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La posibilidad de pagar impuestos

ejecutando proyectos de inversión pública:


una alternativa atractiva para los
contribuyentes
El 20 de mayo de 2008 se publicó la Ley No.29230, Ley que impulsa la inversión pública
regional y local con participación del sector privado, la misma que entró en vigencia al día
siguiente de la publicación de su reglamento, lo que ocurrió el 9 de diciembre de 2008
cuando se publicó el Decreto Supremo No.147-2008-EF, por lo que el régimen aludido se
encuentra en vigencia desde el 10 de diciembre de 2008.

Ahora bien, la citada Ley señala que su objetivo es impulsar la ejecución de proyectos de
inversión pública de impacto regional y local, con la participación del sector privado,
mediante la suscripción de convenios entre las empresas privadas y los respectivos
gobiernos regionales y/o locales. En efecto, el artículo 4 del Reglamento de la Ley
No.29230 señala que podrán participar en los procesos de selección las personas jurídicas
nacionales o extranjeras, incluidas aquéllas que hayan suscrito convenios de estabilidad,
que cumplan con los requisitos legales, técnicos y económicos de precalificación que
establezcan las bases del proceso de selección correspondiente, por lo que ninguna entidad
del sector público puede participar en la ejecución de los proyectos ni en los eventuales
procesos de selección. Además, las empresas deberán estar registradas en el Registro de
Empresas Ejecutoras de Obras del Consejo Superior de Contrataciones y Adquisiciones del
Estado y no estar comprendidas en alguna de las causales de impedimento señaladas en la
Ley de Contrataciones y Adquisiciones del Estado.

Ahora bien, el principal atractivo derivado de esta norma consiste en la creación del título
denominado “Certificado Inversión Pública Regional y Local – Tesoro Público” (CIPRL) y
que tiene por finalidad cancelar el monto que invierta la empresa privada en la ejecución de
los proyectos de inversión, pero que a su vez permite que sean utilizados por las referidas
empresas como mecanismos de pago de sus obligaciones tributarias del Impuesto a la Renta
(exclusivamente para cancelar pagos a cuenta y de regularización del IR de tercera
categoría), aunque sólo hasta un porcentaje máximo de 50% del impuesto correspondiente
al ejercicio anterior. En este sentido, si la empresa privada no hubiera generado IR en el
ejercicio anterior no podrá hacer uso de los CIPRL en el ejercicio corriente contra los pagos
a cuenta y de regularización del IR, pudiendo no obstante aplicarse dichos certificados en
los ejercicios siguientes. En efecto, los CIPRL emitidos que no sean empleados en el
ejercicio correspondiente, podrán aplicarse en los ejercicios siguientes actualizándose el
valor de los mismos a razón de un 2% anual. Cabe señalar que el importe de la
actualización de los CIPRL (es el 2% adicional) constituye un ingreso inafecto al IR. En
cualquier caso, si luego de vencido el plazo de vigencia de dichos certificados (que es de 10
años a partir de su emisión) quedase un remanente no aplicado, podrá solicitarse su
devolución a la Administración Tributaria.
Nótese que este mecanismo permite que el importe de la inversión constituya un crédito
contra las obligaciones del Impuesto a la Renta del ejecutante, lo que genera un beneficio
tributario muy importante pues permite la acreditación del importe al 100%. En efecto, a
diferencia de lo que sucede con la deducibilidad tributaria de los gastos o inversiones en lo
que el contribuyente puede recuperar como máximo únicamente el 37% del monto
invertido (equivalente a la carga fiscal efectiva combinada del Impuesto a la Renta sobre las
rentas empresariales y la tasa máxima de participación de los trabajadores en las utilidades),
bajo el sistema previsto por las normas bajo análisis el contribuyente que ejecute el
proyecto de inversión podrá acreditar el 100% de lo invertido al constituir un crédito contra
el Impuesto a la Renta y no un gasto deducible. Es precisamente por esta razón, es que los
procedimientos previstos por las normas vigentes para que una empresa califique para
acceder a este mecanismo son bastante estrictos como veremos más adelante.

Ahora bien, respecto a los requisitos para acogerse a este sistema, en primer término los
gobiernos regionales y/o locales remitan a Proinversión una lista con los proyectos de
inversión pública a financiar y/o ejecutar, lista que deberá ser autorizada por el Consejo
Regional o Municipal respectivo y, además, contar con la declaratoria de viabilidad que
especifique la valorización implícita del SNIP.

Una vez que se cuente con la lista de proyectos de inversión, los gobiernos regionales y/o
locales deberán llevar a cabo procesos de selección establecidos y regulados por ellos
mismos, a fin de seleccionar a la empresa privada que califique para ello y que se encargará
de financiar y/o ejecutar los respectivos proyectos de inversión pública en infraestructura.
Dicho proceso de selección será realizado por un comité especial (conformado por
representantes de los gobiernos regionales o locales, o de Proinversión), el mismo que
recibirá las propuestas que presenten las empresas participantes en el proceso de selección
y otorgará la buena pro a la empresa que obtenga el puntaje más alto de acuerdo al sistema
de evaluación que establezcan las respectivas bases del proceso de selección. La empresa
seleccionada, luego de finalizado el referido proceso, firmará el convenio de inversión
pública con el respectivo gobierno regional o local.

Con relación a los CIPRL, debe tenerse presente que las normas antes citadas han dispuesto
que los mismos tendrán las siguientes características:

a) Se emitirán a la orden de la empresa privada con indicación de su número de Registro


Único de Contribuyente (RUC) y el nombre del gobierno regional o local correspondiente.
b) Indicación de su valor expresado en Nuevos Soles.
c) Podrá ser fraccionado.
d) Es no negociable.
e) Indicación de la fecha de emisión y fecha de vencimiento.
f) No resulta aplicable para el cobro de la comisión de recaudación de la SUNAT.

Los CIPRL serán emitidos una vez que: (i) una entidad privada supervisora contratada por
el gobierno regional o local respectivo haya dado la conformidad de la calidad de la obra
(lo que deberá producirse dentro de los 10 días hábiles siguientes de su culminación); y (ii)
que el gobierno regional o local otorgue la conformidad de recepción de las obras
ejecutadas por la empresa privada, de acuerdo a los términos del respectivo convenio
(dentro de los 10 días hábiles de recibida la conformidad de la entidad privada supervisora).