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Ensayo: Cantata Santa María de Iquique

Desde su creación y primeros pasos, la Nueva Canción Chilena se estableció como un gran
movimiento de renovación folclórica, donde la tradición se nutrió de innovaciones musicales. En el
caso de la Cantata Popular Santa María de Iquique se logra rescatar la música folclórica desde un
punto de vista identitario que, durante las décadas de 1960 y 1970 entró en crisis con los nuevos
cambios políticos y los nuevos movimientos musicales de impacto masivo.
Para abordar el tema y su contexto, es necesario mencionar a los impulsores del movimiento:
jóvenes músicos que crearon una nueva forma de música política y socialmente consciente que
hablaba de las luchas y aspiraciones de la época. Muchos de estos artistas eran compositores
talentosos y produjeron canto original en gran parte, con raíces en el folclore tradicional de Chile y
América Latina.
El movimiento de la Nueva Canción fue parte fundamental de las luchas de los movimientos sociales
y políticos chilenos por la nueva política de Estado y la sociedad emergente. Aludiendo a esto, la
música revolucionó la escena cultural de Chile, al mismo tiempo que muchos chilenos participaron
activamente en esta revolución social. Los músicos de la Nueva Canción, a través de su canto,
honraron las vidas y las luchas de la gente común y corriente: el pueblo; comunicaron sus esperanzas
y aspiraciones, denunciaron las relaciones de poder injustas y las duras condiciones de la gran
mayoría y, en última instancia, desafiaron al sistema imperante.
Este movimiento musical muestra claves singulares en la historia la música popular, teniendo los
últimos años de la década de 1960 como una oportunidad de abrir los horizontes sonoros desde
antiguas influencias sonoras y mezclarlas con elementos sonoros latinoamericanos, asumiendo
como un deber los aires de cambio de la época y formando un puente creativo entre la raíz folclórica
y otros géneros. Su momento más interesante es el que va desde el año de la muerte de Violeta
Parra a mediados de 1960 hasta los primeros tiempos del gobierno de la Unidad Popular. El golpe
de Estado fue un impacto definitivo para sus más importantes figuras que debido al exilio convirtió
su nombre en el símbolo más difundido del movimiento.
Es aquí donde nace la idea de conmemorar y honrar la memoria de la historia ocurrida en la escuela
Santa María de Iquique. Siendo más específico, el compositor Luis Advis escribió, recopilando
información una serie de poemas relativos a este tema. Luego de que el director musical de
Quilapallún Eduardo Carrasco conociera su trabajo, entusiasmó a la banda y junto a Advis
compusieron la obra terminada en 1970.
Se refiere al término “cantata” como a una obra compuesta para una o más voces con
acompañamiento instrumental, siendo uno de los géneros vocales más importantes que surgieron
en el período Barroco. Su forma experimentó distintas modificaciones a lo largo de los siglos, como
parte tanto del repertorio secular como del religioso.
La letra se caracteriza por ser poética y conmovedora; la música, una mezcla inquietante de vientos
indígenas tradicionales e instrumentos de cuerda que incluyen guitarras, charango, quenas y
bombo, todos ellos asociados al folclore, pero al mismo tiempo se introducen instrumentos propios
de una orquesta sinfónica, tales como el violonchelo y el contrabajo.
Se puede ver que la narración y la temática cambia desde un estilo clásico “culto” de la cantata a un
elemento más popular, haciendo énfasis en la demanda de justicia social histórica, dejando de lado
el elemento religioso del que históricamente se hace alusión. Sin embargo acoge el formato de la
cantata profana italiana para narrar hechos de distinta naturaleza.
Teniendo en cuenta lo mencionado anteriormente y notando las grandes diferencias de la cultura
que se tenía hasta entonces y la cultura ligada al folclore y patrimonio antiguo, el resultado de todo
esto se resume a una estructura de 18 partes que incluye preludio, relatos, interludios, canciones y
pregones que se leen y logran conformarse como una unidad musical; obteniendo su categoría
como obra musical emblemática de la Nueva Canción Chilena.
Suele definirse a la Nueva Canción Chilena por su variante política, y por cómo convirtió al canto en
un instrumento de reflexión y acelerador de cambios sociales, naciendo así la Cantata Popular;
movimiento cultural que inspiró a masas de personas para visualizar posibilidades alternativas y
actuar para alcanzarlas, ayudando a crear, y no sólo a reflejar, la movilización social de la época.
Siendo también crucial para popularizar y difundir una visión de la creatividad como una manera de
explorar y conservar a su vez la identidad y folclore chileno.

Sergio Riquelme Espinoza.