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UNIVERSIDAD DE ANTIOQUIA DEPARTAMENTO DE ANTROPOLOGÍA

FACULTAD DE CIENCIAS SOCIALES Y HUMANAS TEORÍA 1- 2018/1

APELLIDOS CAMPUZANO NOMBRES RICARDO


SIERRA
FECHA DE ELABORACIÓN DEL 30/05/2018
RESUMEN

REFERENCIA BIBLIOGRÁFICA1
Benedict, R. (1946, 1974, 2003) “El crisantemo y la espada” Recuperado de:
https://naturalezaculturaypoder.files.wordpress.com/2014/01/benedict-2006.pdf

PRESENTACION2
En 1946 Ruth Benedict publicó su exitosa obra “El crisantemo y la espada”, un encargo
académico por parte del gobierno de Estados Unidos en 1944. En medio del avance
inminente sobre Japón durante la segunda guerra mundial, el ejército estadounidense
se encontraba con el asombro absoluto en el trato hacia los japoneses que encontraban
en la guerra. No se sabía cómo enfrentar un ejército en el cual sus soldados no se
rendían y luchaban hasta la muerte, en contra de todo sentido común occidental. No
se sabía cómo lograr la rendición del Japón en la guerra o como negociar con ellos
siquiera. A causa de ello, fueron encargados varios académicos, entre ellos Ruth
Benedict, para que haciendo uso de las herramientas que brinda la antropología
cultural, diera una explicación comprensible acerca de cómo piensa y actúa el pueblo
Japonés y así poder tratar con ellos.
Por haber sido realizada en tiempo de guerra, la obra de Benedict recibió críticas puesto
que no realizó un trabajo de campo en Japón. Todos los datos de su trabajo etnográfico
provenían de bibliografía existente, y de entrevistas a inmigrantes Japoneses
residentes en Estados Unidos al momento de la guerra. Otras críticas en cuanto al
enfoque metodológico, surgen a raíz del hecho que Ruth Benedict no estudio el idioma
Japonés, lo cual era necesario desde la escuela Boasiana en la que se había formado.

1
Para citar, revisar Guía de estilo para la presentación de contribuciones al Boletín de Antropología (BDA)
https://goo.gl/ww4Pqw
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Ruth Fulton Benedict (1887-1948)


Académica estadounidense nacida en New York, proveniente de una familia granjera.
Su padre fue médico y murió cuando ella tenía dos años de edad. Su niñez fue pobre
pero con buena educación. Asistió a Vassar College y se graduó en 1909. En 1914 se
casó con Stanley Benedict, bioquímico, del cual tomó su apellido (Fulton es su apellido
de soltera). Realizó sus estudios de posgrado en la Universidad de Columbia en 1919,
donde estudió como alumna de Franz Boas. Su primer trabajo “The visions in plains
culture” lo realizo a petición de Robert Lowie quien tuvo gran influencia en su obra.
Luego en 1922 hizo trabajo de campo entre los serrano bajo la dirección de Alfred
Kroeber. Recibió su doctorado y se unió a la facultad como docente asistente de Boas
en 1923. En 1927 estudio a los indios pima, con los que encontró grandes contrastes
con la cultura pueblo. Recurrió a Nietzsche para tomar los términos “Apolíneo” y
“Dionisiaco” para describir las diferencias entre la cultura pueblo y otras culturas
norteamericanas. Llamó a la cultura Dobuan “Paranoica” y la Kwakiutl
“megalomaniaca”.En 1946 publica su obra más reconocida “El crisantemo y la espada”
por encargo del ejército estadounidense para entender al pueblo Japonés y su cultura
en medio de la guerra. En 1947 se encargó de estudiar las culturas contemporáneas
como Rusia, China precomunista, Polonia, Francia y Alemania. Muere en 1948 a causa
de una trombosis coronaria. (Bohanan, 1992)

RESUMEN DEL TEXTO


“Los japoneses son, a la vez, y en sumo grado, agresivos y apacibles, militaristas y
estetas, insolentes y corteses, rígidos y adaptables, dóciles y propensos al
resentimiento cuando se les hostiga, leales y traicioneros, valientes y tímidos,
conservadores y abiertos a nuevas formas, preocupados excesivamente por el «qué
dirán» y, sin embargo, propensos al sentimiento de culpa, incluso cuando los demás
no saben que han dado un paso en falso; soldados en extremo disciplinados, pero con
tendencia también a la insubordinación.”
Con esta cita el primer capítulo “Destino: El Japón” la autora resume de manera
concreta el problema al que se enfrenta el ejército estadounidense al enfrentar al

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ejercito Japonés. Toda lógica o sentido común, desde el punto de vista occidental se
pierde cuando se trata de lidiar con las tropas japonesas. La autora da cuenta de un
país y una cultura llena de contrastes y polaridades, donde existe la delicadeza más
extrema para hacer un arte completo del cultivo de los crisantemos, hasta el
refinamiento, fiereza y convicción férrea de la guerra, incluso para tener su propio “arte
de la espada”, de ahí el título de la obra, “El crisantemo y la espada”.
Ante las inesperadas conductas de los japoneses, el ejército estadounidense se hallaba
en una situación de ignorancia de cómo tratar o actuar frente a sus enemigos para
lograr su sumisión. Hechos como que los soldados Japoneses no se rindieran y
pelearan hasta ser abatidos desconcertaban profundamente a los militares. Por ello se
debía tratar de comprender la forma de pensar de los japonenses, sus emociones y la
conducta correspondiente a esas formas de pensar y sentir. Se necesitaba conocer las
motivaciones que se ocultaban tras sus actos y opiniones.
En los siguientes capítulos la autora se dedica a desentrañar la mentalidad de los
japoneses en base a sus costumbres y preceptos. Al analizar el comportamiento de los
japoneses en la guerra, los cuales eran fieros combatientes, estos no conocían la
opción de rendirse. Incluso a pesar de que contasen con menor número de
combatientes y maquinaria de guerra, estaban firmemente convencidos de su
inevitable victoria. Sus ataques suicidas estilo “kamikaze” y la forma en que preferían
sacrificar sus soldados heridos antes que entregarlos o abandonarlos, daban cuenta
de su comportamiento inverosímil en la guerra. El Japón parecía una máquina
imparable de guerra la cual no tenía sentido de supervivencia, solo de victoria o derrota.
Estaban totalmente dispuestos a “poner las cosas en su lugar” en lo que se refería a
su “orden ideal del mundo”.
Los japoneses en cuanto a su concepción del mundo, creían en que se debe establecer
una jerarquía en cuanto a las naciones, así como su sistema social es totalmente
jerarquizado. En favor de estos ideales fue que Japón entro a la guerra. Su idea era
imponer un orden regional y mundial para evitar la “Anarquía” entre las naciones. Este
concepto se contrapone al ideal norteamericano de Igualdad.
En pro de establecer este “orden”, el emperador de Japón declara la guerra, con lo cual
todos los japoneses lo apoyan incondicionalmente. Para infundir fuerza en la población

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Japonesa, el gobierno se valió del principio que “el espíritu prima sobre la materia”, por
lo cual el “espíritu japonés” podría sobreponerse a cualquier fuerza “material” de los
estadounidenses. La muerte era una victoria del espíritu, por lo cual nada se debía
temer. El honor estaba íntimamente ligado a la idea de morir luchando, por lo que los
kamikazes eran héroes que honraban la fuerza del espíritu. La virtud estaba
representada en aceptar los riesgos de la vida y la muerte, lo que hacía indigno tomar
precauciones de cualquier tipo. Los buques y los cañones eran tan solo la
manifestación exterior del inquebrantable "espíritu japonés". Eran símbolos, igual que
la katana del samurái había simbolizado la virtud.
La pregunta que surge inevitablemente, es ¿Cuáles son los preceptos en los que se
apoya la mentalidad de los japoneses para sostener estas conductas y visiones tan
contrapuestas, tanto en la guerra como en la vida cotidiana? Como puede ser un
soldado sumiso y en extremo disciplinado y a la vez, obstinado y tendiente a la
insurrección? Los secretos de estas dicotomías se revelan en sus protocolos,
organización social, costumbres, principios e ideales. La sociedad japonesa es
altamente jerarquizada, y desde la familia, cada individuo está sujeto a un lugar
determinado de acuerdo a su parentesco, edad y sexo. Dentro de la sociedad japonesa
también existe la jerarquía, que comienza desde los parias en la escala inferior y
asciende sucesivamente pasando por los comerciantes, artesanos, campesinos,
guerreros o “samuráis”, señores feudales o “Daimios” y finalmente, el Emperador en
cabeza de todos. En función de la posición en la familia y la en la sociedad, diferentes
roles y formas de actuar se desarrollan en un individuo de acuerdo al contexto en el
que se desenvuelve. La posición y la pertenencia a la familia es una cuestión que
encierra “deudas u obligaciones” (On) con los padres y ancestros (oya on), asi como
en la sociedad también existen este tipo de deudas con los “maestros” (shi no on) y “el
emperador” (ko on). Estas deudas se adquieren al nacer y constituyen una especie de
“obligación moral y agradecimiento” incondicionales, las cuales conminan al ciudadano
Japonés a actuar de acuerdo a las peticiones de estas personas, fueren las que fueren.
Ningún ciudadano ni soldado Japonés se rendiría si el emperador no le había ordenado
rendirse, de lo contrario perdería su “honor”. Esto entraña la obediencia a la ley como
forma de devolución o agradecimiento al emperador. Es la forma de pagar el “ko on”.

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Esta fue la clave que encontró Ruth Benedict que permitió al ejército estadounidense
lograr la rendición del Japón. Si hubiesen atacado y asesinado al emperador antes de
que ordenara a sus ciudadanos rendirse, ningún ciudadano ni soldado Japonés se
habría sometido. Se habrían encontrado con la población japonesa entera luchando
hasta la muerte en pago de su “ko on” con el emperador. A cambio de ello, los estados
unidos diseñaron el plan de los bombardeos de Hiroshima y Nagasaki, los cuales
permitieron mostrar al emperador del Japón la inminente aniquilación de su pueblo, por
lo que decidió rendirse y transmitir esta orden a sus ciudadanos en directo vía radial,
algo que nunca se había hecho antes, ya que nunca el emperador hablaba
directamente a su pueblo. Al conseguir este hecho, el ejército estadounidense pudo
desembarcar tranquilamente sin encontrar oposición alguna, ya que los japoneses
seguían en su rol de pago del “ko on” con el emperador, el cual había ordenado la
rendición. Luego de ello, los japoneses con su sentido de orden y responsabilidad,
aceptaron su derrota y las consecuencias de ello, además que colaboraron con los
estadounidenses en agradecimiento por el trato digno que se les dio luego de la guerra.

IDEA CENTRAL DEL TEXTO

El texto aborda la cultura japonesa y como esta con sus matices y contraposiciones
peculiares, ilustra una sociedad altamente organizada y jerarquizada, donde los
preceptos e ideales constituyen las bases para determinar la conducta de los individuos
dentro de diferentes círculos y situaciones sociales. El honor, las deudas u
obligaciones, la disciplina, la buena reputación, la jerarquía, y la virtud hacen parte
fundamental de la educación del niño en la cultura japonesa, lo que configura un
ciudadano dispuesto a cumplir de manera férrea con las ordenes y directrices
impuestas por las figuras de autoridad “gimu”, a la vez que tiene un fuerte sentido de
autoconsciencia que le permite tomar decisiones por si mismo y la defensa de sus
causas o su nombre “giri”.

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OBSERVACIONES PERSONALES E INTERPRETACIÓN

La autora en este texto hace gala de un estilo literario limpio, ágil y claro, que permite
desentrañar de manera eficiente y esclarecedora, las múltiples e intricadas relaciones
de conceptos y términos que se encuentran a la hora de estudiar la cultura Japonesa.
Excelente libro.

BIBLIOGRAFIA
1. Bohannan, Paul; Glazer, Mark. (1992) Antropología. Lecturas, 2º Edición.
Editorial McGraw-Hill.