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AUTO INTERLOCUTORIO NÚMERO: SETENTA Y UNO Córdoba, nueve de

mayo de dos mil diecisiete.---

Y VISTOS:-------------------------------------------------------------------------------------------
Los recursos de casación (con fundamento en el inc. 3°, art. 383, C. de P. C.) y de
inconstitucionalidad (art. 391, ib.) interpuestos por el Asesor Legal del Área de
Administración del Poder Judicial de la Provincia, Dr. Lucas L. Moroni Romero en estos
autos “ALONSO SAPIA PABLO ANTONIO - BENEFICIO DE LITIGAR SIN GASTOS -
RECURSO DE CASACIÓN E INCONSTITUCIONALIDAD” (EXPTE. N° 5202961), en
contra del Auto Interlocutorio N° 364 de fecha 14 de Noviembre de 2014, dictado por la
Cámara de Apelaciones Civil y Comercial de Tercera Nominación de esta ciudad.
Corrido el traslado de ley, lo evacua el Dr. Carlos A. Soto Polo en representación del
solicitante del beneficio de litigar sin gastos (fs. 257/260), así como el Dr. Héctor David en
nombre del Ministerio Público Fiscal (fs. 271/275). Ambos recursos son concedidos por el
tribunal interviniente mediante Auto Interlocutorio N° 71 del 9 de Abril de 2015.
Dictado y firme el decreto que llama los autos a estudio (fs. 276), queda la causa en
condiciones de ser resuelta.----------------------------------------------------------------

Y CONSIDERANDO:-----------------------------------------------------------------------------
LOS SEÑORES VOCALES DOCTORES MARÍA MARTA CÁCERES DE BOLLATI,
DOMINGO JUAN SESÍN, SEBASTIÁN CRUZ LÓPEZ PEÑA,

Expediente Nro. 5202961 1 / 48


RAFAEL ARANDA Y JOAQUÍN FERNANDO FERRER, DIJERON:

I. Mediante el auto interlocutorio referido en el exordio, el Tribunal de alzada decidió rechazar el


recurso de apelación interpuesto por el Área de Administración del Poder Judicial y confirmar el
proveído mediante el cual se declaró la inconstitucionalidad del art. 302, inc. 1° ley 6000 (T.O.
por Dec. 574/02).--------------------------------------------------------------------------------------------

Dispositivo legal que establece la caducidad automática de la dispensa de la Tasa de justicia en el


beneficio de litigar sin gastos cuando no se instare su curso dentro del
plazo de seis meses.-----------------------------------------------------------------------

II. La oficina de Tasa, con invocación de lo dispuesto por los arts. 383, inc. 3° y 391 del C. de P.
C., afirma que la resolución recaída en autos contradice la doctrina jurisprudencial sentada por la
Cámara de Apelaciones en lo Civil y Comercial de Cuarta Nominación de esta ciudad, in re
“CHISELINO PABLO ENRIQUE Y OTROS C/ ZACCARI MIGUEL ALEJANDRO Y OTRO-
ORDINARIO- DAÑOS Y PERJ.- ACCIDENTES DE TRÁNSITO”, Auto Interlocutorio n°
295/14, cuya copia acompaña a fs. 242/244.-------------
Señala que en el fallo traído como antitético, el Tribunal interviniente sentó un criterio
diametralmente opuesto al asumido por la Cámara a quo al afirmar que el artículo del Código
Tributario que dispone la caducidad de pleno derecho de la dispensa de la Tasa de Justicia en los
beneficios de litigar sin gastos resulta constitucional, en atención a que la diferenciación que
hace el legislador respecto de los particulares resulta razonable pues se asienta en intereses
superiores de orden público, como es el adecuado funcionamiento del servicio de justicia.
Por las mismas razones aduce que esa solución no infringe el principio de igualdad, ya que
existen razones objetivas para el tratamiento desigual fundamentalmente porque las personas o
entes involucrados son de diversa naturaleza jurídica y fáctica.--------------------------------------
Remarca que la norma cuestionada tiende a un más eficiente servicio de justicia, siendo que la
experiencia indica -en base a una investigación llevada a cabo en el año 2010 por el Centro de
Perfeccionamiento Ricardo C. Núñez- que la tramitación de una gran cantidad de beneficios de
litigar sin gastos no ha sido impulsada en una proporción superior a lo que ocurre con los
expedientes principales.------------------------------------------------------------------------------------

Entiende que la caducidad automática permite neutralizar las contingencias negativas de


naturaleza administrativa en orden al archivo de las actuaciones judiciales que se encuentran
paralizadas conjuntamente con su beneficio, generando un congestionamiento de los juzgados y
repercutiendo desfavorablemente en una eficiente prestación del servicio de justicia.

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Por otra parte, dice que se encuentra garantizado un pleno ejercicio del derecho a la jurisdicción
y no existe un daño para los otros sujetos supuestamente “discriminados”, ya que el particular no
se ha visto privado de ejercer todos sus derechos, no pudiendo quejarse de su propia negligencia,
en tanto que la Caja de Abogados y parte demandada pueden controlar el trámite y
eventualmente pedir la perención de
instancia.----------------------------------------------------------------------------------
Aduna que el plazo previsto para la caducidad quintuplica el tiempo previsto por la ley ritual
para la culminación del beneficio de litigar sin gastos y, a la vez, este último debe estar concluido
en forma previa al dictado de la sentencia de primera instancia en el juicio principal.
Razones estas por las cuales el impugnante entiende que existe un equilibrio razonable entre los
fines que la norma persigue y la aparente limitación o desigualdad apuntada por la resolución
atacada, siendo que el art. 178 de la Const. Prov. no refiere a supuestos como el de autos, en el
cual el Fisco interviene en el proceso como fiscalizador de las pruebas que aporta un
contribuyente que intenta ser dispensado del pago de la Tasa de Justicia.
Finalmente señala que en la especie, como en la mayoría de los casos, los beneficios de litigar sin
gastos son iniciados en forma accesoria a juicios de daños y perjuicios derivados de
responsabilidad extracontractual. Por ende, en caso de operar la caducidad de pleno derecho del
incidente referido, el actor sólo estará obligado a cumplimentar el importe mínimo, con lo cual
tampoco puede achacarse un fin
recaudatorio a la norma.---------------------------------------------------------------
Agrega que, en última instancia, la percepción de la Tasa de Justicia y la potenciación de los
mecanismos y normativas necesarias para ello tiene una íntima vinculación con la optimización
de la prestación del servicio de justicia y el derecho a la tutela judicial efectiva, ya que se utiliza
para la adquisición, mejora y equipamiento de la estructura judicial.
Solicita, en definitiva, se admita el recurso de casación e inconstitucionalidad, con
costas.-------------------------------------------------------------------
Hace reserva del caso federal.--------------------------------------------------------------

III. La casación intentada al amparo del inc. 3°, art. 383, C. de P. C. es formalmente

admisible.-----------------------------------------------------------------------------
Efectivamente, por un lado y desde el punto de vista fáctico ambas resoluciones versan
coincidentemente sobre la validez constitucional del art. 302, inc. 1° ley 6000 (actual, inc. 1°, art.
309 C.T.P., T.O Dec N° 400/15), la cual fue decidida en el marco de un beneficio de litigar sin
gastos.----------------------------------------------------------------
Por otro lado y en el plano jurídico, la a quo entendió que dicho dispositivo contraría
abiertamente el art. 178, 1° párr., de la Cons. Prov. e infringe el principio de igualdad, en
atención a que establece un régimen de caducidad de pleno derecho dentro de un proceso que

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beneficia sólo a una de las partes, cuando para los demás intervinientes ella no opera sin petición
de parte. Agregó que, entre el interés recaudatorio del Estado y los derechos de acceso a la
justicia y de igualdad, debe preferirse a los segundos.

Diversamente, en el fallo traído como antitético se consideró, al contrario, que la diferenciación


que hace el legislador se asienta en razón de los intereses que persigue el acreedor de la tasa de
justicia (interés público fiscal), de jerarquía mayor a la de los demás intervinientes, lo que
justifica el trato diferenciado. Se entendió, por ello, que la razonabilidad de tal solución impedía
acoger la declaración de inconstitucionalidad propiciada.
De lo relacionado, aparece evidente que se verifica una efectiva divergencia jurisprudencial
respecto de la validez constitucional del art. 302, inc. 1° ley 6000 (T.O. por Dec. 574/02), lo que
autoriza a este Máximo Tribunal a uniformar los criterios jurisprudenciales y a establecer la
correcta valoración jurídica que debe efectuarse de la regla legal referida.--

IV. Aunque la impugnación se canalizó a través del recurso de casación por interpretación
contraria de la ley previsto por el art. 383, inc. 3°, del C. de P.C., corresponde que conozca de la
misma el Tribunal Superior de Justicia en pleno pues la cuestión controvertida compromete
materia estrictamente constitucional (art. 165, inc. 2°, Const. Prov.).-------

V. Se ingresa al análisis de la impugnación.--------------------------------------------


Preliminarmente y a modo de premisa fundamental, es del caso precisar el marco hermenéutico
en que deberá discurrir la función de nomofilaquia reclamada, a los fines de brindar una correcta
respuesta jurisdiccional.-----------------------------------------------
Es lugar común que la tacha de una disposición legal vigente por los Tribunales es un acto de
suma gravedad institucional y constituye la "última vatio" del ordenamiento jurídico.
Lo contrario desequilibraría el sistema constitucional de los tres poderes, que no está fundado en
la posibilidad de que cada uno de ellos actúe anulando la función de los otros, sino en que lo
haga con la armonía que exige el cumplimiento de los fines del Estado, para lo cual se requiere el
respeto de las normas constitucionales.------------------------------------------------------------------

En otras palabras, la declaración de inconstitucionalidad se erige como un remedio extremo y


excepcional al que sólo cabe acudir -por lógica derivación- en aquellos supuestos en los cuales
ninguna otra solución razonable pueda deducirse de la propia normativa (conf. Fallos: 314:407;
326:2692; 327:831).
A partir de esa pauta restrictiva, entonces, se exige al intérprete que evite la declaración de
inconstitucionalidad, de ser posible, mediante una interpretación del texto legal en juego
compatible con la Ley Fundamental, pues siempre debe estarse a favor de la validez de las

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normas (Fallos: 147:286).
La interpretación "conforme", en consecuencia, es un principio o máxima hermenéutica que
frente a varios entendimientos posibles de una regla de derecho, procura que el exégeta opte por
aquél que "mejor se acomode a los dictados constitucionales" (JIMÉNEZ CAMPO, J.,
Enciclopedia jurídica básica, Madrid, 1995,
pág. 3681).-------------------------------------------------------------------------

VI. En estas condiciones cabe señalar que, entre las diversas reformas al Código Tributario
Provincial operadas mediante Ley N° 9874 (B.O.C. 30/12/10), en lo que
aquí interesa, se dispuso que:--------------------------------------------------------------
“El beneficio de litigar sin gastos alcanza sólo al trámite para el que se lo solicita y, sólo a los
efectos de la dispensa de la Tasa de Justicia, caduca de pleno derecho cuando no se instare
su curso dentro del plazo de seis (6) meses y debe estar resuelto en forma definitiva previo al
dictado de la sentencia en primera instancia” ( inc. 1°, 2° párr., art. 302, ley 6000, T.O. Dec.
574/02; actual inc. 1°, 2° párr., art. 309 C.T.P., T.O
Dec N° 400/15, el destacado no se encuentra en el original).

Queda en evidencia, entonces, que el referido dispositivo viene a modificar diversos aspectos que
hacen al trámite normal del beneficio de litigar sin gastos regulado por el
ordenamiento adjetivo.---------------------------------------------------------
En efecto, la normativa en análisis -reiteramos solo respecto de la materia que fuera habilitada la
competencia de este Tribunal- por un lado evidencia la instauración en nuestro medio de un
sistema de caducidad ope legis o de pleno derecho, es decir, aquélla que opera sus efectos por el
sólo transcurso del tiempo sin necesidad de
requerimiento de parte interesada.-------------------------------------------------
Recuérdese que la idea de la caducidad de pleno derecho refiere a que los efectos extintivos se
producirán por el mero transcurso del tiempo, en donde la realización de un acto de impulso con
posterioridad al plazo estipulado por la ley carece en absoluto de trascendencia. En estos
supuestos, no interesa si la declaración es de oficio o a pedido de parte, por acción o excepción,
pues la resolución sólo tiene un carácter declarativo a los fines de brindar mayor seguridad en el
proceso (VENICA Oscar Hugo, Código Procesal Civil y Comercial de la Provincia de Córdoba,
t. III, Lerner, p.258).------------
Por otro lado, del tenor literal de la normativa impugnada se colige que la caducidad extiende sus
efectos única y exclusivamente respecto de la dispensa provisoria de la Tasa de Justicia que
opera por el solo hecho de haberse interpuesto esta incidencia (argum. art. 103, C. de P. C.), sin
que resulten afectados o se vean comprendidos otros rubros.
Como es fácil advertir, si bien este plazo de caducidad es idéntico al que el rito predispone a los

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fines de que -a instancia de parte- se tenga por operada la perención de la instancia abierta con
motivo de la interposición del incidente de beneficio de litigar sin gastos (inc. 2°, art. 339, C. de
P. C.), la diferencia fundamental con este último sistema está dado por el carácter extintivo
automático del primero.

Precisamente por ello desde la doctrina se ha señalado que “la caducidad impuesta por la ley
tributaria no debe confundirse con la perención de instancia regulada en nuestro código ritual,
toda vez que, si bien ambas exigen el transcurso de un lapso de seis meses sin impulso procesal,
en el beneficio de litigar sin gastos, la primera se encuentra animada por un interés fiscal, se
produce de pleno derecho e implica sólo la pérdida de la exención fiscal correspondiente a la
tasa de justicia -sin afectar la continuación del trámite del beneficio por los restantes rubros-
mientras que la segunda, busca evitar la dilación de los procesos, requiere de petición de parte
y constituye un modo de terminación del incidente en toda su dimensión ” (ZALAZAR, Claudia
E., Beneficio de litigar sin gastos, 2° ed., Alveroni, p. 340).------------------------------------------

En este escenario conviene adelantar que la normativa en crisis no infringe garantías


constitucionales ni convencionales sino que, por el contrario, permite conciliar razonable y
adecuadamente los intereses en pugna, es decir el individual de las partes con el general
representado -en el caso- por un adecuado servicio de justicia.--------------------------------------

Damos razones.-------------------------------------------------------------------------------

VII. No caben dudas que la ratio legis que otorga fundamento a las previsiones legales de los
arts. 101 y sgtes., C. de P. C. “se encuentra en la necesidad de conceder la posibilidad de acudir
a la justicia a quien carece de los bienes suficientes para afrontar los gastos que dicha situación
demanda. Así se le otorgan los beneficios necesarios para sortear dicho obstáculo, con el
propósito de garantizar la defensa en juicio y mantener la igualdad de las partes en el proceso
(art. 16 de la Const. Nac.)” (Fallos 321:571).
Ahora bien, también debe tenerse en consideración que el beneficio de litigar sin gastos es una
forma de procedimiento “anómala” que ofrece ciertas particularidades
que lo distinguen de los incidentes típicos del proceso civil.---------------
Ello se advierte, por ejemplo, del hecho de presentar un contradictorio atenuado (argum. arts. 104
y 106, C. de P. C.), en el sentido de que los sujetos pasivos no disponen de la oportunidad para
responder la petición que es propia de los procesos de conocimiento, sino de la facultad de
fiscalizar la prueba diligenciada por el solicitante, así como de ofrecer la propia (conf. TSJ, Sala
CyC, Auto N° 348/10).-------------------------------------------------------------------------------------

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Precisamente por ello y siendo que con su admisión se afectan intereses de diversos sujetos,
además del litigante contrario en el principal, ya que de obtenerse la franquicia el beneficiario se
ve exonerado de afrontar, hasta que mejore su fortuna, no solo las costas sino los gastos que
importa la realización de un juicio (argum. arts. 103 y 107, C. de P. C.), se ha previsto que en esta
clase de procesos se de intervención a la Caja de Abogados (Ac. Regl. N° 363/97) y a la
Dirección de Administración del Poder Judicial (Ac. Regl. N° 59/06).
En este último caso, huelga aclarar, en razón de que se encuentra comprometida la percepción de
la Tasa de Justicia integrativa de la cuenta especial del Poder Judicial (art. 1, ley N° 8002),
siendo el Área de Administración del Poder Judicial la encargada de su recaudación y
administración (art. 22, C.T.P., T.O Dec N° 400/15).--------------------------------------------------

Pues bien, en tales condiciones la caducidad automática de la Tasa de Justicia en


estudio no lesiona -en principio- la garantía de igualdad.------------------------------
Es que en este caso -como vimos- la actuación del Fisco presupone su intervención en todos y
cada uno de los incidentes de beneficio de litigar sin gastos que se inicien en el ámbito de nuestra
provincia, pero no debe perderse de vista que ello es con el propósito de custodiar el erario
público y en beneficio del interés público.

En otros términos, a fin que la eximición de la gabela se conceda en los casos en que
efectivamente la carencia de recursos se erija como real impedimento de su actuación (art. 49,
Const. Prov.).---------------------------------------------------
De allí que el tratamiento diferencial dispuesto por el Código Tributario Provincial no
violenta la garantía de igualdad.-------------------------------------------------
Aún cuando dicho principio tiene aplicación en el área del proceso judicial, lo cierto es que -en
éste como en cualquier otro terreno jurídico- la igualdad de tratamiento está condicionada por la
igualdad de situaciones, tal que nada obsta a que el ordenamiento legal acuerde tratamiento
diferenciado a sujetos o situaciones distintas.-----------------------------------------------------------

Es por ello que, por ejemplo, no violenta el art. 16 de la Const. Nacional la exención del pago de
tasa de justicia a quien carece de recursos para hacerlo (beneficio de litigar sin gastos), ni
tampoco la exención de contracautela en la traba de medidas cautelares por la Nación, las
Provincias o las Municipalidades, cuya solvencia el ordenamiento presume.
Y, como se anticipó, en este caso la situación del Estado y la de los particulares no es idéntica.
Para el peticionario de la licencia si bien el cumplimiento de la tasa puede llegar a comprometer
el derecho de acceso a la jurisdicción, tal peligro se conjura de asumirse una diligente tramitación
del beneficio de litigar sin gastos, supuesto en que sus

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derechos quedarán a salvo.------------------------------------------------------------------
En tanto que para la parte contraria, que no lo mueve un interés fiscal sino que su contradictor no
quede injustamente eximido de la carga de costas, basta con denunciar la perención de instancia
en caso de desidia del interesado.
El Estado, en cambio, interviene en todos los procesos de este tipo porque no sólo debe velar por
los derechos del peticionante y la contraria -naturalmente de ineludible
consideración- sino y fundamentalmente de la comunidad toda.------------
Este tratamiento especial a favor del Estado está debidamente justificado, entonces, ya que su
destinatario directo es la sociedad, al asegurarse prioritariamente el funcionamiento y
financiación de una de las funciones esenciales del estado, como lo es el servicio de justicia.
En esta línea argumental, desde la doctrina se ha recalcado “la trascendencia que reviste la
percepción de la gabela judicial para un adecuado funcionamiento del servicio de justicia. En
efecto, dicho tributo constituye uno de los mecanismos a través de los cuales el Poder Judicial
obtiene recursos propios destinados a afrontar gastos de funcionamiento y administración (...),
habiendo señalado la Oficina de Tasa de Justicia que, por ejemplo en el año dos mil diez, el
ochenta y siete por ciento (87%) de los fondos para el financiamiento se obtuvo a través de ese
tributo (según material extraído del boletín virtual del Centro de Perfeccionamiento Ricardo C.
Núñez).” (ZALAZAR, Claudia E., Beneficio de litigar sin gastos, 2° ed., Alveroni, p. 341).-----

VIII. Por otro lado, merece destacarse la razonabilidad del sistema adoptado por el

Código Tributario Provincial.---------------------------------------------------


Ello en tanto, un principio axial de todo sistema jurídico es el de razonabilidad, proporcionalidad
o congruencia, el que, en su proyección actual, es una técnica de control que indaga la relación
entre los medios utilizados y la finalidad que se
persigue.---------------------------------------------------------------------------------
En efecto y como adelantamos, no resulta un dato menor el hecho de que el plazo de seis meses
de caducidad automática es exactamente el mismo que aquél que el código de forma arbitra a fin
de declarar la perención de instancia del incidente de beneficio de litigar sin gastos (inc. 2°, art.
339, C. de P. C.).
Y, como quedó en evidencia de lo hasta aquí expuesto, existen razones de bien común que
justifican un tratamiento diferenciado entre el Estado y los particulares, que justifican que se
adopte un sistema de caducidad automático respecto de la tasa de justicia diverso del
predispuesto por el Código de rito para la extinción de toda la instancia incidental, que -como es
sabido- requiere excitación de parte interesada.--------------------------------------------------------

Incluso más, siendo que la misma reforma operada mediante Ley N° 9874 también ha dispuesto

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que el beneficio de litigar sin gastos debe “estar resuelto en forma definitiva previo al dictado de
la sentencia en primera instancia”, va de suyo que la caducidad en debate igualmente tiende a
evitar no sólo que se prolongue artificiosamente el trámite de esta incidencia sino -si se quiere
como efecto secundario- que se demore injustificadamente la resolución del pleito principal, al
reforzar la carga de impulso que pesa sobre el solicitante de la licencia.----------------------------

De este modo, como señala el representante del Ministerio Público Fiscal, la caducidad de
pleno derecho: “tiene por finalidad evitar que los procesos conflictivos se prolonguen en el
tiempo, gravitando en el interés público por la inactividad jurisdiccional que en definitiva
redunda en perjuicio de valores esenciales como la
paz y la seguridad” (fs. 274 vta.).--------------------------------------------
Vale recordar que no resulta válido alegar ante los jueces, en defensa de sus derechos, su propia
torpeza. En efecto, la máxima romana nemo auditur propriam turpitudinem allegans encuentra
múltiples manifestaciones en nuestro ordenamiento jurídico (v.gr. 78 in fine C. de P. C., art. 929
Cód. Civil).-------------------------------------------------------
La aplicación de dichas pautas rectoras al caso evidencia que, al igual que lo que ocurre con la
perención de instancia, los efectos negativos que se dimanen como consecuencia de la caducidad
ope legis de la tasa de justicia respecto del beneficiario no serán sino la consecuencia de su
propio obrar desaprensivo, al no haberse encargado de desplegar los medios idóneos a fin de
activar el proceso en defensa de
sus propios derechos.-------------------------------------------------------------------
Por lo demás, la caducidad automática no es extraña, ni novedosa.------------------
Baste señalar que el sistema español, a diferencia del francés, consideraba que la perención de la
instancia se producía de pleno derecho por ser tributaria del orden público, debiendo declararla el
juez de oficio, una vez que se haya cumplido el término que fija la ley (conf. LOUTAYF
RANEA, Roberto G.- OVEJERO LÓPEZ, Julio C., Caducidad de la instancia, 2° ed., Astrea, p.
18; FALCÓN, Enrique M., Caducidad o Perención de Instancia, 3° ed., Rubinzal Culzoni, p. 45).

IX. Conviene recordar que doctrina y jurisprudencia uniformemente acepta que el instituto de la
perención de instancia no coarta derechos constitucionales.- Por el contrario, se ha entendido que
constituye una reglamentación del ejercicio de los derechos fundamentales de propiedad y
defensa en juicio, imponiendo plazos razonables para su ejercicio, encuadrando por ello en el art.
14 de la Const. Nac. (conf. LOUTAYF RANEA- OVEJERO LÓPEZ, p. 8 y 28; FALCÓN, ob.
cit. p. 24).----------------------------------------------------------------------------------------------------

Destáquese, en este sentido, que: “El interés público exige que los procesos no permanezcan

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paralizados indefinidamente; no sólo porque la subsistencia de la litis es contraria al
restablecimiento del orden jurídico, sino porque la relación procesal también comprende al
órgano jurisdiccional, y esa vinculación no puede quedar supeditada en el tiempo al arbitrio de
las partes, a quienes en materia civil corresponde el impulso del procedimiento” (ALSINA,
Hugo, Tratado Teórico Práctico de Derecho Procesal Civil y Comercial, t. IV, 2° ed., Ediar, p.
423/424).
De este modo y por aplicación del argumento a fortiori, se sigue que si el instituto de la
perención de instancia, que tiende a aniquilar toda la instancia, no afecta garantías
constitucionales, menos aún lo hará la caducidad de pleno derecho dispuesta por el Código
Tributario, ya que -como vimos- ésta sólo tiende a extinguir una porción de aquélla, únicamente
-a riesgo de ser reiterativos- respecto de la Tasa de Justicia.------------------------------------------

Recuérdese que el argumento a fortiori, técnicamente “es un procedimiento discursivo según el


cual, de una proposición dada, que afirma una obligación de un sujeto, debe concluirse la
validez y la existencia como disposición jurídica, de una diferente disposición jurídica que
afirma esta misma obligación de otro sujeto que esté en estado de merecer, con más razón que
los primeros, la calificación normativa que la primera disposición acordaba a éstos” (conf. con
cita de Perelman, GHIRARDI, Olsen A., Lógica del Proceso Judicial, 4° ed., Lerner, p. 51).---

X. Ninguna incidencia tiene el hecho de que la solución legal bajo anatema importe en términos
prácticos que la instancia se divida en el trámite del beneficio de litigar sin gastos. Esto es,
adoptándose un sistema para extinguir sus efectos única y exclusivamente respecto de la tasa de
justicia (caducidad de pleno derecho) y otro, para el resto de la instancia abierta con motivo de la
interposición de esta incidencia (perención de instancia a requerimiento de parte).
En efecto, no desconocemos que se ha declarado la inconstitucionalidad de la reforma al Código
Tributario Provincial en atención a que -entre otras razones- infringiría el principio de
indivisibilidad de la instancia, el cual goza de la plena y unánime aceptación doctrinaria y
jurisprudencial. Tratándose, en definitiva, de dividir lo indivisible (C1a CC Cba., in re “Pastrana
Ivana Anabella- Beneficio de litigar sin gastos- Recurso de apelación”, Auto N° 168, 24/05/13;
Diario Jurídico N° 2560,
24/06/13; Semanario Jurídico N° 1922, p. 432).-------------------------------------------
No obstante, “el principio de indivisibilidad de la instancia no es absoluto, prueba de ello es la
excepción contenida en el art. 348 seg. párr. C. de P. C. para la segunda instancia. De modo que
-fundado en razones de mérito o conveniencia- el legislador puede establecer excepciones sin
alterar indefectiblemente el orden constitucional”. (DIAZ VILLASUSO, Mariano A., Perención
de instancia. Presupuestos para su declaración en la Provincia de Córdoba, LLC 2014 junio,

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503).-----------------------------------------------------------------------------------------------------------

Conviene recordar que en nuestro medio se sienta la regla de que la caducidad de un recurso
comprende y abarca “todas las impugnaciones pendientes que deban sustanciarse por el trámite
paralizado” (art. 348, seg. párr., C. de P. C.). Es por ello que este Alto Tribunal -a través de su
Sala CyC- ha determinado que en caso que las apelaciones no se tramiten en forma conjunta, no
corresponde aplicar el criterio de indivisibilidad de instancia (conf. A.I. N° 61/09).--------------

XI. No puede marginarse en el análisis sub examen el impacto que, si bien en materia de
prescripción, ha tenido la entrada en vigencia del nuevo Código Civil y Comercial de la Nación
(Ley N° 26.994).--------------------------------------------------------------
En efecto, adviértase que en el art. 2532 se dispone: “En ausencia de disposiciones específicas,
las normas de este Capítulo son aplicables a la prescripción adquisitiva y liberatoria. Las
legislaciones locales podrán regular esta última en cuanto al plazo de tributos”, en tanto que el
art. 2560 reza: “Plazo genérico. El plazo de prescripción es de cinco años, excepto que esté
previsto uno diferente en la legislación local” (el destacado no se encuentra en el original).- -
De este modo, más allá de la validez y alcance de los dispositivos reseñados, que no corresponde
aquí analizar, (por la tesis privatista véase: ALFERILLO, Pascual, Código Civil y Comercial de
la Nación, Lorenzetti Dir., t. XI, Rubinzal Culzoni, p. 350 y 352; CORREA, José Luis,
Prescripción de los tributos facultad no delegada. Inconveniente reforma del Código Civil y
Comercial, Revista de Derecho Privado y Comunitario, 2015-1, Rubinzal Culzoni, p. 119; por la
posición tributarista consultar: FLORES, Jorge Miguel, Prescripción tributaria en el nuevo
Código Civil y Comercial de la Nación Una vuelta al federalismo, Sem. Jdco. N° 2008, p. 913;
VIÑAS, Julio, Prescripción de los tributos locales y el Código Civil y Comercial, LA LEY
30/09/2015, 1), lo cierto y definitivo es que el nuevo régimen fondal ha optado inequívocamente
por la autonomía del derecho tributario provincial.----------------------------------------------------

Ello termina por reforzar la solución legal que, fundada en razones de interés general, establece
un sistema de caducidad automática para la tasa de justicia distinto del adoptado para tener por
aniquilada la instancia abierta con motivo de la interposición de un beneficio de ligar sin gastos.

XII. En definitiva y como quiera que el juicio formulado por la Cámara, en el sentido de la
inconstitucionalidad que afectaría al precepto legal, no se adecua al criterio que asume este Alto
Cuerpo sobre el particular, el que fue explicado y justificado en los considerandos que anteceden,
corresponde entonces hacer lugar a la casación y rescindir el auto interlocutorio impugnado, lo
que así se decide.---

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XIII. Las costas de la sede extraordinaria se deben imponer por el orden causado, atento existir
jurisprudencia contradictoria sobre la cuestión debatida (art. 130 in fine C. de P. C.).
No regular honorarios a los letrados intervinientes (art. 26 ley 9459).---------------

XIV. La solución brindada torna abstracto el tratamiento del recurso de inconstitucionalidad


pendiente, cuya materia controvertida ha sido objeto de análisis al tiempo de decidirse la
casación sustancial.--------------------------------------------------------------------

XV. A fin de evitar el dispendio de una nueva etapa procesal, corresponde a este Alto Cuerpo
resolver directamente sin reenvío el recurso de apelación que queda pendiente (art. 390, C. de P.
C.).
Los argumentos desarrollados al tratar el recurso de casación y la conclusión que se alcanzó al
respecto, son suficientes para agotar la controversia y se erigen en fundamento bastante para
proveer favorablemente al recurso de apelación intentado por el Asesor Legal del Área de
Administración de Poder Judicial de la Provincia, por lo que corresponde remitirse a ellos
debiéndoselos tener aquí por reproducidos.-------------------------------------------------------------

En estas condiciones y de conformidad a las conclusiones a que se arribó al examinarse la


casación, corresponde recibir el recurso de apelación, dejándose sin efecto -en consecuencia- la
declaración oficiosa de inconstitucionalidad proferida por el juez de primer grado (decreto de
fecha 13 de noviembre de 2013 obrante a fs. 183).----------------------------------------------------

No obstante lo expuesto, lo cierto es que -pese a la validez constitucional de la norma- en el caso


concreto no corresponde declarar la caducidad que en ella se
consagra.----------------------------------------------------------------------------------------------------
En efecto, entre la fecha en que se notificó la agregación de informes, que data del 06/09/12
(conf. fs. 129/133), y el acto que sobrevino unos meses después, esto es, el pedido de apertura de
la etapa discusoria, operada el 25/03/13 (conf.
fs. 134), no alcanzó a verificarse el plazo legal de seis meses.---------------------------------
Ante todo corresponde advertir que el plazo de seis meses condicionante de la caducidad no
venció el día 6 de marzo de 2013, según lo afirmó la demandada del principal al tiempo de pedir
la declaración de ella (fs. 182). Antes al contrario y en virtud de lo establecido por la norma del
art. 340, 2° par., CPC., no debía computarse en el término la feria del mes de enero, por lo que en
el sublite el plazo recién iba a
agotarse el día 6 de abril.-------------------------------------------------------
Siendo ello así y debiendo entonces examinarse la eventual eficacia interruptiva de la preindicada
petición ocurrida el 25 de marzo de 2013, se estima que la misma revistió carácter impulsorio del

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procedimiento, y por tanto fue idónea para interrumpir la caducidad que estaba en formación.
A pesar de que el juez de la causa no la proveyó favorablemente y se remitió a lo que ya había
ordenado el 30 de agosto de 2011, o sea un año y medio antes (fs. 135), de todos modos
corresponde evaluar la petición como un acto de impulso del
procedimiento.-------------------------------------------------------------------------------------
No solo porque en el mismo escrito en el que ella se corporizó, se acompañaron las cédulas de
notificación referidas al proveído que mandaba agregar una prueba, sino porque además es
demostrativa de una voluntad seria y franca del pretensor de hacer progresar el incidente, en tanto
perseguía la apertura de la etapa que -realmente- seguía en la secuela del trámite, cual era la de
alegatos contemplada en el art. 105, CPC.--------------------------------------------------------------

Por otro lado, obsérvese que aproximadamente seis meses después y frente a una solicitud
semejante a la que nos ocupa, el juez proveyó favorablemente y ordenó sí los traslados para
alegar del art. 105, en vez de remitirse al decreto de agosto de 2011, como había hecho en la
oportunidad que aquí se considera (fs. 168 y 169).-----------------------------------------------------

Por lo demás, conviene recordar el principio general de conservación procesal que domina el
instituto de la perención de instancia, en fuerza del cual los jueces deben procurar siempre el
mantenimiento y la continuidad de los procesos judiciales, debiendo hacer efectiva la extinción
anticipada de los mismos sólo en los supuestos claros e inequívocos (conf. Sala CC. de este Alto
Cuerpo, Autos Interlocutorios N° 37/00, 7/02, 162/05, 165/05, 58/07, 148/10 y 168/13, entre
muchos otros).

Por aplicación de lo expuesto, la caducidad automática hubiera operado el 06/04/12, pero como
existió un acto impulsorio anterior (reiteramos, el 25/03/13 ), no se encuentra verificado en la
especie la hipótesis legal condicionante.-----------------------------------------------------------------
De allí que corresponde, en definitiva, desestimar el pedido que formalizara la demandada del
principal a fs. 182 de autos requiriendo que se declare la caducidad del beneficio en relación a la
tasa de justicia.----------------------------------------------------------------------------------------------

Las costas de la alzada se imponen por el orden causado por las mismas razones expuestas al
tratar la distribución de gastos causídicos por el recurso de casación, es decir, por la existencia de
jurisprudencia contradictoria (art. 130 in fine C. de P. C.). No corresponde regular honorarios a
los letrados intervinientes (art. 26 ley 9459).------------------------------------------------------------

EL SEÑOR VOCAL DOCTOR GUILLERMO P. TINTI, DIJO:----------------------------

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Con el máximo respeto debemos expedir despacho en disidencia, pues en nuestra
opinión el recurso no resulta procedente.----------------------------------------------------

A) En primer lugar destaca la improcedencia formal de los recursos interpuestos por el Sr.
abogado Lucas L. Moroni a fojas 245 en los términos del art. 383 y del inc. 1° del art. 391 del C.
de P.C.- La resolución que pretende impugnar no es una sentencia definitiva, ni tiene como
efecto hacer imposible la continuación del proceso.-. En consecuencia la decisión de la Cámara
no es susceptible de ser revisada por vía del recurso de inconstitucionalidad ni tampoco por el de
casación y en tal sentido se ha dicho en precedente de este Tribunal Superior que el auto
interlocutorio que desestima el incidente de caducidad de la primera instancia no constituye una
sentencia definitiva ni irroga un gravamen irreparable...” (A.I. N° 155/05, 75/07, y 299/08, Cfr.
“Nasi Raúl Adolfo c/ Moschella Fernando Alberto - Recurso de Apelación (Expte. Int. Civil N°
2545196/36 -N-05/13) A.I. N° 39 del 17.03.14).

En consecuencia corresponde declarar mal concedidos los recursos.---------------

B) Respecto de la improcedencia sustancial del recurso y sobre cuestión análoga a la sometida a


decisión ya hemos tenido oportunidad de expedimos (conformando mayoría) en el Auto N° 241
del 18/6/15 dictado por la Cámara de Apelaciones en lo Civil y Comercial de Primera
Nominación en: “ALFONSO DE MACH SUSANA CATALINA - BENEFICIO DE LITIGAR
SIN GASTOS - RECURSO DE APELACIÓN - EXPT. N° 1758593//36” propiciando la
declaración de inconstitucionalidad de la norma citada por los siguientes fundamentos: La
modificación introducida por la ley 9874 con fecha 30/12/2010 constituyó un relevante apunte al
instituto del beneficio de litigar sin gastos (en ese entonces el inc. 2) que a partir de su dictado
sufrió importantes ajustes en lo que se refiere a los recaudos para su iniciación (el que ahora debe
ser incoado conjuntamente con el proceso principal y adjuntando una declaración jurada bajo
pena de inadmisibilidad), también en cuanto al alcance de su resolución que puede conceder el
beneficio parcialmente, así como con relación a la prohibición de extenderlo a otros trámites.-

Que la modificación nodal tiene que ver con la prescripción establecida en el segundo párrafo de
la norma que ahora es el inc. 2) del art. 302 de la Ley 6006 y que establece:
“El beneficio de litigar sin gastos alcanza sólo al trámite para el que se lo solicita y, sólo a los
efectos de la dispensa de la Tasa de Justicia, caduca de pleno derecho cuando no se instare su
curso dentro del plazo de seis (6) meses...”.

Afirma también que mientras que unos exigen para que haya instancia que exista un derecho
controvertido que obligue al titular a presentarse a la justicia demandando, para otros lo

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indispensable es que se trate de procedimientos encaminados a lograr, mediante sentencia, el fin
de una contienda suscitada entre las partes. La importancia práctica de la distinción en estos
obrados es de magnitud pues si la instancia presupone necesariamente la existencia de una
“controversia” que deba ser resuelta judicialmente, en los procedimientos “no contradictorios”,
como el beneficio de litigar sin gastos, en donde no hay “partes”, no puede hablarse de caducidad
de instancia (Perrachione, Mario C. “Perención de instancia”, Ediciones Alveroni, Año 2000,
Pág. 15-17).- El capítulo ha sido abordado por la doctrina y desarrollado con suficiencia,
existiendo sectores de fuste en ambos lados de la biblioteca. Más allá del debate doctrinario, lo
cierto es que en nuestro medio la posibilidad de que la instancia en el beneficio de litigar sin
gastos pueda perimir, se encuentra a esta altura fuera de todo debate, inclusive mucho antes de la
modificación en el Código Tributario.--- La cuestión en el Código Procesal se enmarca en lo
dispuesto por el art. 339 inc. 2. que estatuye la perención para los incidentes cuando no se instare
su curso en el plazo de seis meses. La cuestión sobre si los Beneficios tienen o no el carácter de
incidente y el debate puesto de relieve en el parágrafo precedente, constituyó una discusión en
todos los niveles -doctrinaria y jurisprudencial- que luego resultó zanjada por el Tribunal
Superior de Justicia de Córdoba en autos “Giménez Cristian - solicita beneficio de litigar sin
gastos - Recurso de casación”. En ese precedente se dejó sentado que “... el beneficio comporta
en esencia un incidente del proceso central en los términos del art. 426, por cuya razón es
susceptible de extinguirse en virtud del instituto de la perención de instancia...”. Ahora bien, esta
posición, se fijó en el marco de lo preceptuado por entonces, en donde el tópico sólo se regía por
lo establecido en el Código Procesal, sin el aditamento del Código Tributario. El artículo 339
establece que “La perención de instancia sólo puede ser declarada a petición de parte...”. En
cambio, la modificación introducida en el Código Tributario, resulta sustancial en esta definición
por cuanto establece que “caduca de pleno derecho... ” . La comparación entre ambos
dispositivos, conduce a la Dra. Claudia Zalazar (Zalazar Claudia E., “Beneficio de Litigar sin
Gastos”, Editorial Alveroni, 2° edición, Año 2012, Pág. 340.) a afirmar que la caducidad
impuesta por la ley tributaria no debe confundirse con la perención de instancia regulada en
nuestro código ritual, toda vez que si bien ambas exigen el transcurso de un lapso de seis meses
sin impulso procesal en el beneficio de litigar sin gastos, la primera se encuentra animada por un
interés fiscal, se produce de pleno derecho e implica sólo la pérdida de la exención fiscal
correspondiente a la tasa de justicia -sin afectar la continuación del trámite del beneficio por los
restantes rubros- mientras que la segunda, busca evitar la dilación de los procesos, requiere de
petición de parte y constituye un modo de terminación del incidente en toda su dimensión.---
Un breve repaso teórico sobre los sistemas existentes en materia de caducidad, exige distinguir
entre cuatro variables posibles los que pueden encontrarse en forma pura o combinada.
Así, de un lado tenemos que la caducidad de instancia opera de pleno derecho cuando el mero

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cumplimiento del plazo extingue el procedimiento. En este sistema existen dos variantes según
sea requerida o no la declaración judicial. Del otro lado, en los sistemas en que no opera de pleno
derecho se hace necesaria una resolución cuyo carácter es constitutivo, ya que desde ella se opera
el nacimiento de la caducidad.----------------------------------------------------------------------------
En esta segunda modalidad, aparecen tres variables distintas: a) que la caducidad pueda ser
declarada exclusivamente de oficio; b) que la caducidad pueda ser declarada exclusivamente a
pedido de parte; c) que la caducidad pueda ser declarada de oficio o a pedido de parte (Falcón
Enrique M. “Caducidad o Perención de Instancia”, Editorial Abeledo- Perrot, Buenos Aires, Año
1996, Pág. 29-30.).------------------------------------------------------------------------------------------

El repaso realizado autoriza a enmarcar el código ritual en el más flexible de todas las
alternativas, en tanto se trata de una caducidad que no se produce de pleno derecho y requiere
resolución judicial, empero esta no puede ser declarada oficiosamente sino que sólo puede ser a
pedido de parte (art. 339 C.P.C.C.).------------------------------------------
En cambio, la establecida en el Código Tributario para el Beneficio de litigar sin gastos, es una
caducidad automática y de pleno derecho, es decir que se encuadra en el esquema más rígido de
las cuatro alternativas.-------------------------------------------------------
Sobre la base de esta discriminación, resulta que como el Beneficio de litigar sin gastos es un
trámite reglado por el código ritual y, asimismo, se relaciona con las disposiciones tributarias en
cuanto procura la exención de la gabela de justicia -entre otras-, queda alcanzada en su régimen
por dos disposiciones antagónicas en orden al instituto de la perención.
De este modo se produciría la división de la instancia judicial en dos: por un lado la instancia que
tiende la exención de la tasa de justicia perimiría en forma automática (art. 302, inc. 1, segundo
párr. del C. T.) y, desde otro lado, la que procura la eximición de otros gastos judiciales, costas y
honorarios seguiría su curso mientras no sea peticionada y declarada.
Sin embargo, más allá de la regulación positiva, se encuentran los principios procesales más
arraigados y que no cuentan con debate que los confronte, asumiendo una línea clara que rechaza
la división de la instancia.----------------------------------------------
Así, sostiene Falcón que la instancia es indivisible y es consecuencia de esta regla: la caducidad
beneficia o perjudica a todos los que intervienen en el juicio, se trate o no de obligaciones
solidarias, divisibles o indivisibles. Corre, se suspende o interrumpe para todas las partes y actos.
(Falcón, Enrique M., op. cit., pág. 23).-------------------------------------------------------------------

Por su parte, el Alto Tribunal local se hace eco de esta posición doctrinaria unánime y así se ha
pronunciado en autos “Radiodifusora Mediterránea S.A.. c/ Centraliza Producciones y otros -
Rendición de Cuentas- Recurso Directo “ (R 01/07) resaltando que: “...Aunque cada una de las

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dos partes defienda un derecho subjetivo propio que no se confunde con el que por su lado se
atribuye el adversario, sin embargo el juicio es siempre único y se desenvuelve a un mismo
tiempo con ambos y cada etapa del proceso los involucra, pues han quedado asociados en el
emprendimiento común de obtener una sentencia que ha de ser única para los dos litigantes y en
la cual habrán de esclarecerse y decidirse en forma simultánea las dos causas que se comprenden
en la misma relación procesal (conf. arts. 194, 195 y 196)...” (TSJ, Auto N° 12 de fecha
13/02/2009).--
Que la indivisibilidad de la instancia se plantea desde dos puntos de vista: el subjetivo y el
objetivo, según que nos encontremos ante una acumulación subjetiva u objetiva de acciones.
Falcón explica que la instancia en trámite se activa con el impulso que, de la misma, realiza
cualquier legitimado y caduca respecto de todos los intervinientes comprendidos en ella, referido
esto a una acumulación subjetiva. Asimismo, la caducidad de ciertos cursos arrastra todos los que
con ellos están ligados, aludiendo aquí a la acumulación objetiva.
En lo que interesa al caso de la doble regulación que existe para el beneficio de litigar sin gastos,
el factor objetivo de la indivisibilidad impone distinguir entre una instancia principal y otra
accesoria cuyo curso está marcado por la pretensión positiva articulada y el acto procesal en el
que está asentada. Si el acto que sostiene la pretensión positiva para que se dicte una resolución
acogiéndola cae, cae la instancia a que dicha pretensión corresponde.
Sobre la base de este razonamiento de toda la doctrina procesal, que el procesalista rioplatense
(Falcon, op. cit. P. 26) describe, resulta imposible una solución como la que propone el Código
Tributario que, justamente, divide la instancia entre la persecución de la eximición de la tasa de
justicia y la exención de las demás cargas del litigio.-----------
El sendero que proclama la indivisibilidad de la instancia es el que siguen todos los Códigos
procesales modernos, entre los que cuenta el de nuestra Provincia. En efecto, el art. 348 del
C.P.C.C. establece, en cuanto al alcance de la perención que la ocurrida en la “... primera o única
instancia concluye el proceso abarcando todas las acciones acumuladas, incluso la reconvención
y los incidentes pendientes...”.----------------------------------------------------------------------------

De esta manera, aquellos principios son definitivamente consagrados por la norma


positiva local. En efecto, al comentar el dispositivo, Vénica afirma que la perención alcanza a
todas las pretensiones hechas valer por el o los actores, sea ello consecuencia de una acumulación
originaria, objetiva (art. 178) o subjetiva (art. 181) o de una acumulación de autos (art. 448) y en
esta hipótesis aunque se hubiera aplicado el art. 454. La norma ritual ha plasmado la aspiración
de toda la doctrina procesalista con una claridad indiscutible. Se trata de un bastión que no ofrece
excepciones en el mapa procesal nacional, con algunas modalidades singulares que no sesgan en
el axioma. No hay siquiera dos teorías, enfoques o visiones sobre el problema, una que tienda a la

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indivisibilidad y otra que aspire a la unidad. Estamos, en rigor, frente a un apotegma indiscutible.
Pese a todo, el legislador vernáculo con miras deliberadamente fiscalistas, se ha animado a la
osada disquisición que la nóvel norma tributaria intenta. Se trata de un intento de dividir lo
indivisible. En efecto, es patente que mientras la doctrina de la indivisibilidad de la instancia
pregona la proscripción de dividir diversas acciones acumuladas subjetiva u objetivamente, la
reforma introducida a la ley 6006 por la ley 9874, procura la separación de lo que -en rigor-
importan los distintos ítems a los que alcanza una sola y única pretensión.
El beneficio de litigar sin gastos procura la exención de todas las gabelas a las que alude el art.
140 del C.P.C.C. pero no porque se hayan acumulado diversas acciones sino porque una misma
petición, fundada en la impotencia patrimonial del solicitante, apareja la liberación de varias
cargas judiciales. Empero se trata de una sola pretensión, no de varias.
Así se advierte la osadía de la norma que va aún más allá de lo proscripto. Pues si se encuentra
vedada la divisibilidad de la instancia en donde se han unido -subjetiva u objetivamente- más de
una acción, con mayor razón es reprochable la separación de los diversos efectos que causa el
ejercicio de una sola y misma pretensión.---------------------------------------------------------------

Que el enfoque constitucional del dilema, impone comenzar por recordar que el fundamento o
razón de ser del instituto del beneficio de litigar sin gastos hunde sus raíces en una de las
garantías que el plexo constitucional avala: el acceso a la justicia. La teleología que anida detrás
de tan plausible institución procesal, también receptada por todos los Códigos procesales del
país, se vincula con la garantía de acceder a la justicia que es reconocida en cabeza de todos los
justiciables, aún de quienes no pueden afrontar los costos que implica la iniciación de un
expediente judicial. El derecho a la jurisdicción, en la denominación tradicional, se traduce en la
posibilidad de acudir al órgano jurisdiccional en procura de un pronunciamiento útil y eficaz que
resuelva oportunamente la pretensión articulada en la causa. Ese derecho, emana del art. 14 de la
C.N. según algunos, según otros del art. 18 y para otros en el artículo 33 de la C.N., como uno de
los derechos no enumerados. Bidart Campos sostuvo que nuestra constitución formal no lo
declara expresamente, empero, que ha sido reconocido por la doctrina y por el derecho judicial,
negando que el mismo se limite tan sólo al acceso al órgano judicial. Desde esta perspectiva,
afirma que eso es únicamente una primera etapa y que el desarrollo subsiguiente importa un
despliegue del derecho a la jurisdicción que, fundamentalmente, requiere: a) que se cumpla la
garantía del debido proceso, cuyo “meollo” radica en el derecho de defensa; b) que la pretensión
se resuelva mediante la sentencia que debe ser: b’) oportuna en el tiempo; b”) debidamente
fundada; b’”) justa. En conexión con el derecho a la jurisdicción, el nuevo derecho procesal
viene hablando de “acceso a la justicia “y de “tutela judicial efectiva” con un enfoque que toma
en cuenta las disponibilidades reales con que cuenta el justiciable. (Bidart Campos, German

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“Manual de la Constitución Reformada”, Editorial Ediar, Año 2005, Tomo II, Pág. 287.).

Que la situación actual del derecho a la jurisdicción, a más de inclinarse hacia su cada vez mayor
inclusión en la constitución formal, de la mano de la constitucionalización de los tratados
internacionales, ha comportado la inclusión en el concepto de una serie de derechos y/o garantías
constitucionales que podríamos llamar “intermedios” y que juntos, forman el completo espectro
de aquel derecho humano, desde el acceso a la justicia hasta la sentencia pronta u oportuna.- - -

En esa línea la aspiración del arribo de la justicia de manera efectiva, que hoy ostenta rango
constitucional (art. 75, inc. 22), se enfrenta con varios obstáculos para su
concreción en el actual desenvolvimiento judicial.----------------------------
El primero de ellos, no cabe duda, tiene que ver con la inevitable erogación que se

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exige al justiciable para dar comienzo a un pleito. En efecto, la imposición tributaria que surge a
partir de la iniciación de un proceso, constituye la traba primordial para el justiciable titular de un
reclamo, inclusive mucho más allá de las otras erogaciones que se devengarán -eventualmente-
después de iniciado el juicio.

El pago de la gabela de justicia, es comparable a la “llave” que abre la puerta de acceso al palacio
en donde se ejerce la jurisdicción. Mientras que los demás gastos, además de no ostentar todos la
característica de “inevitables” en tanto son eventuales, su exigibilidad es posterior a la iniciación
del pleito y, en consecuencia, el titular del derecho controvertido ha podido ser “oído” hacia la
época en que se le reclama su cumplimiento.----------------
Precisamente por ello, la misma institución en otros códigos provinciales así como por ej.
beneficio de justicia gratuita (art. 52 LDC), que tienen un alcance más limitado en tanto no
liberan del pago de los honorarios, sí garantizan como piso constitucional mínimo, la exención
del tributo que cada provincia exige para acceder a la justicia.---------------------------------------

En efecto, hablamos de “piso constitucional mínimo” porque la liberación de esa gabela


“destraba”, justamente, el acceso a la justicia y, en cambio, con su exigibilidad se impide el
ejercicio de ese derecho constitucional a quienes se encuentran
imposibilitados de pagarlo.---------------------------------------------------------------------
Sobre la base de estas reflexiones, se torna patente que la caducidad automática de la instancia en
el Beneficio de litigar sin gastos dispuesta en la norma tributaria, agrede este derecho
constitucional primordial al enervar al justiciable la posibilidad que tenía de demostrar su
insolvencia e imposibilidad de pagar la gabela judicial.-----------------------------------------------

La circunstancia de que esta perención sólo alcance al efecto “tributario” del beneficio, lejos de
mejorar la situación para el titular del derecho constitucional de que se trata, irrumpe en un
sistema de principios procesales consolidados, aniquilando el de indivisibilidad de la instancia
que goza de aceptación doctrinaria y legislativa unánimes.
Por otra parte, de nada le servirá al titular del derecho litigioso, la demostración de su
incapacidad de pagar los otros gastos de justicia si, al tornarse exigible la tasa de justicia, se le
obstaculiza la posibilidad de pleitear. De esa manera, más allá de la posibilidad de continuar con
el beneficio en procura de la exención de los demás gastos de justicia, su derecho se tornará
ilusorio de cualquier modo, en cuanto caduque automáticamente el beneficio que persigue la
liberación de la tasa.----------------------------------------------------------------------------------------

Así analizada la nueva regulación tributaria, se advierte que la caducidad automática del

Expediente Nro. 52G2961 20 / 48


beneficio de litigar sin gastos a los efectos de la dispensa de la Tasa de Justicia, convierte en letra
muerta la aspiración constitucional de “afianzar la justicia” de que da cuenta el Preámbulo, ancla
sobre la que se asienta el derecho constitucional de acceso a la justicia. En efecto, si con ese
instrumento se impide su ejercicio a quien efectivamente carece de recursos para afrontar el pago
de la tasa de justicia, la idea consagrada en el Preámbulo a modo de objetivo, se estropea.-----

Empero no sólo esta garantía constitucional queda desbaratada por efecto de la nueva disposición
tributaria. En efecto, la circunstancia de que el beneficio de litigar sin gastos disemine sus efectos
hacia la exoneración de varios gastos de justicia, impone reconocer en el polo activo de las
obligaciones de las que libera, a un acreedor cuya acreencia quedará insatisfecha o al menos
postergada.---------------------------------------------------------------------
Las aspiraciones constitucionales a las que hemos aludido en las que hunde sus raíces el instituto
en análisis, justifican aquella postergación o renuncia, al resultar que los derechos que tutela el
Beneficio de Litigar sin gastos, son de mayor envergadura y generalidad que los que aplaza. Sin
embargo, esa reflexión que sirve para confrontar los intereses de quien resultaría ser el deudor de
tales obligación con quienes son los acreedores, no resulta adecuada a la hora de comparar a los
acreedores entre sí.

En efecto, ubicados en el polo activo de cada una de aquellas obligaciones, resulta notorio que
todos esos acreedores entre sí, se ubican en pie de igualdad y así deben ser tratados por la ley so
pena de vulnerar otro principio constitucional: el de igualdad. El principio de igualdad
consagrado en el art. 16 de la Carta Magna, tal como lo enseña Sagüés, tiene un contenido que
procura la igualdad real de oportunidades o posibilidades, vedando todo tipo de discriminación
incausada. (Sagüés Néstor P., “Elementos de Derecho Constitucional”, Editorial Astrea, Año
2003, Tomo 1, Pág. 536.).
Desde otro costado, la Corte acepta razones de objetiva discriminación, en tanto la ley formule
distinciones entre supuestos que estime distintos, siempre que aquellos no resulten arbitrarios. Es
lo que suele identificarse como “la igualdad entre los iguales”. Igualdad ante la ley, explica
nuestro Alto Tribunal, quiere decir igual trato, siempre que las personas se encuentren en
idénticas circunstancias y condiciones.------------------------------------------------------------------

Con esta perspectiva, no puede predicarse la justicia de la desigualdad de trato entre los
acreedores de las obligaciones liberadas por el Beneficio de litigar sin gastos que la ley tributaria
establece.-----------------------------------------------------------------------
Máxime, si se piensa que el que resulta privilegiado en este caso es el Estado Provincial, acreedor
de la obligación de pagar la tasa de justicia. Es que nuestra Carta Magna Provincial, contiene una

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disposición expresa en el art. 178 que establece que “el Estado, los Municipios y demás personas
jurídicas públicas... sin que en juicio deban gozar de privilegio alguno...”.
En rigor, la norma es un reflejo de la que establece el art. 16 de la Constitución Nacional, con
especial referencia al Estado, de modo que se refuerza aquél principio en el ámbito local y con
respecto al Estado.-----------------------------------------------------
Es patente que la perención automática del trámite sólo con respecto al efecto del beneficio que
perjudicaría al Fisco, se convierte en un privilegio irritante para este que agrede el art. 178 de la
Constitución provincial y el art. 16 de la Constitución Nacional y, por ello, no puede ser
validado.----------------------------------------------------------
Finalmente los diversos enfoques sobre los que ha sido “examinada” la norma en crisis arrojan,
cada uno, un resultado que desaconseja el mantenimiento de su validez. Que el prisma procesal
ha revelado cómo el principio de indivisibilidad de la instancia contra el que la norma irrumpe,
goza de la plena y unánime aceptación doctrinaria, jurisprudencial y ello tiene su lógica
repercusión legislativa igualmente generalizada.--

Asimismo, la modificación introducida por la ley 9874 al inc. 2) del art. 270 de la ley 6006
(actual 302 inc. 1), va más allá de la proscripción de dividir la instancia, en cuanto a que no
asistimos a una demanda con varias acciones acumuladas sino que establece la separación en
instancias diversas para cada uno de los distintos efectos de una misma petición, todo lo que
constituye una verdadera lesión al arraigado sistema de principios procesales.
Empero, la más agresiva de las lesiones que el actual art. 302, inc. 1) del Código Tributario
apareja, es al orden constitucional. Desde esa perspectiva, se vulnera justamente el derecho
constitucional que el instituto de que se trata -Beneficio de litigar sin gastos- se propone
custodiar: el acceso a la justicia, obstaculizándolo al vedar la tramitación de un pleito a quien
carece de recursos para afrontar el pago de la tasa de justicia.
Por último y, desde la perspectiva de los acreedores de las obligaciones que el beneficio de litigar
sin gastos procura liberar, resulta reprochable el trato desigual que se prodiga al Estado, por
encima de los otros acreedores con respecto a quienes la instancia, permanecerá viva.
Se advierte así que la Ley Suprema de la Nación, así como la Carta Provincial, resultan
avasalladas por la disposición que comentamos, inserta en un Código Tributario provincial. Ello
no puede validarse so pretexto de un criterio recaudador o fiscalista como lo hace alguna doctrina
(cfr. en Zalazar Claudia E. “Beneficio de Litigar sin gastos” Op. cit., Pág. 341) pues, la
confrontación entre estos intereses y los derechos avasallados, impone la tutela de estos últimos
por encima de aquellos, en tanto se trata de los que ostentan la más encumbrada posición dentro
de la escala de valores jurídicos y es ello conteste con la Supremacía de la Constitución que
establece el art. 31 de la Constitución Nacional.-------------------------------------------------------

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Conforme los argumentos expuestos correspondía, y correctamente lo hizo la Cámara de
Apelación, declarar la inconstitucionalidad del artículo 302 inc. 1) de la ley 6006 (T.O. por dto.
574/2012) en cuanto establece que “El beneficio de litigar sin gastos..., sólo a los efectos de la
dispensa de la Tasa de Justicia, caduca de pleno derecho cuando no se instare su curso dentro del
plazo de seis (6) meses.”.----------------------------------------------------------------------------------

Vale insistir y subrayar que, teniendo en miras el interés general, el constituyente provincial
levantó una valla infranqueable para el legislador provincial, impidiéndole establecer privilegios
procesales para el fisco, ordenando en el artículo 178 que “El
Estado, los Municipios y demás personas jurídicas públicas pueden ser demandadas ante los
tribunales ordinarios sin necesidad de formalidad ni autorización previa de la Legislatura y sin
que en juicio deban gozar de privilegio alguno.”, habiendo también dispuesto la carta magna
provincial en su artículo 49: “En ningún caso puede resultar limitado el acceso a la Justicia por
razones económicas.” en atención a lo cual la norma en consideración no puede superar el test
de constitucionalidad y por ende no puede ser aplicada.

Ninguna relación tiene con este caso el Código Civil y Comercial de la Nación, pues la
cuestión, tal cual expusimos, se resuelve en su totalidad con la aplicación de normas locales que
nada tienen que ver con la regulación de la prescripción liberatoria en la ley de fondo.
En consecuencia proponemos rechazar los recursos y confirmar lo decidido por la
Cámara de Apelaciones en el auto N° 364 (de fecha 14/11/14), con costas al recurrente, y regular
los honorarios del señor abogado Carlos Soto Polo en la cantidad de Pesos treinta y dos mil
quince con cuarenta centavos ($ 32.015,40) (60 jus).--------------------------------------------------

EL SEÑOR VOCAL DOCTOR JULIO C. SÁNCHEZ TORRES, DIJO:--------------------------

I. En orden a la cuestión sometida a decisión, estimo encontrándose reunidos los recaudos del
inc. 1°, art. 391 del C.P.C., desde que la resolución objeto de recurso declaró la
inconstitucionalidad del art. 302 inc. 1, 2 a párrafo del C.T.P., ley 6000, T.O. Dec. 574/02 (actual
art. 309 C.T.P., t.o. Dec. N° 400/15) corresponde habilitar la vía recursiva intentada.
Considero que el recurso de inconstitucionalidad deducido por el Asesor Legal del Área de
Administración del Poder Judicial de la Provincia Dr. Lucas L. Moroni Romero debe ser
desestimado y confirmarse lo decidido por la Cámara Tercera en el Auto N° 364 del 14/11/14.

II. Sobre la cuestión sustancial sometida adhiero a lo expresado por el Sr. Vocal preopinante Dr.
Guillermo Tinti por haberme expedido en el mismo sentido en el Auto N° 241 del 18/6/15 dictado

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por la Cámara Primera de apelaciones en lo Civil y Comercial en: “ALFONSO DE MACH
SUSANA CATALINA - BENEFICIO DE LITIGAR SIN GASTOS - RECURSO DE
APELACIÓN - EXPT. N° 1758593//36” propiciando la declaración de inconstitucionalidad de la
norma citada por los siguientes fundamentos:
Que la modificación introducida por la ley 9874 con fecha 30/12/2010 constituyó un relevante
apunte al instituto del beneficio de litigar sin gastos (en ese entonces el inc. 2) que a partir de su
dictado sufrió importantes ajustes en lo que se refiere a los recaudos para su iniciación (el que
ahora debe ser incoado conjuntamente con el proceso principal y adjuntando una declaración
jurada bajo pena de inadmisibilidad), también en cuanto al alcance de su resolución que puede
conceder el beneficio parcialmente, así como con relación a la prohibición de extenderlo a otros
trámites.—

Que la modificación nodal que ahora nos ocupa, tiene que ver con la prescripción establecida en
el segundo párrafo de la norma que ahora es el inc. 2) del art. 302 de la Ley 6006 y que establece:
“El beneficio de litigar sin gastos alcanza sólo al trámite para el que se lo solicita y, sólo a los
efectos de la dispensa de la Tasa de Justicia, caduca de pleno derecho cuando no se instare su
curso dentro del plazo de seis (6) meses...”.-------------
Afirma también que mientras que unos exigen para que haya instancia que exista un derecho
controvertido que obligue al titular a presentarse a la justicia demandando, para otros lo
indispensable es que se trate de procedimientos encaminados a lograr, mediante sentencia, el fin
de una contienda suscitada entre las partes. La importancia práctica de la distinción en estos
obrados es de magnitud pues si la instancia presupone necesariamente la existencia de una
“controversia” que deba ser resuelta judicialmente, en los procedimientos “no contradictorios”,
como el beneficio de litigar sin gastos, en donde no hay “partes”, no puede hablarse de caducidad
de instancia (Perrachione, Mario C. “Perención de instancia”, Ediciones Alveroni, Año 2000,
Pág. 15-17).- El capítulo ha sido abordado por la doctrina y desarrollado con suficiencia,
existiendo sectores de fuste en ambos lados de la biblioteca. Más allá del debate doctrinario, lo
cierto es que en nuestro medio la posibilidad de que la instancia en el beneficio de litigar sin
gastos pueda perimir, se encuentra a esta altura fuera de todo debate, inclusive mucho antes de la
modificación en el Código Tributario.--- La cuestión en el Código Procesal se enmarca en lo
dispuesto por el art. 339 inc. 2. que estatuye la perención para los incidentes cuando no se instare
su curso en el plazo de seis meses. La cuestión sobre si los Beneficios tienen o no el carácter de
incidente y el debate puesto de relieve en el parágrafo precedente, constituyó una discusión en
todos los niveles -doctrinaria y jurisprudencial- que luego resultó zanjada por el Tribunal
Superior de Justicia de Córdoba en autos “Giménez Cristian - solicita beneficio de litigar sin
gastos - Recurso de casación”. En ese precedente se dejó sentado que “... el beneficio comporta

Expediente Nro. 5202961 24 / 48


en esencia un incidente del proceso central en los términos del art. 426, por cuya razón es
susceptible de extinguirse en virtud del instituto de la perención de instancia...”.

Ahora bien, esta posición, se fijó en el marco de lo preceptuado por entonces, en donde el tópico
sólo se regía por lo establecido en el Código Procesal, sin el
aditamento del Código Tributario.---------------------------------------------------
El artículo 339 establece que “La perención de instancia sólo puede ser declarada a petición de
parte...”. En cambio, la modificación introducida en el Código Tributario, resulta sustancial en
esta definición por cuanto establece que “caduca de pleno derecho...”. La comparación entre
ambos dispositivos, conduce a la Dra. Claudia
Zalazar (Zalazar Claudia E., “Beneficio de Litigar sin Gastos”, Editorial Alveroni, 2° edición,
Año 2012, Pág. 340.) a afirmar que la caducidad impuesta por la ley tributaria no debe
confundirse con la perención de instancia regulada en nuestro código ritual, toda vez que si bien
ambas exigen el transcurso de un lapso de seis meses sin impulso procesal en el beneficio de
litigar sin gastos, la primera se encuentra animada por un interés fiscal, se produce de pleno
derecho e implica sólo la pérdida de la exención fiscal correspondiente a la tasa de justicia -sin
afectar la continuación del trámite del beneficio por los restantes rubros- mientras que la
segunda, busca evitar la dilación de los procesos, requiere de petición de parte y constituye un
modo de terminación del incidente en toda su dimensión.--------------------------------------------

Un breve repaso teórico sobre los sistemas existentes en materia de caducidad, exige distinguir
entre cuatro variables posibles los que pueden encontrarse en forma pura o combinada.
Así, de un lado tenemos que la caducidad de instancia opera de pleno derecho cuando el mero
cumplimiento del plazo extingue el procedimiento. En este sistema existen dos variantes según
sea requerida o no la declaración judicial. Del otro lado, en los sistemas en que no opera de pleno
derecho se hace necesaria una resolución cuyo carácter es constitutivo, ya que desde ella se opera
el nacimiento de la caducidad.----------------------------------------------------------------------------

En esta segunda modalidad, aparecen tres variables distintas: a) que la caducidad pueda ser
declarada exclusivamente de oficio; b) que la caducidad pueda ser declarada exclusivamente a
pedido de parte; c) que la caducidad pueda ser declarada de oficio o a pedido de parte (Falcón
Enrique M. “Caducidad o Perención de Instancia”, Editorial Abeledo- Perrot, Buenos Aires, Año
1996, Pág. 29-30.).------------------------------------------------------------------------------------------
El repaso realizado autoriza a enmarcar el código ritual en el más flexible de todas las
alternativas, en tanto se trata de una caducidad que no se produce de pleno derecho y requiere
resolución judicial, empero esta no puede ser declarada oficiosamente sino que sólo puede ser a

Expediente Nro. 5202961 25 / 48


pedido de parte (art. 339 C.P.C.C.).------------------------------------------
En cambio, la establecida en el Código Tributario para el Beneficio de litigar sin gastos, es una
caducidad automática y de pleno derecho, es decir que se encuadra en el esquema más rígido de
las cuatro alternativas.-------------------------------------------------------
Sobre la base de esta discriminación, resulta que como el Beneficio de litigar sin gastos es un
trámite reglado por el código ritual y, asimismo, se relaciona con las disposiciones tributarias en
cuanto procura la exención de la gabela de justicia -entre otras-, queda alcanzada en su régimen
por dos disposiciones antagónicas en orden al instituto de la perención.
De este modo se produciría la división de la instancia judicial en dos: por un lado la instancia que
tiende la exención de la tasa de justicia perimiría en forma automática (art. 302, inc. 1, segundo
párr. del C. T.) y, desde otro lado, la que procura la eximición de otros gastos judiciales, costas y
honorarios seguiría su curso mientras no sea peticionada y declarada.
Sin embargo, más allá de la regulación positiva, se encuentran los principios procesales más
arraigados y que no cuentan con debate que los confronte, asumiendo una línea clara que rechaza
la división de la instancia.----------------------------------------------
Así, sostiene Falcón que la instancia es indivisible y es consecuencia de esta regla: la caducidad
beneficia o perjudica a todos los que intervienen en el juicio, se trate o no de obligaciones
solidarias, divisibles o indivisibles. Corre, se suspende o interrumpe para todas las partes y actos.
(Falcón, Enrique M., op. cit., pág. 23).-------------------------------------------------------------------

Por su parte, el Alto Tribunal local se hace eco de esta posición doctrinaria unánime y así se ha
pronunciado en autos “Radiodifusora Mediterránea S.A.. c/ Centraliza Producciones y otros -
Rendición de Cuentas- Recurso Directo “ (R 01/07) resaltando que: “...Aunque cada una de las
dos partes defienda un derecho subjetivo propio que no se confunde con el que por su lado se
atribuye el adversario, sin embargo el juicio es siempre único y se desenvuelve a un mismo
tiempo con ambos y cada etapa del proceso los involucra, pues han quedado asociados en el
emprendimiento común de obtener una sentencia que ha de ser única para los dos litigantes y en
la cual habrán de esclarecerse y decidirse en forma simultánea las dos causas que se comprenden
en la misma relación procesal (conf. arts. 194, 195 y 196)...” (TSJ, Auto N° 12 de fecha
13/02/2009).--
Que la indivisibilidad de la instancia se plantea desde dos puntos de vista: el subjetivo y el
objetivo, según que nos encontremos ante una acumulación subjetiva u objetiva de acciones.
Falcón explica que la instancia en trámite se activa con el impulso que, de la misma, realiza
cualquier legitimado y caduca respecto de todos los intervinientes comprendidos en ella, referido
esto a una acumulación subjetiva. Asimismo, la caducidad de ciertos cursos arrastra todos los que
con ellos están ligados, aludiendo aquí a la acumulación objetiva.

Expediente Nro. 5202961 26 / 48


En lo que interesa al caso de la doble regulación que existe para el beneficio de litigar sin gastos,
el factor objetivo de la indivisibilidad impone distinguir entre una instancia principal y otra
accesoria cuyo curso está marcado por la pretensión positiva articulada y el acto procesal en el
que está asentada.—
Si el acto que sostiene la pretensión positiva para que se dicte una resolución acogiéndola cae,
cae la instancia a que dicha pretensión corresponde.-- Sobre la base de este razonamiento de toda
la doctrina procesal, que el procesalista rioplatense (Falcón, op. cit. P. 26) describe, resulta
imposible una solución como la que propone el Código Tributario que, justamente, divide la
instancia entre la persecución de la eximición de la tasa de justicia y la exención de las demás
cargas del litigio.
El sendero que proclama la indivisibilidad de la instancia es el que siguen todos los Códigos
procesales modernos, entre los que cuenta el de nuestra Provincia.---------------------------------

En efecto, el art. 348 del C.P.C.C. establece, en cuanto al alcance de la perención que la ocurrida
en la “... primera o única instancia concluye el proceso abarcando todas las acciones acumuladas,
incluso la reconvención y los incidentes pendientes...”.-----------------------------------------------

De esta manera, aquellos principios son definitivamente consagrados por la norma


positiva local.----------------------------------------------------------------------------------
En efecto, al comentar el dispositivo, Vénica afirma que la perención alcanza a todas las
pretensiones hechas valer por el o los actores, sea ello consecuencia de una acumulación
originaria, objetiva (art. 178) o subjetiva (art. 181) o de una acumulación de autos (art. 448) y en
esta hipótesis aunque se hubiera aplicado el art. 454.--------------------------------------------------

La norma ritual ha plasmado la aspiración de toda la doctrina procesalista con una claridad
indiscutible. Se trata de un bastión que no ofrece excepciones en el mapa procesal nacional, con
algunas modalidades singulares que no sesgan en el axioma.----------------------------------------

Afirma que no hay siquiera dos teorías, enfoques o visiones sobre el problema, una que tienda a
la indivisibilidad y otra que aspire a la unidad. Estamos, en rigor, frente a un apotegma
indiscutible.--------------------------------------------------------
Pese a todo, el legislador vernáculo con miras deliberadamente fiscalistas, se ha animado a la
osada disquisición que la nóvel norma tributaria intenta. Se trata de un intento de dividir lo
indivisible.--------------------------------------------------------------------------------
En efecto, es patente que mientras la doctrina de la indivisibilidad de la instancia pregona la
proscripción de dividir diversas acciones acumuladas subjetiva u objetivamente, la reforma

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introducida a la ley 6006 por la ley 9874, procura la separación de lo que -en rigor- importan los
distintos ítems a los que alcanza una sola
y única pretensión.--------------------------------------------------------------
El beneficio de litigar sin gastos procura la exención de todas las gabelas a las que alude el art.
140 del C.P.C.C. pero no porque se hayan acumulado diversas acciones sino porque una misma
petición, fundada en la impotencia patrimonial del solicitante, apareja la liberación de varias
cargas judiciales. Empero se trata de una sola pretensión, no de varias.
Así se advierte la osadía de la norma que va aún más allá de lo proscripto. Pues si se encuentra
vedada la divisibilidad de la instancia en donde se han unido -subjetiva u objetivamente- más de
una acción, con mayor razón es reprochable la separación de los diversos efectos que causa el
ejercicio de una sola y misma pretensión.---------------------------------------------------------------

Que el enfoque constitucional del dilema, impone comenzar por recordar que el fundamento o
razón de ser del instituto del beneficio de litigar sin gastos hunde sus raíces en una de las
garantías que el plexo constitucional avala: el acceso a la justicia.-

La teleología que anida detrás de tan plausible institución procesal, también receptada por todos
los Códigos procesales del país, se vincula con la garantía de acceder a la justicia que es
reconocida en cabeza de todos los justiciables, aún de quienes no pueden afrontar los costos que
implica la iniciación de un expediente judicial.---------------------------------------------------------

El derecho a la jurisdicción, en la denominación tradicional, se traduce en la posibilidad de


acudir al órgano jurisdiccional en procura de un pronunciamiento útil y eficaz que resuelva
oportunamente la pretensión articulada en la causa.

Afirma, con citas doctrinarias, que ese derecho, emana del art. 14 de la C.N. según algunos,
según otros del art. 18 y para otros en el artículo 33 de la C.N., como uno de los derechos no
enumerados. Bidart Campos sostuvo que nuestra constitución formal no lo declara expresamente,
empero, que ha sido reconocido por la doctrina y por el derecho judicial, negando que el mismo
se limite tan sólo al acceso al órgano judicial. Desde esta perspectiva, afirma que eso es
únicamente una primera etapa y que el desarrollo subsiguiente importa un despliegue del derecho
a la jurisdicción que, fundamentalmente, requiere: a) que se cumpla la garantía del debido
proceso, cuyo “meollo” radica en el derecho de defensa; b) que la pretensión se resuelva
mediante la sentencia que debe ser: b’) oportuna en el tiempo; b”) debidamente fundada; b’”)
justa. Asimismo, comenta que en conexión con el derecho a la jurisdicción, el nuevo derecho

Expediente Nro. 5202961 28 / 48


procesal viene hablando de “acceso a la justicia” y de “tutela judicial efectiva” con un enfoque
que toma en cuenta las disponibilidades reales con que cuenta el justiciable. (Bidart Campos,
German “Manual de la Constitución Reformada”, Editorial Ediar,
Año 2005, Tomo II, Pág. 287.).----------------------------------------------------------------
Que la situación actual del derecho a la jurisdicción, a más de inclinarse hacia su cada vez mayor
inclusión en la constitución formal, de la mano de la constitucionalización de los tratados
internacionales, ha comportado la inclusión en el concepto de una serie de derechos y/o garantías
constitucionales que podríamos llamar “intermedios” y que juntos, forman el completo espectro
de aquel derecho humano, desde el acceso a la justicia hasta la sentencia pronta u oportuna.- - -

En esa línea la aspiración del arribo de la justicia de manera efectiva, que hoy ostenta rango
constitucional (art. 75, inc. 22), se enfrenta con varios obstáculos para su concreción en el actual
desenvolvimiento judicial.
El primero de ellos, no cabe duda, tiene que ver con la inevitable erogación que se exige al
justiciable para dar comienzo a un pleito. En efecto, la imposición tributaria que surge a partir de
la iniciación de un proceso, constituye la traba primordial para el justiciable titular de un
reclamo, inclusive mucho más allá de las otras erogaciones que se devengarán -eventualmente-
después de iniciado el juicio.------------------------------------------------------------------------------

El pago de la gabela de justicia, es comparable a la “llave” que abre la puerta de acceso al palacio
en donde se ejerce la jurisdicción. Mientras que los demás gastos, además de no ostentar todos la
característica de “inevitables” en tanto son eventuales, su exigibilidad es posterior a la iniciación
del pleito y, en consecuencia, el titular del derecho controvertido ha podido ser “oído” hacia la
época en que se le reclama su cumplimiento.----------------
Precisamente por ello, la misma institución en otros códigos provinciales así como por ej.
beneficio de justicia gratuita (art. 52 LDC), que tienen un alcance más limitado en tanto no
liberan del pago de los honorarios, sí garantizan como piso constitucional mínimo, la exención
del tributo que cada provincia exige para acceder a la justicia.---------------------------------------

En efecto, hablamos de “piso constitucional mínimo” porque la liberación de esa gabela


“destraba”, justamente, el acceso a la justicia y, en cambio, con su exigibilidad se impide el
ejercicio de ese derecho constitucional a quienes se encuentran
imposibilitados de pagarlo.---------------------------------------------------------------------
Sobre la base de estas reflexiones, se torna patente que la caducidad automática de la instancia en
el Beneficio de litigar sin gastos dispuesta en la norma tributaria, agrede este derecho
constitucional primordial al enervar al justiciable la posibilidad que tenía de demostrar su

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insolvencia e imposibilidad de pagar la gabela judicial.-----------------------------------------------
La circunstancia de que esta perención sólo alcance al efecto “tributario” del beneficio, lejos de
mejorar la situación para el titular del derecho constitucional de que se trata, irrumpe en un
sistema de principios procesales consolidados, aniquilando el de indivisibilidad de la instancia
que goza de aceptación doctrinaria y legislativa unánimes.
Por otra parte, de nada le servirá al titular del derecho litigioso, la demostración de su
incapacidad de pagar los otros gastos de justicia si, al tornarse exigible la tasa de justicia, se le
obstaculiza la posibilidad de pleitear. De esa manera, más allá de la posibilidad de continuar con
el beneficio en procura de la exención de los demás gastos de justicia, su derecho se tornará
ilusorio de cualquier modo, en cuanto caduque automáticamente el beneficio que persigue la
liberación de la tasa.----------------------------------------------------------------------------------------

Así analizada la nueva regulación tributaria, se advierte que la caducidad automática del
beneficio de litigar sin gastos a los efectos de la dispensa de la Tasa de Justicia, convierte en letra
muerta la aspiración constitucional de “afianzar la justicia” de que da cuenta el Preámbulo, ancla
sobre la que se asienta el derecho constitucional de acceso a la justicia. En efecto, si con ese
instrumento se impide su ejercicio a quien efectivamente carece de recursos para afrontar el pago
de la tasa de justicia, la idea consagrada en el Preámbulo a modo de objetivo, se estropea.-----

Empero no sólo esta garantía constitucional queda desbaratada por efecto de la nueva disposición
tributaria. En efecto, la circunstancia de que el beneficio de litigar sin gastos disemine sus efectos
hacia la exoneración de varios gastos de justicia, impone reconocer en el polo activo de las
obligaciones de las que libera, a un acreedor cuya acreencia quedará insatisfecha o al menos
postergada.---------------------------------------------------------------------
Las aspiraciones constitucionales a las que hemos aludido en las que hunde sus raíces el instituto
en análisis, justifican aquella postergación o renuncia, al resultar que los derechos que tutela el
Beneficio de Litigar sin gastos, son de mayor envergadura y generalidad que los que aplaza.
Sin embargo, esa reflexión que sirve para confrontar los intereses de quien resultaría ser el
deudor de tales obligación con quienes son los acreedores, no resulta adecuada a la hora de
comparar a los acreedores entre sí.----------------------------------------
En efecto, ubicados en el polo activo de cada una de aquellas obligaciones, resulta notorio que
todos esos acreedores entre sí, se ubican en pie de igualdad y así deben ser tratados por la ley so
pena de vulnerar otro principio constitucional: el de igualdad.---------------------------------------

El principio de igualdad consagrado en el art. 16 de la Carta Magna, tal como lo enseña


Sagüés, tiene un contenido que procura la igualdad real de oportunidades o posibilidades,

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vedando todo tipo de discriminación incausada. (Sagüés Néstor P., “Elementos de Derecho
Constitucional”, Editorial Astrea, Año 2003, Tomo 1, Pág.
536.).--------------------------------------------------------------------
Desde otro costado, la Corte acepta razones de objetiva discriminación, en tanto la ley
formule distinciones entre supuestos que estime distintos, siempre que aquellos no resulten
arbitrarios. Es lo que suele identificarse como “la igualdad entre los iguales”. Igualdad ante la
ley, explica nuestro Alto Tribunal, quiere decir igual trato, siempre que las personas se
encuentren en idénticas circunstancias y
condiciones.---------------------------------------------------------------------------------
Con esta perspectiva, no puede predicarse la justicia de la desigualdad de trato entre los
acreedores de las obligaciones liberadas por el Beneficio de litigar sin gastos que la ley tributaria
establece.-----------------------------------------------------------------------
Máxime, si se piensa que el que resulta privilegiado en este caso es el Estado
Provincial, acreedor de la obligación de pagar la tasa de justicia. Es que nuestra Carta Magna
Provincial, contiene una disposición expresa en el art. 178 que establece que “el Estado, los
Municipios y demás personas jurídicas públicas... sin que en juicio deban gozar de privilegio
alguno...”.------------------------------------------------------------
En rigor, la norma es un reflejo de la que establece el art. 16 de la Constitución Nacional, con
especial referencia al Estado, de modo que se refuerza aquél principio en el ámbito local y con
respecto al Estado.-----------------------------------------------------
Es patente que la perención automática del trámite sólo con respecto al efecto del beneficio que
perjudicaría al Fisco, se convierte en un privilegio irritante para este que agrede el art. 178 de la
Constitución provincial y el art. 16 de la Constitución Nacional y, por ello, no puede ser
validado.----------------------------------------------------------
Finalmente los diversos enfoques sobre los que ha sido “examinada” la norma en crisis arrojan,
cada uno, un resultado que desaconseja el mantenimiento de su validez. Que el prisma procesal
ha revelado cómo el principio de indivisibilidad de la instancia contra el que la norma irrumpe,
goza de la plena y unánime aceptación doctrinaria, jurisprudencial y ello tiene su lógica
repercusión legislativa igualmente generalizada.--

Asimismo, la modificación introducida por la ley 9874 al inc. 2) del art. 270 de la ley 6006
(actual 302 inc. 1), va más allá de la proscripción de dividir la instancia, en cuanto a que no
asistimos a una demanda con varias acciones acumuladas sino que establece la separación en
instancias diversas para cada uno de los distintos efectos de una misma petición, todo lo que
constituye una verdadera lesión al arraigado sistema de principios procesales.
Empero, la más agresiva de las lesiones que el actual art. 302, inc. 1) del Código Tributario

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apareja, es al orden constitucional. Desde esa perspectiva, se vulnera justamente el derecho
constitucional que el instituto de que se trata -Beneficio de litigar sin gastos- se propone
custodiar: el acceso a la justicia, obstaculizándolo al vedar la tramitación de un pleito a quien
carece de recursos para afrontar el pago de la tasa de justicia.
Por último y, desde la perspectiva de los acreedores de las obligaciones que el beneficio de litigar
sin gastos procura liberar, resulta reprochable el trato desigual que se prodiga al Estado, por
encima de los otros acreedores con respecto a quienes la instancia, permanecerá viva.
Se advierte así que la Ley Suprema de la Nación, así como la Carta Provincial, resultan
avasalladas por la disposición que comentamos, inserta en un Código Tributario provincial. Ello
no puede validarse so pretexto de un criterio recaudador o fiscalista como lo hace alguna doctrina
(cfr. en Zalazar Claudia E. “Beneficio de Litigar sin gastos” Op. cit., Pág. 341) pues, la
confrontación entre estos intereses y los derechos avasallados, impone la tutela de estos últimos
por encima de aquellos, en tanto se trata de los que ostentan la más encumbrada posición dentro
de la escala de valores jurídicos y es ello conteste con la Supremacía de la Constitución que
establece el art. 31 de la Constitución Nacional.-------------------------------------------------------

Además vale subrayar que existe una valla infranqueable para el legislador provincial puesta por
la Constitución de la Provincia que dispuso en el artículo 178 que “El Estado, los Municipios y
demás personas jurídicas públicas pueden ser demandadas ante los tribunales ordinarios sin
necesidad de formalidad ni autorización previa de la Legislatura y sin que en juicio deban gozar
de privilegio alguno.”, habiendo también dispuesto la carta magna provincial en su artículo 49:
“En ningún caso puede resultar limitado el acceso a la Justicia por razones económicas.” en
atención a lo cual la norma en consideración no puede superar el test de constitucionalidad y por
ende no puede ser aplicada.-----------------
Conforme lo expuesto, y adhiriendo a la solución sustancial que propicia el Sr. Vocal preopinante
Dr. Guillermo Tinti, estimo que corresponde resolver: 1) Rechazar los recursos de casación e
inconstitucionalidad deducido por la Dirección de Administración del Poder Judicial, y
confirmarse el Auto N° 364 de fecha 14711/14 dictado por la Excma. Cámara Tercera de
Apelaciones en lo Civil y Comercial. 2)
Imponer las costas por su orden.-------------------------------------------
Por ello, y por mayoría,---------------------------------------------------------------------
SE RESUELVE:------------------------------------------------------------------------------------

I. Hacer lugar al recurso de casación por el motivo del inc. 3° del art. 383 del C. de P. C., y en
consecuencia revocar el auto interlocutorio impugnado. Establecer las costas por el orden
causado. No regular honorarios a los letrados intervinientes.-----------------------------------------

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II. Recibir la apelación, y en consecuencia revocar el decreto dictado por el juez de primera
instancia en cuanto declaró la inconstitucionalidad del art. 302, inc. 1°, 2° párr., ley 6000, T.O.
Dec. 574/02 (actual art. 309 C.T.P., T.O Dec N° 400/15).---------------------------------------------

Rechazar el pedido formulado por la demandada del principal a fs. 182 de autos, reclamando que
se declare la caducidad del beneficio en relación a la tasa de justicia.--

Establecer las costas de la alzada por el orden causado. No regular honorarios, en esta
oportunidad, a favor de los abogados actuantes.------------------------
Protocolícese incorpórese copia.----------------------------------------------------------
Dr. Domingo Juan Sesin
Vocal del Tribunal Superior de Justicia
Dra. María Marta Cáceres de Bollati Dr. Sebastián Cruz López Peña
Vocal del Tribunal Superior de Justicia Vocal del Tribunal Superior de Justicia

Expediente Nro. 5202961 33 / 48


Dr. Superior de Justicia Superior de
Guillermo Justicia Dr. Julio Justicia
Pedro Dr. Rafael Ceferino Dr. Joaquín
Bernardo Aranda Sánchez Fernando
Tinti Vocal del Torres Ferrer
Vocal del Tribunal Vocal del Vocal del
Tribunal Superior de Tribunal Tribunal

Expediente Nro. 5202961 34 / 48


Superior de
Justicia

Expediente Nro. 5202961 35 / 48