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Apellidos y Nombres: Postigo Yáñez Alexánder Pierre.

Curso: Literatura Europea I.

Análisis literario a El sí de las niñas


I. Notas biográficas del autor

Leandro Fernández de Moratín (Madrid, 10 de marzo de 1760 - París, 21 de junio de 1828)


fue un dramaturgo y poeta español, y el más relevante autor de teatro del siglo XVIII
español. Su padre era el poeta, dramaturgo y abogado Nicolás Fernández de Moratín y su
madre Isidora Cabo Conde. Cursó sus estudios universitarios en la Universidad de
Valladolid. Durante cinco años viajó por Europa, regresando a Madrid en 1797 para ocupar
el cargo de secretario de Interpretación de Lenguas, que le permitió vivir sin apuros
económicos. En 1808, a la caída de Godoy, tomó partido por los franceses y llegó a ser
nombrado bibliotecario mayor de la Real Biblioteca por el rey José Bonaparte. A partir de
entonces fue tachado de «afrancesado», por lo que hubo de refugiarse en Valencia, Peñíscola
y Barcelona al producirse el cambio político. Sus restos se encuentran en el cementerio de
San Justo de Madrid.

II. Cronología

La obra más cercana a El sí de las niñas y la que se ha señalado reiteradamente como fuente
de inspiración es la obra en un acto de Molière, L’école des femmes. Sin embargo, Moratín
ya había escrito otra obra de la misma temática, El viejo y la niña. Moratín tenía escrita El sí
de las niñas en 1801. Era la primera obra que escribía después de La comedia nueva, pues
tanto El barón como La mojigata, estrenadas más tarde que aquella, fueron escritas a finales
de los años 80. Moratín tardó varios años en estrenarla. Dio a la escena sus producciones
anteriores, y sólo después decidió publicarla, en 1805. Durante el mes de enero de 1806
ensaya la comedia con la compañía del Teatro de la Cruz.

El día 24 de enero de 1806 se produce el estreno. El sí de las niñas no fue solamente un


sonoro éxito de público: fue la obra de mayor aceptación de su tiempo y casi con seguridad
el mayor acontecimiento teatral de todo el siglo. La obra se mantuvo en representación
durante veintiséis días seguidos y atrajo a más de 37.000 espectadores, cifra equivalente a la
cuarta parte de la población adulta de Madrid. Al éxito en las tablas se sumó el editorial. A
las cuatro ediciones de 1806 hay que sumar la de 1805, que, al parecer, no fue la única de
aquel año.

III. Contexto sociocultural

A lo largo del siglo XVIII surge una nueva mentalidad que enlaza la antropología renacentista
y que viene a romper la cosmovisión del mundo Barroco. Este periodo ha recibido el nombre
de “Ilustración”. Dicho movimiento se cimienta en el espíritu crítico, que rompe
abruptamente con el principio de autoridad, en el predominio de la razón y su fundamentación
en la experiencia. Esta estructura del saber tiene como consecuencia que la filosofía, la
literatura y la ciencia sean las disciplinas más valoradas. También fue conocido en la Historia
de las Ideas como "Siglo de las Luces" o "Siglo de la razón". Su característica más relevante
es la búsqueda de la felicidad humana a través de la cultura y el progreso. Las nuevas ideas
asociadas a este periodo, hicieron que el arte y la literatura se orientaran hacia un nuevo
clasicismo, “el neoclasicismo”.

IV. Comentario sobre el título

El título es una clara referencia a la autoridad de los padres de la época sobre sus hijos,
exigiendo en este caso la madre de la protagonista que se case con el adinerado Don Diego,
no importando la edad, o si quería a este como pareja o no.

V. Epígrafe

“A un amante favorecido ¿Quién puede oponérsele?”.

VI. Asunto

Francisca, muchacha de 16 años, educada en un convento, está prometida en matrimonio con


don Diego de 59 años, por deseo de su madre, Doña Irene. Francisca en realidad está
enamorada del soldado don Félix al que Rita, su criada, les ayuda para que puedan estar
juntos y Don Félix le ayude a anular el casamiento al que se siente obligada por obedecer a
su madre, en contra de sus sentimientos. Cuando Don Félix le dirige una carta, ésta cae en
manos de Don Diego, que descubre la relación y pide una confesión sincera de su prometida.
Doña Irene insiste en imponer su autoridad, pero Don Diego renuncia al compromiso. Al
poco tiempo se descubre que el joven soldado en realidad se llama Don Carlos, y que es
sobrino de Don Diego, y ambos jóvenes reciben su consentimiento para casarse.

VII. Tema central

La obra es una crítica directa a los matrimonios por conveniencia entre mujeres jóvenes y
hombres maduros no eran del agrado de los pensadores de la Ilustración como Moratín, por
dos razones:

1. Una de tipo moral, ya que en ellos faltaba el amor como vínculo que potencia la
verdadera cohesión de la pareja.
2. La otra respecto al crecimiento demográfico, porque estos matrimonios solían tener
poca o ninguna descendencia a causa de la mayor edad del marido.
VIII. Temas secundarios

La obra adelanta la igualdad de la mujer en la sociedad, llamando a rectificar las costumbres


y tradiciones de su tiempo. También llama a que tanto el hombre como la mujer pueda decidir
con quién estar, mientras este y su pareja se amen verdaderamente, mostrándose en los dos
jóvenes amantes, don Carlos y doña Paquita, mostrándose siempre dispuestos a cumplir los
deseos de sus mayores.

IX. Estructura
a) Externa: La obra se divide en una advertencia y tres actos, subdivididos a su vez en
escenas. El primer acto tiene 9 escenas, el segundo 16, y el tercero 13, dando un total de
38 escenas.
b) Interna: La obra se divide en tres partes: el Encuentro de Diego, Francisca e Irene donde
se acuerda el matrimonio, la reunión de Francisca y Félix para impedir el matrimonio de
la primera, y el descubrimiento y aceptación de la relación de Francisca y Carlos.
X. Partes de la estructura interna
1. Encuentro de Diego, Francisca e Irene, donde se acuerda el matrimonio.
2. Reunión de Francisca y Félix para impedir el matrimonio.
3. Descubrimiento y aceptación de la relación de Francisca y Félix, ahora Carlos.
XI. Estilo
Las principales características de la obra son las mismas que las postuladas para el teatro de
la Ilustración: unidad perfecta de tiempo, por cuanto el tiempo de la acción coincide
exactamente con el tiempo de la representación, y el tiempo no representado transcurre en
los intervalos. No menos importancia tiene la unidad de lugar: toda la acción sucede en la
sala de paso en una posada de Alcalá de Henares.

XII. Tono

El carácter de la obra es didáctico como corresponde al teatro del Neoclasicismo, planteando


un problema cotidiano desprendiendo una enseñanza conforme a los dictados de la razón, ya
que su fin es criticar la autoridad que ejercen los padres sobre sus hijas respecto al
matrimonio, obligándolas a tomar por marido al mejor partido financiero.

XIII. ¿Qué manifiesta el libro sobre el autor?

Moratín nunca fue un revolucionario, sino un reformista que pensaba que una situación
injusta debía dar paso a otra justa a través de cambios mesurados, y jamás por actos de
subversión, o violentos, contra la autoridad.

XIV. Valoración personal

Los matrimonios forzados en el Sí de las niñas


El sí de las niñas es, probablemente, la obra más conocida e importante de Moratín, como la
que más de uno ha oído hablar alguna vez en su vida, como la que tuvo más éxito teatralmente
y le dio grandes ganancias de dinero, a pesar de la repercusión que tuvo en la sociedad
española y europea del siglo XVIII, y la censura que sufrió tiempo después, estando la obra
prohibida y desprohibida durante mucho tiempo, siendo demasiado controversial en su
época, sobre todo por tratar principalmente un tema que era muy común para la época, aunque
actualmente ya no lo es.

La obra trata el tema sobre la autoridad enorme que tenían los padres sobre los hijos,
esencialmente en los matrimonios de conveniencia, donde forzaban al hijo, especialmente a
la hija, a casarse con alguien mayor, solo por el dinero que este poseyera, no importando si
la hija quería comprometerse o no. Esta es la razón por la que la obra al estrenarse
teatralmente, aparte de ser todo un éxito, fue tan controversial en la época, sintiéndose
ofendidos varios padres de familia al enseñarles sus verdades en su cara, pero en vez de
reflexionar, corregir y desbaratar esa tradición tan tonta y ridícula en mi opinión, se quejaron
sobre que, según ellos, era una obra que ofendía su integridad y sus ideales.

Veamos por qué paso esto, centrándonos en la madre de la protagonista, Doña Irene. Esta
quiere que a toda costa y a todo lugar, su hija, Francisca, se case con el adinerado Don Diego,
mucho mayor que ella por cierto, aunque esta no quiera al estar enamorada del soldado Don
Félix, su madre la obliga incluso amenazándola con golpearla si no se casa con el adinerado
hombre. Toda esta situación refleja perfectamente las mentes de los padres del siglo XVIII,
los cuales eran ignorantes que solo les interesaba el dinero a costa del bienestar físico y
mental de sus hijos, no importándoles igual que Doña Irene si su hija amaba o no al a persona
con la que pretendían casarla, siempre y cuando esta fuera adinerada, no importando si era
un viejo de 80 años, reflejándose perfectamente esta personalidad convenida en Doña Irene.

Además de dar una importante moraleja, la obra nos deja ver la realidad de los matrimonios
forzados del siglo XVIII en España, siendo una consecuente y acida crítica a los padres de
ese siglo, que solo les importaba el dinero y no con quien casaban a sus hijas, ni siquiera les
preguntaban si estas querían el compromiso o no, aunque Doña Irene al final de la obra
comprende que ha hecho mal y decide finalmente aceptar el compromiso de su hija con la
persona que realmente ama, aunque no del todo en mi opinión, ya que sabe que aún tendrá
acceso al dinero de Don Diego al ser la persona realmente amada por su hija, su sobrino.

En la actualidad, gracias a dios y a las leyes modernas, esta práctica ya casi ha desaparecido
en su totalidad, digo casi, porque en muchos países aun retrógrados, sobretodo en África,
Medio Oriente y ciertos países de Asia, estos matrimonios forzados aún continúan, teniendo
las mismas características que aparecen en la obra, aunque en la vida real, son mucho peores,
llegando estos padres a asesinar a sus hijos e hijas si no acceden a casarse con la persona que
ellos quieren, igualmente no importando si es un hombre de 40 u 80 años, con una joven de
9 a 20 años.

La conveniencia aun continúa en el mundo, pero hay que agradecer que los matrimonios
forzados ya casi han desaparecido en su totalidad, sobretodo en el mundo occidental, donde
ya son solo recuerdos del pasado, aunque claro, no siempre falta la persona joven o anciana
retrograda que se queje del amor libre actual, y quiera restituir tan repugnante tradición.