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DERECHO ADMINISTRATIVO PERUANO

PROCEDIMIENTOS ADMINISTRATIVOS
LEY 27444
Publicado el 9 de Febrero de 2011 por Mag. EDWARD VARGAS VALDERRAMA

PROCEDIMIENTO ADMINISTRATIVO

SUMARIO:
Introducción; Definiciones; Clases de Procedimientos; El T.U.P.A.; Sujetos
del Procedimiento; De los Administrados; De la Autoridad Administrativa;
Conflictos de Competencia y Abstención; Iniciación del Procedimiento;
Plazos y Términos; Ordenación del Procedimiento; Instrucción del
Procedimientos; Ejecución de Resoluciones; De la Revisión de los Actos en
Vía Administrativa.

INTRODUCCIÓN
La organización de un Estado, por intermedio del cual se ejerce de manera
institucionalizada el poder conferido por los ciudadanos mediante las elecciones,
tiene un ingrediente esencial y de partida consistente en un reparto de
competencias adecuado, y con este la determinación de los espacios de
actuación dentro de cuyos parámetros las entidades públicas van a desarrollar,
de manera reglada, las funciones que les han sido conferidas constitucional y
legalmente. El ejercicio de estas competencias – en el marco constitucional y
legal establecido- tiene como una de sus manifestaciones (precisamente la que
da cara al ciudadano), aquella actuación que se da a través de la ordenación y
desarrollo de los procedimientos administrativos.
En una sociedad organizada los ciudadanos actúan en ejercicio de los diversos
derechos que les corresponden, y en no pocas ocasiones, deben acudir a la
Administración o Administraciones Públicas para que estas les otorguen o
reconozcan otros derechos necesarios para el desarrollo de actividades
económicas, políticas, ciudadanas, culturales, entre otras, que desean realizar.
Y precisamente para llegar a la obtención de estos permisos, autorizaciones,
concesiones u otra índole de derechos, los ciudadanos deben seguir un
procedimiento administrativo. El ciudadano que desee abrir un Restaurant
deberá obtener, por lo menos, la licencia municipal de funcionamiento, aquél que
pretenda instalar una radio tendrá que contar con tres tipos de derechos
(permiso, licencia y autorización), aquella empresa que quiera iniciar el negocio
de la prestación de un servicio público deberá participar de un proceso de
selección y firmar un contrato de concesión. Si bien todos estos son
procedimientos administrativos, de diversa índole, con reglamentaciones
diversas, seguidos antes distintos niveles de Gobierno y diversos organismos
públicos, pero cierto es también, que se encuentran vertebrados por ciertos
principios e instituciones que se esbozarán con el estudio de la Ley del
Procedimiento Administrativo General, Ley N° 27444.
La importancia que puede tener el procedimiento administrativo dentro de la
función pública, se justifica porque es una de las manifestaciones del ejercicio
de las porciones de poder-responsabilidad (competencia) otorgadas a las
diversas entidades que conforman la Administración Pública y, además, importa
(y mucho) porque es la vía que deben seguir los ciudadanos para acceder a
determinados derechos necesarios para llevar a cabo actividades (no todas)
dentro del entramado social.
Por ello, los principios que lo deben guiar el diseño y la ejecución de los
procedimientos administrativos están orientados para que estos sean simples, y
no se constituyan en una exigencia extra legal o extremadamente rígida para los
ciudadanos. Los principios que enumera la ley, son los de legalidad, por el cual
las administraciones públicas no pueden hacer más allá de los que constitucional
y legalmente está conferido; el debido procedimiento, es una extensión del
derecho constitucional reconocido al debido proceso, para poder exponer sus
argumentaciones, ofrecer y producir pruebas y obtener una decisión motivada
en el derecho; de impulso de oficio, en virtud del cual las autoridades de las
entidades públicas no pueden permanecer inactivas frente a un procedimiento
administrativo; el de razonabilidad, cuando la potestad de restringir derechos,
establecer obligaciones, o calificar infracciones y determinar las sanciones, se
haga respetando las competencias atribuidas y la debida proporción entre los
medios a emplear y los fines públicos que se tutelan; el de imparcialidad,
actuando con igualdad sin discriminación alguna; el de informalismo o indubio
pro actione , en virtud del cual las normas deben ser interpretadas
favorablemente a la admisión de la acción y la obtención de una decisión final;
el de presunción de veracidad de todos los documentos y
declaraciones presentado por los administrados; el de conducta
procedimental de las partes guiados por la buena fe; el de celeridad por el cual
quienes participan en el procedimiento deben facilitar la continuación del mismo;
el de eficacia por el cual se debe actuar en el procedimiento haciendo prevalecer
el cumplimiento de la finalidad del acto procedimental sobre cualquier
formalismo; el de la verdad material por el que se busca verificar plenamente
los hechos que sirven de sustento a las decisiones; el de participación para que
los ciudadanos accedan a la información de sus expedientes; el de simplicidad,
para que los trámites sean sencillos y sin mayores complicaciones y confusiones;
el de uniformidad, que se refiere a un tratamiento igualitario a trámites similares
en cuanto al establecimiento de los requisitos; el de predictibilidad, por el cual
se debe brindar una información veraz completa y confiable sobre cada trámite
al administrado, de tal manera que al inicio del procedimiento el ciudadano pueda
tener una conciencia de cual será el resultado del mismo; el de privilegio de
controles posteriores, por el que se puede comprobar la veracidad de las
declaraciones o documentos a través de la fiscalización posterior.
Luego, entrando ya en el procedimiento mismo, debe mencionarse que estos se
clasifican en procedimientos de aprobación automática y los de evaluación
previa, estos son aquellos en los que el derecho se entiende concedido desde la
presentación de la solicitud acompañada de los requisitos exigidos en el Texto
Único de Procedimientos Administrativos-TUPA (aprobación automática), a
diferencia de los de evaluación previa, en los que la Administración Pública tiene
la función de analizar el petitorio y decidir sobre el mismo conforme al
ordenamiento jurídico y al interés público. Según el tipo de proceso la estructura
del procedimiento puede tener algunas variantes. Y cabe destacar que lo
fundamental en la estructuración de un procedimiento es determinar los sujetos
del mismo (ciudadano y Administración Pública que debe tener competencia
para pronunciarse y estar en capacidad de decidir de manera imparcial y neutra)
y también, durante el decurso de su tramitación, que el ejercicio de la función
pública debe materializarse siempre respetando los derechos de los ciudadanos,
que ven en este procedimiento la manera de obtener lo que requieren para el
desarrollo de actividades de diversa índole en la sociedad. Por ello la ordenación
del procedimiento, su desarrollo hasta su culminación debe seguir las reglas
establecidas en la ley, las mismas que están pensadas para que el administrado
pueda conseguir un resultado justo, con relativa rapidez y sin tener que padecer
por tiempo indefinido ante las oficinas públicas.
A propósito del transcurso del tiempo dentro de un procedimiento administrativo,
sin que la Administración haya tomado una decisión sobre lo solicitado, la figura
del silencio administrativo, positivo o negativo, ante la inacción o demora de las
entidades públicas, ha pretendido dar al administrado un mecanismo de garantía
frente a esas situaciones. El silencio administrativo positivo o estimatorio de lo
solicitado, o el negativo, por el cual el ciudadano tiene la opción de entender
denegado su pedido y hacer uso de medios impugnatorios ante la misma
Administración. Pese a la existencia de estas figuras, sabemos que las
entidades públicas continúan tramitando largamente procedimientos
administrativos, y que esto en la práctica significa para el ciudadano identificar al
Estado con una inacción perpetua.
Cabe señalar, que actualmente el silencio administrativo negativo viene siendo
considerado como un anacronismo, puesto que la administración pública en la
lógica de la ordenación y estructuración de un procedimiento administrativo no
está dirigida a proteger a la administración ante las tardanzas en el ejercicio de
su función, y darle un margen mayor de tiempo para decidir tardíamente, sino
más bien tutelar al ciudadano, quien en la actualidad “puede” considerar
denegado su pedido lo que implica esperar una nueva instancia (más tiempo y
dinero para los abogados) a fin de conseguir alguna decisión, no se sabe si a
tiempo. Ante esto, la tendencia actual es la de considerar como regla general el
silencio administrativo positivo y la excepcionalmente el silencio administrativo
negativo, para casos realmente de especial y demostrada naturaleza (como el
otorgamiento de concesiones para la explotación de recursos naturales).
Definitivamente, esta nueva visión del tema nos lleva a pensar que es el
ciudadano el tutela principal en estos procedimientos y que la administración
pública deberá esforzarse en realizar sus tareas de manera eficiente y eficaz.
Ciertamente, dentro de un procedimiento administrativo, el reconocimiento de los
principios y la existencia de las normas, no han bastado para garantizar que no
se produzcan situaciones de desviación del poder (comportamiento que implica
apartarse del sentido para el cual fueron conferidas las competencias) ni las del
abuso de poder (ir más allá de las funciones atribuidas), o, fuera de estos casos,
que el administrado en todos los casos reciba un pronunciamiento en los tiempos
debidos, o en todo caso, que esté de acuerdo con el pronunciamiento de la
Administración. Es por ello que se prevé como una variante del derecho de
petición, la prerrogativa de los ciudadanos de interponer recursos contra las
decisiones de la Administración y con el objeto de lograr (con
fundamentos legales y medios probatorios) una decisión favorable al
administrado. Esto se aúna al privilegio de la Administración, por el cual ésta
puede declarar de oficio la nulidad de sus propios actos.
El procedimiento administrativo no debe tener una duración indefinida y, por
tanto, la ley expresamente establece los supuestos en los cuales se pone fin al
procedimiento administrativo y con esto se cierra la posibilidad para otro
pronunciamiento de la Administración en este mismo procedimiento, salvo la
declaratoria de nulidad de un acto administrativo que sea contrario al interés
público, conforme a lo señalado en el artículo 202° de la Ley N° 27444.
Históricamente ha sido una preocupación cómo se controla la actuación de la
Administración en un Estado, lo que paulatinamente ha evolucionado del
exclusivo control parlamentario al control jurisdiccional objetivo (únicamente del
acto) y actualmente, como lo ha recogido la legislación nacional vigente, a través
del contencioso-administrativo de plena jurisdicción o subjetivo, en el cual el
Poder Judicial no solo se limita a analizar si la Administración actuó conforme a
las normas sino también y principalmente a determinar si el organismo público
implicado respeta los derechos e intereses legítimos de los ciudadanos.
El contencioso-administrativo regulado por la Ley N° 27684, en palabras de Diez
Sánchez (2004) se inscribe en las tendencias más modernas de la doctrina del
Derecho Administrativo comparado. Y de la amplia gama de novedades
legislativas, es inevitable entonces poner énfasis en las pretensiones y el objeto
del contencioso-administrativo, la competencia jurisdiccional, los requisitos de
admisibilidad y procedencia, la posibilidad de dictar medidas cautelares, los
recursos que pueden ser interpuestos, como cuestiones fundamentales del
proceso. Esta reglamentación relativamente nueva está siendo utilizada
progresiva y abrumadoramente en nuestro medio.
Anteriormente, se mencionó que el contencioso-administrativo subjetivo o de
plena jurisdicción abría la posibilidad al juez de pronunciarse acerca del respeto
de los derechos del administrado, con la posibilidad de solicitarse dentro de este
proceso medidas cautelares (cumpliendo los requisitos establecidos,
evidentemente) para su tutela. En este contexto, el carácter residual del amparo,
las vías previas y paralelas, serán un espacio de análisis interesante en lo
aplicable a la Administración Pública, porque se piensa que el amparo era una
medida muy efectiva de protección frente al accionar indebido de las entidades
públicas, sin embargo, el carácter residual del amparo implica un cambio
profundo, que como garantía de protección de los derechos fundamentales que
requieren una tutela urgente y especial, se distingue de los otros derechos
“legales” cuya tutela puede darse a través de otros procesos judiciales y, en el
caso de la Administración Pública mediante el contencioso-administrativo.

CAPITULO I
EL PROCEDIMIENTO ADMINISTRATIVO

1. ANTECEDENTES NACIONALES

En el Perú no hemos estado fuera de las inquietudes regulatorias del


procedimiento administrativo, pues por Resolución Suprema del 14 de octubre
de 1932 se comisionó al Dr. Felipe Portocarrero, para que elaborase un proyecto
de Código de Procedimientos Administrativos, trabajo que fue entregado
en 1935, mediante la presentación de un proyecto. En dicho documento se
reunieron todos los procedimientos que regían o deberían regir las funciones de
la administración pública, conforme se expresa en la Exposición de Motivos. Sin
embargo, no llegó a convertirse en ley, pese al régimen de facto existente
entonces y del orden que requería desde ya la Administración Pública peruana.

Durante muchos años, en la Administración Pública, los expedientes


administrativos se tramitaban en forma desordenada y empírica. Como no
existía una norma procesal del carácter general, en cada repartición pública
quedaba librado el criterio a la voluntad y a veces al capricho del funcionario
respectivo. No había uniformidad en la manera de proceder con los expedientes,
a excepción, por supuesto, de algunas dependencias que tenían establecidos
procedimientos especiales.

En 1956 se nombró una comisión para elaborar un proyecto de Reglamento de


procedimientos administrativos y, a sugerencia de esta comisión ya constituida
por disposición de la Resolución Suprema No 266 del 17 de noviembre, se dictó
el Decreto Supremo No 183-57, por el cual se disponía el ordenamiento de los
trámites y su vigencia entre tanto se dictara el reglamento encargado a la referida
comisión.

El 23 de septiembre de 1965 se autorizó la designación de una comisión por


Decreto Supremo No 421-SC para formular un proyecto de Reglamento de
Procedimientos Administrativos, comisión que estuvo integrada por los Drs.
Antonio Zárate Polo, como vicepresidente, Antonio Valdez Calle, Alberto Ruiz El
Dredge, Luis Quiñe Arista, Hernán Castro Moreno, Renato Lértora Ginetti y
Ramiro Vecorena Linares y presidida por Gilberto Chirinos Rodríguez. La
comisión trabajó durante meses presidida por el Dr. Zárate Polo, sobre la base
de un anteproyecto que formulara el Dr. Valdez Calle siguiendo el modelo de la
LPA española de 1958. Esta comisión entregó el proyecto en diciembre de 1966
y se convirtió en el Reglamento de Normas Generales de Procedimientos
Administrativos, Decreto Supremo N°006-67-SC.
En la década de los 70 se expidió el Decreto Supremo No 018-70-PCM que
disponía el inventario de procedimientos y la formulación de la Guía de Servicios
al Ciudadano, de modo que éste pueda orientarse con facilidad en sus trámites
ante la Administración Pública, como requeriente o requerido. Es más, dentro de
estos lineamientos se propicia la mecanización de los trámites con el auxilio de
los ordenadores.

La inquietud por perfeccionar esta norma ha sido frecuente en el curso de los


posteriores años a su dación. En efecto, por Resolución Suprema No 131-81-
PCM se integró una comisión para proponer un proyecto de ley de procedimiento
administrativo que estuvo integrada por los Drs. Jaime de Althaus, Luis del Prado
Paredes, Victor García González y presidida por Renato Lértora Ginetti. La
comisión entregó el anteproyecto que se adoptara como proyecto del Ejecutivo
y se tramitara al Senado en diciembre de 1982, siendo Ministro de Justicia el Dr.
Armando Buendia Gutiérrez. Este proyecto no tuvo fortuna y quedó en los
archivos del Congreso.
La Justicia Administrativa se abre paso en el Perú, con esperanzas de
especificidad propia, con la implantación en la Corte Suprema de la República
de la Sala en Derecho Constitucional y en lo Contencioso Administrativo; pero,
ajustando su actuación al Código Procesal Civil, pese a la buena intención que
se incluyera en la Constitución de la República de 1979 (artículo 2400), ya
derogada, y a la visible realidad de una necesidad impostergable de implantar
una integral jurisdicción especializada, tendencia marcada con la constitución de
las salas especializadas en lo Contencioso Administrativo y en Derecho Público
en la Corte Superior de Lima y, en la sugerencia de ésta para constituir los
Juzgados Especializados en Derecho Público en Lima, capital del Perú;
indicador suficiente de la urgencia de una legislación procesal administrativa
específica. No estamos diciendo que la inquietud procesal administrativa recién
aparezca en el Perú con estas posibilidades judiciales, en la práctica y en la
teoría; sino que nos referimos a unos perfiles de independencia procesal,
posible y cercana (Derecho Administrativo Procedimental o Derecho del
Procedimiento Administrativo).

2. ACCIÓN ADMINISTRATIVA

Es el derecho de los administrados a solicitar y obtener de la Administración —


con junta o unitariamente un pronunciamiento, sobre cualquiera de estos
extremos:

• Reconocimiento de un derecho.
• Protección de un interés de naturaleza administrativa.
• Reparación de un derecho conculcado.

3. DEFINICIÓN

Se puede señalar que el proceso administrativo es el conjunto secuencial de los


diversos procedimientos administrativos, a solicitud de un particular o de oficio.
GARCIA ENTERRIA sostiene sobre el procedimiento administrativo que es una
ordenación interna de una pluralidad de operaciones expresada en actos
diversos realizados heterogéneamente por varios sujetos u órganos,
operaciones y actos que, no obstante su relativa autonomía, se articulan en
orden a la producción de un acto final.

El mismo autor sostiene que el procedimiento vendría a ser el camino, el iter


jurídicamente regulado. No es un acto complejo, sino un complejo de actos del
administrado y de la Administración, de diverso valor, aunque con
sustantividad jurídica propia.

La Ley No 27444 - Ley de Procedimiento Administrativo General, en su artículo


29º, define al procedimiento administrativo de la siguiente forma: “Se entiende
por procedimiento administrativo al conjunto de actos y diligencias
tramitados en las entidades, conducentes a la emisión de un acto
administrativo que produzca efectos jurídicos individuales o
individualizables sobre intereses, obligaciones o derechos de los
administrados.”
PROCESO
PROCEDIMIENTO ADMINISTRATIVO
Es la situación jurídica legal que se plantea ante una Es el conjunto de actos y diligencias tramitados en las
autoridad oficial competente, cuando se ha iniciado entidades, conducentes a la emisión de un acto
un reclamo o petición en una oficina o dependencia administrativo que produzca efectos jurídicos
del Estado, sea por una persona particular, natural o individuales o individualizables sobre intereses,
jurídica, o por un servidor público, con el objeto de obligaciones o derechos de los administrados.
lograr el reconocimiento de un derecho, la solución Se distinguen dos etapas procedimentales: una
de un conflicto de intereses o cualquier cuestión de formación de la voluntad administrativa, de origen
administrativa, que necesariamente debe definirse o unilateral o bilateral, con efectos individuales y
resolverse, en su caso, después de una serie de generales, y otra de fiscalización, control e
trámites procedimentales. impugnación.

4. OBJETO DEL PROCEDIMIENTO ADMINISTRATIVO

Diversos autores coinciden en señalar que el procedimiento Administrativo tiene


por objeto:

 La buena marcha del órgano administrativo: Garantía administrativa; y


 La tutela de intereses y derechos invocados por los administrados; se
refleja en actos administrativos debidamente motivados y sustentados en el
ordenamiento jurídico: Garantía jurídica.

5. FUENTES DEL PROCEDIMIENTO ADMINISTRATIVO

 Las disposiciones constitucionales.


 Los tratados y convenios internacionales incorporados al
ordenamiento jurídico nación
 Las leyes y disposiciones de jerarquía equivalente.
 Los Decretos Supremos y demás normas reglamentarias de otros
poderes del Estado.
 Los demás reglamentos del Poder Ejecutivo, los estatutos y
reglamentos de las entidades, a como los de alcance institucional o
provenientes de los sistemas administrativos.
 La jurisprudencia proveniente de las autoridades jurisdiccionales
que interprete disposiciones administrativas.
 Las resoluciones emitidas por la Administración a través de sus
tribunales o consejo regidos por leyes especiales, estableciendo criterios
interpretativos de alcance general debidamente publicada. Estas
decisiones generan precedente administrativo, agotan la vi, administrativa
y no pueden ser anuladas en esa sede.
 Los pronunciamientos vinculantes de aquellas entidades facultadas
expresamente para absolver consultas sobre la interpretación de normas
administrativas que apliquen en su labor, debidamente difundidas.
 Los principios generales del derecho administrativo.
6. CLASES DE PROCEDIMIENTOS

• Procedimiento técnico o de gestión. Actividad trascendente del


Estado (preparación de leyes, reglamentos, proyección de obras o servicios
públicos; levantamiento de la Carta Nacional por triangulación geodésica,
astronómica y aerofotogramétrica, etc.) que incluye la actividad de contralor,
compleja e importante.

• Procedimiento administrativo strícto sensu. Relacionado con el


vinculo Estado-Administrados en general (derechos y obligaciones entre el
Estado y sus trabajadores, entre el Estado y los particulares q entre
particulares ante el Estado). Se puede sub clasificar en:

Procedimiento de Aprobación Procedimiento de Evaluación Previa


Automática
No necesita de ningún acto administrativo, ya MORÓN URBINA señala: “Los procedimien-
que con la sola presentación de la solicitud, se tos de evaluación previa, son aquellos que
entiende por aprobado lo solicitada. Estos requieren de una instrucción, substanciación,
procedimientos son instituidos por la probanza y pronunciamiento previo por parte de
presunción de veracidad. la Administración Pública.”

• Procedimiento disciplinario. Mediante este procedimiento se


investiga y sanciona infracciones de orden administrativo. Hay, pues,
presencia de elementos penales, pero no exactamente delictivos, sino de
faltas.

El procedimiento disciplinario es aquel que corresponde realizar a todos y


cada uno de los órganos y organismos del Estado y excepcionalmente a
algunos particulares, como es el caso de las universidades privadas que
como las públicas pueden recurrir administrativamente a lo que determina
la ley.

7. PRINCIPIOS DEL PROCEDIMIENTO ADMINISTRATIVO

El Derecho Peruano reposa sobre tres principios: simplicidad, celeridad y


eficacia. Pero, en realidad, hay otros que sirven de orientación y cauce:

• Principio de Legalidad. Las autoridades administrativas deben actuar


con respeto a la Constitución, a la Ley y al derecho, dentro de las facultades
que le estén atribuidas y de acuerdo con los fines para los que les fueron
conferidas. Este principio contiene, a su vez, otros criterios, no basta con
sustentarse en las normas jurídicas; además de ello, ningún acto inferior
puede dejar sin efecto lo dispuesto por una instancia superior, la
imposibilidad de conceder beneficios y privilegios y negar arbitrariamente
derechos a otros.
• Principio del Debido Procedimiento. Los administrados gozan de
todos los derechos y garantías inherentes al Debido Procedimiento
Administrativo, que comprende el derecho a exponer sus argumentos, a
ofrecer y producir pruebas y a obtener una decisión motivada y fundada en
derecho. El Debido Procedimiento Administrativo supone en toda
circunstancia el respeto por parte de la administración pública de todos
aquellos principios y derechos normalmente invocables en el ámbito
de la jurisdicción común o especializada y a los que se refiere el artículo
139º de la Constitución del Estado. V.gr.: Jurisdicción predeterminada por
la ley, derecho de defensa, pluralidad de instancia, cosa juzgada, etc.
• Principio de Impulso de Oficio. Las autoridades deben dirigir e
impulsar de oficio el procedimiento y ordenar la realización o práctica de los
actos que resulten convenientes para el esclarecimiento y resolución de las
cuestiones necesarias.
Por este principio el funcionario debe iniciar el procedimiento, impulsar su
avance, remover los obstáculos que se presenten en el trámite, ordenar la
prueba y subsanar cualquier error u omisión en el procedimiento.
• Principio de Razonabilidad. Las decisiones de la autoridad
administrativa, cuando creen obligaciones, califiquen infracciones,
impongan sanciones o establezcan restricciones a los administrados, deben
adoptarse dentro de los limites de la facultad atribuida y manteniendo la
debida proporción entre los medios por emplear y los fines públicos que
deben tutelar, a fin de que respondan a lo estrictamente necesario para la
satisfacción de su cometido.
En consecuencia, la razonabilidad implica una adecuada relación
lógico-axiológica entre la circunstancia motivante, el objeto buscado y el
medio empleado. La razonabilidad puede ser analizada desde una doble
perspectiva: cuantitativa y cualitativa: La razonabilidad cuantitativa pondera
el contenido del proceso discursivo o inferente que concluye con una
proposición lógica y axiológicamente válida. Su fundamentación apuesta
a la adecuación entre el hecho desencadenante del acto estatal y el
resultado de éste en cuanto a su magnitud numérica, dineraria, aritmética,
etc. La razonabilidad cualitativa pondera el procesé discursivo o inferente
que concluye con una regla simétrica o asimétrica de asignación de
facultades, derechos, deberes o servicios, según sean iguales o diferentes
los hechos generados por las personas. Así, busca la determinación de
consecuencias jurídicas homólogas para aquellos que se encuentren en
idénticas circunstancias y distintas para los que se hallen en disímiles
circunstancias.” (Caso: Municipalidad de Pachacamac vs. Municipalidad de
Huarochirí, sentencia del Tribunal Constitucional del 19 de diciembre del
2003).
• Principio de Imparcialidad. Las autoridades administrativas actúan
sin ninguna clase de discriminación entre los administrados, les otorgan el
mismo tratamiento y tutela frente al procedimiento, y resuelven conforme al
ordenamiento jurídico y con atención al interés general.
La actividad administrativa debe sustentarse en la defensa de intereses que
no corresponden a la autoridad o funcionario, sino a la sociedad.
• Principio de Informalismo. Las normas de procedimiento deben ser
interpretadas en forma favorable a la admisión y decisión final de las
pretensiones de los administrados, de modo que sus derechos e intereses
no sean afectados por la exigencia de aspectos formales que puedan ser
subsanados dentro del procedimiento, siempre que dicha excusa no afecte
derechos de terceros o el interés público.
• Principio de Presunción de Veracidad. En la tramitación del
procedimiento administrativo, se presume que los documentos y
declaraciones formulados por los administrados en la forma prescrita por
esta Ley responden a la verdad de los hechos que ellos afirman. Esta
presunción admite prueba en contrario.
• Principio de Conducta Procedimental. La autoridad administrativa,
los administrados, sus representantes o abogados y, en general, todos los
partícipes del procedimiento realizan sus respectivos actos procedimentales
guiados por el respeto mutuo, la colaboración y la buena fe. Ninguna
regulación del procedimiento administrativo puede interpretarse de modo tal
que ampare alguna conducta contra la buena fe procesal.
No se debe permitir en el procedimiento administrativo retrasos desleales,
ejercicio prematuro de una facultad administrativa, abuso de la facultad
anulatoria o revocatoria, ejercicio de potestades exorbitantes, fijación de
plazos incumplibles, establecimiento de condiciones desproporcionadas,
entre otros.
• Principio de Celeridad. Quienes participan en el procedimiento deben
ajustar su actuación de tal modo que se dote al trámite de la máxima
dinámica posible, evitando actuaciones procesales que dificulten su
desenvolvimiento o constituyan meros formalismos, a fin de alcanzar una
decisión en tiempo razonable, sin que ello releve a las autoridades del
respeto al Debido Procedimiento o vulnere el ordenamiento.
Por este principio el funcionario público debe optar por alternativas que
impliquen un lapso corto de tiempo, evitando aquéllas que generen retrasos
innecesarios.

• Principio de Eficacia. Los sujetos del procedimiento administrativo


deben hacer prevalecer el cumplimiento de la finalidad del acto
procedimental, sobre aquellos formalismos cuya realización no incida en su
validez, no determinen aspectos importantes en la decisión final, no
disminuyan las garantías del procedimiento, ni causen indefensión a los
administrados.
En todos los supuestos de aplicación de este principio, la finalidad del acto
que se privilegie sobre las formalidades no esenciales deberá ajustarse al
marco normativo aplicable y su validez será una garantía de la finalidad
pública que se busca satisfacer con la aplicación de este principio.
La eficacia es una calificación que sólo corresponde realizar a los
administrados, en función a los resultados de la actuación administrativa.
• Principio de Verdad Material. En el procedimiento, la autoridad
administrativa competente deberá verificar plenamente los hechos que
sirven de motivo a sus decisiones, para lo cual deberá adoptar todas las
medidas probatorias necesarias autorizadas por la ley, aun cuando no
hayan sido propuestas por los administrados o hayan acordado eximirse de
ellas.
En el caso de procedimiento trilaterales la autoridad administrativa está
facultada a verificar por todos los medios disponibles la verdad de los
hechos que le son propuestos por las partes, sin que ello signifique una
sustitución del deber probatorio que corresponde a éstas Sin embargo, la
autoridad administrativa está obligada a ejercer dicha facultad cuando si
pronunciamiento pueda involucrar también al interés público.
• Principio de Participación. Es una manifestación de la democracia
participativa. Las entidades deben brindar las condiciones necesarias a
todos los administrados para acceder a la información que administren, sin
expresión de causa, salvo aquellas que afectan la intimidad, las vinculadas
a la seguridad nacional o las que expresamente sean excluidas por ley; y
extender las posibilidades de participación de los administrados y de sus
representantes en aquellas decisiones públicas que les puedan afectar,
mediante cualquier sistema que permita la difusión, el servicio de acceso a
la información y la presentación de opinión.
La Ley de Procedimientos Administrativos ha previsto mecanismos de
participación de los administrados tales como: Acceso a la información
general y específica que poseen las entidades, presentación de opiniones
a las autoridades, participación en Audiencias Públicas, obligación de la
Administración de presentación de información pública en determinados
períodos, y participar en la prestación y control de los servicios públicos.
• Principio de Simplicidad. Los trámites establecidos por la autoridad
administrativa deberán ser sencillos, se debe eliminar toda complejidad
innecesaria; es decir, los requisitos exigidos deberán ser racionales y
proporcionales a los fines que se persigue cumplir.
• Principio de Uniformidad. La autoridad administrativa deberá
establecer requisitos similares para trámites similares, garantizando que las
excepciones a los principios generales no sean convertidas en la regla
general. Toda diferenciación deberá basarse en criterios objetivos
debidamente sustentados.
• Principio de Predictibilidad. La autoridad administrativa deberá
brindar a los administrados o sus representantes información veraz,
completa y confiable sobre cada trámite, de modo tal que a su inicio, el
administrado pueda tener una conciencia bastante certera de cuál será el
resultado final que se obtendrá.
Por este principio el ciudadano puede anticipar la decisión de la
Administración al contar con la información suficiente.
• Principio de Privilegio de Controles Posteriores. La tramitación de
los procedimientos administrativos se sustentará en la aplicación de la
fiscalización posterior. La autoridad administrativa se reserva el derecho de
comprobar la veracidad de la información presentada, el cumplimiento de la
normatividad sustantiva y aplica las sanciones pertinentes en caso de que
la información presentada no sea veraz.

8. CARACTERÍSTICAS DEL PROCEDIMIENTO ADMINISTRATIVO

Las características del procedimiento administrativo son:

• Es gratuito. El procedimiento administrativo es un servicio prestado


por el Estado, por ello no se aplica tasa alguna, salvo en los casos
expresamente previstos por la Ley. Vgr.: En los recursos.
• Se respeta el conducto regular y el orden jerárquico, sin festinar ni
demorar trámites; estas situaciones podrían acarrear nulidad y sanciones.
• Se funda en la simplificación, en la celeridad, en la eficacia, en la
objetividad y en la sencillez de sus trámites.
• Es escrito. El pedido o reclamo se presenta en papel simple,
acompañado de un cargo. Su fundamento constitucional. es el articulo 2º de
la Carta Magna; excepcionalmente es permisible la oralidad, pero debe ser
ratificada por escrito en el más breve tiempo.
• Economía procesal, sin prescindir de trámites, documentos o actos
administrativos que son esenciales para lograr la justa y oportuna solución
del reclamo o petición.
• Importancia de la verdad material. Consiste en investigar la verdad
de los hechos ocurridos, con relación al reclamo, sin contarse con la mera
formalidad o indicio que pudiera aflorar de algún medio probatorio.
• La iniciativa puede ser de parte o de oficio.
• Derecho de defensa en todas las instancias administrativas, bajo
responsabilidad y pena de nulidad.
• Hay responsabilidad personal y administrativa de todos los
funcionarios que intervienen en el procedimiento.
• Prevalece el interés público sobre el interés particular.
• Impulso de oficio. El impulso procesal debe ser de oficio en todos sus
trámites.
• Es tuitivo. Porque protege y orienta al reclamante o peticionario.
• Es impugnable. Porque, agotada la vía administrativa y no estando
de acuerdo con la resolución emitida, se puede recurrir al Poder Judicial
mediante una acción contenciosa administrativa.
• No es necesaria la intervención del abogado. Salvo en la
presentación de un recurso.
• La presentación de pruebas es limitada (instrumental, pericial e
inspección).
• Es de carácter público. Los expedientes deben estar al alcance de
los interesados.

• Es recurrible a dos instancias administrativas, antes de acudir a la


vía judicial.

9. ELEMENTOS DEL PROCEDIMIENTO ADMINISTRATIVO

Los principales factores o elementos que deben considerarse en el


procedimiento administrativo son: la Jurisdicción, Competencia, el Tiempo
Jurídico – Administrativo, el Silencio Administrativo.

 LA JURISDICCIÓN
Jurisdicción es la facultad o investidura legal que tiene una autoridad para
juzgar y resolver un caso, un reclamo o un litio, es atribución fundamental
del Poder Judicial, pero otros organismos del Estado, en determinadas
circunstancias también pueden administrar justicia dentro de ciertas
limitaciones. Ejemplo, en la Administración Pública tenemos a los
Tribunales Administrativos de Aduanas, Fiscal, SUNAT, CONSUCODE.
Jurisdicción Administrativa, según FORTUNATO SANCHEZ RAMIREZ es
“la potestad que reside en la Administración Pública, o en los Funcionarios
o cuerpos que representan al Poder Ejecutivo, quienes deciden sobre las
reclamaciones que dan ocasión a los Actos Administrativos.
Los elementos de la jurisdicción administrativa son: Conflictos, entre una
persona natural o jurídica y el Estado; a través de sus reparticiones u
órganos públicos. Existencia de un interés personal o patrimonial.
Intervención directa del Organismo Competente (Tribunal Administrativo)
con facultad de juzgamiento. El funcionario competente es a quien la Ley
otorga facultad para conocer asuntos expresamente determinados.
Acción, fundamento y aplicación de las normas legales pertinentes.

 LA COMPETENCIA
La forma y las condiciones en que se administran las actividades,
funciones y decisiones estatales. Se refiere a la entidad o al funcionario,
en su caso, al que corresponde intervenir o resolver en determinada
situación o reclamo. La competencia es irrenunciable y se ejerce por los
órganos administrativos originarios, salvo los casos de delegaciones,
sustitución o revocación previstos por las disposiciones legales. La
incompetencia puede declararse de oficio o a instancia de los interesados.
La competencia de un funcionario para conocer de un asunto
administrativo es sumamente importante, porque puede decidir la nulidad
o validez de un acto administrativo

CAPITULO II
EL TEXTO ÚNICO DE PROCEDIMIENTOS ADMINISTRATIVOS

1. LOS TEXTOS UNICOS DE PROCEDIMIENTOS


ADMINISTRATIVOS

Los Textos Únicos de Procedimientos Administrativos –TUPA- son los


instrumentos mediante los cuales se unifican y simplifican todos los
procedimientos y trámites administrativos que se siguen antes los
ministerios, instituciones y organismos públicos, y otras entidades de la
Administración Publica, ya sean dependientes del Gobierno Central,
Gobiernos Regionales o Locales, tal como lo dispone el artículo 47 de la
Ley 27444, Ley del Procedimiento Administrativo General.

2. CONTENIDO DEL TEXTO UNICO DE


PROCEDIMIENTOS ADMINISTRATIVOS

El Texto Único de Procedimientos Administrativos, deberá comprender:

 Todos los procedimientos de iniciativa de parte requeridos por


los administrados para satisfacer sus intereses o derechos mediante el
pronunciamiento de cualquier órgano de la entidad, siempre que esa
exigencia cuente con respaldo legal, el cual deberá consignarse
expresamente en el TUPA con indicación de la fecha de publicación en
el Diario Oficial.
 La descripción clara y taxativa de todos los requisitos exigidos
para la realización completa de cada procedimiento.
 La calificación de cada procedimiento según corresponda entre
procedimientos de evaluación previa o de aprobación automática.
 En el caso de procedimientos de evaluación previa si el
silencio administrativo aplicable es negativo o positivo.
 Los supuestos en que procede el pago de derechos de tramitación,
con indicación de su monto y forma de pago. El monto de los derechos
se expresará con relación a la UIT, publicándose en las entidades en
moneda de curso legal.
 Las vías de recepción adecuadas para acceder a los
procedimientos contenidos en el TUPA, de acuerdo a la normatividad
que regula la acumulación de solicitudes, recepción documental,
presentación mediante correo certificado, etc.
 La autoridad competente para resolver en cada instancia del
procedimiento y los recursos a interponerse para acceder a ellas.
 Los formularios que sean empleados durante la tramitación del
respectivo procedimiento administrativo.

El TUPA también incluirá la relación de aquellos servicios prestados en


exclusividad por las entidades, cuando el administrado no tiene posibilidad
de obtenerlos acudiendo a otro lugar o dependencia.

3 EL REQUISITO DE LA APROBACIÓN Y DIFUSIÓN DEL


TEXTO
UNICO ADMINISTRATIVO

DE LA APROBACIÓN

El Texto Único de Procedimientos Administrativos (TUPA) es aprobado


por Decreto Supremo del sector, por la norma de máximo nivel de las
autoridades regionales, por Ordenanza Municipal, o por Resolución del
Titular de organismo constitucionalmente autónomo, según el nivel de
gobierno respectivo.
DE LA PUBLICACIÓN

Cada 2 (dos) años, las entidades están obligadas a publicar el íntegro


del TUPA, bajo responsabilidad de su titular; sin embargo, podrán
hacerlo antes, cuando consideren que las modificaciones producidas en
el mismo lo ameriten. El plazo se computará a partir de la fecha de la
última publicación del mismo.

Aplicando lo previsto en el artículo II del Título Preliminar de la Ley 27444,


Ley del Procedimiento General, respecto a la aplicación especifica de las
normas, por ello:

 Se publican en el diario oficial el Peruano en caso de las


municipalidades distritales y provinciales del departamento de Lima
y la provincia constitucional del Callao.
 En el diario encargado de las publicaciones judiciales de
cada jurisdicción en el caso de las municipalidades distritales y
provinciales de las ciudades que cuenten con tales publicaciones,
o en otro medio que asegure de manera indubitable su publicidad.
 En los carteles municipales impresos fijados en lugar
visible y en locales municipales, de los que dará fe la autoridad
judicial respectiva, en los demás casos.
 En los portales electrónicos, en los lugares en que existan.

4. VIGENCIA DE LA NORMA

Las normas rigen a partir del día siguiente de su publicación, salvo que la
propia norma postergue su vigencia. No surten efecto las normas de
gobierno municipal que no hayan cumplido con el requisito de la
publicación o difusión.

5. MODIFICACIONES DEL TUPA

Una vez aprobado el TUPA, toda modificación que no implique la creación


de nuevos procedimientos, incremento de derechos de tramitación o
requisitos, se debe realizar por Resolución Ministerial del Sector, Norma
Regional de rango equivalente o Decreto de Alcaldía, o por Resolución del
Titular del Organismo Autónomo conforme a la Constitución, según el
nivel de gobierno respectivo.
Para la elaboración del TUPA se procurará evitar la duplicidad de
procedimientos administrativos en las distintas entidades de la
administración pública.

CAPITULO III
SUJETOS DEL PROCEDIMIENTO

1. SUJETOS DEL PROCEDIMIENTO

• Administrados
La persona natural o jurídica que, cualquiera sea su calificación o situación
procedimental, participa en el procedimiento administrativo al recurrir a la
administración pública iniciándolo mediante tina petición para qué se le declare
o reconozca un derecho emanado de la Ley o para fijar una posición legítima
contraria frente a una decisión. o acto administrativo que la perjudique.
Están provistos de todas las prerrogativas para tratar de enervar dichos actos,
que recorten, violen o desconozcan sus legítimos intereses o derechos.

• Autoridad administrativa
Es el agente de las entidades que bajo cualquier régimen jurídico y ejerciendo
potestades públicas conduce el inicio, instrucción, sustanciación, resolución y
ejecución, o que de otro modo participan en la gestión de los procedimientos
administrativos. Viene a ser la autoridad o gobernante que puede promover de
oficio el procedimiento administrativo e, inclusive, resolver.
• Terceros administrados
Dentro de este concepto podemos comprender:
• A terceros determinados no comparecientes cuyos derechos o
intereses legítimos pueden resultar afectados con la resolución que sea
emitida durante la tramitación del procedimiento.
• Respecto de terceros administrados no determinados, la citación es
realizada mediante publicación o cuando corresponda.
Los terceros pueden apersonarse en cualquier estado del procedimiento, y
tienen los mismos derechos y obligaciones de los participantes en él.

2. LOS ADMINISTRADOS

Contenido del concepto administrado


Se consideran administrados respecto de algún procedimiento administrativo
concreto:

 Quienes lo promuevan como titulares de derechos o intereses


legítimos individuales o colectivos.

 Aquellos que, sin haber iniciado el procedimiento, posean


derechos o intereses legítimos que pueden resultar afectados por la
decisión a adoptarse.

Capacidad procesal
Tienen capacidad procesal ante las entidades las personas que gozan de
capacidad jurídica conforme a las leyes.

Representación de personas jurídicas


Las personas jurídicas pueden intervenir en el procedimiento a través de sus
representantes legales, quienes actúan premunidos de los respectivos poderes.

Libertad de actuación procesal


 El administrado está facultado, en sus relaciones con las
entidades, para realizar toda actuación que no le sea expresamente
prohibida por algún dispositivo jurídico.
 Para los efectos del numeral anterior, se entiende prohibido todo
aquello que impida o perturbe los derechos de otros administrados, o el
cumplimiento de sus deberes respecto al procedimiento administrativo.

Derechos de los administrados


Son derechos de los administrados con respecto al procedimiento administrativo,
los siguientes:

 La precedencia en la atención del servicio público requerido,


guardando riguroso orden de ingreso.
 Ser tratados con respeto y consideración por el personal de las
entidades, en condiciones de igualdad con los demás administrados.
 Acceder, en cualquier momento, de manera directa y sin
limitación alguna a la información contenida en los expedientes de los
procedimientos administrativos en que sean partes y a obtener copias de
los documentos contenidos en el mismo sufragando el costo que suponga
su pedido, salvo las excepciones expresamente previstas por ley.
 Acceder a la información gratuita que deben brindar las
entidades del Estado sobre sus actividades orientadas a la colectividad,
incluyendo sus fines, competencias, funciones, organigramas, ubicación
de dependencias, horarios de atención, procedimientos y características.
 A ser informados en los procedimientos de oficio sobre su
naturaleza, alcance y, de ser previsible, del plazo estimado de su
duración, así como de sus derechos y obligaciones en el curso de tal
actuación.
 Participar responsable y progresivamente en la prestación y
control de los servicios públicos, asegurando su eficiencia y oportunidad.
 Al cumplimiento de los plazos determinados para cada servicio
o actuación y exigirlo así a las autoridades.
 Ser asistidos por las entidades para el cumplimiento de sus
obligaciones.

 Conocer la identidad de las autoridades y personal al servicio de


la entidad bajo cuya responsabilidad son tramitados los procedimientos
de su interés.
 A que las actuaciones de las entidades que les afecten sean
llevadas a cabo en la forma menos gravosa posible.
 Al ejercicio responsable del derecho de formular análisis, críticas
o a cuestionar las decisiones y actuaciones de las entidades.
 A exigir la responsabilidad de las entidades y del personal a su
servicio, cuando así corresponda legalmente, y
 Los demás derechos reconocidos por la Constitución o las leyes.

Deberes generales de los administrados en el procedimiento


Los administrados respecto del procedimiento administrativo, así como quienes
participen en él, tienen los siguientes deberes generales:

 Abstenerse de formular pretensiones o articulaciones ilegales,


de declarar hechos contrarios a la verdad o no confirmados como si fueran
fehacientes, de solicitar actuaciones meramente dilatorias, o de cualquier
otro modo afectar el principio de conducta procedimental

 Prestar su colaboración para el pertinente esclarecimiento de los


hechos.

 Proporcionar a la autoridad cualquier información dirigida a


identificar a otros administrados no comparecientes con interés legítimo
en el procedimiento.

 Comprobar previamente a su presentación ante la entidad, la


autenticidad de la documentación sucedánea y de cualquier otra
información que se ampare en la presunción de veracidad.

Suministro de información a las entidades


 Los administrados están facultados para proporcionar a las
entidades la información y documentos vinculados a sus peticiones o
reclamos que estimen necesarios para obtener el pronunciamiento.

 En los procedimientos investigatorios, los administrados están


obligados a facilitar la información y documentos que conocieron y fueren
razonablemente adecuados a los objetivos de la actuación para alcanzar
la verdad material, conforme a lo dispuesto en el capítulo sobre la
instrucción.

Comparecencia personal

 Las entidades pueden convocar la comparecencia personal a su


sede de los administrados sólo cuando así le haya sido facultado
expresamente por ley.

 Los administrados pueden comparecer asistidos por asesores


cuando sea necesario para la mejor exposición de la verdad de los
hechos.

 A solicitud verbal del administrado, la entidad entrega al final del


acto, constancia de su comparecencia y copia del acta elaborada.

Formalidades de la comparecencia

1 El citatorio se rige por el régimen común de la notificación,


haciendo constar en ella lo siguiente:
 El nombre y la dirección del órgano que cita, con identificación de
la autoridad requirente;
 El objeto y asunto de la comparecencia;
 Los nombres y apellidos del citado;
 El día y hora en que debe comparecer el citado, que no
puede ser antes del tercer día de recibida la citación, y, en caso de
ser previsible, la duración máxima que demande su presencia.
Convencionalmente puede fijarse el día y hora de comparecencia;
 La disposición legal que faculta al órgano a realizar esta citación;
y,
 El apercibimiento, en caso de inasistencia al requerimiento.

2 La comparecencia debe ser realizada, en lo posible, de modo


compatible con las obligaciones laborales o profesionales de los
convocados.
3 El citatorio que infringe alguno de los requisitos indicados no surte
efecto, ni obliga a su asistencia a los administrados.

3. TERCEROS ADMINISTRADOS

Si durante la tramitación de un procedimiento es advertida la existencia de


terceros determinados no comparecientes cuyos derechos o intereses legítimos
puedan resultar afectados con la resolución que sea emitida, dicha tramitación y
lo actuado les deben ser comunicados mediante citación al domicilio que resulte
conocido, sin interrumpir el procedimiento.

Respecto de terceros administrados no determinados, la citación es realizada


mediante publicación o, cuando corresponda, mediante la realización del trámite
de información pública o audiencia pública, conforme a esta Ley.

Los terceros pueden apersonarse en cualquier estado del procedimiento,


teniendo los mismos derechos y obligaciones de los participantes en él.

4. LA AUTORIDAD ADMINISTRATIVA

 La competencia de las entidades tiene su fuente en la


Constitución y en la ley, y es reglamentada por las normas administrativas
que de aquéllas se derivan.
 Toda entidad es competente para realizar las tareas materiales
internas necesarias para el eficiente cumplimiento de su misión y
objetivos, así como para la distribución de las atribuciones que se
encuentren comprendidas dentro de su competencia.
 Cuando una norma atribuya a una entidad alguna competencia
o facultad sin especificar qué órgano a su interior debe ejercerla, debe
entenderse que corresponde al órgano de inferior jerarquía de función
más similar vinculada a ella en razón de la materia y de territorio, y, en
caso de existir varios órganos posibles, al superior jerárquico común.
 Particularmente compete a estos órganos resolver los asuntos
que consistan en la simple confrontación de hechos con normas expresas
o asuntos tales como: certificaciones, inscripciones, remisiones al archivo,
notificaciones, expedición de copias certificadas de documentos,
comunicaciones o la devolución de documentos.
 Cada entidad es competente para realizar tareas materiales
internas necesarias para el eficiente cumplimiento de su misión y
objetivos.

CAPITULO IV
COMPETENCIA ADMINISTRATIVA

1. DEFINICIÓN

Es la potestad que reside legalmente en la administración


pública - ejercida por funcionarios, órganos u organismos — para decidir
sobre las reclamaciones o Peticiones que dan lugar a un procedimiento
administrativo.

2. ELEMENTOS
Los elementos son:
a) Conflicto entre una persona natural o jurídica y el Estado, a través
de sus reparticiones u órganos públicos.
b) Existencia de un interés personal o patrimonial.
c) Intervención directa del organismo competente con facultad de
juzgamiento.
d) Acción, fundamento y aplicación de las normas legales
pertinentes.

3. CRITERIOS PARA DETERMINAR LA COMPETENCIA

• Jerárquica o de grado. Significa la categoría de que está investido


cada funcionario para solucionar un asunto o reclamo que le ha sido
planteado.
• Territorial. Es el ámbito geográfico donde el funcionario ejerce sus
atribuciones o responsabilidades.
• Funcional. Por la naturaleza del cargo o la función que corresponda al
funcionario.
• Tiempo. Se pueden crear órganos que tengan carácter temporal o
permanente, para que sean los encargados de determinadas materias
administrativas.

Es nulo todo acto administrativo o contrato que contemple la renuncia a la títularidad o


abstención del ejercicio de [as atribuciones conferidas a algún órgano administrativo.

4. FUENTE DE LA COMPETENCIA ADMINISTRATIVA

La competencia de las entidades tiene su fuente en La Constitución y en la Ley,


y es reglamentada por las normas administrativas que de aquellas se derivan.

Toda entidad es competente para realizar las tareas materiales internas


necesarias para el eficiente cumplimiento de su misión y objetivos, así como para
la distribución de las atribuciones que se encuentren comprendidas dentro de su
competencia.

5. CONFLICTO CON LA FUNCIÓN JURISDICCIONAL

Nos encontramos ante el supuesto de que una autoridad administrativa tiene


conocimiento de que se está tramitando, en sede jurisdiccional o judicial, una
cuestión litigiosa entre dos administrados sobre determinadas relaciones de
derecho privado que precisen ser esclarecidas previamente. Se solicitará al
órgano jurisdiccional comunicación sobre las actuaciones realizadas. En este
caso, la autoridad administrativa se inhibirá del conocimiento y se elevará en
consulta al superior jerárquico.
6. SITUACIONES ESPECIALES

6.1 ABSTENCIÓN O INHIBICIÓN


Se presenta cuando el funcionario decide apartase del caso
que se encuentra conociendo o por conocer, por las siguientes razones:
• Si es pariente dentro del cuarto grado de consanguinidad o
segundo de afinidad con cualquiera de los interesados o con sus
representantes o mandatarios.
• Si ha tenido intervención como abogado, perito o testigo en el
mismo procedimiento.
• Si la resolución por expedirse le pudiera favorecer directa y
personalmente.
• Si ha tenido relación de servicio o de subordinación con cualquiera
de los administrados o tercetos directamente interesados.

PROMOCIÓN DE LA ABSTENCIÓN
La autoridad que se encuentre en alguna de las circunstancias señaladas
en el artículo dentro de los dos (2) días hábiles siguientes a aquel en que
comenzó a conocer el asunto, o en que conoció la causal sobreviniente
plantea su abstención en escrito razonado, y remite lo actuado al superior
jerárquico inmediato, al presidente del órgano colegiado o al pleno, según
el caso, para que sin más trámite, se pronuncie sobre la abstención dentro
del tercer día cuando la autoridad no se abstuviera a pesar de existir alguna
de las causales expresadas, el administrado puede hacer conocer dicha
situación al titular de la entidad, o al pleno, si fuere órgano colegiado, en
cualquier momento.

DISPOSICIÓN SUPERIOR DE ABSTENCIÓN


El superior jerárquico inmediato ordena, de oficio, o a pedido de los
administrados, la abstención del agente incurso en alguna de las causales
a que se refiere la Ley. En este mismo acto designa a quien continuará
conociendo del asunto, preferentemente entre autoridades de igual
jerarquía, y le remitirá el expediente. Cuando no hubiere otra autoridad
pública apta para conocer del asunto, el superior optará por habilitar a una
autoridad ad hoc, o disponer que el incurso en casual de abstención tramite
y resuelva el asunto; bajo su directa supervisión.

CONSECUENCIAS DE LA NO ABSTENCIÓN
La participación de la autoridad en el que concurra cualquiera de las
causales de abstención, no implica necesariamente la invalidez de los actos
administrativos en que hayan intervenido, salvo en el caso en que resulte
evidente la imparcialidad o arbitrariedad manifiesta o que hubiera
ocasionado indefensión al administrado. Sin perjuicio de ello, el superior
jerárquico dispone el inicio de las acciones de responsabilidad
administrativa, civil o penal contra la autoridad que no se hubiese abstenido
de intervenir, conociendo la existencia de la causal.

TRÁMITE DE ABSTENCIÓN
La tramitación de una abstención se realizará envía incidental, sin
suspender los plazos para resolver o para que opere el silencio
administrativo.

IMPUGNACIÓN DE LA DECISIÓN
La resolución de esta materia no es impugnable en sede administrativa,
salvo la posibilidad de alegar la no abstención, como fundamento del
recurso administrativo contra la resolución final.

APARTAMIENTO DE LA AUTORIDAD ABSTENIDA


La autoridad que por efecto de la abstención sea apartada del
procedimiento, coopera para contribuir a la celeridad de la atención del
procedimiento, sin participar en reuniones posteriores ni en la deliberación
de la decisión.

6.2 AVOCACIÓN DE COMPETENCIA


Se presenta cuando el. Superior, por razón de su nivel
jerárquico, reemplaza a un subalterno del conocimiento y/o
resolución de un determinado asunto, dado que éste, por su rango, no
debe conocerlo o decidir.

6.3 DELEGACIÓN
Mediante la delegación, un órgano superior encarga a otro inferior el
cumplimiento de funciones que el ordenamiento jurídico le ha conferido
como propias a dicho órgano superior.

Tanto la avocación como la delegación, que suponen un cambio de competencia, deben ser
de carácter temporal y motivado.

6.4 SUPLENCIA
El desempeño de los cargos de los titulares de los órganos administrativos
puede ser suplido temporalmente, en caso de vacancia o ausencia
justificada, por quien designe la autoridad competente para efectuar el
nombramiento. EL suplente sustituye al titular para todo efecto legal
ejerciendo las funciones que le corresponden.

6.5 DECLINATORIA DE COMPETENCIA


El órgano administrativo que se considere incompetente para la
tramitación o resolución de un asunto puede apartarse del conocimiento
del asunto y remitir lo actuado al órgano que considere competente. La
incompetencia puede ser declarada de oficio. El órgano que declina
puede a solicitud de parte dictar tas medidas cautelares necesarias para
evitar daños graves e irreparables.

6.6 CONFLICTO DE COMPETENCIA


Este conflicto o concurso se presenta en dos supuestos: cuando dos o
más funcionarios reclaman el conocimiento de un expediente, la contienda
será positiva. El conflicto será negativo cuando una o más autoridades
consideren que no les es pertinente intervenir en el asunto o problema.

En el primer supuesto, el órgano que se considere competente requiere la


inhibición al que está conociendo el asunto, que si está de acuerdo envía lo
actuado a la autoridad requeriente de lo contrario, la autoridad requerida
envía lo actuado al superior inmediato para que dirima el conflicto. También
se resolverá de esta manera cuando se trate de un conflicto negativo de
competencia.

CAPITULO V
EL TIEMPO EN EL PROCEDIMIENTO ADMINISTRATIVO

1. DEFINICIÓN

Es la duración de un hecho administrativo. En el proceso administrativo peruano


se toman en cuenta los días hábiles, salvo que expresamente se señalen meses
o años calendarios.

2. PLAZO

Es el período en el que se puede realizar un acto dentro del procedimiento


administrativo, como presentar un documento o un recurso. Los plazos se
contarán siempre a partir del día siguiente a aquél en que tenga lugar la
notificación o publicación del acto que se trate. Si el vencimiento es inhábil,
entonces debe recaer sobre el primer día hábil siguiente.

El plazo puede ser de dos tipos:

OBLIGATORIO Para que la administración se pronuncie en un determinado


período.
ACCESORIO Cuando la administración establece plazos en uso de sus
facultades discrecionales.

3. TÉRMINO

Son los extremos del plazo, en los que se incluye el primer y el último día.

4. PLAZOS MAXIMOS PARA REALIZAR ACTOS


PROCEDIMENTALES

A falta del plazo establecido por ley expresa, las actuaciones deben producirse
dentro de los siguientes términos:

1. Para recepción y derivación de un escrito a la unidad competente:


dentro del mismo día de su presentación.
2. Para actos de mero trámite y decidir peticiones de ese carácter: tres
días.

3. Para emisión de dictámenes, peritajes, informes y similares: dentro


de siete días después de solicitados, los cuales pueden ser prorrogado
a tres días más si la diligencia requiere e traslado fuera de su sede o la
asistencia de terceros.

4. Para actos de cargo del administrado requeridos por la autoridad, como


entrega dc información: dentro de los diez días de solicitado.

5. PLAZO MÁXIMO DEL PROCEDIMIENTO ADMINISTRATIVO

No puede exceder de treinta días el plazo que transcurra desde que es iniciado
el procedimiento administrativo de evaluación previa basta aquel en que sea
dictada la resolución respectiva, salvo que la ley establezca trámites cuyo
cumplimiento requieran una duración mayor.

6. RESPONSABILIDAD POR EL INCUMPLIMIENTO DE LOS


PLAZOS

Los plazos y términos obligan por igual a la administración y a los administrados,


sin necesidad de apremio en aquello que respectivamente les concierna. El
incumplimiento injustificado de los plazos previstos para las actuaciones de las
entidades genera responsabilidad disciplinaría para la autoridad obligada,
sin perjuicio de la responsabilidad civil por los daños y perjuicios que
pudiera haber ocasionado. También alcanza solidariamente la responsabilidad
al superior jerárquico.

CAPITULO VI
EL DESARROLLO DEL PROCEDIMIENTO ADMINISTRATIVO

1. FORMAS DE DAR INICIO AL PROCEDIMIENTO

El procedimiento administrativo se puede iniciar de tres maneras:

a. DE OFICIO: Se presenta este supuesto cuando una autoridad superior


dispone el inicio del procedimiento basándose en el cumplimiento de un
deber legal o en mérito de una denuncia. Se notifica a los administrados
cuyos intereses o derechos pueden ser afectados. Esta comunicación debe
contener información sobre la naturaleza, el alcance y, de ser previsible, la
duración del procedimiento, así como sobre sus derechos y obligaciones en
el mismo.
b. DENUNCIA DE PARTE: Los administrados están facultados para
comunicar a la autoridad competente aquellos hechos que fueran contrarios
al ordenamiento sin necesidad de alegar la vulneración o afectación de un
derecho. Es fundamental indicar claramente los hechos, precisando
circunstancias de tiempo, lugar y modo, además de identificar a los
presuntos autores.

c. EJERCICIO DEL DERECHO DE PETICIÓN: Cualquier administrado,


de forma individual o colectiva, puede promover el inicio de un
procedimiento, ejerciendo el derecho reconocido en el. articulo 2º inciso 20)
de la Constitución. El derecho de petición permite presentar solicitudes por
un interés particular y legitimo del administrado o por el interés general de la
comunidad.

2. FACULTADES DEL ADMINISTRADO

a. Facultad de contradicción: Ante un acto que viola, afecta, desconoce


o lesiona un derecho o interés legitimo, procede contradecirlo en la vía
administrativa buscando que se revoque, modifique, anule o se suspendan
sus efectos.

b. Facultad de solicitar información: El derecho de petición que


corresponde al administrado comprende el de solicitar la información que
obra en poder de la Administración. El acceso a la información es un derecho
reconocido en la norma Constitucional (articulo 2º inciso 5) que sólo
encuentra limite en la intimidad personal y familiar, así como información
calificada como “secreta” por razones de seguridad nacional.

c. Facultad de formular consultas: El administrado puede consultara


las autoridades competentes sobre materias que estén a su cargo. Existen
en las entidades unidades competentes para absolver las interrogantes o
inquietudes del ciudadano.

d. Facultad de formular peticiones de gracia: El administrado puede


solicitar a la autoridad competente la emisión de un acto sujeto a su
discrecionalidad o la prestación de un servicio que no puede exigir por
carecer de un titulo legal especifico.

3. REQUISITOS PARA INICIAR UN PROCEDIMIENTO


ADMINISTRATIVO

Si nos referirnos a un procedimiento iniciado a pedido de parte, el escrito que se


presente ante la Administración deberá contener los nombres y apellidos
completos del administrado, la calidad de representante, la expresión concreta
del pedido, lugar y firma del solicitante, la indicación del órgano administrativo al
cual está dirigido el pedido, el domicilio legal donde deberá ser notificado, la
relación de documentos que se adjuntan o anexos.

De ser varios los administrados interesados en obtener un mismo acto


administrativo sin intereses incompatibles pueden comparecer conjuntamente
por medio de un solo escrito, conformando un solo expediente, y se puede
acumular en un solo escrito más de una petición, siempre que se trate de asuntos
conexos.

Las unidades de recepción documental orientan a! administrado para la


presentación de sus solicitudes y formularios, quedan obligadas a recibirlos
y darles ingreso, sin calificar, negar o diferir su admisión. Si se incumplieran
requisitos exigidos por la Ley, la unidad de recepción podrá otorgar un plazo de
máximo de dos días hábiles.
Mientras esté pendiente de subsanación se aplicarán las siguientes reglas:

a) No procede el cómputo de plazos para que opere el silencio


administrativo, ni para la presentación de la solicitud y ¿recurso.

b) No procede la aprobación automática del procedimiento administrativo.

c) La unidad no cursa la solicitud o el formulario a la dependencia


competente para sus actuaciones.

Si concurrido el plazo no se efectuaran las subsanaciones, la Administración


considerará como no presentada la solicitud y reembolsará al administrado el
monto de los derechos de tramitación que hubiere abonado.
Si en la presentación de la solicitud se adjuntaran documentos que requieren
autentificación, se puede acudir a los fedatarios institucionales, quienes, sin
exclusión de sus labores ordinarias, brindan gratuitamente sus servicios a los
administrados. Su labor es personalísima, deben comprobar autenticar previo
cotejo con el original que exhibe el administrado y la copia presentada la fidelidad
del contenido y las firmas.

Una vez admitida a trámite la solicitud o denuncia, la autoridad competente debe,


sin pedido de partes promover toda actuación que fuera necesaria y superar
cualquier obstáculo que pueda entorpecer la regular tramitación del
procedimiento.

REQUISITOS DE LOS ESCRITOS


Todo escrito que ese presente ante cualquier entidad debe contener lo siguiente:
 Nombres y apellidos completos, domicilio y número de Documento
Nacional de Identidad o carné de extranjería del administrado, y en su caso,
la calidad de representante y de la persona a quien represente.
 La expresión concreta de lo pedido, los fundamentos de hechos que lo
apoye y, cuando le sea posible, los de derecho.
 Lugar, fecha, firma o huella digital, en caso de no saber firmar o estar
impedido.
 La indicación del órgano, la entidad o la autoridad a la cual es dirigida,
entendiéndose por tal, en lo posible, a la autoridad de grado más cercano al
usuario, según la jerarquía, con competencia para conocerlo y resolverlo.
 La dirección del lugar donde se desea recibir las notificaciones del
procedimiento, cuando sea diferente al domicilio real expuesto en virtud del
numeral 1. Este señalamiento de domicilio surte sus efectos desde su
indicación y es presumido subsistente, mientas no sea comunicado
expresamente su cambio.
 La relación de los documentos y anexos que acompaña, indicados en el
TUPA.
 La identificación del expediente de la materia, tratándose de
procedimientos ya iniciados.

COPIAS DE ESCRITOS
El escrito es presentado en papel simple acompañado de una copa conforme y
legible, salvo que fuere necesario un número mayor para notificar a terceros. La
copia es devuelta al administrado con la firma de la autoridad y el sello de
recepción que indique fecha, hora y lugar de presentación. El cargo así expedido
tiene el mismo valor legal que el original.

REPRESENTACIÓN DEL ADMINISTRADO


Para la tramitación ordinaria de los procedimientos es requerido poder general
formalizado mediante simple designación de persona cierta en el escrito, o
acreditando una carta poder con firma del administrado. Para el desistimiento de
la pretensión o del procedimiento, acogerse a las formas de terminación
convencional del procedimiento o para el cobro de dinero, es requerido poder
especial indicando expresamente él o los actos para los cuales fue conferido. El
poder especial es formalizado a elección del administrado, mediante documento
privado con firmas legalizadas ante notario o funcionario público autorizado para
el efecto, así como mediante declaración en comparecencia personal del
administrado y representante ante la autoridad.
El empleo de la representación no impide la intervención del propio administrado
cuando lo considere pertinente, ni el cumplimiento por éste de las obligaciones
que exijan su comparecencia personal según la ley.

ACUMULACIÓN DE SOLICITUDES
En caso de ser varios los administrados interesados en obtener un mismo acto
administrativo sin intereses incompatibles, pueden comparecer conjuntamente
por medio de un solo escrito, conformando un único expediente. Pueden
acumularse en un solo escrito más de una petición siempre que se trate de
asuntos conexos que permitan tramitarse y resolverse conjuntamente, pero no
planteamientos subsidiarios o alternativos. Si a criterio de la autoridad
administrativa no existiera conexión o existiera incompatibilidad entre las
peticiones planteadas en un escrito, se le emplazará para que presente
peticiones por separado, bajo apercibimiento de proceder de oficio a
sustanciarlas individualmente si fueron separables, o en sus defecto disponer el
abandono del procedimiento.

RECEPCIÓN DOCUMENTAL
Cada entidad tiene su unidad general de recepción documental trámite
documentado o mesa de partes, salvo cuando la entidad brinde servicios en
varios inmuebles ubicados en zonas distintas, en cuyo caso corresponde abrir
en cada local registros auxiliares al principal, al cual reportan todo registro del
ingreso de los escritos que sean presentados y la salida de aquellos documentos
emitidos por la entidad dirigidos a otros órganos o administrados. Para el efecto,
expiden el cargo, practican los asientos respectivos respetando su orden de
ingreso o salida, indicando su número de ingreso, naturaleza, fecha, remitente y
destinatario. Concluido el registro, los escritos o resoluciones deben ser
cursados el mismo día a sus destinatarios.
Dichas unidades tenderán a administrar su información en soporte informático,
cautelando su integración a un sistema único de trámite documentado. También
a través de dichas unidades los administrados realizan todas las gestiones
pertinentes a sus procedimientos y obtienen la información que requieran con
dicha finalidad.

REGLAS PARA CELERIDAD EN LA RECEPCIÓN


Las entidades adoptan las siguientes acciones para facilitar la recepción
personal de los escritos de los administrados y evitar su aglomeración.
 La puesta en vigencia de programas de racionalización del tiempo de
atención por usuario y la mayor provisión simultánea de
servidores dedicados exclusivamente a la atención de los usuarios.
 El servicio de asesoramiento a los usuarios para completar formularios
o modelos de documentos.
 Adecuar su régimen de horas hábiles para la atención al público, a fin
de adaptarlo a las formas previstas en la ley.
 Estudiar la estacionalidad de la demanda de sus servicios y dictar las
medidas preventivas para evitarla.
 Instalar mecanismos de autoservicio que permita a los usuarios
suministrar directamente su información, teniendo al empleo de niveles
avanzados de digitalización.

REGLAS GENERALES PARA LA RECEPCIÓN DOCUMENTAL


Los escritos que los administrados dirigen a las entidades pueden ser
presentados de modo personal o a través de terceros, ante las unidades de
recepción de:
 Los órganos administrativos a los cuales van dirigidos.
 Los órganos desconcentrados de la entidad.
 Las autoridades políticas del Ministerio del Interior en la circunscripción
correspondiente.
 En las oficinas de correo, en la manera expresamente prevista en la Ley.
 En las representaciones diplomáticas u oficinas consulares en el
extranjero, tratándose de administrados residentes en el exterior, quienes
derivan los escritos a la entidad competente, con indicación de la fecha de su
presentación.

PRESENTACIÓN MEDIANTE CORREO CERTIFICADO


Los administrados pueden remitir sus escritos, con recaudos completos,
mediante correo certificado con acuse de recibo a la entidad competente, la que
consigna en su registro el numeral del certificado y la fecha de recepción. El
administrado exhibe al momento de su despacho el escrito en sobre abierto y
cautela que el agente postal imprima su sello fechador tanto en su escrito como
en el sobre.
En caso de duda, debe estarse a la fecha del sello estampado en el escrito, y en
su defecto, a la fecha de recepción por la entidad. Esta modalidad no cabe para
la presentación de recursos administrativos ni en procedimientos trilaterales.
RECEPCIÓN POR MEDIOS ALTERNATIVOS
Los administrados que residan fuera de la provincia donde se ubica la unidad de
recepción de la entidad competente pueden presentar los escritos dirigidos a
otras dependencias de la entidad por intermedio del órgano desconcentrado
ubicado en su lugar de domicilio. Cuando las entidades no dispongan de
servicios desconcentrados en el área de residencia del administrado, los escritos
pueden ser presentados en las oficinas de las autoridades políticas del Ministerio
del Interior del lugar de su domicilio.
Dentro de las veinticuatro horas inmediatas siguientes, dichas unidades remiten
lo recibido a la autoridad destinataria mediante cualquier medio expeditivo a su
alcance, indicando la fecha de su presentación.

PRESUNCIÓN COMÚN A LOS MEDIOS DE RECEPCIÓN ALTERNATIVA


Para los efectos de vencimiento de plazos, se presume que los escritos y
comunicaciones presentados a través del correo certificado, de los órganos
desconcentrados y de las autoridades del Ministerio del Interior, han ingresado
en la entidad destinataria en la fecha y hora en que fueron entregados a
cualquiera de las dependencias señaladas.

RECEPCIÓN POR TRANSMISIÓN DE DATOS A DISTANCIA


Los administrados pueden solicitar que el envío de información o documentación
que le corresponda recibir dentro de un procedimiento sea realizado por medios
de transmisión a distancia, tales como correo electrónico o facsímil. Siempre que
cuenten con sistemas de transmisión de datos a distancia, las entidades facilitan
su empleo para la recepción de documentos o solicitudes y remisión de sus
decisiones a los administrados. Cuando se emplean medios de transmisión de
datos a distancia, debe presentarse físicamente dentro del tercer día el escrito o
la resolución respectiva, con cuyo cumplimiento se le entenderá recibido en la
fecha de envío del correo electrónico o facsímil.
OBLIGACIONES DE UNIDADES DE RECEPCIÓN
Las unidades de recepción documental orientan al administrado en la
presentación de sus solicitudes y formularios, quedando obligadas a recibirlos y
darles ingreso para iniciar o impulsar los procedimientos, sin que en ningún caso
pueda calificar, negar o diferir su admisión. Quien recibe las solicitudes o
formularlos debe anotar bajo su firma en el propio escrito, la hora, fecha y lugar
en que lo recibe, el número de fojas que contenga, la mención de los documentos
acompañados y de la copia presentada. Como constancia de recepción, es
entregada la copia presentada diligenciada con las anotaciones respectivas y
registrada, sin perjuicio de otras modalidades adicionales, que por razón del
trámite sea conveniente extender.

OBSERVACIONES A DOCUMENTACIONES PRESENTADAS


Deben ser recibidos todos los formularios o escritos presentados, no obstante
incumplir los requisitos establecidos en la Ley, que no estén acompañados de
los recaudos u omisión formal prevista en el TUPA, que amerite corrección. En
un solo acto y por única vez, la unidad de recepción al momento de su
presentación realiza las observaciones por incumplimiento de requisitos que no
puedan ser salvadas de oficio, invitando al administrado a subsanarlas dentro de
un plazo máximo dedos días hábiles.
La observación debe anotarse bajo firma del receptor en la solicitud y en la copia
que conservará el administrado con las alegaciones respectivas si las hubiere,
indicando que si así no lo hiciera, se tendrá por no presentada su petición.

Mientas esté pendiente la subsanación son aplicables las siguientes reglas:


 No procede el cómputo de plazos para que opere el silencio
administrativo, ni para la presentación de la solicitud o el recurso.
 No procede la aprobación automática del procedimiento
administrativo o de ser el caso.
 La unidad no cursa la solicitud o el formulario ala
dependencia competente para sus actuaciones en el procedimiento.
 Transcurrido el plazo sin que ocurra la subsanación la
entidad considera como no presentada la solicitud o formulario y la
devuelve con sus recaudos cuando el interesado se apersone a
reclamarles, reembolsándole el monto de los derechos de tramitación
que hubiese abonado.

SUBSANACIÓN DOCUMENTAL
Ingresado el escrito o formulada la subsanación debidamente, se considera
recibido a partir del documento inicial, salvo que el procedimiento confiera
prioridad registral o se trate de un procedimiento trilateral, en cuyo caso la
presentación opera a partir de la subsanación. Si el administrado subsanara
oportunamente las omisiones o defectos indicados por la entidad, y el escrito o
formulario fuera objetado nuevamente debido a presuntos nuevos defectos, o a
omisiones existentes desde el escrito inicial, el solicitante puede alternativa o
complementariamente, presentar queja ante el superior, o corregir sus
documentos conforme a las nuevas indicaciones del funcionario.

4. MEDIDAS CAUTELARES

Iniciado el procedimiento, la autoridad competente mediante una decisión


motivada y con elementos de juicio suficientes, puede adoptar provisionalmente
medidas cautelares a fin de asegurar la eficacia de la resolución por emitir. Estas
medidas pueden ser modificadas o levantadas durante el procedimiento de oficio
o a instancia de parte. La caducidad de estas medidas se produce cuando se
emite la resolución que pone fin al procedimiento o cuando ha transcurrido el
plazo fijado para su ejecución o para la emisión de la resolución.

5. LA QUEJA

Constituye el derecho a reclamar contra la conducta irregular de la


autoridad que esté tramitando el procedimiento. Se pretende que se corrija
la desidia o negligencia de los servidores públicos.

La queja se interpone ante el superior jerárquico de la autoridad o funcionario


que tenga a su cargo la tramitación de la causa, citándose el precepto infringido.
Ésta debe ser resuelta en el término de tres días, previo informe escrito del
funcionario a que se refiere la queja. Si se declara fundada la queja, el superior
podrá disponer que otro funcionario de igual jerarquía asuma el conocimiento del
asunto.

No constituye un recurso, sino el derecho a reclamar contra la conducta del


agente individual, por las siguientes razones:

a) Que esté tramitando defectuosamente el procedimiento.

b) Que lo paralice injustificadamente.

c) Que no observe los plazos previstos en la Ley para la tramitación del


procedimiento.

6. INSTRUCCIÓN DEL PROCEDIMIENTO

En esta etapa se realizan los actos de determinación, conocimiento y


comprobación de los datos en virtud de los cuales debe pronunciarse la
Administración. Estos actos son realizados de oficio por la autoridad que
tramita el procedimiento, sin perjuicio de que los administrados propongan
actuaciones probatorias.
Los administrados, sus representantes o sus abogados tienen derecho de
acceso al expediente en cualquier momento del trámite, salvo aquellas
actuaciones, diligencias o informes que contengan información que puede
afectar la intimidad personal o familiar y aquellas que expresamente excluya la
ley por razones de seguridad nacional de acuerdo con lo establecido por el
inciso 5) del articulo 200 de la Constitución y aquellas materias protegidas por el
secreto bancario y la reserva tributaria.

La carga de la prueba se rige por el principio de impulso de oficio, y corresponde


a los administrados aportar pruebas. La entidad administrativa dispondrá la
actuación de los medios probatorios, y sólo podrá rechazar aquellos medios
probatorios ofrecidos por el administrado que resulten impertinentes o
innecesarios.

Los medios probatorios contemplados en la Ley de Procedimientos


Administrativos son los siguientes: los antecedentes y documentos, informes y
dictámenes, testigos y peritos, consulta de documentos y actas y práctica de
inspecciones.

Las normas administrativas prevén la posibilidad de convocar a una Audiencia


Pública cuando el procedimiento pudiera afectar derechos e intereses cuya
titularidad corresponda a personas indeterminadas tales como en materia de
medio ambiente, ahorro público, valores culturales, derechos del consumidor,
etc. En la Audiencia Pública puede participar cualquier persona, sin necesidad
de acreditar legitimidad especial. La omisión de la realización de esta
Audiencia acarrea la nulidad del acto administrativo final que se dicte.

7. FIN DEL PROCEDIMIENTO


Debemos considerar tanto las formas regulares como aquellas calificadas como
especiales. Dentro de nuestro ordenamiento se han regulado las siguientes:

• RESOLUCIONES QUE SE PRONUNCIAN SOBRE EL FONDO


DEL ASUNTO

Las resoluciones que ponen fin al procedimiento son la forma normal de dar por
concluido un procedimiento administrativo, y la principal exigencia que deben
observar es la congruencia con el pedido del interesado, sin que en ningún caso
pueda agravar la situación inicial y sin perjuicio de la potestad de la
administración de iniciar de oficio un nuevo procedimiento.

• SILENCIO ADMINISTRATIVO

El vocablo Silencio, viene de Silentun y éste de sileo. Tiene cierto


onomatopeísmo. El sonido Shist es una ampliación fonética de la S y significa
callarse, no hablar. Pero no sólo se guarda silencio con la abstención de hablar,
sino también evitando actitudes o gestos reveladores que trasunten el
pensamiento del individuo (HUMBERTO NÚÑEZ BORJA).

El silencio que nos interesa es el Silencio Administrativo que produce efectos


jurídicos. Esta institución surgió como consecuencia de la necesidad de
salvaguardar los derechos e intereses de los administrados ante la
Administración Pública. En efecto, en nuestro Derecho Administrativo no había
norma interpretativa del silencio y era verdaderamente cuando se reconocía el
derecho de acudir a los Tribunales Ordinarios para interponer un recurso
impugnativo, previo agotamiento de la vía administrativa.
“El Silencio Administrativo suele ser conceptuado con términos más o menos
similares. Existirá silencio administrativo cuando la Administración no responde
a las consultas, peticiones, reclamaciones, quejas, recursos, sugerencias, que le
pueden ser planteados”. (RAFAEL ENTRENA CUESTA).

“Hay silencio administrativo en general cuando una autoridad administrativa no


resuelve expresamente una petición, reclamación o recurso interpuesto por un
particular” (GARRIDO FALLA).

Todas las definiciones convergen en citar la naturaleza jurídica como una


presunción legal establecida para los casos del silencio de la autoridad ante
quien ha sido presentado un reclamo, petición o recurso. El Silencio
Administrativo es la paralización, demora o interrupción ocurrida en un proceso
administrativo. El Silencio Administrativo puede ser legal o ilegal. Es legal,
cuando es motivado por el reclamo por razón de su abstención y abandono. Es
ilegal, motivado por el funcionario competente, por su negligencia o por malicia.

La actual Constitución no ha regulado el silencio administrativo como si lo


regulaba la Constitución anterior en el inciso 18) del articulo 2º, que reconoció
como derecho fundamental el de petición, bajo la siguiente formula: “Toda
persona tiene el derecho de formular peticiones, individual o
colectivamente, por escrito, ante la autoridad competente, la que está
obligada a dar al interesado una respuesta también escrita dentro del plazo legal.
Transcurrido éste, el interesado puede proceder como si la petición hubiera sido
denegada”.

GUSTAVO BACACORZO lo llama denegatoria ficta por sus evidentes


consecuencias. En nuestro ordenamiento jurídico se presenta ambivalente. Es
una técnica procesal que persigue que los administrados no tengan que
tolerar una inacción prolongada en la administración de los procesos, para
lo cual se considera que a falta del pronunciamiento de esta, surtirá
efectos; se encuentra, por lo tanto, dos elementos que permiten interpretar el
silencio de la administración:

• Que la administración tenga la obligación de pronunciarse.


• Que transcurra un plazo determinado sin que la autoridad resuelva o se
pronuncie.

Se le conoce también como inactividad formal de la Administración, puesto que


dentro de un procedimiento administrativo, o como consecuencia del ejercicio
del derecho de petición, no se obtiene un pronunciamiento o contestación de la
Administración, no obstante existir el deber de hacerlo.

Un sector de la doctrina sostiene que el silencio administrativo es una institución


creada para permitir el ejercicio de derechos del administrado. En ese
sentido, tiene un carácter pro administrado: cuando se aplica esta institución no
es posible establecer cargas en el particular, cuyo único error es haber
presentado un pedido o recurso ante una entidad administrativa negligente en el
cumplimiento de sus plazos.

Así, el silencio administrativo puede ser de dos tipos:

a. Silencio Administrativo Negativo

La atribución de un valor negativo o desestimatorio del silencio o inacción


formal de la Administración tiene un origen y una funcionalidad muy
concreta. GARCIA ENTERPJA define esta institución como una ficción de
efectos estrictamente procesales y limitados. Es decir: la realización
de un acto administrativo ficto de efectos denegatorios que permite
abrir la vía del recurso contencioso administrativo sustituye al acto
expreso, pero sólo para estos concretos fines y en beneficio del
particular únicamente.

Si al vencimiento del plazo para resolver un asunto controvertido no se ha


dictado la resolución administrativa, el administrado ha de entender que su
petición ha sido denegada, a efectos de interponer el recurso administrativo
jerárquico que corresponda o la demanda judicial, de darse el caso.

Aun cuando opere el silencio administrativo negativo, la administración


mantiene la obligación de resolver, bajo responsabilidad, hasta que se le
notifique que el asunto ha sido sometido a conocimiento de una autoridad
jurisdiccional de administrado haya hecho uso de los recursos respectivos.
Los procedimientos de evaluación previa sometidos a silencio administrativo
negativo, son los siguientes:

a) Cuando verse sobre asuntos de interés público, incidiendo en la


salud, medio ambiente, recursos naturales, la seguridad ciudadana, el
sistema financiero y de seguros, el mercado de valores, la defensa
nacional y el patrimonio histórico cultural de la nación.
b) Cuando cuestionen otros actos administrativos anteriores.
c) Cuando sean procedimientos trilaterales
d) Cuando generen obligación de dar o hacer a cargo del Estado.
e) Los procedimientos de inscripción registral.
f) Cuando la ley o el TUPA lo disponga.

b. Silencio Administrativo Positivo

En este caso se considera como aprobado el pedido o reclamo que se ha


formulado. Se considera como un verdadero acto
administrativo, equivalente a una autorización o aprobación expresa.

Al establecerse una especie de acto administrativo ficto aprobatorio, se


permite al particular el ejercicio del derecho invocado.

Los procedimientos administrativos sujetos al silencio administrativo


positivo quedarán automáticamente aprobados en los términos en que
fueron solicitados, si transcurrido el plazo establecido o el máximo la entidad
no hubiera comunicado al administrado su pronunciamiento.

De cualquier manera la ley. correspondiente debe señalar en qué casos los


efectos son negativos o positivos.

Los procedimientos de evaluación previa sujetos a silencio positivo, son los


siguientes:

a) Solicitudes que habiliten derechos preexistentes, salvo que se


transfiera facultades de la administración pública o que habilite para
realizar actividades que se agoten instantáneamente en su ejercicio.
b) Recursos destinados a cuestionar la desestimación de una
solicitud cuando el particular haya optado por la aplicación del silencio
administrativo negativo.
c) Cuando la decisión final no pueda repercutir directamente en
administrados distintos del peticionario.
d) Los no sujetos a silencio administrativo negativo.
e) Otros casos que la ley establece.

DESISTIMIENTO DEL PROCEDIMIENTO Y DE LA PRETENSIÓN

El desistimiento del procedimiento importa la culminación del mismo, pero no


impide que se vuelva a plantear la pretensión en otro procedimiento. En cambio,
el desistimiento de la pretensión impedirá la promoción de otro procedimiento
con el mismo objeto y causa.
El desistimiento sólo afecta a quienes lo hubieran formulado, podrá hacerse por
cualquier medio que permita su constancia y debe indicarse expresamente si se
trata de un desistimiento del procedimiento o de la pretensión. De no precisarse
se presume que es un desistimiento del procedimiento se puede realizar antes
de que se notifique la resolución final en la instancia.

 ABANDONO DEL PROCEDIMIENTO

Sólo será posible en los procedimientos iniciados a solicitud de parte,


cuando el administrado incumpla algún trámite que hubiera sido requerido
y que produzca la paralización del procedimiento por treinta días. La
autoridad administrativa declarara el abandono y la resolución deberá ser
notificada a los administrados, quienes pueden utilizar los recursos
pertinentes.

8. ETAPA DE EJECUCIÓN

Los actos administrativos son susceptibles de ejecución, salvo disposición legal


en contrario, mandato del Juez o si están sujetos a condición o plazo conforme
a Ley.

Causas que determinan la pérdida de la ejecutoriedad del acto


administrativo:

a) Por suspensión provisional conforme a Ley.


b) Cuando hubieran transcurrido cinco años de adquirido firmeza y no se
hayan iniciado los actos de ejecución.
c) Cuando se cumpla con la condición resolutiva a que estaba sujeto de
acuerdo a Ley.

• Ejecución forzosa

Para que proceda la ejecución forzosa debe de tratarse de obligaciones de


dar, hacer o no hacer, y que dichas prestaciones estén determinadas por
escrito de modo claro e integro.

La obligación debe derivar del ejercicio de una atribución de la entidad o


provenir de una relación de derecho público; además, se debe haber
requerido al administrado para el cumplimiento de la obligación y no debe
requerirse la intervención del Poder Judicial.

En el procedimiento de ejecución forzada debe tenerse presente el principio


de razonabilidad. Se deben los siguientes medios:

a) Ejecución coactiva. Se utiliza para procurar el cumplimiento de


una obligación de dar, hacer o no hacer; para ello se acude a la Ley de
la materia.
b) Ejecución subsidiaria. En este supuesto no se requiere que el
administrado cumpla la obligación en forma personalísima, también lo
puede hacer un sujeto distinto.

e) Multa coercitiva. La entidad puede imponer sanciones


pecuniarias.

d) Compulsión sobre las personas. Los actos administrativos que


impongan una obligación personalísima de no hacer o soportar, podrán
ser ejecutados por compulsión sobre las personas.