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La Llorona

De los campos a las ciudades emigran muchas


jovencitas en busca de su sueño, de estudios y de
tener mejores trajes y dinero para ayudar a sus
familias.

Esta como muchas llegó a la ciudad y se empleo en


casa de ricos, enamorándose de su hijo el cual
cruelmente la dejó embarazada y luego la despidió
de su trabajo.

No habiendo más que hacer, se devolvió a su casa escondiendo su hijo bajo su


delantal, lo cual no logró por mucho tiempo, su familia, apegada al cristianismo,
comenzó a decirle su error a todas horas, creándole gran angustia.

Una noche bajo un gran aguacero corrió hacia el río y pariéndolo lo lanzó a la
corriente, al ver lo que había hecho se lanzó detrás del niño gritando y llorando.

Todavía en las noches de luna después de una creciente se oye el llanto de esta
mujer, y se puede verle tras el rayo de luna en el agua del río, tratando de
alcanzar a su hijo.

Dicen que el señor en su gran misericordia tendrá compasión de ella y que algún
día lo alcanzará, volverá a la vida y será un gran hombre revolucionario de la
sociedad.
El cadejo blanco y el
negro
La leyenda del cadejo o cadejos está
presente en casi todo centroamérica, se trata
de un perro enorme de color blanco y ojos
rojos que protege a los hombres cuando
llegan a altas horas de la noche, sin embargo
el cadejo tiene un enemigo, el cadejo negro,
un ser diabólico que ataca y mata a las personas de dudosa moral, cuando ambos el espíritu
protector y el diabólico se encuentran comienza entre ambos una lucha a muerte que
normalmente da tiempo a la persona a huir.
El cadejo blanco como protector acompaña al hombre que trasnocha hasta su casa lo hace
muchas veces desde las sombras y sin dejarse ver, normalmente se siente como un presencia
que no puedes localizar. Su finalidad es defender al borracho o trasnochador del cadejo negro.
El cadejo negro dependiendo de la cultura que enfoca la leyenda puede tener dos fines, matar
a las personas de dudosa moral a las que no puede defender el cadejo blanco siempre a altas
horas de la noche, o simplemente golpearle y aplastarle, en ambas creencias el cadejo nunca
muerde (salvo en su lucha con el cadejo blanco) y causa el daño golpeando y aplastando,
debido a su gran tamaño deja al hombre al que ataca como si hubiera recibido una paliza.
- Guatemala
Según las leyendas en Guatemala, es un animal fantásmagórico que aparece en suelo
guatemalteco. La versión más conocida de este animal es la de forma de un perro de color
negro y ojos rojos que pareciera tienen fuego. Se cree que cuida a aquellos que se embriagan
y deambulan por las noches ayudándoles a encontrar el camino a casa o bien durmiendo cerca
de ellos para evitar les roben o dañen. Las otras versiones refieren que este ser tiene dualidad,
el negro y blanco, este último cuida de mujeres en el mismo estado físico, sin embargo éstos
son rivales y no pierden oportunidad de agredirse, aunque se narra que se han unido para
salvaguardar a sus protegidos de otro espectro como La Llorona, Siguanaba o de algún
maleante. También este personaje tiene su resonancia precolombina maya en un espectro
bienechor guardián de los caminos.
LA LEYENDA DE
LA SIGUANABA
Según lo que cuenta la leyenda,
todos los trasnochadores están
propensos a encontrarla. Sin
embargo, persigue con más
insistencia a los hombres
enamorados, a los Don Juanes que
hacen alarde de sus conquistas
amorosas. A estos, la Siguanaba
se les aparece en cualquier tanque
de agua en altas horas de la noche, o a orillas de ríos según otras versiones. La
ven bañándose con una palangana de oro y peinando su hermoso cabello negro
con un peine del mismo metal, su bello cuerpo se trasluce a través del camisón.

Dicen las tradiciones que el hombre que la mira se vuelve loco por ella.
Entonces, la Siguanaba lo llama, y se lo va llevando hasta un barranco. Enseña
la cara cuando ya se lo ha ganado, su rostro se vuelve como de muerta, sus ojos
se salen de sus cuencas y se tornan rojos como si sangraran. Su antes tersa y
delicada piel se torna arrugada y verduzca, sus uñas crecen y suelta una
estridente risa que paraliza de terror al que la escucha. Para no perder su alma,
el hombre debe morder una cruz o una medallita y encomendarse a dios.

Otra forma de librarse del influyo de la Siguanaba, consiste en hacer un esfuerzo


supremo y acercarse a ella lo más posible, tirarse al suelo cara al cielo, estirar
la mano hasta tocarle el pelo, y luego tirar el él. Así la Siguanaba se asuta y se
tira al barranco. Otras versiones dice que debe agarrarse de una mata de
escobilla, y así, cuando ella tira de uno, al agarrarse la víctima de la escobilla,
ella siente que le tiran del pelo. Esta última práctica es más efectiva, ya que es
el antídoto propio que contrarresta el poder maléfico de esta mujer mágica. Un
método funcional al observar a una mujer en el río sin saber si es la Siguanaba,
consiste en gritar tres veces seguidas: “No te vas a ir María pata de gallina”. Si
es la Siguanaba se asustará y se lanzará al barranco, si no era ella te dirán que
estás loco, pero al menos estarás seguro.