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UNIVERSIDAD DE EL SALVADOR

INSTITUTO DE FORMACIÓN Y RECURSOS PEDAGÓGICOS


DIPLOMADO DE FORMACIÓN PEDAGÓGICA PARA LA ENSEÑANZA
SUPERIOR

ENSAYO FINAL
DOCENCIA UNIVERSITARIA

ESTUDIANTE:
LIC. ALEXIS ANTONIO GUADRÓN MELÉNDEZ

CIUDAD UNIVERSITARIA, JUNIO 2018


Muchas veces los profesores universitarios no somos consientes de la gran
responsabilidad que adquirimos con ese adjetivo, mas que la transmisión de
conocimientos, debe verse la aptitud formadora como función social del profesor
universitario. Construir a los profesionales que resuelvan las necesidades del
contexto singular de cada sociedad, con la ejemplificación de las experiencias
propias. Esto implica vocación de servicio, no con obtener grados académicos y
ostentarlos con orgullo, represente ser un buen profesor. ¿qué entonces, define a
un profesor universitario? ¿la experiencia, conocimientos ayudan a cumplir su labor
formadora? Y mas importante ¿qué demanda la sociedad a nuestra labor
académica?

Bain (2007) explica su concepción de profesor universitario, a través de su


perspectiva pedagógica, ha valorizado el pensamiento, la enseñanza y practica de
diversos profesores. A partir de ello, establece seis de las cuestiones generales que
todo profesor universitario debe de considerar para mejorar su practica docente:
conocimiento y comprensión de su área, planificador, propositivo a la espera de la
respuesta de sus estudiantes, consiente durante el ejercicio, objetivo y empático
con los estudiantes y autoreflexivo de su practica, resultados y labor.

Adquirir un conocimiento certero y actualizado de la disciplina en que se


desempeñan, con la capacidad de generar en los estudiantes: “un entorno para el
aprendizaje crítico natural” (p. 58), que permita organizar la información y abrir paso
a la curiosidad, que los motive a construir nuevos modelos intelectuales de la
realidad. Ciertamente el profesor universitario influye significativamente en las ideas
que el estudiante ejecutará, especialmente en forma positiva y creativa, que, a
través de la interacción sustancial y sostenida, a fin de suscitar un diálogo interior.

El autor cita: “promover el aprendizaje y que precisa un trabajo intelectual serio” (p.
63), basarse o fundamentar las clases, actividades y evaluaciones sobre los
objetivos de aprendizaje, esto volverá la atención de los estudiantes hacia el
conocimiento, en forma intrigante. Lo dificultoso de esta labor es suponer la
respuesta de los estudiantes ante lo planificado, durante el desarrollo y el resultado
del aprendizaje; sin embargo, entender el progreso de los estudiantes es quizás lo
que motive a elaborar sus clases. Como profesor universitario hay que estimular la
metacognición, y dejar de la lado la memoria como instrumento de enseñanza, a
plantear nuevas preguntas, que cuestionen los conceptos, que los estudiantes
respondan constructivamente a lo demandado. Pensar que nuestros estudiantes
manifiesten interés en el conocimiento, motiva a confiar en su capacidad propia de
aprendizaje. Considerar al estudiantes como un vertedero de información es un
grave error, un paradigma con mucha vigencia; desafiar esta percepción es
rechazar el modelo bancario de la educación.

Los docentes universitarios, deben promulgar cambios en la intelectualidad de los


estudiantes, acorde al mundo cambiante, a las necesidades de la sociedad. Esto es
lo que esperaría del estudiantes universitario, propio de sus decisiones, capaz de
reconstruir su conocimiento, de comprender, razonar, ser perceptible, puntual, y
mas, todo lo que le permita ser consiente de que prontamente se volverá un ente
mas activo en su sociedad, ejecutor de objetivos y reflexivo de su función. Por
supuesto el profesor, debe de supervisar el comportamiento y los resultados de los
estudiantes, y lo mas importante, discutir y reflexionar sobre esos resultados, la
influencia de su curso, y no responsabilizar a los estudiantes como tal (Bain, 2007).
Es también importante, que el profesor evalué su ambiente de aprendizaje, si
obtiene la atención de los estudiantes y por tanto el compromiso de los mismo.
Emplear métodos y técnicas que permitan al estudiante aprender fuera de cuatro
paredes o bien ambiente educativo, a razonar, a trabajar en equipo
interdisciplinarios, a crear e interiorizar sus propias experiencias. Lastimosamente,
nuestra realidad universitaria es floja, los estudiantes son pobres en carácter, y
muchos profesores no generan un ambiente cálido que los empape y los desinhiba,
la falta de expresión oral o plana, lenguaje claro y apropiado, interpretaciones de los
conceptos y mas importante no involucrar al estudiante es una de las aptitudes mas
comunes de la UES. Es ahora, un deber de los nuevos profesores, de los profesores
jóvenes, y de las unidad de desarrollo académico, fortalecer esos aspectos. Los
profesores debemos mejorar nuestras habilidades orales y escritas, la expresión
elocuente permitirá captar la atención de los estudiantes, teniendo el cuidado de no
volverse el centro del aprendizaje, equilibrar la participación de los estudiantes,
involucrarlos de forma asertiva en su aprendizaje es uno de los retos en lo que se
encuentra la docencia universitaria de El Salvador.

Bain (2007) afirma que el trato de los buenos profesores hacia los estudiantes, debe
basarse en la confianza y amabilidad, a pesar de los distintos caracteres que se
presentan en el aula universitaria, hay que interactuar con precaución. Creer que
sus estudiantes son diferentes, únicos y que quieren y pueden aprender; puede
llevarnos a ser justos con el aprendizaje. Orientar nuestra actuación, como acciones
previsibles y conectadas entre si, con ayuda de nuestra experiencia y con la
peculiaridad del estudiantado, hará suscitar la confianza del profesor hacia los
estudiantes, valorar el aprendizaje, el pensamiento propio, el desarrollo intelectual,
profesional y personal del estudiante. Para estimar esto, el profesor debe evaluar,
comparar formación y rendimiento a la luz de los objetivos de aprendizaje. En
muchas ocasiones, preguntamos solo para rellenar una evaluación, volvíamos los
exámenes largos, complejos y vacíos de competencias; no centralizamos estas
evaluaciones en el aprendizaje, en corregir el rumbo de nuestra enseñanza. Al
mismo tiempo es un reto de las instituciones brindar educación superior de alta
calidad, relevante y ampliamente accesible; comprometerse constantemente, tanto
a nivel individual como colaborativo, para lograrlo.

Si le preguntáramos a nuestros estudiantes, ¿cómo evalúan a sus profesores?,


¿qué respuesta esperamos de los estudiantes?; probablemente, muchos serán
tipificados como profesores con clases claras, comprensibles y bien organizadas,
que les dejan algo de importancia, algo aprendido, que les empapan interés,
alienten las preguntas y se muestren abiertos a ellos, sensibles a las
preocupaciones, confusiones y progreso de los estudiantes. Los nuevos docentes
universitarios deberán captar la atención de los estudiantes, romper el aburrimiento,
revelar mitos, centrarse en problemas y acertijos, y traer abstracciones a la vida. Se
preocupan por su público y están bien organizados, claros y expresivos. Ellos
también tener una voz distintiva, que expresa su personalidad, enfoque y estilo.
Sobre todo, transmiten emoción y la importancia de su tema. La discusión agrega
una dimensión personal al proceso de aprendizaje. Estimula a los estudiantes a
involucrarse más activamente en el material del curso. También ayuda a los
estudiantes a desarrollar sus habilidades de razonamiento y comunicación. La
discusión alienta pensamiento colaborativo y sintoniza a los estudiantes a una
multiplicidad de puntos de vista y perspectivas. Además, permite un instructor para
obtener retroalimentación rápida y continua sobre la comprensión o el malentendido
del curso por parte de los estudiantes material. Sobre todo, la discusión puede
ayudar a los estudiantes a ganar confianza en sus habilidades intelectuales y
aprender cómo evaluar una teoría, leer un texto o sintetizar ideas.

Los estudiantes aprenden mejor cuando el aprendizaje es activo: cuando están


mentalmente involucrados, cuando participan en actividades prácticas, cuando
están involucrados en un proceso de investigación, descubrimiento, investigación e
interpretación. Por lo tanto, los estudiantes aprenderán mejor cuando repiten la
información en sus propias palabras o cuando dan ejemplos o hacen uso de la
información. En la UES la mayoría de nuestros estudiantes son pasivos, su cerebro
no hace un trabajo especialmente efectivo en el procesamiento o retención de
información; pero, el aprendizaje real implica más que la memorización. Los
estudiantes necesitan reflexionar sobre su aprendizaje. Ellos necesitan hacer
realidad la biología, la química, la crítica literaria, la sociología, la medicina, la
farmacia y muchos mas. Los estudiantes deben realizar averiguaciones y resolver
problemas y aplicar lo que han aprendido. Crear un ambiente de clase donde el
aprendizaje puede florecer no es fácil, establecer la autoridad y credibilidad,
desarrollar una relación con los estudiantes, establecer reglas básicas claras y crear
una cultura de clase que fomente el aprendizaje. Se debe establecer credibilidad y
control del profesor sobre el aula. La forma más efectiva de hacer esto es mantener
una distancia profesional de sus estudiantes, aunque esto no significa que no
puedas ser entusiasta, accesible, de apoyo y amigable.
Es entonces la enseñanza lo más gratificante de ser un profesor o un estudiante
graduado. Es extraordinariamente satisfactorio compartir su conocimiento y puntos
de vista y ver a sus estudiantes crecer intelectualmente. Convertir la enseñanza de
las instituciones universitarias o de especialización superior hacia nuevos
horizontes, a planes o programas de estudio basados en competencias, cuyos
contenidos se mantendrían actualizados. Es también un deber implementar nuevos
sistemas de información, promover enfoques pedagógicos con acciones
comunicativas, que fusionen las redes cibernéticas y sociales con la comunidad
académica. Es un desafío para las universidades a nuevas estrategias de
competitividad, desarrollando en los estudiantes una aptitud mas activa, que el
decida sobre lo que desea estudiar, considerarlos inteligentes con capacidad de
criterio, y es de sabios reconocer cuando no sabemos algo, ser humildes y no
mantenernos en el pedestal, ser autocríticos de nuestra autoridad.

Como profesor de la Universidad de El Salvador, en formación y desarrollo, los retos


que demanda nuestra sociedad son cada vez mayores, forjar en los futuros
profesionales el carácter propio de su área; comprometernos a generar los cambios
necesarios y pertinentes en las actitudes y acciones de las autoridades, demás
docentes e investigadores, incitar a la mejora continua y progresiva, a romper los
paradigmas y estigmas de la sociedad salvadoreña; no obstante, para lograr esto
convendría que la universidad desarrolle un sistema de educación integral
innovador, basado en las competencias necesarias que respondan a las carencias
actuales de la sociedad. Proponer un nuevo pensamiento colectivo: aprender de
todos, no seguir a uno, todos los involucrados en el proceso de aprendizaje, somos
los que debemos de aprender unos de otros, interiorizar la conexión y comprenderla
es el nuevo reto de nuestros profesores y estudiantes.