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HOMILÍA DE MONS. PEDRO CANDIA EN LAS FIESTAS PATRONALES N.S.

de la MERCED
BARRIO SUBOFICIALES Sgto. CABRAL

Es una gran alegría volver al Barrio de Suboficiales y a esta querida capellanía

con motivo de las Fiestas patronales. Agradezco al Capellán Pbro. Patricio Walker y a la

comunidad el haberme invitado.

Nos convoca la Virgen Santísima de la Merced, Patrona y Generala del Ejército.

Esta Fiesta siempre coincide con la efemérides que nos recuerda la victoria de las armas

de la Patria al mando del Grl Belgrano en la Batalla de Tucumán.

El 24 de septiembre de 1812 (día del combate) el Grl Belgrano estuvo orando

largo rato ante el altar de la Virgen, e incluso la tradición cuenta que pidió un milagro a

través de su intercesión. En ese mismo momento Tristán ordenó la marcha sobre la

ciudad. A continuación se sucedieron una cadena de hechos providenciales que

terminaron con el triunfo de los patriotas.

Un historiador de la época, Don Marcelino de la Rosa, en sus “tradiciones

históricas” llegó a esta conclusión: “el resultado de la batalla de Tucumán se debió a un

cúmulo de hechos providenciales y no a combinaciones militares, por lo que el pueblo

lo atribuyó al milagro de la Virgen de las Mercedes, porque tuvo lugar el día de su

festividad”

Pedimos a la Virgen en este día poder avanzar con espíritu generoso en el

camino del Evangelio; poder renovar la vida eclesial de nuestra capellanía en el Barrio,

para que sea en serio una “comunidad eclesial viva”, caracterizada por la fortaleza de la

fe y la práctica de los cristianos.


A la luz de mi última instrucción pastoral del próximo trienio para las

capellanías, queremos renovar en nuestra diócesis cuatro aspectos esenciales:

1. La experiencia religiosa: queremos ofrecer a nuestros fieles la posibilidad

de un encuentro personal con Jesucristo, una experiencia religiosa profunda e intensa

que lleve a una conversión personal y a un cambio de vida integral.

2. La vivencia comunitaria: nuestros fieles buscan comunidades cristianas

donde sean acogidos fraternalmente y donde se sientan valorados, tenidos en cuenta,

eclesialmente incluidos. Sólo si cada cristiano se siente miembro de la comunidad

eclesial, se sentirá co-responsable. Por eso la tarea pastoral llevada adelante con

espíritu misionero servirá para que todos crezcan en el compromiso y entrega con

sentido de Iglesia.

3. La formación bíblico-doctrinal: junto con una fuerte experiencia religiosa y

una destacada convivencia comunitaria, nuestros fieles quieren profundizar en el

conocimiento de la Palabra de Dios y de los contenidos de la fe, ya que es la única

manera de madurar su experiencia religiosa.

3. El compromiso misionero de toda la comunidad: La misión no es sólo

responsabilidad del capellán, también lo es de todos los fieles castrenses de esta

comunidad del barrio. Tenemos que salir al encuentro de los más alejados, de los que

aún no conocen a Dios, de los que sufren en el cuerpo y en el alma, interesarnos de su

situación, darles nuestra palabra de aliento, llevarles la Palabra del Señor, volverlos a

entusiasmar con la Iglesia, invitarlos a volver a ella.

Llegar no solo a las personas en forma individual, sobre todo llegar a las familias

que es el ámbito natural del desarrollo de las personas. Ayudar a las familias con

dificultades en su funcionamiento, acompañar a las familiar que gracias a Dios están


consolidadas, alentar a los jóvenes para que tengan el proyecto de formar una familia

sana y fuerte.

La mayoría de los que se apartan de nuestra Iglesia no lo hacen por motivos

doctrinales sino vivenciales. Por eso todos aquí, frente a la imagen de nuestra Madre la

Virgen bendita queremos comprometernos a transmitir con toda la fuerza del Evangelio

la vivencia alegre y entusiasta de la fe y el sentido de pertenencia y solidaridad con toda

la Iglesia. Nos comprometemos a transmitir este mensaje de salvación no solo con la

palabra

Uno de los males de nuestra época: la pérdida de sentido.

Nuestra visión de la vida es trascendente; venimos de Dios que nos ha creado y

vamos hacia Dios que es el fin último del hombre.

Solo Dios orienta y da sentido a nuestra existencia. Dios que está presente y

actuante en nuestra realidad personal, familiar y comunitaria. (“Presencia ignorada de

Dios” V. Franckl)

Nuestro deseo más ferviente es que por medio de esta comunidad “parroquial”

cada persona tenga la posibilidad del encuentro personal con Jesucristo, que dé nuevo

horizonte a su vida, que dé sentido a su vida.

Para finalizar, encomendamos especialmente a esta queridísima comunidad del

Barrio de Suboficiales y a su pastor el P. Patricio al cuidado maternal de nuestra Madre

la Virgen Santísima de la Merced, Patrona del glorioso Ejército Argentino.