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DERECHO A LA INVIOLABILIDAD DEL DOMICILIO

1. CONCEPTOS PREVIOS

1.1. Derecho:

El derecho es el conjunto de leyes, resoluciones, reglamentos creadas por un

Estado, que pueden tener un carácter permanente y obligatorio de acuerdo a la

necesidad de cada una y que son de estricto cumplimiento por todas las personas

que habitan en esa comunidad para garantizar la buena convivencia social entre

estas y que la resolución de los conflictos de tipo interpersonal lleguen a buen

puerto. El derecho natural es aquel innato al ser humano, que posee desde el mismo

momento de su nacimiento donde se registra como un ciudadano, como un ser

social.

1.2. Domicilio:

El domicilio es un espacio en el cual un individuo vive sin estar sujeto y ejercen su

libertad intima. Entonces podemos decir que el domicilio es normalmente el lugar, el

espacio físicamente determinado donde se desarrolla la vida privada y familiar. El

individuo tiene derecho al respeto de su domicilio, lo cual significa no sólo el derecho

al espacio físico, sino también al disfrute pacífico de dicho espacio.

1.3. Residencia:

Es el hecho de la estancia, sea accidental, sea más o menos duradera, en cierto

lugar. La residencia forma parte de los derechos de primera generación, su

existencia se remonta a la Constitución de 1826 art. 144 “Todo peruano pude

permanecer o salir del territorio de la República según le convenga, llevando consigo

sus bienes, pero guardando lo reglamentos de la policía, y salvo siempre el derecho

de tercero”.
En conclusión, el domicilio es una situación permanente, mientras que la residencia

es temporal.

2. MARCO LEGAL

LEGISLACIÓN NACIONAL CONCORDANTE

 Constitución: artículos 2 inciso 9,137 inciso 1, 200 inciso 1.

 Código Civil: artículos 33-41.

 Código Penal: artículos 159, 160 y 376.

 Código Procesal constitucional: artículo 25 inciso 7.

TRATADOS INTERNACIONALES

 Convención Americana sobre Derechos Humanos: artículo 11.2.

 Declaración americana de los derechos y deberes del hombre: artículo IX.

 Declaración universal de los Derechos Humanos: artículo 12.

 Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos: artículo 17.1

 El Derecho a la Inviolabilidad del Domicilio (En Adelante, DID) se encuentra

regulado

 Convención sobre los Derechos del Niño (Art. 16), de los cuales el Perú es

Estado Parte

3. DERECHO A LA INVIOLABILIDAD DE DOMICILIO:

Art.2 inciso 9

”A la inviolabilidad de domicilio nadie puede ingresar en él ni

efectuar investigaciones o registros sin autorización de la

persona que lo habita o sin mandato judicial, salvo flagrante


delito o muy grave peligro de su perpetración. Las excepciones

por motivos de sanidad o de grave riesgo son reguladas por la

ley”

El derecho a la inviolabilidad del domicilio es un derecho de naturaleza instrumental,

pues coadyuva a la protección de otros derechos fundamentales. Es aquel derecho

el cual por virtud el titular del mismo exige la intangibilidad e intimidad de aquellos

recintos en los que desarrolla habitualmente su vida personal.

La inviolabilidad del domicilio protege ante todo la privacidad de la persona pues

evita la intromisión en aquel espacio en el que los individuos ejercen su libertad más

íntima, en el que no tienen la necesidad de observar los usos o las convenciones

sociales. Se evita con ello no solo la lesión de la intimidad de la persona, sino de los

diversos derechos de la personalidad como a la identidad, a la imagen y voz, a la

intimidad familiar, etc.

La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) en su Informe sobre el

objetivo principal del Derecho a la Inviolabilidad de Domicilio es proteger a las

personas de la acción arbitraria de las autoridades del Estado que infrinja su esfera

privada la garantía contra la arbitrariedad tiene el propósito de asegurar que toda

reglamentación u otra medida de este tipo sea congruente con las normas y

objetivos de la Convención, y sea razonable en las circunstancias imperantes.

La protección del derecho a la inviolabilidad del domicilio busca salvaguardar o

proteger la intimidad de las personas, a tener un espacio reservado para sí mismas,

libre de injerencias de terceros, con quienes no se quiere compartir ese espacio

personal.
4. ANTECEDENTES HISTÓRICOS

4.1. Según la Constitución Política del Perú de 1979:

El derecho a la inviolabilidad del domicilio se encuentra en el título I de los Derechos

y Deberes Fundamentales de la Persona en el artículo 2 inciso 7: Nadie puede

ingresar en él ni efectuar investigaciones ni registros sin autorización de la persona

que lo habita o por mandato judicial, salvo el caso de flagrante delito o de peligro

inminente de su perpetración. Las excepciones por motivo de sanidad o de grave

riesgo son reguladas por la ley.

4.2. Según la Constitución Política del Perú de 1993:

El derecho a la inviolabilidad del domicilio considerado como Derechos

Fundamentales de la Persona ubicado en el artículo 2 inciso 9: Nadie puede ingresar

en él ni efectuar investigaciones o registros sin autorización de la persona que lo

habita o sin mandato judicial, salvo flagrante delito o muy grave peligro de su

perpetración. Las excepciones por motivos de sanidad o de grave riesgo son

reguladas por la ley.

5. SENTENCIA DEL TRIBUNAL CONSTITUCIONAL:

En el Derecho Constitucional el domicilio es entendido como la morada destinada a

la habitación y al desenvolvimiento de la libertad personal en lo concerniente a la

vida privada, ya sea cerrada o abierto parcialmente, móvil o inmóvil, de uso

permanente o transitorio. Esto es, la institución del domicilio en términos

constitucionales debe ser entendida de manera amplia; por ejemplo, la habitación de

un hotel constituye domicilio, la oficina particular donde una persona ejerce su

profesión debe ser entendida como domicilio.

El Tribunal Constitucional del Perú señala que la celda de un centro penitenciario no

puede ser considerada como domicilio, ya que dicho espacio físico no ha sido objeto
de elección por su ocupante y porque la inserción al centro penitenciario comprende

la inserción en un ámbito de amplio control.

Entonces podemos decir que el Tribunal Constitucional del Perú señala que la

intromisión en el espacio físico e íntimo (domicilio) con el consentimiento del titular

de este derecho resulta legítimo, siempre que el pedido de ingreso manifieste de

manera indubitable el motivo preciso de su cometido y que a su vez sea plenamente

comprendido por el sujeto pasivo.

Esto quiere decir, si un funcionario público, como un policía o fiscal, pretende

ingresar a un domicilio para realizar algún registro, en el marco de una investigación

penal de no existir flagrancia delictiva o muy grave peligro de perpetración de un

delito debe solicitar autorización al titular del domicilio, informándole el motivo

preciso del pedido de ingreso, la finalidad para qué se pretende ingresar; luego,

debe preguntarle si ha comprendido lo que se le explico, para luego brindar la

autorización de ingreso, se podrá hacer la diligencia que se haya previsto realizar.

4. CARACTERÍSTICAS DEL DERECHO A LA INVIOLABILIDAD DEL DOMICILIO:

5.1. Elemento Físico:

El domicilio es el espacio en el que la persona vive sin estar condicionada por las

convenciones sociales, en la que puede permitirse comportamientos que los usos

sociales no siempre admiten. En su vivienda el individuo despliega su personalidad y

disfruta a plenitud su intimidad. El domicilio constitucional no se refiere al área física

de manera aislada, sino que incorpora lo que hay en ella de emanación de la

persona y de su esfera privada.

5.2. Elemento Psicológico:


La intención personal de habitar un lugar como morada, sea de

manera permanente o de manera transitoria, aun cuando dicho lugar no reúna las

condiciones mínimas para ello. Según la concepción del domicilio constitucional se

exige habitación pero no necesariamente ésta debe estar caracterizada por la

continuidad.

5.3. Elemento Auto protector:

Es la exclusión de terceros del lugar destinado a la morada.

6. EXCEPCIONES DEL DERECHO A LA INVIOLABILIDAD DEL DOMICILIO:

La Constitución en el Art.2 inc.9 tutela el derecho individual que tiene toda persona a

la libertad de domicilio a través de la garantía de inviolabilidad, se ha establecido

que los terceros, sean particulares o agentes públicos, están prohibidos de penetrar

el ámbito domiciliario donde habita una persona, salvo que medie el consentimiento

de ésta, exista una autorización judicial, se haya configurado una situación de

flagrancia delictiva o el peligro inminente de la perpetración de un hecho ilícito sea

una realidad. La norma constitucional regula dos supuestos de entrada legítima,

como son las razones de sanidad o de grave riesgo.

6.1. El ingreso al domicilio con el consentimiento del titular del derecho:

Constituye un supuesto de entrada legítima en términos constitucionales.

6.2. La autorización judicial que habilita al agente público para ingresar al

domicilio:

La Constitución es clara cuando establece como requisito el ingreso a un domicilio, a

realizar actividad investigadora, la existencia de un mandato judicial, el mismo que

tiene que estar debidamente motivada y su procedencia debe obedecer a un acto

jurisdiccional regular.
Este principio exige que la medida se acuerde como consecuencia de un

procedimiento penal en curso, contra persona determinada (se excluyen los registros

para la investigación general de delitos basada en sospechas) no procede en el caso

de las faltas y los delitos castigados con penas leves.

6.2.1. El mandamiento de entrada y registro:

En la práctica procesal recibe el mandamiento de entrada y registro la disposición

judicial, en virtud de auto motivado, mediante la cual se ordena a la autoridad o

funcionario la práctica de una diligencia de entrada y registro; en el mandamiento el

Juez expresará concretamente el día y la autoridad o funcionario que los haya de

practicar.

6.2.2. Realización del registro:

La entrada y registro de cualquier edificio o lugar cerrado, se adoptará las medidas

de vigilancia convenientes para evitar la fuga del procesado o la sustracción de los

instrumentos, efectos del delito, libros, papeles o cualquier otra cosa que hayan de

ser objeto del registro.

Notificación del auto; si la entrada y registro se hubiera de hacer en el domicilio de

un particular, se notificará el auto a éste; y si no fuere habido en la primera diligencia

se busca, a su encargado; pero si no fuere tampoco habido el encargado, se hará la

notificación a cualquier otra persona mayor de edad que se hallare en el domicilio,

prefiriendo para esto a los individuos de la familia del interesado. Si no se halla

nadie, se hará constar por diligencia, que se extenderá con asistencia de dos

vecinos, los cuales deberán firmarla.

Por lo que se refiere al momento de la notificación se hará inmediatamente, o lo más

tarde dentro de las veinticuatro horas de haberse dictado el auto.


El registro se practicará siempre en presencia del Secretario del Juzgado o Tribunal

que lo hubiere autorizado.

Prevendrá asimismo el que practique el registro a los que se hallen en el edificio o

lugar de la diligencia que no levanten los sello, ni violente las cerraduras, ni permitan

que lo hagan otras personas, bajo la responsabilidad establecida en el Código

Penal.

6.3. La existencia del delito flagrante:

El delito flagrante; quiere decir, cuando el delincuente es sorprendido o visto

directamente o percibido de otro modo en el momento de delinquir. Entonces el

agente público queda plenamente legitimado para ingresar al domicilio si es que su

intervención se convierte en necesaria para impedir la consumación del ilícito penal,

la fuga del delincuente o la desaparición de los instrumentos que facilitaron la

concreción del acto delictivo.

6.4. El peligro inminente de la perpetración de un delito:

Si se tiene el conocimiento fundado, la certeza clara y manifiesta de la comisión

inminente de un delito, se configura otra excepción a la inviolabilidad de domicilio y

en consecuencia el agente público puede operar libremente.

6.5. Las razones de sanidad o grave riesgo:

La Constitución dejo en manos del legislador la regulación de estas dos excepciones

que legitiman la entrada a cualquier domicilio. Estos dos supuestos se fundan en el

estado de necesidad o fuerza mayor.

En conclusión la aplicación de dichas excepciones tiene estrecha relación con la

obligación del respeto a las garantías judiciales y debido proceso. Prueba de ello, lo

establecido por el Tribunal Constitucional del Perú que señala respecto a cualquier
intervención en el ámbito de dicho derecho ha de respetar el principio de reserva de

jurisdicción.

No sólo basta que la ley establezca los límites al derecho de la inviolabilidad del

domicilio sino que también es necesario contar con una orden judicial que autorice el

ingreso no consentido al domicilio.

La orden judicial debe cumplir con los siguientes criterios:

 Estar estrictamente motivada.

 Contemplar necesariamente si los motivos por los cuáles se solicita su

adopción se encuentra previsto en la ley.

 Debe tener una finalidad constitucionalmente legítima.

 Si la ejecución es necesaria e indispensable para cumplir dicha finalidad.

En cuanto a la injerencia en un domicilio por flagrancia en la comisión de un delito o

de muy grave peligro de su perpetración no rige el principio de reserva de

jurisdicción. Deben presentarse los dos requisitos insustituibles:

 La inmediatez temporal; es decir, que el delito se esté cometiendo o que se

haya cometido instantes antes.

 La inmediatez personal, es decir, que el presunto delincuente se encuentre en

el lugar de los hechos en el momento de la comisión del delito y esté

relacionado con el objeto o los instrumentos del delito, ofreciendo una prueba

evidente de su participación en el hecho delictivo.

6.6. Estado de Emergencia y Estado de Sitio:

El Presidente de la República, con acuerdo del Consejo de Ministros, puede

decretar, por plazo determinado, en todo el territorio nacional, o en parte de él, y


dando cuenta al Congreso o a la Comisión Permanente, los estados de excepción

que en este artículo se contemplan:

En caso de perturbación de la paz o del orden interno, de catástrofe o de graves

circunstancias que afecten la vida de la Nación. En esta eventualidad, puede

restringir se o suspenderse el ejercicio de los derechos constitucionales relativos a la

libertad y la seguridad personales, la inviolabilidad del domicilio, y la libertad de

reunión y de tránsito en el territorio. El plazo del estado de emergencia no excede de

sesenta días. En estado de emergencia las Fuerzas.

6.6.1. Estado de emergencia:

Armadas asumen el control del orden interno si así lo dispone el Presidente de la

República.

6.6.2. Estado de Sitio:

El estado de sitio es un régimen de excepción que debe ser declarado por el poder

ejecutivo, en particular por el jefe de Estado, y con la autorización del órgano

legislativo correspondiente a ejecutarlo. El estado de sitio representa un concepto

equivalente al de estado de guerra, y por ello se dan a las fuerzas

armadas facultades preponderantes para los actos de represión. Durante el estado

de sitio quedan en suspenso las garantías constitucionales. Las detenciones se

vuelven más arbitrarias ante la falta de mecanismos legales, lo que hace que el

estado de sitio sea un mecanismo bastante cuestionado.

El estado de sitio está vinculado al toque de queda, que establece un cierto horario a

partir del cual se prohíbe la libre circulación de los ciudadanos, generalmente por

motivos de seguridad. En el estado de sitio, por ejemplo, se prohíben las reuniones o

manifestaciones públicas.
7. SUSPENSIÓN DEL DERECHO:

La suspensión del derecho a la inviolabilidad del domicilio fundado estribaría en la

facultad de la autoridad gubernativa para disponer la entada y registro en el

domicilio. En tal caso, la garantía no consistiría en el consentimiento del titular ni en

la intervención judicial, sino en el acto parlamentario de declaración o autorización

del estado de excepción o de sitio, cuando sea necesaria esta suspensión para

establecer hechos delictivos relacionados con el estado en crisis o para el

mantenimiento del orden público. Aun así, la intromisión se rodea de ciertas

garantías, como la exigencia de que venga avalada por una orden formal y escrita,

que el registro se realice ante testigo (titular, su familia, y obligatoriamente dos

vecinos), o que se levante acta del mismo y se comunique a posterioridad al Juez

sus causas y resultados.

También puede suspenderse el derecho a la inviolabilidad del domicilio para

personas determinadas en los supuestos de actuación de bandas armadas o

elementos terroristas.

8. TITULARES DEL DERECHO DE INVIOLABILIDAD DEL DOMICILIO:

El derecho a la inviolabilidad del domicilio le corresponde a las personas físicas y,

también, a las personas jurídicas, las cuales pueden tener domicilio propio (domicilio

social, por ejemplo).

Su determinación requiere dar respuesta a tres problemas:

Por lo que se refiere a su posible extensión a las personas jurídicas, ya sean

privadas o públicas, el asunto es más complejo. En la medida en que la Constitución

guarda silencio al respecto.


La titularidad de derechos fundamentales por parte de personas jurídicas de

Derecho público no se puede considerar en abstracto. Es preciso concretarlo en

relación con cada derecho fundamental. Admitido este derecho fundamental para tal

suerte de personas, se plantea el problema de su alcance, pues, si en las personas

físicas el domicilio suele coincidir con la vivienda (sea ésta permanente o temporal,

en definitiva, donde se proyecta la vida privada).

El tercer problema viene de la mano de la plurititularidad del derecho o de la

titularidad compartida, estudiado por la doctrina penal. En tal sentido hay que

distinguir:

Para las comunidades del Derecho Público jerarquizadas, el derecho de exclusión

(como expresión de la inviolabilidad del domicilio) corresponde al superior jerárquico.

En el ámbito de las comunidades privadas, la determinación del titular de derecho de

exclusión del domicilio plantea mayores problemas. Como regla general, todos y

cada uno de los integrantes de aquella gozan de tal poder. Así, en el ámbito

doméstico, todos los miembros de la familia que se encuentren en él domiciliados

gozan del derecho de exclusión frente a los demás, si bien con más fuerza quien

ejerza la patria potestad. En las empresas privadas y sociedades, tal derecho se

atribuye al empresario, aunque en los espacios reservados a los sindicatos o al uso

personal de los trabajadores se podría conferir a estos.

Pero es en el ámbito familiar y en el de compartición del domicilio donde la doctrina

penal profundizó más:

En la comunidad familiar, se sostuvo inicialmente que el derecho de exclusión frente

a terceros correspondía en exclusiva al cabeza de familia, si en las habitaciones

propias el derecho de exclusión corresponde a cada uno de los titulares, en las


zonas comunes corresponde a ambos. En caso de discrepancia, la voluntad de

excluir debe prevalecer sobre la de admitir, sin que sea relevante a estos efectos

que los residentes se encuentren separados o divorciados.

Por lo que se refiere a los hijos, la cuestión depende de los poderes que se otorguen

al ejercicio de la patria potestad. Como regla pensamos que se debe conferir el

derecho de exclusión frente a terceros a ambos cónyuges, claramente en hijos

menores de edad. En los casos de mayoría de edad y respecto de sus habitaciones,

el derecho de exclusión corresponde a los hijos.

Por lo que se refiere al domicilio compartido entre amigos, el criterio debe ser igual

que el mantenido respecto de los cónyuges: en las habitaciones particulares el

derecho de exclusión corresponde a cada uno y en las comunes a todos.

9. PROTECCIÓN PENAL:

Artículo 159.- Violación de domicilio

El que, sin derecho, penetra en morada o casa de negocio ajena, en su

dependencia o en el recinto habitado por otro o el que permanece allí

rehusando la intimación que le haga quien tenga derecho a formularla,

será reprimido con pena privativa de libertad no mayor de dos años y

con treinta a noventa días-multa.

Artículo 160.- Allanamiento ilegal de domicilio

El funcionario o servidor público que allana un domicilio, sin las

formalidades prescritas por la


ley o fuera de los casos que ella determina, será reprimido con pena

privativa de libertad no menor de uno ni mayor de tres años e

inhabilitación de uno a dos años conforme al artículo 36,incisos 1, 2 y 3

En nuestra legislación la inviolabilidad del domicilio está protegida sólo de forma

expresa. Estos delitos regulan el allanamiento de morada y un tipo penal nuevo que

protege el domicilio en sentido amplio (domicilio de personas jurídicas, despacho

profesional o establecimiento abierto al público fuera de las horas de apertura).

Se sanciona a la autoridad o funcionario público que, mediando causa por delito

(allanamiento de morada), y sin respetar las garantías constitucionales o legales

llevare a cabo una de estas tres conductas:

 Entrada ilegal.

 Registro ilegal.

 Vejaciones injustas o daños innecesarios, ocasionados con ocasión del

registro.

SUJETOS DEL DELITO

SUJETO ACTIVO.-Sujeto activo de este delito puede ser cualquiera persona.

SUJETO PASIVO.-Será sujeto pasivo aquel que teniendo derecho a impedir el

acceso a su domicilio resulta atacado por el ingreso arbitrario.

10. REFLEXIONES FINALES

Los Estados tienen la obligación internacional, a partir de los tratados

internacionales ratificados, de adoptar medidas de distinta índole (normativas,

administrativas, penales, etc.) dichas medidas deben determinarlos ámbitos de


aplicación del DID con la finalidad de evitar injerencias indebidas. Merece especial

atención, las medidas que permitan desarrollar de forma clara y precisa las

excepciones a dicho derecho. Claro está, que como se ha advertido en las líneas

precedentes, no sólo basta que esos criterios se encuentren establecidos en una ley

sino además se requiere, dependiendo del caso en concreto, la estricta justificación

y motivación de la sentencia o la intervención de los representantes del Estado. Hoy

en día, el ámbito de protección jurídica del DID nos traslada a nuevos escenarios,

como la aplicación de las leyes migratorias por parte de los Estados, en virtud de ello

no debemos dejar de analizar los alcances de éste a partir de sus derechos conexos

y la especial condición de vulnerabilidad de grupos poblacionales que se encuentren

comprometidos.

CONCLUSIONES

1.- El derecho a la inviolabilidad del domicilio es aquel derecho por virtud del cual el

titular del mismo exige la intangibilidad e intimidad de aquellos recintos en los que

desarrolla habitualmente su vida personal


2.- Es de suma importancia al igual que los demás derechos fundamentales; ya que

estos son los que respaldan a todos los seres humanos.

3.- Este precepto contenido en el art. 2° inciso 9 de la Constitución vigente, está

referido a la libertad de la intimidad constituido por su domicilio. Desprendiéndose de

tal, el Delito de violación de domicilio plasmado en el art. 159 del Código Penal.

4.- No está del todo esclarificado si la protección constitucional otorgada al domicilio

alcanza también a las personas jurídicas; puesto que el derecho a la intimidad

personal es incorpóreo y solo podrían detentarlo las personas físicas.

BIBLIOGRAFÍA

1. FIGUEROA NAVARRO, María del Carmen. “Aspectos de la protección del

domicilio en el derecho español”. Madrid: Edisofer S.L, 1998, 149 pp.


2. BERNALES BALLESTEROS, Enrique. "La Constitución de 1993: Análisis

Comparado". Lima.: Ed. Ciedela. 1996

3. LANDA ARROYO, César; VELAZCO LOZADA, Ana. “Constitución Política del

Perú 1993”. Lima : PUCP. Fondo Editorial, 6ta. Ed.; 2005, 221 pp.

4. ALONSO DE ANTONIO, Angel Luis “El derecho a la inviolabilidad domiciliaria en

la Constitución española de 1978”. Madrid: Colex, 1993, 176 pp.