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¿PRISIÓN O LIBERTAD?

En el presente ensayo hablaremos sobre dos mundos totalmente paralelos: la


libertad y la prisión.La desigualdad existe en todas partes del mundo, incluso en
la cárcel.

Arguedas relata la propia experiencia vivida en la cárcel, la discriminación que


sufre por ser indígena.

Arguedas creo un lenguaje literario propio y especial una lengua castellana


mesclada con palabras y expresiones quechuas. Arguedas era una persona
mestiza que vive dos culturas muy distintas la occidental y la indigenista pero él
le dio mayor importancia e interés al mundo andino ya que era el más
discriminado y donde había más desigualdad.

Al haberse educado y criado en dos costumbres culturistas la occidental e


indígena le permitieron comprender y describir la compleja realidad del indio, con
la que se identifica. Proponiendo en sus obras la igualdad entre los indígenas y
las personas de clase acomodada.

Se debería cambiar esa discriminación por apoyo para que nuestras tradiciones,
creencias, costumbres y folklore prevalezcan porque a pesar de ser uno de los
países con más historia lamentablemente no la valoramos y se va perdiendo.

¿Cuál es la finalidad de las obras de José María Arguedas?

A través de sus obras mostrar al indígena como ser humano, como persona, con
derechos y deberes y no cosificado e inferior a todas las razas

Arguedas plasma en sus obras todos sus sentimientos y todo lo que vivió fuera
y dentro de prisión.

Su inspiración vino del propósito de tratar de cambiar el país a través de la


literatura. Él trata de incorporar a la cultura indígena a la literatura peruana, en
este proceso supero a varios autores peruanos como Ciro Alegría.
Un claro ejemplo de luchar contra la desigualdad fue la obra “El Sexto” donde
narra la experiencia carcelaria experiencia carcelaria del autor en la prisión
limeña del mismo nombre, entre los años de 1937 y 1938 está ambientada en un
contexto urbano y con personajes mayoritariamente costeños y criollos, no deja
de tener elementos en común con sus anteriores novelas neo indigenistas, en
especial con Los ríos profundos, pues su protagonista-narrador (que usa el
sobrenombre de Gabriel) es también un ser marginal, sensible e idealista,
escindido entre dos mundos (el serrano-andino y el costeño-criollo) y entre dos
culturas (la quechua y la castellana).

El escritor tenía 26 años cuando vivió dicha experiencia carcelaria. Ocurrió


durante la dictadura del general Oscar R. Benavides (aludido en la novela como
El General), bajo la cual se hallaban fuera de la ley los partidos aprista y
comunista. En realidad, Arguedas nunca fue un activo militante partidario, pero
sus simpatías estaban del lado del comunismo y en contra del fascismo, pues se
había formado intelectualmente con las lecturas del amauta José Carlos
Mariátegui.

Es así como plasma esta experiencia en la obra “El Sexto”:

Gabriel, un estudiante universitario es enviado al Penal El Sexto junto con otros


prisioneros políticos. Allí, encerrado, es testigo de excepción de la rivalidad entre
los apristas y los comunistas en el 3° piso, de los sucios manejos de los taitas
(jefes) de los presos comunes, del abuso de los guardias, de la suciedad y el
hambre, del impune tráfico de drogas y armas pero también de la amistad, el
compañerismo y la soledad. Muchas cosas suceden durante su estadía: un
incidente que involucra a los presos comunes de los pisos inferiores con los
políticos del tercer piso, la muerte de un gran comunista, lucha por los
homosexuales y por comida, muertes de los vagabundos e incluso la muerte de
uno de los taitas del primer piso y su reemplazo por uno de sus tenientes.

Esa realidad lo incita al recuerdo de la infancia serrana, bajo el brillante sol del
campo, la lluvia menuda y el cielo descolorido.

Arguedas decidió escribirla en 1939, no bien salió de la cárcel, pero que solo
empezó a poner en práctica esta idea recién a partir de 1957.
A pesar de ello en 1997 – 1998 Mario Vargas Llosa asegura su presencia en
ciertas librerías en Lima con Ojos bonitos, cuadros feos, La utopía arcaica: José
María Arguedas y las ficciones del indigenismo, Cartas a un novelista, y Los
cuadernos de Don Rigoberto. Este capítulo de centra sobre todo en el segundo
de los libros mencionados, y en parte en el tercero, por ser otra vez libros en los
que Vargas Llosa hace de crítico de la literatura peruana en la figura de
Arguedas, y expone la metodología de su propia novela.

El caso muestra, como se verá, que la metodología de Vargas Llosa en 1996,


aplicada a Arguedas, sigue siendo la metodología de sus artículos de los 50 que
ahora parece ser la misma que la que José de la Riva Agüero aplica en sus
tratados de la literatura desde 1905. El proyecto de Vargas Llosa, concretizado
en la crítica de Arguedas, parece ser el de atar cabos y elaborar esquemas para
una crítica literaria conservadora en el Perú y para la literatura peruana.

En La Utopía Arcaica: José María Arguedas y las ficciones del indigenismo se


encuentra una especie de “outing” es decir, de presentación en público en contra
de la voluntad de la persona - de un “José María Arguedas” hasta ahora
desconocido: la victima estabilizada y estable de los determinismos de la propia
historia de la vida establecida por Vargas Llosa.

Y se encuentra también, en otra analogía paralela, una especie de “coming out”


una presentación voluntaria en público de lo que uno en realidad es – de un
“Mario Vargas Llosa” hasta ahora desconocido --- crítico literario que ya se
produce como neoliberal y conservador y que se inscribe en la crítica literaria
como heredero legado de José de la Riva Agüero.

El libro parece contener una serie de narraciones paralelas y a veces enlazadas:


la narración de la vida de Arguedas que quiere parecer un esbozo de psico –
biografía; se convierte, en patografía al centrarse en la descripción de las
supuestas enfermedades del novelista; la narración histórico – biográfica de
cada una de las novelas de Arguedas y de todas ellas juntas; la narración del
indigenismo peruano en un conjunto centrado en cada uno de sus exponentes
individuales, la narración de una reducción en el acercamiento critico de Mario
Vargas Llosa en el que la complejidad de Arguedas queda reducida a un núcleo
estable de un referente fijo llamado “Utopía arcaica” – un concepto que queda
sin definir.

Sin embargo mi punto de vista con respecto a José María Arguedas es que el
hizo lo correcto pues él trato siempre que haya igualdad y todos sus sentimientos
con respecto a la desigualdad lo plasmó en cada uno de sus libros buscando a
través de la literatura la igualdad entre los indígenas.

En conclusión José María Arguedas al escribir sus obras, especialmente las ya


mencionadas, relata hechos que demuestran la riqueza cultural del Perú y no
solamente lo positivo, sino la realidad en sí de este país, dando a conocer en sus
obras, la parte negativa de este, dando como claro ejemplo que en muchas de
sus obras además de resaltar las costumbres que se preservan en los pueblos
andinos, también se puede observar como la persona con más “poder se
aprovecha del más débil”.