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Asignatura: Derechos Humanos y Derecho Internacional Humanitario

Estudiante: Andrea Lisseth Rojas Godoy


Derecho Grupo 141 Universidad La Gran Colombia

ARTÍCULO 34 CONSTITUCIÓN POLÍTICA DE COLOMBIA

“Se prohíben las penas de destierro, prisión perpetua y confiscación. No obstante, por
sentencia judicial, se declarará extinguido el dominio sobre los bienes adquiridos
mediante enriquecimiento ilícito, en perjuicio del Tesoro público o con grave deterioro
de la moral social”

Comentario:

De acuerdo con el Pacto Internacional de Derechos Políticos y Civiles (art. 12) y


la Convención Americana sobre Derechos Humanos (art. 5) el destierro se refiere
a la expulsión del territorio del Estado del cual se es nacional y ya que el derecho
no busca desconocer la realidad, si no que al contrario va de la mano con el
desarrollo del hombre en sociedad, no puede desconocer el vínculo de
nacimiento que el ser humano adquiere, él cual tiene unos lasos tan fuertes que
el destierro desconocería aquel pacto social, base de todo sistema jurídico, el
Estado asume cierta responsabilidad con sus nativos y no puede desconocer sus
arraigos personales, en lo relativo a la prohibición de Destierro, nuestro país ha
ratificado el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, el cual dispone,
en el artículo 12, que "nadie podrá ser arbitrariamente privado del derecho a
entrar en su propio país" y la Convención Americana sobre Derechos Humanos
que consagra en el artículo 5º que "nadie puede ser expulsado del territorio del
Estado del cual es nacional, ni ser privado del derecho a ingresar en el mismo.
Por tanto, es claro que el concepto de destierro está delimitado a la expulsión o
prohibición de entrada al territorio nacional pero en nuestro país el
desplazamiento o destierro forzado es una dura realidad de cifras alarmantes y
también vergonzosas a nivel global, Colombia llegó a ser el país con mayor
índice de desplazamiento interno a raíz del conflicto vivido durante más de 50
años, la Acnur “Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados” señala
que son 7.700.000 los desplazados que hay en Colombia, lo que representa más
del 15 por ciento de la población. En cuanto a la prisión perpetua, hay que
recordar que en nuestro Estado Social de Derecho la ejecución de las penas en
el sistema penal acusatorio buscan la rehabilitación del delincuente no su
aniquilación, por lo que seria contraria a su fin último y en cuanto a la
confiscación, es a mi parecer de vital importancia la protección de la propiedad
privada en cualquier democracia, por lo que se prohíbe en Colombia, excepto
cuando se trata de bienes adquiridos por enriquecimiento ilícito, en perjuicio del
tesoro público o con grave deterioro de la moral social.

Para cualquier ciudadano de nuestro país, es claro que en Colombia no existen delitos
por los cuales el sujeto que comete la conducta punible, sea castigado con su expulsión
del territorio Nacional y que la pena más alta así se haya cometido varios delitos
tipificados en el código penal, independiente de su gravedad, es de 60 años. Sin
embargo, la prohibición de la “confiscación”, sí genera cierta inquietud, ya que sabemos
que, por ejemplo, a los narcotraficantes sí les quitan los bienes, por lo que de cierto
modo se podría pensar que es contradictoria la prohibición mencionada. No obstante,
para evitar lo anterior, se considera importante aclarar que de conformidad con lo
establecido en el segundo inciso del artículo 34 de la CP, en Colombia sí está permitida
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la extinción de dominio, con la cual el Estado está facultado para quitar los bienes a los
delincuentes que en ejecución de un delito los usen para cometer el mismo delito o que
como fruto del delito obtuvieron la propiedad de dichos bienes. Por su parte, en la
confiscación, el Estado le quita a la persona la totalidad o una parte considerable de sus
bienes, así los mismos no tengan nada que ver con el delito cometido. La Corte
Constitucional en su Sentencia C-459 de 2011, realiza una amplia descripción de ambos
términos, la cual permite comprender la gran diferencia que existe entre ellos.

ARTÍCULO 35 CONSTITUCIÓN POLÍTICA DE COLOMBIA

“Acto Legislativo No. 01 de 1997, artículo 1. El artículo 35 de la Constitución Política


quedará así: La extradición se podrá solicitar, conceder u ofrecer de acuerdo con los
tratados públicos y, en su defecto, con la ley. Además, la extradición de los colombianos
por nacimiento se concederá por delitos cometidos en el exterior, considerados como
tales en la legislación penal colombiana. La extradición no procederá por delitos
políticos. No procederá la extradición cuando se trate de hechos cometidos con
anterioridad a la promulgación de la presente norma”

Comentario:

Hoy en día la extradición en su aspecto jurídico se fundamenta en los tratados


internacionales, como forma de cooperación jurídica internacional se reviste de
una serie de principios que constituyen garantías para el individuo que es
solicitado en extradición, buscando proteger sus derechos fundamentales y que
no se le extradite arbitrariamente, como por ejemplo dice la convención
interamericana sobre extradición, en su artículo 16 sobre Derechos y Asistencia
#1. La persona reclamada gozará en el Estado requerido de todos los derechos
y garantías que concede la legislación de dicho Estado. #2. El reclamado deberá
ser asistido por un defensor, y si el idioma oficial del país fuere distinto del suyo,
también por un intérprete. Y en su artículo 18 - Non bis in ídem: Negada la
extradición de una persona no podrá solicitarse de nuevo por el mismo delito.
Derechos reconocidos desde la Carta de las Naciones Unidas que establece en
sus propósitos y principios “realizar la cooperación internacional en el desarrollo
y estímulo del respeto a los derechos humanos”.

En la actualidad hay dos tendencias: una que busca la estrecha cooperación por
parte de los Estados destinada a ampliar el alcance de la extradición; y otra con
una mayor preocupación por salvaguardar los derechos del hombre, la
necesidad de intensificar la cooperación jurídica internacional en la lucha contra
el crimen se enfrenta con una delgada barrera que vela por el respeto a
los derechos fundamentales, ello conduce a la búsqueda de una regulación
sencilla y flexible, pero no excepcional, que reconozca y brinde las garantías
para proteger los derechos humanos y que fomente la seguridad jurídica del
individuo.
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Estudiante: Andrea Lisseth Rojas Godoy
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La extradición es un procedimiento jurídico, penal y administrativo, por el cual una


persona acusada o condenada por un delito conforme a la ley de un Estado, es detenida
en otro Estado y devuelta al primero para ser juzgada o para que cumpla la pena
impuesta. Al respecto, es importante tener en cuenta que la Constitución de 1991
prohibió la extradición de ciudadanos colombianos, ya que por el momento histórico que
vivía nuestro país en ese momento, los constituyentes consideraron que dicha
prohibición, sería la clave para detener los actos terroristas. Sin embargo, el Congreso
de la República a través del Acto Legislativo No. 01 de 1997, le introdujo una reforma al
artículo 35, para permitir la extradición, haciendo varias salvedades y estableciendo las
condiciones que se deben cumplir para concederla. En este sentido, el Artículo 35
establece que un Estado sólo está obligado a conceder la extradición de un delincuente
extranjero, si existe tratado internacional con el Estado requirente o Convención
Internacional sobre extradición, de la que ambos estados sean firmantes. Cuando no
hay tratado o convención internacional, el Estado requerido está facultado para acordar
la extradición, pero no está obligado a concederla, es decir, es potestativo.

ARTÍCULO 36 CONSTITUCIÓN POLÍTICA DE COLOMBIA

“Artículo 36. Se reconoce el derecho de asilo en los términos previstos en la ley”

Comentario:

El artículo 14 de la Declaración Universal de Derechos Humanos establece que


"en caso de persecución, toda persona tiene derecho a buscar asilo, y a disfrutar
de él, en cualquier país". Sin embargo, este es un tema de mucha controversia
actualmente a raíz de la masiva llegada de refugiados a países de Europa,
resultado de las interminables guerras, la cual siempre ha sido una de las
principales razones del éxodo de muchos pueblos, millones de personas que han
arriesgado sus vidas para escapar de la violencia, las bombas y de sus ciudades
en ruinas, familias enteras que privadas de la protección de su propio gobierno,
abandonan sus hogares, caminan días enteros, cruzan el mar, viajan por
desiertos, montañas y trochas, aferrados a sus pocas pertenencias en un camino
lleno de obstáculos e injusticias; diferente a casi todas las personas que salen
de su país, los refugiados buscan protección en otro sitio, no por elección, sino
por necesidad, con el fin de escapar de las amenazas a su propia vida y de los
atropellos de los que las autoridades de su país de origen no pueden o no quieren
protegerlos, por esto los refugiados intentan conseguir la protección de las
autoridades del país de asilo y de la comunidad internacional, y es esta
necesidad vital de protección internacional lo que distingue más claramente a los
refugiados de otros extranjeros. El derecho internacional de los derechos
humanos consagra el derecho de asilo, del cual puede disfrutar toda persona
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fuera de su país en caso de persecución, así como el artículo XXVII de la


Declaración Americana de los Derechos y Deberes del Hombre de 1948
establece que: “Toda persona tiene el derecho de buscar y recibir asilo en
territorio extranjero, en caso de persecución que no sea motivada por delitos de
derecho común y de acuerdo con la legislación de cada país y con los convenios
internacionales”. Disposiciones similares se encuentran en el artículo 14 de la
Declaración Universal de los Derechos Humanos ya mencionado, el artículo 12
de la Carta Africana de los Derechos Humanos y de los Pueblos, y en el artículo
18 de la Carta de los derechos fundamentales de la Unión Europea.

El asilo se refiere a una práctica mediante la cual un Estado garantiza la protección, el


amparo y la asistencia de aquellas personas que han huido de su país de origen por
diversas razones, generalmente relacionadas con la violación de uno o varios de sus
derechos fundamentales. Aunque suele asociarse al plano netamente político, en
realidad se trata de un recurso más amplio, que también engloba a quienes sufren
persecución por su raza, religión, nacionalidad, pertenecer a un determinado grupo
social o por sus opiniones políticas1. La petición de asilo se realiza a un segundo o tercer
país que ofrezca las garantías de seguridad y protección que el Estado del que procede
el solicitante no está en condiciones de brindar. Esta figura tiene su origen en el artículo
XXVII de la Declaración Americana de los Derechos y Deberes del Hombre (1948) y en
el artículo 22 numeral 7 de la Convención Americana sobre Derechos Humanos (1969).
De igual forma, un número importante de países adicional a Colombia, han consagrado
a nivel constitucional el derecho de asilo, como lo es el caso de Brasil, Costa Rica, Cuba,
Ecuador, El Salvador Guatemala, Honduras, Nicaragua, Paraguay, Perú y Venezuela.
Lo anterior ratifica que el asilo no es cuestión humanitaria, sino un derecho
constitucional y supranacional.
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ARTÍCULO 54 CONSTITUCIÓN POLÍTICA DE COLOMBIA

“Artículo 54. Es obligación del Estado y de los empleadores ofrecer formación y


habilitación profesional y técnica a quienes lo requieran. El Estado debe propiciar la
ubicación laboral de las personas en edad de trabajar y garantizar a los minusválidos el
derecho a un trabajo acorde con sus condiciones de salud”

Comentario:

El derecho de todas las personas a la educación se encuentra establecido en la


Declaración Universal de los Derechos Humanos, los Pactos Internacionales, la
Convención de los Derechos del Niño y otros tratados y declaraciones
internacionales. Cada mujer, hombre, joven y niño o niña tienen el derecho a la
educación, capacitación e información; así como a otros derechos humanos
fundamentales para la realización plena de su derecho, ya que este está ligado
a otros derechos humanos fundamentales, derechos que son universales,
indivisibles, interconectados, e interdependientes, éstos incluyen el derecho a la
igualdad entre hombre y mujer y a la participación igualitaria en la familia y
sociedad, así como el derecho a trabajar y recibir salarios que contribuyan a un
estándar de vida adecuado, entre otros, pero el fin último de este artículo recae
en el derecho al trabajo que es la base para la realización de muchos otros
derechos y para llevar una vida digna, toda persona tiene derecho al trabajo; los
Estados están obligados a garantizar la disponibilidad de orientación técnica y
profesional, y a tomar las medidas apropiadas para crear un entorno propicio
para que existan oportunidades de empleo productivo, así como también Los
Estados deben garantizar la no discriminación en relación con todos los aspectos
del trabajo, por lo que es importante señalar que en Colombia la Ley 1145 de
2007, por medio de la cual se organiza el Sistema Nacional de Discapacidad, la
Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad de Naciones
Unidas, ratificada por Colombia mediante la Ley 1346 de 2009, la Ley 762 de
2002, en la cual se aprueba la "Convención Interamericana para la Eliminación
de todas las Formas de Discriminación contra las Personas con Discapacidad",
y más recientemente la Ley Estatutaria 1618 de 2013, por medio de la cual se
establecen las disposiciones para garantizar el pleno ejercicio de los derechos
de las personas con discapacidad, entre otras disposiciones legales, conforman
el marco normativo en el cual se sustenta el manejo de la discapacidad en el
país y se garantiza su acceso a la educación y al trabajo.. En su Observación
General #18 el Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales (CDESC)
proporciona una guía detallada a los Estados con respecto a sus obligaciones
de respetar, proteger y garantizar el derecho al trabajo. El Comité también indica
que el derecho incluye las siguientes características esenciales e
interrelacionadas:

• Disponibilidad. Los Estados Partes deben contar con servicios


especializados que tengan por función ayudar y apoyar a los individuos para
permitirles identificar el empleo disponible y acceder a él.
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• Accesibilidad. El acceso al trabajo reviste tres dimensiones: no


discriminación, accesibilidad física y acceso a la información. La discriminación
en el acceso al trabajo y la continuidad del trabajo está prohibida. Los Estados
deben asegurar una razonable adaptación para que los espacios de trabajo
sean accesibles, en particular para las personas con discapacidades físicas.
Todas las personas tienen el derecho a buscar, obtener e impartir información
sobre oportunidades de empleo.

• Aceptabilidad y calidad. El derecho al trabajo presenta varios


componentes interrelacionados, incluyendo el derecho a aceptar libremente
empleo, condiciones laborables justas y seguras, en especial condiciones
laborales seguras y el derecho a constituir sindicatos.

Es importante tener en cuenta que el derecho al trabajo y los derechos


relacionados están habilitados e informados por las numerosas normas
internacionales de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) un
organismo especializado de la ONU.

Este artículo permite hacer una reflexión acerca de la evolución del papel del Estado, el
cual ha cambiado, pasando de tener una necesidad exclusiva de conservación del
poder, a la búsqueda de los mecanismos para garantizar la calidad de vida y bienestar
de dicha sociedad2. Por lo tanto, con la conquista de los derechos económicos y
sociales, el Estado ha tenido que respetar no solo los derechos civiles y políticos de los
ciudadanos, sino buscar que estos adquieran unas condiciones de vida dignas,
protegiendo el interés público o social sobre el interés particular. En este sentido, el
artículo 54, establece tanto acciones de protección a la población trabajadora en
condición de discapacidad, como el fortalecimiento de capacidades para los empleados
públicos y privados. Con relación a este último aspecto y tomando como base mi
experiencia en la Unidad de Educación Continua de la Universidad Nacional de
Colombia, se evidencia que la mayoría de entidades estatales desarrollan su plan de
capacitación institucional en cumplimiento de la obligación constitucional. Sin embargo,
no se realiza una rigurosa evaluación al impacto y necesidades reales de capacitación,
lo cual podría favorecer mucho más la habilitación profesional de los trabajadores.

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