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EL ADIVINO

Instalado en la plaza pública, un adivino se entregaba


a su oficio. De repente se le acercó un vecino,
anunciándole que las puertas de su casa estaban
abiertas y que habían robado todo lo que había en su
interior.
El adivino levantose de un salto y salió
corriendo hacia su casa, desencajado y suspirando,
para ver lo que había sucedido.
Uno de los que allí se encontraban, viéndole correr le
dijo:
-Oye, amigo, tú que te vanaglorias de prever lo que ocurrirá a los otros, ¿por qué no has
previsto lo que te sucedería a ti?
El adivino no supo qué responder.
Moraleja: no hay que fiarse de aquellos que dicen que pueden adivinar el futuro de los
demás. Tan sólo pretenden estafarnos y quitarnos nuestro dinero.

Fábula corta: La bruja

Érase una vez una bruja que se ganaba la vida vendiendo


encantamientos y fórmulas para calmar la cólera de los dioses.
Con esta promesa a la bruja no le faltaban clientes y conseguía
grandes cantidades de dinero de este modo de vida.
Pero un día fue acusada de ir contra las leyes y la llevaron ante los
jueces supremos del país.
Así, tras un juicio muy corto, la culparon y la hicieron condenar
a muerte.
Viéndola salir de la sala del juicio, una de las personas presentes le
dijo:
- Bruja, tú que decías poder desviar la cólera de los dioses, ¿Cómo no has podido
persuadir a los hombres?
Moraleja: hay que ser precavido con quienes prometen solucionar todo problema que
tengas a cambio de dinero pero son incapaces de arreglar los suyos.
El lobo con piel de oveja

Pensó un día un lobo cambiar su


apariencia para así facilitar la
obtención de su comida. Se metió
entonces en una piel de oveja y se
fue a pastar con el rebaño,
despistando totalmente al pastor.
Al atardecer, para su protección, fue
llevado junto con todo el rebaño a un
encierro, quedando la puerta
asegurada.
Pero en la noche, buscando el pastor su provisión de carne para el día siguiente, tomó al
lobo creyendo que era un cordero y lo sacrificó al instante.
Moraleja: Según hagamos el engaño, así recibiremos el daño.
El niño y los dulces
Un niño metió su mano en un
recipiente lleno de dulces. Y
tomó lo más que pudo, pero
cuando trató de sacar la mano,
el cuello del recipiente no le
permitió hacerlo.
Como tampoco quería perder
aquellos dulces, lloraba
amargamente su desilusión.
Un amigo que estaba cerca le dijo: - Confórmate solamente con la mitad y podrás sacar la
mano con los dulces-.
Moraleja: Nunca trates de abarcar más de lo debido, pues te frenarás.
Aquí tienes otras fábulas ifnantiles.

Fábula de la lechera para los niños

La hija de un granjero llevaba un


recipiente lleno de leche a vender al
pueblo, y empezó a hacer planes
futuros:
- Cuando venda esta leche, compraré
trescientos huevos. Los huevos,
descartando los que no nazcan, me
darán al menos doscientos pollos.
Los pollos estarán listos para
mercadearlos cuando los precios de ellos estén en lo más alto, de modo que para fin de
año tendré suficiente dinero para comprarme el mejor vestido para asistir a las fiestas.
Cuando esté en el baile todos los muchachos me pretenderán, y yo los valoraré uno a
uno.
Pero en ese momento tropezó con una piedra, cayendo junto con la vasija de leche al
suelo, regando su contenido.
Y así todos sus planes acabaron en un instante.
Moraleja:
No seas ambiciosa de mejor y más próspera fortuna,
que vivirás ansiosa sin que pueda saciarte cosa alguna.
No anheles impaciente el bien futuro,
mira que ni el presente está seguro.

Las ranitas y el tronco tallado


Una familia de ranitas que vivía en un
lago, sentía mucho temor por un
tronco tallado que se veía desde la
orilla. Estas ranitas amaban las
fiestas y la diversión, pero sentían
gran respeto por el tronco, así que en
muchas oportunidades trataban de
no hacer tanto ruido para no molestar
al tronco.
Seguramente este personaje al que tanto le temían, era un monumento de alguna tribu
que ya no habitaba en el lugar, pero como no se animaban a acercarse para ver bien de
que se trataba, solo podían divisar un rostro serio y que inspiraba mucha autoridad.
Un cierto día, en que se desató una terrible tormenta, el tronco cayo al lago y en ese
momento las ranitas pudieron ver con claridad, que era solo un tronco tallado que ningún
daño podía hacerles. Se rieron mucho de los temores por los que habían pasado y
comenzaron a jugar con él y usarlo de trampolín para sus zambullidas en el lago.
Moraleja: Lo que por ignorancia atemoriza, a veces es sólo digno de risa.
Si conoces alguna otra fábula para niños y quieres compartirla con nosotros y los demás
padres, estaremos encantados de recibirla.

La mosca y la cacerola de carne

Había una vez un cocinero muy entusiasta que planeo preparar una rica y deliciosa salsa
de pura carne, en una cacerola especial.

Al terminar de preparar la rica salsa se dió cuenta lo sabroso y rico aroma que tenía; sin
duda era todo un arte culinario, ´pero de pronto el cocinero recibió una llamada
inesperada y salió tan pronto como bala disparado, que olvido tapar la cacerola.

Una mosca glotona y hambrienta volaba muy cerca de la cacerola , se sentía atraída por
el sabroso olor y empezó a volar alrededor dando vueltas y vueltas y muchas vueltas más
, hasta que cayó en ella , y estaba tan feliz de haber caído en la rica salsa de carne ,
dentro de la cacerola que dijo:

“oh! que rico comí, bebí y hasta me bañe así que si en estos instantes me muero ya nada
me importaría después de todo el gusto que me dí en esa cacerola de carne“.

MORALEJA
Al irresponsable no le importa el fracaso si su llegada a él le depara buenos momentos.

Los dos perros


Los dos perros
Un rico labrador poseía dos hermosos perros. Mientras uno de acompañaba en sus
largas jornadas de caza, el otro se quedaba cuidando el hogar en el que vivía su dueño.
Todos los días cuando salía a cazar, el labrador guardaba la pieza más jugosa de todas
las que había conseguido capturar, para dársela al perro guardián nada más llegar a
casa. Cansado de que esta situación se repitiera constantemente, el perro de caza
comenzó a decirle a su querido compañero:

- No entiendo porque yo debo correr hasta lastimarme las patas detrás de las liebres de
los conejos sin obtener ningún premio y mientras tu aquí parado sin hacer nada siempre
consigues que nuestro dueño te dé la más sabrosa de las piezas.

Cuando el perro de caza se quedó en silencio, el guardián le respondió:

- Comprendo que estés molesto conmigo, pero el único culpable que hay en todo esto es
nuestro dueño. Ve y quéjate a él, ya que fue el que te enseñó a ti a cazar y a mí a vivir
apaciblemente.
MORALEJA
Intenta aprender un oficio para el día de mañana

El león y el delfín
Caminaba tranquilamente el león por una playa a la orilla del mar, cuando de repente
apareció la brillante cabeza de un delfín saliendo del agua. Al ver a tan fantástico animal,
el león se acercó hasta él para decirle:

- Quizá te parezca muy atrevido, pero puesto que ambos somos los reyes en nuestros
diferentes ambientes, creo que deberíamos hacernos aliados.

Accedió de buena gana el delfín, pues nada tenía que perder con ello. Días más tarde, el
león se vio atacado por un enorme loro de cola gris. Incapaz de defenderse por sí mismo,
imploró al delfín que acudiera a su rescate, pero este, al tener aletas no pudo salir del
agua en su socorro. Al ver que su aliado no llegaba, el león comenzó a reprocharle su
cobarde actitud.

- No debes atacarme de esa manera, ya que aunque yo he intentado de mil y una


maneras salir del agua para defenderte, mis aletas me han impedido poder llegar a tierra.
Si quieres enfadarte, hazlo con la Madre Naturaleza, que fue la que me hizo de esta
manera.
MORALEJA
Antes de aliarte con alguien, sopesa bien sus habilidades, no vaya a ser que cuando los
necesites no estén capacitados para ayudarte

Fabula el Astrónomo
En un país muy lejano, donde la ciencia es muy importante para sus habitantes, había un
anciano astrónomo, le gustaba realizar el mismo recorrido todas las noches para observar
las estrellas.

Un día, uno de sus viejos colegas le dijo que había aparecido un extraño astro en el cielo,
el anciano salió de la ciudad para poder verlo con sus propios ojos. Muy emocionado
estaba el astrónomo mirando al cielo, no se dio cuenta que a pocos pasos de él había un
agujero. Cuando se cayó al agujero comenzó a gritar pidiendo ayuda.

Cerca del agujero pasaba un hombre, el cual se acercó hasta el agujero para ver lo que
sucedía; ya informado de lo que había ocurrido, le dijo al anciano:

"Te ayudaré a salir de ahí, pero ten mucho cuidado la próxima vez que salgas por un lugar
que desconoces, tienes que estar muy atento por donde caminas ya que te puedes
encontrar con cualquier cosa en el suelo."

Moraleja: Antes de lanzarse a la aventura, hay que conocer el lugar por el que se transita.