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Anthony Giddens

con la colaboración Karen Birdsall

Sociología
Cuarta edición

Versión castellana de Jesús Cuéllar Menezo

Alianza Editorial
ululo original: S(K-iolo¡^y
índice

Primera edición, 2002


Primera reimpresión, 2004

Prólogo a la cuarta edición. 21

Agradecimientos 22

Cómo utilizar este libro 23

1. ¿Qué es la sociología? 27
F.l desarrollo de un punto de vista sociológico 27
El estudio de la sociología... 30
¿Cómo puede ayudamos la sociología en nuestra \ida? . 31
Reservados todos los derechos. El contenido de esta obra está protegido por la l^y, que establece penas de prisión y/o inultas, además Conciencia de las diferencias culturales 31
de las corresp«.>ndientcs indemnizaciones por daños y perjuicios, para quienes reprodujeren, plagiaren, disüibuyeren o comunicaren
pLibücamentc, en lodo o en parte, una obra literaria, artística o cientiílca, o su transformación, interpretación o ejecución artística fijada Evaluación de los efectos de las políticas 32
en cualquier lipí» de soporte o comunicada a través de cualquier medio, sin la preceptiva autori/ación. El autoconocimicnto 32
F.l desarrollo del pensamiento sociológico 32
Primeros teóricos .,..., 33
Auguste Comte ., 34
Éniile Durkheim 35
Karl Marx 37
Copyrigth © Anthony Giddens, 2001
Max Weber „.„ 41
© Alianza Editorial, S. A., Madrid, 1991, 1992, 1993, 1994, 1995, 1996, 1998, i999, 2000, 2001, 2002, 2004
Perspectivas sociológicas más recientes 44
Calle Juan Ignacio Luca de Tena. 15; 28027 Madrid; teléf. 91 393 88 88
El funcionalismo , , .„,.., 44
www.alianzaeditorial.es
ISBN: 84-206-4139-1 Las perspectivas que se basan en el conflicto 46
Depósito legal: M. 42.198-2004 Las perspectivas que se basan en la acción social 46
Potocomposición EFCA, S. A. Conclusión 47
Impreso en Lavel, S. A. Puntos fundamentales 48
Printcd in Spain
Socioloqi.)
índice

2. Cultura y sociedad - • - 51 La cara, los gestos y la enuKión,,, 124


El concepto de cultura - • 52 «Cara» y autoestima . 126
Valores y nomias •• 52 El género y la comunicación no verbal. 127
La diversidad cultural •• 54 Normas sociales y habla ,, 127
El elnoccntrismo •• - 55 La complicidad ,, 128
La socialización,.,.. ,- • - 5o Los experimentos de Gartliikel I2S
Los roles sociales , .-- - .•• 5 ^ El «vandalismo inleraccional» 130
La identidad • •• 6 " Tipos de habla 132
Tipos de sociedad ,.,.,..- , *"* ""-" "-^ Cintos de respuesta .,, 133
Un mundo que desaparece: las sociedades premodemas y su destino 62 Lapsus linguae 133
El mundo moderno: las sociedades industrializadas 67 La interacción de la cara, el cuerpo y el discurso 135
El desarrollo global •• • " ° Encuentros 135
El cambio social.... -- -••• '' Marcadores 138
Influencias sobre el cambio social - '6 Manejo de la impresión „., 138
Kl cambio en la época contemporánea,... '° Regiones delanteras y traseras. 139
Conclusión — -. ^" El espacio personal '. 140
Puntos fundamentales -. .-•. • "'' Interacción en el tiempo y en el espacio 142
Cuestiones para una posterior reflexión - o2 El tiempo del reloj 143
Lecturas complementarias .- - "^ La vida social y el ordenamiento del espacio y el tiempo „ 146
Enlaces en Internet ''2 Conclusión: la compulsión de la proximidad 146
Puntos fundamentales 148
3. Un m u n d o en cambio • — 83 Cuestiones para una posterior reflexión ,,. „.„,, 149
Dimensiones de la globalización -• °5 Lecturas complementarias 149
Factores que contribuyen a la globalización _ 86 Enlaces en Internet... 150
Causa.s del auge de la globalización — o"
El debate sobre la globalización _ "4 5. Género y sexualidad.. 151
Los «escépticos» "^ Las diferencias degenero ,,.,.., 152
Los «hipergiobalizadores» "5 El género y la biología: la diferencia natural... 153
Los «transformacionistas» "6 La socialización de género. 154
El impacto de la globalización en nuestras vidas "o La construcción social del género y el sexo 158
El auge del individualismo „... - "° Perspectivas sobre la desigualdad de género 158
Las pautas laborales "" Enfoques funcionalistas ,,„, 159
La cultura popular .- - '^1 Enfoques feministas. „ 162
La globalización y el nesgo ..- - '"3 Feminidades, masculinidades y relaciones de género ^ , 167
La expansión del «riesgo manufacturado» 103 R. W. Connell: el orden de género „.„ 167
La «sociedad del riesgo» global — 107 La transformación de las masculinidades, .,.., ,.. 171
Globalización y desigualdad — lOo La sexualidad humana ,, 174
La desigualdad y las divisiones globales 109 La biología y el comportamiento sexual 175
La campaña para lograr una «justicia global» ., ' 12 Las influencias sociales en el comportamiento sexual 176
Conclusión: la necesidad de un sistema político global ' '^ La sexualidad en la cultura occidental 177
Puntos fundamentales - - ' '5 ¿Una nueva fidelidad? „ 180
Cuestiones para una posterior reflexión .- ' ' ' La homosexualidad , , ,,,,,, ,,,, 182
Lecturas complementarias - ' ' ' La homosexualidad en la cultura occidental ., 183
Enlaces en Internet ' ' ' Actitudes hacia la homosexualidad 184
La campaña en pro de los derechos legales y del reconocimiento de la homosexualidad 186
4. Interacción social y vida cotidiana -... ' 19 La prostitución 187
El estudio de la vida cotidiana - 120 La prostitución en la actualidad 187
Microsociología y macrosociología -..- -.. 123 La prostitución infantil y la «industria sexual» global 188
La comunicación no verbal - 124 La explicación de la prostitución 190
2Q " í iuhltjl.'l
';_ __ 11
Conclusión: ol genero y laglobalización 191 Violencia y mulos tratos en la vida familiar i^(-,
Puntos fundamentales — - -- — 1"2 La violencia dentro de las familias ')S6
Cuestiones para una posterior reflexión 193 Ll abuso .sexual de la infancia y el incesto TJJJ
Lecturas complementarias , ..- •• •• 194 1:1 debate sobre los valores familiares ^¿Q
Enlaces en Internet ., • ••••• •• 1^'^ Puntos fundamentales ,, 7^1
Cuestiones para ima posterior rellexión ,„,, 262
6. Sociología del cuerpo: la salud, la cnfennedad y el envejecimiento I9.S Lecturas complementarias 263
La sociología del cuerpo. 197 Enlaces en Internet ^ ^ _ 263
La base social de la salud 198
Clase y salud 199 Delito y desviación , .„ 265
Género y salud 202 La sociología de la desviación ,,.. 267
Raza y salud - — — 205 Explicaciones para la delincuencia y la desviación 269
La ley de la «asistencia inversa» 208 Las explicaciones biológicas: los «tipos crmimales».. 269
Medicina y sociedad - .•• ••• • 209 Las explicaciones psicológicas: los «estados mentales anomiales...... 270
La aparición del modelo de salud biomédico. 209 Teorías sociológicas sobre el delito y la desviación ., 271
Ll modelo biomédico.. 210 Las teorías funcionalistas „, .,,., 272
Críticas al modelo biomédico .- 212 Las teorías ínteraccionístas 275
La inedicina y la saluden un mundo cambiante - 21.3 Las teorías del conflicto: la «nueva criminología»,,.. „ ,, __^ 277
Perspectivas sociológicas sobre la salud y la cnfennedad 215 Las leonas del control 280
El rol del enfermo 216 Conclusiones teóricas „ 282
La enfermedad como «experiencia vivida» 218 Pautas de criminalidad en Gran Bretaña ,,„, 283
Salud y envejecimiento.. -• 220 El delito y las estadísticas .sobre delincuencia ,„ 284
Consecuencias físicas del envejecimiento .,,. 222 Estrategias para la reducción de la criminalidad en la sociedad del riesgo. 288
Los problemas del envejecimiento 224 Políticas para responderá la delincuencia .,., 288
Conclusión: el futuro del envejecimiento... 225 La presencia policial en la sociedad del riesgo 291
Puntos fundamentales ..,.„.„..... 22o La policía de barrio 294
Cuestiones para una posterior reflexión — 228 Las víctimas y los autores de los delitos 295
Lecturas complementarias , -••- 228 El género y la delincuencia 295
Enlaces en Internet 228 Delitos contra los homosexuales 300
Los jóvenes y la delincuencia 301
Familias. — ••• 229 Delitos de cuello blanco 302
Conceptos básicos - 230 El crimen organizado ..„, 3()g
La diversidad de la familia ,,.,. - 231 El rostro cambiante del crimen organizado .„ 307
Perspectivas teóricas sobre la familia -- 232 La «ciberdclincuencia» jQg
El funcionalismo 232 ¿Son las prisiones la respuesta a la delincuencia? „ ._ 309
Enfoques feministas.. -. 233 Conclusión: delincuencia, desviación y orden social.
Nuevas perspectivas en la sociología de la familia 236 Puntos fundamentales 314
El matrimonio y el divorcio en Gran Bretatla -• 239 Cuestiones para una posterior reflexión ... 316
Hogares monoparenlales 241 Lecturas complementarias
Volverá casarse .,., 242 Enlaces en Internet 316
Familias reconstituidas - 243
El «padre ausente» -. ••- 246 Raza, etnicidad y emigración 3)7
Mujeres que no tienen hijos 249 La interpretación de la raza y la etnicidad 319
Variaciones en las pautas familiares: la diversidad étnica en Gran Bretaña — 249 La raza ,,,, 310
F'amiliasde Asia Meridional ..,„ 250 La etnicidad 321
Familias negras ., .-. 25 I Prejuicio, discriminación y racismo 324
Alternativas al matrimonio 252 El racismo 325
La cohabitación 252 La explicación del racismo y de la discriminación por razones étnicas..., 328
Las parejas homosexuales.. 254 Interpretaciones psicológicas ^^ 328

hk
Soí lologia liiilite 13
12
Interpretaciones sociológicas .- - J^" Pobreza, bienestar y exclusión social 397
La integración y el conllicto de tipo étnico,.., ••. •'•'^ La pobreza 399
Modelos de integración étnica - JJ-' ,.Qué es la pobreza? 399
El conflicto étnico... •- - -- ^-^^ C'ómo medir la pobreza 401
Las migraciones globales -- -'-'-' •fcndencias recientes de la pobreza en el Reino Unido 402
Movimientos migratorios -•• ..-..-.... JJ-" ¿Quienes son los pobres?.,,.. , 405
Diásporas globales —• • -"'' La explicación de la pobrc7.a 406
La inmigración hacia Gran Bretaña .-.. -• - ^y' Pobreza y movilidad social 409
El cainbio de las políticas de inmigración en Gran Bretaña 341 La polémica sobre la infraclase 412
La diversidad étnica en Gran Bretaña - 343 El contexto del debate sobre la infraclase ,. 412
El empleo y el éxito económico •• -• 345 La infraclase, la UEy la emigración , 413
La vivienda — 349 ¿Hay una infraclase en Gran Bretaña? 414
Raza y delincuencia -• 351 La exclusión social 415
La inmigración y las relaciones étnicas en la Europa continental .... 354 Formas de exclusión social .,.„.,.,., , 418
[-a emigración y la Unión Europea — - 355 Los indigentes , ,...,.,,. 422
Refugiados, solicitantes de asilo y emigrantes económicos 356 Delincuencia y exclusión social , 425
358 La asistencia social y la reforma del Estado del bienestar... 426
Conclusión ..-..-..
359 Teorías del Estado del bienestar,,.,,. , 427
Puntos fundamentales -- •
360 La aparición del Estado del bienestar británico 429
Cuestiones para una posterior reñcxión - 361 La reforma del Estado del bienestar 431
Lecturas complementarias - •• 361 Conclusión: replantearse la igualdad y la desigualdad 438
Enlaces en Internet... •...
Puntos fundamentales , 438
10. Clase, estratificación y desigualdad - •• 363 Cuestiones para una posterior reflexión 440
Teorías sobre la clase y la estratificación - •• 365 Lecturas complementarias , 440
La teoría de Karí Marx •-• 365 Enlaces en Inlcmcl 441
La teoría de Max Weber 367
La teoría de las clases de Erik Olin Wright •• 368 12. Las organizaciones modernas 443
Medidas de clase 370 Las organizaciones y la vida moderna.
John Goldthorpe: clase y ocupación 371 Teorías sobre la organización 446
Evaluación de los esquemas de clase - -* '^ La idea de burocracia en Weber 446
Divisiones en función de la clase social en las sociedades occidentales de la actualidad 373 La teoría de las organizaciones de Michcl Foucaull: el control del tiempo y de! espacio 452
El problema de la clase alta -^ '^ Burocracia y democracia ., 458
La clase media 377 El género y las organizaciones 460
La naturaleza cambiante de la clase obrera — .,.., 378 Mujeres en puestos directivos , , 461
La clase y el estilo de vida 381 ¿Más allá de la burocracia? 465
La infraclase -• 383 El cambio en las organizaciones: el modelo japonés, „ .,,.,..„ 465
Género y estratificación — 383 La transformación de la gestión 467
Cómo determinar la posición de clase de la mujer. - •í°'* La tecnología y las organ¡7.acioncs modernas 468
El impacto del empico femenino en las divisiones de clase 385 Las organizaciones como redes 469
La movilidad social 386 El debate sobre la dcsburocratización,..,.., 471
Conclusión , ,, 474
Estudios comparativos sobre movilidad
La inovilidad descendente
'^Z^^^ZIZ'ZZ 387 Puntos fundaitientaics ., , , 474
La movilidad social en Gran Bretaña ... 388 Cuestiones para una posterior reflexión 475
Género y movilidad social 389 Lecturas complementarias 476
Conclusión 390 Enlaces en Internet ,, 476
Puntos fundamentales — 392
Cuestiones para una posterior reflexión .. 392 13. El trabajo y la vida económica. . . 477
Lecturas complementarias 394 ¿Qué es el trabajo? 479
Enlaces en Internet 394 Trabajo remunerado y no remunerado... 479
395
[fV.í roLúíi^T
14 '='•'•'• 15

Tendencias del sisieuia ocupacioiial 480 El Ihalcherismo y la etapa posterior 554


La economía del conocimienlo 482 El «Nuevo Laborismo» _ 554
La división del trabajo y la dependencia económica 483 La tercera via .,,,, , 55^,
Taylorismo y fordismo - .•• '+"5 El cambio político y social 559
Las limitaciones del l'ordismo y del taylorismo 490 La glübalización y los movimientos sociales 560
La transformación del trabajo - 490 La tecnología y los movimientos sociales 562
El posfordisnio — - - Los movimientos nacionalistas 564
La producción llexible ^'^ Teorías del nacionalismo y de la nación,., , 564
La producción en grupo • ••• • 497 Naciones sin estado , , 565
La «multicualificación» " •• 4/J Las naciones y el nacionalismo en los países en vías de desarrollo.. ..,,, 568
Criticas al posfordisnio •• •• - 4"J Conclusión: el estado-nación, la identidad nacional y la globalización 569
La mujer y el trabajo - - ^Vj Puntos fundamentales ..,.,......,.,,...,.,,. 57()
La mujer y el lugar de trabajo: un punto de vista histórico 495 Cuestiones para una posterior reflexión .„ ., 571
El desarrollo de la actividad económica de la mujer - .-. 498 Lecturas complementarias .„, , 572
El género y las desigualdades laborales -. ^^" Enlaces en Internet 572
El desfase salarial - - '02
¿Están derrumbándose las desigualdades ocupacionales de género? 505 15. Las coiminicaciones y los medios de masas.. 573
La división del trabajo doméstico - .- 507 Los periódicos y la televisión .„,„,, ,. 574
El trabajo y la familia .-•. 510 Los periódicos , 574
El desafio laboral-familiar - -'1 1 Las emisiones televisivas , 575
Políticas laborales «sensibles a la familia» .• 515 El impacto de la televisión 578
El desempleo.. 520 La televisión y la violencia ,„ 578
El análisis del desempleo ..>• 521 Los sociólogos estudian las noticias televisivas , ,.,,,, ,..,.,.. 579
Tendencias del desempleo en Gran Bretaña 522 La televisión y los géneros,.,....., 583
La experiencia del desempleo .-. 524 Teorías sobre los medios de comunicación ,,., 585
La inseguridad laboral .....,.,,.K. .„.„...... 52j Primeras teorías , 5Ü5
El aumento de la inseguridad laboral •-.. 525 Jiirgcn Habemias: la esfera pública 586
Los efectos perjudiciales de la inseguridad laboral 528 Baudrillard: el mundo de la hiperrealidad.: 587
¿El fin del «trabajo para toda la vida»? .- - 529 John Thompson: los medios de comunicación y la sociedad moderna ., 587
¿El declive de la importancia del trabajo?... 530 Las nuevas tecnologías de la comunicación 590
Puntos fundamentales.. .- 532 El teléfono móvil: ¿la onda del futuro? ,, 59,'5
Cuestiones para una posterior reflexión 533 Internet., 594
Lecturas complementarias.. — — 534 Los orígenes de Internet 595
Enlaces en Internet.. 534 El impacto de Internet „. ,, „, 598
La globalización y los medios de comunicación .„ „.,„, 600
14. El gobierno y la política 535 La música.. ,., 602
El gobierno, la política y el poder.. 535 El cine ,, , ,.,,. ,,„, 603
El concepto de estado „, 536 Las «supercompañias mediáticas» ,,., 605
Tipos de sistema político 537 El imperialismo de los medios de comunicación 607
La monarquía., 537 Los medios de comunicación globales y la democracia. „ 609
La democracia 538 Resistencia y alternativas a los medios de comunicación globales 609
El autoritarismo 541 El problema de la regulación de los medios de comunicación , ,, 61 I
La expansión global de la democracia liberal. 541 Conclusión ,, , ,,,, 614
La caída del comunismo,... , -. ,-. .-.. 542 Puntos fundamentales 615
Una explicación de la popularidad de la democracia liberal „ 543 Cuestiones para una posterior reflexión ,, ,. 616
La paradoja de la democracia ..,,,.,. -. -- -- 546 Lecturas complementarias 616
Los partidos políticos y el voto en los países occidentales 550 Enlaces en Internet 617
Sistemas de partidos .,. •- 550
Partidos y voto en Gran Bretaila .-.. .•- .• 552 16. La educación... 619
16 \0í iolotjui 17

El papel cambiante de la educación .. 621 Confesiones y cultos .. 683


La educación v la industrialización ,,. , ,^ 621 Evaluación ,, 683
La educación británica: origen y desarrollo, .,,.... , 622 El género y la religión ., 685
Educación y política 624 Las imágenes religiosas 685
Comparación con el contexto internacional 628 La mujer en las organizaciones religiosas 686
La educación superior .,.„ 631 Religión, .secularización y cambio .social - 689
El sistema británico .- 634 Dimensiones de la .secularización 689
Universidades electrónicas. 637 La religión en Gran Bretaña 691
La educación y las nuevas tecnologías de la comunicación 638 La religión en los Estados Unidos 695
La tecnología en el aula -. -.. — 639 Evaluación de la tesis de la secularización 697
La educación y el desfase tecnológico 640 Los nuevos movimientos religiosos 698
La privatización de la educación - 641 Tipos de nuevos movimientos religiosos ., 700
Los empresarios de la educación en los Estados Unidos... 642 Los nuevos movimientos religiosos y la secularización.. 702
Gran Bretaña: al rescate de los «colegios fracasados» 645 Los movimientos milenaristas .. 703
Evaluación - "45 Los seguidores de Joaquín ,, 703
Teorías sobre la escolarización y la desigualdad - 646 La danza de los espíritus 704
Bemstein: los códigos lingüísticos — 646 La naturaleza de los movimientos milenaristas.. 704
lllich: el plan de estudios oculto 648 Los apocalípticos 705
Bourdieu: la educación y la reproducción cuUu 649 El fundamentalisnioreligio.so 705
Willis: un análisis de la reproducción cultural . 649 El fundamentalísmo islámico 706
El género y la educación.... 652 El fundamentalísmo cristiano 711
El género y el éxito escolar 653 Conclusión 713
El género y la educación superior 657 Puntos fundamentales ,, ,..,, 713
Educación y etnicidad.... 657 Cuestiones para una posterior reflexión .„ 715
Exclusión social y escolarización - 658 Lecturas complementarias ,.„ .„.„ 715
El cociente de inteligencia y el éxito académico , 659 Enlaces en Internet ,,, ,,., 716
¿Qué es la inteligencia? 659
La inteligencia emocional y la interpersonal 662 Ciudades y espacios urbanos 717
Conclusión: aprender durante toda la vida 663 Características del urbanismo moderno. ., ,.,,, ,, 718
Puntos fundamentales.. „ 664 El desarrollo de las ciudades modernas „. 720
Cuestiones para una posterior reflexión 666 Teorías del urbanismo..... 721
Lecturas complementarias 666 La Escuela de Chicago 721
Enlaces en Internet ^....... 667 El urbanismo y el entorno creado ..„.....,. ,„. 726
Tendencias del desarrollo urbano occidental 729
17. La religión 669 La suburbanización 729
La definición de religión 671 La decadencia del interior de las ciudades 730
Lo que no es la religión , — 671 El conflicto urbano , ,, 732
Lo que sí es la religión,. ..-. 671 La renovación urbana , 733
Tipos de religión •.... 673 La urbanización en el mundo en vías de desarrollo ., 738
Totemismo y animismo - .• 673 Los desafios de la urbanización en el mundo en vías de desarrollo ., 739
Judaismo, cristianismo e islam 674 El futuro de la urbanización en el mundo en vías de desarrollo 743
Las religiones de Extremo Oriente -. 676 Ciudades y globalización ., „, ,,„, 743
Teorías sobre la religión -..-.-. 677 Las ciudades globales , 744
Marx y la religión 678 La ciudad y la periferia 745
Durkheim y el ritual religioso -- 679 La desigualdad y la ciudad global 746
Weber: las religiones mundiales y el cambio social 680 Gobernar las ciudades en una era global 747
Valoración .,. 681 La gestión de lo global... 747
Tipos de organización religiosa 682 Las ciudades como agentes políticos, económicos y sociales 748
Las iglesias y las sectas.. - 682
18 Ml>Liii). n 19

Puntos fundanieiiinles... 75 I Los experimenios . si 4


Cuestiones para una posterior reflexión ...,, ,,, 752 Las historias de vida ,„ ,, XI6
Lecturas complementarias — ..., , 75.3 El análisis histórico XI6
Enlaces en Iniornet 753 Combinar la investigación comparaliva e histórica.. .,. 818
La investigación en el mundo real: problemas, dificultades y dilemas 819
19. Crecimiento demográfico y crisis ecológica 755 La investigación de la raza y la pobre/a en los espacios urbanos , 819
El crecimiento de la población mundial 756 Conclusión: la influencia de la sociología ., 826
El análisis de la población; la demografía 757 Puntos fundamenlales 827
La dinámica del cambio poblacional 757 Cuestiones para una posterior reflexión , , 828
El crecimiento demográfico en el mundo en vías de desarrollo.... 759 Lecturas complementarias 828
La transición demográfica 762 Enlaces en Internet 828
Proyecciones sobre el Futuro crecimiento demográfico 763
El impacto humano en el mundo natural 765 21. El pensamiento teórico en sociología 829
La preocupación por el medio ambiente; ¿tiene límites el crecimiento? 765 Max Weber: la ética proteslaiiie 830
El desarrollo soslenible.. „.. 767 Dilemas teóricos ., 832
Consumo, pobreza y medio ambiente , 768 Dilema I: estructura y acción 833
Procedencia de las amenazas 769 Dilema 2: consenso y confiiclo 836
Contaminación y residuos ..,.., 770 Dilema 3: el problema del género .,_ 837
El agotamiento de los recursos... „ 774 Dilema 4: la configuración del mundo moderno, 840
El riesgo y el medio ambiente 779 Últimas teorías 842
El calentamiento global 779 La teoría posmodema 843
Los alimentos modificados genéticamente 785 Michel f'oucauli..... ..,,.,. ....,„. 844
Mirando hacia el futuro 792 Otros puntos de vi.sta ,,. ,,,. ,., 845
El medio ambiente: ¿un problema sociológico? 794 Jürgen Habermas: la democracia y la esfera pública 845
Puntos fundamentales... 794 Ulrich Bcck: la sociedad del riesgo , 846
Cuestiones para una posterior reflexión ,,.. ,. .„,, .„..,.„ .,, 796 Manuel Castells: la economía red. 848
Lecturas complementarias 796 Anthony Giddens: la rcflexividad social ,, „,, 849
Enlaces en Internet 797 Conclusión .. 850
Puntos fundamentales „, ,,„, 850
20. Métodos de investigación sociológica 799 Cuestiones para una posterior reflexión , 851
Preguntas sociológicas..... 800 Lecturas complementarias, 852
¿Es la sociología una ciencia? 802
El proceso de investigación 803 Glosario.. 853
El problema de la investigación 804
Revisar los datos .„ .„ 804 Bibliografía ,, 879
Precisar el problema 805
Diseñar la investigación , 805 índice analítico , ,, 899
Realizar la investigación 805
Interpretarlos resultados .„, 805 Agradecimientos .,. 941
Presentar las conclusiones 805
La intrusión de la realidad ,.., 807 Procedencia de las ilustraciones ,, 943
Interpretación de la causa y el efecto 807
Causalidad y correlación.,....,,..,. .,,.,, , ,,.,,.,,„..,.. , 807
El mecanismo causal.... 808
Los controles , , 809
La identificación de las causas .„ 809
Métodos de investigación , ,,,.... 810
La etnografía 810
Las encuestas 812
Prólogo a la cuarta edición

El texto de esta nueva edición de Sociología ha sido revisado de forma más exhaustiva
que en ninguna otra ocasión anterior. En el mundo social contemporáneo el ritmo de los
cambios es notable, y el texto pretende tanto describir como reflejar tales cambios. Por
supuesto, el libro puede leerse de forma independiente, pero ha sido concebido para intc-
rrelacionarse con los muchos materiales que aparecen en su propia página web. Ésta ha
sido diseñada con la intención de que se pueda conectar con los enlaces correspondientes
siempre que un tema precise ser explorado en mayor profundidad. La página web que
acompaña a este libro se encuentra en http://www.polily.co.uk/giddens. Tanto los profeso-
res como los estudiantes encontrarán aquí abundantes recursos, entre ellos un manual
para tutores complementario, una muestra de lemas para trabajos de clase, pruebas para
realizar en linea, enlaces adicionales a otros recursos en Internet y mucho más. Estos re-
cursos complementarios aportan una nueva dimensión a la 4" edición de Sociología, que
pretende ser de utilidad tanto a los docentes de la disciplina como a los que estén apren-
diéndola.
Todos los datos empíricos del texto se han revisado y actualizado de forma exhaustiva.
Al igual que en ediciones anteriores, he tratado de que el libro fuera ameno y entretenido,
pero intentando mantenerlo en la vanguardia de la disciplina. Por supuesto, se ha hecho una
profusa utilización de los esludios y publicaciones académicas como fuentes de materiales
de investigación, pero, con el fin de que el texto fuera lo más actual posible, también se ha
recurrido a periódicos y semanarios para buscar los datos más vigentes. Desde que se pu-
blicó la edición anterior, Internet se ha convertido en una fuente mucho más rica para la in-
vestigación. Se han añadido muchos apartados nuevos al libro. Al integrarlos con otras par-
tes ya sometidas a prueba, he intentado preservar la reputación que tiene el texto de ser la
más actualizada introducción a la sociología.

^
22

La primera edición de esto libro, publicada en 1989, fue pionera en diversos sentidos. Se
hacía mucho hincapié en la globalizacióii, lema que en aquel momento estaba en sus co- Cómo utilizar este libro
mienzos incluso en las áreas más técnicas de la disciplina. Desde entonces, el debate sobre
la globalización se ha intensificado enormemente y el proceso en sí ha avanzado aún más,
al igual que ciertas transformaciones en el campo de las tecnologías de la información rela-
cionadas con él. La presente edición resulta novedosa porque es el primer texto en incluir
un análisis exhau.stivo sobre cómo Internet y otras transformaciones relacionadas con las
tecnologías de la información están alterando nuestras vidas. En casi todos los capítulos
aparece como parte integrante el interés por este tema. Un período de cambios espectacula-
res comporta riesgos nuevos y enormes, de modo que el riesgo también es un tema persis-
tente en este libro.
En cuanto a su presentación, el volumen sigue la pauta general que ha producido su éxi-
to en ediciones anteriores. La sociología para principiantes se aprecia mejor mediante una
valoración de los temas con la que el lector o lectora pueda relacionar fácilmente su expe-
riencia vital. De ahí que, sobre todo en los capítulos iniciales, las ideas o teorías ab.stractas
que se presentan se hayan vinculado en la medida de lo posible con ejemplos fácilmente
comprensibles por los lectores. Todos los capítulos de ediciones anteriores han pasado por
un considerable proceso de reescritura y en la mayoría de los casos han sido reorganizados.
He mantenido la intensa perspectiva comparada que distinguía a las ediciones previas.

Agradecimientos Este libro parte de la convicción de que la sociología desempeña un papel clave en la cultu-
ra intelectual moderna y ocupa una posición central en las ciencias sociales. Después de
Quisiera dar las gracias a todos aquellos que me han ayudado a preparar este libro. Muchos haber enseñado sociología en todos los niveles durante muchos años, llegué a la conclusión
lectores de las ediciones anteriores me han enviado útiles y desinteresados comentarios por de que era necesario filtrar algunos de los avances y procesos actuales de la disciplina en
los que estoy muy agradecido. La preparación de esta cuarta edición habría sido imposible una introducción elemental a nuestro campo.
sin la participación activa de Karen Birdsall, que dedicó muchos meses a trabajar en ella. Mi propósito ha sido escribir un libro que combinara una cierta originalidad con un aná-
No podría haber tenido una colega para la investigación más diligente y perspicaz que Ka- lisis de todos los temas básicos que hoy interesan a los sociólogos. El libro no intenta pre-
ren, y le estoy profundamente agradecido. sentar conceptos abiertamente sofisticados; empero, se incorporan a lo largo del texto ideas
Estoy muy en deuda con Eunice Goes, Olga Jubany-Baucells y Rachel Condry por el y conclusiones que proceden de la vanguardia de la disciplina. Confío en no haberlos trata-
excelente y útil trabajo que han realizado. En Polity, tengo que dar las gracias sobre todo a do de forma partidista y haber cubierto de manera juiciosa, aunque no indiscriminada, las
las siguientes personas: John Thompson, David Held, Gilí Motley, Sandra Byatt, Sue grandes perspectivas de la sociología. El libro llega a un equilibrio entre el pensamiento
Leigh, Leanda Shrimpton, Heather Vickers, Lisa Eaton y Louise Cooper. teórico y la inve.stigación empírica. Es evidente que, al igual que en otras materias acadé-
En la London School of Economics quisiera dar las gracias a Anne de Sayrah, Amanda micas, la teoría es crucial para la sociología. El libro introduce a los estudiantes en los en-
Goodall, Boris Holzer, Jay Cousins y Miriam Clarke. foques teóricos clásicos, pero, al mismo tiempo, intenta centrarse en los nuevos que se es-
Finalmente, al igual que en las anteriores ediciones de este libro, Ann Bone hizo una ex- tán desarrollando.
celente labor en la corrección de las pruebas del texto y por ello le estoy muy agradecido.

Temas principales

El libro se ha construido en torno a diversos temas básicos, que espero concedan a la obra
un carácter distintivo. Uno de los principales es el del mundo que cambia. La sociología
nació de las transformaciones que separaron violentamente el orden social industrial de
Occidente de las formas de vida características de las sociedades preexistentes. El mundo
que trajeron estos cambios ha sido el objeto de interés dominante del análisis sociológico.

Altea
Co¡i!u iitiliZíii e s t o iiii 25
2't Sociiiiogí.'í

El ritmo del cambio social ha continuado acelerándose y es posible que nos encontremos lencia de escenarios culiiuales diferentes de los nuestros. El trabajo sociológico, al cuestio-
en el umbral de una transformación tan importante como la que se produjo a finales del si- nar los dogmas, enseñarnos a apreciar la variedad cultural y permitirnos comprender el
glo XVIII y durante el xix. La sociología tiene una responsabilidad primordial en la explora- funcionamiento de las instituciones sociales, aumenta las posibilidades de la libertad luima-
ción de las transformaciones que han tenido lugar en el pasado, así como en la compren- na.
sión de las grandes lincas de desarrollo que se dan cita en el presente.
líl segundo tema fundamental del libro es la globalización de la vida social. Durante de-
masiado tiempo la sociología se ha visto dominada por la perspectiva de que las sociedades Organización del libro
podían estudiarse como unidades independientes. Sin embargo, nunca ha sido así, ni si-
quiera en el pasado. En los tiempos actuales podemos observar una clara aceleración de los No se ha entrado mucho en el análisis abstracto de los conceptos sociológicos básicos al
procesos de integración mundial. Esto es obvio, por ejemplo, en la expansión de la econo- comienzo del libro. En lugar de ello, éstos se explican al introducirlos en los capítulos per-
mía global y en el papel que desempeñan ahora los mercados financieros electrónicos en tinentes. He pretendido a lo largo del texto ilustrar ideas, conceptos y teorías por medio de
nuestras vidas. La importancia concedida a la globalización en este libro también está es- ejemplos concretos que, aunque suelen proceder de investigaciones sociológicas, también
trechamente relacionada con el peso que se asigna a la interdependencia actual entre las so- se han tomado con frecuencia de materiales procedentes de otras fuentes (como reportajes
ciedades industrializadas y las menos desarrolladas. periodísticos). He tratado de mantener en lo posible un estilo de escritura simple y directo,
En tercer lugar, el libro adopta un enfoque decididamente comparado. La sociología no aunque esforzándome por hacer que el libro fuera animado y que estuviera «lleno de sor-
puede enseñarse únicamente a través de la comprensión de las instituciones de una deter- presas».
minada sociedad. Aunque, evidentemente, el análisis se dirige especialmente hacia Gran La secuencia de los capítulos tiene como propósito ayudar al estudiante a lograr un do-
Bretaña, este sesgo se compensa mediante una rica variedad de materiales procedentes de minio progresivo de los diferentes campos de la sociología, pero he hecho lo posible para
otras sociedades o culturas. En ellos se incluyen investigaciones realizadas en otros países que el libro pueda usarse de forma flexible, por lo que resulta fácil adaptarlo a las necesida-
occidentales, pero también me he referido con frecuencia a Rusia, China y Oriente Medio, des de cada curso. Los capítulos pueden saltarse o estudiarse en diferente orden, sin que
sociedades que están sufriendo en la actualidad cambios sustanciales. También se incluye ello conlleve grandes problemas. Cada capítulo ha sido escrito como una unidad bastante
en el libro más material sobre los países más pobres del mundo del que hasta ahora había autónoma, con referencias cruzadas a los demás en los puntos importantes.
sido habitual en las introducciones a la sociología. Además, he subrayado con especial in- Al final de los capítulos figuran enlaces de Internet que proporcionan algunos puntos de
tensidad la conexión que existe entre la sociología y la antropología, cuyos intereses se so- partida para la abundante información sobre la gente y la sociología que aparece en la web.
lapan abundantemente. Dadas las estrechas relaciones que en la actualidad vinculan en Internet es un recurso dinámico que no se mantiene quieto durante mucho tiempo, y de una
todo el mundo a unas sociedades con otras y la desaparición casi total de muchas manifes- visita a otra un enlace puede crecer, cambiar o desvanecerse por completo. La página web
taciones sociales tradicionales, estas dos disciplinas se hacen cada vez más indistinguibles. que acompaña a este libro será actualizada de forma regular con nuevos recursos y enlaces,
El cuarto tema se centra en la necesidad de dar una orientación histórica a la sociología. por lo que debe considerarse una valiosa fuente de información.
Ello supone mucho más que situarse simplemente en el «contexto histórico» en el que tie-
nen lugar los acontecimientos. Uno de los más importantes procesos de la sociología en los
últimos años ha sido el resurgir del análisis histórico. Éste no debe entenderse exclusiva-
mente como la aplicación de la perspectiva sociológica al pasado, sino como una contribu-
ción básica a nuestra comprensión de las instituciones del presente. El texto utiliza con pro-
fusión los recientes trabajos de la sociología histórica, que suministran un marco para las
interpretaciones que se ofrecen en muchos de los capítulos.
En quinto lugar, se ha concedido una atención especial a los problemas de género, cuyo
estudio suele considerarse como un campo específico dentro del conjunto de la sociología;
este volumen dedica un capítulo a analizar el pensamiento y la investigación sobre el tema.
Sin embargo, la cuestión de las relaciones entre los géneros es tan fundamental para el aná-
lisis sociológico que no puede relegarse simplemente a una subdivisión de la disciplina.
El sexto tema es la relación entre lo social y lo personal. El pensamiento sociológico es
una ayuda crucial para la comprensión de uno mismo, que a su vez puede redundar en un
mejor entendimiento del mundo social. Estudiar sociología debe ser una experiencia libera-
dora, ya que esta disciplina amplía nuestros intereses e imaginación, abre nuevas perspecti-
vas sobre las fuentes de nuestro propio comportamiento y nos hace conscientes de la exis-

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1. ¿Qué es la sociología?

A comienzos del siglo xxi, vivimos hoy en un mundo enormemente preocupante, pero lle-
no de las más extraordinarias promesas para el futuro. Es un mundo pictórico de cambios,
marcado por profundos conflictos, tensiones y divisiones sociales, así como por los des-
tructivos ataques de la tecnología moderna al entorno natural. Sin embargo, tenemos posi-
bilidades para controlar nuestro destino y mejorar nuestras vidas, cosa harto inimaginable
para generaciones anteriores.
¿Cómo surgió este mundo? ¿Por qué son nuestras condiciones de vida tan diferentes
de las de nuestros padres y abuelos? ¿Qué direcciones tomará el cambio en el futuro?
Estas cuestiones son la preocupación primordial de la sociología; una disciplina que, por
consiguiente, tiene que desempeñar un papel fundamental en la cultura intelectual mo-
derna.
La sociología es el estudio de la vida social humana, de sus grupos y sociedades. Es una
empresa cautivadora y atrayente, al tener como objeto nuestro propio comportamiento
como seres sociales. El ámbito de la sociología es extremadamente amplio, y va desde el
análisis de los encuentros efímeros entre individuos en la calle hasta la investigación de los
procesos sociales globales.

El desarrollo de un punto de vista sociológico


Aprender a pensar sociológicamente —en otras palabras, usar un enfoque más amplio—
significa cultivar la imaginación. El estudio de la sociología no puede ser un proceso ruti-
nario de adquisición de conocimientos. Un sociólogo es alguien capaz de liberarse de la in-
mediatez de las circunstancias personales para poner las cosas en un contexto más amplio.
Sot ioluq» 29

dad que crea hábito, pero, en la cultura occidental, la mayoría de las personas no considera
que los adictos al café consuman droga. Como el alcohol, el café es una droga aceptada so-
cialinente, mientras que la marihuana, por ejemplo, no lo es. Sin embargo, hay culturas que
toleran el consumo de marihuana, e incluso el de cocaína, pero fruncen el ceño ante el café
y el alcohol. A los sociólogos les interesa saber por qué existen estos contrastes.
En tercer lugar, un individuo, al beber una laza de café, forma parte de una serie extre-
madamente complicada de relaciones sociales y económicas que se extienden por todo el
nunido. El café es un producto que vincula a personas de algunos de los países más ricos
de la tierra con los de las zonas más empobrecidas del planeta: se consume en grandes can-
tidades en los países opulentos, pero crece sobre todo en los pobres. Aparte del petróleo, el
café es la mercancía más valiosa del comercio internacional; para muchos es la fuente prin-
cipal de divisas extranjeras. Los procesos de producción, transporte y distribución de esta
sustancia requieren transacciones continuadas entre personas que se encuentran a miles de
kilómetros de quien la consume. El estudio de estas transacciones globales constituye una
tarea importante para la sociología, puesto que muchos aspectos de nuestras vidas actuales
se ven afectados por comunicaciones e influencias sociales que tienen lugar a escala mun-
dial.
En cuarto lugar, el acto de beber una taza de café supone que anteriormente se ha pro-
ducido un proceso de desarrollo social y económico. Junto con otros muchos componentes
de la dieta occidental ahora habituales —como el té, los plátanos, las patatas y el azúcar
Una taza de café en compañía de amigos es una experiencia social familiar, pero el sociólogo la abordará blanco—, el consumo de café comenzó a extenderse a finales del siglo xix y, aunque se
desde perspectivas inesperadas. originó en Oriente Medio, la demanda masiva de este producto data del período de la ex-
pansión colonial occidental de hace un siglo y medio. En la actualidad, casi todo el café
que se bebe en los países occidentales proviene de áreas (Sudamérica y África) que fueron
El trabajo sociológico depende de lo que el autor americano Wright Mills, en una célebre colonizadas por los europeos, así que de ninguna manera es un componente «natural» de la
expresión, denominó la imaginación sociológica (Mills, 1970). dieta occidental. El legado colonial ha tenido un enorme impacto en el desarrollo del co-
La imaginación sociológica nos pide, sobre todo, que seamos capaces de «pensar distan- mercio mundial de café.
ciándonos» de las rutinas familiares de nuestras vidas cotidianas para poder verlas como si En quinto lugar, el café es un producto situado en el centro de los debates que en la ac-
fueran algo nuevo. Consideremos el simple acto de beber una taza de café. ¿Qué podríamos tualidad se ocupan de la globalización, el comercio internacional, los derechos humanos y
decir, desde un punto de vista sociológico, de este hecho que parece tener tan poco inte- la destrucción del medio ambiente. Al aumentar la popularidad del café, éste se ha visto
rés?: muchísimas cosas. «etiquetado» y politizado: las decisiones que toman los consumidores en cuanto al tipo de
En primer lugar, podríamos señalar que el café no es sólo una bebida, ya que tiene un café que beben y dónde lo compran se han convertido en opciones vitales. Los individuos
valor simbólico como parte de unas actividades sociales cotidianas. Con frecuencia, el ri- pueden optar por beber únicamente café orgánico, café descafeinado de forma natural o
tual al que va unido beber café es mucho más importante que el acto en sí. Para muchos oc- café obtenido mediante un «comercio justo» (en el que se paga el precio total del mercado
cidentales, la taza de café matutina ocupa el centro de una rutina personal. Es un primer a los pequeños productores de los países en vías de desarrollo). Pueden optar por consu-
paso esencial para poder comenzar el día. El café de la mañana suele ir seguido, en otros mirlo en cafeterías «independientes», en vez de en «grandes cadenas» como Starbucks. Los
momentos del día, por cafés junto a otras personas, siendo así la base de un rito social. Dos bebedores de café pueden decidir boicotear a ciertos paí.ses en los que tanto el respeto por
personas que quedan para tomarse un café probablemente tienen más interés en encontrarse los derechos humanos como la protección del medio ambiente son escasos. A los sociólo-
y charlar que en lo que van a beber. La bebida y la comida dan lugar en todas las socieda- gos les interesa comprender cómo la globalización aumenta la conciencia que tienen las
des a oportunidades para la interacción social y la ejecución de rituales, y éstos constituyen personas de la existencia de ciertos problemas en rincones lejanos del planeta y cómo les
un interesantísimo objeto de estudio sociológico. lleva a actuar en consecuencia dentro de su propia vida.
En segundo lugar, el café es una droga que contiene cafeína, la cual tiene un efecto esti-
mulante en el cerebro. Mucha gente lo toma para tener ese «impulso adicional» que pro-
porciona. Las jornadas de trabajo prolongadas y el estudio hasta altas horas de la noche se
hacen tolerables con intermedios para tomarse un café. Beber esta sustancia es una activi-
(."i Mi-, ¡•)Í0(II<1 '
30 <[i>;j[.r
31
aún lo hace, para mejorar sus ingresos? ¿Quiere encontrar un buen empico cuando termine
sus estudios pero no está completamente dedicado a ellos? ¿No sabe realmente lo que es la
sociología pero cree que tiene algo que ver con el comportamiento de las personas en gru-
po? De entre ustedes, más del 75% contestarán que si a estas preguntas. Los estudiantes
universitarios no son representativos del conjunto de la población, sino que suelen proceder
de los estratos sociales más prívilegiados y. en general, sus actitudes reflejan las de sus
amigos y conocidos. El ambiente social del que procedemos tiene mucho que ver con el
tipo de decisiones que creemos apropiadas.
Sin embargo, suponga que responde negativamente a una o más de las preguntas ante-
riores; entonces puede que usted proceda de un grupo minoritario o de un sector desfavore-
cido, o puede que sea de mediana edad o anciano. En cualquier caso, podrían sacarse las si-
guientes conclusiones: es probable que haya tenido que luchar para llegar donde ha llegado
y superar las reacciones hostiles de sus amigos y de otras personas cuando les dijo que te-
nia intención de ir a la universidad, o puede que esté compaginando la educación superior
con la dedicación total al cuidado de sus hijos.
Aunque lodos estamos influidos por contextos sociales, nuestro comportamiento no está
del todo condicionado por ellos. Tenemos nuestra propia individualidad y la creamos. La
labor de la sociología es investigar la conexión que existe entre lo que la sociedad hace de
nosotros y lo que hacemos de nosotros mismos. Nuestras actividades estructuran —dan for-
ma— al mundo social que nos rodea y, al mismo tiempo, son estructuradas por él.
El café es el medio de vida para estos trabajadores que muelen sus granos para una cooperativa de precio
El concepto de estructura social es importante para la sociología y se refiere al hecho
justo de Sudamérica.
de que los contextos sociales de nuestra vida no sólo se componen de una colección aleato-
ria de acontecimientos y acciones, sino que, de diversas maneras, están estructurados o si-
guen una paula. Nuestra forma de comportarnos y las relaciones que mantenemos unos
El estudio de la sociología con otros presentan regularidades. Sin embargo, la estructura social no tiene el carácter fí-
sico, por ejemplo, de un edificio que existe al margen de las acciones humanas. Las socie-
La imaginación sociológica nos permite darnos cuenta de que muchos acontecimientos que dades humanas están siempre en proceso de estructuración. Sus «componentes básicos»
parecen preocupar únicamente al individuo en realidad tienen que ver con asuntos más ge- —seres humanos como usted y como yo— las reconstruyen a cada momento.
nerales. El divorcio, por ejemplo, puede resultar un proceso muy difícil para quien lo está Como ejemplo, piense de nuevo en el caso del café. Una taza de esta bebida no llega a
pasando y constituirse en lo que Mills denomina un problema personal. Sin embargo, seña- sus manos de manera automática. Por ejemplo, usted elige ir a un determinado local, a be-
la este autor, también puede ser un asunto público en una sociedad actual como la británica, ber su taza de café solo, con leche o de cualquier otro modo. Al tomar esta decisión, junto a
donde más de un tercio de los matrimonios se separan durante sus primeros diez años de otros millones de personas, u.sted conforma el mercado del café e influye en la vida de sus
existencia. Por poner otro ejemplo, el desempleo puede ser una tragedia individual para al- productores, que quizá vivan a miles de kilómetros de distancia, al otro lado del mundo.
guien que es despedido y no puede encontrar otro trabajo, pero el problema rebasa el nivel
de la desesperación personal cuando en una sociedad millones de personas están en esa
misma situación, y es entonces cuando se convierte en un asunto público que expresa am- ¿Cómo puede ayudarnos la sociología en nuestra vida?
plias tendencias sociales.
Intente aplicar este punto de vista a su propia vida, sin pensar únicamente en problemas. La sociología tiene muchas consecuencias prácticas para nuestra vida, tal y como subrayó
Por ejemplo, ¿por qué está pasando las páginas de este libro?, ¿por qué ha decidido estudiar Mills cuando desarrolló su idea de la imaginación sociológica.
sociología? Puede que estudie esta materia a regañadientes, porque la necesita para com-
pletar un curso, o puede que esté deseando saber más de ella. Cualesquiera que sean sus
motivaciones, es muy posible que tenga mucho en común, sin siquiera saberlo, con otros Conciencia de las diferencias culturales
estudiantes de sociología. Su decisión personal refleja su posición en el contexto social.
¿Tiene usted las siguientes características?; ¿es joven, blanco, procede de una familia de En primer lugar, la sociología nos permite ver el mundo social desde muchos puntos de
profesionales liberales o de trabajadores no manuales? ¿Ha trabajado a tiempo parcial, o vista. Con frecuencia, si comprendemos realmente cómo viven otros, también adquirimos

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32 33
un mejor conocimiento de sus problemas. Las políticas prácticas que no se basan en una incjor manera de iiitcrprclai los rcsiillados de las invcsligacioncs. ¿Porqué ocurre esto? La
conciencia fundamentada de las formas de vida de las personas a las que afectan tienen po- respuesta está cstrechaniciUc relacionada con la propia naunaleza de la disciplina. La so-
cas posibilidades de éxito. En este sentido, un asistente social blanco que trabaje en una co- ciología tiene que ver con nuestra propia \ ida \ iiucsuo propio coniporiaiiiicnto, de manera
munidad de mayoría negra no logrará ganarse la confianza de los miembros de ésta sin de- que estudiarnos a nosotros mismos es la empresa más compleja y difícil que podemos eni-
sarrollar una sensibilidad hacia las diferentes experiencias sociales que a menudo separan a piender.
los blancos de los negros.

Primeros teóricos
Evaluarión de los efectos de las políticas
Nosotros los seres humanos siempre hemos sentido curiosidad por las fuentes de nuestro
En segundo lugar, la investigación sociológica ofrece una ayuda práctica en la evaluación propio comportamiento, pero durante miles de años los intentos por comprendernos a no-
de las políticas. Sobre el terreno, un programa de reforma puede, simplemente, no lograr lo sotros mismos se apoyaron en formas de pensar transmitidas de generación en generación
•que pretendían los que lo concibieron, o acarrear desagradables consecuencias no desea- que, con frecuencia, se expresaban en térnunos religiosos o .se ba.saban en nulos, supersti-
das. Por ejemplo, en los años que siguieron a la Segunda Guerra Mundial se construyeron, ciones y creencias tradicionales bien conocidos. El estudio objetivo y sistemático del com-
con dinero público, grandes bloques de viviendas en los centros urbanos de muchos países. portamiento humano y de la sociedad es algo relalivamente reciente, cuyos orígenes se re-
Estaban pensados para proporcionar viviendas de gran calidad a grupos de ingresos bajos montan a finales del siglo xviii. Una evolución clave fue la utilización de la ciencia para
de áreas degradadas y disponían de servicios comerciales y comunitarios muy próximos. comprender el mundo: la aparición de un enfoque científico produjo un cambio radical de
Sin embargo, la investigación puso de manifiesto que muchos de los que se habían trasla- perspectiva y de interpretación. En una esfera tras otra, las explicaciones tradicionales y de
dado desde sus viviendas anteriores a estas grandes torres se sentían aislados y desgracia- base religiosa fueron cayendo, para ser sustituidas por intentos racionales y críticos de ad-
dos. Los altos edificios y los centros comerciales de zonas pobres solían acabar en estado quirir conocimiento.
ruinoso y se convertían en lugares propicios para atracos y otros delitos violentos. La sociología, al igual que la física, la química, la biología y otras disciplinas, surgió
dentro de este importante proceso intelectual. El origen de la sociología se enmarcó en un
contexto definido por la serie de arrolladores cambios propiciados por las «dos grandes re-
El autoconocimiento voluciones» que tuvieron lugar en Europa durante los siglos xviii y xix. Estos transforma-
dores acontecimientos cambiaron de forma irreversible la forma de vida que habían llevado
En tercer lugar, quizá lo más importante sea que la sociología puede señalarnos el camino los seres humanos durante miles de años. La Revolución francesa de 1789 señaló el triunfo
del autoconocimiento, es decir, de una mayor comprensión de uno mismo. Cuanto más se- de ideas y valores seculares como la libertad y la igualdad sobre el orden social tradicional.
pamos acerca de por qué actuamos como lo hacemos y sobre el funcionamiento general de Fue el inicio de una fuerza poderosa y dinámica que a partir de entonces se extendió por el
nuestra sociedad, más posible será que podamos influir en nuestro propio futuro. No hay globo convirtiéndose en uno de los fundamentos del mundo moderno. La segunda gran re-
que pensar que la sociología sólo sirve para ayudar a quienes formulan las políticas —es volución comenzó en Gran Bretaña a finales del siglo xviii, antes de surgir en el resto de
decir, a los grupos poderosos— a tomar decisiones fundamentadas. No siempre puede pre- Europa, Norteamérica y otros lugares. Ésta fue la Revolución industrial: el amplio espec-
suponerse que quienes están en el poder vayan a pensar en los intereses de los menos pode- tro de transformaciones sociales y económicas que rodeó el desarrollo de innovaciones tec-
rosos o privilegiados al implantar sus políticas. Grupos informados por sí mismos pueden nológicas como la energía de vapor y las maquinarias que propulsaba. El auge indu.strial
responder de forma eficaz a las políticas gubernamentales o plantear sus propias iniciati- produjo un enorme desplazamiento de campesinos, que dejaron de trabajar en la tierra para
vas. Asociaciones de autoayuda como Alcohólicos Anónimos y movimientos sociales hacerlo en fábricas y en labores industriales, lo que generó una rápida expansión de las áreas
como los ecologistas son ejemplos de grupos sociales que han intentado, con un éxito con- urbanas y propició nuevas relaciones sociales. Cambió de manera espectacular el rostro de
siderable, promover directamente reformas prácticas. la vida social, incluyendo muchas de nuestras costumbres personales. En la actualidad,
gran parte de la comida que ingerimos y de las bebidas que tomamos —como el café— se
producen de forma industrial.
El desarrollo del pensairiento sociológico La demolición de las formas de vida tradicionales hizo que los pensadores aceptaran el
desafío de desarrollar nuevas interpretaciones tanto del mundo social como del natural. Los
A muchos estudiantes la primera vez que afrontan el estudio de la sociología les descon- pioneros de la sociología se vieron superados por los acontecimientos que enmarcaban es-
cierta la variedad de enfoques que encuentran. La sociología nunca ha sido una disciplina tas revoluciones e intentaron comprender tanto su aparición como sus posibles consecuen-
con un Corpus de ideas cuya validez sea aceptada por todos. Con frecuencia, los sociólogos cias. Las cuestiones a las que estos pensadores decimonónicos intentaron responder •—¿Qué
se pelean entre sí al plantear cómo debe abordarse el comportamiento humano y cuál es la es la naturaleza humana? ¿Qué es lo que explica la estructura actual de la sociedad? ¿Cómo
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y pcir qué cambian las sociedades?— son las mismas a las que los sociólogos prclciidcii En la úilima parle de su carrera, y basán-
coiilcslar hoy en dia. do.se en su perspccliva sociológica. Comte
concibió ambiciosos planes para la recons-
trucción de la sociedad francesa en particu-
Auguste Comte lar y de las .sociedades humanas en general.
Exigió el establecimiento de una «religión
Es evidente que, por si solo, ningún individuo puede fundar toda una disciplina, y fueron de la liiimanidad» que abandónala la fe y el
muchos los autores que participaron en los orígenes del pensamiento sociológico. Sin eni dogma para abrazar bases científicas. La
bargo, se suele conceder una especial importancia al autor francés Auguste Comte sociología ocuparía el centro de esta nueva
(1798-1857), aunque sólo sea porque fue él quien acuñó el termino «sociología». Inicial- religión. Comte era muy consciente del es-
mente, Comte hablaba de «física social» para referirse al nuevo campo de estudio, pero en lado en que se encontraba la sociedad en la
aquel momento algunos de sus rivales intelectuales también utilizaban este concepto. Com- que vivía: le preocupaban las desigualdades
te quiso distinguir su perspectiva de la de los demás, de modo que acuñó el término «socio- que estaba produciendo la industrialización
logia» para describir la disciplina que pretendía instaurar. y la amenaza que suponían para la cohesión
F,l pensamiento de Comte reflejaba los turbulentos acontecimientos de su época. La Re- social. Según él, a largo plazo la solución
volución francesa había producido cambios sociales notables y el desarrollo industrial esta- era generar un consenso moral que ayudara
ba alterando la vida tradicional de la población francesa. Comte intentó crear una ciencia a regular la sociedad, o a mantenerla unida,
de la sociedad que pudiera explicar las leyes del mundo social del mismo modo que las a pesar de las nuevas pautas de desigualdad.
ciencias naturales explicaban el funcionamiento del físico. Aunque Comte reconocía que Aunque las ideas que tuvo Comte para re-
cada disciplina científica tiene su propio objeto de estudio, creía que todas comparten una construir la sociedad nunca se llevaran a .íXuguste Comlc (! 798-1857)
lógica y un método científico comunes, cuyo objetivo es mostrar leyes universales. Al igual cabo, su aportación a la sistematización y
que el descubrimiento de leyes en el mundo natural nos permite controlar y predecir los fe- unificación de la ciencia social fue importante para la profesionalización posterior de la so-
nómenos que nos rodean, desvelar las que rigen a la sociedad humana podría ayudarnos a ciología como disciplina académica.
conformar nuestro destino y a mejorar el bienestar de la humanidad. Comte señaló que la
sociedad se ajusta a leyes invariables de forma muy similar a como lo hace el mundo físico.
Para Comte, la sociología era una ciencia po.v/V/va que debía aplicar al estudio de la so- Émile Durkheim
ciedad métodos científicos igual de rigurosos que los que utilizaba la física o la química
para estudiar el mundo físico. El positivismo sostiene que la ciencia debe centrarse sólo en Los escritos de otro autor francés, Émile Durkheim (1858-1917), han tenido una influencia
las entidades observables que se conocen directamente mediante la experiencia. Partiendo más duradera en la sociología moderna que los de Auguste Comte. Aunque recogió algu-
de la base de una cuidadosa observación sensorial, cabe inferir leyes que expliquen la rela- nos elementos de la obra de éste, Durkheim consideraba que la mayor parte de sus trabajos
ción entre los fenómenos observados. Posteriormente, tras comprender la relación entre los eran demasiado especulativos y vagos y que no había logrado lo que se había propuesto;
acontecimientos, los científicos pueden predecir cómo van a tener lugar otros fenómenos darle a la sociología una base científica. Para Durkheim, la sociología era una ciencia nue-
futuros. La sociología, según el enfoque positivista, puede producir conocimientos sociales va que podía utilizarse para dilucidar las tradicionales preguntas filosóficas mediante análi-
basados en datos empíricos procedentes de la ob.servación, la comparación y la experimen- sis de tipo empírico. Al igual que Comte antes que él, Durkheim creía que debíamos estu-
tación. diar la vida social con la misma objetividad con que los científicos se ocupan de la
La ley de los tres estadios de Comte señala que los esfuerzos humanos por cominendcr naturaleza. El primer principio de la sociología para Durkheim era el famoso «¡estudia los
el mundo han pasado por tres estadios; el teológico, el metafísico y el positivo. En el teoló- hechos sociales como si fueran cosasl». Con ello lo que quería decir era que la vida social
gico, lo que guiaba el pensamiento eran las ideas religiosas y la creencia en que la sociedad puede ser analizada con el mismo rigor que los objetos o fenómenos naturales.
era la expresión de la voluntad divina. En el estadio metafísico, que saltó a la palestra en Los escritos de Durkheim cubrieron un amplio espectro de temas. Tres de los principa-
torno a la época renacentista, la sociedad pasó a considerarse como algo natural, no sobre- les que abordó fueron la importancia de la sociología como ciencia empírica, el ascenso del
natural. El estadio positivo, propiciado por los descubrimientos y logros de Copérnico, Ga- individuo y la formación de un nuevo orden social, y las fuentes y naturaleza de la autori-
lileo y Newton, alentó la aplicación de las técnicas científicas al mundo social. En conso- dad moral en la sociedad. Nos encontraremos de nuevo las ideas de Durkheim al analizar la
nancia con esta idea, Comte consideraba que la sociología era la úllima ciencia que religión, la desviación y la delincuencia, y el trabajo y la vida económica.
quedaba por crear —siguiendo el ejemplo de la física, la química y la biología—, aunque Según Durkheim, la principal preocupación intelectual de la sociología es el estudio de
fuera la más significativa y compleja de todas. los hechos sociales. En vez de aplicar métodos sociológicos al estudio de los individuos,
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los .sociólogos tienen que analizar hechos de solidaridad —la mecánica y la oigánica—, relacionándolas con la liivisión del trabajo,
sociales: aspectos de l;i vida social, como la el desarrollo de la diferenciación ciiire diversas ocupaciones.
situación de la economía o la inllucncia de Según Durkheim. las culturas tradicionales en las que se da una reducida división del
la religión, que conforman nuestras accio- trabajo se caracterizan por una solidaridad mecánica. Como la mayoría de los miembros de
nes como individuos. Diirkheini creía que la sociedad realizan ocupaciones similares, les unen las experiencias comunes y las creen-
las sociedades tienen su propia realidad; es cias compartidas. La fuerza de estas creencias tiene un carácter represivo: la conuinidad
decir, que la sociedad no se compone sólo castiga inmediatamente a cualquiera que cuestione las formas de vida convencionales.
de las acciones e intereses de cada uno de Queda poco espacio para el disentimiento iiulividual. Por lo tanto, la solidaridad mecánica
sus miembros. Segiín este autor, los hechos se basa en el consenso y en la similitud de creencias. Sin embargo, las fuerzas de la indus-
sociales son formas de actuar, pensar o sen- trialización y de la urbanización han producido una creciente división del trabajo que ha
tir externas a los individuos y tienen una contribuido a la quiebra de este tipo de solidaridad. Para Durkheim, la especialización de
realidad propia al margen de las vidas y las tareas y la creciente diferenciación social en las sociedades avanzadas iban a producir
percepciones de sus integrantes. Los hechos un nuevo orden en el que habría una solidaridad orgánica. A las sociedades que se caracte-
sociales también se distinguen por su capa- rizan por este tipo de solidaridad las mantienen unidas la interdependencia económica de
cidad para ejercer un poder coactivo sobre las personas y el reconocimiento de la importancia de las aportaciones ajenas. A medida
los individuos. Sin embargo, la gente no que se expande la división del trabajo, la gente depende cada vez más de los demás, porque
suele reconocer ese carácter condicionante cada persona necesita productos y servicios que le proporcionan los que tienen otras ocupa-
de los hechos sociales. Esto se debe a que, ciones. Las relaciones de reciprocidad económica y de dependencia mutua llegan a sustituir
en general, las personas aceptan los hechos a las creencias compartidas como fundamento del consenso social.
sociales libremente, creyendo que actijan Sin embargo, los procesos de cambio que ocurren en el mundo contemporáneo son tan
Emile Durkheim (1858-1917) por su propia voluntad. En realidad, segijn rápidos e intensos que dan lugar a dificultades sociales aún mayores. Pueden tener efectos
Durkheim, es frecuente que la gente no perturbadores sobre las formas de vida, la moral, las creencias religiosas y las pautas coti-
haga más que seguir las pautas habituales dianas tradicionales, sin proporcionar unos nuevos valores claros. Durkheim vinculaba es-
en su sociedad. Los hechos sociales pueden condicionar la acción humana de diferentes tas inquietantes condiciones a la anomia, la sensación de falta de sentido o de desespera-
maneras, que van desde un rotundo castigo (en el caso de un delito, por ejemplo) hasta el ción que provoca la vida social moderna. En general, los controles y criterios tradicionales
rechazo .social (en el caso de un comportamiento inaceptable), pasando por un simple ma- que solía proporcionar la religión los ha destruido el desarrollo social moderno, y esto deja
lentendido (en el caso de un uso equivocado del idioma). a muchos individuos de las sociedades contemporáneas con la sensación de que su vida co-
Durkheim aceptaba que los hechos sociales son dificiles de estudiar, ya que, como son tidiana carece de sentido.
invisibles e intangibles, no pueden observarse directamente. En lugar de ello, sus propieda- En uno de sus más famosos estudios Durkheim analizó el suicidio, fenómeno que parece
des han de ponerse de manifiesto indirectamente mediante el análisis de sus efectos o ana- un acto puramente personal, resultado de una profunda infelicidad del individuo. Sin em-
lizando los intentos que se han hecho para expresarlas, como son las leyes, los textos reli- bargo, Durkheim señala que los factores sociales tienen una influencia decisiva en el com-
giosos o las normas de conducta escritas. Al estudiar los hechos sociales, Durkheim portamiento suicida, siendo la anomia una de dichas influencias. Las tasas de suicidio se-
subrayaba lo importante que era abandonar los prejuicios y la ideología. Una actitud cientí- ñalan, año tras año, una pauta regular que ha de explicarse sociológicamente.
fica exige una mente abierta a las evidencias sensoriales y libre de ideas preconcebidas
procedentes del exterior. Durkheim sostenía que sólo se podían generar conceptos científi-
cos mediante prácticas científicas. Retó a los sociólogos a estudiar las cosas tal como son y Karl Marx
a elaborar nuevos conceptos que reflejen la verdadera naturaleza de lo social.
Al igual que otros fundadores de la sociología, a Durkheim le preocupaban los cambios Las ideas de Kari Marx (1818-1883) contrastan vivamente con las de Comte y Durkheim,
que en su época estaban transformando la sociedad. Tenía un especial interés en la solidari- pero, como ellos, intentó explicar los cambios sociales que estaban ocurriendo durante la
dad de tipo social y moral, es decir, la que mantiene unida a la sociedad y evita que se pre- Revolución industrial. Cuando era joven sus actividades políticas le ocasionaron problemas
cipite en el caos. La solidaridad se mantiene cuando los individuos consiguen integrarse en con las autoridades alemanas y, después de una breve estancia en Francia, se exilió definiti-
grupos y se rigen por un conjunto de valores y costumbres compartidos. En su primera vamente en Gran Bretaña. Marx asistió al desarrollo de las fábricas y de la producción in-
gran obra. La división del trabajo social (1893), Durkheim presentó un análisis del cambio dustrial, así como al de las desigualdades que generaba. Su interés en el movimiento sindi-
social que propugnaba que el advenimiento de la era industrial comportaba la aparición de cal y en las ideas socialistas se puso de manifiesto en sus escritos, que cubren diversas
un nuevo tipo de solidaridad. Al plantear este argumento, Durkheim contraponía dos clases áreas. Gran parte de su obra se centra en cuestiones económicas, pero, considerando que
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I El estudio del suicidio de Durkheim fuerza de su comunidad social, mientras que la libertad personal y moral de los protestantes
conlleva que «estén solos» ante Dios. El matrimonio protege del suicidio al integrar al indi-
j Uno de los estudios sociológicos clásicos que ha estudiado la relación entre el individuo y la viduo en una relación social estable, mientras que las personas solteras siguen estando más
i sociedad es el análisis del suicidio que hizo Durkheim (publicado originalmente en 1897). aisladas dentro de la sociedad. Según Durkheim, el menor número de suicidios en tiempo de
I Aunque los seres humanos se vean a sí mismos como individuos que actúan por su propia guerra puede interpretarse como un signo de la mayor integración social.
I voluntad y elección, con frecuencia es la sociedad la que conforma sus comportamientos y la El suicidio anómico se produce por la falta de regulación social. Con esto, Durkheim se re-
que les ofrece un modelo. El estudio de Durkheim mostraba que incluso un acto tan personal fería a las condiciones sociales de la anomia, situación en la que las personas se quedan
como el suicidio se ve influido por el mundo social. «sin normas» debido a un rápido cambio en la sociedad o a la inestabilidad de ésta. La pér-
Antes del estudio de Durkheim ya se habian llevado a cabo investigaciones sobre el suici- dida de un punto fijo de referencia para las normas o deseos —como la que se da en épocas
dio, pero él fue el primero que insistió en que había que darle una explicación sociológica. de convulsiones económicas o de conflictos íntimos como un divorcio— puede alterar el
Los escritos anteriores habían reconocido la influencia de los factores sociales sobre el fenó- equilibrio entre las circunstancias de una persona y sus deseos.
meno, pero las explicaciones que habían dado al hecho de que un individuo fuera más o me- El suicidio altruista tiene lugar cuando un individuo está «demasiado integrado» —los
nos proclive a suicidarse se habían centrado en consideraciones raciales, climáticas o en otras vínculos sociales son demasiado fuertes— y valora más a la sociedad que a sí mismo. En
relacionadas con problemas mentales. Sin embargo, según Durkheim, el suicidio era un hecho este caso, el suicidio se convierte en un sacrificio que se realiza en beneficio de un «bien
social que sólo podía explicarse mediante otros hechos sociales. El suicidio no era sólo la superior». Los kamikazes japoneses o los «hombres bomba» islámicos son ejemplos de este
suma de una serie de actos individuales: era un fenómeno en el que aparecían ciertas pautas. tipo de suicidio. Para Durkheim, éste era característico de sociedades tradicionales en tas
Al examinar las cifras de suicidio oficiales de Francia, Durkheim se dio cuenta de que cier- que predomina la solidaridad mecánica.
tos tipos de personas eran más procbves a suicidarse que otras. Descubrió, por ejemplo, que El último tipo de suicidio es e[ fatalista. Aunque Durkheim lo consideraba de poca impor-
había más suicidios entre los hombres que entre las mujeres; más entre los protestantes que tancia en su época, creía que se origina cuando un individuo está excesivamente regulado
entre los católicos; más entre los ricos que entre los pobres, y más entre las personas solteras por la sociedad. La opresión del individuo produce un sentimiento de impotencia ante el
que entre las casadas. Durkheim también percibió que los índices de suicidio solían ser meno- destino o la sociedad.
res en tiempo de guerra y mayores en las épocas de cambio económico y de inestabilidad. Los índices de suicidio varian de una sociedad a otra, pero, a lo largo del tiempo, presen-
Estos hallazgos llevaron a Durkheim a la conclusión de que hay fuerzas sociales fuera del tan pautas regulares dentro de cada una de ellas. Para Durkheim, esto era una prueba de que
individuo que influyen en el número de suicidios. Relacionó su explicación con la idea de so- existen fuerzas sociales coherentes que influyen en el número de suicidios. Si se analiza este
lidaridad social y con dos tipos de vínculos sociales: la integración social y la regulación so- índice, se comprobará que en las acciones individuales se pueden detectar pautas sociales
cial. Durkheim creía que era menos probable que se quitaran la vida las personas que esta- generales.
ban muy integradas en grupos sociales y cuyos deseos y aspiraciones se hallaban regulados Desde la publicación de El suicidio, se han hecho muchas objeciones a este estudio, rela-
por normas sociales. Identificó cuatro tipos de suicidio, según fuera la presencia o ausencia cionadas sobre todo con el uso que hace Durkheim de las estadísticas oficiales, su rechazo a
relativa de la integración y la regulación: tas influencias no sociales que afectan al suicidio y su insistencia en clasificar todas las cla-
En los suicidios egoístas lo definitorio es la escasa integración social. Tienen lugar cuan- ses de suicidio juntas. No obstante, el estudio sigue siendo un clásico y su propuesta funda-
do un individuo está aislado o cuando sus vínculos con un grupo se debilitan o se rompen. mental se mantiene vigente; incluso un acto que parece tan personal como el suicidio exige
Por ejemplo, el escaso número de suicidios entre los católicos podria explicarse a partir de la una explicación sociológica.

siempre trató de conectar los problemas económicos con las instituciones sociales, dicha vinculadas al desarrollo del capitalismo, sistema de producción que contrasta radicalmente
obra estaba, y está, llena de interesantes observaciones sociológicas. Incluso sus críticos con los anteriores órdenes económicos de la historia, ya que conlleva la producción de bie-
más severos reconocen que su obra fue importante para el desarrollo de la sociología. nes y servicios para venderlos a una amplia gama de consumidores. Marx identificó dos
elementos principales dentro de las empresas capitalistas. La primera es el capital: cual-
quier activo, ya sea dinero, máquinas o incluso fábricas, que pueda utilizarse o invertirse
El capitalismo y la lucha de clases para crear otros activos, l.a acumulación de capital va unida al siguiente elemento, el traba-
jo asalariado, formado por el conjunto de trabajadores que no poseen los medios para ga-
Aunque escribió sobre distintos períodos históricos, Marx se centró en el cambio en la épo- narse la vida y que deben aceptar el empleo que les dan los propietarios del capital. Marx
ca contemporánea. Para él. las transformaciones más importantes de este período están creía que éstos, los capiíatistas, constituyen una clase dominante, mientras que el grueso
de la población constituye una clase de tra- dal, también ellos serian sustituidos cuando
bajadores asalariados, o cla.se obrera. Al ex- se instaurara un nuevo orden.
tenderse la industrialización, un gran núme- Marx creía en la inevitabilidad de la re-
ro de campesinos que solia mantenerse con volución obrera que había de derrocar al
el trabajo agrícola se mudó a las ciudades sistema capitalista y propiciar una nueva so-
que estaban en proceso de expansión y ayu- ciedad sin clases, es decir, carente de divi-
dó a constituir una clase obrera urbana. A siones a gran escala entre ricos y pobres.
esta clase obrera también se la denomina Con esto no quería decir que fueran a desa-
proletariado. parecer todas las desigualdades entre los in-
Según Marx, el capitalismo es un siste- dividuos, sino que la sociedad ya no estaría
ma inherentemente clasista en el que las re- dividida entre una pequeña clase que mono-
laciones de clase se caracterizan por el con- poliza el poder económico y político y una
flicto. Aunque los propietarios del capital y gran masa de personas que apenas se bene-
los trabajadores dependen los unos de los fician de la riqueza que genera su trabajo.
otros —los capitalistas necesitan mano de I'"l sistema económico pasaría a ser de pro-
obra y los trabajadores un salario—, esta piedad comunal y se establecería una socie-
dependencia está muy desequilibrada. La dad más humana que la actual. Marx creía
relación entre las clases se basa en la explo- que en la sociedad del futuro la producción
tación, ya que los trabajadores tienen poco estaría más avanzada y .sería más eficiente
o ningún control sobre su trabajo y los em- que en el sistema capitalista.
Karl Marx (1818-1883) presarios pueden generar ganancias apro- La obra de Marx tuvo una profunda in- Max Weber (1868-1920)
piándose de lo que producen los trabaja- fluencia en el mundo del siglo xx. Hasta
dores con su trabajo. Marx creía que el hace poco, más de un tercio de la población
conflicto que enfrenta a las clases por los recursos económicos se agravaría con el paso del de la tierra vivía en sociedades, como las de la Unión Soviética y los países de Europa
tiempo. Oriental, cuyos gobiernos decían haberse inspirado en las ideas de Marx.

El cambio social: la concepción materialista de la historia Max Weber

La perspectiva de Marx se basaba en lo que él denominó la concepción materialista de la Al igual que Marx, Max Weber (1864-1920) no puede .ser etiquetado únicamente como .so-
historia. Según este enfoque, las principales causas del cambio social no son las ideas o los ciólogo, ya que sus intereses y preocupaciones se extendieron a diversas disciplinas. Nacido
valores de los seres humanos. Por el contrario, el cambio social está primordialmentc indu- en Alemania, donde desarrolló gran parte de su carrera académica, Weber tenía una vasta
cido por influencias económicas. El conflicto entre las clases constituye el motor del desa- cultura. En sus obras abordó la economía, el derecho, la filosofía y la historia comparada,
rrollo histórico; es el motor de la historia. En palabras de Marx: «Toda la historia humana además de la sociología, y gran parte de su trabajo se centró también en el desarrollo del ca-
hasta el presente es la historia de la lucha de clases». Aunque Marx centró casi toda su pitalismo y en los rasgos que diferenciaban a la sociedad moderna de otras formas de orga-
atención en el capitalismo y en la sociedad moderna, también examinó cómo se habían de- nización social anteriores. Mediante una serie de estudios empíricos, Weber indicó algunas
sarrollado las sociedades en el curso de la historia. Para Marx, los sistemas sociales pasan de las características fundamentales de las sociedades indu.striales modernas e identificó de-
de una forma de producción a otra —bien de forma gradual o mediante una revolución— bates sociológicos clave que siguen siendo capitales para los sociólogos de la actualidad.
en virtud de las contradicciones que se producen en sus economías. Subrayó la existencia Al igual que otros pensadores de su tiempo, intentó comprender la naturaleza y las cau-
de una progresión de estadios históricos que comenzaba con las sociedades comunistas y sa del cambio social. Estuvo influido por Marx, pero fue también muy crítico con algunas
de cazadores primitivas para pasar después a los sistemas esclavistas de la antigüedad y a de sus principales ideas. Rechazaba la concepción materialista de la historia y consideraba
los feudales, que se basaban en la división entre propietarios de tierras y siervos. La apari- que los conflictos de clase eran menos relevantes de lo que suponía Marx. Para Weber, los
ción de mercaderes y artesanos señaló el comienzo de una clase comercial o capitalista que factores económicos son importantes, pero el impacto de las ideas y los valores sobre el
vino a desplazar a la nobleza terrateniente. De acuerdo con esta visión de la historia, Marx cambio social es igualmente significativo. A diferencia de otros pensadores de la primera
señaló que del mismo modo que los capitalistas se habían unido para derribar el orden feu- hornada sociológica, Weber creía que la sociología debía centrarse en la acción social, no
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en las estructuras. Señaló que la motivación y las ideas del ser liumano son las fuerzas que
impulsan el cambio: las ideas, los valores y las creencias tienen poder para producir Irans- Una fundadora olvidada
lormaciones. Según Weber, los individuos disponen de la capacidad para actuar libremente
y conformar su futuro. No creía, como Marx y Durkheim, que hubiera estructuras fuera de Aunque Comte, Marx y Weber son, sin duda, los
los individuos o independientes de ellos. Por el contrario, las estructuras sociales se forman grandes fundadores de la sociología, también
mediante una compleja interconexión de acciones. La labor de la sociología es comprender hubo otros pensadores importantes del mismo pe-
sus significados subyacentes. ríodo cuyas aportaciones también deben tenerse
Algunos de los escritos más iiilluyentes de Weber reflejaban esta preocupación por la en cuenta. La sociología, al igual que muchas dis-
acción social, al analizar el carácter distintivo de la sociedad occidental en comparación ciplinas académicas, no siempre ha estado a la al-
con otras grandes civilizaciones. Esludió las religiones de China, la India y Oriente Medio tura del ideal que propugna que hay que reconocer
y con estas investigaciones hizo aportaciones clave a la sociología de la religión. Tras com- la importancia de cualquier pensador cuya obra
parar los sistemas religiosos dominantes en China y la India con los occidentales, Wcbcr haya tenido sus propios méritos. Muy pocas muje-
llegó a la conclusión de que ciertos aspectos de la doctrina cristiana habían tenido un papel res o miembros de minorías étnicas tuvieron la
fundamental en la aparición del capitalismo. Al contrario que en Marx, esta perspectiva no oportunidad de convertirse en sociólogos profesio-
surgía únicamente de las transformaciones económicas, sino que, para Weber, las ideas y nales durante el periodo «clásico» del siglo xix y
valores culturales ayudan a que se constituya una sociedad y conforman nuestras acciones principios del xx. Además, con frecuencia, la disci-
individuales. plina ha desatendido a los pocos a los que se con-
Un importante elemento de la perspectiva sociológica weberiana era la idea del tipo cedió la posibilidad de realizar investigaciones so-
ideal, un modelo conceptual y analítico que puede utilizarse para comprender el mundo. ciológicas trascendentes. Individuos como Harriet
En la vida real, los tipos ideales son infrecuentes, si es que existen: con frecuencia, sólo Martineau merecen la atención de los sociólogos Harriet Martineau (1802-1876)
aparecen algunos de sus atributos. Sin embargo, estas construcciones hipotéticas pueden actuales.
ser útiles, ya que cualquier situación del mundo real puede interpretarse mediante la com-
paración con un tipo ideal. Así, tales tipos sirven como puntos de referencia fijos. Es im-
portante señalar que al denominar tipo «ideal» a esta concepción no quería decir que esta Harriet Martineau
fuera un objetivo perfecto o deseable. Por el contrario, lo que pretendía expresar es que ese
tipo es una forma «pura» de un determinado fenómeno. Weber utilizó los tipos ideales en A Harriet Marrineau (1802-1876) se la ha llamado la «primera mujer socióloga», pero, al
sus escritos sobre los tipos de burocracia y de mercado. igual que ocurre con Marx y Weber, no puede considerarse que su labor se ciñera únicamen-
te a la sociología. Nació y se educó en Inglaterra y fue autora de unos cincuenta libros, así
como de numerosos artículos. Ahora se atribuye a Martineau la introducción de la sociolo-
La racionalización gía en Gran Bretaña, mediante su traducción al inglés del tratado de Comte que fundó la
disciplina, el Curso de filosofía positiva (Rossi, 1973). Además, durante sus prolongados via-
Para Weber, la aparición de la sociedad moderna iba acompañada de importantes cambios jes por los Estados Unidos en la década de 1830, Martineau llevó a cabo un estudio siste-
en las pautas de la acción social. Creía que las personas se estaban apartando de creencias mático y de primera mano de la sociedad del país, objeto de su libro Soáety in America.
tradicionales basadas en la superstición, la religión, la costumbre y en hábitos muy arraiga- Martineau es importante para los sociólogos actuales por diversas razones. En primer lugar,
dos. Así, los individuos cada vez realizaban más cálculos racionales e instrumentales que señaló que cuando se estudia una sociedad hay que abordar todos sus aspectos, entre ellos
tenían en cuenta la eficiencia y las futuras consecuencias de sus acciones. En la sociedad las instituciones políticas, religiosas y sociales clave. En segundo lugar, insistió en que un
industrial apenas había espacio para los sentimientos y para hacer las cosas de una determi- análisis social también debe intentar comprender la vida de las mujeres. En tercer lugar, fue
nada manera, simplemente porque se había hecho así durante generaciones. El desarrollo la primera en observar con mirada sociológica cuestiones antes desatendidas, como el ma-
de la ciencia, de la tecnología moderna y de la burocracia era descrito por Weber colectiva- trimonio, los hijos, la vida doméstica y rebgiosa, y las relaciones raciales. Como escribió en
mente como racionalización: la organización de la vida social y económica en función de una ocasión: «El cuarto de los niños, el tocador y la cocina son escuelas excelentes en las
principios de eficiencia y apoyándose en conocimientos técnicos. Si en las sociedades tra- que aprendemos la moral y los modales de las personas» (Martineau, 1962: 53). Finalmente,
dicionales los principales componentes que definían las actitudes y valores de las personas apuntó que los sociólogos han de ir más allá de la observación para actuar de forma que se
eran la religión y costumbres muy arraigadas, la sociedad moderna se caracterizaba por la beneficie la sociedad. A consecuencia de ello, Martineau fue una defensora activa tanto de
racionalización de un número creciente de áreas vitales, que iban desde la política y la reli- los derechos de la mujer como de la emancipación de los esclavos.
gión hasta la actividad económica.
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En opinión de Wcbcr. la Revolución industrial y el surgimiento del capitalismo eran Kí<íura l.( Knlbques teóricos t'ii sociología
muestras de una anipli;i tendencia que conducía a la racionalización. El capitalismo no está
dominado por los contlictos de clase, como creía Marx, sino por el ascenso de la ciencia y
la burocracia: las organizaciones de gran envergadura. Para Weber, el carácter cientilico de Auguste Comte
(1798-1857)
Occidente era uno de sus rasgos más relevantes. La burocracia, la única forma de organizar Karl Marx
con eficiencia a un gran número de personas, aumenta con el desarrollo económico y poli- (1818-1883)
Max Weber
tico. Weber utilizaba el término desenaiiiio para describir cómo, en el mundo moderno, el (1864-1920)
pensamiento científico había barrido del pasado a las fuerzas del sentimentalismo. George Herbert Mead
Sin embargo, Weber no se mostraba del todo optimista en lo tocante a los resultados de (1863-1931)
la racionalización. Temia que la sociedad moderna fuera un sistema que aplastara el espíri-
Emite D urkheim
tu humano al intentar regular todas las esferas de la existencia. A Weber le inquietaban so-
(1858-1917)
bre todo las consecuencias potencialmente asfixiantes y deshumanizadoras de la burocracia
y sus implicaciones para el destino de la democracia. El programa de la Ilustración del si- Interaccionismo
simbólico
glo XVIII, que pretendía fomentar el progreso, la riqueza y la felicidad rechazando las cos-
tumbres y la superstición y abrazando la ciencia y la tecnología, tiene sus propios peligros. '
Funcionalismo Marxismo

Perspectivas sociológicas más recientes Las Lineas continuas indican una influencia directa y la discontinua una conexión indirecta. Mead no es heredero de
las ideas de Weber, pero allí donde éste subraya la naturaleza significativa y premeditada de la acción humana si tiene
afinidades con los temas que estudia el interaccionismo simbólico.
A los primeros sociólogos les unía el deseo de comprender las cambiantes sociedades en
las que habitaban. Sin embargo, no sólo querían mostrar e interpretar los impetuosos acon-
tecimientos de su época. Lo más importante era su pretensión de desarrollar formas de es-
tudio del mundo social que pudieran explicar el funcionamiento general de las sociedades y
la naturaleza del cambio social. Sin embargo, como hemos visto, Durkhcim, Marx y Weber Otras instituciones de esa misma sociedad, porque los diferentes componentes del entrama-
utilizan enfoques muy diferentes al estudiar el mundo social. Por ejemplo, mientras que do social se desarrollan en estrecha relación con los demás.
Durkheim y Marx se centraban en el vigor de las fuerzas externas al individuo, Weber lomó Estudiar la función de una práctica o institución social es analizar la contribución que
como punto de partida la capacidad de éste para actuar creativamente sobre el mundo exte- una u otra hace a la continuidad de la sociedad en su conjunto. Con frecuencia, los funcio-
rior. Mientras que Marx apuntaba el predominio de las cuestiones económicas, Weber con- nalistas, entre ellos Comte y Durkheim, han recurrido a una analogía orgánica para com-
sideraba la importancia de una gama de factores mucho más amplia. Estas diferencias de parar el funcionamiento de la sociedad con el de un organismo vivo. Señalan que las partes
enfoque se han mantenido durante la historia de la sociología. Aunque los sociólogos estén de una sociedad funcionan al unísono, al igual que lo hacen las del cuerpo humano, en be-
de acuerdo en su objeto de análisis, con frecuencia lo abordan desde diferentes perspectivas neficio del conjunto. Para estudiar un órgano como el corazón debemos mostrar de qué
teóricas. modo se relaciona con otras partes del cuerpo. Al bombear sangre a todo el organismo, el
Tres de las más importantes perspectivas teóricas de los últimos tiempos, e\ funcionalis- corazón desempeña un papel vital para el mantenimiento de la vida de aquél. De modo si-
mo, los enfoques que se basan en el conflicto y el interaccionismo simbólico, entroncan di- milar, analizar la función de un elemento social implica mostrar el papel que tiene en el
rectamente con Durkheim, Marx y Weber (véase la figura 1.1). A lo largo del libro se en- mantenimiento de la existencia y de la salud de una sociedad.
contrarán argumentos e ideas que parten de esos enfoques teóricos y los ilustran. El funcionalismo recalca la importancia del consenso moral para el mantenimiento del
orden y la estabilidad sociales. El consenso moral se da cuando la mayoria de las personas
de una sociedad comparten los mismos valores. Para los funcionalistas, una sociedad está
El funcionalismo en su estado normal cuando hay orden y equilibrio: esa armonia social se basa en la exis-
tencia de un consenso moral entre los miembros de tal sociedad. Por ejemplo, según Durk-
El funcionalismo sostiene que la sociedad es un sistema complejo cuyas diversas partes heim, la religión refuerza la adhesión de las personas a los valores sociales centrales y, por
funcionan conjuntamente para generar estabilidad y solidaridad. Según este enfoque, la dis- ello, contribuye al mantenimiento de la cohesión social.
ciplina sociológica tiene que investigar la relación que existe entre cada uno de los compo- Probablemente, durante mucho tiempo el pensamiento funcionalista fue la tradición teó-
nentes de la sociedad y la que se da con el conjunto de ésta. Podemos analizar las creencias rica más relevante en sociología, particularmente en los Estados Unidos. Dos de sus parti-
y costumbres religiosas de una sociedad, por ejemplo, mostrando cómo se relacionan con darios más sobresalientes fueron Talcott Parsons y Robert Merton, ambos muy inlluidos
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por Durkheim. En los últimos años su aceptación lia comen/ado a verse mermada, a medi- la sociología es caplar^;! significado de la acción y la inieraccion sociales, y no el de expli-
da que se revelaban sus limitaciones. Se suele criticar a los l'uncjojiajistasporquejiacen un car qué fuerzas externas al individuo hacen que este actúe como lo hace. Mientras que las
excesivo hincapié en los factores que conducen a la cohesión social, a costa de los que pro- perspectivas funcionalistas y las teorías del conllicto plantean modelos que explican cómo
ducen divisiones y conflictos. Centrarse en la estabilidad y el 0''4íir'_?JiP£r'*^ minimizar las funciona el conjunto de la sociedad, las de la acción social se centran en el comportaini.íUli'
divisiones o desigualdades sociales, que se basan en factores comoja clase, la raza y el gé- de los actores individuales o en cómo se relacionan éstos entre si y con la sociedad.
nero. Tampoco se recalca mucho el papel que tiene la acción social crcatívaTlentro déla so~ Con frecuencia se señala que Weber fue el primer defensor de las perspectivas relacio-
ciedad. Muchos criiicos comparten la idea de que el análisis l'uiicionalisla atribuye a las so- nadas con la acción social. Aunque este autor reconoció la existencia de estructuras socia-
ciedades cualidades que no poseen. A menudo, los luncionnlistas hablan como si éstas les, como las clases, los partidos, los grupos de estatus y otros, sostenía que estas estructu-
tuvieran «necesidades» y «objetivos», aunque estos conceptos sólo tienen sentido cuando ras las creaban las acciones sociales de los iridividuos. Este punto de vista lo desarrolló
se aplican a los seres humanos individuales. más sistemáticamente el interaccionismo simbólico, una escuela de pensamiento que cobró
una especial importancia en los Estados Unidos. El interaccionismo simbólico sólo tenía
una influencia indirecta de Weber. Sus orígenes más directos hay que buscarlos en la obra
Las perspectivas que se basan en el conflicto de un filósofo estadounidense, G. H. Mead (186.V 1931).

Al igual que los funcionalistas, los sociólogos que utilizan las teorías del conllicto subra-
yan la importancia que tienen las estructuras dentro de la sociedad. También proponen un El interaccionismo simbólico
«modelo» global para explicar su funcionamiento. Sin embargo, los teóricos del conflicto
rechazan la importancia capital que atribuye el funcionalismo al consenso. Por el contrario, El interaccionismo simbólico surge de la preocupación por el lenguaje y el significado.
hacen hincapié en la importancia social de las divisiones. De este modo, se centran en Mead sostiene que es el lenguaje lo que nos hace seres autoconscientes, es decir, conocedo-
cuestiones como el poder, la desigualdad y la lucha. Suelen considerar que la sociédaTse res de nuestra propia individualidad y capaces de vernos desde fuera tal como lo hacen los
compone de grupos diferentes que persiguen sus propios inTereses. La existencia dé éstos demás. El elemento clave en este proceso es el símbolo, que es algo que representa otra
implica la constante posibilidad de conflicto y que unos grupos se beneficien más que cosa. Por ejemplo, las palabras que utilizamos para denominar ciertos objetos son en reali-
otros. Los teóricos del conflicto examinan las tensiones sociales que se registran entre los dad símbolos que representan lo que queremos decir La palabra «cuchara» es el símbolo
grupos dominantes y los desfavorecidos, y pretenden comprender cómo se establecen y que utilizamos para describir el utensilio que nos sirve para tomar sopa. Los gestos o for-
perpetúan las relaciones de control. mas de comunicación no verbal también .son símbolos. Hechos como saludar a alguien con
Muchos teóricos del conflicto sitúan el origen de sus ideas en los escritos de Marx, cuya la mano o hacer un gesto grosero tienen un valor simbólico. Mead indica que nos valemos
obra recalcaba el conflicto de clase, pero algunos tainbicn se han visto influidos por Weber de unos símbolos y una complicidad en nuestras interacciones con los demás. Como los se-
En este momento, un buen ejemplo de ello es el sociólogo alemán Ralf Dahrendorf (1929). res humanos viven en un rico universo simbólico, casi todas sus interacciones conllevan un
En su obra clásica Class and Class Conflict in industrial Society (1959), Dahrendorf señala intercambio de símbolos.
que los pensadores funcionalistas sólo tienen en cuenta una vertiente de la sociedad: la re- El interaccionismo simbólico dirige su atención a los pormenores de la interacción inter-
lacionada con los aspectos de la vida social en los que existe armonía y acuerdo. Las áreas personal y a cómo se utilizan para dar sentido a lo que otros dicen o hjtc.en. Con frecuencia,
que se definen por el conflicto y la división .son igual de importantes, o más. El conflicto, los sociólogos que están influidos por este enfoque se centran en la interacción cara a cara
afirma Dahrendorf, surge principalmente de los diferentes intereses que tienen los indivi- que tiene lugar en la vida cotidiana. Subrayan el papel que desempeña esa interacción en la
duos y los grupos. Marx veía esa diversidad de intereses en términos de clase, pero Dah- creación de la sociedad y de sus instituciones.
rendorf la relaciona con un contexto de autoridad y poder más amplio. Todas las sociedades Aunque el interaccionismo simbólico puede darnos muchas ideas sobre la naturaleza de
se dividen entre los que tienen la autoridad y los que, en general, se ven apartados de ella, nuestras acciones en el curso de la vida social cotidiana, se le ha criticado por prescindir de
entre los gobernantes y los gobernados. cuestiones de más envergadura, como .son el poder y la estructura dentro de la sociedad y
cómo sirven estos elementos para condicionar la acción individual.

Las perspectivas que se basan en la acción social


Conclusión
Si las perspectivas funcionalistas y las que se basan en el conflicto hacen hincapié en las
estructuras que sustentan la sociedad e influyen en el comportamiento humano, las teorías Como hemos visto, la sociología abarca diversas perspectivas teóricas. A veces el desacuer-
de la acción social prestanj¿na mayor atención ajaj>cciónj,^aja interacción de los miem- do entre las posiciones teóricas es bastante radical. Pero esta diversidad, más que signo de
bros de la sociedad a la hora de formar tales estructuras. Aqui se considera que el papel de . debilidad, lo es de la fuerza y de la vitalidad del objeto de estudio.
48 49

Todos los sociólogos están de acuerdo en que la sociología es una disciplina en la que 6. Diversos enfoques teóricos se dan cita cu la .sociología. Las dispulas teóricas son dill-
dejamos a un lado nuestra concepción personal del mundo para observar con mayor aten- cilcs de solucionar incluso en las ciencias sociales, y en la sociología nos enfrentamos
ción las influencias que conforman nuestra vida y la de los demás. La sociología surgió a unas especiales dificultades por lo complcio que resulta convertii nuestro propio
como empresa intelectual definida al desarrollarse las sociedades industrializadas moder- comportamiento en objeto de estudio.
nas, y el estudio de tales sociedades sigue siendo su principal interés. Sin embargo, a los 7. Los principales enfoques teóricos de la sociología .son ol funcionalismo, las teorías
sociólogos también les preocupa una amplia gama de cuestiones relativas a la naturaleza de del conllicto y el interaccionismo simbólico. Entre ellos hay diferencias fuiulaniciiia-
la interacción social y al conJLuilo de las sociedades humanas. les que tuvieron una gran intliicncia en el desarrollo de la disci|ilina después de la Se-
La sociología no es sólo un área intelectual abstracta, sino que tiene importantes conse- gunda Guerra Mundial.
cuencias para la vida de las personas. ¡Aprender a ser sociólogo no debería ser una pesada
labor académica! La mejor manera de asegurarse de que no es así es enfocar la materia de
forma imaginativa y relacionar las ideas sociológicas y sus conclusiones con las situaciones
de nuestra propia vida.
Una de las maneras de lograr este objetivo es ser consciente de la diferencia que existe
entre las formas de vida que consideramos normales en nuestra sociedad occidental y las
de otros grupos humanos. Aunque las personas tienen muchas características en común,
también hay bastantes diferencias entre las diversas sociedades y culturas. Nos ocuparemos
de unas y otras en el siguiente capítulo, «Cultura y sociedad».

Puntos fundamentales

1. La sociología puede definirse como el estudio sistemático de las sociedades humanas,


y presta una especial atención a los modernos sistemas industrializados.
2. La práctica de la sociología conlleva la capacidad de pensar de forma imaginativa y
de distanciarse de ideas preconcebidas sobre las relaciones sociales.
3. La sociología es un objeto de estudio con importantes consecuencias prácticas. Puede
contribuir a la critica y a la reforma práctica de la sociedad de diversas maneras. Para
empezar, una mejor comprensión de un determinado conjunto de circunstancias so-
ciales suele darnos más posibilidades para controlarlas. Al mismo tiempo, la sociolo-
gía proporciona los medios para aumentar nuestra sensibilidad cultural, haciendo que
las políticas se basen en la conciencia de los diversos valores culturales. Desde un
punto de vista práctico, podemos investigar las consecuencias de la implantación de
políticas concretas. Finalmente, y puede que esto sea lo más importante, la sociología
proporciona autoconocimiento, y ofrece a los grupos y a los individuos más oportuni-
dades de alterar las condiciones de su propia vida.
4. La sociología se concibió como un intento de entender los trascendentales cambios
ocurridos en las sociedades humanas en los dos o tres últimos siglos. Estos cambios
no sólo se han producido a gran escala, sino que también han tenido lugar en los ám-
bitos más íntimos y personales de la vida de las personas.
5. Entre los fundadores clásicos de la sociología hay cuatro figuras especialmente im-
portantes; Auguste Comte, Karl Marx, Émile Durkheim y Max Weber. Comte y
Marx, que escribían a mediados del siglo xix, plantearon algunos de los temas funda-
mentales de la disciplina, que fueron desarrollados más tarde por Durkheim y Weber.
Dichos temas se refieren a la naturaleza de la sociología y a las consecuencias del de-
sarrollo de las sociedades modernas en el mundo social.
2. Cultura y sociedad

En este capitulo abordaremos la unidad y la diversidad de la vida humana y de su cultura,


así como los diversos tipos de sociedad en los que viven los seres huinanos. El concepto de
cultura es uno de los irás utilizados en sociología. Cuando pensamos en el término «cultu-
ra» en la conversación diaria corriente, solemos considerar que equivale a «los aspectos
mentales más elevados», como el arte, la literatura, la música y la pintura. Tal como lo em-
plean los sociólogos, incluye tales actividades, pero también otras. La cultura tiene que ver
con las formas de vida de los miembros de una sociedad o de sus grupos. Incluye el modo
de vestir, las costumbres matrimoniales y la vida familiar, las pautas laborales, las ceremo-
nias religiosas y la forma de emplear el tiempo libre.
«Cultura» se distingue conceptualmente de «sociedad», pero existe una estrecha rela-
ción entre ambos conceptos. Una sociedad es un sistema de interrelaciones que vincula a
los individuos. En este sentido, Gran Bretaña, Francia y los Estados Unidos, por ejemplo,
son sociedades compuestas por millones de personas. Otras, como las de los antiguos caza-
dores y recolectores, pueden reducirse a treinta o cuarenta integrantes. A todas las socieda-
des las une el hecho de que sus miembros se organizan a partir de relaciones sociales es-
tructuradas que se basan en una única cultura. Ninguna cultura podría existir sin sociedad.
Tampoco puede haber una sociedad sin cultura. Sin ella no seríamos en absoluto «huma-
nos», en el sentido en que normalmente entendemos este término. No tendríamos una len-
gua en la que expresarnos ni conciencia de nosotros mismos, y nuestra habilidad para pen-
sar y razonar se verla considerablemente limitada.
Las variaciones culturales que diferencian a los seres humanos están relacionadas con
los tipos de sociedad; en este capítulo compararemos y contrastaremos las diversas formas
de sociedad que se han dado en la historia. El objetivo de ello es establecer un estrecho
vínculo entre dos aspectos de la existencia humana: los diferentes valores y productos cul-
52 :•. V i . ^ : ' • ; :.'<••••(.•- 5 3

turaics que han desarrollado los seres humanos y los tipos opuestos de sociedad en los que Es posible que haya valores contradictoríos. incluso dentro de una misma sociedad o co-
ha tenido lugar el desarrollo cultural. Con demasiada frecuencia la cultura se debate al iiuinidad: puede que ciertos grupos o individuos valoren creencias religiosas tradicionales
margen de la sociedad como si ambos elementos no tuvieran mucha relación. Sin embargo, micntrab que otros estén a favor del progreso y de la ciencia. Donde unos prefieren la co-
están estrechamente imbricados. A lo largo de este capitulo centraremos nuestra atención modidad material y el éxito, otros pueden ser partidarios de la sencillez y de una vida iran
en cómo ha afectado el cambio social al desarrollo cultural humano. En los apartados fina- quila. En nuestra cambiante época, que se liona con el movimiento global de personas, ideas,
les examinaremos algunos factores que contribuyen al cambio social c investigaremos los bienes e información, no resulta sorprendente encontrar ejemplos de valores culturales en-
cambios especialmente profundos que han tenido lugar en la época contemporánea. frentados.

El concepto de cultura El cambio de Los valores y de las normas culturales

A los sociólogos, cuando hablan de cultura, les interesan más los aspectos aprendidos de Los valores y normas culturales suelen cambiar con el tieinpo. Muchas normas que ahora
las sociedades humanas que los heredados. Estos elementos culturales los comparten los damos por sentadas en nuestra vida privada —como las relaciones sexuales antes del matri-
miembros de la sociedad y permiten que haya cooperación y comunicación. Forman el con- monio y el hecho de que haya parejas que vivan juntas sin casarse— van en contra de valo-
texto comtjn en el que los individuos de una sociedad viven su vida. La cultura de una so- res que eran muy habituales hasta hace pocas décadas. Los valores que orientan nuestra
ciedad se compone tanto de aspectos intangibles —creencias, ideas y valores que dan con- vida íntima han ido evolucionando de forma gradual y natural durante muchos años (véase
tenido a la cultura— como tangibles: objetos, símbolos o tecnologías que representan ese el capítulo 7, «Fainilias»), Pero ¿qué ocurre cuando las normas culturales y de comporta-
contenido. miento se alteran a propósito?
En enero de 2000, una comisión del gobierno japonés publicó un informe que perfilaba
los principales objetivos de Japón para el siglo xxi. Frente a la recesión económica, el au-
Valores y normas mento de la delincuencia y el alto índice de desempleo, la comisión se constituyó a instan-
cias del primer ministro con la tarea de indicar una nueva trayectoria para el país en las dé-
En todas las culturas son fundamentales las ideas que definen lo que se considera impor- cadas siguientes. Sus principales conclusiones sorprendieron a mucha gente. Para que el
tante, valioso o deseable. Estas ideas abstractas, o valores, dan significado y orientación a país pueda afrontar adecuadamente los males sociales de la actualidad, los ciudadanos ja-
los seres humanos cuando interactúan con el mundo social. Por ejemplo, la monogamia —la poneses tienen que estar menos apegados a sus valores fundamentales. La comisión llegaba
fidelidad a una tínica pareja .sexual— es un valor destacado de la mayoría de las sociedades a la conclusión de que la cultura japonesa concede demasiado valor a la conformidad y la
occidentales. Las normas son reglas de comportamiento que reflejan o encarnan los valo- igualdad, y pedia que se tomaran medidas para reducir el «excesivo grado de homogenei-
res de una cultura. Valores y normas funcionan conjuntamente dentro de su entorno. Por dad y uniformidad» de la sociedad. Apuntaba algunas facetas básicas de la vida japonesa
ejemplo, en las culturas que tienen el aprendizaje en alta estima las normas culturales ani- que reflejan esta conformidad: casi todos los escolares del país llevan un mismo uniforme
marán a los estudiantes a dedicar gran energía a esta actividad y apoyarán a los padres azul marino que enmascara los rasgos individuales, mientras que los empleados suelen
cuando tengan que hacer sacrificios para la educación de sus hijos. En una cultura que con- quedarse hasta tarde en la oficina aunque no tengan necesidad, a causa de una regla no es-
ceda una gran importancia a la hospitalidad, las normas culturales pueden guiar las expec- crita que afecta al hecho de irse pronto. Según las conclusiones de la comisión, estos valo-
tativas sobre la práctica de hacer regalos o sobre el comportamiento social tanto del invita- res evitan que los japoneses asuman ideas relacionadas con el aumento del poder individual
do como del anfitrión. que serán esenciales en los años venideros.
Los valores y las normas varían considerablemente de unas culturas a otras. Algunas va- Las normas y los valores culturales se hallan muy enraizados y es demasiado pronto
loran mucho el individualismo, mientras que otras hacen más hincapié en las necesidades para decir si un gobierno tendrá éxito en su pretensión de alterar los valores tradicionales
compartidas. Sirva un sencillo ejemplo para dejar claro este punto. En Gran Bretaña, a la japoneses. Sin embargo, un dicho tradicional japonés —«hay que amartillar el clavo que
mayoría de los escolares les escandalizaría darse cuenta de que un compañero está «copian- sobresale»— sugiere que puede costar cierto tiempo y esfuerzo debilitar los valores de con-
do» en un examen. En este país, tal práctica va contra valores fundamentales como la supe- formidad y modestia de la cultura japonesa.
ración personal, la igualdad de oportunidades, el esfuerzo y el respeto por «las reglas». Sin Muchos de nuestros comportamientos y hábitos cotidianos se basan en normas cultura-
embargo, puede que a los estudiantes rusos les desconcertara la indignación de sus compa- les. Como veremos en el capitulo 4 («Interacción social y vida cotidiana»), los movimien-
ñeros brítánicos. Ayudar a los demás a aprobar un examen pone de manifiesto el valor que tos, gestos y expresiones están muy influidos por factores culturales. Un claro ejemplo de
los rusos conceden a la igualdad y a la resolución colectiva de los problemas frente a la au- ello puede apreciarse en la forma de sonreír de las personas —sobre todo en los ámbitos
toridad. Piense en su propia reacción ante este hecho. ¿Qué información le da sobre los va- públicos— en diferentes culturas. Entre los inuit (esquimales) de Groenlandia, por ejemplo,
lores de su sociedad? no existe la gran tradición de «sonreír en público» que se da en muchos lugares de Europa
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Occidental y Norteamérica. Esto no signifi- sentido las sociedades se están haciendo más diversas, más mullkuliurales. Como se des-
ca que los inuit sean distantes ii hoscos, cubrirá en el capitulo 9 («Raza, etnicidad y emigración»), procesos como la esclavitud, el
sino que, simplemente, sonreír a los desco- colonialismo, la guerra, la emigración y la globalización actual han hecho que las poblacio-
nocidos o intercambiar ctniíplidos con ellos nes se dispersen y se establezcan en nuevas áreas saltándose las fronteras. Así se produce la
no es una priktica habitual. Sin embargo, al aparición de sociedades que son conglotnerados cultinalcs, en las que la población se com-
extenderse la indusiiia del sector servicios pone de varios grupos de diversa procedencia cultural, étnica y lingüística. En las ciudades
en el país en los últimos años, los empresa- conicmporáncas conviven muchas comunidades subculturales; en el centro de Londres, por
rios han realizado esfuerzos por «inculcar» ejemplo, pueden encontrarse antillanos, pakistaníes, indios, bangladesíes, italianos, griegos
la sonrisa como valor cultural. Se cree que y chinos.
sonreír y mostrar ima actitud educada ante La idea de subcultiira no sólo designa a los grupos étnicos o lingüísticos que hay en
el cliente son prácticas esenciales para que una sociedad. También afecta a sectores de la población que se distinguen del resto de la
Un ejemplo de choque cultural entre Oriente y Oc- un negocio sea competitivo. Es más posible sociedad por sus pautas culturales. La idea de subcultura es muy amplia y puede incluir a
cidente: un perrito que en Europa recibiría las aten- que un cliente vuelva a un establecimiento
los naturistas, góticos, piratas informáticos, hippies, rastafaris, aficionados al hip-hop o se-
ciones de ün animal de compañía puede ser vendi- si se le recibe sonriendo y se le dice «que
do como manjar familiar en China. guidores de un equipo de ftitbol. Algunas personas pueden identificarse claramente con
tenga un buen día». Ahora, en muchos su- una determinada subcultura, mientras que otras se mueven sin problemas entre varias.
permercados de Groenlandia, a los depen- La cultura desempeña un importante papel en la perpetuación de los valores y normas
dientes se les enseñan técnicas para dar servicio con amabilidad medíante vídeos, ¡y los sociales, aunque también presenta grandes oportunidades para la creatividad y el cambio.
empleados de algunas cooperativas han llegado a ser enviados al extranjero para asistir a Las subculturas y las contraculturas —grupos que en gran medida rechazan los valores y
cursos de formación! La apertura de restaurantes de comida rápida como McDonald's ha las normas sociales preponderantes— pueden propugnar ideas alternativas a la cultura do-
introducido por primera vez un tipo de servicio de cuño occidental. A los empleados de minante. Los movimientos sociales, o grupos de personas que comparten una misma forma
esta cadena se les ha enseñado a dar la bienvenida a los clientes, a presentarse y a sonreír de vida, son poderosas fuerzas de cambio dentro de las sociedades. De este modo, las sub-
con profusión. Al principio, estos requisitos produjeron cierta incomodidad en los trabaja- culturas conceden a las personas la libertad de expresarse y de actuar en consonancia con
dores, para quienes este estilo resultaba falso y artificial. Sin embargo, con el tiempo, la sus opiniones, esperanzas y creencias.
idea de sonreír en ptíblico —al menos en el lugar de trabajo - ha llegado a aceptarse un
poco más.
El etnocentrismo

La diversidad cultural Cada cultura tiene sus propias pautas de comportamiento, que resultan extrañas para aque-
llos que proceden de otro ámbito cuhural. Sí usted ha viajado al extranjero, probablemente
No sólo vanan las creencias culturales de una cultura a otra. Los tipos de comportamiento le resulte familiar la sensación de encontrarse en una cultura nueva. Puede que ciertos as-
y de prácticas de los seres humanos también presentan una asombrosa variedad. Las for- pectos de la vida cotidiana que usted da por hechos inconscientemente en su propia cultura
mas de comportamiento aceptadas varían enormemente en cada cultura y, a menudo, con- no formen parte de la vida diaria en otras partes del mundo. Incluso en países que compar-
trastan de forma notable con lo que los occidentales consideran «normal». Por ejemplo, en ten el mismo idioma, los hábitos, costumbres y comportamientos cotidianos pueden ser
Occidente hoy en día se considera que los niños o niñas de doce o trece años son demasia- bastante diferentes. ¡La expresión shock cultural resulta muy apropiada! Con frecuencia, la
do jóvenes para casarse. Sin embargo, en algunas culturas, es normal acordar matrimonios gente se siente desorientada cuando se adentra en una nueva cultura. Esto se debe a que han
entre criaturas de esa edad. En Occidente comemos ostras y no gatitos o cachorros de pe- perdido los puntos de referencia familiares que les ayudan a comprender el mundo que les
rro, pero éstos son auténticos manjares en algunas partes del mundo. Los judíos no coitien rodea y aiín no han aprendido cómo manejarse en esa nueva cultura.
cerdo, mientras que los hindiíes sí lo hacen, aunque rechazan la carne de vaca. Para los oc- Las culturas pueden ser extremadamente difíciles de captar desde fuera. No podemos
cidentales, besarse es una manifestación normal del comportamiento sexual, pero en otras entender las prácticas y creencias al margen de las culturas de las que forman parte. Es un
muchas culturas se desconoce esta práctica o se considera repugnante. Todos estos rasgos presupuesto clave de la sociología el que una cultura ha de estudiarse a partir de sus pro-
diversos del comportamiento son aspectos de las amplias diferencias culturales que distin- pios significados y valores. Esta idea también se denomina relativismo cultural. Los so-
guen a unas sociedades de otras. ciólogos se esfuerzan, en la medida de lo posible, por evitar el etnocentrismo, que consiste
Las sociedades pequeñas, como las de cazadores y recolectores, suelen ser culturalmen- en juzgar otras culturas mediante la comparación con la propia. Dado que las culturas hu-
te uniformes. Algunas modernas, coirio Japón, han mantenido bastante su carácter mono- manas son tan variadas, no resulta sorprendente que a los que provienen de una de ellas les
cultural y se caracterizan por altos niveles de homogeneidad cultural. Sin embargo, en este resulte difícil aceptar las ideas o el comportamiento de los habitantes de otras.
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La música reggae
Es frecuente que los que saben de música popular distingan al escuchar una canción las in-
fluencias estilísticas que han ayudado a conformarla. Después de todo, cada estilo musical
representa una manera característica de combinar el ritmo, la melodía, la armonía y la letra.
Y aunque no hace falta ser un genio para percibir las diferencias que hay entre el grunge, el
rock duro, el tecno o el hip-hop, los músicos mezclan con frecuencia varios estilos al hacer
canciones. Identificar los componentes de tales combinaciones puede resultar difícil, pero
para los sociólogos culturales el esfuerzo suele merecer la pena. Lo habitual es que de cada
grupo social surja un estilo musical diferente, y estudiar cómo se combinan y funden los es-
tilos es una buena forma de mostrar gráficamente los contactos culturales que existen entre
los grupos.
Algunos sociólogos de la cultura han centrado su atención en la música reggae porque
ejemplifica el proceso de creación de nuevas formas musicales a partir de los contactos entre
diversos grupos sociales. Las raíces del reggae pueden situarse en África Occidental. En el si-
glo XVII muchas personas de esa región fueron esclavizadas por los colonizadores británicos y
fletadas hasta las Antillas para que trabajaran en las plantaciones de azúcar. Aunque los bri-
tánicos intentaron evitar que los esclavos tocaran música tradicional africana, por miedo a
que les sirviera como elemento aglutinante para la revuelta, los esclavos se las arreglaron bíues de los negros norteamericanos. Al final, esta combinación produjo el ska y, posterior-
para mantener viva su tradición percusiva, a veces integrándola con los estilos musicales eu- mente, a finales de los sesenta, el reggae, que se basa en un ritmo relativamente lento con
ropeos impuestos por sus dueños. En Jamaica, los tambores de uno de los grupos de escla- un bajo marcado y en historias que hablan de las privaciones en las zonas urbanas y del po-
vos, los burru, fueron abiertamente tolerados por los terratenientes esclavistas porque ayu- der de la conciencia social colectiva. Muchos artistas del reggae, como Bob Marley, han lo-
daban a mantener el ritmo del trabajo. La esclavitud fue finalmente abolida en Jamaica en grado éxito comercial, y hacia los años setenta este tipo de música se escuchaba por todo el
1834, pero la tradición de los tambores de los burru se mantuvo, incluso cuando muchos de mundo. En las décadas de 1980 y 1990, el reggae se fundió con el hip-hop (o rap) para pro-
sus hombres abandonaron las zonas rurales para emigrar a los barrios bajos de Kingston. ducir nuevos sonidos, como los que pueden escucharse en el trabajo de grupos como Wu-
Fue en estos arrabales donde comenzó a surgir la nueva religión que habría de ser crucial Tang Clan y los Fugees (Hebdige, 1997).
para el desarrollo del reggae. En 1930, en África, un hombre llamado Haile Selassie fue coro- La historia del reggae es, por tanto, la del contacto entre diferentes grupos sociales y la
nado emperador de Etiopía. Mientras que los que se oponían en todo el mundo al colonialis- de los significados —políticos, espirituales y personales— que tales grupos expresaban me-
mo europeo se alegraron de su acceso al trono, en las Antillas algunas personas comenzaron diante su música. La globalización ha hecho más intensos estos contactos. Ahora, por ejem-
a pensar que Selassie era un dios enviado a la tierra para conducir hacia la hbertad a los plo, un joven músico escandinavo puede crecer escuchando música producida por hombres y
oprimidos de África. Uno de los nombres de Selassie era el de «príncipe Ras Tafari» y tos an- mujeres de los sótanos del barrio londinense de Notting Hill y, a la vez, estar muy influido
tillanos que lo adoraban se hicieron llamar «rastafaris». Pronto surgió entre los burru el cul- por las interpretaciones de mariachis que se retransmiten en directo vía satélite desde Méxi-
to rastafari, y su música pasó a combinar el tipo de percusión de ese grupo con temas bíbli- co D. F. Si el número de contactos entre los grupos es un determinante crucial para el ritmo
cos alusivos a la opresión y la liberación. En la década de 1950, los músicos antillanos de la evolución musical, se puede pronosticar que, con el desarrollo del proceso de globali-
comenzaron a mezclar los ritmos y letras rastafaris con elementos de[ jazz y el rhythm and zación, habrá una auténtica profusión de nuevos estilos en los años venideros.

Aplicar el relativismo cultural —es decir, prescindir de creencias culturales propias y En los años siguientes a la retirada soviética de Afganistán, las luchas intestinas y la
arraigadas para examinar una situación según los criterios de otra cultura— es una práctica guerra civil se adueñaron de esta zona. Gran parte del país pasó a estar controlado por los
cargada de incertidumbres y desafíos. No sólo puede resultar difícil considerar las cosas lalibán, un grupo que pretendía construir una sociedad pura basada en principios islámicos.
desde un punto de vista completamente diferente, sino que a veces pueden plantearse in- Bajo el gobierno talibán, todos los aspectos de la vida de las mujeres afganas se vieron so-
quietantes cuestiones. ¿Acaso significa el relativismo cultural que todas las costumbres y metidos a estrictas normas, que afectaban a su forma de vestir, a sus movimientos en públi-
comportamientos son igualmente legítimos? ¿Hay ciertas reglas que todos los seres huma- co y a sus asuntos personales. Para salir de casa, las mujeres tenían que cubrirse de la cabe-
nos debamos respetar? Pensemos en el caso siguiente. za a los pies y ocultar su rostro tras una especie de malla. Perdieron el derecho a trabajar
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I lay :iniMUiles inferiores en la escala cvolulixa que son capaces de valerse por si mismos
poco después de nacer, con escasa o ninguna a\uüa de los ailuiíos. Sin embargo, los anima-
les superiores tienen que apiviulcr formas de coiiiportamicnio apropiadas; los jóvenes es-
tán en muchos casos totalmente indefensos cuando nacen y necesitan el cuidado de los ma-
yores. 1:1 bebé humano es el más indefenso de todos ellos, y no puede sobrevivir sin ayuda
lie un adulto, al menos durante sus primeros cuatro o cinco años de vida. En consecuencia,
la socialización es el proceso por el cual la criaiiua indefensa se va convirtiendo gradual-
mente en una persona consciente de sí misma, con conocimientos y diestra en las manifes-
taciones de la cultura en la que ha nacido. La socialización no es un tipo de «programación
cultural» por la cual el niño absorbe, de un modo pasivo, las influencias con las que entra
en contacto. Desde el momento en que nace, el niño tiene necesidades o exigencias que
afectan al comportamiento de los responsables de su cuidado: el bebé es mi ser activo des-
de el principio.
La socialización pone en contacto a las diferentes generaciones. El nacimiento de un
niño altera las vidas de aquellos que son responsables de su crianza, los cuales, a su vez,
experimentan un nuevo aprendizaje. La paternidad y la maternidad ligan normalmente las
actividades de los adultos a las de los niños para el resto de las vidas de unos y otros. Las
personas mayores siguen siendo padres cuando se convierten en abuelos, aunque, por su-
puesto, de este modo forjan una nueva serie de relaciones que conectan a las diferentes ge-
neraciones entre sí. Por lo tanto, hay que considerar la socialización como un proceso que
El vinculo entre la madre y el niño subyace en muchos de los procesos de socialización primaria, dando dura toda la vida y en el cual el comportamiento humano se ve constantemente configura-
lugar más tarde a agentes de socialización secundaria más formales, como las escuelas. do por las interacciones sociales. Permite que los individuos desarrollen su personalidad y
sus potencialidades, así como el aprendizaje y la realización de ajustes.
Los sociólogos señalan con frecuencia que la socialización tiene lugar durante dos gran-
fuera de casa y a la educación. Para muchos académicos musulmanes la versión de la sha- des fases, que afectan a diversos agentes de socialización: grupos o contextos sociales en
ha de los talibán es muy severa. A pesar de las críticas de la comunidad internacional y de los que tienen lugar procesos de socialización importantes. La socialización prímaha ocu-
enérgicas campañas de defensa de las mujeres afganas, los talibán sostenían que sus políti- rre en la etapa de bebé y en la infancia, y es el período de aprendizaje cultural más intenso.
cas hacia la mujer eran esenciales para la construcción de una sociedad casta en la que ellas Es el momento en el que niños y niñas aprenden a hablar y también las pautas básicas de
fueran totalmente respetadas y en la que se venerara su dignidad. comportamiento que constituyen los cimientos del aprendizaje posterior. La familia es el
¿Pueden ser aceptables las políticas de los talibán a principios del siglo xxi? No hay so- principal agente socializador durante esta fase. La socialización secundaría tiene lugar en
luciones sencillas para este dilema ni para otros muchos en los que las normas y valores una etapa posterior que va desde la última infancia hasta la época de madurez. Durante esta
culturales no coinciden. Por una parte, es importante resistirse a aplicar las propias reglas cul- fase, hay otros agentes de socialización que asumen la responsabilidad que antes tenía la
turales a personas que viven en contextos muy diferentes. Pero también resulta problemáti- familia. Las escuelas, los compañeros, las organizaciones, los medios de comunicación y,
co aceptar explicaciones culturales para situaciones que van en contra de valores y normas finalmente, el lugar de trabajo comienzan a convertirse en fuei^s só^íalizadoras para los
que se dan por sentados. El sociólogo debe evitar las reacciones instintivas y examinar las individuos. Las interacciones sociales que se dan en estos contextos ayudan a las personas
cuestiones complejas con cuidado, utilizando tantas perspectivas como sea posible. ¿-^prender los valores, las normas y las creencjas que componen las pautas de su cultura.

La socialización Los roles sociales

Como ya hemos señalado anteriormente, la cultura tiene que ver con los aspectos sociales Medianle„el proceso de socializacióniosjndiyiduos aprenden los rules sociales: expectati-
aprendidos, más que con los heredados. Al proceso mediante el cual los niños u otros nue- vas^s^jalmentejlefinidas^que sigue una persona en una determinada posición social. El rol
vos miembros de la sociedad aprenden la forma de vida de ésta se le denomina socializa- social de «médico», por ejemplo, comprende un conjunto de comportamientos que debe
ción, que es el principal canal de transmisión cultural a lo largo del tiempo y de las genera- cumplir cada uno de los facultativos, independientemente de cuáles sean sus opiniones o
ciones. perspectivas individuales. Como todos comparten este rol, es posible hablar en términos
60 ; , ; M . . 1 ' , ,:.: 61

generales de un comportamiento profesional médico, que eslá al margen de los individuos dimensiones que tiene la vida de una persona, .\unque esta diversidad de identidades socia-
concretos que ocupan cada uno de los puestos. les puede ser una posible causa de conflictos para los individuos, la mayona de ellos orga-
Para algunos sociólogos, sobre todo los relacionados con la escuela llincionalista, los ro- nizan el significado y la experiencia de sus \ idas en (orno a una idciuidad primaria que se
les sociales son componentes fijos y relalivamente inmutables que forman la cullura de una mantiene bastante estable en el tiempo y el espacio.
sociedad. Se consideran hechos sociales. Según este punto de vista, los individuos apren- Por lo tanto, las idoiiiidades sociales comportan una dimensión colectiva. Indican for-
den las expectativas que rodean las posiciones sociales en su cultura y, en general, las re- mas que tienen los individuos de ser «iguales» a los demás. Las identidades compartidas
presentan tal como han sido definidas. Los roles sociales no conllevan habilidad o creativi- -que se asientan en una serie de objetivos. \ alores y experiencias comunes— pueden
dad alguna, sino que son preceptivos porque contienen y dirigen el comportamiento del constituir una base importante para los mo\iinÍL'nlos sociales. Feministas, ecologistas, sin-
individuo. Mediante la socialización, los individuos interiorizan los roles sociales y apren- dicalistas y partidarios de movimientos fuiulamentalistas religiosos y/o nacionalistas son
den a ponerlos en práctica. ejemplos en los que se utiliza una identidad social compartida como poderosa fuente de
Sin embargo, esta idea es errónea. Sugiere que los individuos, en vez de crear o superar significado.
los roles, no hacen más que asumirlos. En realidad, la socialización es un proceso en el que Si las identidades sociales indican de qué manera los individuos pueden ser iguales a los
los seres humanos tienen un margen de actuación; no son sólo sujetos pasivos a la espera demás, la identidad personal {o del sujeto) es la que nos individualiza, puesto que hace
de instrucciones y programas. Los individuos llegan a comprender y asumir los roles socia- alusión al proceso de desarrollo personal mediante el cual formulamos un sentido propio
les a través de un continuo proceso de interacción social. de lo que somos y de nuestra relación con el mundo que nos rodea. La idea de identidad
personal está muy inlluida por la obra de los interaccionistas simbólicos. El trato constante
del individuo con el mundo exterior es lo que le ayuda a crear y a conformar su propia idea
La identidad del sujeto. El proceso de interacción entre éste y la sociedad ayuda a vincular los mundos
personal y público de un individuo. Aunque el entorno cultural y social es uno de los facto-
Los entornos culturales en los que nacemos y alcanzamos la madurez influyen en nuestro res que influye en la configuración de la propia identidad, la acción y la elección del indivi-
comportamiento, pero eso no significa que los seres humanos estemos privados de nuestra duo tienen una importancia capital.
individualidad o libre albedrío. Se podría pensar que simplemente nos acoplamos a unos Si rastreamos los cambios en la identidad personal que se han producido en el pa.so de
moldes preestablecidos que la sociedad tiene preparados para nosotros. Algunos sociólogos las sociedades tradicionales a las modernas, podemos observar el abandono de los factores
escriben sobre la socialización como si éste fuera el caso, pero tal punto de vista es funda- fijos y heredados que antes orientaban la formación de dicha identidad. Si en un determi-
mentalmente erróneo. El hecho de que desde el nacimiento hasta la muerte interactuemos nado momento las identidades de las personas se basaban en gran medida en su participa-
con otros condiciona, sin ninguna duda, nuestra personalidad, los valores en los que cree- ción en grandes grupos sociales, ligados por la clase o la nacionalidad, en la actualidad ta-
mos y el comportamiento que desarrollamos. Sin embargo, la socialización también es el les identidades son más polifacéticas y menos estables. Los procesos de desarrollo urbano,
origen de nuestra propia individualidad y libertad. En el curso de la socialización cada uno industrialización y quiebra de las formaciones sociales anteriores han debilitado el impacto
desarrolla un sentido de la identidad propio y la capacidad de pen.sar y actuar de forma in- de las reglas y convenciones heredadas. Ahora los individuos se mueven más social y geo-
dependiente. gráficamente. De este modo, las personas se han liberado de las comunidades tupidas y re-
El concepto de identidad sociológico es polifacético y se puede abordar de diversas ma- lativamente homogéneas del pasado, en las que unas pautas fijas pasaban de generación en
neras. En términos generales, la identidad tiene que ver con la idea que las personas se ha- generación. Se ha creado un espacio en el que otras fuentes de significado, como son el gé-
cen sobre quiénes son y sobre lo que tiene sentido para ellas. Estas interpretaciones se for- nero y la orientación sexual, pueden tener un mayor papel dentro de la propia identidad de
man en relación con ciertos atributos que tienen prioridad sobre otras fuentes de las personas.
significado. Entre las principales fuentes de identidad se encuentran el genero, la orienta- En el mundo actual disponemos de oportunidades sin precedentes para hacernos a noso-
ción sexual, la nacionalidad o la etnicidad y la clase social. Los sociólogos hablan con fre- tros mismos y crear nuestra propia identidad. Somos nuestro principal recurso para definir
cuencia de dos tipos de identidad: la social y la personal (o del sujeto), que son distintas quiénes somos, de dónde venimos y adonde vamos. Ahora que las referencias tradicionales
desde el punto de vista analítico, aunque estén estrechamente relacionadas entre si. La se han hecho menos esenciales, el mundo social aparece ante nosotros con una mareante
identidad social alude a las características que le atribuyen al individuo los demás. Pueden gama de opciones relacionadas con lo que se puede ser, cómo se puede vivir y qué se puede
considerarse indicadores que señalan quién es tal persona en un sentido fundamental. Al hacer, sin proporcionar mucha orientación sobre qué opción tomar. Las decisiones de nues-
mismo tiempo, ubican a esa persona en relación con los demás individuos que comparten tra vida cotidiana —que afectan a lo que nos ponemos, cómo nos comportamos y de qué
los mismos atributos. Ejemplos de identidad social pueden ser las categorías de estudiante, manera empleamos nuestro tiempo— nos ayudan a ser lo que somos. El mundo moderno
madre, abogado, católico, indigente, asiático, disléxico, casado, etc. Muchos individuos tie- nos obliga a encontramos a nosotros mismos. A través de nuestras capacidades como seres
nen identidades sociales que comprenden más de un atributo. Se puede ser a la vez madre, humanos conscientes de nosotros mismos creamos y recreamos constantemente nuestra
ingeniera, musulmana y concejala. Las identidades sociales múltiples reflejan las muchas identidad.
52 .11 63

Tipos de sociedad atin perviven en algunas parles del mundo, como unas pocas zonas áridas de África y las
selvas de líiasil o Nueva Guinea. Sin embargo, la mayoría han sido desti iiidas o absorbidas

Ik Los rasgos culluraics no suelen relacionarse


con las pautas generales de desarrollo so-
cial. lil nivel de culiiira niaicrial al que llega
una sociedad dada iiillüye en otros aspectos
del desarrollo cultural, aunque en modo al-
por la expansión de la cultura occidental, y las que han sobrevi\ ido no lienen muchas posi-
bilidades de permanecer intactas mucho más tiempo. En la actualidad, menos de un cuarto
de millón de personas en el mmuio subsiste mediaule la caza y la recolección (sólo el
0.(101% del total de la población mundial).
En comparación con otras sociedades más extensas - especialmente las modernas como
guno los detemune por completo. Por ejem- Gran Bretaña y los Estados Unidos—, en los grupos de cazadores y recolectores existen

1P plo, esto es fácil de ver en el ámbito tecno- pocas desigualdades. Apenas tienen interés en desarrollar una riqueza material que vaya
lógico. Gran parte de los aditamentos más allá de lo que precisan para satisfacer las necesidades más básicas. Sus principales pre-
culturales que caracterizan nuestra vida en ocupaciones se suelen centrar en los valores religiosos y en las actividades ceremoniales y
la actualidad —coches, teléfonos, ordena- rituales. Sus bienes materiales se limitan a armas de caza, herramientas para cavar y cons-
dores, agua corriente, luz eléctrica— de- truir, así como trampas y útiles de cocina. No existe, por tanto, mucha diferencia en el nú-
pende de innovaciones tecnológicas que se mero o el tipo de posesiones materiales entre los distintos miembros de la .sociedad; no hay
V,
han producido en épocas muy recientes de una división entre ricos y pobres. Las diferencias de posición o rango suelen limitarse a las
la historia humana. Algo similar puede de- de edad y sexo; los hombres son casi siempre los cazadores, mientras que las mujeres se
cirse de fases anteriores del desarrollo so- dedican a la recolección de semillas silvestres, a cocinar y a criar a los hijos. Sin embargo,
cial. Antes de que se pudieran fundir los esta división entre hombres y mujeres es muy importante, ya que los primeros suelen domi-
metales, por ejemplo, los bienes hablan de nar las actividades públicas y ceremoniales.
hacerse con materiales que se encontraban Los cazadores y recolectores son algo más que gentes <«)rimitivas» cuya forma de vida
La decoración del cuerpo puede constiluir ima po- carece por completo de interés para nosotros. Estudiar su cultura nos permite ver más cla-
derosa declaración de identidad personal, sin dejar en la naturaleza, como la madera o la pie-
de ser un indicador de una identidad social que los dra, lo cual limitaba de manera fundamental ramente que algunas de nuestras instituciones están lejos de ser rasgos «naturales» de la
demás pueden reconocer. el tipo de artículos que se podía construir. vida humana. Sin duda, no debemos idealizar las circunstancias en las que han vivido los
El desarrollo de la escritura es otro de los cazadores y recolectores, pero, a pesar de todo, la ausencia de guerras y de desigualdades
factores que ha tenido una profunda in- importantes basadas en la riqueza y el poder, así como el énfasis en la cooperación más que
fluencia en la configuración de las sociedades humanas. La escritura ha sido algo descono- en la competencia, nos recuerdan y en.señan que el mundo creado por la moderna civiliza-
cido durante gran parte de la historia, pero su aparición hizo posibles formas de organiza- ción industrial no es necesariamente sinónimo de «progreso».
ción social diferentes de las que habían existido con anterioridad.
A continuación nos ocupamos de los principales tipos de sociedad que han existido en el
pasado y que aijn pueden encontrarse en el mundo actual. Nos hemos acostumbrado en el Sociedades de pastores y agrarias
momento presente a sociedades que contienen a millones de personas y a que muchas de ellas
vivan hacinadas en las zonas urbanas. Pero durante gran parte de la historia, la tierra estuvo Hace unos veinte mil años ciertos grupos de cazadores y recolectores empezaron a dedicar-
mucho menos poblada que ahora, y el hecho de que la mayoría de los integrantes de ciertas se a la cría de animales domésticos y al cultivo de trozos fijos de tier ra como medio de su-
sociedades habiten en ciudades es algo que sólo ha comenzado a producirse en los i'iliimos pervivencia. Las sociedades de pastores son las que dependen principalmente de la gana-
cien años. Para comprender las formas sociales que existían ariles de la industrialización mo- dería domestica, mientras que las sociedades agrarias cultivan (practican la agricultura).
derna tenemos que recurrir a la dimensión histórica de la imaginación sociológica. Numerosas sociedades han combinado la economía de pastoreo con la agraria.
Los pastores, según sea el medio en el que viven, crían y guardan vacas, ovejas, cabras,
camellos o caballos. Hoy día siguen exi.stiendo numerosas sociedades de pastores, concen-
Un mundo que desaparece: las sociedades premodernas y su destino tradas principalmente en áreas de África, Oriente Medio y Asia Central. Estas sociedades
suelen encontrarse en regiones con extensas praderas, en desiertos o en las montañas. Di-
Cazadores y recolectores chas regiones no se prestan a una agricultura productiva pero sí pueden alimentar a diver-
sos tipos de ganado. Por lo general, las sociedades de pastores migran de un área a otra se-
Durante toda nuestra existencia en este planeta, a excepción de una mínima parte, los seres gún van cambiando las estaciones. En consonancia con sus hábitos nómadas, los habitantes
humanos han vivido en sociedades cazadoras y recolectoras. Estos grupos se ganan la de las sociedades de pastores no suelen acumular cuantiosas posesiones materiales, aunque
vida con la caza, la pesca y la recolección de plantas silvestres comestibles. Dichas culturas su modo de vida es, en este sentido, más complejo que el de los cazadores y recolectores.
64 • ,.:. . ••, . . •• 6 5

^"i};iira 2.1 Decadencia de las sociedades cazadoras y rccok-ctoras l!ii un momento dado los grupos de ca/adores y rccoicciorcs empezaron a sembrar sus
propios productos en vez de recolectar simplemente lo que crecía de forma silvestre. F.sla
práctica se utilizó por vez primera en lo que se conoce como «horticuluira», el cultivo de
10.000 a.n.e. pequeños huertos iiicdianle simples azadones o inslrumciuos para cavar. Al igual que el
'?f Población mundial 10 millones
Porcentaje de cazadores: 100
pastoreo, la horlicultura proporcionaba un suminislio de alimentos más seguro que la caza
o la recolección y permilia, por tanto, abastecer a comunidades más amplias. Al no ser nó-
madas, las culturas que vivían de la horticuluira podían acumular una mayor cantidad de
posesiones materiales que las coiminidades de cazadores y recolectores o las de pastores.

Civilizaciones no industriales o tradicionales

Aproximadamente desde el año 6000 a.n.e. tenemos pruebas de la existencia de sociedades


de mayores dimensiones que las hasta entonces conocidas y que contrastan en ciertos senti-
dos con los tipos anteriores (véase la figura 2.2). (En la actualidad muchos historiadores
prefieren utilizar a.n.e. —antes de nuestra era— y d.n.e. —después de nuestra era.) Estas
sociedades se basaban en el desarrollo urbano, presentaban desigualdades muy pronuncia-
das de riqueza y poder y estaban relacionadas con el dominio de reyes o emperadores. De-
bido al hecho de que conocieron la escritura y un florecimiento de la ciencia y el arte, se
las suele llamar civilizaciones.
Las primeras civilizaciones se desarrollaron en Oriente Medio, sobre todo en áreas flu-
viales fértiles. El Imperio chino data del año 2000 a.n.e., un momento en el que también
existían poderosos estados en los territorios que hoy ocupan India y Pakistán. Existió un

1.500 d.n.e.
Población mundial: 350 millones
Figura 2.2 Civilizaciones del mundo antiguo
Porcentaje de cazadores: 1,0

-^Wt^ Roma 400 a.n.e.-400 d.n.e.


irecia 800-400 a.n.e.

1960
Población mundial; 3.000 millones
Porcentaje de cazadores: 0,001

FUENTi;: Richard B. Lee e Irven de Vore (eds.): Man ihe Ihmier. Aldinc de Gr\iyter. 1968.
66 67

C u a d r o 2.1 Tipos de sociedades h u m a n a s p r c m o d e r n a s cierto número de estado.s tradicionales en Latinoaincricti. como el de los aztecas de Méxi-
co, el de los mayas de la península de Yucauin y el de los incas del l'crti.
I'ipo l'eiídilo 111 L'l c|iic cvislii'ioii Caractcristkas La mayoría de las civilizaciones tradicionales eran también nniK-rios; sus diiiiensiones
cían li uto de la conquista y de la incorporación de otros pueblos (Kautsky, I9S2). Asi ftie,
Sociedades de caza- Desde el 50.000 a.n.c. hasta la Se componen de pequeños grupos de personas por ejemplo, en la antigua China y en Roma. En su apogeo, en el siglo i d.n.e., el Imperio
dores y recolectores actualidad (ahora a punto de de- que se ganan el sustento mediante la caza, la romano se extendió desde las islas Británicas, eii el noroeste de liuropa, hasta más allá de
saparecer completamente). pesca y la recolección de plantas comestibles. Oriente Medio. LI Imperio chino, que duró más de dos mil años, hasta el umbral del siglo
Pocas desigualdades. pasado, cubria la mayor parle de la inmensa región de .^sia Oriental iicupada en la actuali-
dad por la China moderna.
Las diferencias de rango se limitan a las de
edad y sexo.
El mundo moderno: las sociedades industrializadas
Sociedades agrarias Desde el 12.000 a.n.e. hasta la Compuestas por pequeñas comunidades mra-
actualidad. Ahora la mayoría les, sin pueblos o ciudades.
¿Qué ha ocurrido para que se hayan destruido las formas de sociedad que dominaron la
fonnan parte de entidades poli- Su forma de vida es la agricultura, que suele historia hasta hace dos siglos? La respuesta, en una palabra, es la industrialización, término
ticas mayores y están perdiendo complementarse con la caza y la recolección. ya introducido en el capítulo I («¿Qué es la sociología?»). La iiiduslrlalización es el surgi-
su identidad diferenciada. »4' j • u j . i j miento de la producción mecánica, basada en el uso de fuentes de energía inanimada
Mas desigualdades que entre los cazadores y
(como el vapor o la electricidad). Las sociedades industrializadas (a veces denominadas
recolectores.
Gobernadas por jefes tribales. simplemente «modernas» o «desarrolladas») son completamente diferentes de cualquier
tipo de orden social previo y su desarrollo ha tenido consecuencias que se han extendido
Sociedades de pas- Desde el 12.000 a.n.e. hasta la Dependen del cuidado de animales domésti- mucho más allá de sus orígenes europeos.
tores actualidad. Hoy en día, la ma- eos para su subsistencia material. Incluso en las civilizaciones tradicionales más avanzadas, la mayoría de la población se
yoría forman parte de estados EI tamaño de los grupos varía desde unos po- dedicaba al trabajo de la tierra. El nivel relativamente bajo de desarrollo tecnológico sólo
mas grandes; su forma de vida ¡.^^^ cientos de personas hasta muchos miles. permitía a una pequeiia minoría quedar libre de las tareas rutinarias de la producción agrí-
tradicional se está perdiendo cola. Por el contrario, una de las características principales de las sociedades industrializa-
Se caracterizan por ciertas desigualdades. das actuales es que la gran inayoría de la población activa trabaja en fábricas, oficinas o
Gobernadas por jefes tribales o reyes gucrre- tiendas, en vez de en la agricultura (véase el cuadro 2.2). Además, más del 9 0 % de las per-
sonas vive en centros urbanos en los que se encuentran casi todos los trabajos y se crean
nuevas oportunidades de empleo. El tamaño de las grandes ciudades es mucho mayor que
Civilizacioncs no Desde el 6.000 a.n.e. hasta el s. Basadas principalmente en la agricultura. el de/los asentamientos urbanos de las civilizaciones tradicionales. En estas ciudades la
industriales xix. Todas las civilizaciones Existían algunas ciudades en las que se con- vidaísocial es más itnpersonal y anónima que antes y muchos de nuestros encuentros coti-
tradicionales han desaparecido. centraba el comercio y las manufacturas. dianos se producen con extraños y no con personas que conozcamos. Grandes organizacio-
De gran tamaño, algunas llegaban a tener mi- nes, como las corporaciones empresariales o los organismos gubernamentales, llegan a in-
llones de personas (aunque son pequeñas en fluir en la vida de casi t o d o s ' .
comparación con las sociedades industrializa- Otra de las características de las sociedades industrializadas se refiere a sus sistemas po-
das modernas). líticos, mucho más desarrollados y concentrados que las formas de gobierno de los estados
tradicionales, en las que las autoridades políticas (monarcas o emperadores) tenían poca in-
Aparato de gobierno bien diferenciado y en-
fluencia directa en las costumbres y hábitos de la mayor parte de sus siibditos, quienes vi-
cabezado por un rey o emperador.
vían en poblados bastante autosuficicntes. Con la industrialización se aceleraron el trans-
Hay desigualdades importantes entre las dife- porte y las comunicaciones, favoreciéndose así la creación de una comunidad «nacional»
rentes clases. más integrada.

El papel de las ciudades en el nuevo orden global se analiza en «Ciudades y globalización». p. 743.
68 69

Cuadro 2.2 Porcentaje de (rahajadorcs agrícolas en los países industrializados y en /.OM:IS como Norlcninciica, Auslralin y Nueva Zelanda, que oslaban habitadas únicamente
los no industrializados, 1998 por pequeñas comunitiadcs de cazadores y recolectores, los eiii<ipeos se convirtieron on la
mayoría de la población. En otras áreas, incluyendo la mayor parte de Asia, África y Suda-
País l'orci'iUajc (U' inaiKi di' iilira a^riciihi iiiérica, las poblaciones locales continuaron siendo mayoritarias.
Las sociedades pertenecientes al primero de estos tipos, entre ellas los Estados Unidos,
Sociedades no im/iislrUiüzadíis ,sc han industrializado. Las de la segunda categoría se encuentran por lo general en mi nivel
Nepal 91.1 de desarrollo iiuiusirial muy inferior y suelen denominarse sociedades en vias de desarro-
Ruanda 90,1 llo; en este grupo aparecen China, la hidia, la mayoría de los países africanos (como Nige-
Etiopia 88,3 ria, Ghana y Argelia) y muchos de Sudamérica (por ejemplo, Brasil. Perú y Venezuela).
Uganda 82,1 Dado que muchas de estas sociedades se encuciuran al sur de los Estados Unidos y de Eu-
Bangladesh 64,2 ropa, a mentido se alude a ellas como el Sur, en contraste con el Nurle, más rico e indus-
trializado.
Sociedades indiislriatizadas
Japón 6,2
Australia 5 El Primer, el Segundo y el Tercer Mundos
Alemania 3,8
Canadá 3,4 Puede que haya escuchado con frecuencia que se considera a los países en vías de desarro-
Estados Unidos 2,8 llo como integrantes del Tercer Mundo, concepto que, en su origen, reflejaba el contraste
Gran Bretaña 2 existente entre los tres principales tipos de sociedad de principios del siglo xx (véase la fi-
gura 2.3). Los países del Primer Mundo eran (y son) los países industrializados de Euro-
pa, los Estados Unidos, gran parte de Oceanía (Australia, Nueva Zelanda, Tasmania y Me-
Las sociedades industrializadas fueron los primeros estados-nación: comunidades polí- lanesia) y Japón. Casi todas las sociedades del Primer Mundo tienen sistemas de gobierno
ticas separadas por fronteras claramente delimitadas y no por las vagas áreas de demarca- multipartidistas y parlamentarios. La expresión Segundo Mundo denominaba a las socie-
ción que solían mediar entre los estados tradicionales. Los gobiernos nacionales disfrutan dades comunistas de lo que era entonces la Unión Soviética (URSS) y Europa Oriental, in-
de amplios poderes sobre numerosos aspectos de ia vida de los ciudadanos y desarrollan le- cluyendo Checoslovaquia, Polonia, Alemania Oriental y Hungría. Las sociedades del Se-
yes que se aplican a todos los que viven dentro de sus fronteras. Gran Bretaña, por ejemplo, gundo Mundo tenían economías centralizadas, que concedían un escaso papel a la
es un estado-nación, como lo son prácticamente todas las sociedades del mundo actual. propiedad privada o a la competencia entre empresas. También eran sistemas de partido
La aplicación de la tecnología industrial no se ha visto en modo alguno limitada a las único: el Partido Comuni.sta doníinaba tanto el sistema político como el económico. Si-
actividades pacíficas de desarrollo económico. Desde las fases iniciales de la industrializa- guiendo las enseñanzas de Marx (véase el capitulo 1, pp. 37-41), los líderes comunistas
ción los modernos procesos de producción han tenido aplicaciones militares, lo cual ha al- creyeron que un sistema de producción de propiedad colectiva resultaría más próspero que
terado radicalmente la forma de librar las guerras al crear armamento y formas de organi- el de libre mercado occidental.
zación militar mucho más avanzadas que las que poseían las culturas no industriales. La Durante unos setenta y cinco años la historia del mundo se vio afectada por la rivalidad
combinación entre mayor fuerza económica, cohesión política y poder militar explica la ex- entre la Unión Soviética y los países del Este de Europa, por un lado, y las sociedades capi-
pansión, aparentemente irresi.stible, de las formas de vida occidentales por todo el mundo talistas occidentales y Japón, por otro. Esta situación de confrontación armada permanente
durante los dos liUimos siglos. se denominó Guerra Fría, porque no se producían encuentros bélicos que enfrentaran di-
rectamente a los dos bandos. Era una especie de pulso militar en el que las dos partes esta-
ban siempre preparadas para ir a la guerra pero no lo hacían. Hoy día esta rivalidad ya no
El desarrollo global existe y, con el fin de la Guerra Fría y la desintegración del comunismo en la antigua
URSS y el Este de Europa, el Segundo Mundo, en realidad, ha desaparecido (véase el capí-
Desde el siglo xvii hasta comienzos del xx los países occidentales fundaron colonias en tulo 14, «Gobierno y política»). Rusia y las sociedades que antes .se consideraban Segundo
numerosas áreas previamente ocupadas por sociedades tradicionales, y emplearon su mayor Mundo están hoy en día realizando su transición hacia un sistema competitivo de mercado
fuerza militar allí donde se consideró oportuno. Aunque prácticamente todas esas colonias como el de los países occidentales. También están intentando constituir instituciones políti-
han conseguido hoy su independencia, el colonialismo fue un proceso crucial en la trans- cas democráticas, basándose en modelos de Occidente.
formación del mapa social y cultural del globo, tal como hoy lo conocemos. En el capítulo
anterior ya mencionamos el colonialismo, al aludir al desarrollo del comercio de café. En
70 -• .u- _ 71

El mundo en vías de desarrollo na países de reciente industriali/.ación (NIC en sus siglas inglesas), y entre ellos se en-
cuentran Brasil y México en América Latina, junio a Corea del Sur, Singapur y Taiwán en
Muchas sociedades que se encuentran en vias de desarrollo están ubicadas en áreas de Asia Oriental. Las tasas de crecimiento económico de los NIC más boyantes son varias ve-
Asia, África y Sudamcrica que tuvieron gobiernos coloniales. Unas pocas áreas coloniza- ces las de la mayoría de las economías industriales occidentales. En algunos casos, los paí-
das lograron pronto su independencia, como Haiti, que se convirtió en la primera república ses de reciente industrialización han logrado niveles de rciUa per cápita prácticamente igua-
negra independiente en enero de 1804. Las colonias españolas de América del Sur alcanza- les a los de las naciones desarrolladas más pobres.
ron su libertad en 1810 y Brasil se libró del control portugués en 1822. Sin embargo, la Hasta finales de los noventa, los NIC de Asia Oriental luvierou los niveles más sosteni-
mayoría de las naciones del inundo que está en vías de desarrollo no lograron su indepen- dos de prosperidad económica. La exportación de productos manufaclurados, sobre todo a
dencia hasta después de la Segunda Guerra Mundial, a menudo después de sangrientas lu- los países desarrollados, contribuyó al rápido crecimiento económico de los llamados «ti-
chas anticoloniales. Así fue, por ejemplo, en la India, varios paí.scs asiáticos (como Birma- gres asiáticos». Los NIC de esta zona de Asia también se caracterizaban por unos elevados
nia, Malasia y Singapur) y africanos (incluyendo, por ejemplo, Kenia, Nigeria, Zaire, niveles de inversión, tanto interiores como exteriores. La producción de acero de Corea del
Tanzania y Argelia). Sur había crecido rápidamente y sus astilleros e indu.strias electrónicas estaban entre las
Aunque haya pueblos que vivan de forma tradicional en los países que están en vias de principales del mundo. Singapur se estaba convirtiendo en el principal centro financiero y
desarrollo, la vida en estas naciones está muy alejada de las primeras manifestaciones de la comercial del sudeste asiático. Taiwán tenía una importante presencia en la industria manu-
sociedad tradicional. Sus sistemas políticos siguen modelos establecidos por primera vez facturera y en la electrónica.
en Occidente, es decir, son estados-nación. Aunque la mayoría de la población todavía vive Entre 1997-1998 las economías de Asia Oriental se vieron desestabili/adas por el esta-
en áreas rurales, muchas de estas sociedades están experimentando un rápido desarrollo ur- llido de una crisis financiera global que se extendió con gran velocidad y virulencia por
bano. A pesar de que la agricultura sigue siendo la principal actividad económica, ahora es esta zona, superando también sus limites. A pesar de este revés, el desarrollo económico de
frecuente que se cultive para los mercados mundiales y no para el consumo local. Los paí- los NIC de Asia Oriental ha mejorado la calidad de vida de millones de personas de la re-
ses en vias de desarrollo no son sólo sociedades que se «han quedado rezagadas» respecto gión. Los niveles de pobreza y las tasas de mortalidad infantil se han reducido, al tiempo
a las áreas más industrializadas. En gran medida se han desarrollado a partir del contacto que ha aumentado la esperanza de vida.
con la industrialización occidental, que ha socavado los sistemas tradicionales anteriores. El desarrollo de las economías asiáticas y latinoamericanas podría parecer de poca im-
Las condiciones de vida en las zonas más pobres de estas sociedades no sólo no han me- portancia para la vida de los ciudadanos de Gran Bretaña o los Estados Unidos, por ejem-
jorado, sino que se han deteriorado en los últimos años. Se calcula que al comenzar el siglo plo. Pero no es así. En la actualidad, las naciones están atrapadas en una economía global,
XXI vivían en la más absoluta pobreza mil doscientos millones de personas, la gran mayoría de modo que los acontecimientos que ocurren en otras partes del mundo tienen efectos y
en los países en vías de desarrollo. Unos tres mil millones —casi la mitad de la población consecuencias inmediatas en el resto. Por ejemplo, el desarrollo de las manufacturas de
mundial— sólo vive con dos dólares al día. Los pobres del mundo se concentran en el sur y acero en Asia Oriental ha afectado directamente al Reino Unido, cuya cuota de mercado en
este de Asia (véase la figura 2.4), en África y en Latinoamérica, aunque existen importan- la producción de ese metal se ha reducido considerablemente en las tres últimas décadas.
tes diferencias de una zona a otra. Por ejemplo, el nivel de pobreza en Asia Oriental y en el Del mismo modo, la reciente crisis financiera que comenzó en esa zona hizo más volátiles
Pacífico se ha reducido durante la última década, mientras que ha aumentado en las nacio- los mercados financieros del mundo y de.sestabilizó economías que parecían bastante sóli-
nes del África subsahariana. Entre 1987 y 1998 el número de personas que vivía con un das. Finalmente, el crecimiento de los NIC está alterando la división tradicional entre el
solo dólar al día en esta región pasó de 220 millones a 290 (World Bank, 2000). También «Norte» y el «Sur» antes mencionada. Las relaciones políticas y económicas ya no pueden
se ha registrado un aumento considerable de la pobreza en algunas zonas del sur de Asia, categorizarse a partir del simple modelo que separa a las sociedades del «Primer» y «Ter-
América Latina y el Caribe. Muchos países del mundo también sufren serias crisis finan- cer» Mundos. Los procesos de globalización, que analizaremos en detalle en el capitulo 3
cieras a causa de sus deudas. Con frecuencia, el pago de los intereses de los préstamos a («Un mundo en cambio»), están generando esquemas de poder y privilegio mucho más
instituciones extranjeras puede suponer una cantidad superior a la que la mayoría de los go- complejos que los predominantes hace un siglo.
biernos invierte en sanidad, asistencia social y educación.

El cambio social
Los países de reciente industrialización
Los seres humanos han existido sobre la tierra aproximadamente desde hace medio millón
El mundo en vías de desarrollo no es una unidad, y, si bien la mayoría de los países que lo de años. La agricultura, la base necesaria para el mantenimiento de asentamientos estables,
componen está muy retrasada económicamente respecto a las sociedades occidentales, al- sólo tiene unos doce mil años de antigüedad. Las civilizaciones no tienen más de seis mil
gunos se han embarcado con éxito en un proceso de desarrollo industrial y han registrado años. Si pensáramos que toda la existencia humana hasta el momento ha durado el equiva-
un crecimiento económico espectacular en las últimas tres décadas. A veces se les denomi- lente a un día, la agricultura habría aparecido a las 11:56 de la noche y las civilizaciones a
r,o(.niiL 73

•'igura 2.3 Los tres iiiiindos

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74 "ioliijil'V' 75

Figura 2.4 Pobreza en cada un;« de las zonas en vías de desarrollo C uadro 2.3 Las sociedades del mundo contemporáneo

Pei'ioilo do

ttiíWt!!! ri|)o cxis(oiKÍ;i Caraclerisliiüs

nripnt,il Sociedades Desde el siglo Se basan en la piKiiueción indusnial y i;enoralnicnle en el iihrc nior-
dcl l'ilnicr xvni hasla hoy. cado.
1^""''" La mayoría de la |iolilación vive en ceñiros urbanos, poeos se dedi-
/ M I 1 1 ^ I I V II II can a las actividades agrícolas.
Iniporlanles desigualdades de clase, aunque menos acu.sadas que en
los estados tradicionales.
Comunidades poliiicas o estados-nación diferenciados, entre ellos
América Latina
y el Caribe
^ LLÍ tttíí!tíftíl;^S los países occidentales. Japón. Australia y Nueva Zelanda.

Sociedades Desde principios Se basan en la industria, pero el sistema económico es de planifica-


I del Segundo del siglo XX (des- ción centralizada.
l-y Mundo pués de la Revo-
Caái figura representa lOnillones
de peisonds que viven con 1 dólar
(1985. P.P.A) al día o menos.
I- Asia Meridional

^ .^
^ lución rusa de
1917) hasta prin-
Una pequeña parte de la población trabaja en la agriculliira; la ma-
yoría vive en centros urbanos.
Subsisten diferencias de clase importantes.
cipios de los años
Comunidades políticas o estados-nación diferenciados.
FUENTE: Banco Mundial. World Developmenl Reporl I99IÍ-¡<J99,0\(OTA Universiiy l>res.s, 1998, p. 118. noventa.
Hasta 1989 este grupo se componía de la Unión Soviética y de
Europa del Este, pero importantes cambios políticos y sociales co-
menzaron a transformar estos países en sistemas de economía de
las 11:57. ¡El desarrollo de las sociedades modernas sólo se pondría en marcha a las 11 ;59 increado, según el modelo de las sociedades del Primer Mundo.
y 30 segundos! Sin embargo, en esos últimos treinta segundos de la jornada humana quizá
se hayan registrado más cambios que en todas las horas previas. Sociedades Desde el siglo La mayoría de la población trabaja en la agricultura, y utiliza méto-
Como hemos visto, las formas de vida y las instituciones sociales que caracterizan al en vías de xviii (general- dos de producción tradicionales.
mundo contemporáneo son radicalmente diferentes incluso de las del pasado reciente. Du- desarrollo mente como áreas Parte de la producción agrícola se vende en los mercados mundiales.
rante un período de no más de dos o tres siglos —una brizna de minuto en el contexto de la (del «Tercer colonizadas) has- Algunos tienen economías de increado; otros, planificación cen-
hi.storia humana— la vida social de los seres humanos se ha visto arrancada de los tipos de Mundo») ta el presente.
tralizada.
orden social en los que la gente había vivido durante miles de años. ¿Cómo explican los so- Comunidades políticas o estados-nación diferenciados, entre ellos
ciólogos los procesos de cambio que han transformado la forma de vida de los seres huma- China, la India y la mayoría de los países africanos y sudamericanos.
nos? En lo que queda de este capítulo nos ocuparemos de los intentos que se han hecho por
interpretar las pautas de cambio que han afectado al conjunto de la historia humana; poste- Países de re- Desde los años Sociedades antes en vías de desarrollo ahora se basan en la produc-
riormente, pensaremos por qué el período moderno debe asociarse con cambios tan especí- ciente indus- setenta hasta hoy. ción industrial y, en general, en el libre mercado.
ficos, profundos y rápidos. trialización La mayoría de la población vive en centros urbanos, y pocos traba-
El cambio social es dificil de definir, porque, en cierto sentido, todo está cambiando jan en la agricultura.
continuamente. Cada día es nuevo; cada momento es un nuevo instante en el tiempo. El fi- Importantes desigualdades de clase, más acusadas que en las socie-
lósofo griego Heráclito señaló que una persona no podía bañarse dos veces en el mismo río. dades del Primer Mundo.
La segunda vez el río es diferente, ya que el agua fluye y la persona también ha cambiado Los ingresos per cápita son considerablemente menores que los de
de una forma sutil. Aunque, hasta cierto punto, esta observación sea correcta, si queremos las sociedades del Primer Mundo.
decir normalmente que se trata del mismo río y que es la misma persona la que entra en él Entre estos países se incluye Hong Kong, Corea del Sur, Singapur.
en dos ocasiones diferentes. Hay suficiente continuidad en la configuración o forma del río Taiwán, Brasil y México.
y en la constitución física y la personalidad de la persona que se moja como para que poda-
mos decir que ambos son «el mismo», a pesar de los cambios que tienen lugar.
76 77

Identificar cambios significativos supone poner de manifiesto hasta qué punto se han Con lodo, la influencia directa del medio aiiibicnic sobre el cambio social no es muy
producido alteraciones en la esiiuclwa .siiimiccnic de un objeto o de una situación durante grande. Las personas suelen poder dcsarmllar uiKi considerable capacidad productiva inclu-
un período de tiempo, bn el caso de las sociedades humanas, para delernúiiar hasta_gué so cu áreas relativamente inhóspitas. Esto es asi. por ejemplo, en Alaska, cuyos habitantes
punto y de qué manera un sistenia ^^tá eii [iroceso^ de cambio tenemos que mostrar en qué han logrado extraer los recursos petrolíferos > minerales a pesar de las duras condiciones
medida se han producido modificacioncs^njas instituciones jiinclamcnlalcs durante un j)e-_ naUíiales del enlomo. Por el coiur;irio, las sociedades de cazadores y recolectores solían vi-
ríodo dado. En toda explicación de un cambio también hay que exponer jo que permanece. vir en zonas muy fértiles sin dedicarse a la ganadería o a la agricuhura.
estable, como punto de referencia con el que calibrar las alteraciones. Incluso en un mundo
que se mueve tan rápido como el actual existen conliiuiidades con el pasado lejano. I'or
ejemplo, los grandes sistemas religiosos, como el cristianismo o el islam, conservan víncu- La organización política
los con ideas y prácticas iniciadas hace unos dos mil años. Sin embargo, es evidente que la
mayoría de las instituciones de las sociedades modernas cambian de forma más rápida que Un segundo factor que influye considerablemente en el cambio social es el tipo de organi-
las de las tradicionales. zación política. Por ejemplo, en las sociedades de cazadores y recolectores esta influencia
es miiiima, ya que no hay autoridades políticas que puedan mo\'ilizar a la comunidad. Sin
embargo, en el resto de las sociedades, la existencia de organismos políticos diferenciados
Influencias sobre el cambio social —jefes, señores, reyes y gobiernos— influye de modo considerable en el curso del desarro-
llo. Los sistemas políticos no .son, como creía Marx, expresión directa de la organización
En los últimos dos siglos, ha habido teóricos que han intentado desarrollar una teoría gene- económica subyacente, ya que pueden existir tipos de orden político ba.stante diferentes que
ral que explicara la naturaleza del cambio social. Sin embargo, ningún planteamiento mo- tengan un sistema de producción similar. Ha habido, por ejemplo, sociedades basadas en el
nocausal puede explicar la diversidad del desarrollo social humano, que va desde las socie- capitalismo industrial que han tenido sistemas políticos autoritarios (como la Alemania
dades de cazadores y recolectores hasta los complejísimos sistemas actuales, pasando por nazi y Sudáfrica bajo el régimen del apanheid). mientras que otras con este orden econó-
las sociedades de pastores y las civilizaciones tradicionales. Sin embargo, sí podemos iden- mico .son mucho más democráticas (por ejemplo, los Estados Unidos, Gran Bretaña o Sue-
tificar los factores que han influido de forma persistente en el cambio social: el medio físi- cia).
cp, la organización política y los factores culturales. El poder militar desempeñó un papel fundamental en el establecimiento de la mayoría de
los estados tradicionales y determinó igualmente su pervivencia o expansión. Sin embargo,
la relación entre nivel de producción y fuerza militar también es indirecta. Por ejemplo, un
El medio físico gobernante puede optar por canalizar sus recursos hacia el desarrollo militar aunque esto
suponga el empobrecimiento de la mayoría de la población, como ha ocurrido en Corea del
El medio físico suele influir en el desarrollo de las organizaciones sociales humanas. Don- Norte bajo los gobiernos de Kim II Sung y de su hijo Kim Jong II.
de mejor se aprecia este factor es en las circunstancias medioambientales más extremas,
donde las personas deben organizar su forma de vida en función de las condiciones clima-
tológicas. Los habitantes de las regiones polares desarrollan, necesariamente, hábitos y Los factores culturales
prácticas diferentes de las de quienes viven en áreas subtropicales. Las personas que habi-
tan en Alaska, donde los inviernos son largos y fríos, suelen seguir unas pautas de vida so- La tercera gran influencia sobre el cambio social es la de los factores culturales, entre los
cial diferentes de las de los que viven en los países mediterráneos, mucho más cálidos. En que se incluyen la religión, los sistemas de comunicación y el liderazgo. La religión puede
Alaska se pasa más tiempo a cubierto y, salvo durante el corto período de verano, hay que ser una fuerza conservadora o innovadora en la vida social (véase el capítulo 17, «Reli-
planificar muy cuidadosamente las actividades al aire libre, porque el medio es hostil. gión»), Algunas creencias y prácticas religiosas han supuesto un freno para las transforma-
Unas condiciones físicas menos extremas también pueden afectar a la sociedad. Los ciones, haciendo hincapié .sobre todo en la necesidad de respetar los valores y rituales tradi-
aborígenes de Australia nunca han dejado de ser cazadores y recolectores, ya que su conti- cionales. Sin embargo, como subrayó Max Weber, las convicciones religiosas tienen a
nente apenas tenía plantas autóctonas que pudieran cultivarse de forma regular o animales menudo un papel movilizador a favor del cambio social.
susceptibles de ser domesticados con el fin de desarrollar la ganadería. La mayoría de las Una influencia cultural especialmente importante que afecta a la naturaleza y el ritmo
civilizaciones primigenias se desarrolló en zonas en las que había mucha tierra fértil, como, del cambio es la de los sistemas de comunicación. La invención de la escritura, por ejem-
por ejemplo, en los deltas de los ríos. También son importantes factores como la facilidad plo, hizo posible que se mantuvieran archivos, que se incrementara así el control de los re-
de las comunicaciones y la disponibilidad de rutas marítimas: las sociedades que están ais- cursos materiales y que se desarrollaran organizaciones a gran escala. Además, la escritura
ladas de las demás por cadenas montañosas, selvas o desiertos intransitables suelen mante- alteró la percepción que tenían las personas de la relación entre pa.sado, presente y futuro.
nerse relativamente inalteradas durante largos períodos de tiempo. Las sociedades que escriben mantienen un registro de los acontecimientos del pasado y sa-
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on que tienen una historia. Comprender la historia puede favorecer el sentimiento de que cación como la radio y la televisión. Como hemos visto, eslos sistemas electrónicos han ge-
\is1e un movimiento general o una linea de desarrollo en el comporlamiciilo de una socie- nerado transformaciones políticas en los últimos años y han llegado a configurar nuestra
ad y, por tanto, las personas pueden pariicipar activamente en el progreso de esta. forma de pensar y sentir el inundo.
Bajo el epígrafe general de factores culuiiales también habría que siuiar el liclerazga. En
i historia del mundo los líderes individuales han tenido una enorme iiilluencia. Sólo tene-
los que pensar en las grandes figuras religiosas (como Jesús), en los dirigentes políticos y Influencias políticas
lilitares (corno JLIIÍO César) o en los innovadores cientificos o filosóficos (como Isaac
Jewton) para darnos cuenta de que ha sido así. Un líder capaz de impulsar políticas diná- El segundo gran tipo de iiinucncia sobre el cambio en la época coniemporánea es la evolu-
licas, de hacerse con un apoyo masivo o de cambiar radicalmente las formas de pensar ción política. La lucha eniie las naciones para e.vtender su poder, incrementar su riqueza y
reexistentes puede derribar el poder establecido. triunfar militarmente sobre sus competidores ha sido una vigorosa fuente de transformacio-
Sin embargo, los individuos sólo pueden alcanzar posiciones de liderazgo y ser eficaces nes durante los dos o tres últimos siglos. En las ci\ ilizacioncs tradicionales, el cambio polí-
n lo que hacen si existen condiciones sociales favorables. Por ejemplo, Adolf Hitler logró tico se limitaba normalmente a las élites. Una familia aristocrática, por ejemplo, reemplaza-
omar el poder en Alemania en los años treinta en parte por las tensiones y crisis que asola- ba a otra como gobernante, mientras que para la mayoría de la población la vida proseguía
ban el país en aquel momento. Si esas circunstancias no se hubieran dado, probablemente relativamente inmutable. No es así en los sistemas políticos contemporáneos, en los que las
labria seguido siendo una oscura figura dentro de una facción política minoritaria. Lo mis- actividades de los líderes políticos y de los funcionarios del Estado influyen con.stantemen-
no puede decirse que ocurrió en fecha posterior con Mahatma Gandhi, el famoso líder pa- te sobre las vidas de la masa de la población. Tanto interna como externamente, la toma de
ifista indio del período posterior a la Segunda Guerra Mundial. Gandhi logró asegurarse decisiones políticas promueve y dirige el cambio social en mayor medida que en épocas an-
le que se produciría la independencia de su país del dominio británico porque la guerra y teriores.
>tros acontecimientos habían sacudido las instituciones coloniales de la India. Sin duda, el desarrollo político de los dos o tres últimos siglos ha influido en el cambio
económico tanto como éste lo ha hecho en la política. Los gobiernos tienen ahora un papel
primordial en el estimulo y, en ocasiones, en el retraso del crecimiento económico, y en to-
:l cambio en la época contemporánea das las sociedades industriales se registra un elevado nivel de intervención estatal en la pro-
ducción, siendo el gobierno, con mucho, el mayor empleador.
,Cuál es la razón de que en los últimos dos siglos, el período de la modernidad, se haya El poder militar y la guerra han tenido también una importancia decisiva. La fuerza militar
isistido a una aceleración tan tremenda en la velocidad del cambio social? Éste es un tema de las naciones occidentales a partir del siglo xvii permitió a éstas influir en todas las partes
nuy complejo, pero no es difícil indicar algunos de los factores implicados. No resulta sor- del globo y dio un respaldo clave a la difusión internacional de su forma de vida. En el siglo
)rendente que éstos puedan categorizarse con criterios semejantes a los de los factores que XX los efectos de las dos guerras mundiales han sido profundos, y entre ellos se cuenta la de-
lan influido en el cambio social a lo largo de la historia, aunque para analizarlos haya que vastación de muchos países, la cual condujo, después de la Segunda Guerra Mundial, a pro-
>ubsumir la influencia del entorno físico en la importancia global de los factores económi- cesos de recon.strucción que alumbraron grandes cambios institucionales, por ejemplo, en
cos. Alemania y en Japón. Incluso los estados vencedores —como Gran Bretaña— sufrieron
grandes transformaciones internas por el impacto de la guerra en la economía.

Influencias económicas
Influencias culturales
La industria moderna se diferencia de manera fundamental de los sistemas productivos an-
teriores porque supone una constante expansión de la producción y una acumulación de la Entre los factores culturales que han influido en los procesos de cambio social de la época
riqueza siempre creciente. En los sistemas económicos tradicionales los niveles de produc- contemporánea, tanto el desarrollo de la ciencia como la secularización del pensamiento
ción eran bastante estáticos, ya que se ajustaban a necesidades habituales y acostumbradas. han contribuido a su carácter critico e innovador. Ya no se da por hecho que las costumbres
El capitalismo impulsa constantemente la revisión de la tecnología productiva, proceso ha- o los hábitos sean aceptables simplemente por tener la autoridad de la tradición. Antes al
cia el que se va atrayendo a la ciencia. El ritmo de innovación tecnológica que ha fomenta- contrario, nuestra forma de vida precisa cada vez más de un fundamento «racional». Por
do la industria moderna es muchísimo mayor que el de cualquier orden económico previo. ejemplo, el diseño de un hospital no debe basarse principalmente en gustos tradicionales,
El impacto de la ciencia y la tecnología sobre nuestra forma de vida puede achacarse sino que hay que tener en cuenta su capacidad para servir a los propósitos de un centro sa-
principalmente a factores económicos, pero también rebasa esta esfera. La ciencia y la tec- nitario, es decir, cuidar eficazmente de los enfermos.
nología iníluyen en los factores políticos y culturales y también son influidos por ellos. Por Además de nuestra/Ó/VÍÍÍ; de pensar, también ha cambiado el contenido de las ideas. En
ejemplo, el desarrollo científico y tecnológico ayudó a crear modernos medios de comuni- general, los ideales de mejora personal, libertad, igualdad y participación democrática son
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•reaciones de los dos o tres últimos siglos y han servido de catalizadores en procesos do 5. La identidad tiene que ver con la interprciación que las personas tienen de qiucnes
aiiibio político y social de largo alcance, entre los que se incluyen las revoluciones. Kstos son y de lo que tiene sentido para ellas. La idciuidad social describe las características
denles no pueden \incularse a la tradición, sino que más bien indican una revisión cons- que atribuyen los demás a un individuo. Esta atribución suele basarse en los grupos
anie de las formas de vida, en busca de mejoras para el ser humano. Aunque se desarrolla- sociales —como el de hombres, asiáticos o católicos— a los que se considera que
iin inicialmcnte en Occidente, tales ideales se han hecho realmente universales en su apli- pertenece tal individuo y que determinan en qué medida es igual a otros. La identi-
;ación, favoreciendo el cambio en la mayoría de las regiones del mundo. dad personal, o del sujeto, nos individualiza, puesto que alude al proceso de desarro-
llo personal mediante el cual formulamos un sentido propio de lo que somos y de
nuestra relación con el mundo que nos rodea.
lonclusión 6. Una sociedad es un conjunto de interrelaciones que pone en contacto a los individuos
y los une. Se pueden distinguir diversos tipos de sociedades premodernas. En las de
^os cambios que se están produciendo en el mundo actual hacen a todas las culturas y cazadores y recolectores la población vi\ ia de la recolección de plantas y de la caza
iociedades más intcrdependientes que nunca. Al acelerarse el ritmo del cambio, lo que de animales. Las sociedades de pastores son aquellas en las que la cría de animales
)curre en un determinado punto del mundo puede afectar directamente a personas de domésticos proporciona el principal medio de vida, mientras que las agrarias depen-
)tros lugares. Ahora vivimos mucho más en el «patio trasero de los demás» que en ante- den del cultivo de terrenos fijos. Las de mayores dimensiones, más desarrolladas y
iores generaciones, en parte por las nuevas formas de comunicación electrónica que ya urbanas forman las civilizaciones tradicionales.
temos mencionado. El sistema global no es sólo un entorno dentro del que determinadas 7. En las sociedades industrializadas la producción industrial se convierte en la base
iociedades —como Gran Bretaña— se desarrollan y transforman. Las conexiones socia- principal de la economía. La mayoría de la población vive en áreas urbanas y hay or-
,es, políticas y económicas que rebasan las fronteras nacionales condicionan de manera ganizaciones de gran envergadura que influyen en la vida de casi todos. Las civiliza-
decisiva el destino de quienes viven dentro de cada una de ellas. Esta creciente interde- ciones industriales constituyeron los primeros estados-nación, comunidades políticas
aendencia de la sociedad mundial se aborda en el siguiente capítulo, «Un mundo en que se diferencian de las demás mediante fronteras claramente delimitadas.
:;ambio». 8. El desarrollo de las sociedades industriales y la expansión de Occidente condujeron a
la conquista de numerosas zonas del mundo, y el proceso colonizador alteró de modo
radical sistemas sociales y culturas muy arraigadas.
Puntos fundatnentales 9. Los países industrializados de Occidente, junto a Japón, Australia y Nueva Zelanda,
han pasado a considerarse el Primer Mundo, o mundo desarrollado. El Segundo Mun-
1.El concepto de cultura es uno de los más importantes en sociología. La cultura tiene do lo formaban las sociedades industrializadas regidas por los regímenes comunistas
que ver con las formas de vida de los miembros de una sociedad o de sus grupos. de la antigua Unión Soviética y de Europa Oriental. Desde el final de la Guerra Fría,
Comprende el arte, la literatura y la pintura, pero va mucho más allá. Por ejemplo, un período de permanente confrontación armada entre los países del Primer Mundo y
otros elementos de la cultura son la forma de vestir de las personas, sus costumbres, los del Segundo, éste ha desaparecido.
pautas laborales y ceremonias religiosas. 10. A los países que estuvieron colonizados y que están en un nivel de desarrollo inferior
2. Los valores son ideas abstractas que definen lo que se considera importante, valioso y se les denoinina Tercer Mundo, o mundo en vías de desarrollo. Gran parte de la po-
deseable dentro de una cultura dada. Las normas son reglas de comportamiento que blación de la tierra vive en estas zonas. Los países de reciente industrialización son
reflejan o encarnan los valores de una cultura. Valores y normas funcionan de forma los que, estando en vías de desarrollo, se han embarcado en un proceso de industriali-
conjunta dentro de su entorno. Estos dos elementos están muy enraizados, pero pue- zación y han experimentado un rápido crecimiento económico.
den cambiar con el tiempo. 11. El período contemporáneo, que va desde el siglo xviii hasta el presente, ha presen-
3. Las creencias y prácticas culturales son muy diversas. El etnocenlrismo es la práctica ciado una extraordinaria aceleración de los procesos de cambio. Probablemente, du-
que consiste en juzgar otras culturas mediante la comparación con la propia. Los so- rante este período —que es un tramo minúsculo de la historia humana— hayan teni-
ciólogos intentan utilizar el relativismo cultural, es decir, estudiar una cultura a partir do lugar más transformaciones profundas que en toda la existencia previa de la
de sus propios significados y valores. humanidad.
4. Los seres humanos aprenden las características culturales mediante el proceso de so- 12. Ninguna teoría que se base en un «único factor» puede explicar todos los cambios so-
cialización. Los agentes de la socialización son los grupos o contextos sociales en los ciales. Se pueden distinguir varias inlluencias importantes sobre el cambio, y una de
que tienen lugar procesos de socialización importantes. La socialización infantil es el ellas es la adaptación al entorno material. Además, se pueden mencionar el medio fí-
proceso por el cual el bebé indefenso, mediante el contacto con otros seres humanos, sico, la organización política y los factores culturales.
se va haciendo poco a poco un ser consciente de si mismo, una persona informada y 13. Entre los factores importantes que ínlluyen en el cambio social contemporáneo se en-
alguien versado en las pautas de una determinada cultura. cuentran la expansión del capitalismo industrial, el desarrollo de los estados-nación
^l •...U..:;;^
centralizados, la iiKUistriali/ación de ia guerra y la aparición de la ciencia y de las for-
mas de pensamiento «critico». 3. Un mundo en cambio
Cuiístiones para una posterior reflexión

1. ¿Tiene cada sociedad una única cultura?


2. ¿En qué .se diferencia la socialización del adoctrínamicnio o del lavado de cerebro?
3. ¿Qué relación existe entre nuestra identidad personal y las identidades sociales?
4. ¿Qué importancia tiene la socialización primaria en sociedades complejas que cam-
bian con rapidez?
5. ¿Qué es lo que detiene el desarrollo del Tercer Mundo?
6. ¿Hasta qué punto son importantes los «grandes líderes» para los procesos de cambio
social?

Lecturas complementarias

Ruth Benedict (1946): Pallenis ofCullure, Nueva York, Mentor Books.


Brian M. Fagan (1992): Peopte ofthe Earth, Londres, HarperCollins.
Lcslie Holmes(l996): Posl-Communism: An Inímduclion, Cambridge, Polity. Usted podría pensar que su supermercado no tiene mucha importancia para el estudio de la
sociología, pero, como aprendimos en el capitulo I, los sociólogos buscan con frecuencia
ideas sobre el mundo social en los lugares más insospechados. El supermercado es un lugar
Enlaces en Internet
que puede decirnos mucho sobre ciertos fenómenos sociales de gran interés para los soció-
logos a comienzos del siglo XXI, como son las rápidas pautas de cambio social y la profun-
Sobre las culturas del mundo antiguo
dización de la sociedad global.
hllp://eawc.evansvil¡e.edu
La próxima vez que vaya al supermercado, preste atención a la gran cantidad de produc-
tos que ve expuestos en los anaqueles. Si, como tantas otras personas, empieza su compra
Library of Congress Country Studies
en la zona de productos frescos, lo más probable es que encuentre pinas de Hawai, pomelos
http://lcweh2.loc.gov/frd/cs/cshome.html de Israel, manzanas de Sudáfríca y aguacates de España. Bien podría ser que en el siguien-
te pasillo descubriera un amplio surtido de currys y especias para platos indios, una profu-
Rural History Centre
sa selección de ingredientes para preparar comidas de Oriente Medio como el cuscús y el
www.rdg.ac.uk/Inslits/im/rural/hisi.him/ falafel y latas de leche de coco para cocinar al modo tailandés. Al seguir haciendo la com-
pra, fíjese en los cafés de Kenia, Indonesia y Colombia, en el cordero de Nueva Zelanda y
en las botellas de vino argentino y chileno. Si echa un vistazo a un paquete de galletas o a
una tableta de chocolate, podrá darse cuenta de que los ingredientes aparecen en ocho o
diez idiomas.
¿Qué dimensiones sociológicas tiene esta excursión tan breve por un supermercado?
Como vimos al analizar la sociología del café (véase el capitulo 1, «¿Qué es la sociolo-
gía?»), no podemos separar nuestras acciones en el ámbito local de los grandes ámbitos so-
ciales que se extienden por el globo. La enorme diversidad de productos que nos hemos
acostumbrado a ver en los supermercados occidentales depende de complejos lazos econó-
micos y sociales que vinculan a países y personas de todo el mundo. También reflejan pro-
cesos de cambio social a gran escala que han hecho que diferentes partes de ese mundo es-
décadas se ha registrado un enorme aumento de la cantidad y variedad de los productos que
están a la venta en los supermercados. Éstos aumentan su tamaño para dar cabida al mayoi
surtido de bienes disponibles. Las barreras para el comercio internacional han ido cayendo
a un rilnio constante, abriendo los mercados a una gama de productos más amplia. En se-
gundo lugar, los artículos de su supermercado se han cultivado o producido en más de cien
países diferentes. En los años anteriores resultaba casi imposible, por razones prácticas.
transportar muchos productos, sobre todo los perecederos, a través de largas distancias.
En tercer lugar, algunos de los productos que en la actualidad tienen más aceptación en
su supermercado —como los «alimentos étnicos» antes mcncionado.s— eran relativamente
desconocidos en su área no hace mucho tiempo. Una de las explicaciones que se pueden
dar a este fenómeno se encuentra en las pautas de emigración global, que producen socie-
dades culturalmente diversas y también nuevos gustos. Finalmente, muchos de los produc-
tos ordinarios que usted encuentra en su supermercado ahora se distribuyen simultánea-
mente a muchos países, en vez de enviarse a determinados mercados nacionales. Las
etiquetas de los productos reflejan esta nueva diversidad geográfica; con frecuencia, las
instrucciones y los ingredientes están escritos en varios idiomas, con el fin de que sean ac-
cesibles a consumidores de diversos países.
La globalización está cambiando el aspecto del nnmdo y nuestra forma de mirarlo. Al
adoptar una perspectiva global, nos hacemos más conscientes de nuestras conexiones con
personas de otras sociedades. También nos damos más cuenta de los muchos problemas a
los que se enfrenta el mundo a comienzos del siglo xxi. La perspectiva global nos hace ver
El mundo que nos ofrece la globalización en el expositor de un supcrnicrcado: la gente ya no tiene que es- con iTiás claridad que el hecho de que aumenten nuestros lazos con el resto del mundo .su-
perar a que llegue la estación de las frutas y verduras de su propio país.
pone que nuestras acciones tienen consecuencias para los demás y que los problemas del
mundo también nos afectan. En este capitulo analizaremos con bastante detalle el concepto
de globalización: sus causas, dimensiones y posibles consecuencias. Como la globalización
ten interrelacionadas. El planeta en el que vivimos hoy día nos hace ser mucho más inter- se compone de un conjunto de procesos impredeeibics, resulta difícil controlarla y da lugar
dependientes de lo que hemos sido nunca, incluso de personas que están a miles de kilóme- a nuevos riesgos que nos afectan a todos. En gran parte de este texto se verá cómo se entre-
tros de distancia. lazan estos dos temas que van siempre unidos: la rapidez de los cambios y el riesgo; en los
Estas conexiones entre lo loca! y lo global son bastante nuevas para la historia humana. apartados siguientes le presentaremos algunos de los tnélodos que utilizan los sociólogos
Se han acelerado en los últimos treinta o cuarenta años como resultado de los notables para estudiar nuestro cambiante mundo.
avances en materia de comunicación, tecnologías de la información y transporte. El desa-
rrollo de aviones a reacción, de grandes y rápidos buques portacoiitcncdores y de otras ve-
loces formas de desplazamiento ha hecho posible el transporte continuo de personas y bie- Dimensiones de la globalización
nes por el mundo. Y nuestro sistema global de comunicaciones vía satélite, instalado no
hace más de treinta años, ha facilitado el establecimiento de contactos instantáneos entre Probablemente haya escuchado muchas referencias a la globalización, aunque ni siquiera
los individuos. e.sté del todo seguro de saber lo que significa. En los últimos años, el concepto de globali-
Los .sociólogos utilizan el término globalización para aludir a estos procesos que están zación ha comenzado a utilizarse frecuentemente en debates políticos y empresariales, asi
intensificando las relaciones sociales y la interdependencia a escala planetaria. Es un fenó- como en los medios de comunicación. Hace una década, este término era relativamente
meno social de enormes consecuencias, y muchas de ellas serán analizadas en el curso de desconocido. Por globalización se entiende el hecho de que cada vez es más cierto que vi-
este libro. La globalización no debería considerarse únicamente como el desarrollo de unas vimos en «un solo mundo», de manera que los individuos, grupos y naciones se hacen más
redes mundiales, de unos sistemas sociales y económicos que se encuentran tremendamen- inlerdependienles.
te alejados de nuestras preocupaciones individuales. También es un fenómeno local que nos La globalización suele presentarse únicamente como un fenómeno económico. Se da
afecta a todos en la vida cotidiana. mucha importancia al papel que tienen las corporaciones multinacionales, cuyas enormes
Para ilustrar este punto vamos a volver al supermercado. Las consecuencias de la globa- operaciones cruzan las fronteras de los países, influyendo en los procesos de producción
lización se reflejan de diversas maneras en sus expositores. En primer lugar, en las últimas global y en la distribución internacional del trabajo. Otros apuntan a la integración elec-
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ción lelefómca tradicional, que dependía de señales analógicas transmitidas a través de


alambres y cables con la ayuda de cambios cruzados mecánicos, ha sido sustituida por sis-
temas integrados en los que se comprimen y irasmiten grandes caniidadcs de información
mediante tecnología digital. El uso del cable se ha hecho más eficiente y más barato; el de-
sarrollo del de fibra óptica ha extendido enormemente el número de canales que puede
transmitirse. Mientras que los antiguos cables transatlánticos tendidos en los años cincuen-
ta no tenían capacidad más que para cien rutas sonoras, hacia 1997 un único cable tran.so-
ceánico podía transmitir unas 600.000 conversaciones (Held y otros, 1999). La proHfcra-
ción de los .satélites de comunicación, que comenzó en la década de los sesenta, también ha
sido crucial para la expansión de las comunicaciones internacionales. Hoy día funciona una
red de más de 200 satélites para facilitar el tras\ase de información por lodo el globo.
El impacto de estas tecnologías ha sido asombroso. En los países que cuentan con infra-
estructuras de telecomunicaciones muy desarrolladas, los hogares y oficinas disponen aho-
ra de múltiples vínculos con el mundo exterior, entre ellos el teléfono (fijo —de línea te-
rrestre— o móvil), el fax, la televisión digital o por cable, el correo electrónico c Internet.
Este último sistema ha resultado ser la herramienta para la comunicación que más rápida-
iiiente ha crecido en la historia: unos 140 millones de personas de todo el mundo lo estaban
utilizando a mediados de 1998. Para el 2001 se proyectaba que más de 700 millones estu-
vieran conectadas.
Estas tecnologías facilitan la «compresión» del tiempo y del espacio: dos individuos que
Con sólo pulsar el ratón, estas dos jóvenes de un Internet café de Bangalon; puodc charlar con sus amigos estén situados en lados opuestos del planeta —en Tokio y Londres, por ejemplo— no sólo
de Gran Bretaña a través de un chai: un encuentro en tiempo «real» en un lugar que también lo es, pero de podrán mantener una conversación en «tiempo real», sino que también podrán enviarse do-
forma «virtual». cumentos e imágenes con la ayuda de satélites. El uso generalizado de Internet y de los te-

trónica de los mercados financieros y al enorme volumen de los flujos de capital, ambos Figura 3.1 La multiplicación de los aparatos de televisión y de los teléfonos en las
elementos de carácter global. Además, otros se centran en el alcance sin precedentes del regiones del mundo, 1985-1995, y la explosión de las comunicaciones en
comercio mundial, que afecta a una multiplicidad de bienes y servicios nunca vista hasta línea
ahora.
Aunque las fuerzas económicas son parte fundamental de la globalización, no sería a) Hay más gente viendo b) hablando por teléfono c) y comunicándose
acertado indicar que son las únicas que la producen. La globalización se crea por la conjun- la televisión... en línea
ción de una serie de factores políticos, sociales, culturales y económicos. Sobre todo, se ha íAsid Oriental
visto impulsada por el desarrollo de unas tecnologías de la información y de la comunica- • América Latina
ción que han intensificado la velocidad y el alcance de las interacciones que establecen las y el Caribe
personas por todo el mundo. Como sencillo ejemplo, piense en la líltima copa mundial de Sudeste asiático
f y el Pacifico
fútbol. A través de los vínculos de televisión globales, algunos partidos fueron contempla- 'Mundo árabe
dos por más de dos mil millones de personas de todo el planeta.

^ A s i a Meridional
África Asia Meridional
Factores que contribuyen a la globalización Subsahariana África
Subsahariana

La explosión registrada en las comunicaciones globales se ha visto facilitada por algunos 1980 1985 1990 1995
importantes avances tecnológicos y por otros relativos a la infraestructura de telecomunica-
ciones del mundo. Después de la Segunda Guerra Mundial se registró una profunda trans- FUENTR: datos del Banco Mundial, tomados de UNDP, Human Develapnwni Repon, Oxford Universily Press, 1999.
formación del alcance e intensidad de los flujos de las telecomunicaciones. La comunica- p. 26.
88 Hy;. : i i t i . . j ¡ . ! 89

Cuadro i.\ Desigualdades en la inrraestructura y el uso de las telecomunicaciones za. se lian reestructurado para adoptar un carácici más tlcxiblc y menos jerárquico (véase el
a nivel global, 1995 capitulo 12, «Las organizaciones iiiodcnias»). Las piácticas de producción y las pautas or-
ganizaiívas se h;in llexibilizado, la asociación cune diversas fiínuis se ha hecho habitual y
Población Lincas básicas Teléfonos Faxes Ordenadores Llamadas Llamadas la participación en las redes de distribución mundiales se ha convenido en una parte esen-
(en millones) porcada 100 móviles (en miles) (en miles) efecliiadas* recibidas* cial de los negocios, dentro de un mercado global que cambia rápidamente.
habilanles (en miles)

C'liiiiü 1.201 - 3 3.629 270 2.600 533 551 Causas del auge de la globalización
Krancia 58.1 56 1.379 1.200 9.300 2.804 2.959
Alemania 81.9 49 3.500 1.447 13.500 5.244 3.881 Los cambios políticos
India 929.3 1,3 135 50 1.000 341 806
Japón 125,1 49 10.204 6.000 19.000 1.638 1.140 Detrás de la globalización actual se encuentran ciertas inllucncias que operan como fuerzas
Suecia 8.8 68 2.025 s. dalos 1.700 900 s. datos impulsoras. Una de las más significativas es el derrumbamiento del comunismo de tipo so-
Gran Bretaña 58.5 s. datos 5.737 s. datos 10.900 4.016 4.021 viético, producido en una serie de espectaculares revoluciones que tuvieron lugar en Euro-
Estados Unidos 263.1 63 33.786 14.052 86.300 15.623 7.010 pa Oriental en 1989 y que culminaron con la disolución de la propia Unión Soviética en
1991 (véase el capítulo 2, «Cultura y sociedad»). Desde la caída del comunismo, los países
* Millones de minutos de tráfico leleionico. del antiguo «bloque» soviético —entre ellos Rusia, Ucrania, Polonia, Hungría, la República
FUENTE: D. Held y otros, 1999. Global Transformations. Polity; adaptado de G. Slaplc (cd.), 1996, Telegeography, In-
ternational Instilute of Communications. Checa, los estados bálticos, las naciones del Cáucaso y Asia Central, y muchos otros- • es-
tán acercándose a sistemas políticos y económicos de cuño occidental. Ya no están aislados
de la comunidad global, sino que se están integrando en ella. Esta evolución ha supuesto el
léfonos móviles está acentuando y acelerando los procesos de globalización; a través de es- fin del sistema que existió durante la Guerra Fría, en el que los países del «Primer Mundo»
tas tecnologías, la gente está cada vez más intcrconectada, y así ocurre en lugares que antes se hallaban apartados de los del «Segundo Mundo». La caída del comunismo ha apresura-
estaban aislados o contaban con un mal servicio de comunicaciones tradicionales (véase la do los procesos de globalización, pero también habría que vería como el resultado de esa
figura 3.1). Aunque la infraestructura de telecomunicaciones no se haya desarrollado de misma globalización. Al final, los países de economía centralizada y el control ideológico
manera uniforme por el mundo (véanse el cuadro 3.1 y la figura 3.2), un número creciente y cultural de las autoridades políticas comunistas no pudieron sobrevivir en una época con
de naciones puede ahora acceder a las redes de comunicación internacionales de un modo medios de comunicación globales y una economía mundial electrónicamente integrada.
que antes era imposible. Un segundo factor importante que conduce a la intensificación de la globalización es el
La globalización también se está viendo impulsada por la integración de la economía crecimiento de formas de gobierno internacionales y regionales. Las Naciones Unidas y la
mundial. En contraste con épocas anteriores, la base de la economía global ya no es princi- Unión Europea son los ejemplos más llamativos de unas organizaciones internacionales
palmente agrícola o industrial, sino que cada vez está más dominada por actividades «in- que reúnen a los estados-nación en foros políticos comunes. Mientras que en la ONU los
grávidas» e intangibles (Quah, 1999). Dicha economía ingrávida es aquella en la que los países se asocian a título individual, en la UE, que constituye un ejemplo pionero de enti-
productos se basan en la información, como es el caso de los programas, medios de comu- dad política transnacional, los estados miembros ceden parte de su soberanía nacional. Los
nicación y productos para el entretenimiento en formato electrónico, así como de los servi- gobiernos de cada uno de ellos están ligados por directivas, reglamentos y sentencias judi-
cios que ofrecen en Internet. Este nuevo contexto económico ha sido descrito utilizando di- ciales emitidos por sus organismos comunes, pero su participación en la unión regional
versas denominaciones, entre ellas las de «sociedad posindustrial», «sociedad de la también les reporta beneficios económicos, sociales y políticos.
información» y economía del conocimiento, que quizá sea la más habitual hoy en día (véa- Finalmente, la globalización está siendo impulsada por las organizaciones interguberna-
se el capítulo 13, «El trabajo y la vida económica»). La aparición de la economía del cono- mentales (OIG) y por las no gubernamentales (ONG) de tipo internacional. Aunque estos
cimiento se ha vinculado con el desarrollo de una amplia base de consumidores que, dies- términos le resulten nuevos, las ideas que hay detrás de ellos probablemente le sean fami-
tros desde el punto de vista tecnológico, incorporan con entusiasmo a su vida cotidiana los liares. Una organización inlergubernamental es una entidad establecida por los gobiernos
nuevos avances informáticos y los que tienen que ver con el entretenimiento y las teleco- participantes y a la que se otorga la responsabilidad de regular o supervisar un determinado
municaciones. ámbito de actividad cuyo alcance es internacional El primer organismo de ese tipo, la
El propio funcionamiento de la economía global refleja los cambios que han tenido lu- Unión Telegráfica Internacional, se fundó en 1865. Desde entonces, se ha creado un gran
gar en la era de la información. Ahora, muchos aspectos económicos funcionan a través de número de organismos similares, con el fin de regular cuestiones que van desde la aviación
redes que rebasan los límites nacionales en vez de detenerse ante ellos (Castells, 1996). Las civil o la radiodifusión hasta la gestión de los residuos peligrosos. En 1909 existían 37 OIG
pequeñas y grandes empresas, con el fin de ser competitivas en un contexto que se globali- para regular asuntos internacionales; en 1996 había 260 (Held y otros, 1999).
90 Sot' )i' 91

F'if;ura 3.2 Llamadas telefónicas inleriiacionüics (iiiiiuilos por persona y día), 1995 ••¡gura 3.3 Kl aumento del núniero de or<;anl/aciones no gubei iianieiilHles
inlernac ¡Olíales, 19(19-1993
rSui/a 247

•«f-Bélgica

Cunada

•Estados Unidos

•Australia 1964 1993

FUI.NTL: Commission on Gldbal Govemaiice, 199.S. Tomado de UNDP, Human Davch/mu-ni Repon. Oxfoid Uiiiver-
sity Press, 1999.

- • - Hungría
-
•*j-Costa Rica
-•-Japón dios de comunicación llevan noticias, imágenes e información a nuestros hogares, vincu-
••-Chile lándolos directa y continuamente con el mundo exterior. Algunos de los acontecimientos
-*r Sudáfrica
Menos de cinco minutos más apasionantes de los últimos quince años —como la caída del Muro de Berlín, la vio-
Tailandia 4
Colombia 3
lenta ofensiva contra las protestas democráticas en la plaza china de Tiananmen, la elección
Egipto 2 de Nelson Mándela como presidente de Sudáfrica, la muerte de la princesa Diana y los de-
Federación Rusa 2
Benín 1 vastadores terremotos de Turquía— los han venido presentando los medios de comunica-
Gitana 1 ción ante un público realmente global. Esos acontecimientos, junto a otros miles menos es-
Pakistán 1
pectaculares, han producido una reorientación del pensamiento de las personas, que ha
Como su nombre indica, las ONG internacionales se diferencian de las interguberna- dejado de centrarse en la perspectiva del estado-nación para situarse en un escenario glo-
mentales porque no están vinculadas a los gobiernos, puesto que son organizaciones inde- bal. Hoy en día, los individuos son más conscientes de lo interconectados que están con los
pendientes que trabajan junto a los organismos gubernamentales en la elaboración de poli- demás, y ahora resulta más probable que antes que se identifiquen con problemas y proce-
ticas y ocupándose de problemas internacionales. Algunas de las ONG internacionales más sos que afectan a todo el planeta.
conocidas —como Greenpeace, el Fondo Mundial para la Protección de la Naturaleza Este desplazamiento hacia una perspectiva global tiene dos importantes dimensiones. En
(WWF), la Red de Medio Ambiente Global, Médicos sin Fronteras, la Cruz Roja y Amnis- primer lugar, como miembros de una única comunidad planetaria, los seres humanos perci-
tía Internacional— participan en la solución de problemas medioambientales y labores de ben cada vez con más claridad que la responsabilidad social no se detiene ante las fronteras
ayuda humanitaria. Pero las actividades de miles de grupos menores también vinculan a los nacionales, sino que se extiende más allá de ellas. Los desastres e injusticias que sufren
países y comunidades (véase la figura 3.3). personas del otro lado del orbe no sólo son desgracias que hay que soportar, sino que cons-
tituyen áreas de acción e intervención legítimas. Se está con.solidando la idea de que la co-
munidad internacional tiene la obligación de actuar en situaciones de crisis para proteger el
Los flujos de información bienestar físico o los derechos humanos de personas cuyas vidas están amenazadas. En el
caso de los desastres naturales, tales intervenciones se manifiestan en forma de ayuda hu-
Hemos visto de qué manera la expansión de las tecnologías de la información ha aumenta- manitaria y asistencia técnica. En los últimos años, los terremotos de Armenia y Turquía,
do las posibilidades de contacto entre las personas de todo el globo. También ha facilitado las riadas de Mozambique, el hambre en África y los huracanes de América Central han
el flujo de información sobre gente y acontecimientos de lugares lejanos. Cada día, los me- sido puntos en los que .se ha concentrado la asistencia global.
92 93

También lian aumentado en fechas recientes ganloscos complejos internacionales cuyas opcraciiincs entrecruzan el globo. Algunas de
las llamadas a la intervención en casos de las muliinacionales más grandes son conocidas oii lodo el mundo: Coca-Cola, General Mo-
guerra, coiiHicto étnico y violación de los tors, Colgate-Palmolive, Kodak, Mitsubishi y otras muchas. Las muliinacionales, aunque
derechos humanos, aunque tales moviliza- tengan una clara base nacional, están orientadas a mercados y ganancias de carácter global.
ciones resultan más problemáticas que las Estas empresas ocupan un lugar primordial en el proceso de globalización económica:
ocasionadas por los desastres naturales. Sin realizan dos tercios del comercio mundial, son cruciales en la difusión de las nuevas tecno-
embargo, en los casos de la Guerra del Ciol- logías por el orbe y también actores de primera categoría en los principales mercados finan-
fo de 1991 y de los violentos contlictos en cieros internacionales. Como ha señalado un obser\ador, son «los ejes de la economía con-
la antigua Yugoslavia (Bosnia y Kosovo), temporánea mundial» (lleld y otros, 1999: 282). Hay unas 400 multinacionales que en 1996
para muchas personas que pensaban que ha- facturaron más de 10.000 millones de dólares, mientras que en ese año sólo había 10 países
bía que defender los derechos humanos y la que pudieran presumir de tener un producto nacional bruto que alcanzara por lo menos esa
soberanía nacional la intervención militar cifra. Dicho de otro modo, las principales muliinacionales del mundo son más grandes, des-
estaba justificada. de el punto de vista económico, que la inayoría de los países (véase el cuadro 3.2).
En segundo lugar, una perspectiva global
supone que las personas, a la hora de forjar
su propia identidad, miran cada vez más ha- C u a d r o 3.2 Valor de las ventas de las principales nnillínacionalcs en relación con el
cia lugares que no son el estado-nación. P N B de d e t e r m i n a d o s países, 1997
Éste es un fenómeno que los procesos de
globalización producen tanto como acele- País o miilllnacinnal PNB o (ota! de ventas
ran. En diversas partes del mundo las iden- (en miles de millones de dólares)
tidades culturales locales están experimen-
General Motors 164
tando una poderosa recuperación, en una
Tailandia 154
época en la que el control tradicional del es-
Noruega 153
tado-nación está sufriendo una profunda
Aunque su emplazamiento sea remoto, este abori- Ford Motor 147
transfomiaeión. En Europa, por ejemplo, es
gen australiano no deja de estar conectado a la cul- Mitsui & Co. 145
tura global, bien sea mediante el teléfono o a través muy probable que los habitantes de Escocia Arabia Saudí 140
de su interés y del de otros por sus propios dere- y del País Vasco se identifiquen, respectiva-
Mitsubishi 140
chos humanos. mente, como escoceses o vascos — o , sim-
Polonia 136
plemente, como europeos— más que como
Itochu 136
británicos o españoles, en cada caso. El es-
Sudáfrica 129
tado-nación como fuente de identidad está desvaneciéndose en muchas áreas, a medida que
Royal Dulch/Grupo Shell 128
las transformaciones políticas que tienen lugar en los niveles regional y global van relajan-
Marubcni 124
do la relación de las personas con los estados en los que viven '.
Grecia 123
Sumitonio 119
Exxon 117
Las corporaciones multinacionales
Toyota Motor 109
Almacenes Wal-Mart 105
Entre los muchos factores económicos que impulsan la globalización, el papel de las cor-
Malasia 98
poraciones multinacionales es especialmente importante. Son compañías que producen
Israel 98
bienes o coincrcializan servicios en más de un país. Pueden ser firmas relativamente pe-
Colombia 96
queñas, con una o dos fábricas fuera del país en el que tienen su base de operaciones, o gi-
Venezuela 87
Filipinas 82

Para más información sobre las teorías do! nacionalismo y la nación, consúltese en el capitulo 14 el epí- FUENTE: t'orhes Magazine. 1998; tomado de UN Developmi-m Programnic, Human Dcvehpment Repon, Oxford Uni-
grafe «Los movimientos nacionalistas», p. 564. i versily l'ress. 1999. p. 32.
94 ,. t d - Miijitili) -.-" . ..üi.Ji 95

Las corporaciones nuiliinacionalcs se convirtieron en un fenómeno global en los años Los «escépticos»
posteriores a la Segiimla Guerra Mundial. En los primeros tiempos de la po.sguerra la ex-
pansión provino de empresas radicadas en los Estados Unidos, pero en los años setenta las Algunos pensadores señakín que la idea do globalización ha sido «sobrevalorada»: que en
europeas y japonesas también comenzaron a invertir en el extranjero. A finales de los el debate sobre este asunto hay mucha palabrería acerca de un fenómeno que no es nuevo.
ochenta y en los noventa, las mullinacionales se expandieron de forma espectacular con el En el debate sobre la globalización, los «escépticos» creen que los actuales niveles de inter-
establecimiento de tres poderosos mercados regionales: Europa (con el mercado único), la dependencia económica si tienen precedentes. Señalando estadísticas del comercio mundial
región asiática del Pacífico (con la Declaración de Osaka, que garantizaba la existencia de y la inversión en el siglo Xix, afirman que la globalización actual sólo se diferencia de la
un comercio libre y abierto para el 2010) y Norteamérica (con el NAFTA, acuerdo de libre del pasado en la intensidad de la interacción que se da entre las naciones.
comercio entre Estados Unidos, Canadá y México). Desde finales de la década de 1990, los Los escépticos aceptan que puede que ahora haya más contacto entre los países que en
países de otras áreas también han eliminado las restricciones a la inversión extranjera. Al épocas anteriores, pero, para ellos, la eeononiia del mundo actual no está lo suficienteinen-
finalizar el siglo xx, en el mundo había pocas economías que estuvieran fuera del alcance le integrada como para ser considerada auténticamente globalizada. Esto se debe a que el
de las multinacionales. En la última década, éstas han sido especialmente activas en la ex- grueso de las actividades comerciales tiene lugar dentro de tres conjuntos regionales: Euro-
pansión de sus operaciones en los países en vías de desarrollo y en las sociedades de la an- pa, la zona asiática del Pacifico y Norteamérica. Los países de la Unión Europea, por ejem-
tigua Unión Soviética y de Europa Oriental. plo, comercian predominantemente entre ellos. Lo mismo puede decirse de los otros gru-
La «economía electrónica» es otro de los factores en los que se basa la globalización pos regionales, con lo que se invalida la idea de que exista una única economía global
económica. Bancos, corporaciones, gestores de capital e inversores individuales pueden (Hirst, 1997).
de.splazar fondos de un lugar a otro del mundo con sólo pulsar su ratón. Sin embargo, esta Muchos escépticos se centran en los procesos de regionalización que tienen lugar en la
nueva capacidad para mover el «dinero electrónico» de forma instantánea resulta muy economía mundial, como son la aparición de grandes bloques financieros y comerciales.
arriesgada. Las transferencias de grandes cantidades de capital pueden desestabilizar las Para los situados en esta tendencia, el aumento de la regionalización es una prueba de que
economías, desatando crisis financieras internacionales como las que se extendieron desde la economía mundial está menos integrada, no más (Boyer y Drache, 1996; Hirst y Thomp-
los «tigres asiáticos» hasta Rusia y otros lugares en 1998. Al incrementarse la integración son, 1999). Señalan que, en comparación con las pautas comerciales predominantes hace
de la economía global, un derrumbamiento financiero en una zona del mundo puede tener un siglo, la economía mundial contemporánea es menos global en cuanto a su amplitud
enormes consecuencias para economías lejanas. geográfica y que está más concentrada en zonas restringidas de intensa actividad.
Los factores políticos, económicos, sociales y tecnológicos antes descritos están combi- Los escépticos rechazan perspectivas como la de los hiperglohalizadores (véase más
nándose para producir un fenómeno que no tiene parangón posible con ningún otro anterior adelante), para quienes la globalización está socavando considerablemente el papel de los
en cuanto a su intensidad y alcance. Las consecuencias de la globalización son muchas y gobiernos nacionales y produciendo un orden mundial en el que éstos son menos determi-
trascendentales, como veremos un poco más adelante en este mismo capitulo. Pero primero nantes. Según los escépticos, los gobiernos nacionales siguen siendo factores clave por su
centraremos nuestra atención en las principales ideas que se han expresado en los últimos labor reguladora y coordinadora de la actividad económica. Por ejemplo, los gobiernos son
años sobre la globalización. la fuerza que impulsa muchos acuerdos comerciales y políticas de liberalización econó-
mica.

El debate sobre la globalización


Los «hiperglobalizadores»
En los últimos años la globalización ha sido objeto de un debate muy candente. La mayo-
ría de las personas acepta que están teniendo lugar importantes transformaciones a su al- Los hiperglobalizadores adoptan una posición opuesta a la de los escépticos y señalan que
rededor, pero se discute el hecho de que sea válido explicarlas a partir de la «globaliza- la globalización es un fenómeno cuyas consecuencias pueden percibirse en casi todas par-
ción». Los observadores ven y comprenden este proceso, como todos los de carácter tes. La globalización se considera un proceso que no tiene en cuenta las fronteras naciona-
impredccible y turbulento, de formas muy diferentes. David Held y otros autores (1999) les. Está produciendo un nuevo orden global que se extiende mediante poderosos flujos co-
han revisado la polémica, dividiendo a sus participantes en tres escuelas de pensamiento: merciales y de producción que rebasan dichas fronteras. Uno de los hiperglobalizadores
los escépticos, los hiperglohalizadores y los transformacionistas. En el cuadro 3.3, que fi- más famosos, el autor japones Kenichi Ohmae, considera que la globalización está lleván-
gura en la p. 97, se resumen estas tres tendencias, que conviven dentro del debate sobre la donos hacia un «mundo sin fronteras» en el que las fuerzas del mercado son más poderosas
globalización. que los gobiernos nacionales (Ohmae, 1990, 1995).
Gran parte de los análisis de la globalización proporcionados por este grupo se centra en
el papel cambiante de la nación. Señalan que los países, tomados de forma individual, ya no
controlan sus economías, por el enorme crecimiento del comercio mundial. Dicen que los
96 97

gobiernos nacionales y sus políticos cada vez son más incapaces de ejercer control sobre C u a d r o 3.3 Coiiccplualizacióii de la «ilobalizacióii: lies tendencias
problemas que cruzan sus (ionteras, como son los volátiles mercados financieros y las ame-
nazas medioambienlales. Los ciudadanos reconocen que los políticos sufren limitaciones en Hipei'ülohali/.adorcs Kscé|)(icos I raiisroriiiHcionistas
su capacidad para enfrentarse a los problemas y, en consecuencia, pierden fe en las lormas
de gobierno existentes. Algunos hipergiobalizadores creen que el poder de los gobiernos na- ,'.Qiié li¡i\ (lo lluevo? UiKi época global íilottucs comerciales, Niveles de Intercone-
cionales también se ve cuestionado desde arriba; por nuevas instituciones regionales e inter- un culo político global xión global sin prece-
nacionales como la Unión Europea, la Organización Mundial del Comercio y otras. mas débil que en épocas dentes
En conjunto, estas transformaciones indican a los hipergiobalizadores el amanecer de anteriores
una «era global» (Albrow, 1996) en la que los gobiernos nacionales perderán importancia e Kas!;()S (loniinanlcs Capitalismo, gobierno y Un mundo menos inter- «Tupida» globalización
influencia. sociedad civil globales dependieiuc que cu la (Intensiva y extensiva)
década de 1890

Los «transformacionistas» Poder de los gobiernos Decae o se erosiona Se refuerza o aumenta Se reconstituye, rees-
nacionales tructura
Los transformacionistas se sitúan en una posición intermedia. Consideran que la globaliza- l'uer/.as inipulsuras de Capitalismo y tecnolo- Gobiernos y mercados Fuerzas combinadas de
ción es la fuerza esencial que subyace en un amplio espectro de cambios que están confor- la globalización gía la modeniidad
mando las sociedades modernas en este momento. Para ellos, el orden global se están Pauta de la eslralifica- Erosión de las viejas je- .\uniento de la margina- Nueva arquitectura del
transformando, pero se mantienen muchas de las antiguas pautas. Los gobiernos, por ejem- eión rarquías ción del Sur orden mundial
plo, aún conservan gran parte de su poder, a pesar de los avances de la interdependencia
global. Estas transformaciones no se limitan al ámbito económico, sino que son igualmente Motivo dominante McDonalds', Madonna. Ínteres nacional Transformación de la
destacadas en el político, el cultural y el de la vida privada. Los transformacionistas indican etc. comunidad política
que el actual nivel de globalización está acabando con los límites establecidos entre lo «in- ConccpUiali/ación de Como reordenación del Como intemacionaliza- Como reorganización
terno» y lo «externo», lo «internacional» y lo «nacional». Las sociedades, instituciones e la globali/.ación marco de la acción hu- ción y rcgionalización de las relaciones Intc-
individuos, al intentar adaptarse a este nuevo orden, se están viendo obligados a maniobrar mana rregionales y de la ac-
en contextos en los que las estructuras anteriores han sufrido «sacudidas». ción a distancia
A diferencia de los hipergiobalizadores, los transformacionistas contemplan la globali- Trayectoria histórica Civilización global Bloques regionales y Indeterminada: Integra-
zación como un proceso dinámico y abierto, sometido a influencias y cambios. Se desarro- choque de civilizacio- ción y fragmentación
lla de forma contradictoria, incorporando tendencias que con frecuencia operan oponiéndo- nes globales
se entre sí. La globalización no es un proceso de una sola dirección, como algunos
plantean, sino un flujo de imágenes, información e influencias que tiene dos sentidos. Las Planteamiento de sin- F,l fin del estado-nación La Inlcrnacionalización La globalización trans-
corrientes migratorias, los medios de comunicación y las telecomunicaciones de carácter tesis depende del consenti- forma el poder del go-
global están contribuyendo a la difusión de las influencias culturales. Las vibrantes «ciuda- miento y del apoyo del bierno y la política
des globales» del mundo son profundamente multiculturales, con grupos étnicos y culturas gobierno mundial
entremezclándose y viviendo codo con codo. Según los transformacionistas, la globaliza-
ción es un proceso «descentrado» y reflexivo que se caracteriza por flujos culturales y IUÍÍNTE; adaptado de D. Held y otros, Global Transformaiio/is. Polity, 1999, p. 10.
vínculos que funcionan de modo multidireccional. Como la globalización procede de la in-
tersección de numerosas redes globales, no puede decirse que esté impulsada por una de-
terminada parte del mundo. ¿Qué perspectiva se acerca más a la realidad? Casi con seguridad la de los transforma-
Para los transformacionistas, los países, más que perder soberanía, tal como indican los cionistas. Los esccpticos se equivocan porque subestiman el grado de transformación que
hipergiobalizadores, se están reestructurando para responder a nuevas formas de organiza- experimenta el mundo: por ejemplo, los mercados financieros mundiales están organiza-
ción económica y social que no tienen una base territorial (como son las corporaciones, los dos de forma mucho más global que nunca. Los hipergiobalizadores, por su parte, consi-
movimientos sociales y los organismos internacionales). Señalan que ya no vivimos en un deran la globalización desde un punto de vista excesivamente económico e insisten dema-
mundo que gira en torno al Estado; los gobiernos se están viendo obligados a adoptar una siado en su carácter unidireccional. En realidad, la globalización es algo mucho más
postura más activa y extravertida para poder ejercer su función en las complejas condicio- complejo.
nes de la globalización (Rosenau, 1997).
98

El impacto de la globalización en nuestras vidas se están disolviendo y emergen nuevas paulas cii este seiuido. La globalización nos está
obligando a vivir de una forma más abierta y rcHcxiva. Esto significa que estamos constan-
Aunque la globalización se asocia frecuentemente con las transformaciones que tienen lu- icinomc respondiendo al entorno cambiante que nos rodea y ajustándonos a él; como indi-
gar dentro de «grandes» sistemas como los financieros, los de producción y los comercia- viduos, nuestra evolución se produce con el conicxto general en el que vivimos, y también
les del mundo, así como con los relativos a las telecomunicaciones, los efectos de la globa- dcniro de él. Incluso las pequeñas opciones que tomamos en nuestra vida cotidiana - lo
lización se sienten también en el ámbito privado, liste proceso no es algo que esté que nos ponemos, cómo empicamos el tiempo libre, de qué manera cuidamos la salud y el
simplemente «ahí fuera», funcionando en un plano alejado que no se mezcla con los asun- cuerpo— forman parte de un proceso continuado de creación y recreación de nuestra pro-
tos individuales. La globalización es un fenómeno «interno» que está inlluycndo en nuestra pia identidad.
vida íntima y personal de muy diversas maneras. Inevitablemente, ésta se ha ido viendo al-
terada a medida que las fuerzas globalizadoras entraban en nuestro contexto local, en nues-
tra casa y en nuestra comunidad a través de agentes impersonales —como los medios de Las pautas laborales
comunicación, Internet y la cultura popular— y también mediante el contacto personal con
individuos de otros países y culturas. El trabajo ocupa el lugar primordial en la vida de muchas personas, tanto desde el punto de
La globalización está cambiando fundamentalmente el carácter de nuestras experiencias vista cotidiano como del de objetivos vitales más generales. Aunque puede que considere-
cotidianas. A medida que las sociedades en las que vivimos sufren profundas transforma- mos el trabajo como una «tarea rutinaria» o un «mal necesario», es innegable que es un
ciones, las consolidadas instituciones que solían sostenerlas van quedando fuera de lugar elemento crucial de nuestra vida personal. Pasamos mucho tiempo «trabajando» o «en el
Esto está obligando a una redefinición de aspectos íntimos y personales de nuestras vidas trabajo» y descubrimos que muchos aspectos de nuestra existencia —desde los amigos has-
como la familia, los roles de género, la sexualidad, la identidad personal, nuestras interac- ta las actividades de tiempo libre - están configurados por nuestras pautas laborales.
ciones con los demás y nuestra relación con el trabajo. La idea que tenemos de nosotros La globalización ha desencadenado profundas transformaciones dentro del mundo labo-
mismos y de nuestras conexiones con el resto de las personas se está alterando profunda- ral, como veremos en el capítulo 13 («El trabajo y la vida económica»). Las nuevas pautas
mente a través de la globalización. del comercio internacional y el desplazamiento hacia una economía del conocimiento han
tenido un considerable impacto en tendencias laborales muy consolidadas. Los nuevos
avances tecnológicos han dejado obsoletas a muchas industrias tradicionales o les han he-
El auge del individualismo cho perder parte de su cuota de mercado en beneficio de competidores exteriores cuyos
costes laborales son menores que los de los países industrializados. El comercio global y
En nuestra época los individuos tienen muchas más oportunidades que antes para configu- las nuevas tecnologías han tenido un gran impacto en las comunidades manufactureras tra-
rar su propia vida. Hubo un tiempo en el que la tradición y la costumbre ejercían una acu- dicionales, en las que los trabajadores industriales se han quedado en paro y sin la cualifi-
sada influencia en la senda que tomaba la vida de las personas. Factores como la clase so- cación necesaria para integrarse en una economía basada en el conocimiento. Por ejemplo,
cial, el género, el origen étnico e, incluso, el credo religioso podían cerrarles ciertas vías a a causa de la globalización económica, la región central de Inglaterra (los Midlands) y las
los individuos y abrirles otras. Por ejemplo, para un joven, ser el hijo mayor de un sastre comunidades mineras de Gales se enfrentan a un nuevo conjunto de problemas sociales, en-
probablemente significaba tener que aprender el oficio de su padre y seguir practicándolo tre ellos el paro de larga duración y unos crecientes índices de delincuencia.
durante toda la vida. La tradición sostenía que la esfera natural de la mujer era el hogar; su Si en un determinado momento la vida laboral de las personas estaba dominada por un
vida e identidad las definían en gran medida las de su esposo o padre. En épocas pasadas, empleo en una misma empresa, que se prolongaba durante varias décadas —el llamado
la identidad personal de los individuos se formaba en el contexto de la comunidad en la que «trabajo para toda la vida»—, hoy en día hay muchos más individuos que crean su propio
nacían. Los valores, formas de vida y ética predominantes en ella proporcionaban directri- itinerario profesional, luchando por sus propios objetivos y ejerciendo su derecho a elegir a
ces relativamente fijas que las personas seguían en su existencia. la hora de alcanzarlos. Con frecuencia, todo ello supone cambiar de trabajo varias veces
Sin embargo, en las condiciones de la globalización, nos enfrentamos a una tendencia durante la carrera profesional, desarrollando nuevas capacidades y habilidades y llevándo-
que se orienta hacia un nuevo individualismo en el que los seres humanos han de constituir- las a diversos contextos laborales. Las habituales pautas de trabajo a tiempo completo se
se activamente y desarrollar su propia identidad. El peso de la tradición y de los valores es- están disolviendo para dar lugar a acuerdos más flexibles: trabajo desde casa con la ayuda
tablecidos se retira a medida que las comunidades locales van interactuando con un nuevo de las tecnologías de la información, trabajo compartido, proyectos de asesoría durante una
orden global. Los «códigos sociales» que antes guiaban las opciones y actividades de las breve temporada, horario flexible, y así sucesivamente (Beck, 1992).
personas se han relajado considerablemente. Hoy en día, por ejemplo, el hijo mayor de un Un gran número de mujeres se ha incorporado a la población activa, hecho que ha in-
sastre podría elegir un gran número de opciones a la hora de construir su futuro; las muje- fluido mucho en la vida personal de los dos sexos. La ampliación de las oportunidades pro-
res ya no se ven relegadas al ámbito doméstico y han desaparecido muchos de los otros in- fesionales y educativas ha llevado a muchas mujeres a posponer el matrimonio y la concep-
dicadores que configuraban la vida de las personas. Los marcos identitarios tradicionales ción de los hiios hasta no comenzar su carrera. Estas transformaciones también han
100 101

Jo doméstico y en el papel de los hombres


f El equilibrio entre la familia y el trabajo en la crianza de los hijos— y también han
|irccisado la aparición de más políticas la-
i ¿Cuántas horas a la semana pasaban sus padres realizando un trabajo remunerado cuando borales «sensibles a la familia», con el fin
! usted aún estaba creciendo? ¿Su responsabilidad respecto al trabajo afectó al modo en de conjugar las necesidades de las parejas
' que usted o sus hermanos o hermanas fueron educados? ¿Cómo se propone usted compagi- en las que se perciben dos salarios.
• nar sus intereses profesionales y familiares en el futuro? En Gran Bretaña, una de las mani-
festaciones de la globalización que ha influido en la vida familiar es el aumento del núme-
ro de horas de trabajo por semana. Los empleados británicos trabajan un promedio de La cultura popular
horas mayor que el de ningún país europeo. También se están tomando menos vacaciones
de las que disfrutaban hace veinte años. Quizá lo más significativo sea que el porcentaje
Se ha prestado mucha atención al impacto
do madres que trabajan en jornada completa ha aumentado de forma espectacular desde el
ciihural de la globalización. Hoy en día, las
final de la Segunda Guerra Mundial. En conjunto, todos estos datos indican que los padres
niiágenes, ideas, artículos y estilos se dise-
y madres disponen de menos tiempo para sus hijos que en las décadas pasadas. En conse-
minan por el mundo con mucha mayor rapi-
cuencia, se ha registrado un considerable aumento del porcentaje de niños matriculados
dez que nunca. El comercio, las nuevas tec-
en guarderías y, según dirían algunos, un incremento palpable de la tensión y del estrés
nologías de la información, los medios de
dentro de las familias, a medida que la función cotidiana de los progenitores ha ido pasan-
comunicación internacionales y la emigra-
do a los encargados del cuidado de los niños.
ción global son factores que han contribui-
En su último libro, titulado The Time Bind (1997), el sociólogo estadounidense Arlie do a que la cultura tenga una libertad de
Hochschild sugiere que estos procesos pueden estar relacionados con la globalización. Al- movimientos que le permite cruzar fronte-
gunos empresarios han reaccionado ante las presiones de la competencia global alentando ras. Mucha gente cree que ahora vivimos en «Howard, me encantaría invitarte a pasar, pero
a sus asalariados a pasar más horas trabajando, para así incrementar los niveles de produc- un único orden informativo: en una enorme dentro de diez minutos comienzan las operaciones
tividad. ¿Por qué habrían de aceptar de buen grado los empleados tener que pasar más red global en la que la información se com- en Hong Kong.»
tiempo en el trabajo —a veces, mucho más de cuarenta horas semanales— si no se les parte rápidamente y en grandes cantidades
paga por ello, cuando saben que ese compromiso perturba su vida familiar y en una época t Colección New Yorka; 1999, Lee Lorenz, lomado de
(véase el capítulo 15, «Las comunicaciones canoonbank.com. Todos los derechos rescA'ados.
en la que la informatización ha aumentado considerablemente la eficacia del ámbito labo- y los medios de masas»). Un simple ejem-
ral? ¿Acaso no debería permitir el progreso tecnológico que los trabajadores pasaran más plo puede ilustrar este punto con claridad.
tiempo con su familia en vez de menos? Hochschild responde a esta pregunta aduciendo
¿Ha visto usted la película Titanicl Es muy probable que sí. Se calcula que la han visto
que algunos empresarios confían en el poder que tienen los reglamentos laborales para sa-
cientos de millones de personas en países de todo el mundo, ya sea en cines o en vídeo.
carles a sus empleados más tiempo de trabajo. Los nuevos trabajadores se socializan en
Esta película de 1997, que narra la historia de una joven pareja que se enamora a bordo del
una cultura corporativa en la que hacer horas extras se considera una insignia de la dedi-
predestinado trasatlántico, es uno de los filmes más conocidos que se hayan hecho nunca.
cación y de la profesionahdad.
Tiíanic hizo añicos todos los records de taquilla, recaudando más de 1,8 miles de millones
Aunque la globalización haya afectado a todas las naciones del mundo, sus efectos en
de dólares en su exhibición en cincuenta y cinco países. En muchos de ellos, cuando se es-
cuanto al tiempo de trabajo parecen variar de un país a otro. En Gran Bretaña y los Esta-
trenó la película, cientos de personas hacían cola para conseguir entradas que se agotaban
dos Unidos la tendencia a las horas extras sigue todavía creciendo. En Francia y Alemania,
sesión tras sesión. La película gustó a todos los grupos de edad, pero sobre todo a las ado-
por el contrario, los trabajadores —unas veces a través de sindicatos, otras expresando su
lescentes, que, en muchas ocasiones, pagaban para verla varias veces. Los protagonistas,
propio poder en las urnas— han rechazado los llamamientos corporativos que demandaban
Leonardo di Caprio y Kate Winslet, vieron cómo su carrera y su futuro se transformaban
una semana laboral más larga y, en lugar de eso, presionan a los empresarios para reducir-
completamente: habían pasado de ser actores poco conocidos a celebridades de ámbito glo-
la y tener más vacaciones.
bal. Tiíanic forma parte del puñado de productos culturales que ha conseguido salvar las
barreras nacionales y ser un fenómeno auténticamente internacional.
¿Qué puede explicar la enorme popularidad de una película como Titanicl ¿Y qué nos
dice su éxito sobre la globalización? Por una parte, el éxito de la película se explica con fa-
supuesto que muchas madres trabajadoras retomen su empleo poco después de tener hijos, cilidad: combinaba una historia de amor relativamente simple (un romance con trasfondo
en vez de permanecer en casa con los pequeños, como ocurría anteriormente. Tales movi- trágico) con un acontecimiento histórico bien conocido: el himdimiento en 1912 del
mientos han requerido importantes ajustes dentro de las familias —en la división del traba- Tiíanic, que acabó con la vida de más de 1.600 personas. Además, la película tenía una
102 • •^''•'" • • • • • • • ^ ^ 1 0 3

global no se caracteriza por la homogeneidad cultural, sino por una enorme diversidad de
culturas que viven codo con codo. A las iradicioncs locales se une un coii|unlo de nuevas
formas culturales procedente del cxlciior. que ofrece a las per.sonas, para que elijan, una
desconcertante gama de opciones en cuanto a estilos de vida. No estamos presenciando una
cultura global unificada, sino una fragmentación de las formas culturales (Í3audrillaid,
1988). Las identidades establecidas y las formas de vida ariaigadas en las comunidades lo-
cales y culturales están dando paso a nuexos tipos de «identidades híbridas», compuestas
de elementos procedentes de fuentes culturales coiiiradictorias (S. Hall, 1992). De este
modo, hoy en día, una persona negra de un ámbito urbano de Sudáfrica puede continuar es-
tando muy inlluida por las tradiciones y perspectivas culturales de sus raíces tribales, al
misino tiempo que adopta estilos y gustos cosmopolitas —en su vestimenta, sus activida-
des de tiempo libre, sus aficiones, etc.— conformados por fuerzas globalizadoras.

La globalización y el riesgo

Las consecuencias de la globalización son muy trascendentales y afectan prácticamente a


todos los aspectos del mundo social. Sin embargo, como éste es un proceso abierto e inter-
namente contradictorio, tiene consecuencias difíciles de predecir y de controlar. Otra de las
Para muchos, la comida rápida de McDonald's se ha convertido en el símbolo de un nuevo «imperialismo formas de abordar esta dinámica es mediante la idea de riesgo. Muchos de los cambios
cultural» que amenaza con arrasar las culturas locales a través de las poderosas marcas occidentales. ocasionados por la globalización nos plantean nuevas fortnas de riesgo que se apartan con-
siderablemente de las que existían en épocas anteriores. A diferencia de los riesgos del pa-
sado, que tenían causas y efectos conocidos, los de hoy tienen un origen incierto y sus con-
suntuosa producción, muy atenta a los detalles, e incluía los últimos avances en cuanto a secuencias no pueden determinarse.
efectos especiales.
Pero otra de las razones de la popularidad de Titanic es que refleja un determinado con-
junto de ideas y valores que halló eco en públicos de todo el mundo. Uno de los temas prin- La expansión del «riesgo manufacturado»
cipales de la película es la posibilidad de que el amor romántico supere las diferencias de
clase y las tradiciones familiares. Aunque esas ideas gozan de aceptación general en la ma- Los seres humanos siempre hemos tenido que enfrentarnos a riesgos de uno u otro tipo,
yoría de los países occidentales, aún están arraigando en muchas otras zonas del mundo. El pero los de hoy son cualitativamente diferentes de los que sufríamos en épocas anteriores.
éxito de una película como Titanic pone de manifiesto la transformación de las actitudes Hasta hace poco, las sociedades humanas se veían amenazadas por riesgos externos: peli-
respecto a las relaciones personales y el matrimonio, por ejemplo, en países del mundo gros como las sequías, los terremotos, las hambrunas y las tormentas, que surgen del num-
donde se han favorecido valores más tradicionales. Sin embargo, tainbién puede decirse do natural y no tienen relación con las acciones humanas. Sin embargo, hoy en día, cada
que Tító/iic, junto a otras muchas películas occidentales, coniribuye a este cambio de valo- vez nos enfrentamos con más tipos de riesgo manufacturado: el que crea el impacto de
res. Las películas y programas de televisión realizados en Occidente, que dominan los me- nuestros propios conocimientos y de nuestra tecnología sobre la naturaleza. Como vere-
dios de comunicación globales, suelen proponer una serie de programas políticos, sociales mos, muchos de los riesgos medioambientales y sanitarios a los que se enfrentan las socie-
y económicos que reflejan un punto de vista concreto: el occidental. A algunos les preocu- dades contemporáneas son ejemplos de riesgo manufacturado: son el resultado de nuestra
pa que la globalización esté creando una «cultura global» en la que los valores de los más propia intervención en la naturaleza.
poderosos y acomodados —en este caso, los fabricantes de películas de Hollywood—
aplasten la vitalidad de las costumbres y tradiciones locales. Según este punto de vista, la
globalización es una forma de «imperialismo cultural» mediante el cual los valores, estilos Los riesgos tnedioambientales
y perspectivas del mundo occidental se extienden de forma tan agresiva que asfixian a to-
das las culturas nacionales. Uno de los ejemplos más claros de riesgo manufacturado puede encontrarse en las amena-
Por el contrario, hay otros que han vinculado el proceso de globalización con una cre- zas que plantea en la actualidad el entorno natural (véa.se el capítulo 19 «Crecimiento de-
ciente diferenciación de las tradiciones y manifestaciones culturales. Para ellos, la sociedad mográfico y crisis ecológica»). Una de las consecuencias de la aceleración del desanollo

^ ^
104 105

f Los virus informáticos El cambio climático mundial

El 4 de mayo del 2000 el caos se apoderó del mundo electrónico cuando un virus apodado Independientemente de en qué parte del mundo viva usted, es muy probable que haya no-
«el virus del amor» logró sobrecargar los sistemas informáticos de todo el mundo. Ese vi- tado la existencia de ciertas tendencias climáticas inusuales en los últimos años, o que se
rus, lanzado desde un ordenador personal de Manila, capital de Filipinas, se extendió rá- haya visto afectado por algunas de ellas. Los científicos y expertos en desastres han seña-
pidamente por el globo y obligó a cerrar casi un 10% de los servidores de correo electró- lado que cada vez ocurren con más frecuencia acontecimientos climatológicos «extremos»,
nico del mundo. El virus circulaba por todo el mundo mediante un mensaje de correo como calores anormales para la época, sequías, inundaciones y ciclones. Sólo en 1998 se
electrónico cuyo enunciado identificador era «Te quiero». Cuando los receptores abrían el registraron en todo el planeta ochenta catástrofes naturales distintas, entre ellas las de-
archivo que acompañaba el mensaje, activaban sin saberlo el virus en su propio ordena- vastadoras inundaciones de China, los huracanes de América Latina, los fuegos incontrola-
dor. Después, el virus del amor se reproducía automáticamente y se enviaba a sí mismo a dos de Indonesia y las graves tormentas de hielo de Norteamérica. Desde entonces, la se-
todas las direcciones electrónicas que aparecían en la agenda de direcciones electrónica quía se ha cebado con regiones tan diversas como Etiopía, el sur de Afganistán y el medio
del ordenador, antes de arremeter contra la información y los archivos almacenados en su oeste de los Estados Unidos; las inundaciones han hecho estragos en Venezuela y Mozam-
disco duro. El virus se extendió por el mundo de este a oeste a medida que los emplea- bique; violentos vendavales han azotado ciertas partes de Europa, y una plaga de langos-
dos, primero de Asia, después de Europa y, posteriormente, de Norteamérica, iban llegan- tas ha asolado el interior de Australia.
do al trabajo por la mañana y revisaban su correo electrónico. Al final del día, se calcula- Muchas personas creen, aunque nadie puede estar seguro de ello, que estos desastres
ba que el «virus del amor» había ocasionado daños por valor de más de mil millones de naturales han sido producidos en parte por un calentamiento global de la atmósfera terres-
libras esterhnas. tre. Si seguimos sin controlar las emisiones de dióxido de carbono que contribuyen a ese
El «virus del amor» se propagó con especial rapidez, pero no fue el primer virus infor- proceso, parece probable que el clima de la Tierra sufrirá daños irreversibles. ¿Quién tiene
mático. Este tipo de virus se ha ido haciendo más habitual —y peligroso— al aumentar la la culpa del calentamiento global y qué puede hacerse para ralentizar el proceso? Al igual
importancia y la complejidad de los ordenadores y de los medios de comunicación electró- que ocurre con tantos otros aspectos de nuestro cambiante mundo, los riesgos relaciona-
nicos. Virus como el del amor demuestran lo interconectado que está el mundo con el dos con el calentamiento global se sufren en todas partes; sin embargo, sus causas preci-
avance de la globalización. Usted podria pensar que en este caso esa interconexión global sas son casi imposibles de detectar. En la época de la globalización se nos recuerda cons-
es algo bastante negativo, ya que un virus dañino puede extenderse con gran rapidez por tantemente nuestra interdependencia respecto a los demás: las acciones realizadas por
el globo. Sin embargo, el caso también revela muchos aspectos positivos de la globaliza- individuos o instituciones en una parte del mundo pueden tener importantes consecuen-
ción. Tan pronto como se detectó el virus, expertos en ordenadores y seguridad de todo el cias —y las tienen— para las personas de otros lugares.
mundo comenzaron a trabajar conjuntamente para evitar su propagación, proteger los sis-
temas informáticos nacionales y compartir información sobre el origen del mal. Aunque la
globalización comporte riesgos desconocidos, también alienta el uso de nuevas tecnolo-
gías y formas de coordinación global a la hora de contrarrestarlos. consecuencias de este calentamiento son devastadoras; si los casquetes de hielo polar si-
guen derritiéndose al ritmo actual, subirá el nivel de los mares y éstos amenazarán las ma-
sas de tierra más bajas y también a sus poblaciones. Los cambios en las tendencias climáti-
cas se han citado como posibles causas de las graves inundaciones que han aquejado a
industrial y tecnológico ha sido la constante expansión de las intervenciones humanas en la ciertas zonas de China en 1998 y de Mozambique en el 2000 (véase el recuadro).
naturaleza. Quedan pocos aspectos del medio natural que no hayan sido tocados por el Como el origen de los riesgos medioambientales es difuso, no está claro cómo hay que
hombre: la urbanización, la producción y contaminación de las industrias, los proyectos afrontarlos o quién tiene la responsabilidad de tomar medidas para evitarlos. Un sencillo
agrícolas a gran escala, la construcción de presas y centrales hidroeléctricas y los progra- ejemplo demostrará por qué. Los científicos han descubierto que los niveles de contamina-
mas de energía nuclear no son más que algunos de los medios que los seres humanos tienen ción química han tenido un efecto nocivo en ciertas colonias de pingüinos antarticos. Pero
para influir en el medio natural que los rodea. Desde el punto de vista colectivo, el resulta- es imposible identificar exactamente cuál es el origen concreto de la contaminación o las
do de tales procesos ha sido una destrucción medioambiental generalizada, cuyas causas consecuencias que podrá tener en el futuro para esas aves. En este caso -y en cientos de
son imprecisas y cuyas con.secuencias son igualmente difíciles de calcular. situaciones similares— no es probable que se tomen medidas efectivas para hacer frente al
En nuestro mundo en proceso de globalización, el riesgo ecológico adopta múltiples dis- riesgo, ya que el alcance de las causas y de las consecuencias es tan desconocido como in-
fraces. La preocupación por el calentamiento global ha ido aumentando durante años entre determinado (Beck, 1995).
la comunidad científica; en general, ahora se acepta que la temperatura de la Tierra ha au-
mentado a causa de la acumulación de gases nocivos dentro de la atmósfera. Las posibles
106 107
Los riesgos sanitarios conocidos ha complicado la tarea y li:i puesto en tela de juicio la posibilidad de realizar
aiuilisis precisos.
En la última década, los [icligros que han supuesto los riesgos manul'actiiiados para la sa-
lud humana han recabado una gran atención. Por ejemplo, en los medios de comunicación
y cu las campañas sanitarias públicas se ha instado a la gente a que limite su exposición a La «sociedad del riesgo» global
los dañinos rayos ultravioleta del sol y a que utilice cremas protectoras para evitar las que-
maduras. En los últimos años, y en muchos lugares del mundo, se ha vinculado el hecho de El calentamiento global, la EBE, la polémica sobre los alimentos genéticamente modifica-
tomar el sol con el aumento del riesgo de contraer cáncer de piel. Se cree que ello se debe dos y otros riesgos manufacturados suponen nuevas opciones y peligros para la vida coti-
al deterioro de la capa de ozono; la que normalmente, dentro de la atmósfera terrestre, fil- diana de los individuos. Como no existe un «mapa de carreteras» que nos guíe por entre
tra la luz ultravioleta. Debido a la gran canildad de emisiones químicas que producen las estos peligros, los individuos, los países y las organizaciones internacionales deben supe-
actividades e industrias humanas, la concentración de ozono en la atmósfera ha ido dismi- rar esos riesgos a la vez que eligen cómo han de \ i\ ir su vida. Como no hay respuestas de-
nuyendo y, en algunos casos, se han abierto «agujeros» en la capa que forma ese gas. finitivas que indiquen las causas y resultados de tales riesgos, cada individuo se ve obliga-
Hay muchos ejemplos de riesgo manufacturado que están relacionados con la alimenta- do a decidir cuáles está dispuesto a asumir. ¡Esto puede ser una empresa desconcertante!
ción. La agricultura moderna y las técnicas de producción alimentaria de la actualidad se ¿Debemos utilizar ciertos alimentos y materias primas si su producción o consumo pue-
han visto muy influidas por los avances científicos y tecnológicos. Por ejemplo, la agricul- den tener un impacto negativo en nuestra propia salud y en el medio natural? En la actua-
tura comercial utiliza muchos pesticidas y herbicidas químicos, y a muchos animales lidad, incluso decisiones «sencillas» sobre qué comer se hacen teniendo en cuenta infor-
(como a los pollos y los cerdos) se les engorda con hormonas y antibióticos. Algunas per- maciones contradictorias y opiniones relacionadas con los relativos méritos y desventajas
sonas han señalado que estas prácticas ponen en peligro la seguridad de los alimentos y que del producto.
podrían tener consecuencias nocivas para los seres humanos. En concreto, en los últimos Para el sociólogo alemán Ulrich Beck, que ha escrito mucho sobre el riesgo y la globali-
años, ha habido dos polémicas que han suscitado una generalizada preocupación en la opi- zación, estos riesgos contribuyen a la formación de una sociedad del riesgo global (1992).
nión pública respecto a la seguridad alimentaria y el riesgo manufacturado: el debate sobre (Véase también el capitulo 21, «El pensamiento teórico en sociología», p. 846.) Ante el
los alimentos genéticamente modificados (que se analiza en el capitulo 19, «Crecimiento avance cada vez más rápido del cambio tecnológico, que genera nuevas formas de riesgo,
demográfico y crisis ecológica») y la «enfermedad de las vacas locas». debemos responder constantemente a tales transformaciones y adaptarnos a ellas. La socie-
La encefalopatía bovina espongiforme (EBE), conocida vulgarmente con el nombre de dad del riesgo, señala Beck, no se limita a los riesgos medioambientales y sanitarios, sino
«enfermedad de las vacas locas», se detectó por primera vez en ganado bovino británico en que afecta a conjuntos completos de cambios interrelacionados que se dan dentro de la vida
1986. Los científicos han vinculado esta infección a la práctica de alimentar a las vacas —que contemporánea, como son las cambiantes pautas laborales, el aumento de la inseguridad en
normalmente son herbívoras— con piensos que contienen restos de otros animales. Des- el trabajo, la disminución de la influencia de la tradición y de la co.stumbre en la definición
pués del brote, el gobierno tomó medidas para controlar la enfermedad entre el ganado, de la propia identidad, la erosión de los patrones familiares tradicionales y la democratiza-
pero señaló que comer carne de vaca era seguro y no representaba ningún riesgo para el ser ción de las relaciones personales. Como el futuro de las personas está mucho menos «de-
humano. Hasta mediados de la década de 1990 no se admitió que se habían relacionado va- terminado» que en las .sociedades tradicionales, las decisiones de todo tipo suponen riesgos
rias muertes ocasionadas por la enfermedad de Creutzfeldt-Jakob, una dolencia mental de- para los individuos. Casarse, por ejemplo, es una empresa mucho más arriesgada hoy en
generativa, con el consumo de carne de ternera procedente de animales infectados. Miles día que cuando el matrimonio era una institución para toda la vida. Las decisiones relativas
de cabezas de ganado británicas fueron sacrificadas, y se aprobó una legislación estricta a la preparación académica y a la carrera profesional también pueden parecer arriesgadas:
para regular la cría de ganado en granjas y la venta de productos cárnicos. en una economía que cambia tan rápidamente como la nuestra, es díHcil predecir qué capa-
Aunque se han iniciado muchas investigaciones científicas para determinar los riesgos cidades van a ser valiosas.
que plantea este mal a los seres humanos, los resultados siguen sin ser concluyentes. Exis- Según Beck, un aspecto importante de la sociedad del riesgo es que los peligros no se li-
te el riesgo de que los individuos que consumieron ternera británica en los años anteriores mitan ni espacial, ni teinporal ni socialmente (1995). Los riesgos de la actualidad afectan a
al descubrimiento de la EBE puedan haber estado expuestos a la infección. Sin embargo, todos los países y a todas las clases sociales, y tienen consecuencias globales, no solamente
en fecha tan reciente como diciembre de 1999, el Comité Director Científico de la Unión personales. Muchas formas de nesgo manufacturado, como las relativas a la salud humana
Europea declaró que «por el momento, se desconoce qué dosis resulta infecciosa para los y al medio ambiente, rebasan las fronteras nacionales. La explosión en la central nuclear
seres humanos». La necesidad de calibrar los peligros que supone la EBE para el ser hu- ucraniana de Chernobil en 1986 ilustra claramente este asunto. Todos los que vivían en sus
mano es un ejemplo de la complejidad que plantea la evaluación de riesgos en el mundo inmediaciones —cualquiera que fuera su edad, clase, género o categoría— sufrieron peli-
contemporáneo. Hay que saber si reses infectadas entraron en determinada cadena alimen- grosos niveles de radiación. Al mismo tiempo, los efectos del accidente se expandieron
ticia, cuándo ocurrió, el nivel y distribución de la infección registrada en los animales, muy lejos del propio Chernobil; mucho después de la explosión, en toda Europa y en otros
cómo se procesó la carne y otros muchos pormenores. La mera cantidad de factores des- lugares se detectaban niveles de radiación anormalmente altos.
108 ______ 109
Globalización y desigualdad cicdades y entre ellas es uno de los desafios más graves a los que se enfrenta el mundo a
comienzos del siglo xxi.
Beck y otros estudio.sos han llamado la atención .sobre el riesgo, que consideran una de las
principales consecuencias de la globalización y del avance tecnológico. Las nuevas formas
de riesgo suponen complejos desafíos para individuos y .sociedades enteras que se ven obli- La desigualdad y las divisiones globales
gados a transitar por ámbitos desconocidos. Sin embargo, la globalización también está ge-
nerando otros importantes retos. Como aprendimos al analizar los tipos de sociedad (capitulo 2, «C'iiliuia y sociedad»), la
lil proceso se desarrolla de forma desigual. El impacto de la globalización se siente de gran mayoría de la riqueza del mundo se concentra en los países industrializados o «desa-
diferentes formas, y algunas de sus consecuencias no son en absoluto benignas. Junto al rrollados», mientras que las naciones del «mundo en vías de desarrollo» sufren una pobre-
aumento de los problemas ecológicos, la expansión de las desigualdades dentro de las so- za generalizada, superpoblación, sistemas educati\os y sanitarios inadecuados y una ago-
biante deuda exterior. La disparidad entre el mundo desarrollado y el que está en vías de
desarrollo ha venido aumentando constantemente a lo largo del siglo xx, y ahora la dife-
Figura 3.4 El aumento de la diferencia entre los países más ricos y los más pobres rencia es más grande que nunca.
entre 1820 V 1992 El Informe sobre el desarrollo humano de 1999. publicado por la ONU, ponía de mani-
fiesto que la renta media de la quinta parte de la población del mundo que vive en los paí-
ses más ricos era 74 veces mayor que la de la quinta parte que vive en los más pobres. A fi-
nales de la década de 1990, el 20% de la población del mundo era responsable del 86% del
consumo mundial y del 82% de los mercados de exportación, y tenía el 74% de las líneas
telefónicas. Las doscientas personas más ricas del mundo duplicaron su fortuna neta entre
1994 y 1998; los activos de los principales multimillonarios del mundo eran mayores que la
suma del producto nacional bruto (PNB) de todos los países menos desarrollados y de los
seiscientos millones de personas que viven en ellos (UNDP, 1999).
En gran parte del mundo en vías de desarrollo, en el último siglo los niveles de crecimiento
económico y de producción no se han mantenido al mismo nivel que el crecimiento demográ-
fico, mientras que el grado de desarrollo económico en los países industrializados ha dejado
atrás, con mucho, ese indicador. Estas tendencias contrapuestas han producido una divergen-
cia entre los mercados de los países más ricos del mundo y los de los más pobres. La distancia
entre el país más rico y el más pobre se situaba en 1820 entre 3 y 1; en 1913, entre 11 y 1; en
1950, entre 35 y 1, y en 1992, entre 72 y 1 (véase la figura 3.4). En el último siglo, la renta per
cápita del cuarto de la población mundial más rico casi se ha multiplicado por seis, mientras
que en el cuarto más pobre el incremento no lia llegado a multiplicarse por tres.
La globalización parece estar acentuando estas tendencias, al concentrar aún más la ren-
ta, la riqueza y los recursos dentro de un pequeño núcleo de países (véase la figura 3.5).
Como hemos visto en este capítulo, la economía global está creciendo e integrándose a un
ritmo extremadamente rápido. La expansión del comercio global ha sido crucial en este
proceso: entre 1990 y 1997 el comercio internacional ha aumentado un 6,5%. Sin embargo,
solo un puñado de países en vías de desarrollo se ha beneficiado de este crecimiento, y el
proceso de integración en la economía global ha sido desigual (véase la figura 3.6). A algu-
nos países —como a los de las economías de Asia Oriental, Chile, India y Polonia— les ha
ido bien. Otros, como Rusia, Venezuela y Argelia, no han visto crecer mucho sus benefi-
cios con la expansión del comercio y de la globalización (UNDP 1999). Las conclusiones
del Banco Mundial avalan esta descripción: de 93 naciones del mundo en vías de desarrollo
1820 1870 1900 19901973 1992 sólo se puede decir que se hayan «integrado rápidamente» 23. Existe el peligro de que mu-
chos de los países que más necesitan el crecimiento económico se queden aún más rezaga-
FUI;NTK: UNDP, Human Developmeni Repon, Oxford Universily Press, 1999, p. 38.
dos con el avance de la globalización (Banco Mundial, 2000).
lio 111

Figura 3.5 l'artc correspondiente a los países más ricos y a los más pobres en la Kií;iira 3.6 Desigualdad en cuaiilo a las exportaciones según las diferentes regiones
renta, el coniircio, las rinaiiy:as y las comunicaciones globales, 1997 del mundo, 1980-1997

Participación en el PNB del mundo Crecimiento medio anual de la tasa de exportación de bienes y servicios, 1980-1996

2;Cli¡na .^Tailandia
^ ^ Corea del
-•-bdngladesM Sur -^Paraguay
<-Botsuana •«-Nepal -«-México
•*- Jordania í
•«-India
Porcentaje de exportaciones de bienes y servicios .•^Ugand'a Costa Rica
.*- Marruecos -Poíonia
Los más ¿5¡h-Filipinas
ricos 20% ÍVS
•*- Túnez
Los de nivc.
-Arqelia ., .
intermedio
-•-Irán
60% SÉ ..^«-Guatemala
Los más %w. Faso ^"- IB
pobres 20%
Porcentaje de inversión extranjera directa
Los más
ricos 20%
Los de nivel ^
África Países Asia
I
Asia
~y, ¡iulgaria
Sudeste asiático América Latina Europa Oriental
Subsahariana árabes Meridional Oriental y el Pacifico y el Caribe y CIS
intermedio
60%
J Productos manufacturados como porcentaje medio anual del total de las exportaciones, 1990-1997
Los más
pobres 20% 1%
-Corea del
f'orcentaje de usuarios de Internet
¡ Sur ^Eslovenia
Los más Bánglades^_^Chin¿^ ISinqapur I iNepublica
ricos 20% r\ominicana|
L Rumania
Los de nivel -Túnez ^ India
intermedio Í-Isla Mauridd -Tailandia México
kSri Lanka rMalasia -Polonia
60%
Los más
0,2% República I-Marruecos
pobres 20%
! Centro-
¡cifrícana
FUENTE: UNDP. Human Developmenl Repon, Oxford Universlty Press, 1999, p. 2. ^F^ipto
LSenegal Federación
Ilusa
20
^•*- ríolivia
Para muchos, el libre comercio es la clave del desarrollo económico y de la ayuda a la LMozambiriueM jkabia
LCamerún ^ f t c - , .AÍ LMongolia kMyanmar •:*-Venezuela
pobreza. Entidades como la Organización Mundial del Comercio (OMC) trabajan para li- ¿-t Lcuador ^
Fl^^ Congo ^-Argelia
beralizar las leyes del comercio y para reducir las barreras que encuentra este flujo entre África Países Asia Asia Sudeste asiático América Latina Europa Oriental
los países del mundo. El libre comercio capaz de rebasar fronteras se considera una pro- Subsahariana árabes Meridional Oriental y el Pacifico y el Caribe y CIS

puesta infalible, tanto para los países desarrollados como para los que están en vías de de-
sarrollo. Se indica que, mientras las economías industrializadas consiguen exportar sus
productos a los mercados de todo el mundo, los países en vías de desarrollo también se be-
neficiarían si lograran acceder a esos mercados. A su vez, esto mejoraría sus posibilidades FUENTE; UNDP, Human Deveiop/iieni Report, Oxford University Press, 1999, p. 27.
de integración en la economía global. t
112 113

La campaña para lograr una «justicia global» de la organización, poique las direelnces
las tieciden los países más ricos. El prcsi-
No todo el mundo está de acuerdo en que el lihrc comercio sea la solución p:iru la pobreza denle del Banco Mundial ha señalado que
y la desigualdad globales. De hecho, muchos críticos señalan que es una práctica bastante diecinueve de los cuarenta y dos miembros
desigual que beneficia a los ya adinerados y que acentúa las paulas actuales de pobreza y africanos de la OMC apenas tienen repre-
de dependencia de los países en vías de desarrollo. Ln los últnnos tiempos, gran parte de sentación, o no tienen ninguna, en la sede
las criticas se han centrado en las actividades y políticas de la Organización Mundial del central de Ginebra (Banco Mundial, 2000).
Comercio (OMC), que se sitúa en la vanguardia de los esfuerzos conducentes al aumento Estos desequilibrios parecen tener conse-
del comercio global. cuencias patentes. Por ejemplo, aunque la
En diciembre de 1999 más de 50.000 personas de todo el mundo se lanzaron a las calles OMC ha insistido en que los países en vías
de Seattle para protestar por las conversaciones sobre comercio propiciadas por la OMC y de desarrollo abran sus mercados a impor-
denominadas «Ronda del Milenio». Durante cuatro días, Seattle se vio inundado de mani- taciones procedentes de los industrializa-
festaciones coloristas, teatro de calle, actos de desobediencia civil, marchas, talleres y se- dos, ha permitido que los primeros manten-
minarios. Sindicalistas, ecologistas, granjeros y representantes de cientos de ONG locales e gan importantes barreras a las importaciones
internacionales unieron sus fuerzas para expresar su frustración respeto a la OK4C: una or- agrícolas, para que puedan proteger su pro-
ganización que, para muchos, pone los imperativos económicos por encima de cualquier pia producción en ese sector. Esto ha supues-
otra consideración, entre ellas los derechos luunanos y laborales, el medio ambiente y el to que los países más pobres del mundo, mu-
desarrollo sostenible. Aunque la mayoría de las protestas fueron pacíficas, se produjeron chos de ellos todavía predominantemente
choques violentos entre algunos manifestantes y la policía, que utilizó gases lacrimógenos agrícolas, no puedan acceder a los grandes
y balas de goma para controlar a una multitud que paralizó el centro de Seattle. mercados de bienes agrarios de los países
Los negociadores de los 134 miembros de la OMC se habían reunido para discutir y desarrollados.
acordar medidas liberalizadoras del comercio y la inversión global en agricultura y produc- Existe una discrepancia similar en lo to-
tos forestales, entre otros asuntos. Sin embargo, las conversaciones se interrumpieron pron- cante a la protección de los derechos de Durante la llamada Ronda del Milenio, una reunión
para discutir políticas comerciales celebrada en
to y sin que se alcanzaran acuerdos. Los organizadores de las protestas habían triunfado: no propiedad intelectual, asunto que supervisa
Seattle, unos manifestantes responden a las acusa-
sólo los manifestantes habían conseguido perturbar el curso de las conversaciones, sino que un acuerdo multilateral de la OMC denomi- ciones recibidas por las protestas masivas de días
también se pusieron sobre el tapete las disputas internas entre los delegados. Las protestas nado TRIPS en sus siglas inglesas (Aspec- anteriores contra las prácticas de la Organización
de Seattle fueron calificadas con entusiasmo como la más grande victoria, hasta la fecha, tos de los derechos de propiedad intelectual Mundial del Comercio.
de los que hacen campaña a favor de la «justicia global». relacionados con el comercio). Los países
Pero ¿qué pretende esta campaña? y ¿acaso supone la aparición de un poderoso «movi- industrializados poseen el 97% de las pa-
miento antiglobalización», tal como han señalado algunos comentaristas? En los meses tentes del mundo, mientras que la idea de los derechos de propiedad es ajena al mundo en
posteriores a las protestas de Seattle, se produjeron manifestaciones parecidas en otras ciu- vías de desarrollo. En las últimas dos décadas se ha producido un significativo incremento
dades del mundo, como Londres y Washington D.C. La magnitud de estos acontecimientos del número de patentes solicitadas, ya que las empresas de biotecnología y los institutos de
fue mucho menor que la de los celebrados en Seattle, pero sus objetivos eran similares. Los investigaciones se esfuerzan por controlar y «poseer» cada vez más.conocimientos, tecno-
manifestantes señalaban que el libre comercio y la globalización económica consiguen logías y descubrimientos relacionados con la biodivcrsidad. Por ejemplo, en áreas como las
concentrar la riqueza en manos de unos pocos, mientras que aumenta la pobreza de la ma- selvas tropicales, muy diversas desde el punto de vista biológico, se han recogido muchas
yoría de la población mundial. Gran parte de estos activistas están de acuerdo en que el co- muestras botánicas que las empresas farmacéuticas han desarrollado para producir medici-
mercio global es necesario y potencialmcnte beneficioso para las economías nacionales, nas rentables y patentadas. Conocimientos locales sobre los usos medicinales de las plantas
pero afirman que han de regularlo normas diferentes de las que propugna la OMC. Señalan se utilizan con frecuencia para.desarrollar y promocionar los medicamentos, pero los pue-
que la normativa comercial debería orientarse, por encima de todo, a la protección de los blos indígenas del área no reciben compensación alguna por su aportación. Mientras que
derechos humanos, el medio ambiente, los derechos laborales y las economías locales, y no los países industrializados presionan a la OMC para que fortalezca la legislación sobre de-
a garantizar los enormes beneficios de unas grandes corporaciones ya de por si muy ricas. rechos de propiedad, hay muchos países en vías de desarrollo que están señalando que di-
Los manifestantes indican que la OMC es una organización no democrática que está chas acciones van en contra de las necesidades de las naciones. Los planes de investigación
dominada por los intereses de los países más ricos del mundo, sobre todo los de los Esta- los dicta la rentabilidad, y no los intereses humanos, y hay valiosas tecnologías que pueden
dos Unidos. Aunque entre los miembros de la OMC se encuentren muchas naciones en terminar estando fuera del alcance de países pobres que podrían beneficiarse mucho de su
vías de desarrollo, muchas de ellas carecen prácticamente de influencia sobre las políticas utilización.

L^
114 115
Otra de las criticas que se hacen a la OMC es que l'unciona en secreto y no rinde cuentas ce de capacidad para atajar la expansión del siiia. entrciitarsc a los efectos del calentamien-
a los ciudadanos que se ven directamente afectados por sus decisiones. Estas críticas tienen to global o regular los inestables mercados financieros. Muchos de estos procesos, que es-
liindamento en muchos sentidos. Las disputas comerciales entre miembros de la OMC las tán afectando a las sociedades de todo el IIUIIKÍO. escapan al conlrol de los actuales meca-
dirime a puerta cerrada un comité de «expertos» que no ha sido elegido mediante votación. nismos de gobierno. A la vista de este «dcHcit» gubernamental, iiay quien ha demandado
Cuindo se toma una decisión, esta es legalmente vinculante para todos los estados miem- nuevas Ibrmas de gobierno global que puedan enfrentarse a los problemas globales desde
bros. La OMC también puede cuestionar o invalidar aquellas leyes de un país determinado una perspectiva global. Se señala que, como cada vez hay más desafíos que escapan a las
que considere «barreras para el comercio». Esto incluye leyes nacionales o acuerdos bihile- conipetcncias de cada uno de los gobiernos, las respuestas que se les den también han de
rales cuyo fin sea la protección del medio ambiente, la conservación de recursos escasos, la tener un alcance transnacional
salvaguarda de la salud pública o la garantía de las condiciones laborales o del respeto a los Aunque parezca irreal hablar de un sistema de gobierno que esté por encima del estado-
derechos humanos. Por ejemplo, la OMC ha emitido dictámenes en contra de la Unión Eu- nación. ya se han dado algunos pasos hacia el establecimiento de una estructura democráti-
ropea, que se negó a importar ternera estadounidense tratada con hormonas por su posible ca global, como son la constitución de las Naciones Unidas y de la Unión Europea. En con-
relación con el cáncer, y ha puesto en tela de juicio una ley aprobada por el estado nortea- creto, la UE puede considerarse una innovadora respuesta a la globalización y bien podría
mericano de Massachusetts que prohibe a las compañías que inviertan en Myaninar (Bir- convertirse en un modelo para organizaciones similares de otras partes del mundo con fuer-
mania) por sus violaciones de los derechos humanos. tes vínculos regionales. Nuevas formas de gobierno global podrian ayudar a fomentar un
Finalmente, muchos activistas comparten una misma preocupación por la excesiva in- orden mundial cosmopolita en el que se establecieran y respetaran leyes y criterios de com-
lluencia que ejercen los Estados Unidos en las actividades de la OMC y de otros organis- portamiento internacional transparentes, como los de defensa de los derechos humanos.
mos internacionales, como son el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional. En En muchas áreas del mundo, la década transcurrida desde el fin de la Guerra Fria se ha
los años posteriores al derrumbamiento de la Unión Soviética, los Estados Unidos han sido caracterizado por la violencia, los conflictos iiuernos y las transformaciones caóticas.
descritos con frecuencia como la última superpotencia que queda. En cierto sentido, esto es Mientras que algunos han adoptado una perspectiva pesimista, considerando que la globali-
realmente cierto. Con su apabullante potencia económica, política y militar, los Estados zación acelera la crisis y el caos, otros piensan que existen oportunidades vitales para apro-
Unidos pueden influir en los debates y procesos de toma de decisiones de muchas institu- vecharse de las fuerzas de la globalización con el fin de alcanzar mayores cotas de igual-
ciones internacionales. En parte, la «desigualdad» de la globalización debe considerarse un dad, democracia y prosperidad. Ciertamente, la tendencia hacia un sistema político global y
reflejo del hecho de que el poder político y económico se concentra en manos de unos po- hacia instituciones reguladoras más eficientes no está fuera de lugar en una época en la que
cos estados principales. la interdependencia global y la rapidez con que se producen los cambios nos unen a todos
Los manifestantes que protestan contra la OMC y otras instituciones financieras interna- de una forma que no tiene precedentes. Reafirmar nuestra voluntad de estar presentes en el
cionales, como el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional, señalan que la eufo- mundo social no escapa a nuestras capacidades. De hecho, para las sociedades humanas de
ria que rodea la integración económica global y el libre comercio está obligando a las per- comienzos del siglo xxi, esa labor parece ser la más necesaria y el mayor desafio.
sonas a vivir en una «economía» en vez de en una «sociedad». Muchos están convencidos
de que tales movimientos debilitarán aún más la posición económica de las sociedades po-
bres, al permitir a las multinacionales funcionar sin apenas reglamentaciones medioam- Puntos fundamentales
bientales y de seguridad, o sin ninguna en absoluto. Señalan que la importancia que se con-
cede a los intereses comerciales está aumentando cada vez más, en detrimento de la Uno de los fenómenos sociales de mayor interés para los sociólogos contemporáneos
preocupación por el bienestar humano. Para que las divisiones globales no se acentúen aún es la globalización: la intensificación de las relaciones y de la interdependencia a es-
más, es preciso invertir más en «capital humano» —sanidad pública, educación y forma- cala mundial. La globalización alude al hecho de que vivimos cada vez más en «un
ción profesional—, no sólo dentro de las naciones en vías de desarrollo, sino en las indus- solo mundo» en el que nuestras acciones tienen consecuencias para los demás y los
trializadas. En el siglo xxi, el desafio clave es asegurarse de que la globalización funcione problemas del planeta las tienen para nosotros. La globalización actual afecta a las vi-
en todas partes para las personas, no sólo para quienes ya están bien situados para benefi- das de las personas de todos los países, ya sean ricos o pobres, y no sólo altera los sis-
ciarse de ella. temas globales, sino que también influye en la vida cotidiana.
La globalización suele representarse como un fenómeno económico, pero ésta es una
per.spectiva demasiado simple. La globalización la produce una conjunción de facto-
Conclusión: la necesiiJad de un sistema político global res políticos, económicos, culturales y sociales. La impulsan, sobre todo, los avances
de las tecnologías de la información y la comunicación, que han intensificado la velo-
Al avanzar la globalización nos va pareciendo que las estructuras y modelos políticos ac- cidad y el alcance de la interacción entre las personas de todo el mundo.
tuales no están bien equipados para gestionar un mundo lleno de riesgos, desigualdades y Varios factores contribuyen al aumento de la globalización. En primer lugar, el fin de
desafíos que rebasan las fronteras nacionales. Cada uno de los gobiernos, por sí solo, care- la Guerra Fría, el derrumbamiento del comunismo de tipo soviético y el aumento de
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las formas de gobierno iiilcrnacionalcs y regionales han ido acercando cada vez más a mundo en desarrollo. Afinuan que, sobre lodo, la norniativa comercial debe proteger
los países del mundo. Bn segundo lugar, la difusión de las tecnologías de la informa- los derechos humanos y laborales, el medio ambicnlc y las economías nacionales en
ción ha facilitado el llujo de ésta por lodo el globo y ha fomentado la adopción de una vez de garantizar únicamente más benct'icios pin a las corporaciones.
perspectiva global entre las personas. En tercer lugar, han aumentado el tamaño e iii- 9. La globalización está generando riesgos, dcsallos y desigualdades que rebasan las
lliiencia de las muliinacionalcs, que han desarrollado redes de producción y consumo iVonteras nacionales y que escapan al control de las estructuras políticas actuales.
que cubren el globo y vinculan a diferentes mercados económicos. Como los gobiernos, por sí solos, carecen de medios para afrontar estos fenómenos
La globalización se ha convertido en un tema muy debatido. Los «cscépticos» creen globales, es necesario crear nuevas formas polincas que puedan abordar los proble-
que la idea se ha sobrcvalorado y que los niveles actuales de interconexión no carecen mas a escala planetaria. Puede que reafirmar nuestra voluniad de estar presentes en el
de precedentes. Algunos cscépticos se centran, más bien, en los procesos de regiona- mundo social sea el principal desalío del siglo .\xi.
lización que están intensificando las actividades de los principales grupos financieros
y comerciales. Los «hipergiobalizadores» adoptan una postura contraria, señalando
que la globalización es un fenómeno real y poderoso que amenaza con erosionar del Cuestiones para una posterior reflexión
todo el papel de los gobiernos nacionales. Un tercer grupo, el de los transformacio-
nistas, cree que la globalización está cambiando muchos aspectos del orden global ac- 1. ¿Cómo es posible que la globalización sea también un fenómeno local?
tual —entre ellos la economía, la política y las relaciones sociales— pero que aún si- 2. ¿Produjo la globalización la caída del comunismo?
gue habiendo pautas antiguas. Según esta perspectiva, la globalización es un proceso 3. ¿Qué es lo que predomina en la «McDonalización». la dimensión globalizadora de
contradictorio en el que se registra un flujo niuliidireccional de iiilluencias a veces tipo económico, cultural o político?
enfrentadas. 4. Al aumentar el individualismo, ¿somos libres de ser lo que queramos o simplemente
La globalización no se limita a los grandes sistemas globales. Su impacto puede apre- nos malcría la diversidad de opciones?
ciarse en nuestra vida privada, en la forma de pensar en nosotros mismos y en nues- 5. ¿Son las multinacionales realmente más poderosas que los gobiernos?
tras conexiones con los demás. Las fuerzas globalizadoras entran en el ámbito local y 6. ¿Por qué hablamos cada vez más de que los riesgos son «manufacturados»?
en nuestra vida íntima a través de agentes impersonales, como los medios de comuni-
cación e Internet, y también a través de contactos directos con personas de otros paí-
ses y culturas. Lecturas complementarias
6. La globalización es un proceso abierto y contradictorio: produce resultados difíciles
de controlar y predecir. Nos plantea nuevos tipos de riesgo, diferentes de los que exis- Peter Dicken (1998): Global Shifl: Transforming the WorldEconomy, Nueva York, Guilford Press.
tían anteriormente. El riesgo externo tiene que ver con peligros que, como los terre- John Gray (1998): Fabe Dawn: The Delusions of Global Capilalism, Londres, Granta Books.
motos, surgen del mundo natural. Los riesgos manufacturados son aquellos que crea
el impacto del conocimiento y la tecnología del ser humano en el medio natural. Al- David Held, Anthony McGrew, David Goldblatt y Jonathan Perraton (eds.) (1999): Global Transfor-
gunos creen que vivimos en una sociedad del riesgo de carácter global, en la que las mations, Cambridge, Polity.
sociedades humanas de todas partes se enfrentan a riesgos (como el del calentamiento Frank J. Lechner y John Boli (eds.) (2000); The Clobalizalion Reader, Oxford, Blackwcll.
global) que han sido producidos por nuestras propias intervenciones en la naturaleza.
J. Timmons Roberts y Amy Hite (eds.) (1999); From Modernization lo Globalization: Perpeclives on
La globalización avanza rápidamente pero de forma irregular. Se ha caracterizado por
Developmenl and Social Change, Oxford, Blackwcll
una creciente divergencia entre los países más ricos y los más pobres del mundo. La
riqueza, la renta, los recursos y el consumo se concentran en las sociedades desarro- Sarah Owen Vardersluis y l'aris Yeros (eds.) (1999): Poverty in World Polilics: Whose Global Era?,
lladas, mientras que gran parte del mundo en vías de desarrollo lucha contra la pobre- Basingstokc, Macmillan.
za, la malnutrición, las enfermedades y la deuda externa. Muchos de los países que
más precisan los beneficios económicos de la globalización corren el peligro de que-
dar marginados. Enlaces en Internet
Las barreras al comercio internacional se han venido reduciendo de forma constante
en las últimas décadas, y muchos creen que el libre comercio y los mercados abiertos Centre for the Analysis of Risk and Regulation
permitirán la completa integración de los países en desarrollo en la economía global. lilip://www. Ise. ac. uk/Depts/carr
Los que se oponen a este enfoque señalan que los organismos reguladores del comer-
cio internacional, como la Organización Mundial de Comercio, están dominados por Economic Policy Institute
los intereses de los países más ricos y que no prestan atención a las necesidades del hiip://epinet.org/subJectpages/lrade.hfml
118

Globalización 4. Interacción social y vida


¡:llp://www.polily.co.uk/g/ohiil
cotidiana
International Foruní on ülobalization
// iip://www. ifg. org

One World International Foundation


/illl>://www.oneworld.ne!/can¡paign.s

Tradewatch
hiip://www. tradewatch. org

World Bank
h IIp://www. worldhank. org/

World Trade Organization


l¡ttp://www. wto.org/

¿Alguna vez ha mantenido una conversación cara a cara con una persona de otro pais o se
ha conectado con una página web extranjera? ¿Ha viajado a otras partes del mundo? Si ha
respondido «sí» a alguna de e.stas preguntas, usted ha comprobado los efectos que tiene la
globalización en la interacción social, que es el proceso mediante el cual actuamos y reac-
cionamos respecto a lo que nos rodea. Aunque siempre ha habido relaciones entre personas
de diferentes naciones, la globalización ha iniluido tanto en la frecuencia como en el carác-
ter de tales contactos. Con ella aumenta la proporción de las interacciones que, directa o in-
directamente, conllevan la participación de otros países o culturas.
¿Cuáles son las características de las interacciones sociales que tienen lugar entre indivi-
duos de diferentes naciones? Quienes trabajan en la sociología del turismo han hecho impor-
tantes aportaciones al estudio de este problema. La globalización ha aumentado enormemente
las posibilidades de viajar al extranjero, tanto porque fomenta el interés en otros países como
porque facilita el movimiento de los turistas a través de las fronteras. Evidentemente, la gran
cantidad de turismo internacional se traduce en un incremento del número de interacciones
cara a cara que se produce entre personas de diferentes pauses. Segi'in John Urry (1990), mu-
chas de esas interacciones se configuran a partir de la «mirada del turi.sta», que alude a las ex-
pectativas que tiene éste de vivir experiencias exóticas en sus viajes al extranjero.
Las experiencias «exóticas» son las que vulneran nuestras expectativas cotidianas so-
bre cómo se supone que ha de desarrullarse la interacción social y la que mantenemos
con el medio físico. Por ejemplo, para un europeo que viaje a Gran Bretaña puede resul-
tar desconcertante que se conduzca por la izquierda. Las normas de circulación están tan
enraizadas que vulnerarlas nos parece algo extraño. Sin embargo, como turistas, también
disfrutamos de esa exlrañeza. En cierto sentido, para eso hemos pagado el dinero, ade-
más de para ver las famosas atracciones turísticas. Imagínese la decepción que sentiría si
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viajara a otro país y se diera cuenta de que es casi igual al nuiíiitiiiio en el que ha cre-
cido.
La mayoría de los tunsias no quiere que sus experiencias sean ilcmastMlo exóticas. F.n Pa-
rís, por ejcniplo, uno de los destinos más habikiales enue los viajeros jóvenes es la cadena de
restaurantes McDonakis. Los brilánicos que viajan al extranjero no suelen resistirse a la ten-
tación de pararse en puhs y tabernas de csti lo inglés. A veces, esos entretenimientos proceden
de la curiosidad, pero lanibiái es habitual que la gente disCrule de la comodidad que brinda
una comida o bebida acostumbrada en un entorno familiar. La eoutradieeión que supone de-
mandar a un tiempo cosas exóticas y familiares subyace en el fondo de la mirada del turista.
Esa mirada puede someter a ciertas presiones las interacciones directas que se producen
enire los turistas y los «lugareños». Entre estos últimos, los que forman parte de la indus-
tria turística pueden apreciar a los visitantes extranjeros por los beneficios económicos que
reportan a los lugares que visitan. A otros puede que no les gusten los turistas por su acti-
tud exigente o por la rcmodelación de los destinos más visitados que suele conllevar su pre-
sencia. A veces los turistas interrogan a los lugareños sobre ciertos aspectos de su vida co-
tidiana, como son la comida, el trabajo y los hábitos recreativos; puede que lo hagan para
mejorar su comprensión de otras culturas o para hacer juicios negativos sobre los que no
son como ellos. A medida que vaya aumentando el turismo con el avance de la globaliza-
ción, los sociólogos tendrán que observar cuidadosamente el fenómeno para ver que pautas
dominantes de interacción emergen entre turistas y lugareños y determinar, entre otras co-
sas, si tales interacciones tienden hacia la afabilidad o hacia el antagonismo.

La desatención cortés que las personas se prestan unas a otras en la calle no es algo que siinplemcnle ocu-
El estudio de la vida cotidiana rra, sino que es una técnica desarrollada por los habitantes de las ciudades que ha sido observada y estu-
diada por los inleraccionistas simbólicos.
Aunque, a primera vista, podría parecer que el turismo no tiene gran interés para los soció-
logos, las experiencias de los turistas en el extranjero sí que pueden decirnos mucho sobre
el mundo social. La idea de la «mirada del turista» es importante por lo que revela sobre el
papel que tiene la vida cotidiana a la hora de conformar nuestra percepción del mundo que La desatención cortés no es lo mismo que no prestar atención a la otra persona. Cada in-
nos rodea: de lo que es normal y familiar y de lo que constituye algo excepcional. Es fre- dividuo indica al otro que se da cuenta de su presencia, pero evita cualquier gesto que pu-
cuente que las actividades y visiones que a un turista extranjero le parecen las más «exóti- diera considerarse demasiado atrevido. Prestar desatención cortés a otros es algo que hace-
cas» sean algo corriente en la vida de la población local. mos de un modo más o menos inconsciente, pero tiene una importancia fundamental en
Por ejemplo, a los turistas occidentales que visitan países musulmanes por primera vez nuestra vida cotidiana.
con frecuencia les sorprende el sonido de la «llamada a la oración» que se escucha cinco Usted podría pensar que hay aspectos triviales del comportamiento social —como pasar
veces al día procedente de los minaretes de cientos de mezquitas. Ese sonido hermoso y ¡unto a alguien en la calle o reaccionar ante prácticas desacostumbradas como la llamada a
evocador es extraño para la mayoría de los oídos occidentales. Sin embargo, para los luga- la oración— que son algo menor y carente de interés. Sin embargo, el estudio de estas for-
reños, la llamada a la oración está tan incorporada a su vida que se percibe de forma más o mas de interacción social aparentemente insignificantes es de enorme importancia para la
menos inconsciente. Si ellos viajaran a Occidetite, donde esta llamada no suele escucharse, sociología y, lejos de carecer de interés, constituye una de las áreas más absorbentes de la
percibirían su falta como algo extraño que les desorientaría. investigación sociológica. Existen tres razones para que sea tan importante.
Independientemente de en qué parte del mundo vivamos, hay cosas que hacemos innu- En primer lugar, las rutinas cotidianas, con sus casi constantes interacciones con los de-
merables veces al día sin apenas pensar en ellas. Tomemos como ejemplo otra sencilla inte- más, estructuran y conforman lo que hacemos. Al estudiarlas podemos aprender mucho de
racción que tiene lugar millones de veces al día en ciudades y pueblos del mundo. Cuando nosotros como seres sociales y de la propia vida social. Nuestras vidas están organizadas
dos transeúntes intercambian una mirada rápida y la apartan después al estar muy próxi- en torno a la repetición de pautas de comportamiento parecidas día tras día, semana Iras se-
mos, se pone de manifiesto lo que Erving Goffman (1967, 1971) denomina desatención mana, mes tras mes y año tras año. Pensemos, por ejemplo, en lo que hicimos ayer y antea-
cortés, algo que exigimos de los demás en numerosas ocasiones. yer. Si fueron días laborables, es muy probable que usted se levantara a la misma hora de
122 123

The Far Sitie de Gary Larson siempre (una rutina importante en sí


misma). Puede que fuese a clase bas- El hombre y la mujer en público: el vínculo entre la 1
tante temprano e hiciese el mismo tra- microsociología y la macrosociología
yecto de casi todos los días hasta la
escuela o la universidad. Quizás que- Una mujer que va por la calle sufre el acoso verbal de un grupo de hombres: es una inte- ^
dó con unos amigos para comer, vol- racción bastante comijn que, a primera vista, puede parecer un caso clásico para el análi- |
vió después a clase o fue a estudiar sis microsociológico. En su estudio Passing By: Gender and Public Harassment, Carol Brooks •
por la tarde. Más tarde, regresó a casa Gardner se dio cuenta de que en varios entornos, de los que el más conocido son las zonas
y puede que saliera por la noche con de obras, se da este tipo de interacción no deseada que, con frecuencia, las mujeres consi- j
otros amigos. deran insultante. '
Por supuesto, las rutinas de cada Aunque el acoso que sufre una sola mujer puede analizarse desde un punto de vista mi-
día no son idénticas, y nuestras pautas crosociológico mediante la observación de una única interacción, no resulta provechoso
de actividad durante los fines de se- abordarlo de forma tan simple. Es una manifestación habitual en las conversaciones calle- ;
mana suelen contrastar con las de los jeras entre hombres y mujeres que no se conocen (Gardner, 1995). Además, no es posible j
días laborables. Además, si se produ- entender en absoluto este tipo de interacción sin observar también el contexto global de
ce un cambio importante en nuestra la jerarquía social de género. De este modo podemos apreciar cómo se relacionan los análi- .
vida, como dejar la universidad para sis micro y macro. Por ejemplo, Gardner vinculó el acoso al que someten los hombres a las i
aceptar un trabajo, suele ser necesario mujeres con el sistema general de desigualdad en razón del género que representan los
alterar esas rutinas, pero, entonces, privilegios del hombre en los espacios públicos, la vulnerabilidad física de la mujer y la
establecemos una nueva serie de hábi- omnipresente amenaza de violación.
tos bastante regulares. Sin establecer este vínculo entre micro y macrosociología, sólo podremos comprender
En segundo lugar, el estudio de la de forma limitada tales interacciones. Podría parecer que éstos son ejemplos aislados o
vida cotidiana nos revela de que ma- que se podrían eliminar enseñando buenos modales a las personas. Si comprendemos el
vínculo entre lo micro y lo macro esto nos ayudará a comprobar que, para abordar el pro-
7'he Far Side © 1992, Farworks Inc. Distribuido por Universal nera actuamos los seres humanos de
Press Syndicatc. Reproducción autorizada. Todos los derechos re- forma creativa para conformar la rea- blema desde la raíz, es preciso esforzarse por eliminar las formas de desigualdad de género
servados. lidad. Aunque el comportamiento so- que dan lugar a tales interacciones.

La vida diaria sería imposible si tuviéramos que ser cons-


cial se guía hasta cierto punto por L
fuerzas como los roles, las normas y
cientes de cada una de nuestras rutinas.
las expectativas compartidas, los indi-
viduos perciben la realidad de forma mos que dan a la vida en la ciudad, con sus multitudes que van y vienen y sus contactos im-
diferente según sean su procedencia, personales y efímeros, el carácter que tiene.
intereses y motivaciones. Como los individuos son capaces de actos creativos, configuran
continuamente la realidad mediante sus decisiones y acciones. Dicho de otro modo, la rea-
lidad no es fija ni estática: la crean las interacciones humanas. Esta idea de la construcción Microsociología y macrosociología
social de la realidad (véase el recuadro de la p. 144) está en la raíz de la perspectiva del in-
teraccionismo simbólico presentado en el capítulo 1 («¿Qué es la sociología?»). El estudio del comportamiento cotidiano en situaciones de interacción cara a cara suele de-
En tercer lugar, el estudio de la interacción social en la vida cotidiana arroja luz sobre nominarse microsociología. En este campo el análisis se realiza en el nivel de los indivi-
instituciones y sistemas sociales más amplios. De hecho, todos los sistemas sociales de duos o grupos pequeños. Es diferente de la macrosociología, que se ocupa de los sistemas
gran envergadura dependen de las paulas de interacción social en las que participamos dia- sociales de gran tamaño, como el sistema político o el orden económico. La macrosociolo-
riamente. Esto es fácil de demostrar. Tomemos de nuevo el caso de dos extraños que se cru- gía incluye también el análisis de los procesos de cambio a largo plazo, como el desarrollo
zan en la calle. Puede parecer que esta situación tiene escasa relevancia directa para formas de la industrialización. A primera vista podría parecer que los análisis micro y macro están
de organización .social de gran tamaño y más permanentes. Sin embargo, cuando tenemos alejados uno del otro. Pero, de hecho, están intimamente relacionados (Knorr-Cetina y Ci-
en cuenta muchas interacciones de este tipo ya no es así. En las sociedades modernas la courel, 1981; Giddens, 1984), como se verá a lo largo de este capitulo.
mayoría de la gente vive en centros urbanos, intcractuando constantemente con personas a El análisis a gran escala es esencial para comprender la base institucional de la vida co-
las que no conocen personalmente. La desatención cortés es uno de los muchos mecanis- • tidiana. La forma de vida de las personas está profundamente influida por el conjunto del
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marco institucional, como resulta obvio cuando se compara el ciclo cotidiano de las activi-
dades de una cultura uadicional con la vida en un entorno urbano industrializado. En las
sociedades modernas estamos conslantcmcntc en contacto con desconocidos. Este contacto
puede ser indirecto c impersonal. Sin embargo, cualquiera que sea el número de relaciones
indirectas que establezcamos hoy en día, la presencia de otras personas sigue siendo cru-
cial. Aunque decidamos inarKlarlc a un conocido un mensaje electrónico por Internet, tam-
bién podemos optar por \ iajar miles de kilómetros en avión para pasar el Tin de semana con
un amigo.
A su vez, los estudios a pequeña escala son necesarios para esclarecer cuáles son las pau-
tas institucionales generales. Es evidente que la interacción cara a cara es la base principal
de todas las formas de organización social, independientemente de sus dimensiones. Supon-
gamos que tenemos que estudiar una corporación empresarial. Se podrían comprender mejor Estas fotografías de Paul r.kinan. que muestran expresiones faciales de los miembros de una comunidad
sus actividades analizando los comportamientos cara a cara. Podríamos estudiar, por ejem- tribal aislada de Nueva Guinea, le ayudaron a comprobar que las fonnas básicas de expresión emocional
plo, a los directores en su interacción dentro de la sala de juntas, a los que trabajan en las son las mismas en todas parles. Se pidió a cada retratado que mostrara qué aspecto tendría su cara si parti-
distintas oficinas o a los obreros. De este modo no lograríamos componer una imagen de cipara en una historia en la que (A) estuviera feliz por la llegada de un amigo; (B) su hijo hubiera nuierio;
toda la corporación, ya que muchos de sus negocios se realizan a través de materiales impre- (C) estuviera enfadado y a punto de pelearse, y (D) viera tirado un cerdo muerto que llevaba allí bastante
tiempo.
sos, cartas y también por teléfono y por ordenador. Sin embargo, sí podríamos contribuir de
un modo significativo a la comprensión del funcionamiento de la organización.
En capítulos posteriores veremos más ejemplos de cómo la interacción en contextos pe-
queños influye en los grandes procesos sociales y de qué manera los sistemas de gran ta- los de la cara que dan lugar a ciertas expresiones (Ekman y Friesen, 1978). Mediante este
maño influyen a su vez en los ámbitos más recónditos de la vida social. Pero primero nos sistema han intentado dotar de cierta precisión un área que se presta notablemente a las in-
ocuparemos de algunas de las principales cuestiones de los estudios de nivel micro en ám- terpretaciones incoherentes o contradictorias, dado que existe poco acuerdo sobre cómo
bitos cotidianos. En primer lugar, consideraremos los signos no verbales (expresiones del identificar y clasificar las emociones. Charles Darvvin. el creador de la teoría evolutiva,
rostro y gestos corporales) que todos utilizamos cuando interactuamos con los demás. Pa- sostenía que los modos básicos de expresión emotiva son los mismos para todos los seres
saremos después a analizar el habla cotidiana: cómo usamos el lenguaje para comunicar a humanos. Aunque algunos han rechazado tal afirmación, las investigaciones de Ekman en-
los demás los significados que pretendemos expresar Para terminar, nos centraremos en tre personas con bagajes culturales muy diferentes parecen confirmarla. Ekman y Friesen
cómo nuestra vida se halla estructurada por las rutinas diarias, prestando una especial aten- estudiaron una comunidad aislada de Nueva Guinea, cuyos miembros prácticamente no ha-
ción a la forma que tenemos de coordinar nuestras acciones en el tiempo y el espacio. bían tenido antes ningún contacto con forasteros. Cuando se les mostraron dibujos que re-
presentaban las expresiones faciales de seis emociones (alegría, tristeza, enfado, asco, mie-
do y sorpresa), los habitantes de esta comunidad las identificaron.
La comunicación no verbal Según Ekman, los resultados de su estudio y los de otros similares, realizados con dife-
rentes pueblos, constatan que la expresión facial de las emociones y sus interpretaciones
La interacción social depende de una sutil relación entre lo que expresamos con palabras y son innatas al ser huinano. Este autor reconoce que no tiene pruebas que demuestren esto
lo que manifestamos mediante numerosas formas de comunicación no verbal: el inter- de forma concluyente y que experiencias de aprendizaje cultural ampliamente compartidas
cambio de información y significados mediante expresiones faciales, gestos y movimientos podrían tener algo que ver; sin embargo, sus conclusiones se ven apoyadas por otros tipos
del cuerpo. Este tipo de comunicación se denomina a veces «lenguaje corporal», pero esto de investigación. L Eibl-Eibesfeldt estudió a seis niños sordos y ciegos de nacitnicnto para
puede inducir a error, porque solemos utilizar los signos no verbales para eliminar o am- ver hasta qué punto sus expresiones faciales eran las mismas que las de los individuos sin
pliar lo que decimos mediante palabras. estas discapacidades en determinadas situaciones emocionales (1973). Descubrió que los
niños sonreían cuando realizaban actividades claramente placenteras, levantaban las cejas a
modo de sorpresa cuando olfateaban un objeto con un olor extraño y fruncían el ceño cuan-
La cara, los gestos y la emoción do se les ofrecía insistentemente un objeto desagradable. Dado que era imposible que hu-
bieran visto a otros comportarse de ese modo, se puede pensar que estas respuestas deben
Uno de los aspectos principales de la comunicación no verbal es la expresión facial de la de ser innatas.
emoción. Paul Ekman y sus colegas han elaborado lo que ellos llaman el Sistema de Códi- Utilizando el sistema FACS, Ekman y Friesen identificaron ciertos leves movimientos
gos de la Actividad Facial (FACS, en inglés) para describir los movimientos de los múscu- musculares en la cara de los niños recién nacidos que también se encuentran en las expre-
126 :.„:<;[•••. ., i - . ' . . . . „ < ;:;;, . . Í J Í . Í . Í I r -.1., . - , : . . 127

sioncs de emoción de los adultos. Por ejemplo, los bebés parecen pioducir expresiones fa- Algunas personas son especialistas en el coniiol de las expresiones faciales y en tratar a
ciales similares a las de asco de los adultos (apretando los labios y iVunciendo el ceño) los demás con sumo tacto. Un buen diplonuitico, por ejemplo, debe ser capaz ---damlo
como respuesta a los sabores agrios. Sin embargo, aunt|iic las expresiones faciales de emo- siempre la impresión de que no le cuesta y de que está a gusto— de intcractuar con otros
ción parecen ser en parte innatas, existen factores individuales y culturales que inlliiyen en cuyas ideas no comparte o que incluso detesta. El grado de éxito con que esto se lleve a
la forma exacta que adoptan los movimientos faciales y en los contextos en los que dichas cabo puede afectar al destino de naciones enteras. Una diplomacia diestra podría, por ejem-
expresiones se consideran apropiadas. Cómo sonríe la gente, por ejemplo, así como los mo- plo, reducir las tensiones emie las naciones y e\ iiar la guerra.
vrnuentos precisos de los labios y de otros músculos faciales, y también la duración de la
sonrisa, son cosas que varían considerablemente de una cultura a otra.
No sabemos de ningún gesto o postura que caracterice a todas las culturas o, siquiera, a El género y la comunicación no verbal
la mayoría de ellas. Por ejemplo, en algunas sociedades la gente asiente cuando quiere de-
cir que no, al contrario que en la cultura occidental. Gestos muy utilizados entre los euro- ¿Tienen las interacciones sociales cotidianas una dimensión de género? May razones para
peos o los estadounidenses, como señalar, no parecen existir en ciertos pueblos (Bull. creer que sí. Como las interacciones las configura el contexto .social general, no resulta sor-
1983). Del mismo modo, en algunas zonas de Italia existe un gesto de elogio, consistente prendente que tanto la comunicación verbal como la no verbal puedan ser percibidas y ex-
en hacer rotar el dedo índice estirado sobre la mejilla, que no se da en otros lugares. Al presadas de manera diferente por hombres y mujeres. Como veremos en el capítulo 5 («Gé-
igual que ocurre con las expresiones faciales, los gestos y las posturas se emplean conti- nero y sexualidad»), la interpretación del género y de sus roles está muy iiinuida por
nuamente para complementar las palabras, además de para comunicar significados cuando factores sociales y tiene mucho que ver con cuestiones relacionadas con el poder y la posi-
no se dice nada. Estas tres manifestaciones se utilizan para bromear, mostrar ironía o es- ción social. E.stas dinámicas son evidentes inclu.so en interacciones corrientes de la vida co-
cepticismo. tidiana. Tomemos como ejemplo una de las expresiones no verbales más habituales: el con-
Las impresiones no verbales que transmitimos sin darnos cuenta indican a menudo que tacto visual. Los individuos lo utilizan en una amplia gama de contextos, con frecuencia
lo que decimos no es exactamente lo que queremos decir Sonrojarse es tal vez el ejemplo para captar la atención de alguien o comenzar irna interacción social. En las sociedades en
más obvio de que los indicadores físicos pueden contradecir los significados que señala- las que el conjunto de los hombres domina a las mujeres, tanto en la vida pública como en
mos. Pero existen muchos indicadores más sutiles que otras personas pueden captar. Por la privada, ellos pueden sentirse más libres que ellas a la hora de establecer contacto visual
ejemplo, es frecuente que una mirada preparada pueda detectar el engaño mediante el estu- con desconocidos.
dio de los signos no verbales. Sudar, moverse nerviosamente, mirar fijamente o apartar los Una forma especial de establecer este contacto —mirar fijamente ilustra los contras-
ojos, y expresiones faciales que duren demasiado (las auténticas suelen desaparecer des- tes de «significado» que existen entre formas idénticas de comunicación no verbal. Se pue-
pués de cuatro o cinco segundos), son cosas que podrían indicar que se está mintiendo. De de considerar que un hombre que mira fijamente a una mujer actúa de forma «natural» o
manera que añadimos las expresiones faciales y los ge.stos corporales de los demás a las «inocente»; si la mujer se siente incómoda, puede evadir la mirada del hombre apartando la
palabras que dicen y así comprobamos hasta qué punto hablan con sinceridad. suya u optando por no mantener la interacción. Por otra parte, si una mujer mira fijamente
a un hombre, se suele considerar que se comporta de forma sugerente o que incita sexual-
mente. Aunque pueda parecer que esos casos, uno a uno, son intrascendentes, si se abordan
«Cara» y autoestima de forma colectiva pueden ayudar a reforzar las pautas de dominación de género.

La palabra «cara» también puede referirse a la estima que los demás sienten por alguien.
En la vida social diaria solemos poner mucho cuidado en «guardar las apariencias» («sal- Normas sociales y habla
var la cara», en inglés). Gran parte de lo que llamamos cortesía o etiqueta en las reunio-
nes sociales consiste en no prestar atención a ciertos aspectos del comportamiento que Aunque hay muchos signos no verbales que empleamos de modo rutinario en nuestro com-
podrían ponernos en evidencia. No se hace referencia a los episodios del pasado de un in- portamiento y para comprender el de los demás, la mayor parte de nuestras interacciones se
dividuo o a rasgos personales que, si se mencionan, podrían incomodarle. Evitamos las realizan mediante el habla —intercambio verbal accidental— y la conversación informal
bromas sobre la calvicie si nos damos cuenta de que alguien lleva peluquín, a menos que con otros. Los sociólogos siempre han aceptado que el lenguaje es fundamental para la vida
estemos entre amigos íntimos. El tacto es una especie de instrumento protector que cada social; sin embargo, es reciente el enfoque que se ocupa en concreto de cómo lo usa la gente
uno utiliza esperando que, a cambio, las propias debilidades no se expongan deliberada- en los contextos ordinarios de la vida cotidiana. El estudio de las conversaciones se ha visto
mente en público. Por tanto, nuestra vida cotidiana no transcurre sencillamente. Sin dar- profundamente influido por la obra de GofFman, pero la figura más importante en este tipo
nos cuenta en la mayoría de los casos, todos tenemos bastante maña para controlar de de estudios es Harold Garfinkel, el fundador de la etnometodología (Garfinkel, 1984).
cerca y continuamente las expresiones faciales, postirras y gestos al intcractuar con los La etnometüdología es el estudio de los «etnométodos» —los métodos populares o de
demás. los no expertos— que la gente emplea para cJar sentido a lo que hacen los demás y, espe-
128 129
cialmcnie, a lo que dicen. Todos aplicamos estos métodos, normalmente sin prestarles una S: ¿Qué lal estás?
atención consciente. Con t'recucncia, sólo podemos dar senlido a lo que se dice en las con- lí: ¿Cómo esloy en relación con qué'.' Mi .sahid. lui pc/ar y un iiK-mi (.1 ptjiti •SpfCI

versaciones si conocemos el contexto social que se esconde detrás de las palabras. Pense- dinero, la escuela, mi lranc|uilidad de espirnii. mi . Kuslt: 1.1 LIHI1IÜH y M IXV,-

mos en la siguiente conversación (lleritage, 1984): S (;•()/<) íle ira y íle pronto fiifia de si): ¡Mira! Sólo rn |K'dirM;li»

A: Tengo un hijo de catorce años.


Irataba de ser cortés. Francanienle. me importa un
piíiiienlo cómo estás. n
B: Ya. nic parece bien.
A: También tengo un perro. ¿Por qué se enfada tanto la gente cuando
B: Oh, lo siento. parece que no se siguen las convenciones
menores del habla? La respuesta es que la
¿Qué le parece que está pasando? ¿Qué relación hay entre los hablantes? Podemos en- estabilidad y el significado de nuestra vida
tender la conversación si sabemos que se desarrolla entre im posible inquilino y su casero. social cotidiana dependen del hecho de que
Algunos caseros aceptan a los niños pero no que sus inquilinos tengan animales. Sin em- compartimos presupuestos culturales implí-
bargo, sin conocer el contexto social las respuestas del individuo B no parecen tener rela- citos sobre lo que se dice y su porqué. Si no
ción con las afirmaciones de A. Parte del scmído está en las palabras y parte en la forma puil¡éramos darlos por supuestos una comti-
que tiene el contexto .social de estructurar lo que se dice. iiicación coherente resultaría imposible. A il n Ai
cualquier pregunta o contribución a una
Muchas de las «normasD de la conversación coti-
conversación debería seguirle una extensa
diana sólo resultan evidentes cuando alguien las in-
La complicidad «investigación» del tipo que se les pidió a frinae.
los sujetos de Garfinkel, y la interacción,
Las formas más intrascendentes del habla cotidiana presuponen la existencia de una com- sencillamente, se rompería. Lo que a prime-
plicidad y de un conocimiento elaborados, que los participantes utilizan. De hecho, la ra vista parecen irrelevantes convenciones
charla más simple es tan compleja que, hasta el momento, ha resultado imposible progra- del habla resultan ser elementos fundamentales para el jiropio entramado de la vida social,
mar incluso los ordenadores más sofisticados para que puedan conversar con los seres hu- y ésta es la razón por la que infringirlos es algo tan serio.
manos. Las palabras empleadas en el habla cotidiana no siempre tienen significados preci- Hay que señalar que en la vida cotidiana a veces las personas aparentan deliberadamente
sos, y nosotros «fijamos» lo que queremos decir mediante sobrentendidos implícitos que lo no tener este conocimiento implícito. Esto puede hacerse para desairar a los otros, reírnos de
respaldan. Si María pregunta a Tom: «¿Qué hiciste ayer?», las palabras empleadas en la ellos, incomodarles o para llamar la atención sobre el doble sentido de lo que se ha dicho.
pregunta no sugieren una contestación evidente. Un día es mucho tiempo, y sería lógico Considérese, por ejemplo, esta típica conversación entre un padre y su hijo adolescente:
que Tom respondiera: «Bueno, me desperté a las siete y dieciséis. A las siete y dieciocho
me levanté, fui al cuarto de baño y empecé a lavarme los dientes. A las siete y diecinueve P: ¿Adonde vas?
abrí la ducha...». Comprendemos el tipo de respuesta que requiere la pregunta si conoce- H: Por ahí.
mos a María, las actividades que ella y Tom realizan juntos normalmente y qué es lo que P: ¿Qué vas a hacer?
suele hacer Tom en un determinado día de la semana, entre otras co.sas. H; Nada.

Las respuestas del adolescente son claramente opuestas a las de los voluntarios de los
Los experimentos de Garfinkel experimentos de Garfinkel. En lugar de seguir el hilo de las preguntas hasta donde no se
suele llegar, el adolescente se niega a responder apropiadamente, diciendo en realidad:
Algunos de los experimentos que Garfinkel realizó con estudiantes voluntarios pusieron de «¡ocúpate de tus asuntos!». La pregunta inicial podría suscitar una respuesta diferente con
manifiesto las «expectativas de fondo» con las que organizamos las conversaciones ordina- otra persona y en otro contexto:
rias. Se pedía a los estudiantes que entablaran una conversación con un amigo o pariente,
insistiendo en que debía aclararse completamente el sentido de los comentarios triviales u A: ¿Adonde vas?
observaciones generales. Si alguien decía: «¡Que tengas un buen día!», el estudiante debía B: Voy a volverme loco Iranquilamcnte.
responderle: «Bueno, ¿en qué sentido exactamente?», «¿a qué parte del día te refieres?»,
etc. El resultado de una de las conversaciones fue el siguiente (Garfinkel, 1963): B mal interpreta deliberadamente la pregunta de A para producir, mediante la ironía,
preocupación o frustración. La parodia y la broma crecen en estas malas interpretaciones
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de los presupuestos iinplicitos del habla. No existe nada amenazante en ello, siempre que } , Mudrick: ¡lili, chicas! Que buen aspecto leñéis liov. ¿Tenéis algo de dinero? Para comprar algunos
las partes implicadas admitan la intención de provocar una carcajada. libros.
l-llas no le hacen caso. La siguicnlc es una ¡oven negra.
4. Mudrick: ¡Hh, guapa! ¡Eli, guapa!
lilla sigue andando como si él no exisliera.
El «vandalismo interaccional» .S. Mudrick: Disculpa. Disculpa. Sé que me estás oyendo.
l'nionces se dirige a una mujer blanca de treinta y tamos años.
Ya hemos visto que las conversaciones son una de las principales maneras de mantener con 6. Mudrick: Te estoy observando. ¿Sabes que cslás niu>' bien?
estabilidad y coherencia nuestra vida cotidiana. Nos sentimos más cómodos cuando las l;ll;i no le presta atención.
convenciones tácitas del habla intrascendente se respetan; cuando se vulneran nos scniimos
amenazados, confundidos e inseguros. Los participantes de casi todas las conversaciones
diarias se adaptan cuidadosamente a las pistas que les dan los demás (cambios de entona- Establecer «aperturas» y «cierres» suaves en las conversaciones es un requisito funda-
ción, breves pausas o gestos) para que la conversación fluya fácilmente. Al ser mutuamente mental de la cortesía urbana; Duneier y Molotch se dieron cuenta de que, entre los hombres
conscientes, los conversadores «cooperan» en la apertura y el cierre de las interacciones y y las mujeres, estos aspectos cruciales de la conversación eran muy problemáticos. Cuando
al turnarse para hablar. Sin embargo, las conversaciones en las que uno de los participantes las mujeres se resistían a los intentos de los hombres por entablar conversación, ellos ha-
«no coopera» pueden dar lugar a tensiones. cían caso omiso de esa resistencia e insistían en su empeño. De forma similar, si lograban
entablar la conversación, podían negarse a responder a las pistas que les daba la mujer so-
Los estudiantes de Garfinkcl crearon situaciones tensas al socavar a propósito las nor-
bre su deseo de darla por terminada una vez que se había iniciado:
mas de la conversación como parte de su experimento. Pero ¿qué ocurre en las situaciones
del mundo real cuando la gente «causa problemas» con su forma de conversar? Dos soció-
logos estadounidenses, Mitchell Duneier y Harvey Molotch (1999), investigaron los inter- 1. Mudrick: Hola, guapa.
cambios verbales entre peatones y «gente de la calle» de la ciudad de Nueva York para 2. Mujer: Hola, ¿qué tal?
comprender por qué, con frecuencia, tales interacciones son consideradas problemáticas .3. Mudrick: ¿Estás bien?
por los tran.seúntes. Utilizaron una técnica denominada análisis de la conversación para 4. Mudrick: Eres preciosa, ¿sabes? Me gusta cómo llevas recogido el pelo.
comparar una selección de intercambios callejeros con muestras del habla cotidiana. El 5. Mudrick: ¿Estás casada?
análisis de la conversación es una metodología que examina todas las facetas de una con- 6. Mujer: Si.
versación en busca de sus significados: desde las más insignificantes palabras de «relleno» 7. Mudrick: ¿Ah, si?
(como «umm» y «ah») hasta el ritmo preciso de tales intercambios (incluyendo en él las 8. Mujer: Sí.
pausas, interrupciones y solapamientos). 9. Mudrick: ¿Y tu anillo?
Duneier y Molotch observaron interacciones que se producían entre hombres negros 10. Mujer: Lo tengo en casa.
—muchos de ellos indigentes, alcohólicos o toxicómanos— y mujeres blancas que pasaban 11. Mudrick: ¿Lo tienes en casa?
junto a ellos en la calle. Era frecuente que los hombres intentaran iniciar conversaciones 12. Mujer: Sí.
con ellas después de llamarlas, lanzarles piropos o preguntarles algo. Pero algo «falla» en 13. Mudrick: ¿Me dices tu nombre?
esas conversaciones, según los autores, porque las mujeres no suelen responder como lo 14. Mudrick: El mío es Mudrick, ¿y el luyo?
harían en una interacción normal. Aunque los comentarios de los hombres no suelen tener Ella no responde y se va (Duneier y Molotch, 1999: 1274).
un tono hostil, las mujeres tienden a apretar el paso y mirar fijamente al frente. El diálogo
siguiente muestra cómo intentaba Mudrick, un hombre negro de casi sesenta años, entablar
En este caso, Mudrick utiliza nueve de las catorce frases que componen la interacción
conversación con las mujeres (Duneier y Molotch, 1999: 1273-1274):
para iniciar la conversación y sacarle más respuestas a la mujer. Si sólo nos fijamos en la
trascripción, es bastante evidente que a la mujer no le interesa hablar, pero si aplicamos el
[Mudrick] comienza esta interacción cuando una mujer blanca que parece tener unos 25 años se acerca análisis de la conversación a la grabación en cinta de la misma, su falta de interés queda
con paso firme: aún más clara. La mujer pospone todas sus respuestas —cuando las da—, mientras que
Mudrick contesta inmediatamente, de modo que sus comentarios a veces se solapan con los
1. Mudrick: Te quiero, nena. de ella. En las conversaciones, el ritmo es un indicador muy preciso; retrasar una respuesta
Ella se cruza de brazos y aprieta el paso, haciendo caso omiso del comentario. aunque sea una fracción de segundo es adecuado en la mayoría de las interacciones cotidia-
2. Mudrick: Cásate conmigo. nas para señalar el deseo que se tiene de cambiar el curso de una conversación. Al traicio-
Después, se dirige a dos mujeres también blancas que probablemente también rondan los vcinlitantos: nar estas normas de sociabilidad tácitas, Mudrick conversaba de una manera que era «téc-

^ta
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nicaniente grosera». La imijcr, a su vez, también lo era por hacer caso omiso de los repeli- .se aplican también a la einomelodología. El csuidio del habla cotidiana ha puesto de mani-
dos intentos de Mudrick por entablar conversación. fiesto lo difícil que es lograr el dominio del lenguaje que la gente común utiliza. Las inmen-
Duncier y Molotcli señalan que es el carácter «técnicamente grosero» de estos intercam- sas dificultades que conlleva programar iudcnadoies para tiue hagan lo que el hablante hu-
bios callejeros lo que hace que a los transci'intcs les cueste manejarlos. Sobre todo a los mano hace sin esfuerzo demuestran esta coniplcjidad. Además, el habla es un elemento
neoyorquinos blancos y progresistas les incomoda profundamente recurrir a comportamien- esencial de todos los ámbitos de la vida .social. Las cintas del caso Watergate del presidente
tos «técnicamente groseros» en las interacciones que tienen lugar en la calle. Sin embargo, Nixon y sus secretarios no eran más que transcripciones de conversaciones, pero permitían
cuando no se respetan las pistas habituales de apertura y cierre de la conversación, los indi- atisbar lo que es el ejercicio del poder al más alin nivel (Molotch y Bodcn, 1985).
viduos sienten una profunda e inexplicable inseguridad.
Los autores utilizan la expresión vandalismo iiiteraccional para describir los casos en
los que «un subordinado rompe bases tácitas de la interacción cotidiana que son valiosas Gritos de respuesta
para los más poderosos» (1999: 1288). Como señalan Duncier y Molotch. los hombres de
la calle con frecuencia se ajustan a las formas de habla cotidianas en sus interacciones con Ciertos tipos de manifestaciones no constiiuyen habla propiamente dicha, sino que consis-
los demás indigentes, los tenderos de la zona, la policía, los familiares y los conocidos. ten en una serie de exclamaciones, o lo que Goffman ha llamado gritos de respuesta
Pero cuando deciden no hacerlo pueden subvertir las convenciones tácitas del habla diaria (Goffman, 1981). Pensemos en alguien que dice «¡vaya!» después de volcar o de tirar algo.
de una forma que desorienta a los transeúntes. Según los autores, «el vandalismo interac- «¡Vaya!» no parece más que una respuesta refleja sin iiuerés ante un pequeño accidente,
cional deja a las víctimas incapaces de explicar lo que ha pasado», en mayor medida que un como cerrar los ojos cuando alguien mue\e una mano bruscamente hacia nuestra cara. Sin
ataque físico o un vulgar insulto. embargo, no es una reacción involuntaria, como demuestra el hecho de que la gente no sue-
El estudio que llevaron a cabo Duncier y Mololch sobre el vandalismo interaccional nos le tenerla cuando está sola. «¡Vaya!» se dirige normalmente a los otros que están presentes.
proporciona otro ejemplo sobre la doble dirección de las interacciones en ámbitos micro y La exclamación les demuestra que el descuido ha sido menor y momentáneo, no algo que
las fuerzas que operan en el nivel macro. A los hombres de la calle, las mujeres blancas que deba dar pie a dudar sobre el control del indi\ iduo sobre sus acciones.
hacen caso omiso de sus intentos por entablar conversación les parecen distantes, frías y «¡Vaya!» sólo se utiliza cuando se tienen pequeños fallos, no cuando ocurren grandes
carentes de compasión: son «blancos» legítimos para ese tipo de interacción. Entretanto, accidentes o calamidades; lo que también demuestra que la exclamación es parte de nuestro
las mujeres pueden pensar con frecuencia que el comportamiento de los hombres demues- dominio de los detalles de la vida social. Además, la exclamación podría hacerla alguien
tra realmente que son peligrosos y que lo mejor es evitarlos. El vandalismo interaccional que observe a otro individuo o se podría utilizar para cubrir un momento critico, como
está estrechamente vinculado con las grandes estructuras de clase, posición social, género y aquel en el que un padre, jugando con su hijo, lo lanza al aire. La expresión «¡Allá vamos!»
raza. El miedo y la ansiedad que se generan en estas prosaicas interacciones ayudan a cons- cubre el breve momento en que la criatura puede sentir una falta de control.
tituir los estatus y fuerzas exteriores que, a su vez, influyen en las propias interacciones. El Todo esto puede sonar muy artificial o exagerado. ¿Para qué molestarse en analizar una
vandalismo interaccional forma parte de un «sistema de sospecha y descortesía mutua que manifestación tan irrelevante con tanto detalle? ¿Acaso prestamos tanta atención a lo que
se refuerza a si mismo». decimos como sugiere el ejemplo? Por supuesto que no, de forma consciente. Sin embargo,
lo crucial es que damos por supuesto que existe un control constante y enormemente com-
plicado de nuestra apariencia y de nuestras acciones. En las situaciones de interacción no
Tipos de habla se espera de nosotros que estemos simplemente presentes en la escena. Lo que los demás
esperan, y nosotros también, es que pongamos en funcionamiento lo que GotTman llama la
Resulta aleccionador escuchar la grabación de una conversación en la que se ha participado «alerta controlada». Una parte fundamental del hecho de ser humano consiste en demostrar
o leer su trascripción. Las conversaciones son mucho más fragmentadas, vacilantes y agra- continuamente a los demás nuestra competencia en las rutinas de la vida cotidiana.
maticales de lo que la mayoría de la gente cree. Cuando participamos en las conversaciones
diarias tendemos a pensar que lo que se dice está bastante pulido porque, inconscientemen-
te, le damos un contexto a las palabras que realmente decimos; pero las conversaciones rea- Lapsus línguae
les son muy diferentes de las de las novelas, en las que los personajes utilizan frases bien
construidas y con una gramática correcta. «¡Vaya!» es una respuesta a un pequeño accidente. También cometemos errores gramatica-
Como en el caso de la obra de Goffman acerca de la desatención cortés, se podría pensar les y de pronunciación en el curso de las conversaciones, conferencias y otras situaciones
que el análisis de las conversaciones ordinarias es relativamente marginal en relación con los del habla. En sus investigaciones sobre la «psicopatología de la vida cotidiana», Sigmumi
objetivos principales de la sociología; de hecho, muchos sociólogos han cuestionado la in- Freud analizó numerosos ejemplos de lapsus línguae (Frcud, 1975). Según él. ningún error
vestigación etnometodológica por esta razón. Sin embargo, algunos de los argumentos esgri- al hablar, incluyendo las palabras mal pronunciadas o incorrectamente colocadas y el tarta-
midos para demostrar por qué la obra de Goffman es de tanta importancia para la sociología mudeo, son accidentales. Todos proceden del inconsciente y están motivados por senil-
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míenlos que repriininios en nuestra mente consciente o que inicniamos sin éxito suprunir. Solemos reírnos más de los errores \orhalcs cuando les ocurren a los locutores (o a los
Dichos scnlimienios conllevan a nieiuido, pero no siempre, a.sociaciones sexuales. Así, en piofcsores en clase) que cuando suceden en una conversación ordinaria. Lo cómico no sólo
kigar de «organismo» uno puede decir «orgasmo». En un ejemplo que da Freud se le hizo a está en lo que se dice mal, sino en el dcscoiicicrio que el locutor o el profesor pueden mos-
una mujer la siguiente pregunta: «¿En qué regimiento está su hijo?», y ella contestó: «En el trar al tener una actuación poco aforitinada. Por unos instantes vemos al individuo normal
resíiniiento 42 de asesinos» (Morder, en alemán, en lugar de la paínbra que intentaba decir, que se esconde detrás de una máscara de fría profesionalidad'.
MiU-ser, que signilica «morteros»).
Estos errores son ;i menudo cómicos y se podrían tomar como bromas. La diferencia
sólo estriba en si el hablante trata o no conscientemente de decir las palabras que dice. El La interacción de la cara, el cuerpo y el discurso
lapsus línguae se confunde con otros tipos de lenguaje «inapropiado», a los que Freud tam-
bién atribuía una motivación inconsciente, como cuando una persona es incapaz de darse Como hemos visto, la cara, el manejo del cuerpo y el habla se combinan para transmitir
cuenta de que lo que dice tiene un evidente doble sentido. Estos errores también se pueden ciertos significados y ocultar otros. Casi sin darnos cuenta, todos vigilamos de cerca y
lomar como una broma si se cometen deliberadamente, pero, de no ser así, constituyen fa- constantemente las expresiones faciales, posturas y movimientos en nuestra interacción
llos en la producción controlada del habla que esperamos de las personas. diaria con los demás. También organizamos nuestras actividades en los contexto.s de la vida
Una de las mejores maneras de ilustrar este punto es fijarse en los errores que cometen social para lograr los mistros fines, como veremos a continuación.
al hablar los locutores de radio y televisión. Su lenguaje no es como el ordinario, porque no
es espontáneo, sino que está escrito de antemano. También se espera que sea más perfecto
que el habla común, que se diga con menos vacilaciones y se articule con mayor claridad. Encuentros
De ahí que las equivocaciones o meteduras de pata de los locutores de los noticiarios sean
mucho más evidentes que las de las conversaciones ordinarias. Claro está que, a pesar de En muchas situaciones sociales nos encontramos en lo que üoffman llama interacción no
todo, los locutores cometen errores lingüísticos y muchos son divertidos o tienen esa natu- focali/ada, que ocurre siempre que los individuos acusan de alguna manera la presencia de
raleza «demasiado verdadera» sobre la que Freud llamó la atención. Aquí tenemos dos los demás. Así suele ocurrir en situaciones en las que hay un grupo grande de personas,
ejemplos (Goffman, 1981): como una calle concurrida, un teatro o una fiesta. Cuando los individuos se encuentran en
presencia de otros, incluso si no están hablándose directamente, entablan continuamente
This is the Dominion Nenvork oflhe Canadian Broadcorping Castration. comunicaciones no verbales, a través de sus posturas y gestos.
Éste es el canal Dominion de la Castración Corporativa de Emisoras Canadienses. La interacción focalizada tiene lugar cuando los individuos atienden directamente a lo
que los otros dicen o hacen. Salvo cuando un individuo está de pie solo, en una fiesta por
Beal ihe eggyolk and then add the milk. Ihcn slowly blend in the siftedflour. As you do. yon can see how ejemplo, toda interacción conlleva intercambios focalizados y no focalizados. Para Goff-
the mixture is sickening. man, una unidad de interacción focalizada es un encuentro, y gran parte de nuestra vida
Bata la yema del huevo y añada a continuación la leche, luego vaya mezclando lentamente la harina tami- cotidiana consiste en encuentros con otros individuos —familia, amigos, compañeros de
zada. Irá viendo cómo la mezcla se vuelve repugnante. trabajo— que frecuentemente tienen lugar sobre un fondo de interacción no focalizada que
se establece con otros que están presentes en la misma escena. La charla cotidiana, la dis-
Otros ejemplos pertenecen a la categoría de lenguaje inapropiado, en la que entra un do- cusión en un seminario, los juegos y los contactos ordinarios cara a cara (con cobradores,
ble sentido que debería haberse evitado: camareros, dependientes, etc.) son ejemplos de encuentros.
Los encuentros siempre necesitan «aperturas» que indiquen que se descarta la desaten-
Ladies who care lo drive by anddrop offtheir clolheS will receive prompl allention. ción cortés. Cuando unos desconocidos se encuentran y empiezan a hablar— por ejemplo,
Las damas que se presenten y dejen su ropa serán atendidas enseguida. en una fiesta— el momento de romper la desatención cortés es siempre arriesgado, ya que
es fácil que se produzcan malentendidos sobre la naturaleza del encuentro que se está pro-
Fo//t?, Iry our confortable heds. ! personally stand behind every bed we sell. duciendo (Goffman, 1971). De ahí que el momento de establecer contacto visual pueda ser,
Amigos, prueben nuestras cómodas camas. Yo estoy pcrsonalinente detrás de cada una de las que vendemos. en principio, ambiguo y tentativo. Si este comienzo no es aceptado, entonces la persona
puede actuar como si no hubiera hecho ningún ademán. En la interacción focalizada los in-
The loot and the car were Usted as stolen by íhe Los Angeles Pólice Department. dividuos se comunican tanto a través de sus expresiones y gestos faciales como por las pa-
El botín y el coche fueron registrados como robados por el Departamento de Policía de Los Angeles.

Andhere in Hollywood it is riimourcd that the former movieslarlel is expecling herfifth chilil in a month Para tener otro enfoque sobre el lenguaje y la complicidad, véase «Bcrnstein: los códigos lingüísticos»
Y aquí, en Hollywood, se nimorca que la mencionada estrella de cine espera su quinto hijo en un mes. en la p. 646.
136

Sabiduría callejera
¿Se ha cruzado alguna vez de acera porque se sentía amenazado por alguien que iba detrás
de usted o que se le acercaba? El sociólogo Elijah Anderson intentó comprender las sencillas
interacciones de este tipo.
Anderson comenzó por describir la interacción social que se producía en las calles de dos
barrios urbanos colindantes de los Estados Unidos. En su libro, Streetwise: Roce, Class, and
Change in an Urban Community (1990), Anderson llegó a la conclusión de que el estudio de
la vida cotidiana arroja luz sobre cómo se erige el orden social mediante cada uno de esos
componentes básicos que son las innumerables interacciones individuales del nivel micro. Le
interesaba especialmente comprender la interacción cuando al menos uno de los grupos se
consideraba amenazador. Anderson mostró que la forma que tienen de interactuar muchos
blancos y negros en las calles de una ciudad del norte de los Estados Unidos tiene mucho
que ver con el marco de los estereotipos raciales, que, a su vez, está relacionada con la es-
tructura económica del conjunto de la sociedad.
Anderson comenzó por retomar la descripción que había hecho Erving Goffman de cómo
nacen las definiciones sociales en determinados contextos o lugares: «Cuando un individuo
está por primera vez en presencia de otros, lo más normal es que éstos intenten conseguir
información sobre él y que utilicen la que ya tienen [...] Los datos que hay sobre el indivi-
duo ayudan a definir la situación y hacen posible que los miembros del grupo sepan de ante-
mano lo que el primero esperará de los segundos y éstos del primero».
Siguiendo la argumentación de Goffman, Anderson se preguntó qué clase de normas y
signos de comportamiento componen el vocabulario de la interacción en público. Su conclu-
sión fue que:
los negros de uno y otro sexo y, sobre todo, para los adolescentes». Al mostrar que las ten-
el color de la piel, el género, la edad, los acompañantes, la ropa, las joyas y los objetos que la gente lleva ayu- siones que surgen en la interacción se derivan de estatus exteriores como la raza, la clase y
dan a identificarlos, de modo que se forman ciertas premisas y la comunicación puede tener lugar. Los movi- el género, Anderson señala que no podemos entender por completo esta situación si sólo
mientos (rápidos o lentos, falsos o sinceros, comprensibles o incomprensibles) ayudan a matizar aún más la co-
observamos las propias interacciones de nivel micro. Así es como él establece el vínculo en-
municación en público. Factores como la hora del día o una actividad que «explica» la presencia de una
persona también pueden influir en cómo se neutraliza la imagen de «desconocido» y cuánto tiempo se necesita
tre estas interacciones y los procesos globales.
para ello. Si un desconocido no pasa la inspección y no se le considera «seguro», puede surgir la imagen del Anderson indica que las personas tienen «sabiduría callejera» cuando desarrollan aptitu-
depredador y, en consecuencia, es posible que el resto de los transeúntes intenten mantenerse a distancia des como el «arte de la evitación» a la hora de enfrentarse a la vulnerabiUdad que perciben
(1990: 167). en sí mismas en relación con la violencia y la delincuencia. Según Anderson, los blancos que
no tienen esta sabiduría no reconocen la diferencia entre diferentes tipos de hombres negros
Anderson mostró que lo más probable es que pasen esa inspección quienes no se ajustan (por ejemplo, chicos de clase media frente a miembros de bandas). Puede que tampoco se-
a los estereotipos habituales de persona peligrosa: «los niños pasan la inspección de inme- pan cómo alterar el número de pasos que hay que dar detrás de una persona «sospechosa» o
diato, las mujeres y hombres blancos más lentamente, y para quienes es más difícil es para cómo pasar delante de unos «malos bloques» varias veces al día.

labras que realmente intercambian. Goffman di.stingue entre las expresiones que los indivi- clientes le dicen lo mucho que les ha gustado la comida, pero también se fija en si parecen
duos «ofrecen» y las que se les «escapan». Las primeras son las palabras y gestos del rostro satisfechos cuando están comiendo, si se dejan mucho en el plato y en el tono de voz que
que las personas utilizan para producir ciertas impresiones en los demás. Las segundas son utilizan para expresar su satisfacción.
las pistas que éstos pueden captar y que sirven para comprobar si se eslá siendo sincero o
falso. Por ejemplo, el dueño de un restaurante escucha con una sonrisa cortés cómo sus
138 - L ' ' ' 2 ' " l ! ^ '''-''''- ' '-• 1 ' _ __ ''^^
Marcadores con los alumnos. Para GolTman, la vida social es como la rcpicscntación de unos actores en
un escenario, porque nuestra forma de aciuar depende del papel que representemos en un
La mayoría de nosotros ve a diferentes personas y habla con ellas en el curso de un día momento dado. Este enfoque a veces se denomina iiiodclu (lrania(úr¡;ico, pues concibe la
cualquiera. Catherinc, por ejemplo, se levanta, desayuna con su familia y tal vez acompañe vida social como si fuera una obra de teaiio. A las personas les preocupa cómo las ven los
a los niños a la escuela, deteniéndose brevemente para comentar algo o bromear con una demás y utilizan muchas formas para manejar la íni[)resíóii, con el fin de que los oíros
amiga en la verja de la escuela. Se va a trabajar en coche y lo más probable es que lleve la respondan como ellas desean. Aunque a \eces hagamos esto a propósito, suele ser una de
radio puesta. Durante el día sus contactos con compañeros y visitantes van desde las con- esas cosas que realizamos sin prestarle wv.) atención consciente. Por ejemplo, cuando un
versaciones efímeras hasta las reuniones formales. Es posible que cada uno de estos en- hombre joven asiste a una reunión de negocios lleva traje y corbata y se comporta de la me-
cuentros esté separado por marcadores, o lo que Goffman llama corchetes, que distinguen jor manera posible, pero por la noche, cuando se relaja con los amigos en el partido de fút-
los episodios de interacción focalizada entre sí y éstos de los de interacción no focalizada bol, lleva vaqueros y camiseta y bromea constantemente. Esto es manejar la impresión.
que se producen entre tanto (Goffman, 1974). A los sociólogos también les gusta diferenciar entre estatus atribuido y estatus conse-
En una fiesta, por ejemplo, los que mantienen una conversación tenderán a controlar su guido. El primero se le «asigna» a la persona en (unción de factores biológicos como la
tono de voz y a situarse de tal manera que creen un «corrillo» separado de los demás. Pue- raza, el sexo o la edad. De manera que su estatus atribuido podría ser el de «blanca», «mu-
den colocarse uno frente a otro, dificultando realmente a los demás que se entrometan has- jer» y «adolescente». Un estatus conseguido es el que se logra a través del propio esfuer-
ta que ellos decidan terminar o suavizar los bordes de su interacción focalizada cambiando zo. El suyo podría ser el de «licenciado», «atleta» o «empleado». Aunque quizá nos guste
de posición en la habitación. En situaciones más formales se utilizan una serie de in.stru- creer que nuestros estatus conseguidos son los inás importantes, puede que la sociedad no
mentos reconocibles para señalar el principio y el final de un determinado encuentro. Para esté de acuerdo. En todas las sociedades hay unos estatus que tienen prioridad sobre todos
indicar el comienzo de una obra de teatro, por ejemplo, se apagan las luces y se levanta el los demás y que determinan la posición social general que ocupa una persona. Los sociólo-
telón. Al final de la función las luces de la sala se encienden de nuevo y el telón cae. gos los denominan estatus maestros (E. C. Hughes, 194.5; Becker, 1963), y los inás habi-
Los marcadores son especialmente importantes cuando un encuentro se sale de lo habi- tuales son los que se basan en el género y la raza. Los sociólogos han demostrado que, en
tual o cuando lo que está ocurriendo resulta ambiguo. Por ejemplo, cuando un modelo posa un encuentro, el género y la raza son de las primeras cosas que la gente percibe de los de-
desnudo en una clase de arte, no suele desvestirse y vestirse delante del grupo. Realizar es- más (Onii y Winant, 1994).
tas actividades en privado permite que el cuerpo se muestre y oculte de repente. Esto marca
los límites del episodio y, a la vez, pone de manifiesto que carece de las connotaciones se-
xuales que podría tener en otras situaciones. Regiones delanteras y traseras
En espacios muy reducidos, como los ascensores, resulta difícil delimitar un área de in-
teracción focalizada. Tampoco es fácil para los demás indicar, como harían en otras situa- Gofírnan señaló que gran parte de la vida social se puede dividir en regiones delanteras y
ciones, que no están escuchando cualquier conversación que se esté manteniendo. También traseras. Las regiones delanteras son las situaciones o encuentros sociales en los que los
resulta difícil para los desconocidos no ser sorprendidos mirando a otros más directamente individuos asumen papeles formales: son «representaciones sobre el escenario». Este tipo
de lo que permiten las normas de la desatención cortés. Así, en los ascensores la gente de actuación .suele conllevar un trabajo en equipo. Dos políticos de renombre pertenecien-
adopta a menudo una pose exagerada de «no estar escuchando» o «no estar observando», y tes al mismo partido pueden representar una elaborada farsa delante de las cámaras de tele-
mira fijamente al vacio o a los botones del ascensor, es decir, a cualquier parte menos a sus visión para demostrar que están unidos y que se llevan bien, aunque los dos se detesten
compañeros de trayecto. Las conversaciones se suelen suspender o se limitan a breves co- «cordialmente». Un matrimonio puede guardarse de discutir delante de los niños para dar-
mentarios. Del mismo modo, en una oficina o en casa, si varias personas están hablando y les una sensación de arinonía, pero, una vez que éstos están bien arropados en la caira, te-
a una de repente la llaman por teléfono, los demás no pueden mostrar inmediatamente una ner una amarga pelea.
total desatención y puede que sigan la conversación de forma vacilante y abrupta. Las regiones traseras son aquellas en las que la gente recoge sus titiles y se prepara
para la interacción en situaciones más formales. Estas regiones son como el espacio entre
bastidores de un teatro o las actividades que se realizan detrás de la cámara en el cine.
Manejo de la impresión Cuando están a salvo detrás del escenario, las personas pueden relajarse y dar rienda
suelta a los sentimientos y estilos de comportamiento que mantienen bajo control cuando
Goffman y otros autores que han escrito sobre interacción social emplean a menudo expre- se encuentran en escena. En las regiones traseras se acepta «la vulgaridad, los comenta-
siones del teatro al analizar su objeto de estudio. El concepto de rol social, por ejemplo, rios sexuales descarados, los apretones disfrazados [...] el ir vestido con ropa informal y
surgió en un ámbito teatral. Los roles son las expectativas socialmcnte definidas que tiene corriente, el sentarse o estar de pie "con indolencia", utilizar argot o hablar mal, farfullar
una persona en una detenninada/?o.9/oó« social. Ser profesor, por ejemplo, supone ocupar y gritar, ser atrevido en broma y "tomar el pelo", mo.strarse desconsiderado con los de-
una posición específica; el rol de profesor consiste en actuar de una determinada manera más en detalles menores que, sin embargo, pueden tener una importancia simbólica, o te-
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Un estudio de caso: la adopción de roles en las exploraciones te, actuando como confidente —sabe algunas «cosas por las que las mujeres tienen que pa-
sar»— y también como colaboradora en lo que viene después. La enfermera contribuye a
íntimas transformar a la paciente de persona en «no persona» para la escena crucial, en la que apare-
ce un cuerpo, parte del cual va a ser examinado, y no un ser humano completo. La enfermera
Un claro ejemplo de muchos de los elementos del enfoque dramatúrgico de Goffman —el
no sólo supervisa que la paciente se desvista, sino que se apropia de ciertos aspectos que, •
manejo de la impresión, los marcadores, los roles y los encuentras— es el que presenta un
normalmente, controlaria ésta. Así, recoge su ropa y la dobla, guía a la paciente hasta la ca-
estudio realizado por James Henslin y Mae Briggs. Observemos con cierto detalle la investi-
milla y la cubre casi completamente con una sábana antes de que vuelva el médico.
gación que llevaron a cabo sobre un tipo de encuentro específico y muy delicado: la visita
En la escena principal, en la que participan la enfermera y el médico, la presencia de la
de una mujer al ginecólogo (Henslin y Briggs, 1971, 1997).
enfermera sirve para constatar que la interacción entre el doctor y la paciente carece de
En el momento de realizarse la investigación, la mayoría de las revisiones de la zona pél-
connotaciones sexuales, y proporciona un testigo legal si el primero fuera acusado de con-
vica las realizaban hombres, por lo que la experiencia estaba (y a veces todavía está) llena
ducta poco profesional. El examen se produce como si la personalidad de la paciente no es-
de potenciales ambigüedades y situaciones incómodas para ambas partes. Los hombres y las
tuviera presente; la sábana que la cubre separa el área genital del resto del cuerpo y su posi-
mujeres de Occidente han sido socializados para pensar que los genitales son la parte más
ción no le permite ver el examen en sí. Salvo por algunas preguntas de carácter médico, el
privada del cuerpo y que ver y especialmente, tocar los genitales ajenos son cosas normal-
doctor hace como si ella no existiera, sentado en una banqueta y fuera de su campo de vi-
mente asociadas con encuentros sexuales íntimos.
sión. La paciente hace lo posible por convertirse temporalmente en una no persona, sin co-
Henslin y Briggs analizaron el material recogido por la segunda, una enfermera titulada,
menzar ninguna conversación y reduciendo los movimientos al mínimo.
sobre un gran número de exámenes ginecológicos. Interpretaron que en los resultados obte-
Antes de la escena final, la enfermera vuelve a representar el papel de tramoyista, ayu-
nidos existían varias fases típicas. Adoptando la metáfora teatral, sugirieron que cada una de
dando a la paciente a volver a ser de nuevo una persona completa. Puede que ambas vuel-
ellas podía tratarse como una escena distinta, en la que los papeles de los actores vanan a
van a entablar conversación y que la paciente se muestre aliviada porque ha concluido la re-
medida que avanza el episodio. En el prólogo la mujer entra en la sala de espera preparándo-
visión. Una vez que se ha vestido y arreglado de nuevo, está preparada para enfrentarse a la
se para asumir el papel de paciente, descartando temporalmente su identidad en el exterior.
escena final. El médico regresa y, al contarle los resultados del examen, la trata ya como a
Una vez en la consulta, asume ese papel de «paciente» y comienza la primera escena. El
una persona completa y responsable. Con modales corteses y profesionales da a entender
doctor adopta una actitud seria y profesional y trata a la paciente como a una persona de-
que sus reacciones no se han visto alteradas en absoluto por el contacto íntimo que ha teni-
cente y competente, manteniendo el contacto con la mirada y escuchando con cortesía lo
do con el cuerpo de la mujer. El epílogo se representa cuando ésta abandona el despacho del
que ella tiene que decir. Si decide que es necesario un examen, se lo dice a la paciente y
médico y recupera su identidad en el mundo exterior. De este modo, la paciente y el doctor
sale de la habitación; la escena primera ha terminado.
han colaborado para manejar la interacción y la impresión que cada uno de los participantes
Al salir el médico, entra la enfermera. Ella es una importante tramoyista en la escena prin-
en la escena se lleva de los demás.
cipal que está a punto de comenzar. Calma cualquier preocupación que pueda tener la pacien-

ner una cierta participación en algo a base de canturrear, silbar, comer chicle, mordis- en Occidente. Es probable que los occidentales que visitan esta zona se sientan desconcer-
quear, eructar o soltar gases» (Goffman, 1969). Así, una camarera puede ser el vivo re- tados ante e.sta inesperada proximidad física.
trato de la cortesía cuando sirve a un cliente en el comedor de un restaurante y transfor- Edward T. Hall, que ha trabajado intensamente en la comunicación no verbal, distin-
marse en la más gritona y atrevida cuando desaparece tras las puertas de la cocina. gue cuatro zonas dentro del espacio privado. La distancia intima, de hasta cuarenta y
Probablemente hay pocos restaurantes en los que a la gente le gustaría comer si pudieran cinco centímetros, está reservada a muy pocos contactos sociales. Únicamente aquellos
ver lo que pasa allí detrás. que tienen relaciones en las que se permite que los cuerpos se toquen regularmente,
como padres e hijos, o amantes, operan dentro de esta zona del espacio prívado. La dis-
tancia personal (desde cuarenta y cinco centímetros hasta poco más de un metro) es la
El espacio personal di.stancia normal en los encuentros con amigos y personas más o menos conocidas. Se
permite cierta intimidad en el contacto, pero ésta suele estar estrictamente limitada. La
Hay diferencias culturales en la definición del espacio personal, lin la cultura occidental distancia social, desde poco más de un metro hasta tres metros y medio, es la que nor-
se suele mantener una distancia de al menos un metro cuando se entabla una interacción fo- malmente se mantiene en situaciones formales como las entrevistas. La cuarta zona es la
calizada con otros; si se está de pie junto a otras personas la distancia puede disminuir. En de la distancia pública, mayor de tres metros y medio, reservada para quienes actúan
Oríente Medio las personas están normalmente más juntas de lo que se considera aceptable ante un público.
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tiene una duración especifica. Nuestras acciones en el curso de un día tienden a estar «zo-
nificadas», tanto en el tiempo como en el espacio. .'Vsí. por ejemplo, la mayoría de la gente
consume una zona de su tiempo diario —desde las') hasta las 17 h.— trabajando. Su liem-
po semanal también se divide en zonas: es probable que trabajen los días laborables y que
pasen los fines de semana en casa, alterando así la pauta de sus actividades. A medida que
nos desplazamos por las zonas temporales del dia también nos movemos en el espacio:
para llegar al trabajo quizá tomemos un autobús eon el fin de ir de un área de la ciudad a
otra, o quizá tengamos que desplazarnos desde los alrededores. Por lo tanto, cuando anali-
zamos los contextos de la interacción social, con frecuencia resulta de gran utilidad anali-
zar los movimientos de las personas en esta convergencia espacio-temporal.
El concepto de regionalizaeión nos ayudará a entender cómo se zonifica la vida social
en el tiempo y en el espacio. Tomemos el ejemplo de un domicilio privado. Una casa mo-
derna está regionalizada en habitaciones y pasillos, y en plantas si tiene más de una altura.
Éstas no son simplemente áreas físicamente separadas, sino que también están zonificadas
en el tiempo. El salón y la cocina se usan principalmente durante las horas de luz y los dor-
Corra el riesgo de sentarse junto a mi: cuando viajamos en autobús hacemos lo posible por proteger nues- mitorios de noche. La interacción que se produce en estas diversas regiones está limitada
tro espacio personal. por divisiones tanto espaciales como temporales. Algunas áreas de la casa constituyen las
regiones traseras y las «actuaciones» tienen lugar en las restantes. A veces, una casa entera
puede convertirse en una región trasera. De nuevo, esta idea ha sido captada por Gofiman
con gran belleza:
En la interacción ordinaria las zonas más delicadas son las de la distancia íntima y la
personal. Si éstas se invaden, las personas tratan de recuperar su espacio. Puede que mire- Un domingo por la mañana una casa entera puede usar la \alla que rodea el recinto doméstico como límite
mos fijamente al intruso queriéndole decir «¡lárgate!» o que le empujemos con el codo. dentro del cual se permite una relajación y un descuido en la ropa y en las ocupaciones que extiende por
todas las habitaciones la informalidad que está normalmente limitada a la cocina y los dormitorios. Así, en
Cuando se obliga a las personas a una proximidad mayor de la que les parecería deseable,
los barrios estadounidenses de clase media, también por las tardes la linca que separa la zona de juegos de
puede que establezcan una especie de frontera física: un lector en la mesa de una biblioteca los niños del resto de la casa puede ser definida como zona entre bastidores por las madres, que se pasean
llena de gente podría delimitar su propio espacio amontonando libros a sus lados (Hall, en vaqueros, zapatillas y con muy poco maquillaje [...] Y, desde luego, una región estrictamente definida
1959, 1966). como delantera para la realización habitual de una rutina determinada funciona con frecuencia como re-
En este sentido, las cuestiones de género también desempeñan su papel, de forma muy gión trasera antes y después de cada representación, ya que en momentos así las estructuras fijas pueden
parecida a como ocurre en otros tipos de comunicación no verbal. Los hoinbres han disfru- sufrir reparaciones, restauraciones y arreglos, o los actores pueden vestir trajes de ensayo. Para poder ob-
tado tradicionalmcnte de más libertad que las mujeres a la hora de utilizar el espacio, inclu- servar esto sólo tenemos que echar un vistazo a un restaurante, una tienda o una casa unos minutos antes
yendo en este privilegio la capacidad de entrar en el espacio personal de mujeres con las de que estos lugares se abran al comenzar el dia (Goffman. 1969).
que no siempre se tenía una relación íntima o que ni siquiera eran conocidas. Un hombre
que lleva del brazo a una mujer cuando van juntos o que le pone la mano en la cadera cuan-
do le abre la puerta se puede estar comportando de manera amistosa o educada. Sin embar- El tiempo del reloj
go, el fenómeno contrario —una mujer que entra en el espacio personal de un hombre—
suele interpretarse como un coqueteo o un guitlo sexual. En muchos países occidentales En las sociedades contemporáneas la zonificación de nuestras actividades está muy intluida
hay nuevas leyes y normas relacionadas con el acoso sexual que pretenden proteger el espacio por el tiempo del reloj. Sin relojes y sin la medida precisa de las actividades y, por tanto,
personal —tanto de los hombres como de las mujeres— de toques o contactos no deseados. de su coordinación en el espacio, las sociedades industrializadas no podrían existir (Muin-
ford, 1973). La medida del tiempo por los relojes tiene hoy una misma referencia en todo el
mundo, posibilitando los complejos sistemas de transporte y coinunicaciones internaciona-
Interacción en el tiempo y en el espacio les de los que dependemos en la actualidad. Esta misma hora de referencia para todo el
mundo no se introdujo hasta 1 fí84, en una conferencia de naciones que se celebró en Was-
Entender de qué modo se distribuyen las actividades en el espacio y en el tiempo resulta hington. El globo estaba dividido en aquel momento en veinticuatro zonas con una hora de
fundamental para los encuentros y también para comprender los aspectos básicos de la vida diferencia entre cada una de ellas. Durante muchos años esas diferencias zonales tomaron
social en general. Toda interacción está localizada, es decir, ocurre en un lugar concreto y como referencia la hora local en el meridiano cero, llamado de Greenwich porque cruza el
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La construcción social de la realidad los jóvenes se apoyan en interpretaciones basadas en el sentido común que les indican
«cómo son realmente» los delincuentes juveniles.
Dentro de la sociología se utilizan múltiples marcos teóricos para explicar la realidad social. Por ejemplo, cuando los menores de extracción baja eran detenidos, era más probable que
Estas teorías se diferencian por las explicaciones que dan a los fenómenos sociales, pero la pohcía interpretara que sus dehtos eran resultado de la falta de control o de la ausencia
comparten la idea de que la realidad social tiene una existencia independiente del hecho de de modelos adecuados, y decidía mantenerlos bajo custodia. Sin embargo, los jóvenes proce-
que la gente hable de ella o viva en ella. dentes de famihas de clase alta tenían más posibilidades de ser liberados y encomendados al
No todos los sociólogos comparten este presupuesto. El enfoque teórico denominado cuidado de sus padres, en cuyas manos tanto éstos como la policía creían que serían someti-
construccionismo social cree que lo que los individuos y la sociedad perciben como reali- dos a una correcta disciplina. De este modo, las prácticas de la pohcía sirven para adjudicar
dad no es más que una creación de la interacción social que se produce entre esos indivi- formalmente la etiqueta de «delincuente juvenil», con más frecuencia en el caso de los me-
duos y los grupos. De este modo, al intentar «explicar» la reahdad.social, se pasarían por nores de clase baja que en los de clase alta, aunque unos y otros hayan cometido dehtos si-
alto los procesos con los que realmente se construye ésta o se objetualizarian (se considera- milares. Esta adjudicación genera tos propios datos que, a su vez, confirman la relación que
rían como una verdad dada). Por lo tanto, los construccionistas sociales señalan que los so- propugnan las ideas basadas en el sentido común, es decir, que los menores de famihas po-
ciólogos necesitan documentar y analizar tales procesos, y no sólo el concepto de realidad bres tienen más posibihdades de verse envueltos en actividades delictivas. El estudio de Ci-
social al que dan lugar. courel muestra que, mediante la interacción, los conceptos que se basan en una concepción
En su obra clásica de 1966, La construcción social de la realidad, los sociólogos Peter Ber- de la reahdad que se fundamenta en el sentido común demuestran de forma independiente y
ger y Thomas Luckmann examinan los conocimientos que se basan en el sentido común: lo «objetiva» su propia vahdez (Cicourel, 1968).
que los individuos dan por hecho por considerarlo real. Subrayan que estos hechos «eviden- Las ideas del construccionismo social no carecen de criticos. Los sociólogos Steve Wool-
tes» de la reahdad social pueden variar de una cultura a otra, e incluso entre personas dife- gar y Dorothy Pawluch señalan que quienes sostienen esta teoría pretenden mostrar la crea-
rentes dentro de la misma. La labor consiste en analizar los procesos por los que los indivi- ción subjetiva de la reahdad social, pero que, al hacerlo de forma selectiva, ciertos rasgos
duos llegan a percibir como real lo que es «real» para ellos (Berger y Luckmann, 1956). les parecen objetivos y otros construidos. Por ejemplo, en los anáhsis que examinan qué jó-
Los construccionistas sociales aphcan las ideas de Berger y Luckmann a la investigación de venes son etiquetados como dehncuentes, los construccionistas sociales indican con fre-
los fenómenos sociales para aclarar cómo los miembros de una sociedad llegan a conocer lo cuencia que los informes sobre los comportamientos iniciales de los menores apuntan a la
que es real, al tiempo que lo crean. Aunque estos teóricos han examinado asuntos tan diver- existencia de comportamientos idénticos; por lo tanto, cualquier diferencia que exista entre
sos como la medicina y los tratamientos médicos, las relaciones de género y las emociones, los tachados de dehncuentes y los que evitan esa etiqueta debe de proceder de la construc-
gran parte de su obra se ha centrado en los problemas sociales, el crimen y la delincuencia. ción de la propia etiqueta «dehncuente». Los críticos señalan que la incoherencia del cons-
La obra de Aaron Cicourel es un ejemplo de la aplicación del construccionismo social a la truccionismo social presenta los comportamientos iniciales como algo objetivo, al tiempo
investigación de la deüncuencia juvenil. Dentro de casi toda la disciphna sociológica, los que señala que el proceso de etiquetado es subjetivo (Woolgar y Pawluch, 1985).
datos que recogen los índices y casos de dehncuencia juvenil se toman como algo que viene Otros sociólogos han criticado el construccionismo social porque no está dispuesto a
dado (es decir, como algo real) y se crean teorías para explicar las pautas observadas en los aceptar que las grandes fuerzas sociales tienen una poderosa influencia en los resultados so-
datos. Por ejemplo, las cifras de detenciones y comparecencias ante los tribunales indican ciales observables. Por ejemplo, algunos críticos han apuntado que aunque la reahdad pueda
que los jóvenes procedentes de famihas monoparentales son más prochves a cometer actos ser una perpetuación construida de creencias basadas en el sentido común, esas mismas creen-
dehctivos que los que se han criado en familias con padre y madre; de manera que los soció- cias pueden proceder de factores sociales existentes, como el capitahsmo y el patriarcado.
logos desarrollan exphcaciones para esta relación observada: quizá a los niños de hogares En última instancia, el construccionismo social ofrece un enfoque teórico para la compren-
monoparentales se les super^risa menos, o quizá carezcan de modelos adecuados. sión de la reahdad social que se aparta de modo radical de casi todas las demás perspectivas so-
Por el contrario, Cicourel observó los procesos que conlleva la detención y fichado de los ciológicas. En vez de presuponer que existe una reahdad social objetiva, la obra del construccio-
jóvenes sospechosos de cometer actos dehctivos; es decir, observó la creación de los datos nismo social trabaja para documentar y anahzar los procesos mediante los cuales se erige dicha
de dehncuencia «oficiales». Descubrió que los procedimientos utiüzados por la pohcía con realidad con el fin de que ella misma siri/a después para confirmar su propia existencia.

viejo Observatorio Real de esa localidad londinense. En 1986 se abandonó la hora de üre- Hoy no existe prácticamente ningún grupo u organización que no lo haga, y cuanto mayor
enwich para adoptar una hora universal coordinada. es el número de personas y de recursos afectados, más preciso tiene que ser el horario.
Los monasterios del siglo xiv fueron las primeras organizaciones que trataron de esta- Eviatar Zerubavel lo demostró en su estudio de la estructura temporal de un gran hospital
blecer un horario para las actividades de los residentes a lo largo del dia y de la semana. moderno (1979, 1982). Este tipo de centro tiene que funcionar las veinticuatro horas del
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di:i. y coordinar al personal y los recursos es una larea de gran complejidad. Por ejemplo, caciones cara a cara. Ww tercio de ellos adniíuó que ulili/aba el correo electrónico a propó-
los periodos de guardia de las enfermeras son unas veces en el pabellón A, otras en el IJ, sito liara evitar reunirse personalmente con sus colegas. Otros indicaron que la utilización
ote. y también han de aUernar el turno de día con el de noche. Las enfermeras, los médicos de mensajes electrónicos «incendiario.s» - insuhanios u ofensivos - dentro del lugar de
y e) resto del personal, así como los recursos que necesitan, tienen que coordinarse tanto en trabajo había producido una ruptura completa de alüuiuis relaciones en la oficina. Los con-
el tiempo como en el espacio. tactos cu linea parecen dejar un mayor margen para el malentendido, la confusión y el in-
sulto que otras formas de coniniiicación más tradicioiiLiIcs:

La vida social y el ordenamiento del espacia y el tiempo i;i iirolilcmaradicaen el carácter de la comunicación huiiKina Creemos que es producto de la mente, pero
se eslalilece con el cuerpo: la cara se mueve, la voz cnuma. el cuerpo se liaiancea, las manos gesticulan [...]
hucrnet proporciona otro ejemplo de la estrecha vinculación que existe entre los tipos de Rn Internet, la mente está presente pero el cuerpo no. los receptores apenas tienen pistas de la personali-
\ ida social y nuestro control del espacio y el tiempo. Tecnologías nuevas como Internet nos dad y del ánimo de quien teclea, y no les queda más que suponer por qué se envían los mensajes, qué quie-
han posibilitado la interacción con personas de cualquier parte del mundo a las que nunca ren decir y qué respuesta darles. La confianza se va prácticamcnic al traste. Es un asunto peligroso (Locke,
\emos o conocemos. Esta transformación tecnológica ha «reorganizado» el espacio: pode- 2000).
mos interactuar con cualquiera sin movernos de la silla. También está alterando nuestra ex-
periencia del tiempo, porque la comunicación es prácticamente inmediata. Hasta hace unos Muchos entusiastas de Internet discrepan. Sei~ialan que, lejos de ser impersonal, la co-
cincuenta años la mayoría de las comunicaciones que cruzaban el espacio tenía una cierta municación en linca conlleva muchas ventajas que no existen en formas de interacción más
duración. Si se enviaba una carta al extranjero, transcurría un lapso temporal en el que la tradicionales, como el teléfono y los encuentros cara a cara. La voz humana, por ejemplo,
carta era transportada por mar y por tierra hasta llegar a la persona a la que iba destinada. puede ser muy superior desde el punto de vista de la expresión de la emoción y de las suti-
Evidentemente, las personas siguen escribiendo cartas, pero la comunicación instantá- lezas del significado, pero también puede aportar información sobre la edad, el género, el
nea se ha convertido en algo fundamental para el mundo social. Nuestra vida sería casi ini- grupo étnico y la posición social del hablante, información que podría utilizarse en contra
maginable sin ella. Estamos tan acostumbrados a encender la televisión y ver las noticias, a de éste. Se indica que la comunicación electrónica enmascara todos estos inarcadores iden-
llamar por teléfono o enviar un mensaje electrónico a un amigo en otro país que resulta di- tificativos y garantiza que la atención sólo se centra en el contenido del mensaje. Esto pue-
fícil imaginarse cómo seria vivir sin contar con todo eso. de ser una gran ventaja para las mujeres o para otros grupos tiadicionalmcnte desfavoreci-
dos cuyas opiniones a veces se ven devaluadas en otros contextos (Pascoe, 2000). La
interacción electrónica suele presentarse como algo liberador que da poder, porque la gente
Conclusión: la compulsión de la proximidad puede crear su propia identidad en línea y hablar con más libertad que en otros ámbitos.
¿Quién tiene razón en este debate? ¿En qué medida puede la comunicación electrónica
En las sociedades modernas, al contrario que en las tradicionales, interactuamos constante- sustituir la interacción cara a cara? Apenas cabe duda de que los nuevos medios de comuni-
mente con personas a las que puede que nunca veamos o conozcamos. Casi todas las tran- cación están revolucionando la forma de comunicarse de las personas, pero incluso en mo-
sacciones cotidianas, como comprar dulces o hacer un depósito bancario, nos ponen en mentos en los que es más conveniente actuar de manera indirecta, los seres humanos siguen
contacto —aunque sea indirecto— con personas que quizá vivan a miles de kilómetros de valorando el contacto directo, quizá incluso más que antes. En el mundo einpresarial, por
distancia. El sistema bancario, por ejemplo, es internacional, y cualquier depósito que ha- ejemplo, se siguen celebrando reuniones, a veces a costa de atravesar medio mundo en
gamos sólo constituye una pequeña parte de las inversiones financieras que el banco realiza avión, cuando parece que seria mucho más sencillo y eficiente hacer negocios a través de
en todo el mundo. A algunas personas les preocupa que los rápidos avances de las tecnolo- una linea de teléfono múltiple o de una conexión de vídeo. Los miembros de una familia
gías de la comunicación, como el correo y el comercio electrónicos o Internet, no hagan podrían organizar reuniones «virtuales» o vacaciones comunes utilizando comunicaciones
más que incrementar la tendencia hacia las interacciones indirectas. Hay quien afirma que en «tiempo real», pero todos reconocemos que carecerían de la calidez y de la intimidad de
nuestra sociedad se está «desonorizando» a medida que crecen y crecen las capacidades las celebraciones cara a cara.
tecnológicas. Según esta idea, la gente cada vez se aisla más, mientras que el ritmo vital se Deirdre Boden y Harvey Molotch dan una explicación a este fenómeno al estudiar lo
acelera; ahora interactuamos más con el teléfono o el ordenador que con nuestros vecinos o
que denominan compulsión de la proximidad: la necesidad que sienten los individuos de
con los miembros de la comunidad.
encontrarse personalinente o en interacciones personales. Para Boden y Molotch, las perso-
Ahora que el correo electrónico, los mensajes instantáneos y los grupos de discusión nas asisten a reuniones porque los encuentros personales, por razones documentadas en los
electrónicos se han convertido en una realidad inevitable en los países industrializados, estudios de Goffman acerca de la interacción, aportan una información más rica sobre
¿cuál es la naturaleza de estas interacciones y qué nuevas complejidades están surgiendo de cómo piensan y sienten los demás y sobre su sinceridad que cualquier sistema de comuni-
ellas? En una encuesta que se llevó a cabo en 1997 entre oficinistas británicos, casi la mi- cación electrónico. Creemos que sólo a través del contacto personal con personas que to-
tad de los cncuestados dijo que Internet había sustituido la necesidad de establecer comuni- man decisiones que nos afectan de manera determinante podemos saber lo que ocurre, y así
148 i-, 1^5

confiamos en transmiiirlcs nuestros puntos de vista y nuestra sinceridad. Según líoden y error suele .ser cómico y, en realidad, está csuecluinK-nie relacioiuido con el ingenio y
Molotcii, «el encuentro personal da acceso a esa parte del cuerpo que "nunca miente": los la broma.
ojos, las "ventanas del alma". Kl mero contacto visual señala un grado de intimidad y de 7. La interacción no focalizada es la conciencia que los mdivitluos licncn de la presencia
confianza; los que imeractúan personalmente prestan una atención continua a los sutiles de otra persona en grandes aglomeraciones, cuando no llegan a entablar directamenic
movimientos de este órgano tan sutil» (1994). una conversación. La interacción focalizada, que puede dividirse en diferentes en-
euenlros o episodios de interacción, licnc lugar cuando dos o más individuos aliendcn
directamente a lo que otro u otros dicen o hacen.
Puntos fundamentales H. Con frecuencia, la interacción social se puede estudiar de un modo revelador aplican-
do el modelo draniaiúrgico, es decir analizando la interacción social como si los que
1.La interacción social es el proceso mediante el cual actuamos y reaccionamos ante los participan en ella fueran actores en un escenario, con sus decorados y su utilería.
que nos rodean. Muchos aspectos aparentemente triviales de nuestro comportamiento Como en el teatro, en los distintos contextos de la vida social suelen existir distincio-
cotidiano, una vez analizados, revelan complejos e importantes aspectos de la inierac- nes claras entre las regiones delanteras (el propio escenario) y las traseras, donde los
ción social. El hecho de mirar fijamente puede ser un ejemplo. En la mayor parte de actores se preparan para la representación y donde se relajan después.
las interacciones el contacto visual es bastante fugaz. Mirar fijamente a otra persona 9. El espacio personal describe la distancia que mantienen entre si los individuos que
podría interpretarse como signo de hostilidad o, en ciertas ocasiones, de amor. El es- participan en una interacción social. La idea de espacio personal varia de una cultura
ludio de la interacción social es un área fundamental de la sociología que esclarece a otra.
muchos aspectos de la vida social. 10. Toda interacción social está localizada en el tiempo y en el espacio. Podemos analizar
2. Al estudio de la interacción cara a cara se le suele llamar microsociología, área que cómo nuestra vida cotidiana está «zonificada» dentro de esas coordenadas, fijándo-
contrasta con la macrosociología, que estudia a los grandes grupos, instituciones y nos a la vez en de qué manera tienen lugar las actividades durante períodos concretos
sistemas sociales. En realidad, los análisis micro y macro están estrechamente relacio- que, a la vez, suponen movimientos espaciales.
nados y se complementan entre sí. 11. Las sociedades contemporáneas se caracterizan en gran medida por la existencia de
3. La comunicación no verbal describe el intercambio de información y de significado transacciones indirectas e impersonales que no se realizan en presencia del otro. Esto
que se realiza mediante expresiones faciales, gestos y movimientos corporales. La conduce a lo que se ha denominado compulsión de la proximidad: la tendencia a de-
cara humana refleja diversas expresiones. En general está aceptado que ciertos aspec- sear encuentros personales siempre que sea posible. Estas situaciones proporcionan
tos básicos de la expresión facial de las emociones son innatos. Los estudios compa- una información mucho más rica que las formas de comunicación indirecta sobre
rativos demuestran que se dan bastantes similitudes entre los miembros de culturas cómo piensan y sienten los demás y sobre su sinceridad.
diferentes respecto a la expresión facial y la interpretación de las emociones que re-
fleja el rostro humano. En un sentido más amplio, el término «cara» también puede
referirse a la estima que los demás sienten por un individuo. Generalmente, en la inte- Cuestiones para una posterior reflexión
racción con los demás nos preocupa «guardar las apariencias» («salvar la cara», en
inglés), es decir, proteger nuestra autoestima. 1. ¿Seria posible la vida social sin una cierta complicidad entre los miembros de la so-
4. La comunicación no verbal tiene una dimensión de género. En las interacciones coti- ciedad?
dianas, mujeres y hombres pueden percibir y manifestar de forma diferente ciertos 2. ¿En qué medida tendría un turista una percepción diferente de la de usted si visitara
gestos y expresiones, como establecer contacto visual y mirar fijamente. su ciudad o pueblo natal?
5. Al estudio del habla y de la conversación ordinaria se le ha dado en llamar etnometo- 3. ¿Hasta qué punto sería fácil practicar el «vandalismo interaccional» en el aula?
dologia, un término acuñado por Harold Garfinkel. La etnometodología es el estudio 4. ¿Cómo da usted la sensación de «estar seguro de sí mismo»?
de las maneras que tenemos de interpretar activamente —aunque normalmente dán- 5. ¿Qué estrategias utilizan en los bares y cafés las mujeres solas para indicar que quie-
dolo por supuesto— lo que los demás quieren expresar con lo que dicen o hacen. En ren que las dejen en paz?
general, el habla cotidiana es bastante compleja y depende de la existencia de una 6. ¿Puede la comunicación electrónica sustituir la interacción cara a cara?
cierta complicidad entre los que conversan. Con frecuencia, cuando se rompen las re-
glas no expresas de la conversación, ya sea a propósito o sin darse cuenta, las perso-
nas se alteran y se sienten inseguras. Lecturas complementarias
6. Podemos aprender mucho sobre la naturaleza del habla a través de los «gritos de res-
puesta» (exclamaciones) y del estudio del lapsus línguae (lo que ocurre cuando la Pcter Berger y Thomas Luckmann (1966): The Social Construction o/Reality: A Treatisc in ihe So-
gente pronuncia mal o emplea de forma incorrecta palabras y frases). Este tipo de ciology ofKnowledge, Carden City, N. Y., Doublcday.
150 ,,;

Si;\iik-\ Cohcn y Laurio Taylor (1995) (2" cd.); Escape Atwmins: Tin- Theoiy and l'ruclUe oj Ri-sis-
hiiicc lo Eveivílay Life. Londres, Roiillcdgc. 5. Género y sexualidad
l".r\iiig Gollnian (196.'?): Beluiviour in l'iihlie Places; Nueva York, Frcc Press, [lid. casi.: Relacionen
en público: microesuidios del orden público, Madrid. Alianza ndilorial. 1979.]
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Enlaces en Internet

F.thno/CA News (etnometodología y análisis de la conversación en línea)


Iutp://w\nv.pscw.u\'a.nl/emca/hih90's.htm

Society forthc Study olSyuíbolic Interaction


h!lp://sun.soci.niu. edu/~.'<ssi

¿Qué es ser un hombre? ¿Qué es ser una mujer? Usted podría pensar que, al fin y al cabo,
ser un hombre o una mujer es algo relacionado con el sexo del cuerpo en el que hemos na-
cido. Pero, como en tantas otras cuestiones que interesan a los sociólogos, no es tan fácil
clasificar la mascuHnidad y la feminidad. Por ejemplo, algunas personas creen que han na-
cido en el cuerpo equivocado y pretenden «arreglar las cosas» en algún momento de su
vida cambiando de género.
La historia de Janeen Newham y de David WilHs es parecida a la de muchos transexua-
les que se someten a operaciones de cambio de sexo para convertirse en las personas que
creen que son. Lo que hace que su caso sea especialmente notable es que son el "primer ma-
trimonio de transexuales de Gran Bretaña.
Janeen nació chico, pero desde una edad temprana tuvo sentimientos de confusión rela-
cionados con el deseo de ser chica. Con el transcurso de los años se fue sintiendo cada vez
más ajena a su cuerpo. Se casó y fue padre de dos niños, pero la sensación de que estaba
atrapada en un cuerpo equivocado no remitió. David nació chica, pero pasó su infancia sin-
tiendo que, en su interior, era un hombre. La confusión era tan intensa, dice ahora, que a
veces deseaba no tener ningún cuerpo. Al final, tanto Janeen como David buscaron trata-
mientos de reasignación del género, un largo proceso que se compone de hormonas y ciru-
gía y que tiene como fin ocuparse de lo que Janeen denomina «un gran error de la naturale-
za» (Ncustatter, 1999).
Janeen y David se conocieron a través de una organización que hace campaña a favor de
los derechos de los transexuales; con el tiempo, desarrollaron una valiosa relación. Pero
cuando decidieron formalizarla casándose, descubrieron que según las leyes británicas no
podían convertirse en marido y esposa porque habian cambiado de género. Por lo que hacía
al matrimonio, el sexo que se consideraba oficial era el que figuraba en sus partidas de na-
152 153
cimiento. Janeen y l)a\id celebraron su matrimonio en Dinamarca, donde el hecho de ha grado de aprendizaje: algunos estudiosos conceden más preeminencia que otros a las in-
bcr cambiado de sexo no es un obstáculo para celebrar una ceremonia de matrimonio tradi- fluencias sociales a la hora de analizar las diferencias de género.
cional. Aunque el gobierno brilánico permite que se mod¡f¡c|uen la mayoría de los docu- Antes de revisar estos enfoques contrapuestos tenemos que establecer una importarUe
mentos y certificados de identidad cuando .se produce una reasignación de género, no altera distinción entre sexo y género. En general, los sociólogos utilizan el término sexo para re-
el único documenlo que resulla capital para el reconocimiento legal del cambio de estatus ferirse a las diferencias anatómicas y fisiológicas que definen el cuerpo del varón y el de la
de un individuo: la partida de nacimiento. Para muchos transcxualcs, ésta es iuia cuestión mujer. Por el contrario, el género afecta a las diferencias psicológicas, sociales y culturales
que nene que ver con dcieehos humanos básicos. que existen entre hombre y mujer. El género nene que ver con los conceptos de masculim-
A la mayoría de nosotros nos cuesta concebir que una persona que era «él» pueda con- dad y feminidad construidos socialmente; no tiene por qué ser una consecuencia directa del
\eriirse en «ella», porque las diferencias .sexuales tienen mucha inlluencia en nuestra vida. sexo biológico de un individuo. La distinción entre sexo y género es fundamental, ya que
Lo normal es que ni siquiera las percibamos: precisamente por lo omnipresentes que son. hay muchas diferencias entre hombres y mujeres que no tienen un origen biológico.
Desde el principio están enraizadas en nosotros. Nuestras concepciones de la identidad de Las interpretaciones sociológicas dadas a las diferencias y desigualdades de género han
género, asi como de las actitudes e inclinaciones sexuales vinculadas a ella, se forman en adoptado posiciones contrapuestas sobre este asunto del sexo y el género. Exploraremos
un estadio tan temprano de nuestra vida que cuando somos adultos, en general, las damos tres grandes enfoques al respecto. En primer lugar, nos centraremos en los argumentos que
por hechas. Pero el género no sólo existe; todos nosotros, según lo expresan algunos soció- señalan la existencia de una base biológica para las diferencias de conducta entre hombres
logos. «ponemos en práctica el género» en nuestras interacciones sociales cotidianas con y mujeres. Después, la atención se centrará en las teorías que otorgan una importancia cla-
los demás. Después de cambiar de estatus, transexuales como Janeen y David deben apren- ve a la socialización y el aprendizaje de los roles de género. Finalmente, abordaremos las
der cómo poner en práctica el género en su vida diaria. Desde el tono de voz hasta los ges- ideas de los estudiosos que creen que ni el género ni el sexo tienen un fundamento biológi-
tos, pasando por los movimientos y las normas de comportamiento, todos los aspectos de co, sino que son una con.strucción enteramente social.
nuestra existencia están determinados por el género. A lo largo del dia, reproducimos el gé-
nero .socialmente —lo hacemos y rehacemos— en miles de acciones nimias.
La historia de Janeen y David afecta a un asunto muy debatido en la sociología del gé- EL género y la biología: la diferencia natural
nero y de la sexualidad. Los estudiosos no se ponen de acuerdo sobre hasta qué punto las
características biológicas innatas tienen un impacto duradero en nuestra identidad de géne- <,Hasta qué punto las diferencias en el comportamiento de inujeres y hombres son producto
ro y en nuestras actividades sexuales. En este capitulo estudiaremos la naturaleza del com- del sexo más que del género? En otras palabras, ¿en qué medida se deben a diferencias bio-
portamiento sexual humano y analizaremos el carácter complejo de la sexualidad —las lógicas? Algunos autores sostienen que hay ciertos aspectos biológicos humanos —que van
pautas sexuales humanas— y las diferencias en este sentido. Como tantas otras cosas, la de.sde las horinonas hasta los cromosomas, pasando por el tamaño del cerebro y la genéti-
vida sexual en las sociedades contemporáneas está sufriendo importantes transformaciones ca— que son responsables de las innatas diferencias de comportamiento que hay entre mu-
que influyen en la vida emocional de casi todos nosotros. Incidiremos en cuáles son estos jeres y hombres. Afirman que estas pueden apreciarse, de una u otra forma, en todas las
cambios e intentaremos interpretar, hacia el final del capitulo, su importancia general. culturas, lo cual implica que los factores naturales son responsables de la desigualdad entre
Sin embargo, comenzaremos por observar algunos de los métodos que los estudiosos géneros que caracteriza a la mayoría de las sociedades. Por ejemplo, estos investigadores
han utilizado para intentar explicar las diferencias entre hombres y mujeres. Como las dife- suelen llamar la atención sobre el hecho de que en casi todas las culturas los hombres, y no
rencias de género están estrechamente vinculadas a cuestiones relativas a la desigualdad y las mujeres, toman parte en la caza y en la guerra. Sin duda, señalan, ¿esto indica que los
al poder dentro de las sociedades, son un asunto de gran interés para los sociólogos. Las hombres tienen una tendencia biológica hacia la agresión de la que carecen las mujeres?
profundas transformaciones iniciadas por el movimiento feminista en la década de 1970 A muchos investigadores no les convence este argumento y afirman que el grado de
han inspirado nuevos intentos de comprender cómo se crean, mantienen y transforman las agresividad de los varones varía considerablemente de una cultura a otra, al igual que el ni-
pautas y desigualdades de género en nuestras sociedades. El estudio del género y de la se- vel de pasividad y dulzura que se espera de las mujeres (Elshtain, 1987). Las teorías de la
xualidad es una de las dimensiones de la sociología contemporánea que más rápidamente «diferencia natural» suelen basarse en datos del comportamiento animal, señalan los críti-
está creciendo y también una de las más fascinantes. cos, y no en evidencias del comportamiento humano antropológicas o históricas, que sue-
len presentar variaciones según la época y el lugar Añaden, además, que el hecho de que
un rasgo sea más o menos universal no implica que su origen sea biológico; pueden existir
Las diferencias de género factores culturales generales que lo produzcan. Por ejemplo, en casi todas las culturas la
mayoría de las mujeres pasan una parte considerable de su vida al cuidado de los hijos y no
Comenzaremos por investigar los orígenes de las diferencias entre hombres y mujeres. Se les resultaría fácil participar en la caza o en la guerra.
han adoptado enfoques contrapuestos para explicar la formación de las identidades de gé- Aunque la hipótesis de que los factores biológicos determinen las pautas de conducta en
nero y los roles sociales que se ba.san en ellas. En realidad, el debate tiene que ver con el hombres y mujeres no pueda rechazarse de plano, un siglo de investigaciones sobre los orí-

I&
154 '.:, .,.,,.
genes fisiológicos de esa innucncia no ha logrado demostrarla. No hay pruebas de que
existan mecanismos que vinculen esas fuerzas biológicas con los complejos comporta-
mientos sociales que despliegan los seres humanos, ya sean hombres o nuijeres (Conncll,
1987). Las teorías que consideran que los individuos acatan algún tipo de predisposición
innata prescinden del papel vital que tiene la interacción social en la configuración del
comportamiento humano.

La socialización de género

Otra de las vias que se puede tomar para comprender los orígenes de las diferencias en ra-
zón del género es el estudio de la socialización de género, el aprendizaje de unos determi-
nados roles con la ayuda de agentes sociales como la familia y los medios de comunica-
ción. Este enfoque establece una distinción entre sexo biológico y género social: un bebé
nace con el primero y desarrolla el segundo. A través del contacto con diversos agentes de
socialización, tanto primarios como secundarios, niños y niñas van interiorizando poco a
poco las normas y expectativas sociales que se considera corresponden a su sexo. Las dife-
rencias de genero no están determinadas biológicainente, se producen culturalmente. Según
esta perspectiva, las desigualdades de género aparecen porque los hombres y las mujeres
son socializados en roles diferentes. ['repararse a competir con papá es un buen juego y también puede ser un momento formativo cu la sociali-
Las teorías de la socialización del género las han propiciado los funcionalistas, para zación de género del niño.
quienes los chicos y las chicas aprenden «roles sexuales» y las identidades masculina y fe-
menina —la masculinidad y la feminidad— que les acompañan (véanse, más adelante, las
pp. 159-161, «Enfoques funcionalistas»). En este proceso se ven guiados por sanciones po- aceptar y no mencionar alternativas [...] Sin embargo, los niños si que rehusan o, más exactamente, co-
sitivas y negativas, fuerzas aplicadas socialmente que recompensan o sujetan los comporta- mienzan a hacer sus propios movimientos en el terreno del género. Pueden rechazar la heterosexualidad
mientos. Por ejemplo, el comportamiento de un chico pequeño se puede sancionar positiva- [...] pueden ponerse a mezclar elementos masculinos y femeninos, como hacen las niñas, por ejemplo, al
mente («¡Qué niño más valiente eres!») o recibir una sanción negativa («¡Los chicos no insistir en realizar deportes de competición en la escuela. Pueden comenzar a establecer una ruptura en su
juegan con muñecas!»). Estos refuerzos positivos y negativos ayudan a los chicos y a las propia vida, como hacen los niños, por ejemplo, al vestirse de mujer cuando están solos. Pueden crearse
chicas a aprender y aceptar los roles sexuales que se esperan de ellos o ellas. Si un indivi- una vida fantástica que entre en contradicción con sus prácticas, y quizá éste sea el paso más corriente en
duo desarrolla prácticas de género que no se corresponden con su sexo biológico —es de- todos ellos (Connell, 1987).
cir, si se desvía— se considera que la explicación radica en una socialización inadecuada o
irregular Según esta perspectiva funcionalista, los agentes de socialización contribuyen al Es importante recordar que los seres humanos no son sujetos pasivos o receptores incon-
mantenimiento del orden social, ocupándose de que la socialización de genero de las nue- dicionales de la «programación» de género, tal como algunos sociólogos han sugerido. Las
vas generaciones se desarrolle con tranquilidad. personas son agentes activos que crean y modifican los roles por sí mismos. Aunque tene-
Esta rígida interpretación de los roles sexuales y de la socialización en este sentido ha mos que mostrarnos escépticos ante cualquier aceptación total del enfoque de los roles se-
sido criticada desde diversos frentes. Hay muchos autores que afirman que la socialización xuales, muchos estudios han demostrado que, hasta cierto punto, las identidades de género
de género no es un proceso intrínsecamente tranquilo; diferentes «agentes», como la fami- son el resultado de las influencias sociales.
lia, la escuela o los grupos de compañeros, pueden estar enfrentados. Además, las teorías Las influencias sociales que recibe la identidad de género fluyen a través de muchos ca-
de la socialización hacen caso omiso de la capacidad que tienen los individuos para recha- nales diferentes; incluso a los padres que se proponen educar a sus hijos de forma «no se-
zar, o modificar, las expectativas sociales que rodean a los roles sexuales. Como ha señala- xista» les resulta difícil combatir las pautas de aprendizaje del género existentes (Statham,
do Conncll: 1986). Por ejemplo, los estudios sobre la interacción entre los progenitores y los niños han
demostrado la existencia de diferencias concretas en el trato que reciben los niños y las ni-
Los «agentes de socialización» no pueden producir efectos mecánicos en una persona que está creciendo. ñas, aun cuando los padres piensen que sus reacciones ante unos y otras son las mismas.
Lo que hacen es invitar al niño o niña a participar en las prácticas sociales según unos dctemiinados térmi- Los juguetes, los libros ilustrados y los programas de televisión con los que los niños pe-
nos. La invitación puede ser, y asi ocurre a menudo, coactiva: ir acompañada de una fuerte presión para queños entran en contacto tienden a destacar la diferencia entre atributos femeninos y mas-
156 167

La identidad de género: dos teorías El desarrollo del género según Chodorow i


Dos de tas principales teorías que existen para explicar la formación de las identidades de género Aunque muchos autores han utiüzado el enfoque freudiano para estudiar el desarrollo del género,
se centran en la dinámica emocional existente entre los niños y quienes les cuidan. Según estas con frecuencia lo han modificado en aspectos importantes. La socióloga Nancy Chodorow es un
perspectivas, las diferencias de género se formulan «inconscientemente» durante los primeros ejemplo de ellos (1978, 1988). Esta autora señala que el aprendizaje para sentirse varón o mujer
anos de vida, en vez de proceder de una predisposición biológica. se deriva del apego que siente el niño por sus padres desde una edad muy temprana. Hace mucho
más hincapié que Freud en la importancia de la madre, en vez de en la del padre. El niño tiende a
sentirse vinculado emocionalmente a la madre, ya que es fácil que ella sea la influencia dominan-
te al principio de su vida. Este apego tiene que romperse en algún momento para lograr un senti-
• El desarrollo del género según Freud do del yo independiente: entonces se le exige al niño que sea menos dependiente.
Chodorow señala que el proceso de ruptura es diferente en los chicos y en las chicas. Ellas si-
Quizá la teoría más influyente —y polémica— sobre la aparición de la identidad de género sea la guen estando cerca de su madre y pueden, por ejemplo, continuar abrazándola y besándola, e
: de Sigmund Freud, para quien el aprendizaje de las diferencias de este tipo en los bebés y en los imitarla. Al no producirse una ruptura radical con la madre, la niña, y más tarde la mujer adulta,
I niños pequeños se centra en si tienen o no pene. «Tengo pene» equivale a «soy un chico», mien- tiene un sentido del yo más vinculado a los demás. Es más probable que su identidad se mezcle
tras que «soy una chica» equivale a «no tengo pene». Freud tiene cuidado de aclarar que lo im- con la de otros o que dependa más de ella: esto ocurre primero con su madre y después con un
I portante no son sólo las diferencias anatómicas, sino que la presencia o ausencia del pene simbo- hombre. Para Chorodow, ésta es la razón por la que suelen aparecer en la mujer rasgos relaciona-
í liza la masculinidad, en un caso, y la feminidad en el otro. dos con la sensibilidad y la compasión emocional.
Según la teoría freudiana, alrededor de los cuatro o cinco años el chico se siente amenazado Los chicos definen su yo mediante un rechazo más radical del apego original a su madre, for-
por la disciplina y la autonomía que le exige su padre y fantasea con la idea de que éste desea jándose su interpretación de la masculinidad a partir de lo que no es femenino. Aprenden a no
cortarle el pene. En parte conscientemente, pero sobre todo de forma inconsciente, el niño reco- ser «afeminados» o niños «enmadrados». El resultado es que a los chicos les falta cierta habili-
noce en el padre a un rival con el que compite por el afecto de la madre. Al reprimir los senti- dad para relacionarse íntimamente con los demás y desarrollan formas más analíticas de contem-
mientos eróticos hacia su madre y aceptar al padre como un ser superior, el niño se identifica con plar el mundo. Su posición ante la vida es más activa, haciendo hincapié en conseguir cosas; sin
él y se hace consciente de su identidad masculina. El miedo inconsciente a ser castrado por el pa- embargo, han reprimido la capacidad de comprender sus propios sentimientos y los de los demás.
dre le lleva a renunciar al amor por su madre. Por el contrario, las niñas supuestamente sufren de
Hasta cierto punto, Chodorow da la vuelta a Freud. La masculinidad, y no la feminidad, se de-
«envidia del pene» porque carecen del órgano visible que caracteriza a los niños. La madre se de-
fine en función de una pérdida, que es la ruptura del continuo y estrecho sentimiento de apego
valúa a los ojos de la niña porque también ella carece de pene y es incapaz de proporcionarle
hacia la madre. La identidad masculina se conñgura a través de la separación; de este modo, los
uno. Cuando la niña se identifica con la madre, acepta la actitud sumisa que supone reconocer
hombres, en su vida posterior y de un modo inconsciente, sienten que su identidad corre peligro
que sólo es una «segundona».
si establecen relaciones emocionales estrechas con los demás. Por el contrario, para las mujeres
Una vez que se termina esta fase, el niño o niña ha aprendido a reprimir sus sentimientos eró- la ausencia de una relación de este tipo con otra persona supone una amenaza para su autoesti-
ticos. Según Freud, el período que va desde los cinco años aproximadamente hasta la pubertad es ma. Estas pautas pasan de una generación a otra, debido al papel primordial que tienen las muje-
un período de latencia: las actividades sexuales suelen suspenderse hasta que los cambios bioló- res en la primera socialización de los niños. Ellas se expresan y definen a sí mismas principalmen-
gicos que se producen en la pubertad reactivan los deseos eróticos de un modo directo. El perío- te en función de las relaciones. Los hombres han reprimido estas necesidades y la postura que
do de latencia, que cubre los primeros años de escuela y los intermedios, es la época en la que adoptan ante el mundo es más manipuladora.
los grupos de compañeros del mismo sexo tienen mayor importancia para la vida del niño o de la
La obra de Chodorow ha recibido distintas críticas. Janet Sayers, por ejemplo, ha indicado que
niña.
Chodorow no explica la lucha de las mujeres, especialmente la actual por ser seres autónomos e
Se han planteado objeciones importantes a las ideas de Freud, especialmente desde el femi- independientes (Sayers, 1986). Las mujeres (y los hombres), según Sayers, tienen una estructura
nismo, pero también por otros muchos autores (Mitchell, 1973; Coward, 1984). En primer lugar, psicológica más compleja de lo que la teoría de Chodorow sugiere. La feminidad puede ocultar
Freud parece establecer un vínculo demasiado directo entre identidad de género y conciencia ge- sentimientos de agresividad o de afirmación, que se revelan sólo de un modo oblicuo o en ciertos
nital; sin duda, también hay que tener en cuenta muchos otros factores más sutiles. En segundo contextos (Brennan, 1988). También se ha criticado la estrecha concepción de la familia en Cho-
lugar, la teoria parece apoyarse en la idea de que el pene es superior a la vagina, que se conside- dorow, que se basa en un modelo de clase media blanco. ¿Qué ocurre, por ejemplo, en los hoga-
ra como la mera carencia del órgano masculino. Pero ¿por qué no habria de pensarse que los ge- res monoparentales o en aquellas familias en las que a los niños los cuida más de un adulto?
nitales femeninos son superiores a los del varón? En tercer lugar, para Freud el padre es el princi-
Estas criticas no socavan las ideas de Chodorow, que siguen siendo importantes. Explican mu-
pal agente disciplinario, mientras que en muchas culturas la madre representa un papel más
chas cosas sobre la naturaleza de la feminidad y ayudan a comprender el origen de lo que se ha
importante en este sentido. Finalmente, Freud cree que el aprendizaje del género se centra en
denominado inexpresividad masculina, es decir, la dificultad que tienen los hombres para mani-
torno a los cuatro o cinco años. La mayoría de los autores posteriores han destacado la imporí:an-
festar sus sentimientos a los demás.
cia del aprendizaje anterior, que comienza cuando se es un bebé.
158 159
ctilnios. Aunque la sitiuición está cambiando en cierta medida, suele haber más personajes trales: en casi todas las .sociedades el género • tf'*,
masculinos que femcmnos en í;i mayoría de los libros, cuentos de hadas, programas de tele- es una importante forma de estralijicación
visión y películas destinados a ki infancia. Los personajes masculinos suelen ser más acti- social. Es un factor clave en la estriicuu-a-
vos y aventureros, mientras que los femeninos aparecen con una orientación más pasiva, ción del tipo de oportunidades y opciones
expectante y doméstica (Weitzman y otros, 1972; Zamnnmer, 1987; Davies, 1991). Hay in- vitales a las que se enfrentan individuos y
vestigadoras feministas que han demostrado hasta que punto los productos culturales y me- grupos, y tiene una gran influencia en los
diáticos que se comcicializan en el mercado juvenil encarnan actitudes tradicionales res- roles que éstos representan dentro de insti-
pecto al género y al tipo de objetivos y ambiciones que se espera que tengan las chicas y tuciones sociales que van desde el hogar
los chicos. hasta los organismos estatales. Aunque los
Está claro que la socialización de género es muy poderosa y que ponerla en tela de jui- roles de hombres y mujeres varían de una
cio puede resultar perturbador. Una vez que se «asigna» un género, la sociedad espera que cultura a otra, no se sabe de ninguna socie-
los individuos actiíen como «mujeres» o como «hombres». En las prácticas de la vida coti- dad en la que ellas tengan más poder que
diana es donde se cumplen y reproducen tales expectativas (Lorber, 1994; Bourdieu, 1990). ellos. Los roles masculinos suelen estar me-
jor valorados y recompensados que los feme-
ninos: en casi todas las culturas, las mujeres
La construcción social del género y el sexo sobrellevan la responsabilidad principal del «¿Qué genero tiene?»
cuidado de los niños y del trabajo domésti-
En los últimos años, las teorías sobre la socialización y el rol de género se han visto critica- co, mientras que lo tradicional ha sido que
das por un número creciente de sociólogos. En vez de considerar el sexo como algo deter- los hombres se hicieran cargo de proporcio- © Tlie New Yorker ColleclioEi, 1999 Edward Korcn, lo-
mado de canoonhanlí.coni. Iodos los derechos reserva-
minado biológicamente y el género como algo que se aprende cuUuralmente, señalan que nar el sustento a la familia. La división del dos.
debemos considerar ambas cosas productos construidos socialmente. No sólo el género es trabajo predominante entre los sexos ha he-
una creación meramente social que carece de una «esencia» fija, sino que el propio cuerpo cho que los hombres y las mujeres ocuparan
humano está sometido a fuerzas sociales que lo configuran y alteran de diversas maneras. posiciones desiguales de.sde el punto de vista del poder, el prestigio y la riqueza.
Podemos dar a nuestro cuerpo significados que cuestionen lo que generalmente se conside- A pesar de los avances que las mujeres han hecho en todo el mundo, las diferencias de
ra «natural». Los individuos pueden optar por construir y reconstruir sus cuerpos como género siguen sirviendo como base de las desigualdades sociales. Investigar y explicar la
gusten: con prácticas que van desde el ejercicio, la dicta, el piercing y la moda personal desigualdad de género se ha convertido en una preocupación capital para los sociólogos.
hasta la cirugía plástica y las operaciones de cambio de sexo. Se han propuesto muchas perspectivas teóricas para explicar el perdurable dominio del
Según esta perspectiva, los autores que se centran en los roles de género y en el aprendi- hombre sobre la mujer: en los ámbitos económico, político, familiar, y en los demás. En
zaje del mismo aceptan implícitamente que las diferencias de género tienen una base bioló- este apartado revisaremos los principales enfoques teóricos que pretenden explicar el ca-
gica. Para el enfoque de la socialización, la distinción biológica entre los sexos proporciona rácter de la desigualdad de género en el nivel social, dejando para otros capítulos del libro
un marco que se vuelve «culturalmente elaborado» en la propia sociedad. En contraste con el análisis de la desigualdad de género en determinados ámbitos e instituciones (véase el
esto, los teóricos que creen en la construcción social del sexo y del género rechazan que las recuadro de la p. 160).
diferencias de género puedan tener ba.se biológica alguna. Emergen, según ellos, en rela-
ción con las diferencias sexuales que se perciben en la sociedad y, a su vez, ayudan a confi-
gurarlas. Por ejemplo, una sociedad en la que la idea de masculinidad gire en torno a la Enfoques funcionalistas
fuerza fisica y las actitudes «duras» alentará a los hombres a cultivar una determinada ima-
gen corporal y un conjunto de gestos. Dicho de otro modo, las identidades de género y las Como vimos en el capitulo 1 («¿Qué es la sociología?»), para el enfoque funcionalista la
diferencias sexuales están inextricablemente unidas dentro del cuerpo de los seres humanos sociedad es un sistema de partes.entrelazadas, que, cuando está en equilibrio, opera suave-
(Connell, 1987; J. Butler, 1999; Scott y Morgan, 1993). mente para producir solidaridad social. Así, las perspectivas de género funcionalistas o las
inspiradas en esta teoría pretenden mostrar que las diferencias en razón del género contri-
buyen a la estabilidad y la integración de la sociedad. Aunque anteriormente esas ideas re-
Perspectivas sobre la desigualdad de género cabaran grandes apoyos, se han visto muy criticadas por prescindir de las tensiones sociales
en beneficio del consenso y por divulgar una idea conservadora del mundo social.
Hemos visto que el genero es un concepto creado socialmente que atribuye diferentes roles
sociales e identidades a hombres y mujeres. Sin embargo, las diferencias no suelen ser neu-
160 -•[i.i-.
161

1 en todas las culturas (1949). Aunque este hecho no proceda de una «programación» bioló-
Explorando las desigualdades de género gica, sí es la base más lógica para organizar la sociedad
A Talcott Parsons, un prominente pensador liincionalista, le preocupaba el papel tic la
Los sociólogos definen la desigualdad de género como las diferencias de estatus, poder y J familia en las sociedades industriales (Parsons y Bales, 1956). Tenia un especial interés en
prestigio que distinguen a mujeres y hombres en los grupos, colectividades y sociedades. í la socialización de nitios y niñas y creía que la existencia de familias estables que apoyaran
Al pensar en la desigualdad de género cabe plantearse las siguientes cuestiones: ¿Tienen i- a sus hijos era el factor clave para una socialización exitosa. Según la idea de Parsons, la
mujeres y hombres un mismo acceso a recursos sociales como, por ejemplo, la comida, el ? familia opera de manera más eficiente si hay una clara división sexual del trabajo en la que
dinero, el poder y el tiempo? En segundo lugar, ¿tienen opciones vitales similares? ¿Se va- | las mujeres tienen roles expresivos, proporcionando cuidados y seguridad a los nirlos y
loran de forma similar sus roles y actividades? Estas cuestiones fundamentales se plantean | ofreciéndoles apoyo emocional. Por su parte, los hombres han de desempeñar roles inslni-
en muchos puntos de este texto, a medida que vamos recorriendo los principales temas meiiiales, es decir, proporcionar el sustento a la familia. Como este papel es estresante, las
que han atraído la atención de los sociólogos. Se pueden encontrar análisis detallados de mujeres también deben utilizar sus tendencias expresivas y todas las relacionadas con la
los problemas de género en los siguientes lugares: crianza y educación de los hijos para estabilizar y consolar a los hombres. Esta división del
trabajo complementaria, que surge de las diferencias biológicas entre los sexos, garantiza-
Cuestiones relativas al género en la vida cotidiana: «El género y la comunicación no rla la solidaridad de la familia.
verbal», en el capítulo 4, p. 127. John Bowlby (1953) propuso otra perspectiva funcionalista sobre la crianza de los hijos,
señalando que la madre es crucial para la primera socialización de niños y niñas. Si la ma-
! Diferencias de género en cuanto a la salud y el envejedtniiento: dre está ausente, o si el niño de corta edad es separado de ella —un estado denominado de
i «Género y salud», en el capitulo 6, p. 202. privación de la madre—, corre un alto riesgo de socializarse de manera inadecuada. Esto
puede producirle graves problemas sociales y psicológicos en su vida posterior, entre ellos
i Las mujeres en la familia: tema que se aborda a lo largo del capítulo 7, «Familias». tendencias antisociales y psicopáticas. Bowlby señaló que la incjor manera de asegurarse
í del bienestar y de la salud mental del niño es que su madre mantenga con él una relación
Las mujeres en relación con la delincuenda: «El género y la delincuencia», en el capítu- estrecha, personal y continua. Aceptaba que si falta esta figura .su puesto puede ocuparlo
lo 8, p. 295. un «sustituto de la madre», pero señalaba que éste debía ser también una mujer y, por tanto,
apenas dejaba dudas sobre su idea de que la crianza es un rol específicamente femenino.
La movilidad dentro de la estructura de clases: «Género y estratificación», en el capítu- La tesis de la privación de la madre de Bowlby también ha sido utilizada por algunos auto-
lo 10, p. 383. res para argumentar que las mujeres trabajadoras desatienden a sus hijos.

La mujer y la burocrada: «El género y las organizaciones», en el capítulo 12, p. 460.


Evaluación
La mujer en el mercado laboral: el trabajo y la familia; la división del trabajo domés-
tico: «La mujer y el trabajo» y «El trabajo y la familia», en el capítulo 13, pp. 495 y 510. Las feministas han criticado con dureza las afirmaciones que vinculan la división sexual
del trabajo con un fundamento biológico, señalando que no hay nada natural o inevitable en
Los resultados en el sistema educativo: «El género y la educación», en el capítulo 16, p. 652. la distribución de las tareas dentro de la sociedad. A las mujeres no se les impide tener
ciertas ocupaciones por ningún rasgo biológico; en realidad, a los humanos se les socializa
í Los roles en el ámbito religioso: «El género y la religión», en el capitulo 17, p. 585. en los roles que una cultura espera de ellos.
Continuamente aparecen datos que indican que la tesis de la privación de la madre es
cuestionable: hay estudios que han demostrado que los resultados de los niños en el ámbito
educativo y su desarrollo personal mejoran realmente cuando ambos progenitores trabajan
Los autores partidarios de la escuela de las «diferencias naturales» suelen argumentar fuera de casa, al menos a tiempo parcial (véase el capitulo 13, «El trabajo y la vida econó-
que la división del trabajo entre hombres y mujeres tiene una base biológica. Unos y otras mica», p. 477). La idea parsoniana de la mujer «expresiva» ha sido igualmente atacada por
realizan las labores para las que están mejor dotados desde el punto de vista biológico. las feministas y por otros sociólogos, para quienes tal concepción permite que se mantenga
De este modo, al antropólogo George Murdock le parecía tan práctico como apropiado que la dominación doméstica de la mujer. Creer que la mujer «expresiva» es esencial para que
las mujeres se centraran en las responsabilidades domésticas y familiares mientras los la familia funcione sin dificultades carece de fundamento: más bien, es un rol que se fo-
hombres trabajaban fuera de casa. Partiendo del estudio de las culturas de más de doscien- menta principalmente porque les resulta cómodo a los hombres.
tos sociedades, Murdock llegó a la conclusión de que la división sexual del trabajo aparece

Éb
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162 ^
Enfoques feministas clave de este tipo de fenimismo. El patriarcado se ve como un fenómeno universal que ha
existido a lo largo del tiempo y en muchas culturas. Con IVecuencia, las feministas radica-
El movimiento feminista lia dado lugar a un amplio cuerpo teórico que pretende explicar les se han centrado en la familia, por considL-rarla una de las principales fuentes de la opre-
las desigualdades de género y plantear nuevos programas para superarlas. Hay acusados sión social de la mujer. Señalan que los hombres explotan a las mujeres apoyándose en el
contrastes entre las diferentes teorías feministas relacionadas con la desigualdad de géne- trabajo doméstico gratuito que éstas realizan en casa. Como grupo, los hombres también
ro. Aunque a todas las autoras feministas les preocupa la desigualdad de la posición de la les niegan el acceso a los puestos de poder e influencia social.
mujer en la sociedad las explicaciones que le dan son muy diferentes. Escuelas de feminis- Las feministas radicales tienen diferentes forinas de explicar los fundamentos del pa-
mo contrapuestas han intentado explicar las desigualdades de género mediante varios pro- triarcado, pero la mayoría están de acuerdo en que éste conlleva algún tipo de apropiación
cesos sociales estrechamente imbricados, como son el sexismo, el patriarcado, el capitalis- del cuerpo y de la sexualidad de la mujer. Shulamilh Firestone (1971), una de las pioneras
mo y el racismo. En los apartados siguientes observaremos los argumentos que subyacen del feminismo radical, indica que el hombre controla el papel de la mujer en la reproduc-
en los tres enfoques feministas principales: el liberal, el radical y el feminismo negro. ción y la crianza de los hijos. Como, por razones biológicas, las mujeres pueden dar a luz,
llegan a depender materialmente de la protección y del sustento de los hombres. La «desi-
gualdad biológica» se organiza socialmente a través de la familia nuclear. Firestone habla
El feminismo liberal de una «clase sexual» para describir la posición social de la mujer e indica que ésta sólo
podrá emanciparse mediante la abolición de la familia y de las relaciones de poder que la
El feminismo liberal busca explicaciones para las desigualdades de género en las actitudes caracterizan.
sociales y culturales. A diferencia de las feministas radicales, las liberales no consideran Otras feministas radicales apuntan el carácter capital que tiene la violencia contra las mu-
que la subordinación de la mujer forme parte de un sistema o estructura mayor. Por el con- jeres dentro de la supremacía masculina. Según esta perspectiva, la violencia doméstica, la
trario, llaman la atención sobre los muchos factores dispares que contribuyen a las desi- violación y el acoso sexual forman parte de la sistemática opresión de la mujer, en vez de
gualdades existentes entre hombres y mujeres. Por ejemplo, a las feministas liberales les ser casos aislados con sus propias raíces psicológicas y criminales. Incluso hay interacciones
preocupa el sexismo y la discriminación de las mujeres en el ámbito laboral, las institucio- cotidianas —como la comunicación no verbal, las pautas de escucha y de interrupción y la
nes educativas y los medios de comunicación. Tienden a concentrar sus energías en el esta- capacidad de las mujeres para sentirse cómodas en público— que contribuyen a la desigual-
blecimiento y la protección de la igualdad de oportunidades para las mujeres mediante le- dad de género. Además, según este argumento, las concepciones populares de belleza y se-
yes y otros procedimientos democráticos. En Gran Bretaña, avances legislativos como la xualidad se las han impuesto los hombres a las mujeres con el fin de producir un cierto tipo
ley de igual salario y la ley contra la discriminación sexual tuvieron un apoyo activo de las de feminidad. Por ejemplo, las normas sociales y culturales que hacen hincapié en el mante-
feministas liberales, quienes seiñalaban que para eliminar la discriminación contra la mujer nimiento de un cuerpo esbelto y en una actitud hacia el hombre basada en la provisión de
es importante consagrar la igualdad en las leyes. Las feministas liberales pretenden mover- cuidados y atenciones ayudan a perpetuar la subordinación de la mujer. La «objetualiza-
se dentro del sistema actual para producir reformas de manera gradual. En este sentido, sus ción» de ésta en los medios de comunicación, en la moda y en los anuncios la convierte en
objetivos y métodos son más moderados que los de las radicales, que exigen el derroca- un objeto sexual cuya función principal es la de complacer y entretener al hombre'.
miento de ese sistema. Las feministas radicales no creen que la mujer pueda liberarse de la opresión sexual me-
Aunque las feministas liberales han hecho una gran aportación al progreso de las muje- diante reformas o cambios graduales. Para ellas, como el patriarcado es un fenómeno sisté-
res en la última década, sus críticos las acusan de no haberse ocupado de las auténticas cau- mico, la igualdad entre los géneros sólo podrá obtenerse derrocando al orden patriarcal.
sas de la desigualdad de género y de no reconocer el carácter sistémico de la opresión so- El uso del concepto de patriarcado para explicar las desigualdades de género ha tenido
cial de la mujer Al abordar por separado las privaciones que sufre ésta —«1 sexismo, la mucha aceptación en muchas teorías feministas. Al afirmar que «lo personal es político»,
discriminación, el «techo de cristal» (barreras autenticas que parecen ilusorias) y la desi- las feministas radicales han concedido una gran atención a las muchas dimensiones interre-
gualdad salarial—, las feministas liberales sólo muestran un cuadro parcial de las desigual- lacionadas que están presentes en la opresión de la mujer. Su énfasis en la violencia mascu-
dades de género. Las radicales las acusan de animar a las mujeres a aceptar una sociedad lina y en la objetualización de la mujer ha situado estos asuntos en el centro de los princi-
desigualitaria y su carácter competitivo. pales debates que abordan la subordinación de la mujer.
Sin embargo, se pueden plantear muchas objeciones a las ideas del feminismo radical.
Quizá la principal sea que el concepto de patriarcado, tal como se ha venido utilizando, re-
El feminismo radical sulta inadecuado como explicación general de la opresión de la mujer. Las feministas radi-

En la raíz del feminismo radical se encuentra la idea de que los hombres son responsables
de la explotación de la mujer y que se benefician de ella. El análisis del patriarcado —la Véase el análisis de «El género y la comunicación no verbal» en la p. 127 y el de «El espacio personal»
dominación sistemática de las mujeres por parte de los hombres— es una preocupación en la p. 140.

L
164 165

Sylvia Walby: la teorización del patriarcado tipos de trabajos, perciben un salario menor y quedan segregadas en los empleos de
menor cualiñ'cación.
i La idea de patriarcado ha sido esencial para muchas interpretaciones feministas de la desi- • El Estado patriarcal. En sus pohticas y prioridades, el Estado muestra un sesgo sistemá- í
I gualdad de género. Pero como instrumento analitico también ha sido criticado por no expli- tico que favorece los intereses patriarcales.
I car las transformaciones de la desigualdad de género y su diversidad. Para los críticos, segu- • La violencia masculina. Aunque se suele considerar que la violencia masculina se com-
" ramente no podemos hablar de un sistema de opresión que se ha mantenido uniforme e pone de actos individuales, sigue ciertas pautas y es sistemática. La mujer la sufre de
I inalterable a lo largo de la historia. Como teórico, Sylvia Walby piensa que el concepto de forma cotidiana y están tipificadas las consecuencias que tiene para ella. Realmente, el
I patriarcado es esencial para cualquier análisis de la desigualdad de género. Pero también Estado perdona esta violencia al negarse a intervenir, salvo en casos excepcionales.
; está de acuerdo en que son válidas muchas de las críticas que ha recibido. En Theorízing Pa- • Las relaciones patriarcales en el ámbito sexuai Se manifiestan en la «heterosexualidad
triarchy (1990), Walby presenta una forma de entender el patriarcado más flexible que la de obligatoria» y en el doble rasero sexual que se aplica para mujeres y hombres (rigen di-
sus predecesoras. Incorpora el cambio histórico y tiene en cuenta las diferencias étnicas y ferentes «normas» de comportamiento sexual).
de clase. • Las instituciones culturales patriarcales. Hay diversas instituciones y prácticas —entre
Para Walby, el patriarcado es un «sistema de estructuras y prácticas sociales en el que los ellas los medios de comunicación, la religión y la educación— que producen representa-
hombres dominan, oprimen y explotan a las mujeres» (1990: 20). Considera que el patriarca- ciones de la mujer «con una mirada patriarcal». Estas representaciones influyen en la
do y el capitalismo son sistemas diferentes que interactúan de diversas maneras —a veces identidad de las mujeres y propugnan normas de comportamiento y actuación aceptables.
armoniosamente, otras en tensión— según sean las condiciones históricas. Indica que el ca-
pitalismo, en general, se ha beneficiado del patriarcado a través de la división sexual del Walby distingue dos formas distintas de patriarcado. El patriarcado privado es la domina-
trabajo. Pero, en otras ocasiones, ambos sistemas han estado enfrentados. Por ejemplo, en ción de la mujer que tiene lugar dentro del hogar y a manos de un patriarca individual. Es
las épocas de guerra, cuando una gran cantidad de mujeres ha entrado en el mercada labo- una estrategia excluyente para la que lo primordial es evitar que las mujeres participen en la
ral, los intereses del capitalismo y del patriarcado no han corrido parejos. vida púbhca. Por otra parte, &[ patriarcado público tiene un carácter más colectivo. Las muje-
Para Walby, el patriarcado opera a través de seis estructuras. Reconoce que el punto flaco res participan en ámbitos públicos, como la política y el mercado laboraL pero siguen estan-
de las primeras teorias feministas fue la tendencia a centrarse en una causa «esencial» de la do segregadas en cuanto a la riqueza, el poder y la posición social.
opresión de las mujeres, que podía ser la violencia masculina o el papel de la mujer en la re- Walby señala que, al menos en Gran Bretaña, se ha producido una transformación del pa-
producción. Como a Walby le preocupa la profundidad y el carácter interconectado de la de- triarcado —en cuanto al nivel y la forma— desde la época victoriana hasta la actualidad.
sigualdad de género, considera que el patriarcado se compone de seis estructuras indepen- Apunta que la disminución del desfase salarial y los logros obtenidos en la educación de la
dientes que, sin embargo, interactúan unas con otras. mujer demuestran la existencia de ese cambio en el nivel del patriarcado, pero sin indicar su
derrota. Si en un determinado momento la opresión de la mujer se daba sobre todo en el ho-
• Las reladones de producción en el hogar. El trabajo doméstico no remunerado de la mu- gar, ahora se localiza en toda la sociedad: las mujeres se encuentran segregadas y subordi-
jer —limpiar, cocinar, cuidar de los niños, etc.— es expropiado por su marido (o coha- nadas en todas las áreas de la vida pública. Dicho de otro modo, el patriarcado ha pasado
bitante). del ámbito privado al público. Como Walby señala con ironía: liberadas del hogar, ahora las
• El trabajo remunerado. En el mercado laboral, las mujeres se ven apartadas de ciertos mujeres disponen de toda la sociedad para ser explotadas (1990).

cales tienden a afirmar que el patriarcado ha existido a lo largo de la historia en muchas El «feminismo negro»
culturas, es decir, que es un fenómeno universal. Sin embargo, para quienes critican este
enfoque, esa concepción del patriarcado no deja lugar para la existencia de variaciones his- ¿Las versiones del feminismo antes esbozadas se aplican por igual a la experiencia de las
tóricas y culturales. También prescinde de la importante influencia que pueden tener la mujeres blancas y no blancas? Muchas feministas negras y de los países en vías de desarro-
raza, la clase o el origen étnico en la subordinación de la mujer. Dicho de otro modo, no .se llo dicen que no. Señalan que las principales escuelas de pensamiento feministas no tienen
puede ver el patriarcado como un fenómeno universal; al hacerío se corre el riesgo de incu- en cuenta las divisiones de tipo étnico que existen entre las mujeres, porque dichas corrien-
rrir en un reduccionhmo biológico, que atribuye todas las complejidades de la desigualdad tes se centran en los dilemas de la mujer blanca, principalmente de clase media, que vive
de genero a una sencilla distinción entre hombres y mujeres. en las sociedades industrializadas. Indican que no es válido generalizar teorias sobre el
Recientemente, Sylvia Walby ha propuesto una importante reconceptualización del pa- conjunto de la subordinación femenina a partir de la experiencia de un determinado grupo
triarcado (véase el recuadro). Walby señala que este concepto sigue siendo un valioso y útil de mujeres. Además, la mera idea de que haya un tipo de opresión de genero «única», que
instrumento explicativo, siempre que se use de una determinada manera. experimenten por igual todas las mujeres, resulta problemática.
165 ;-\íi !^»ií»iui
167
La insatisfacción con los lipos de feminismo actual ha tenido como consecuencia la apa- Feminidades, masculinidades y relaciones de género
rición de un feminismo negro que se centra en los problemas concretos de las inujercs ne-
gras. En el prólogo a sus memorias personales, la feminista negra estadounidense bell
Teniendo en cuenta la preocupación de las fcnuinstas por la subordinación social de la mu-
hooks señala que:
jer, quizá no sea sorpreinlenle que gran parte de las i^riincras investigaciones sobre el géne-
ro .se centraran casi exclusivamente en las mujeres y en los conceptos de feminidad. Se
A muchas pensadoras feministas que están escribiendo y hablando en la actualidad sobre el hecho de ser
consideraba que los hombres y la masculinidad eran cosas relativamente sencillas y poco
una chica les gusta sugerir que las muchachas negras tienen una mayor auloestinia que las blancas. El uuli-
problemáticas. Apenas se hicieron esfuerzos por examinar la masculinidad, la experiencia
cador de esa diferencia suele ser que la actitud de las chicas negras es más finne, hablan más y parecen te-
de ser hombre o la formación de las idcniidades niasculnias. A los sociólogos les preocupa-
ner más confianza en sí mismas. Sin embargo, en la tradicional vida sureña de los negros, se esperaba, y así
ba más comprender la opresión de la mujer por parte del lionihre y su papel en el manteni-
sigue siendo, que las chicas supieran expresarse, que nos mostráramos dignas. Nuestros padres y profesores
miento del patriarcado.
siempre nos estaban instando a ponemos de pie correctamente y hablar con claridad. Se suponía que esos
Sin embargo, desde finales de la década de 1980, se ha prestado más atención a los estu-
rasgos elevaban la raza. No estaban necesariamente relacionados con el desarrollo de una autoestima feme-
dios críticos que tratan del hombre y de la masculinidad. Los cambios fundamentales que
nina. Una chica, aunque se exprese libremente, puede seguir sintiendo que no vale nada porque su piel no
afectan al papel de la mujer y a las pautas familiares en las sociedades industrializadas han
es lo suficientemente clara o porque su pelo no tiene la textura adecuada. Éstas son las variables que los in-
puesto sobre la mesa cuestiones relativas al carácter de la masculinidad y a su papel cam-
vestigadores blancos no suelen tener en cuenta cuando calibran la autoestima de las mujeres negras con un
biante en la sociedad. ¿Qué significa ser un hombre en la sociedad de finales de la moderni-
criterio que ha sido tomado de valores procedentes de la experiencia de los blancos (hooks, 1997).
dad? ¿La masculinidad está en crisis? ¿Cómo se están transformando las expectativas y pre-
siones tradicionales que descansan sobre el hombre en una época que cambia rápidamente?
Los escritos del feminismo negro tienden a subrayar la historia: aspectos del pasado que
En los últimos años, los sociólogos han comenzado a interesarse cada vez más por las
aportan datos sobre los actuales problemas a los que se enfrentan las mujeres negras. Las
posiciones y por la experiencia de los hombres dentro del orden general que los configura.
obras del feminismo negro estadounidense hacen hincapié en la poderosa influencia que
Este cambio dentro de la sociología del genero y de la sexualidad ha producido un nuevo
tienen el legado de la esclavitud, la segregación y el movimiento de los derechos civiles so-
énfasis en el estudio del hombre y de la masculinidad, dentro del contexto global de las re-
bre las desigualdades de género que afectan a la comunidad negra. Señalan que las prime-
laciones de género, esas interacciones entre hombres y mujeres que siguen pautas sociales.
ras sufragistas negras apoyaron la campaña de los derechos de la mujer, pero después se
A los sociólogos les interesa captar cómo se construyen las identidades masculinas y qué
dieron cuenta de que no se podía prescindir del problema de la raza: se discriminaba a las
impacto tienen sobre el comportamiento del hombre los roles que propugna la sociedad.
mujeres negras por su raza j por su género. En los últimos años, las mujeres negras no han
tenido un papel determinante en el movimiento de liberación femenino, en parte porque la
identidad de éste ha estado mucho más dominada por el «hecho de ser mujer» que por las R. W. Connell: el orden de género
ideas de raza.
hooks ha señalado que los marcos explicativos de los que son partidarias las feministas
En Gender and Power (1987) y Masculiiiities (1995), R. W. Connell plantea una de las más
blancas -por ejemplo, su idea de la familia como baluarte del patriarcado— puede que no
completas explicaciones teóricas del género. Su enfoque ha tenido una especial influencia
sean aplicables a las comunidades negras, donde la familia representa el principal ámbito en la sociología porque ha integrado los conceptos de patriarcado y masculinidad en una
de solidaridad frente al racismo. Dicho de otro modo, si se compara la opresión de las mu- teoría omnicomprensiva de las relaciones de género. Según Connell, las masculinidades
jeres negras con la de las blancas, la de las primeras se puede percibir en diferentes escena- son una parte esencial del orden de género y no pueden entenderse al margen de él, o a par-
rios. tir de las feminidades que las acompañan.
Por lo tanto, según las feministas negras, no se puede esperar que teorías de la igualdad
A Connell le interesa saber de qué manera el poder social que ostentan los hombres crea
entre géneros que no tienen en cuenta el racismo puedan explicar adecuadamente la opre-
y mantiene la desigualdad de género. Hace hincapié en el hecho de que los datos empíricos
sión de las mujeres negras. Las dimensiones de clase son otro de los factores que no pue- relativos a la desigualdad de género no sólo son «montones de datos informes», sino que
den ser desatendidos en el caso de muchas mujeres negras. Algunas feministas de esta raza ponen de manifiesto la ba.se de un «área organizada de prácticas y relaciones sociales hu-
han mantenido que la fuerza de la teoría feminista negra radica en el hecho de que se ha manas» mediante la cual las mujeres se mantienen en posiciones subordinadas a los hom-
centrado en la interacción de las cuestiones de raza, clase y género. Para ellas, las mujeres bres (1987). Señala que en las sociedades capitalistas occidentales las relaciones de género
negras sufren desventajas múltiples, en función de su color, de su sexo j de su posición so- las sigue definiendo el poder patriarcal. Desde el nivel individual hasta el institucional, di-
cial. Cuando estos tres factores se combinan, se refuerzan e intensifican unos a otros (Bre- versos tipos de masculinidad y de feminidad se ordenan en torno a una premisa central: el
wer, 1993). dominio del hombre sobre la mujer.
Según Connell, las relaciones de género son el resultado de interacciones y prácticas co-
tidianas. Los actos y comportamientos de la gente corriente en su vida privada están dircc-
168 •jn.-inl': .-.i-x '.-ii) '• •.i.ríiiJ.^LlJS.u
169

tamente relacionados con las disposiciones sociales colectivas. Éstas se reproducen cons- Figura 5.1 La jeran|uía de genero
tantemente durante el ciclo vital y a través de generaciones, pero también sufren cambios.
Conncll plantea tres aspectos sociales que interactúan para formar el orden de género Masculinidad
de una sociedad: las pautas de las relaciones de poder entre masculinidadcs y feminidades hegemónica
que se extienden por toda la sociedad. Según Connell, el liabajo, el poJer y la catexis (las
relaciones personales/sexuales) son partes de la sociedad independientes pero interrelacio- Más poderosa
Masculinidad
nadas, que funcionan conjuntamente y cambian las unas en relación con las otras. Estos cómplice
tres ámbitos representan los principales enclaves en ios que se constituyen y condicionan
las relaciones de género. El trabajo hace referencia a la división sexual de las actividades, MasciiUnidades ir5'Hí*j^í Feminidades


i^n
tanto dentro del hogar (en labores como las domésticas o las relacionadas con el cuidado de subordinadas subordinadas
los niños) coino en el mercado laboral (en cuestiones como la segregación ocupacional y la
desigualdad en cuanto al salario). El poder opera a través de relaciones sociales como la

1
Masculinidad Feminidad
autoridad, la violencia y la ideología en las instituciones, el Estado, el ejército y la vida do- homosexual recalcada
méstica. La catexis tiene que ver con la dinámica interna de las relaciones íntimas, emocio-
nales y personales, entre ellas el matrimonio, la sexualidad y la crianza de los hijos.
feminidad
Las relaciones de género, tal como se ponen en práctica en estas tres áreas sociales, se resistente
estructuran en un nivel social dentro de un determinado orden de género. Connell utiliza la
expresión régimen de género para hacer alusión al funcionamiento de las relaciones de gé-
nero en ámbitos más pequeños, como son determinadas instituciones. Así, tanto una fami-
Menos poderosa
lia como un barrio o un Estado tendrán sus propios regímenes de género. Máirtin Mac an
Ghaill ha realizado un importante estudio sobre la formación de las masculinidadcs en uno
de esos regímenes: la escuela (véase el recuadro, pp. 172-173). En relación de subordinación con la masculinidad hegemónica existen varias masculini-
dadcs y feminidades. La más importante de las masculinidades subordinadas es la masculi-
nidad homosexual. En un orden de género dominado por la masculinidad hegemónica, el
La jerarquía de género homosexual se considera lo contrario del «auténtico hombre»; no está a la altura del ideal
masculino hegemónico y con frecuencia representa muchos de los rasgos «descartados» de
Connell cree que hay diferentes expresiones de la masculinidad y la feminidad. En el nivel la masculinidad hegemónica. La masculinidad homosexual está estigmatizada y, para los
social estas versiones contrapuestas se ordenan dentro de una jerarquía que gira en torno a hombres, figura en el extremo inferior de la jerarquía de género.
una premisa definitoria: la dominación de la mujer por parte del hombre (véase la figura Connell indica que todas las feminidades ocupan posiciones subordinadas respecto a la
5.1). Connell utiliza estilizados «tipos ideales» de masculinidadcs y feminidades en su je- masculinidad hegemónica. Una de sus manifestaciones —la feminidad recalcada - es un
rarquía. En la cima de ella se encuentra la masculinidad hegemónica, que domina todas importante complemento de la masculinidad hegemónica. Su objetivo es dar cabida a los
las demás ma.sculinidades y feminidades de la sociedad. Así se hace referencia al concepto intereses y deseos de los hombres y se caracteriza por «la docilidad, los cuidados y la em-
de hegemonía: el dominio de la sociedad que ejerce un grupo deterininado, no mediante la patia». Entre las mujeres jóvenes se asocia con la receptividad sexual, mientras que en las
fuerza bruta sino a través de una dinámica cultural que se extiende a la vida privada y a los más mayores implica la maternidad. Connell considera que Marilyn Monroe representaba
ámbitos sociales. Así, los medios de comunicación, la educación y la ideología pueden ser «tanto el arquetipo como la sátira» de la feminidad recalcada. Subraya que las imágenes de
canales que la hegemonía utiliza para establecerse. Según Connell, la masculinidad hege- esta clase de feminidad siguen siendo, con mucho, las predominantes en los medios de co-
mónica se relaciona por encima de todo con la hetcroscxualidad y el matritnonio, pero tam- municación, en la publicidad y en las campañas de comercialización.
bién con la autoridad, el trabajo remunerado, la fuerza y la resistencia física. Sylvestcr Sta- Finalmente, hay feminidades subordinadas que rechazan la versión de feminidad recal-
lionc. Bruce Willis, Humphrey Bogart y Jean-Claude van Damme serían ejemplos de cada que se ha esbozado anteriormente. Sin embargo, en gran medida, la abrumadora aten-
hombres que encarnan la masculinidad hegemónica. ción que se concede al mantenimiento de la feminidad recalcada como norma social con-
Aunque la masculinidad hegemónica se alza como un tipo de masculinidad ideal, en la vencional supone que no se otorgue voz a las demás feminidades subordinadas. Entre las
sociedad sólo unos pocos hombres pueden estar a la altura del concepto. Sin embargo, a mujeres que han desarrollado identidades y formas de vida no subordinadas se encuentran
pesar de ello, muchos se benefician de la posición dominante que tiene la masculinidad he- las feministas, las lesbianas, las solteronas, las comadronas, las brujas, las prostitutas y las
gemónica en el orden patriarcal. A este beneficio Connell lo denomina «dividendo patriar- trabajadoras manuales. Sin embargo, en general, la experiencia de estas feminidades resis-
cal», y considera que los que se aprovechan de él encarnan la masculinidad cómplice. tentes «se le oculta a la historia».
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za a causa de las leyes de divorcio, la violencia domestica y la violación y cuestiones eco-


nómicas como los impuestos y las pensiones. En segundo lugar, está la crisis de la sexuali-
dad, por la que la hetcrosexualidad hegemónica es menos dominante que antes. Al aumen-
tar la pujanza de la sexualidad de mujeres y homo.sexuales, aumenta la presión que se
ejerce sobre la masculiiiidad hegemónica tradicional. Finalmente, hay una crisis de lu for-
mación de inlereses. Connell señala que los intereses sociales tienen nuevos fundamentos
que contradicen el orden de género existente. Los derechos de las mujeres casadas, los mo-
vimientos hoinosexuales y el desarrollo de las actitudes «antisexistas» entre los hombres
plantean nuevas amenazas al orden vigente.
Connell indica que las acciones de los individuos y grupos pueden producir cambios en
el orden de género. Las tendencias de crisis que ya pueden apreciarse en el orden vigente
podrían explotarse para provocar la erradicación de la desigualdad de género (Connell,
1987, 1995).

La transformación de las masculinidades

Connell lia subrayado la existencia de diversas «tendencias de crisis» que están teniendo
lugar dentro del orden de género vigente y que amenazan con socavar la estabilidad de la
hegemonía masculina. Este autor no es el tinico que está analizando los profundos cambios
que influyen en los hombres de las sociedades de la modernidad tardía: muchos observado-
Dos artistas travestidos desafilan la masciilinidad con lo úlllnio en cuanto a recursos para estar atractivos. res creen que las transformaciones económicas y sociales están provocando una crisis de la
maseulinidad. Los partidarios de esta idea indican que los conceptos de masculinidad tra-
dicionales están siendo erosionados por un conjunto de influencias, que van desde la trans-
formación del mercado de trabajo hasta las altas tasas de divorcio. Mientras que en un de-
El cambio del orden de género: las tendencias de crisis terminado momento el hombre medio disfrutaba de seguridad dentro de la población
activa, de la familia y del conjunto de la sociedad, en la actualidad su posición se ve soca-
Aunque Connell ha planteado una jerarquía organizada con claridad, rechaza la idea de que vada por múltiples fuerzas, que hacen que dude de si mismo y de su papel social. A conti-
las relaciones de género sean fijas o estáticas. Por el contrario, cree que son el resultado de nuación abordaremos algunas de las áreas en las que se aprecia el cambio de las identida-
un proceso continuo y, por tanto, abierto al cambio y al cuestionamiento. Para Connell, el des masculinas.
orden de género tiene un carácter dinámico. Como cree que el sexo y el género se constru-
yen socialmente, indica que las personas pueden cambiar sus orientaciones de género. Con
esto no quiere decir necesariamente que la gente pueda transformar su sexualidad y pasar El desempleo
de ser homo.sexual a heterosexual, y viceversa —aunque esto ocurra en algunos casos—,
sino que las identidades y perspectivas de género de las personas se están continuamente Sara Willott y Christinc GriíTin han explorado la denominada «crisis de la masculinidad»
ajustando. Por ejemplo, mujeres que en su momento se encuadraban dentro de la «femini- en relación con un grupo de parados de larga duración de la región inglesa de las West
dad recalcada» pueden desarrollar una conciencia feminista. Esta posibilidad de cambio Midlands. Los encuestados vivían en un área en el que los índices de paro y de privaciones
constante hace que las pautas de las relaciones de género sean susceptibles de alteración y sociales y económicas eran altos. Muchos de ellos habían perdido la esperanza de encon-
que estén sometidas a la capacidad de acción del ser humano. trar un empleo estable. Entre estos hombres de clase obrera, las ideas sobre la masculinidad
Aunque algunos sociólogos sugieren que la sociedad occidental está pasando una «crisis estaban estrechamente vinculadas con «salir de casa» y llevar al hogar dinero suficiente
de género», Connell afirma que no estamos más que en presencia de poderosas tendencias para evitar que la familia dependiera de las ayudas del Estado. El desempleo de larga dura-
de crisis. Éstas son de tres tipos. En primer lugar está la crisis de instiiiicionalización. con- ción socavó estos ideales, tanto en casa con la familia, como con otros hombres en ámbitos
cepto con el que Connell alude al proceso de debilitamiento gradual que están sufriendo las sociales como el bai local. Sin einbargo. Willott y Griffin subrayan que, aunque el papel
instituciones que han sustentado tradicionalmcntc el poder del hombre: la familia y el Esta- del hombre como «sustento» de la familia se haya visto seriamente cuestionado por el paro,
do. La legitimidad de la dominación de la mujer por parte del hombre está perdiendo fuer- los sentimientos individuales de desvalimiento no se traducen necesariamente en una trans-

^
172 173

Máirtín Mac an Ghaill: la educación y la formación de las un dilema psicológico y práctico respecto a su futuro que les resulta difícil comprender y
aún más resolver.
masculinidades y las sexualidades El segundo grupo se compone de triunfadores académicos que se ven a sí mismos como
Máirtín Mac an Ghaill llevó a cabo una investigación etnogeográfica en un instituto de se- futuros profesionales. El estereotipo que tienen los «machitos» (y tos profesores) de ellos es
cundaria público de Gran Bretaña, con el fin de analizar su «régimen de género»: cómo se el de chicos afeminados, «triunfadores gilípollas». Según Mac an Ghaill, la forma más habi-
interpretaban las relaciones de género dentro de los límites de ese centro educativo. Par- tual que tienen estos triunfadores de hdiar con ese despiadado estereotipo es mantener la
tiendo de la obra de Connell, a Mac an Ghaill le interesaba cómo los colegios participan acti- confianza en que el esfuerzo y las credenciales académicas les garantizarán un futuro segu-
vamente en la creación de una gama de masculinidades y feminidades entre los estudiantes. ro. Esta convicción constituye la base de sus identidades masculinas.
Aunque tenia una especial curiosidad por la formación de las masculinidades heterosexuales, El tercer grupo, el de los nuevos emprendedores, se compone de chicos que gravitan hacia J
también investigó las experiencias de un grupo de chicos homosexuales. Las conclusiones de nuevos estudios profesionales como la informática y los negocios. Para Mac an Ghaill son los
Máirtín Mac an Ghaill, publicadas en The Making of Men (1994), ponían de manifiesto que el hijos de la nueva «cultura empresarial» que se cultivó durante los años de Thatcher. Para es-
propio instituto es una institución que se caracteriza por ciertas pautas de género y hetero- tos chicos, el éxito en los A levéis (exámenes que, en Gran Bretaña, dan acceso a la ense-
sexuales. El «régimen» predominante fomenta entre los estudiantes la construcción de unas ñanza universitaria) es relativamente inútil, ya que ellos se centran en el mercado y en una
relaciones de género que coinciden con el régimen de género global; es decir, se podía de- planificación instrumental del futuro.
tectar la existencia de una jerarquía de masculinidades y feminidades dominantes y subordi- Los auténticos ingleses integran el último grupo. Son los más problemáticos del sector de
nadas dentro de los límites de la institución. Influencias y prácticas sociales tan diversas clase media, ya que mantienen una actitud ambivalente hacia el aprendizaje académico,
como los procedimientos disciplinarios, la adjudicación de temas, las interacciones entre pero se consideran mejores «arbitros culturales» que cualquier otro que sus profesores pue-
profesores y alumnos, y entre éstos y los primeros, asi como las labores de vigilancia, eran dan ofrecerles. Como los «auténticos ingleses» pretenden tener una carrera profesional, su
factores que contribuían a la formación de masculinidades heterosexuales. masculinidad comporta que tienen que dar la sensación de que el éxito académico no les
Mac an Ghaill señala la existencia de cuatro tipos de masculinidad que aparecen en el cuesta.
ámbito escolar. Los machitos son un grupo de chicos blancos de clase obrera que desafían a Al estudiar a los alumnos homosexuales, Mac an Ghaill descubrió que siempre que en cla-
la autoridad del instituto y contemplan con desdén el proceso de aprendizaje y a quienes sa- se había un debate relacionado con el género o la sexualidad, se daba por hecho un conjun-
can buenas notas (véase también el capitulo 16, «La educación», pp. 651-652). Mac an to caracteristico de valores y normas sexuales basados en las relaciones tradicionales y la fa-
Ghaill llega a la conclusión de que los machitos están sufriendo una «crisis de masculini- milia nuclear. Esto hace que los muchachos homosexuales sufran difíciles «confusiones y
dad», puesto que ya no cuentan con los empleos manuales, no cualificados-o poco cualifica- contradicciones» al construir sus identidades de género y sexuales y que, al mismo tiempo,
dos que antes consideraban que definían sus futuras identidades. Esto plantea a los chicos se sientan desplazados y categorizados por los demás.

formación del conjunto de las relaciones de poder entre hombres y mujeres. En otras pala- metido a tensiones, especialmente para los jóvenes de las áreas más deprimidas. Cuando la
bras, no había indicios de que existiera una «crisis de la masculinidad» global, sino un de- perspectiva es el desempleo de larga duración, aspirar a mantener una familia no es ningu-
bilitamiento de ciertos elementos de la masculinidad tradicional (Willott y Griffin, 1996). na opción. Además, las mujeres son más independientes que antes y no necesitan un hom-
bre para alcanzar una posición social. El resultado de todo esto es una espiral de deterioro
social como la que se produce actualmente en las zonas urbanas más empobrecidas. El es-
tudio de Campbell encaja en gran medida con otros trabajos sociológicos recientes sobre la
La delincuencia
pobreza, la delincuencia y la ciudad.
La delincuencia es otra de las áreas en las se ha percibido la «crisis de la masculinidad».
Basándose en estudios empíricos sobre los comportamientos violentos de jóvenes varones
en varias ciudades, Beatrix Campbell ha establecido un vinculo entre dichos comporta- ¿Una crisis de significado?
mientos y el cambio que ha sufrido el papel del hombre en las sociedades contemporáneas
(Campbell, 1993). En el pasado, los muchachos, incluso en barrios con índices de crimina- En Stiffed: The Betmyal of Modern Man (1999), Susan Faludi analiza las experiencias de
lidad altos, disponían de un claro conjunto de objetivos a los que aspirar en la vida: tener los hombres estadounidenses al final del siglo xx. Señala que los hombres de la actualidad
un trabajo legitimo y convertirse en el sustento de su esposa y de su familia. Sin embargo, han sido traicionados por una sociedad en la que el aumento del paro, la reducción de los
Campbell señala que hoy en día ese rol del hombre como sustento de la familia está so- salarios, las horas extras y el miedo perpetuo al despido socavan el seguro rol de «su.stento
174 l(}^ÍGlOijtj 175

de la familia» del que antes disfrutaban. Pero, según f'aludi, los hombres no .sólo se ven plorar y conlormar. Si la sexualidad anlcs se
amenazados en el ámbito laboral. Su estudio pu.so de manifiesto que el matrimonio y las «definía» a parin- de la lieteroscxualidad y
relaciones ya no se consideran algo tan estable como antes; el papel de los hombres en la de hi monogamia en el contexto de las rela-
comunidad —dentro de la iglesia, en política y en las asociaciones locales— también se ha ciones materiales, ahora cada vez está más
diluido. Se dio cuenta de que la mercaniilización de la sociedad estadounidense ha debilita- aceptado el hecho de t|ue existen diversos ti-
do muchas de las expectativas vitales de los hombres: las que les habían prometido y pre- pos de comportamiento y de orienlación se-
parado sus propios padres una generación antes. Faludi concluye que, en lugar de eso, aho- xual, en una amplia variedad de conicxlos.
ra los hombres sufren una profunda crisis en la que dudan de su propia valía y utilidad en Este apartado analizará las variaciones
un momento en el que las lealtades, compromisos y roles tradicionales están siendo erosio- registradas en la sexualidad humana y las
nados por un consumisnio y unos niveles de consumo galopantes. transformaciones que ésta experimenta en
la actualidad. Comenzaremos por abordar la
relativa importancia que tiene el componen-
Los retratos de los medios de comunicación te biológico en comparación con las in-
fluencias sociales y culturales que afectan
Jonathan Rulherford (1998) ha abordado los cambios que se han producido en las imágenes al comportamiento sexual humano, cuestión
de masculinidad que proporcionan la cultura popular, la prensa, los anuncios y la moda. esta sobre la que los expertos difieren. Pos- Un padre cuidando a sus trillizos: los nuevos roles
Rutherford ha señalado la existencia de dos imágenes idealizadas del hombre, que reflejan teriormente examinaremos las ínHuencias de género están transformando el panorama sexual.
reacciones opuestas ante los desafíos del feminismo y la transformación del rol de la mujer. sociales que inciden en el comportamiento
La primera es la del «hombre punitivo», que se corresponde con la interpretación pública sexual, las tendencias recientes de la activi-
que se tiene de la masculinidad tradicional. El hombre punitivo defiende su hombría y su dad sexual humana y los cambios en las actitudes hacia la homosexualidad.
honor arremetiendo contra los que aparecen como «traidores» a la masculinidad; hombres
que se han «reblandecido» o «feminizado». Éste es el ámbito de la rcafirmación violenta
de la masculinidad tradicional, que personifica la figura de Rambo, el personaje que la em- La biología y el comportamiento sexual
prende contra toda posible amenaza, con la pretensión de recuperar el orden tradicional.
Como alternativa, está el llamado hombre nuevo: una figura que comenzó a aparecer Durante mucho tiempo la sexualidad se ha considerado un asunto muy personal. Esto ex-
cada vez con más frecuencia en los medios de comunicación y en las campañas de publici- plica que sea un fascinante objeto de estudio para los sociólogos. Hasta hace poco, gran
dad durante los años ochenta. Para Rutherford este hombre expresa una masculinidad que parte de lo que sabíamos sobre la sexualidad procedía de los biólogos, de los investigadores
ha sido reprimida. El hombre nuevo demuestra sensibilidad en sus actitudes hacia la mujer, médicos y de los sexólogos. Los estudiosos también han observado el mundo animal con la
los niños y hacia sus propias necesidades emocionales. Pone de moda la paternidad, mos- intención de comprender mejor el comportamiento sexual humano.
trándose como alguien que cría a sus hijos combinando la fuerza y la dulzura. El hombre La sexualidad tiene una clara base biológica, porque la anatomía femenina es diferente
nuevo también puede aparecer como un objeto sexual, de forma muy similar a como se ha de la masculina. Asimismo existe el imperativo biológico de la reproducción, sin el cual la
representado habitualmente a la mujer, lo cual permite darle la vuelta al típico proceso que especie humana se extinguiría. Algunos biólogos indican que la tendencia del varón a ser
convertía a las mujeres en objetos de la «mirada» masculina. La popularidad de este nuevo más promiscuo tiene una explicación evolutiva. Según este argumento los hombres están
hombre sexualizado y sensible puede considerarse como un intento de reconstruir las ideas predispuestos biológicamente para poseer al mayor número posible de mujeres, mientras
sobre la masculinidad en la estela de los desafíos del feminismo. que éstas quieren compañeros estables que protejan la herencia biológica que se ha inverti-
do en sus hijos. Esta explicación se apoya en estudios del comportamiento sexual de los
animales que señalan que los machos son normalmente más promiscuos que las hembras
La sexualidad humana de la misma especie.
Sin embargo, estudios más recientes han demostrado que la infidelidad femenina es en
Del mismo modo que se están transformando las ideas tradicionales sobre el género, las re- realidad bastante habitual en el reino animal y que las actividades sexuales de muchos ani-
lativas a la sexualidad también están sufriendo cambios considerables. En los países occi- males son mucho más complejas de lo que se pensaba. Antes se creía que las hembras se
dentales, durante las últimas décadas se han alterado de manera fundamental aspectos im- apareaban con los machos que tenían unas posibilidades genéticas mayores que legar a sus
portantes de la vida sexual de las personas. En las sociedades tradicionales la sexualidad crías, pero un estudio reciente de pájaros hembra ha cuestionado esta idea, señalando que
estaba estrechamente unida al proceso de reproducción, pero en nuestra época se ha separa- las hembras se aparean también con un segundo macho no por sus genes, sino porque pue-
do de él. La sexualidad se ha convertido en una dimensión vital que cada individuo ha de ex- de ser mejor padre y ofrecer una zona mejor para la cría de los polluelos.
176 :ÍI)# i^íuníi.i •• Lf:>K. : . -....u;;.... 177

Las conclusiones de esta investigación son sólo una propuesta, especialmente en lo que aprendidas y no uiiuitas. El estudio más amplio sobre este asuiilo fue el que llevaron a cabo
se refiere a su relación con el comportamiento sexual humano. Sin embargo, hay algo que hace cincuenta años Clellan Ford y Frank Ueacli (19.^1), quienes analizaron datos antropo-
distingue claramente a los seres humanos de los animales. Hl comportamiento sexual lumia- lógicos de más de doscientas sociedades. Encontraron sorprendentes diferencias en lo que
no tiene un sentido: es decir, las personas usan su sexualidad y la expresan de diferentes for- se considera comportamiento sexual natural, así como en las normas que rigen el atractivo
mas. Para los seres humanos, la actividad sexual es algo que va mucho más allá de la biolo- sexual. Por ejemplo, en ciertas culturas resulla deseable, e incluso necesario, que el acto se-
gía. Es simbólica, refleja quienes somos y las emociones que experimentamos. Como xual se vea precedido de una estimulación prolongada, que puede durar incluso horas,
veremos, la sexualidad es demasiado complicada como para reducirla a los rasgos biológi- mientras que en otras la estimulación es prácticanicntc inexistente. En ciertas culturas se
cos. Debe interpretarse en función de los significados sociales que las personas le atribuyen. tiene la idea de que los contactos sexuales demasiado frecuentes producen debilitamiento
llsico o enfermedad. Entre los seniang del sur del Pacífico los ancianos del pueblo aconse-
jan que se espacie el contacto amoroso, ¡aunque también creen que es legitimo que una
Las influencias sociales en el comportamiento sexual persona de pelo blanco copule todas las noches!
En la mayoría de las culturas, las normas del atractivo sexual (tanto para las mujeres
En todas las sociedades la mayoría de las personas son heterosexuales, es decir, buscan en como para los hombres) se centran más en la apariencia tisica de la mujer que en la del va-
el otro sexo sus relaciones emocionales y el placer sexual. La hetcrosexualidad constituye rón, situación que parece estar cambiando en Occidente a medida que las mujeres se van
en toda sociedad la base del matrimonio y de la familia. incorporando a esferas de actividad ajenas al entorno doméstico. Sin embargo, los rasgos
Sin embargo, también existen otras muchas tendencias sexuales minoritarias. Judiih que se consideran más importantes para la belleza de la mujer varían notablemente. En la
Lorber (1994) distingue hasta diez identidades sexuales diferentes en los seres humanos: cultura occidental contemporánea se admira un cuerpo esbelto y menudo, mientras que en
mujer heterosexual, hombre heterosexual, lesbiana, homosexual masculino, mujer bisexual, otras se considera más atractiva una complexión de formas más prominentes (véase el capí-
hombre bisexual, mujer travestida (que se viste regularmente como un hombre), hombre tulo 6, «Sociología del cuerpo»). A veces los pechos no se consideran una fuente de estí-
travestido (que se viste regularmente como una mujer), mujer transexual (un hombre que se mulo sexual, pero en otros contextos se les atribuye una enorme carga erótica. Algunas so-
convierte en mujer) y hombre transexual (una mujer que se convierte en hombre). Las pro- ciedades dan mucha importancia al contorno del rostro, mientras que otras destacan la
pias prácticas sexuales son todavía más diversas. Freud dijo que los seres humanos eran se- forma y el color de los ojos o el tamaño y la forma de la nariz y de los labios.
res de una «perversión polimorfa». Con esto quería decir que las tendencias sexuales hu-
manas son muy variadas y que las personas pueden practicarlas, aunque, en una sociedad
dada, algunas se consideren inmorales o sean ilegales. Freud comenzó sus investigaciones a La sexualidad en la cultura occidental
finales del siglo xix, cuando muchas personas eran pacatas en cuestiones sexuales; sin em-
bargo, sus pacientes le revelaban que sus costumbres en este sentido eran de una sorpren- Durante cerca de doscientos años, las actitudes occidentales hacia el comportamiento se-
dente variedad. xual fueron modeladas de manera determinante por el cristianismo. Aunque las diferentes
Entre las posibles prácticas sexuales se encuentran las siguientes: un hombre o una mu- sectas y grupos cristianos tenían ideas muy diversas sobre el lugar que ocupaba la sexuali-
jer pueden mantener relaciones sexuales con mujeres, con hombres o con ambos sexos. La dad en la vida, la idea dominante en la Iglesia cristiana era que toda conducta sexual es sos-
relación se puede tener con una persona o con varias a la vez; también con uno mismo pechosa, a no ser que tenga como fin la procreación. En ciertos períodos esta concepción
(masturbación) o con nadie (celibato). Pueden darse relaciones sexuales con travestidos o generó una mojigatería extrema en el conjunto de la sociedad, pero en otras épocas muchas
con personas que usan la vestimenta del otro sexo con fines eróticos; utilizar la pornografía personas hacían oídos sordos a las enseñanzas de la Iglesia o reaccionaban contra ellas me-
o instrumentos sexuales; practicar el sadoma.soquismo (someter y hacer daño con fines eró- diante prácticas (tales como el adulterio) prohibidas por las autoridades religiosas. La idea
ticos); tener relaciones sexuales con animales, etc. (Lorber, 1994). de que la satisfacción sexual puede y debe alcanzarse en el matrimonio era poco común.
En todas las sociedades las normas sexuales aprueban ciertas prácticas y frenan o prohi- En el siglo xix, las premisas religiosas sobre la sexualidad ftieron en parte reemplazadas
ben otras. Los miembros de una sociedad aprenden unas y otras mediante la socialización. por las de tipo médico. Sin embargo, la mayoría de los primeros escritos médicos sobre
En las líltimas décadas, por ejemplo, las normas sexuales de las sociedades occidentales se este tema eran tan estrictos como los de la Iglesia. Algunos señalaban que cualquier tipo de
han relacionado con ideas románticas y con las relaciones familiares. Sin embargo, dichas actividad sexual no relacionada con la reproducción acarreaba graves perjuicios físicos. Se
normas varían considerablemente de unas culturas a otras. La homosexualidad es un buen decía que la masturbación producía ceguera, locura, enfermedades cardíacas y otros males
ejemplo. Algunas culturas han tolerado o, en determinados contextos, alentado activamente y que el sexo oral producía cáncer. En la Gran Bretaña de la época victoriana abundaba la
esta práctica. En la antigua Grecia, por ejemplo, el amor de los hombres por los adolescen- hipocresía en materia sexual. Se pensaba que a las mujeres virtuosas la sexualidad les era
tes era idealizado y considerado la más alta manifestación del amor carnal. indiferente y que sólo aceptaban las atenciones de sus maridos como un deber. Sin embar-
Los tipos de comportamiento sexual aceptado también cambian de una cultura a otra, lo go, en las pequeñas y grandes ciudades que se estaban desarrollando la prostitución se ha-
cual constituye una de las razones por las que sabemos que las respuestas sexuales son llaba muy extendida y con frecuencia era abiertamente tolerada, considerándose que las
178
179
imijcres «fáciles» eran una categoría completamente separada de la de sus respetables hci- Cuadro 5.1 Actitudes hacia las relaciones sexuales, Gran liretaña, I99S
nianas. (porcentajes)
Muchos hombres de la época victoriana, en apariencia ciudadanos jiiiciosos de conipor-
taiüiento irreprochable y solícitos maridos para con sus esposas, visitaban rcgularmciuc los Siinipic Casi sioniprc .\ veces l'ooas voces Nada
prostíbulos o tenían amantes. Hn ellos, tal comportamiento se juzgaba con indulgencia, iiicíirrectas ¡morieclas i i u o r r e c l a s incorreclas iinDtrcctas O t r a s Tolal
mientras que las mujeres «respetables» que tenían amantes eran tachadas de escandalosas y
la buena .sociedad les daba la espalda si sus actividades salían a la lu/. Las actitudes diver- Kclacioncs sexuales pre-
gentes hacia el comportamiento .sexual de hombres y mujeres crearon un doble rasero que matrimoniales entre un
ha perdurado largo tiempo y cuyos restos aún persisten. hombre y una mujer 8 8 12 iO 58 100
En la actualidad las actitudes tradicionales hacia la sexualidad coexisten con otras más li- Relaciones sexuales de
berales, que se desarrollaron con especial empuje en la década de los sesenta. Algunas per- una persona casada con
sonas, particularmente aquellas que están inlluidas por el dogma cristiano, creen que las ex- otra que no es su cónyuge 52 29 1.3 100
periencias sexuales prematrimoniales son malas y desaprueban, en general, toda forma de
conducta sexual que no sea la actividad hetercsexual dentro de los confines del matrimonio, Relaciones sexuales en-
aunque hoy esté mucho más aceptado que el placer sexual es algo deseable e importante. A tre un chico y una chica
otras, por el contrario, les parecen legítimas las actividades sexuales prematrimoniales y lo menores de l ó a n o s 56 24 11 100
proclaman activamente, a la vez que mantienen una actitud tolerante hacia otras prácticas se- Relaciones sexuales en-
xuales (véase el cuadro 5.1). Las actitudes hacia el sexo se han hecho, indudablemente, mu- tre dos adultos del mis-
cho más permisivas en los últimos treinta años en la mayoría de los países occidentales. En mo sexo 39 12 II 23 8 100
el cine y el teatro aparecen ahora escenas que antes habrían sido del todo inaceptables y el
material pornográfico está al alcance de la inayoría de los adultos que lo desea. A personas de 18 años o mayores se les preguntó si diversas clases de relaciones sexuales les parccian incorreclas y las
respuestas se clasificaron deniro de una escala de cinco puntos, que iba desde «Siempre incorrectas» a «Nada incorrec-
tas»; el apartado «Otras» incluye a los que no respondieron, a los que contestaron «No sé» y a los que afirmaron que
«Oepende» o que «Varía».
El comportamiento sexual: el informe Kinsey
ruENTu: Briíish Aliitudes Survey. National Centre for Social Research. Tomado de Sociul Trends. 30 (2000), p. 41
Podemos hablar con mucha más confianza de los valores públicos en torno a la sexualidad
que de las prácticas sexuales privadas, ya que, por su propia naturaleza, éstas no suelen es- Probablemente, la diferencia que había entre las actitudes aceptadas públicamente y el
tar documentadas. Cuando Alfred Kinsey comenzó sus investigaciones en los Estados Uni- coinportamicnto real que demostraban las conclusiones de Kinsey fuera especialmente
dos en los años cuarenta y cincuenta, era la primera vez que se llevaba a cabo un estudio de grande en aquel momento, inmediatamente después de la Segunda Guerra Mundial. Un
envergadura sobre la conducta sexual real. Kinsey y sus colaboradores se enfrentaron a la poco antes, en ios años veinte, había comenzado una fase de liberación sexual en la que
condena de numerosas organizaciones religiosas y su trabajo fue tachado de inmoral en la muchos jóvenes se habían librado de los estrictos códigos morales que habían regido para
prensa y en el Congreso. Sin embargo, Kinsey persistió en su empeño y finalmente obtuvo las generaciones anteriores. Es probable que la conducta sexual cambiara mucho, pero las
la historia de la vida sexual de 18.000 personas, una muestra bastante representativa de la cuestiones relacionadas con la .sexualidad no se discutían abiertamente como es frecuente
población blanca estadounidense (Kinsey y otros, 1948, 1953). hoy en día. Aquellos que practicaban actividades sexuales que aún recibían la desaproba-
Los resultados obtenidos sorprendieron a la mayoría y resultaron impactantes para mu- ción de la opinión pública las ocultaban, sin4arse cuenta de hasta qué punto otros muchos
chos, ya que revelaban una profunda diferencia entre las posturas dominantes en la opinión estaban inmersos en prácticas similares. Los años sesenta, una época más permisiva, acer-
pública del momento acerca de la conducta sexual y lo que era el comportamiento real en caron las actitudes expuestas abiertamente a las realidades de la conducta sexual.
ese sentido. Kinsey descubrió que en torno al 70% de los hombres había visitado a prosti-
tutas y que un 84% había mantenido relaciones sexuales antes del matrimonio. Sin embar-
go, siguiendo el doble rasero, el 40% de los hombres esperaba que su mujer fuera virgen al El comportamiento sexual después de Kinsey
casarse. Más del 90% habían practicado la masturbación y alrededor de un 60% algún tipo
de sexo oral. Entre las mujeres, alrededor de un 50% había tenido alguna experiencia se- Hn los años sesenta, los movimientos sociales que cuestionaban el orden establecido, coino
xual antes de! matrimonio, aunque la mayoría lo había hecho con su futuro esposo. Alrede- los relacionados con formas de vida contraculturales o hippies, también rompieron con las
dor del 60% se masturbaba y el misino porcentaje de mujeres había tenido contactos geni- normas sexuales existentes. Estos movimientos predicaban la libertad sexual, y la aparición
tales orales. de la pildora anticonceptiva para la mujer permitió que luibiera una separación clara entre
180 181
placer sexual y reproducción. Además, los grupos feministas empezaron a presionar para
que hubiera una mayor iiuiependencia respecto a los valores sexuales masculinos, para que
se rechazara el doble rasero y para que se reconociera la necesidad que tenían las mujeres
de lograr una mayor satisi'acción sexual en sus relaciones.
Hasta hace poco tiempo era dillcil saber con certeza en qué medida había cambiado el
coinportamiento sexual desde el estudio de Kinsey. A finales de los años óchenla Liilian
Rubin entrevistó a mil estadounidenses de entre trece y cuarenta y ocho años para tratar de
averiguar que cambios se habían producido en el comporlamicnto y en las actitudes sexua-
les en los treinta años anteriores. Según sus conclusiones, la evolución había sido realmente
significativa. La actividad sexual comenzaba en general a una edad más temprana que en la
generación anterior; además, las prácticas sexuales de los adolescentes solían ser tan varia-
das y amplias como las de ios adultos. Aún existía un doble rasero, pero no tan marcado
como antes. Uno de los cambios más importantes era que las mujeres se habían acostum-
brado a esperar que las relaciones les proporcionaran placer sexual y lo buscaban activa-
mente. No sólo esperaban proporcionar satisfacción sexual, sino también recibirla, fenóme-
no que, según Rubín, tiene importantes consecuencias para ambos sexos.
Las mujeres están mas liberadas sexualmcntc que antes, pero, junto a esta evolución, de
la que se alegran la mayoría de los hombres, ha surgido un nuevo deseo de autoafirmación
que a muchos de ellos les resulta difícil de aceptar. Los hombres a los que Rubin entrevistó
solían decir que «no se sentían competentes», que tenían miedo de «no acertar nunca» y
que les parecía «imposible satisfacer a la mujer de hoy» (Rubin, 1990).
¿Los hombres se sienten incompetentes? ¿Acaso esto no contradice lo que antes esperá-
bamos? Porque en la sociedad actual los hombres siguen dominando en la mayoría de las ¿Han desaparecido realmente la fidelidad y la familia nuclear?
esferas y, en general, se muestran más violentos hacia las mujeres que éstas hacia ellos. Lo
sustancial de esta violencia es que está dirigida a mantener el control y la subordinación de
la mujer. Sin embargo, hay autores que han comenzado a señalar que la masculinidad es tan mente entre las mujeres. De hecho, alrededor del 95% de los estadounidenses que se casan
gratificante como pesada. Gran parte de la sexualidad masculina, añaden, es compulsiva hoy en día ha tenido experiencias sexuales previas (Laumann y otros, 1994).
más que satisfactoria. Si los hombres dejaran de utilizar la sexualidad como una forma de Las encuestas con las que se estudia el comportamiento sexual están plagadas de difi-
control, no sólo saldrían ganando las mujeres, sino también ellos. cultades. No podemos saber hasta qué punió las personas dicen la verdad sobre su vida se-
xual cuando les pregunta el investigador. The Social Organization ofSexuality parece de-
mostrar que la vida sexual de los estadounidenses es mucho menos azarosa que cuando
¿Una nueva fidelidad? Kinsey llevó a cabo su estudio. También puede ser que éste no fuera del todo fiel a la reali-
dad. Quizás el miedo al sida haya llevado a las personas a reducir el abanico de actividades
En 1994 un equipo de investigadores publicó The Social Organization ofSexuality: Sexual sexuales. O quizá haya alguna otra razón por la que hoy la gente tiende a ocultar más cier-
Practices in ihe United States, el más amplio estudio sobre las prácticas sexuales que se tos aspectos de su vida sexual. No podemos estar .seguros.
haya llevado a cabo en cualquier país desde el informe Kinsey. Para sorpresa de muchos, La validez de las encuestas sobre el comportamiento sexual ha sido objeto de un intenso
las conclusiones señalaban que existía un conservaduri.smo sexual básico entre los estadou- debate en los últimos tiempos (Lewontin, 1995). Los críticos de la investigación que acaba-
nidenses. Por ejemplo, el 83% de los entrevistados sólo habia tenido relaciones con una mos de exponer han señalado que los estudios de este tipo no generan información fiable
persona (o con ninguna) en el año anterior y, entre los ca.sados, la cifra subía al 96%. La fi- sobre las prácticas sexuales. Parte de la polémica se centra en las respuestas obtenidas en
delidad al cónyuge también es bastante habitual: sólo el 10% de las mujeres y menos del las entrevistas a personas mayores. Los investigadores afirmaban que el 45% de los hom-
25% de los hombres confesó haber tenido una aventura fuera del matrimonio en toda su bres que tienen entre ochenta y ochenta y cinco años dicen que mantienen relaciones se-
vida. Según este estudio, los estadounidenses mantienen un promedio de tres relaciones a xuales con su pareja. Los críticos tienen la sensación de que la falsedad de esta afirmación
lo largo de su vida. A pesar de que la pauta del comportamiento sexual tiende a la estabili- es tan evidente que pone en duda las conclusiones de todo el estudio. Los investigadores se
dad, del estudio se desprenden determinadas transformaciones, siendo una de las más signi- defendieron de esta acusación y contaron con cierto apoyo de especialistas en la tercera
ficativas el aumento progresivo del número de experiencias prematrimoniales, espccial- edad, quienes acusaron a los críticos de albergar estereotipos negativos sobre la ancianidad.
182 i:>ir,4-. 183

Señalaron que, según una encuesta realizada entre varones ancianos que no vivían en resi- ciiiii un grupo minúsculo de desviados con prohlcnuis psiquialiicos. En 1969 se produjo un
dencias, el 74% de ellos eran activos scxualmentc. De hecho, la conclusión de uno de estos segundo momento crilico con los disturbios do Slonewail. un epi.sodio de violencia brulal
estudios era que, incluso a los noventa años, la mayoría de los hombres seguía teniendo in- enlic la policía de Nueva Yoik y la coiiuiniílad í!tiy. Stoncwall galvanizó al movimicnio de
terés por el sexo. liberación homosexual, no sólo en los Esiados Unidos, también en otros paises. Finalinon-
ic, la aparición de la epidemia de sida a principios de los ochenta fue un acontecimiento
crucial para la historia reciente de la honiosexualidail. Por una parte, resultó devastador
La homosexualidad para la población homosexual, debido al gran luinicio de personas infecladas y a las que
nuirieron, pero también fortaleció a esta comunidad y con\ iriió la homosexualidad en lema
La humosexualidad, enfocar las actividades o sentimientos de tipo sexual en personas del de debate público.
mismo sexo, existe en todas las culturas. En algunas no occidentales las relaciones homo- En los últimos años, las actitudes hacia los homosexuales se han relajado en muchos
sexuales están aceptadas e incluso se fomentan en determinados grupos. Los batak del nor- países occidentales y tanto en los medios de comunicación como en el prensa se han hecho
te de Sumatra, por ejemplo, permiten las relaciones homosexuales masculinas antes del más frecuentes las imágenes positivas de las relaciones homosexuales.
matrimonio. En la pubertad los jóvenes abandonan el hogar paterno y duermen bajo el mis-
mo techo que doce o quince hombres de su edad o mayores, quienes les inician en las prác-
ticas homosexuales. Sin embargo, en muchas sociedades la homosexualidad no está abier- La homosexualidad en la cultura occidental
tamente aceptada. En el mundo occidental, por ejemplo, sigue prevaleciendo la idea de que
una persona homosexual es un mdividuo al que sus gustos sexuales diferencian claramente Kenneih Plummcr, en un estudio ya clásico, distinguió cuatro tipos de homosexualidad den-
de la mayoría de la población. tro de la cultura occidental actual. La homosexualidad ocasional es un encuentro homose-
En sus estudios sobre la sexualidad, Michel Foucault ha demostrado que antes del xual pasajero que no estructura sustancial mente el conjunto de la vida sexual del individuo.
siglo XVIII parece que apenas existía el concepto de homosexual (Foucault, 1978). La sodo- Los amores escolares o la masturbación mutua son ejemplos de ella. Las actividades locali-
mía era condenada tanto por las autoridades eclesiásticas como por la ley, y en Inglaterra y zadas designan circunstancias en las que las prácticas homosexuales ocurren regularmente,
en otros países europeos se podía castigar con la muerte. Sin embargo, el acto no estaba es- pero en las que no se convierten en la preferencia primordial del individuo. En ámbitos
pecíficamente definido como un delito homosexual. Se aplicaba a las relaciones entre como las prisiones o los campamentos militares, la conducta homosexual de este tipo es co-
hombre y mujer, hombre y animal, así como entre hombres. El término «homosexualidad» rriente y se considera un sustituto de la heterosexual, más que una práctica preferible a ésta.
fue acuñado en la década de 1860 y desde entonces se consideró cada vez más que los ho- La homosexualidad personalizada es la que practican los individuos que prefieren las ac-
mosexuales eran un tipo de persona diferente, que practicaba una aberración sexual parti- tividades homosexuales pero que están aislados de los grupos en los que éstas se aceptan con
cular (Wecks, 1986). La homosexualidad entró a formar parte de un discurso «medicaliza- normalidad. En estas condiciones, la homosexualidad es una actividad furtiva, que se oculta a
do»; se hablaba de ella desde el punto de vista psiquiátrico, considerándola una alteración o los amigos y colegas. La homosexualidad como forma de vida se da en individuos que decla-
una perversión, en vez de un «pecado» religioso. Se consideraba que los homosexuales, al ran abiertamente su condición y que han convertido en una parte crucial de su vida las rela-
igual que otros «desviados», como los pedófilos y los travestidos, sufrían una patología ciones con otros de gustos sexuales similares. Estas personas suelen pertenecer a subculturas
biológica que ponía en peligro la salud de la corriente .social dominante'. gay, en las que las actividades homosexuales están integradas en un estilo de vida especifico
La pena de muerte por «actos contra natura» fue abolida en los Estados Unidos después (Plummer, 1975). Dichas comunidades suelen proporcionar la posibilidad de participar en
de la independencia y en Europa entre finales del siglo xviii y principios del xix. Sin em- acciones políticas colectivas que reivindican los derechos e intereses de los homosexuales.
bargo, hasta hace pocas décadas la homosexualidad continuaba considerándose una activi- El porcentaje de población (tanto hombres como mujeres) que ha tenido experiencias
dad delictiva en casi todos los países occidentales. El desplazamiento de los homo.sexuales homosexuales o experimentado fuertes inclinaciones hacia la homosexualidad es mucho
desde los márgenes de la sociedad hasta la corriente principal de la misma aún no ha termi- mayor que el de quienes llevan un estilo de vida abiertamente gay. El posible alcance de la
nado, pero en los últimos años se han hecho grandes progresos en este sentido. Se pueden homosexualidad en las culturas occidentales se dio a conocer por primera vez al publicarse
señalar varios momentos decisivos. En primer lugar, la publicación del informe sobre com- la investigación de Alfrcd Kinsey. Según ésta, no más de la mitad de los hombres estadou-
portamiento sexual de Kinsey puso sobre el tapete el carácter generalizado de la homose- nidenses son completamente heterosexuales, teniendo en cuenta sus actividades e inclina-
xualidad en la sociedad estadounidense (véase más adelante). Estas conclusiones conmo- ciones sexuales después de la pubertad. El 8% de la muestra de Kinsey había tenido rela-
cionaron a muchas personas, pero ayudaron a socavar la falsa idea de que los homosexuales ciones exclusivamente homosexuales durante periodos de tres años o más. Un 10% había
tenido más o menos el mismo número de actividades homosexuales que heterosexuales. El
hallazgo más sorprendente de la investigación de Kinsey fue que un 37% de los hombres
Se puede encontrar más información sobre las perspectivas medicalizadas en la p. 209, bajo el epígrafe había tenido al menos una experiencia homosexual con orgasmo. Además, un 13% habia
de «La aparición del modelo de salud biomcdico». tenido deseos homosexuales, pero no los había llevado a la práctica.
184 viM.,!i¡;j<; '.•i'ü.'i» ;í ,.'vu,ii'if.'.: 185

Según las investigaciones de Kinsey, la tasa de homosexualidad entre las mujeres era in- mosexualidad no es una enfermedad y no está direclaniente asociada con ninguna forma de
ferior Alrededor de un 2% era exclusivamente homosexual. Un 13% declaraba haber teni- perturbación psíquica. Los hombres homosexuales no están concentrados en ningún sector
do experiencias de este tipo, mientras que un 15% adinitia haber sentido deseos homose- laboral concreto, como la peluquería, la decoración de interiores o el arte. En consonancia
xuales que no liabia llevado a la práctica. Kinsey y sus colaboradores estaban realmente con términos como sexismo y racismo, el concepto de sexismo heterosexual alude al pro-
asoinbrados por los Índices de homosexualidad que revelaban sus estudios, por lo que los ceso mediante el cual se discrimina y clasifica a las personas no heterosexuales en razón de
resultados fueron revisados empleando otros métodos diferentes; sin embargo, las conclu- sus preferencias sexuales. La homofobia describe una aciiiiid caracterizada por el miedo o
siones no se vieron alteradas (Kinsey y otros, 1948, 1953). el desdén hacia los individuos homosexuales.
Los resultados de The Social Organization ofSexuality ponen en tela de juicio los ha- Aunque la homosexualidad cada vez sea más aceptada, tanto el sexismo heterosexual
llazgos del estudio de Kinsey en lo relativo al carácter generalizado de la hoinoscxualidad. como la homofobia siguen estando muy enraizados en muchos ámbitos de la sociedad occi-
En contraste con el 37% de Kinsey, sólo el 9% de los hombres de este último estudio admi- dental; la oposición a los homosexuales se mantiene en las actitudes emocionales de mu-
tió haber tenido un encuentro homosexual con orgasmo, únicamente un 8% decía tener de- chas personas. Todavía son demasiado frecuentes los casos de ataques violentos a los ho-
seos homosexuales (frente al 13%) y sólo menos del 3% afirmaba que había tenido un en- mosexuales o el asesinato de los mismos. Esta es la razón por la que muchos grupos de
cuentro con otro hombre en el año anterior. homosexuales están haciendo campaña para que las acciones que se llevan a cabo contra
Como los mismos autores de este estudio reconocieron, el estigma que aún padece la ellos sean clasificadas como «delitos de odio»'.
homosexualidad contribuyó a que, en general, se admitieran menos comportamientos ho- Determinados tipos de comportamiento y de actitudes de los homosexuales varones po-
mosexuales. Y, como señaló uno de los críticos del estudio, la muestra aleatoria de éste no drían entenderse coino intentos de alterar la conexión habitual entre masculinidad y poder,
explicaba la concentración geográfica de homosexuales que se da en las grandes ciudades, razón por la que quizá la comunidad heterosexual vea a menudo a ese colectivo como una
donde este grupo constituye probablemente cerca del 10% del conjunto de la población amenaza. Los hombres homosexuales tienden a rechazar la imagen del afeminado con la
(Laumann y otros, 1994). que popularmente se les asocia y se apartan de ella de dos formas diferentes. Una consiste
en cultivar un afeminamiento escandaloso, una masculinidad «amanerada» que parodia el
estereotipo. La otra consiste en desarrollar una imagen de «macho». Tampoco es ésta una
El lesbianismo masculinidad convencional: los hombres vestidos de motoristas o de vaqueros también pa-
rodian la masculinidad exagerándola (Bertelson, 1986).
La homosexualidad masculina suele recibir más atención que el lesbianismo, que describe Algunos sociólogos han investigado las consecuencias que ha tenido la epidemia de sida
el apego o las actividades homosexuales que tienen lugar entre mujeres. Los grupos de les- sobre las actitudes populares hacia la homosexualidad. Indican que esta enfermedad ha
bianas no suelen estar tan organizados como las subculturas homosexuales masculinas, y quebrantado algunos de los principales fundamentos ideológicos de la masculinidad hete-
las relaciones ocasionales entre ellas son menores. En las campañas de defensa de los dere- rosexual. La sexualidad y el comportamiento sexual, por ejemplo, se han convertido en te-
chos de los homosexuales se trata con frecuencia a estos grupos de mujeres activistas como mas de discusión pública que van desde las campañas a favor del sexo seguro financiadas
si sus intereses fueran los mismos que los de las organizaciones de homosexuales masculi- por los gobiernos hasta la cobertura que se da en los medios de comunicación al avance de
nos. Sin embargo, aunque a veces se da una cooperación estrecha entre gays y lesbianas, la epidemia. Ésta, al poner sobre el tapete el sexo antes del matrimonio, las aventuras fuera
también existen diferencias entre ambos, especialmente si ellas son feministas activas. Al- de él y las relaciones no heterosexuales que se dan en la sociedad, ha puesto en tela de jui-
gunas lesbianas empezaron a percibir que el movimiento de liberación homosexual refleja- cio la legitimidad de las ideas de moralidad tradicionales. Pero, sobre todo, al aumentar la
ba los intereses de los hombres, mientras que a las feministas liberales y radicales sólo les visibilidad de los homosexuales, la epidemia ha cuestionado la «universalidad» de la hete-
interesaban las preocupaciones de las mujeres de clase media heterosexuales. De este rosexualidad y ha demostrado que existen alternativas a la familia nuclear tradicional (Red-
modo, surgió un grupo independiente de feministas lesbianas que defendía la expansión de man, 1996). Sin embargo, a veces, las reacciones han adoptado formas histéricas y paranoi-
«valores femeninos» y cuestionaba la ortodoxia masculina heterosexual establecida. Para cas. Los homosexuales aparecen retratados como una amenaza desviada al bienestar moral
muchas mujeres homosexuales, el lesbianismo no era tanto una orientación sexual como de una «sociedad normal». Para preservar la masculinidad heterosexual como «norma», es
una forma de comprometerse con otras mujeres y de solidarizarse con ellas política, social necesario marginar y vilipendiar lo que se percibe como una amenaza (Rutherford y Chap-
y personalmente (Seidman, 1997). man, 1988).

Actitudes hacia la homosexualidad

Las actitudes intolerantes hacia la homosexualidad han sido tan acusadas en el pasado que
algunos de los mitos que la rodean no se han disipado hasta hace muy pocos años. La ho- Véanse los temas planteados en «Delitos contra los homosexuales», p. 300.
186 r.\}io y 187
La campaña en pro de los derechos legales y del reconocimiento de la La prostitución
homosexualidad
La proslilución puede definirse como la olerta de favores sexuales a cambio de una ganan-
Sin embargo, en muchos sentidos, la homosexualidad se ha normalizado, y está cada vez cia económica. La palabra «prostituta» comenzó a emplearse en el lenguaje común a fina-
más aceptada en la vida social cotidiana. Algunos países han aprobado leyes que protegen les del siglo xviii. En la antigüedad, la mayoría de las proveedoras de placer sexual a cam-
los derechos de los homosexuales. Cuando Sudáfrica aprobó en 1996 su nueva consiiiii- bio de un estipendio eran cortesanas, concubinas (amantes manlenidas) o esclavas. Con
ción, se convirtió en uno de los únicos países del mundo que garantiza esos derechos en iVccuencia, las dos primeras ocupaban una elevada posición en las sociedades tradicionales.
una carta magna. En algunos países de Europa, como Dinamarca, Noruega y Succia, ya se Un aspecto clave de la prostitución actual es que las mujeres y sus clientes no suelen co-
permite que las parejas homosexuales se inscriban en un registro oficial y que tengan la nocerse. Aunque los hombres pueden convertirse en clientes «habituales», en un principio
mayoría de los derechos de los matrimonios. Algunas ciudades y municipios de Holanda, la relación no se establece sobre la base del conocimiento personal. Esta no era la regla en
Francia y Bélgica también han comenzado a reconocer las relaciones homosexuales. En los la mayoría de las formas de oferta sexual por razones materiales de otros tiempos. La pros-
Estados Unidos, estados como Hawai y Vermont han aprobado leyes que legalizan los ma- titución está directamente relacionada con la desarticulación de pequeñas comunidades, el
trimonios entre personas del mismo sexo y las «uniones civiles» (relaciones entre homose- desarrollo de grandes áreas urbanas y la comercialización de las relaciones sociales. En las
xuales que comportan derechos y obligaciones de tipo marital). En Gran Bretaña, una sen- pequeñas comunidades tradicionales las relaciones sexuales estaban controladas por su pro-
tencia reciente declaró que una pareja homosexual que mantenga una relación estable pia visibilidad, mientras que en las nuevas áreas urbanas se establecen con facilidad cone-
puede definirse como una familia: una decisión que tiene enormes consecuencias para los xiones sociales más anónimas.
derechos de sucesión y las cuestiones relacionadas con la paternidad o la maternidad.
Cada vez hay más activistas homosexuales que intentan que se legalice completamente
el matrimonio homosexual. ¿Por qué les preocupa esto ahora que entre las parejas heterose- La prostitución en la actualidad
xuales el matrimonio parece estar perdiendo importancia? Les preocupa porque quieren el
mismo reconocimiento, derechos y obligaciones que los demás. Hoy día el matrimonio es, Hoy día, la mayoría de las prostitutas del Reino Unido, al igual que ocurría en el pasado,
sobre todo, un compromiso sentimental, pero, al estar reconocido por el Estado, también proceden de estratos sociales pobres, pero ahora se les ha unido un número considerable de
tiene unas claras connotaciones legales. Desde un punto de vista medico, otorga a los con- mujeres de clase media. El aumento del número de divorcios ha llevado a la prostitución a
trayentes el derecho de tomar decisiones que afectan a la vida y la muerte; también concede muchas mujeres empobrecidas. Además, algunas de las que no encuentran trabajo después
el derecho a heredar, recibir una pensión y otros beneficios económicos. Las «ceremonias de la universidad se colocan en salas de masajes o en redes de prostitución que actúan por
de compromiso» —matrimonios no legales— que son frecuentes entre los homosexuales y teléfono, mientras bu.scan otras oportunidades laborales.
heterosexuales de los Estados Unidos no comportan estos derechos y obligaciones. Por otra Paul J. Goldstcin ha clasificado los distintos tipos de prostitución teniendo en cuenta la
parte, ésta es una de las razones evidentes por las que muchas parejas heterosexuales deci- dedicación a esta actividad y su contexto. La dedicación ocupacionat se refiere a la fre-
den hoy en día posponer su boda o no casarse nunca. cuencia con la que la mujer practica la prostitución. Muchas mujeres sólo se dedican a ella
Los que se oponen al matrimonio homosexual lo condenan por considerarlo frivolo o temporalmente y venden su cuerpo unas cuantas veces antes de dejar esta actividad por un
antinatural. Creen que legitima una orientación sexual que el Estado debería hacer lo posi- prolongado período de tiempo o para siempre. Las «prostitutas ocasionales» son aquellas
ble por reprimir. Hay grupos de presión en los Estados Unidos que se dedican a intentar que aceptan dinero a cambio de sexo con cierta frecuencia, pero de un modo irregular y
que los homosexuales cambien de comportamiento y se casen con personas del otro sexo. como complemento a ingresos que proceden de otras fuentes. Otras practican la prostitu-
Algunos creen todavía que la homosexualidad es una perversión y se oponen violentamente ción con regularidad, siendo esta actividad su principal fuente de ingresos. El contexto ocii-
a toda medida que pueda normalizarla. pacional alude tanto al ambiente de trabajo como a los procesos de interacción en los que
Sin embargo, la mayoría de los homosexuales lo único que pretende es que se les consi- se desenvuelve la mujer. Las que «hacen la calle» buscan su trabajo en este ámbito. Las
dere personas normales. Señalan que ellos necesitan como todo el mundo seguridad econó- call-girls entran en contacto con sus clientes por telefono y los hombres van a su domicilio
mica y emocional. En su libro de 1995, Virtually Normal, Andrcw Sullivan hace una vigoro- o ellas los visitan. Las hay que trabajan en un club privado o en un burdel, mientras que
sa defensa de las virtudes del matrimonio homosexual. Siendo el católico y homosexual, le otras prestan sus servicios en un establecimiento que se supone que ofrece únicamente ma-
atormentaba no saber cómo hacer compatibles sus creencias religiosas con su sexualidad. sajes y tratamientos para la salud que están dentro de la legalidad.
Señala que la homosexualidad es, al menos en parte, innata, es decir, que no es algo que se También hay muchas prostitutas que ofrecen sus servicios sexuales medíanle un sistema
pueda simplemente «elegir». Pedirle a alguien que deje de ser homosexual es pedirle que re- de trueque, es decir, aceptan que se les pague con ciertos bienes o servicios, en vez de con
nuncie a la posibilidad de amar y a la de ser amado por otra persona. Ese amor debería po- dinero. La mayoría de las call-girls que estudió Goldstcin practicaban regularmente este
der expresarse dentro del malrimonio. Su conclusión es que hay que legalizar el matrimonio trueque sexual, aceptando que se las remunerara con televisiones, reparaciones en su coche
homosexual para evitar que los homosexuales se conviertan en una minoría alienada. y en sus aparatos electrónicos, ropa, asesoría legal y arreglos dentales (Goldstein, 1979).
188 ^ 189
Una resolución de las Naciones Unidas aprobada en 1951 condona a aquellos que orga-
nizan la prosiiiiieión o se benefician de las actividades de las mercuices, pero no prohibe la ' Las prostitutas, sus clientes y las leyes europeas
prostitución como lal. Un total de cincuenta y tres estados miembros, entre ellos el Reino
Unido, aceptaron rornialnienlc la resolución, aunque su legislación sobre esta práctica varia • Inglaterra y Goles. La prostitución en sí no es ilegal, pero la legislación que gobierna su
considerablemenic (\éasc el recuadro de la p. 189). En algunos países la prostitución es ile- j ejercicio se cuenta entre las más duras del mundo. Hacer la calle y merodear con la inten-
gal. En otros, como en Gran Bretaña, se prohiben únicamente ciertos tipos, como la prosti-
; ción de abordar a los hombres son actividades ilegales, al igual que lo es conducir lenta-
tución callejera o la infantil. Algunos gobiernos nacionales o locales conceden licencias a
;• mente un coche en busca de prostitutas. No es ilegal que una prostituta trabaje en sus
burdeles y a salones dedicados al sexo que cuentan con reconocimiento oficial, como los
; propias dependencias, pero el hecho de que haya dos o más personas trabajando bajo el
«centros de Eros» de Alemania o las casas del sexo de Ámsterdani. En octubre de 1999, el
, mismo techo supone la existencia de un burdel ilegal. Tanto a ios hombres como a las mu-
parlamento holandés convirtió la prostitución en la profesión oficial de unas treinta mil
, jeres que controlen a las prostitutas se les puede acusar de tener ingresos inmorales.
mujeres que trabajan en la industria del sexo. A partir de ahora, todos los lugares en los que
se venda sexo estarán regulados mediante licencias e inspecciones de las autoridades loca-
les. Muy pocos paises ofrecen licencias para la prostitución masculina. Alemania. La prostitución está bastante tolerada y controlada mediante registros de profe-
'• sionales. Las leyes varían de un estado a otro. En las ciudades han proliferado los burdeles
La legislación contra la prostitución pocas veces castiga a los clientes. No se detiene ni
procesa a los que compran servicios sexuales, y en los procesos judiciales éstos pueden legales y, dentro de las capitales del sexo de Europa, sólo Ámsterdam supera a Hamburgo.
mantener el anonimato. Existen muchos menos estudios sobre los clientes que sobre quie- : Hay grupos de presión que hacen campana para que la prostitución sea considerada un au-
nes venden sexo, y no se suele sugerir, como se dice o insinúa a menudo de las prostitutas, l tantico trabajo.
que los que acuden a ellas tengan alguna alteración psicológica. Este desequilibrio en las
investigaciones expresa sin duda una aceptación acrítica de los estereotipos ortodoxos de la ; Italia. La prostitución es ilegal, aunque pocas veces llegue a los tribunales. La presión del
sexualida4 según los cuales es «normal» que los hombres busquen distintos tipos de desa- Vaticano ayudó a sofocar un debate reciente sobre la legalización de los burdeles, que
hogo sexual pero se condena a quienes satisfacen esas necesidades. cada vez dan más trabajo a mujeres del Este de Europa y africanas. Grupos de católicos y
otras organizaciones sin ánimo de lucro han pedido que se revise la ley que prohibe los
burdeles.
La prostitución infantil y la «industria sexual» global
Francia. La prostitución como tal es legal, pero los burdeles regulados por el Estado se ce-
Es frecuente que en la prostitución participen niños. Según un estudio realizado en los Es- rraron en 1946. Ahora todos son ilegales, al igual que hacer la calle, pero en los «barrios
tados Unidos, Gran Bretaña y lo que fue Alemania Occidental, la mayoría de los niños que chinos» se tolera que las mujeres aborden clientes en la calle. La policía francesa coopera
se prostituyen se dedican a esta actividad porque, tras haberse escapado de casa, no tienen con la alemana y la de otros países para enfrentarse a la prostitución internacional.
forma de ganarse la vida.
El hecho de que muchos niños que se han escapado de casa se dediquen a la prostitución Rusia. La prostitución es ilegal, pero apenas se presta atención a la ley. El delito se juzga
es, en parte, una consecuencia no deseada de las leyes que protegen a los niños de la utili- según el derecho civil, no el penal, de manera que sólo se castiga con multas. A una mujer
zación laboral de los menores, pero de ningún modo todos los niños que se prostituyen han a la que se sorprenda haciendo la calle se le puede imponer una multa equivalente al sala-
huido de su hogar. Se pueden distinguir tres grandes categorías de prostitución infantil (Ja- rio mínimo mensual —82 rublos (1,20 euros)—, una suma nimia para las prostitutas de
nus y Heid Bracey, 1980); los fugitivos, que son los han abandonado el hogar y no son en- Moscú, San Petersburgo y otras ciudades. Cualquiera que dirija un burdel puede ser casti-
contrados por sus padres o persisten en el intento cada vez que se les devuelve a casa; los gado según el código penal e ir a la cárcel.
que vienen y van, que viven principalmente en casa pero se ausentan de ella por algún tiem-
po, por ejemplo si tienen la costumbre de dormir fuera varias noches seguidas; los expulsa-
Suecia. Este país, que durante mucho tiempo fue considerado el más liberal en su actitud
dos, cuyos padres son indiferentes a lo que hagan o les rechazan. En todas las categorías
hacia el sexo y la pornografía, ha aprobado una ley según la cual las prostitutas todavía
hay niños y niñas.
pueden seguir trabajando legalmente, pero es posible encausar a sus clientes. Pagar para
La prostitución infantil forma parte de la industria del turismo sexual en distintas zonas obtener sexo se ha convertido en un delito.
del mundo, por ejemplo en Tailandia y Filipinas. Hay viajes organizados orientados a la
prostitución que arrastran a numerosos hombres de Europa, los Estados Unidos y Japón a
estos lugares (en Gran Bretaña, este tipo de viajes ya no es legal). Las asociaciones de mu-
FUENTE: The Guardian, 30 de octubre de 1999.
jeres de Asia han organizado actos de protesta contra esta práctica, que, no obstante, conti-
núa llevándose a cabo. El turismo sexual en el Extremo Oriente tiene su origen en el apro-

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visionamicnto de prostitutas para las tropas estadounidenses durante las guerras de Corea y Míales. La prostitución expresa en un conloxto concreto las desigualdades de poder enlrc
Vicinam. Se construyeron centros de «descanso y recreo» en Tailandia, Filipinas, Victnaní, iiombres y mujeres. Pero, sin duda, hay que tener en cuenta otros muchos aspectos. La
Corea y Taiwán. Algunos funcionan todavía, sobre todo en Filipinas, y reciben regularmen- proslilución proporciona un medio de conseguir satisfacción sexual a quienes, debido a
te a grupos de turistas, así como a militares destinados en la región. problemas tísicos o a la existencia de códigos morales restrictivos, no consiguen encontrar
Según un informe publicado en 1998 por la Organización Internacional del Trabajo otras parejas. Las prostiiutas satisfacen a hombres que están fuera de casa, que desean en-
(OIT), en el sudeste asiático la prostitución y la industria del sexo han alcanzado dimensio- cuentros .sexuales sin comprometer.se o que tienen gustos sexuales inusuales que otras mu-
nes propias de un sector comercial hecho y derecho. A pesar de la ralcntización de muchas jeres no aceptarían. Sin embargo, estos factores .son importantes para comprender la mag-
economías asiáticas, la demanda de comercio sexual parece contiiuiar incólume. En parte, nitud del ejercicio de la prostitución, más que para entender del todo su naturaleza.
esto se debe a su carácter internacional: el hecho de que esté aumentando la diferencia de
cotización entre las monedas asiáticas y las demás hace que haya más extranjeros que se
puedan permitir el turismo sexual y que éste les resulte más atractivo. Además, la industria Conclusión: el género y la globalización
del sexo está relacionada con los índices de desempleo local. Con frecuencia, en épocas de
apuros económicos, las mujeres y los niños se consideran población «excedente». Algunas En este capítulo, casi todos nuestros análisis se han centrado en los conceptos de género
familias desesperadas obligan a sus propios niños a prostituirse; otros jóvenes se ven atraí- dentro de las sociedades industrializadas. Hemos visto cómo los movimientos feministas
dos sin saberlo hacia el comercio sexual al responder inocentemente a los anuncios que pi- han producido un poderoso eorpus teórico sociológico que pretende explicar las persisten-
den «animadores» o «bailarines». Las pautas migratorias que llevan a la población del tes desigualdades de género y proponer programas para superarlas.
campo a la ciudad son un factor importante para el aumento de la industria del sexo, ya que Sin embargo, el feminismo no es sólo un ejercicio académico, ni tampoco se limita a
muchas mujeres que ansian abandonar el ambiente tradicional y sofocante de sus lugares Norteamérica y Europa Occidental. El movimiento femini.sta es un dinámico fenómeno in-
de origen se agarran a cualquier oportunidad que se les presente para hacedo. ternacional que apunta tanto a las tradicionales desigualdades de género como a los nuevos
El informe de la OIT advierte de que muchos de los países en los que la industria del desafíos a los que se enfrenta la mujer en una época global. En China, por ejemplo, las mu-
sexo está especialmente extendida carecen de marco legal o de políticas sociales que se jeres se están esforzando por lograr la igualdad de derechos laborales y una participación
ocupen de sus muchas consecuencias. La prostitución tiene graves repercusiones para la paritaria en política. En Sudáfrica, las mujeres desempeñaron un papel esencial en la bata-
propagación del sida y de las enfermedades de transmisión sexual. Con frecuencia, también lla contra la segregación racial y en la era posterior al apartheid están luchando por mejo-
está relacionada con la violencia, la delincuencia, el tráfico de drogas, la explotación y la rar el acceso de todos a la educación, los servicios sanitarios, la vivienda y el empleo. En
violación de los derechos humanos (Lim, 1998). Perú, las activistas llevan años trabajando para conseguir que la mujer tenga un mayor pa-
pel en la esfera pública.
Aunque durante muchos años las participantes en los movimientos feministas han veni-
La explicación de la prostitución do estableciendo vínculos con las activistas de otros países, el número y la importancia de
tales contactos se han incrementado con la globalización. La conferencia de las Naciones
¿Por qué existe la prostitución? Es, sin duda, un fenómeno persistente que se resiste a los Unidas sobre la Mujer, que desde 1975 se ha celebrado en cuatro ocasiones, ha sido un foro
intentos de los gobiernos por eliminario. Casi siempre se trata de mujeres que venden favo- primordial para el establecimiento de contactos internacionales. Unas cincuenta mil perso-
res sexuales a hombres, más que al contrario; aunque existen algunos casos, como en la nas —de ellas, más de dos tercios mujeres— asistieron a la más reciente, que tuvo lugar en
ciudad alemana de Hamburgo, donde existen «casas de placer» que proporcionan servicios Pekín, China, en 1995. Estuvieron presentes delegados de ciento ochenta y un países, junto
sexuales masculinos a las mujeres. Evidentemente, también hay muchachos y varones adul- a representantes de miles de organizaciones no gubernamentales. Los participantes en la
tos que se prostituyen con otros hombres. conferencia, buscando formas de «garantizar un acceso igualitario para la mujer a recursos
La prostitución no puede explicarse a partir de un único factor. Podría pensarse que, económicos como la tierra, los préstamos, la ciencia y la tecnología, la formación profesio-
sencillamente, los hombres tienen necesidades sexuales más imperiosas o persistentes que nal, la información, la comunicación y los mercados», pasaron diez días escuchando po-
las mujeres y que, por lo tanto, necesitan del desahogo que proporciona la prostitución. nencias sobre la situación de la mujer en todo el mundo, debatiendo métodos para mejorar-
Pero esta explicación no es convincente, ya que la mayoría de las mujeres son capaces de la y desarrollando vínculos profesionales y personales entre ellos.
desarrollar su sexualidad de un modo más intenso que los hombres de edad similar. Ade- La Plataforma de Acción sobre la que finalmente se pusieron de acuerdo los participan-
más, si la prostitución existiese únicamente para satisfacer los deseos sexuales, habría, sin tes en la conferencia pidió a los países del mundo que se enfrentaran a los siguientes pro-
duda alguna, muchos hombres prostituyéndose para satisfacer a las mujeres. blemas:
Desde un punto de vista general, la conclusión más convincente a la que se puede llegar
es que la prostitución pone de manifiesto, y hasta cierto punto ayuda a perpetuar, la tenden- • la carga persistente y creciente que supone la pobreza para la mujer;
cia de los hombres a tratar a las mujeres como objetos que se pueden «usar» con fines se- • la violencia contra la mujer;
192 ••'"''it'"!'-' •••• •••••••••<.> ••• ••'2_- '^ '_jj__ _ 193
• los efectos que tienen sobre ella los coiillietos armados y de otros tipos; como la clase y la einicidad, además dc\ genero, que .son esenciales para comprender
• la desigualdad entre hombres y mujeres en el reparto del poder y en la toma de deci- la opresión que sufren las imijeres no blancas.
siones; (i. Las relaciones de género son interacciones entre hombres y mii|ercs que siguen una
pauta social. Para algunos sociólogos, existe un orden de género en el que las expre-
• la clasificación do la mujer según estereotipos;
siones de la masculinidad y la feminidad se organizan dentro de una jerarquía que fo-
• las desigualdades de género en la gestión de los recursos naturales;
menta la dominación de la mujer por parle del hombre.
• la persistente discriminación y violación de los derechos de las niñas.
7. Hn los últimos años se ha prestado más atención a la naturaleza de la masculinidad.
¿Deben los movimientos feministas tener un enfoque internacional para ser eficientes? Algunos observadores creen que las grandes transformaciones económicas y sociales
¿Acaso los derechos de las mujeres son fundamentalmente los mismos en todo el mundo? están provocando una crisis de la masculinidad que erosiona los roles masculinos tra-
¿Qué podría significar el feminismo para las mujeres de los países en vias de desarrollo? dicionales.
Mientras el proceso de globalización continúa su ritmo acelerado, estas y muchas otras H. Aunque la sexualidad humana tiene un claro fundamento biológico, la mayoría de los
cuestiones están siendo objeto de acalorados debates. comportamientos sexuales parecen ser más aprendidos que innatos. Las prácticas se-
xuales varían considerablemente de una cultura a otra. En Occidente, el cristianismo
ha sido muy importante a la hora de configurar las actitudes sexuales. En las socieda-
Puntos fundamentales des en las que los códigos sexuales son rígidos, es habitual la hipocresía y la existen-
cia de una doble moral. La distancia que separa las normas de la práctica real puede
1. Los sociólogos diferencian entre sexo y genero. El sexo tiene que ver con las diferen- ser enorme, como han demostrado los estudios del comportamiento sexual. En Occi-
cias biológicas que existen entre el cuerpo del hombre y el de la mujer, mientras que dente, las actitudes represivas hacia la sexualidad dejaron paso, en los años sesenta, a
el género se ocupa de las diferencias psicológicas, sociales y culturales que hay entre puntos de vista más permisivos, cuyos efectos todavía son patentes en la actualidad.
uno y otra. 9. En el mundo, la mayoría de las personas es heterosexual, aunque hay muchos gustos e
2. Algunas personas sostienen que las diferencias entre el hombre y la mujer están gené- inclinaciones sexuales de carácter minoritario. Parece que la homo.sexualidad existe
ticamente determinadas; sin embargo, no existen pruebas concluyentes de que las di- en todas las culturas, y en los últimos años las actitudes hacia los homosexuales se
ferencias de género tengan una base biológica. han hecho más relajadas. En algunos países se han aprobado leyes que reconocen las
3. La socialización de género es el proceso de aprendizaje de los roles de género que uniones homosexuales y que conceden a este tipo de parejas los mismos derechos que
se produce con la ayuda de agentes como la familia y los medios de comunicación. a los matrimonios.
Se cree que este tipo de socialización comienza tan pronto como nace el bebé. Los 10. La prostitución es la prestación de favores sexuales a cambio de un cierto pago. En
niños y niñas aprenden e interiorizan las normas y expectativas que consideran que las sociedades modernas existen diferentes tipos de prostitución, incluyendo la mas-
corresponden con su sexo biológico. Así adoptan los «roles sexuales» y las identi- culina y la infantil. La prostitución permitida legalmente es aceptada por los gobier-
dades masculina y femenina (la masculinidad y la feminidad) que van ligadas a nos nacionales o regionales de algunos países, pero en la mayoría las prostitutas ope-
ellos. ran al margen de la ley. En algunas partes del mundo ha surgido una floreciente
4. Algunos sociólogos creen que tanto el sexo como el género son productos que se industria sexual orientada a la prostitución.
construyen socialmente y que se pueden configurar y alterar de diversas maneras. El
género no sólo carece de una «esencia» fija, sino que los propios cimientos del cuer-
po humano pueden transformarse mediante las influencias sociales y las intervencio- Cuestiones para una posterior reflexión
nes de la tecnología.
5. La desigualdad de género tiene que ver con las diferencias de estatus, poder y presti- 1. ¿Sería posible o deseable eliminar las diferencias de género que hay en la sociedad?
gio que distinguen a mujeres y hombres en diversos contextos. Al explicar la desi- 2. ¿Es posible mantener las diferencias de género eliminando las desigualdades que se
gualdad de género, los funcionalistas han subrayado que las diferencias en razón de basan en ese elemento?
este componente y la división .sexual del trabajo contribuyen a la estabilidad y a la in- 3. ¿En que medida factores como la clase, la etnicidad y la orientación sexual confor-
tegración de la sociedad. Los enfoques feministas rechazan la idea de que la desigual- man nuestra experiencia del género?
dad de género sea de algún modo natural. Las feministas liberales han explicado esta 4. ¿Qué nuevos tipos de masculinidad y de feminidad podrían surgir en las próximas dé-
desigualdad en función de actitudes sociales y culturales como son el sexismo y la cadas en respuesta a los procesos generales de cambio social?
discriminación. Las feministas radicales señalan que el hombre es responsable de la 5. ¿De qué maneras se estructura la interacción social en torno a una norma heterose-
explotación de la mujer a través del patriarcado: la sistemática dominación de la mu- xual que se da por descontada?
jer por parte del hombre. Las feministas negras han considerado que hay factores 6. ¿En qué se diferencia la prostitución de otras formas de ganarse la vida?

^
194
Lecturas complementarias
6. Sociología del cuerpo: la salud,
John Morlón y Suc Mendus (cd.) (IW)): Iblciaiion. leleniilv and Dijfeivnce, Uasingstoke, Macini-
Ihiii. la enfermedad y el envejecimiento
Miehacl S. Kiiiiniel y Michael A. Mcssncr (1998): Mcn's Uvn; Boslon, Mass., Ally and Hacon.
Londa Scliiebingcr (1999): llus Fcininism Cluiiigcil Science'.', Cambridge. Mass., Harvard Universily
Press.
Lynne Segal (1999): I) /JV Feíuinism'^, Cambridge, Poliiy.
Steven Seidman (1997): Diffi'rence Tnmbles: Qiieering Social Theory and Sexual Poliiics, Cam-
bridge, Cambridge Universily Press, 1997.

Enlaces en Internet

Archivo para la investigación sobre los estudios acerca de mujeres y género; vínculos inter-
nacionales
híip://www.lih.utsa.edu/Archives/¡iiiks2.hin¡Uinil

Fawcetl Library, ahora conocida como The Womcn's Library


¡!ttp://www.lgu.ac.uk/fawcetl/main.him
Antes, Jan Masón tenía una excelente salud. Pero cuando comenzó a sentirse extremada-
Masculinidad y representación mente cansada y deprimida, se dio cuenta de que su médico habitual no podia proporcio-
narle mucho alivio.
http://www.newcastle.edu.au/department/so/kibby.lum

Directorio de recursos hoinosexuales Antes era una persona muy sana. Podía nadar, jugar al squash, correr, y de repente me desplomé. Fui al
http://www.qrd.org médico pero nadie podía decirme lo que ocurría. Mi medico de cabecera me dijo que era una mononu-
cleosis infecciosa y me recetó unos antibióticos que me produjeron unas aftas terribles. Después siguió
Voice of the Shuttie (página de humanidades de la Universidad de California, Santa Barba- diciendo que tampoco sabia qué estaba pasando [...] Me hicieron todas las pruebas. Me encontraba real-
ra) mente mal. Asi estuve seis meses. Seguía estando enferma y aún no sabían lo que era (citado en Sharma,
http://vos.ucsb.edu/shuitle/gender.html 1992:37).

El médico de Jan le sugirió que tomara antidepresivos, concluyendo que estaba sufrien-
do los efectos del estrés. Jan sabía que los antidepresivos no eran la respuesta para ella,
aunque reconocía que su dolencia no diagnosticada le estaba produciendo un gran estrés.
Después de escuchar un programa de radio. Jan comenzó a sospechar que su letargo podia
ser consecuencia de un síndrome de fatiga posviral. Siguiendo las recomendaciones de nn
amigo, pidió consejo a un homeópata: un médico alternativo que evalúa el estado del con-
junto del cuerpo y después, utilizando dosis minúsculas de ciertas sustancias, trata «una
cosa con su igual», presuponiendo que los síntomas de una dolencia forman parte de un
proceso de autocuración del cuerpo. Al encontrar un homeópata con cuyo enfoque se en-
contraba cómoda, a Jan le agradó el tratamiento que recibió (Sharma, 1992).
Jan forma parte de un número creciente de personas que están incorporando prácticas
médicas no ortodoxas a sus rutinas sanitarias. En la última década, en muchas sociedades
industrializadas ha crecido enormemente el interés por el potencial de la medicina altor-
196 197
nativa. El luiiiicro de médicos alternativos está aumentando, al igual (.|uc las fomias de cu-
ración disponibles. Desde los remedios a base de hierbas hasta la acupuntura, pasando por
la rellexología y los tratamientos quiroprácticos, la .sociedad moderna está asistiendo a una
explosión de una asistencia sanitaria alternativa que está fuera del sistema médico «ofi-
cial», o se solapa con él. Se calcula que la cifra de británicos que ha consultado a un médi-
co alternativo llcíia ya a uno de cada cuatro. El perfil del tipleo individuo que busca formas
de curación alternativa es de una mujer, entre joven y de mediana edad, y de clase media.
l,os países industrializados disfrutan de algunos de los servicios de atención médica más
desarrollados y bien dotados del mundo. Entonces, ¿por qué cada vez hay más gente que
abandona el sistema sanitario en busca de «tratamientos» no cienlificos como la aromatera-
pia y la hipnosis? En primei lugar, es importante subrayar que no todo el que recurre a la
medicina alternativa lo hace para sustituir los tratamientos ortodoxos (aunque algunos en-
foques alternativos, como la homeopatía, rechazan por completo la base de la medicina
«oficial»). Muchas personas combinan elementos de ambos enfoques. Por esta razón, algu-
nos estudiosos prefieren llamar a las técnicas no ortodoxas medicina complemenlaria, en
vez de alternativa (Saks, 1992).
Hay varias razones para explicar por qué los individuos pueden estar buscando los servi-
cios de médicos alternativos. Para algunas personas la medicina ortodoxa es deficiente o La acupuntura es una de las muchas ramas de la medicina cDmplemeiitaria que están eligiendo las perso-
incapaz de aliviar los dolores crónicos o persistentes o los síntomas del estrés y la ansiedad. nas que se interesan más activamente en .su tratamiento y cuestionan el modelo de salud biomcdico.
A otros no les satisface cómo funciona el sistema sanitario actual: las largas listas de espe-
ra, tener que recorrer una cadena de especialistas, los recortes presupuestarios, etc. En rela-
ción con esto se encuentra la preocupación por los efectos secundarios dañinos que tiene la vimiento de autoayuda, del que participan los grupos de apoyo, los círculos de aprendizaje
medicación y el carácter invasor de la cirugía: técnicas ambas de las que son partidarios los y los libros para ayudarse a uno mismo. Ahora es mucho más probable que nunca que las
modernos sistemas sanitarios. La asimétrica relación de poder entre médicos y pacientes personas tomen el control de sus vidas y las reeonfiguren activamente, en vez de confiar en
tiene mucho que ver con el hecho de que algunas personas decidan recurrir a la medicina instrucciones u opiniones ajenas.
alternativa. Tienen la sensación de que el papel de «paciente pasivo» nos les garantiza sufi- Otro de los asuntos de interés para los sociólogos es el relacionado con el carácter cam-
ciente información ni sobre su propio tratamiento ni sobre su curación. Finalmente, algu- biante de la salud y de la enfermedad a finales de la modernidad. Muchas de las dolencias
nos individuos plantean objeciones religiosas o filosóficas a la medicina ortodoxa, que sue- y enfermedades para las que los individuos buscan tratamientos médicos alternativos pare-
le tratar el cuerpo y la mente por separado. Creen que, con frecuencia, la práctica de esa cen provenir de la propia modernidad. El insomnio, la ansiedad, el estrés, la depresión, la
medicina no tiene en cuenta las vertientes espiritual y psicológica de la salud y de la enfer- fatiga y los dolores crónicos (producidos por la artritis, el cáncer y otras enfermedades) es-
medad. Como veremos en este capítulo, todas estas preocupaciones son críticas implícitas tán aumentando en las sociedades industrializadas. Aunque hace mucho tiempo que existen
o explícitas del modelo de salud biomédico, la base con la que opera la institución médica estas dolencias, parece que ahora están causándole a la salud de las personas más dificulta-
occidental. El modelo de salud biomédico define la enfermedad en términos objetivos y des y alteraciones que nunca. Según estudios recientes, el estrés ha sobrepasado al resfria-
cree que se puede recuperar un cuerpo sano mediante tratamientos médicos con base cien- do conitin como causa principal para faltar al trabajo. La Organización Mundial de la Salud
tífica. pronostica que dentro de veinte años la depresión será la enfermedad más debilitadora del
La expansión de la medicina alternativa plantea varias preguntas interesantes a los so- mundo. Irónicamente, parece que a la medicina ortodoxa le cuesta mucho enfrentarse a es-
ciólogos. La primera y más importante es una fascinante reflexión sobre las transformacio- tas consecuencias de la modernidad. Aunque es improbable que la medicina alternativa
nes que están teniendo lugar dentro de las sociedades contemporáneas. Vivimos en una deshanque por completo a la.asistencia sanitaria «oficial», existen indicios de que su papel
época en la que cada vez se dispone de más información —procedente de diversas fuen- seguirá aumentando.
tes— que se puede utilizar para tomar decisiones sobre nuestra vida. En este sentido, la
asistencia sanitaria no es una excepción. Cada vez hay más individuos que se convierten en
«consumidores de salud», es decir, adoptan una posición activa respecto a su propia salud y La sociología del cuerpo
bienestar. Ahora, no sólo podemos elegir el tipo de médico al que queremos consultar, sino
que también exigimos una mayor participación en la asistencia y el tratamiento que se nos El área de conocimiento que se conoce como sociolosía del cuerpo investiga de qué trianc-
dan. De este modo, la expansión de la medicina alternativa está relacionada con la del nio- ra nuestro estado físico se ve afectado por las inlluencias sociales. Como seres humanos,

U
198 199

somos materiales: todos tenemos un cuerpo. Pero éste no es sólo algo que tengamos ni lain- llera uniforme entre la población. Las uncsiigaciiincs IKIM demostrado que ciertos grupos
poco algo físico que exisla al margen de la sociedad. El cuerpo está muy iníUiido por nues- de personas suelen disfrutar de una salud nuictio nicjor que otros. Estas Jesii^ualílaclcs sti-
tras experiencias sociales y por las normas y valores de los grupos a los que pertenecemos. iiitarias parecen estar vinculadas a Ins grandes paulas .socioeconómicas.
Hasta hace poco tiempo los sociólogos no habían comenzado a reconocer el carácter pro- Sociólogos y especialistas en epidemiología social los cicnlificos que estudian la dis-
fundo de las interconexiones que existen entre la vida social y el cuerpo. Por lo tanto, esta tribución c incidencia de las dolencias y enformedades dentro de la población han inten-
área es bastante nueva, pero también una de las más apasionantes. tado explicar la relación entre la salud y \ariablcs como la clase social, el género, la m/a, la
La sociología del cuerpo combina ciertos temas fundamentales que utilizaremos a lo lar- edad y la geografía. Aunque la mayoría de los estudiosos reconoce la correlación ciure sa-
go del capítulo. Uno de los principales se refiere a las consecuencias del cambio social so- lud y desigualdades sociales, no exisle un acuerdo sobre el carácter de esa conexión ni so-
bre el cuerpo (en el sentido en que ese mismo cambio se subraya en todo este libro). Nues- bre cómo hay que abordar las desigualdades sanitarias. Una de las principales áreas de de-
tro mundo, que se transforma con rapidez, plantea nuevos riesgos y desafíos que pueden bate se centra en la ¡niportancia relativa de las \ariables individuales (como son la forma de
afectar a nuestro cuerpo y a nuestra .salud. Pero también nos proporciona la posibilidad de vida, el comportamiento, la dieta y las paulas culturales), frente a factores ambientales o es-
elegir cómo queremos llevar nuestra vida diaria y cómo cuidar de nuestra salud. La medici- tructurales (como la distribución de la renta y la pobreza). En este apartado nos ocupare-
na y los sistemas de atención sanitaria están sufriendo enormes transformaciones que per- mos de las variaciones de las paulas de sahid en Gran Bretaña, en función de la clase social.
miten a los individuos tener un papel más importante en el tratamiento y la atención de las el género, la raza y la geografía, y revisaremos algunos de los razonamientos que compiten
enfermedades. Las relaciones entre expertos médicos y pacientes están cambiando, y las por explicar su persistencia.
formas «alternativas» de medicina tienen cada vez más aceptación.
El siguiente apartado se ocupa de la base social de la salud, centrándose en las pautas de
salud y de enfermedad, así como en sus vínculos con las desigualdades sociales. Posterior- Clase y salud
mente, analizaremos la aparición de la medicina científica y del modelo de salud biomédi-
co. Abordaremos ambos procesos y los principios que sustentan la medicina contemporá- Las investigaciones sobre la salud y la clase han puesto de manifiesto la existencia de una
nea, asi como las críticas que han recibido. Después, nuestra atención .se desplazará a las relación clara entre las pautas de mortalidad y de morbilidad (enfermedad) y la clase social
perspectivas sociológicas de la salud, centrándose especialmente en la obra de los intcrac- del individuo. En Gran Bretaña se han realizado dos estudios de la situación sanitaria a es-
cionistas simbólicos que han investigado la experiencia de la enfermedad. Finalmente, pa- cala nacional que han sido importantes por dar a conocer la incidencia de las desigualdades
saremos a considerar el envejecimiento del cuerpo. Al igual que muchos otros aspectos de sanitarias en función de la clase: el Informe Black de 1980 y The Health Divide en 1987.
nuestra vida en las sociedades contemporáneas, el envejecimiento ya no es lo que era. No Sus resultados conmocionaron a muchas personas. Aunque el conjunto de la sociedad tien-
es sólo un proceso físico, y la posición social de los ancianos está cambiando de manera de hacia una salud mejor, existen disparidades considerables entre las clases, que afectan a
flindamcntal. indicadores sanitarios que van desde el peso al nacer ha.sta la presión sanguínea, pasando
por el riesgo de contraer una enfermedad crónica. El individuo medio de los grupos socioe-
conómicos superiores está más sano, es más alto y fuerte, y vive más tiempo que el de los
La base social de la salud rangos inferiores. Las mayores diferencias se registran en la mortalidad de los niños meno-
res de un año, la infantil, y la de los que rebasan esa edad, pero, en cualquier edad, la gente
El siglo XX ha sido testigo de un considerable aumento de la esperanza de vida entre los ha- más pobre corre más riesgo de morir que la rica.
bitantes de los países industrializados. Enfermedades como la polio, la escarlatina y la tu- Browne y Botlril (1999) han resumido algunas de las desigualdades sanitarias basadas
berculosis han sido prácticamente erradicadas. En comparación con otras parles del mundo, en la clase. Entre ellas se incluyen las siguientes:
los niveles de salud y de bienestar son relativamente altos. Muchos de los avances de la sa-
lud pública se han atribuido al poder de la medicina moderna. En general, se presupone que • Los trabajadores manuales no cualificados que se encuentran en la clase ocupacional
la investigación médica ha tenido éxito —y seguirá teniéndolo— a la hora de descubrir las más baja (la clase social V) tienen el doble de posibilidades que los trabajadores no
causas biológicas de la enfermedad y de desarrollar tratamientos efectivos para controlarla. manuales del tramo ocupacional superior (clase social I) de morir antes de la jubila-
Según este argumento, a medida que aumentan el conocimiento y la pericia de la medicina, ción.
cabe esperar que la salud pública mejore de manera sostenida y constante. • Entre las familias de trabajadores no cualificados existen dos veces más casos de ni-
Aunque esta forma de abordar la salud y la enfermedad ha sido extremadamente inilu- ños nacidos muertos o que fallezcan en la primera semana de vida que entre las fami-
yente, resulta un tanto insatisfactoria para los sociólogos. Esto se debe a que hace caso omi- lias de profesionales (véase el cuadro 6.1).
so del importante papel que tienen las innuencias sociales y ambientales en las pautas de la • Probablemente, un individuo que nazca en la clase social I (la profesional) vivirá una
salud y la enfermedad. Las mejoras en el conjunto de la salud pública durante el siglo pasa- media de siete años más que alguien que nazca en la V (la de los trabajadores manua-
do no pueden ocultar el hecho de que la salud y la enfermedad no están distribuidas de ma- les no cualificados).

n
200 U..Hi.jl. 201
C u a d r o 6.1 M o r t a l i d a d iiiraiilil en ( í r a i i Itrclaña sef^úii la clase social (tasas por- M o r t a l i d a d entre 1976-1989 de los hoiiihrcs que al m o r i r tenían entre 15
Figura 6.1
cada 1.(100 iiinus nacidos vivos)
y 64 años, según la causa de la defunción y su clase social en l')71

I')X1 1991 1996

rti m M m
Deniro del iiiatrinionio
Proicsioiialcs 7.S 5 3,6
Con puestos de gestión y técnicos 8,2 5,3 4,4
Cualificados no manuales 9 6,2 5,4
Cualificados manuales 10,5 6,3 5,8
Tumores malignos Cáncer de pulmón Heriída^ e intoxicaciones Enfermedades circulatorias
Semicualificados 12,7 7,2 5,9
No cualificados 15,7 8,4 7,8 " p^^_ 200r --^m 200j -mm Causa de muerte

Otros 15,6 11,8 8,3


Z J f l A J ^'j— - i Scu^en
m m . - • 100 _ ^ | - ^ ^ B M g = ^ l « •aaselIiino.T
Total dentro del inalrimonio

Fuera del malrinionio


Inscripción conjunta
10,4

14,1
6,3

8,7
5,4

6,9
LIJ ttaH :Bn sE°"^"
Enfermedades cardiacas Dolencias cerebrovasculares Enfermedades respiratorias

Una sola inscripción 16,2 10,8 7,2 La expectativa media para el conjunto de la población es 100. Las tasas de mortalidad son ntás altas de lo esperado por encima de 100,
e inferiores a lo esperado por debajo de 100.
Tota! fuera del matrimonio 15 9,3
FUENTi;: datos de Popiilalion Trenas. 80 (1995). Tomado de Sociological Review, 9.2 (noviembre, 1999), p. 3. Crown
La mortalidad infantil indica el miniero de defunciones en el primer año de vida; la cla.sc social se atribuye en función copyright.
de la ocupación de! padre.

njiiNTES: OfTice for National Stalistics; General Rcgister Office for Scotland; Northern Ireland Statistics and Research 1. Las explicaciones relativas al instrumento se centran en el carácter problemático de
Agency. Tomado de Social TrenJs. 29 (1999), p. 120. la elaboración de estadísticas. Algunos expertos afirman que la medición de varia-
bles como la clase y la salud puede estar sujeta a diversos tipos de sesgo y resultar
poco fiable. En consecuencia, hay que ser escéptico con cualquier relación que pa-
rezca surgir entre ellas, ya que podría deberse siinplemente a la forma de recoger los
• Alrededor de un 90% de las principales causas de muerte es más habitual en las clases datos.
sociales IV y V que en las demás (véase la figura 6.1). 2. Las explicaciones relativas a la selección inducida por la salud afirman que la sa-
• La gente de clase trabajadora visita al medico con más frecuencia y a causa de una lud de una persona influye en su posición social, y no a! revés. Según esta perspec-
gama mayor de dolencias que los que tienen ocupaciones profesionales; las enferme- tiva, la gente que goza de buena salud suele tener más éxito y ascender socialmen-
dades de larga duración .son un 50% más comunes entre los trabajadores manuales no te, mientras que lo natural es que quienes la tienen peor se vayan viendo
cualificados que entre los profesionales. empujados hacia la parte inferior de la escala social. Por ejemplo, puede que un
• Las desigualdades sanitarias basadas en la clase son aún más acusadas entre los para- niño con problemas de salud al principio de su vida no alcance posteriormente la
dos de larga duración; los que trabajan suelen vivir más tiempo que los que carecen de misma categoría educativa o educacional que sus companeros o compañeras. Este
empleo. argumento .señala que la mala salud puede producir la exclusión de determinados
empleos, ascensos y puestos profesionales.
Estudios realizados en otros países industrializados han confirmado la existencia de un 3. Las explicaciones culturales y conductuales subrayan la importancia que tienen los
claro gradiente de clase en relación con la salud. Algunos estudiosos creen que la desigual- estilos de vida individuales para la .salud. Las clases sociales más bajas suelen rea-
dad sanitaria relativa entre los miembros más ricos y los más pobres de la sociedad está au- lizar ciertas actividades —como fumar, tener una dieta no equilibrada y consumir
mentando. Sin embargo, a pesar de un número creciente de investigaciones que pretende más alcohol— que son perjudiciales para la salud. Según este argumento, los indi-
poner de manifiesto el vínculo existente entre la desigualdad sanitaria y la clase social, los viduos son los primeros responsables si se tiene mala salud, ya que muchas de las
investigadores no han logrado localizar realmente el mecanismo que conecta ambas cosas. opciones vitales se toman libremente. Algunos partidarios de este enfoque indican
Se han dado varias explicaciones diferentes de las causas que subyacen en e.sta correlación: que tales comportamientos se encuentran enraizados dentro del contexto de la clase

M ^ M
202 203

social y que no son ;ilgo que pueda controlar exclusivamente el individuo. No obs- l'igni a 6.2 liidueiitlas tuKuralos y iiiaU-riales que iiuiden sol)ie la salud
tante, también idcniificaii el estilo de vida y las pautas de con.sumo como las prin-
cipales causas de l:i nuila sahid.
4. Para las explicacioiws malcrialisias o aiuluenlalcs la causa de las desigualdades "Taita de educación (sobr^"^
todo de la sanitaria) y de |
sanitarias radica en grandes eslrueturas sociales como la pobreza, la riqueza y la Hiformación sobre los servicioy /^Asistencia médica c r \
distribución de la renta, el desempleo, la vivienda, la contaminación y las malas — — O ; y j ] ' t a r i o s disponiblei,'-^"^ ('social inadecuada y falta'i
X' Trabajar muchas horas ""N^ \ÚQ acceso a los servicios,^
condiciones laborales. Las pautas de desigualdad sanilaria que existen entre las ( y hacerlo en condiciones ) Vsanitarios y sociales^
clases se consideran resultado de la privación material. La reducción de las desi- Xestresantes o peligrosas.^

gualdades sanitarias sólo puede lograrse abordando las causas que producen el .^^^ talla de servicios^
conjunto de las desigualdades sociales. ^^Aislaniiento y cxclus / recreativos a precio
Aociates: estar en [os márgenes razonable o de acceso a
I de la sociedad y tener )
parques y jardines ^^-
El Informe Black, que el gobierno británico encargó para revisar los datos sobre desi- N^control sobre la propia
gualdad sanitaria y con el fin de que se recomendaran políticas e investigaciones posterio- Consumo excesivo N,^
res, se centró sobre todo en explicar esa desigualdad a partir de argumentos inaterialistas. /de tabaco y alcohol, tamar\
drogas ilegales y mantener)
El informe, sin descartar la posible validez de otros enfoques, hacía hincapié en la necesi- ^ ' V i v i r en zonas indu5triales:X^ relaciones sexuales /
/en contacto con contaminación/ > seguras _,,..-^
dad de elaborar una exhaustiva estrategia de lucha contra la pobreza y de mejorar la educa- ^^^^ carreteras congestionadas ^
ción con el fin de combatir las desigualdades sanitarias. Muchas investigaciones posterio- ^ ^ m a l a calidad del aire

res han avalado estas conclusiones (Macintyre, 1997). zona con mucha
Comer comida' --^Uncuenci^..-'
Sin embargo, la política oficial del gobierno ha tendido a centrarse en las explicaciones basura y otros
culturales y conductuales que se han dado a las desigualdades sanitarias. Los gobiernos ^\^mentos insano
conservadores de Margaret Thatcher de.sdeñaron las conclusiones del Informe Black y dic- falta de aplicación
f Desempleo ^ las normas de salud
taminaron que el gasto pilblico que el texto exigía era tan poco realista como imprevisible. idad en el trabajo,.
Los gobiernos posteriores han seguido haciendo hincapié en las campañas de salud pública
para influir en los estilos de vida que eligen los individuos. Las iniciativas antitabaco y los j^Mala planificación" Malas viviendas^^x
programas de «alimentación sana» son ejemplos de este tipo de esfuerzos por conformar el j del transporte y del con humedad, frió y )
V acceso al transporte •tácticas inadecuadas exceso de o c u p a c i ó n ^
comportamiento público. Este tipo de campañas exhorta a los individuos a hacerse respon- ^ ^ público ^ n el cuidado y sociatizacióri)
sables de su propio bienestar y presta menos atención al modo en que la posición social •^-^__de tos niños _,^--

puede condicionar las opciones y posibilidades de la gente. Por ejemplo, las frutas y verdu-
FUENTR: K . Browne, An liitioduclion lo Sochlo/iv, 2' ccl.. Poliiy. 1998. reinado de Sociology Rc-vie»; 9.2 (noviembre
ras que son esenciales para tener una dieta equilibrada son mucho más caras que muchos 1999), p. .'i. Crown copyrighl.
alimentos ricos en grasa y colesterol. Los estudios demuestran que quienes más consumen ali-
mentos sanos son los grupos de ingresos altos.
El gobierno del Nuevo Laborismo ha adoptado un enfoque más global hacia las desi- bres en casi cualquier país del mundo. Al mismo tiempo, las enfermedades inciden más en
gualdades sanitarias, reconociendo la importancia que tienen tanto los factores culturales ellas que en los hombres, especialmente cuando son ancianas. En comparación con los
como los materiales en la salud de las personas. El informe de 1998, titulado Our Healthier hombres, es más probable que las mujeres acudan al médico y que .se hable de sus proble-
Nation, subrayaba las muy diversas influencias —sociales, económicas, ambientales y cul- mas de salud (véase el cuadro 6.2). La proporción de mujeres de los países industrializados
turales— que se conjugan para producir una mala salud (algunas de ellas aparecen en la fi- que dice tener ansiedad y depresión es el doble que la de los hombres. En el cuadro global
gura 6.2). También proponía un conjunto de iniciativas gubernamentales interrelacionadas, de la .salud de las mujeres en el mundo desarrollado las primeras viven más que los segun-
destinadas a enfrentarse no sólo a los síntomas de la mala salud, sino también a sus causas: dos, pero están más enfermas y sufren más minusvalías (Doyal, 1995).
el desempleo o la mala calidad de la vivienda y de la educación. Las causas de delunción y las pautas de enfermedad muestran la existencia de varias di-
ferencias entre hombres y mujeres (véase la figura 6.3). Las enfermedades cardíacas .son la
causa de muerte más frecuente tanto en hombres como en mujeres, pero ellos sufren un ín-
Género y salud dice más alto de defunciones por accidente y actos de violencia, y también son más pro- ••1,.

pensos a la dependencia del alcohol y de las drogas. En conjunto, los hombres tienden a es-
Las investigaciones también han observado las disparidades existentes entre hombres y tar enfermos con menos frecuencia, pero las dolencias que les afectan suelen ser más
mujeres. En conjunto, las mujeres disfrutan de una mayor esperanza de vida que los hom- peligrosas para su vida.
204
•- 205

Cuadro 6.2 Probknias de salud indicados por el propio paciente en (íran Bretaña, Las circunstancias materiales parecen inlltiir en la situación sanitaria de la mujer, pero
en función del faenero y de la edad, 1996-1997 (%) normalmente este factor lia sido difícil de calibrar Muchos estudios liati tendido a clasificar a
las mujeres en función de la clase social de sus maridos, mostrando asi un cuadro distorsiona-
Kntrc Entre líntrc A partir Iodos los do de su salud (véase el capítulo 10, «Clase, estratificación y desigualdad»). Sin embargo,
1(, y44 45 y 64 65 y 74 de 75 mayores de 16 hay algunas indicaciones que están claras. Las mujeres de edad avanzada suelen tener rentas
más bajas que los hombres. Esta diferencia puede apreciarse en un menor acceso a los recur-
sos que fomentan la independencia y facilitan la \ ida acliva. Otra diferencia puede apreciarse
lloiiil>rcs
18 39 52 5(1 32 en la salud relativa de las madres y padres solos: las primeras suelen tener peor .salud.
Dolor o malestar
6 22 36 50 IX Se han dado algunas explicaciones genéticas a las diferencias sanitarias entre hombres y
Movilidad
12 19 20 19 15 mujeres. Aunque es posible que los factores biológicos sirvan para aclarar ciertas disimili-
Ansiedad o depresión
5 16 21 27 12 ludcs sanitarias (como la resistencia a las enfermedades cardíacas), resulta improbable que
Problemas al realizar actividades habituales
1 6 8 14 5 puedan explicarlas todas. En realidad, es probable que las pautas sanitarias de hombres y
Problemas en el cuidado de uno mismo
mujeres procedan de factores sociales y de sus diferentes condiciones materiales. Por ejem-
plo, puede que las pautas laborales de los hombres y el conjunto de sus estilos de vida sean
Mujeres
20 40 51 65 34 más arriesgados que los de las mujeres, lo cual ayudaría a explicar que tengan una mayor
Dolor o malestar
6 21 37 60 19 tasa de mortalidad por accidentes y actos violentos. Las mujeres, en general, se encuentran
Movilidad
18 24 25 30 22 más desfavorecidas que los hombres desde el pumo de vista económico y sufren más las
Ansiedad o depresión
Problemas al realizar actividades habituales 7 17 23 40 15 consecuencias de la pobreza.
Problemas en el cuidado de uno mismo 2 5 9 21 6 Scgiín algunos observadores, los múltiples papeles que las mujeres suelen desempeñar
—trabajo doméstico, cuidado de los niños, responsabilidades profesionales— pueden
Porcentaje de los encucstados que señalaron tener problemas con su salud general y con las actividades cotidianas. aumentar la presión que sufren y contribuir al incremento de sus índices de enfermedad.
FuiiNTBS: Generul Household Surny. OfTicc for National Statistics; Conünuous Household Survey. Nanhcm Ireland Para Lesley Doyal, puede que la mejor manera de explicar las pautas de salud y enferme-
Statistics and Research Agency. Tomado de Social Trends, 29 (1999), p. 120. Crown copyright. dad de las mujeres sea relacionarlas con las principales áreas de actividad que constituyen
sus vidas. En un sentido amplio, éstas son inherentemente distintas de las de los hombres
por los roles y tareas que suelen desempeñar: trabajo doméstico, reproducción, gestación y
F i g u r a 6.3 Tasa de m o r t a l i d a d entre los mayores de sesenta y cinco años, según el maternidad, regulación de la fertilidad mediante el control de la natalidad, y asi sucesiva-
género y d e t e r m i n a d a s causas de m u e r t e , G r a n B r e t a ñ a , 1971-1997 (por
mente. Según Doyal, «los principales determinantes del estado de salud de las mujeres pro-
cada 100.000 habitantes)
ceden del efecto acumulativo de estas diversas labores» (1995: 22). En consecuencia, cual-
quier análisis de la salud femenina tendrá que considerar la interacción entre influencias
sociales, psicológicas y biológicas.
Hombres Mujeres

Enfermedades cardíacas coronarias


Raza y salud

Aunque en las sociedades industriales la salud siga pautas raciales, en el mejor de los ca-
sos, nuestro conocimiento de la relación entre la raza y la salud es parcial. Cada vez hay
más estudios sociológicos sobre este asunto, pero las pruebas siguen sin ser concluycntes.
Enfermedades cardíacas coronarias
Una de las principales dificultades radica en que los conceptos de raza y de etnicidad conti-
núan siendo ambiguos. Esto hace difícil el proceso de recogida de datos, ya que no existen
""íiiTcTdk definiciones aceptadas para distinguir o categorizar a los grupos étnicos. Por lo tanto, hay
O -
1971 1991 que abordar con cautela los datos sobre raza y salud. En algunos casos, puede que las ten-
dencias atribuidas a la raza hayan obviado otros factores, como la clase o el género, que
también pueden ser significativos.
FUENTES: Office for National Statistics; General Register Office for Scotland; Nonhorn Ireland Statistics and Research No obstante, la incidencia de ciertas enfermedades es mayor entre los individuos de pro-
Agency. Tomado de Social Trends, 29 (1999), p. 132. Crown copyright. cedencia afrocaribcña y asiática. La mortalidad a causa del cáncer de hígado, la tubérculo-
206 207

¿Es la cohesión social la clave para tener una salud mejor? nes de mercado y en el impulso hacía la prosperidad. Señalan que a muchos miembros de la t
sociedad este enfoque no les ha servido; es hora de considerar políticas más humanas y más ;
responsables desde el punto de vista social, cuyo objetivo sea apoyar a los más desfavorecí- |
Al tratar de desenmarañar las causas de las desigualdades sanitarias, hay un número cada
dos. Otros critican su estudio por razones metodológicas y señalan que no ha logrado mos- í
vez mayor de sociólogos que está centrando su atención en el papel desempeñan tienen el
trar una relación causal clara entre la desigualdad de renta y la mala salud (Judge, 1995).
apoyo y la cohesión sociales en el fomento de la buena salud. Como se podrá recordar, al
Las causas de la enfermedad, según los críticos, podrían cifrarse en otros factores intervi-
analizar a Durkheim en el capítulo 1 («¿Qué es la sociología?») indicábamos que la solidari-
nientes. Señalan que las pruebas empíricas que Wilkinson aporta para fundamentar sus afir- •
dad social es uno de los conceptos sociológicos más importantes. Para Durkheim, uno de los
maciones son, en el mejor de los casos, sugerentes. ^
rasgos clave de una cultura es el nivel y el tipo de solidaridad que se dan dentro de ella. Por
Mientras que Wilkinson investiga las relaciones entre la cohesión social y la salud en el í
ejemplo, en su estudio del suicidio, se dio cuenta de que los individuos y los grupos que es- conjunto de la sociedad, otros sociólogos se han centrado en determinados segmentos de
taban bien integrados dentro de la sociedad eran menos proclives que los demás a atentar población. Heather Graham ha estudiado los efectos del estrés en la salud de las mujeres
contra su propia vida. blancas de clase obrera. Ha recalcado el hecho de que, en épocas de crisis, las mujeres de |
Richard Wilkinson, en diversos artículos y en un libro posterior, titulado Unhealthy Socis- los sectores socioeconómicos más bajos tienen menos acceso a redes de apoyo que las de |
ties: The Afflictions of Inequality (1995), señala que las sociedades más sanas del mundo no clase media. Señala que las primeras suelen tener crisis de ese tipo (como pérdida de traba-
están en los países más ricos, sino en aquellos en los que la renta está distribuida de forma jos, divorcios, desahucios o la mueri:e de un hijo) con más frecuencia que las de otros gru-
más uniforme y donde más altos son los niveles de integración social. Según Wilson, el he- pos, pero que, en general, su capacidad de enfrentarse a ellas es menor y disponen de menos
cho de que la riqueza nacional sea elevada no se traduce necesariamente en una salud mejor vías para canalizar su ansiedad. El estrés que producen tales situaciones no sólo les perjudi-
de la población. Al estudiar datos empíricos de los países del mundo, Wilkinson indica la ca física y psicológicamente, sino que algunas de las estrategias por las que optan para li-
existencia de una relación clara entre los índices de mortalidad y las pautas de distribución diar con su situación —como fumar— también son perniciosas. Graham indica que el tabaco
de la renta. Los habitantes de países como Japón y Suecia, que se consideran entre las so- ayuda a reducir la tensión cuando los recursos personales y materiales se están forzando al
ciedades más igualitarias del mundo, disfrutan, en promedio, de mejores niveles de salud máximo. De modo que esta actividad ocupa una posición paradójica en la vida de las muje-
que los ciudadanos de países en los que la brecha entre ricos y pobres es más acusada, como res: aumenta los riesgos sanitarios para ellas y sus hijos, al tiempo que las estimula al per-
en los Estados Unidos. mitirles soportar circunstancias difíciles (Graham, 1987, 1994).
Según la perspectiva de Wilkinson, el hecho de que estén aumentando las diferencias en
Ann Oakley y sus colegas han estudiado el papel que tiene el apoyo social en la salud
cuanto a distribución de la renta socava la cohesión social y hace más difícil que la gente se
de las mujeres desfavorecidas socialmente y en la de sus hijos en cuatro ciudades inglesas.
enfrente a riesgos y desafíos. El agravamiento del aislamiento social y el fracaso a la hora de
La autora señala que la relación entre estrés y salud se aplica tanto a grandes crisis vita-
abordar el estrés se reflejan en los indicadores sanitarios. Wilkinson afirma que los factores
les como a problemas menores, y que la acusan con especial intensidad las personas de
sociales —la fortaleza de los contactos, los lazos entre comunidades, la disponibilidad de
clase obrera. Oakley indica que el apoyo social —como son los servicios de asesoría, las
apoyo social, la sensación de seguridad— son los principales determinantes de la salud rela-
líneas de atención telefónica o las visitas a domicilio— puede funcionar como un «para-
tiva de una sociedad.
choques» frente a las negativas consecuencias sanitarias que tiene el estrés que suelen
La tesis de Wilkinson ha suscitado respuestas enérgicas. Algunos afirman que su obra de-
sufrir las mujeres (Oakley y otros, 1994). Otros estudios han demostrado que el apoyo so-
berta convertirse en lectura obligada para quienes elaboran las políticas y para los políticos
cial es un factor importante que puede ayudar a las personas a adaptarse a las enfermeda-
en general. Coinciden con Wilkinson en que se ha hecho demasiado hincapié en las relacio-
des (Eli, 1996).

sis y la diabetes es más elevada entre estas poblaciones que entre los blancos. Los afrocari- cias como la drepanocitosis son heredadas y que, por tanto, tienen una base genética. Pero
beños sufren índices de hipertensión superiores a la media. La drepanocitosis, una dolencia e.s imposible que la genética, por sí sola, pueda explicar las grandes variaciones existentes
hereditaria que afecta a los eritrocitos, se da entre la población afrocaribcña en una propor- entre las diferentes pautas que siguen las enfermedades en función de la raza, ya que hay
ción mucho mayor que en otros grupos. Las personas que proceden del subcontinente indio que entenderlas en relación con influencias más amplias.
sufren una mayor mortalidad relacionada con dolencias cardiacas; los niños asiáticos pare- Algunos estudiosos han recurrido a argumentos culturales o conductuales para explicar
cen más proclives al raquitismo que los de cualquier otra zona. las pautas de enfermedad raciales. De forma similar a como ocurre en las explicaciones
Al igual que ocurre con las diferencias sanitarias relacionadas con el género, también se culturales de las desigualdades sanitarias de clase, el énfasis se sitúa en los estilos de vida
han dado explicaciones genéticas a las pautas de las enfeniiedadcs. Parece claro que dolcn- individual y grupal que se considera producen una salud peor. Éstos suelen relacionarse
208 •mi ><)|iii;i-i •, f: EllL.i.ii.i i! 1 •• 209

con creencias religiosas o culuiiales, como los hábitos dietéticos, la forma de cocinar o la nación, la calidad del agua, los tipos de vivienda, las pautas laborales y de desempleo y los
consanguinidad (la práctica de casarse con miembros de la propia familia, en el nivel de los niveles generales de privación son diferentes cu cada parle del país. Estas variaciones se rc-
primos segundos). Sin embargo, se podría acusar a estos planteamientos de adoptar un en- llejan en la salud de la población.
foque etnocéntrico de la salud. Al echar la culpa a los individuos y a las comunidades, lo Algunos sociólogos han señalado que la necesidad de asi.stcncia sanitaria de la pobla-
que estas explicaciones dan a entender es que, de alguna forma, las dietas «culturales» no ción no siempre se corresponde con los recursos disponibles. Dicho de otro modo, los gru-
pueden considerarse como una causa de mala salud, ya que los desequilibrios nutricionaics pos que tienen una salud peor suelen vivir en regiones con menos recursos. Esta tendencia
en las dietas étnicas sólo surgen cuando éstas se ven «alteradas»: cuando ciertos ingredien- hacia la provisión asimétrica de asistencia sanitaria se conoce con el nombre de ley do la
tes básicos son difíciles de encontrar y hay que sustituirlos por otros. Los críticos señalan asistencia inversa.
que las explicaciones culturales no han logrado identificar el auténtico problema: las desi-
gualdades estructurales que afectan a los grupos étnicos y el racismo y la discriminación
que encuentran en el sistema sanitario. Medicina y sociedad
Las explicaciones de las pautas de enfermedad raciales que se basan en factores socioes-
tructurales se centran en el contexto social en el que viven los afrocaribeños y tos asiáticos. La aparición del modelo de salud biomédico
Unos y otros sufren con frecuencia desventajas que pueden ser perjudiciales para su salud.
Como muchas de las ideas que analizamos en este libro, las de «salud» y «enfermedad» se
Entre ellas podrían incluirse las malas condiciones de habitabilidad de sus viviendas o el
expresan mediante términos cultural y socialmentc definidos. Las culturas difieren respecto a
hacinamiento en el que viven, los altos índices de desempleo y el desempeño continuado de
lo que consideran sano y normal. En todas ellas ha habido ideas sobre la salud física y sobre
peligrosos y mal pagados. Estos factores materiales se ven después agravados por las con-
la enfermedad, pero casi todos los elementos que hoy reconocemos como medicina tienen
secuencias del racismo, que bien se experimenta directamente a través de la violencia, las
que ver con la evolución de la sociedad occidental en los últimos tres siglos. En las culturas
amenazas o la discriminación, o mediante formas «institucionalizadas» (véase el capítulo 9,
premodernas la familia era la institución principal a la hora de hacer frente a la enfermedad o
«Raza, etnicidad y emigración»).
a la desgracia. Siempre ha habido individuos especializados en sanar, utilizando una mezcla
Se ha detectado racismo institucional en la provisión de la asistencia sanitaria. Los gru-
de remedios físicos y mágicos, y muchos de estos sistemas de tratamiento tradicional aún so-
pos étnicos pueden experimentar un acceso desigual o problemático a los servicios sanita-
breviven en culturas no occidentales de todo el mundo. Muchos de estos métodos pertenecen
rios. Las barreras lingüísticas pueden presentar dificultades si la información no se consigue
a la categoría de medicinas alternativas descrita al comienzo del capítulo.
transmitir eficazmente; con frecuencia, las interpretaciones de la enfermedad y de los trata-
Desde hace aproximadamente doscientos años, el predominio de las ideas occidentales
mientos que son propias de una cultura no son consideradas por los profesionales de la sani-
sobre lo que es la medicina se ha expresado mediante el modelo biomédico, antes mencio-
dad. El Sistema Nacional de Salud británico ha sido criticado por no exigir a su personal un
nado. Esta interpretación de la salud y de la enfermedad se desarrolló al tiempo que crecían
mayor conocimiento de las diversas creencias culturales y religiosas, y por prestar menos
las sociedades modernas. De hecho, puede considerarse uno de sus rasgos principales. Su
atención a aquellas dolencias que aparecen principalmente entre la población no blanca.
aparición estuvo estrechamente vinculada al triunfo de la ciencia y de la razón sobre las ex-
No existe un consenso respecto a la relación entre la raza y las desigualdades sanitarias.
plicaciones del mundo tradicionales o basadas en la religión (véase el análisis de Webcr y
No hay duda de que todavía quedan muchas investigaciones por hacer. Sin embargo, está
la racionalización, p. 42).
claro que en Gran Bretaña el problema de la raza y las desigualdades sanitarias ha de abor-
Antes de analizar los presupuestos que sustentan el modelo de salud biomédico, vamos
darse en relación con los factores sociales, económicos y políticos generales que afectan a
a abordar brevemente el contexto social e histórico en el que surgió. Como hemos mencio-
la experiencia de las minorías étnicas en el país.
nado, en gran medida, los miembros de las sociedades tradicionales confiaban en reme-
dios, tratamientos y técnicas de sanación populares, que pasaban de una generación a otra.
Era frecuente interpretar las enfermedades de forma mágica o religiosa, y atribuirlas a la
La ley de la «asistencia inversa»
presencia de espíritus malignos o a la del «pecado». Para el campesino y el habitante medio
de las ciudades no había ninguna autoridad exterior que se preocupara de su salud, en el
Ya nos hemos ocupado de cómo la clase social, el género y la raza influyen en las pautas
sentido en que lo hacen en la actualidad los estados y los sistemas sanitarios públicos. La
sanitarias y en la experiencia de la salud que tiene la población. Estas variaciones también
salud era un asunto privado, no una preocupación pública.
pueden apreciarse en las desigualdades sanitarias regionales. Las divergencias relacionadas
con la salud tienen una dimensión espacial.
En Gran Bretaña, las principales diferencias sanitarias se dan entre el norte y el sur del La demografía: el estudio de la población humana
país. En conjunto, la población del sur posee mejores recursos y dispone de un mejor acce-
so a la asistencia sanitaria. Sin embargo, en general, la situación sanitaria se ve afectada La aparición del estado-nación y de la industrialización cambió drásticamente esta situa-
por una combinación de factores, y todos ellos varían según la región. El clima, la contami- ción. La emergencia de unos estados-nación con territorios definidos produjo una transfor-
210 211

mación de las actiiudcs hacia los lugareños, que ya no eran únicamente los habitantes de la
tierra, sino wr,i pohlücióii que caía dentro de los dominios de una autoridad ccnuaf La po-
blación humana se veía como un recurso que había c]ue controlar y regular dentro del pro-
ceso de maximización de la ritiucza y del poder de la nación. El Estado comenzó a tomarse
un Mayor inlercs en la salud de la población, ya t|ue el bienestar de sus miembros inlluía en
la productividad, grado de prosperidad, capacidad defensiva e índice de crecimicnio de la
nación. El estudio de la deinognifiíi —el tamaño, composición y dinámica de las poblacio-
nes humanas— cobró una mayor importancia. El censo se introdujo con el fin de registrar
los cambios que sufría la población y de hacer un seguimiento de ellos. Se recogieron y
calcularon estadí.sticas de todo tipo: tasas de natalidad y mortalidad, edad media al casarse
y al tener hijos, índices de suicidio, esperanza de vida, dieta, enfermedades habituales, cau-
sas de defunción, etc.
Michel Foucauli hizo una inlluyente aportación a nuestra forma de comprender la apari-
ción de la medicina moderna, llamando la atención sobre la regulación y la disciplina im-
puestas por el Estado a los cuerpos. Señala que la sexualidad y el comportamiento sexual
eran de importancia capital en ese proceso. El sexo era tanto la forma con la que la pobla-
ción podía reproducirse y crecer como una posible amenaza a su salud y bienestar. La se-
xualidad que no estuviera ligada a la reproducción era algo que había que reprimir y con-
trolar. Este seguimiento de la sexualidad por parte del Estado en parte se produjo mediante
la recogida de datos relativos al matrimonio, el comportamiento sexual, la legitimidad y la Los especialistas médicos y la «mirada médica» aportan una aprendizaje científico y un enfoque desapa-
ilegitimidad, el uso de anticonceptivos y el aborto. Esta vigilancia se vio acompañada del sionado al tratamicnlo de la enfermedad, a veces ante el desconcierto del paciente.
fomento de normas estrictas de moralidad sexual y de actividades sexuales aceptables. Por
ejemplo, «perversiones» como la homosexualidad, la masturbación y el sexo fuera del ma-
trimonio fueron etiquetadas y condenadas. ta para reformar los comportamientos o estados percibidos como «desviados», que iban
La idea de salud pública se conformó en un intento de erradicar «patologías» de la po- desde la delincuencia hasta la homosexualidad, pasando por las enfermedades mentales.
blación, es decir, del «cuerpo social». El Estado comenzó a asumir responsabilidades en la El modelo de salud biomédico se basa en tres presupuestos principales. En primer lugar,
mejora de las condiciones de vida de la población. Se desarrollaron sistemas de salubridad la enfermedad se considera una avería que se produce dentro del cuerpo humano y que lo
y de conducción de agua cuyo fin era proteger de las enfermedades. Los caminos comen- aparta de su estado de ser «normal». La teoría de la enfermedad basada cii el germen,
zaron a pavimentarse y se prestó atención a la vivienda. Poco a poco se fueron imponien- desarrollada a finales del siglo xix, sostiene que existe un agente concreto e identificable
do normativas para los mataderos y los servicios de procesado de alimentos. Las prácticas detrás de cada enfermedad. Para devolver la salud al cuerpo es preciso aislar y tratar la cau-
de enterrainiento fueron controladas con el fin de garantizar que no supusieran una ame- sa de la dolencia.
naza para la salud de la población. Dentro de esta tendencia al seguimiento, el control y la En segundo lugar, la mente y el cuerpo pueden tratarse por separado. El paciente repre-
reforma de las personas, surgieron toda una serie de instituciones, como prisiones, mani- senta un cuerpo enfermo —una patología— y no un individuo en su conjunto. El énfasis
comios y asilos para pobres, en las que se trabajaba a cambio de la manutención, escuelas se pone en la curación de la enfermedad en vez de en el bienestar del individuo. El mode-
y hospitales. lo biomédico sostiene que el cuerpo enfermo puede ser manipulado, investigado y tratado
de manera aislada, sin tener en cuenta otros factores. Los especialistas médicos adoptan
una mirada médica, un enfoque distanciado, al observar y tratar al enfermo. E\ trata-
El modelo biomédico miento ha de llevarse a cabo de una forma neutral y carente de valores, utilizando la infor-
mación recogida y reunida, con procedimientos clínicos, en el expediente oficial del pa-
Las prácticas médicas se imbricaban estrechamente con los cambios sociales descritos con ciente.
anterioridad. La aplicación de la ciencia al diagnóstico y a los remedios médicos fue el ras- En tercer lugar, se considera que los especialistas médicos son los únicos expertos capa-
go principal del desarrollo de los modernos sistemas de atención sanitaria. La enfermedad ces de tratar las enfermedades. La profesión medica, como cuerpo, observa un código ético
pasó a definirse de forma objetiva, en función de síntomas idcntificables. La atención mé- reconocido y se compone de individuos acreditados que han logrado culminar un largo
dica formal a cargo de «expertos» entrenados se convirtió en la forma aceptada de tratar aprendizaje. No hay lugar para sanadores autodidactos o prácticas medicas «no científi-
tanto las dolencias físicas como las mentales. La medicina se transformó en una hcrramien- cas». El hospital representa el medio adecuado para tratar las enfermedades im]iortanics;
212 213
con frecuencia, esos tratamientos se basan en alguna combinación de tecnología, medica- Cuadro 6.3 Presupuestos del IIUMIOIO l)í()iiiédlco > crílitas que lia recibido
ción y cirugía.
Los principales presupuestos y críticas del enfoque biomédico se resumen en el cua- l'iesupiifslos Crilicas
dro 6.3.
l.a ciircnncilad es una averia del eiierpo luimaiio La eiirennedad se construye soclalmente, lui es
proiiueida por un dcleriiiinado agenle biológico. algo que pueda revelarse mediante una «verdad
Críticas al modelo biomédico eientine.!».
El pacienle es un ser pasivo cuyo «cuerpo cnl'er- Las opiiuones del paciente y su experiencia de la
En las últimas decadas, el modelo biomédico de enfermedad descrito anteriormente cada 1110» puede tratarse al margen de su mente. enfermedad son cruciales para el tratamiento. 01
vez ha ido recibiendo más críticas. En primer lugar, algunos estudiosos han señalado que la paciente es un ser activo, «entero», cuyo bienestar
efectividad de la medicina científica está «sobrevalorada». A pesar del prestigio que ha ad- general -no sólo la salud física— es importante.
't,
quirido la medicina moderna, las mejoras en la salud general son mucho más alribuibles a
Los especialistas médicos poseen «conocimienlos Los e.\pertos médicos no son la única fuente de co-
las transformaciones ambientales y sociales que a la destreza médica. La eficacia de los
especializados» y proporcionan el único tratamien- nocimiento sobre la salud y la enfermedad. Hay
sistemas de salubridad, una nutrición mejor y el desarrollo del alcantarillado y la higiene
to válido para la enfermedad. otras formas allernativas igualmente v.ilidas.
han tenido más influencia, sobre todo a la hora de reducir las tasas de mortalidad infantil y
la muerte de niños pequeños (McKeown, 1979). Los medicamentos, los avances quirúrgi- Bl escenario apropiado para un Iratamiento es el La curación no tiene por qué tener lugar en un hos-
cos y los antibióticos no redujeron de forma significativa las tasas de mortalidad hasta bien hospital, donde se concentra la tecnología médica y pital. Los tratamientos que utilizan tecnología, medi-
entrado el siglo XX. Los antibióticos utilizados para tratar las infecciones bacterianas co- donde mejor se utiliza. cación y cirugía no son necesariamente superiores.
menzaron a estar disponibles en las décadas de 1930 y 1940, mientras que las vacunas
(contra enfermedades como la polio) se desarrollaron posteriormente. Críticos como Ivan
lllich (1976) han sugerido que, en realidad, la medicina moderna, más que beneficiar, ha
perjudicado. Al descartarse el cuidado de uno mismo y las formas de curación tradiciona-
les, la gente ha pasado a depender de los expertos en vez de confiar en sus propias capaci- ral, se trata como una «enfermedad» plagada de riesgos y peligros. Las feministas señalan
dades y conocimientos. que las mujeres han perdido el control de este proceso, ya que los «expertos» que ahora lo
En segundo lugar, se ha acusado a la medicina moderna de prescindir de las opiniones y supervisan consideran irrelevantes sus opiniones y su conocimiento (Oakley, 1984). Una
experiencias de los pacientes a los que pretende tratar. Como se supone que la medicina se preocupación similar se ha expresado respecto a la medicalización de estados «normales»
basa en una interpretación objetiva y científica de las causas y curas de dolencias físicas relacionados con la hiperactividad infantil (véase el recuadro de la p. 215), la infelicidad o
concretas, apenas se percibe la necesidad de escuchar la interpretación que los pacientes la depresión leve (regulada habitualmente con la ayuda de medicamentos como Prozac) y el
dan a su estado. Sin embargo, los críticos señalan que un tratamiento efectivo sólo puede cansancio (frecuentemente denominado Síndrome de fatiga crónica).
tener lugar cuando se considera que el paciente es un ser pensante y capaz, con formas pro-
pias y válidas de comprender e interpretar
En tercer lugar, los críticos señalan que la medicina científica se postula como superior La medicina y la salud en un mundo cambiante
a cualquier forma alternativa de medicina o curación. Se ha perpetuado la creencia de que
lodo lo que «no es científico» es necesariamente inferior. Como ya hemos visto, la afirma- Cada vez nos damos más cuenta de que los expertos médicos no son los tínicos que cono-
ción de que, en cierto modo, la medicina moderna es una forma de conocimiento más váli- cen y comprenden la salud y la enfermedad. Todos nosotros estamos en situación de inter-
da se está viendo socavada por la creciente aceptación de manifestaciones de medicina al- pretar y conformar nuestro propio bienestar entendiendo nuestro cuerpo y eligiendo, en
ternativa como la homeopatía y la acupuntura. nuestra vida diaria, ciertas dietas, ejercicios y pautas de consumo, así como una forma de
En cuarto lugar, algunos sociólogos han señalado que la profesión médica ejerce un vida global. Esta nueva dirección del pensamiento popular sobre la salud, junto a las otras
enorme poder a la hora de definir lo que es o no una enfermedad. Consigue utilizar su posi- críticas recibidas por la medicina moderna antes mencionadas, está contribuyendo a que se
ción como arbitro de la «verdad científica» para poner bajo el control médico cada vez más produzcan profundas transformaciones dentro de los sistemas sanitarios de las sociedades
ámbitos de la vida humana. Algunas de las críticas más vigorosas que siguen estas argu- modernas (véase la figura 6.4).
mentaciones han procedido de mujeres para las que la medicina moderna se ha apropiado Sin embargo, aquí también hay otros factores relevantes: el carácter y la escala de las
de los procesos de gestación y de parto. Éste, en vez de permanecer en manos de las muje- propias enfermedades se han venido transformando. En épocas anteriores, las principales
res —con la ayuda doméstica de comadronas—, ahora tiene lugar en hospitales bajo la di- afecciones eran dolencias infecciosas como la tuberculosis, el cólera, la malaria y la polio,
rección de especialistas, generalmente varones. El embarazo, un fenómeno habitual y natu- que a menudo alcanzaban proporciones epidémicas que podían poner en peligro a pobla-
214 215
Figura 6.4 Principales tiMulciu-ias do la salud y la medicina coiilcinporáneas
La «medicalización» de la hiperactividad
En la década pasada ha aumentado el número de recetas de Ritalin. En los Estados Unidos,
este rnedicamento lo toma casi el 3% de los niños entre cinco y dieciocho años. En 1998,
en Gran Bretaña se hicieron más de ciento veinticinco mil recetas de este fármaco: tres mil
quinientas más que en 1993. ¿Qué es Ritalin y por qué ha de preocupar a los sociólogos?
Ritahn es un medicamento que se receta a los niños y adolescentes que padecen un tras-
torno hiperactivo de falta de atención: una alteración psicológica que, segiín muchos mé-
dicos y psiquiatras, exphca la falta de atención de los niños, su dificultad para concentrar-
se y su incapacidad para aprender en la escuela. Ritalin ha sido calificado de «pildora
mágica». Ayuda a los niños a centrarse, los calma y les permite aprender de forma más efi-
ciente. Según algunos profesores, niños que antes eran conflictivos y problemáticos en el
aula se convierten en alumnos «angelicales» una vez que comienzan a tomar Ritalin.
Sin embargo, los críticos de este medicamento señalan que no se trata en absoluto de
una inofensiva «pildora mágica», como a veces se dice. A pesar de que en los últimos anos
\
se ha venido recetando en cantidades crecientes en los Estados Unidos y en Gran Bretaña,
FUENTE: S. Neiileton, The Socioingy of Heulih ¡iinl lllncss, l'olily, 1995. no se ha llevado a cabo ninguna investigación exhaustiva para determinar qué efectos
tendrá a largo plazo sobre el cerebro y el cuerpo de los niños. Quizás lo más preocupante
sea que Ritalin se haya convertido en una cómoda «solución» para algo que, en realidad,
ciones enteras. En los países industrializa- ni siquiera es un problema físico. Los que se oponen a Ritahn afirman que, en realidad, los
dos de la actualidad esas graves enfermeda- «síntomas» del trastorno hiperactivo reflejan la presión y el estrés crecientes que sufren
des infecciosas son una causa de defunción los niños en la actualidad: un ritmo de vida cada vez más acelerado, el efecto abrumador
menor, y algunas de ellas han sido práctica- de las tecnologías de la información, la falta de ejercicio, las dietas abundantes en azúcar
mente erradicadas. Ahora, en esos países, y la críspación de la vida familiar. Se dice que mediante el uso de Ritalin la profesión mé-
las causas de muerte más habituales son en- dica ha conseguido «medicalizar» la hiperactividad y la falta de atención de los niños en
fermedades crónicas no infecciosas como el vez de profundizar en las causas sociales de los síntomas observados.
cáncer, las dolencias cardíacas, la diabetes y
los problemas circulatorios. A esta transfor-
mación se la denomina transición sanita-
ria. Mientras que en las sociedades prcmo- cir un nuevo «paradigma .sanitario» que sustituya al modelo bioinédico, como han sugerido
dernas las tasas de mortalidad más altas se algunos estudiosos. Pero sí está claro que estamos asistiendo a un período de considerables
registraban entre los bebés y nii~ios peque- y rápidas reformas de la inedicina moderna y de las actitudes que la gente tiene hacia ella.
ños, hoy en día los Índices de mortalidad Sarah Nettleton (1995) ha sintetizado las principales tendencias de la asistencia sanitaria en
auinentan con la edad. Como la gente vive siete transformaciones principales (véase la figura 6.4).
más años y sufre principalmente enferme-
dades crónicas degenerativas, es necesario
adoptar un nuevo enfoque para abordar la Perspectivas sociológicas sobre la salud y la enfermedad
salud y la piovisióii de cuidados. Además,
cada vez se hace más hincapié en «opciones Una de las primeras preocupaciones de los sociólogos es examinar la experiencia de la en-
vitales» —como el tabaco, el ejercicio y la fermedad: cómo experiirentan c interpretan el enfermo y aquellos con los que entra en
dieta— que se piensa que influyen en la contacto el hecho de encontrarse mal, de ser un enfermo crónico o minusválido. Si usted ha
Como la gente vive más años y sufre las malsanas aparición de muchas dolencias crónicas. estado enfermo, aunque haya sido durante una breve temporada, sabrá que las pautas de la
consecuencias de sus anteriores placeres, cada vez No está claro que la actual transforina- vida cotidiana ,se modifican temporalmente y que se transforman sus interacciones con los
se presta más atención a las opciones vitales. ción de la asistencia .sanitaria vaya a produ- demás. Esto .se debe a que el funcionamiento «normal» del cuerpo es una parte esencial de
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nos educados y considerados de lo habiiiuil. El enlcrmo consigue el derecho de


nuestra vida, aunque a \cces no le prestemos atención. Dependemos del buen funciona-
quedarse en la cama, por ejemplo, o de rcsi;u le tiempo ;il trabajo.
miento de nuestro cuerpo; luicstro propio sentido del yo se basa en la confianza de que
3. El enfermo debe trabajar pora recoiuimsiar la salud consullaiulo a un experto mé-
nuestra parte física facilito y no impida nuestras interacciones sociales y actividades dia-
dico y aceptando convenirse en un «paciente». El rol del oiifcrmo es temporal y
rias.
«condicional», y está sujeto al hecho de que la persona enferma se esfuerce por
La enfermedad tiene dimensiones personales y también públicas. Cuando caemos cn-
mejorar. Para ocupar el rol del enfermo, éste debe recibir la aprobación de un pro-
ferinos, no sólo experíntiiiiamos dolor, incomodidad, confusión y otros desafíos, sino que
fesional médico que de legitimidad a la declaración de enfermedad del paciente. La
los demás también se ven afectados. Quienes están en estrecho contacto con nosotros pue-
confirmación de esa dolencia a través de una opinión experta permite a los que ro-
den hacernos llegar su solidaridad, sus cuidados y su apoyo. Puede que se esfuercen por
dean al enfermo aceptar la validez de sus afirmaciones. Se espera que el paciente
darle sentido al hecho de que estemos enfermos o por encontrar maneras de incorporar esa
coopere para lograr su recuperación siguiendo las «órdenes del doctor». Un enfer-
situación a las pautas de sus propias vidas. Otros con los que entramos en contacto tam-
mo que se niegue a consultar a un médico o que haga caso omiso a su autoridad
bién pueden reaccionar ante la enfermedad; a su vez, esas reacciones ayudan a conformar
pone en peligro su estatus de enfermo.
nuestras propias interpretaciones y pueden cuestionar la idea que tenemos de nosotros
mismos.
El rol del enfermo de Parsons ha sido perfeccionado por otros sociólogos, para los que
Dos formas de experimentar la enfermedad han tenido una especial influencia sobre el
todas las enfermedades no son «lo mismo» en lo tocante al rol del enfermo. Señalan que la
pensamiento sociológico. La primera, relacionada con la escuela funcionalista, presenta las
experiencia de este rol varia según la clase de dolencia, ya que en las reacciones que tienen
normas de comportamiento que se cree adoptan los individuos cuando están enfermos. La
las personas ante un enfermo inlluyen la gravedad del mal y las percepciones que se tengan
segunda perspectiva, de la que son partidarios los interaccionistas simbólicos, es un intento
de él. De este modo, puede que la experiencia de los derechos y privilegios añadidos que
más global de poner de manifiesto las interpretaciones que se atribuyen a la enfermedad y
forman parte del rol del enfermo no sea uniforme. Freidson (1970) ha identificado tres ver-
cómo esos significados influyen en las acciones y el comportamiento de las personas.
siones del rol del enfermo que se corresponden con diferentes tipos y grados de enferme-
dad. El rol del enfermo condicional se aplica a los individuos que sufren una dolencia tem-
poral de la que pueden recuperarse. Se espera que el enfermo «mejore» y que tenga
El rol del enfermo
algunos derechos y privilegios relacionados con la gravedad de la dolencia. Por ejemplo,
alguien que padezca una bronquitis cosechará más beneficios que el que sufra un resfriado
El eminente pensador funcionalista Talcott Parsons propuso el concepto de rol del enfer-
común. El carácter incondicionalmente legitimo del rol del enfermo alude a los individuos
mo con el fin de describir las pautas de comportamiento que adopta la persona enferma
que sufren enfermedades incurables. Como la persona enferma no puede «hacer» nada por
para minimizar el impacto perturbador de su dolencia (Parsons, 1952). El pensamiento fun-
recuperarse, automáticamente se le concede el derecho a deseinpeñar el papel del enfermo.
cionalista sostiene que la sociedad suele operar de forma fluida y consensuada. En conse-
Este rol incondicionalmente legítimo puede aplicarse a individuos que padecen alopecia
cuencia, la enfermedad se ve como una disfunción que puede alterar ese flujo normal. Por
(pérdida total del cabello) o un grave acné (en ambos casos no hay privilegios especiales,
ejemplo, puede que un individuo enfermo no sea capaz de cumplir con todas sus responsa-
pero sí un reconocimiento de que el individuo no es responsable de su enfermedad), pero
bilidades habituales o que sea menos fiable y eficiente de lo habitual. Como las personas
también a los que sufren un cáncer o la enfermedad de Parkinson: dolencias que conceden
enfermas no pueden desempeñar sus roles normales, la vida de quienes les rodean se ve al-
importantes privilegios y el derecho a abandonar muchas o todas las obligaciones. El últi-
terada: los cometidos laborales no se terminan y producen tensión a los compañeros, no se
mo rol del enfermo es el ilegitimo. Éste se obtiene cuando un individuo sufre una enferme-
cumple con las responsabilidades, y así sucesivamente.
dad o estado que es estigmatizado por los demás. En muchos casos, se tiene la sensación de
Según Parsons, las personas aprenden el rol del enfermo mediante la socialización y lo
que, de alguna manera, el individuo podría ser responsable de su enfermedad; no siempre
ponen en práctica —con la cooperación de los demás— cuando tienen una enfermedad. El
se le conceden derechos y privilegios adicionales. El sida quizá sea el ejemplo más patente
rol del enfermo se asienta en tres pilares:
de una enfermedad estigmatizada que influye en el derecho que tiene el sufriente a asumir
el rol del enfermo.
1. El enfermo no es personalmente responsable de estarlo. Se considera que la enfer-
medad procede de causas físicas que escapan al control del individuo. La aparición Un esti};nia es cualquier característica que deja a un individuo o grupo al margen de la
de la enfermedad no tiene relación con el comportamiento o las acciones de éste. mayoría de la población, haciendo que uno u otros despierten sospechas u hostilidad. Como
2. La persona enferma tiene ciertos derechos y privilegios, entre ellos apartarse de hemos visto, la mayoría de las enfermedades suscitan sentimientos de comprensión o com-
las responsabilidades normales. Como el enfermo no es responsable de su dolen- pasión en los no sufrientes y a la persona enferma se le conceden ciertos privilegios «espe-
cia, está exento de ciertos deberes, roles y comportamientos que estarían vigentes ciales». Sin embargo, cuando una dolencia se considera anormalmente infecciosa o se per-
en otras circunstancias. Por ejemplo, la persona enferma puede ser «liberada» de cibe como una especie de señal de deshonor o de vergüenza, los enfermos pueden verse
sus habituales obligaciones domésticas. Se pueden excusar comportamientos mc- rechazados por la población «sana». En la Edad Media era así con los que sufrían de lepra,
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a quienes el pueblo repudiaba y obligaba a vivir en leproserías apartadas. Lii la actualidad, figura la enfermedad la vida cotidiana de los iiuli\ iduos? ¿Cómo inlluye el hecho de vivir
y de numera memis c.xlicnia. el sida provoca este tipo de csligmalización, a pesar de t|ue, al con una enfermedad crónica en la idea que tiene im individuo de su propia identidad?
igual que ocurre con la lepra, el peligro de contraer la eníerniedad en situaciones cotidianas Hemos visto que las pautas de enfermeilaii han ido cambiando en las sociedades moder-
es prácticamente inexisieiue. Sin embargo, los estigmas no suelen basarse en interpretacio- nas. En vez de morir de dolencias infecciosas agudas, como ocurría antes, en la actualidad
nes válidas. Surgen de estereotipos y percepciones que pueden ser falsos, o .sólo parcial- la gente de las sociedades indu.strializadas vive más tiempo y sufre las enfermedades cróni-
mente correctos. cas en una época vital posterior. La medicina es capaz de aliviar el dolor y las molestias
que se relacionan con algunos de estos estados, pero cada vez hay más gente que .se enfren-
ta a la perspectiva de vivir con una enfermedad durante un período prolongado. En esos ca-
Evaluación sos, a los sociólogos les preocupa cómo se incorpora la cufermcdad a la «biografía» perso-
nal del individuo.
El modelo del rol del enrernio ha sido una teoría muy iiiHuyente, que pone de manifiesto Uno de los asuntos que los sociólogos han explorado es cómo aprenden a lidiar con las
con claridad cómo la persona enferma es parte integrante de un contexto social amplio. implicaciones prácticas y emocionales de su enfermedad los que tienen dolencias crónicas.
Pero se le pueden hacer varias críticas. Algunos autores han señalado que la «fórmula» del Algunas exigen tratamientos regulares o un mantenimiento que puede afectar a la rutina
rol del enfermo no logra captar la experiencia de la enfermedad. Otros indican que no pue- diaria de las personas. La diálisis, inyectarse insulina o tomar un gran número de pastillas
de aplicarse de modo uni\ersal. Por ejemplo, el rol del enfermo es incapaz de explicar los son actividades que exigen del individuo una adaptación de su horario para responder a la
casos en los que doctores y pacientes no se ponen de acuerdo sobre un diagnóstico o tienen enfermedad. Otras dolencias pueden tener efectos impredecibles sobre el cuerpo, como la
intereses contrapuestos. Tampoco consigue arrojar luz sobre esas «enfermedades» que no súbita pérdida del control del intestino o de la vejiga o las náuseas violentas. Los indivi-
producen una suspensión de la actividad normal, como son la gestación, el alcoholismo, duos que sufren estas dolencias suelen desarrollar estrategias para lidiar con su enfermedad
ciertas minusvalías y algunas enfermedades crónicas. Además, asumir el papel de enfermo en la vida diaria. Entre ellas se incluyen consideraciones prácticas —como averiguar siem-
no siempre es un proceso sencillo. Algunos individuos —como Jan Masón, cuyo caso co- pre dónde está el cuarto de baño al llegar a un sitio desconocido— y aptitudes para manejar
nocimos antes— sufren durante años afecciones crónicas o síntomas que se diagnostican las relaciones interper.sonales, tanto íntimas como corrientes. Aunque los síntomas de la
mal repetidamente. Se les niega el rol del enfermo hasta que se llega a un diagnóstico claro enfermedad pueden resultar incómodos y perturbadores, la gente desarrolla estrategias de
de su estado. En otros casos, hay factores sociales como la raza, la clase o el género que adaptación para llevar una vida lo más normal posible (M. R Kelly, 1992).
pueden determinar si se nos concede ese rol y con qué celeridad. El rol del enfermo no Al mismo tiempo, la experiencia de la enfermedad puede poner en tela de juicio la pro-
puede divorciarse de las influencias sociales, culturales y económicas que lo rodean. pia idea que uno tiene de sí mismo y producir transformaciones en ella. Éstas se desarro-
Las realidades de la vida y la enfermedad son más complejas de lo que sugiere el rol del llan tanto a través de las auténticas reacciones que tienen los demás hacia la enfermedad
enfermo. En nuestra edad moderna, el énfasis creciente que se hace en el estilo de vida y la como a través de las percibidas o imaginadas. Para quienes sufren enfermedades o minus-
salud supone que a los individuos cada vez se les hace más responsables de su propio bie- valías crónicas, las interacciones sociales que son rutinarias para muchas personas tienen
nestar. Además, en las sociedades contemporáneas el hecho de que ya no predominen las un componente de riesgo y de incertidumbrc. La complicidad que sustenta nuestras interac-
enfermedades infecciosas graves sino las dolencias crónicas ha hecho que el rol del enfer- ciones cotidianas habituales no siempre está presente cuando interviene la enfermedad o la
mo sea menos aplicable. Aunque éste puede ser útil para comprender enfermedades graves, minusvalía, y la interpretación de situaciones corrientes puede variar de forma sustancia!
lo es menos en el caso de las crónicas: no hay una sola fórmula que puedan seguir las per- Por ejemplo, una persona enferma puede necesitar ayuda pero no quiere parecer dependien-
sonas que padecen dolencias o minusvalías de este tipo. Los enfermos, y quienes los rodean, te. Un individuo puede compadecerse de alguien a quien le han diagnosticado una enfer-
experimentan e interpretan el hecho de vivir con la enfermedad de múltiples maneras. medad, pero quizá no esté .seguro de si debe abordar el tema directamente. El cambio que
A continuación nos ocuparemos de algunos enfoques que han probado los sociólogos de se produce en el contexto de las interacciones sociales puede precipitar las transformacio-
la escuela de la interacción simbólica para comprender la experiencia de la enfermedad. nes en la idea que se tiene de la propia identidad.
Algunos sociólogos han investigado de qué manera afrontan sus dolencias los enfermos
crónicos dentro del conjunto de su vida (Jobling. 1988; Williams, 1993). La enfermedad
La enfermedad como «experiencia vivida» puede ser un peso enorme sobre el tiempo, la energía, la fuerza y las reservas emocionales
de las personas. Corbin y Strauss (1985) estudiaron los regímenes de salín! que desarrollan
A los interaccionistas simbólicos les interesa cómo interpretan las personas el mundo so- los enfermos crónicos con el fin de organizar su vida cotidiana. Identificaron tres tipos de
cial y los significados que le atribuyen. Muchos sociólogos han aplicado este enfoque al «trabajo» dentro de las estrategias cotidianas. El inihajo (íe ¡a enfermedad se compone de
ámbito de la salud y la enfermedad con el fin de comprender de qué manera sienten las actividades relacionadas con el manejo de su dolencia, como son el tratamiento del dolor,
personas el hecho de estar enfermas o las dolencias ajenas. ¿Cómo reacciona la gente cuan- la realización de pruebas diagnósticas o someterse a terapias físicas. El irabajo cotidiano es
do le notifican una enfermedad grave y cómo se adapta a la noticia? ¿De qué manera con- el que tiene que ver con cómo se lleva a cabo la vida diaria: el mantenimiento de las reía-
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•ii;iiia 6.5 La pohiacióii anciana biiláiiiía. 19(11-2051

1
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drástica lo que la ancianidad es en realidad: las oportunidades que ofrece y las cargas que
Poder gris; la vejez ya no es lo que era.
supone. La gerontología, la ciencia que se ocupa de estudiar el envejecimiento y a los an-
cianos, no sólo se preocupa de los procesos físicos que conlleva hacerse viejo, sino también
de los factores sociales y culturales relacionados con el envejecimiento.
clones con los demás, la gestión de los asuntos domésticos y el desarrollo de los intereses Aquí se dan dos procesos ba.stante contradictorios. Por una parte, los ancianos de las so-
profesionales o personales. En el trabajo biográfico se incluyen las actividades que la per- ciedades contemporáneas suelen ocupar una posición inferior y tienen menos poder del que
sona enferma realiza como parte del empeño por construir o reconstruir su historia perso- tenían en las culturas premodernas. En éstas, al igual que en las sociedades no occidentales
nal. Dicho de otro modo, es el proceso de incorporar la enfermedad a la propia vida, dán- de la actualidad (como la India o China), se consideraba que la vejez comportaba sabiduría
dole sentido y desarrollando formas de explicársela a los demás. Este proceso puede y los ancianos de cada comunidad solían ser los que tomaban las decisiones. Hoy en día, el
ayudar a las personas a recuperar el sentido y el orden de sus vidas después de haberse teni- aumento de la edad suele suponer lo contrario. En una sociedad como la nuestra, que está
do que enfrentar al hecho de que tienen una enfermedad crónica. sufriendo cambios constantes, el conocimiento acumulado por los ancianos les suele pare-
La obra de los interaccionistas simbólicos respecto al hecho de vivir con la enfermedad cer a los jóvenes no una valiosa fuente de .sabiduría, sino algo que simplemente se ha que-
es una de las dimensiones más relevantes de la sociología del cuerpo. Como veremos en el dado anticuado.
último apartado de este capitulo, en nuestra sociedad los individuos viven más años que an- Sin embargo, por otra parte, los ancianos de hoy en día están mucho menos dispuestos a
tes y su vida activa hasta sus últimos años de un modo que nunca había ocurrido anterior- aceptar que el envejecimiento suponga un inevitable proceso de decadencia fisica. De nue-
mente, pero en algunos casos esto también supone vivir más tiempo con la enfermedad y la vo podemos encontrar aquí el impacto de la socialización de la naturaleza. Antes el enveje-
ansiedad. cimiento se aceptaba como una manifestación inevitable de los estragos que causa el tiem-
po. Pero cada vez es más frecuente no aceptar ese proceso como algo natural, ya que los
avances médicos y alimentarios han demostrado que se puede combatir o retrasar gran par-
Salud y envejecimiento te de lo que antes se consideraba inevitable en la vejez. En general, las personas llegan a
una edad mucho más avanzada que hace un siglo, como resultado de las mejoras en la ali-
Vivimos en una sociedad que envejece y en la que la proporción de mayores de sesenta y mentación, la higiene y la atención sanitaria.
cinco años crece de forma constante. Al mismo tiempo, el problema de la importancia so- Al observar las cambiantes estadísticas demográficas, algunos .sociólogos y gerontólo-
cial del envejecimiento tiene un alcance mucho mayor, porque está cambiando de forma gos hablan de un «encanecimiento» de la población (véase la figura 6.5). En la Gran Breta-
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ña do 1850, el porceiiinjc de población que tenia más de sesenta y cinco años estaba en tor-
no al 5%. Hoy día esta cifra supera el 15%, y va a seguir aumentando. La edad media de la
población británica se ha ido incrementando durante más de siglo y medio. En 1800 la edad ricura 6.6 Gasto púliiico en l'i<;uia 6.7 Dífoioncias in la proporción
media era probablciiiciiic de sólo dieciséis años. Al comenzar el siglo xx ya llegaba a los prestaciones do jubilación y do ancianos que viven con
veintitrés. Hacia 1970. era de veintiocho, y hoy en día ha superado los treinta años. La edad sanitarias en siete países, sus hijos, .según los paiscs y
media de la población seguirá aumentando durante algún tiempo, si no se producen grandes 1995 y proyección para 20.^0 a 1(1 largo del tiempo
cambios en las actuales tendencias dcmográFicas. Puede que alcance los treinta y siete años
en el 20.^0.
Gran Bretaña no es el único pais que está experimentando un proceso de «encaneci-
miento». Casi todos los países desarrollados asistirán al envejecimiento de su población en B proyecciones oficiales para 2030
las próximas décadas. A esta transformación Peter Peterson la ha denominado «amanecer En comparación, el gasto
pijblico total de los paises
gris» (1999). En la actualidad, una de cada siete personas del mundo desarrollado tiene más ilel G-7 en defensa, educación
de sesenta y cinco años. Dentro de treinta años, serán una de cada cuatro. En torno a 2030, ü I.D fue del 8 , 1 % del PIB
en 1995.
la proporción de mayores de sesenta y cinco irá del 33% de Australia a casi el 50% en Ale-
mania. El número de «\ iejos viejos» (los mayores de ochenta y cinco) aumenta más que el
de «viejos jóvenes». Durante los próximos cincuenta años, el número de personas mayores
de ochenta y cinco .se multiplicará por seis. A este proceso a veces se le denomina «enveje-
cimiento de los ancianos».
Esta transformación sustancial de la distribución de la edad dentro de la población plan-
tea desafíos concretos a Gran Bretaña y a muchos otros países industrializados. Una de las
formas de comprender por qué conlleva la utilización de la ratio de dependencia: la rela-
ción entre el número de bebés y el de individuos jubilados, por una parte, y el de personas
en edad de trabajar, por otra. Si la tendencia al envejecimiento de la población continúa au-
mentando en el nuevo siglo, también lo hará la presión que sufran los servicios sociales y
sanitarios. El incremento de la esperanza de vida implica que habrá que pagar pensiones
durante más años que en la actualidad (véanse las figuras 6.6 y 6.7). 1953-1985 1975-1990 1962-1980 195M987
Japón Francia Reino Unido Estados Unidos
Sin embargo, los programas que mantienen a los ancianos los financia la población acti-
va. Al aumentar la ratio de dependencia de los ancianos, también lo hará la presión sobre
los recursos disponibles. En vista de las proyecciones demográficas, los gobiernos, los gru- FUliNTr;: OCDE; censo; cálculos del autor. Tomado de P. FLESTE: O C D E , Tomado de P. G. Peterson, Gray DaH-n.
pos de interés y los encargados de elaborar políticas se están viendo obligados a mirar al G. Peterson, Gray Dawii, Randoni House, 1999, p. 69. Random House, 1999, p. 153.
futuro y a desarrollar propuestas que respondan a las necesidades de una población cam-
biante. Por ejemplo, en los últimos tiempos, las asociaciones privadas que ofrecen planes
de pensiones han advertido de que el sistema actual no puede mantenerse indefinidamente.
Han solicitado que se retrase a los setenta años la edad mínima de jubilación, tanto para las
mujeres (sesenta en la actualidad, y subiendo a los sesenta y cinco) como para los hombres consecuencias de las pérdidas sociales y económicas son también difíciles de separar de los
(sesenta y cinco), con el fin de compensar el aumento de la longevidad. efectos del deterioro físico. La muerte de parientes y amigos, la separación de los hijos que
viven en otros lugares y la pérdida del empleo pueden tener consecuencias físicas.
Sin embargo, las investigaciones demuestran que, en general, salud precaria y más edad
Consecuencias físicas del envejecimiento no son en absoluto sinónimos. Hay muchas personas mayores de sesenta y cinco años que
dicen tener una salud casi perfecta.
La vejez no tiene por qué identificarse siempre con salud precaria o minusvalia, a pesar de El envejecimiento del cuerpo se ve afectado por influencias sociales, pero, evidentemen-
que las edades avanzadas conllevan un incremento de los problemas de salud. Sólo en los te, también se rige por factores genéticos. En general, los biólogos aceptan que el número
últimos veinte años los biólogos han hecho un intento sistemático por distinguir las conse- máximo de años que puede vivir el ser humano —se cree que alrededor de ciento v e i n t e -
cuencias físicas del envejecimiento de las características que se asocian con la enfermedad. está determinado por sus genes. El cuerpo humano, al igual que el de todos los animales,
Se debate hasta qué punto el cuerpo se desga.sta inevitablemente al avanzar la edad. Las está programado genéticamente para morir

3ÍÍ
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Pero, ¿hasta cuándo? Si los genclisias enconlraran un modo de controlar el cnvejecimiciilo de vida, aunque muchos esludios sobre l:i pobreza y la clase se centren exclusivamente en
y la muerte, éste sería uno de los aspectos más iiiiporiantes de la socialización de la naturaleza las personas en edad de trabajar. Una reciente oncucsia sobre el estilo de vida de \3\7 an-
antes mencionada. Los científicos ya han demostrado que células animales viejas pueden ma- cianos británicos, llevado a cabo por la Universidad de Kenl (Milne y otros, 1999), encon-
nipularse para hacerlas actuar como células jóvenes. Ronald Klatz, presidcnlc de la Academia tró pruebas de la existencia de dos «niimdos» diferentes. En el primero, compuesto por in-
estadounidense de medicina contra el envejecimiento, ha señalado: «Creo que vamos a ver vi- dividuos que están en los primeros años de cobro de una pensión de jubilación y que
das mucho más largas, quizás en el curso de l