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Mujeres indígenas violadas por

militares durante el conflicto


armado narran vejamenes y claman
justicia
Viernes, marzo 5th, 2010

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Guatemala, 5 mar (EFE).- Un grupo de indígenas guatemaltecas que fueron violadas
por militares durante la guerra que padeció este país (1960-1996), rompió hoy su
silencio y con desgarradores testimonios exigió justicia por esos vejámenes.

Una mujer indígena maya guatemalteca espera para dar su testimonio como víctima de violación a manos
de elementos del ejército guatemalteco durante la guerra que padeció este país (1960-1996). EFE

“Yo soy una mujer indígena que vivía feliz con mi esposo y un hijo de un mes, hasta
que un día llegaron hombres del Ejército a mi casa y me violaron”, relató con la voz
entrecortada una de las miles de víctimas de estos casos que se calcula que hubo en los
años 80 del siglo pasado.
Su relato formó parte del denominado “Tribunal de conciencia contra la violación
sexual de las mujeres durante el conflicto armado”, un acto simbólico celebrado en la
capital guatemalteca y organizado por agrupaciones humanitarias que desde hace seis
años trabajan con las supervivientes de estas agresiones.
Proyectada en una silueta para proteger su identidad y garantizar su vida, esta mujer
narró los horrores sufridos a manos de los soldados.
“Yo grité por miedo, pero nadie me escuchó, estaba sola, me pegaron y me tiraron al
suelo. Primero me violó uno y luego otro. Ellos se reían mientras me violaban y me
dejaron desangrando”, detalló.
La mujer dijo que, por temor, no le contó lo sucedido ni a su esposo ni a su familia,
porque la amenazaron con matarla.
“No hablé con nadie, me quedé callada, sufriendo mi dolor, y me fui a
refugiar a México, pero hoy estoy aquí para exigir justicia y para que se
enteren de lo que sufrí”, señaló.
Comentó que debido a la violación sexual ha sufrido discriminación en su
propio pueblo, que no identificó por razones de seguridad, dónde la
llamaban “la mujer de los soldados”.
“Estoy aquí para pedir justicia para todas las mujeres que murieron
durante el conflicto armado sin poder hablar y para que no vuelva a pasar
lo mismo de la guerra”, enfatizó.
Más desgarrador fue el testimonio de otra indígena, a quien los militares
violaron y dejaron embarazada.
Una mujer indígena maya guatemalteca espera para dar su testimonio como víctima de
violación a manos de elementos del ejército guatemalteco durante la guerra que padeció este
país (1960-1996). EFE

“Yo estaba en mi casa sola cuando llegaron los ejércitos (los soldados) y
me violaron. (No) me desperté hasta (el) otro día, lastimada y sangrada,
tirada en el suelo”, relató.
Según esta mujer, los militares la dejaron embarazada y tuvo un hijo que
ahora le exige conocer a su padre.
“Yo no se lo puedo presentar porque no sé quién es”, dijo la mujer con voz
quebrada, quien también ocultó su identidad detrás de una tela que sólo
permitirá observar su silueta.
“No soy la única mujer que pasó eso. A otras las mataron y nos duele,
porque fuimos (la indígenas) las que más sufrimos”, aseguró.
Aunque estas mujeres aún sienten miedo y vergüenza por los vejámenes
de que fueron víctima hace más de 20 años, han roto su silencio en busca
de que el Estado haga justicia con sus casos.
El tribunal de conciencia, explicó a Efe Maya Alvarado, de la Unión
Nacional de Mujeres Guatemaltecas (UNAMG), organizadora del evento,
ofrece una especie de “justicia simbólica y alternativa”, para que las
víctimas cuenten su sufrimiento.
Con sus testimonios, las mujeres, en su mayoría indígenas, no sólo buscan
que se conozca su tragedia sino también que los hechos sean considerados
como “crímenes de guerra y de lesa humanidad”, y sean juzgados.
La activista dijo que no se tienen estadísticas de las mujeres que sufrieron
vejámenes por parte de los militares, pero se estima que fueron “cientos
de miles”.
Alvarado comentó que el gubernamental Programa Nacional de
Resarcimiento (oficial) ha recogido algunos testimonios y ha comenzado a
resarcir a las mujeres que sufrieron violaciones.
Ese programa ha entregado indemnizaciones de unos 500 dólares a cada
víctima, pero en la mayoría de los casos por ser viudas de la guerra y en
muy pocos por haber sufrido violaciones.
Además, dijo, en el informe “Memorias del Silencio” de la Comisión del
Esclarecimiento Histórico (CEH), quedaron plasmados los desgarradores
testimonios de alguna mujeres que fueron violadas por los militares
durante la guerra.
El conflicto bélico, que acabó en diciembre de 1996 con la firma de los
Acuerdos de Paz entre el gobierno y la guerrilla, dejó más de 250.000
víctimas, entre muertos y desaparecidos, según la CEH.
Hasta ahora, sostuvo Alvarado, ningún caso de violación sexual durante la
guerra ha sido investigado y mucho menos juzgado, por lo que los hechos
permanecen en “total impunidad”.