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Pizarro, Ana (comp.). La literatura latinoamericana como proceso. 1ª ed.- CEAL.

-
Buenos Aires: 1985.

(Respecto de las cartas de relación): “Es entonces el discurso de la otredad del mundo
donde va naciendo la conciencia de América en niveles diferentes de lecturas, porque
mientras se nos insiste en confirmar la imagen europea de las Indias Occidentales, la
pluma va describiendo con aliento el Nuevo Mundo” (14)

“El interrogante sobre qué es la literatura latinoamericana está directamente ligado a la


noción misma de América Latina como concepto” (15)

“Lo cierto es que existen (…) lazos estructurales de conformación cultural que tienen
que ve con formas similares de existencia histórica, de respuesta económica, social y
cultural que encuentran su expresión en el discurso literario, a pesar de la distinta
metrópoli colonizadora” (16)

“…las formas de la colonización condicionaron un desarrollo según esquemas


semejantes, tanto en el área hispanoamericana como lusitana o Caribe, donde las
diferenciaciones regionales se dieron sobre todo a partir del tipo de materia prima a
extraer: trabajo en minas o plantaciones, para buena parte del territorio. Ellos generaron
una estructura socioeconómica precisa, que se constituyó en el fundamento de un
desarrollo orientado en dirección capitalista que absorbía en distintos momentos de su
evolución y en distintos grados de desarrollo elementos parciales de otros modos de
producción que, así articulando un todo heterogéneo, cuya unidad fundamental estaba
dada por la estructura base impuesta por el sistema colonial. Al mismo tiempo que las
diferentes metrópolis establecían diversificaciones de tipo institucional, de principios
morales, de tradición cultural, generando separaciones entre el área hispana y lusitana
por ejemplo, estaban condicionando una respuesta del mismo tipo, un principio de
unidad estructural al imponer la economía mercantil. Al ejercer presiones similares
estaban impulsando sin proponérselo desarrollos análogos” (17-18)

“Unidad diversificada, el discurso de la literatura latinoamericana no constituye sino la


plasmación a nivel estético de la organización que estructura históricamente al
continente y que se expresa en la cultura a través de toda una serie de mediaciones. (…)
La literatura es, sabemos, patrimonio universal y la experiencia estética no conoce
fronteras, pero las obras surgen de una determinada cultura y se insertan en el tejido de
la sociedad que las ve emerger. (…) Para situarlas y llegar a su comprensión cabal
necesitamos observar el sistema donde se insertan y el imaginario social que plasman”
(18)

“…aquello que llamamos literatura latinoamericana constituye en realidad un conjunto


formado por lo menos por dos o tres sistemas literarios diferentes según las regiones,
que provienen de sistemas culturales en general bastante diferenciados” (19)

sistemas
 eurudito (español o portugués)
 popular (expresión americana de lenguas metropolitanas)
 nativo (según la región)
“El interés por lo indígena es una especie de recurrencia que se textualiza a lo largo del
proceso de la literatura latinoamericana. Muchas veces encubre otros discursos en la
medida en que el indigenismo se hace desde la perspectiva occidental: es
necesariamente la mirada del otro” (25)

Sobre literatura indígena: “La cuestión que necesitamos enfrentar es la evolución de un


continuo independiente como sistema y por lo tanto paralelo al desarrollo de otros
sistemas literarios. Estos lo apropian, lo retoman, lo revitalizan en determinados
momentos de sus historias literarias. En esta medida pareciera que la perspectiva de
organización de estas literaturas es la de la manera como estas sufren el proceso de
nuestra apropiación” (26)

(Angel Rama, dato: intento de recuperación de materiales en S XVI por fraile Sahagún)

“…en lugar del tono romántico intimista la literatura latinoamericana ha adoptado el


tono romántico-social, en un lineamiento progresista. La americanización del
romanticismo implica una visión que soslaya lo que hay de sus fuentes. Su movimiento
básico es la nacionalización de lo pintoresco y lo exótico, co un primer momento fuerte
de reflexión sociopolítica y de problematización de nociones como las de cultura y
lengua nacionales. Un segundo momento que aparece caracterizado por el
sentimentalismo en lo temático e ideológico, y por la conformación de una narrativa”
(35)

“El simbolismo entra a la disolución del positivismo y a su transformación. La


búsqueda de la realidad que significa un desarrollo de la conciencia nacional implica
una crítica de la visión idealista y una mayor y más rigurosa aproximación al continente
(…) se produce una bifurcación a partir del romanticismo: por una parte la alteración de
los nexos tradicionales, formales y semánticos que conduce al simbolismo; por la otra,
la importancia conferida a la organización formal, cuya expresión típica es el
parnasianismo. Se desarrollan también las tendencias realistas contenidas ya en la
narrativa romántica. Es importante ver este momento como antitético al anterior, como
reacción sociológica a la historia romantizada. Es una tentativa de reflexión sociológica
de América Latina que reacciona contra la secuencia histórica de formación de
conciencia” (36)

Entre 1910 y 1920 se nota una: “conciencia nacionalista que va virando al


antiimperialismo (Gálvez, Rojas, Azuela).(…)
Esta conciencia nacionalista está enmarcada en dos situaciones históricas
importantes, que la hacen consolidarse entre 1910 y 1920: por una parte el Centenario
de la Independencia y por otra, el fenómeno de la Revolución Mexicana” (36)

Rubén Darío -> cosmopolitismo modernista

Para la Vanguardia, su “centro cronológico y simbólico para todo el continente, la


Semana de Arte Moderno de Sao Paulo, en el año 1922” (38)

En el 30 “la ideología indigenista (…) toma una gran importancia: ¿cómo se debe
llamar a América, Hispanoamérica o Indoamérica?” (38) -> época de Neruda
“… se trata de literaturas en donde por ejemplo coexisten sistemas literarios de
temporalidades distintas, como es el caso de la coexistencia del sistema literario
indígena y el sistema erudito” (43)

“Es la historia de una literatura en busca de expresión, búsqueda que se percibe como
proceso total: proceso social, político, camino de la utopía como “patria de la justicia”
en donde el hombre adquiere su plenitud social e individual, en donde se nace a la
universidad sin dejar de pertenecer a la aldea” (68)

 Estudio de comparatismo contrastivo para evitar el estudio de tipo nacionalista o


europeísta.

“El escritor boliviano Jesús Lara, en su libro sobre la poesía quechua, sustenta que la
conquista fue negativa para la literatura, porque si hubiese continuado la quecha, ella
sería muy superior a la actual literatura boliviana de inspiración europea” (80)

“… la literatura fue un factor de violenta imposición cultural: la propia lengua de los


nativos era considerada de cierta manera demoníaca” (80)

CARVALHO JUNIOR / TEÓFILO DIAS / FONTOURA XAVIER -> Realismo poético

“…en las traducciones, esos poetas trataron con cierta tibieza las tendencias sádicas de
Les fleurs du mal; pero las desarrollaron en sus poemas en un sentido original, que fue
la comparación del deseo con la agresión de los animales enfurecidos, y el acto sexual
con la decoración, lo que fue facilitado por un rasgo ambiguo de nuestra lengua, que no
sé si hay en otras: en portugués, el verbo “comer”, además del sentido propio, significa,
metafóricamente, la posesión carnal. Y así, con estas otras cosas, efectuaron al
desenmascaramiento de la ideología romántica y burguesa de la mujer intangible y
vaporosa –todo con una violencia increíble para el tiempo. Y así tenemos un ejemplo de
los aspectos contrastivos en la relación de nuestras literaturas con las matrices europeas.
La conclusión es que se puede ganar en las oposiciones, divergencias, heterodoxias y
deformaciones”. (84)

“El acercamiento y la intercomunicación de las áreas hispanoamericanas se ha ido


haciendo despaciosamente y con enorme dificultad. No hay durante la Colonia,
comienza a producirse durante el Siglo XIX” (86)

“Yo (Angel Rama) creo que lo que ocurrió en la Revolución Mexicana es que es el
momento en el cual México asume que es Hispanoamérica, que pertenece al continente,
y que por lo tanto debe solidarizarse” (86)

“Nosotros tenemos polos de religación externos muy importantes. París es un polo de


religación externo, como es New York, como fue Londres. (…) Hay momentos
históricos en que toda la vinculación de los sectores literarios se hizo externamente a
través de estos equipos” (89)

“Los primeros conquistadores sólo vieron los libros pintados de los antiguos mexicanos
como curiosidades notables, y así los consideraron también los hombres del
Renacimiento, como Alberto Durero y Pedro Mártir de Anglería, que los admiraron en
Europa. Pero una vez que se puso en marcha la evangelización de los naturales y los
frailes se preocuparon por combatir cuanto consideraban supervivencias idolátricas, se
quemaron sistemáticamente cuantos libros se encontraron, como cosas de hechicerías y
demonios” (114)

“…comenzar la historia de la literatura hispanoamericana con el Diario de Cristóbal


Colón sólo tiene sentido si por literatura hispanoamericana se entiende también la
literatura sobre Nuevo Mundo: las Crónicas de Indias, por ejemplo. Pero este comienzo
que parece plausible porque registra los primeros testimonios escritos en el Nuevo
Mundo, limita considerablemente el concepto y función de la literatura, pues tales
testimonios, aparte de que en buena parte tienen carácter oficial, forman parte del
problema “filosófico” de la Conquista española, de su justificación individual de
algunos soldados o conquistadores. Con el mismo derecho con que se incluye en el
comienzo de la literatura hispanoamericana a Bartolomé de Las Casas y Fernández de
Oviedo habría que incluir a Francisco de Victoria y a Juan Ginés de Sepúlveda, pues
temáticamente ellos se encuentran en ámbito de esta problemática. Y el hecho de que no
hayan escrito en el Nuevo Mundo, no significa que su contribución a ese problema sea
de menor importancia. A menos que se entienda por literatura hispanoamericana no sólo
a la que se ha escrito sobre, sino en el Nuevo Mundo. Etc” (122)