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Descolonización y

despatriarcalización
de y desde los feminismos
de Abya Yala
1 1
C ACSUR-LAS SEGOVIAS, 2015
Associació per la cooperació amb el Sud
www.acsur.org

Con la colaboración de:

El contenido de esta publicación es


responsabilidad exclusiva de ACSUR y
no refleja necesariamente la opinión de la
ACCD

2 2
Descolonització i
despatriarcalització
de i des dels feminismes
d’Abya Yala

3 3
1.
..........................................................pág 7

Introducción

4
2. 3.
........................................................pág 11

La descolonización desde
una propuesta feminista
........................................................pág 27

La revolución feminista se
llama Despatriarcalización
crítica

5
6
1 6
Introducción

En este número de la colección Feminista una categoría de género que, como remar-
Siempre de ACSUR tenemos el placer de can las autoras, despolitiza y tecnifica la
contar con dos feministas latinoamerica- perspectiva feminista, desplazando a las
nas referentes, Ochy Curiel y María Galin- propias mujeres como sujeto político del
do, para entender algunas de las visiones feminismo.
teóricas y las prácticas de los feminismos
a la otra orilla del Atlántico. De su mano, Para acercarnos a la teoría y práctica del
nos acercamos a la propuesta del feminis- feminismo decolonial, contamos con la
mo decolonial y de la descolonización, y voz de Ochy Curiel, activista “decolonial,
la despatriarcalización de la sociedad y de antirracista, lesbofeminista y anticapitalis-
los feminismos. ta”, como ella misma se define. Fundadora
del Grupo Latinoamericano de Estudios
La colección Feminista Siempre nació con e Investigación Feminista (GLEFAS), inte-
el objetivo de recoger la diversidad de los grante del Grupo Interdisciplinario de Es-
feminismos y divulgar cuestiones de im- tudios de Género (GIEG) de la Universidad
portancia estratégica para el movimiento Nacional de Colombia, autora de nume-
feminista aquí y allá, del estado español y rosos libros y publicaciones, y cantauto-
de los diversos países con los que trabaja ra. Impulsora del movimiento de mujeres
ACSUR. En esta ocasión, hemos elegido afrodescendientes en la región, Curiel
los temas de la descolonización y la des- participó en el movimiento feminista autó-
patriarcalización porque forman parte del nomo surgido en los 90 como respuesta a
núcleo de reflexiones y debates de los fe- la ofensiva neoliberal en el continente lati-
minismos no hegemónicos a ambas orillas noamericano, que hizo emerger las voces
del Atlántico y plantean una crítica profun- feministas críticas que rechazaban la insti-
da al rol que muchos estados, organismos tucionalización del feminismo, y reclama-
internacionales y ONG de cooperación al ban la autonomía ideológica, económica
desarrollo han tenido en los llamados paí- y organizativa respecto a los estados, la
ses del Sur, en cuanto a la cooptación e cooperación internacional y los partidos
instrumentalización de los saberes y prác- políticos.
ticas feministas y su enmascaramiento en

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Entre estas voces críticas estaban las bo- Porque, como afirma Ochy Curiel, “un femi-
livianas Mujeres Creando. María Galindo nismo que no es antirracista es racista, un
es una de las fundadoras y explica que feminismo que no sea anticlasista es cla-
el grupo, con más de 20 años de trabajo, sista y un feminismo que no esté luchando
combina “la política concreta, la interven- contra los efectos del heterosexualidad,
ción artística y la interpelación directa al como régimen político, es heterosexista”.
poder y a toda forma de institución, de
forma totalmente autogestionada” desde
su sede La Virgen de los Deseos, su revis- ACSUR, abril de 2015
ta Mujer Pública y la emisora Radio Deseo.
Realizadora audiovisual y agitadora de ca-
lle, como se autodenomina, María Galindo
es autora del libro A despatriarcar, donde
expone su visión crítica de los procesos de
descolonización y despatriarcalización im-
pulsados desde el Gobierno de Evo Mora-
les y otros países latinoamericanos. Galin-
do cree que no se puede despatriarcalizar
sin descolonizar, y viceversa, y que no se
trata “de ocupar con mujeres la casa del
amo: mujeres en las policías, los ejércitos,
los parlamentos, las alcaldías o los gobier-
nos. El problema y el desafío es la capaci-
dad de poner en cuestión las estructuras,
lógicas y sentidos de todas y cada una de
estas instituciones”.

Con estos textos queremos aportar ele-


mentos para el debate sobre las contribu-
ciones feministas a los procesos que bus-
can una transformación social, económica
y política radical a una y otra orilla del At-
lántico, así como acercarnos a la historia
y los efectos del régimen patriarcal y co-
lonial desde una mirada feminista crítica.

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2 10
La descolonización desde
una propuesta feminista
crítica
Ochy Curiel

La descolonización en los últimos tiempos colonial, y después finalizar con unas pe-
ha estado en boga, sobre todo a partir de queñas conclusiones.
las críticas epistemológicas, éticas y polí-

Acerca del concepto


ticas por parte de movimientos sociales
críticos y sobre todo por parte de aquellos
conformados por la subalternidad afecta-
da por las jerarquías de raza, sexo, clase,
de descolonización
sexualidad y la geopolítica al eurocentris-
mo en la relación saber-poder. Todo lo La descolonización como concepto ha te-
cual ha afectado al feminismo. nido diferentes posicionamientos. Como
concepto amplio, se empieza a utilizar en
Más allá de que la propuesta, con sus dife- la guerra fría, referido tanto a procesos de
rentes concepciones, esté hoy institucio- independencia de pueblos y territorios
nalizándose, tanto en las academias, como que habían sido sometidos a la domina-
en los estados y en la cooperación inter- ción colonial de metrópolis europeas en
nacional, esta ha sido clave para proponer lo político, económico, social y cultural,
otras matrices civilizatorias a partir de con- como a aquellos procesos que sucedie-
textos atravesados por la colonialidad. ron en América entre 1783 y 1900 de los
cuales surgen los Estados Unidos y las
En las próximas líneas me propongo abor- repúblicas latinoamericanas; los que su-
dar, en primer lugar, diferentes posturas ceden entre 1920 y 1945 en relación con
sobre la descolonización para a partir de las dependencias del Imperio Otomano y
allí asumir una definición crítica del con- desde donde surgen las independencias
cepto. En segundo lugar, colocaré algu- de buena parte de los estados del Oriente
nos elementos de lo que entiendo por la Medio y el Maghreb; y los que acontecen
descolonización en el feminismo, para lue- entre 1945 y 1970, a raíz de los cuales el
go retomar elementos claves de corrientes conjunto del continente africano e impor-
de pensamiento críticas feministas para tantes áreas de Asia, el Pacífico y el Caribe
problematizarlas desde el feminismo de- se estructuran en unidades políticas inde-

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pendientes (Vega, 2010). pensador no constituía una conducta nor-
mal, sino que estaba directamente ligada a
La descolonización también ha sido un la condición colonial. Desde esta postura
concepto referido a trasformaciones en el analizó cómo la enajenación, la pobreza y
plano epistémico y el ético-político, es a la marginalización son responsables por
Frantz Fanon a quien le debemos el pensa- muchos de los males sociales y psicológi-
miento más acabado de esta perspectiva. cos de la época. Para Fanon, así como el
colonialismo fue un fenómeno violento, la
Nacido en Martinica, colonia francesa, descolonización también lo sería.
participó en el ejército francés contra la
Alemania nazi, fue médico y psiquiatra y Aime Cesarie (2006) fue otro pionero del
activista del Movimiento de Liberación concepto de descolonización. Como poe-
Nacional en Argelia, todo lo cual marcó su ta y activista comunista, mezcló estas dos
visión sobre el concepto de descoloniza- vertientes en sus análisis del colonialismo
ción. y su propuesta sobre la descolonización.
Nacido también en Martinica aunque parte
En Los Condenados de la Tierra (1977), de su vida la vivió en Francia, crea un es-
una de sus obras más significativas, Fanon pacio y un mundo a través de una catego-
partía de la hipótesis de que la ideología ría social y política: la negritud, en la cual
dominante produce patologías sociales e une las categorías de clase y raza desde
individuales. Desde esta dimensión anali- un proceso cultural-político.
zó el colonialismo como un efecto del pro-
ceso de expansión europea que ha deve- Sus obras se producen durante los años
nido en un perfil psicológico y un patrón 20 y 30, cuando la literatura afroamerica-
de comportamiento de los pueblos del na cobra un estilo propio con una dimen-
Tercer Mundo. sión lírica, pero a la vez política. Analizó los
efectos de la colonización europea sobre
Es a partir de esta compresión que se en- los colonizados, al descivilizarlos, al em-
tiende su propuesta como salida para lo- brutecerlos, al cosificarlos y al exotizarlos.
grar la descolonización: la violencia, con-
cebida como una fuerza purificadora que Su propuesta política articula un análisis
libera al colonizado de su complejo de del colonialismo y el racismo, como vecto-
inferioridad y su desesperación y que im- res fundamentales del capitalismo y de la
plica obtener una conciencia de libertad y modernidad occidental, que se extendería
de autoafirmación. La violencia para este no solo a las relaciones económicas, sino

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1. El cimarronaje se refiere a las acciones que llevaron a cabo las personas esclavizadas para escapar del sistema
de la esclavitud. Se refiere a las diferentes huidas, formas de resistencias por parte de las y los esclavizados para
luego construir espacios libres con economías propias que en diferentes lugares de las Américas tomaron diferentes
nombres como Palenques, Quilombos, Cumbes, entre otros.

2. Abya Yala fue el nombre que dieron lxs indígenas Kuna a buena parte del continente que se nombró luego como
América Latina.

al pensamiento y a los valores eurocéntri- A partir de allí existen diversas propuestas


cos. de descolonización tanto de pensamiento
como de prácticas políticas.
La descolonización para Cesaire era una
especie de cimarronaje 1 intelectual que se Desde la teoría decolonial por ejemplo, el
sostiene desde una posición de resistencia puertorriqueño Nelson Maldonado define
que devela la crisis civilizatoria de Europa la descolonización como:
al mostrar los problemas del proletariado y
del colonialismo. Se trata de una reacción “procesos de irrupción o violencia
a la opresión cultural del sistema colonial simbólica, epistémica, y/o material
francés, que va en contra de la asimilación a través de los cuales se intenta res-
y retoma parte de la cultura africana para taurar la humanidad del humano en
la reafirmación. todos los órdenes de la existencia de
las relaciones sociales, de los símbo-
Ambos pensadores concibieron la desco- los y del pensamiento. Un proceso
lonización no solo como una no depen- de deshacer la realidad colonial y sus
dencia entre metrópolis y colonias o entre múltiples jerarquías de poder en su
países del norte y países del sur, sino como conjunto, lo que plantea la necesidad
un desmontaje de relaciones de poder y inmediata de trabajo al nivel subjetivo
de concepciones del conocimiento que como al nivel estructural […] La desco-
fomentan la reproducción de jerarquías lonización implica acción por parte del
raciales, geopolíticas y de imaginarios que colonizado (Maldonado 2010: 3)”
fueron creadas en el mundo moderno/co-
lonial occidental Por su parte, Silvia Rivera Cusicanqui, boli-
viana de origen aymara, ha señalado que
Desde Abya Yala 2 , como pensamiento filo- no hay posibilidad de una teoría ni un dis-
sófico y como práctica política, la desco- curso descolonizador si no hay prácticas
lonización tiene un punto de partida: las que le den sentido, que evidencien lo no
luchas indígenas y negras en los inicios dicho, cuestionen el colonialismo interno
mismos de la conquista y colonización de y cuestionen ciertas tendencias academi-
las Américas hace ya más de quinientos cistas que sustentan teóricamente la des-
años frente al genocidio, el dominio eu- colonización (Rivera, 2010).
ropeo y la esclavitud que trajo consigo el
colonialismo. La descolonización ha sido en Abya Yala,

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incluso una propuesta de Estado. En los úl- Supone además un ejercicio de pensa-
timos años, con el socialismo del siglo XXI, miento y de acción que conlleva a una
dos países de la región la han asumido de comprensión de procesos históricos como
esta manera. Se trata de Ecuador y Bolivia el colonialismo y la modernidad occiden-
que han propuesto un horizonte, una alter- tal y sus efectos en establecer jerarquías
nativa civilizatoria del Vivir Bien / Buen Vi- raciales, de clase, de sexo, de sexualidad
vir, tomando fundamentalmente propues- y a partir de allí impulsar prácticas políti-
tas de pueblos indígenas, que implica a la cas colectivas frente a las opresiones que
vez el desmantelamiento del capitalismo y produjeron estas jerarquizaciones como el
del patriarcado. racismo, el clasismo, la heterosexualidad,
el adultocentrismo, entre otras.
Estos procesos, como el de Bolivia, están

La descolonización
insertos en el llamado proceso de cam-
bio que surge en el país a partir de que
Evo Morales, indígena boliviano, asume la
presidencia. En el caso de Ecuador, esta
en el feminismo
perspectiva tiende a plantearse en torno a
la autodeterminación económica, la sobe-
ranía y al proceso de desneoliberalización En un artículo que realicé hace algunos
(León, 2012). años (Curiel, 2009), me había referido a
la descolonización en el feminismo, parti-
Más allá de las incoherencias, contradic- cularmente al feminismo latinoamericano
ciones, o avances en este sentido de es- y caribeño, y quisiera tomar algunos as-
tas dos propuestas, una pregunta que nos pectos a los que me referí en ese entonces
sugieren estas experiencias y que no es como punto de partida para profundizar en
tan sencilla de responder es: ¿Es posible otros aspectos que creo importantes hoy.
la descolonización dentro del Estado-na-
ción, al ser este una de las formas de orga- Una de las tesis centrales que sostuve fue
nización política que produjo la moderni- que al feminismo de la región le traspa-
dad y el colonialismo? saba la colonialidad tanto en sus teorías
como en sus prácticas políticas, a través
En síntesis, más allá de los diversos po- de varias cuestiones:
sicionamientos, podríamos decir que la
descolonización implica un proceso de a) En la continua hegemónica represen-
desenganche de todo síndrome colonial. tación universal de “la mujer” a partir de

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3. Entiendo como feminismo latinoamericano y caribeño, distintas corrientes feministas situadas en América
Latina y El Caribe.

experiencias de mujeres blancas, de cla- producidas desde el activismo y desde


se media, sin considerar otras experien- posiciones radicales, se asumen que no
cias atravesadas por la raza, la clase, la son aptas para el “consumo” ni académi-
sexualidad y otras opresiones. co ni teórico, por tanto no son las refe-
rencias de la mayoría de las feministas
Sostuve que las mujeres racializadas y de la región.
sin privilegios de clase, como las indíge-
nas y afrodescendientes, se constituían A partir de estos elementos, entre otros,
en “las otras” del feminismo de la región, propuse que un proceso de descoloniza-
asumidas como víctimas, como testimo- ción en nuestros feminismos implicaba un
nios, irreconocidas en sus teorizaciones desenganche de esta colonialidad que su-
y epistemes, pero sí utilizadas como ma- ponía retomar propuestas y postulados de
teria prima para la búsqueda de financia- las corrientes más críticas feministas que
mientos y créditos académicos. desuniversalizaban y desencializaban el
sujeto del feminismo, que recuperaban las
b) En la dependencia intelectual euro- experiencias como productoras de conoci-
céntrica en las producciones teóricas. miento capaces de crear teoría, sobre todo
Sostuve y sigo sosteniendo que el femi- conocimientos desde la subalternidad que
nismo latinoamericano y caribeño 3 tie- cuestionaba la relación sujeto-objeto y las
ne una dependencia tanto en el ámbito relaciones saber-poder.
académico como en el movimiento so-
cial de las teorías y pensamientos produ- Es a partir de esta necesidad, entre otras
cidos en Europa y Estados Unidos. Estas cuestiones, que algunas hemos estado
producciones siguen siendo los referen- conformando lo que hemos denominado
tes principales que se utilizan para inter- Feminismo Decolonial, una propuesta en
pretar nuestras realidades. construcción que vamos fraguando pen-
sadoras y activistas de la región, la mayo-
c) En la separación entre teoria y prácti- ria racializadas como indígenas y afrodes-
ca política. Sostuve que en torno al co- cendientes.
nocimiento se asume la distinción entre
conocimiento puro y conocimiento po-

Acerca del feminis-


lítico de forma separada, en la cual se
reconoce una forma de producción del
conocimiento. Muchas de las prácticas mo decolonial
feministas, fundamentalmente aquellas

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4. Cada uno de estos conceptos parten de concepciones distintas, incluso, cada uno tiene implicaciones distintas
para la política feminista, pero no me detendré sobre este aspecto particular en este artículo.

El concepto de feminismo decolonial fue tinas y caribeñas fue proponer y mostrar


propuesto por la argentina María Lugo- que el racismo, el (hetero) sexismo, el cla-
nes (2008). Se trata de una recuperación, sismo son opresiones que operan de ma-
de un reconocimiento, de una síntesis, de nera simultánea, co-existen y son consus-
buena parte de las propuestas críticas fe- tanciales. Estas propuestas fueron hechas
ministas, de Abya Yala, de Estados Unidos desde sus propias experiencias situadas
y de Europa, situándolas desde nuestros como mujeres racializadas, como negras,
contextos, teniendo como premisa la com- generalmente sin privilegios de clase y
prensión de que la modernidad occidental muchas de ellas lesbianas.
fue posible con base al colonialismo, la
expansión del capitalismo y la instalación Así diversos han sido los conceptos utili-
del racismo (Dussel, 1999). Estas son el zados para mostrar esta imbricación: si-
Black Feminism y feminismo de color de multaneidad de opresiones (Colectivo Rio
Estados Unidos, el feminismo negro y los Combahee, 1988), matriz de opresión (Hill
aportes de pensadoras de origen indígena Collins, 1998), interseccionalidad (Crens-
de América Latina y el Caribe, el feminismo haw, 1993), fusión (Lugones, 2005) 4 .
materialista francés y las apuestas de la
autonomía feminista latinoamericana, así La Colectiva Rio Combahee, pioneras del
como la teoría decolonial latinoamericana Black Feminism y las primeras en conso-
(Espinosa, 2008). lidar esta propuesta como activistas femi-
nistas y socialistas, utilizaron el concepto
A continuación abordaré de manera sus- de simultaneidad de opresiones eviden-
cinta los elementos centrales que recu- ciándola en su primera declaración de
pera el feminismo decolonial de estas 1998:
corrientes y cómo los va complejizando
desde una posición situada desde Abya “Como Negras vemos el feminismo Ne-
Yala. gro como el lógico movimiento político
para combatir las opresiones simultá-

La no fragmentación neas y múltiples a las que se enfrentan

de las opresiones
todas las mujeres de color… Una combi-
nada posición antirracista y antisexista
nos juntó inicialmente, y mientras nos
Uno de los aportes centrales del Black Fe- desarrollábamos políticamente nos di-
minism, de las mujeres de color de Estados rigimos al heterosexismo y la opresión
Unidos, así como de las afrofeministas la- económica del capitalismo (Combahee

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River Collective, 1988: 179).” Por su parte, María Lugones (2005) ha pro-
puesto el concepto de fusión para expli-
Más adelante, la afrofeminista norteame- car la relación de interdependencia entre
ricana Patricia Hill Collins (2008) utiliza el las vidas de las mujeres afectadas por las
concepto de matriz de dominación al ha- opresiones y, a la vez, las resistencias que
cer referencia a la organización total de se derivan de sus luchas contra ellas. Para
poder en una sociedad. A partir de este Lugones, la lógica de la dominación impo-
concepto propone que el sexismo se debe ne una concepción categorial de lo que,
analizar con relación a una “matriz de do- de hecho, es una fusión o una red de opre-
minación” y analizar cómo interactúan el siones. Así, género y raza, por ejemplo, no
racismo, la homofobia, el colonialismo y el se cruzan como categorías de opresión
clasismo generando un sistema jerárquico separadas y separables, más bien, la opre-
con múltiples niveles de opresión. Para sión de género y la de raza afectan a la
Hill Collins esta matriz integra varios do- gente sin ninguna posibilidad de separa-
minios de poder: elementos estructurales ción.
—como leyes y políticas institucionales—;
aspectos disciplinarios —que se refieren Aunque con sus diferencias, todos estos
a jerarquías burocráticas y técnicas de vi- conceptos y estas perspectivas han sido
gilancia—; ideas e ideologías hegemóni- claves para una visión crítica feminista que
cas; y aspectos interpersonales, prácticas cuestiona la universalización de la catego-
discriminatorias usuales en la experiencia ría “mujeres” desde las experiencias blan-
cotidiana a partir de prácticas. cas, burguesas y europeas, sugieren cómo
funciona la imbricación del racismo, del
Más contemporáneamente, Kimberlé sexismo y del clasismo en las experiencias
Crenshaw Williams (1993) propone el con- de las mujeres negras. Una postura deco-
cepto de interseccionalidad, que sugiere lonial profundiza sobre estos aspectos al
entender el entrecruzamiento de catego- asumir que las opresiones han sido pro-
rías de diferencias que se derivan del sexo ductos de la modernidad occidental, por
y la raza. Crenshaw propone este concep- tanto, no son simples ejes de diferencias,
to para dar cuenta de la percepción cruza- sino diferenciaciones producidas por los
da de categorías de diferencias. Para expli- efectos de esa modernidad conjuntamen-
carla, la autora utiliza la imagen de varias te con las jerarquías sociales, económicas
autopistas, donde cada una representa un y culturales que trajo consigo.
eje de diferencia.
Para el feminismo decolonial estas opre-

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5. Entiendo como episteme un conjunto de relaciones que implican prácticas extradiscursivas y discursivas,
concepciones sociales, económicas, sociales y culturales con continuidades y discontinuidades que marcan
propuestas de mundo.

siones han sido epistemes 5 de la colonia- sistema de género moderno/colonial. Lu-


lidad/modernidad occidental, no solo dis- gones (2008) señaló que la raza no es el
criminaciones o exclusiones particulares único determinante de la configuración de
e individuales. Es en ese sentido que reto- la colonialidad del poder, sino también el
mamos la propuesta decolonial de Anibal género y con ello el heterosexualismo. Ex-
Quijano (2000), quien señaló que la raza plica cómo el tipo de diferenciación que se
aplicó a los pueblos colonizados y escla-
fue un determinante en la colonialidad del
vizados fue el dimorfismo sexual, macho y
poder, que definió como un patrón mun-
hembra, por sus capacidades reproducti-
dial capitalista que se funda en la imposi-
vas y su sexualidad animal. Por tanto, las
ción de una clasificación racial/étnica de
hembras esclavizadas no eran mujeres en
la población del mundo como piedra an- tanto que mujer es una categoría referida
gular de dicho patrón de poder. fundamentalmente a las experiencias de
mujeres blancas ligadas a la maternidad,
De ahí que la idea de raza es la construc- a roles de esposas, a roles de género, etc.
ción mental más duradera y estable pro- De ahí señala que género es una categoría
ducida por el colonialismo. Pero, además, moderna y colonial.
creó oposiciones como Oriente-Occiden-
te, primitivo-civilizado, mágico/mítico- Una pregunta que se deriva de este plan-
científico, irracional-racional, tradicional- teamiento es la siguiente: ¿Son mujeres
moderno. En suma, Europa y no-Europa. las mujeres negras e indígenas de hoy,
Con América (Latina) el capitalismo se que aún siguen siendo producidas por
hace mundial, eurocentrado y la colonia- la colonialidad? ¿En qué sentido lo son y
lidad y la modernidad se instalan asocia- en cuáles no? Es una pregunta compleja,
das como los ejes constitutivos de su es- pero que nos invita a problematizar una
pecífico patrón de poder. Y así se fueron de las categorías claves del feminismo: las
configurando las nuevas identidades so- mujeres.
cietales de la colonialidad (indios, negros,
aceitunados, amarillos, blancos, mestizos) Esta perspectiva de la fragmentación de
y las geoculturales del colonialismo, como las opresiones implica entonces enten-
América, África, Lejano Oriente, Cercano der que no se trata solo de abordar las
Oriente (las últimas dos regiones configu- identidades o una sumatoria de ellas, sino
raron Asia más tarde), Occidente o Europa también entender el carácter estructural y
(Europa Occidental después). sistémico de ellas y su vinculación, como
continuidades de la colonialidad.
Desde una crítica a Quijano, retomamos los
aportes de Maria Lugones con el concepto

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6. Colette Guillauman, con su concepto de sexaje definido como una doble relación social de apropiación: una
apropiación privada, física, directa de las mujeres en forma individual por parte de sus padres, maridos, novios; y
una apropiación colectiva de la clase de las mujeres por la clase de los hombres. (Curiel y Falquet, 2005).

7. Cristine Delphy (1970) señala que las mujeres son producidas como “clase de sexo” por una relación de explo-
tación a través del contrato matrimonial en el que ceden su fuerza de trabajo al esposo en contra de un “sosteni-
miento” no monetarizado (techo, ropa, comida), lo que organiza el “modo de producción doméstico”, que existe
conjuntamente con el modo de producción industrial descrito por la teoría marxista (que crea las “clases sociales”).
(Curiel y Falquet, 2005).

8. En el X Encuentro Lésbico Feminista de Abya Yala, realizado en Colombia del 9 al 14 de octubre, fueron aborda-
dos por primera vez estos ejes de reflexión de forma imbricada.

La heterosexualidad mos y situamos la propuesta de Wittig, a

como régimen
partir de la experiencia colonial (Curiel,
2007; Lugones, 2005; Espinosa, 2008).

político Sostenemos que la heterosexualidad es


un régimen político moderno/colonial, así
Una de las cuestiones claves que retoma como las instituciones en las que se sos-
el feminismo decolonial es la compresión tiene, como la pareja monógama, la familia
de que la heterosexualidad no se trata de nuclear, la nacionalidad, la nación, los es-
una práctica sexual más, sino que es un tados nacionales, la ciudadanía. La hetero-
régimen político, propuesta hecha por las sexualidad no siempre afecta de la misma
materialistas francesas, específicamente manera las relaciones sociales. Cuando la
Monique Wittig (1982). raza, la clase, la geopolítica afectan esas
relaciones, la heterosexualidad adquiere
Reconocemos con Wittig su perspectiva diferentes efectos.
materialista de la heterosexualidad, al con-
siderar a las mujeres como clase de sexo Por otro lado, la heterosexualidad no está
6-7 desligada de otros fenómenos sociales
apropiadas individual y colectivamente
que en este momento afectan a Abya Yala
, resultado de la ideología de la diferencia
y, principalmente, a mujeres pobres y ra-
sexual que define dos sexos y de la divi-
cializadas, ubicadas en las periferias de
sión sexual del trabajo, que naturaliza y
nuestras ciudades, en comunidades rura-
oculta las consecuencias económicas, po-
les, como son los feminicidios, la militariza-
líticas y sociales sobre las mujeres como
ción, el narcotráfico, las políticas neocolo-
clase y que se sostienen en discursos que
ella denominó contundentemente “El pen- niales como los megaproyectos, etcétera. 8
samiento straigth, una ideologia que se Al contrario, la apropiación de los cuerpos
produce como ley general, como interpre- y la fuerza de trabajo de las mujeres y les-
tación totalizadora que se asume universal bianas sigue aumentando. Esto produce el
y ahistórica.” control sobre sus cuerpos, el control de su
fuerza de trabajo e, incluso, su eliminación.
Las feministas decoloniales complejiza- Es así como la heterosexualidad es una ex-
presión de la colonialidad contemporánea.

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9. En esta década, América Latina se encontró con varios procesos constituyentes, iniciados por Brasil en 1988,
luego Colombia en 1991, seguidos de Perú en 1992, Argentina en 1993, Ecuador en 1997 y Venezuela en 1999.

10. Entre los colectivos de esta corriente encontramos Las Cómplices, constituido por feministas centroamericanas
y mexicanas; Mujeres Creando, constituido por feministas bolivianas, o Las Chinchetas, de feministas dominicanas,
entre otras. Sus apuestas son diferentes aunque en esta época coincidían en estas críticas a la institucionalización,
proponiendo la autonomía ideológica, económica y organizativa de los estados, de la cooperación internacional y
de los partidos políticos.

Las políticas de Todo este proceso condujo a la institucio-

desarrollo:
nalización de los movimientos sociales a
través del surgimiento de las ONGs, la inje-

neocolonialismo rencia de la cooperación internacional del


Norte y la burocratización.

La década de los 90 fue el tiempo de la Un grupo de feministas latinoamericanas y


entrada feroz del neoliberalismo en Abya caribeñas 10 comenzaron a evidenciar esta
Yala. La vida social fue marcada por el mer- situación que provocaba la pérdida de ho-
cado, la economía y el capital a nivel trans- rizontes políticos más radicales y transfor-
nacional. El Banco Mundial y el Fondo Mo- madores. Así se fue construyendo lo que
netario Internacional promovieron la idea se denominó la autonomía feminista lati-
de que la región iba a tener un buen creci- noamericana.
miento económico. Coincide también que
en esta década se fortalece la democracia Las feministas decoloniales, algunas de
representativa con criterios de mercado, las cuales hemos sido parte activa de esta
para lo que desde los estados e institucio- corriente, reconocen y asumen buena par-
nes como la ONU, se generan procesos de te de las apuestas de las feministas autó-
participación ciudadana que garanticen nomas, al centrar sus análisis en que estos
cierta estabilidad política. El ajuste estruc- fenómenos eran manifestaciones de la
tural fue la doctrina neoliberal impuesta neocolonialidad ligadas a la idea del desa-
que llevó a la región a niveles de pobreza y rrollo y al progreso que generó la moderni-
miserias desorbitantes (Curiel, 2010). dad occidental.

Mientras tanto, se generó una sensación Arturo Escobar, otro pensador de la teoria
de que realmente las poblaciones estaban decolonial latinoamericana, define moder-
participando en nuevos pactos sociales nidad de la siguiente manera:
multiculturales a tal punto que en dife-
rentes países se llevaron a cabo procesos “En el plano social, la modernidad se
constituyentes para reformar constitucio- caracteriza por la existencia de insti-
nes que fueran más “incluyentes y diver- tuciones como el Estado nación y la
sas” . 9 burocratización de la vida cotidiana

20
basada en el saber especializado; en Las feministas autónomas hemos plan-
el plano cultural, se singulariza por teado desde la década de los noventa
orientaciones como la creencia en el las implicaciones de este modelo para el
progreso continuo, la racionalización feminismo de Abya Yala: la dependencia
de la cultura y los principios de indivi- económica e ideológica de nuestros mo-
duación y universalización; y en el pla- vimientos a las agendas impuestas, desde
no económico, se particulariza por sus los estados, la ONU y la cooperación inter-
vínculos con diversas formas de capi- nacional del Norte para las cuales muchas
talismo, comprendido el socialismo de feministas latinoamericanas y caribeñas
Estado como forma de modernidad han sido sus cómplices.
(Escobar,2005: 8).”
En ese sentido, como bien planteamos mu-
A partir de ello, el desarrollo fue concebido chas autónomas, aunque en su momento
para la transformación total de las culturas no le hayamos nombrado de esta manera,
y formaciones sociales de países del deno- un proceso de descolonización frente a
minado Tercer Mundo, de acuerdo con los estas políticas suponía la autonomía eco-
dictados de las del llamado Primer Mundo. nómica e ideológica frente a los estados,
A través de la planificación, de la coope- la cooperación internacional y la asunción
ración se ha pretendido que estas socie- de procesos de autogestión material, or-
dades se debían convertir en clones racio- ganizacional, de definición de proyectos y
nales occidentales. Occidente, el Norte, prioridades políticas, etcétera.
Europa y luego Estados Unidos serían los
ejemplos civilizatorios a seguir como ma-

CONCLUSIONES:
trices emancipatorias.

Igual pasó con el feminismo. Desde el


Norte se pretendía que a través de la pers- He abordado diferentes concepciones del
pectiva de género y el desarrollo, como concepto de descolonización. A pesar de
perspectiva, las mujeres de este Sur se de- las diferentes posturas sobre él, producto
sarrollaran, se empoderaran, pues siem- de los contextos, de los lugares de enun-
pre han sido vistas como simples víctimas ciación de quienes la han sostenido, se
de sus opresiones (Mohanty, 2008), y al- puede concluir que la descolonización
canzaran los niveles de emancipación que implica un desenganche de los efectos
supuestamente han tenido las mujeres del colonialismo que se expresan hoy en
blancas europeas y norteamericanas. la colonialidad contemporánea.

21
Mostré cómo el feminismo en Abya Yala ha gio epistémico desde el cual se elaboran
reproducido también esta colonialidad en teorías que deben ser referentes importan-
universalizar el sujeto del feminismo a par- tes para el feminismo de la región.
tir de las experiencias de mujeres blancas
europeas, de producir fragmentaciones El feminismo decolonial asume que un
en sus prácticas y sus teorías al asumir feminismo que no sea antirracista es ra-
la autonomía del género desligada de la cista, un feminismo que no sea anticlasis-
raza, la clase, la sexualidad. Destaqué los ta es clasista y un feminismo que no esté
aportes de las corrientes más críticas del luchando contra los efectos de la hetero-
feminismo y las contribuciones que ha he- sexualidad, como régimen político, es he-
cho al feminismo decolonial que nos per- terosexista.
miten entender, en primer lugar, cómo las
opresiones derivadas de raza, clase, sexo
y sexualidad han sido productos de la
modernidad occidental, del colonialismo
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y de la expansión capitalista global, y, en
segundo lugar, que estas no se presentan Combahee River Collective (1988), “Una
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es mi espalda. Voces de mujeres tercer-
En ese sentido, el feminismo decolonial es mundistas en los Estados Unidos, San
una apuesta que desestructura el supues- Francisco, Ism press. Pp. 172-184.
to sujeto del feminismo hegemónico ins-
titucionalizado y esencialista, al comple- Crenshaw, K. (1993). “Demarginalizing the
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25
26
3 26
La revolución feminista se
llama Despatriarcalización
María Galindo
Mujeres Creando

Rabiosa
introducción
Escribo estas líneas desde esa fábrica de re decir que nuestra organización empieza
producción continua de justicia que es por romper el criterio homogeneizante
Mujeres Creando, una organización fe- con el que las organizaciones sociales del
minista con más de 20 años en la espalda. continente se han ido construyendo, que
Un movimiento social autónomo respecto es entender la organización política como
de partidos políticos, gobiernos, oenegés la suma de iguales. No caímos en esa
e iglesias que se ha ido convirtiendo en trampa y nos juntamos entre quienes les
un referente de rebeldía para las mujeres está prohibido hacerlo. Somos una cons-
bolivianas y en un fenómeno político y cul- trucción compleja de sujetos políticos he-
tural a partir de una serie terca, continua terogéneos, conectados unos con otros
e ininterrumpida de prácticas políticas que por sueños y rebeldías comunes. Somos
tienen la capacidad de abrazar los imposi- indigestas e insoportables justamente por
bles con un lado de su cuerpo y la realidad eso, somos políglotas justamente por eso
concreta, urgente y desesperada con el también, nuestros lenguajes son múltiples
otro lado de su cuerpo, construyendo una y, asimismo, nuestra capacidad de interlo-
fusión alucinante e indisoluble entre uto- cutar con nuestra sociedad y con el mun-
pía y emergencia. Cuestionamos el hecho do es igualmente inabarcable.
de que los movimientos se hayan concen-
trado en la producción de discurso ideo- El criterio de homogeneidad desde don-
lógico y hayan abandonado la producción de parece ser que nos podemos agrupar
de lo que nosotras llamamos “política con- es una trampa; porque simplifica la lucha,
creta” que es la lucha cotidiana por produ- porque homogeniza lo que no es posible
cir justicia. de homogenizar, porque reduce los hori-
zontes de lucha y además separa una rea-
“Somos indias putas y lesbianas jun- lidad de otra. Es una de las trampas más
tas, revueltas y hermanadas”. Eso quie- peligrosas porque nos impide relacionar

27
racismo con explotación u homofobia con y grupos minúsculos, pequeños, media-
racismo y así sucesivamente. No se trata nos y grandes de toda índole, compuestos
de juntarnos campesinas entre campesi- por mujeres que una vez más se asocian
nas, o indígenas entre indígenas o lesbia- para rebelarse y seguir atizando el fuego
nas entre lesbianas y así sucesivamente. de las rebeldías, hay una serie de institu-
Ese concepto de organización social es ciones que han ido devorándoselo, insti-
fácil de controlar, es fácil de mantener en tucionalizándolo y tratando de anular su
un gueto aparte y, sobre todo, es el tipo de poder subversivo. No es un movimiento
organización que menos potencial sub- sino muchos, no tiene cabezas visibles, ni
versivo contiene. Por otro lado, es un tipo teoría única que lo aglutine o contenga.
de organización que para un sujeto políti- Con la consciencia de esa complejidad les
co tan complejo como somos las mujeres pido permiso para hablar igualmente de
es imposible de sostener, porque siempre eso que es el feminismo latinoamericano y
caerá en el estereotipo de un sector de de aquello que lo está atravesando en este
mujeres y en la tentación del tratamiento tiempo.
del sujeto político como si de un simple

La fallida revolución
sector social se tratara.

No somos clientas del estado, ni de las ins-


tituciones; entendemos y desciframos sus
feminista
trampas, así que no nos colocamos en sus
puertas con demandas, ni solicitudes de Tecnocracia de género y feminis-
nada, sino con acciones desquiciantes e mo: El género se devoró al feminis-
intransigentes. mo
Podríamos decir en términos generales

Feminismo
que la categoría de género ha sufrido un
proceso de banalización y simplificación
latinoamericano: extremas provocado de manera directa y

sus dolencias y deliberada por la dinámica de las oenegés


y la cooperación internacional. Al punto
posibilidades que la categoría de género no supone un
problema ideológico para proyectos ecle-
El feminismo latinoamericano es vasto, siales, fundamentalistas, partidistas o de
disperso y múltiple y así como tiene una explotación colonial. Tampoco supone un
cara fecunda y esperanzadora de grupos problema ideológico para gobiernos tan

28
dispares como el de Evo Morales, el de de bancarización de la economía de auto
Fujimori o el de Peña Nieto. Todos tienen subsistencia.
su corrección política de género en algún
apartado gubernamental parqueada para La relación de confusión entre mujeres y
contento de los organismos internaciona- género ha dado lugar al hecho de que con
les. tan solo el uso de la palabrita basta para
no calar donde hay que hacerlo, es decir,
La categoría de género es hoy casi un sim- en la interpelación de relaciones de poder
ple cliché que se expresa en diferentes fe- patriarcales. Si se habla de género, pers-
nómenos. pectiva de género o equidad de género
basta, aunque ninguna de estas asegure
Muchas veces se aplica simplemente la interpelación real de las relaciones de
como el número de mujeres que partici- poder. La categoría de género se ha con-
pan directa o indirectamente de lo plan- vertido en una retórica tramposa y maqui-
teado sin ninguna intención de revisar si lo lladora, que contribuye a un proceso de
planteado afecta sus vidas positivamente. confusión politica. Se ha convertido en
Inclusive en los hechos llega a significar la parte del proyecto colonial orquestado
doble carga de trabajo de las mujeres que por la cooperación internacional y ha sido
participan de las actividades planteadas muy útil para el uso de las mujeres como
bajo el paraguas del género o la reivindi- soporte del proyecto neoliberal a escala
cación de género. continental.

En otros casos, la variable de género se Por otro lado, irónicamente, ya en los años
expresa de maneras más perversas al uti- 80 surgió la figura tecnocrática de la “ex-
lizar los potenciales de las mujeres para perta en género y desarrollo”. Aparente-
beneficio del propio tejido económico que mente, estaríamos frente a un fenómeno
las empobrece. El caso del microcrédito es de sofisticación de la aplicación de la cate-
mucho más que un ejemplo de esto, es un goría de género en el mundo de la coope-
fenómeno legitimado en el mundo de la ración. Sin embargo, la banalización de la
cooperación, de la economía informal y de categoría de género y el surgimiento de la
las finanzas como lucha contra la pobreza “experta en género” van de la mano de ma-
cuando tiene como consecuencia directa nera cuasi paralela. Estamos frente a una
el sobreendeudamiento de las mujeres, generación de expertas que no vinculan la
la precarización de su trabajo y el uso de categoría de género con la matriz ideológi-
su tejido social en función de un proceso ca del feminismo y que tampoco vinculan

29
la categoría de género con el análisis de se trata mayormente de personas que no
relaciones de poder patriarcales. Son equi- participan de ningún tipo de grupo, lucha
pos de “traductoras” que lo que hacen es o movimiento en sus propios países y que
asimilar los parámetros de interpretación sin haber hecho la experiencia en prime-
de la pobreza, la democracia y las relacio- ra persona de interpelar las relaciones de
nes norte-sur en los términos de los gran- poder que les afectan quieren evaluar el
des organismos internacionales y cons- trabajo realizado por colectivos de muje-
truir en ese proceso de asimilación y de res en el Sur. Otra de las grandes falacias
traducción verdaderos blindajes teóricos es que no poseen un análisis de sus pro-
tecnocráticos que encapsulan la categoría pias realidades y se colocan en posición
de género dentro de los parámetros más de hacer análisis de realidades del Sur del
conservadores que nos podamos imagi- mundo.
nar. Tanto que la categoría de género es
hoy inocua, “apolítica”, antiséptica y de No serían dignas de mención en un ensa-
uso seguro al interior de políticas de de- yo tan breve si no se tratara de un autén-
sarrollo que protegen los intereses de las tico ejército de tecnócratas ocupadas en
transnacionales, políticas del banco mun- estandarizar los términos y cooptar una
dial, de las naciones unidas o de cualquier a una las luchas nacidas en el campo de
agencia de cooperación gubernamental. los feminismos a partir de toda índole de
instituciones. No serían dignas de men-
Al interior de las “expertas en género y ción, porque así como no generan lucha
desarrollo” hay toda una tipología entre social, no generan tampoco pensamiento:
aquellas mujeres que pertenecen a los cír- se ocupan únicamente de la estandariza-
culos de mando y aquellas jóvenes que es- ción, la traducción y la imposición sutil de
tán en busca de un puesto de trabajo por categorías de análisis. Se convierten en
la vía de cursar alguna maestría en géne- un problema por la acción masiva y trans-
ro y desarrollo. Hay también aquellas que nacional de este cuerpo, que tiene como
viajando a participar de alguna oenegé en resultado nefasto la distorsión de muchí-
el sur se convierten en expertas en Cen- simas de las luchas feministas, como la
troamérica, países andinos, etc. Nosotras lucha contra la violencia machista, y otras
recibimos decenas de solicitudes anuales que paso a paso han sido reducidas a for-
de mujeres que quieren participar de Mu- mas de intervención estatal que las des-
jeres Creando para escribir alguna tesis. politizan e inclusive llegan a distorsionar
De nuestra experiencia con estas jóvenes completamente su contenido.
puedo decirles que es lamentable; que

30
La batalla del lenguaje como número de mujeres en los partidos
La tecnocratización de la categoría de gé- y los parlamentos lo que nosotras, las Mu-
nero y la sofisticación de su interpretación jeres Creando, llamamos “cuota biológica”
ha dado lugar a una serie de categorías de sin contenido ideológico.
reinterpretación de fenómenos fundamen-
tales para las mujeres, a una especie de La batalla del lenguaje, la forma como
transnacionalización e implantación vía nombramos los fenómenos, como los defi-
cooperación de un conjunto de catego- nimos y los comprendemos es una batalla
rías y términos que neutralizan y desvir- perdida por las feministas porque nos han
túan las luchas feministas de las mujeres a impuesto los términos desde el proyecto
escala mundial. Voy a mencionar tan solo colonial de la cooperación internacional.
unas cuantas como ejemplos.
El proceso que se publicita apunta única-
Derechos sexuales y reproductivos en mente a la “inclusión”, la “suma”, el “adi-
lugar de soberanía del cuerpo. La pala- tamento”. Más allá de haber perdido la
bra aborto sigue siendo innombrable aun- vocación de interpelación, lo que hemos
que en muchos proyectos de cooperación perdido es al sujeto mismo, es decir, el
se practican formas de intervención del trabajo con perspectiva de género es un
cuerpo de las mujeres indígenas extra- trabajo sin sujeto. Algunas veces funciona
polando el número de hijos e hijas como como si el sujeto fueran las mujeres pero
una causa de pobreza. Se fusiona nueva- en términos tan generales cuya genera-
mente sexualidad y reproducción cuando lización es equivalente al anonimato, a la
una batalla eterna ha sido la de separar inexistencia de sujeto mismo. En términos
sexualidad de reproducción. No se habla reales sigue nomás siendo la mujer blanca,
de placer, ni de nada que esté vinculado sana, heterosexual y con formación acadé-
al infinito y fecundamente político mundo mica la que está detrás de todas esas po-
del deseo erótico. líticas. En Bolivia, la variante ha sido la de
adicionar a la “indígena”, pero en términos
La internacionalización de la compren- de elite indígena, de mujeres dirigentes
sión de la prostitución como trabajo que para ocupar espacios prácticamente
sexual, sin tomar en cuenta ni respetar los han abandonado el nexo con las organiza-
procesos de discusión y conceptualiza- ciones de las que vienen o han congelado
ción propios de cada sociedad al respecto. las relaciones con éstas.

La participación política de las mujeres

31
La “oenegizacion” de los feminis- lógica de los proyectos es una lógica prag-
mos en el sur mática, que fomenta la fragmentación de
Esta “oenegizacion” es la conversión de la interpretación de los problemas. Se trata
los grupos y movimientos de acción en el de un formato de acción y de pensamiento
sur, en oenegés receptoras de financia- que induce al recorte parcial del análisis de
miento que asimilan de manera clientelar la realidad. Induce al cortoplacismo, por lo
los parámetros, conceptos y definiciones tanto, induce a la pérdida de perspectiva.
planteados por las agencias de financia- A la continua formulación de proyectos. A
miento y los reproducen y amplifican en la separación cubicular de los sujetos y las
sus sociedades. Hay un fenómeno exten- problemáticas sin poder establecer rela-
dido de clientelismo donde las oenegés ciones entre unos y otros. De esta manera,
se han convertido en aparatos de formu- quienes trabajan en salud nada tienen que
lación de proyectos bajo los parámetros, ver con quienes trabajan en agricultura o
lógicas y “objetivitis” que la formulación prostitución, lo que genera verdaderos ab-
de un proyecto implican. surdos conceptuales; donde la historia de
una mujer migrante por endeudamiento y
Se trata casi de una rutina que tiene ya dos que además termina en la prostitución es
décadas de aplicación y, como resultado, imposible de ser comprendida en su inte-
su jerga ha permeado muchas veces a gralidad, menos aún intervenida con una
organizaciones sociales, espacios de opi- perspectiva integral; donde hablas de mi-
nión pública, políticas estatales, etcétera. gración no hablas de aborto; y donde ha-
Es pues una rutina que no es inocua, sino blas de prostitución no hablas de pobreza,
que tiene consecuencias directas en la y así sucesivamente.
realidad y las prácticas que me gustaría
ejemplificar: La institucionalización y la oenegización
de las luchas sociales han contribuido a
Ausencia de utopía: esta práctica ha empobrecer el escenario feminista en las
cercenado el horizonte utópico de las sociedades del Sur. Las oenegés funcio-
acciones para estancarse en lógicas de nan con base en estructuras jerárquicas
inclusión dentro “de”. Se ha abandonado de mujeres asalariadas vinculadas unas
la posibilidad de cuestionar la estructura a otras por funciones y curvas salariales
misma; de lo que se trata es de formar par- cuestionables. El fenómeno de la oenegé
te de la estructura, no de desmontarla. como un fin en sí mismo es un fenómeno
extendido. Mantener el aparato es más im-
Fragmentación cubicular del sujeto: la portante que la calidad o profundidad de

32
la intervención en la realidad dada. la forma como los campos de lucha femi-
nista han sido cooptados y deglutidos por
Se ha impuesto un patrón neoliberal: estructuras estatales. Para repensar desde
Todas las políticas desde el estado o las una clave feminista lo que suponen muchí-
oenegés parten de un patrón político libe- simas mujeres a escala mundial ocupando
ral que se ha impuesto sin discusión ideo- puestos de poder concebidos desde el
lógica e inclusive sin consciencia política modelo masculino, patriarcal y capitalista,
alguna. De forma automática se opera bajo tanto en América Latina como en las tra-
una visión liberal de derechos donde el fe- dicionales potencias mundiales. ¿Qué su-
minismo se ha convertido en muchos ca- pone la introducción de cuotas de mujeres
sos en un aditamento del liberalismo. Tan en ejércitos, policías y partidos políticos?
fuerte es esto que muchos gobiernos que ¿No es acaso eso suficiente como para
se reclaman por ejemplo socialistas o de hablar de una fallida revolución feminista,
vocación socialista en el caso de las políti- no es acaso eso suficiente dato como para
cas hacia o para las mujeres usan el patrón invitarnos a repensar las agendas de lucha
liberal para la formulación de cualquier y los prepuestos políticos de las prácticas
programa. llamadas feministas?

Irrita muchísimo a grandes círculos de fe-


ministas la sola idea de hablar de una fa- ¿Descolonizar el
llida revolución feminista, les disgusta, no
la asumen en cuanto que muchas consi- feminismo?
deran que el feminismo no tuvo su opor-
tunidad, no fue realmente una concreción Los referentes históricos, filosóficos y ar-
como para hablar de una revolución falli- tísticos son eurocéntricos. Toda teoría y
da. Y claro, en cierto sentido tienen razón: lucha social parece tener que beber obli-
¿Que supondría la concreción de una re- gadamente ese veneno absolutista y tratar
volución feminista?, ¿la toma del poder de explicarse en los términos, categorías,
estatal por parte de las mujeres?, ¿alguna epistemologías y referencias culturales
forma de gobierno quizás? centro europeas y norteamericanas. Las
autoras traducidas, publicadas y propa-
Yo reafirmo la tesis de la fallida revolución gandeadas, o salen de ese círculo acadé-
feminista como una provocación impres- mico y político, o pasan por la legitimación
cindible para repensar el lugar de los fe- de este. Esta realidad no solo ha afectado
minismos en la lucha social. Para repensar las luchas y horizontes de lucha de los fe-

33
minismos latinoamericanos, sino al con- cer es constituirnos en una prolongación
junto de luchas sociales. tardía de ningún movimiento, tampoco po-
demos aceptar la aplicación “universal” de
Frente a esto, la única opción posible es la categorías, una revuelta y revisión de cada
de escribir teoría, formular utopías, analizar una de esas categorías es imprescindible,
hasta el cansancio y en nuestros términos pero más aún la invención de otras cate-
todos y cada uno de los acontecimientos gorías y otros referentes.
que nos rodean. Replantearnos todos y
cada uno de los referentes históricos que En ese contexto, creo que es un absurdo
sustentan los hechos. Aquello que apren- plantearse la descolonización del femi-
demos en nuestros colegios y universi- nismo, lo que nosotras nos planteamos es
dades y aquello que vemos en nuestros la redefinición del feminismo. En el caso
museos, el relato constitutivo de nuestras del feminismo, la ubicación tradicional
sociedades, no es sino el reflejo de un co- y correcta es verlo como un movimiento
lonialismo interno que lo ha sopado todo que nace en el contexto de la revolución
desde la literatura hasta la arquitectura. francesa con la enunciación de los dere-
Son muchísimos los y las intelectuales y chos de las mujeres y posteriormente con
los movimientos históricos del continente las sufragistas. Asumir esta comprensión
que han ido resquebrajando desde hace nos ataría inevitablemente a su raíz occi-
décadas esta noción nulificante, y si la ta- dental europea. Por ello, lo que propone-
rea de derribar la historia misma de la filo- mos es plantear una visión planetaria del
sofía, de la humanidad y del arte está por feminismo. Asumir la pesada carga de un
hacer, el trabajo ha empezado hace rato feminismo ilustrado europeo es práctica-
desde muchos ángulos. mente una pérdida de tiempo, recoger la
tradición de las luchas de las sufragistas
Esta tarea no es una tarea que yo llamaría lo es también. Como dato remoto quizás
propiamente descolonizadora, porque no funciona, pero como punto de partida, de
se trata de reclamar la ausencia, la omisión ninguna manera.
o nuestro lugar en ese cuerpo teórico eu-
rocéntrico. Podemos leer a Hegel, Marx o En ese contexto, nos planteamos la rede-
Foucault desde esta parte del mundo con finición del feminismo como ese conjunto
la distancia y desconfianza que esa lectura de luchas colectivas e individuales pro-
amerita, podemos hacer una lectura crítica tagonizadas por las mujeres contra toda
sin perder el aporte de cualquier teoría o índole de mandatos patriarcales, a escala
práctica artística. Lo que no podemos ha- planetaria, de forma simultánea, en dife-

34
rentes épocas y contextos sociales y cultu- en nuestras sociedades y el lugar de las
rales. Luchas ancestrales de desobedien- mujeres latinoamericanas en el contexto
cia a mandatos patriarcales que se dieron mundial.
en diferentes latitudes de manera simul-
tánea y paralela. Luchas de las cuales no Patriarcado y colonialismo
tenemos referencia por esa suerte de co- El patriarcado no es un modelo de domi-
lonialismo intelectual e histórico que sufri- nación universal e indiferenciado general
mos al interior de las academias. Al mismo que es idéntico cualquiera sea la socie-
tiempo, hace falta combinar esa definición dad de la que estamos hablando: basta de
con lo que llamamos el feminismo intuiti- concebirlo así. El patriarcado se expresa a
vo, que es la desobediencia personal de partir de estructuras históricas y sociales
cada mujer frente al disciplinamiento pa- particulares específicas, es esa maraña la
triarcal sea cual sea la cultura, edad, clase que hay que desmantelar y para hacerlo
social o lugar al que pertenezca. Una des- hay que detallar cada una de sus capas.
obediencia personal no a partir del acceso
a un cuerpo ideológico, sino a partir de sí En ese contexto, la relación entre patriar-
misma y de sus decisiones existenciales cado y colonialismo es un capítulo ineludi-
instaladas en su cotidiano. ble para el feminismo latinoamericano. Un
capítulo que nos abre a comprensiones
Esto nos obliga a asumir la tarea de una fundamentales sobre la relación directa
lectura feminista de nuestra historia, de entre colonialismo y opresión de las mu-
nuestras cosmovisiones y de nuestro tiem- jeres. El colonialismo, para reconfigurar
po y lugar político. No nos ubicamos ni re- el conjunto de la sociedad colonizada,
conocemos en un feminismo, ni europeo necesitó operar de una manera específica
ni norteamericano, no somos un brazo de sobre las mujeres. Por tanto, tampoco es
prolongación de éste y menos aún una posible entender en profundidad el colo-
copia tardía de sus luchas, y cuando ha- nialismo si no nos abrimos al análisis de su
blamos de patriarcado, decimos que hay relación con el patriarcado. Es redundante
no solo una estructura patriarcal general, decir que cuando hablamos de estructu-
sino muchas estructuras patriarcales a ser ras coloniales nos referimos a un pasado
identificadas, descritas, analizadas. Noso- remoto que tiene una suerte de vigencia
tras nos hemos propuesto la comprensión y prolongación en estructuras de domina-
de la relación entre patriarcado y colonia- ción contemporáneas.
lismo como una comprensión imprescindi-
ble para descifrar el lugar de las mujeres Es un análisis imprescindible para enten-

35
der la sociedad boliviana y el lugar de las respuesta es más que obvia. Por un lado,
mujeres en ella. Y cuando me refiero a la los intelectuales que exaltan la resistencia
sociedad boliviana es porque en ella ac- indígena reescriben hoy como hace cien-
túo y estas palabras cobran un sentido de tos de años la masculinización de la histo-
acción inmediata, pero esta premisa se ex- ria. Por el otro, los otros intelectuales culto-
tiende por supuesto más allá y al conjunto res del hispanismo son muy parecidos en
del continente más aún. eso a sus propios contrincantes: existe un
pacto patriarcal de silencio sobre la subor-
La dominación patriarcal no llegó dinación de las mujeres. Y aquí la carencia
con los españoles en los barcos en la que incurren no es únicamente sobre
La relación colonial contada por una his- la omisión del lugar que ocupan las muje-
toria masculinizada aparece como una re- res en un proceso de colonización, sino
lación que transcurre entre conquistador y sobre la colonización misma, que no pode-
colonizado. El conquistador es el protago- mos comprender sin comprender los códi-
nista de la explotación cruel, el conquista- gos que el colonialismo introduce en la mi-
do es la víctima y el sometido. El conquis- rada sobre el cuerpo de las mujeres como
tador es el amo, el conquistado, su vasallo. parte fundamental del botín colonial.
El conquistado es también el héroe de la
resistencia, el conquistador es el que im- Nombrar la relación entre patriarcado y
pone su poder. colonialismo parece un acto de traición al
hermano y a la cultura propia, un acto que
En una historia masculinizada donde se es sospechoso de estar dirigido a debilitar
entremezclan los héroes de un lado y del la tesis anticolonial y justificar de antema-
otro en un confuso panorama de proezas, no al conquistador y que por ello no mere-
aquello que queda sumergido y oculto es ce perdón. También por esa sospecha de
la relación entre colonialismo y patriar- “traición” es que es una relación innombra-
cado. Quedan ocultas las continuidades ble que ha sido omitida del mapa político
entre las instituciones patriarcales pre- mental a la hora de hablar de colonialismo
coloniales y las instituciones patriarcales y descolonización. Es precisamente la re-
coloniales y el papel que jugaron en el lación entre colonialismo y patriarcado la
proceso de consolidación de la conquista que nos va a permitir entender muchas
y el largo colonialismo. ¿Por qué estas co- continuidades entre un mundo precolonial
nexiones no fueron subrayadas?, ¿por qué y un mundo colonizado.
no fueron evidenciadas?, ¿por qué fueron
menospreciadas en su peso político? La Cada mujer indígena o española ocupó un

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lugar específico definido justamente por en la discusión sobre la supuesta plena
esa continuidad patriarcal entre una socie- horizontalidad entre varones y mujeres
dad y otra. Al mismo tiempo, el lugar que en el mundo andino antes de la conquis-
ocuparon cada una de estas mujeres, ya ta, porque de esa horizontalidad ninguna
sea la india o la española, estaba perfecta- huella queda, si es que la hubo. Explicito
mente recortado a la medida de las necesi- mi escepticismo sobre la posibilidad espe-
dades de dominación patriarcal y colonial. culativa de una relación horizontalmente
La dominación patriarcal no llegó con los complementaria en la relación varón-mu-
españoles en los barcos, aunque eso qui- jer en los Andes a partir de las evidencias
siéramos simplificadoramente creer. actuales. ¿Cómo nos podemos explicar el
hecho de que hayan sobrevivido fruto de
Y la forma como se construyó a partir de la resistencia una serie de instituciones
estructuras patriarcales una consolidación culturales andinas, pero la horizontalidad
de la dominación colonial es algo que per- varón-mujer se haya convertido en un
tenece a la memoria remota de nuestras verticalismo secante? Si es que la hubo,
sociedades, pero que se manifiesta actual- la conquista tuvo la fuerza de desmontar
mente en una multiplicidad de estructuras esa horizontalidad en el acto. Las mujeres,
de la relación varón-mujer. además de haber sido masivamente viola-
das, fueron también entregadas a los con-
El colonialismo produce una combinación quistadores en señal de alianza política. A
particular de la jerarquía varón-mujer, con mi entender, tal como ocurría antes de la
la jerarquía racial étnica dando como re- conquista y prolongando más bien de cara
sultado la existencia de una compleja tipo- al conquistador europeo aquello que en el
logía racializada de hombres y de mujeres. imperio Inca era una práctica política alta-
Esta fusión entre colonialismo y patriarca- mente legitima, como era la de entregar
do es una matriz estructuradora de todas y recoger a las mujeres y niñas elegidas
las relaciones sociales, sin que ninguna como parte del contrato de subordina-
quede a salvo. ción al inca por parte de las comunidades,
como lo demuestra Irene Silverblatt en su
No hay punto de comparación en todas las libro Luna, Sol y brujas: género y clase en
páginas que se han escrito para entender los andes prehispánicos.
el colonialismo, con las escasas que se
han escrito buscando las huellas de las Propongo especulativamente, casi como
instituciones patriarcales en ese proceso. quien coloca un puente colgante sobre
Creo que sería caer en una trampa entrar la historia, al menos para podernos hacer

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un esquema político, ubicar cuatro grupos serie amplia y compleja de jerarquías so-
distintos de instituciones patriarcales que ciales raciales, sexuales y genéricas que
pueden permitirnos diagramar la relación tienen expresiones y consecuencias con-
entre colonialismo y patriarcado. temporáneas. Mirarlas como un todo es
simplificador porque no son un bloque.
1. Aquellas instituciones o mandatos Están unas con otras superpuestas y esta
culturales, religiosos y políticos patriar- estructura patriarcal en capas de domina-
cales estrictamente españoles y que ción nos exige, primero, un análisis en pro-
fueron impuestos a las mujeres españo- fundidad; segundo, prácticas políticas que
las en las tierras conquistadas. no se queden en la superficie y, tercero, la
diferenciación sobre la forma como opera
2. Aquellas instituciones o mandatos cada una de ellas. Repito: no se puede ha-
culturales, religiosos y políticos patriar- blar de patriarcado como un bloque gene-
cales estrictamente precoloniales y que ral compacto.
pervivieron al colonialismo y fueron im-
puestos a las mujeres indígenas de ma- Lo que me parece interesante plantear
nera subterránea a la norma colonial. como primera conclusión que caracteriza
a todas es el hecho de que estos grupos
3. Aquellas instituciones o mandatos de instituciones culturales, religiosas y po-
culturales, religiosos y políticos patriar- líticas tienen como objeto fundamental re-
cales españoles que se complementa- glamentar el contrato sexual y la reproduc-
ron con instituciones patriarcales pre- ción. Son instituciones que concentran su
coloniales del mundo indígena y que control sobre el cuerpo de las mujeres.
dieron lugar a una suerte de alianza pa-
triarcal entre conquistador y colonizado. El colonialismo introduce un tipo de con-
trato sexual para la unión hombre-mujer
4. Aquellas instituciones patriarcales es- blancos y otro tipo de contrato sexual pa-
trictamente españolas adoptadas por el ralelo para la relación india-indio; otorga al
universo indígena como propias y apli- hombre blanco un doble código de acce-
cadas sobre las mujeres indígenas como so simultáneo a las mujeres blancas y a las
mandato. indias pero bajo estatus diferentes; recoge
las instituciones precoloniales y aprove-
Estos cuatro grupos forman pliegues dis- cha el carácter de objeto de intercambio
tintos de mandatos, no son un todo y a político de la mujer india para consolidar el
su vez estos pliegues dan origen a una colonialismo a través de la alianza patriar-

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cal conquistador-conquistado. rarquía racial es un derivado del conjunto
de estas normas invisibles y ancestrales.
La relación precolonial varón-mujer, sea Nuestro origen es la prohibición, la perse-
cual fuera el carácter que tuviera, es com- cución y la violencia, y eso no es sólo una
pletamente permeada por el colonialismo; herencia pasada que cargamos y que te-
la india adquiere un valor distinto, lo mis- nemos que superar, sino un algo que sigue
mo que el indio. No solo es modificada la aconteciendo en nuestro presente. Es una
relación a partir de la introducción de dos especie de tiranía de la que no logramos
nuevos actores, el hombre y la mujer blan- desprendernos y donde se cultivan y mul-
cos, sino que también queda modificada tiplican toda calaña de complejos, jerar-
la relación indio-india porque también en quías, violencias y taras sociales.
esta relación entra en juego la mirada co-
lonial. El resultado de esto es un disciplina- Porque el deseo ni circuló, ni circula libre-
miento colonial del deseo erótico. mente por la sociedad, porque el deseo
fue disciplinado bajo un código colonial
El racismo no es solamente una construc- de dominación, es que no podemos hablar
ción de jerarquía colonial, sino fundamen- de mestizaje.
talmente patriarcal.
Por esa domesticación colonial del deseo
¿Cómo debe circular socialmente el deseo erótico sexual es que yo prefiero hablar de
erótico? ¿Cuáles son las relaciones eróti- bastardismo y no de mestizaje. Hubo mez-
camente legítimas y cuáles no? ¿Qué sig- cla, sí; la mezcla fue tan vasta que abar-
nificado y valor social tiene a nivel erótico có la sociedad entera, sí, pero no fue una
un cuerpo blanco, respecto de un cuerpo mezcla libre y horizontal. Fue una mezcla
moreno? obligada, sometida, violenta o clandesti-
na, cuya legitimidad siempre estuvo sujeta
Estos tres núcleos de control sobre la cir- a chantaje, vigilancia y humillación.
culación del deseo están atrapados en
un proceso histórico de disciplinamiento El mestizaje es por eso una verdad a me-
colonial. Venimos de un disciplinamiento dias que quitándole el manto de vergüen-
colonial del deseo erótico que está sub- za e hipocresía se llama bastardismo. El
terráneamente controlado por normativas mestizaje es una verdad a medias que
coloniales instaladas sobre la base de la quitándole maquillajes, disimulos y disfra-
continuidad patriarcal entre colonizadores ces se llama bastardismo. El mestizaje es
y colonizados. La construcción de la je- una verdad a medias de un lugar social

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brutalmente conflictivo, desgarradora- una raíz tanto colonial como precolonial.
mente irresuelto, ardorosamente ilegítimo Que su vigencia es el establecimiento de
y cientos de veces prohibido. Es un acto una jerarquía racial y sexual que es un eje
liberador nombrarlo con nombre propio y para comprender el lugar de las mujeres
poder decir que aquí no hay mestizas sino en nuestras sociedades.
bastardas. La condición de blancas como
la condición de indígenas es una especie Particularmente en Bolivia, el relaciona-
de refugio ficticio, para tapar aquello que miento y el papel del movimiento indígena
es más angustiante que es la pregunta irre- es fundamental, la comprensión de estas
suelta del origen. estructuras nos permite entender la forma
como el movimiento indígena ha adopta-
No hay blancas sino bastardas, no hay in- do los mandatos inquisitoriales coloniales
dígenas sino bastardas. como propios y los defiende dándole una
nueva vigencia contemporánea a esos
Si tuviéramos que escribir en estas tierras mandatos en la prohibición del aborto, la
un génesis, éste debería empezar con la obligatoriedad del matrimonio, la censura
palabra violación. La primera escena de del cuerpo desnudo y del placer y la per-
creación que contemplaríamos no sería secución homofóbica del mundo marica.
la de Adán y Eva jugando en el paraíso, Una vez más frente a una constatacion así
sino la de la violación de nuestra madre, afirmamos que no se puede descolonizar
por parte de nuestro padre. Tenemos un sin despatriarcalizar. El movimiento indíge-
vínculo directo con la violada y tenemos na no podrá acometer la tarea de desco-
un vínculo directo con el violador y ante lonización planteada sin la revisión de su
el horror de origen, lo que se ha hecho es adhesión a la norma inquisitorial patriarcal.
sustituir esa escena con una fábula mani-
quea que ablanda los complejos y maqui- La revolución feminista tiene nom-
lla las cicatrices. bre propio: despatriarcalización
Esta propuesta nos permite ubicar la lucha
Lo que es fundamental es caracterizar el feminista en esta parte del mundo como
patriarcado latinoamericano como una parte de la lucha de descolonización y al
estructura colonial que establece la jerar- mismo tiempo poner en cuestión los pre-
quía racial sexual. Esto no quiere decir en supuestos de la descolonización a partir
ningún modo que el patriarcado es algo de la propuesta de despatriarcalizacion.
traído con la colonia, sino que la comple-
jidad de los mandatos patriarcales tienen Parece un juego de palabras: así como no

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se puede descolonizar sin despatriarcali- dentro del patriarcado sino de desmontaje
zar, no se puede despatriarcalizar sin des- de este como estructura de poder; una me-
colonizar. todología de práctica política que supone
la capacidad de decodificar, desmontar,
Aquello que necesitamos como movimien- desmantelar los mandatos y estructuras
to no son derechos, sino utopías. Horizon- patriarcales y el reconocimiento de un
tes de lucha que nos permitan descolocar nuevo punto de partida, que es el hecho
las energías del feminismo de esta suerte de que desde el complejo universo de las
de trampa liberal en la que el proyecto co- mujeres ese proceso de despatriarcaliza-
lonial de la cooperación internacional y ción de facto se está dando.
los estados nos han metido y retomar un
horizonte de lucha utópico capaz de lle- La rebelión de las mujeres: figuras
varnos a la reconceptualizacion de todos y para entender la despatriarcaliza-
cada uno de los presupuestos teóricos del ción
feminismo, al repensamiento completo de Estoy hablando de una rebelión muda que
las categorías y lenguajes de lucha y, en radica en una serie de fenómenos masivos
ese contexto, a superar de una vez por to- que están cambiando de manera silencio-
das el uso de la categoría “género”, como sa el panorama de las relaciones sociales
a repensar el sujeto de la lucha feminista en nuestras sociedades y que son rebelio-
al mismo tiempo. Todo esto supone la des- nes que representan rupturas a las que la
patriarcalización. sociedad reacciona con una especie de
neurosis porque no las quiere ni ver, ni
El problema no es ocupar con mujeres los asumir como tales. Estas rupturas que pro-
lugares del amo, mujeres en las policías, tagonizan las mujeres a escala continental
en los ejércitos, en los parlamentos, en tienen que ver con la ruptura de toda di-
las alcaldías o en los meros gobiernos. El visión sexual del trabajo, la emancipación
problema y el desafío es la capacidad de económica de facto, la práctica ilegal del
poner en cuestión las estructuras, lógicas aborto de forma masiva, el rechazo de las
y sentidos de todas y cada una de esas ins- mujeres a someterse a la violencia machis-
tituciones. ta, la ruptura de la división sexual del cono-
cimiento, entre otras muchas desobedien-
La despatriarcalización representa esa cias cotidianas.
nueva reinvención del feminismo entero
porque supone al mismo tiempo un hori- Esa rebelión que es lo que cada caso de
zonte de lucha no liberal, ni de inclusión violencia machista esconde y que nadie

41
lo explica. Esa rebelión que hace que nin- en el camino de reapropiación de nues-
guna mujer sienta que debe ser madre tros cuerpos, de nuestras voluntades y de
por obligación. Esa rebelión que pone en nuestras decisiones y por ahora la estra-
cuestión el matrimonio como acto de apro- tegia más efectiva para hacerlo está sien-
piación de un hombre sobre una mujer. do la huida de las estructuras familiares
Esa rebelión que llevan dentro del cuerpo y culturales que nos aprisionan. Desde el
las cientos de miles de mujeres que en punto de vista institucional, son estrate-
todo el continente luchan por su emanci- gias alegales e ilegales, no responden a
pación económica, que invaden las aulas aquello que está permitido o promovido
universitarias y rompen todas y cada una por institución alguna. La propaganda del
de las reglas del sexismo que prohíbe a las matrimonio, la maternidad o la cosifica-
mujeres soñar y ser libres. ción de las mujeres en nuestro continente
es intensiva, por lo tanto estamos hablan-
Se trata de una rebelión de facto que no do de una respuesta histórica contestaria
va impulsada por detrás por políticas de del orden y del deber ser con el que cre-
ningún tipo, es una rebelión inconexa pero cemos las mujeres. No es tampoco una
que aun así tiene la fuerza de cambiar el rebelión de las élites sino de los sectores
rostro de las ciudades de nuestro conti- populares, estamos frente a una corriente
nente, tiene la fuerza de cambiar las reglas desobediente masiva instalada en los más
de la economía porque ha tenido la capa- diversos sectores sociales. Esta rebelión
cidad de construir un tejido social de sub- no asumida como tal, esta rebelión subte-
sistencia que es un auténtico universo de rránea, es el punto de partida, es el caldo
creatividad. de cultivo de la despatriarcalización como
utopía feminista.
Una rebelión que ha puesto en cuestión
la maternidad como obligación y el lugar La despatriarcalizacion como horizonte
absoluto del padre proveedor. A todo ese nos inspira e impone la revisión del sujeto
gran fenómeno de ruptura cultural y eco- político del feminismo ya no como la mujer
nómica, de ruptura afectiva y de huida de en general. Sustituimos a la mujer por la
las estructuras de dominación es a lo que fugitiva que es capaz de huir. Sustituimos
yo llamo despatriarcalizacion. Despatriar- a la mujer por la desobediente que opta
calización como realidad dada y como por su propio camino. Sustituimos a la mu-
punto de partida también. jer por la conflictiva que es generadora de
problemas allí donde está. Sustituimos a la
Las mujeres latinoamericanas estamos mujer por la exiliada económica que es ca-

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43 43
paz de salir en busca de subsistencia en- excedente económico que genera, por
frentando una condición de paria. Sustitui- ejemplo a través de la bancarización del
mos a la mujer en abstracto por la abortera movimiento económico que generan to-
y la abortienta que enfrentan el mandato das esas mujeres comerciantes.
de maternidad todos los días. Se trata de
una serie fecunda e inagotable de figuras Otro ejemplo muy elocuente sobre el te-
de mujeres que no son heroínas, sino que jido social para-estatal que se ha ido for-
son señaladas por su comportamiento, por mando en torno de las micro-rebeldías de
su rebeldía. Si sumamos a todas esas seña- las mujeres es el cambio de la estructura
ladas, a esas fugitivas y desobedientes, te- familiar. Mientras el estado, toda su nor-
nemos un sujeto político indigesto e impo- mativa y todo el imaginario estatal gira
sible de disciplinar, ni conciliar: las locas. en torno de una familia nuclear que tiene
al padre como proveedor y cabeza, la es-
El Estado y la despatriarcalización tructura familiar de facto gira en torno a la
Estos procesos masivos que acabo de madre, es una estructura donde hay otras
describir son procesos que se dan de fac- redes de solidaridad más complejas y es
to y muchas veces de manera alegal, ilegal en muchos casos una estructura expulso-
y enfrentando al propio Estado en sus es- ra del padre o que ha puesto en cuestión
tructuras. la autoridad paterna. Es una estructura que
es producto de la ruptura que tienen las
Se dan por fuera del Estado, por fuera del mujeres con el contrato sexual estatal que
aparato jurídico, creando tejido social no nos niega placer, libertad y poder de deci-
jurídico, no institucional. El ejemplo más sión sobre nuestras vidas y nuestros hijos
claro de esto se ubica en la economía in- e hijas. Esa es una estructura negada por
formal que opera por fuera de las redes ins- el Estado y cuya legitimidad es siempre
titucionales, pero que al mismo tiempo es puesta en cuestión, cuando no hostigada
vital para las economías formales y para la de antemano, sea por el aparato educati-
satisfacción de una serie de necesidades vo, sea por el aparato jurídico o por ambos
que solo en la economía informal están al al mismo tiempo.
alcance de cualquiera. Abarata el costo de
vida y suprimirlo es para cualquier estado El papel que cumplen los estados y gobier-
imposible. No suprimen el tejido social que nos es, entre otros, el de intentar contener,
la economía informal ha creado, pero sí lo domesticar y disciplinar a las mujeres. No
hostigan permanentemente, lo chantajean es que los estados acompañen los proce-
y crean mecanismos para chupar todo el sos de emancipación de las mujeres, me-

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nos aún que los promuevan a partir de las La relación entre el estado y las mujeres
legislaciones que otorgan derechos. Toda como -no sujeto político-, como mudas,
esa es propaganda liberal falsa. Lo que los como conglomerado, no como interlocu-
estados han producido es muchísima re- toras, sino como una especie de reservorio
tórica de igualdad que se contrasta en los a libre disposición, amerita en sí misma un
hechos con otro tipo de relacionamiento libro. No basta tampoco decir que esta-
del estado para con las mujeres. La retóri- mos frente a estados patriarcales, porque
ca producida no es inocua porque persua- el carácter patriarcal de los estados no es
de y confunde sobre el verdadero papel un adjetivo, sino un hecho estructural y
que hoy en el siglo XXI están jugando los quedarnos con esta frase gastada poco
estados con relación a las mujeres. ayuda a develar la relación entre el estado
y las mujeres.
Esta retórica en muchos casos está dirigi-
da a pretender contener desde la institu- Si tuviéramos que calificar la relación en-
cionalidad un proceso que es anti-insti- tre el estado y las mujeres yo la retrataría
tucional como es el de la desobediencia como una relación simultáneamente utili-
masiva de las mujeres a los mandatos pa- taria, chantajista, persecutoria, esquizoide
triarcales. El conflicto hoy parece estar aún y neurótica.
instalado dentro de os muros de la familia,
parece ser un conflicto privado, disperso, Desde mi punto de vista, donde más clara-
no masivo, no político, no social. Por eso, mente podemos analizar las relaciones en-
por ejemplo se ha bautizado la violencia tre el estado y el universo de las mujeres es
machista contra las mujeres como violen- en cuanto al control sobre la soberanía del
cia “intrafamiliar”. Esta nominación ubica cuerpo, la reproducción y el trabajo de las
el conflicto dentro de la familia y fuera de mujeres. Por ello los sujetos que por exce-
la sociedad. Dentro de la familia y como lencia reflejan las relaciones entre el esta-
algo que no interpela al estado y que no do y las mujeres son las putas, las madres
tiene que ver con el estado. y las amas de casa, convertidas en comer-
ciantes y en exiliadas del neoliberalismo.
Calificar la relación entre el estado y las
mujeres como meramente discriminatoria, La relación con la prostitución y la mater-
no solo es simplificar las cosas, sino que nidad son dos campos que los estados
es minimizar el conflicto entre el estado y históricamente han regulado y tematizado.
las mujeres. Uno vinculado a la reproducción y el otro
vinculado al control sobre el cuerpo de las

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mujeres.
Por eso todas tenemos una suerte de es-
No voy a entrar en detalles aunque en el li- tatus de “putas” en la sociedad patriarcal
bro Ninguna mujer nace para puta, le dedi- y la forma universal de descalificación de
co un capítulo a la relación entre estado y una mujer en cualquier sociedad es lla-
prostitución. Allí planteo que el estado pa- marla “puta”, es un calificado válido para
triarcal es un estado proxeneta que mien- cualquier mujer.
tras criminaliza y hostiga a la puta protege
al prostituyente. El estado proxeneta cosi- Vayamos ejemplificando y desglosando
fica el cuerpo de “la puta” en función de las relaciones del estado con las mujeres.
las “necesidades” del prostituyente convir-
tiendo el cuerpo de la puta en mera vagina Vigilancia de la madre: toda mujer que
al servicio del prostituyente, en contami- entra en un rango aunque sea mínimo de
nante y peligroso o enfermo. Esta relación conflictividad con el padre de sus hijos y
entre el estado proxeneta y el cuerpo de de sus hijas sabe que el estado protegerá
la puta se puede extender de allí al cuerpo al padre y pondrá a la madre bajo vigilan-
de las mujeres cosificado y funcionalizado cia social, policiaca y psicológica. Cual-
a las necesidades del estado patriarcal. Lo quier padre está protegido por el estado
que juega en esto a favor del estado es el de antemano y puede quitar los hijos o hi-
hecho de que se ha logrado ver y mostrar jas a una madre, pero no cualquier madre
a la puta como un no sujeto que está fuera puede quitarle sus hijos al padre. El padre
de la sociedad. Se ha logrado aislar social- tiene en los hijos y las hijas un doble po-
mente a la puta e instalar en el imaginario der de control y presión sobre la madre, es
social que aquello que con ella pasa se un poder que el estado le ha otorgado al
coloca por fuera de las relaciones socia- padre de manera directa y especifica. La
les. Nosotras en cambio planteamos que madre tiene que demostrar que es buena;
la puta y la relación del estado con la puta o porque no trabaja y se dedica a la crian-
es el modelo de la relación entre el estado za, o porque trabaja y tiene con qué man-
y las mujeres. La puta se convierte enton- tenerlos, o porque no tiene ningún vínculo
ces en un sujeto eje de la condición de las sexual o afectivo con ningún hombre que
mujeres en una determinada sociedad. Lo no sea su marido, o porque tiene un vín-
que el estado hace con las mujeres en si- culo afectivo con sus hijos e hijas. Ningún
tuación de prostitución es lo que el estado padre tiene que demostrar la calidad de su
hace con el conjunto de las mujeres de paternidad porque no hay padre malo.
muchas otras maneras.

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Los casos más dramáticos de esta tensión ma la parte que le conviene y omite todo
entre la madre y el padre por el derecho lo que no le sirve y lo que el estado no está
a la tenencia de los hijos e hijas son pre- dispuesto a asumir como responsabilidad
cisamente con las mujeres en situación estatal, que es la crianza. Al mismo tiem-
de prostitución donde la doble moral del po, el estado reconoce a las mujeres úni-
estado queda completamente expuesta. camente en cuanto sean madres: si una
Cualquier estado descalifica la maternidad mujer no es madre, su valor social le será
de una mujer en situación de prostitución, mezquinado.
cualquier estado hostigará a una madre en
situación de prostitución sobre su condi- Negación de conflicto alguno
ción de madre. Pero, al mismo tiempo, nin- entre el estado y las mujeres
guna burocracia en ningún caso verifica ni La esquizofrenia estatal en su relación
examina la intencionalidad real del padre con las mujeres está presente en una se-
de criar a los hijos e hijas. Basta su vo- rie de fenómenos sociales, pero donde
luntad de chantajear a la madre para que más claro se ve es en la violencia contra
goce de la protección estatal. Desde ya es las mujeres. Todos los estados se declaran
un fenómeno social el hecho frecuente de enemigos de la violencia contra las muje-
que los padres que logran arrebatar los hi- res, protectores de “la mujer”. Las más de
jos e hijas a la madre delegan la crianza en las veces esas declaraciones no se sostie-
las abuelas, las tías paternas o las madras- nen con medidas reales y son meramente
tras. No disputan el lugar de la madre para enunciativas. Pero lo que en los hechos
ocuparlo ellos como padres. los estados están logrando garantizar es la
impunidad de la violencia contra las mu-
Exaltación utilitaria de la maternidad: jeres y el castigo eficiente e inmediato de
los estados en una relación utilitaria fo- cualquier mujer que se defienda y mate al
mentan o frenan la maternidad según su violador. Allí no se sacarán los argumentos
conveniencia. Todos los estados exaltan la de legítima defensa, o de violencia de gé-
función materna, la maternidad y a las ma- nero, sino que se tratará esos casos como
dres al punto que se simboliza a la patria asesinato y punto.
como madre. La exaltación de la materni-
dad gira siempre en torno únicamente del La relación del estado en el caso de la vio-
embarazo y del bebé como si la materni- lencia contra las mujeres no solo garantiza
dad estuviera circunscrita al parto. En ese la impunidad del agresor a través de un
contexto, la relación entre el estado y la aparato policiaco cómplice del violento
madre es una relación neurótica que afir- y de un aparato jurídico burocrático y co-

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rrupto: sobre todo, la estrategia estatal es mismo esquema de valores y en ningún
lograr circunscribir el conflicto dentro de caso hallan relación entre su condición de
los muros del ámbito privado y no como ser mujeres y el puesto que ocupan, ellas
un problema social de primer orden. Logra mismas actúan bajo la esquizofrenia esta-
al mismo tiempo relativizar el contexto de tal. El estado, compuesto por hombres y
relaciones de poder del hombre sobre la por mujeres que no se piensan desde su
mujer y logra por último invisibilizar com- condición de mujeres, interlocuta y nego-
pletamente el hecho de que esta violencia cia con una sociedad compuesta por hom-
anuncia el desacato de las mujeres del bres y omite a todo el vasto y complejo uni-
contrato sexual vigente y, como contrapar- verso de las mujeres de todo aquello que
tida, el resentimiento machista contra esa es trascendental. El estado tiene como
revuelta existencial que están sosteniendo interlocutores exclusivos de la sociedad a
las mujeres. Lo que está en juego no es el los hombres.
golpe de Pedro contra Maria, lo que está
en juego es la vigencia de un contrato se- ¿Despatriarcalizar al estado?
xual de subordinación de las mujeres a los Por lo demás, no es solo irónico, sino ca-
hombres y es eso lo que los estados están ricaturesco el hecho de que el reciente-
protegiendo. mente refundado estado boliviano tenga
una Unidad de Despatriarcalización que
Por último, está la relación de omisión de depende del Viceministerio de Descolo-
las mujeres del panorama político: las nización y que ambas estructuras estén
mujeres no existimos. Los estados tratan insertas en el Ministerio de Culturas. Es
sus temas centrales bajo una lógica mas- también irónico el hecho de que la compa-
culina, masculinista y machista donde solo ñera que es directora de esa unidad es una
los hombres existen y las mujeres son omi- mujer indígena kallawaya. Todo esto es un
tidas del mapa político y social. Masculino redondeo de la corrección política que ha
porque está protagonizado por hombres, logrado el gobierno de Evo Morales en la
masculinista porque está constituido por simulación. La Unidad de Despatriarcaliza-
la interlocución exclusiva entre hombres y ción no tiene ni una sola política de fondo
machista porque está dirigido a garantizar y difícilmente alcance a definir aquello a lo
los intereses y privilegios masculinos en que se dedica. De manera errática, hace
cualquier sociedad. dos años promocionaron matrimonios in-
dígenas masivos comandados por el pro-
Aquellas mujeres que forman parte de los pio Evo Morales, realizados bajo la imita-
aparatos estatales se comportan bajo el ción del matrimonio judeo cristiano, pero

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con rostro y aparariencia mas bien folcló- mujeres del ejercicio mismo de la política,
rica. Es, a todas luces, para cualquiera que cuyo núcleo es el despliegue y la discu-
haga el más superficial de los análisis, una sión ideológica. Esta simplificación de la
instancia sin presupuesto, sin poder y sin representación política de las mujeres tie-
contenido ni funciones. Se trató de una ne un aparato propagandístico que despil-
movida para aminorar la fuerza ideológi- farra el dinero público tan abusivamente
ca de Mujeres Creando como movimiento que podríamos decir que ha cundido sin
feminista en nuestra capacidad analíti- tener que cumplir ni una sola tarea de dis-
ca y critica. La Unidad funciona como un cutir, dirimir o analizar lo que es la repre-
departamento de propaganda que tiene sentación política.
como única función generar la apariencia
de que cuando de las mujeres indígenas No se trata de despatriarcalizar al estado:
se trata la cosa es diferente y ellos son la los feminismos de la igualdad han acudi-
única palabra autorizada. do a buscar su protección, para que sea el
estado el que ejerza protección sobre la
Se trata de crear un tajo de separación en- mujer que estuviera siendo agredida por
tre “las mujeres indígenas” y “las mujeres el hombre en sus derechos. Esa visión ha
urbanas”. carecido del análisis de lo que el estado es
y representa. El estado no es un tutor im-
El Estado Plurinacional boliviano tiene las parcial, no es la expresión del bien común.
mismas taras en su relación con las muje- El estado, como bien define y describe Le-
res que las que tuvo el otror estado repu- nin, es siempre la expresión de relaciones
blicano, liberal y colonial. de poder y de hegemonías históricas y en
ese contexto el estado es estructuralmen-
Ha ampliado la presencia de mujeres, pero te patriarcal. Si el estado es un instrumen-
bajo el mismo reduccionismo patriarcal de to del patriarcado, si una de las formas de
siempre, el de reducir la representación estructuración del poder patriarcal es el
política de las mujeres a un criterio bioló- estado, plantearse su despatriarcalizacion
gico y no ideológico, implantando como no pasa de ser un absurdo al servicio del
noción general el hecho de que cualquier propio patriarcado y del propio estado.
mujer que ocupa un cargo público, sea de
representación o de designación, lo hace Tampoco la Unidad de Despatriarcaliza-
como representante de las mujeres por ción creada por el estado boliviano mere-
el solo hecho de tener un útero y sentir- ce ser tomada en serio, no solo porque se
se mujeres. Esto implica el despojo de las trata de una unidad periférica, sino porque

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eso es nuevamente perder la iniciativa y conflicto entre el estado y las mujeres,
permitir que la discusión en torno de las cuando de hecho hay un conflicto que
mujeres como sujeto político esté encajo- requiere ser nombrado y dibujado. Serán
nada en la especificidad y la periferia. Los concesiones dirigidas a circunscribir el
estados modernos han demostrado am- conflicto a un ámbito meramente privado,
pliamente que pueden crear todo tipo de cuando de hecho hay un conflicto público
unidades burocráticas para la atención de que rebasa los muros del mundo privado,
esos “otros” cuyos intereses no represen- y por último, serán concesiones dirigidas
tan y quedar intactos en realidad en su es- al hecho de que las mujeres acatemos el
tructura. La versatilidad retórica de los es- contrato sexual patriarcal que de hecho
tados es parte de una estructura perversa. hemos logrado poner en cuestión y res-
quebrajar en su legitimidad.
La discusión en torno al estado no pasa
por quedarse en el debate sobre sus mez-
quinas políticas de cara a las mujeres o
en torno de sus reformas legales. Ese es
un error, es caer en su trampa. No es una
reforma legal a lo que apuntamos, ni a la
conquista retórica de un derecho escrito
en una ley.

No se trata de entrar en el juego de con-


cesión-demanda en el que están inmersos
todos los movimientos sociales en su rela-
cionamiento con el estado. En el caso de
las mujeres, este juego con el estado es
más suicida todavía porque cualquier cosa
que el estado otorgue a las mujeres será Para comunicarse con Mujeres Creando:
siempre dentro del esquema de relaciones
utilitarias, chantajistas, persecutorias, neu- www.mujerescreando.com
róticas o esquizoides. De ese juego sal- www.mujerescreando.org
drán siempre fortalecidos el estado y el www.radiodeseo.com
patriarcado. mujerescreando@entelnet.bo

Serán concesiones sujetas a negar todo

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Coordinación editorial: ACSUR-Las Segovias

Autoría: Ochy Curiel y María Galindo

Fotografías:
Página 6: Daniel Armando Mariscal
Página 9: Encuentros lesbofeministas Abya Yala
Página 10: Rotmi Enciso&Ina Riaskov/Producciones
y Milagros Agrupación Feminista
Página 23: Daniel Armando Mariscal
Página 26: Filmación corto: La Virgen Barbie;
trabajo realizado para la muestra Principio Potosi,
Maria Galindo
Página 43: Marcha sindical, David Fernando
Miranda Vargas

Diseño y maquetación: www.guspiragrafics.com

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