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BIBLIOTECA DE ESTI,DIOS BIBLICOS MINOR I,ARRYW.

HURTADO
11

Colección d igida por


Santiago Guijarro Oporto

¿CÓMO LLEGÓ JESÚS


A SER DIOS?
Cuestiones históricas
sobre la primitiva devoción a Jesús

¡orcroNps sÍcuuus
SALAMANCA
2013
CONTENIDO

1. ¿CóMo Es posrBLE euE JEsús LLEGARA A sER


Dlos: Pr A\fi av
\fos soBRE LA DE\o(to\
AJt\r'stNFt ( RlsTlANtsvo PRIM|TI\o ,.. 25
L EI culto a Jesús como desarrollo evoluri\o 21
2. El culto a Jesús como un «culto»judio al
Mesiasyalosmartires 38
Cubierta diseñada por Christia¡ Huso Marti.
l. tl culto a Jesús como deducc¡ón teológica 40
O Tradujo Francisco J Molina de la Toúe sobre el origiúal inelés 4. tlculto a Jesús vislo con un enfoque má.
Eor an Ear¡h Did JesÁ B?(om? a Gat Hilt¿tiol Aest¡ohs adecuado.................... 46
aboú Ea íen Dewtioa ta Jetus 5. Conclusión ......---..... 53
O Wm. B. Eerdm¡ns Publishine Co.2005
2140 O¿k lndufrialDrive. N.E. 2. LA Dr\oi ró\ A JF\r s rA PI DAD \r'o\o-
'
Gran¡l R¿lids MI49505 TEisrA DEL JUDAisMo DEL SEcuNDo TEMpLo 57
q Edicio¡cs Sísueme S.A.U..20ll
¡ . uircr¡ Te ooo. 2:1 2_ . li r_00- \il" _dn.¿ / I \¡r 'd
1. Importancia de las cuestiones c¡onológicas 59
Tlt (+34) 923 218 203 Far:(+34)921210 563 2. Demografia ............-................................. 69
ediciones@sigüeúees 3. El monoteismo en el Nuevo Testamento ... 76
4. JesúsyDios ............................................. 82
a) Agentes principales del Dios uno ......... 84
ISBN:97E 84 301 l82l 2
Depósiro legal:S 12013 b) La devoción a Jesús como monoteismo
Im!¡esó e¡ Esp¿ña/ U¡ión Europea «binitario» ........................................-.. 86
Impdme, Grán.¡s varo¡¿ S.A. 5. Evolución doctrinal posterior .................. 97
3. VrvlR y MoRrR poR JESúS. CoNSEcuENcrAs PREFACIO
SOCIALES Y POLiTICAS DE I-A DF,!'OCIóN A JE.
Sts LN LL LR15llANlsMO PRlJ\llrl\O ........ 101
l. Flenlorno religioso romano .... ......... 104
2. Reldcionei ldmiliare! 108
a) Cnstidno\ casado\ con no cri\lianos ... l2
bl I .cld\os cnsliano\ 116
1. Relacionei iociales rá\ ertten\a5 ,, ..,...... t2t
4. Reper(usionei poliric 138
El presente volumen recoge el texto revisado de
s. Conclu:ión 145
tres intervenciones que pronuncié para inaugurar
E?ílogo 149 el ciclo de conlerencias Deichmann en la unirer"i-
dad Ben Gu¡ion del Négueb (Beerceba, lsrael), en
malzo de 20041.
Indie de , ita. biblkd' )' litente! a ¡iqLta:.......... t53
Estas charlas fi¡eron escritas originalmente pa-
ra un público compuesto sobre todo por personas
intercsadas en el tema, pero tal vez poco familiari-
zadas con los textos cristianos primitivos, o con los
pla¡teamientos y conclusiones de los exegetas que
los estudian. Mi auditorio en Bee¡seba lo formaban
is¡aelies: alumnos de la u[iversidad Ben Gurion y
miembros de la comunidad judia en general. Al
publicarlas ahora, he procurado mejorar el estilo,
aclarar el conteniJo ) ampliar algunos lcmas. a.i
como añadir notas para quienes deseen profundi-
zar. Conlio en que numercsos lectores encontrarán
estos capitulos asequibles y reveladores.

I El ciclo anual de conlcrncias de la nniversidad Be¡ curon


lorú¿ p¿rte de un p¡oerama sob¡e lileratu¡ajudia y crisliana de l¡
época helenistica y roúa¡a. Talprcy{lo. qle debe mucho a la ini-
ciativa de Heinz-Horr Deichma¡r, dede po¡ ob.jelo prcmoler cl s-
ludio del Nuelo Test¡ñe¡to en Isráel coño u¡ aspecio iñpora¡te
para el conociniento de 1¿ relieiónjudia e¡ la época ¡ooana.
La lista de agradecimietos ha de comenzar por Y estoy encantado del interés que despertaron las
Zipporah Talshir, Cana Wemer y Dalia Amara, que conferenc;a\. a iuzgar por las cilra" de asi.lentes )
se ocuparon de no pocos asuntos prácticos. Doy las los animados debates que tuvieron lugar después
gracias a mi amigo Roland Deines, un gran exegeta de cada una de ellas.
del Nlrevo Testamento, con quien durante aquellos Todos los estudios rccogidos en este libro testi-
dias visité diversos yacimientos en el Néguev, en Je- monian la enorme deuda que tengo con numetosos
rusalén 1 enCalilea. 1 conrersésobrecue"tionesar- investigadores del pasado y del presente, tanto con
queológicas rclevantes para el judaísmo del Segun- aquellos con los que discrepo como con ¿quellos
do Templo y €l c stiatismo p¡imitivo. con cuyas ideas si¡tonizo más Las abundantes no-
Meses después, olreci una versió¡ del capítulo I tas a pie de página reflejan mi deuda y mi gratitud,
en una charla en la universidad de Lund, dicté los aunque estoy seguo de que estas son mucho mayo-
capítulos I y 2 en las conferencias Broady de Esto- res de lo que puedo marifestar.
colmo, y el capítulo 3 en una de las charlas del «dia Para conclui¡ dedico este libro ami amigo Alan
exegético» en la conve¡ció¡l anual de la Sociedad Segal, quien ha puesto todo su empeño en def¡nder
Fxegética de Upp"ala. Agrade,,co a K¿r¡ S) reni que y demostrar que el Nuevo Testamento constituye
organizase el itinerario, y doy las gracias a Thomas un importante conjunto de fuerites para el estudio
Kazen, de Estocolmo, y Bengt Holmberg, de Lund, histórico de la tradición judia del Segundo Tem-
los cuales se encargaron de los prcparativos en sus plo, Io cual es también un objetivo fundamental del
reslrectivas ciudades, y a todos los colegas escandi- programa Deichmann.
navos por su calurosa acogida.
Igualmente presenté los tres capítulos en las
conferencias Paddock del Semina o Teológico Ge-
neral de Nueva York e¡ octubre de 2004. El doctor
John Koenig me propuso para ello, y también doy
las gracias a sus colegas por elegirme como confe-
renciante de ese ciclo. así como al doctor Robe¡t
MulLn. en parliculat. por supervi\ar l¡ orgdniT¿-
ción y por hacer que mi visita fuese agradable y en-
rretenida. Es un honor h¿ber.ido in\itado a unir.
me al ilustre elenco de conferenciantes de este ciclo-
el cual incluye a William Temple y J. N. D. Kelly.
INTRODUCCION

E1 titulo de este libro, ¿Cómo llegó Jesús a ser


D¡¿.r?, es deliberadamente provocadorr . Su buscada
ambigüedad sugierc los dos grandes temas que se
desarrollarán a lo largo de estas páginas.
Por una paÍg el título expresa el asombro ante
el hecho de qug dentro del movimieflto religioso
dedicado a él que se convirtió con el tiempo eIr 1r>
que llamamos «cristianisÍro», Jesús de Nazarct em-
pezase a ser venerado muy pronto y en los términos
más excelsos ¿Cómo lue posible que se llegara a
lratar a Jesús como un ser di!ino: Esta re\erencia
por Jesús incluia afirmaciotres solemnes sobre su
importancia, asi como un patrón de prácticas de-
vocionales en las que él ocupaba un puesto central
y que equivalían a considerarlo diüno. En el entor-
no religioso de la época romana en que vivian las
primeras iglesia§, ¡al de\oción a Jesús suponia en
efecto tratarlo como a un dios. Estaes la premisa de

I En inglés esta pEgunt¿ es m^s e¡láric : gat o" Eaúh D¡.| k-


flr a¿.o,r¿ ¿ C¿d¡, literalmenle «¿Cómo en la ticra Jsús e co¡li¡üó
r un dios'. Para refiejar s! intcnsidad en castellano. habria que re
curir a la c¡prcsión. mu, larga para u¡ titulo, «¿Cóño es posible que
Jesns legara a ser Dios?», o a olras demasiado coloquialei delti!o:
(¿Cómo dcmonios llcgó Jesús a s Dios?» tN. delT.l
14 t trarlútti¿h lñúot¡üttión 15

los capítulos siguientes, rcflejo delesfuerzo queven Aotes bien, este lib¡o constituye un ensayo que
go realizando para estudiar desde el punto de vista pretende desc bir y comprc]irder en tétminos histó-
histórico esta entusiasta devoción a Jesús. ricos y camo un fenómeno históico la d,evoción a !e-
Ello me lleva al segundo aspecto de nuestro am- sús que (según veremos) caracterizó al cristianismo
bt9lto titnlot ¿Cómo llegó Jesús a ser Dios?, es deci. desde un momento (quizá sorprendentemeote) muy
¿cómo, en términos históricos, llegó Jesús a gozar temprano. Llevd a cabo este tipo de planteamien-
de tal condición entre los primeros cristianos? Por to histórico no rigniñca o no e\ige necesaflamenre
supuesto, de acuerdo con la fe cristiana tradicional. desdeñar las cuestiones relativas a la validez y al
Jesús de Nazaret es la encanación personal y hu- sentido que aún tiene Ia devoción a Jesús. oi tam-
mana de la segunda persona de la Trinidad, y senci- poco menospreciar cualqüer respuesta pafiicul¿r
llamente em divino «antes de todos los siglos» (se- a estas cuestiones. Por ejemplo, es posible tratar la
gún la fórmula de los antiguos credos cristianos). devoción a Jesús como un fenómeno histórico sin
Sin embargo, independientemente de la validez de n€gar que también puede rcp¡esentat una respuesta
esta tradicional idea cristiana. el interrogante his- a la revelación de Dios. En cualquier caso, al mar-
tó co sigue vigente: ¿Cómo los p meros cristianos gen de las respuestas a las cuestiones religiosas y
acabaron por percibir a Jesús como un ser divino y teológicas, creo en lavalidez y la utilidad del tipo de
por venerarlo como tal? Se trata de la cuestión clave a[álisis histó co que ofrezco aquí.
que conflgura la reflexión de este libro. A lo largo de Ios úkimos ve¡nticinco años, mas
No me interesa aqui consid,etur la, legitimidad de o menos, he dedicado muchas energÍas a esta in-
la devoción a Jesús. Es esta una cuestión rcligiosa vestigación histórica. En diversas publicaciones -la
válida, pero más adecuada para un estudio de apo- más teciente, ur¡ grueso voh¡men, ,Seiiol "/es¿¿¿/¡J¡a
logética o un manual de teologia. Tampoco me voy a La deyoc¡ón a Jesús en el ctist¡anishlo prímítiNo he
centrar en exploral el sentido de la devoción a Jesús compartido los frutos de dichos esfuerzosr. En el
para el pensamiento y la pÉxis cristianos actuales. pre"ente libro. mucho más breve. me inspiro en csa
Este tema también seria apropiado pam un trata- obra y en aquellas publicaciones (así como en el
do teológico o, quizás- para un estudio destinado a trabajo de un buen número de exegetas de antes y
promover la rcflexión y la piedad cristian¿s. La apo-
lo€¡elrca. l,r refleuon reológica. ) ld conñgurdctón ) 2 L. W H\tta.\o. Lahl Jetrs Chtist: Detútia to Je!ú k Ea ¡?sr
C/,/¡¡iarrr. G¡andRapids - Cambridse 200u (letsión casr.: ,t¿,1¿r J¿-
promocion de la pieddd crislidnu ron. en principio. ,¡tú L,,1^o,tu"a ba.er-l b otu h. p.Di,i,,s¿t¡ñzr\¿
'008, I .r'e r- Nblcdcione. r.r(noF1 c. .ioero e,pe,.¿ti.rrp
esfuerzos plenamente legitimos Pero uo es nucstro
impo Onc God, One l¡tu|: Eatlr Chtistk Detation and A cial
objetivo dedicamos aquí ¿ ello. Mo othei .Min\eapolis 1998 - London 22003.
tett¡lh ^nte
de ahora). Escribo estas páginas en particular, pero Según todo parece indicat duralte su vida Je-
I1o exclusivamente. para aquellos que consideran sús se dio a conocer al menos en algunas partes de
interesante el tema y querrian disponer de una pre- la Judea romana al proclamar la llepuda inminente
)enraciÚn con(i5a de algunas de las cuesrione\ má\ del «rcino» de Dios. A juzgar por muchos de los di-
importantes al respecto. ohos atribuidos a Jesús en los evangelios del Nuevo
Sin duda alguna, la primitiva devoción c¡istiana Testamento, la venida del reino de Dios supondria
a Jesús es un fenómeno que llama la atención, pues un auténtico «cambio de régimen» (por emplear
es admirable en distintos sentidos. En p met lugar, una expresión tipica del discurso geopoliiico ac-
por supuesto, esta gran veneración por Jesús e¡ los tual) y representaría valores y designios claramente
p¡imefos circulos cristianos contrasta enormemen- distintos de los que predominaban en las estructu-
tecon el tratamiento negativo que recibió por parle ras religiosas y sociales de su época4.
de otros durante su vida y después de su muerte. Además de proclamar e instruir sobre el reino
Al principio, Jesús fue probablemeflte seguidor de de Dios, Jesús parece haberse implicado en activi-
aquel ardiente profeta contemporáneo suyo que dades que provocaron que se le prestara c¿da vez
exhortaba al pueblo al arrepentimiento y que era má\ alención. pero que estabaD destinadas princi-
conocido como Juan «el Bautista». Sin embargo, palmente ¿ mostrar, en cierta medida, el poder y
tms el arresto y ejecución de éste a manos de Herc- los propósitos del reino divino que anunciaba. Esas
des Antipas (el dirigente de Galilea respaldado por otras acciones incluian el conrocar en lorno a ci
Roma). Jesús descolló como una 6gura cuasipro- a un Brupo de seguidores. la labor de mae\tro ili-
fética por derecho propior. Enseguida se convirtió nerante y la adopción de posturas controvefiidas
en un hombre controvertido y polémico para mu- frente a algunas cuestiones de praxis religiosa. Tan-
chos -tal vez la mayoría de aquellos que tuvie¡o¡ to sus seguidores como sus advelsa os observaron
la oportunidad de conocerlo ) lo tomaron en serio; que Jesús era capaz de realizar sanaciones milagro-
y sigue siéndolo hoy en día.
4 El inlerés conlemporáneo en la ilNesligació¡ hlsló¡ica sobrc
3. Este Jua¡ (el«B¡uústDr lue lo sxficienlenentc dsslacado e¡ lc\.. c.dr¡',o rl,r'ul.l.ee ru'i-,1de D'bl(.crun.. re.rcn.¡
la .rudca rora¡a de coúie¡zós del siglo I como para ser in.luido qne se ocupan del teúa. P¡ra o¡¡ prese¡t¡ció¡ de Jcsús lcgiblc y
en los evaieelios (por qenplo. cl la ejecución de Jnan rclalada por sólidamenle basada. ct S. McKnight.,.l ¡r',
¡,irú"/¡r /r¿r.l 7lt¿
Marcos en Mc 6, 14-29) y por el hñoriadorjudio dc la antigüed¿d T!.hn¡gs 4 I¿i6 jt
Ndtí.n¿l C,¡&,\/, Gnnd R¿piü 1999. Para
Joselo(,.1,,. 18. ll6-ll9),aunqrcnosiemprcsclcp¡eslalasuñcie¡te una reflexión critica sobE algun¡s tendencins de lá ex¿gesis actu¡l.
alención eD los erudios acadéni@s ¡¡odú¡os sobre el ninisGrio ct D. C. Allison,./esrr./ r\2.u¿1h: Míllc ar¡an Praph¿t.Minne¿
de Jesús Para la información básica. ci. P W HoUe¡bach. J¿r, ,r? polis 1998. Aú¡ nás ¡{ientc cs cl monumental esndio de J. D. G
A¿p,irr, en D. N. Freedman (ed.). An hot B¡ble D¡ctia ary |ABDI lll. Dnnn, Je\us Re'tehtberc¿, <itand R-1pids 20011(versió¡ caf.: ./¡5úr
NeN York 1992.88r-899. n.,¡lalo, Estella 2009).
1E tnttudttc¡óh
Inltudt .kú lq
sas y ot¡os hechos que ponían de maniliesto un po-
los individuos de baja clase social, especialmente
der sobrenaturalj. para aquellos considerados culpables de amenazar
E¡ vista de ia cercanía del reino de Dios y de los el gobierno de Roma. El objetivo no consistia en
cambios radicales que esto conlle\¡aba, pareoe que acabar sin más con la r ida tlel condenado, .rno cn
Jesús instó a sus oyentes a teformar consecueúte-
degradarlo y humillarlo públicamente. La crucili-
mente sus actitudes y su conducta, y ello demaúera xión estaba desti¡ada a mostÉr a cuantos la pre-
urgente: «EI plazo se ha cumplido y se acerca el rei- senciaban (por eso se desarollaba como un espec-
no de Dios; convertios ycreed en el evangelio» (Mc táculo público) las consecuencias que acarreaba
1, 15). Debían vivir su vida en el «ahora» con l¿ alre\erse a de¡afiar la autoridad romdn¿'
vista vuelta hacia la l'utura (pero inminente) mani-
Sin embargo, y con todo en contra, como debió
festación ple¡a del señorío de Dios.lacual también de haber pa.recido en aquel momento, en el caso de
debia configurar su conducta. Jesús lacrucifixión l1o tuvo el efecto deseado por sus
No es esre el lugar para ol'recer una exposición promotores. La forma de su ejecución ciertamente
más amplia del mensaje y de las metas de Jesús, y
indica que Jesús se había convertido en objeto de
tampoco es necesario hacer tal cosa. Para los fines una gÉve hostilidad. Pero su horripilante muertc
de este libro, la principal cuestión que ha de tenerse
en absoluto supuso el fln de la polémica que había
en cuenta es que las actividades de Jesús sin duda
encendido respecto al modo de interpretarlo a él y
provoca(on respuestas que variaban desde el segui-
a su mensaje. Por el co¡ltfatio, con sorprendente ve-
miento frel hasta la oposicióü letal, y que estas re- locidad, la controversia siguió crcciendo y sus dis-
accione5 que iuscilaba ru\ ieron mucha más impor-
cípulos empezaron a mostrar un grado de devoción
tancia de 10 que en un principio se creia. hacia él mucho más sorprendente. A los pocos días
La oposición letal se manifestó en el aresto de o quizá semaDas de su cnrcifixión, los discípulos de
Jesús, en su denuncia por las autoidades del Tem-
Jesús comenzaron a difundir la asombrosa alirma-
plo de Jerusalén yen su brutal ejecución bajo la au-
ción de que Dios 1() habia resucitado de la muerte y
toridad de Poncio Pilato, el prefecto romano de Ju- lo había colocado en la gloriacelestial como Mesías
dea. Dentro de los tipos de pena de muerte que los y lo había constituido como instrxmento de reden-
romanos aplicaban,la crucilixión se reservaba para
cion. Ademá5 l loquee.aúnmá.llamari\o ,cs¿s
afi¡maciones vinieron acompañadas por cl desa-
5. Los exegehs han pÉfe.ido centrarse en ias ensñanzas deJesús,
elndiendo estudiar las ú¿dicioncs de sus a.1os oilas¡osos. Unade las
excctrciones acxElcs es G. H. Ttrrlf.lree, J¿§6 tt¿ E¡atus¡: .,1 (:añ¡ibu-
r¡o b lk Shldt.J lk Hntu¡.a1"7errr, Tübnrgen peabod, I93
6. M.l7en9cl. Ctu.l|¡x¡oh in the Arci¿nr ttbrkl and th¿ Fa ! al
r¡¿ M¿sr¿s¿ o, ¡/,¿ C/oyr, Philadelphia 197?.
2A lhtu¿ú.(iti I|tuth..ión 2l

rrollo de unas prácticas devocionales en las cuales y, en ocasiones, complejos esfueüos rcalizados por
Jesús ocupaba una centralidad sin precedentes. Por parte del cristianismo p mitivo con el fin de aÍi-
ejemplo, la invocación del nombre de Jesús forma- cular la doctrina acerca de Jesús y de Dios en los
ba parte del proceso de iniciación de lo' primero. siglos siguientes.
circulos de aquellos que se identifrcaban como se- No es posible ocuparse en este libro de cada uno
guidores suyosr. En resumen, muy poco después de de los textos y fenómenos implicados Voy a centrar-
Ia ejecución de Jesús. sorprendentemente sur rgui- mq pues, en algüros temas históricos fundamenta-
dores empezaton a venerarlo a un nivel que excedía les, a cuya luz creo que será más lácil considerar el
con mucho el tipo de relación que habían mante- significativo número de 1os que quedan pendientes.
üido con é1 durante su vida8. Como mostra¡é más Subrayo que me ocupo de asuntos y cuestiones his-
adelante (sobre todo en el capítulo 2), en los testi- róricas. por lo que noespero niúgún posicionamien-
monio. mas ant iguos del mo\ imienlo cri5tidno que to en particular por parte de1 lector. El horizonte
han llegado hasta nosotros (unos textos esc tos cronológico se limita aprcximadamente al siglo I y a
apenas veinte años después de la muerte de Jesús) coñie¡zos del siglo II, dedicatrdo especial atención
se advierte una devoción a Jesús en grado sumo, a los testimonios más antiguos y a las transforma-
como algo ya consolidado en ese momento entr-e ciones del siglo I.
los grupos de seguidores esparcidos por ulra exten- Por supuesto, el mio ro es er absoluto el p mer
sa área geográfica. esfuerzo sedo por abordar estas importantes cues-
Esta devoción a Jesús también resultó trascen- tiones históricas. A lo largo de las últimas décadas,
dental para el c stianismo posterio¡ lo cual cons- la investigación académica ha probado diferentes
riluye otro poderoso mori\o pdr¿ prestar una cui- enfoques. EÍ el capitulo 1 repaso criticañente dis-
dadosa atención a las cuestiones de cómo y cuándo tintos planteamientos históricos o entados a com-
prender la aparición de la de\oción a Jesúi: asimis-
se desarrolló. De hecho, pienso que la intensa devo-
mo, señalo los problemas de aquellos que encuentro
ción ¿ Jesirs que yavemos expresada en los testimo-
insatisfactorios y esbozo los ¡asgos úás destacados
nios más antiguos del joven movimiento cristiano
del enfoque que deñendo. Me centro en las altema-
exigió y en buena medida conflguro los decididos
tivas de la exégesis actual y en sus reprcsentantes
más destacados. Este capítulo serviÍá a los lectores
1. L Haúñan.«lh.a the Nnnc ol tlu Lotul¡cs y: Da?thh ¡b !h.
¿r¿r4 Crr{¡, tsdi¡burgh 199? para situar mi reflexión dentrc del «mapa» del de-
8. L. W Hurl¿do, ,C,-¿r¿ r, ¡¡! Hk¡atid .l¿ t,¡ dñ.l Eal! Chtir bate académico actual. Lo más impofiante en este
,i¡¡ D.prlr¡: Journal lor úe Srudl, oi the Histo¡ical Jcsls I (2003)
l3t-146 capitulo primero es que la púmitiva devoción a Je-
22 ttntu/u.l.i¿n l ¡odul.¡óh 23

sús constituyó un l¡nómeno notable que requiere En el capítulo 3 reflexiono sobre algunas de las
un serio esluerzo para interprctarlo desde el punto repercusiones sociales y po¡íticas que la devoción
de vista histórico. a Jesús tuvo para los primeros cristianos, particu-
En el capÍtulo 2 continúo con este tema, expo- larmente las consecue[cias negativas, los costes
niendo los priücipales testimonios y factores que, a sociales que acarreaba ser cristiano en el periodo
mientender noc obligán d conremplar ld aparición primitivo. Resulta razonable suponer que el grado
de la devoción aJesúscomo un ¿contecimiento que de repercusiones flegativas experimentado por los
inicialmente tuvo lugar er? ?1 .r?r¿ d¿ los círculos cristianos variaba, y sin duda no todos los creyen-
de judios piadosos de la época del Segundo Tem- tes se vieron sometidos a todos los tipos de expe-
plo. Es decir, en ese sentido, la devoción a Jesús riencias y tensiones que señalo en este capítulo. En
apareció históricamente como una innovación del cualquier caso, rcsulta obvio que muchos cristia-
judaísmo de1 Seguldo Templo. También subrayo nos tuvieron que pagar costes sociales por su fe, los
en este capítulo que, en las cruciales primeras dé- cuale\ iban de5de el ridiculo hasla una oposic¡ón
c¿das del joven movimiento cristiano, la condición más dolorosa por parte de sus farülias o de grupos
exaltada de Jesús se proponía sistcmáticamente en sociales más extensos. Y algunos cristianos descu-
relación con el Dios ul1o de la tradición bíblica. La b eron que su fe podía acarrearles problemas in-
devoción a Jesús fue combinada colr una firme ac- cluso con Ias autoridades politicas (normalmente,
titud monoteista que promovía el desprecio de la las de funbito local). Aun así, en un principio este
paÍicipación en el culto a las numerosas deidades extremo resultó, al parecer, bastante infrecuentq si
del entomo religioso romano. No obstante, en los bien a comienzos del siglo 1l la situación adquiriría
primeros grupos cristianos esta postura exclusi- tintes más inquietantes, al menos para algunos di-
vista dejó un espacio a la vene¡ación de Jesús. En dgentes cristianos.
cualquier caso, los primeros crcyentes no consen- Para concluir. e.pelo haber sido claro en mic
tían que se les acusara de ado¡ar a dos dioses. In- planteamientos, justo con los exegetas con los que
sistían en que la condición exaltada de Jesús «a la dialogo y acertado a l¿ hora de rcflejar cuán e\-
diestra de Dios» habia sido confirmada por el Dios lraordinaria e\ la primitira deroción a Jesús.
uno, y contemplaron esta veneración a Jesús como
una prueba de obediencia a la voluntad de Aquel
que había concedido a Jesús la gloria celestial, con
la intenció11 de que la creación entera lo aclamara
como Señor.
212
,t 378a
f . /t") -2.t3 /
I

¿CÓMO ES POSIBLE QUE JESÚS


LLEGARA A SER DIOS?
PLANTEAMIENToS soBRE LA DEvoclÓN
A JLSÚS F\ tl ( RlSllANlsMo IrRlMlltvt)

En toúo al año 112 d.C., mientras se ia como


legado imperial extraordinar¡o en la provincia ro-
mana de Bitinia. Plinio el Joven esc bió una fas-
cinante carta al emperador Trajano. En ella infor-
maba de cómo trataba a quienes eÉÍ denunciados
como cristianos, y de lo que habia desq¡bierto acer_
ca de sus crcenclas y actividades
Entre la información que les sonsacó mediante
brufales interogatorios, frguraba que un elemento
destacado de sus asambleas era «cantar de forma
antifonal un himro a C sto como a un Dios»r.
EI te.timonio de Plinio sobre la le ¡ Ia praxis cris-
tian¿s primitivas rcsulta airn más notable por proce_

1. Pli¡io el Jo!e¡. Ep. l0- 96 Sobe es1e anlor. cf. M. P McHtr8h,


Pti"r rhe voukzet. en E fet?!\on led-), Enc!.lor¿d¡a ol EurU Chtie
r.,¡i,r I on¡on loo8.a.l8 I'inio n,'e. r. l.\e
rn ji'rc.ir.'ñecon ", Prueba
er dc., rol'o oe la r r nper h¡c; l''
er.cldcroo "'ol'¡n.'
c¡istianos. Tanbién es interes¿nle la rcspuera de T¡ajano u h carra dc
Plinior cl.I Srelenson Gd.).,.1 |iew EÁebia: Do.u»1¿ ¡s lllusttut^¿
althe ktút! al the Church ta,! a .1J7, Lo¡don 197'1, I l_ I5
2ó )Cótna lcp¿ J¿sri¡ ú \¿t Di.tl D?tt(ii)n a Jesús en el.t¡stia isno Fi titro 27

der de un testigo abiertamente hostil. Para nuestros Sin duda, la fe en que Jesús es, en ciedo modo,
flnes,lo fundamentai es que atestigua la centralidad divino y la consiguiente praxis de tratarlo como ob-
de la figura de Jesús en ]a primitiva piedad cristiana jeto legitimo de culto h¿n caracterizado ¿il cristia-
y que refleja claramente el hecho de que en los pri- nismo a Io IarBo de lo. §iglos. Ahora bien. ¿cuán-
meros grupos cristianos Jesús recibía el mismo tipo do aparecieron esta le y esta praxis devocional. y
de culto que se tibutaba a una deidad. cómo debemos entenderlas en términos l?r-rlól¡¿os?
Además, Plinio asegura haber constatado que ni Los exegetas han prcpuesto distintas rcspuestas pa-
bajo amenaza de rnuerte res ultaba posible persuadir ra estas cuestiones; yo mismo llevo años dedicado a
a los que eran verdaderamente cdstianos para que buscar rcspuestas y a apoyar las que considero más
venerasen a los dioses paganos, o la imagen del em, convincentes. En este capitulo repasaré brevemen-
perado¡ o para que maldijeran a Jesús. Asi pues, la te algunos de los principales planteamientos de la
gente que tributaba talveneración a Jesús distinguía e\égesis conlemporánea en tomo a eslas cue\r ione\
claramente su orientación religiosa del entorno re- e indicarg a grandes rasgos, por qué preflero la pos-
ligioso de la época, y estaba dispuesta a pagar con tura que adopto.
su vida tal actitud. Su negativa a adorar a los dioses Las ideas que deflendo aquí reflejan y se basan
paganos recuerda la antigua p¡axis monoteista ju- en el trabajo de otros estudiosos actuales. Con las
dia, de la que se derivaba la postura c¡isti¿na. notas a pie de página he que do poner de manifies-
Por consiguiente, los cristianos a quienes Plinio to que dependo de ñuchos exegetas que adoptan
interrogó combinaban esta actitud negativa hacia enfoqueq más o menos simjlare: con los que coincr-
las numerosas deidades del mundo romano con una do. Asi pues. las ideas que soslenBo en eslas pigin¡¡
singular disposición a considerar a Jesús como dig- no se me deben atribuir solamente a mí.
¡o de culto. Todo ello convierte su devoción a Jesús
en un fenómeno muy llamativo, pues no significaba
sin más su inclusión como una lueva ligura divi-
L EL culTo A JEsús coMo DESARRoLLo EvoLUTrvo

na en el ranado elenco de Llioses ) semidio\e. que La pdmera observación básica desde la que de-
configuraban el panteón pagano. Por el contrario, bemo" pafiir e. que. en el conle¡to de loi e5crúpu-
el culto descrito por Plinio equivalia a elevar a Je- los monoteístas deljudaismo antiguo (que los pli-
.ús. de modo sorprendenle ) .ingular. al mismo ni- meros seguidorcs de Jesírs heredaron de la matriz
vel de veneración que los cristianos, por otra parte, religiosa judia del movimiento cristiano), el culto
reservaban exclusivamente para e1 Dios uno de la a Jesús constituye un fenómeno realmente extraor-
tradición bíblica. dinario. Asi pues, resulta del todo comprensible el
28 ¿(:¿no lesó J¿!ús a sü D¡os'l D.\Dt¡ót t J(e^ en.l.ritlidh¡ úo tt¡tti¡¡ra 29

que diversos estudiosos hayao visto esta devoción no de modo e\clusi\o) a lo. e-iuerlo- prograrná
a Jesús como algo concebible únicamente como un ticos de la llgura conocida como el apóstol Pablo
desarollo evolutivo que, en cierto modo, estab¿ (Saulo de Tarso), en torno al año 60 d.C. (es decir
\inculado¡r la ndluralezacambranlcdel mo\imien- unas tres décadas después de ia ejecución de lesús)
to cdstiano a 10 largo del siglo L Los detalles va- se establecieron pequeñas agrupaciones de creyen-
a¡ de un exegeta a otro, pero el denomi¡ador co- res en dr\er\as ciudades del Aira ) la Crecia roma-
mún de las propuestas evolutivas es la afrrmación nas, y (me¡ced a la actividad de otros creyentcs en
de que el culto a Jesús como ser divino no pudo buena medida anónimos) en otros silios clave como
habe¡ fo¡mado parte de la pauta devocional que Antioquía, Damasco, Roma y quüá también Egip-
caracterizó los est¡atos y ci¡culos más antiguos de to. Asimismo, especialmente en estos lugares de la
judeoc stianos. Para poder valorar tal idea, es pre- diáspora, el movimiento cristiano incluia un cre-
ciso conocer el modelo fundamental del desarrollo ciente número de gentilesjunto a un núcleo estable
del cristianismo primitivo. Asi pues antes de con- e iniuyente de creyentes judíos. Hacia las últimas
tinuat y pensando en quienes no estén familiariza- décadas del siglo I, no obstantq los conversos gen-
dos con este tema, voy a ofrccer un esbozo. tiles probablemeÍte supelaron en cantidad a los ju-
Lo que se conünió en el -cristianismo" primi- dios por un amplio margen. y las tran5formaciones
tivo surgió como un pequeño pero vigoroso grupo acaecidas en el seno del judaismo del periodo poste-
mesiánico entrejudios de la Judea romana,, exten- ¡ior al 70 d.C. conlleraron un rechazo cada vel má5
diéndose rápidamente más tarde a localidades de la intenso de los cristianos judíosa. EI1 esencia, de una
diáspora judia donde habia personas que no etan
judios («gentiles») entre aquellos captados/conver- er oóe rHcn 8. 2o-40r. \ cl de Per o en .r." deL cen.L ió '1-
i o
.o c¡.'
re'ro 110, I ¿8r eflcidr rá nre.en.r¡,le tse.r.le' -t y¿ co _
tidos (en un principio, tal vez, ent¡e aquellos genti- la fe c.Ñián¿ habia es¡ado prcccdida por su interés por el judaismo.
,1. Suele pensaAe que tras.l año 70 d.C. los l udeofiisti¿nos sc
les «tem€rosos de Dios» que se habian interesado \Frcn mlr ore.ior"do. p.'o rñ. pdrd qúe 'o¡prcrd . {
Icsús o con ld conunidad judia. Hay"d,o. referenci¿s a crerentes ludios
por la religión judía a partir de sus contactos con exluhados de lds sin¿goe¿s en el claneclio de Juan (9. 22: 14, 42i
judíos de la diáspora)r. Gracias especialmente (pero ró, 2). Los exegetas d¡cuten sil^ Bitkhdt hd-M¡n¡h l\a <benli.ión
conta los hcrcjcu, duodécin¿ bendiciór de !a oración de la sin¿go
ga .t/¡c,,"¿¡ ¿irli) se dingia co¡lra los judeocristianos Pa.a !¡a
2. Enelsiglold c.la provincia romana de «Judea» ¿barc¡ba el defe¡sa clásica de esta tesis, cl- J- L. M^try., Hinnt! ún¿ Th?ú/ú!)
1efti1orio póreriormenle denonrinado «PalestirD, que coúprendia , rl¡¿ ¡D,r¡ Grv¿1. Nasüville
)19?9. 31 62i \\l Horbur). I¡¿ a¿n¿'
las h¿dicio¡ales úrcas de Galilca. Sañariayludea ltun af nk Mih¡ñ dnd Eatq J¿r¡sh-cl¡¡liun aoht tuts!: to¡tn t
3. Pára unarcflexión sobE las dive¡es respueras de losgentilcs oi TlÉological Studies 3l(1982) 19-61. Pero ct R. Ki,¡clman, Ir¿
I
¿ la religión judia cn ópo€ rcman¿, cl S. D. Coh r, c/os¡ag ¡¡¿ 4Birkat HtMinnn» uhtl the Latk aJ Eri.tun.(lor un AntiCht¡n¡¿t
Bo"ndarya d B¿..tn¡ng t,re§: H¿ ¿¡d Theolosical Revierv 82 ( 1 9 8 9) Pr¿wt ¡n La¡c Anlntuity,enE P SddeN y ol¡os (eds.). J¿r¡, ¿,1
l3-311. EnlosHechosdc losapóstoleq los relátos de Felip€ y el clnuco Cht¡st¡dn Self-D¿firition 11, Phi!adelphia 1981, 226 2,¡,1
l0 iCó bll¿& k,\útt \u Dr)rl tu 1.¡ nnt a .n\ti\ ¿n t I ¡ t¡na t^rr)ptú ¡tit) al

u otr-a ibrma. lodas las p¡opllcstas de que la «divi- Es mériio de Bousset h¿bcr comprcndido quc lo
nización» dc Jesús fue el producto de una evolución quc ól dcnominaba el ((culto a Cristo» (el culto a Je-
presupoDcn y recurre11 a] contcxto fundamental quc sirs como divino) surgió en fechas tempranas6. Con
quedó conligurado por la dispersión geográfica y el t,.tlo..o.leni¡ que no si rernont¿bir i Io\trupo\ori-
\'aLla \e./ rnJyor comp,,nenre gen r il der ( i\liant.mo. ginarios dc judcocristianos en I a Jude¿ romana. M,ls
asi como por la;r0uencia cada vczmenor y elpapel bien, Bousset pensaba que la «divinización» de Je-
cada vez más reducido de los judeocristian os. sús se debió esencialmenle al iñpacto del ,lmbienle
La formulación más influyente de esta idea sur- religioso pagano, que tuvo estc cl¡cto cn los circulos
gió a partú dcl impresionante trabajo cientifico lle- cristianos de los principales centros de la diáspolil,
vado a cabo por un grupo de estudiosos conocidos como Antioquia. Asimismo, veia esta translorma-
como la /e/4!a¡dr.rg¿.\.¿ícl1tl¡che Schule \Escuel¿ de ción como un lamentable desvio de lo quc scgúr ól
la historia dc las religiones), quc floreció durante cra la f'c de la «primitiva comunidad palestina»; en
las últimas décadas del siglo XIX y las primer¿s del esta, Jesús eraveneÉdo solo como el«hijo delhom-
siglo XX. En pa¡ticular, el estudio lrecüentemente br< ron.tituido por Di05. una frgura me.i.l nica .iuc
citado de Wilhelm Bousset (],r'l¿s C¡¡¡-\tu.r (1933) rctornaría pronto dcsde su lugar exaltado en elcielo
-'\l(nia.lue el culrñ I Je.ú- surgló cn In. primero- paft traer la rcdención deflnitiva. Hablaba de los
círculos «helenisticos gentiles», entre los cu¿les el «aspectos dudosos» de la veneración ttibutada a Je-
trasfondo de la veneración pagana a los semidioses sús en esos círculos «gentiles helenísticos» y dc quc
y héroes divinizados podia h¿ber proporcionado la «la sencilla fe en Dios se convirtió en algo sobrecar-
atmósfera. el modelo y el influjo decisivoss. Bous- gado y complicado alintroducirse elculto al Kyrios
set postulaba quc tales grupos de cristianos gentiles Christos». Sin ernbargo, reconocía qlle «habrá que
existieron en Si¡ia cn las décadas centrales del si- admitir que se produjo por una ncccsidad intcflra»,
elo T. A \u J.Icro, lue l¡ le r<ligrosa dc cso\ cri.ria- pues el ambiente religioso lo exigia y estas «comu-
nos gentiles helenistas la que también configuló las uiJaJe. helrni.tirir- genlile- d(hi,rn (ornferi- cn
creencias del apóstol P¿blo, quien. a través de su mi- el mercado religioso de la época introducicndo una
sió11 a los geDtiles, consiguió que la vencración a Je- dcidad p¡opia7.
sús como alguien divino se difundiese úpidamente.
6 Los csttrdiosos suelen c¡nplear el ténnnio «cullo» pnrn rlc
rnsc a liadora.ión lomal dc una dcidad Que cn el nnrndo nnlisuo
5. §l Bous{t, (1,i¡ Chnstos ti¿\thnh , ¿tt (hrisuttlaub. ! !
co¡ll.vaba ¡ormalmcntc sa.r'ifi.ios x la dcidad). lx Dalabm ncul-
,"t ¿d Anliitu." ¿( <-htiút fi,,r¡¡:!/r¿,¿¿,J.Góitlnse¡ l9Ll. rl921. lual), l)ar¿.aractcrizar las accioncs vinculxda\ con ¡icho úulto. En
Cilo l¡ \eNión inglcs¡: ,(rr¿r a/¡r6e,1r,l lt¡t",).;l th. B¿¡.1 nj csc sc¡tidocDrflcodichos tórniinos cn c($ ¡ágnras
dtr¡n li."i lL t qiuilq! al Chl¡r7l¡rr ¿, /¡.,rr¿!. Nasl¡iue 1970 7 W Boussel (rrn,\ ¿r¡l:v,\ l5l
i2 :Onno lei ¡\úr t \r Dn^.| D?tu.ntkr lr:ú\ln¿l¡'¡ttu.tt .t r¡¡tu JJ

El óxilo que tuvo la idea de Bousset y su influjo sin er¡bargo, a pesar de toda su considerable erudi-
en Ias opinioncs posteriores se dcbió en parle a la jion. lrrb¿j:rb:l cun una \ l.lon bJstan lc irnp..ci.J ).
irnp¡c.iond ntc el rJtctón q r( ld rc.pirlJirbh. pero .rn cn cierfa medida. simplist¿t de 1a historia dcl crislia-
Jud.r ranrbrén .r qL. erd .rtlJjtr\J r prirncfa ri,la nismo primitivo. asi como de la tradición judía de
Cierr¡men'e. r(\r,'lI dit...l ir nivc¡ inrU i!o imirgi lx ópoca ronl¿lna o.
nar quejudios piadosos de la époc¿ hubicran acep En cualquier caso, el planteaniento dc Bousset
tado una segunda figurajunto a Dios como objeto .i¿ue 5rendo dcl¡ndrdo con lipcr.l. aLlapldctonc. cn
legitimo de culto en su pat¡ón de devoción. porcon la literatura académica actual. Por ejemplo. Burton
siguiente, la rcffexión académica posterio¡ encont¡ó M ack postula grupos anónimos de cristianos en Si-
decididos delensoles dc la postura de Bousset. o dc ria. entre los que supuestame¡te se originó el «culto
variantes de ella. De hecho. incluso en dclermina- ¡ Cristo». Por otro lado. Mack establece una clara
dos circulos simplemcnte se daba por descontado Ji.rinLión enlre e.o5 (irculos ) Ios seguidore\ rll-
quc e.tc planleillniento,,iecl¡ la crpllc¿rion mas ginales de Jesús en la Judea romana, pala los cua-
accrt¿da y ob\ria de lo sucedido. lcs, presuntamente, Jesús eaa tan solo uD macstro
De roJos moJos h¡ce mu. dc \elnle año\ pu\c que servía de inspiraciónir. A prime¡a vista puede
de ¡elieve algunos problemas fundamentales que lratarse de un planteamiento plausible, pcro en la
planleaba cl estudio de Boussct y plantcé que todo nledida en que consideramos eltema más detenida-
este tema requeria un nuevo y completo análisis8. mente. Mack solo puedc delenderlo negándose de
Dumnte estas décadas, he mostrado junto co¡ otros cididamente a tratar todos los testimonios sobre el
e.tudio.o. q ue lot te\timonios q ue posecmo{ e\teen origen del cristianismo.
unil e\pltca( ion m;c sali\lirctori¡ .lue Ia proporcio- El exegeia neotestamentario británico Maurice
nada por Bousset- En el segundo capitulo de este Ca*() ha ufreiiLlo Io que con.titule unr \.u'i.rclon
lrbro r.boz.r l,r tlelcn'a de olro punto de \i\td que algo más significativa del planteamieDto dc Bous-
hc presentado de fbrr¡a más cxhausti\,a en otra de set. En esencia, Cascy sostiene que la noción de quc

mis obras'. A decir verdad. Bousset era un eruditol -lesús era divino solamcnte pudo surgir a miz del
impacto de la eutoidentilicación gentil», a conse-
E- L $l llrú¡do. \r¿, ?i./¡¡,rt ¡ aht .1 (t jlntu¿.1 B.ú:
nr\ /,/¿dr?r'l heolonicxl Strtrties :10 r tL)rql1t6-1tl
^tolrsr l0 Ct micrilic¡ de la presenlación qu. h¿.. Uou$et dei i¡terés
9 111-. t..tl k!6 ahtit: D.túh, h tu\u\ ¡n t)ttt Lh nrnr (ld judahño antiguo por los ángelcs ) l¿s figur¡s «ñedl¿dorn$, cn
/_1. Crand R¡¡i(h 200:r (lcNiónc¡st: stiitt tusuttño. Lt ¿rrú
ntn t
r.. ül Hurndo, On¿ G,¿¿ O,¿ ¿. 1Lant(h¡AtúnD(vnnndndln-
.tutú¡.n ¿ oirn¡nt! t. tun l¡,r.Sa[,nn.cn]008),ehespecialp 5 t8 t¡( Je\ ish Mú .¡ht¡n. Lo¡don ':l)0:l l.¡,¡7
¡
l\e^roncNtr p.32-18)p¡r¡.ornc.trrlosrdicion¡LcsrobreBoi¡$elv l\. B. L. M¿ck. ,,t lllyth t)l lknú¿h«: M$k ud Chr¡ttun Ott
.i"r,....1..1' J. .ul- .1.' I I n I., dc\ñ. u.. t..u c¡nr. Pbiladelplna 1988.
34 ;d"b lqt lr\il\n \¡ D¡a! Drt.ti¿r tJ(\útln (1t'i\tirni\nt) tt¡nitio Jj

cuencia de lo cual alega hubo una mayor dispo- A mi cntendcr. csta es una de las grandes dificul-
sición enlre los crisfianos gentiles a aceptar más de tirdes que presenta el argumento dc Casey Como
un objeto de culto. A iuicio de Casey, en la medida iotentaré mostrar con más deteniñiel1to en el si-
en quc los convemos gentilcs. supuestamente menos guiente capitulo, los datos cronológicos no rcspal-
sensibles a las inquieiudes mono¡eistas, acabaron dan iácilmente la tesis de que la devoción a Jesús
por ser una parte cada vez m¿ryor y más influyenle como alguier divino surgió alinales del sjglo l. Más
dcntro del c stianismo en las últimas dócadas del rccientemente. Casey ha reconocido que en las pri-
siglo I. constituyeron cl factor clave que permitió neras décadas del movimiento cristiano se percibe
la divinización de Jesús r. Casey arguye que la plena «un fuerte desarrollo del monoteismo». pero insiste
divinización de Jesús se hace (ealmente patenfe po¡ on que «no hemos alcanzado los origenes históri-
vez primera en el evangelio de Juan, que por lo ge- cos del culto a Jesús, si bien se han dado algunos
neral se crce que fue compuesto en algún momento p¿sos en esa dirección»'r. Si1l embargo, desde r¡i
de la década de los ochenta del siglo L punto de vista,la sutildistinción que Casey trata de
Por lo tanto. al igual que Bous5el. C¿sey enlien- cstablecer resulta sospechosa, y sus esfuerzos por
de que el culto a Jesús se debió básicamente al in- limirar la imnorranci¿ de Ios fenómenos primili\o.
flujo de ]a praxis y dc las ideas religiosas paganas, Do son convincentes. A mijuicio, Casey no ha sido
mediada( ) arllculadar a rrarés Je un numero.ig- capaz de reconocer adecuadamente Ia imporlancia
niñcativo de cristianos gentiles que no estaba¡ ade- de la devoción a Jesús, la cual comprende tanlo
cuadamente convertidos ni seüsibilizados hacia las creencias como prácticas devotas y es ya evidente
inquietudes judias sobre la singularidad del Dios en las luentes cristianas más antiguas que han lle-
de la tradición bíblica. gado hasta nosotros.
Por otro lado. deberiamos advefiir que, en con- Como Casey, también James Dunn otro exe-
traste con el esquema de Bousset, Casey sitúa l¿ geta británico del Nuevo Testamento de nuestros
a¡a|ición Je un Jc'u. verJ.lJeramenlcdi\i1o !ar¡a5 dras ulirma que eliulto:r Jt-ú..urgin for rcz nri-
décadas más tarde, en e1 grupo cristiano que refleja mera hacia llnales del siglo I, y apuut¿ igualmen-
el evangelio de Juen, no en los presuntos círculos tc al evangelio de Juan como aquel que olreoe el
de cristianos «hclcnisticos gentiles» de Antioquia,
co¡ro hacia el cxcgela ¿lemán. rl P M Cañr. ¡r,¡,rr¿¡s,, ¡,^hit u¿ Clv^la¡oskal Ddt
b?"t( tt ¡n lt( Pnrlikr <:h,&h.r, c. C c Newnran - J. R Darila -
C. S. Lewis(eds ), ¡/¡..k/¡l\l¡ Raútú (:ht¡n.losn¿l ú.n nki: : ht
t 2 M. Ctse-r. Ftuh1 .1¿¡ i\h Prút,lt!¡ ¡a cü1¡!¿ (i.¿: t h? Orisitls
t'.tt lta r th? St .ln¿e||N aorJ¿phk oh thz lritun¡Ld OtiÉ¡n! al ¡h.
unl D.*lopn¿"t tl ]¡.\t tr\|¿n¿,/ al¡r,srr,gl, Cambridge lS9L. l,,,i¡¡)J ,l J¿r¡,. Leide¡ 1999.214 231.
3ó lc¿"to ller¿ J?sús a sa. D¡as? D¿ro(itn a Jetis a el úis1¡d iwo?t¡hitit. 37

p mer testimonio claro de dicho acontecimientor{. cide con Casey en que la prolongación de esas ten-
Para Dunn, como pata Casey, resulta sencillamen- dencias que se hallan implicadas en el culto a Jesús
te inco¡cebible que alguien como el apóstol pablo como alguien divino ha de situarse en los grupos
pueda haber admitido el culto a una segunda figu- oristianos que están detrás delevangelio de Juan, y
ra junto al Dios uno. Por consiguiente, al margen que este hecho debeía datarse en las últimas déca-
de lo llamativ¿s que puedan parecernos las mani- das del siglo I'i.
lestaciones de devoción a Jesús que se reflejan en A mi entendet no obstantq Dunn, al igual que
las caÍas de Pablo (las cuaies se rcdactaron en las Casey, minusvalora la importancia histórica del pa-
primeras décadas del movimiento cristiano), sim- trón de p6xis devocional que ya vemos plenamente
plemente no pueden haber sido expresadas o com- asumido en nuestras fuetrtes cristianas más a¡ti-
prendidas como «culto» eri el sentido de venera- guJr e.critos que nos remontafl a la5 doi primera§
ció¡l de una figura divinar5. décadas del movimiento cristiaao. Dunn está en 10
A juicio de Du[n, si¡ embargo, el desa¡rollo cierto cuando afllma que el culto a Jesús habría re-
del culto a Jesús en buena medida no fue produc- sultado profundamente ofensivo a los ojos de.judíos
to del influjo rcligioso genril y pagano. Acertada_ que cultivaban una piedad tradicional. Sin emba¡-
mente, según mi opinióri, está más dispuesto que go. su lesis de que no ha) pruebas de la opo.ición
Casey a ver el culto a Jesús como una ramificación judia a la devoción a Jesús en las luentes crisliana.
tipicamente cistiana de las dinámicas y tendencias anteriores al evangelio de Juan es simplemente elTó-
religiosas que estaba¡ operativas dentro de la tradi_ nea, coino he demostrado en alguna ocasiónr3. Des-
ción monoteísta deljudaismo del Segundo Templo, de los primeros dias del judeoc stianismo, parece
en la que \e daban intere\antes especu¡ácione\ So- que la devoción a Jesús fue causa de graves disputas
b¡e distintas flguras a las que se presentaba como e incluso de persecución porpa¡te de algunosjudios
agente principal de Diosró. De todos modos, coin- que 10 considemban una molest¿ amenaza a la ex-
¡ \o ob.'"n e. pe.e d d i n I r.. ser e de .. D.iledm.er- clusividad del Dios uno de Israel.
"'
lo' D,', h¡ o muloJo I b ou r, nri.d oe e.orn" r..q r.
rP 9 P ", 11 uotú?J t ,t J4' r- ¿Lola.ict"t,,dt12..
er I B C.een - v't' I F. \.d..r. ¿ v.,7 t a_d,+t ch,i - 11 . J. D. G. Dún, Th. Making .f
ttt. ñiiatJ-\,.r\¿\'a Chtis t.lósr, 446 141 «Ea el
L- - ' t ..,\,att
^¿-../t.tt.-r.-\.at¿,d seno delNuevo Teramento. el de¡arouo ¡o consisle t¿"toen el pa-
Rdpids Carlislc 1994.437-:152 . de' n orotcr¡J.dod u.Dio.gen i.cr"órod. I ip olerdrudro.
5 Po, .'J. D (J Du,r, rh, tk,a,..pt taüt th
ejcló.o n Dio. irJio. es aE ndncnle e." lr"ó:torm".ion r 'o. ¡roh'.rr.
, ,.rr. Grrno R, pd. lolb rer 1998. rJl.ti,o " "t '
que p¡ovocó en eljudahño lo que s releja úel cuarlo cvaneclio lel
16. He rrd.. ro dc e.o, t-nor! ro. J dc u re'. ion -o , cltro
HJf "d.. oa. t¡.¿. o1. 1..-r.,-.o? r ¡. . ibÉn 18. L.1ñl Hutado. Pre-7¿l.:¿: Jetish Opposiriat ¡o Cht¡st-De
;;,",1:,,,,"I r¿¡D, Journal of Theoloeical Sludies 50 (1999) 35-58.
;( tt'n.ll.!t, hyir t r¡ Dt.\l Dtwrrtl o ,r^ ?""1r)titrt¡rn. Drnsili\)

2. Er, culTo A JESúS coMo UN «curlo) lLDio AL l() que denominamos ün «agente principaL). Es de-
MESiASYALoSNIÁRTTRES .ir. cn las primeras l'uentes cristianas, por 1() gene-

Un planleamiento mui, distinto cs cl defendido


lll. a Jesús sc lc vincula con Dios y sc lc otorga una
rondición singular en ¡elación con é1, por ejemplo,
por Williirm Ho¡bury, quicn propone clue el «culto
-mcsi¿s" lcri.to). palabrJ.. o..cicr.
a Cristo» (el cul¡o a Jesús como ser divino) ha de
scr interprelado bistóricamente como una adapta-
\,, de Dio.. Fn Iar ¡nriguas luenres judi¿s. c.re r ifo
(lc papel reservado a un «agente principal» es de-
ción de la veneración que se profesaba en la anti
scmpeñado a veces por un arcángel (como Miguel),
gua IrrLlirión JtrJia J l.rs ñgLrrr. regia. ] me-iánr
otras veces por un relevante personaje humano del
cas v a lo\ m,irli¡c\'. Horburr pcr'rrbe run riir'r,'
prNado (como Moisés o Enoc) y en ocasiones por
que el culto a Jesús no constituye un dcsarrollo
gradu¿l v evoluiivo que dcba alribuirse a los con- uno de los atributos de Dios mismo (como la sa-
!crso\ genlilc\ ) al inllulo rcligro',r del p,rtsani\mo. biduria divina o la palabra de Dios, descritas de
Por el contrerio, plnntea que la veneración a Jesús
lbrma personifrcada). Además, queda también cla-
|o que en la primitiva formulación cristiana sobre la
relleja Ir Inñucnc.a de ¡reccdcntr. ¡ dinalnic¡. )a
operativos en la tradición religiosa del jud¿ísmo importancia de Jesús se ¿similaron y se dio respues-
del Segundo Templo. Horbury sostienc que exislía ta a las antiguas esperanzas mesiánicas judias. No
una lradición dc..culro lriburaJo ir figuras regirs obstante. como adverti en la reseña de una de las
y mesiánicas, y que la veneración a los mártiresju- obras de Horbury, téngase en cuenta lo sigüiente:
díos igualmente ha de ser vista como un precedente El problema es que Horbury define «culto» de un mo-
«cultual)) dc la devoción a Jesús. En suma. Hor- do tan lago (€ inúlil) quc i¡clur-c cualquior tipo dc.cspcro
bury plesenta el culto a Jesús como una variante o relerencia, y luego traia toda expresió¡ y forma de res-
crisli¿na de la praxis y la pe¡spectiva rcligiosas fir- peto/reverenci¿ como equilalentes o como si se explica-
scn muluamc¡rlc. En cslo ignora cl¡¡ny rcal c¡npeño tudio
memente establecidas en la antigua matrizjudia del
{r cri.uano) for Cininr.rir enue l)'o. ) 1.. demu. .ere.
crislianismo primitivo. (incluidos otros seres celesliales, «divinos», del séquiio de
Ciert.rneute. la prrmrtrra \cnerirció1 .'r.li¿rna d Dios), especialmente eD ellipo de lcncralión lLuc sc daba,
Jesús parece haberse inspirado en la tradiciónjudia
) tambié¡ lmi¡usvalora]la norable dilerencia ctue.lreDte ¿
precristiana. especialmcnte en las antiguas ideasju Ia praxis judia de la época. constituix el iipo de devoció¡
di¿. ¡el.rri,,rraJirs con el hcjho de que Di¡i. po.erd tribuLado a Jcsús cn clcrisli¡nis¡no primitiror".

19. $l H orburt. .¿' ,1r¿rrü ni$1 on./ lt¿ Cu, ol Chr¡*. Lon- '' I \\ ll'.rr¡. r¡cr:'d.\\'ll.r\¡r\
^¡ lar\,,./(1,¡:rria,r. London 2001..¡Tbcmclios29(2004)ii-i8
10 ¿C.tnr) lkg, Júi!¿ !!r Dú\, Dtr\nn ú J.rn{.n ¿¡tnnnnwn. t¡t ¡t¡t. 1l

En rcsul¡en. pese a su considerablc crudición Por eiemplo, Timo Eskola propone que cl 1ác-
por lo qLrc \c rcñere J lo- int,uuo. te5Imonto. Jr- lor fundamental que explica el culto a Jesús es la
dios, me parece quc Horbury se et¡uivoca al difu- crcencia de que lcsús habia sido entronizado en el
minar las auténtioas diferencias cntrc la antiglLa ve- ciclo. Estableciendo compar¿lciones con la mística
neración judía por los mártires, los mesias u otras lra de la rrrerkoÁd. L.Lola .ñ.liene que Ios nrimc
¡ru
figuras, y la singular pauta de devoción a Jcsús que i
n,L cn.lidnos lleEirron con\encer\c dc lJ cnlronl.
aparece eo las prime¡as fuc¡tes cristianas. Por otro /.r(ion celeslialdc Jesus . Y una \e/ que ireran que
lado, tampoco logra ofrecer una explicació histó- h,:ú\ com¡arll¿ el lrono di\ino. l.-r pi,reció a¡ro-
rica dcl culto a Jesús. El hecho es que scncillamen- piado adorarlo.
te no po\ccmo\ prueba\ dr que ningun pcrsonaje. Rrchdrd Bauckham ha propue.to urra \er\rorr
sea humano o angelical, haya figurado en la praxis más sofisticada de una perspectiva similar:']. Bauc-
dc\o(io.1al comunitarid ) publica de lo. grupo5 ju- kh¡m flanre¿ que el culto a Jesús fue con'ecuencia
dios de una forma verdaderamente comparable a la y corolario de la fede los primeros c stianosenquc
posición programática que ocupa Jesús cn los pri- .lcsús compa¡tia lo que é1 denomina Ia «idcntidad
meros circLrlos cristianos. Por ejemplo, la alaban- divina», cuyos msgos más destacados eran las fun-
za a los reyes de Judea reilcjada en algunos de los ciones exclusivas de Dios como creador y reclor de
salmos y Ia veneración que más tarde se tributó a todo. A juicio de Bauckham, el aotiguo culto mo-
lo. nlárlires judro. no üon\lirulen aurénlica: ana- noteístajudio se predioa basándose en la le en que
logías o precedentes, dc modo que no ofrecen una el Dios u¡o ha creado todas las cosas y lo dirige
explicación histórica adecuada. lodo. Por tanto, cuando los cristianos llegaron a la
convicción de que Jesús habia participado de forma
3. Ft , r I tu \ Jt\r si o\,lo Dt Dr I (te\'ILOLoCILA singular en la creación de todo (como se refleja en
I Cor 8. 6; Heb 1,2; Jn 1, 1-3; Col 1, 15-17, por
Ot¡o cnfoque consiste en prcsentar cl culto a Je-
sús como consccuencia de unaconvicción teológica. 21 1. Eskol!. M¿\t¡dh ¿ ¿ nL Thtan¿: J¿\ ¡sh ¡l¿tkahah i4\ \ti
poslulándose que ésta es lo rcalmente importaote-
. ar..'l¡t',-:.. L,t,¡-,, - D' ,.. $r\l 14'i I'
bihee¡ l00l M./¡¿¿¡ sienitica «ca¡ro».I en ¿lgunos terlos ñhti
frr pocas ¡,rLahm.. tlerLle esr,r pcrsfccliv.r .e cor.i- cosjudros de la antigncdad se cmple¡ este t¿rnino p ¡a ¡ele¡i¡se ul
üo.o de Dios. b¡sáñdosc cn la v¡ión dc Ez l, do.¡e se le desc¡ibe
dera el culto a Jesús como un cololarjo que para *,¡r¡,toeñ un !r.no.o¡ ruedas.n lonadccano. Pxraunnrellerió¡
lo. prinrero\ crislrin,,\.rir p( le(ldmen,c aprol)i,r- ¡lrespeclo.cl po¡ejen'plo ¡. Grúcnsald..1t ¿l.tfnn o¿ ill¿tkttdh
¡/¡r¡r¡,. Leide¡ 1980: r. Cheñri M)\t ¡lh ¡h Rtbb¡,n Ju¿d¡tq.
do inlerido de Ja fe en quc Jesús gozrba de una Bcrhn - Ne$ York 1982
22. R. B¡uckhaú. G,l air.y'i..l: Monnth.¡!h' ¿ ¿ Chti!.l.Er
condición exallada singular. ,r l,¿ N¿ liJ¡,,¿,/. Cnrlisle 1998
¿3
L).v.ió a ¡t§is !ñ¿1Üiniñi!ñtu Pti"1¡t¡a
4 ¡Có o1bsitusú§r s¿t Dí^l
vicciones. consideIando que en esencia geDeraron
ejemplo) y ahora comparte el trono divino como
,il culto a Jesús. Sin duda, rLn intellto plenamente
rector de todo (por ejemplo, Flp 2, 9-11), se sintie-
srtisfactorio de llevar a cabo este tipo de análisis
ron librcs para extender el culto también a Jesús'
histórico debe incluir alguna explicación en térmi_
Para Bauckbam, al iSual que para Eskola. el culto
Dos Á¡tóli¿os de ia ma¡era en que surgieron tales
a Jesús. au¡ siendo un fenómeno notable, desde un
convicciones presuntamente cruciales'
punlo de \isla hi\lorico liene una importancla 'c_
Por otra parte, la credibilidad de la propuesta
cundaria irente a las convicciones teológicas rela_
sc ve a enormemente ¿crecentada si contásemos
cionád:ls con la condición excelsa y la relevancia de y
eon Lrn desarollo análogo al que postulan Eskola
Jesús, que constituyen el núcleo al que prestan más judia el coito
llauckham. Si en la antigua tradició¡
atención en sus estudios.
Eskola como Bauckham de una frgura fuese ese[cialme¡te el corolario ]ógico
A dec verdad, tanto
v la consecuencia derivada de maotener determina-
perciben que las creencias teológicas que ellos des-
das convicciones teológicas respecto a dicha ligllra'
ra(an. ) el consiEuienle cullo ¿ Je'ú'. aParecieron
c\perdrídmo§ encontrar otros ejemplos en cse 'enti-
muy pronto, en el origen del movimiento crisliano
do. Más eÍ partlculaq esperafíamos encontrar u¡o
primitivo o en fechas mL¡y póximas a é1 Por ello_
,, más eiemolos de esla transforñación ¿n e/ " ']ru ¿
aqui no se produce un largo desarrollo evolutivo, y
ta Lratl¡:i¿ú m,,notei\ta iudia del periolo det segundo
se hacejusticia a los tempranísimos testiFonios de
kzrplo. De hecho, resulta fundamental cont¿r pre-
devoción cultual para con Jesú§ Además. sin du-
cisamente coú tales analogías.
da hubo convicciones rcligiosas en la difusión de la
Poseemos indicios <1e que, en la antigua tradi-
praxis cultual del cristianismo primitivo que hicie-
ciónjudía, ciertas figLlras fueron desc tas de lorma
ron que se incluyera a Jesús coño objeto de dicho
honorifica de u¡ mo<lo analogo a alguna de las a6r-
culto. Sin embargo. algunos problemas del plantea-
maciones hechas acerca de Jesús en el cristianismo
miento adoptado por Bauckham y Eskola impiden
que me decida a seguirlo totalmente.
Drimiti\o. {L¡nqtre Bauckham parece mlnimi¿nr el
numero de esta. alralogra.. admite que la Sabiduria
En prrmer lugal no ofrecen una explic¡ción ca-
divina, por ejemplo, a veces se presentó como cola_
bdl de Id manera en que dpaleLleron esd' conri''-
boradora de Dios en la creación del mundo y como
ciones teológicas ta¡ fundamentales e influyentes, la di-
la compañera del trono divino que actuaba e¡
¡le las cuales el culto a Jesús se a supuestañente
rección de todas las cosas (por ejemplo, Prov 8, 27-
.u con.ecuencid lógica e hi'tórica. E'ila au'cnci¡
31; Sab 7,21-22; 8. 1-6: 9, l-4.10-11; l0' 1 11'
20)
resulta aún más llamativa dada Ia importancia his-
No obsiante, si para losjudios de época rcmana la
tórica que Bauckham y Eskola otorgan a tales con_
Dttat¡iud Jesúro.t('i:L¡' ¡Nttio 45
44 ¿Cinú tsi) ttsús ¿ t¿t Dúr| ^no
rslos quedan reflejados En cualquier caso, lo que
adoftción cultual de una ligura er¿l sencillamente
que la no encontramos en Ia tradición judía del Segundo
la consecuencia histórica y lógica de la fe en 'l¡mplo es el paso ulte¡ior y trascendental que con-
gobier-
llgura participa con Dios de la creación y el
sistc en tratar a es¿l figura como un ob.jeto de de_
no de todas las otras cosas! ¿por que no poseemos
voción cultual que pueda compararse con aquella
indicios <le una veneración cultual especificamente
,ler ocion que se tribut¿ba a Je'us en cl cri't i¡ni'mo
dirigida a Ia Sabiduía o a la PalabÉ de Dios, que
f rimitivo.
sin duda fueron prcsentad¿s en términos sumamen-
La devoción dedicada a Jesús ca,ece de autén-
te personificados Y excelsos?
tica analogia, por lo que constituye un lenómeno
De igual maneÉ, tampoco me convence la su-
histórico enigmático y llamativo que, a la hora de
puesta l,Sgica que defienden. En efecto, postuiar ei
expiicarlo, exige un mayor esfuerzo de lo que nor-
orisen del cullo d Jesu5 esencialmenle como conse_
malmente se ha reconocido. Al igual que resLrlta
cuicio,le l, compren\ion en cieno' lérmino' de cquivocado tomar la devoción a Jesús como pro-
su con<lición exaltada, me parece que rcflejala
inca-
pra\i§ cullual ciucto de una evolución tardía que se produjo bajo
Dacidad de c¿ptar cuá n cl ucial era la
de la anrigüeddJ' la influencia de las tradiciones paganas de apoteo_
a ta hor¿ de de¡nrr roda religión
sis de héroes divinos y la predisposición a acoger
y especialmente el modo en que definia y distinguia
nuevas divinid¿des en el p¿nteón, tampoco puede
á la orimitira religión judia. Como he mostrado
en
pia- versc como la consecuencia de atribuirle un puesto
mt libro One t'od, Ore ¿ord(1q88) losjudios
especial en relación con Dios en lo que se r,3liere a
doso. de Ia época del Segundo Templo eslu!ieron
la creación, el gobierno y la redención del mundo'
a menudo muy dispuestos a presentar esta o aque-
(ya Aun c.tando de acuerdo en que las (reenjiaq so_
llaligura en tórminos asombrosamente excelsos
o la bre Jesús fueron ingrcdientes fundamentales de la
sean atributos <jivinoscomo la Sabiduria divina
o Y'hoel' p mitiva devoción que los cristia¡os le tributaron,
Palabra divina, arcángeles como Miguel
considero que para los antiguos judeocristianos el
o venerados ancestros como Enoc o Moisés):r' De
culto a Jesús constituyó un paso demasiado tras-
hecho. una seric de afirmaciones concretas acerca
prece- cendental como para haber surgido sencillamente
de Jesis en el Nuevo Testamento cuenta con
como una dcducción de las convicciones teológicas
dentes ¡i analogias en algunas de las declaraciones
que subrayan Bauckham Y Eskola.
referidas a dichas figuras en fuentes que derivan de
I n conclu'ión, de.de mi punlo de \ isld ninguno
los gruposjudios del SegLl[do Templo o en ]os que
de los pla¡teamientos a los que me I1e referido has-
ta aqui resulta plenamente adecuado o acertado a
?l L W Hufado. O¡¡¿ G¿¿ Or¿ ¿,¡1, 17 92
46 i( .in. |l¿*t .l!t:L\ | w Dhla D¿bL¡tt, ¿.1!r^ tn(l rtiriui\nú ttúnj¡¡v 17

la hora de proporcionar una interpretación históri- csluerzo particular a la hora de trata¡lo como un fe-
ca de Ios origenes del tipo de devoción a Jesús que nón1eno histórico. Ciertamente, en la época ¡omana
.c rcdcja cn cl \uero lesldmento. Dedrcare. pue.. rr¡n ¿dor¡da' diver.a. deidade.. ) en principto una
las siguientes páginas de esta reflexión a esbozar el ligura divina más en el «mercado» rcligioso del mo-
planteamiento que preliero. mento no constituia problema alguno. Sin embargo.
pam un pueblo influido por el monoteismo exclu'
yellle de]judaismo del Segundo Templo, inoorporar
4, tr rLrru \.lr)L\\r.r(,(ñ\ L\ r.\rOOtl \lc:\
ADECUADO
,,rra figura de l'orma p¿rlicular junro a Dios como
objeto de vene¡ació[ oultual en sus asambieas reli-
Con el fin de valo¡a¡ 1a necesidad de un plantea- giosas suponia un paso t¡ascendental e inaudito. Es
miento más adecLrado. es preciso que reoordemos dec¡r. en las prdcticas de\ociona¡es de lo. lrimero¡
unos ouantos datos fundamentales. Lo primero que grupos cristianos y eIr las üeencias que estas con-
Jebemos subrayar e' que el culLo a Je5ú5 5e originó llevaban, se vincr ó a Jesús con Dios de una forma
muy pronto. En el capitulo siguiente expondré con asombrosa y sin precede¡ltes De hecho, resulta cla-
más detenimiento las pnrebas que lo demuestlan. ro que muchosjudios contemporáneos que no com-
De momento, tan sólo quiero destacar que los ori- partían la fe de esos primeros circulos de cristianos
genes del culto a Jesús son tan antiguos que prácti- contemplaban esta exaltación de Jesús como algo
camente cualquier enfoque evolutivo resulta inváli- del todo rnapropiado e incluso blasfemo:'.
do como erp|cacion histórrca. Nuestros prrmero. Esta asociación íntima entre Jesús y Dios se re-
escritos cristianos. datados en torno a los años 50- fleja en la manera en que los p¡imeros cristianos in-
60 d.C., ya presuponell Ia devoción cultual a Jesús terpretaron el salmo 110, que parece haber sido uno
como un r¿s[:o dehniroflo de los grupo. cristiano' de los pasajes biblicos más ampliamente usado por
alli donde se hallaban (por ejemplo, 1 Cor 1, 2). Por cllo.. Vieron a Dios ) .r Jesú. en las palabras inrcra.
ello. en vcz de un modelo cvoluti\'o/gradual, tene- les. donde -dice el Señor a mi Señor: 'Siéntate a mr
mos que pensar en otro más adecuado. Lo que los derecha...')) (Sal I 10- I )25. Asimismo. como subrayo
Ie,ilimonios nLJ. slreieren e. un lenómeno más rá en otra publicación, en Flp 2. 9-11 se vincula a Jesirs
pido ) c\plosr\o. una tr¿nslbflnacion rclrgiosa nlá.
semejanie a una erupción volcánica. 24. Lrna lez mis. Er¡iloa los ltrtoresa ¡niallicolo: L $ H¡r
tá<1ó, Otptilit»t.15-58.
Ptc-70 c.E. Je\|kh
Asimismo, como ya he subrayado, el culto a Je- 25. Sobreelprinitilo trso cristiano dc cre salmo. ct poi qem
sús es algo diferente quc carcce dc una autóntica plo M Hen-cel. S¡,¡¿¿r ,, ¿¿llf a)trrrt,í-. Edlnburgh 1995, l19
225: D M. Ha!, C¿4 ¿¡ r¡¿,4¡ght Hth¿: P\alln l/0 ¡n Earlr Chtit
anirlopia en cl conre\ro ¡ n tieuo. for lo quc c\ige un ¡¿¿¡ r, Nrlrville 197:l
13 ;(:óna l!(st ta\ú\a t(r Dn,tt D(vt¡ónu ¡Aú! en el oitiuh¡th. Finúih 49

oon Dios como objeto legitimo de la sumisión y la lr¡rio.


les insmron y les exigieron gestos cultuales
veneración unive¡sales descritas en Is 45. 23. que suponian la aceptación de los otros djoses del
De hecho, este patrón de devoción cultual, en Iromento. tn ese ambienle. l¡ preocup¡cián mi'
el que se incluye a Jesús de forma prograrnática a1 sensible de los judios piadosos consistió en man-
lado del Dios uno. es lo qüe probablemente cons- tcner la singularidad de Dios en su praxis cultual
tituye el rasgo más característico y destacado del (por ejemplo, 1 Mac 2, 15-26).
cristianismo primitivo. Es decir, nos enfrentamos Asi pues, los o¡igenes sorprendentemente tem-
a un fenómeno clave, fundamental, absolutamente pranos, la ausencia de un precedente y de Lrna ana-
crucial. En la época romana (como pa¡ece haber si- logia válida, así como la importancia clave de los
do el caso en el mundo antiguo en general), la pm- escrúpulos relacion¿dos con el culto entre losjüdíos
xis cultual (normalmente el sacrificio) era la expre- del Segundo Templo, hacen nec€sario un análisis
e.encial de la religrón. asi como Ia [orma más históico serio y creativo que explique e interprcte
"ión
c¿rácterística de a1l¡ma¡ la participación en una los origenes del culto a Jesús como un se¡ divino en
determinada perspectiva religiosa o en un grupo, un movimiento religioso que aparcció en cl judais-
y de manifestar su adhesión a ellos. En el pe¡iodo mo del Segundo Templo. Estos factores, que con-
del Segundo Templo. los judíos piadosos optaron vierten la devoción a Jesús en algo tan destacado.
por expresar la singularidad de su actitud religiosa servirán para explicar por qué he dedicado más de
de lorma clara y lajante en el área del cullo. negan- vei¡lte años de esfueüo a esta cuestión. En la par-
dose en redondo a unirse al culto de cualquier otra te flnal de esta reflexión, enumero brcvemente ios
flgura fuera del Dios de la ¡evelación bíblica,6. A p ncipales rasgos del plante¿miento que he contri-
buido a desarrollar y por el que abogo.
narlir de l¡' lucha, macabed. ) ha.la la época ro-
mana. el culto se convirtió en el á¡ea fundamental
en que Ia peculiaridad religiosajudia se mostró de 1. El enfoque del planteamie¡to incluye tanto
una lorma más nitida (y fue un rasgo de la religión la praxis devocional como las creencias religiosas-
judia que a menudo provocó críticas por paite de Otros exegetas han tendido a centrarse más en la
qrr'ene. no eran judio.,. Aqucllos quc fer.ilarierñn «cristologia», la fe acerca de Jesús en el cristian ismo
a los judíos a causa dc su fe no les dieron a 6rmar
primitivo, y en los términos empleados para expre-
una declamción dc su credo, sino que, por el con- sar dicha le; y han prestado una atcnción sorpren'
dentemente escasa a la praxis devocional. Asi pues,
26. L. W Hu ado lr)t oh Et h Di.l Jplu:
por ejemplo, gran parte del estudio académico de
BeoN d ca.ll.
Crnnd Rapids - Cambridsc 2005,I ll 133. 1a cristologia primitiva se ha cenlmdo e11los titulos
rt) ,..útu llqt J!sú\.:!t Di)\l D¿r\htt d.hn^ tn rl (i\tnu¡\"t' ttiütlt\¡ 5l

honorificos aplicados a Jesús y ell doclrinas parti-


|illente en nuestras fuentes cristianas pimitivas:i.
culitres, tales como la fe l3n slL resurrccción. o cD sll Sc tralx de las siguientes prácticas: a) himnos acer-
n:tiimrerrlr\ nril:¡ero\o. o en .u .pree\i\trnL.i.l.. (¡l ,.r ,li .le.Lr\ \'anlirdos comu fJ llc del .'rll,, L._i\ll,rno
cl cielo previr a su existenoia tcrren{1. Asimismo. el
frinlili,ro: b) oración a Dios «por medio de» Jesús
estudio de los himnos primilivos acerca de Jcsús ha v «en nombre de Jesús». e incluso oración directa
tendido ¿ centrarse casi po¡ completo en los con- ¡ .lesús mismo. incluyendo pafiiculalmente la invo-
tenidos, preslando poca atención a la importan- L.rcrón de Je.u- en el ¡rnbrcnre culrua I \'un r.IIrdflo:
cia dc la /2[irll¿d que conlleva cantar tales himnos c) «invocar el nombre de Jesús». sobre lodo en el
como parte del culto de los cristianos primitivos. l,¡uli.mo iri'tiano. ) en sanñciunc\ ) c\.\rr'i\mo\:
Er1 vez dc en la «crislologia», yo me centro en la d) la comida en comunidad cristiana celebrada co-
«devoción» a Jesús, un ámbito de lenómenos más mo un banquete sagrado donde el Jesús rcsucitado
ampli,r. J(ntro diliual rnclu¡o la -cri.t.rlogrr-. pe- preside como «Señor» de la asamblea; e) la praxis
ro también la praxis devocional. «Devoción» es el de «conl'esar» a Jesús de forma tual en el contexto
término globalizador que uso para desjgnar todo delculto cristiano: y f) la profecía cristiana entendi-
aquello que implicaba el puesto que Jesús ocupaba da como oráculos de Jesús resucitado y del Espíritu
cn la lc ) cn la rida relrgio.r Lle lo. primero\ cri.- Santo de profecia, comprendiendo a esle lambién
lianos. En particular. subrayo Ia importancia de las
como el Espiritu de Jesús.
p¿ ula. de lr /ñr../ Y^ de!,u{ional del irislrani\mo pri-
Centfarse en estos fenómenos concretos lacilita
mitivo, y p¡opongo que equivalen a venerar a Jesús
todavia más el análisis de cualquier precedente y
como un ser divino
analogía. El resultado de tal estudio es que en el
2. En un esfuezo por evitar abstracciones y alir- judaismo del Segundo Templo no existe una ver-
maciones inúliles y difíciles de probar, he s!¡braya-
,ladera .rnalogia pirrn cddr unJ d( i\r:r\ ¿J.'ione-
do aquellas acciones piadosas especific¿s y dcmos- por separado. Y el conjunto de la p¡axis delocional
trables que están atestiguadas en nuestras l'uentes
resulta aún más impactante. Dc hccho. sostengo
crislianas primitivas. planteando que esos fenómc-
que esos lenómenos se interprctan adecuadamente
nos coellevan un patrón original y caracterjstico
como un eqlivalente del «culto» a Jesús. es decir.
que apunta hacia l¿r colrdición divina de Jesús. En
l¿ inclusión sin precedentes y singular de Jesús en
diversas publioaciones. desde el libro que escrjbí
en l98E One (iol, Ox¿ ¿od en adelante. he hecho 17.L W Hufado. ¿1,. dx¿ oñrLonl,tOAt)+ttJ.,7htB¡)u-
hincapié en scis prácticas cooc¡etas que dan [orma Shatf ú/ Dt¡t aht¡r¡th tü,iti', ¿^ C. C Ncwnan - J. R
ktr¡dn
Dnlilr C. S Lesis (e¡\.). /¡¿.ttr'¡ $ Rr.¡ t ol ( h t ¡tn¡qt ¿l Mtü r
a esta novedosa y cxtraoadinliria pauta devocion:11 . \¡ ¡¡\rs't rlt.l.id.l tnoo tP 't\.. P u_ -l
52 ;<:óttalcsó J¿sú¡d !{ Dbt! Dlto. ktn u J.§^ u tl .tist itkkñ. tt¡nit iú jJ

la vida devocional de los grupos cristianos oomo cuando las creencias y/o prácticas reconliguradas
objeto del tipo de vener¿ción que, por lo demás, se defienden con la suliciente claridad, credibilidad
reseNaban a Dios. y atractivo.
3. Por otro lado, parte de mi interés se ha cen- 4. Asi pues, podemos pensar en estas remodela-
trado en desarollar un modelo conceptual que re- ciones básicas como «mutaciones» extraordinarias
sulte útil a la hora de intenta¡ comptendet cómo dentro de las t¡adiciones religiosas. Al igual que su-
pudo surgir un patróü devocional tan asombroso cede con las grandes mutaciones biológic¿s de una
en la tradición.judía del Segundo Templo. Aunque especie, estas remodelaciones se distinguen y a la
esra de\ocron a Jesús parece.er ún,ca en su epoca vez están claramente conectadas con las tradiciones
y su ambiente originales (es decir, en la tradición religiosas de las que proceden. Es decrr las princi-
judía del siglo I), he analizado con detenimiento pales inflovaciones pueden tener lugardentro de Ias
ejemplos de innovación religiosa a lo largo de los tradiciones religiosas por razones que no sean el in-
siglos, y en particular en el escenario moderno, y he flujo o la importación de convicciones o prácticas
tratado de inspirarme en estudios de estos fenóme- procedentes de otús tradiciones.
nos a la ho¡a de formular un planteamiento para el
c stianismo primitivo. Dive¡sos estudios desde las 5. CoNcLUsróN
cieocias sociales demuestran qug efectivamente, en
Ia" tradiciones religiosas pueden ¿parecer impor- La consider¿ción de Jesús como figura divina se
lantes innovaciones, vi¡culadas por lo gelreral con manifestó de un modo más claro y üvido al atri-
inteosas experiencias que a sus receptoles les cau- bui¡le las fo¡mas de veneración devocional quc he
san la impresión de ser nuevas revelaciones,s. Nor- enumetado brevemente. Así. al menos en este senti-
malmentq estas revelaciones equivalen a reconfi- do, podemos decir que indudablemente Jesús «llegó
guracioues de las creencias y/o de las prácticas de a ser Dios» y «en la tierra» (es decit expresado me-
la t radieión religiosa pre\ ia en Ia que .e erperimen- diante fenómenos históricamente obse ables) en la
tan. Tales experiencias pueden dar pie después a pmxis devocional del cristianismo primitivo.
innovaciones exitosas lmostrándose dicho «éxito» He descrito de forma resumida distin tos plantea-
en la formación de un nuevo movimiento religioso mientos de las cuestiones relacionadas con la ma-
capaz de crecer y perdurar a 1o largo del tiempo). nera y con el momento en que se dio este llamativo
fenómeno y lo que representa, y he intentado esbo-
28. L §l Huúado, RglA¡,Lr E\püi¿ L¿ dh.l tulirnnl ¡ ot¿-
zar el enfoque que yo (junto con una serie de exege-
lbn inlhe N($ T!§dtn¿ht: Jour¡al olReligion E0 (1000) t83-20.1 tas contemporáneos de diversos paises) encuentro
l)t\' Dtwtntn¿-l¿úis en.¡ t¡i:tirñilhú ¡tt¡nntv 5j
;(:¡nb l.S¿ k\ú\d s?t

más coherente. Este palrón de devoción surgió tan lo hicieron solamente porque estaban convencidos
ptonto eo el movimiellto crisliano que las teorias de que Dios quel-ia que hicieran tal cosa.
evolutivas sencillamente no resultan adecuadas. Dc ¿Cómo pudieron Ilegar a tan sorprendenle con-
hecho. en la medida en quc e' potiblc emir ir un .¡u i_ vicción? A mi entender, debemos postular que los
cio, este tipo de devoción a Jesús parece haber sido seguidores de Jesús fueron objeto de intcnsas expe-
LLn Ésgo de los grupos que conformaron el movi- n(ncir\ reveladorJ\ poLo despué¡ dc la eieeución
miento cristiano desde sus inicios Sin embargo, la de su maestro,las cuales les otorgaron la certeza de
naturaleza de la innovación que ello coDlleva es tal que Dios había concedido a Jesús un honor y una
que no podemos presentarla como un¿ mera exten- gloria en el cielo sin parangón. Aún más admirable
\ión o una adaptación menor de creenctas ] pric' lue la convicción, también transmitida directamen_
ticas rcligiosas anteriores. Tampoco podemos pos_ Ic por medio de esas intensas experiencias, de que
tular que esta sorprendente novedad en Ia praxis Dios deseaba que la gente le hontara venerando a
devocional sea básicameote una inferencia lógica Jesús con el tipo de actos que aparecen reflejados
realizada solo cuando los primeros cristianos em- en los escritos neotestame[tados.
pezaron a ver a Jesús como alguien exaltado hasta Pese a lo sorprendente que pueda parecer. las
el honor y Ia condición celestiales- pruebas indicao que Jesús recibió el tipo de devo-
Considero que la devoción a Jesús como alguien ción que asoci¿mos con una deidad en priñer lu-
divino supuso un paso tan novedoso y significati_ gat en los círculor .le ¡udlos p¡¿¿osos que lormaban
vo, y se produjo de una forma tan tempÉna que parte de los prime,o. \eguidores del joren mori_
únicamente puede expiicarse como una respuesta a miento cristiano. En un principio. Jesús fue trata-
la firme convic,ción dentro de los primeros grupos do como alguien digno de honores divinos, porque
cristianos de que el Dios uno de la tradición bíblica los cristianos estaban convencidos de qlle hacer tal
deseaba que Jesús fuese veüerado de esta ma¡era. cosa era obedecer al Dios uno. La condición divina
Los escrúpulos del antiguo judaismo en relación de Jesús, sin embargo. no constituia realmenle un
con elculto eran tanl'uertes, que ¡o podemos tomar ejemplo de apoteosis, sino que, por eloonha o, se
la devoción a Jesús como una evolución accidental trataba de una innovación rcligiosa bastante nove-
o como un indicio de la disposiciór1 por parte de dosa en circulos profundamenle co[trarios a tales
lo. primeroi crr'liano. a llerar a cabo crpel'imtnto' ideas paganas y, por consiguiente, con nula dispo_
iitúrgicos. Los circulos de judeocristianos entre los sición a asimilarlas.
que iurgio l¿ de\o(ion a Je.ut colno algulcn en cicr En este sentido, podemos decir que Jesús real-
to sentjdo divino \'eneraron a Jesúsdel modo en que menre no «se convirtió en un Dios». Antes bien.
5ó ;Cókb 11.!i h,lit d tu 1)n»'

le tributaron una devoción cluc cxproslbil ol rcoo' 2


nocimiento típicamente cristi¿rno dc quc.lcsús cr¡
LA DEVOCIÓN A JESÚS
el emisario exclusivo dc Dios. cn quicn sc rcllcjr-
ba de fotma singular la gloria del Dios uuo y para
Y LA PIEDAD MONOTEiSTA DEL
quien Dios Padre exigia ahora Llna vcn0riroi(in to- JUDAÍSMO DEL SEGUNDO TEMPLO
tal «como para un Dios».

Tanto para quienes obseflan la tradición cristia-


na desde fuera como para quienes la siguen, tal vez
el rasgo más distintivo de la piedad y la fe crislianas
sea la devoción a Jesús. De modo particulat la ve-
neración a Jesús como un ser divino probablemcnte
sea lo que marque la diferencia, en 1o que se reiierc
a la fe y a la praxis devocional, entre el cristianis-
mo y sus dos religiones hermanas, «procedentes de
Abrahán», que profesan el monoteísmo. De hecho.
a lo largo de los siglos. para muchosjudíos y musul-
manes piadosos el culto iributado a Jesús ha sido el
aspecto más inaceptable de la fe cristianar-
Si se me permite la franqueza, desde la perspec-
tiva del riguroso monoteísmo dc los judíos y los
rnu.ulm¡nes praJoso,. la \enerdcion cri.tiana por
-Iesús como un ser divino puede ser vista como algo
ridículo e incluso bl¿sfemo. En términos históricos.

I Por ejenplo. y¡ en el sislo It Trilón consideru lá dcloción a


lesús.oño nlgo blasléno (Jurino Mártir, D¡¿1.:18. 1)
58 J'i)¡no U«tt .L§i\ u *t Dn)\t D(v\ión u J^ú! ! tnoh.l¿iw. iu¿io J9

parece muy dificil entender cómo cstc cLrlto ¡ Je_ irnligua ¡ Jesús como un ser divino se interpreta de
iur como dlguien Ji\lno pudo 'urgir ljn lJ nlillrl/ k'rm.lmá5 adecu¡dr como una d\ombro\a in.]o\a-
deljudaísmo del Segundo Templo de donrlc naoc el ción y como una novedosa exprcsión de la piedad
crjstianisr¡op mitivo. monoteista camcteristica de la tmdición deljudajs-
Como señalamos en elcapitulo antcrior' la cxoel_ mo del Segundo Templor.
sa condició¡ de Jesús en la devoción orisliana lradi-
cional suele explicarse históricamente como el rcsul_ l. [MpoRtAN(r\ Dr I \\, I I sfto\t si Ro\otúur, \s
tado, en gran medida, delinflujo pagano cle la ópoca
romana, y más en concreto de la disposición dcl pa_ Lo pimero que deseo subÉyar es que la devo-
ganismo antiguo a divinizar figuras humanas. tales ción a Jesús se desa(olló muy pronto y muy rápida-
como hérces y gobernantes (apoteo§is). Bajo esos mente. Al comienzo de mi investigación, füe sobre
influjos de acu€rdo con und teoria muy divulgada todo el profesor de la Universidad de Tubinga Mar-
la piedad monoteista supuestamente «más puta» de tin Hengel quien, con los coÍtundentes argrmentos
los círculos originales de seguidores j udios de Jesús tan c¿racterísticos de él que exponia en uno de
se tÉnsfbrmó en la pauta de le y praxis devocional sus trabajos, me hizo reparar en estoa. Las fuentes
cristiana que nos resulta más conocida. Iristóricas más antiguas que han llegado hasta noso-
En una serie de publicaciones a lo largo de mu_ rros para esrudiar los origenes del crisrianr.mo son
chos años. he ofrecido descripciones y análisis his- la, canas del antes lariseo Saulo de Tarso. más co.
tóicos de la primitiva devoción a Jesús, subrayan- nocido hoy como el apóstol Pablos. Estas cartas for-
do sus rasgos más llamativos:. Asimismo, junto a man p¿rte del Nuevo Testamento, «Escdtura» para
otros estudiosos he planteado que los testimonios
históricos realmente no permiten atribuir la devo- 3. A. F Segal, O¡iL|rcn: Juddkn anl Chr¡stianilt ¡k
^¿¿¿..a¡ 1986. explora en esLe sugerente libro
nk Roñan Worl¿, Cdñbtidec
ción a Jesús a tos influjos p¿lganos, ¡i tampoco res_ dc una lorm¿úás minucios! los oricen* del¡daismo mbinico ydel
.rñtianisno coúó nolinie¡ros «hcrmanos» que suryie¡ón ¿ p¿rlir
pdlLlan un modelo de de.arrollo e\ululi\o. 'egún (lc lalradi.iónbibli.o/judi¡de la época ro¡¡ana ¿ nterio r.
el cual el JesíLs divino no apareció hasla una etapa 4. )¡. H.nE l. Chtistolos¡e u l
neut¿!4ñ¿htl¡.h¿ Chnnalasic. ¿n
H Bal¡e¡${cilcr - B. Reicke (etls.). l'¡tue: Ta:tah.ht úd A¿n¡tn'l1tc.
poslerior del movimiento crisliano primitivo. En la t.itNcht AC btann,Zni.ch Tübinsen l9?2.11-67. Citola rH¡luc-
reflexión siguiente. y basándome en esos esludios cló¡ ingicsa: Crl¡¡,Ls, ¿d ,\i,» T\nLment (:htuh.l.g!, ctl Bt^1t¿n
./¿vrs d,¿ P¿l London 1983.30-47.
prer io.. pretendo mu.lrar por que la ,le\ o'i'''rr m l' 5. L¡ lileraüra acadó¡¡ica sobE s¿uló/Pablo es i¡mcnsa. Con
lines propedéudcos. cabc dcslacar el reciente libro de C. Roetzcl.
l'du¡. 'fh¿ Ma dnl the l.llth.Minneapolis 1999. Pnr¡ un rrse.alde
2 al en esDecial L W HuÍado. Sr.ro¡ "/¿vlir.. Srlinr¡ncn inl¡rm,.ión ln¡dañenral.cl. C. F. H&rho¡ne-R. P vairi¡ D.G
r20l):¡ ]ie\¿ (etls-). Dn ¡n n$r o¡ P¿ul¿ñ¿1 /1,r ¿¿l¡¿r, Dow¡eis Grole I 9!3.
.oos: t¿ on¿ ¿otl. Ok¿ Lotl. Phila¡elphia 1988. London
ó0 ;(r o 11.ú)l v^n rr 1r1\' D.t1titn1t.I!\ú\rt".r.tt1\n.ju.lb ól

los cristianos y tambi¿n valiosisiIrirs pi[ir lir inv¡isti I'ablo probablemente sea el más fámoso corlverso
gación histó ca sobrc clcristirnisrno ln'iIrilivo. il la fe cristiaDa primitiva. Dc
acuerdo con todos
Por lo gcneral. los cxcSclls c()i ((lcn cn que los cálculos, su conversión debe fecharse muy po-
siete dc las cartas neolcst nrcntir'i¡rs rrtribLritl¡s a cos años después de la ejecución dc Jcsús 1() sea. en
Pablo Iueron sin dudn algunlr cserilrs pr)r ¡1. Iislrrs ¡lgirn momento de comienzos o rnediados de l¡ dé-
se suelen fechar ent,e llnirlcs (lc [)s rr'r()s euirrcnla cada de los trcinta.). Adcmás, cn un pasaje ¿tutobio-
y oomienzos de los sescnta (lcl sigl() l¡l corno l. grállco de su cafia a los conve¡sos de Galacia (una
advertia Hengel, Ilama ln illcnci(in q lrc lirs er rlirs dc región de la actual Turquia). dcscubrir¡os que antes
Pablo llegadas a nosotros /,/..vl,rr¡gra un clclrdo Je .u conversron .e habia dcdi( adn c, 'n cel,, J .(tsJir
conccprodc Jesú<comn,Vr,sir.-r,/¡¡l,r,,,crr frir- las tradiciolesjudías y que, llevado por ese ce]o. ha-
go), «Señor» (/9r¡o.ren griego)c «hiio» rlc l)ios. asi hra irrtentado cnergicamenre de.rruir el jo\er mo\ i.
como un modelo de devooión qLrc vcrcrir ir .lcsrls de miento cristiano (Gal 1, 13-14)'q. Obviamente. debió
una nlanera que ecluivale a lral¡rl() conro si fircril de encontmr en él algo inaceptable, tan reprochable
en cierto sentido divino". Sin onrh¡rgo. cl csfacio que puso todo su empeño en eliminarlo.
de tiempo entre la probable l¡chii Llo h oiccr¡ción dc A fin de evita¡ malentendidos. debo insistir en
Jesús (30-33 d.C.) y la primcra dc las clrlxs dc P:r- que su oposición violenta iba di gida contr¿r algu-
blo conscrvada. (Lr. 50 d.C.. t.rl \§/ ¡rlturr,,s irl,,. t,os totr,l¡Ciohtriú' ju,./i,,.'. Hemo. de ad\('lir qIe
antes) es de apenas veinte añosr. (litando l¡ griifica la «iglesia» quc provocó la ira de este celoso l¡dseo
frase de Hengel, «en lo esencial, parr la crislologia Je nombre Saulo er¿ loda\ ia un nuevo m!,\ imicnto
[]a l'e en y sobre Jesúsl fue más trasccndcntirl lo qLre religioso totalmcntc inmerso en la comunidad/tra-
-u(eJió en e.os pocos dño. quc Jurrnlc l, 's {,!Ui. n- dición judia dc la ópoca- Por tanto. parece qLre este
tes siete siglos de historia dc la Iglcsi¡»'. devoto fárisco cstab¿l preocupado por proteger la
De hecho, si reflexionamos algo mis ¿rl rcspccto,
llega rcnro\ J un,r conclusión .'ron,'l,i¡ir'rr nr:r. rr*,rrr- 9 Cál l. l1 2, 2l cs cl F¡s¡jc ¡ulobiográñcó miLs rmplio en l¿rs
crnas antónlic¡s de P¡blo. e i.clur-e l¿ r.lcEncin m¡s explicrta x rL
brosa todavia. El hombre conocido conn) cl rp(islol .on!úsión. ¡¿s¡¡do de sr u¡ !iolenlo oponeDre xl morimicnto d.
.rcsus a un terviente ¡elensor de la de\ocrón a su ncrsotr¿ tin cstc
¡¡ejo ltribule su r¡anslorñ¡ción relisiosn n un¡ E\elació. dni¡a
6. He rellerlon¿do sobre los lcrimoni(\ rccru (1. l (l.v,i.r')n ic¡l I, lll7).Olrorelev¡nlep aic autobiográfi.o cs Fl¡ 1. Ilr.
¡ e¡ hs cnrus de Pablo co¡ mu.h¡ nüyor e\rúnsnir cr l. W
Jesüs ¡onde t¡mbién ftmne asus nu] rrndrcronalcs áDtc..dcntcsjudios r" ¡
Hu¡trdo, Srr,¡ J¿r,.r tu. 105-186. e\'. ñr,..'rnr.'11. u,'".un
7. lTesrele¡alarseenlrccl4Sycl5Lrl.( soh[ hs lr.hrs ¡ü hs '.''ruJ.'.!...
¡e¡abersidolariseo
a
En l aor15,8-l0h.Vo1r¡ rcacrn.iin'rsbreve
activtrfrdesdcPablocnlosdcbatcscxc!úli.os,el:l)or ürciit)1,,1. (' A n su conleNi¿n Pan nn¡ rcñcrió¡ nriis nlnucios¡. cl por ejc¡rplo
Alc\ander. Chtunalús.r ol P¿ul.enDú¡n),¿rr¡,1 tt ¡. II\ t)\ M. H.ig.l, Tht Ptt-( hr¡stiak Pnl, L.Ddon 1991. r" ñ.s brelerEnlc
8. M. Hengel. A¿l'1?¿, -¡¿!,!¿ttul húl.l\)-1tJ a. Raetzcl. Pou¡: 7 h¿ tht"tlttuMtth,E47.
h2 lh4t.^¡\n r' lrr\ Dr\otnn¡ t Jtri\ rittli óJ
i(\i t)
',nbn.r'ir
(licióo [rnica y subl;¡e. Es dccir. etl lo lwtdancnlal,
integridad religiosa dc su rcligl(''rr rrrrr(sllill Irtlllc
a las scgúD él inapro¡iaclrrs c irrelLrxr ¡cligllrsas l onrerrió de Plthla ?«re« hdbar s¡do un &nthio
t|.rn\lutm.l\'i, 'ncL qu( \. lrl.rllll(\l.rh.r¡r(ll l, '. llfilr(_ tt¿¡& ¿e su! iLlcas (t(cfta d. Jesú.\.
ros circulos de creyentcs iuclios crl .lcsús. Dc hecho, otros pasajes dc sLrs caltas nos pro-
Pablo no dice dc fbrmil cxplicilrt qrró irsl)ccto de tu,fcrohan bll-rirnle. indr.iüs de llilsta qL¡ ¡ru-
lu. ..!llldor(. dr Jcsu. m,rlrr,' .tr r. lrcrlrr rrti , 'lr _'_ lo tue radical ese cambio en su lbrma de pens¿rr
ción. de lnodo que l()s cxogct¿ts Il¿rn e()nsi(lcl ir(lo uü ircerca de.lesús. En Gal 3, l3-14 (en medio dc una
(liscusión que contiene sutiles y complejas Iei'eren-
abanioo dc posibilidadcsL . Algtrnos hrro ¡«rpttcsto
que a Saulo le prcocup¡br cl h,rclx) dc qLrc los ilr_ cilr-s a pasajes de distintos libros de la Biblia). Pa-

deocristianos no cunrpliiln il(lcctr¿ldilnrcrllc l¡ lb- blo se refiere a Jesús diciendo que ha redimido ¿r
rá, o de quc collll alc rn izilb¡ n col) cxccsivrr libcrtrd los creyentes «haciéndose una maldición por rloso-
con los gcntiles. En cualc¡uicI caso. rro hily Pr ucb¡s lr,,- . y luego cira un rer'iculo del Deulcrorornio:
(Maldito es el que ouelga del madero» (Dt 21. 2l).
de quc alguna dc esas posibilicl¡tlcs lirosc tro cle-
¡¡ento caraclcristico dcl movinricnto tlc.lcsús tlu_ Lina posibilidad jnteresante es que aqui Pablo esté
rante Ios primeros ¿tños, cu¡lrdo Saulo dcsPleslba rcinterpr€tando cn sentido positivo una rclcrcncia
sus celosos esfuerzos. Parccc proh¡blc qtro cllltc las cxlremadalnentc negativa a Jesús como «maldito»
raroncs que tenia para proccdcr oolr1r¿l l()s pl-ime- que pudo haber tenido su o gen cntre qLrienes lo
ru. JuJeL,(ri\llJnu\ 'ñbrcsrh(rir 'tl i,l(hEIr.rcl"rr r \'ei¿n como un falso maeslro/prot¡ta. Para ellos.
cau-.r .lc h. afirrn¿,cion(\ quc (5lt)\ hrlr:i¡tt :ti'rc¿ l¿ ejeoución de Jesús habia sido un castigo justo e
de Jesús y de la vcne|ación quo lc lribLltilban. nli indicaba que había caido bajo la maldición divina a
entcnder. resulta particul¡rnl0ntc sigllilictllivo el ^ causa de su mala conductarL. Si Saulo cl fáriseo- el
hccho de quc Pablo cxpliquc quc su rcoricnlaci(in l':rhl^..frecnsllano . .e enrnnlr¿br enlre qüi( rc\
relrgiosa se debió a una rclclaci(in divirl¡ dc Jcsús luzgaban qLLe Jesús cra un proiita/rnaestro f-also
como «Hijo» único de Dios (Glrl l. l5). Bsto su-
I I C. N. St¡nl.n../¿vr!,/,\¡t:dttth A Mtqi nr1 ¿h¿ t it(. Pnr
gicre que el clemenlo cogllitivo lirll(l¡mcnlill cn Ia 1,h.1l¡ho D¡1riw¡ () t Pú)¡/¿,1. c. J B Greeri Nl. lurn.r (cds).
convel-sión de Pablo tue su dcscLrbrimiclrto dc qüc h."L\.1Na:¿úh, Lonlan¿( h'¡n Lr $nnttuHin.úalld ur¿
\{1 L\dundt (hti\hlqt.Aran¡ Rnpi¡s 199i1. 16.1 lN0. cdudir bs
Jesús (a quien hasta erltonccs p()bnblclrrcñtc ll¡bia rcsi nonros miLs intiguosdcdichrs ¿cusncio..s poléhicis contu .rc-
\ús cn ld: lu.nrcs ru¡r¿s plnnltius Lh d(latutión p¡ulin¡ \.gún Lr
considerado ún falso m¿rcs!ro)gozllbil dc Únll con- ',1.'l t,r"rD. .".'fu.".
.rn¿t.mr,.onlr¡ Jesüs (l Cor ll.3) fucdc \cr otrá nlLNión x lo que
l,.r'no.rl \ |ll'lr"'.1 / "1\ ttt \rbia q( cr¡ lá n¡ascn negaLivn ¡eJesúsquq uLgunos cor r.Isro¡nrios
O "t ¡ (¡ $slcnirn. arluell¡ imascn quc cn oú¡ ri.m¡o conur.i ri¡ r¡l.s
Bi¡l.rl I irmrurc 95 ll9i6l9l-l1l ,tL .r¿¿rh¡bcr rcoibido una rclel¿ció¡ dc la vcrdad
t)4 ;(¡hb llrltl lr^r \t l,tr\ Drtu(ntn a J¿\út ytúrot(ivroju.lb 65

y maldito. y por eso cottsi(lcritl)ir (lrrr L' (1.'r()ei(in r.r,,,,n.rbl(. for lo l¡nro. c. quc.u opo.ición prc\.a
quc lc tribLrtaba el movinlicn(o (lc strs s.Jrrrr(l()rcs hxbía estado dirigida prccisamcntc contra cl con-
craesc ndalos¿, eslo cicrtilrltstllc rxl)ll(it¡ ilt stts Lle- cepto de Jesús que se si11tió mo\rido a adoplar a raiz
uodados cslucrzos pol supriolirlo Arltrrrrrs.si tles_ dc su conrcrsión. Ello significa, a su vez. qLrc cllfre
pués tcrminó por creer quc l)ios lc lrrrbirr rrrostr'ado la aparición dc un movimicnto judio dc scguido-
quc estaba complelamcntc cquivrLriir r i¡Lrc. cn rcs de Jesús muy poco dcspuós dc quc cstc J¡cra
realidad. Jcsús contaba con la a¡rrobrrttorr rrtpt'cnra crucillcado y la conversión dc Pablo (quizás cn cl
por partc de Dios y gozaba dc str Iirv()r i specirrl. sin rr¡nscur.o dc uno o do. ¡ños. o en cualquler c.r.o
dudr csto daria razón dcl rcpcrrlirrt) y lr rrsccn(lcotal pocos más). la dcvoción a Jesús ya era un rasgo
cambio de Pablo. por el quc pirsii rlc scr I rrr oP(tllcn- Jctlnirorro dc dicho mo\imicnlo. Vas aun. r.r,¡
te a un delensor del mo!imicnt() crisliirrl() ! dc su !§( tnome to la de'¡oción a Jesús debia ser lo suii-
mensajc acerca de Jesús. cicntcmente llamativa (audaz, incluso) como para
En otro pasaje. P¿ülo consitlc|rr que los.iudios haccr que este antes ferviente fariseo se decidiera
que son illcrnrc.\ dc pctuhir (lrr( (l .lL.ü. rr'rl(lla_ ,r d(slruir Io quc consideraba una ¡nno\acrou rn¡
do y exaltado porta la gloria do I)ir)s. y (l(rc cs iLcltl- ceptable en la religión .iudia del Segundo Templo.
mado jusi¡mente como «Soño». Iir(lcccrl ccgucra Tuvo que tratarse de una ofensa enorme por parte
cspiritual (2 Cor 3,7 4,6, cspcciir|)rcrr(§ 1. l2 l8). dc los_judeocristianos la que suscitó el tipo de celo.
Parece baslantc probable. adcnlirs. quc llquí Pnblo similar al de Pinjás, con ei que Saulo/Pablo atacó
.e in.pira cn .u pirsad,,. (n su c('tlr.(nl(, l,tct iirrrr. rrlc cl movimiento de Jesúsr:.
ncgativo de JesíLs y en la r¿dicill rccoltsi(l0rncia)n de No es probable que relacionarse socialmentecon
ól que oreia haber rccibido por rcvclrtcit!tt rlivina. A los gentiles, ni siquiera el ser menos observantes
la luz de dicha revelaoi¿ . P¿rblo sc pcrcutri de que dc la Torá de lo que habrian preferido los fariseos,
su antcriol rechazo de la procllnrilci(iD (lc llr eondi provocase este tipo de acción- De hecho. existia una
crórr !loriu'a Je.lc.lt. cr.r ri.¡'. ¡ trr,,rr.,, considerable diversidad dentro deljudaismo del Se-
Resumirmos lo que hemos crptrc\1(¡ ltirstil itho_ Bundo Templo, y los faliseos no poseian ni la au-
ra. Pablo rcmite a su propi¡ co¡vclsirin conro un loridad niel poder de regular una expresión unifor-
acontecimienlo centrado fun(l¡utctllullllcrltc co el me de ser judio. Sin ernbargo. parece ser clue para
rcconocimiento dc la coudicirin glorl()sx dc.lcsirs.
AJcmr,'. .lc.prrcs de 'Lr (\,n\ür\.,,rr \L rrt\1'fla,r. .rr- l2 La r.lcr.ncia dc Pablo x su (cclo» nLgicre un¡ alusión ! la
seguida al movimiento rcligioso y [r l¡ cn .]csús lrx¡i.ió¡ ¡so.irdacon
rr Scland,,l¡r,?¡,/
la
¡r^,r
aoión d. vieildn.ixdc Pnr ás(Nm2i). Cl
¿,¿/ ¿i1rlr ZtdLrhh R¿tl¡"t Gl | 13-tl
quc lri,bi.r I ¡t.rdñ dc de5lruir I :r Llt,luL'L'i,,r m.i. ii) t,ilht.l PhiL) t Wt¡thg:: Bibli.¿8:l(2002)¡49-471
óó ,(:tt r llt qt' tt\r\ t I r l\ ' hr.tk¡) t J!t^ | ün,úfiwt i1¿i

el devoto fáriseo Saulo/l'ahl,r i l l0rt rr rrr(i\'rrrlicntlr oosalzado a quicn sc irlvoca como ((Seño» en esta
de Jcsús traspasó los línritcs ilc§|rtrrllrs (lclrln) (lc la 1ónnula. Nólcsc que en esre caso Pablo opta por no
variedad. y x su juicio cllo cxigrrr rrrrrr ;ri It0tt tttgtnLc lrnducir la exprcsión par-a su iglesia grecoparlanle
y conlundcnte. dc Corinto. posiblerne¡te porque esperab¿ que sus
Asimismo, es importltllc t)(,litr (lrr(, (l( strLrós de lcctorcs la reconociesen. Ello puede debcrsc a que
su conversión. P¿rblo ntrnur (Lr rr (rrl(lr(l( r (lrro lxs cr¿l una de hs lórmulas de devoción dc los grlrpos de
alirmaciones y Ias práclicus (lcvt)tt()ttitlcs (lrrt.rlir l, ngrr:r :rr.rm<.r Jel ntorlnlento cn\rr.rn,r nrinrtr\1,
mn y rcfleia en sus oarl¡s lcPlcsclll§ll illil' rl()\c(loso que él lrxnsnlitió a sus con\ersos gentilcs dc lcngua
para é1. De hecho. insislo crl qrl(. ( rr (\i)s lcnras. griega; unx especie de gesto de solida¡idad religiosa
tanto élcorno otrosjudoocrislirrrl(ts (lc lil rglcsil dc hacia los creyentes de Judca, de quienes Pablo dice
Jerusalén comparten l¿t misnlrr I¡ jr cl rr r rsrr r() l)rrlrón que son predecesores dc sus convcrsos gentiles (cil
de dcvoción (por ejemplo. l( r)r 15. l-ll)11)rcorr- I Tes 2. 13-16; Rom 15,25-27). Otros ejernplos de
siguiente. no hay razórl illglrrrl purir t)( lrsilr (lrrc lla- expresiones devocionales que derivan de los círculos
blo l'uera particul¿rn)§n(c rcsl()rlsrrhl§ (l( rrN'cnltlr (risllrno.dc lcngu¿ ¿ranrea ) que Pab¡o hi/o r(u-
1a idca de que Jesús clcbía scl' vctrcrrttlo u,trto t¡¡ lar entre las asamblcas que fundó incluyen «Abba».
.cr dtr ino. o .lue c.tJ vtst,,r \l\. .1,\r\ (lr.trrtrrr(r,r .r como exprcsión piadosa para dirigirse a Dios en Ia
las iglesias lundadas por ó1. Ilo rcrrli(lit(1. l(xlrs las oración (Rom 8. l5; Ga1 ,1, 6) y «amén».
pruebas apuntan hacia Ia cotrclttsiritt o¡rtrcsla: quc Para que quede bien claro. insisto en quc la e\-
Ia dcvoción a Jesús quc Pahlo conslnlit ctl stts car- prcsió11 «Mamna tha» tuvo que ser transmitida a
tas ya eru patente cn los primcÍ()s cit!tll()\ (lc iudeo- los conversos grecoparlirntes de Pablo como una
rr istiano.. rncluycn.lo irqtr, ll,r. rle l,'. ¡rr rrr rlr r.irn,rL hirmula piadosa ya convencional, lo cual conllrma
años (tal vcz meses) en h.lutlca ror¡atr¡. que la postura reffejada en dicha cxpresión era un
Gran parte dc los cxogolirs atlurite qrrc incluso rasgo conocido de los grupos cristianos de lengua
poseemos en I Cor 16. 2l urr lÍirglllctrlr) lingilisti- xramea mucho antes de l¿ 1¡cha cn que se escribió
oo. una autóntica reliquia tlc la p|ir x is rltvotirirtal dc I Corintios- De hecho, como he pl¿lnleado aqui (y
los grupos de judeocrisl itt nos (lc lcrrlrrrr rrr irrrlc¡. Lir (li m,'Jo rnr. e\h,rr,ri\o cn nuhli.'rcione\ :rnlerio
expresión sin lraducir qus hullnrn,)s ir(llri. «rtrr?xr res). parece muy probablc que esle lipo cle devoción
/r/¡)t. suele consideraNe nnn orn!iórr ,' lrrrrr 1i)rnIUl¡ a Jesús estallasc con sorprendente lnerza y mpidezrr.
de invoc¿ción, y prcb:rblcmootc (lcbir str trir(lrreid¡
más o menos oono «iseñor vcnl». lir rrrirr,rri¡ de
ll. Por cjemplo. L W I lulL¡do. /.,n/ l,n/r (rrrl:\/. ll4 L5.l (\rr-
los esludiosos también coincidc cn qlrc cs cl .lcsús snrrcNt. -t¿r,r./¿¡r¿l/:v,, 165 l¡6).
ó3 ¡(óñto ll4!,).l!^| |t lrr\ Drtotñn u.L\ú: ! nt)nrt¿isnr ju.li) ó9

Según sostcnia Hengel cD irqttc¡ ittt¡!tlitrrl( trrrbuio ciones popülares, y pcse a lo difícil quc pueda re-
que ya hc citado, el periodo vcRlu(l( r itrrrrrrlr(.rLrcixl sultar explicarlo. muy pronto aparece con b¿stante
para el origen de esás Il miltivils crrcrr(rrr\ s()l)rc la claridad una t'uerte devoción a Jesús. la cual fue
rmporlanua de.le.úc con '.1('\ clrirl r,, , ' (rrr, ,, l,rirrr.' una caracteristica general en los primeros años del
¡os años» del primitivo movill]icrrlt) (,r lslr¡rll()LL. ñovimiento c¡istiano.
Un peiodo de ticmpo tirn cxlrir()t(lltlitrrittncnte
temprano y breve no porl¡ito nll l)lix(so c\oltlli\,o 2. DE\4ocRAFiA
con múltiples fases. en el quc Lrs irlllt¡crr(rirs pug.l-
nas se filtren de maner¡ paul¡rlirur Y l( rrPirrr (l¡c1os El segundo aspecto en el que me gustaria insistir
presuntamente trascendcnlalcs lr kr lirr'¡tr rle vrrrias es en la cuestión demográflca. Debemos recordar
décadas. Por el conlrario. los hitos ctrroologtcos pa_ que estamos tratando de rm movimiento ¡eligioso
rece que nos obligan a ponsar qrl§ lil (itv()cr(il) ll Je_ dc procedencia] díd, especialmente en las irascen-
sús reffejada en las cartas dc Iritblo st Itlxltr¡) nrás dentale' do- primeras décadas de lo que llepj a .er
como L¡na explosión qu§ coln() llllit (vollrei(ill. 1l el «cristianismo». La religión que a finales (o a lo
menos en sus componentcs rlris inrPr)rlit¡lles. Los Iargo) del siglo II d.C. estaba compuesta predomi-
datos cronológioos corltradioon e(¡ul(luicr i(lc¡ dc nantemente por gentiles, sin lugar a dudas comen-
una lenta «filtración» dc las idous pag llirs politcis /o cn ld Judea romana ). al menos en un prin.ipio.
tas y/o de héroes deilicados conlo lit cuttstt hisló- parece haber estado cornpuesta totalmente por
rica de la devoción a Jesús. lgu¡lnrcnlc. y lttnle a judíos (y quizá también algunos prosélitos dcl ju
determinadas suposiciones muy uIrccirr(llrs. ir lu daísmo, como el Nicolás de Hch 6, 5). Además, en
luz de los datos cronológicos no rosttllr ct)llcrcnle la medida en que podemos decir algo, se trataba de
imagirlar una 'r¡e pu.lcrlor ctl cl (rl.trrrrrr.rrr,r ¡r'i judios piadosos que se identi6caban estrechame¡te
mitivo que tiLese más propcnsil lr llrlss irrlltrcllcias con los rasgos distintivos de la tradición bibiica/ju-
rclrgrorirs ] que concliluyc-c cl rrrr'r,.' ,lr.'i.it,, tn dia de la época.
el que surgrese por vcz prinrcrir lrr (lcv()ti(itr it .lcsús Cuando examinamos en particular aquellas per-
como un scr divino. sonalidades conocidas que parecen haber ocupado
Resumicndo. el método hisl(iric(¡ ir(l,¡(lrlr(lo nos una posición destacada e influycntc. dcscub mos
exige tomar en serio los datos ct1)tt{)l(i!rc()s. l)csc a que son este tipo dc judios. Los discipulos cuyos
lo lncómodo que pueda rcstrltlrr l)ilrir rrlgrrrrrrs tto- nombrcs se nos han transmitido y que constituian
el séquito (Je h.rmbre. I mujere.) de le.ú'. er¿n
t1 M. ttcng¿|. B.¡kcn J6u! r¿ h tl.11 lodos jLLdios de la J!¡dea romana (principalmcntc
70 ,L¿"tu lh4t.h^li\¿ \t lti\' Dtwr.¡t )|.l¿tú\t" r .irtb iü¿b 7I

galileos, al parecerir). Las prinlcrits Ii!rrrrrs r(l( rr lili lo de Nicolás. y otros como el ctiope de Hch 8. 27 y
caJ¡s vincul:rda. con l:r iulcsrr, rlr .lcrrr-rl. r,. ,r'rrr'' Cornelio (Hch 10, l-2). presentados como pcrsonas
Sinrón bar Yona (apodado «('clils» Y ll rlrs r{!rrr)(i(io alraídas por la religiónjudia. aunque al parecer to-
como «Simón Pedro»), Yako\' («S¡lrllirrllr'". (l h._f- davla no habían completado su convcrsiónr¡.
mano del Señor) y Ios dos hiios (l( Zchctlür (\t- lncluso si nos ceñimos a las actividades y los
grLrpos de Saulo/Pablo. el «apóstol de los gcntilcs».
h¿ndn .lu¡n- ) Yrrko\ "sirlltl.r,"' r. 'rtr " rrr"
la madrc de Jesús. Marír (Mirrrlrll), §rlrrr lrrrllbi¡n los personaies que se nombran (es decir, aquellos
judiosL6. Habja otrosjudio§ dc Lr (liiisl)()rir (l( (¡ocrr que tenian un puesto dcstacado) son principalmen_
te judcocristianos como Be¡nabé, Priscila (Prisca) y
romana. como Bernabé (dc ( hipr c). Iri)l)rrl)l( rltcn lc
Fstehxn. otros identillc¡dos conrr) (liri,J( rrlr\ (nllc Áquila, Apolo, Andrónico y Junia, Jasón y Sosipa-
trore. Estosjudeocristi¿nos eran todos (o casi todos)
los judeocri slianos de lcngua gricSrl (l( k rll\ill¡n. )
de la diáspora, pero Pablo los identifica claramen-
cl más conocido de todos. cllRr c\li. sillrl(,/ l'ilblo
¡ te como.judioszo. Además, no existe motivo alguno
(dc Tarso. según oos h¡n inlbrorrl(l())
para pensar que ellos o losjudeocistianos de Ia lu-
Más aún, otros person¡ics lrol)lbl'i(l()s all lltrc\-
dea romana hubieÉn sido apóstatas deljudaísmo o
lras lirenles más antiSu¡s. lalcs eolr¡() Silil\/Sillll
fucran más propcnsos que otrosjudios de su liempo
no, Juan M¿rcos y Felipe, son lo(los.il(li(ts
(entre aquellos que se identificaban con su pueblo
Los gentiles de los primeros itños etlyos trornbrcs
y con su tftdición religiosa) a la hora de acept¿r
conoccmos incluyen prosólitos tlcl irrt|risnro. irl csti-
ideas o prácticas del entorno religioso pagano que
l5 rn los eunselios delNuglo ¡¡slnr¡'rjt' ! ' r llt lr l' ll 14
§ h¿.e rclcrenci¿ ¿_¡odos esos lc$onrr$ !rrr¡' lrll ('A I únL' a l8
F\hlian dútinlos grad.s cn la rel¿ció¡ de los gcnrilcs co¡
¡e,:u'rcl.¡cs anleriorci scsún ir\.rrLcs r(irLrltn¡. irn! I J C.
r'"f''1'
cl iLrd¿¡,no ! cl pueblojudio.¡ él].c¡ romr¡¡ Ca s .l D Cohen.
c.dL¿o"rl dJn"r'n.Lr1"'rir.r''r.''(.'"r1"'\ Ctus\ins th( ]toth¿at), dn¿ R(l,¿,r¡g ¿ /¿Ll Hrrv¡rd thc¡logical Re
\l \i1""" /r 1/ "¡ i icw 82 ( l9tr9) l 3-:l:li P F Stueh¡enhcB. Pfur¿r7.. e¡ l). N lneed-
,., {",,r'r",/r.. ¡SNT:MS I lrr. r ,r" ltr¡lI \rL'r ñailetl]. A thu B¡hn Drrú,,rr v. Ncs York 1992.51)l 505
l. sun no . , " .rlc " '. lr¡l '¡ "' ' l9 Pxhl,,nle.iiñ.aaDcnrab¿comounludcocnstia¡o.¡Cal l.
' kcfe o. \\r' P... 1...r H.\'"'.ob ' \""'.. lr.
-,llul,'".].o,,,".,rr',,,,n,,.'',.llll, q' l .rrler(r. .q"'1.! l.qlv
N¿;n.\ tLul( th1i4ú1r Pdt l ntk!tu ¡t)t) r 1 ¡ '¡)rr' r t ls^r
iom btudxs flr Roú l6 conlo ,(Parienlev (c. gricgo. r,,.r,'¿,.¡)
L.s Hochos d. los póslln.s (Nur\o I.LLL rtrr'r") l' "l)'' ,.{ .} rr...,.. ,.Hrño. 'li.l'c.-. Su.io.'",'
^n-
,1, f.o hl.irr' .r!nr iqu'nq'\rc 1'r - tlg '' i^'' ''
17.
cio¡i lnlornr¡ción sobrcesns figuüs v olr \ |' (r' i'l'1".hnrr¡rc
.1. Ie\* Nldrtu ( l. j4l. Bcrnnb¿ i:¡. :l(,-lli I l. I r, sirrl rrr,.. L hrr Drl 2¡. L¡s .rrtrs de P¡blo rcmitc¡ a un nür'er. mhror .le ¡rdi\i
no dc lc\ú\ (15. l.l). taslcban (6. 5_(r l S¡trI,)/l' Llll!' l ¡s.
r) l t)) duos idcñ¡iñc¿dos por $ nornl,rc (m¡s de 1ren1r, nno cn Ro¡n l6),
As¡nlsmo Pablo ñenciona a trleu¡os ¡c cnr* lusii L[\ r {' rnr to¡os lG cualcs son nren.ion¿dos Porque por 1o thio paúicipnbnn v
las: por etcmplo. Celas/Pcdro (C l L. 18i 1. I l. L ( r der¡eb¡¡ c¡ lá dilusión del¿r lc .rGtida en ese ¡omcnto Parx un
L). r), srrLi¡go

(cl fu rnrti¡o ¿c Jc\út r- lLu¡ (Gxl 2. 1) l0): ¡l.r nrlr¡ l( i rl' I ¡. I ( (i rcpaso.cl E r1 Ellis, C,¡?rÁ¿tr Parl¿"¿ H¡!.cn Dnlúnd\ tl l¿ul
9.6): y rlgúros.¡os so¡ idcntilicndos cn 1 ( in l\ I I r"tl I 1i\ I.r¡¡\ 197-189.
t)r\\\.ni" ¿ tu\ú\ r t ttilhtujutlh 7J
12 ¿C¿'h ll¿Éótutú\r \rt Dh\l "t
de la Tanak (el «Antiguo Testamento» cristiano) en
reprcscntaran Llna desviación radiül rcslrcuk) (lc Ia
el periodo del Segundo Tcmplo es una prueba cie ¡t
actjtud religiosa de la lradición judiir. lislrr es r)tra
dc que había muchos judios cuya lengua mate.na
razón para cuestionar la noció¡ dc qLrc [r sorplcn-
era el griegol:. No obstante. esfas adapl¿lciooes cul-
denre devoción a Jesús que aparcció lilrr lclnl)mno
turales en absoluto indicaban proclividad alguna a
] lirn ráplLldmcnle en el cn5tirni'm,r Irrrrrilit" \r asumir la religión paganarr. Resulta también plausi-
coñprende desdc elinflujo o ]a adopcilirr rl\rrsrvir llc
blc aventurar que, en cualquier caso, hubo ofrosiLt-
ideas y prácticas religiosas paganas.
dios de aqucl tiempo que no cometicron apostasia!
A decir verdad. en época romanil. y lrll r,cz cs- prru bien pudrcron haber llegaJo a cualqurer ripo
peciaimente en la diáspora, los jodí()s sc cnl'rcntn-
de componendas o haber asimilado rasgos dc lacul-
ron a un entorno religioso más amplio. (lc llnlLrrlrlc-
tura religiosa mayoritaria. Por ejemplo, resulta cla,
z¿ politeista y dispuesto ¿ aceptar dei(lr(lcs nlrcvls
ro que algunosjudios, al igual que muchos otros en
e incluso seres humaoos deificddos. Arlclrlís tlcscic
la época romana. tuvieron esca¡ceos con prácticas
una perspectiva mu¡dana. algunos.iLrclkrs rlipitla_
asoci¿ldas con la «magia», como la invocación de
mentc vieron ventajas en la nsimiltteitirl (lc llr cul-
nombres y seres divinos poderosos2a.
tuÉ dominante. i¡cluso en cucsli()llcs y pritetic¡s Sin embargo, es importante advertir que no po-
religiosas (como Tjberio Alejandro. cl sobrino dc
seemos testimonios de que aquellos judios que se
Filón de Alejandria); incluso sc oyo h bl¡rr (lc irlgu-
identifrcaban a si mismos con su tradición religiosa
no. varone- judio. que §e .omelicroll il (il I l! l.l l).ll' r
ancestral aceptaran voluntariamente la asimilación
enmascarar la circuncisión:r. En ¿pocil hclcnistica de deidades distintas del Dios de Israel, o que estu-
y romana. obviamente muchosiudi()s sc ll(lllplrrl1)l1
viesen dispuestos a acceder de buen grado a la i<Jea
tlr drrer,a' manera. a Ia iullurx lllxyorit.lli.l. l!'r de que los humanos deificados tuvieran qüe com-
tjempto. haciendo u\o de lá [nPtrl tri.l¡r r rsirni- partir la veneración que su tradición reservaba ex,
lrndo elementos de la tradicitin lllosrilierr. el vtstido
¡ la. co'tumbres relacionaJr. lj,rll lrr rrrr'.r l'r"l'i'r' '_ '". ".g1r.nurr'lnrn'..rrercr, "lrrJoL( '.r !"
.Ani.u. f. .\.t'
Je lo. grie!,'s. Lo' rsludlo\!'s n'rrlrlirLrrcrrl.. ''ir'rrr 'r
Jel P'rrun.'r.ro-
dnmión ¡ccesible K. H. Jobes - M Stil\¡, Int', 'ern
nut it,t ¡a thc S¿ rux¡n!,
F'ilón de Alcjandrir como el cjoÍnplo rrrris wrhrcsrr (lrlnd R¡fids 2000. ! p¡ra u¡ erudio ¡!an7ado. E. Tor 7i¿ 7t\!
atitnt¡ l^( t,l th¿ S¿t1¡ttq¡n¡ ¡ A¡¡l¡izl R¿rl .t. r1r9l.
.,crusrlenr
hcnte I ¿ popularrd¿d dc l:r' Ir:Rith'(r"rr\'' ,'rx"':,' 21. Por ejeñplo. cll A. Nlendcls.n. Phil;t tu"¡lt ld¿n¡n], r\t-
Lent! l98rji E. Binbaum. Ir¿ Plút ol Julnisn ú¡ lh¡lo! lh.,ghL:
¡\r,.1, ,/.'ü ¿,r1,?r¿ór¿r,
loseloserei'LcrenTiberioAlej¡n¡n)cn /rrl''r) lolr \ /n'l l
1996.
2l ^11!.t! ,'/,(¿ an¿ R.ligú,l ¡h lirnt,t
2,1 Por erenrplo. cf P Schlifer,
220 Ldsanxsuisr.lcrcnci¿s¡ los.iLrdnNqt$'tr'rr r"r' r'"trrrr ./a./,¡,r. cn P Schliler - Fl (l Kipperberg(eds.),E rr,¿,r? rlr,Sri
ú .sconder sú circtr¡cúión i¡cluveñ I Mre l. It I Ilr r' lhll,
'Citu¡tu :1 Pr¡ ttlo S.n¡tút tkl S),"ri,r¡io, Leide¡ 1997,19-,1.1
AltDl.lO25 ¡0:ll (esp lozt))
^bn.en
4 ,(ú o lltgi.It\ús¿:.t l)i^a l)(tr\¡i)n u.h\út I nwnt?Mtu iklh ij

clusi\,amen1e al Dios u11o. De hccho. n .iuzgilr for con todas las fucntes, los judios leales de la époce.
los teslimonios judios de la época (y por Lrs r§l¡- t':r (\r \ie-cn en .luLlc: o crr la ,li:Lsp,,ra.
¡rcirsr_
rcncias paganas). cstos escrúpulos con l¡ singtrla_ mentc percibílrn esos r.asgos del ¿mbiente religioso
ridad del Dios uno parecen haber sido cl rrrsgo rllc- romano cot¡o algo parlicularmcnte repugnantc:r.
jor conocido y más f'crvientement§ ¿rbrll/il(l() dc lir En los trascendcnlales p¡.imeros ¿lños. exacramcn-
praxis religiosa iudia dc épooa rom¡n¡r'. l)c hccho. le cuando se produjeton las translormaciones más
hay buenas razones para pensar quc. lrlr lir (lc llt imporlantes en relación con la devoción a Jesús.
crisis macabea. la reacciónjudia al inl)rrio lcligiostr simplcrnente no h¿rbia un número signillcativo de
pagano se hizo más hoslil, y que el inlcrÚs irr(lír) por n,rg:rnO. con\erlo. al jo\cn mo\ imtcnto cri.linn!,
mdntener Ias par liculilriJ¡dc. elnitir{ ) rtlr¡i'^:r' " I a d<mogr;rlu de los prrmrros años Jecr.r\os no
consolidó más qLle en épocas antc,i(nts"" Ílos pcrmitc supo¡er que los conversos gentiles pu_
Por lo taDto. sencillamenic r§sultil poe() crcible dieran hacer que las jdeas paganas influycran so_
que cl inllujo del ambiente rcligioso prrgirrro lirc bre los grupos cristianos de la época. En cLralquier
ra el f¡ctor crucial que generó h dcv(rióll il l.sús caso, se esperaba que los conversos gentiles al pri-
c,,m,, un \(r drrino Según he.rrhr'.qir.l,'.rrrtcri,,r mer mensaje cristiano, al jgual que los prosélitos
jLLdios de época romana y otros gentiles
menle, cl.,iri\lirnlsmu lrimi(i\" (jril cll 'll "rl,'(lr a los que
un moviniento religioso judío. y siSuiri csklndo se denomina «lemerosos de Dios», conternplasen
dominado por judro' a l" hrg" rle las ¡rrrrrctrrt 1 su fe y su praxis religiosa prcvias a la conversi(nt
dccisivas dócadas. Es muy poco probllhlc qtlc los como una necedad en elmejor de los casos v como
jLrdios qLLe sc idenlifrcaban firmomctllc cr)n slr ptlc \encra{ión Je 1,,. dimonir\ en el
neur de ello...
blo y con su tradición rcligiosa. conrrr Ios.irrtlcoe|is Por ello. rc,ul,r ba.l¿nre improbablc .Un,,,rer qr,e
ti¿rnos de los primeros años ctryos lx)llllncs collo Je altsrin modo,,,s con\er\o. gcnltlec htibrerLrn ,,,-
cemos. admilieran a Jesús cll l¡ll cxeels(rs ltl lllin()s vidado la preocupación lirmemeDte establecida de
porque cstuvieran inlluidos poI lrrs ttoetrtttcs pitga-
nas de upoteosis, o porquc olr cl §lll{)lrl(¡ ltligioso ' 1,...-..d D.. t,t.,rr-.,...,o t.n.ic-
., . .,,b.1 .'..',..t,_tl.r.tt{ ,_-, t.r. r,r.rñn.*r{
..
gcneral sc veneraran Yarias tlcitirrtlcs l)' :rL rr.rlr .l T. Il r....r tr.lt t,..._¡ At.t¡nt j
u¡ .t . t1t -,t,\ V1, rJ , r, .¡ , ,0)
25 Cl L.. r- (lubbc.¡x¿,¡ /n l¡li,»t tth' \r"nl 1'n)rt' 1\rr\l
, ,.i AJ.(ri...-. 11.!' .,.h(r.n , ... t.b.n
\ ¡,,. ( ror . . ,, f. cr ,un lc
B¿i, | .t¿ Ptut r. I tn ¡tu ttv¿ n/ ln,,¡ ¡. I L' nlLi"lrrlr' lI I ¡1.
t /..¡"Tc,t,:,i- , tc . ñ, r^n L,
. ,,tr t. ! r. ,u,^, ij rJ,r, n
' 26 al. \'. A Tcherikold _ l rLks M str I /'/rLn! j l¡u ¡ ¿-...1r L i.L..n. .. .JJ
^ I L ll) 'r'. 'rl',1 . rc( nrrú ri.'r.rr ¡J. t!(nd,,renrLc{ .nlie\
t nt.tn¿tno M] | arambridgc 1()i7.
7ó lo Dnal Dlrot ntn u.kn,1 rnon triw. iu¿b 77
iaó"ú|tugttJ¿sú\Ú

sus héroes divinizados. Por el contl¡rio. en ull mo,


evitarla idolatria y cualquicr componenda cn el cul-
inrienltr norer.lo.o r sorpfcndenre q.rr Je-pLes e\a.
to debido al Dios uno. y que además l¡eran oapilces
r
mineremos con más detellimicnto. la veneüción de
dc rnfluir en lx pra{1. dc!o(ronrlltrdcocri*lirrlr:r cn
Jcsús se erp¡es:r 6rme y sjstemáticamette -.n el con-
un ¿lspecto tan fundamental.
texto del compromiso con el monotelsmo judío evi-
Resumjmos nuestro análisis hast¿ ¡quil litnto
ha- dentemente tradicional de época rorDanar¡. Se trata
los datos cronológicos como los demogriilicos
de LLna razón más paÉ plantearse la devocjón a Je-
cen ou( sei crtr¿orOinariamcnle duLl"\" rllihlrlr:l
sús como un lenómeno que debe ser inlerpretado
las rnfl uencia.'incretl.l'r' del conlc\tir rcllEl"\'r nr'
s¿no el srdJo de de\ oción ¿ Jesu. que
(irr¡r.lcr i/u (l históricamente ¿r? e/ rer?o 1eljudaismo de1 Segundo
Lc de\oción rr 'lc\r¡\ \rrrrru Templo. Tal como he señalado en un reciente libro,
Iri.iuni,ro pnmili\o. «esto no requierc excesivas pruebas para cualquie-
demasiado pronto. y se originó en circuk)s dol
pri'
ra que esté lámiliarizado coü el Nuevo Testamento
mitivo movimiento de Jesús compueslos o cicrla_
mente dominados porjudios quc no ptlrocírlll Ñás
) la malor pdrlc de los primili\os texros cflslrñno.
que han llegado hasta nosotros»r¡. Me limita¡ó a
dispuestos que otros judíos piadosos ctc Il Úpoca
a
unos pocos ejemplos esclarecedores.
asimjlar influjos reliSiosos paganos'
Mc centraré en ejemplos de la correspondencia
de Pdblo. dado que.on las pnmera\ fuenre\ \'ri.-
3. EL MoNorEisMo uN EL NuEvoTIlslAMllNl() tianas consc¡vadasrr. Además. esas ca¡tas resultan
particularmentc importantes para esta rcflexión
En cualquiercaso, no debemos limit¡rnos I lipo
precisar¡ente porque están directamente vinculadas
de conjeturas eruditas que he venido dc§tllrollando
con la misión paulina a los gcntiles, que pretendia
hastaahoft. Las fuentes históricas más lllltiglrils lle- lograr que luesen obedientes al cvangelio. Si eristie-
oarlas.1 nosolro. nlue\lron clr€chazt t"ltfitllt" de
sr alBLrn¡ pro.li'i,1:rtl rn cl in.tianismoprimirnoa
i.r religión pa¡ana y la corresponLli('ntt ¡rlir rrr'r' ron asumir el influjo religioso pagano, tal vez dcberia-
monoieista de la validez exclusiva dcl l)ros rrrror''
Es decir. en estas fucntes la veneraci(ill ol('lllil(lil
x
l0 L Ur Hu.t¡do. ¡¡nr (i,trütr J¿^^h ttú.thti¡n tortn¡
Jesús en el cristianismo p mitivo nunerr
csli irrstili_ lor thc Stud!.1 Lhe \es Testament 71 11998) I 26r l¿ .5-¿i.¡,lf,r

cada o articulada haciendo referencia al ¡xrlittismtr ll ld , Sen,r J.,,r iJn,. 70


r

con múltiplos tltirlrrtlcs y :12. Cl tn¡nbién K \\ Niebúht. l¿e^ ( htitlüt un¿ ¿¡r ¿¡ft ti.¡t
pagano de la época, sus
t¡klt: Zt i.ht¡s¡úlaq¡yhú Gnú¿\gldúú ú.kn P¿uluiy¡.|o. cn
R. RilL¡er (ed ). G/,,ó¿, arlhtlh ün.l vutln& ¿n ¡lüsclbo an t!.
(¡^¡\' Ilk (nnl'\ tr¿ tt" t'r' t;t¿' Han¡over l!95. l0-29r C. II Gibln'. Thk. Manúh¿¡sln 1¿r1! itl
29. Por €iemPlo. .t R Nl-
P{!/:C¿tholicBiblicalQuárlcrlvll/l(1975)528 547
!¡ Dkr) D¿t.tkt t J!t^ r,t»tú.i\nt) trin, 79
iN ic'hn tlqó l^it ¿

cn csl()s llftt- con el tón¡ino «idolos» y colrlrastándolas con cl


mos esperar enco¡lrar signos de ello
r'lrrÜll'\ I'l 11\ «Dios vivo y verdadero». soiamclltc pucdc dcdvar
no. trr.ti¡n,^ rn.r. lairlmcnle qtre cn
('"rn" l!'r\ir( r[ tlel discurso religioso del monoteismo judio dc la
iorrrar".,o' Je cri\enre' lLrJro'' épocarr. A decir verdad, intimamente ljg,lda a esta
aon'ili"rr,, an las oba",raciones quc sigucll rcsulta
h§cho no l)lly alirmación está la rcf¡rcncia a Jcsús como Hijo úni
aún más interesanle aclvertir que. dc
ucLitud tolcnnlc p¡rn con cl co de Dios. a quien este resucitó dc cntrc los mucr
inJi.io otgunu a.
".tu tos y el cual es portador de la redención dc la «ira»
csoenario de l¿l religión Pagana
utJrlsidcr¡ escatológica ldc Dios]. En cualquier caso. esto pone
En la cartaque ia mayoria de exegctils
tl n()sotrcs' claramente de manifieslo quc, por lo gcneral.la pri
el escrito oristiano más antiguo llcg¡do
poqtrcño gltrPo miri\ a dc\ñción cri.ri¿n¿ a Jcsú...U glorihcdcióI )
l Tesalonicenscs, Pablo sc dirige al
Je clislrano\ qu. lu( l'ruto dc su lilhtrr
llrl\rrrlr(l r fll l¿ls afirmaciones acerca de él se encucntmn cncua-

tc.alo¡ica Fn I 1.5 l l-l0rl¿po5l('l'r¡l lr'le'r'tt' dradasen la refcrcncia alDios uno. Todas tienen un
(lc§cri_ clalo iono monoteista, aunque sin duda sc lrata de
aoruaaao, t"rulonia"naes por su f¡ cionplirr'
«os conveltisteis a l)ios trils hirbcr ün monoteismo con un rasgo novedoso para el que
ii"n,ln
"ó,ro
¡handonado los itlolos para scrvir' lrl I)i(¡s
!i!o Y no contar¡os con una verdadera analogia en otros
rerd¡tlcro. ] c\n(r,rr asr d 'u llri" rlrrc
lt:r 'lt rt Iua¡rcs dc l¿ rr¿drcion ludia de la época: Je-ü- como
ni, ¿. to' '.,.1o. .1",¡t' o quiun rc:'tr(il'r \l( 'irrlrc
l'b el principal agcntc singular de Diosr{.

;uel l()5 \ clL¡c lros'rl\a dr I¿ ira rcrrirlclrr- r I l" l' Prestemos atención a otro pasaje rclevante, to
r'r (\ qL¡i mado de una de las cartas de Pablo a la iglcsia co
9-10r. I r impli.a;ion 'oriol"gi(¿ rnt§ "h\
x \rr ! r( lir r(' rintia. En 1 Cor B 10, Pablo se djrige obvi¿rmente a
\e lriti,i dr !,;nlile\ quc h¿ n rcnun(iirLI'
lip,o'¡ prJldn:r anl(rior parr'cr\ ir c\'lrr'r\'rrrr(¡le con\erso\ ecnrilc\ tralJndo de clre.liones qre lie
,ioio.ui '. L,'.judc,'.ri'ti.rno' n" 11"(lrr'rrr h:rhrr nen quc vcr con cl cnto¡llo religioso pagano y sus
tle.cr rto' ¿ba nJ'¡n'rn'lu la itlt'l rtr r'r' actividades religiosas prel,ias en Corinto. Tales te-
'itlo (lc csta mJc no cran cllrbiolLrlo prrr a trr o. de I orinto. sir o
No obstante. la vcrd¿dera trasccn(lerriir
ahrrnoció¡ consisle en quc P¿blo lrfirl\rirhrr ! l)11)_
qlrc. por cl cont¡ario, constituian el tipo de cues-
.oui, .u. iglesias una clara disliocii'rr (rrlrctrc-cl lrñnc\ i Ii\ quc d(bian cnfreIlJr.e Ios Lrrclrdno\
"n
cxráctcr polilcíst¡ dclentorno gcntilSelrtrirl
\ lil gcntiles de aquel entonces que vivieran en cualqLrier

titud .non.lcl'ri. c\clu\r!l\llr qu"


('rll'lrllri r
"rr
l"
n'i.i., iu,,¿n'ncnrnl ', tir horc J., ir\1fr'rr "l rr'' rr ' rl( 31. P.r ¿jcnrflo. ¡aa rLSun,s rclc¡cD.ixs y Lx rc¡c\ión xL r+
pe.(o. cll Fl. (i,¿,¡,,rut.
tsesl .,4 1h( t. ú t ul srt ú¿ t:t tk\ L)
,].,1 .'.nn l',' que a rrrn''iaba' V r'
¡
rrrrr'
'l l' rr"r'''ir ¡l\.7'h.\ l.nnI\,l..n¿on \¿§ $rk l!11,8: 8:¡
1.1 (lll e¡ especl¡l L. $r Hur¡do. oh( l;)¿ (r' l.il. p¿s:¡11
dcr(l¡r(lcs l)ir!xr\ls
aqr.ri cnrf,leatlo. designando a las
30 ¡Cjino ¡fus¿ tutú\r\tt D¡tal D¿tot¡tth u.l(t^ | 1ok.L,i\"b tu¿io t\l

ciudad romana {al menos luera de Judc¡). Funda- molan los genliles. lo hacen a los demonios y no a
mentalmente, Pablo instruye a sus convcrsos Pam Dios» (v. 20). Por consiguie¡te insiste . la partic;
que rech<lñn r u¿lqurer d(.li\ ioad ) cuillqtricr Irr.,- pación en el cuito a esas dcidades paganas resulta
tjca religiosa pagana maniliesta, haciéndolo cn Ios tol¿rlmenfe incompatible con la parlicipación en la
términos más exigentes. asamblea c¡istiana: «No podéis beberde lacopa del
Desde el principio de 1a rellexión. h¡bla de las Señor lalusión al banquete eucaristico cristiano] y
ofrendas a Ios dioses paganos como ri&ihthrlu. de la copa de los demonios lalusión a los ba¡quetes
«of¡endas a los idolos» (1 Co¡ 8, L4), una lórmula cultuales del entorno paganol)) (r 21). Siu duda. la
m¿nitiestamcnte dcspectr\4, A cunlrntt.rc,r\tr pa\a misma disposición de Pablo a adaptarse en algunas
a establecer un claro co[t(aste entre las nunlcrosas cuestiones a la praxis de los gentiles, «los qüe están
deidades del ambiente religioso romano y cl «Dios sin ley» (1 Cor 9, 21). no le llevaba a permitirles
uno. el Padre, del cual proceden lodns las cosas y continuar paÍicipando en sus actividades religio-
para el cual existimos; y un solo Señor. .lostrcrislo)) sas previas a la conversión.
(1 Cor 8, 6). Volveremos sobre esta últinra dccla_ Si ertcndiéramos nue\lro examen a olro\ ejrm-
rnción más adelanle. De momento. dcsoo dvcrlir plos de los ercrito\ neotestamentarios. .e rena rc-
que expresa una actitud exclusivista y u,l rochazo forzada la conclusión obvia de que el punto de vista
decidido de la naturaleza politeista del mundo rcli- fundamental que se adopta en estas fuentcs histó-
gio.o pagano, del (ual Pablo trataba dü c,'ns(gtllr ricas del cristianismo del siglo I es el de un fuerte
conversos gentiles. Aqui, el «Dio§ uno» no cs uno monoteismo. Está igualmente claro que el f)ios Llno
entre otros. sino la úri.a deidad vgrdaderu. que se alirma frente alpoliteismo de la época roma
En I Cor 10. 1-22 Pablo aborda nucv¡n1onlc la na es el Dios del Israel bíblico. Es decir. el mono-
cue.lion de ir los conrer.os puerJcn ct)nlinll¡lr nilt_ teísmo reflejado er estos escritos deriva de la matÍiz
ticipando e¡ las ce¡emonias religiosas (lc str vid¿ juLlra en l:r que ie origino el movimienro cri\tirno
dnlerior.) rccha/dlal cosa cn Io§ tórlllllx)\ lrlil. (§ La firmeza delcomptomiso monoteis¡a rcffejado
tictos. La comparación que establccc (v. 6- I .l ) con en el Nuevo Teslamento y el caiegórico desdén por
el rclato biblico de la apostasía de lsrltcl ct¡ Nnt I I toda forma de religión pagana se combinan para
sin duda pone de relieve la n,aner¡ cn qtrc l)rlblo co¡stituir otra seriadilicultad ala hora de atribuir a
contemplaba este asunto. El absolul() (ics(lún del los primeros cristianos la predisposición a absorber
cr¡lto pagano por parte de Ptülo quctla |cl)ciltclcr y asimilar las creencias y categorias mentales rcli-
cuando se relicrc a él como «el culto ll los i(l()los» gio,as dcl firganismo. Por 5upu(5ro. Ios prime.o,
(v. 1,1). Dc llecho, 11ega a alirmar quc «lo q(rc in- círculos de creyentes cristianos se vieron modclados
32 i.('!tnn |l¿t¡Jt:t^ ¿ \1 Dn)\) l)¿i.tkit d tutit rri»r)t.iu,n thii) ,\J

de muchas mitnems por entorno hisl¿)rico. como


sLr este fen(¡me¡o hislórica cntc. pcro no sc tr¿ta dc

todos los judjos de época romana. 3l igual qtrc las algo tan scncillo como se pudiera im¿ginar.
personas de cualquier época es1án conflgLrrlrdns por Dc hccho, a mi iuicio, no existe una verd¿dera
sLr ambienle culiurai sin embargo. y conro algo
analogia coetánea. Presuntos paralelos del pxnorr-
caraclerl-riLo Je lo' judlo. nlaJo\o' J( (n'\ ir ro- ma religioso más gcncral dc ópoca rom¿na, como
mana, en los grupos dc] ñovimiento crisliano Llel los hórocs o humanos deilicados y la aparioión de
sigLo I que conocer¡os, ya estuvicsen comPtlcslos
nueras derdade.. r,o 5on aulenli.ir. irrral,,¡.r,. ¡rc-
porjudios o por gcntiles, se potenci¡ba !rnn ¡clitud cisar¡ente porque rcquicrcn dc la «lógica» dcl poli
teismo pagano. Una cosa es acoger una deidad más
monoteista, a l¿l vez que se condcn¡bil lil pilrtlcr_
pació[ er1 las cercmonias religiosas pagltttas comtr o rmrg.na r que alguna ñgura humirna .e i,,'rr i trc.c
en una divinidad digna de culto dentro de un esque-
ilgo incomparible con el baulismo crislirrrlo Asi
pues. cont¿mos con una razón más pitril (lnrsidcr¡r ma politeísta cn cl que las múltiples deidades. las
poco creible que la devocióñ a Jesús quc llpilrccc cll nlrcvas dcidades y la apoteosis constituyen rusgos
estos pri cros años haya dc atrihuirsc rr lrrs idc¡s
legitimos e inherentes de esa perspectila teológica;
y prácticas religioses paganas. La rctr'rrielr r'cligio- y otra muy distinta que, dentro de una actitud f¡r
sa del cristienismo primitivo es abrunlil(l()r:rnrcnte
\icnr(|rclrc rnonolei.td. en la que e\clui\.Incnl(
monoteisla. y el lcnguaje coinciditt oon Lrs siilicl¿s elDios uno es elobjeto legitimo de culto y todo lo
demás se distingue poÍ ser creación suya. se ¿lsimilc
expectativas que se tenian respeoto t Ia coD¡ucta'
una segunda liguru en la pmxis dcvocion¿rl cultual
y sc considere que esta comparte hasta cier1o pnnlo
4. JEsús Y Dlos de forma verdadera y singuldr los alributos y h con-

Descubir cl excelso lLtgar ocupatkr pol Irr Iigura dición excelsd del Dios uno.
E11 la rel]exióo anterior hemos adYertido que la
de Jesús en las creencias y las pricticils rcligi()s¡s
cristianas prirnitivas rcsul!a. pol lo tirrllt'. rrrrreho per.pecli\ir tehgio.d tlel t'i.tirni.nu nrinr:ri\" rrr
más admirable. La enorme impoltancitl
(io 'lcsúr y absoluto mostraba si palia hacia la naturalcza po
la devoción en la quc oomparle unil eolxlitirin sirl lirer'rr dcl arnbicnrc rclleru.o rn.r\oflrJflo \ que.
gularjunto a Dios constituyen un Icllórn'nrr lIrrllil' además. los faotores cronolóedcos ) demográficos
hacen exlremaclamenle imprcbablc quc l¿ primitiva
tivo que no puede explicarse senoillitrrlcIlc e(nno
(lcl [e cristirn¿l pudicra conllcvar la ¿dopción de oocio
un cjemplo mís de un tipo común dc (lcsrrr r()ll()
quc contcmos con otros modelos dc lLr c¡lrcir' Sin ncs paganas como la apoteosis. En realidad, si tales
{l da. vak)ro el csfuelzo quc conllcvir illlell)let¡r iJea' turifl un al!un ele, t,'en tl L' i.tianisrn,, ¡rini
31 l!¿\,i¿'r,¡ ¿na D¡,\f Drvti¡tn u t¿:ú! t innhntrkn. iut¡i. ¿rJ
"Ci)tu)

tivo luc el de lortalecer su interés por clistin!.uir lt «agcnte principal)). Hay ejemplos de alributos dc
rlevoción a Jesús de la asimilaci(» dc rrucvlls dcicla- Dios personilicados que son presenlados como su
dcs y hérocs divinos en el entorno rom¡no'' agente pincipal. en especial la Sabiduria y ia Pala-
bra(en griego, /¿)gor) dc Diosri. Tambrén hay6guEs
Agenles priuthal¿s del Dios uno dc vene¡ados ances¡ros que aparecerl en los rclatos
^) biblicos, como Enoc, Jacob y sob¡c todo Moisés. a
Tampoco existe una verdadera ¡oalogill dcotrc Io. cuirle" se le. ¡\ign¡ a rcccs urta condtcton qure
de la tradición judia de época romanil plrrr cl gra_ parece hacer de ellos el agente espeoial y pdmordial
<1o de devoción quc los primeros grupos cristi¡nos
de Diosri. Y en otras ocasiones un ángel cs prcsen-
mostraron por Jesús. Indudablementc. cn h lr'¡rli_ tado con esa función y esa condiciónrN.
ción judia dcl Segundo Ter¡plo tuvicron eil6idx vil_ De hecho. a esas llguras se les atribuye una oon-
riasfiguras que fueron prcsentadas como irgcntcs de dición sorprendentemente excelsa. Pueden ser prc-
los designios de Dios, incluycndo ¡lllunils dcscritils sentadas, por ejemplo, participando de la crcación
como poseedoras de una función y un¿l ¡'()ndición y el gobierno del mundo y sentadasjunto a Dios en
asignad s particularmcnte. Por supucslo. l{)s Il1r¡- el cielo (Sabiduria), o como uII «dios segundo» por
las. los ángcles y las ñguns mesiánicns crirD todos medio del cual Dios se rcvela al mundo (Logos),
ellos agenles dc Dios con responsabilidrl(lcs'rnri¡s. oomo un ser dotado del nombre divino (el ángel
No obstanle, también cn la dntigua tladici(in judí¡ Yahoel), como aquelpara quien fue creado el mun-
tenernos ejemplos de alguna figura concrcllr dcs do (Moisés.) o como e1 capitán puesto al frente de
crita en térndnos enormemente exoelsos l)o(lcmos los demás ángeles (Miguel). Aunque los detalles
pensal que se trata dcl «agentc principxl» (lo l)ios. varían. fundamcntalmente cada una de esas llguras
dislinto de todos los dcmats sercs que li)roliln Iir cx parccc actuar como visir de Dios, distinto de los
tens¿ comitiva divinr. He tralado de los cicnrpl'rs demás seres y segundo sólo antc Dios.
más destacados y de los texlos anligtr(,s ¡c rnrryor En cualquier caso, a pcsar de que algunas de las
rele\,ancia en mi libro One GLx!, Ott( l 1l. ic túi¿o lormas concretas en que Jesús es c¿lracte zado en
que aqui solo rcsumiré los oontenidos los primeros escritos oristianos guarda interesantcs
Hc prcpucsto que cn los lextos judios 1l( Lr aü similitudes y pdralelos con las rel¿rencias a estirs
tigüedad existcn tres tipos pincipalcs dc liglrrrrs dc figuras de «agcntcs principales», hay una diferencia

l5 lnl co¡clusión llegó rambrén h¡.c ¡¡cn¡r" 'l 'ntr¡r' ltr' 16 L W: Ilurtado, O,¿ C,¿l Ow Lo /.4\ 50.
¡rocntrl^ ¡c S. I ijth. D¿r \.h\6 M.l on t ¡k. 1 1, úh' \ t ) l n r q
t r t l

:k Er!!!tu untl Rt¡¡qn rltt.rnlr¿, Rotlcnburg !')II


ra /(\itu 1l!!,./.n¡ r 0 Dr'rl D¿.\¡¿ t Jlr,r |
"ntuti\nú inln,
¡/

crLrcial que hace qüc totl:rs ellas no sirran cn nloclo l( ün¡ -.rflcnd.'ntc n.rrur¿lc/d ,,(lrr,rl..en e.t( lll.)
¿rlguno como un¿ ltn¡lo!!ia \'álida y aul¿nlic¡ del
p¡rticular dc 1¡ y praxis devooional declarxdamen-
plrcsto que ocupa Jesús en los printilivos grupos tc onoteist¿t. En otras parles Io he caraclcrizado
conro ¡rri, l,rma Lle mulolei.nro..binirrrio... pro
''' islri,'ro.. \rn!un.r J. L.s lrgura' Jc a.crrrr' ¡r'rrr''i
pales de Ios texlos.judios más important(:s licnc lil
poniendo esimisno que debería ser considel-ird¿r
una mutación o «variante» del monoleisnlo erclü-
función que desempcña -fcsús en l¡ praxis dcvocio_
sivo. Este monoteis¡no «binitario» obviamcntc dc
nal de los primeros grupos cristianos Lil rr)n(rÚo-
riva cle la l'uertc actitud monoteista de la tradici(nr
tal como he planteado en otras partes )' fondró dc
judía d() ópoca roman¿ y está relacionado con ella.
ñanillesto más adelante. en los primcr()§ ci'culos
Sin cmbargo, representa iguah¡ente algo novcdoso
LIi.riJnr\ Jc-ú. e. ñbjcro Jel lrp,',1.'(\lrri{r"n..\
y sorprerdente.
de clevociirn que dc otro modo cslin rcscr\'ilda\ a
Al empLcar el término «binitario» prelendo re-
Dios solo, y que sencillamenle no ticocn nnl'lllelo
flc1ar' las clara. rnquietudes recogida. en 1,,. ñr irnc.
en la lradiciónjudia del periodo dcl Scgtrndo l¡m-
ros escritos cristianos en su intento de cvitar cl «di-
p',, . ln po.i,. p.rlahrr5. (slc iull,':rl .l,.trt r'.u
teismo», es decir. concebir a Jesús como un segundo
cilado/exaltado constituye unr innovrrcir!rr lirtlicLtl
Dios. Antes bien. Ios primeros cristianos cuyr fb sc
en la religión.iudia monoteísla.
rclleia en esos escritos expresaron de forma birstan
te sistemática lx condición divina dc Jesirs en rela-
b) Ltl dsodón a Jesús Lomo monoftí§tlt) «l)it]¡tttti»)
ción con el Dios uno dc la antigua tradicióD judia.
Pirre.'t. p"r lu tanlo. q're lo- cs(ril"s r'rr-liirrro' Prestemos atención a algunos ejemplos al rcspccto,
más ¿ntiguos llegados a nosotros rcllciiln Lr irclitüd comenzando una vez más por un pardcpasaies 1'un-
religiosa de personas qüc adoptlrron trnil postum damentxles de las cartas dcl apóstol Pablo. Cono
rilfi.eme t( tnun,'lcistJ. pero qu( ir l.r tr" ilr."r- )ra hcmos seilalado. las epístolas paulinas nos pro
poraron a sus oleenciiN y praxis dcvociorrlrl ttna porcionitn elacceso ml¡s anliguo que posccmos a l¿t
segund¡ ligura dislinguible (Jesús) (lc rrrr:r r)rrrncrii devoción cristiana.
Dolcdosa y carente de palalelisnlo. lrs tl':cit. cxis Mhs arriba hcmos analizado p¿sajes de I Co-
rinrros en lo. qtre el .rn,, lol P.rhl,' d.r irrc.rucL.o
l! L. \l llurudo. O,¿ rnr¿ .),k t-'ft| t)) 1)\'ttt th' ¡ttr ntt
rlr l'tr'll
nes a los conversos genliles accrca d.3 [a conducta
út\Lth;ol h h ( :tr¡trut Ut ril,/r. on C C Nt$nLi religiosa ), cultu¿i, cspccialmente acerca de si pue-
.r \ I 1''-.r.¡s r. ¡¡..r1, ¡nr r.r I \.1 a h' i:t k t ¡t \r t
1 ! | t\'
11' t tI

Fn' ('¡brio lnlnhiór an¡rcce conD un (rr ltrLLr I § lltr den seguir pa icipando en el culto de las numero-
''L
.1t ht ( t n;! rl t l ¡n ¡;nt thúthh: t hr i'ú'\ \ t' | ¡ t t \ | rt n t
;ttn "hiDo ( t
t

.1 Fdi^t hrinrut Du,t»l.t-'¡nisLe


( (¡rnd l¡r1)¡rr¡nri rr !i sas deidades del mundo romano. Alli indicamos
;(dt.llt!r ldi\ t r. Dn\' n,\ t,nt ) t, ri, \ t trn 1ttrh1,

I Cor 8. 5 6, rlonde Pablo insiste en quc pirrri los distinció supone una subordinaci¿» funcion¿l del
crislianos solamente puede haber un Dios. «cl Pa «Scñor» (Jesús) al Dios uno. Aquí f)ios es cl crea-
dre» &/ cual fucron cread a s todas las cosils y ¿// cu¡ I dor y la frente dc todas l¡s cosas. aquel al qÜe todo
lcrl(ner'ilr lo\cre).lrlL\l' n¡'\,'llo\"' lr:rri'lrl'rlr pertcncce ) por el quc todo existc. y el «un Sci1d,
c.tirnr,^ Jc-linird....r. I r,r!ü. en l.r lirrt:r ¡ '.ri.l Jeslrcrislo» es prescnl¿rdo ar coDtinuncióo explícila-
te. Pnblo presenta illmedi:rtanlenlc ¡ Josús conto ljl mcntc como el r¡g¿r¡¿ singular de Ios designios divi-
«Señor» por mcdio del cual lodas las cos¿rs fircror nos dc la oreación y Ix redención. Mediante un hábil
creaLh' t pol mtdi.r tlel .'url "n¡'','lrr¡\" (\r'rrrrro5 rLso dc las preposiciones griegas. Pablo distingue la
(o somos redimidos ), vincLllados a Dios) r' Los cxe- l'unció11 de Jesús dc l¿r del ((Padre». Todas las cosxs
SclJc po lo sclleral conslLlerirn .lrr(
('1. lr'r\:rl\'.' son ¿/¿ (r( eo gricgo) y se dirigen a (¿r,r er grieElo)
una ll mativa adapl¿ció¡ intcrprel¡tivll (lc lir li)r «un Dios Padrc». y lodas las cosas son 2or mcrlro i1r,
mulación de) 5,4cma' (Dl 6, 4) en lo qt¡o podriilrnos (.r¡ cn griego) «un Señor Jesucristo) (l Cor 8. 6).
llamar una novcdosa dirccción «bioil¡rirt)) '. Lil re- En la carta dc Pablo a la iglesia de Filipos cncon-
dacción de Pablo en cste pasdc silr (ltrd.r :rlirnriL un lr.r.no. t,rr.r lrfirm¡L'i.,n audaz de la ercelr,r rnr¡,,r-
monoleismo exclusivo. rech¿ztndo lirs ltrrl¡clos¡s tancia dc .lesús. Dcbido x que se trata de una decla-
deidades pitgnnas, tal como ela cxrilclcr islico (le la ración lemprana v relativamcnte extensa accrca de
rcligión judia de época roman.l. Silr cnrhrrrgo l¡ in_ Jcsús. l:lp 2. 6 I I h.r recibido unx enormc atenci(nl
medi¡ta inclusión dc Jesús jünto ill «l)ll(lrc» tn l¡ por parle de los csludiosos, dirigida a una diversi-
misma declar&ión señal¿claramcntc trnrr tIlrrslor dad de cuestioncs que no podcrnos considcr¿lr en
mación religiosa tirndamental, si lo e(nlll)irr¡nros estos mometltoslr. Cabe destac¿r sin embargo. que
con olros cjcmplos que conoccnros tlcl.irrtlaisnro dc por lo general sc piensa que cl pasaje es (o deriva
dc) un primitivo himn() cistianoai. Eso signific¿l que
Bn cualquicr cirso. hcmos dc xdvcllil qllt lil ILLF
daz inclusión de Jesús ¿lqui co11o ol «Str_r()r trno» sc 4l R. P Mtrrrtrr. ai,.,r, (,rir¡: Phi¡it?ilnr2.5-11 ih R«o¡ ttt
tbrmul.:r de tal modo que mantierr§ urrir (lirrrr (listirl
\,. ur'r.lF,,l l,..P \4""H iru,,,¡r-¡.,r'nh.l' tL".,,..,.,...-
ción cntre él y «cl Padre». Más con(rclirrrrtrrl.- cs(¡ '1 t 8...1 1.. " f-,,.r, ., .l.,Lr.\1, t.,!¡ ti,Ioc c
¡!¡je con nr¡lor dcLc i|nenloc. L $t Hurl¡¡o, /r¡L &,¡¡D¡¿1
.10 No hrv vcrb. cn ! CoI 8, 6 asi qrc ¡rl)¡r¡. I' r.'r'rr .\ r.
L\ \ Rtdirtt (; a.lit)2lA. ",
11. t. ,\.. !r.1 .1,r.t.. \.iu.t,,r.,..tu..
s¡rels.ntido iel( lirsc lo mciorquc Po¡ rr\' i... , .,r" .11.'r l. .
I

,ll. Porcj.mplo. R i.Hortlc! th! llúLtt' hl'l th' I r"lt\ 'n..


cÉmrrlo.ca r. L rhonrps.n, av" s¡n ntnt (lüinn:ñ Wn^h¡t
\bhal ¡i,nnult i / ar. 3ró: Zeitschrll li¡ ¡n f(L l.i L' I r¡ trhú slLc¡n l hcolodüI RelicN 55 (197i1.15¡-4il: K. $lDrsr arrr,/, ^n
wis\.¡¡.hdfl (,9 (19781 ll()lll ¡! .\r.rnr' e" r . (lr
" 'l rnrLtr l¡ lah¿ t,ah tl, m1l Lnút ¿t,\ ¿kl¡,,r¡¿,rffr 1s\Tl). Cnrcrnoh
conlesión lunllaine.1¡l dcl ludaisrlr )1)'12t L \\ HutÁ&). Pli¡li\)ntB lró,//, cD M Kile! (cd ). p,¡rr
T

qt) ,( ¡,h ll¿rtt J!r^, \1Dn)\:' D\.tntn o.tt\ti\ | n, rriwl) i n, 9t

en cste pasdc tenemos una p¡esentaci(ir (lc .lcsús fcrvicnles de la singlllaridad de I)ios. adaptado (y
quc l'ue adoptada y aflnnada on¡u¡titotfu \'lihir por lo t i.to. irrt cr pret:rdo r ¡.rr.r rtrr r r, rr la suf(ri.-
giL'onttttt. rn.' cxpresión «populltr» dc tlevocitin rirlad de Jesús sobre loc1a la creación.
a Jesús (es dccir-. no el csfuerzo cspcculiltivo dc tln De hecho. las linc¿s cLr|¡inantes del \1 I 1 predi-
ildividuo o un¿ declaración teol(igicil Iornl¡l). La cen un¿ aclemacióu Llltiversal. «Jesucristoes Setior».
naturaleTa himnica del pasaje qucdrl |cl)ciatlt cn que casi sill dLrda confirma quc «el nombre sobrc
el carácter extrcmadarnentc denso dc I¡ rcditcción. todo nombre» otorgaclo a Jesús (v. 9) cs en realidad
Ello exige algún comentario para «doscnlrililar» cl el nombre divino. Probablcrnente. «Señor» ((r,r¿r
scntido de expresiones quc pueden hrbof rcsnlttdo en griego) lirnciona aqui co o el equivalente gric-
go de ,4¿lor?d,. cl conocido y vener¿ble sustituto del
más conocidas a los cristianos del siglo L
En este caso. estoy particulxrmcnlc intcrcsado tetr:rgr,rma sagrado en hcbreo. fn resumrn. .rqur .e
cll e] pasaje por la idea ccntral dc llls úllimas líncas. vincula a Jesús con Dios de unas lormas que. entcn-
los vv, 9-11. En esos versículos sc prusclllil il Jcsúls didas corcctamente, resul¡an asombrosas y distin
habiendc¡ recibido de Dios una condioii)l) \ingultr liv¿rs. E1 impulso monoteísta de la tradición judia
que se expresa 1l¡mcmente en Is ¿15, 23 sc adaptn
mente exaltadit. la cual se in<lict tan(o por Ia lol-
para exprcsar en términos igualmente categól.icos
ma inlensiva del verbo «exaltar» (ln7)(117)v,!lr? cll
grregr': r. Q)comr' lñr la de(.larir(iÚll \ilrrirrrlr. §c una torma nucva y llamativa de monoteisr¡o «binj,
girn la ouat Dios <1io a Jcsús «el nombrc sobrc todo tario». con /orfiguras íntirnamente vinculad¿ls pero
nombre..(\. rr) ALlrtn;s. lo' !elslculu. \lth \i(nell distinguibles: Dios y Jesús.
a continuación adaptan la redacción dc ls'15.23
Al margcn de lo qLre orro. prcncen de (\r< po
de afirmación. para los cristianos cuya le se halla
para nrostrar a Jesús como alguien quo cs vcncritdo
por toda criatura «en cl cielo. en Ia tiot-l-lt y cn los rcpresenlada en este pasaje no se trata rcalmenle
de diteisn,o. v no se aboga por Jcsús sencillamentc
abismos» (v. l0). Se tr¿ta de olro cicnrl)lo sorprcn_
como otra nucva deidadjunto al Dios uno. Al lado
Llenr( dJ L rr.r n lej.r. llcea rorr 1". ¡r'rrne¡ * ir i't i rllo'
Je la rrierencrr crpli.it:r :r ':,. Jo, ñ!ur¡.. (\ir(
a la hort dc expresnr la elevadlr condici(in (lc.fcsús.
también un marcado interés por presentar la iln-
I r, prrrri.uhr. no.rnc.rnlrirn!'. i,qur.rrrr. rrrr I' r\,,1(
portancia dc Jcsirs a la vez que sc mani6esla ), se
hrb i,,, quc (,' r.rr.r\. un.r Je l¡. crl'¡.i,'rr,. rt': t
pomueve la unid¿d de Dios. Es Dios (ño Tirnr:
t'iút th,\.n¡rr b t. ndntirL¡¡don1997.2:15_llt).ll .r t(r'ris v. 9) quien exalta a Jcsús por encimir de todas las
1 StDi tu"t .l ti1 f¿notnt tttn¡¡ Crorotlt¿h t,] I hthl)t,ir^ cosas y le otorgx el nombfc sobre l()do nombrc, y
a i-11 Ol.r¿lh\ 1 1i 2t) Ül'tu).r2:11 ¡ó,I tt rlht | 1' tittt
r +a I P.¡tt .t:13-)a.ú¿: TirrrrL ,':/l ?.r.((nl.!.\ 11. l')')¡ la I.'li,rraeton trnrr cr'..r1 Jr.l(\u! conro ..Scñul .rue
"
t)2 ;( tnitu 11.!) J¡trriv vr /)rx) l)t\¡ittr..hr^\rn)rnttirr.i|li) 9l

consiguic[tcmente se exige está dcstinlr(ll rr 'rLrsci- eiemplo. ¡orrnalmeotc sc fiensa qLrc cl cvangelio
l¡r «la gloria de Dios Padrc» (v. Il). lrs dccir. la de.luan rcllcjr una visión dc Jesús mLry «clc!¡d¡).
condición divina dc Jcsúrs se plesenta hrcicodo rc quedando explícila su coDdición divinr desdc cl co-
lerencia a la voluntad ) a Ias accioncs dcl I)ios uno, micnzo dc la obra rncdianle Llna declarrcirin bien
y su cxaltación está orienlada rcalmcutc ir nrtrnilts- .onoc.J.r .'n Lr rrirJl.'lo .rirr'.rn.r' I I cl n n. i¡r,,
tar y servir la gloria divina. era lir Palabftr [¿r.qr!]. ] la Palabra eslabil con Dios.
Por un lado. r.sulta perfect¿mentc c(nllPrcnsible \' la Palirbra cra Dios» (Jn l. l). Sin Lluda se trata
que muchos _iudíos pixdosos dc ¿qtrcl nronrcrrl{) y de un¿r alirrnación ildrnirrblc por postul¡r l¿ «pre-
también de época poslerior hayar) cncorrlrir(l() cstc e\istencia» dc.lesús y por dcsignnr a Jesús cot¡o la
tipo de expresión dc la condicii»r (lilirrr dc.lcsús «Palabra» divl¡¡ e incluso como «Dios».
como algo reprobable e incompatiblc ¡J(nr ul mo- Si¡ cmbarr¡o. i¡cluso en esta noción asonrb,osa
notcísmo judio. incluso blasf-cmo- pLrcs I¡rccc tluc mente cxcclsa lle Jesús. estc cs dellnido en Ich.ión
pone en peligro la singularidad y uni(|r(l (lc l)ios. ,r,n rl Dros'rnn. I :, ,,Pdlirbra,, cqt; ahi .rlcomrcnzo
Es especiah¡enic importante advtrtir qrrc. on el rdcl L',smÚ , ,, Dr,,. AJem,rs. cn Lr. .i!u c rc.
caso dc los pdmeros grupos cristi¡nos crr)rrr (lcvo- líncas del pasaje sc plantca que la Palabra cs rquel
ción se refleia en los pesaics que hcnros xolli/udo, por medio dcl cual «/r¿) lucron creadas todas hs
.e per\.ib(ll inJi. i,,. dc ¡v,r..r. ,/, ,,. r,.,,r/ ¡ rr.' .itll r,,..r.iJr l.2l f.,lr.ir. l¡ Prrl.rbr,r c.el ,¡q,.r,,, s.n
plemenle dc rctórica religiosa. Así pucs. r¡tri:tllr cla_ gular a lra\,és dcl cual se produio l¿ c¡eacii)n divi
r. qUC lCnemO' irlllc n',sOlros Llll.l .llllalrllt.r ll:rll. nJ LIe rodñ. I'lu,rr rlu,i.r .lrl,,nc Lnd:rhrl,irci,,n
lormación. Sin ernbargo sostengo quc. cll l¿rt]lioos acimirable. No obslxnle. lo qllc intenlo poncr dc
de su deriveción histórica, y tenicndo ctt rjtrcnl¡ las manifleslo es quc tal ¡llrlntrción sc fbrrnul¡ tratan
i rcn(iñnc. dc :rquello, para ,lui(r\\ L rl(. . \ t,r, 'ir- do dc «situar)) a la Palabra/-lesús. por asi Llecirlo.
nes de devoci¿)n a.lcsús cran oapilitlcs err sr.r lida de una ibrna que refleje una actilud monotcislai
religiosa, eslx innovación religiosa rcl)rrscllll ulta ¡si, Ia I'unción dc la Palabra se cncLrcntra implicita
nueva lorm¿ «binitarilD) de monotcisnr(). (pcro claramente) subordinuda al Dios Lrno.
Si ahora pasamos a los tcxtos dcl Nr(\'o lcsta- Dc hccho. el interós por rfirnrar la condici(in
menio que generalmcnte se considcltltt cscrilos ha cxaltada de Jcsús y.le evilar las acLrsxcioncs dc di-
cia llnrles dclsiglo l, varias déctd¡s tlcst¡rris dc las tcisr¡o se pone dc ¡r¿nifleslo explicitamcnle en dros
cartrs dc Pablo ], en un nlomcnto cn cl (lrr( rrn ll() ¡'.r.rlc.,lrl crlnecl.u dr.lr,.lr. I I ¡r.Eun,.\ Itr.(r
-r. rorrtro.r'.irr. r'r.pc(1,, r Lr,
porcentaje de cristianos cran geulilcs. rrrl,'crtiruos ¡a.. .rñnr..Jr,,n...
básicamente el mismo pairón de f0 y dcvx r()lr. I'or dir'inas ¡ flrvor dc Jcsús se sitúran cn la época dc la
t)] ;ti¡ . !l!{ti lrl^t \1 Dt.l Drntnú ¿ h\t^\ t,!)r^" ) )ttltr

actividacl dcl nismo Jesús. si bicn los oxegct¡s coin vdlia a hrcer de Jesús un rival dc Dios o Lrn segundo
ciden por lo gcneral en quc cstas pilfictrlnrcs po dios. No obstantc. tambiéD debemos scñalar quc,
lémicLIS surgieron más probablemenlc () dc lbrnra pese al énfásis qoc cl autor pone sobre lil condición
nr,ls clrrral en cl contcxto histórico dc los cslircrzos clivina de Jesúrs. estii igualmcntc con\cncido Lle que
.l(l (1i.ri.rri.nru pnmirir,.¡or pr,'nr,'r, r .rr. r. it itr la glori¿r di\'irra de -lesús procede del Dios uno.
dicacioncs acerca de.lcsús cntre los corrcligionlr_ En otro pasajc del evrrrgelio de Ju¡n se prescnta
rios.iudíos del siglo I!. Adviértxsc. por c¡cnrplo. Jn a Jesús ol'reciendo una úllima ornción anles de la
5. llj. clo¡rdc voces judias acLrsan il Jcsús dc «cLllti ¡rorirnrr ¡rueha Jr.Lr .u'le.t¡ r e,ecuctun. \ rcntilf
par rse r Dios». y Jn l0- 31 31, dondc st prcscntil a la gloria divinn que compartia oon Dios «antcs dc
a los judios prepxrándosc p¿ra lapitlar a .lcstts pot' q ue existiesc el mundo» (Jn 17. 5). Sin embr ryo. en el

blasfemo porquc. scgún dicen, «\icndo honrbrc- tc rni'rr" pa,.rje Je.u. sc ponc al scr\ i(io de ni. ',. \icn.
haces a li ismo Dios»{r. do.rr irnic¡nreri L gl, ,rifrearión rle Dro. r ¡or' crcnr-
No podemos delenernos a cousiderllr los dcrnás plo. Jn 17. 4.25-26). y Íeconoce que cuanto poscc (o
asuntos delic¡dos it4)licados en csos prrsrrics. Me Ii- a Io que tiene dcrccho) lc ha sido dado por Dios (¡si.
mito ¡ insistir cn que el conlexto ponc (lc rclic\c cn Jr I -x). D. lre(1r". .rqui Jparccc orr¿ ¿Illn... i,,I
e.rrJ.r crrso que cl Jrrl,,r fr(senlil (\l.r. ,.',ll. r(i 'lle. bien conocida en la trutlición cristiana postcrior
como algo iujusto ) cquivocado. Sirl (lud¡ cl ilulo- que dellne la vida ctcrna simplemente diciendo clue
dcl evangelio dc Juan delenciía l¡ contliciiin divin.t oonsisle en «que te conozcalr a ti. cl único I)ios ver-
de Jesús. vinculiindolo con Dios de Lnür li)rl)l¡ 1¿n dndcro. y al que tú has enviirdo, Jesucristo» (Jn 17.
inmcdiai¡ qLre no resulta diilcil ver crirDo tirl uosión 3). Tanto Ia importancie esencial de Jesús como cl
dc Jc.,r. pLJ,, ll'r:rr r, que.e i,,n.r,lrr':rr'.r qtr. .r¡ui- lengurie monoteista haccn dc csta declxmción ¿lgo
asombroso, En cualquier caso. no cs sino un incli-
.11 I r .riy.rix ¡c los cslu¡ios.s úmbian esl¡ ¡. 1.rc'¡o .n cio dc todo cl cntrclejido de alirmilciones religiosas
!uc .l .vrrr;:!li(r ¡c lrr. .cllcjx ufr c.¡rgiü ¡r)or (nn, u l), rr. ¡. que apareccn cn cl cvangclio de -luirn. Los e\egetas
l;s ju,lios ¡ losjúdcoc,isri¡.o\.uy. lc qu.di rl]. ¡¡,,.n.rc rurlt)
\..nrhncnlc rlgu..s ,rxrxics son co.ridcrr¡o: rL rllr¡i ¡. r c\ ,,,: \iJ(lr en qlte rno dc lo. r.r,9,.. m¡. llirnr,rti\,'.
¡dlsión Llc n\ ju¡roÚidirros .lc l¡ c.¡ niirLr¡,ito¡rL ¡nl ¡f. rdirs
¡nloritrrirs ¡lc h ¡poc¡:.ll.n cspccial Jn 1). ll. Ll. llr 16. I ( l .r L de esle evangelio es esta combinaciórr dc una ideu
M.if iti t ¡ trr) t trl I l)ü¡.! t /¡. nr,//, r;,,rr /. \.§|tr L l. Lr)r, excelsa dc Jcsús cor¡o r¡n ser di\'ino v la igualmentc
.r5 lórmi¡o srlcg. quc ru¡ucirno\ ]roi (lrt\" r,, rt r'rr
licr o ¡.t.ir¡in¡¡o I'crlonrhnc c $tccho !ui (lúl.t ¡\ rL. fr. L'l.rr'.r ,uborJrrr.rcrorr dr Jc'i..rl Di,,, un.r
tr..s1¡ rl r¡rüión cor¡o L¡ r.r\rüión d. qtrc.l.!4.!r l¡dir tni cn
pcligro ir siigul¡rdr¡ d. Dio¡,1 l¡¡c.r dc.[ r.nnk:.\L .\r¡r]
tcJ rlspccto ¡. sl nlinno. Es ¡.ci,. .r.§ús.s r.tri(1,, ,L( lLk. .. (ur .1¡ l'or ercnrplo. cll C K B¡ttcr-«1ltr 1¿nn r 1\ (;ttl.r thü
Dn*,. \o.bslxnlc. l{* eonrc¡r¡rhhs ! k^ lrr¡rtr1,nl: ¡rr rrr¡l l): 11:)8 S h.i¿útnrrlt! (h \.L)qt ii 1l1r )itt li nr".,1,
htirn
'.,,,,',,|1,',1¡ .ri l¡.. ¿i\rrr,tr ¿,/,,. London lr8l, Lr-J6r ld t h'inúntrn..r
ta .t-tnr.llfli l.ri\t v l)n^ l)t\r.rr, t lrr: \ n¡tutu iah tltti
Resumamos lo crpuesto. Desde sLr propix Iers- 5. Lv(» L cloN Doc'r R |\,\L posTliRt()ta
pecliva. los paimcros crislianos no adoptl[on cl
conccpll) de la apoteosis para presentar a Jesús cn Nos hcmos oclrp¡clo lt¡ui r1e las cxpresiones dc
lérminos tan cxcclsos. \, lampoco triticiooirron l¡ deloción a Jcsús más ilntigu¿rs llellad¿s a nosorrcs.
prcocupación monotcisr¡ de clel'en<ler ill Dios dcl l, clcñ1ro de los limitcs de esta rcUcxia)n no es posiblc
¡ntigoo lsrxel como el único Dios vcrdldero. Estos co sidcrrr delenidamcnle Iir e\'oluci(ir posterior dc
d.-\,otos dc Jcsús (quienes, recordómoslo unx vez la t'e clistiana printitiv:r. A lo laryo dc las décaclas y
nt:i..,r 1,., ¡rir.rero. riros rr.rr Inir\¡,r"t.rnirn.r- dc 1()s primeros siglos que sigLlicron a los tcxtos x 1()s
tc /i?¿/i).r que se identilicaban a si Inrsmos con su quc hcmos prestitdo ¿rlcnción hLlbo cierLamentc tu:'ls
religión anccstral y con sus valorcs y cspcrrnzas) transf-ormaciones. Dc hccho. existió un¿r nolablc di
proclamaban su condición slrpremu co¡1o «Hijo» versidad y sc Irodujeron tarnbién gravcs polér¡ic¿s
único dc Dios y «Señor» sLlyo cn tórninos de las rLs¡,Lt,,al rnodo dc erlresi¡r tncj,,r .a irr,¡or.r,rn, r:
acciones y la volunlad del Dios uno- dc Jcsús e rncluso accrca de quién e¡a el Dios con
Asi pues. su 1e y su prnxis tlevocional rcprcscn- el clue Jcsús debia ser vinclLladoar. Rcspecto a esta
t¿m lo qLre podemos denomitar u¡a «nrUtrción bi úllimir cucstión, Ia postLlra más popular, y Ia que
nit¡ria» dcl monolcismo judio de ópocr romanr. ac¡bó siendo la noción lertodoxa», siempfe fuc bá-
En su le y ell su vida dcvocional. sc !inculit I Jcsús sicamclrlc rquella por Ia que se abogabn en el Nuc
eort Dins Jr un.r li'frn,r t.rl qLc (,'n\il|i,, .U po* vo Testamcnto: el Dios uno y ve|dadcro con e1 que
lura religiosa cn ¡lgo verdaderantcnlc novcdoso y. habíaque\'incLrlaraJesúscr¿el Diosdelatradición
al mismo 1ie¡npo- problcmálico pam los lronotcis- biblica. el Dios de Abrahán, lsaac y Jacob, el crc¡,
.,r\ q,r.'r,' !l.rrparri'r \uc ti\nt:t\ \,!,I\ijjtunc\ \ J.,r dr ci. 1,. ) li<n'ir. F r ( ri,nlu .r I:¡. .lorlr ir.r. .rccr
experiencias rcligiosas. EIr cua]quicr cls(). en 1ér ,'r Je Je.rl,. r:. rn\icr <...rs fr, \.aron (untr, \ ir i.r\
^,
minos his!óricos pLrcdc considernrsc ilecrtrdilnlen- r ¡r:rn,lc, uilt,]. ,t In ,ic enco.rtt,r. I i. e\nrc.i.,I
lc qur rsti ¡l: rl(anrier.lu rcli!.,,\,, i,lrll'r1r'¡. ctr n adecLrad¿l de su divinidrd que ¡l misnto lienlpo hi
principio. como una lranstbrm¿ciLilr s()r Ircndentc ciera.iusticilt r !u naturalcz¡ huntana y preser-vara
?n (l \a o l? Lt Lfttlidón r¿ligiosa ¿(l ¡nhti:nn¡ dtl una postura monoleísta1r.
Si los cristianos hubiesen cstedo dispucstos a
considcr¡r a Jesús sencillanreote conm un prol¡ta
.li r.npl{r cll l- \l llurt¡¡o. ti/i,,r r,vo,r,. j5.l ilr)
P.r
tho.o¡rn) Aht61ti"t! ¿j th! Itr.lt)ljt¿l ,t1¡\l ,t lr lndl¡
r;^rtl..n k\.. A rt\ o, J.h .l-llliP \ /rr r /l,,\r,/,!' .18 \I R Srh.cdc!. ,l N¿f/,r'tt¡ ttrli\t t, tn,tt (\ntur h.¡
rt 1l! t.iuúL (;rt¡tll\,\,'UNl a/78) lubnrlcr
^D¡cNn'.
tt)9¡ ll'...1¡ i. \ ( '. 'l¡c.¡i ¡ir
" '¡
t)N .l ttrt llq¿.tili\rlr 1)n)\:' D1\,ntt ( t¿li\ | rrúrn i, rh ¡kli,

o si hubiese lriunllLlo h ide¿ stgún l¡ cu¡l sc clci¡ 'ucrtcgorias rcliqiosas o intclcctu.rles. vr fucr¡ del
clue Jesús eü cn rcxlidLrd un scr cclcstiill o divinl) trr,l.r..nr.'.'u< Lr r .r,li(,' nlo.oli.ir ,1...1 efo...l
.,''rr.t rln ,rn!i ('l\,r j\l\.CllLl,r lCrf(ll'r lr', !'r'r \lr', (lon más liecuencir lo quc hicieron iuc ¿dxplar lils
un cornplelo disfiuT (irlgo ¡ra|ecido al nodo cn quc lradiciones prr¿ cxpresar sus conviooioltcs ¿cer-
se clescriben h xparicncir ] la ¡cli\id¡d tcrrcnll e.r dr.le'u, Ir.cu: lr,. l',r'lo !(r..ri,l. (.1 'r..r,l
les del ángcl Rn1,rcl cn cl libro dc Tobi¡s). no hir r¡otivadas v conliguradxs de tornt¡ dccisivil por l¡
bríLln ncccsit¡do todo el tiempo y el cslircrzo qLre devoción a.lesús lnás anlignx tal como h hemos
dedicar-on a sus inquieludes crislol(igicLrs. Dc igual csledo xnillizando:rqui. esa vcncr¿rci(¡n ¡ Jcsús dc
m¿nera. si h biesen estrdo dispücslos il adoptal N.rz:rr'ct qur l':.r(Lc lr.'hcr e,t.rllJdñ r lo, t\ftn.c-
el n1()dclo dc Iu epotcosis- cntcndicndo quo el Je- risilros momentos dcl movimiento crisli:rno. Esta
sús humano llrc convcrtido en un nuc\o l)i1)s por ,lcruirorr .t,' -'1.. irnpul.o l:l t(n iet,tc tr: \.nr.r,,.,
derecho p«rpio. deiflcado ¡ crusn dc srls urórilos rl.l rn,.r,.ric e\drrgcliL.o rn l¡s dccad,r. \luc ,t!.ric-
cr, e¡. i,,rr.r e.. Lr. . r, rgr:,. !:r.r:,,1.,..'r' illc.r.or'c' roni también modcló y exigió considerables esl'Ucr
doctrin¿lcs lrabrian sido lnLrcho nrcno|cs. Sin ern- ,/os durante los siglricntcs sielos a fin dc l-or mul¡r la
b¿rrgo. ningún modelo anterior parccia.rdecLr.rrlo. doctrina cristi¡¡a sobre Jcsús y Dios. Adc¡1¿is. en
al menos pala aquellos cris(i¡nos cr.rlos csl¡crzos la qrc tenninó sicndo la idea dominan!e. l¡ activi-
sirrieron dc rn¡rco para lo quc sc convifii) cn la dad hist(iricx ! humane real de Jesús sieuia) siendo
doctrine cristológica más clásicl. I-o clu§ lcnrin(i l.rrr rIrll.rl., r l( \1,rno Iir elori,r \,(le{ ,rl qu( \.. .er.r
por fbrmularse en las largas indagacioncs doclri q Lrc conrpilfiía.
nales de Ios primcros si!¡los cristianos liro uD¡ con- frr Jl ru((,o qUc rr.I, ' .l< ¡ l'rrr ul¡ r

(cn.ión n, .dñs.r ¡ muy tlc.tr'i.rJ.r .le.rrr..r,t'rir de Jesús. los cristianos lxmbién fbrr¡ul¿uorr una
sicndo vcrditdelamen¡e hunrrno ! vcl1llr(lcr unrcnlc nuev¡ intcrprctrcia)n de la Unidnd del Dios uno de
divino. cligno de düocii cLrllu¡1. l¡ trlrdici(iD bíblica, unr unidad cn 1a que Jesús. «cl
Ln estrs lucb¡s doctrintllcs. cspccillnrcntc des Hiio». cs p¡rle iutcgrel. De acuerdo con e1 lenguajc
Jc. ,i!lo ll.,1 .rFl^V. Io..fl,t U,*, ir..t,ir.,r,,' doclr'inal que enrpezó a nozal de nrayor populuri
cn Lrn conlLrnto rnás arnplio de crrtcg()riIs conccp- dacl a partir dcl silllo ll. cl Hijo conrpa|tc l.r rrisna
tuales. 1(rnlLrldohs dc I¡s tradicionc\ bíblicils. dc «naturale/a» (rrrrlrr cú griego) divina que «el Pu
cscrilorcs jLrdíos dc lx ópoca dcl Scg.un(lo Tcnrplo dre». Cl¡ro eslá. eD la fbrmul¡r-ión clltsica de ltr en
(cspcci¿Lücntc Filón de Alcj ndrír) y rlc lus trLcli- señanz¡ crisliana iloe¡!a dc Ilios. l¡ doctriúa de la
ciones lilos(flcrLs tlel nromento. Sin cnrbrrgo. rrr.t lriri,Ir.l cl ..l .t,r irr \.r ro..r.rrrrhicrrrcrrrrrrro¡,,r
\./.. lirnir.,r.r) .r'nnlrr.r(nl(.r.r\rlnrl.rr r!rr'rrr,'. scr iocluido como cl lcrcer componc¡te de l¡ uri
lll ;(:inh l¡44).1¿§^ ¿ ttt l)r\l

dad triádica divina{'!. Las principales inquictudes 3


a lo largo de esta prolongada y compleia disputa
y del desarrollo de la doctrina cristiana acerca de VIVIR Y MORIR POR JESÚS
CoNSECLiENCTAS SOCIALES Y PoLITICAS DI] LA DE-
Dios fueron la de exprcsar la importancia y condi-
EN EL CRISTIANISMO PR I \'f ITIVO
ció11 vcrdaderamente divirras de Jcsús y. con la mis-
ma intetlsidad, la de rnantencr que Dios es «uno».
L' espearalmcnlc en csla ulrlmr preo(up.r.'i,in. quc
siguió sicndo capital durante los primcros siglos,
donde se percibe e1 incesante influjo del nlonoteis-
mo judio clel Segundo Tcmplo.

Normalmente, la religión conlleva una impor-


t¡nre dimen\iól] .o(ial. Creenc,as. ritu¿Ic.. (.crü-
pulos éticos y morales... po¡ lo general todos eslos
aspectos encuentran expresión a nivel social. ya sea
al participar en los actos religiosos de un grupo de-
terminado o a través de relaciones interpetsonales
moldeadas por convicciones y doctrinas religiosas.
Además, a menudo la religión lorma parte de lo quc
constituye e identilica a un dcterminado grupo so-
cial. sea un pueblo, una nación o una tribu. Habi-
tualmente somos miembros de talcs grupos sociales
«tradicionales» e¡ virtud de Duestrc nacimienlo. y
por lo general la religión «se hereda»_iunto al resto
dc lo que signi0ca ser parte de ellos.
lncluso una religión «voluntarista»
-sio cs, una
relrgrón ,r l¿ quc l¿ pcnre.e adhierc por Jecrrón pcr.
sonal: por eiemplo, medianle la conversió¡ conlle-
,lq. Co¡ el 1éirnnr. r.or¡Nncnte» inlenlo cnrplc r rn voc¡hlo va habitualmcntc una dimensión social. Sostener
no léc¡rco para lo que los p' im.ros .n{ianos qucr ir¡ ¡rcir rl N ¡rn una u otra afirmación religiosa supone con frecuen-
sexl «Pndre». .l «H'jo" J- rl ¡Es¡úitu Sanlo,..m) lis 1'!s «n.'so
n!s, (/¡"a,,¿¿ e¡ lalnr. ¡Lr,r¡¿J.r cn grego)¡le ln Tri¡ ¡¡ ci¿l asociarse con otras personas que comparten el
lt): ;( t¡,. ln.{ti L\r\¿\\ Irr\) tlrl tnd¡ 1)r) ,Lr^ 101

propio plantcarnicnto rcligiLrso p¡rticulllr. L¡ enti subvcrsi\o. una rmenaza a l¡ solidaridad y coitc
d¡d sochl cL l¡ quc cl converso se asociil puede sitin dcl grupo, o.rl menos como un alborot¿ldor. En
scr pcqueña. comlr Lrn circulo local tle seguidorcs. cl caso dc un grupo rcligioso volLrnlario. aqLrcllos
o puede ser mr\,or. litl !cz o11 rrovimicnto rcligioso. quc no formun prrte dcl grrpo de scgLridores son
r.n,r ..\'r,r . lllr,r JcI..,rlllrir..lL l .r (\lcr\iun g(r! por lo general considerados cn cterlo moLlo inlrlr
gralfic¡ dc csa cotidad social nrás ilnrplix puede ser sos. bicn se les considerc mr'ls rmablemeotc conto
local o regioDrl. ¡, quizá incluso inlernrcionrl. En almas perdidas r¡ue podri¿n terminar descubricndo
algunos casos. h corrposición social dc LIr gr-Lrpo la v¿lide/ de la postura religiosa del grllpo_ bien sc
rcligioso dc tipo voluntario- bicn teng¡ un horiTon- l<, tr,r nr,r. n(t.rrl\,tnr(t'l( Lo t,¡.It.c.e{. I r..tJ}rt
tc local o bieu lo teugir más anrplio. puecle Llascen- tr'. errcIriu,,. J( l,r \ cr,l. r,l u rnclU.o c,.rru L r ¡irr, r,,
der las |ionteras dc la ctnia. ln cdLd. cl scxo. cl oivcl dc seres humanos espiritualmente iúérior.
cconómico ) Ia condición social. Si l¿ perspecti\a o la praxisrcligiosa respccto il la
En cualqLricr caso- sea clue la religiirn de unrr per- cLral uno es considcrado disidente posee un cslalus
sona se trate de un¡ tmdición heretlada. sea qLre sc oflciirl o cstll especialmcnte relacionada de alguna
tr ate de unr clccci(i¡ !olunt¡ri¡, implica una dilnen- mancra con l¡s cslructLrras polílicas dcl cnbmo.
.i,.n .o.,:,1. ¡ l':,r qt,c cor'.r.lcr.rr .'r. c,'r,.e.'rr< rii.r. elltonccs (ya sea intcncionadamenle o no) Ix Llisi-
socialcs c incluso politicrrs a llr hora de complencler ,lenr'rr rclivi,,.l pltcll..i'rr.rnretJr.c t.rm ,i. n c.rr,,
cualcluicr afirnración religiosa en p:rrticular. LJnirsc ¡lgo que ticne implicaciones politicas y conllcrur
en la cxprcsiór) dc la postlrr¡ religios¡ de un deter- repcrcusi{»es sociales y politic¿ls. lal como UlrliTil-
minado grLrpo I¡ alirma y l¡ rel'uer7a. y cadrr par- rc lo\ r(t Inin,,. e.t (.lir rtjleriurr. h. .,,n.et c¡. i,..
ticipante. allbrmar pirrle del grupo. de lornl.r expli- ''rr,lrtrc¡s rrnllrialr cñnit(r¡r-nenlc l¡r :L¡,:.olr.-,
cita o implicita. tambiér1 recibc el rccorloci icnto ).. las aclitlrdes dc l¿s autorid¿tdes y reprcscntrntes dc]
los bcnchcios quc sc dcriuln de ello. gobicrno (ya sean locales o dc un áInbito supcrior).
Por ollu l:.,1o. ,'r-errur',, n(grr.( i, pJrli\ilir ir y las rcpcrcllsiones «sociales» ticncn qlre vcr con
l¡ pcrspecliva religiosa de un grupo dclcrnlin¡do los et'eck)s dc la cr¡nclucla religiosa sobre ltr f':rmi-
pLredc acarrcar otr¿s consccucncias ncgativ¡s. En lia. vccinos. umigos. conocidos y lodos aqucll()s que
cl c¡so clc una rcligión tradicional. puede \ignifi- componcn el mundo social de una persona_
c¡r quc L¡n disidenle. o nrerrmenle alguien c¡uc no F.n las p/tginirs sigllicnles voy a cclltrarme cn las
rnueslra con clariLlad su obscr\,¿ncia dc In rcligión. ittr(J,L,r,c. ,(i.rl<. \ n,,liri.r. L{s 1,, J,.r.r ur.,,
sc¿l considcr¿ldo por partc dcl SrLrpo como ¡lguien Jesús prrr los primcros cristia os. Me lijaró sobre
sospcchoso. o qLrizal seil visto como uu elementi) Lodo en las corsecucncias negativ¡s, l()s oostcs so-
101 t( ¡,,r llrqt.h\ri\r \r hi)\' l¡r t r i t)tt.h\r^ ll)5

cialesy politicos quc ncalrcabx scr cristiitno cn los versos pueblos qLre conrponí¿n el lnrperio rolnano,
primelus ilños del molimicnto qLrc ¡cabó llltnriü1- nparecieron nnevos grupos e ideas religiosas o bieD
dosc «cnstianrsnlo», Segúln veremos- {ales costcs h¿ cst¡s sc rcf¡rmul¿ron'. La imprcsionrnte cantidacl
cen qLrc parczca asorrbroso que lajoven l'e resultilse de viaies- comercio ) comunicircioncs cn tomo a 1¡
seduotlrra- como obviaorcntc lo firc para algunos. cuenca del Mediterráneo )- más allá hizo que l'ue
i .rJ(llrir\ l\ueJen,r\rd.ur.o\.r crrrc r,lc. ¡,,r qr.i.u ra más sencillo exportar y oonrparlir las diveru¡s
¡tlxclivo ela menor p¡fa otros. .lci,L.l,'. t r¡Ji. i,'r.,le' jr,rrt,, L'. 'n ..1. . , 'r 'i¡.Lierrtt.
crccncias y prácticas. Y la ópoca romanr prrccc ha
l. Lt rN r()rt\() RIr.r(;Joso Rot\lAN() ber siclo un monrento en el que se dio Lrna pclteocn
cia religiosa voluntaria sin precedentes, coll gr¿ll
dc colrsidcrar cl l¡ni)meno especiflco del rrrrner,'.le ¡er.,na. Ji\fr¡e¡ra\ i,, un.i(lcr.,r',t\r'E
^ntcs
cristianismo primitivo, rcsultará mu) ú1il dclcncr- ncs rcligiosas al margcn dc sus dcidadcs y prácticas
nos a valorar algunos rasgos dcl cntolrlo rcligioso tradicionales'. Por consiguiente. se podria contcm
dc l:r ópoca romana. (lonrenTaré por el llmbientc phr la l'e cristi¡lla primitiva como unit de las ml
«pagano» gcncfal. para luego preslar especial ¡ten merosas opciones religiosas que circulaban en aquel
ción al entorno particular dcljudaísrno d.l Segun- cntorccs y a las quc uno podia «col'lvcrtiBc».
do ltmplo. Con todo, también es inportantc rccordar una
I ,, q.re l-crrr,., t(rririrJt' puf Jelon,,tr.l cfr. diferenoia capital. Tal como recalca Nock. por lo
riani.m. trimir\,, 'urgi,, r,,m,, rll r.re\,, rio\r general resultlt equivoco en]plenr la palabru «con-
miento religioso en cl judaismo dcl Scgundo Itm- lcrsión» para dcsignar ln obtcnción dc segLLidorcs
plo y luego lrascendió rápidamcntc cl nivcl local y por partc dc los muchos grLrpos rcligiosos quc pro
ótnico y obtuvo leguidores de origen divcrso. Trl lileraban en el mundo romanor- Para la mayoria dc
como Arthur L)arby Nock subrnyó hace vu nruchas h genle en h época romant. unirse a un nuevo gru-
décadas ell Lrn estudio mcrcciditmonte respelado.
la época romanir l'ue uo periodo dc Lrna di\'crsiLlad I l) No.L,l l),,.ivn,i 7r! OLI¿h¿ tltr Nr\ it R liqi,t lrr1t
^ ,_ ,,,,..a, _ltt.. t,., t,,, ,r¡:
rcligiosa considerable. en el que,.lLrnto r l¡s dcidr- :r rln cjc¡rf R ttic¡n.ltu(ulltnl tu R', t" h rn\'.
o. cr:
dcs tradicionalcs y l¿s prácticas reli{ios¡s de los di O\nr¡ )¡.1¡ln. d¡ L,\ NI¡¡r.ilos I igi.kr\ J¡
ll)lr(l. ruicn sub
l,ün..rl.nrrl¡.llmlt,nrhi¡rh l,rr¡Lú1rn1, ri.¡lonisri,dio
¡c lr h ó¡o(r ontitrr¡. cl l{ N&!Nlul.r. /1,«¿r¡,,,n //,
. En u¡n pubLi.r. rrD rDl.rnr r. r.fi\¡¡t! rLs'¡'r\ !rrr(1.,r, R,,m,'!ligir,r.r
!,),,,¡r,. Nc\ H.\.n l98L: \¡ lle.rl J \orth S Prcc. ¡hrl
licns¡cl«ninlrLcnlc,rLigrs.d.l.n(irfninofi r,ll v,i.b¡\ir o¡r. .- /4-..1t¡l ".r'rbr,..'I' r
'b.''.'.."r i"r..
cn cllr:Lbxjo d. numcr.n)s.st)¡.i¡l \lrs.r l¡ lsiL!, d..|o.¡ unr- coLccción ¡c.{uducdrl¡¡:r porA. H. Arnrslo.s. (lirrv,d/ ¡7¿,/,:
nr:L.\ Hur¡¡o..1/rtr,r)/()tt\.1 t l i!nr¡'! lli»lrt) llr (1»11\',x
L.L

trht \ r.tt¡ú ¡tual¡r Lrr¡t¡r ¡ Gr.rk,4rr¿r,. )icq Y(!k Lrs¡


t ¿ ( htt tt lt .l l itrln r ( irn,, /ra,rn, ( r'lisl. t)9t) -r lI
t h ¡ 4 A D No.k ai,,nrur, ll 16
!t)ó :(tnttu l¡t!) lt\úta tr D¡)\l ,in \ rrnn pt.l.\1i! )7

po religioso no implic¡ba abandonar sus asoci¿cio mitaciones de los tcslimonios que nos han llegado
nes reli!aosas prcvias. Rrr-el contrario. y a diferencia exigen clcrl¿r cautela rcspecto a qué podemos plan-
dc casi b(las l¿s dcm¿is opciones religiosas del nro- tear con cc¡tcza. pero parcce razon¿rblemente clrro
rnerlto (pc¡o rcflejando directamcnte la tradiciónju, que cst¿ diversidad incluia di\,ersos grl¡pos religio
dia de época rom¡na dentro de la c al surgi¿r, la f¡ sos que rcsulta posible identilica¡ cada uno corr urr
cristianx primitiva implicaba para sus seguidores ónfasis hasta cierto punto dil'ereotc]. Por eiemplo.
una afirmacii)n religiosa ¿ri./¡./r¡,r,r¡¿l En todas las había lariseos. un srupo quc manifestabn un interós
luentes de la antigiiedad. el mensajc cristi¡no tftt¿, especialmenle grandc porcumpiir la Torá y promo-
b¡ del Dios uno dc Ia lradición biblica. consideran- !er su obscrvancia también entre otrosjudios. En-
do todas las delnás prcsrlnlas deidadcs como me- conlr¿lrnos asimismo refc¡encias a los saduccos. un
ro, iColo. u r,,rno:rl,:o fcur. A\r.f\¿rr.rqrrcnr\n.. colecti\'o del quc en realidad sabemos mu] poco.
cr:rn jtrJro.. los . ¡ap:rrr,', . la ¿utcnrrr':r ¡,,nrcr,¡on pero clue parece haber estado compuesto porjudios
.r L ¡rinrirra ierri.tiarra j,,.rlle\ab,r ' rrJ¡,. /J,,,:r? dc seclor-es sacerdotales y casi aristocráticos dc la
radical de sus anteriorcs grupos y prácticas rcligio- Judca romana. probablemente conservadores en sLt
.:r' rr.rdiclon.rlc.. P.,r \ nue.lo. prrrr l,* ¡ n rr.^ r.,rlLrd'. Cun il Lle-cubrimi(nro de Ioi re\lo. \ in. u-
cristianos de ptocedcncia judia este rcchazo de los lados a la comünidad dc Qumr.án, conlarros con
muchos dioses de la época romrna ¡lo era nada nue- testimonios dircctos de otra cxpresión dc piedad ju
!o, Sin embargo. como veremos el1 breve. para los dia del mor¡ento'-
judios. al igLral quc par[ los gentiles, hubo de todos
modos consecuencias sociales derivadas dc su aso- ".1. L i-'ll \tr tr. 'LI -.tP.,.,. t.,. .-t..-
ll,.l¡¡ l,,nlun:r¡' Ir r ru r.., ¡.\.r-!ru)urc - r,,nh L
S.S f i \4 i t..d t-l- 1. ....p..r|r
". tr tt t. t-t)
ciación con el naciente movimiento cristianL,. ,
Aunque los iudios que se idcntiflcaban a nivel
lncr- 'l'1,'¡rph.' lo r lq1
I l.L,r .,.¡ ,..,,? ....,....1,.\1 .4--1, r,-r1., t a¡
religioso con la tradiciónjudía parecen haber com-
-¡rl'..1r .trr.f ('r.1 ... l.¡'r.Ji.t'r..r.rt,¡ ¡,.
o |'', r..,r,¡.'.i,{.'...rF ,c..t.r, t..t.
n.rrlido n,,r l,' ,cr'<ral leun¡. L'lccnCt:ts c . ql.ie- ..' .hJ l" '..r...
r1r!:u".. -.n .t. n.,',',,
ludes. tambión cxistía una considcr¿rble diversidad
,..br j."r.i .'..1.1,., ..b'. I ..,,,,
' 'l "r,'' ',''
dcnlro deljudaismo del Segundo Tcmplll. Las li- . t .... ..r ..i,,, ... ...h,/,, t..,..,
.u 11. . J,". I r,i'rJ,,,,.,rn ....r
''... ' |,,',.,'.'1,'"1,!1..
I"..u .r i !¡.r'.,.. |.¡- i.rport¿nl.i r{r¡ cono€r csos gruposjudiü dcl Segun{lo J¡mplo:
rrli\r. \¡nplcmc.lc.onr. dcsis r¡ó¡ ¡ch grrn m¡].rin'¡i'! ¡c pcr\o- por c cmpLo. Ml2:,2:l // Nl! 12. L3 // L.20.:j: Hc¡ 6 L tl
r¡s d. ll ¡poc¡
ron]¡Dr qtrc ro u.n nr udios Dioi(irnos. 9 I a li(crarr¡ sobre los lextor t l¡ comunrdad dc eunnin c\
6 Do\ fr.r-c.tos icra.r¡i.os rrcicnL.s qrc r,rclcn¡c¡ dcscri6ir.l .norf., r Dn' hniitaró a crrxr unx .rceien(e colc.cnnr de c{u¡io!
1.rn¡ $r lossigurcnrcs: r-. Ps¿n¿.ts.1r¿d^th: P¡«!nt ot B.ttt1 6l llcva¡0 i c¡bo por .\cgctrs ¡c prinr.r¡ fit¡: T H. Lim ! o¡os (ed\ l,
.. I t¡r 1,1,t.''t..,..r .,' t t !,..,.¡.,., /l t h( n «l Su Sttu/h tu Th.ú. It,,.ir{/(n,¡¿r¡. adtnlursL 2t00
10t ;(t¡n.ll9 ,\t1\ ¿ \t ])kt\:' t.^ü rrn\r pt 1t!i\

En aqLrcl tiempo. al igual que ahora. los judios t-ln dicho rtribuido a Jesús (Ml 10.3,1-16; Lr t,.
pradosos discrepxban en cucstiones religiosas. ¡ ve- 5l-53) adviertc ¡ sus seguidore! dc que su tc ri.rk.
ccs dc una manerr tnur intensa. llcganttr incluso a como cleclo l¿ di\isión en las relaciones I¡0rilil
denLrnci¡r n otros jLldios por dil'erencias de le y de res más próximas (por ejcmplo. con pndres. hiios \,
pr¡xis consider das import¡ntes. Por elemplo. en l'amili¿ política). La dLlra predicción adelantn qlr¡r
cl escrilo apócrilo conocido como Salmos de Salo lu- (1.'nrgo. \.r:,n nlen)h,,,\ J( ,:. l.r,,pt.r (.r..r
món, ilp¡rece Lrna fuertc crilicx contra los «pecndo- (Mt 10. :16)- y cn un dicho parecido se avisa n [)s
res». entrc los cuales parcccn incluirse ott'os judios discipulos de Jcsús de que tal vez tengan qLLc esco
cuya cL»dLrcte. según el ¿utor, vulnera gr¡vcmcrlte ger cnlre sll con]promiso con él v su propia lnmilill
la Tor¿'rr1'. Por lo tanto. no debería resLllt¿rnos com- (Mt 10. 17-39; Lc 14. 26-27). Por lo gene|al se cree
pletamenic sorprendenlc que los plimeros iudeo- !lllc e\l¿L\ {enl.'r!ia\ deriran de unlr pfltniti\J lro
!r i\lrallL,{ e\ncr rrrcnrir\elt cteíJ ("ntto\er\t.r }' l:r- lección de dichos de Jcsús que fue emplc¡d{ como
der r.rer rltu na. cor r\'Lr(r'r.tirL \ocr:rl. \ r(!¿Ll t\ ¡r\ .r fuc¡te por pxrle de los autores de Mt ]' LcrL. Al
caus{ de su l¿. P¿senlos a conlinuación a conside- margen de la historia anlerior de eltos dichos. es
rrr más en concreto ¡lgunas dc hs lensiooes, t¿r1to probable quc se conscr!aran y dilundicran en los
sociales como politicas. a las quc csluvieron somc- primercs circulos de seguidorcs de Jesús porquc rc,
tldu. I,,, ll'tneros jri\t.irn,,. Lon.o c^n.((!l( \.i.1. flejxban sus cxperiencias y expcctativas :.
singulares dc su devoción por Jcsús.
En otro dicho atribuido a Jcsirs (Mc 13. li-13 //
Mr .) i-+ / tr 2l. t '-1.)r \':rJuertc r .u,.(gui-
14.

2- Rlr-AcI()\Es f,A Nr tAltEs J,,rc\dcqUe nUedJn,c, entrc!irJu, p:ll.r.(r. tu./1-.¡-


d,,...rnte..L,'n.ío.,. r.r.r,rli¡ rn urego) ) ..n.reo-
Lo. tc.rirn,, l,\ sLer(r..r ,ll( ldnto far: !irlr- gts. v quc pueden scr procesados antc gobernantcs
It'.'un¡opr,r,r.¡.u,,. arJlrc.t,,nrl Iritnltrorn,,\i- y autorid¿cles a c¡usa de sLl [e en Jcsús «(por i
rni.'nl', \'n.lr.Iro 1.,ürir \ct .ue .c d.. t( \ione. cL,n
causa»). Seguidanlente aparece la scvcrx advcrten-
su circulo social miis ínlirro, el de lii prLrpia fxmilia
cia de qLlc «un hcrntxno enl¡egarii a la muertc a
I I,,.\ ., \'1,{ .1. . ..,..,t... ¡{ r. "
drh¡entcsc.rccquc ',. '
ir..omru.ú.n i.lrrcolsi bre¡.1 r\ros.hr lL. A nr.rtr¡o loscr.gclrs s. rcri.r.n ¡ esrr.oLc.ción d. diohos
,,{ , I ,, ,,,1''' ! .'.,..1..'r',"t¡,rr....i..,r'.r.,
.."I O \rt. r,
t' ,r. '., I .1 ., P,r, " , h, . .. l- ... t(.....{ J.t,, ., . . ,,. ,. , .r.r
cró. rnrlc\¡ ct: ]DrcE¡rflo Il I t) SBirk\(cd ), th( 1r¿v,htl '..., ' '.1
(',.nr. \!.1'l!, ru¡! "r. r.rNlrt r!
a)/¡/?¡rr,rtr?,.Ollor¡
1r8.1,6,19 6rj2i vrrsión .rsr : A pnc,oSxcnz. ' I j.,.t,,....
\tr,,r¡/..sdrr,11nr.A Di.7 Mrcltr¡ A. Pi¡.roSri.n/r!¡s )..,1r,-
cn "..1,,...',,..
I (' ll¡r!¡. /]¡r?¿,¡rr, ¿rtt " 1.., ..r.!
ta»¡|| T¡.\ in \.1nlt d t tlúth.¡
thl\¿.11"11!ln1l\tur r ht ll. Nlld¡¡ Lrl],1) 5j 1SN I SNIS 801. (rnrhr i¡ge lrr.1
l1A ,
(iN llq¿ Jd^ r \ t Dit^l llt¡t \ nn,i t)1t..h,ri, ul

olro y cl padre a su h¡o: se levnntarán hrjos contra ligiosa de la propia ciudxd. por cjemplo. significirt)ir
padres y los mai¿rán, ) seréis odiados por causa de la solidarid¿d en buscar lx protección v la bcn(liei(it)
mi nombrc»- Este xli)rismo pareoe rcmilir en pxr_ dc las deid¡dcs para la urbe. la renüncia dcliborr(lit
ticul:lr a la situación de los judeocristianos (pucs a talcs prácticas v el consiguiente dcsdétr por csos
solo los miembros de una comunidadjudia podian dioses habrían s¡,lscitado cot¡preDsiblcmente cicrtir
.cr pro((.ir(1,,. Jrr.e lir- \inrFughsr. l(r,' lu. cl'lsl,ir- reacción de ira. Dc hecho. podía pensarse que csir
nos gentiles t mbién podlian sentirsc interpelados pcrsona ponia en peligro el biencsttr de la ciudlrcl
por los avisos acerca de ser llevados ilnte los go_ ¿rl no venera¡ a sus deidades custodias. Talconro lo

bernantes y respccto a la lraición por p¡rlc de los expone Elizabcth Casrelli,


miembros de la propia familia- el sacrificio manliene irkcro cl delic¡do cquitibrn)
Si los primeros scguidores de Jcsits tuvieron las entre el mundo humano y el ámbiro di\ino. rsegur¡¡do
(on\iccrolre' rirn drmes -uhre .u nnEtllar inrpor que serán controlados Ios rrágicos capricbos de tos dioscs
tancia que vemos t'eflejadas por todas partcs en las iosalisfcchos. En cl contexio romano. donde et srcrificio
t'uentes ás antiguas. y si lireron ceiosos en la de- constitu),e l¡ primcr¿ linea dcdefensaa 1a hor¡ de prcser-
n'r l¡ cst¿bilidad pdiiica.l¿ ncg¿tiva a haccr un sacriticio
Gnsir dc estas conlicciones frenle a otros miembros
o la pcrlersión dc cstas relaciones sacritici.rles crLid¡dosa-
dc su llrmilia. no cs diticil adivinar cómo pUdieron mcnte equilibradas provoca amenazadoras 6sLrras que se
su¡gir tensioncs. Las refercncias a los padccimien- cxtiendelr bajo los cimienlos de la sociedadL,.
tos suftidos «a causa de mi nombr'c» (por ejernplo.
Mc 13,9.13) probablemente rcllej¿n la ide¡ dc los También pa¡¿ Ios judeocrislianos la devocitin
p melos cr'isti¿nos de que su devoción d Jcsús fue a Jesús fue prcbablcmente cl polo de división fLln,
lo que provocó la enemistad de su lamilia y de la Ll:rmentrl quc prorocah,r artd!,rni,mo ) ñn.,\i.ron.
socicdad. y la cuestión sobre la qLlc más se Ies insis- ell c:rc r'irso I\rI nitrtc dc
rro Jl .er prujcudu-.rntr l.r. ¿utoriJ.rJr..
'u, Lorrcli¿ioDdri^. j
dios, incluyendo sus propi¡s lamilias. No obstanle.
EDtre los cristianos gentilcs, su delensa de Jesús en estc caso dcbcmos sospcchar qllc l¡ naturalcza
habria ido acornpañada normalmentc dcl reoharo ¡rerrs.r dc lir ol¡rr..r .lLre c'rL.,i i.\ r..f.r\.I\roI!\
a participiu en hs prácticas rcliSios¡s lradiciona t¡n negativas erl distinla. Prob¡blementc algunos
lcs de la larrilia y del grupo sociirl nrás itmplio (por irrJ \ (nu.rJ.riroilr qlrc l,\ iu, cocri.rii,uos f^nr.rn
e'jemplo- elculto a cleidadcs de su ciudad. de su gre-
mr,, ) dr ol'o, Jr r.fo.. con l.\ ril.. f(ll!lu.r. ,lur rr. E ( r(cLri. ,r,/r¿rrl,4.¡t»..innr{.\ .l (.hr¡ri1n Ot:h\
implicaba), lo cual sLrponia un notivo más dc anta_
ti)n ¡ l t|ttlju\
^ h,¿ti ld ihr V¿ú) t t:Lt¡nt. cn E ,^ a..(ctij -T
H,, ,,.., ,. Á,-... t,,r,-,-H,,
eoni.nr,, D¿do qur ¡i oar trLrpa(l,,rr rn l r llr'r\l' rr- )trt Btti l \l,r t \.¡L\ r,, xr nrh :u
ln t tutn 1)ü lt\r l ll
ll: .aútu l1(!r lNi\d \Ú Dk^'

y dclendian una vencración improce_ la fe cristialla era, al ¡renos co alllul1os casos, olla
eD prác1ica
opción individual. y que un esposo no siemprc se_
dentc a una figora a la que las aLltoidades religio
puia las acciones del olro cn esle tema.
sasjudías habianjuzgado como a un falso maestro,
L¿r insfrucción especilic¡ de P¡blo en eslc caso
y cuya violenta nruerte cn la cruz era un rellejo de
es que el ñ¡rido o la muier cristianos no deberi¡n
su.',,ndi(ión tn rldlla . Ln rcrlrJ'rd. lJ nrlnlrli\a \(-
divorciarse dcl cónyuge no cristiano. sino que len
neración judeocristiana por Jesús pudo ser !ista- al
piadosos como ,lrrr n qLre .cgtrir eun.rd(r.1n\lo cl m.llllnlolllo (' 'lno
menos por parte de
^lgunosjudios algo r.rlr.lo r \ir'uldnte ) J lo. lrii\ Jcl m.rrrirno
u a pciigrosa violación de h singularidd del Dios
unoLr. Retomaré cste lema r¡ás adclllnte'
nio como «santos»L'_. P¿blo tambión menciona la
posibilidad de que el esposo no cristiano pueda
a\ Ctistidnos «tsa¿os (on no Lt¡stitttlos oplar por deshacer el matrimo¡io. en cuyo caso el
rnarido o la mujer cristianos ya no se cncuenlrao
El Nurro fe.tar¡ento l.rnrbién refleja la ¡crli''r't' «obligados» a inlentar preservar la ¡elación ( I Cor
1ar situación dc los primelos cristisnos cas¡dos
con
7, 15). Sin cmbargo, su declaración final ofrece otr¿
«no oreyenles», espccialmente con csposos «ptga- posibilidad: que el cónyuge cristiano pueda scr ca-
nos». Nuestra primera ref'ercrcia a tales relaciones paz dc «salv¿r» al no crislia¡o, lo que probable-
sehailaen unacarta dc Pablo a laiglesia de Corinto menle sig¡ifiquc que sea capaz dc influir soble el
(l Cor 7, 12-16)!". Cabe destacar que aquí Pablo se otro para que adopte la fe crisliana.
Jirrge ranto r llolnhre'r rr-li.lnos.a'¡do' con nlll_ Ln oLr!' pa\:rle Je un e-erir" ¡lgo n.qrcl'lol alli-
rer.\ no (rc\errlcs c,'lno ir mtlieres ('isllana' de'-
buido al apóstol Pedro (pero por Io gcneral consi_
nn.odn, r'orr h,''nbre. no \'rclenlcs. I-. der.ir Pdhlo dcüdo por los exegctas oomo escrito cn su nombre
p.,rcce ilmbo' Iil'o' J( 'lt'l¿clón marilal póstuñameote) se cxllorla a los cristianos tespec_
',ntrcl¡rr tuviese conocimiento dilecto de
(y quizás incluso to al rnodo J( (omp"llJlse ell (l lnaLn'noni". ln-
cllo.). tn lcl ca*,. el pcs.r ic , 'lre(crra Ln lerlinlolri" clu¡,endo aquellos que pucden estar desposrdos corl
evidcnte dc que cn bl¡cna mcdida la ¡ccptación de

lr l!.ontft{c Dnulino d.l.lórmui! c¿rrcl'rislodc ln le cr* ll Iir.l corrtqrto.lo o!úNl. de «rnnl. \crir q!' Los hiio}
riinr en rc\ú\. «.¡csú; e\ S.non' v su 'lucslo. nJcsús ¡\ N¡ Ú'nr¡) "'¡ t o..r. .'..,,(,""1r.
.;ja- r' ,.r{.,. , , '. ;,r',.r'nJ I'',' ''r"' ' ' lh .r. r . ,' ' n,¡''L
'.
.t.,,no." '_' -.,.,r,,,
rr.o.' r....,,-.tr.. .t ,,.1 r.,
i.,,. .r",".,-r,,,,,.I .",",,,,.. .' ,,
, lf, l(,,].,,,1,
i,,.,.,.., . ,i!t.,r'1, ' ...\ \l ','r'n" .r',I-,
.- ,,, -¡, ,.,, ,..1.. r. 'lU' l',r 1 | ",,,"., 1,ittl.,i-
t.,,. O.t."- '. Ot .1;1 lt. tr''
n -.,o1" ll.u /",.,,\ lrll^. h.--r'. . -Lt
i" i'" ,,",],,r', 'lL'. ^ ''"p''l'.1 "Dr.' , r. ol B,Ltr.. Lr rr'', "- I ri
't'ttr ti'tl Errl¿ t) tltu Cüi thri,,t. Ctund Rafnts l98r 296 li)6' ',. " '.
111 ,'( tnü' ll.ltt Jrri \ r \\' Dn)\:'

no cristiLtnos ( I Pe l, l-7)'.lcz mars, no cxisrc


[-ln¿r Achtcmeier ha observtdo qLrc estas resticclones cn
dil¡r.ncin r.\f.cr. J l^ quc.c c.tcr,r J,l.on1rrg. I:rs opirorr<' relifio.:r.:r drsL,o\i.i,,rr rlr l.r. m.t.¡rlcs
.ri.ri: rr¡ S. in.r.r cn n.rrti.ul.rr.r l:r. mu.'rc. iri. cI er\¡ \'r r"mrni. .rn dr Ja purran . r -.rrr.L .rt rr'reion
tianlts lt «somctcrsc» a slls csposos, scan cfcycntcs sumamente dificil)) a la esposit cristi¿rna casada con
o no De lo\lo. rno,lo.. c'r e,le na,ajc l.r .umr.r.'n ün nrdrrrlo 1r,,.,,r\erliJü. LJ r.r./,'r'(. ,lrc. f rrlicu
Jc l:r.e'tu.ir.iri.ti.rri'\.r.u'n-JriJ,^ui'Liirr,,. r,, larmente en la cucstión del comprcrniso rcligioso-
podia suponer sonreterse tanrbién en cuestiones de como cristiirl1a desposada con un marido pagano
le religiose. De hecho. cl pasajc prcscnta la cspcran- «podrian¿r eslarsubordimd¿ a é1. causando asi lpo
za dc quc cl m¿rrido no crcycntc sca !¡anado para la tencialmente] su desaprobación y la de stt familia y
.c crr.liJnh Ilor la cúnduclr cJrrrfl.rr dc su nrLtcr ) colrr'(iou\" . P|ecisamerte ¡or'quc lJ lnrller Lll\li r-
,,.rn rrrrJ pdlJbrh r, Pc.r. Ir. LslJ c\prcsion sugrcrc na no podia accedet a la exigcncia de venerar solo ir
clelro ilrlere\ nor quc lir\ mL¡jer e ' .r i.li.1n.r. (!iren Ias deidades de su marido increyente. el pasaic insta
provocar una respuesta contraria a Ia fe si hacen a que h¿lga un csl'uerzo extraordinario para demos-
una propagandx insensala anle sus ñaridos, tmr üna conducta ejemplar como esposa en lodas
Sin tml-:rrg,'. l,r ;.rr.r ¡r'ttn,ial .1e tcrr"i,''n ¡ las dcmás áreas de la vida doméstica (l Pe 3, 3 5).
hostilidad con cl csposo incrcycntc no cra scncillir- Al linal del pasaje, donde se les dicc a las esposas
l¡cntc quc la mujcr cristiana pudicsc importunarlc cristianas que no deberian dejarse dominar pot el
insistióndolc dc lbrma imprLrdcnte con la religión. temor (1 Pe 3, 6), posible ente tengamos une rc
Para quienes representaban las tradiciones cultu l¡rcncia implicita a la posibilidad real de quc cl es-
rales ronxn¿s de Ia época, se esperaba que toda poso pagano pudiera h¿cer uso del miedo )- de la
rn{er lormal ador¿se y reconociese únicamente las inrimidacron par.r inrcnrrr oblrgar a l.r mtjer .r ortc
deidades y los ritos refrend¡dos por su esposo )," la] consintiera en lo tocantc a la religión, exactamente
como instaba cl autor romano Plutarco. csta dc- lo que la esposa cristiana no podia ofiecer:r.
bla cvitar toda «supcrstició cxtravagante»re. Paul
l0 P J. Achrencie( / ar./,208.
'r \.\..
l8 f,xrx u r¡ r.ll.\LóD uLl.rd soh ..r. ¡rsnrc,.ll t.r cFNfl¡ 1., .r'r.l..,r.ir.. '. 1ri".",.'l j. 'n.¡-
ll.l A.hr.nrci.r / 41.,. Mln1r.xD.1is l!96.:l)5-21') r¡,o r¡nr cn seneru!. c. R s K'¡cr¡.| //.r Sr¿r',t ,¡' B¿avn!\l
l9 t,Lutxrt.,,lr,/¿rn (.rntglh thr\ tt)¡tr. ''..'t
ll\lD l,¡t¡ rn¡ rc t¡1'ntht R¿l¡t!¡t¡6 a ¡ú{ k¡tln\ h\t\ t ¿ ah anu\ ¡t ttu otat
,, rt r\, ..,.i. /¡,... .u t,, rrrl¡l \cw York Orlir L99z. 128-1r0. pnr¡ llcr \L.ni¡lhis
f.rcl. r¡ nrls 'rl¡rlicirr dc l¡crlqs dc óNci '!m¡¡¡ Hr .s r{A h p¡(lcl¡¡.ión de l¡ nnriercnel Í¡Lixni$¡o prinLlrro Si c rb¡r
^,uaa
Je
ñtr,idos ¡c l¡ éfocr. (§,fc \rlci,t., ¡o¡ r ¡.\ignnr errlqrler tlto so,¡es¡lirlu¡!dxm.ntc Krremernop¡,ccc.úupxscdc!u¿oPo'1u
¡crclisi¡ {tucÉrccj.r ¡0§i.rsc¡.l¡lrr¡iri¡ aric$1rnl..s¡cc L nmrdes cn F¡ni.ular y qué co¡seerencirs c\¡tl¡n Pxrn l¿s muÉrus
¡rrfLo !leonlloubr n,¡eric.sr!fJi¡c'¡¡isc:1rcm¡s o r¡r.5 p¡( los .¡§rdns quc s. convcrúür xlcriru¡isfro. cn.sNi siscnclrbtr¡.
,túlin\n.\,Lcl lr ¡i.n,'rli$¡,i xnnrn..onr. Irll]rr.. parricipar¡cl¡oricnl¡.i¿n relLsrosa(prg.ri)dc{LcsPorJ.
h\t^trr f¡tr I n,tú'1''' h\ú! 11 '
tla ;(t¡tu11.{tt Dn\l

b\ Es(ldtos t ti:tiano-\ Tit 2,9-10), de quicn puedcn espcrar u¡r rccor)r_


pensa pol su buena condüctar1,
Antcs cle ocuparnos de gr Lrpos soci¿lles m'Ir§ ex- En al8Jnos c¿rsos. l¿ conversión de los esclavos
tensos. existc un elcmento lnás dc la casa de época pudo h:rbcr.e ¡r.rduiiJu i1 re'ullll§ oe lJ Lon\ (r\i'rn
rom¡na quc debemos consider¡r. uno quc, ¿lorttl a la fe cristia[a del cabeza de l¡milia, como puede
n¿rdamcnte para la mayoría dc los probables lccn)- estar implicito en el rclato de la convcrsión dcl car_
rcs de esrc librc. no lorma partc de nucstra expe_ celero de Filipos y dc «toda su casa» en llechos cle
riencia actual: la escl¡vitud:r. los apóstoles (Hch 16. 30 34)15. Sin embargo. trm
Es dillcil hacer chlculos flebles, pcro parcce que bién ha), exhortaciones dirigidas a esclavos cristia_
l¡ posesión de csclavr¡s cra birst¿nte común cn la nos de dueños y dueñas paganos, y hemos de pre_
época romana enlrc quiencs contaban con r¡edios .u lr ir que t¿les e.ilc\ os de alSun modo conuci(lon
económicos para dispoDer dc tierrasrr. Tencmos rc- la fc cristiana y la adopBron de forma individual
1¡rencias directns que indican quc habíe csclavosen_ por voluntad propia. Aún más que eD el caso dc
uc qUieri\ Jdopl.rron lix lt crl.liJ nr en lrs prlmcra5 h mulcr. ral p.r'o represenlaba un intere.ar'te ejcr
déca<1as y posteriormente. Por ejernplo. en i
(i)r cicio de lib¡e albedrio por parte de personas cuya
7, l7-25 el apóstol P¿blo slude ¿ los esclavos cristia- co¡dición no lo aconsejaba.
nos cn su cxhortación it que cada creyentc «lleve la Rcsulta intrigantc pregunta$e cómo los escla-
vida que el Scrior le ha asignado. y ¿ la quc Dios vos de t'amilias paganas pudieron haber conocido
le ha llamado» (l Cor 7. 17.). Otros pasajes neotes- la fc cristiala por su cuenla, y cómo y dónde tuvic
lamenlarios insian a los esciavos cristianos a obe-
decer lielñente a sus dueños. de hccho, a realizar 2,1 K Br¡dlc!. S¿o(\ ¿,¿ Md(.,r. l8,.st¡, en 10 cicrlo ¡l s'
1r'l "r¡'
cse ser\icio oo
o si lo cstuvieran cumpliendo «pa_ ",,"*1.',' \r',J. ,',n-r ''r'""er 'ar"'cnr..'.r'u''
'.< 'l:'drrfr'
ro'('1r"'
'ñ,n|tr'-del¿..
., l' ,,..o' ,,..1q rlJ ¡'!1'!' n'le ' l'"
r¡ el Señor)) (por ejenlplo. EI6. 5-E: Col 3' 22-25: -",". ,¿."i- ,n.',. . . ¡"n r' 'r. (' 'n.. . ,. 'ar'r "'i '
"i., .J\. r, ! 'e ' rr. .re. ' , I i. ,J rr
]r cscl.\irrkl isuc elini.¡do ¡lsunx\ 7'_ -,',.",,,.,,."'. .rlr.r' rn .'l.l'¡l' ._r.'r"'..lrl'''
2l T¡¡si.rD.nru 'n
,.L,\, ,.. "lutJ.(l',, ..u ,l r J..F.{1".'r'.'r- p.l.^
cocipirxLen lr¡ic¡etes c.nro l. brnrlnrca r_ h.radou¡idcnse hnsld ".r,
l, .'jo Uln ,.1, l
hl¿. cntr¡¡o clwlo XIx ' ...'.'.'"". -1'o(d'1 "p.'dcr.'r''rr\u('''
r1 c| K ui¡¡le!. .\/¡,,¿r x,kl 11t:ttür n] ¡h! Rutu) Etü|¡!. .
"l-r",loúre lLnolú. Ei 6 j_81.
( fl§to
Or¡'t lr8l. I os.\clivos.tun ¡dquúrdos e' las gucr¡s ror¡¡fas ,i 1.,..* j" (r..'.ñr,.¡(.d-1,,r..t.'. ...¡ ,! l, \r'
v ¡.\.rós los (r¡lant.s t¡nrhió¡ bs .rübrn r_ l.s rÍnrhtrxban H. .r. 1-..,,.J. .,
n',.1 ,.or.\'J .".'. .1u. r r.' n'.r,"'d. ''' J(
, ,i^,.. rli - rJ. ...r .., r' ',1r, .L '1..L
, . ,ro ri.. .r.r.l " ,"r r."f r\.J\L'"1...'' ' _
.,..¡¡-' \.J','. 'c- o,J i'. ''
o ,.. '.1.' n ". J. or, .1 1-. r,' '...{ -. '"or
.i.crc\ r'o.ln'1"' "
o r'co"'rr
inert¡iüil. iin¡morlrlde l. s.cie¡x¡ ñnnnD l¡ 141.
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'..,..
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I
t!\ ,t ¡h lt n.l.tl ¿ \1't)n)\) I t\i t rrrt l)rt .r'ri, l lt

ron ocxsi(in de rccibir calcquesis. ser bruliTitllos y tos ú1linos nru! plobahlcmcnte a ar¡Lrcllos qtre no
reunirse oon o{ros crc}_enlcs. Habí¿ fiestiLs romxnes comparti¡n l¡ f'e de sLrs csclevos cl-isliitllos.
legalcs en las que los csolavos sLrpucst¿lnlcütc qtle- I)¿Ldo qLrc por lo gcncr¡l se espcraba qLre los
dab:rn liberados de sLrs debcrcs habitLr¡les. y cs po- cristianos no paÍicipLrrLrlr cu |ircs rcligiosos dcdi-
sible quc espccialnre¡tc en lxs oiud¡dcs quizás tu_ c¡clos r otr¡ cleidad quc llo fuerx el Dios uDo de
rrr ti'nrpu la rradición biblica. los csclavos c¡uc xdoptilron lil
'rcri,rrl.r ,,furlrrrrhl.rJ tlcJr' ru. r. .lc 'rl¿
libre que lcs oonccdier-rn sr¡s dtrcños o ducñirs. Sin fe crislirn¿ por decisión propill y luego procuraron
cmbargo. t¡l como seilxl¿r Keilh BriLdlc)_. rrtrcstlo dislanciarse de los ritos religiosos dc sLr casil p¿r-
co¡r¡cinriento rle l¡ vida dc los cscl¿los cs en rcx gana Iosiblemente 1u!icron ploblenlts. Al ntltrgen
lidrLd nlLrr_ li itado y estlt basado cll conjcturxs. ¡ de Ia cúcstión de quó dcrccho tenian los csclitvos
cilLlsa dc la rel¿rtiv¿ esc¡se/ dc Jilentcs quc tr¿ttcn el para tofiar sus propits dccisiones religios¡s sin 1a
tenra dctenid¡men1e'1'. ,r¡r,"1,r( ron \ cl .i.rr{ nllnllenlo Jc \us dl cñu. c\_
t-a situilci(in del esclavo cristiano cn unt 1¡mi- ¡cii:rlrrrrrrc -r 1..' i\cl.r\os poniirn renrrro..r 'c''r.rr
lla paliuna debin de \er muy diflcil. prob¡blenrcnte pilrlicipnndo en 1os rilos religiosos de la c¡sil. esk)
irr.'lu-' n,:r. ,,,rrrplrL.r'l.r q r. Ir de l,r rnrr tr iri' l\rLl,.rrnr.rr\e \'..mñ rn,r .rctrt.rJ,,fen.it:r c i ctt-
ti¡na cxsitdir con un no creyentc. I-a cxhorLación renlc por palle de slts ducños )- cluei1as.
dc I Tim 6. l-2 ir los esclavos cristirnos pa|a quc Adcmái en ur1 rccicote estuclio quc io\itil 1lx
obeclccieün ) procrlraran que su scl'vicio iterlt un reflexitln. Jcunil'er Glnncy se ha centrado cn l cli_
testimonio dc su lc, ioclulc tambión una cxhort't llcil situación de los csclavos crisLiallos de dueios
,r't.r tro m' ¡\lr.lr m.'rlor li*ncl.'.r \ll\ Llllinu' (ri\_ pitgnnos, subrar_iLndo otlo aspecto pal'ticLrlilrlllclllc
tiauos. prueb.r implíciiamentc que hnbi¡ esclavos gr¡,rc. Lr idea cornún cn ópocil ro¡1ena collsi\li¡ cl1
crislianos elt cas¿ts Pag¿nas. .luc 1.. c.clir\,. .r.rn un r l't'fiLlirJ .jono r:i.r )
I r I Pc' lR,')'(irl.l.r:,,,^e'.1'r\rr'cri'liJllo' v,\nrlde sus clucños y dueñits. l¡cros «cuerpos» Lluc
r moslrar obeLlicnci¡ Lanlo ¿ los dLreilos buenos -v I,nlr,rn .cr .i',1.', r.rl i¡rnu .lh nr,,nrc,.,ri....,,r.i
riLron¿bles conto ¡ los sevcros. rcfiriéndosc con cs derirr¡ oporluno. p¡la cl lrub{o o p¡ra el plrLcel r'-
I)c hccho- llccuentcmcntc cn griogo sc hablabr dc
20. K ln¡¡l!\, 9¿nrrrr,1'1¡^r,\. l8' j, l)rLc l] l\1nr (¡¡ rnr los csclavos corro dc merc\ vrrl¿l1¿¡ 1«cueln)s»). lo
,,,.','.,",,,,',',',,'.','',1' .'
, ,,,JU,'",",,''
r,.1,'.'"' lr ( L .r
1.'.,t'!,,,r..,.
Cllne]. s¿¡nr, /n /:,rÓ (l,n/n,rrr. Nc$ \ink
I ",¡cr¡sor-,t¡or«¡c.ttsr*) lih§¡olr.r\x.CL:( l)()\rck(c¡sl'
B Nlrnin' ^
tl,^)li t¡li\ ¿ Sltrt"ú til,r;/n''..n D.l llxlch Cl rriñi¿i ( ()sjcl. ¡i,rll..\'/¡rr\. l't\ ttu t tl ]tu l.ir¡t\.1 Oh,
]' tú ('hj¡\tnn fitrrln\ nr l\)ú \/ ajr¡nd l¡ fi¡\ 2l)i):l 107 ll1) ,/,,,¡f r¡ l) llrlcl -C.O\lck (.¡- ) /rr¡ (h,vr,, /'i¡,rr,r.15¡ 211
\t ltr\' t^n \ tu¡¡t lr 'L r^ 1:l
lal ,(tnú 111.1! h\¡i\ t¡

quees indicetivo dcesla aotitLrdr!. En llntocn clr¡n_ 3. RI|LAL toNrrs s()clALF.s N{^s Ex l I Ns^s

to un escl¡\'o (varón o muicr) podía sc| rcquerido Pas¡mos ¿r continuxci(in a re\,is¿r brevcmentc cl
(lrn:ñ:l'
parit plcstar scrvicios se\u¿le\ ¡ su dueño Ó L,,nr(\r,' '.'r.rl n t..rn'nllo er .'l qr,c l ' f irrcro\
.
cl escl¡vo cristra¡o se cocontr¡riit cn tlna siltlaoión cristianos padecieron las corlsccLrcncia\ dc sLr de!'()_
p rlicularmenlc diñcil. Por slrPucslo. cl abuso y l¡ ción.L JcsÍts. Todos los teslimooios llcgados a no
explotación scxuill h¡bri¡n supuesto Lrna dol()rosa sotros sugieren c¡uc desde los dias más rcnrolo\ (cs
.lcgrxdaci(')r1 para cualquiera. Pero plrr'r cl esclavcr decir. denlro dcl conte\to soci.rl d.l jLrdaisnlo dcl
cristi¡¡o cxislia otñ problcma. De obcdeccr en csc Scglllldo lcmpl(, hubo tcnsioncs con los disciptt-
caso. comeleri¿rn un gralc pecado. li)rnic¡ción
(r'¿rr_
los de Jesús ¡ c¿usa dc su fer'r. El tcstinronio direclo
,?¿i¡ en griego). violando la estricla doctrinll scxual más tenlpr¡no proccdc de alguicn que estLr!o I'uer-
pnrmovida en los primcros circulos cristianos Si sc temcntc i¡rplicado de forma perconal cn la oposi
neg¡ba a l3 proposición scxuxl de sll dueño o dr¡e_ (i.,n Jl tru(\,, rno\ tmi(nlñ de lo. jLdJoLri\t .rr.\.
ña, podi¿ ser sonlctido ir Lrn ctstigo cxlremadamen- I n \rri.r.(Jrtrs Jirigrd.r.a gruno§ Je.'ri'ri,rr"'
te duro como la flagel¡ción. qúc había f-undado como «apóstol de los gcntiles».
La lcrdad cs qLlc en realidtd no sabcmos de_ l'.rbL dc .tr pr<r t:, antm:1,1\cr''ion., rr
sa ¡1, / P:,1¡lo
y
masiaclo itccrc dc las dimensiones del problema tra Iosjudeocristiaros. EI lenguqie que cmplca pare
qué tipo dc durts reprcsalins pudicron ptldeccr l()s Jc* riblr ,Lr. .riciolrer .Lli, rc qLe 'u . 'no.,!',, 'n .1,n
e. lnr' ^ . n.ti.rrrut. .ñbr( loJu i qtl(llo' quJ \ r\ i¡ ll lle\,abu acciorlcs duras c incluso ',iolcntils (G¿l l.
cn cas¡s pagalras. No obstante. rcsulta claro qLre l3 14i I Cor 15. 9: flp 3, 6)r". I-sto es especialnrenle
los escl¿r,r¡s orislianos de dueños y dLlcñas paga- cvideole cn G¡l l. 13 1,1. dondc dice que ha perse-
nos sc encon!raball en un¡ situxción especitlment¡J gui.l,, riolcrrli'n.ntc"'rl ¡'r.'n rrlotimi,nlo.li'li'r
rulnerable. y que prob¿blemcnte 'rlguno srrlriri rt
causa de sLl fe. dcbido al conllicto existentc en1rc ''. l'L l'r
las cxigencias dc la coltducta cristian¡ ! las que lcs
, \ H.rrt.i ,. .-' . ,r '\' I
( J Sct¿cr. ¿r,¡:V,l.rr),na 'l./r ttt^ (ltr)\ti"^: ¡l¡\torr ¿r¿ h'1,
imponirn sus dueños. rtt150 r.t , Minn.¡polis lL)9'1
"r¡írl) a'l N1 H.r¡.!.771'¡," (r¡r:!/tr,r ¿rl/. t.Ddon 199!,6:l-86i
A I llulrrrc¡. Pr'rj:r ll, att^ti¡t t|\'tttttt"^ú th. ('hhú llkn
PüM| Lútu tut )idtutr .,orr¡l ol DiLrlic,l l-Llcr¡Ltru 95 (1r)l')
. \' _,' - 1.!1"' " 97 i!r a r: I Tt§lo: tthr Ir¿ t1 t'¿^¿tútt ttu ('l¿rl¡¡1. en (; N
,., . h .''. l \ l'"r¡1 '' '' Sllnl(fl a; G-Sl«\nrsi (&ltt. lln¿d"t. ln¡l l¡r.lúdtut h t"¡11
"rl
,',¡nb. 1.,". '" l.' r.i1.
!,- R.1 .r . - ,¡. "{.1 .
.r '."'.¡'.'. '."r"'1'r'''' l.ll.r,.'.. t.r.'.', .'' , .'_.1 '.. '''f. I i..'.
,,.4... . ' '."
|'' bnn e¡ lr LtrM "'r..
nxrnxt¡l ¡rrn indepcr¡iTarse¡c R!n . unx c¡ iLel
1,. ,.1. l.' ,.,, ,,. r' .,
' '''r ''f'
(cu$¡o,, c\.n r.nlldr¡ nu.x¡eo ¡c !¡|nrs'''hr ¡rrna''
l'rblo pr.c'htir.o quc. ¡ nlijuLdo. e.rc.. Jc Iundrnr.nnr
xi\t\t liti¡ r n,n ri lt..ri\
l.]l ,( rD. l.!i' ¡. Dn\l

no. L|ilt¿ndo de «dcslrlrirlo». colro cxpresi(in de su T¡l conlo he planle:Ido lnís Llctallxd¡mentc cn
gr¿l¡ cel() por «las tradiciones dc sLrs padrcs». otra parlc. es l)robable quc al mcnos un fáclo dcs
\, , b.l.rrrrr. r'i r,lu r', rlr cl rc'r" '1. ' r''irrl r' l¿lc¡do que llevó a Sxtrlo/Prblo a iLctuar clc trna
rel'ercnci¡\ que h:rcc, Plblo se c\tierrdc sob¡c l¡s ac fbrma ¡an irgrcsivlr coütr¡ los jLrdeocristiilllos f rrcra
cioncs concretxs que llc!ó x cabo. Los Ifcchos dc el grado de vcneración que tributaban a.lc§ris'r' A
1os llpi)stoles diccn qrlc Srulo/P¿rblo «hxcirt estlil- ojos dcl Saulo/Pablo precristi no. probahlcmenlc
qos en l¿ iglcsi¡. pucs entr ¡ba por l¿s c¿lsas. sc llcva_ J.,u\ l,:rbr.r ..do rr.1 l;l.u nrol(rirJrl\l'lm.rlrc (r.( tr
ba por 1a fircrza a honbrcs y mujercs, y los cnc¡rcc tLido. de modo quc vencratle como Mcsixs rcsul_
labu» (l liih t. l). que «rcspir rba an\cn¡Zlls v rrlucrte l¿rba del todo ina¡rropiado. Ile hccho. cste ccloso
coolr.r los discipulos del Scño» y cluc. con c¡rtlrs flü'iseo pudo h¿ber intcrprelado la Primiti\'r dcvo_
obrg¡d¡s por el slnno s¡cerdotc. iba ¡ Drmxsco ción judcocristiana a Jcsús como algo que equi\alílI
pxr¡ arrcs{ilr tlmbién a los discipulos dc Jesús,v a poncr gr¡vcmente cll peligro la singulari'llld dcl
ll,:vaIIos a Jerus¿lén (Hoh 9, l-2.14) En cl disctrrso Dios uno. una violación del primer mandtmienlo;
. P.'5r,, d...ril'. [' rrr(l:,.lrr! l''ni'r 'rnr<'
i.rr( \!,r',: .i ,,. ,rrri. ' .r.i. pu.ihlcmcrrlc no ltre cl úlri" ' qlr( ern.
de su ¡ronvcrsi()n: «Conrbatir con l()dos l()s medios 1i(i cstejuicio.

el nonrbrc de.lcsús dc N Zarcb) (lIch 16.9) C)tros textos del Nucvo Test¿mento oireccn lo
Sin cmbargo, pucsto qtlc estos pasLtjcs dc Hch .l,tc fir'cL(n .tr ¡r'urh.r.,le qrrc lo' iud.o. r''ri:rlr."
son lodos ;rfbrnlcs ilrdircctos. los excgclas sc han dcl si!!lo I expcrimentaron una oposición ñ1nrial en
prcgunlado quó crédito dilrlcs. A juicio clc la nl¡yo- el seno de süs coInunidades iudias. Hace varias dé
cadas. Douglas tlarc esludió las rci!renci;rs ¡
(rstc
ríir. pis¿mos un tljrrcno nllls seguro plestando etcn-
cirin sobre todo il Io que Peblo clicc de si. Basándose tem¡ cn el ev¡ngelio de Mrteo. oonclutendo quc la
en , 'lfo. rln,. .l( l, ¡\ l(l milr"' --l'lcl" '' cn l"' r'ri' il"' clxsc de lcneración que los crislianos dcdicab¡n ¡
judios dc la épocir. Martin Herrgcl oonclr'ria qLrc h Jcsús. qtlc pudo pareccrlcs ic1(ilatm a uchos otros
.tt.i i¡. ror. qr,t Pi'hlo l'J' I ¡lc r,' lirunr''' '1'\ iun(' jr¡dios- probablcmentc provocó la oposi¡iii ludiir
implicabrt lt «tirerza brut¡». dc modo que cl.lo\cü
'!1'
[rrisco Snulo .rctu¿bl l¡l vez siguiendo 1a lradicii'l ';" ., ,.,. '. '! ''-'
..i . ,, . 1
'
dc Pinjás. el ,,igiltrntc bíblico ensLrlzado por sLrs de- '. 1."'Al'.
rNl :.!l-..'. l'., 'i'L''
cidid.ts ilcciones en defensa de Ilt Torárr. 1.,.,,,,., r. 'r'r "
,|\, l/
, ,,,',,' ',,,. 1,," ',.|
,,,-',-,,'I'..' t. "
ll \4 H¡n!.I. 7¡. /'¡¿ (1,¡:rn l1u:. 1l 11 lr'r1r ¡c l L ullLl ''1¡,'!"'
fi,ú d¿ h\^h t tN¡:. ( ll.¿,r,,r Lc ctl,t)5.'11'1
"
zncn) r ¡cl!c Ú r¡r ist¡ /,r//l
iLe \ Il.bl..,oscriiviñir(1.21: ll.I ld hisloLi¡¡c Pirrjit\rtrL"'
lr l- \\: rrurrx¡o. /',.--r,, t h\\d¡ (r\¡\t¡ti"t 5u 5i.
litr t turr ])rt hrt /lJ
1:1 ,
( t,h ll!!. Jra^ r \r Dn\:'

en csc momenloir. Clomo y¡ hcnlos señalado. Mnteo dirigentcs judeourisli¡nos dc Jerus¡léo son proce-
incluye ¡dvertcnci¡s de qttc los discipulos de jesús s¡dos por las ¡utoridlldes dcl Tcmplo y se lcs ins-
scrán persegrridos concrctalrenle «por rni ljesús] u a dejar dc h¡bltr de Jesús (Hch '1. l7-l8l 5. '+0).
Adcmars. cntre hs cscenrts mars l¡rgas ). (1rrn1áticas
\¡ por mi nombre ldc.lcsúsl» (por ciemplo. Mt 10.
lll.22). Normillmentc los exegetas consideran que el dc Hechos se encr¡clltra l¡ historia de Eslcbrll. el
evangclio de Mxteo rcfleia grupos con unt hcrencia lidcr iudeocristiano cuy¡ controvertid¡ predicación
p¿rrlicularnrenLe grdnde de al mcnos un tipo o gru_ lo ¡boo¿) a morir lepiditdo por otrosjudiLrs. ¿tl pare-
po de iudeocrifianos del siglo I. hstas ref¡rencias .ir trnl¡Llo. nr'r lñ qlr(.1,n.lderirhi,n :rhr'rr.rL'or'e'
¿ la oposici(in cn Mt muy probablemcntc manifics_ bl¿sf¡mas ecerca dc Jesús (Hch 6. 8 8. 1. espcciirl-
r¡I el lif,' J( colrlli(1,,\ cn lonru r Ir (le\,\'i'''rr .r n1.nte 7. 5,{ 60). Si bieD eslc relalo puede rcflcjar
Jcsi¡s clue los lectores habian experi cntado como perfcc{amentc algún tipo de exageHción dranlátic¡
lni(mhr.. de \Lr (,.ntuntLIir(lJUJrr o qu( (,'n,'ci: lr h por parle dcl aukn-. no es dcl todo impensablc que
tnvés dc noticias dc t¡les erpcricncias por parte de los judeocristianos suscitaran la hoslilidad violcnt¡
judeocristianos!. quc describc cste episodio. Dc todos morlos. dcbe-
Otros texlos rcsprldan la posibilidad de clue al mos presunlir que el grado de violencia mo al dcs
menos en ¿lgunas ocasiones losjudcocristianos ft¡c orita en estc rclato fuc excepcional,
sen responsables de gr¿\'es conflictos socixlcs con Dcsde elinlluyenlc cstLrclio de Janles L- Mrrtyn".
otros judios a causa dc su devoción a Jesús- En la l{)s cxegetas solr plena¡renlc conscientes de l¡s dl
más nnliguil nnrr¡ción del ñovinriento cristiano del versas refercncias en cl er'lLngclio de Juan:Ll hccho
siglo I. los Ilechos de los apóstoles. hay numerosas de que los judeocristianos filcron expulsados de la
J'u?¿¿gr)g¿i .ln 9. 221 12..:l2i )- sobre lodo 16. I-l
(me
ref¡rcncias u t¿l oposici¿» cn el seno de l¿s comu-
nldades.judias ás anrpli¡s donde los iudcocristia- ¡rrr.ic ¡r',,h rble uuc (n (\:r' rcl'ercn.,i.r' r'l/,¡ r""
no\ Fr'\'lrr,rr¡,r \i\ir \ Pron''\er \us cun\i((iollc{ connote la comunidild !udial este es cl senlido del
acercx dc Ia ilrporlanci:r de Jesirsr'. Por ejemplo. los !érmino en varios usos de 1^ antielücd.ld). Ilo-v en
dia los in!estig¡dores considcrao norlnalmenlc (lue
l:r. D R lllrc. fh( thun ú J,1\¡,¡ t1r\aút¡tr1rl (ht^ eslas ¡firmlciones dc Jr.r¡n. silLradils cn los lclillos
^ .. .,.., \ r/.. \\ \\t\, .,.,,r ,J.,
de I¡ aclividad de.lcsÚls. en rc.llidild rcflejiln l¡s ex-
l' | ' " '. ',1''...' J..l l r .. ' i' I \\ ll'
t¡¿o.I'r ! ll¡ t.rirrrO¡¡,\rr,, 15_56. pericncias dc los judcocl-isli¿l11os cLll/rs lriLCliciones
l.r C \ SL¡il. r, ,1 (n,Ua, ¡' ¿ ¡"r\ hot)/, stú¿¡¿\ ¡ 11n1
l5 (li E Banff.L h't^h ,'1tti¡tr tt'tti^1 (-ht¡\!irt\ i) lltlñ t l- Nir'l!n. //¡r,IL ¿,r/LtrL'{\ n.thr Íiútt (ii\\'l .,.l¡tá
n,,.tlii! ü).,1t1rcnll lJruckbx¡r lcd ) llLa..krl ar^ith\lt'\1 :16 J
t u|út \rttú*l\ hlrnn ú S./r,r(. Cmn¡ RnPirls l!¡r5 i\i_lr,l
(in o 1¡.!t)I\1\t kt Dt\l !t^i' t nk,n Pt l:1
12ó .
^l!
se conscr\r¡n en Jn. F-s dccir. los tensos conflicbsi rios más quc uoo o dos incidenles para suscitar cl
y las acciorlcs punitilas contre los seguiclores jtt ü.pc(tr,' ,lc c.,r r iuler.l¡ el'irt lo.lrr.leuir'''ti rrro'.
dios de.lesús a los que remitc elevangclio de Juan quiencs debiercn dc sentirse blrstante vulncr¿rbles a
lLr\,cro.1 lt !irr rcalln(lllc cn el ¡, r.odo ¡"'t' rior :' causa de su reducido llúnlero.
la ejcclrción dc Jesús, y probablcmenle habria qüc lilrtu lo' relat,,. ,1.' Hch eum,'l¡. .r¡rnr'r, ione'
cl¿tarlos en algún momento quc oscil1r desde algu directas dc Pablo indican que los.iudeocristianos
nos irños hastir algunas décadas antcs de Ia lccha ciertamente podian provocar la hostilidad de otros
jLrdios (lanto en la Judca romanu colno en h diás
de composición del eyangelio dc Juan !al como hd
llegado a nosotros (quc por lo general sc data en por.lJ 5rrr cmbdrÉ''. l) robilbl(merr, c l:r. (\nrc'iorre'
lo¡no rl año E5-90). más frccuentes de cste tipo dc actitucl fucr¿n los
La expresión dc esa hostilidad para con los iu- insultos, la denuncia y otras medidas d través de I¡s
deocristianos dcntro de las comúnidadesjudiils más cuales los miembros de un grupo social manilicstan
amplias probablementc variaba. Las rcfercncias dc su fuerle rcchazo hacia otro§ miembros d los que
J1l tienen que ver con la expulsión de Ia conrunidad
percibcn como actuando de una manera escandx_

.judia. y un pasajc incluso plantea Ia posihilidá'l 'le


nrorir.l n-Jro.de ol r'..tltLltL,\ nrhdorl,\ quc creet i:rn Es probable que las exprcsiones más grevcs de
estar actuirlldo al servicio de Dios (Jn 16, 2) Un¿ hostilidad se dirigieran contra aquellos judcocris_
vez más. l¿ hisloia de la mucrte de Esteban pucde tianos que resultaban más visibles y quc se mos-
h¿üer preserv¿do el rccuetdo del mero de tales p traban más aclivos en la promoción dc las tesis dcl
incrdelrt(\ rlo quc c,,nlribuirir d erplicrr por quó lo\en mo\imientu. A.l. en cl .aldlogo Je ncrrurir'
§c olur!¡ l.rnla ilnf,onancill a e.tc ¡conteeimiento que padeció personalmente como Lrno de los prin-
en Hch). Sin embargo, repitiendo lo dicho. por dis- cipales adalides de1 evaigclio crislirno (2 Cor I l,
tintas razo¡cs debemos suponer que las muertes dc 22'29), Pablo incluye varios castigos. algunos (pcro
scgu ido res j udios cle Jcsús a manos de otlosjudios no todos) infligidos por las autoridades jodias lo-
firerorr rruy pocast'_. No obsttllte, no scrian ncccsa_ cales c algunas dc las ciudades de la diáspora en
l¡s qr¡e actuó. Su alirmación de haber sido azolado
17. Los di.sno cüi Drás dndo\ d Lr vdcncii quc cunlqúlcr cn cin(.'o..r.ir,rrc. ir mrtlo\ Lli coffellJi.'n"rio. iu_
,ib ¡Nro. A¡onis. iunlo ¡ h prob.bl. rlctricid sc.lda po'
mu.l;\ ;udios r l¡ hon ¡c ¡i¡ur r olros..trtlLsro¡rLn)\ hs ¡ulo dios (2 Cor I l. 24) resuha particularmentc intere-
rntrlL.s iomnDns nosiblc¡rcnlc hrbri¡n dcs¡probrdo quc.urlquicr
.'.'..'¡' l'¡r.. 1, l.'r .'' santc. El hecho dc que Pablo se refiera t cllo con la
, ,., ,"1 P,¡ ''.',.'. ..,'..',,'rrr .''J', expresión «clrarenta alotcs menos Llno» obvia cn
.,,i t,"..
,,.h,h, \,1¡,
. t.l .1.
,,..1 ,or¡r,itr'
| , r.'' .". r'. ' l.'b'
te apunt¡ hitcin el c¿stigo basado ell D|25,2_3 (y
'l i
Ir\ 1!)
"tn, tnr.Lv^
\
ll'l ;¡ tni.lh! lr¡i\tt v llln\'
sita misio cr¡ quc dio lugar a la convcrsión dc los
rsspcclo dclcu¡lexistc una rcllexión legal posterior
en l¡ Misnat: Vrlfl«l 3. I'16) Cl¿be scñ¡lar que cs cristianos tesalonicenses (idcnti6cados con b¿st¿n
le claridad como gentiles en I Tes 1.9-10). Pablo
lc oirsliQo. que muv plobablcmentc fue llcrado ¿
lcs fclicita por su fl,:lclid.td ücntc a la oposici¿)n dc
c¡bo por hs irutoriLladcs dc la sinagoga local. só1o
\cr iolligido a mienrbros dc l¡ comunidadiu
\u nrupro p.reblo. conrpi.r_.r,do sr¡\ c\pincncrJ\ h
Podíil
las de 1os creyentes judios de Jude¡ que habi¿n te-
Llia. y posiblcmentc sólo si cl prcsunio infiactor sc
nido problemas con correligionaios slr),os (l Tes
sonrcti¡ ¡ élde lórma \'olunlaria. Por lanto- le dis-
posiciirn de I'.rblo, clurltnLc su Ininisterio ilincrilntc 2. 14). Poco después cn la mismir carta, Pablo ins
ta ¡ sLrs lectores a que (restas persecuciones» no les
11,m.' i,fjo'1.'l J( l,'' uinl.le' ' :r 'r'1f"rr rl.l 'J'l'
co l:rn \e\.1,¡ (! lr¡r ('1.'hl mcllo"'n (ilr.," o'':r'io_ disuadan cle su nueva fe. recordándoles sus adver-
lencirs rnleriores de que el sulr;¡ien1() por la [e es
lres cs un tcstimonio collvillccnte dc slr lilcrte dcseo
person¿ll de segLlir actuando como micmbro de eslc
sencillamente parte de lo que toca en suerte a los
l'r r:rorLl rL 'órr qrrc creyentes ( I Tes 3. 3-4).
nuchl,, .rn.e. rrl. \i l.r rrl. fc r' rir rr
En la carta de Pablo ¡ la congregación ñlipense
hace Pablo cn el nrisln() pasajc (2 Cor I l, 25) recuer_
(c¿si con toda scguridad compuesta tal¡bión por
cla ipurllmcnte trn clsti!!o a manos de o¡ros iudios'
co¡rversos gentiles. al menos en su mayoria). tene-
clltouccs es Lluc en csa ocesil)¡ sc collsideró que su
mos rnils alusiones x l{ siluació¡ vulner¿rble de Ios
cfrr rcn relir,o., il'.r l\rl'll(L¡rrl'lll(lrlc glir\('
Lrüi'/d\
o apost¡- pcqucrios grupos cristianos dcntro dc su cntorno
e¡ lérminos de una acusacrón de idolatr'ía
social más amplio- Sc urgc a los crcycntcs dc Fili
si.r. b¡sándosc cn Dl 13. l-l I i 17. 2-7r'.
pos ¿l que se rnanlengan firmes y eslén unidos en su
Llxislen irsinrismo cllros lcstiñonios dc quc Los
cristianos gclrtilcs sufiierol ¿tbusos de dilersa ín_ ¡role.ión rcligi,rrr ll. .'r-)R,. n,, Jej:indo.c inrinri-
d¿r por sus «oponcrtcs» (a Ios quc no idcntifica) y
dolc por pllrle de otros gentiles. junto a la posibill
eslando ciertos y seeluros de que l)ios «os ha conce-
dad dc qLre sLl propia liLmilia sc opusiera:r cllos- En
rJirJ,' l:r ¿r,r.'ir no Je rtue.' e,li. cr, ( ri.r,. \in,,
un.r cllfia a la iglcsia dc Tesalónic.l. prcb¿rblemcnte "''1,'
tambión dc quc padczc/tis por ól)) (1, 29).
escril¡ h.tci¿ el Ltño 51, P¡blo hacc viuias alusiones
a tulcs e\periencias. fras rccordrr brevcmentc la !i
Est¿s lci¡rencjas son import¡utcs y rla vcz fius
rrantes, por la lalln de tletalles sobre Ios pr-oblenras
, tr \\..,,
f.. .[. concrclos c\pcrimcntados por csos pdmcros 8ru-
, .; . , r f r,\.' 1",.,,., /r. n pos dc cristianos gentiles. La infbrmación dc primc
,,,.,rr f. l''"..',_'' '¡r.'rr'' ' l'bl
,"r,, i. -..,1 ""{t u 'r' \"\'" " "r"' 1' ra mano mars especillcil procede. conlo dÚimos. de
,.., ¡-,, | " "J" Pnblo. particularmcntc cn 2 Cor I l. 22-29. Ader¡íts
r'r;¡¡¡,lc «¡¡!ü¡lr' ! !¡ni(hn' ¡' l'rhl{r
' r B'tr]¡b¡
|nr|D,nPr h\ti\ l.t l
lJo il ún' t|!{r lt'¡i\t ú l)n\l
(por eiemplo. cn Listr¡: Hch 14. l-7). litt unu dc
de l¿s alusioncs a problenl¿s con sus correliSionil-
cncaroc elllls- unx ruidosa muchedunrbre.ttaca la casil don
rios iudios. l¿üDbión encic¡n¡ numcrc¡sos
(que p¿rc- de se pcilsaba que residia Pablo y llcvln irl (lrrcño
1¿mientos. «innU¡nerablcs fl¡gelocio¡es»
jLrdio. de nombre.l.lsón. ¡nte l¿s auloriLladcs (lc [r
ser disiinl¡s dc las ¡tribuidas ¿ l¡s
aoloridades
cen
r.r.lu'.rr 2 t or ll.2¿lr' lrirhcr 'i'1" g'lpt'tJ" "'jtt ciudad acLrshndolc dc ser oórrplice cn 1t violii!ia,1r
de los decrctos ünperi les al aflrr¡ü quc Jcsús cs cl
,,'r,,. ,ra' o!'r\l!'nc\ lulr ciñllP ' nl"b'rh1'lrrcnlc
irnDrrc,r., r! 'r l:r. .rtrl,\rrtl.rdc. crr ilrs ' \
"n pcliPro\\1- verd:rdcro rey (17. l-9). Dn la conocida esccnu cr) llr

,.,.^,in.t,:,nttr¡...1( fa c.lc r,'. J.'lllil.'s" ) .'rr.''. qLLe P.ülo se dirigc a los lilósofos griegos dc Alclrits
(17. l6-14), la gcnte se.efierc a él con soln¡ u(nrr()
A tes- en la misma carla, Pablo h:rbla de la gtavc
a un «charlatán» que parece proclam¿r «dioscs t\
tribuiaci(in que habia experimcolado cn la l)rovin-
Au¡qlrc no espe- trunjcros» ( 17, llJ). hn un cpisodio todavia nr¡s rlrr
cia romana de Asia (2 Cor I ' 8 1 I )'
que-|¿cc má1ico y hoslil. sc presenta a los artes¿ü'los ol¡si()s.
cifica qué sucetlió. Il sincera descripción
companeros para quicncs la venta de imágenes dc la dios¡ Arlc
dc los elcctos qtlc caLrsó en él y el1 sus
por eso \e siente misa cra un negocio i'lrndamcntal- provocand() (lrs
11e misión rcvela algo rraumífico:
rescatado de cllo: turbios import¿ntes quc conduc€n práclicanlcrr(( ir
¿!:raclccido a Dios por hiber siclo
un motin cn cl teatro de la ciudad (19, 23'41). Iill('
Ños ¿rbrumó hast¿ clextremo. supcrando nucstras
sugicrc Ia posible relaci¿» enlrc los inlerese\ rcligr()
fllerras. hasla tel punto quc pc¡]imos la cspcr¿nz¿
hcmos lenido sobre sos y económicos en l¿ hostilidad que clespc¡tll,ir
de couscrv¡l' la vrda. De hccho
8-9)' el crislirnismo primitivo. Lrna cuestiór sobrc lu qrrL'
nosotros [¿r scntencia dc mucrte» (2 Cor l '
diver_ volvcró más adelante en estc c¡pitulo-
Los rcl¡los dc I Icohos emplazados en I¿s
labur mi'ioncri' Como ya he señalxdo. cl aulor de He¡Jhos pr,
J:r! cruJJüc\ J,,nJc P.rhlo rcalizo 'u
licencias dramá- bablemente escogió (y cluizá incluso exrgeró) Llqttc
frobablemcnLc incorporu
cicrlas
\c \r'brc lrrLlo llas esccnas quc resLrltaban rnás útilcs par¿ sus firrr'
ii.r' ,r' nrr'. del ¿ulor. ) Ü(nllrr\
\
cn 1,,. ncr'.,,,,J.' nrrncln:'le': fabl" 'u"1'lnn'r-
dramáticos. particularmentc al describir a I'abir r
c'r'o l"J(llr'\ lr sr.rs colirborxdorcs crl tórminos hetoicos. P¡m 1,,\
n..r, ¡¡,,. ¡u.r'nro'. I n {Lrluulcr jolnr n(.. l.r. t.'rr.ion.. s,
r r.lLrrLrh':, r lra'r ¡ ci¡rro funr' ' rl rrnu !l' lerr\l.)nc' ) .r()(rrl(' fflrilJ\ rrrirs
qtrr l's l'rirrrcro' ¡r'l¡ir_ cialcs quc cxperimental1)n probxblemcnte csl¡hrrrr
,lc I'cnu,'b.-rcr"nc' 'u.'i¡l<'
aquellos rclacionadas sobre lodo con los gr-Lrpos socialcs lllir\
nos gentiles podian enoontrar, en especial
i'cli\o\ (n l'r ll"rnocr"lr J' próximos t1c ¡migos. vcciuos, conrprñcros dc lrit
,,r"." a,.,,¡trnn l,rcs tr brjo. micmlrros dc sLrs gremios, ctc- En cualquier
,u tt. Icnc'rrn..^i.n:'.,1c ¡nlrnrr' r' ¡r'bh' n' ¡ de
. r,.¡. r'en,t irrrr l, ' rllr ' .luc lrcrno. rr.lii.rJ. ' m¡' .r rr
polarizacióll dc bs habilantes cle algunas ciLldades
.
132 iQtña lle:!ó J6ú! as't Dkf? Yitit ! ñrtit tnt Jú^ Itt

ba, dado que prácticamente todos los ámbitos de ser que los p meros cristianos no siemprc lottl¡¡rt)ll
la vida social se caracterizabafl por los actos y las las mismas decisiones respecto al modo dc cnlicrt-
tarse a tales inquietudes.
connotaciones de tipo rcligioso, los escrúpulos de
los primero s cristiaÍos en ¡elación co¡ Ia adoración Quizá la reflexión más interesantc ul rripsclo
de otra deidad que no fuela el Dios uno de la tÉdi-
se halla en la primera Carta a los codntior (¡ohrr'
rodo en los caprlulos 8 ¡ l0). donde Pubkt tconrolrr
cióll biblica habría §upuesto un c]aro fi¡ndamento
a los c¡istianos de Corinto (que al menos mdyollln.
para potenciales tensiones y hostilidadesr' Las li-
riamente eran gentiles) ac€rca de lo que no po(lllttr
taciones a los dioses titularcs constituian un ele-
y no debían hacer en relación coí las deid[dsi ¡rtr-
mento habitual de muchos eventos sociales, como
ganas y los alimentos ofrecidos a estas, E¡i!ó hal.
en los banquetes de los gremios o en las asambleas
tante ate[ción seguir la compleja reflexión pullnr,
de autondadeq de la ciudad. Lo. conver'os cris-
pero en este caso me limitaré a los aspectoi srsh.
tianos gentiles habrían tenido que considerar si en
ciales. Fundam€ntalnente hay dos cues(ionoi, lln
conciencia podian seguir participando en una serie
pimer lugar, nos encontramos con las inquicturlt
de actos sociales que implicaban elementos religio-
rcspecto a la ingesta de alimentos (sobre todo olt.
sos tafl notorios. Por supuesto, ello significa igual_
ne) vendidosen elmercado, pues podían hsblr rido
mente que hab ao reflexionado sobre la manera
parte de una ofrenda sac ficial a un dios psllno
de desdrrollar su vida social, intentando encontrar
(eidólothyta). Ei seg¡Jndo lugar, existe una ouortlón
eventos y espacios de reunión sin renunciar a sus
en torno a la paflicipación en actividades riturllr
escrúpulos religiosos.
que abiertamente honraban a u¡a deidad fruSltltt
En un revelador estudio, Philip Harland ha su-
(ei.laLolattia).No qteda claro si los corintios trttt'
bÉyado dos aspectos importantes para ñi análisis:
ban estas como doq cuesriones di[erentes o !i, pot
a) entrelos primeros cristianos hubo cierta variedad
sus vidas a el contrario, parte de la aport¿ción paulina cott.
<.le criterio respecto al modo de conducir
sistió precisamente en establecer tal distinoión, Un
nivel social; y b) muchos cdstianos procuraron con_
cualquier caso. é1 diferencia ambos temas, dando
tinua, y mostÉr su participación en Ia sociedad de
instrucciones sobre cada uno de ellos.
una manera que, a sujuicio, evitaba tomar palte en
Respecto a la primera pregu¡ta, Pablo aconrqh
el culto a los dioses paganosao. Por supuesto, parcce
a los corintios que libremente pueden «comer lo qu!
se venda en el mercado de carnes» sin tenef gafl(l
19. Renito de .uevo a mi reflexió¡ cn L' Ú: Hur¡ado '4' ¡'?
.-
orioiitsut Ch sü¿ú ll o^htP,1lA de conciencia, aun cuando ello iflcluya alimontor
";n p A H,,tind. ,{' ;,,- ,úa. s,n,."ÉL -,nd .o\s.. s41. 4r
e,i¡"* udi¿raá" s,.¿'r, Minne¿polis 2001' procedentes de sacrificios en templos paganos puor
ct ing" i;toii l"
)(t tti\) f¡n f rr, I ttt .L r^ /Jt
ljl i.(tin!' llrq) l¿tús¿

(citando Stl 2,1. 1) «dcl Sellor es la ticrm y ou¡n cia e inclLrso participar cn b¿nqueles en templos pa-
Iirrros .rn lcrrror :r fc!,rr . oll'a. f,,r'rl conrr¡no.
to hay en clla» (i (or I0.25-26). F-s deoit insl¿ a
rnsrrtr.rn (n quc l^\ \,rr.lirn,,s .lehrr r ,lr.tIrr, ir'r.e
sus cLrnvc$os ¡ pensar en la comida disponiblc en
por completo del cLrlto pagano, y algunos conro yu
el mercado no en términos dc su posiblc uso cn s¿
crificios ptganoü sino cn cl horizonlc rle dominio hemos indicado incluso sc moslrxbrn preocllpa-
dos por sj comian algún alimcnto del mcrcado pro-
univcrsal del Scñor al quc sirlcn oomo creyentes'
Scgui(l,lrr(nl( pir mirc (lrle l! ': ..r r\li rnr '' aceflclr rn cedente de los sacrificios a los dioscs pLrganos. SiD
vitaciones para ccnar con «inclljycntes» (paganos) y JuJa Pablo afirnra la prcnrrsa m^rri.r(r\rir ,lr¡..uli-
que «coman lo que pongan ante cllos» sin lcner car_ lizaban como justilicación aqucllos cristianos qLre
go dc conciencia (l Cor 10, 27). F'n ópoc¿r romir¡a' tenian una opirión más audaz respecto n sus op-
sc trata cle na postura llamativa. al pcrmitir ¡ los ciones. Sin embargo, urge a tales cristi¿rnos a lcluirr
(rrnirnu. .cgurr parli(ll'rr\do. 'rl lrrcno' h/'ri' L icr_ mostrando coNideración hacia los otros crcycDlcs
to punto. cn la vida social que lcnia lugar al nlargen clue pueden discrepar dc sus ideas, pal¡ quc [r nr-
de su co unidad cristiana. Sin eñb¿rgo, Pablo ad- dacia de algunos cristianos ¡o provoque dcs licnt()
vierte también qLle en tales banquetes. si l¡ comida y confusión a otros. Es decir, Pablo reclrc¡(lir ir los
es iclcntificada concrctamcnte oon la olrecid¿ er1
un (ri.lrirIos coflr]lio\ quc Ios orfo§ crcy.nr.. (.rI.ll-
\rcdllcio. enlonces ios cristianos gentiles no dcben tuyen un gnrpo social fundamcntal cuyo bicncslrr
pnfiicipar. para evitar que los de ás comensales Ll deben considerar como una cuestión lo sulicicrtr-
Ltros cr-istianos que conlemplen el evento. puedan mente importante oomo paftconligurar su uon(hrc
considerar cluc cn esa oc¡sión comer significa tomar ta de una ibrma apropiada.
n:lrle cll lJ \cncrrclón.ulLuJl Je un Jio' nagarro Por otro lado. respecto a la ai¿óblútti¿ o hn
I I ( ñf l(r. 28-
¡r r,. (. dc 'rr. -d(' ( rr l.r iúolJrr r¡r a los dioses paganos- Pablo pone de m¡ ilicsli¡ c
En el c¡pítlrlo 8 dc I Cor-. Pablo parecc adoptar I Cor 10. l-22 que la participación cn las lcli\,i(lir
básicilmcnte l¡ mism¡ postuft- No obstxnte, en esle des cultuales que adoran abicrtamcrltc ¡ dci(h(lc'
pasaje tuestn dc una ma cra más explicil¿ cluc, pdgan¡r. reslllir rucomn.rtihlc c.'rr Ir l(.'u.rr,rr.,
ell rclaciór oon esle tenla. hlbia dil¡rencias entre Ac¡uí no hay flexibiliclld. Pablo describc los sirrr rli
los cristi¿nos. ,^lgllnos dc los conrcrsos genlilcs de iiu. ¡.rqano. .r'nro olreirdu...:r lo- dern,'rr,,'. r,,
Corinto parcccn baber creido quc si l¿s deidades
jlusiones y dc rs lglcsirs ¡slillc0s ¡ l¡s qre sc ¡','rt rl lln,,
paglnas ef¡n mcranleote idolos (o sell. .11
¡.1 Al)oe^Lgunxs hllrcrsof.nidonris l¡rrlcu.r ol, nrn
Lip!\ ,rxr.ccn
no rc¿lmclrle dioses)- entonces los cristianos podian D.nlcaudnT ll rtrlor.ord.r:r ¡ iquql o\ qnc r i ¡ricnr. rr,nr 'lr
na,'
..mcr l.s rlnnc¡hs s¡üiac¡dos ¡ lo\ iddos ( ll Ap 2. 1.1 l¡ )lr ' ,
lrlrtar los ali entos sacrificados con tolal indif¡ren_
l^¡ ) úr-ú-t.t Jtt^ Il1
;Cún.l¡tlt 1,i\n nr lro\"

.r Dtu,". e injt5re cn quc 1,.. cr(\.'nlc. qllc nalti('i


lcs cxhorta «por el Señor Uesús])) t
quc accpten en
principio la auloriclad dc las institlrciones y cargos
pan delsagr«1o b¿rnquetc cristiaDo (la «ccnl dcl Se-
humanos, c(rrro cl cmpe¡ador y los gobcmaclores
ñor») no deben tomar parte lambiá1 en las comidas
por ól dcsignados (l Pe2. l3-14). Junto ¡lrmor qLre
dcdicadas x tales deñonios (l L-or 10. 19-22) Por
dcben tener-a los tlemás creycntes, h¡n dc n)oslrrr
consiguienle. aqui vemos una actitud 6rme frentc
el debido respeto por todos, incluido espccilicamor-
.t la idolatria (es decir.la particip¡cióo direota en la
te el empemdor (l Pe 2. 17). Pese ¿ quc los lcctorcs
vcneración cultual de los dioses pag¡nos). comb;
a los que se dirige están atravcsando «una p|uchrt
nada con una oiert¿ dlsposición a precisar diversas
de fuego» (l Pe,1, l2). que incluye ser «iniLrliatkrs
mJneras IIJrJ que lo. crt.ti:rtto' tcnlilc' 5ipuie'an
por el nombrc dc Cristo» (1 Pe 4, 1,1), h¡n dc |¿rccr
participando cn sL¡ ambicnte social.
un eslueúo adicional pam responder «corl (ltrl/rlril
Adcmlts. coño Philip Harl¿nd ha subrayado los
y respe¡o» y comportarse de modo que qui§ncs lcs
primeros cristianos (al igual que los judios dc épo_
injur-ian queden avergonzados (1 Pe 3, ll-16).
ao-"no) tambión prccuraron rcducir la tensiü1
"n En otro pasaje del Nuevo Testamento crrc(,rllrir
con §u entoü1o social más ampiio de otns maner¿¡s'
nros rnd\ il,drca.,ione\ del modo como I,'' 11¡irr"-
lo que a menudo resultaba comprensible4:' Desde
ros cristianos inlentaban rcspetar a los gobcrrrrl,rl(s
la exhortación general de Pabio en I Cor l0' 31-32
sin violar sus cscrúpulos monoteístas. EI ¿rLrl()r rl(
a tratar de no ol'ender «a judios o a gdegos o a la
I Tinrotco pide ..-uplir.d-. oraciones. inlr¡'trsl,'r'e.
islesia de Dios». Ios testimonios llegan a instruc-
y acciones de gmcias para todos, para los rcy(s y
ciones más concrctas, cspecialmente en los escritos
quienes detentan altos cargos». con la espcrirt)1il (l('
cristianos de llnales del siglo I y de comienzos del que Ios crcycntes puedan llevar «una vida tlilrrrlr¡ilir
siglo IL Por eiemplo. en I Pe 2. 11-17 se insta los y en paz» (1 Tim 2, l-2).Portanto,aligualqrrt o|rr
crislianos gentiles no solo a considerarse «foraste- rria en lu praxis dc Ia tradlción judia dol Scgtrttrl,,
ros y extranjeros», abstcniéndose de «los deseos de Tenlplo, parccc que los primercs cristianos cslirl)irI
la came» que sean incompatibles con su fc, sino dispucstos a ofrecer oraciones y accionos (l( llrr
ta bién a «llevar una conducta cjemplar á fin dc cias ¡ror e1 emperador y las autoridades dcl Solnrr
que, aunqüc os calurrnien como malhcchorcs, a la no, ¿runquc sc negaban a considefar a lalos liSurirs
vista de v,rcst,-as buenas obras dcn gloria a l)ios (r.nto,,A/i1or leglrimu. de (ull. u oraclórl.
cn el día dcl iuicio» (2 Pe 2. ll-12). Más aún sc Igualmente en otros pasajes aparecc urr r.Lrr,r
interés por causar Ia mcjor impresión posiblt'¡r 1,,\
J1 ar e¡csDecirlPA.lt¡r!¡1id A§'tix¡!'n\' S!n(&t! 6'¿h¿ lorastcros. Asi, quienes sorl escogidos plrril (k lrrr
r¡,s*g.i.,,,. :i¡_:¡¡ aunqtrcdiscrcpoc¡ ¡I.lunos¡1¿rrllcs
lñr t ort Nt JL\i\ llt)
ilt ;Cinú lL!:)J(ni!t \tt Dn^l '
Ia prcdicación del evangelio cristiano poI cl I'ablo
tar el Sobicrno de Ia comunidad deben cumplir
de_
hien con- recién convertido provocó esta acción conlrrl ól l)or
termi;ados requisitos personales y estar
.rdcraLlo{ not los Llcma5 (l tim
I l__l A\imi\mo' partc del monarca nabateo{s.
coo honradez Además. como ya hcmos señal¡do. cn cl rrrisrtl('
se e{horta a los escLavos a que tralen
del nombre conlexto Pablo dicc también quc tirc gol¡trrtlr t, rtt
a sus dueños «paftr que no se blasleme varas trcs veces (2 Cor I l, 25), lo cual clchr: ittrltt:tt
de Dios y de la doctrina» (l Tim 6,
l)'
quc fue arrestado y c:tsligado por l1ts ¿llllor i(lr(lc\
civiles en alguna ciudad romana cn la qrrr' ¡tlr'rlti,r
4. RT.PER(LrsloNus PoLil lcAS el evangelio. Tal como observa C. K. Ilitrrcll fll r.
l¿ción con este texto. el delito de Pabl. clrl ,1.'rr
las rc_
P¡samos ahora a considerar brevemente blemente el de crear «disturbios públicor» (lrrrrrrrl(
para
ne.cu\iones nolilica\'' Je la detoción a lesús su aclividadad. En los Hechos de los al)(tsl(rlt'¡ \r
l,r. orimern. crittiano'. Lslo) pen\ando roncrel:l_ narran diversos incidentes dramáticos crr llrn r¡rl'
menLe en luq con,ceuencl.l' lr(nle c lo' Poberniln_ Pablo es conducido ante las autoridadesi cll llll i rr
re{ ) rquellos qrre tenian prrrecr'l:' ¡trrhucione' so l)egan a azotarlo con vams y e1rcarcollll[r (lnrr
ootiiico' . ,lt lgurt que nñra mtrchas olrñs cue\lio- ejempto, Hoh 16, 19-40).
n". ramblén aqui nuc§tro te'llmonio Llire(lo má\ I os Hechos de lo. aPo.loles relataD ¡lñlllll¡llli'
rntieuo procedc Llc las cirrla\ naullna: L¡ primera otros incidentes el1 que los judeocristiano§ (x0l! ('lr
polí
relcrenct, erpliclta ol conflicto con el repimen manos de los gobcmantes políticos a r¡atlx¡l rl¡ ¡tl
ha-
dco se e1lcucnlm en 2 Cor 11' 32' donde Pablo importanoia como dirigentes del joven ¡trov¡llllt'lll0
bla dc su huida de Damasco, evitando scr captura- c¡istiano. Señalanos más a[iba los rclalo§ (ll(' rhllr
r1o por un oficial del rey Aretas+
Apar'nlemente' cuenta de cómo los lideres judeocristianor tlc h'tlr
s¿lá1 son arrcstados por las autoridades clcl litttl¡rlÚ
rr
-. Lhl,l'.srJr't ub'. r-''rn ' r" r" "' LlJ\ "' ' "
- en Hch 4. I -22; 5, 17-42. En Hch 12. l-5 sc (lil¡ tl¡¡'
.- o ,.,;:,¡.;n,. ,u r,,c,nú,,ñ,rn1, 'e'\"..orr.t 'trc''
.Ii i,,,. - r¡ r.r(i, D-. /, ./ , _.t .._rt " . L. .'r, t..
\'' cl rey Herodes (Agripa I) adoptó mcdidas c(tnlln xl
';,,.1;,;.1;') ;,,,:,'.;, r, ,-,, D nrJ." gunos miembros dc la iglesia jerosolimillltlll, lll('llr
l."l'i.i"",. ii.: r,, t^ D..,..,.. t,t.,."...htt''.)
Llúr' l"¡'r
, /,';,, ,", ¡ rr,l /) J.l L!
io É\;r,trc.r"'¡o.'t' :' '-"'ñ' en'rr1' '' "r'-
\r'.'r'irr'r'r ,15. ll I'lblodiceque.tÍas{coD!e$nir',lr'{ "Arú
FirGal l.
..",'" ""i i.li.l".' ¡''. r¡ ' r' ¡' """- llrú rrrú rr
;::l::".;:;; :'J ' . r,."''
I i,.. .",r,,,-";, H.\,.'.-'' qu',,'. .. r'c PdbL'- (dr"d
bia»
-'""
! luee. cn ¡lJ¡ún montnto Egrcsó a Dam sco.
poi ,'". '¡ .'.lc .
A Nl s., '.'.,U1e.
n ' elc\ . rr§. (r r¡ru Lrr
r.n'r. fr.lt¡ 'a lLru¡n' nal
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:ljil"i:,.1-
':, ;""";;' ,' ",,¡" |r-8.1''"'1 ¡'-¡
a.'- '""? ¡- ' ¡/¡ t,,, ,, ,:,¡ .r r.". l¡', ,1 .,\ilel"'1
16. C. K. B^¡ctt,,1 (i»nthtnnn.297.
.: ':::,.i; ,:,;.,,.4,'...
:.".i;,;.. r , d¡'¡ n-"lf: '^'1,

t
f^¡t I noft ?or.l¿lis l'11
110 ¡Có b Ll'stt tt\'1\ ¿ sÜ Dia¡l

lo"l"ce disiipu' De todos modos parccc a que. ¡l nlco()s cll llls


venJo a SxntiaPo /cbedco I uno de
primems dócadas del movimiento cristillno. cl l)cli_
i r. ¿e Je'ú. en io' crrngelio-r' a quicn hrzo cteer'rtal
grode que unos creyentes ordinarios liloscn llcvrl(ios
¿ e'oad¡. t a Simon PeJr'o. 'r qLri<rr encartcló'
ante Las autoridades politicas era b¿slilnlc rc(llk'i
Votrien¡o ¡t t(\limonl'!r cn nrlmcra Ter\ona de
do- Las cartas autónticas de Pablo n lils c(nlrl¡rll
Pablo (y limitándonos a las cafias que los
exegetas
de su propla dades cristianas en distintas ciudades ronliloils..\
nornalmenle consideran provenientes
en critas aproximadamente entre el año 50 y cl (rl). lro
mano).la cartaa losfilipeoses la cscribió cstando
hacen referencia alguna al peligro de scr llrltrlrl(l(r
ori.ión Lpor eicmplo. Flp L I l2 2Ó) e lnclu'o
pl¡n_
(l-lp ') lr- o ptocesado a causa de la fe. Las verd¡(tcrlr§ lt'lr
ica lr lucubre po.ibilidd.l de ,u cjecrrciún
prccede siones. que ocasionalmente pudieron incluir llr tltlr('
18). LaLrevc y fascinante oarta a Filemón
pri- naza de daños fisicos, parece que consistictr)lr !'ll ltt
isralmente de un Pablo encarcelado' Según la
que aqui entiendo como consecue¡cias «so(illlL'ñ"
;itiva tradición cristiana, alfinal tarto Pablo como
más que «políticas», eÍ las que estuviesen ilnIll( lr
Pe<Jro fucron ejecutados en Roma, probablemente a
instancias del emperador Nerón ás adelanrc haré ( das las ¿utoridades civiles o impe ales.
Sin embargo, aun cuando parece no h¡thcr ilrir
algún comentario más acerca de su pogromo)1r'
común. especialúente en las primeras dócrttlrtr rlr,l
Como testimonio desde una perspectiva lotal-
oliece movimiento cristiano. sí hubo otros inci(lu¡lar $ll
mente distinta. elescritorjudio Flavjo Josefo
otrc Saltiago, el hermano los que algunos fieles «ordinarios» fuercn obi!'ltr rl¡
rrn relato de la muerte de
duras acciones por parte de las auto¡ida(jci lllrllll
de Jesús, a instancias del sumo sacerdote Anano'
rrn hre- cas. El más conocido es el breve pero violcnlo ltrr
del oue se dice que ucupó su cdrgo Jura¡r'
gromo contra los cristianos romanos insliSn(l(l l¡rl
\e esDñclo de Iiempo enlre h muerle del prcfeclo
rom¿no L la lles.rd.l de 'u surc-or''' Scgun Jo'clb' Nerón, y recogido por los escritores roln¡llto¡ lll
cito y Suetonioa'. Tácito proporciona cl rchllrr lll¡¡
Anano reu¡ió un «sa¡edrín» ante el cual de¡unció
que detallado. describiendo el arresto de todos I(tr llllr'
a Sa¡tiago por haber violado la Torá e hizo
admitieran ser cristianos. una «inmensn mttlllllxl¡
fuerir lapidado.
que lueron condenados acusados de «odio n l¡l I ¡lrx
-a
H \\ 1..... lL-U-r ': hrmana» (odiwn humani g¿n¿lrr. Sus mu§fl§r lllli
,,1'7,;,,;., ¡ , ". 'ttr
¡:..; i,. ..'"t" Nr 'ú
"P--L'4t ' r'qr'-!'¡J
,:,.1-iuo.-*, r"i I Pt-ta t'"' t't'1t' ron espantosas: algunos despedazados pol l)frllrr,
,,,,,.i,,,¡.1t t i:,.. i. r.. .e,a H.,,lJ I'u.nr" ¡.' If.'
p..,t". r n" -'¡ L'a D '1" ' otros crlrcificados y otros qrtemados vivos,
,':.i,,"' ,-,';: ,; ; ; j: ¡¡ "''. -"
i.'. ."-t',, ,:,'.. '." .i, " 'q. 'r.' / 'x"(''1.('5'!'r'-Ú'
B.dnr - Nc$ Yorl 1999
.18 Fldio Jos.lo..'1'r' 20. 191 201'
.19. T¡cito. r,,. 15,,l4iSueronio, a¿¿¡ ló,2(Ncñrr)
Vtt¡t I nM¡ p¡ .h\ti\ 111
l4a icttnb llqó.laú! 1\!t L"l

lnuicdln,rq bre\emenle ma\ rrrlDa algu haber sido enviado a las minils (ic l)irlrrr()s ir riru-
:c!urr
sa de sus aclividadcs cristianas (Ap l. t)). r'(lvi(rlc
lroi te¡ lo\ ncole\lalncnlarios e" fllo' cn lirs ultimd-
rcmil'rr a a los lectorcs a quienes se dirigc (lo qrrc \rr llrlrrrl,
.lecaLl.rs del srglu l. o qui,'rl ' dl"o de'nrre5
consistrrd en unir de e.l¿. dos tcrrihlss ,rllcrrrirli\ ir\
la pnsrbilrdaJ Je \luc lu§ cri'lranrr\ luc'cn llcvaJo'
se verán obligados a optar entrc lir uloslrr§irr t) Lr
onie la' ¡,rt.,rrd¿.1c, (cx\r (un tudir 'cguridad rnle
los dirigentes locales) a causa dc su lt Bn los
pa- muerte a manos del apaBto impcrilll r()llllllro I rr
cualquier caso, pala los lectorcs cslrs e()rrtr(rr( ttr'Lr\
sajes cvangólicos que hemos examinado al analizar
sangrieDtas se presentan en el futulu. lllt \ ltrtlt.( r
las tcnsiones en el seno de la fámilia y cn los circu-
los que en elmomento de la composicirin r[:l lihlr¡ n,'1,,
los sociales más amplios en los que particjpaban
un cristiano de esas iglesi¿shabía sulii(locl rrrxr lrr r,,
cfi.liano{. ldmbión enconlramos ad\erlencia\ re5-
pl'o (Antipas, de la comunidad de Pérgamot Atr I, I tl
Declo al hccho de qlle los enlr(gJlJn para 'cr
((.adL,\ por Ias r.rlorid¿de\ poLllca\ l'gubclnJdo- Asi pues, Apocalipsis es un reflejo dc pf inl(rrr rrrrrrr,'
de las inquietudes de algunos c stianoi ¡r(crr¡r rl'
res y reyis»: Mc 13,9-11; y véanse los p¿r,rlelos de
Mt 10. 17-20; Lc 21. 12-15). E1l esos pasajes Jesús su relación en el futuro con las autolid¡(h'¡ rl(l fI
co_ bierno, más que una pnrcba de las con¡r'etrr't¡ rrt
está dir'igiéndose a sus discipulos. recordados
que padecían los cristianos efi el momcnlrr r,ll rlllr'
mo vencrados dirigentcs cristianos por los leotores
a quiene. iban de{tinaJoc lo' c!angelio<
I n I Pi se compuso el libro.

1 i7-19.sirrembargo,.ead\icrle.sin ningún gene- No cbstante, poco más de una déc8drr (ht|rrir


de la posible fecha de composición dr Afll(¡rll|rli.
ro de ambages, que también los cristianos ordina-
tenemos noticia de nuevos martirios cnlt' (l lrllrr
rios pLrcden ser prooesadoq a causa de su le en lcsús'
nos a manos de autotidades romanas. lllrrl¡l (l I l,'
y 5r lci insla r qL¡( lro \e dej(n intimidar' 'ino quc
para d.C., el gobernador romano de Bitinir (cn ln ¡rrllrrrl
Lagan uso deljuicio como de uoa oportunidad
Turquia) escribió al emperador Trt¡jautt ¡rrttrt ltr
dar testimonio dc esta le (l Pe 3, I5-16)'
lofl¡arle dc los interrogatorios y c¿stiSos n Iri rll¡'
Pero entre los escritos del Nuevo Testamento es
somctia a quienes eran idcntificados corrlo ar lrll¡
el Iibro del Apocalipsis el que prescnta cl panorama
nos. Parece que estaba dispuesto a c¡sligrtt ¡t r i¡¡ll
más dulo sobre 1(] quc los crjstianos podían espe_
quiera. ya f¡ese dirigente o simplc scgui(lot, tlttr, lt,
frr dcl \r.tcmr pollllco lomrllo fl alllor' Lln lu_
id(nrihcJrd a .i nri.mo conro rristlan,'. hietr r'¡', rt
deocristiano dc nombre Juan (Yohanan), quc pudo
tándolo o bien- en el caso de los ciudadilrxri rrrtrrr
cl'u'rl'¡''' l''' nos, enviándolo a Roma pala que siguicr¡r str ltth'l r
\rr,...i";. ,,, r ,"1l''"'(l
..4.1 ...tl ...." /'t..k...'"' P

iu r u'l I ! Ñcs \ñ I l0l)l Cabe dcstacar que Plinio se scntia segurrr rt ltt ltrrtrr
\ l, ün u ttL
t'¡úr't r¡ir Nr J!t^ l'/i
111 ttn 11.!tt.lt\t^r rt Ditt!:
"t

J( lih(r i,r ¡ qLr(rrc. hrbcr 'ido (ri'ri rn'\ o


r,<dn rd n r¡rlone\ p!'r li,s qIe lh (lrlir.ii'¡ de la lc .r,.riJnr
probablemcnte irritó a la gentc y atrajo la atención
a los que ¿Llirmardn habcrlo sido en cl pasado pero
no e11 el nlomelllo presente. si cstaban dispucstos a hostil dc las auloridades romanas er¿ que podia lc
ner uD implcto sobre las actividades ecolónricas
recitar una oración a los dioscs. h¡ccr una súplica
vincuiadas lr las deiclades, oLryo culto lo§ cristianos
col incienso y vino a I¿r im gen cullualdel cmpera
rechazaban por completo a causa de su devoción
clor y maldccir a Criskr, «cosas que (scgún sc dioeni
exclusiva al Dios uno y a su Cristo.
no se pucde obligar a rcalizar ¿ quicnes srm verda
deros sristiallos»5 .

Plinio habla dc la fe cristiana como de «Lrna su- 5. CoNcLUstóN


p(l\llcl!'lr per\cr\h \ e\lfJ\.lthlll( llnJ c\pre'iÁn
lerricnJo cn cu(nli cl lipo de con-e.'uen.ia' nc-
similar a las empleaclas por otros criticos rcmanos
gativas importantes que rcsultaban de convertirsc
del cristianismo primitivo. Sin embargo. cn reali-
al cristianismo y que hemos analizado aqui. podc_
dad no acus¿ a los cristianos de otro crinlcn que no
mos sorprendcrnos de que la ie triunfara como lo
sea su neg¿tiva ¡ abjurar de su fe cuando sc les cxi-
hizo. Para los judeocristianos. existia h iünenaza
!.. litl (ñ\a. Dc heih,'. Plinro puedt pr"¡or'i"nrr- de reprobación y hostilidad por parte dc sus corrc
nos una cxplicacjó¡ más de la razón por la que los
ligionarios judios, bien en cl seno dc Ia lanlilia o
cristianos pocli¿n suscitar hostilidad a nivel social
quc, aunque esta bien cn la comunidadjudi¿ más extcnsa. pudicldo
)r Político. Tar¡bién infbrme de incluso derivar en sirnciones disciplinarias por par_
«superstición» se habia introducido en ciLrdades'
te de h comuDidad. Para los cristianos gcntiles, la
pueblos y zonas rLrrirlcs. conliaba cn quc el tipo de
posibilidad de colllliotos pa(cce h¿tbcr sido igu¿l o
actuación enérgica dc la quc daba cuenla aTrajano
irr.'lu.o ma¡ur. pue- lir .un\er.i(;n r li, l< iri',i¡na
cr su cartir podia eún detcnerl¿. y quc los «tcm_ clgItli(Jbr un.r rur¡rrrr.r r.rJi.':-rl con \rr. Jcocl.r(i,'-
plos casi desicrtos» y las ccremonias consigllicntes
nes y prácticas religiosas prcvias, elemcntos flrnd¿r
podrí¿tn vol,rcr a recobrar cl f¿rvor popnlar' Esto época rom¡na quc lo
ment.llcs de la vida social d¡J
dice f-ortaleccría la vida cconómica \'inculada a imprcgnabrn todo.
los lemplos. como la venta de victim¿1s srlcrillciales
No obstante, quicnes aceptal'on la pri itiva fc
y de nlimento para cstasir. Resümiendo. nna de las
crisliana siDtieron. sin duda. que est¡ mcrccia Ia pc
na. a pcsar de l¡s reperrusiones negalivas, ya se tra
il PlnrñelJovcn ¿ll¡ l0,6 Cl: nircllc\Ló¡ r4¿¡ 25\conrc
ursc de coslcs sociales {onrc sufrir el vilipcndio u
r r' 'l'n! l'I \\r' Ir' ' " '- \' l' t
' otras exprcsiones dc hostilid.!d - ya se trat¿se inclu_
\, /1,,i I.ñtl, L Nr$ H cn laSl
fitt'r|t»¡ t¡.r h\it\ 117
t|1t 1tñr hltt ¡di\¿:¿r Dh\l

so {specialmcnte a medida cl ue el movimiento cris- liguo lariseo P¡blo cxclama qlre o valora rrad¡
liano ile atnycndo la atcnción de las ¡utoidadcs aquello que h¡ perdido a c¡usil dc su le cn Jesús, y
romanas de consecuencias politiclrs. Por ello. crco p¡olcsa quc su gritn metd sigue sicndo «con"'rle rr
quc esos primcros ¡Jrisli¿nos hallaron eo srr f¡ ¡¡nN
(' tJerrr.l. cl r\ \lrr de 'u re'rrr rccci'' rr v l.r l rr l'( 'l r_
rccompensa suliciente quc compensaba los costcs y ción en sus sull'imientos» (Flp l. 10) Mi segundo
las coÍrsecuencias negati!as. ejemplo es cl de Policarpo, un crisliano genlil del
PJrle rle l,' quc oblL\ir'rolr ru( len lerlnin'r\ qo siglo II. Al ofreccrle ser librado de una horrenlln
L rologrco\r rrrt.r limrli.r "srlceJ.lni¡ ' donLl. .c \ i\ id
cjecución e¡ la pir¿l si «dcnost¡ba ir Cristo», las
pirlabras de Policarpo quc se nos han transmitido
r,nJ \llro.ir rnlrmldirJ. Los olro\ l,cl(s (t.1nr,' I lr,
son meñoftbles: «Durante ocllenta y seis alios hc
vel localcomo dondequiera que hubicra cristianos)
eLan sus hermanos y hermanas; los creyentes más
sido su sic o, y no me ha hecho daño. ¿Cómo puc
do blast'emar de mi Rey, que me salvó?»sr. Aunclue
ancianos, respetados por su ejemplo y su infllLencia.
ambos pasajes están lormulados oon una intcnci¿¡1
e n sus padres y mirdl-es. Intercambiaban el «bcso
rctórica, creo que también revelan algo dc lo quc
s¿r1to», expresión de esa relación irrlima ]¡ compro
Ia tlerociun ,r Jesú. -lgniticaba pdra hr§ p'irncro-
mctida en su fc (cl I Cor 16, 20: 2 Cor 13, 12: I Tes
cistianos, quiencs estaban dispuestos a aoeptar las
5.26: i Pe 5. l4). Se les alcntaba a cuid¡r unos de
consecucncias socialcs y políticas que entrirñaba
olros también cn cuestiones prítcticas. una caractc
servirlc en el mundo rcmano.
rislica que h¿lsta los críticos paganos subrayaron.
En cualquicr caso. más allá de cste y otros as-
pectos de su vida comunitaria como fieles, parccc
hirhcr crr-li.lo un rnen'aje ¡oder,*o I lñ enriquecc
dora cxpe encia dc una devoción religiosa al Dios
uno de la tradición hiblic¿ y a Jesús, cn quien dcs_
cubricron una nueva )r profunda rcvclación dc los
designios divinos5'. Cito dos ejenplos elocucntes
Ell un pas¿úc que todavia irradia la c¡lidez dc su
f¡rvor, ¿unquc probablcmenle fuc escrito no mu-
cho alrtes de str propia cjccucirin cn Rom¿l, cl ¡n_

5l Por eje.¡flo. tll L. \\. rlutt¡tlo- )1tltr Ot¡ttn\.1 (l¡t¡!¡l 1

51 tlrúrtu tL hrnl¡l)n9.3
EPTLOGO

A lo largo de este libro me he eslorzado por des_


tacar el pueslo que la devoción a Jesús debe ocupar
er iurl.luicr r.tudio hi'lórico sobre el cn,li,r'ri.rnr
primitivo. Asimismo, he intentado ofrecer, desde el
dihlogo con otros exegetas, un planteamien!o histó-
rico sobre la primitiva devoción a Jesús que creo ha
ce jusllcla a lo. resrimon¡os que po.eemos.
He soste¡ido quc durante los primeros años del
movimiento cristiano, en los círculos de discipulos
de Jesús conñgurados porlas tradiciones del judais-
mo del Segundo Templo. suryiómuypronto un gra-
Llo c\rr.rordinano J( de\ñcion a Jesus A mi jtti.io.
en sus primeras manilestaciones esa devoción dcbc
velse como una nolable innovación religiosa dcn
trc de la religióñjudía d.:l Segundo Templo. A decir
\crd:lLI. lir ren\iñn provocaJ,r ¡,'r eclJ .nno\irclon
acaDeó su rechazo por el grupo r¡ás amplio de los
judíos de la época romana, convirtióndose el moli_
mienlo dc Jc.us en lú que c,,nocelno{ {uln'\ cl i.liir
nismo. No obstante, desde una perspectiv¡ históri-
ca, la dcvoción a Jesús en slrs primeros estadios ha
dc ser contemphda como parte de Ia historia de las
transformaciones dcljudaismo de la época romana.
E?i¡ogo 151
t50 Eril'E

histórica del nacimiento de la devoción a Jesús no


Hemos visto que, tanto para creyentes judíos
su \enerilción
como ge¡tiles, las tensiones provocadas por su fe frldnte¿ nece§ari¿mente un Jesallo a
áe Jesús como objeto legitimo de cultojunto a Dios'
nodran lencr serro§ jo§les 'ocidle\. Ln la§ prlmcrd'
dccaclc, hubo o tecc. trna opoqlclón scna y decidi- De hecho, espcrc que los cristianos acogerán con
da por parte de distintas comunidades judías loca_ ilusión cualquier esclarecimiento que pueda hacerse
de la fe de sus anlepasador rellgio'os del nrlmer pe-
les coltra aquellos correligionarios cuya devoción
a Jesús se consideraba problemática También los riodo del morimiento cristiano.
crcyentes gentiles estuvieron sometjdos ¿l las conse_
Asimismo, albergo el anhelo de que aqucllos lec-
tores que no se identifican con la fe cristiana descu-
cuencias sociales y políticas que ¿carreaba la prác-
tica de su 1¡, en buena medida' al parecer, a causa bran que explorar cómo surgió la devoción a Jesús
puede ser una ave¡tura interesante (quizás también
dc sus exigencias exclusivistas
A Id hord de explicar e.la §iPniñcaliva inno\a- inquietante, aunque por otras razones) Se compar_
ción derde una per5pecli\a hl'tórica. parece perti- ta ; no la expresión de esa fe que llega hasta hoy, la
de\ oción a Jesú. ha resuhado ser u¡a de la\ inno\ a-
¡enle incluir los electos Je Ias inlensa. e\periencias
ciones religiosas más significativas e influyentes de
rcligiosas «revelatorias» como un factor decisivo'
l¿ histoia humana, y ha contribuido aconflgurar la
He tratado de mostrar que ello rcfleja los hallazgos
y fe y la pÉxis cristianas posteriore§
de los estudiosos de otÉs innovaciones religiosas
se acomoda pedectamente con Ios testimo¡rios del
cdstianismo prjmitivo Pese a lo desconocido que
nuedan resuliamos lale5 experiencia§. deberian §er
inctuiclas en cualquier expllcación hislorica adecua-
dd de l¿ dparicion de la devocion,r Jesús.
Espero haber transmitido a los lectores pafie de
las enigmáticas cuestiones y de los temas vivamente
en discusión que justifican y conforman la investi-
gdción hislórica 'obre la primillva de\ocion a Je'ús'
Prra ¿lsxno\ crt.lianos pucde re'llltar inquieldnte'
alme¡os en unpdmümomenlo, explorarlos orige-
nes de lale cristiana considerándolos como un tema
de irdagación histórica. Confio, dc todóc modos'
en que loi {riq'lanos de5cubran que la comprcn5ión
ÍNDICE DE CITAS BÍBLICAS
Y FUENTES ANTIGUAS

ANTIGUO TESTAMENTO

NÚMERos SABTDURia
Nm 25:65 Sab7 , 2t-22: 43
Nm 25. 1-13: 123 Sab 8, l-6:43
Sab 9, 1-4: 43
DEt rERoNoMIo Sab 9, l0-11:43
Dt 6,4: 88 Sab 10, 1-11,20:43
Dt 13. i-11:128
lsaiAs
Dt l7 , Z-'1 | 128
Dt 21.23i 63 Is 45,21:48,90s
Dt25,2-31121 MAcaBEos
SaLMos Mac 1, 15:72
Sal24. 1: 134 l¡lac2,15-26149
Sal110, 1:47 Mac2,X-n1123
PRovERBIoS 4 MACABEoS
tuov 8, 27-311 43 ,l Mac,1, 23: I 22

4 Mac 11,4: 122

NUEVO TESTAMENTO

MATEo
Mr 10. 17-20i 142 Mt 10,36: i09
Mt 10,18:124 Mt 10,37-39i 109
Mt 10,22: 124 Mt 22,23: 107

Mt 10,34-36: 109 Mr 24,9-14i 109


MARcos Hch 4. 3ó-37: 70 Rom l6: 71 I Cor 16, 22: 66

Mc l.l5: l8 llch 5, 17-42: ll9 Rom 16,7:71 2 CoRINT!os


14 29: 16 Hch 5..10r 125 Rom 16. I 1: 7l
Mc 6. 2 Cor 1.8-9: l:10
Ilch 6,5:69 Rom 16,2l: l1
Mc 12. l8: 107 2 Cor l, 8 l1: I30
Mc 13.8'13: 109 Hcl 6, 5 6: 70 2 Cor 3,7 ,1.61 64
Mc 13,9: 110 Hch 6.8 8. l: 125
2 Cor l. 12 18: 64
I Cor 1.2:,{6
Mc ll,9-11: Hch 7. 54-60: 125 2 Cat .22-29: . 1)9
142 I Cor 7, 12 ló: I 12 t t 127
Hch 7. 58:70 ll0
Mc 13, 13: I L0 I Cor 7. 15: ll3 2 Cor 11, 24: 127.
Hch 8. 3: 112 2 Cor I1.25: 128.139
LLrc^s L Cor 7. l7: L L6
Hch 8,26-,10:29 2 Cor I l, 32: 118
I Cor 7, 17-25: 116
l-c ll.5l 53: 109 Hch 8. 27: 7l
I Cor 8: t33s 2 Cor 13. 12: 1,16
L.11,26 21: \09 Hch 9. l-2: 122
I Cor 8 10:79 G,{LATAS
Lc 20,27: 107 Hch 9. 1'9:70
1 Cor 8. 1: 80
Lc 21. l2-15: 1,12 Hch 9. 14: 122 Gal l, 11-17:61
I alor 8.,1: 80
L.21, 12-19: 109 Hch 9,23-25: ll8 Gal l,11 2,21:61
1 Cor 8. 5-6: E8
Hclr 10. l-2:71 CaI1, 13: ?1
JL^N I Cor 8. 6:42. 80. 88s
Hch 10. I 48: 29 Gal l, 13-14:61. l2l
l. l:93 lCor9,5:70
Jn llch12, 1-5i ll9 Gal1. 15r62
Jn l. 1-3:,12 I Cor 9.6:70
Hch 13. 1:70 G¿l1.17: 139
.fn 1,2: 93 lCor9,2l:81
tlch l,l. l-7: l3l Gal 1, 18r70
.ln 5.18:94 1 Cor l0: 113
Hch 1,1.5: I28 G¿I2,9 10:70
I Cor 10. l-22:80, 135
Jt19.22:29,t)4. 125 H.n 14. 19-20:128 Gal 2. 1l: 70
1 Cor 10,6-13:80
Jn 10, 3l-33:9,1 Hch 15, I3: 7{) Gal2, l3:70
Jn 12,42: 94, 125 I Cor 10,14:80 (lal3. l3-14:63
Hch 16, 19-40: 139
ln 14,42:29 I Cor 10, 14-22:75
Hch 16, 30-3,+: I l7 Gal4, 6: 67
I (lor 10. 19 22:136
Jn 16. l-3: 125 Hch 16.31 l,l: ll7
I Cor 10,20: 8l EFESros
Jú 16, 2: 29.94, 126 Hch 17, 1-9: 13l
I Co. 10.21: 81 El6. 5 8r l l6s
Jn 17.3:95 Hch 17. 16 34: 131
1 Cor 10.25-26: i34
Jn 17,4:95 H.h 17. 18: 131 FrLu,E¡'sEs
I Cor 10.27: 134
Jn 17.5i95 Hch lE,2:71 Flt 1.7: 1,10
I Cor 10.28-30: 134
Jn 17,7-8:95 Hch 18. 2,1: 7l I-lp 1, l2 26: 140
1 Cor 10.11'12: 136
Jn 11.25 26: 95 tlch 19,2l-41: lll Flp l. 2l-28: 129
1 Cor 12. 3: 63, 112
Hch 21.6 7: 107 trlp 1,29: 129
llECHos DE Los aPosrolLs I Cor 15, l-L l: 66
llch26.9:122 Flp 2,6'11:89
Hclr l. ll l4r 70 I Cor 15. 3'7:70
Hch l. l,:| 70 I Cor 15,8'10: 6l Flp 2,9:90s
Hch 4. I 22: 139 Rom 8. l5: 67 I Cor 15.9: 121 Flp 2, 9 I1: 42, 47, 90
l? l8: 125 Roln 15.25-27:67 I Cor 16.20: 146 Flp 2. 10: 90
Hch 4,
ih¿ie ¿? fuen¡es aú¡suas i nt1¡u de Juenr e! uñ¡ ¡sús

Flp 2, I l: 9ls HEBREoS MARTTRIo Dr PoLrcARPo 9. SuEToNro


Flp 2, 17-18: 140 Heb 1.2:42 3:147 De ti¡a Caesatum 16.2 G'le-
Flp 3, 1-11: 61 rón):141
F1p 3,6: 121
I PEDRo MISNÁ
PeI 2. 11-17:136 MakkDt 3, l-16, 128 TÁcrro
Flp 3, l0: t47
1 Pe 2, I3-14: 137
CoLosENsEs PLlNro EL JovEN
1Pe2,17 13'1
Col 1, 15-17:42 q)ístak lo, 96 \¿a
I Pe 2, 18-19: 118
Col3,22-25: 116 1Pe 3,li 114
I 3,1-7: 114
Pe
1 TESALoNTCENSES
1Pe 3.3-5i 115
I Tes 1,2-10: 78 1 Pe 3,6: 115
I Tes 1,9-10: 129 I Pe 3, 13-16: 137
I Tes 1,9-10: 75 1 Pe 3, 15-16: 142
I Tes 1,9-10i78 IPe 3, 17-19: 142
1 Tes 2, 13,16i 67 1Pe 1, 12: 137
1 Tes 2, 14: 129
1 Pe 4, 14: 137
1 Tes 3, 3-4: 129 l Pe 5,14: 146
L Tes 5, 26: 1,16
2 PEDRo
l TrMorEo 2Pe2,11-12:136
i Tim 2, l-2: 137
1 Tim 3, l-7: 138
1 Tim 6, I: Il8 Ap 1,9: 143
1 Tin 6, l-2r 118 Ap 2, l3: 143
Ap 2, 14-15: 135
Trro Ap 2,20-25: 135
Tit 2,9 loi 117 Ap 18,l3: 120

FUENTES ANTIGI]AS

Fn-óN DE ALETaNDRia A¡1. 18, 116119: 16


De specúlibus leg¡bus 1,54- Ant.20, 100;72
5'7 123 Anl.20, 197 203: 140
Belhn tu¡idic n 2,220:12
JusrrNo MÁRTrR
A riquitares Iuda¡cae 1, 145- Dialas,s cun Try¡]horc 38.
158:123 l:57