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INSTITUTO POLITECNICO NACIONAL

ESCUELA SUPERIOR DE INGENIERIA Y ARQUITECTURA

UNIDAD ZACATENCO

“ENSAYO HISTORIA DE LOS PUENTES EN MEXICO”

SANCHEZ CADENA JORGE DANIEL

2013310649

8CV5

PROFESOR ING. MANUEL ISRAEL NIETO

PUENTES

13/02/17

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CONTENIDO
 INTRODUCCION…..Pag.3.
 PUENTES COLGANTES….Pág. 3.
 LOS MAYAS……Pag.3.
 LOS MEXICAS….Pag.3.
 CONQUISTA Y VIRREINATO….Pag.3.
 LEGADO DE LA COLONIA……Pag.6.
 CONCLUSION…..Pag.7.

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INTRODUCCION
A partir de la llegada de los primeros pobladores del continente americano y, por supuesto del
territorio que hoy ocupa nuestro país, los accidentes naturales (barranca, ríos, cañadas y
pantanos) fueron obstáculos a los que se enfrentaron estos grupos buscando mejores condiciones
de vida.

Sin embargo, el carácter bélico y conquistador de los grupos propicio la necesidad de superar
estos obstáculos, encontrando y utilizando todos los materiales disponibles. La teoría nos dice que,
para sortear estos problemas, inicialmente el hombre observo las ocurrencias espontaneas del
clima para después imitarlas, tal es el caso de los puentes formados accidentalmente y
naturalmente por troncos caídos sobre los lechos de los ríos y depresiones naturales, o bien, los
arcos de roca hechos por la acción del agua. De igual forma, se han formado puentes naturales en
ríos, ya sea por animales ribereños o por el acomodamiento de boleos y detritos en las riberas en
regímenes ordinarios y extraordinarios. Cualquiera que sea la causa, la población aprovecho su
presencia, ya sea usándolos directamente o bien, adaptándolos a las circunstancias que lo
ameritaban.

PUENTES COLGANTES
Sin duda un hecho que marcaría la vida diaria de las primeras civilizaciones asentadas en el hoy
territorio mexicano, sería la aplicación de lianas como material de apoyo y para tensar los primeros Commented [jdsc1]:
puentes, a los cuales se les llamaría colgantes, hecho que sin duda, fue de gran utilidad hacia
Commented [jdsc2R1]:
adelante.
Commented [jdsc3R1]:
Las civilizaciones mesoamericanas dominaron sus territorios con tránsito peatonal, pues no
empleaban bestias de carga o arrastres, ni tampoco se ha verificado si llegaron a utilizar la rueda Commented [jdsc4R1]:
como elemento de desplazamiento. Aun con todas estas limitantes, lograron sortear las dificultades Commented [jdsc5R1]:
topográficas y trazaron senderos que pudieron ser recorridos a pie con rapidez y seguridad.
Algunos de los primeros caminos de México siguieron las rutas de dichos senderos. Ejemplos de Commented [jdsc6R1]:
estos senderos son los que se encuentran los Sacbeob, ideado por los mayas, estos caminos, Commented [jdsc7R1]:
también conocidos como “caminos blancos”, atravesaban llanos y junglas de toda la península de
Commented [jdsc8R1]:
Yucatán, siendo construcciones de boleos y piedra braza que mantenían un mismo nivel sobre el
suelo.

LOS MAYAS
Aunque los mayas no aplicaron lo que hoy se conoce como “arco romano”, la cual permite la
utilización de piedra exclusivamente a compresión para salvar claros como sistema estructural,
crearon el llamado “arco maya” (también conocido como “arco falso”), en el que una sucesión de
piedras en pequeños voladizos, representa la mayor aproximación de los pueblos mesoamericanos
al arco Romano.

Un ejemplo de la temprana utilización de puentes entre las culturas mesoamericanas está


localizado en Palenque, Chiapas en donde existe uno de 12 metros de ancho por 15 de largo, a 3
metros sobre la superficie del agua.

El centro ceremonial de Becan (Campeche), es otro ejemplo. El foso que lo rodea es una
formación circular que cubre 1890 metros de largo, el ancho promedio de la zanja es de 16 metros
y tiene una profundidad de 5.30 metros. Los caminos que accedían a ese centro consistían de 7
calzadas, que a manera de puentes, cruzaban el foso.

Gran parte de la influencia maya en el sureste mexicano dejo presedentes en las culturas que le
sucedieron.

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LOS MEXICAS
Fundada en 1325, la ciudad de Tenochtitlan fue la capital del imperio mexica (o azteca) fue la
ciudad mas importante de Mesoamérica durante el periodo clásico.

Los caminos que llevaban a ellos eran utilizados principalmente por los tatemates (o cargadores),
durante la expansión del imperio, debido a la necesaria comunicación con los pueblos sometidos.
Los puentes no eran más que troncos de árboles caídos.

La construcción de acueductos para el servicio a la gran Tenochtitlan data del siglo XV, cuando por
órdenes de Ahuizotl empezaron siendo construidos con piedra, cal, barro, troncos y estacas, que
iban desde los manantiales de Acuexcal, Huitziltlaxo, Tlilatl, Xochcaatl y Coatl de Coyoacan y
Churubusco.

Algunos de esos troncos soportaban el paso de peatones y otros estaban huecos para la
conducción de agua. El apoyo era, esencialmente por superficie.

Se atribuye, tradicionalmente, a Chimalpopoca la construcción de estas obras, sin embargo,


también hay versiones que hacen hincapié en que el verdadero autor de los acueductos fue el rey
Nezahualcoyotl.

A la fecha, no se ha reportado evidencia alguna de la utilización de metales como material de


construcción en la época Prehispánica.

En el caso de puentes sobre terrenos blandos, se utilizaban cimentaciones a base de estacas de


madera rolliza, probablemente similares a las que aún se conservan en el área del Templo Mayor
(Ciudad de México). Las “herramientas” para el hincado eran sencillas y estas últimas no se
colocaban a gran profundidad. De igual manera, la forma de achicar el flujo de agua y de contener
los taludes de excavaciones con estacas eran rudimentarios, y eso impedía la construcción de
zapatas de mampostería más profundas para obtener mayores capacidades de carga. La
inmediata disposición de mano de obra también incidió en el carácter rustico de los puentes
prehispánicos.

Cabe destacar que si bien los puentes peatonales no requieren de apoyos con gran capacidad de
carga, no significa que los constructores aztecas desconocían la aplicación de la mampostería, los
efectos de la velocidad de aplicación de las cargas al suelo conforme transcurría la consolidación,
ni los efectos de la compensación y el ancho del cimento.

CONQUISTA Y VIRREINATO
Cuando Hernán Cortes y sus tropas llegaron a Tenochtitlan, quedaron asombrados por la
magnificencia de la ciudad, localizada en un islote al centro de un conjunto de lagos.
Según se relata de este islote salían calzadas en dirección a los 4 puntos cardinales, las
cuales eran:

 Iztapalapa al sur.
 Tacuba al oeste.
 Tepeyac al norte.
 Texcoco al oriente.
Estos caminos comunicaban a la Gran Tenochtitlan con las orillas de los lagos. La
calzada de Iztapalapa era un dique que resguardaba a la ciudad del agua salada partía
del costado sur de la gran plaza central y cruzaba toda la ciudad hasta la orilla del lago,
donde estaba Xoloc. Este puente permitía la entrada a la ciudad por el sur y las vigas que

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lo componían se desmontaban para su defensa. De este modo, los mexicas demostraron
el doble funcionamiento de los puentes, por un lado, como enlace entre los extremos y por
el otro, la protección de la ciudad. A través del acueducto de Chapultepec construido entre
1454 y 1466 (ya en tiempos de la Colonia), la calzada de Tacuba abastecía agua a la
ciudad.
Por el lago navegaban canoas entre las poblaciones ribereñas y Tenochtitlan. La
navegación se guiaba por los sitios más profundos de los lagos. En la zona de
intersección con las calzadas y el dique se construyeron puentes apoyados sobre estacas
de madera, a manera de pilotes, para afianzar el terraplén de la calzada y soportar las
vigas que eran troncos de árboles.
Sin embargo, México-Tenochtitlan caería el 13 de agosto de 1521, dando paso a una
nueva época en la historia de nuestro país: La Colonia.
En su descripción del modo de vida partir de la conquista, Cortes hace notar que el área
donde habitaban los españoles era distinta a donde estaban los “nativos”. Las ciudades
españolas en América se componían de un núcleo mixto de población, fusionando
intereses tanto de los europeos como de los indígenas pero con diferencias de espacios.
Ante la exigencia de construir obras para el nuevo esquema de sociedad virreinal que
impusieron los españoles, y a causa de la relativa escases de materiales de construcción
listos para utilizarse, se siguió la práctica de tomar las piedras de los caminos, de los
diques de contención y hasta las que se encontraban en los templos prehispánicos.
Entre 1603y 1607 se empezaron los trabajos de construcción de una arquería de
mampostería que condujera agua a la ciudad a un nivel más elevado, la construcción se
extendió hasta 1620. Este acueducto denominado “de la Tlaxpana” se componía por
cerca de mil arcos y partía de Chapultepec hasta la parte posterior de lo que hoy es Bellas
Artes.
Para extenderla conquista a otros territorios, Cortes construía caminos y puentes, que al
principio funcionaron para permitir el paso de grupos de exploración, posteriormente
empezaron a circular animales de carga y arrastre.
Dado el carácter de “provisional” de los primeros puentes construidos posterior a la
conquista, estos se construían “rústicamente”, utilizando los materiales existentes
(troncos, piedras, lianas, etc.) que podían ser fácilmente manipulados.
En la expedición de Cortes hacia el sureste mexicano él y su ejército tuvieron que cruzar
la zona selvática. En el recorrido por las Chontalpas tabasqueñas, necesitaron construir
puentes sobre sobre pantanos y ríos. El más grande atravesó el rio Tonalá con 934 pasos
de largo.
Se dice que los puentes que construyeron sobre pantanos eran rústicos, de pilotes
clavados a 14 y 16 metros de profundidad aproximadamente, hay señales que indican que
para hacer el apoyo de estos puentes, se adiestro a los indígenas a “hincar” estacas de
madera mediante el golpeteo con mazos de fabricación rudimentaria. Estos puentes eran
de muy corta o corta duración, ya que con el crecer de las corrientes eran arrasados por
el agua.

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Durante el Virreinato los indígenas eran adiestrados en la Escuela de Artes y Oficios,
fundada y dirigida por Fray Pedro de Gante, donde se les enseñaba el uso de todo tipo de
herramientas y se les instruía en la construcción de arcos, puertas, columnas y pilastras.
Para el siglo XVII, México ya contaba con una red de caminos, con puentes grandes y con
diseños novedosos y llamativos, así como con los colgantes donde el viajero era
transportado por un columpio que se tendía de lado a lado.
En las crónicas de mediado del siglo XVII y XVIII se mencionan puentes levadizos que,
como en la época prehispánica, tenían una doble función: la de comunicar y proteger a las
ciudades.

LEGADO DE LA COLONIA
Dentro del panorama de obras de puentes que nos presenta el México Virreinal, destacan los
ejemplos de Puebla, Guanajuato, Querétaro y Guadalajara.

El puente mas largo de que se tiene noticia en Puebla es el de San Francisco, situado frente al
convento de Llagas de San Francisco, el cual estaba formado por 3 arcos, el central era el mayor
en 4.20 metros de claro y de alto.

En Guanajuato, un puente importante es el de Acámbaro, que paso sobre el rio Lerma, hasta
nuestros días se conserva un arco arruinado de lo que fue su estructura base.

Con respecto a los vestigios de acueductos del Virreinato, en muchos casos eran simultáneamente
esplendidos puentes, destacan los de la Ciudad de México, Estado de México, Querétaro, Morelia
y Zacatecas.

Un acueducto importante de la Ciudad de México fue el de Belem, que abarcaba casi 4 km, desde
los manantiales de Chapultepec, hasta la fuente de Salto del Agua, estaba compuesto por 904
arcos de mampostería y ladrillo. La única muestra que se encuentra en la actualidad son los arcos
que se conservan en la Avenida Chapultepec.

Una obra icónica de la época colonial fu el acueducto que une Otumba con Zempoala, que llego a
ser conocida como una de las obras más monumentales, sólidas y bellas de América.

Para fines del siglo XVII, Querétaro ya era una de las ciudades de mayor importancia en la Nueva
España, ahí existe un acueducto que mide 1280 metros de largo y cuenta con 74 arcos de cantera
que llega a tener una altura de 23 metros.

En la antigua Valladolid (hoy Morelia) aún perduran los arcos del acueducto erigido por
Fray Antonio de San Miguel y que tuvo una extensión de 1680 metros de largo y 253
arcos.
Otras obras a destacar son los acueductos de Taxco y Zacatecas. La primera construida
por José de la Borda. Mientras que el acueducto de Zacatecas fue construido a finales del
siglo XVIII en una de las zonas más áridas del país.
Sería sumamente extenso listar todos los acueductos y puentes que se realizaron en
México hasta 1880.

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CONCLUSION
Como se mencionó en el ensayo previo, la importancia de tener infraestructuras de calidad
permiten un crecimiento óptimo de la sociedad y por ende, una mayor velocidad de desarrollo.

En estos casos, la necesidad de abastecer las necesidades de una creciente población, así como
de sortear los distintos obstáculos que se presentan, impulsan a grandes obras de infraestructura
que permiten continuar con los flujos de pasajeros, mercancías, líquidos, etc.

Mencionar algunas como el puente Baluarte son solo ejemplos de cómo estos avances van ligados
de los descubrimientos y tecnologías de las distintas épocas históricas, además, de que cada día
los mexicanos sabremos cómo enfrentar los obstáculos naturales que nuestra variada topografía
nos presenta, claro, asumiendo los riesgos ecológicos, ambientales y físicos que estos nos puedan
representar.

Esperemos que conforme se vayan descubriendo nuevas tecnologías, estas puedan ser aplicadas
a las futuras obras en nuestro pais.