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La mirada profunda y las transfiguraciones

Podemos decir que existe un triple arte de mirar


a) Atender a lo inmediato, y a la vez, superarlo para no ser miopes
b) Contemplar atentamente cada realidad y no perder de vista las que la rodean, para no ser
unilateral.
c)Captar el significado más superficial de cada realidad y acontecimiento, pero también su
profundidad para no caer en la superficialidad. Entonces podremos dar pasos seguros y gozar, de
amplias perspectivas.

Estos tres principios engloban el concepto “mirada profunda”.


Por lo tanto, mirar de forma profunda, significará mirar a largo alcance, ampliamente, no quedarse
con una mirada panorámica a corto alcance, sino ir más allá, no centrarnos en lo que vemos a
primera vista y tan solo juzgar. Actualmente, se reclama un tipo de mirada que supere el nivel de las
realidades más a mano, y penetre en los estractos de la realidad que les dan sentido y valor.
Debemos mostrar un camino viable que nos conduzca a esa forma de pensar, mirar y sentir.
Diferenciar entre mirar de forma profunda y tan solo ver.

Cuando nos falta la forma de mirar de forma profunda, y dejamos que se adueñen de nosotros la
miopía, la unilateralidad y superficialidad, nuestra vida queda devastada.

Como seres humanos, sabemos que debemos mirar en conjunto, sin descuidar ningún aspecto.
Debemos mirar todos a un mismo nivel, y a su vez, mirar los distintos niveles para poder así
mejorar y enriquecernos como personas. “Lo esencial es invisible a los ojos”, por lo tanto, para
mejorar y enriquecernos como personas debemos mirar no tan solo con los ojos, sino con el propia
alma y el corazón.

Para estar abiertos a las grandes cuestiones de la formación religiosa, debemos aprender a mirar con
penetración, trascender lo inmediato para alcanzar lo profundo, integrar diversos niveles... Formarse
en religión implica ahondar, ver a lo lejos, madurar la inteligencia, captar los símbolos, asombrarse
ante lo nuevo que se alumbra ante nosotros cuando respondemos a la llamada de los valores...

Destaco que para poder optar por esta mirada profunda, debemos abrirnos a la vida creativa, la cuál
se encuentra en los niveles 2 y 3, de forma que se superemos el reduccionismo, el egoísmo de
querer dominar, para superar un clima miope y aquello dominable. Todo esto lo conseguiremos,
tomando altura, transfigurándonos: convirtiéndonos de hombre viejo a hombre nuevo, teniendo
experiencias recíprocas, encuentros en los cuales podamos subir a niveles superiores. Todo esto nos
encaminará hacia la felicidad y nos ayudará a nuestro desarrollo, pleno, integral y a conseguir el
ideal de unidad.