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CONSTRUCCIONES POSTEOTIHUACANAS EN TORNO A LA


PIRÁMIDE DEL SOL

Rubén Cabrera Castro


Zona arqueológica de Teotihuacán, México.

Al desintegrarse el poder y el prestigio de Teotihuacán la gran urbe fue abandonada, de


manera paulatina según Millon, (1973). Después de su colapso o durante su abandono nuevos
grupos humanos fueron estableciéndose sobre las ruinas de la ciudad y en sus alrededores. La
mayoría de los nuevos asentamientos eran pequeños, desarrollados principalmente en torno a
las riberas de la planicie aluvial de la parte baja e irrigable del Valle de Teotihuacán, (Sanders
1965). Restos arquitectónicos, entierros y ofrendas de asentamientos posteotihuacanos se han
encontrado sobre las ruinas de toda la ciudad y en el gran centro ceremonial, y la cerámica
más frecuentemente hallada en este espacio corresponde a la de los grupos coyotlatelco,
mazapa y azteca.

En este escrito presento algunos de los datos arquitectónicos localizados en la parte


central de la ciudad y asociados a construcciones de la última época teotihuacana. Entre ellos,
destacan dos grupos de construcciones situadas en la explanada situada entre la Pirámide del
Sol y su Plataforma en “U”. Se trata de una información bastante general obtenida en
excavaciones realizadas en épocas diferentes ya que un estudio más amplio de estos materiales
está pendiente de llevarse a cabo a la vez que se están buscando otros datos para constatar su
cronología.

El llamado Muro de Contreras.

En 1962-64, en el marco del proyecto Teotihuacán dirigido por Ignacio Bernal, los
arqueólogos Eduardo Contreras y Robert Chadwick, encargados respectivamente de explorar
las zonas 5A y 5B ubicadas frente a la pirámide del Sol, detectaron un grueso y burdo muro
localizado en el lado este de la Calle de los Muertos frente al complejo de construcciones que
forman las plazas de la Pirámide del Sol, (Lámina 1). Este muro, referido por algunos como el
“Muro de Contreras”, cortó parte de las construcciones teotihuacanas de la última época, y en
parte se sobrepone a sus fachadas cerrando los accesos que van de la Calle de los Muertos a
las plazas de la Pirámide, (Foto 1). Es este un muro de forma irregular con un grosor de más
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de dos metros en algunos de sus tramos y una altura de hasta tres metros en su parte más
conservada.

Lamina 1. El muro posteotihuacano sobre la calle de los muertos frente a la pirámide del Sol.
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Foto 1. Muro posteotihuacano en la Calle de los Muertos frente a la Pirámide del Sol.

El tramo explorado y restaurado en parte de este muro, cubre una extensión de más de 300
metros, llega hasta la esquina suroeste de la Plaza del Sol donde terminó la exploración del
referido proyecto, pero puede observarse su continuación hacia el sur, en la superficie del
terreno no explorado, pasa por el lado oeste del conjunto conocido como “Casa de los
Sacerdotes”, y al parecer da vuelta haca el este a través de su límite sur. (Foto 2).

Bernal, (1963: 25), considera que este muro es de época posteotihuacana; en cambio a
Chadwick, (1964: 43 ), le parece que este estaba hecho antes y no después de la destrucción de
la ciudad en esta área. Esta aseveración apoya la idea de quienes consideran que la plaza, al
parecer siguió en uso después del abandono de la zona ceremonial.

Algunas partes de este muro fueron retiradas por los arqueólogos Contreras y
Chadwick durante sus exploraciones del Proyecto Teotihuacán de 1962-64 para adecuar los
espacios situados frente al conjunto de la Pirámide del Sol y sus respectivos accesos, por lo
que a la fecha, se observan solamente de este muro algunos de sus tramos cubriendo parte de
las fachadas de los edificios teotihuacanos que se encuentran en este lugar.
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Foto 2. Muro posteotihuacano en un tramo sin explorar.

La Plataforma en “U” que circunda a la pirámide del Sol.

La pirámide del Sol está circundada en sus lados norte y sur por una plataforma en
forma de “U”. Cerca de su esquina sureste se le practicó un corte transversal por disposición
de Batres con el fin de tender una vía de ferrocarril que utilizó para retirar el escombro de sus
excavaciones efectuadas en la pirámide a principios del siglo pasado. (Lámina 1 y Foto 3). En
este corte se muestra una superposición de tres muros localizados en su lado exterior, donde se
observan parte de su secuencia constructiva. Los dos primeros están formados por altos muros
en talud y tablero recubiertos con restos de una gruesa capa de argamasa y estuco, pero el
muro mas tardío que cubre a los anteriores su forma es en talud. (Foto 4).
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Foto 3. Lado sur de la Plataforma en “U” exploración de Batres en 1906.

Foto 4. Superposición de muro en la fachada sur.


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Durante el Proyecto Especial Teotihuacán de 1992-94 dirigido por Eduardo Matos se despejó
parte de la fachada exterior de esta plataforma, mostrándose también la estratigrafía en la
plataforma que cortó Batres. Matos consideró que son cuatro los muros en superposición hacia
el lado exterior de la plataforma, y estimó que el último muro que cubre a los anteriores es de
una época posterior a la caída de Teotihuacán, (Matos, 1995: 315). En el año 2000 limpiamos
nuevamente esta parte de la plataforma con el fin de buscar nuevos datos para ubicar
cronológicamente una serie de figuras punteadas localizadas sobre el piso de su lado exterior.
Con este pequeño trabajo pudimos corroborar que el muro referido por Matos como de una
época posterior a Teotihuacán, corresponde a la última ocupación de la ciudad, afirmación
basada en los resultados de los sondeos exploratorios realizados a la altura de su base donde se
encontró cerámica teotihuacana de las fases Metepec y Xolalpan asociadas con cerámica
Coyotlatelco, (López 2003). Sin embargo, desconocemos la razón de porque este alto muro en
talud con un burdo acabado, no se construyó en forma de talud y tablero como los dos que le
antecedieron, quizá porque la ciudad había entrado en un periodo de decadencia, o tal vez
tenga relación con el burdo Muro de Contreras aunque son de características diferentes. Por lo
tanto, no se cuenta con información precisa acerca de la cronología del llamado “Muro de
Contreras”. Quizá este no sea un muro posterior al colapso de la Ciudad como lo consideraba
Bernal, (1964), o tal vez se construyó al final de la cultura teotihuacana como lo plantea
Chadwick (op cit). La época de la construcción de este muro podría corroborarse cuando en el
futuro se realicen excavaciones en su interior con el objeto de contar con materiales que
permita fecharlo con mayor exactitud y a la vez liberar su parte aún no explorada.

Un asentamiento posteotihuacano en la explanada que circunda a la pirámide del Sol.

En la gran explanada formada entre la Pirámide del Sol y su Plataforma en “U” se


detectaron recientemente dos concentraciones de estructuras arquitectónicas posteotihuacanas,
una localizada en su lado norte y la otra hacia su lado este. ( Lámina 2, Foto 5). Se trata de un
asentamiento del que aún se conservan los cimientos de 29 pequeñas estructuras descubiertas
en las excavaciones del Proyecto Especial Teotihuacán 1992-94, dirigido por Eduardo Matos,
(1995).
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Lámina 2. Ubicación de edificios posteotihuacanos enla explanada norte de


la Pirámide del Sol.

Foto 5. Construcciones posteotihuacanas ubicadas en el lado norte de la Pirámide del Sol.

La mayoría de estas pequeñas casas se hallan completas en su desplante; algunas otras


conservan solamente partes de sus cimientos formados por alineamiento de piedra. De las más
completas podemos conocer su forma en planta; predominan las construcciones de planta
cuadrada o rectangular, y otras tienen una planta redonda, las hay de planta semicircular y
otras son de forma irregular. En su mayoría se desplantan desde el último piso teotihuacano,
algunas otras desde una capa de relleno por arriba de las últimas construcciones teotihuacanas,
y solamente una de ellas se introduce en el último piso de ocupación teotihuacana..

Para su referencia en un estudio más amplio que está en preparación, s estas construcciones se
les ha dado una numeración progresiva a partir del número 1, se empieza con las del lado norte
que se encuentran en el lado norte y se finaliza con las que se hallan más al sur de la explanada
este. Tomando en cuenta sus características se han agrupado en tres categorías con funciones
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diferentes, sólo que en este escrito, debido al poco espacio del que se dispone, se presenta
solamente una descripción somera de algunas de las mas representativas tomando en cuenta su
forma, sus características constructivas y su función. Sería importante referir sus asociaciones
con otros materiales arqueológicos, pero no contamos con la información de su excavación,
efectuada en el marco del Proyecto Especial Teotihuacán hace más de diez años.
Los cuartos que conservan en su interior un fogón, hogar o tlecuil, pueden considerarse como
posibles cocinas; y aquellas construcciones que se encuentran cerca de estos cuartos con
hogares, pueden interpretarse como el lugar destinado por sus habitantes para dormir. Se
cuenta con algunas construcciones que por su forma pudieron tener un carácter religioso,
como aquellas pequeñas estructuras compactas de forma cilíndrica que podría tratarse de
pequeños altares. También en este grupo de pequeñas estructuras se hallan dos o quizá tres
baños de vapor o temazcales. Dos de estas construcciones son claramente identificables por su
forma y por contar con la hornilla que era el lugar donde se producía el vapor, elemento
indispensable para el funcionamiento de un temazacal.

La disposición de este asentamiento

Desde el punto de vista de su arreglo urbano la distribución de estas construcciones es


irregular, no aparentan tener un arreglo a propósito, aunque como ya se dijo arriba, estas se
concentran sobre todo cerca y a lo largo de la gran plataforma que rodea a la pirámide y
alejados del desplante del gran templo. (Foto 5 y Lámina 2). La orientación de estas
construcciones en variada, pero en su mayoría sus fachadas se encuentran hacia el lado de la
gran pirámide. El acceso de algunos de los cuartos es bastante reducido, localizados por lo
general hacia la pirámide, es decir; hacia el sur los que se encuentran en el lado norte, y hacia
el oeste los que se hallan en el lado este del gran monumento. No todos los cuartos se orientan
de igual forma ya que el acceso de algunos otros se halla en su parte posterior o hacia uno de
sus lados.

El acabado en sus muros y pisos es por lo general bastante burdo en comparación con las
construcciones teotihuacanas. En su construcción se utilizó por lo general piedras de tezontle o
basaltos de forma irregular y de tamaños diferentes, aunque también, se emplearon algunas
piedras bien talladas de construcciones teotihuacanas intercaladas entre las demás piedras.
Existen sin embargo, para ciertos elementos constructivos, acabados de mejor calidad, como
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aquellos pequeños fogones incrustados en los pisos cuya construcción se hizo con pequeños
bloques de tezontle bien cortados y mejor alineados que los demás muros. Algunas de las
casas aún conservan restos de pisos de argamasa, y sólo en los temazcales, como veremos más
adelante, se aplicaron aplanados bien pulidos sobre los pisos y los muros.

Las estructuras con funciones domésticas.

Se trata de pequeños cuartos asociados con un fogón o tlecuil utilizado para la


preparación de alimentos. Estos fogones se encuentran por lo general en el interior de los
cuartos, localizados ya sea en su parte central o bien hacia un lado de los pequeños espacios de
que disponen. Existe un caso donde el fogón o tlecuil se halla junto a una pequeña
construcción rectangular ubicada dentro de una habitación, la que por su forma y tamaño
podría tratarse , podría interpretarse de altar.(Foto 6). Los tlecuiles, fogones u hogares como
también se les nombra, son de forma cuadrada o rectangular, están construidas como dije
antes, de piedras de mejor tallado que el resto de las construcciones, van semienterradas en el
piso ya sea que este fuera de tierra o de una burda argamasa, (Foto 7). En cambio, los muros
de las casas tienen por lo general un mal acabado, están construidos de piedras burdamente
alineadas, (Foto 8). No podemos decir si fueron pegadas con lodo ya que a causa de su
restauración ahora las juntas que existen entre las piedras se hallan cubiertas con argamasa.
Algunas casas se forman con muros bajos, otras no muestran su acceso, por lo que al parecer
se trata solo de la cimentación cuya parte superior estaría construida con material perecedero.
Puede notarse en algunos de estos muros la piedra reutilizada de las construcciones
teotihuacanas aún conservando éstas los acabados bien pulidos de estuco blanco, estos bloques
bien tallados, se hallan mal colocados entre las demás piedras.
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Foto 6. Estructura de carácter habitacional en el lado este de la Pirámide del Sol.

Foto 7. Fogón o tlecuil integrado a una construcción con funciones domesticas.


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Foto 8. Casas posteotihuacanas mal alineadas, asociadas con estructuras circulares de


carácter religioso.

Construcciones con funciones religiosas.

En este grupo se incluyen varias construcciones compactas de formas cilíndricas que


considero funcionaban como pequeños altares, o bien se emplearon como base de grandes
braceros ceremoniales. En su mayoría se hallan en el lado este de la pirámide, asociadas con
las construcciones habitacionales posteotihuacanas; (Foto 9), Existen otras construcciones que
se encuentran sobre la banqueta que rodea a la Pirámide del Sol, tres en su lado norte donde se
halla una de mayor tamaño, (Foto 10), y dos más en el lado este. Por la similitud de estas
últimas con aquellas otras que están asociadas a las construcciones posteotihuacanas
podríamos inferir que estas sean también tardías. Sin embargo, algunas se desplantan
directamente desde la banqueta que rodea a la pirámide. Ya que no contamos con datos de sus
asociaciones para definir su temporalidad, se propone aquí que en un futuro se practiquen en
su interior algunos sondeos para obtener materiales que ayude a corroborar su cronología.
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Foto 9. Estructura posteotihuacana en el lado este de la Pirámide del Sol


asociado con una construcción circular.

Foto 10. Altares circulares ubicados sobre la banqueta de la Pirámide


del Sol en el lado norte
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Los temazcales
Dentro del grupo de construcciones posteotihuacanas se cuenta con algunos baños de vapor, y
de estos solamente dos son claramente identificables por su forma y por los elementos de que
disponen, principalmente por contar con una hornilla o fogón utilizado para calentar las
piedras sobre las que se vertía el agua para vaporizar el ambiente.
Los temazcales detectados se ubican hacia el lado norte de la pirámide. El de mayor tamaño,
referido en escrito con el No. 1, está mejor conservado, situado junto a la plataforma de este
lado. Se desplanta desde el último piso teotihuacano, introduciéndose sus cimientos en el
relleno formado entre este piso y el anterior nivel constructivo. Su planta es de forma
rectangular, de 3.70m de largo por 2.60m de ancho, y está orientado hacia el sur. Está
construido con muros verticales, ligeramente inclinados hacia su interior, y sus acabados son
más burdos en su lado exterior que los de su lado interior, aunque en general, sus acabados son
de mejor calidad en comparación con las demás estructuras que forman este grupo de
construcciones posteotihuacanas.
Los restos que aún se conservan de este baño señalan que estaba formado por dos reducidas
secciones o cámaras, divididas por un muro transversal. (Lámina 3).

Lámina 3. Planta y corte del temazcal No. 1 de la Pirámide del Sol


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En la cámara del fondo se hallaba el fogón u hornilla; este es de forma circular y de paredes
cóncavas formando una oquedad que en parte se incrustaba en la base del muro. Sus paredes
irregulares construidas con piedras de un corte burdo muestran huellas de haberse puesto al
fuego, así como aquellas otras encontradas que se hallan en su interior, donde además de las
piedras, se hallaron restos de carbón pulverizado y ceniza. Era este el lugar donde se hacía el
calentamiento de las piedras para vaporizar el agua. (Foto11).

Foto 11. Fogón u hornilla del temazcal No. 1, hallado en la explanada


norte de la Pirámide del Sol.

En la cámara de combustión que contenía el horno para vaporizar el agua, se hallan dos
pretiles, especie de camas o elevadas banquetas colocadas a lo largo de sus muros laterales y
separadas por un profundo canal con el piso y las paredes bien pulimentadas. (Foto 12). En
estas banquetas podrían acomodarse las personas que utilizaron el baño de vapor.
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Foto 12. Banquetas laterales del temazcal No. 1 situadas a ambos lados de un profundo
canal. Hacia cuyo fondo este se comunicaba con el fogón a través de una abertura
cuadrangular.

El otro espacio es también bastante reducido, funcionaba probablemente como una ante
cámara, lugar donde posiblemente se preparaban a las personas para entrar a la cámara de
combustión, ya que las banquetas laterales continuaban en esta parte luciendo los mismos
acabados de un estuco blanquecino bien pulimentado. (Foto 13).
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Foto 13. Vista general del temazcal No. 1, con un profundo canal en su parte central y un
muro transversal sostenido por una amplia laja en la parte donde se cruza con el canal.

Destaca en este temazcal un profundo canal que va de norte a sur dividiéndolo en dos espacios
iguales. En su extremo norte este se comunica con el fogón mediante una pequeña abertura
rectangular localizada en el mismo nivel de su piso, (Foto 12), y en la parte central, donde se
dividen las dos cámaras, dicho canal pasa por debajo del muro transversal que divide a las dos
cámaras, sostenido en esta parte por una amplia laja, donde se formaba una reducida entrada
que comunicaba a los dos espacios. (Foto 13). Hacia el lado sur, este canal se comunica con
un drenaje que corre por debajo del piso y que funcionó para dar salida el agua hacia el
exterior. (Foto 14 ).
En el lado sur del temazcal aún se conserva parte de otro muro transversal al canal, lo que
indica que en este lado había posiblemente otro cuarto que desplantaba desde el nivel de su
borde.
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Foto 14. Porción distal del temazcal No.1 donde se comunica con un drenaje
que daba salida al agua hacia el exterior.

El otro temascal referido aquí con el No. 2 , aunque se encuentra muy destruido, conserva
parte de sus elementos constructivos que lo identifican como tal, datos con los que se ha
podido hacer en el papel una reconstrucción hipotética. (Lámina 4 ). Es este de menor tamaño
que el antes referido, está orientado hacia el oeste, y va paralelo junto al muro en talud del
lado interior de la Plataforma en “U”. Las partes constructivas que aún se conservan de este
temazcal son el piso completo de su canal central, partes del muro que formaban la banqueta
de su lado norte donde se halla uno de los asientos, además de su drenaje que se inicia en su
extremo oeste y que se dirige hacia el exterior. En el lugar donde había de ubicarse el fogón se
halla un bloque de cantera de forma rectangular, reutilizada de construcciones teotihuacanas.
Este bloque se encuentra, fue colocado en forma vertical, y muestra huellas de quemado, por
lo que quizá la función de este temazcal en esta parte era diferente.
En este mismo lado de la pirámide se encuentran restos de dos temazcales mas; uno de ellos es
de forma circular explorado sólo en parte, y se halla asociado con varias vasijas que fueron
empotradas en una especie de pretil, datos que referiremos mas adelante. Y en cuanto al otro
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temazcal, de este solamente queda parte de su silueta, resaltando en el área central el


característico canal que se introducía a mayor profundidad como en los demás temazcales
referidos.

Lamina 4. El Temazcal No. 2, en el lado Norte de la Pirámide del Sol.

En la explanada del lado sur de la pirámide existían dos construcciones las que por algunas de
sus características podrían referirse también como temascales (Lámina 5 ). Batres (1906), los
reporta como “...hornos crematorios...”, tal vez porque una de estas presentaba una forma
semicircular referida en la publicación del autor como figura 2; sin embargo, la figura que
señala con el número 3 se trata de un cuarto con un canal en su parte central y una pequeña
oquedad en uno de sus extremos, la que por su forma puede tratarse de la hornilla de un
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temazcal, semejante a los arriba referidos. Así también se muestran otros baños de vapor
reportados de excavaciones arqueológicas, como los dos temazcales de Xochicalco Mor., y
aquel otro hallado por el que esto escribe en Cocula, Gro. (Cabrera, 2002: 276).

Lamina 5. Posible temazcal en el lado sur de la Pirámide del Sol, explorado


a principios del siglo por Leopoldo Batres (tomado de Batres 1906).

La cronología de este asentamiento.

Por falta de información, ya que aún no se han dado a conocer los resultados de la excavación
de estas construcciones, llevada a cabo hace mas de diez años por parte del Proyecto Especial
Teotihuacán, no conocíamos su cronología cuando presenté estos datos como ponencia en esta
Mesa Redonda. Al analizar la estratigráfica mostrada a la vista de estas construcciones,
consideré que este asentamiento debió tener lugar después del colapso de Teotihuacán, ya que,
como ya se mencionó arriba, la mayoría de estas estructuras se desplantan desde el último piso
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teotihuacano, otras se asientan sobre la delgada capa del relleno acumulado posteriormente al
abandono de esta parte de la ciudad, y sólo algunas construcciones, como es el caso del
temazcal más completo, sus cimientos se desplantan desde un nivel inferior al último piso
teotihuacano, por lo que para su construcción tuvieron que cortar este piso.
Con la excavación por medio de pozos en algunas partes de estas construcciones, se pudo
corroborar que se erigieron por grupos que usaron la cerámica de la fase Coyotlatelca. En
efecto, cerámica de este periodo fue detectada bajo los pisos de estas pequeñas estructuras
arquitectónicas; también en una de ellas se recuperó una punta de proyectil del tipo “San
Marcos” elaborada en obsidiana gris, tipo de artefacto considerado como diagnóstico de la
cultura Coyotlatelca. Así mismo, en una estructura semicircular de este grupo de
construcciones posteotihuacanas, aún se hallan “in situ”, incrustadas sobre parte de su
superficie, cinco ollas en posición vertical, (Foto 15). Estas se identificaron como
pertenecientes del periodo coyotlatelco (Claudia López, Comunicación personal). Además,
en un pozo de sondeo practicado en este mismo edificio los fragmentos de cerámica
coyotlatelca recuperados en el mismo edificio confirmaron esta información.
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Foto 15. Estructura circular con incrustaciones de vasijas de la fase


Coyotlatelca sobre un pretil.
El problema de la ocupación de grupos coyotlatelcas sobre las ruinas de la gran ciudad
se hace cada vez más evidente con nuevas investigaciones. Cerámica de esta cultura ha sido
recuperada tanto de superficie como mediante excavaciones arqueológicas ya sea en
complejos apartamentales como en sitios rurales. Se ha planteado que esta cerámica apareció
inmediatamente después de la Fase Metepec, sin fase intermedia que sugiriera un periodo de
abandono. También se ha dicho ( Millon, (1973), que la población que producía esta cerámica
pudo haberse agrupado en torno a la zona ceremonial; así por ejemplo Rattray, (1987: 81),
sugiere que en la ciudad antigua situada al noroeste de la Pirámide de la Luna, pudo haber sido
un importante centro Coyotlatelco. Los complejos arquitectónicos que han sido profusamente
explorados, como Atetelco, Tetitla, Yayahuala, Zacuala, La Ventilla, etc., fueron ocupados al
final por gentes Coyotlatelcas según se refiere por diferentes arqueólogos. Por ejemplo
Sejourné descubrió ofrendas mixtas de cerámica coyotlatelca y de Teotihuacán en Tetitla bajo
pisos sellados, señalando que ambas culturas eran parcialmente coetáneas. Por su parte,
Rattray, (0p cit), reporta haber encontrado en Tepantitla varias ollas de coyotlatelco asociadas
con cerámica de la Fase Metepec, lo cual indica, dice ella, que algunos grupos recién llegados
coexistían con los teotihuacanos. Así mismo, Manzanilla y su equipo encontraron abundantes
entierros correspondientes a esta cultura en la cuevas inmediatamente hacia el este de la
Pirámide del Sol, y del gran centro ceremonial teotihuacano. El dato mas reciente obtenido
acerca de grupos de filiación Coyotlatelca asentados en el centro de la ciudad de Teotihuacán,
es el hallado en las excavaciones realizadas inmediatamente al oeste de la pirámide de la Luna,
donde, entre los edificios 6B y 6F del Complejo arquitectónico 6, en el cuadrante N5W1
(Millon, 1973), se descubrió una pequeña estructura circular que posiblemente fue utilizada
como granero. Esta fue construida sobre el relleno formado con los bloques colapsados del
edificio teotihuacano, y se encontró asociada con cerámica Coyotlatelco y Mazapa; por lo
tanto, a reserva de hacer el análisis mas detallado del material asociado a esta construcción,
proponemos que su construcción tuvo lugar en el periodo Coyotlatelco. (Cabrera y Carballo,
2003: 51).
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Comentarios finales.

¿Cómo puede interpretarse este asentamiento posteotihuacano en un lugar especialmente


sagrado? Por el número de casas detectadas en los dos lados referidos de la pirámide inferimos
que el grupo asentado en este lugar no debió ser muy numeroso, aunque en realidad no
tenemos información precisa de su lado sur el cual que fue explorado por Batres quien reporta
las dos construcciones antes referidas. Por el tamaño de las casas y por sus características
constructivas suponemos también que este pudo estar conformado exclusivamente por grupos
domésticos formando pequeños caseríos sin ningún orden aparente. La cerámica recuperada
bajo los pisos de las estructuras excavadas es de uso doméstico, aunque también se
recuperaron algunos tiestos de uso ritual, tales como aquellos restos de sahumadores o
incensarios asociados a los temazcales.
La pirámide del Sol junto con su espacio circundante, limitado o encerrado por una gran
plataforma con accesos restringidos, fue como la pirámide de la Luna, uno de los espacios más
sagrados de la urbe, tuvo un alto significado religioso e ideológico durante el desarrollo de la
gran ciudad, por lo que el privilegio de acceder a él debió ser únicamente para grupos
estrechamente vinculados con el poder, la ideología y el quehacer religioso.
¿Pero que sucedió después de su abandono? ¿Cuál fue el significado de éste gran recinto
sagrado?, y ¿Qué papel desempeñó este pequeño grupo asentado en éste espacio?, ¿Qué
significado tuvieron los temazcales en este lugar? Los datos aquí presentados no son
suficientes para dar respuesta a todos estos cuestionamientos, y por ahora solamente podemos
hacer algunos comentarios acerca de los temazcales. Según datos arqueológicos algunos
temazcales se relacionan con centros ceremoniales, como aquel temazcal reportado por
Agrinier ( op cit: 31 ), asociado a un juegos de pelota, por lo que su función pudo estar
vinculada con ritos de iniciación. Y en cuanto a los temazcales que ahora nos ocupa, por su
ubicación y su asociación con un espacio que tubo funciones eminentemente sagradas ya que
se asocian nada menos que con el templo más grande de Mesoamérica, estos temazcales
debieron desempeñar un papel preponderantemente ritual y mágico. Y aunque no sabemos
exactamente su significado, las personas que los administraban debieron dedicar su atención a
todavía miles de peregrinos que acudían a las ruinas del máximo templo de Mesoamérica, un
lugar altamente sacralizado para llevar a cabo rituales de purificación y santificación.
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Por otro lado, al temazcal se le ha considerado como la representación del mundo por
concentrar los elementos tierra, fuego y agua, (González, 2001: 49). Era un lugar de
transformación, de purificación y de creación, (Alcina Franch et al 1980: 112-116). Fue este
el sentir de los pueblos mesoamericanos, pues era considerado como el lugar de purificación
por excelencia.

Los temazcales están también estrechamente relacionados con actividades curativas, es en


ellos donde según Sahagún los enfermos recibían beneficios al hacer uso de estos baños,
especialmente las parturientas, pero también para sanar muchas otras enfermedades. Refiere
que: “...ahí los lavan y después de lavarlos les ponen medicinas conforme a aquellas
enfermedades... y para estas curaciones era necesario que el agua estuviera muy caliente”.

Es evidente por su ubicación en este espacio sagrado, que los temazcales de cuyos datos
hemos presentado aquí, estaban estrechamente vinculados con actividades rituales y religiosas
relacionadas con la Pirámide del Sol. Aunque la ciudad había sido abandonada y muchos de
los templos y palacios habían sido saqueados como se ha visto en excavaciones arqueológicas,
el lugar siguió siendo venerado por otros pueblos muchos años después, como también lo
demuestran los datos arqueológicos y las fuentes históricas.

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