Está en la página 1de 5

EL DEBATE SOBRE UNASUR: Integración anexionista vs

integración soberanista
Virgilio Hernández E.

1. En los últimos veinte años hemos vivido una disputa por los sentidos de
la integración, desde mediados de los 90 se lanzó la idea de un proceso
regional continental desde la perspectiva del libre comercio y una
adscripción subordinada a los Estados Unidos; así se promovió el
Proyecto del “Área de Libre Comercio para las Américas” (ALCA), esta
perspectiva no hacía otra cosa que refrescar las doctrinas de “América
para los Americanos” surgida hace casi dos siglos. Frente a este proyecto
nació un proyecto que une la integración con la soberanía, que por
primera vez considera factores como las asimetrías entre países, la
necesidad de complementariedad y que se proyecta en el tiempo como la
posibilidad de materializar el proyecto de la Patria Grande.

2. Uno de los argumentos recurrentes para deslegitimar a la UNASUR ha


sido el señalamiento que es una iniciativa del progresismo, sobre todo de
Lula y Chávez, sin embargo, si bien estos Presidentes le dieron un
impulso definitivo, la idea de la unidad sudamericana nació mucho
antes, no solo en los antecedentes históricos de nuestros pueblos (Es
fundamental recordar el diálogo entre Bolívar y San Martín) sino
también porque empezó a discutirse como alternativa de integración a
finales del siglo anterior. Fue impulsado inicialmente por Fernando
Henrique Cardoso y con presencia de Alberto Fujimori y Hugo Banzer,
aunque en ese momento no se desarrolló por falta de una perspectiva
global de la potencialidad sudamericana y por los temores a la
hegemonía brasileña.

3. Con el advenimiento de gobiernos progresistas la idea de la integración


sudamericana deja de ser concebida solo en términos de mercado (Unión
aduanera y energética) convirtiéndose en un espacio de integración en el
marco de una estrategia de contrapeso político de los intereses de la
región en otros órganos como la OEA, la ONU o en las instancias de
decisión del poder mundial, como la OMC; solo desde el progresismo se
hace posible pensar en un polo que contribuya a la generación de un
esquema multipolar y de balance del poder mundial. 1

1
“El 8 de diciembre de 2004, en la Reunión de Presidentes de América del Sur, que se realizó en
Cuzco, Perú, se creó la Comunidad Suramericana de Naciones (CSN), que posteriormente daría
paso a la conformación de la Unión de Naciones Suramericanas, UNASUR.

La llamada CSN, nació para integrar procesos regionales desarrollados por el Mercosur y la
Comunidad Andina.
4. El progresismo que se vive en el 2008 permite la consolidación de una
perspectiva estratégica de integración pero a la vez busca construir
hegemonía, por ende como todo proyecto de integración considera las
especificidades políticas y la pluralidad del organismo, así lo demostró la
participación de Colombia y su Presidente Álvaro Uribe, que incluso
llegó a admitir la presencia de bases militares y la suscripción de
Acuerdos de Libre Comercio, sin que por ello, se pretenda la
desintegración del organismo regional.

5. UNASUR se pensaba no solo como un Foro Político sino como una


instancia para responder a la compleja problemática de nuestro
continente; es importante tener presente, por ejemplo, que la mitad de
importaciones de alimentos se realizan de países de fuera de la región y
fundamentalmente de Estados Unidos, cuando el continente podría
autoabastecerse; lo mismo en el tema energético; salud; educación y lo
que más alarmó a los centros del poder mundial, era la construcción de
una nueva arquitectura financiera internacional y un nuevo esquema de
seguridad por fuera de las directrices que habían sido predominantes en
la región. Mientras el progresismo consideraba un proyecto global, en el
que puedan coincidir gobiernos de diferente signo, las élites de los países
y la agenda de la diplomacia de EEUU y organismos como la OMC, no
dejaban de ver a UNASUR como una amenaza, precisamente porque
ponía en el tapete la posibilidad de que otra integración es posible.

6. Una de las respuestas geopolíticas desarrolladas para contrarrestar a la


UNASUR fue la Alianza del Pacífico que se empieza a gestar desde el
2010 y va tomando forma en el 2011, desde entonces se han realizado
hasta marzo de este año 12 encuentros presidenciales 2. La Alianza del

Así, el 30 de septiembre de 2005, en Brasilia y el 9 de diciembre de 2006 en Cochabamba,


Bolivia, los Jefes de Estado de los países miembros establecieron un plan estratégico para
consolidar una agenda común en la región.

En abril de 2007, durante la Cumbre Energética Suramericana, que se llevó a cabo en la Isla
Margarita, Venezuela, los Jefes de Estados cambiaron el nombre de Comunidad Suramericana
de Naciones a Unión de Naciones Suramericanas: UNASUR.

Fue el 23 de mayo de 2008, cuando se aprobó el Tratado Constitutivo de la Unión de Naciones


Suramericanas, en el cual se designó como sede permanente de la Secretaría General a Quito,
capital del Ecuador, y del Parlamento a Cochabamba, Bolivia.

El Tratado Constitutivo entró en vigencia el 11 de marzo de 2011”.


PÁGINA oficial de UNASUR

2
El 6 de junio de 2012 durante la IV Cumbre Presidencial, en Paranal – Chile, se suscribió el
“Acuerdo Marco de la Alianza del Pacífico”. Colombia, Chile, México y Perú firmaron como
Estados miembros, mientras que Panamá y Costa Rica en calidad de observadores. En este
mismo encuentro, se establecieron como requisitos esenciales para que un Estado pueda
Pacífico contrapone el pragmatismo del libre mercado frente a las rígidas
normas institucionales que se autoimpuso la UNASUR, como la regla del
Consenso para todas y cada una de sus decisiones, lo que aseguraba,
como lo señaló el Expresidente Correa: “Sin duda, es necesario,
reflexionar sobre la institucionalidad de UNASUR, donde todas las
decisiones en sus tres cuerpos colegiados de conducción se deben tomar
por consenso, es decir existe capacidad de veto, la mejor forma de no
avanzar” 3

7. La falta de visión estratégica de las élites económicas, sobre todo de


Brasil, que confundieron sus adscripciones ideológicas con los intereses
de la región, conspiró para que no se puedan ejecutar los más ambiciosos
proyectos que habrían dado un sostén institucional muy fuerte a los
países de la región y permitido materializar una nueva arquitectura
financiera internacional que contrarreste los intereses hegemónicos,
concretamente la falta de materialización del Banco del Sur y la de una
Corporación Financiera regional; además conspiró la situación
económica que se vivió en el Continente, que según la CEPAL, fue solo
comparable a lo que enfrentó en la región en la gran depresión de los
años 30 en el siglo pasado.

8. Los retos que se planteó UNASUR alarmaron a las élites y a los procesos
de integración basados en libre comercio. UNASUR se propuso la
construcción de identidad, ciudadanía suramericana y un espacio
regional integral para: insertarse con éxito en la globalización; acuerdos
para desarrollar una política social regional para eliminar las
desigualdades y procurar la inclusión; acuerdos energéticos y de
infraestructura; responsabilidad medio ambiental e integración regional
con el propósito de promover la participación ciudadana y
fortalecimiento de la democracia.

9. La defensa de la democracia se convirtió en un tema central para


UNASUR, puesto que luego de los hechos del 30 de septiembre de 2010
en Ecuador se suscribió el Protocolo Adicional al Tratado Constitutivo de
Apoyo a la Democracia en el que se establecen sanciones y acciones
conjuntas respecto de la ruptura, amenaza de ruptura, violación del
orden constituido o cualquier situación que ponga en riesgo el legítimo
ejercicio del poder y la vigencia de valores y principios de la democracia;
además compromete a los Jefes de Estado o al Consejo de Ministros y
Ministras de Relaciones a que en sesión extraordinaria establezcan

participar: el reconocimiento a la vigencia del Estado de Derecho, la Democracia, la separación


de poderes del Estado y la protección y respeto a los derechos humanos y libertades
fundamentales
3
Intervención del Presidente Rafael Correa Delgado, el 4 de diciembre del 2014, durante la
Reunión Extraordinaria del Consejo de Jefas y jefes de Estado y de Gobierno, realizado en
Quito. Diario El Comercio, 4 de diciembre del 2014.
sanciones como las de suspensión al Estado que haya roto el orden
democrático; el cierre parcial de fronteras terrestres; así como la
facultad para que los países promuevan la suspensión de otros Estados
en organismos regionales e internacionales e incluso el impulso ante
terceros países y bloques regionales para la suspensión de su
participación en foros internacionales. Además con este protocolo,
firmado por unanimidad por los 12 Estados el 19 de julio de 2011, no se
podría permitir rupturas ni alteraciones como las que se vivió en Brasil,
con el golpe a Dilma o la deslegitimación de las elecciones en Venezuela
que se promueve de forma abierta por parte del Gobierno de Estados
Unidos, intentando calificar como dictadura porque ganó el PSUV y no
las fuerzas de la oposición.

10. La decisión de seis países de auto suspender su participación, no está


prevista en el Tratado Constitutivo de UNASUR, sin embargo, está muy
claro que la decisión de Argentina, Brasil, Colombia, Perú, Chile y
Paraguay pretende una renegociación de los términos de UNASUR,
quitarle su potencial contra-hegemónico y transformarle en un proceso
vaciado de sus contenidos cuestionadores del orden político y económico
regional y mundial.

11. La posición del Ecuador de poner en cuestión, en este preciso momento,


el tema de la sede, tiene aspectos de fondo y forma. En los de fondo es
una evidencia más del viraje del actual gobierno y el paso de una
integración soberanista a otra subordinada a los Estados Unidos, cuyos
representantes han dejado claro que cualquier acuerdo a nivel comercial,
en temas de seguridad o lucha contra la corrupción esta condicionada a
los intereses económicos de los Estados Unidos y sus empresas
transnacionales, la firma de Tratados Bilaterales de Inversión y el
involucramiento político-militar en la geopolítica sudamericana.

12. En los temas de forma, el apresurado anuncio del Presidente Lenín


Moreno respecto de la sede evidencia en este aspecto también
desconocimiento, improvisación y demagogia, puesto que más allá del
destino que se quiera dar al edificio “Néstor Kirchner”, existen una serie
de compromisos asumidos como Estado que deben ser respetados en el
marco de un tratado internacional que se encuentra vigente y que en el
artículo 10 del Tratado Constitutivo establece que la Sede de la Secretaría
General de UNASUR, es la ciudad de Quito. Además, el Acuerdo de
Sede suscrito entre la República del Ecuador y la Secretaría General de la
Unión de Naciones Suramericanas tanto en el artículo 1 (1.5), 2 y 4
garantizan la donación por parte del Estado ecuatoriano del Edificio de
la UNASUR y señala que será inmune a toda forma de confiscación,
expropiación y cualquier otra forma de interferencia dispuesta por acto
judicial, ejecutivo o administrativo; por ende, simplemente no se puede
destinar para otro uso porque no se puede disponer de lo que ya no es
del Estado ecuatoriano. El mismo Acuerdo en su artículo 26 establece los
casos en los que se puede revertir la donación: Si todos los países
deciden la terminación del Tratado Constitutivo o si los países miembros
deciden cambiar la Sede de la Secretaría; o si Ecuador denuncia el
Tratado Constitutivo, que además tendrá que hacerse de la forma
prevista en la Constitución de la República y sólo surtirá efecto un año
después de realizada la denuncia (Art. 27 del Acuerdo de Sede); ahora
bien podría ser, que esa sea la verdadera intención del Gobierno: salir de
la UNASUR evitando el costo político de este debate.

13. El reto que tenemos las fuerzas progresistas es rescatar el proyecto de


Integración Soberanista como parte de nuestros programas de gobierno y
nuestra acción política para defender lo ganado, para luchar por un
Estado redistribuidor, planificador y regulador; para construir una
política económica y social que coloque al ser humano por encima del
capital; para evitar la política guerrerista a propósito del combate contra
las drogas; para defender la democracia y seguir soñando en el
encadenamiento de nuestras economías.