Está en la página 1de 3

Conciencia social para promover el cambio a una sociedad libre

Por: Astrid Carolina Bravo

En el mundo del libro 1984, la información es manipulada por el gobierno, la historia se


desconoce, porque el pasado es borrado todos los días, la novela narra un mundo
desesperanzador, donde todos son vigilados y nadie tiene libertad de expresión. La
sociedad actual está girando en torno a la comunicación instantánea y el control continuo,
la transición de lo que se denomina una modernidad sólida se transforma a modernidad
líquida, donde el individuo se le coacciona la libertad de pensamiento y se sumerge en
una sociedad de inmediatez y corto alcance, que no se fija al espacio, ni se ata al tiempo,
reduce la historia y colapsa el pensamiento y la planeación a largo plazo. La coerción
mantiene a los individuos bajo inspección y vigilancia constante.

En la novela 1984, la Policía de Pensamiento es una organización ficticia que se


caracteriza por arrestar a los ciudadanos que van en contra del Partido, utilizan
telepantallas para monitorear el pensamiento, la cotidianidad y las conversaciones de lo
individuos, obligandolos a actuar como quiere el Partido. Hoy en día la práctica policial es
vista como una institución de naturaleza coercitiva y de persecución del crimen y no es
percibida como institución que protege a los ciudadanos y construye el orden social.

El nacimiento de la corriente de pensamiento postmoderno, viene acompañado de la


perdida de cultura y valores tradicionales, el mundo ha perdido parte de su identidad,
donde se vende la idea de que el futuro no existe y de que se debe vivir el momento,
dejando sin propósito a muchos individuos, quedando en manos de un sistema totalitario
que incluso domina sus pensamientos. La era posmoderna se caracteriza por la
discontinuidad, la dispersión, la deconstrucción, estamos en una época de simulacro
donde la apariencia es más importante que la construcción del ser.

La creación de la neolengua ayudo a censurar la libertad de pensamiento y no permitió


construir nuevas ideologías, ya que esta ideología impuso a los individuos la forma en que
tenían que actuar y pensar, por medio de los discursos políticos y la traducción de las
obras literarias. En Colombia actualmente hay una muestra latente de que los medios de
comunicación (prensa escrita, televisión y radio) no cuentan toda la verdad de lo que
sucede, muchas veces omiten información y solo ofrecen aquello que es conveniente o se
vende. Además, hay algunos gremios que les importa transmitir solo una parte de la
información, ya sea por amarillismo o favores políticos.

Así como en la novela 1984, donde la sociedad era regida por los Ministerios, el Partido y
el Gran Hermano, en Colombia los ministerios y el Presidente de la Republica conforman
el sistema de gobierno y buscan: luchar contra la delicuencia común, garantizar el mínimo
de educación y aumentar la cobertura, velar por la seguridad, conservar y desarrollar la
cultura del país, “enseñando a crear y enseñando a apreciar”, manejar y mantener el
orden público, reducir el impacto al medio ambiente, garantizar calidad de vida en los
ciudadanos, controlar y mantener la infraestructura vial, entre otras funciones. Según lo
anterior, los Ministerios se han creado por Constitución Política de 1991, como puente de
comunicación entre el Gobierno y el Congreso.
Foucault adapta el concepto de panóptico como archimetáfora del poder moderno, donde
se confrontan dos lados de la relación de poder: la rutinización del flujo del tiempo de los
subordinados y las estrategias de los superiores para proteger la volatilidad y retener a los
subordinados en el tiempo. El ambito laboral ha cambiado y se ha vuelto más flexible, la
rutina estable de un trabajo fijo ya es cosa del pasado, el individuo tiene que estar en
constante formación y reinvento de si mismo para adaptarse a la sociedad acelerada, es
allí donde aparece una nueva forma de opresión para adaptarse al medio.

Virilio (1997) plantea que “El poder es inseparable de la riqueza y la riqueza es


inseparable de la velocidad” (pág. 18). El poder debería ser considerado como el
facilitador de la emancipación de los ciudadanos y no como un acto de dominación, como
se evidencia en muchas partes del mundo. Con el “nuevo capitalismo” el futuro se acorta
convirtiendose en un presente prolongado disperso que no permite tener una sociedad
libre por el afán de convertirse en una sociedad de rendimiento que se vuelve invisible a la
construcción esencial del ser, entonces se convierte en una sociedad insensible y de
dopaje, donde el cansancio de la sociedad de rendimiento aisla y divide al individuo,
destruyendo a una comunidad completa. En la sociedad de rendimiento, la economía de
la eficiencia y la aceleración conduce a la desaparición, donde solo el cansancio vuelve el
asombro al individuo.

George Orwell muestra el esfuerzo personal y heroico de cada uno de los protagonistas
por desenmascarar aquello que está controlando sus acciones y sus pensamientos desde
el otro lado. Winston es el ciudadano común con el que el autor nos lleva a experimentar
las mismas sensaciones y el mismo miedo de odiar y querer algo al mismo tiempo;
O’brien es la versión audaz del protagonista, hombre astuto y autoritario, miembro de uno
de los partidos políticos; Charrington es el típico autor frio que resulta ser lo que no
parece, agente encubierto, miembro de la Policía de Pensamiento, Los proles
desempeñan un solo personaje y son aquellos que no tuvieron la oportunidad de
educación, que viven en condiciones precarias y que a duras penas trabajan y son felices,
y el “Gran Hermano” suple todo personaje político y autoritario. Cada uno de los
personajes viste al individuo posmoderno, Winston como el ciudadano que quiere luchar
por sus derechos, O’brien como uno de los miembros de algún partido político que atrae
masas y promete lo que no va a cumplir, las proles son la clase baja que no tienen
oportunidades ni derechos y tienen que trabajar duro para subsistir y el “Gran Hermano”
es el presidente que dicta las ordenes para gobernar un país.

Actualmente la sociedad busca tener economías planificadas donde el principal incentivo


es hacer dinero. Un mundo superficial que se sumerge en las tensiones sociales y la
perplejidad. Valores como la igualdad, el respecto y la fraternidad se están perdiendo y
van sumergiendo en la modernidad. La desigualdad social incrementa, la precariedad
laboral y la crisis del trabajo, recorta la libertad en la sociedad del espectáculo, donde el
beneficio personal prima sobre los intereses comunes. Hay carencia de soportes
económicos, culturales y relacionales para que los ciudadanos tomen iniciativas para
emprender cualquier tipo de proyecto. La privatización es un asalto ya que transfiere a los
más ricos la propiedad de los pobres y priva a la sociedad de una base igualitaria y de
integración.