90 cm


- Puede recorrer 15 metros saltando con un pie, en unos 11
5 años segundos
- Puede mantenerse en equilibrio sobre un pie durante 4 a 6
segundos
Cratty, B

“Conductas manipulativas”

(Capítulo 7)
Este capítulo está centrado en el estudio de alguna de las fases que recorren los infantes a
medida que perciben objetos en su ambiente y tratan de manejarse con ellos. El infante
pasa por cuatro fases en su relación con los objetos:

1- Se siente atraído por ellos, y sus propias manos

2- Manifiesta excitación motriz general al enfrentar un objeto sin ninguna


tentativa coordinada

3- Contacto y manipulación en forma cada vez más experto

4- Exploración del objeto. Puede apilar bloques, arrojar pelotas, etc.

Al madurar (3 o 4 años) empieza a tocar cada vez menos los objetos. Para llegar a conocer
cada objeto basta con mirarlo.

EDAD Conducta de orientación de los infantes

1-25 días - Conductas relacionadas con la


alimentación como salivar y
succionar

- Intentan protegerse contra un


estímulo demasiado fuerte
20-40 días

- Reacciones de orientación normales


ante estímulos moderados o
45 días en adelante
reacciones de agresión o defensa
ante estímulos más fuertes
La conducta manipulativa evoluciona en el infante de acuerdo a las siguientes etapas:

 Descubrimiento inicial de la mano

 Segunda inspección visual de esa mano

 Inspección de objetos en el campo espaciales

 Golpes a objetos en el campo espacial

 Contacto con objetos en el campo espaciales

 Inspección táctil (abrir y cerrar la mano sobre el objeto)

 El infante anticipa la manipulación de objetos abriendo y cerrando la mano


mientras el brazo se extiende y se acerca al objeto

Conducta de los objetos

 2 a 6 meses: empiezan a observar con mayor detalle cada objeto con el que toman
contacto. La presión palmar evoluciona hasta convertirse en manipulación táctil
(se emplean las puntas de los dedos y el índice en oposición al pulgar)

 5 a 8 meses: se limitan a una actividad de presión, ponen la palma de la mano y los


dedos pulgar, inclusive sobre el mismo lado del objeto. Alrededor de los seis
meses, amplía la diversidad de conductas de alcanzar con la mano.

 7 a 8 meses: empieza a demostrar una precisión. Antes de los 8 meses, el infante


no prepara los músculos del brazo y el hombro para sostener un objeto más
grande o pesado valiéndose de señales visuales para obtenerlo.

 9 meses: en la primera tentativa, deja caer la mano y el brazo al tomar un objeto


cuyo peso cambia inesperadamente.

 2 años: prevé los pesos de los objetos que se presentan.

Utilización de los objetos

- 6 meses: ejecuta actividades como desgarrar, traccionar, arrugar, estrujar, frotar,


deslizar, empujar. Deja caer o arroja objetos.

- 11 meses: esta utilización de objetos los emplea para promover el contacto social
con otros individuos.
Cratty, B

“Desarrollo motor del niño de los seis a los doce años”

(Capítulo 9)

AÑOS Conductas elegidas

- Superioridad de las niñas en la precisión de los movimientos y de los varones en


acciones que exige más fuerza y son menos complejas
6 años - Adquisición de la capacidad de salticar
- Lanzamiento con desplazamiento del peso corporal y paso adelante correctos

- Se torna posible mantener el equilibrio sobre un pie con los ojos cerrados
- Pueden caminar sobre las vidas de equilibrio
7 años - Pueden saltar con uno o ambos pies en el interior de cuadrados pequeños
- Ejecutan con precisión ejercicios parecidos a los movimientos de títeres

- Fuerza de precisión de 5,4 Kg en ambos sexos


- Mayor número de juegos en que toman parte niños de ambos sexos
8 años - Pueden saltar con un pie, alternando los pies
- Niñas pueden arrojar pelota pequeña a una distancia de 12 m.

9 años - Las niñas en salto vertical pueden sobrepasar 21,2 cm y varones 25 cm


- Varones en carrera de velocidad 5mts/segundos
- Varones pueden lanzar pelota pequeña a una distancia de 21,3 mts

- Pueden calcular la trayectoria de pelotas lanzadas desde ciertas distancias e


interceptarlas
10 años - Las niñas pueden correr a una velocidad de 5,20 mts/seg

11 años - Varones salto en largo sin carrera de impulso. 1,52 metros, niñas 15 cm menos

12 años - Es posible el salto en alto desde posición vertical estática hasta una altura de 90,5
cm
Wallon, H

“Las premisas psico-fisiológicas de la conciencia corporal”

(Capítulo 1)
Busca entender como el niño logra adquirir una noción de su propio cuerpo. Hay una
estrecha relación entre lo orgánico y social (dialéctica). La conformación de un yo corporal
o cuerpo propio requiere de dos premisas: desarrollo del SNC (orgánico) y distinción de las
sensaciones externas e internas. Esto no está desde el comienzo sino que se llega y para
esto tiene que haber una integración de 3 tipos de sensibilidades que el llama premisas
psico fisiológicas:

Sensibilidad interoceptiva: tiene que ver con lo visceral, con la respiración, la circulación,
el aparato digestivo, etc. de todas las manifestaciones orgánicas, las que están en relación
con el tubo digestivo y la alimentación son las que parecen tener mayor concomitancia
con el desarrollo psíquico del niño por lo que la función alimenticia supera mucho a la
circulación y a la respiración. El corazón late desde el período fetal; sin embargo, sus
funciones no son un motivo de actividad. En cuanto a la respiración, esta comienza con la
vida extrauterina; es su primer acontecimiento. La excitación de los labios, un reflejo de
succión. Succión y deglución se parecen por la forma, por el encadenamiento, por la
estrecha y precisa coordinación de movimientos al peristaltismo esofágico, gástrico
intestinal y sólo difieren por su asiento periférico y su mayor diversificación. Teniendo que
abrir o cerrar el tubo digestivo, la actividad bucal desarrolla y afina sus conexiones, sus
mecanismos, sus aptitudes discriminativas. Llega a ser una especie de intermediario entre
las necesidades del organismo y el medio exterior. Después del 2do mes, el hambre puede
provocar movimientos de succión. El niño en las 1as semanas de vida, al mamar, está
absorbido por los movimientos de su boca y de su faringe, los párpados cerrados, los
puños ligeramente apretados, el antebrazo flexionado. Después del 4to mes, sonríe a su
nodriza, vuelve la cabeza hacia una persona que se aproxima, se interrumpe en ocasión de
un débil estímulo auditivo o visual. Las excitaciones exteroceptivas pueden ya disputar su
atención a funciones interoceptivas.
Pero pronto los órganos interoceptivos van a servir de órganos exteroceptivos. El mundo
irá tomando mayor importancia para el niño a medida que se establezcan las conexiones
entre estos 2 dominios de su actividad. Llevando todo lo que él toma a su boca, que es la
zona de sensibilidad más despierta de su cuerpo, aprende a distinguir las cosas entre sí.

Sensibilidad propioceptiva: tiene que ver con el equilibrio, la postura y los movimientos,
músculos y articulaciones. Contribuye a constituir la noción del propio cuerpo. Sus 1as
manifestaciones son contemporáneas del nacimiento y remontan al período fetal. Todas
consisten en actitudes y movimientos que pueden mantener mejor el equilibrio general y
concurrir a la realización de la acción perseguida. Entre las sinergias que han perdido ya su
autonomía en el momento del nacimiento, son los reflejos cervicales y los reflejos
laberínticos. Los reflejos cervicales parten en la sensibilidad articular de las vértebras
cervicales, cuando el giro de la cabeza cambia su posición recíproca. Tienen por efecto
poner los segmentos subyacentes. Con los reflejos laberínticos son provocados sistemas
invariables de actitudes, c/u con una excitación determinada. El asiento de estas
excitaciones es un órgano especial, que se diferenció en el cráneo, y estas excitaciones
traducen los cambios de posición que toma el organismo en relación a la gravedad, y no
en relación a si mismo. 1as reacciones del aparato exteroceptivo: otras sinergias , que
están en relación con excitaciones que llegan del mundo exterior, en lugar de estar desde
el nacimiento despojadas de su individualidad, hacen su aparición en el curso de las 1as
semanas o de los 1os meses. El equilibrio: al mismo tiempo que se construyen sinergias
parciales, van a desarrollarse las sinergias generalizadas a las que se remite el equilibrio
del cuerpo. Al cerebelo le corresponde su regulación. Entre el 1er y 2do mes comienza a
levantar la cabeza hacia el pecho de la madre; entre el 2do y el 3er mes la levanta estando
en decúbito ventral. Entre el 3er y 4to mes, la cabeza comienza a fijarse en posición
derecha, primero sólo por algunos instantes, luego de manera permanente. Entre el 4to y
10mo mes se producen con éxito creciente los esfuerzos por sentarse, por modificar,
volviéndose, una posición incómoda. Un niño puede sostenerse hacia e; 5to mes sobre las
2 manos entre el 8vo y 9no mes aparecen las 1as tentativas de locomoción (gateo).
Entre el 9no y 10mo mes llega a mantenerse parado solo, a ensayar algunos pasos, pero a
condición de estar sostenido. El equilibrio es el sistema incesantemente modificable de
reacciones compensadoras, que parecen modelar el organismo en relación con las fuerzas
opuestas del mundo exterior y sobre los objetos de la actividad motriz.

Sensibilidad exteroceptiva: es tardío. Sólo es apta para proveer el conjunto de


impresiones contraponibles como mundo exterior, propio cuerpo, etc. Al terminar el 3er
mes comienzan a aparecer las asociaciones intersensoriales, al mismo tiempo que se inicia
la soldadura mielínica entre los dominios íntero y propioceptivos por una parte y el
dominio exteroceptivo por la otra. Al familiarizarse con aquello que es en expectativa, es
más apto para ceder frente a lo que realmente es. El papel de la mano alcanza una
importancia creciente. El periodo que comienza al finalizar el 6to mes se destaca por los
progresos de la aptitud para anticiparse a la percepción directa de las cosas y por los
progresos de actividad instrumental.

Cenestesia: se refiere a los grados que el niño llega a realizar una noción coherente y
unificada de su ser físico. La necesidad de encontrar correlaciones orgánicas para los
hechos de la vida psíquica determina que se señale a la cenestesia o sensibilidad del
propio cuerpo como sustrato del sentimiento de personalidad. La cenestesia entraña a los
estudios que pudieron emprenderse sobre la sensibilidad intero y propioceptiva, sobre la
sensibilidad protopática, sobre las relaciones de sensibilidad y de los estados afectivos,
sobre los intervalos de rapidez nerviosa entre las diversas formas de sensibilidad. Wallon
dice que las que forman la cenestesia son las sensibilidades 1 y 2 porque son las que
tienen que ver con el propio cuerpo. La 3 tiene que ver con lo exterior y enfatiza al propio
cuerpo. En un comienzo las 3 van apareciendo de a poco y se integran, y es acá donde se
permite tener una noción del propio cuerpo.

Comprendemos fácilmente cómo el movimiento depende del equilibrio, porque le


asegura el punto de apoyo necesario en cada instante de su ejecución.
 1er y 2do mes: comienza a levantar la cabeza hacia el pecho de la madre.

 2do y 3er mes: la levanta estando decúbito ventral.

 3er y 4to mes: la cabeza comienza a fijarse en posición derecha. Primero algunos
instantes y luego de forma permanente.

 4to y 10mo mes: esfuerzos por sentarse.

 5to mes: sostenerse sobre las dos manos.

 8vo y 9no mes: tentativas de locomoción (gateo)

 9no y 10mo mes: llega a mantenerse parado con la ayuda de algún sostén.