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Causas de la delincuencia juvenil” Un

pequeño resumen…
https://criminologiainvestigativa.com/2013/08/16/causas-de-la-delincuencia-juvenil-un-
pequeno-resumen/

POSTADO EM 16 DE AGOSTO DE 2013 POR ANDERSONCSI76

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“Causas de la delincuencia juvenil”

Múltiples y variadas son las causas o circunstancias que pueden llevar a un menor a delinquir, sin que, por
otro lado, exista entre los estudiosos de esta materia un consenso general sobre las mismas. Pero partiendo
de las que generalmente son más aceptadas, y fijándonos de modo especial en las que se refieren a los
factores económicos y socioambientales, podemos señalar las siguientes.

1. La pertenencia del menor a familias desestructuradas (broken homes), e incluso las propias
dificultades que en ocasiones se producen para conciliar la vida familiar y laboral, situaciones todas ellas en
las que de manera creciente se dan casos de desatención y falta de límites y de control respecto de los hijos.
Esto conduce a veces a que algunos jóvenes traten de compensar esas carencias mediante el ingreso en
bandas o pandillas juveniles entre cuyos componentes se dan circunstancias de afinidad de muy distinto
signo (ideológico, musical, étnico, deportivo, etc.) pero caracterizadas habitualmente por sus actitudes
transgresoras. En el seno de este tipo de grupos tiene lugar un alto porcentaje de conductas antisociales
(vandalismo, graffitis) o directamente violentas y delictivas.
2. La marginación socioeconómica o pobreza, que igualmente dificulta el adecuado proceso de
socialización del menor. Esta marginación se produce en mayor proporción entre los jóvenes pertenecientes
a familias inmigrantes (siendo especialmente vulnerables los menores inmigrantes no acompañados) y en
ciertos guetos de las grandes urbes, lugares donde se dan con frecuencia diseños urbanos deshumanizados
que favorecen la aparición en sus habitantes de sentimientos de angustia y agresividad.
3. El absentismo y el fracaso escolar, produciéndose ya en la escuela un etiquetamiento o
“estigmatización” social que en muchos casos facilitará el camino hacia comportamientos anticívicos o hacia
la delincuencia.
4. El desempleo, al darse las mayores tasas de paro entre los jóvenes, originándose en muchos casos
situaciones de frustración y desesperanza que igualmente serán caldo de cultivo para conductas desviadas.
5. La transmisión de imágenes y actitudes violentas por parte de ciertos programas en algunos medios de
comunicación social o en videojuegos destinados a los menores, lo que contribuye a inculcar en los menores
un sistema de valores en el que la violencia es un recurso aceptable.
6. El consumo de drogas y sustancias tóxicas, que, en muchos casos, da lugar a que el adicto se vea
impelido a delinquir para proporcionarse los medios económicos que le permitan sufragar su adicción.
Además, bajo los efectos de su consumo o de un estado carencial se reducen o eliminan los frenos
inhibitorios habituales. También debe citarse aquí el consumo inmoderado de alcohol (aunque tenga lugar de
modo esporádico), de especial incidencia en la comisión de actos vandálicos y de infracciones contra la
seguridad vial.
7. De modo asociado o independiente del factor señalado en el apartado anterior, se sitúan los trastornos de
la personalidad y del comportamiento, normalmente unidos a otros factores sociales o ambientales, que
hacen que el joven actúe de modo impulsivo o irreflexivo sin dejarse motivar por las normas de conducta
socialmente aceptadas.
8. La insuficiencia en la enseñanza y en la transmisión de valores prosociales o cívicos como el respeto a
las normas, la solidaridad, la generosidad, la tolerancia, el respeto a los otros, el sentido de la autocrítica, la
empatía, el trabajo bien hecho, etc., que se ven sustituidos en nuestras sociedades “globalizadas” por valores
más utilitaristas como el individualismo, la competitividad, el consumo desmedido de bienes, y que
provocan en determinadas circunstancias el surgimiento de una cierta anomia social.
Este conjunto de factores se da en mayor o menor medida en todos los países de la Unión Europea, en
sociedades con altos niveles de bienestar pero en las que se generan elementos de desestructuración y falta
de cohesión social que explican este tipo de conductas antisociales o desviadas.
Para prevenir el comportamiento violento y hacer frente a la delincuencia juvenil, las sociedades tienen que
adoptar estrategias que combinen medidas de prevención, de intervención y de represión. Las estrategias
preventivas y de intervención deben estar encaminadas a socializar e integrar a todos los menores y jóvenes,
principalmente a través de la familia, la comunidad, el grupo de iguales, la escuela, la formación profesional
y el mercado de trabajo.

Las medidas o respuestas judiciales y de represión deberán, en todo caso, basarse en los principios de
legalidad, presunción de inocencia, derecho de defensa, juicio con todas las garantías, respeto a su vida
privada, proporcionalidad y flexibilidad. Tanto el desarrollo del proceso como la elección de la medida y su
posterior ejecución habrán de estar inspirados en el principio del interés superior del menor.

Comité Económico y Social Europeo: Dictamen “La prevención de la delincuencia juvenil, los modos de
tratamiento de la delincuencia juvenil y el papel de la justicia del menor en la unión europea” (2006)

La formación como garantía de calidad en la justicia de menores


La Observación General nº 10 (2007) a la Convención sobre los Derechos del Niño de Naciones Unidas,
relativa a “Los derechos del niño en la justicia de menores” se ha hecho eco de la importancia de la
formación en su número 97:

“La calidad de la administración de la justicia de menores depende decisivamente de que todos los
profesionales que participan, entre otras cosas, en las labores de orden público y las actuaciones judiciales,
reciban una capacitación adecuada que les informe del contenido y el significado de las disposiciones de la
Convención, y en particular de las que están directamente relacionadas con su labor cotidiana. Esta
capacitación debe ser sistemática y continua, y no debe limitarse a informar de las disposiciones legales
nacionales e internacionales aplicables en la materia. También debe incluir información, entre otras cosas,
sobre las causas sociales y de otro tipo de la delincuencia juvenil, los aspectos psicológicos y de otra índole
del desarrollo de los niños (prestando especial atención a las niñas y a los menores indígenas o
pertenecientes a minorías), la cultura y las tendencias que se registran en el mundo de los jóvenes, la
dinámica de las actividades en grupo, y las medidas disponibles para tratar a los niños que tienen conflictos
con la justicia, en particular medidas que no impliquen el recurso a procedimientos judiciales”

Recientemente, el Informe de la Alta Comisionada para los Derechos Humanos sobre la protección de los
derechos humanos de los menores privados de libertad presentado en 21ª periodo de sesiones del Consejo de
Derechos Humanos, de conformidad con la resolución 18/12 del Consejo, ofrece un análisis del marco
jurídico de derechos humanos aplicable a los niños privados de libertad, resaltando que los Estados deben
garantizar que los profesionales que trabajen con los niños sean competentes y hayan sido debidamente
formados, con arreglo a la normativa internacional relativa a la cualificación, selección, contratación,
capacitación y remuneración de estos trabajadores.

En su análisis destaca como cuestión importante la de la capacitación de las personas que trabajan con niños,
indicando que existen frecuentes quejas por la inadecuada e insuficiente capacitación de los jueces, los
agentes de policía, el personal penitenciario y demás profesionales, como los trabajadores sociales, que
trabajan en el sistema de justicia juvenil. Los jueces y demás profesionales que trabajan con niños en
conflicto con la ley carecen de las competencias necesarias para dar un trato adecuado a esos niños. En
particular, a menudo los agentes del orden no tienen la formación especializada necesaria para realizar
investigaciones relacionadas con niños o interrogar a niños en conflicto con la ley. Así pues, los Estados
suelen incumplir su obligación de asegurar la disponibilidad de los conocimientos especializados necesarios
en materia de justicia juvenil, en particular el conocimiento de los derechos del niño, la sensibilización sobre
las necesidades del niño y, en última instancia, la protección de los niños en contacto con la ley (párrafo 52).

Entre sus conclusiones establece la necesidad de que “los profesionales que trabajen con niños sean
competentes y estén bien capacitados a fin de garantizar el funcionamiento eficaz de un sistema de justicia
juvenil que sea sensible a las necesidades específicas de los niños y las tenga en cuenta. Existe una clara
normativa internacional con respecto a la cualificación, selección, contratación, capacitación y remuneración
del personal. Los Estados deben garantizar la plena aplicación de esas obligaciones” (párrafo 58).

Entre las conclusiones del Comité Económico y Social Europeo en su Dictamen sobre “La prevención de la
delincuencia juvenil, los modos de tratamiento de la delincuencia juvenil y el papel de la justicia del menor
en la unión europea” (2006) destaca que las particularidades que presenta el fenómeno de la delincuencia
juvenil, así como su propio carácter dinámico y cambiante, exigen una formación lo más especializada
posible y una permanente actualización y puesta al día de los profesionales y agentes que participan en todo
el proceso de intervención con dichos menores: jueces, fiscales, abogados, policías, funcionarios,
mediadores, educadores, técnicos de ejecución de las medidas, etc. En dicho cometido les corresponde
desarrollar un papel de primer orden a las instancias comunitarias a través de mecanismos ya apuntados
(redes de expertos, observatorio, etc.) y de otros complementarios como podrían ser los programas de
intercambio de profesionales entre los Estados miembros, el trabajo en red, las nuevas modalidades de
formación a distancia como el e-learning, etc. Con dicha finalidad, deberían implementarse programas
comunitarios que traten de cubrir estas concretas necesidades formativas. Además, no olvidemos que los
propios avances que se produzcan en la UE en el ámbito de la justicia juvenil contribuirían a prestigiar esta
parcela del conocimiento y a fomentar la aparición de estudios especializados en las universidades europeas,
con las que debería contarse en todo este proceso.

Tomás Montero Hernanz.

Estudio del problema de la delincuencia juvenil. Una visión sistémica.


http://jairomerettegil.blogspot.com/2013/12/

Hace algunos meses leí sobre un estudio realizado por Philip Feldman en donde reseña un análisis
sobre la relación entre la delincuencia juvenil y la clase baja. Feldman concluye que la clase baja tiene
más probabilidad de ser investigada, arrestada por sospechosa, permanecer en prisión, ser llevada a
juicio, ser hallada culpable y recibir castigo severo, que cualquiera de las otras clases sociales.
Indica también que el análisis de la criminalidad en México revela un incremento en relación directa con
la cantidad de la población total, en razón de 3.2% anual, comparado con 2.5% para el resto de los
países del mundo, de acuerdo con cifras de la ONU. Una de las soluciones propuestas para atacar el
problema de la delincuencia juvenil es la creación del Consejo Tutelar para Menores. El propósito es que
los funcionarios y el personal del consejo estén en contacto con los jóvenes, a fin de que la valoración de
los mismos esté complementada con la observación directa respecto al comportamiento del menor.
Divide la delincuencia en tres tipos:
1. Delincuencia sociológica.- el modelo familiar común es la existencia de relaciones protectores en los
primeros años de vida; y desintegración temprana de la familia con rechazo. En México, en el contexto
de las bandas juveniles, se ubica el fenómeno como propio de la clase obrera, en donde en los
cinturones de miseria los jóvenes viven sedentariamente en barrios y calles.
2. Delincuencia caracterológica.- en este modelo familiar se encuentra un rechazo con los padres en
épocas tempranas de la vida; sin disciplina coherente en el hogar, y con frecuentes modelos de padres
antisociales con rasgos de criminalidad y desempleo crónico. El tipo de carácter es amoral, agresivo,
impulsivo y narcista; sus relaciones personales son superficiales.
3. Delincuencia neurótica.- generalmente se expresa en la necesidad de ser reconocido y admirado y
lograr una posición. En su modelo familiar sus padres son aparentemente normales. Se piensa que
inconscientemente han comunicado al temor mecanismo psicopático en la infancia.
Me parece un tema muy interesante el analizar como puede aumentar o disminuir la delincuencia juvenil
si se toman acciones para modificar positiva o negativamente las diferentes variables que según este
estudio intervienen en ella.
Variables:
Total de la población (se indica que el incremento de la población se relaciona e 3.2% con el crecimiento
de la delincuencia).
Consejo Tutelar de Menores (que con la observación y orientación de los jóvenes quiere ayudar a
disminuir la delincuencia).
Desintegración familiar.
Bandas juveniles (influyen para aumentar la delincuencia, si se toman medidas para que las bandas
sean desintegradas o de ahí se creen equipos en actividades productivas se puede influir en la
delincuencia).
Estilo de vida de los jóvenes (sedentario, si se modifica para que los jóvenes tengan actividades
productivas, recreativas, deportivas, etc. puede tener un impacto positivo en la disminución de la
delincuencia).
Poca atención de los padres (no tienen la correcta orientación y por lo tanto pueden caer en la
delincuencia con mayor facilidad).
No tienen disciplina coherente en el hogar.
Padres con problemas como desempleo, criminalidad, etc.
Necesidad de los jóvenes de ser reconocido.
Voy a plantear el modelo en dos partes; el primer diagrama es el básico donde se muestran las
relaciones de las variables con la delincuencia y el segundo es marcando donde se podrían tomar
acciones que modifiquen las variables relacionadas con la delincuencia para disminuirla:

Las variables que se agregaron a este esquema son aquellas acciones que se pueden tomar, y se
modelan para ver el impacto de diferentes medidas en las variables que afectan la delincuencia para
tratar de elegir aquellas que nos ayuden a disminuirla.
lunes, 9 de diciembre de 2013
Volumen y tipología de delitos en la delincuencia juvenil.
La descripción del repertorio de conductas delictivas que cometen los jóvenes de nuestro tiempo, es, sin duda, una
cuestión esencial del presente trabajo, pues ello, nos va a permitir conocer mucho más sobre las costumbres y usos
conductuales de los jóvenes españoles.
Sin lugar a dudas, la adolescencia es una etapa difícil en el desarrollo humano que produce un gran número de
conductas conflictivas, de ahí que, según resultados obtenidos, un 81,1 % (incluyendo el consumo de drogas) de los
jóvenes haya admitido haber cometido algún tipo de delito alguna vez en su vida (25). Asimismo, no podemos
obviar que, de acuerdo con la estadística comparada oficial de los países de nuestra área de cultura, la delincuencia
juvenil se aproxima, en cuanto al volumen, al 15% de la delincuencia general total, si bien las estadísticas de
algunos de esos países, como es el caso de Francia, llegan al 22% (26).
El análisis del volumen de la delincuencia juvenil en España, según los datos estadísticos proporcionados por el
Ministerio del Interior, nos dice que, en el año 2000, el número de detenidos fue de 212.000 dentro de la
delincuencia en general, siendo los detenidos, dentro de la delincuencia juvenil, 27.117 para ese mismo año; por lo
que los delincuentes juveniles representarían en torno al 12% de la delincuencia total (27).
Por lo que respecta al tipo de delitos cometidos, los datos que nos ofrece el año 2000 son los siguientes (28):

INFRACCIÓN MENORES 14 AÑOS 14-15 AÑOS 16-17 AÑOS TOTAL

Homicidio-asesinato 3 19 57 79

Lesiones 89 257 718 1.064

Contra la libertad sexual 78 124 145 347

Robo con violencia o intimidación 520 1.337 2.415 4.272

Robo con fuerza 563 1.580 3.097 5.240

Hurto 207 513 1.211 1.931

Tirones 49 168 446 663

Sustracción en interior de vehículos 177 527 1.839 2.543

Sustracción de vehículos 467 1.545 2.687 4.699

Otros delitos contra el patrimonio 179 343 938 1.460

Tráfico de estupefacientes 47 116 779 892

Otros delitos 387 1.131 2.920 4.432

La conclusión que podemos extraer de estos datos es que las infracciones más destacables son: los delitos contra las
personas (homicidios, lesiones y delitos contra la libertad sexual); los delitos contra la salud pública (tráfico de
estupefacientes); y los delitos contra el patrimonio (robos con violencia o intimidación, robos con fuerza,
sustracciones en interior de vehículos, tirones, sustracción de vehículos...).
Otra de las cuestiones claves al hablar de conductas delictivas sería la reincidencia. En este sentido, los datos
procedentes de la investigación realizada en los Tribunales de Justicia reflejan que los porcentajes de reincidencia
son muy pequeños; en la jurisdicción de menores se mueven entre el 16,7% para los de 12-13 años, el 18,1 para
los de entre 14 y 15 años y un 2,4% para los de 16 y 17 años; si bien, no obstante, estos son los datos que hacen
referencia a los antecedentes penales de estos jóvenes, esto es, sujetos sobre los que previamente ha recaído una
sentencia penal firme y ejecutada (29).
Por lo que respecta a la multirreincidencia, el estudio elaborado por RECHEA ALBEROLA y FERNÁNDEZ MOLINA,
ofrece los siguientes resultados en cuanto a la historia criminal de los sujetos y por grupos de edad (30):

NÚMERO DE DELITOS COMETIDOS 12-13 AÑOS. 14-15 AÑOS. 16-17 AÑOS.


N (%) N (%) N (%)
1 588 (93) 1.290 (91,8) 941 (84,9)

2 27 (4,2) 72 (5,1) 96 (8,6)

3a5 14 (2,1) 38 (2,7) 55 (4,9)

6 a 10 4 (0,7) 3 (0,3) 11 (1,1)

11 a 15 ----- ----- 4 (0,4)

16 o más ----- 1 (0,1) 1 (0,1)

TOTAL SUJETOS 633 1.404 1.108

Los datos ofrecidos muestran que el porcentaje de sujetos que son delincuentes primarios es muy elevado, oscilando
entre un 93 y un 84,9 % en función de la edad, mientras que en lo que respecta a la multirreincidencia, los datos
oscilan entre el 2,8 % en los más pequeños y el 6,5 % en los de 16-17 años, siendo éste un porcentaje de sujetos
con una historia criminal muy enconada que necesitaría de un tratamiento intensivo, por lo que se trata de un dato
nada desdeñable (31).
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3. El perfil del delincuente juvenil.


La doctrina especializada está haciendo hincapié en los últimos años, en la importancia de subrayar los aspectos
cognitivos interpersonales en la descripción del carácter del delincuente juvenil, como una prometedora vía tanto
para establecer eficaces programas de prevención como para elaborar modelos educacionales que permitan una
eficaz reeducación. Juntamente con ello, las mayoría de los estudios descriptivos de la carrera delictiva señalan una
serie de factores individuales y biográficos que caracterizan al delincuente juvenil y que llevan a la conclusión de que
el delincuente juvenil es una persona con un gran conjunto de deficiencias, y una de ellas es que comete delitos.
Entre tales factores podemos citar, sin ánimo exhaustivo, los siguientes (20):
 Impulsivo.
 Con afán de protagonismo.
 Fracaso escolar.
 Consumidor de drogas.
 Baja autoestima.
 Familia desestructurada.
 Clase baja.
 Falto de afectividad.
 Agresivo.
 Sin habilidades sociales.
 Poco equilibrio emocional.
 Inadaptado.
 Frustrado.
Atendiendo a sus rasgos peculiares de personalidad o de índole psicosocial, el profesor HERRERO HERRERO (21)
señala tres categorías tipológicas de los menores delincuentes:
1.- Una primera categoría de jóvenes delincuentes vendría definida por rasgos de anormalidad patológica,
fundamentalmente:
 Menores delincuentes por psicopatías: aquí el punto de referencia lo constituye la existencia de alguna
de las formas de psicopatía, entendida por HARE como la patología integrada, conjuntamente, de la incapacidad de
quien la padece de sentir o manifestar simpatía o alguna clase de calor humano para con el prójimo, en virtud de la
cual se le utiliza y manipula en beneficio del propio interés, y de la habilidad para manifestarse con falsa sinceridad
en orden a hacer creer a sus víctimas que es inocente o que está profundamente arrepentido, y todo ello, para
seguir manipulando y mintiendo.
Consecuencia de ello, es que el menor es incapaz de adaptarse a su contexto y actuar como tal, porque el trastorno
de la personalidad que sufre, le impide inhibirse respecto de conductas o comportamientos contrarios a las normas.
El menor psicópata tiende a perpetrar actos antisociales según la orientación nuclear de la propia psicopatía, siendo
de destacar en este sentido los actos que expresan frialdad y crueldad por parte del sujeto.
 Menores delincuentes por neurosis: la neurosis consiste en una grave perturbación del psiquismo de
carácter sobrevenido y que se manifiesta en desórdenes de la conducta, pudiendo ser su origen muy diverso como
fracasos, frustraciones, abandono o pérdida de seres muy queridos, etc.
Criminológicamente, el neurótico trata de hacer desaparecer la situación de angustia que sufre cometiendo delitos
con el fin de obtener un castigo que le permita liberarse del sentimiento de culpabilidad que sobre él pesa, y esto es
también válido para el menor neurótico, aunque sean muchos menos que los adultos.
 Menores delincuentes por autoreferencias subliminadas de la realidad: aquí se incluyen los menores
que, por la confluencia de predisposiciones psicobilógicas llegan a mezclar fantasía y juego de una forma tan intensa
que empiezan a vivir fuera de la realidad. Es precisamente ese estado anómalo el que puede conducirlos a cometer
actos antisociales.
2.- Una segunda categoría integrada por jóvenes con rasgos de anormalidad no patológica, y en la que entrarían:
 Menores delincuentes con trastorno antisocial de la personalidad: se trata de menores cuyas
principales son la hiperactividad, excitabilidad, ausencia de sentimiento de culpa, culpabilidad con los animales y las
personas, fracaso escolar, y son poco o nada comunicativos.
Una de las principales causa de este trastorno es la ausencia o la figura distorsionada de la madre, aunque tampoco
ha de infravalorarse la disfuncionalidad del rol paterno, pues según algunos trabajos, el crecer sin padre acarrea al
niño nocivas consecuencias que afectan al campo de la delincuencia.
En muchos casos se trata de menores que viven en la calle, en situación de permanente abandono, porque nos
encontramos con menores que, a su edad, acumulan graves frustraciones, rencores y cólera contra la sociedad,; y
que tienen un mismo denominador común: el desamor, la falta de comprensión y de cariño, así como de atención y
cuidado de sus padres.
En definitiva, son jóvenes con una desviada socialización primaria que acaba por abocarles a la delincuencia.
 Menores delincuentes con reacción de huida: En este caso se trata normalmente de menores que han
sufrido maltrato en el hogar y por ello abandonan el mismo. Son menores psicológicamente débiles, y que en lugar
de responder a la agresión, eligen la huida sin plazos, y casi siempre sin rumbo.
Ese alejamiento les hace propicios al reclutamiento por parte de los responsables de la delincuencia organizada, que
les escogen para llevar a cabo actuaciones simples pero de gran riesgo como el transporte de drogas en su propio
cuerpo.
3.- En una tercera categoría incluye HERRERO HERRERO a aquellos menores delincuentes que presentan rasgos de
personalidad estadísticamente normales o próximos a la normalidad. Son aquellos afectados por situaciones
disfuncionales que no perturban de manera especialmente anormal, ni la conciencia, ni la capacidad espontánea de
decisión ni la emotividad o afectividad. esta sería la categoría que englobaría a la mayor parte de los menores
delincuentes, entre los que podemos incluir, sin ánimo exhaustivo, los siguientes:
 Aquellos que llevan a cabo simples actos de vandalismo, ataques al mobiliario urbano, etc., como
consecuencia de las perturbaciones psicobiológicas que producen la preadolescencia y la adolescencia por motivos
de desarrollo y cambio.
 Los que cometen pequeños hurtos, robos o fraudes por motivos de autoafirmación personal frente a
compañeros, creyendo suscitar en ellos admiración.
 Los que cometen delitos contra el patrimonio o la indemnidad sexual por puro placer, siendo incapaces de
resistir a sus estímulos seductores.
 Los que delinquen para satisfacer meras apetencias consumistas.
Respecto a la procedencia social de los delincuentes juveniles, los investigadores han convenido, por lo general, en
que las personas de la clase social ínfima están superrepresentadas, y las de las clases medias subrerepresentadas
en los grupos de delincuentes, pero la verdadera magnitud de la propensión de cada clase no está clara del todo.
En este sentido ya señalaba WEST que uno de los factores importantes que tienen probabilidad de poner en marcha
el mecanismo que puede llevarnos a cualquiera a ser delincuente, es la baja categoría en el sistema de las clases
sociales, la deficiencia en la educación, la pobreza, un ambiente familiar inadecuado o perturbado, la residencia en
un mal vecindario y pertenencia a una familia numerosa. Así, destacaba que entre las familias de la clase más baja,
muchas residían en barrios miserables, no limitaban el número de hijos y sufrían pobreza y falta de educación. Dicho
con otras palabras, los factores adversos tendían a presentarse todos juntos y a actuar recíprocamente uno sobre
otros hasta el punto de crear una situación generadora de delitos (22).
Sin embargo, ya por entonces, algunos autores ya desafiaban la opinión de que el comportamiento delictivo es más
preponderante entre jóvenes de clase inferior, y explicaban el hecho de que estuvieran más representados ante los
Tribunales en mayor número diciendo que las clases bajas están más expuestas a ser detenidas y llevadas ante la
justicia por malas acciones que serían juzgadas de otro modo si fueran cometidas por personas de la clase media o
alta. En este sentido, SHORT y NYE ya advertían en 1959 que los jóvenes norteamericanos de escuelas superiores y
de clase alta, según sus propios relatos, se comportaban igualmente mal. Igualmente, AKERS, en un estudio
realizado en 1964 sobre 1000 estudiantes de la escuela superior de Ohio, confirmó que no existía ninguna relación
importante entre la incidencia de la delincuencia confesada y la categoría socio-económica (23).
Centrando esta cuestión al caso español, parece que debemos ir desterrando la creencia de que las conductas
antisociales y delictivas son exclusivas de determinadas zonas conflictivas existentes en nuestras ciudades. Así, si
nos atenemos a los resultados del trabajo "La delincuencia juvenil en España. Autoinforme de los jóvenes" elaborado
durante los años 1992 y 1993 por un equipo de investigadores de la Universidad de Castilla La Mancha, se observa
que la prevalencia total de conductas delictivas resultó ser más baja entre los jóvenes de las zonas problemáticas,
definidas como peligrosas por los servicios de seguridad y las fuerzas de seguridad locales. A nivel de conductas
concretas, esta tendencia solo se invertía para el consumo de drogas duras, la venta de drogas blandas y viajar en
tren sin pagar. Solamente en este último caso la diferencia estadística era significativa a favor de los jóvenes de las
zonas problemáticas. Por tanto, las relaciones significativas de algunos delitos con un nivel socioeconómico alto y
medio-alto y con un nivel de estudios alto debe suponer una nueva visión del panorama delictivo de los jóvenes,
apoyada además por otros estudios sobre la etiología de la delincuencia juvenil (24).
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Sin lugar a dudas, la delincuencia juvenil es uno de los fenómenos sociales más importantes que nuestras
sociedades tienen planteados, y es uno de los problemas criminológicos internacionalmente preferidos desde el siglo
pasado, pues, las manifestaciones de la conducta que llaman socialmente la atención de forma negativa pueden
observarse, por lo general, mejor entre los jóvenes que en la población adulta. Además, es importante tratar la
delincuencia juvenil de hoy como posible delincuencia adulta de mañana.
La delincuencia juvenil es un fenómeno de ámbito mundial, pues se extiende desde los rincones más alejados de la
ciudad industrializada hasta los suburbios de las grandes ciudades, desde las familias ricas o acomodadas hasta las
más pobres, es un problema que se da en todas las capas sociales y en cualquier rincón de nuestra civilización.
El objeto de este trabajo se va a centrar en el estudio de las siguientes cuestiones:
 Concepto de delincuencia juvenil y su distinción de otros conceptos afines.
 El perfil del delincuente juvenil.
 Volumen y tipología de delitos en la delincuencia juvenil.
 La delincuencia juvenil femenina y su comparación con la masculina.
 Delincuencia juvenil y movimientos migratorios.
 Recomendaciones con respecto al problema de la delincuencia juvenil.

2. Concepto de delincuencia juvenil y su distinción de otros


conceptos afines.
Definir lo que constituye delincuencia juvenil resulta ciertamente problemático. Mientras en algunos países la
delincuencia juvenil es una calificación que se obtiene de aplicar definiciones del Código Penal cuando esas
infracciones son cometidas por menores de edad, en otros, la delincuencia juvenil incluye una gran variedad de
actos en adición a los que se encuentran enumerados en sus leyes de fondo. De tal suerte, las figuras estadísticas
de ciertos países se encuentran artificialmente abultadas en lo que respecta a la delincuencia juvenil, mientras que
en otros no reflejan esas figuras, sino un limitad número de conductas desviadas (1).
La cuestión sobre el concepto de delincuencia juvenil nos obliga, ante todo, a esclarecer dos conceptos: delincuencia
y juvenil (2).
Ante todo, siempre se ha considerado que la delincuencia es un fenómeno específico y agudo de desviación e
inadaptación (3). En este sentido, se ha dicho que "delincuencia es la conducta resultante del fracaso del individuo
en adaptarse a las demandas de la sociedad en que vive" (4), definición que realmente significa todo y nada, en
cuanto cabe preguntarse si se refiere a todas las demandas y, si a unas cuantas, cuáles, y si realmente puede
esperarse que toda persona, sea menor o adulta, se adapte, sin más, a las demandas de una sociedad dada.
Pese a que por influjo de la escuela clásica del Derecho penal y el positivismo psicobiológico, ha sido frecuente
considerar el fenómeno de la delincuencia como una realidad exclusivamente individual; sin embargo, actualmente
la mayoría de los criminólogos afirman que la delincuencia es un fenómeno estrechamente vinculado a cada tipo de
sociedad y es un reflejo de las principales características de la misma, por lo que, si se quiere comprender el
fenómeno de la delincuencia resulta imprescindible conocer los fundamentos básicos de cada clase de sociedad, con
sus funciones y disfunciones.
Las modificaciones producidas en el ámbito de la punibilidad, especialmente visibles a través de la delincuencia de
tráfico, económica y contra el medio ambiente, parecen hablar a favor de la tesis de la dependencia cultural del
concepto de delito mantenida ya por HEGEL en 1821. Pero por muy correcta que sea esta hipótesis, en al misma
medida y amplitud parece estar necesitada de concreción, pues no permite explicar por qué y en qué dirección
cambia dentro de una época el concepto de delito, incluso tiene que cambiar, y, además, por qué el ámbito de lo
punible puede configurarse de modo muy diferente dentro de un círculo cultural. De todas formas, apunta KAISER,
cabe inferir d aquella concepción la consecuencia de que subyace a la declaración de punibilidad de un determinado
comportamiento social en un país, y por cierto en contraste con el concepto del delito en países vecinos (5).
Teniendo en cuenta lo que ha quedado expuesto, HERRERO HERRERO define la delincuencia como el fenómeno
social constituido por el conjunto de las infracciones, contra las normas fundamentales de convivencia, producidas
en un tiempo y lugar determinados (6).
Por su parte, LÓPEZ REY nos ofrece un concepto conjunto de delincuencia y criminalidad como fenómeno individual
y socio-político, afectante a toda la sociedad, cuya prevención, control y tratamiento requiere de la cooperación de
la comunidad al mismo tiempo que un adecuado sistema penal (7).
Visto el concepto de delincuencia, resulta necesario delimitar el adjetivo de juvenil, es decir, ¿cuándo la delincuencia
es juvenil?. Vaya por delante que no podemos emplear al objeto de este trabajo el significado etimológico de tal
adjetivo, pues desde este punto de vista, quiere decir lo relacionado con la juventud. Y no es aplicable, decimos,
este concepto etimológico, porque dentro del campo de las ciencias penales viene entendiéndose por delincuencia
juvenil la llevada a cabo por personas que no han alcanzado aún la mayoría de edad (8), mayoría de edad
evidentemente penal, pues no en todos los países coincide la mayoría de edad penal con la mayoría de edad política
y civil, y que supone una frontera o barrera temporal que tanto la conciencia social como la legal han fijado para
marcar el tránsito desde el mundo de los menores al mundo de los adultos.
Lo expuesto, permite afirmar a HERRERO HERRERO que el término delincuencia juvenil es un concepto
eminentemente socio-histórico (9). Y en este sentido, GARRIDO GENOVÉS define al delincuente juvenil como una
figura cultural, porque su definición y tratamiento legal responde a distintos factores en distintas naciones,
reflejando una mezcla de conceptos psicológicos y legales. Técnicamente, el delincuente juvenil es aquella persona
que no posee la mayoría de edad penal y que comete un hecho que está castigado por las leyes (10).
En opinión de GÖPPINGER, en el ámbito de la criminología el concepto de joven debe ser entendido en un sentido
amplio, abarcando las edades comprendidas entre los 14 y los 21 años, haciendo dentro de este tramo de edades
una subdivisión entre jóvenes y semiadultos (11).
En nuestro vigente Código Penal aprobado por L.O. 10/1995, de 23 de noviembre, la mayoría de edad penal quedó
fijada en los 18 años de edad (12), si bien, en la L.O. 5/2000, de 12 de enero, reguladora de la Responsabilidad
Penal de los Menores se contempló la posibilidad de aplicar las disposiciones de la misma a los mayores de 18 y
menores de 21 años cuando concurrieran las circunstancias previstas en el art. 4 de la citada Ley Orgánica (13). Sin
embargo, esta novedad quedó suspendida en cuanto a su aplicación por un periodo de dos años a contar desde la
entrada en vigor de la misma en virtud de la Disposición Transitoria Única de la L.O. 9/2000, de 22 de diciembre,
sobre medidas urgentes para la agilización de la Administración de Justicia (14). Cuando parecía que por fin se
aplicaría la Ley de Menores a los mayores de 18/ y menores de 21 años en los casos contemplados en el art. 4 de la
misma, recientemente, se ha aprobado la Ley Orgánica 9/2002, de 10 de diciembre, de modificación de la Ley
Orgánica 10/1995, de 23 de noviembre del Código Penal, y del Código Civil, en materia de sustracción de menores,
en la cual se ha optado por dejar en suspenso la posibilidad de aplicar las disposiciones de la Ley Orgánica 5/2000 a
los mayores de 18 y menores de 21 años hasta el 1 de enero de 2007 (15). Por tanto, las disposiciones de la L.O.
5/2000, de 12 de enero van a ser aplicables a los mayores de 14 y menores de 18 años presuntamente
responsables de la comisión de infracciones penales, en tanto que a los menores de 14 años les serán de aplicación
las normas sobre protección de menores previstas en el Código Civil y en la Ley Orgánica 1/1996, de 15 de enero,
de Protección Jurídica del Menor.
En definitiva, y teniendo en cuenta todo lo expuesto, podemos definir la delincuencia juvenil en España como el
fenómeno social constituido por el conjunto de las infracciones penales cometidas por los mayores de 14 años y
menores de 18.
Sentado el concepto de delincuencia juvenil, debemos diferenciarlo de otros conceptos próximos o afines,
fundamentalmente de aquellos que por tener un terreno común con la delincuencia como es la noción de conflicto
social, entendido por COSER como la lucha por los valores y por el status, el poder y los recursos escasos en cuyo
proceso las partes enfrentadas optan por anular, dañar o eliminar a sus contrarios (16); se prestan con frecuencia a
la confusión. Tales conceptos son los de desviación, marginación y anomia.
COHEN y MERTON han definido la desviación como el comportamiento o conducta que viola el código normativo
observado por un grupo y que éste espera sea cumplido por el individuo, que ahora se convierte en sujeto activo de
la citada trasgresión. Todo ello es fruto del rompimiento, por parte de este individuo, con el sistema establecido
(17).
La marginación social puede ser entendida como la situación psicosocial en la que se ve envuelta una persona en
virtud de la insuficiencia de recursos, la precariedad o total ausencia de status social y la exclusión total o parcial de
las formas de vida mínimamente próximas a las del modelo prevalente en la comunidad.
La marginación no puede confundirse con situación delincuencial, aunque sí es cierto que, con gran frecuencia
conduce a ella (18).
La anomia, que etimológicamente significa sin ley, es en realidad un caso específico de desviación, porque los
comportamientos disconformes tiene origen, en muchas ocasiones, en un contexto anómico.
Es una situación que puede surgir en periodos de rápida transformación social y política en los que resulta difícil
saber qué pautas o normas sociales y jurídicas deber ser seguidas.
Dentro de este ámbito de anomia debe incluirse también la situación de la persona que PARK califica de marginal,
que vive a caballo entre dos o más culturas diferentes, siguiendo unas veces las pautas de una y otras, como es el
caso de las minorías étnicas (gitanos, etc.) (19).
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La delincuencia en los adolescentes

La delincuencia juvenil ha aumentado de forma alarmante en los últimos tiempos, pasando a ser un problema que cada vez
genera mayor preocupación social, tanto por su incremento tan acelerado, como por su peligrosidad cualitativa. La
delincuencia juvenil es además una característica de sociedades que han alcanzado un cierto nivel de prosperidad y,
segúnanálisis autorizados, más habitual en los países anglosajones y nórdicos que en los euro mediterráneos y en las
naciones en vías de desarrollo. Les diremos algunas de las características de este problema.
Este argumento de la delincuencia es de suma importancia, y es que el joven de hoy se ve en tentación
del consumo de drogas, provocándole una mala vida. Por eso esta investigación está dirigida para que sirva como guía y
ayuda a nuestro grupo. ya que el aumento de la delincuencia entre los adolescente se ve afectado en gran parte por el
consumo de las drogas, el alcohol y otros males, entre los jóvenes de 12 a 18 años, es cada vez mayor, y jóvenes valiosos
se pierden, porque creen que su mal no tiene solución y en vez de luchar y seguir hacia delante, aprovechando su juventud,
tratando de buscar ayuda en las instituciones correspondientes como son, las iglesias, Hogares Crea, etc.
No reconociendo que necesitamos una juventud de mente fuerte y cuerpo sano, porque de ellos es el futuro de este mundo.

La delincuencia juvenil es un fenómeno social que pone en riesgo la seguridad pública de la sociedad, así mismo va contra las buenas costumbres ya
establecidas por la sociedad. Es a su vez un fenómeno de ámbito mundial, pues se extiende desde los rincones más alejados de la ciudad industrializada
hasta los suburbios de las grandes ciudades, desde las familias ricas o acomodadas hasta las más pobres, es un problema que se da en todos los
estratos sociales y en cualquier rincón de nuestra civilización.

En las sociedades menos desarrolladas la incidencia de la delincuencia juvenil en el conjunto del mundo del delito es menor
que en las comunidades más avanzadas en el plano económico. En las grandes ciudades latinoamericanas, la delincuencia
juvenil está ligada a la obtención (delictiva) de bienes suntuarios de consumo y por lo general no practican laviolencia por la
violencia misma sino como medio de obtener sus objetivos materiales.
Los estudios criminológicos sobre la delincuencia juvenil señalan el carácter causal del fenómeno, pero a pesar de ello, se
pueden señalar algunos factores que parecen decisivos en el aumento de la delincuencia juvenil desde la II Guerra Mundial.
Así, son factores que se encuentran en la base de la delincuencia juvenil la imposibilidad de grandes capas de lajuventud de
integrarse en el sistema y en los valores que éste promociona como únicos y verdaderos (en el orden material y social, por
ejemplo) y la propia subcultura que genera la delincuencia que se transmite de pandilla en pandilla, de modo que cada nuevo
adepto trata de emular, y si es posible superar, las acciones violentas realizadas por los miembros anteriores del grupo.

La violencia
La violencia es un elemento que se encuentra comúnmente en la delincuencia juvenil y es uno de los factores que influyen a
los jóvenes a cometer actos llevados por la violencia.
Los jóvenes delincuentes son los que más se les conoce como los niños violentos de la delincuencia. Ya que con la
delincuencia ellos se asumen a la violencia para conseguir lo que ellos realmente creen que hacen de lo mejor de sus
graves delitos.
Causas de la Violencia
El fenómeno de la violencia es muy complejo. Hay muchas causas, y están íntimamente relacionadas unas con otras y
conllevan a la delincuencia de menores. En general se agrupan en biológicas, psicológicas, sociales y familiares. Tan sólo
por citar algunos ejemplos dentro de cada grupo, tenemos:
Causas Biológicas
Se ha mencionado al síndrome de déficit de atención con hiperactividad como causa de problemas de conducta, que
sumados a la impulsividad característica del síndrome, pueden producir violencia. Un estudio con niños hiperquinéticos
mostró que sólo aquellos que tienen problemas de conducta están en mayor riesgo de convertirse en adolescentes y adultos
violentos. La conclusión es que hay que hacer un esfuerzo para aportar a aquellos niños hiperquinéticos con problemas de
conducta recursos terapéuticos más oportunos e intensivos.
Los trastornos hormonales también pueden relacionarse con la violencia: en las mujeres, el síndrome disfórico de la fase
luteínica se describió a raíz de los problemas de violencia presentes alrededor de la menstruación, específicamente en los
días 1 a 4 y 25 a 28 del ciclo menstrual, pero el síndrome no se ha validado con estudios bien controlados, aunque se ha
reportado que hasta el 40 % de las mujeres tienen algún rasgo del síndrome y que entre el 2 y 10 por ciento cumplen con
todos los criterios descritos para éste. De 50 mujeres que cometieron crímenes violentos, 44 %lo hizo durante los días
cercanos a la menstruación, mientras que casi no hubo delitos en las fases ovulatoria y postovulatoria del ciclo menstrual.
Con frecuencia, el diagnóstico de síndrome disfórico de la fase luteínica está asociado con depresión clínica, que puede en
algunos casos explicar su asociación con la violencia.
Causas Psicológicas
La violencia se relaciona de manera consistente con un trastorno mental – en realidad de personalidad – en la sociopatía,
llamada antes psicopatía y, de acuerdo al DSM-IV, trastorno antisocial de la personalidad y su contraparte infantil, el trastorno
de la conducta, llamado ahora disocial, aunque hay que aclarar no todos los que padecen este último evolucionan
inexorablemente hacia el primero, y de ahí la importancia de la distinción. El trastorno antisocial de la personalidad se
establece entre los 12 y los 15 años, aunque a veces antes, y consiste en comportamiento desviado en el que se violan todos
los códigos de conducta impuestos por la familia, el grupo, la escuela, la iglesia, etc. El individuo actúa bajo el impulso del
momento y no muestra arrepentimiento por sus actos. Inicialmente esta violación persistente de las reglas se manifiesta
como vandalismo; crueldad con los animales; inicio precoz de una vida sexual promiscua, sin cuidado respecto al bienestar
de la pareja; incorregibilidad; abuso de sustancias; falta de dirección e incapacidad de conservar trabajos; etc. Salvo que
tengan una gran inteligencia o que presenten formas menos graves del trastorno, fracasan en todo tipo de actividades,
incluyendo las criminales, ya que carecen de disciplina, lealtad para con sus cómplices, proyección a futuro, y siempre están
actuando en respuesta a sus necesidades del momento presente. El trastorno es cinco a diez veces más frecuente en
hombres que en mujeres. Como estos sujetos están más representados en los estratos más pobres, hubo alguna discusión
sobre si la pobreza induce o potencia estas alteraciones. Esto se ha descartado: los individuos con trastorno antisocial de la
personalidad, por su incapacidad de lograr metas y conservar empleos, tienden a asentarse naturalmente en los estratos de
menores ingresos.
Causas Sociales
La desigualdad económica es causa de que el individuo desarrolle desesperanza. No se trata de la simple pobreza: hay
algunos países o comunidades muy pobres, como el caso de algunos ejidos en México, en los que virtualmente desconocen
el robo y la violencia de otro tipo. Sin embargo, la gran diferencia entre ricos y pobres y sobre todo la imposibilidad de
progresar socialmente sí causa violencia: la frustración se suma a la evidencia de que no hay otra alternativa para cambiar el
destino personal.
Más importante como causa social es la llamada subcultura delincuente. Aunque sus detractores dicen que
esta hipótesis carece de evidencia experimental, hay comunidades, barrios y colonias en donde niños y jóvenes saben que
para pertenecer al grupo y formar parte de su comunidad necesitan pasar algunos ritos de iniciación, entre los que se
encuentran robar, asaltar o quizá cometer una violación. La falta de medición requiere de estudios, sí, mas no de desestimar
lo que obviamente es un factor de formación de conductas y conceptos sociales.
Entorno Familiar
En la familia, los dos factores que con más frecuencia se asocian al desarrollo de violencia es tener familiares directos que
también sean violentos y/o que abusen de sustancias. Un entorno familiar disruptivo potencia las predisposiciones congénitas
que algunos individuos tienen frente a la violencia (i.e. síndrome de alcohol fetal) y por sí mismo produce individuos que
perciben a la violencia como un recurso para hacer valer derechos dentro de la familia.
Un estudio con niños adoptados mostró que los actos que desembocaban en una pena de prisión correlacionaban mejor con
el número de ingresos a la cárcel de sus padres biológicos que con la conducta de sus padres adoptivos.
El término delincuencia juvenil no tienes el mismo significado para todos los criminólogos. Difieren básicamente en dos
puntos
° El primero en determinar la edad a partir de la cual se puede hablar de delincuente juvenil y
 El segundo, que radica en determinar cuáles deben ser las conductas que dan lugar a calificar a un joven como
delincuente.
Por cuanto hace a la edad en que podemos referirnos a la delincuencia juvenil, participamos del criterio de estimar como
tales a los que cuentan con más de 14 años de edad.
El menor infractor lo podrá ser hasta los 14 años de edad, a partir de este límite, deberá ser considerado como delincuente
juvenil con los grados de responsabilidad ya apuntados, los que desde luego no tienen pretensión de definitivita, pues
dependerá de los estudios que en lo futuro se realicen y que permitan conocer los fenómenos físicos y psíquicos del
adolescente que puedan obligar a variar los límites de edad ya señalados, los que están apoyados en los estudios más
aceptados hasta la fecha.

Planteamiento del problema


Ciudad Juárez se ha visto afectada en los últimos años por varios males, que causan grandes daños a la sociedad, entre
ellos, la delincuencia, que tiene corrompida a una a una gran parte de nuestra juventud, alejándolo de llevar una vida normal
y sana, ya que, estando dentro de ellas, se les agregan otros males, como es el robo, para conseguir dinero y drogarse.
Estos jóvenes se encuentran en varios barrios de nuestra comunidad.
Causas independientes.
Dentro de las causas tenemos varios factores entre ellos están:
 La presión y la falta de rumbo en sus vidas.
 Los problemas económicos.
 El desempleo
 El mal ejemplo de sus padres.
 La baja autoestima de los jóvenes.
 La falta de valores.
 El aburrimiento.
 Influencia de "amigos".
 El modernismo.
 Problemas familiares
 Problemas escolares
 Problemas ambientales
 Problemas socioeconómico
Personalidad del delincuente
La personalidad del delincuente se basa en:
 Inmadurez: Es lógico porque la edad, no hace eco de tener coco para desenvolverse de forma racional en la vida.
 Vacío de sí mismo: No asumen su propia historia personal. Su pasado lo rechazan. El presente es vivir aquí y ahora,
no aprenden de sus errores. No tienen muchas expectativas.
 Comportamiento contradictorio: Son chicos muy metidos en su vida, y no se paran analizarla. Tienen una
sorprendente capacidad de adaptación.
 Inseguridad: Desconfianza con respecto a las demás personas que no encajen en su mismo tipo.
El uso de las drogas en la adolescencia como primer factor
Los hijos de madres solteras tienen, ya que ellas tienen que trabajar largas horas fuera y dentro de la casa.
Las posibilidades que los padres pasen algún tiempo con sus hijos son mínimas, y cuando los hijos regresan del colegio,
encuentran la casa sola o quien los cuida, es la persona que está, no es extraño que se sientan solos o quieran compartir con
alguien y se juntan con sus amigos. Pero, aun así, siguen aburridos y pasan horas viendo videos de televisión o videos
musicales o navegando por la red en busca de emociones.
En este cuadro entran con facilidad las bebidas, el tabaco y las drogas. Los jóvenes de hoy aunque no le guste este vicio, por
imitar a sus amigos, se inician en él. También está la presión que ejercen sobre él, las amistades, lo cual es un factor
principal a la hora de iniciarse en las drogas. Sobre todo en el caso de los adolescente que son más influenciables.
Las drogas más comunes, que influyen en la delincuencia juvenil Nos referimos al tabaco, al alcohol, al hachís, el éxtasis o
las drogas del sueño, que son las sustancias más consumidas por los adolescentes de ambos sexos.
Muchas personas piensan que el tabaco o el alcohol no son drogas, quizás porque se adquieren en establecimientos
comunes y dentro de la legalidad. Por eso son las drogas legales de mayor difusión entre los adolescentes y adultos en
general, también no debemos olvidar los inhalantes, como el cemento (que usan los zapateros) y la gasolina que son
populares entre la juventud, y claro está, son productos legales y de fácil adquisición. Una cosa ha de quedar clara, no
importa el nombre de la sustancia. Drogas es toda sustancia que siendo nociva, crean hábitos.

Efectos de la Delincuencia
Entre ellos están:
 Ausencia en la escuela y bajas calificaciones.
 Falta de aseo personal.
 Abandono de su forma de vestir.
 Cambio radical en su carácter.
 Faltas de responsabilidad hacia sus deberes.
 Malos Hábitos.
 Incomunicación
 Falta de respecto a las demás personas.
Algunas razones para no juzgar a adolescentes como adultos

https://es.slideshare.net/gabrielacohen98/nalb-2014
Algunas razones para no juzgar a adolescentes como adultos (power point
realizado por el SERPAJ-Uruguay)
1. 1. Servicio Paz y Justicia- Uruguay Taller de sensibilización e información sobre la baja de la edad
penal juvenil. Algunas razones para no juzgar a adolescentes como adultos.
2. 2. Reforma constitucional propuesta sobre la Baja de la Penalidad Juvenil • “Disposición transitoria
y especial B. El ELsota qduoea ysae geuxriastreá la existencia de un Servicio Descentralizado
dedicado exclusivamente a la internación y rehabilitación de los delincuentes menores de dieciocho
años, debiendo dotar al mismo de los recursos necesarios para su funcionamiento. Dicho Servicio
Descentralizado será objeto de un seguimiento especial en el que se dará participación al
Comisionado Parlamentario Penitenciario.” Creación del SIRPA/IRPA- Ley 18771 – Promulgada el
1º de julio de 2011 • “La comisión de delitos, valiéndose de la participación de niños y adolescentes,
será especialmente castigada”. Desde el año 1934 ya existe en nuestro Código Penal está
tipificación. Lo que se modifica Los antecedentes de los adolescentes que hayan estado en
conflicto con la ley penal no se destruirán y serán considerados en los procesos penales a los que
puedan ser sometidos después de cumplir los dieciséis años. La ley 18.778 actualmente vigente
prevé el mantenimiento de los antecedentes (por dos años) a los menores que hayan estado en
conflicto con la ley. Lo nuevo “La ley establecerá como prioridad la protección de las víctimas del
delito. Las personas mayores de dieciséis y menores de dieciocho años serán penalmente
responsables y serán castigados de conformidad con las disposiciones del Código Penal (Ley 9.155
de 4 de diciembre de 1933 y sus modificativas), por la comisión intencional de los delitos de
homicidio, homicidio especialmente agravado, homicidio muy especialmente agravado, lesiones
graves, lesiones gravísimas, rapiña, rapiña con privación de libertad (copamiento), extorsión,
secuestro y violación, así como por los demás delitos que indique la ley. En los procedimientos
penales seguidos a menores de dieciocho años, el Tribunal actuante podrá admitir como eximente
o atenuante la ausencia de madurez o discernimiento suficientes. Los antecedentes de los
adolescentes que hayan estado en conflicto con la ley penal no se destruirán y serán considerados
en los procesos penales a los que puedan ser sometidos después de cumplir los dieciséis años. ”.
3. 3. Tipo de delito Régimen vigente 13 a 15 años de edad 16 a 17 años de edad Homicidio De
aprobarse la iniciativa plebiscitaria Máximo 5 años de privación de libertad Mínimo 1 año Máximo 5
años Mínimo 20 meses de prisión* Máximo 12 años de penitenciaría** (homicidio simple) a)
Agravantes: Funcionario policial: pena se eleva un tercio b) Otras agravantes especiales 10 a 24
años de penitenciaría (art. 311) c) Homicidio especialmente agravado 15 a 30 años de penitenciaría
(art. 312) Rapiña Máximo 5 años de privación de libertad Mínimo 1 año Máximo 5 años Mínimo 4
años Máximo 16 años de penitenciaría Agravante: a) Rapiña con privación de libertad
(«copamiento»): Mínimo 8 años Máximo 24 años de penitenciaría Lesiones gravísimas Máximo 5
años de privación de libertad Mínimo 1 año Máximo 5 años Mínimo 20 meses de prisión Máximo 8
años de penitenciaría Agravantes similares que para el delito de homicidio
4. 4. Tres principios básicos del Derecho Internacional sobre Justicia Penal Juvenil 1)
Proporcionalidad: La esencia del principio de proporcionalidad es (..) frenar la inercia punitiva y la
discrecionalidad del Estado en la determinación de sanciones. El principio promueve una
racionalidad en el ejercicio punitivo y exige la búsqueda de la sanción más adecuada para cada
infracción, es decir, reserva las sanciones graves para las infracciones consideradas graves y
sanciona con medidas leves las infracciones leves. Pero en el marco de la JPJ, los principios del
derecho internacional (el interés superior del niño y el derecho a la protección integral de este
contextualizado como principio educativo) otorgan un carácter particular (…). A partir de estos
derechos es que podemos interpretar que en la JPJ no debe encontrarse la sanción más adecuada
para cada infracción, sino que la sanción será tanto más adecuada cuanto menor menoscabo de
derechos provoque. Es decir que en este marco, el principio de proporcionalidad no sólo deberá
entenderse como un límite a la violencia ejercida en las sanciones sobre los adolescentes, sino
también y principalmente como una exigencia permanente para la reducción de dicha violencia. 2)
Excepcionalidad: Los sistemas de justicia juvenil también deben garantizar el principio de
excepcionalidad, que se traduce, por ejemplo, en la obligación de contemplar alternativas a la
judicialización de las infracciones a las leyes penales así como también medidas alternativas a la
privación de libertad, la que sólo puede ser aplicada como último recurso en el caso de personas
menores de 18 años. En este sentido, la Comisión exhorta a que los Estados tiendan a abolir la
pena privativa de la libertad aplicada a niños, niñas y adolescentes. 3) Regresividad: La Comisión
lamenta esta situación y está preocupada por el hecho de que en algunos Estados Miembros la
edad mínima de responsabilidad ante el sistema de justicia juvenil sea muy baja y otros Estados
Miembros estén impulsando iniciativas para disminuir dicha edad. La Comisión considera medidas
e iniciativas son contrarias a los estándares internacionales sobre la materia y al principio de
Cuando los Estados ratifican los tratados internacionales sobre derechos humanos y los incorporan
a su interna, se obligan a proteger y garantizar el ejercicio de estos derechos, lo que incluye la
obligación de modificaciones que sean necesarias en su derecho interno para garantizar el
cumplimiento de las normas contenidas en dichos tratados.
5. 5. Normativa internacional sobre Justicia Penal Juvenil Convención de los Derechos del Niño “el
encarcelamiento de un niño se llevará como medida de último recurso y por el menor tiempo
posible” (37.b) Reglas de Beijing “en lo atinente a la medida cautelar de prisión preventiva
establece: Sólo se aplicará la prisión preventiva como último recurso y durante el plazo más breve.
(13.1) Siempre que sea posible, se adoptarán medidas sustitutivas.” (13.2) Los registros de
menores delincuentes no se utilizarán en procesos de adultosrelativos a casos subsiguientes en los
que esté implicado el delincuente , o como base para dictar sentencia en esos procesos (21.1 y
21.2) Comité de los Derechos del Niño/Observación Nro.10 (2007) El Comité apoya plenamente las
Directrices de Riad y conviene en que prestarse especial atención a las políticas de prevención que
favorezcan la e integración de todos los niños, en particular en el marco de la comunidad, los
grupos de jóvenes que se encuentran en condiciones similares, la escuela, la formación profesional
y el medio laboral, así mediante la acción de organizaciones voluntarias. Teniendo en cuenta que la
mayoría de los niños delincuentes sólo delitos leves, deberán estar previstas una serie de medidas
que entrañen la del procedimiento penal o de justicia de menores y la reorientación servicios
sustitutorios (sociales) (es decir, remisión de casos), que deben adoptarse en la mayoría de los
casos. El Comité insta a los Estados Partes a no reducir la EMRP a los 12 fijación de la mayoría de
edad penal a un nivel más alto, por ejemplo años, El Comité observa con reconocimiento que
algunos Estados Alternativas al proceso judicial Justicia Horizontal/Restaurativa Desjudicialización
de los conflictos Mediación (reparación/conciliación) Medidas sustitutivas a la privación de libertad
(libertad vigilada, prisión domiciliaria, trabajo comunitario, etc.)
6. 6. La ¿inseguridad? en datos Asuntos penalmente iniciados/2010 Asuntos penalmente
iniciados/2011 Total en todo el país: 48.102 (adultos y adolescentes) Total en todo el país entre 13
y 17 años: 2677. El porcentaje de delitos cometidos por adolescentes en el total de delitos es de
5,6. Total en todo el país: 50.756 Total en todo el país entre 13 y 17 años: 3.250. El porcentaje de
delitos cometidos por adolescentes en el total de delitos es 6,4. Del total de la población de niños,
niñas y adolescentes de entre 13 y 17 años en Uruguay (266.575) tan sólo un 0,73% fue
sentenciado judicialmente por algún tipo de delito. Procesamientos en 2011 (incluyendo el grado en
tentativa) Homicidios 193 (8 de cada 10 homicidios son cometidos entre personas
conocidas)/Hurtos 4538/Rapiñas886/Estupefacientes 722 UNICEF, “Observatorio de los Derechos
de la Infancia y la Adolescencia en Uruguay 2012”, Montevideo, pág. 95.
7. 7. 199 homicidio s consumad os 15.868 denuncias por violencia doméstica 558 suicidios 520
muertes por accidentes de tránsito Datos comparativos/2011 Se suicidan 11 de cada 100 mil
adolescentes y jóvenes (entre 10 y 24 años).Es la segunda causa de muerte en el grupo etario.
Asimismo, por cada suicidio hay entre 15 y 20 intentos. Pobreza Total del país % Menores de 6
años 12,4 6 a 12 años 23,3 13 a 17 años 20,4 18 a 64 años 9,9 antes de los 5 años 23% entre los 5
y los 9 años 32% entre los 10 y los 14 años 36% entre los 15 y los 19 años 62% Consumo de
alcohol y accidentes de tránsito 52% de los 4.503 encuestados consumen habitualmente alcohol,
cifra que crece a un 72% a partir de los 17 años.
8. 8. Edades de responsabilidad penal Juvenil en América Latina Argentina Sin sistema de
responsabilidad penal juvenil Bolivia 14 a 18 años Brasil 12 a 18 años Chile 14 a 18 años Colombia
14 a 18 años Costa Rica 12 a 18 años Cuba 16 a 20 años* Ecuador 12 a 18 años El Salvador 12 a
18 años Guatemala 13 a 18 años Honduras 12 a 18 años México 12 a 18 años Nicaragua 13 a 18
años Panamá 12 a 18 años Paraguay 14 a 18 años Perú 12 a 18 años República Dominicana 13 a
18 años Uruguay 13 a 18 años Venezuela 12 a 18 años * Artículo 17.1. del Código Penal cubano.
«En el caso de personas de más de 16 años de edad y menos de 18, los límites mínimos y
máximos de las sanciones pueden ser reducidos hasta la mitad, y con respecto a los de 18 a 20,
hasta en un tercio. En ambos casos predominará el propósito de reeducar al sancionado,
adiestrarlo en una profesión u oficio e inculcarle el respeto al orden legal»
9. 9. Leyes de “Mano Dura” • No han disminuido absolutamente en nada los niveles de inseguridad.
•No han disminuido en nada los índices de criminalidad juvenil •Profundizan la matriz de exclusión
social •Aumento de violencias: institucionales, interpersonales, intrafamiliares, etc. intrafamiliares,
etc. •Limita derechos y garantías individuales. •Favorece la asunción de un Estado Policial ante el
declive de un Estado Social Leyes regresivas en materia de derechos implementadas en Uruguay •
18.315. Ley de Procedimientos Policiales • Opción de utilizar 30 días más como medidas cautelares
(de 60 a 90 días) • 18.777. Tipificación de la tentativa de hurto •18.778. Registro de antecedentes
judiciales •19.055. Aprobación de mínimos de un año para delitos gravísimos (19.055) •19.120. Ley
de Faltas. •Proyecto de Ley: Código de Responsabilización Infraccional Juvenil (En Parlamento)
•Proyecto de Ley: Internación voluntaria para consumidores problemáticos