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E l i A L M A

VICTORIOSA
DE L A PASIO N DO M INANTE.
E I ¿ A L I A

VICTORIOSA
D E ^ L A PASIO N D O M IN AN TE,
POI MEDIO
DEL E X A M E N P A R TIC U LA R

D E L A CONCIENCIA*

DE LO S E X E R C í CIOS
cotidianos, y práctica de las
devociones.
OBRA UTILISIMA , QUE DIO A LUZ

zl, P , F r ^a k c is c o X u v i e ü H b r n ^a n d e z ,
de la extinguida Compañía de
Jesús.

TERCERA IM P R E S IO N ,

CON L I C E N C I A E N M A D R I D :
en la I m p r e n t a b e B e n it o C ano .

Año de 1787,
Se hallará en las Librerías de esta Corte,
PRÓLOGO.

odos Jos días veo en las manos de­


votas ciertos libros de Varones espirí-r
tuales con varias instrucciones y exer­
cicios, que excitan la devocion chris-
tiana; pero un manual práctico para ha­
cer todas las obras cotidianas con tal
arte , que tiren á extirpar uno por uno
los vicios, y plantar en el alma las
virtudes , no lo he visto: y porque de­
seo verlo, ofrezco al bien público és­
te , cuya doctrina es sólida i y aun­
que succinta ? tal vez mas á propósito
que abultados volúmenes , para ade­
lantar á los que la practicaren en el
camino de la perfección. Su blanco
es vencer á la pasión dominante por
medio del examen particular de la con­
ciencia , dirigiendo al mismo fin to­
das las obras del dia. Su método es
suave , sus preceptos pocos, y tan
universales, que se pueden observar
en qualquier estado.
La segunda parte de dos que com­
ponen á este librito , es un copioso
arancel de selectas deprecaciones, con
el mismo blanco de toda la O bra, y
según el espíritu de la Iglesia, de las
quales hará cada uno las que le parer
ciere , atendiendo á su devocion y sin
descuidar de sus precisas obligaciones.
Instruye también á los H eles, para
que eviten los abusos que ha intro­
ducido la relajación en ia práctica de
ciertas devociones públicas, recibidas
universalmente: como son novena­
rios , romerías, procesiones y otras.
Cierra todo este manual un capítulo
de preguntas sin respuesta, que dan
materia abundante á la meditación de
las postrimerías, y son eficacísimas
para estimular al pecador á que bus­
que la gracia , y el tibio el fervor.
Agradéceme, Lector m ió, el deseo
que tengo de tu aprovechamiento, y
en retorno al obsequio encomienda*
me á D io s, que té guarde.

Indulgencias concedidas á este manuallto *

E l Eminentísimo Señor Cardenal , A rzo *


bispo de Toledo , el Ilustrísimo Señor Arzo*
bispo de Zaragoza : y los Ilustrísimos Seño­
res Obispos de Cartagena, Huesca , Barbai-
tro , Xaca , Tarazona, Albarracin , Teruel,
Leta , Barcelona , Gerona , Vique , U rg e l, y
Solsona, conceden 700. dias de Indulgencia
á los que devotamente leyeren , oyeren leer Ó
practicaren la doctrina de qualquíer párrafo
de lós contenidos en este manualito ; y esto
tantas veces , quamas lo practicaren , como
consta de sus letras respectivas , & c.
EL ALM A VICTORIOSA
DE LA PASION DOMINANTE
POR MEDIO D E L EXAM EN P A R T IC U L A R

D E L A C O N C IE N C IA .

E X E R C IC IO S CU O TID IA N O S,
¥ PRACT ICA DE LAS DEVOCIONES,

PARTEI,
TRATA DE LA PASION DOMINANTE,
y da los medios para vencerla*

CA P ÍTU LO L

De la pasión dominante*

odos por lo regular tenemos


uoa pasión domíname , f a ­
tal origen de nuestros nía-
les ? y perene manantial
de las mas vergonzosa^
Caldas, SírveiUa de íntimas aliadas ia$
% De la pasión
pasiones inferiores , de suerte que
confederadas todas contra el alma,
no tratan sino de perderla. Lo mas
temible de esta fiera indómita es,
que ofusca al entendimiento , y es­
te una vez ofuscado , se abalanza in­
trépida, la voluntad á lo que la rey-
na de sus pasiones la inclina. Vále­
se unas veces- de sagaces supercherías
para defender su partido í usurpa
otras el hermoso trage á la virtud
para salirse con lo que desea. Quan-
do se promete feliz éxito á cara des­
cubierta sale cara á cara, y como sí
estuviera cargada de razón se quexa
de quien se opone á sus designios.
¿Por qué, dice el soberbio, se me ha
de tratar de esta y esta manera ? Es­
to es atropellar el decoro debido á
tni personar Hicíéranse tales desaca­
tos á sügetos de otra clase 5 ¡ pero á
mí! Por quien soy que he de solida
tar la debida satisfacción en un exem-
plar escarmiento.
He aquí el descaro de la soberbia,
que no se porta así quando reme,
que dándose á conocer, expone la
victoria, i Pues cómo ? Disfrázase de
virtud, y engaña no pocas veces á
los incautos > si bien no carece por
lo regular su engaño de culpa : ya
porque el Padre de las luces no es^
cásea las necesarias para que conoz­
camos nuestras pasiones, y ya por­
que el obrar contra razón suele ir
Acompañado de un desabrimiento
sensible del ánimo , que debiéramos
examinar hasta encontrar su causa. N i
es dudable que los vicios usurpen su
trage á las virtudes, quando vemos
calificada razón de estado la sober­
b ia , zelo del honor la ira,, despejo
áyroso la Inmodestia, bizarría la pro­
digalidad, prudencia sosegada la in­
acción, devocion sólida^ ó una me­
ra exterioridad, ó una solapada hi­
pocresía*
A s í, así logra no pocas veces nues­
tra pasión dominante'veindarrios los
ojos f y conducirnos al precipicio fa-
4 De la pasión
tal de la impenheneia: porque co­
mo el primer remedio de una dolen­
cia oculta sea manifestarla , mal la
descubrirá quien no la conoce , y
mucho peor si está persuadido de que
no adolece. De aquí nace que los
menos vencen á su pasión dominan­
te, acompañándolos, como decía el
Santo Job , hasta la sepultura. Pon­
te ia mano al pecho , y todavía per­
cibirás los latidos de la soberbia, que
veinte años ha te dominaba: advera
tirás que la ira compañera de tu ju-
vetttud, lo es también de tu virili­
dad : verás que la codicia , la ambi­
ción T la pereza y la luxuria no se
apartan jamas de tu lado; y es que
como te Lisonjean el gusto, no las
tienes por enemigas.
Acaso no entenderás como ía pa­
sión dominante pueda cégar del to­
do, ó disminuir en partes las luces
al entendimiento: pues sabe que lo
executa , aficionando intensamente la
voluntad: áeia d objeto ? que la da-
dominante. y
Has o poniéndola ntotable aversión
al que la conviene i y esta noble po­
tencia una vez aficionada ó aversa,
manda al entendimiento que busque
quantas razones aprueben sus ideass
que los fundamentos á su favor , pp£
mas ligeros que sean, los agrave * y¡
que los inconvenientes opuestos, aun-'
que muy abultados en sí, los dismi-.'
nuya. No* de otra manera engaña
la envidia á los Fariseos contra la
magestad de Christo. Pué golpe de
mucho dolor para ellos el milagro
'del C iego, á quien dio el Salvador
ia vuta: sintieron sobre manera sa
aplauso: temieron el séquito de la'
plebe , que ya lo aclamaba Profeta:
y para atajar los pasos á tanta glo­
ría, azorados de la envidia levan­
taron la voz contra quien habia he-:
cho el prodigio.
¿ Cómo, decían, el que no guárda­
los preceptos de la ley santa, ha de
ser Profeta verdadero? Prohibido es­
tá el trabajo servil en los dias de fies-
6 De la pasión
t a ; y éstq hombre amaso el barró*
y lo aplicó á Jos ojos del Ciego con
su propia mano,: el con sus sofiste­
rías deslumbra á los incautos , y es­
tamos expuestos á un trabajo consi­
derable , á no aplicar prontamente
el remedio- Así revestida con capa
de zelo la envidia, amotinó ¡Jos áni^
mos ya enconados de los Fariseos
miserables, los quales mas. ciegos
.por su pasión, que el otro por su
dolencia , no acertaban á leer las Es­
crituras , que dan por lícito en los
-días mas clásicos el exercicio de las
obras de misericordia.
N i es menester ir tan allá por
exemplos que confirmen esta doc­
trina , quando cada qual tiene en sí
mismo sobradas esperiencias, ¿No erais
ántes acérrimo protector de aquella
persona, de quien ya os da todo er?
rostro ? ¿Pues en qué consiste la no­
vedad? en qué no os sirvió en vues­
tras. pretensiones: en que : no habló
de vuestro decoro como desearais : q
'dominante.
¡en que miráis sus aplausos como lu­
nares de vuestra gloria. De aquí, de
aquí toma vuestra pasión no morti­
ficada ocasion para variar el afecto,
haciendo que ahora os disgusten tan­
to sus cosas , como poco ántes os-
complacían. \ O , Dios nos Ubre de.
una pasión dominante.-! y para que
nosotros cooperemos á tan preciosa
libertad, va á proponer el medio.mas
práctico el capítulo siguiente.

A D V E R T E NCIA.

Quando el entendimiento está preocupa­


do y la voluntad ciegamente apasionada , se
aventúrala rectitud del juicio; despéjense pues
ambas potencias de toda pasión , si se quiere
lograr el acierto. Los Ascéticos enseñan, que,
r o es tiempo de deliberar quando el alma se.
halla inquieta, jorque faltándole la serenidad,1
se expone la deliberación.
8 Hiel examen
CAPÍTU LO II,

Examen particular de la conciencia*

3131 medio mas executíyo parí te­


ner á raya una pasión dominante
es el eximen particular , tan encomen­
dado, como practicado de los Santos*
El Patriarca San Ignacio de Loyolar
á quien podemos llamar restaurador
de este santo exercicio 7 es su amarte­
lado panegyrísta ; y con mucha razón
pues á su práctica debió un domí^
Dio tan superior á todas sus pasiones
que parecia haber mudado naturaleza.
San Francisco de Sales sacó por fru­
to del examen particular, que prac­
ticó casi veinte años , una dulzura
de espíritu admirable, con ia qual
ganó para Dios los corazones mas re­
beldes? y el que antes habla sido de
temperamento colérico, fue de una.
mansedumbre prodigiosa*
particular. 9
Ea práctica de este exercícío ha de
empezar con la mañana , proponien­
do ai Señor , que no se dexará ven­
cer aquel día 'de su pasión dominan­
te con ei socorro de la divina gra­
cia. Renueve este propósito cada ho­
r a ; y si cayere en alguna falta, pón­
gase luego la mano sobre el pecho
en señal de arrepentido; pero sin tur­
barse, no sea que la desazón inte­
rior sea causa de otros defectos , quí*
zá mas rtotables. Humíllese sí en la
presencia del Señor 5 reconozca su
culpa , pídale perdón > y proponga
de veras la enmienda. Prosiga de es­
te modo hasta el examen de la noche,
si no es que quiera hacerlo también
al medio dia> y entonces hará una
seria pesquisa de las faltas, que,era
este particular hubiere cometido , ar­
repintiéndose de ellas , proponiendo
enmendarse , y haciendo una razo­
nable penitencia.
Aconseja San Ignacio que se con­
fieran los defectos de un dia con los
íó Del examen
de otro día, los de una semana con
los de otra semana y los de un mes
con los °tro mes, y los de un
ano con los de otro año: por don­
de se ha de inferir si hay, ó dexa
de haber aprovecha miento, ¿ Y cómo
sabrá cada uno quál es la pasión que
lo domina ? Sabrálo, si examinare
con atención contra que virtud cae
con mas frequehcia, Según esxa re­
gla será la ira su pasión dominante,
si fueren faltas de paciencia sus mas
freqüentes caldas- Pero quien desea­
re proceder con toda seguridad, po­
drá dexar este cuidado al Director,
el qu al, hecha primero una seria ana­
tomía de las pasiones, determinará la
materia de examen.
El mismo le dirá quando con vie­
ne variarla , ó para extirpar otro vi­
cio i vencido el primero > ó para ad­
quirir alguna de las virtudes princi-
>ales, como es una humildad pro-
{ unda hasta conseguir llevar, no so­
lo con rostro apacible y corazon.
p a r tic u la r . ti
sereno las injurias, sino hasta com­
placerse en ellas : una abnegación en­
tera de su voluntad y d e'su juicio,
primero á los mayores, después á
los iguales, y últimamente á los in­
feriores : una llena conformidad de su
querer con el de. Dios / hasta que
mire con la misma serenidad sem­
blante de un trabajo , como el de una
dicha. El mismo por remate de : este
punto hechará de ver si conviene aten-
didastodas estas cirqinstancias, aplicar
el ex&men particular á la victoria de
alguna pasión, que aunque no sea la
predominante ,, pero sí la de peores
conseqüencias , ó á.la consecución de
aquella virtud, que juzgare por en­
tonces la mas conveniente.
En todo caso sea virtud , ó sea
pasión la materia del exámen parti­
cular, sea una sola: lo primero por­
que nuestras fuerzas son limitadas?
y quien mucho abarca poco aprie­
ta: lo segundo porque nos demues­
tra la experiencia, que por no ha-
i ¡a Del éxameit
berlo practicado en esta forma es­
tamos tan poco aprovechados en la
virtud como al principio : lo terce­
ro , porque á la manera que el Sol­
dado veterano y prudente no in­
tenta degollar de un solo tajo á to­
do el -cxercito contrarío; sino qnc
primero descarga sobre ¿ste, después
sobre aquel, Juego sobre el de mas
allá : así nosotros debemos pelear pri­
mero contra una pasíon, luego con-
tra o tra, y sobre todo vaya por tier­
ra el Gigante , caiga el Goliat de
nuestras pasiones , que este vencido,
se habrán de rendir mal que les pese
todos los Filisteos.
f articular, 1,3

CAPÍTULO III.

Ofrece el Christiano d Dios las obras ppr


la macana.

¿C^uál debe ser el primer aliento del


Christiano en despertando por la ma­
ñana? Agradecer á Dios los beneficios,
que le acaba de hacer aquella noche»
Hale su Magostad concedido el descanso
necesario , hale librado de muchos
riesgos de la vida , y quizá no lo ha
sepultado, pudiendo , en los abismos.
¿ Quintos se acostáron' enteramente
sanos , y amanecieron gr a vi sanamen­
te enfermos ? ¿ Y quántos se fueron
en pecado á la cama, que se encon-
tráron sin remedio condenados í iQué
fuera de mí, á no usar el Señor de
su misericordia 1 A l punto pues que
despierte , reconoceré esta obligación;
levantando el corazon á su mages-
tad, me ofreceré enteramente á su
servicio.
14 Ofrecimientú
No dexarc que me domíne la pe­
reza: que fuera de un corazon villa­
no sacrificar al vicio las primicias de
Tin dia , para amar á Dios y aspi­
rar á la perfección. Serviráme de des­
pertador en boca de mi Angel Custo­
dio aquel: levántate apriesa, que di-
xo el otro á San Pedro quando 16
sacó de la cárcel: y me avisará el re­
cato entre tanto que me visto la pre­
sencia de aquella magestad, ante quien
se encorban de respeto los mas en­
cumbrados Serafines. Vestido y de ro­
dillas , me armare con la señal del
Christíano, para vencer á mis ene­
migos, y con profunda reverencia de
espíritu hablaré al Señor.
«Altísimo Dios de todo lo cria­
n d o : Verdad infalible , en quien creo:
«Clemencia inefable , én quien espe­
jero,:'Bondad infinita, á quien amo
«sobre todas las cosas , y á quien; me
«pesa de -haber ofendido solo por ser
«quien sois: - yo os agradezco los
«beneficios que me habéis hecho
de las obras* 15
«esta noche, y os ofrezco tocios los
«pensamientos , palabras , obras y
« trabajos del presente d ía , coa in­
atención de ganar quantas indulgen^
«cías puedo rogándoos por los fi-
«nes que tuvieron los Sumos Pon­
tífice s en concederlas > y aplicándo­
l a s con tpdo lo que hoy hiciere,
«en satisfacción de mis pecados.
«N o -permitáis. Padre mío amo-
«rosísimo, que yo os disguste en algu-
«na de mis acciones: apartadme de
?rlos lazos, que me tiene parados el
«enemigo: dadme fortaleza para ven-
«cer á mí pasión dominante: haced
que cumpla con el fín , para que
«estoy en el mundo,: inspiradme lo
«que fuere de vuestro mayor agra-
«do, viviendo el dia de hoy, como
«si fuera el primero de mi conver-
«sion 7 fervoroso , vigilante, solíci-
«to de lo que mas me importa, que
«es la salvación de mi alm a, y la
«amplificación de vuestra gloría. Así
«sea por lo$ méritos de mi Señor
16 Ofrecimiento
« Jesu-Christo, con los quales deseo
«unir los.míos, y por la intercesión
« de la sipmpre Virgen María , que
«con vuestra Magestad vive y reyna..
Amen.

[Adoración de las cinco llagas del Salva­


dor y con que. se implora su asistencia
por la mañana, para hacer conperfec­
ción las obras del dia•

A la mano derecha♦

.mantísimo Padre mió , yo ado­


ro con el mas humilde respetóla lla­
ga de vuestra mano derecha ; y por
ella os pido dirijáis de tal suerte
mis obras este d ia , que todas sean
á mayor gloria de Dios, obsequio
de vuestra Sacratísima Humanidad , y
bien de mi alma. Amen, Padrenues­
tro, Ave María 7y Gloria Patru
de las llagas* 17
A la mano izquierda*

So b eran o Dueño mió, yo adoro con


profunda reverencia la llaga de vues­
tra mano izquierda 5 y por la san­
gre que de ella vertisteis os suplico,
libréis á mis acciones este día de la
-rvana gloria , y de qualquíera otro fin
torcido , que las hiciere indignas de
^Vuestra aceptación. Aínen. P« A. G-

A l pie derecho„

2 ? acientísimo Redentor m ió, y o ado­


ro con toda la veneración qüe pu^
d o , la llaga de vuestro pie dere­
cho 5 y por el dolor intenso , que
en ella padecisteis, des^| me guiéis
el presente dia por el camino real de
los santos mandamientos y obliga­
ciones de mi estado con la luz de vues-
íias inspiraciones. Amen. P , A. G.
i :8 ," ¿Horadan -
, A l píe izquierdo¡ .

JS^nígnisim o Salvador mío, yo adoro


penetrado de dolor la llaga de vues­
tro pie izquierdo 5 y por la pena ,
que en él padecisteis, os pido cla­
véis mis píes con el clavo del san­
to temor 5 siguiendo todo el día vues*-
tras sagradas huellas con desvio to­
tal del camino de la perdición* Amen*
Pr A. G.

A í santo costado,

JUmlcísinto Jesús mío , yo adoro con


indecible ternura Ja llaga de vuestro
sacratísimo coscado, por la que os
suplico de& entrada a mis deseos en
ese divino Corazon * tn quien des­
cansan los escogidas. En esa fuente
■de la vida vivan , Padre mío r mis
ansias:, en esa fragua desamor sagrar
do se acrisolen mis afectos: en esa
casa de refugio quiero morar este, y
de las llagas. 19
todos los dias de mi vida: desde esa
inexpugnable forra kza deseo hacer
guerra á mis pasiones , especialmen-
-te á la dominante, liasta alcanzar
Victoria. Amen. P. A. G.

ADVERTENCIA*
)
Algunos dexan ío satisfactorio de sus obras
( y está' muy bien dexado ) en manos de M a^
ría Santísima , para que esta Señora dispon­
g a de ello á su arbitrio : otros lo aplican , ó
por el alma mas sola ó por todas las
Purgatorio. Cada dia por lá mañana nos per­
suadamos , que tal vez será el tíltímo de
nuestra vida , porque este pensamiento nos
estimule^ vivir prevenidos para la, muerte.

CAPÍTULO IV . -

De la oración mental quotidiana.


TET1
JL íl negocio de mayor entidad, que
tiene el hombre , es salvarse 5 y uno
de los medios mas oportunos para
conseguirlo es-la oracion^Él Salva--
so , De la oración
dor dice que conviene orar síemprd’
y Tertuliano, que fuera cosa hor­
renda pasar sin oracion un dia. Co­
nociendo pues el demonio la impor-*
tancía de este santo exercicio ? pro­
pone con sagacidad en él muchas di­
ficultadas.; y en verdad que hablan­
do regularmente, ninguna hay co­
mo se quiera. Todos saben orar, por­
qué nadie ignora el modo de levan­
tar el corazon á Dios para pedirle
alguna gracia, en lo qual consiste la
óraclon süstancialmente*
La multiplicidad de negocios an­
tes debe ser aliciente que óbice pa­
ra* este-santo exercicio: porque él es
medio muy poderoso , y de chtis-
tiana conexión con la felicidad en el
, éxito. Quien desea ganar un pleyto,
consulta los primeros Abogados, y¡
solicita el arbitrio de los Jueces:,:
^pues quién podrá aconsejar mejor yy,
favorecer mas que el Padre de las
luces i en cuya mano está el corazón
de los R e y e s , y la equidad de los
mefotah, 2/
tribunales ? N i debe prevalecer la es­
casez del tiempo: menos pereza en
dexar la cama:menos trato con las
criaturas : menos diversiones de mun­
do y sobrará tiempo para todo : y
quando hubiere de faltar , falte pot
lo que importa menos.
Excúsanse algunos con que no sa­
ben leer los puntos para meditarlos; peí
ro estas y otras excusas son frívolas, hi­
jas de un falso no puedo , por un ver­
dadero no quiero. ¿ Sabes que tu R e­
dentor sudó sangre en el huerto ?
¿ Que le entregó con ósculo de paz
un traydor ? ¿Que fue preso y mania­
tado como infame ? Pues medita so­
bre esos pasos , imita esos- exemplos:
esa constancia en proseguir la ora-
clon , aun quando agoniza : esa man­
sedumbre en saludar afable y en re­
cibir benigno á un Judas que le ven­
de : esa paciencia en dexarse atar las
manos, escupir el rostro , mesar los
cabellos. ¿Sabes que al inocentísimo
Jesús en un tribunal lo juzgaron blas-
fia De iaor ación
femó 5 en otro loco, y en oteo lo con­
denaron á cororra de espinas, disci­
plina de sangre y despu.es á muerte?
Pues medita sobre esos pasos , imi­
ta esos exemplos : en Ja persecución
calla, en las injurias sufre , en los
desprecios enmudece.
¿Sabes-que en medio de dos faci­
nerosos salió rodeado de infinito pue­
blo con la cruz sobre sus hombros pa­
ra el infame cadahalso-? ¿Que encon­
tró traspasada de dolor á su afligida
Madre , quedando ai verse hierros de
inexplicable pena sus corazones? ¿Que
cayó falto de fuerzas y agoviado del
peso en tierra, estampando su vene­
rabilísimo rostro en el polvo? Pues
medita sobre esps pasos , imita esos
exemplos. ¿ Sabes que en llegando al
monte Calvario, le arrancáron de las
llagas sus vestiduras, Jo claváron en
un madero, y levantado en alto * su
primera palabra fue rogar al Padre
Eterno por sus enemigos ? Pues me­
dita sobre esos pasos ^imita esos exern-
: mental. 23
píos. ¿Sabes que al cabo de tres ho­
ras de Indecibles penas espiró el Au­
tor dé la vida j? ¿ Que se obscureció
el Sol, tembló la tierra, se enterne­
cieron los riscos, y se rasgó el velo
del templo? Pues sabes quanto se re­
quiere para orar, y no se admitirá
por legítima excusa tu pretextada ig­
norancia e n e l tribunal de Dios,
El tiempo mas opon ano para la
oración es el déla mañana , porque
entonces las potencias están mas ex­
peditas con el descanso de la noche* :
Sea el lugar retirado , la atención
grande la postura devota , el cuida­
do en sacudir el sueño y evagado-
nes mucho. No entre en la oracíon
prometiéndose sosiego y dulzura de
espíritu v sino indiferente á lo que
Dios le diere, Sí en el discurso de ella
se encuentra árido ó desolado , no
se desanime 5 que tal vez será enton­
ces su oracioa mas meritoria , princi-;
pálmente, si no dio causa i las dis­
tracciones. Solicite el recogimiento de
24 De ta oracion.
potencias y sentidos entre ¡díai por­
que alma curiosa , y ventanera no
será muy espiritual y devota.
Todas las tres potencias tienen en
la oracion regular su ejercicio ? acuer-
dase la memoria , discurre el entena
dimiento, y la voluntad exercita sus
afectos ¡ ello es un negociar con Dios
toda el alma de quien ora. Si el en*,
ten dimiento adelgaza mucho , y alar­
ga sobrado los discursos , córtesele el
hilo j porque el fin de la oracion son
los propósitos y afectos de la volun­
tad; no las especulaciones fútiles y
nimias del entendimiento. En todo
caso el fruto de la oracion sea el mis­
mo que se pretende con el examen
particular : refírmese bien en los pro­
pósitos de pelear hasta vencer á la pa*
sion dominante: Zanje nuevas reso­
luciones de no dexarse llevar de ella
en los lances ocurrentes: pida al Se*-
ñor con humilde rendimiento esta gra­
cia , y ponga por medianera para con­
seguirla á nuestra Señora.
' mental. í¡¡
ADVERTENCIA,
!La humanidad de Christo despedazada
es el mejor libro de meditaciones , porque;
su doctrina es prácticampara todos , y sin ré­
plica. E l fruto que se saca de la oracion,
no se ha dé echar en él olvido ; para lo qual
importa renovar muchas veces entre dia los
propósitos , que en ella se concibieron, es­
pecialmente quando se ofrece la ocasión de
practicarlos. Aunque en U oraciou no teng*
el almá consuelos y dulzura , si sale de ella
humilde y deseosa de caminar á h perfec­
c ió n , es muy buena.

C A P ÍT U L O V.
Del santo Sacrificio de Id Misa*

23 l cxercicío mas santo, y respéía-


ble de la Católica Iglesia, es el Sacrifv*
ció de Ja Misa , y es un acto de reli­
gión , con que ofrecemos á Dios* como
á Señor supremo, el cuerpo y sangre
de su Santísimo Hijo. No seo frecen
en este sacrificio víctimas irracionales,
como en la L ey Mosaica 5 sino el mis-
2 5 D el sacrificio
mó hombre D ios, que se ofreció $n
la ara efe ía Cruz por la redención
déluniyerso. Uno y otro son el mis­
mo sacrificios aunque con esta dife­
rencia que en la Cruz fue una sola
vez, y con derramamiento de san­
gre; pero en el altar muchas, y es
incruento. El mismo es también el
Sacerdote invisible Christo, que por
boca desús Ministros lo ofrece,..la
misma es la víctima ofrecida , y unos
mismos 4°s fines, ■
Es á saber, tributar k rDios culto
perfecto én una ofrenda digna de tan
alta Magestad: satisfacerle por nues­
tros pecados: darle gracias por los
beneficios recibidos: e inclinar su pie­
dad á que prosiga en favorecernos.
De aquí se infiere que no se habia
de pasar dia alguno al Chrístiano ? sin
hacer el último esfuerzo para asistir
al santo Sacrificio de la Misa. Sica-
da año se celebrara una sola en el
mundo, se desterráran á oírla de sus
quatro.partes los H eles; ¡ ah do-
de ta_ M isa. 27
lor! Pásanse á muchos semanas ente­
ras sin otra misa que aquella á que
los arrastra un precepto. ¿ Y quál de­
be ser la atención , quál el silencio ,
quál'la reverencia de los que asisten
á tan venerable sacrificio?
Qual fue la del Discípulo amado,
y la de la Virgen nuestra Señora,
que se hallaron presentes en el Cal­
vario : y qual hubiera sido la suya,
si con pleno conocimiento de tan al­
tos misterios, hubieran logrado igual
fortuna, §an Juan Crisóstomo dice,,
que los Angeles sirven al Sacrificio
de nuestra redención, que es este ,
pon un santo temblor, y con un pro­
fundo respeto : por donde se conoce
£l desacato , la insolencia ó falta de
■reflexión christiana de aquellos, que
parece van ahtemplo, 6 por satisfa­
cer la curiosidad, ó por mera ce re--,
monia. Y á la verdad no se que in­
dicio mas claro de relaxácion puede
haber en un pecho católico, que
asistir con postura irreverente y có-
2 8 Del sacrifició
razón derramado á un acto , que es
el mas solemne de la religión que
profesa.
Los Chrístíanos de la primitiva
Iglesia adoraban las colunas de los
templos por reverencia al Señor de
la Magestad, que en ellos habitaba:
y hasta los Mahometanos entraban
descalzos en el cenáculo, adonde ba-
xá ei Espíritu Santo. Sea pues la pri­
mera diligencia de quien desea oír
M isa, cerrar las puertas de sus po­
tencias y sentidos á todas las cosas de
la tierra ; para emplear el alma toda
en la contemplación de tan divinos
Sacramentos/Medite sobre las penas
del Salvador un rato : ^Qué tormen­
tos! i iQué afrentas! ¡ Que ultrajes! ]Qué
cordeles!; Qué azotes! ¡ Qué espinas!
¡Qué cruz! ¡Qué clavos!; Y qué muerte!
Es preso como facineroso: es abo­
feteado como blasfemo 5 es desprecia­
do como fatuo: es propuesto á Bar­
rabas como sedicioso, y es crucifi­
cado entre dos ladrones como el ma-
de la Misa* 29
yor de ellos. Haga sobre este'plan las­
timoso una seriareflexion.de lo mu­
cho que al Salvador/está obligado, y
de la gravedad de sus culpas, que
fueron causa de tan atroces penas.
Quando se sintiere movido á compa­
sión, á gratitud, á dolor ,. á ■deten­
tación de sus pecados , dexe que el
corazon se empape á satisfacción ea
esos chrisrianos sentimientos ; conci­
biendo un odio irreconciliable á su
pasión dominante , y renovando jos
propósitos de no desistir de su empe­
ño hasta haberla vencido. ; O mons­
truo! exclamará contra e lla .! O mons­
truo! por jí he sido parricida J chrlsr
tlcida , homicida y deiclda: confieso^
J o mas que se bañe de rubor el ros-
tro , y se parta el corazon de dolor.
Si se oyera con este espíritu lá
Misa 7 se Vieran presto reformadas las
costumbres de los. malos .y .y mejora^
das notablemente las vldas.de los bue­
nos. Acostumbrémonos , pues, á ello,
meditando cada dia algún paso de los
3 o D el sacrijielo
mas Insignes de la pasión del Salvad
dor, por el orden que en el capítu­
lo de la presencia de Christo pacien­
te se prescribe* Hagamos al amorosí­
simo Jesús nuestras súplicas en tiem­
po de los momentos , que es el mas
oportuno para su feliz despacho. Co­
mulguemos á lo me'nos espiritualmen­
te , quando el Sacerdote sume 5 que
de esta manera será crecido el fruto
qüe sacaremos del santo Sacrificio de
la Misa.

ADVERTENCIA.
Gá^anse muchaá Indulgencias, visitando
los cinco Altares , y rezando la estación al
Sacramento * y ambas cosas se pueden ha­
cer , acabado el Sacrificio. Antes de partir­
se pedirá sil behdicion al Señor con pro­
fundo respeto , y por la reverencia , que
se debe á tan alta Magestad , guardará silen­
cio , modestia , y compostura todo el tiem­
po , que estuviere en la Iglesia*
3*
C A P Í T U L O VI, '

Del eximen general quotídlano de la


conciencia*

S o lo eres malo , j porque no te co­


noces , y no te conoces porque no te
examinas , decía Seneca* De esta sen-
renda ? que pareciera bien en la bo­
ca de un San Jüan Crlsóstoma, se
infiere la importancia , por no decir
necesidad s del exámen general quo-
tídíano de la conciencia, Quien hace
freqúentemente reflexión de sus mi­
serias abate con el propio conoci­
miento el orgullo del corafeon engreí­
do qué es la basa, sobre que sóli­
damente estriba el edificio de la per­
fección chrístíana; y quien diaria­
mente cita á juicio sus defectos, le­
jos está de apadrinarlos. San Ignacio
de Loyola, que desde el primer díá
de su coft versión publicó guerra con­
tra sus siniestras inclinaciones > tomó
32 D el examen
ían 'á pechos este exei ciclo, que lo
practicaba todas las horas átl dia, cre­
ciendo con él por instantes su apro­
vechamiento.
Este examen es una exacta revis­
ta de quanto pasa en el interior del
hombre: es una centinela , que ob­
serva el movimiento de los enemigos
domésticos : es una espada, que de­
güella los Egipcios de ■las pasiones:
es un cuchillo, que circuncida las
superfluidades del corazon : es final*
mente una severa residencia que se
toma delante de Dios el Christiano
de sus malos procederes, empeñando
su palabra de no reincidir en adelan­
te. Pero lo que mas encarece ía prác­
tica de este santo ejercicio es, que
muchos son por ella astros del Cielo,
que fueran carbones del abismo*
¿ Quántos murieron de repente , que
á no haberse arrepentido ántes de acos^
íarse amanecieran condenados ?. ¿ Y ;
quántos lloran su emisión en las vo­
races llamas sin consuelo ? Todas es*
general cuotidiano.
tas excelencias son propias no de una
que otra ojeada superficial sobre los
defectos, que mas abultan; sino de
una investigación seria, en que se
exáminan á fondo todas las faltas, sin
perdonar las conversaciones inútiles,
la pe'rdída del tiempo, la infidelidad
á la gracia, el dispendio de los tálen­
los, y sobre todo aquellas,a que induce
la pasión dominante y clamor á las co­
modidades.
Consta este santo exercicio de cin­
co puntos- En el primero se dan á
Dios las gracias por los beneficios ge­
nerales , y particulares recibidos de su
divina mano. En el segundo se pide
al Padre de las luces conocimiento
de las faltas cometidas? también de
los exercicios de virtudT que se hu­
bieren practicado. En el tercero' sé
hace un fiel escrutinio hasta de las co­
sas mas ligeras del día. En el quarto
sé agradece al Señor todo lo bueno,
y se deposita en sus manos, para que
este á buena custodia- En el-quinto-fi-
34 D el examen
na imente se detestan todos los defec­
tos, especialmente aquellos a que ir.du-
xo la pasión dominante, y se propo­
ne con valentía de corazon la en­
mienda.
Porque el dolor y el propósito
son las partes mas notables del exá-
men, importa detenerse mas en es^
tas que en aquellas, gastando de tres
partes de un quarto de hora, que
diariamente basta, dos en arrepentirá
se de las faltas y proponer la en­
mienda. Quando la detestación de las
culpas tiene por objeto la bondad de
Dios ofendida, es acto de contrición*
que por sí justifica ; (supongo el pro­
pósito de confesar y de la enmienda)
pero si fuere por temor al castigo de
la Justicia.divina , será atrición sobre­
natural T la que solamente santifica al
alma en el Sacramento de la Peniten­
cia. ¿Y por dónde rastrearemos la bon­
dad del Señor , y lo mucho á que le
estamos obligados? Por sus beneficios.
Criónos , sacándonos del abismo de
general cuotidiano. 3 5
la nada, y dexándose allá infinitos,
que no le fueran tan ingratos: ¡oque
favorI Nos conserva sirviéndonos en
cierto modo con todas las criaturas,
y esto cortando el hilo de la vida á
muchos ménos infieles á su gracia: ¡ó
que' beneficio \ Quísonos entre Chris-
tianos: \ó que amor! ¿Y que fuera de
nosotros entre idólatras , hereges , ó
ateístas ? Si acá donde florece tanto
la R.eligion verdadera, en donde el
exemplo de tantos buenos anim a, y
el visible exercicio de las virtudes es­
tim ula, somos tan malos? ¿quefuéra­
mos en aquellos eriales, que solo
brotan abrojos del error é idolatría?
Por nosotros , ( todavía mas crecidos
favores ) por nosotros enlazó la se­
gunda Persona de la Trinidad sagra­
da el mas estrecho parentesco con la
humana naturaleza.
Por nosotros nació en un establo,
vivió á los ojos del mundo una vi­
da miserable , y murió la muerte mas
cruel e' ignominiosa 5 quedándose has-
3 6 Del examen general ó*c.
ta el fin del mundo disfrazado baxo'
los accidentes de pan y vino en ei
augusto- Sacramento de la Eucaristía:
¡ó que' fineza! Por fin los avisos, las
inspiraciones, los desengaños, los re­
mordimientos de conciencia, en esta­
do , y sobre todo el no habernos qui­
tado la vida quando estabamos en su
desgracia, son otros tantos benefi^
d o s, que perpetuamente executan á
nuestro agradecimiento. Por aquí, por
aquí podemos inferir , qual será aque­
lla bondad, que así favorece , que
así espera, que así busca > que así lla­
ma, y que así perdona á quien por
tantos títulos 3o tiene desmerecido,

ADVERTENCIA.

Este exámen puede servir para las confe­


siones quoridianas, con tal que no se retracte el
dolor y propósito, que se tuvo al hacerlo la
notlje antecedente ; pero si la confesion se di­
lata algunos días , se han de recopilar todos
los defectos cometidos desde la última bien
hecha según ía doctrina del capitulo que se
sigue. ■
CA-
De la confesion sacramental 37
CAPÍTULO V II.

Be la ccnfesion sacramenté.

i^ ^ u é hermosa transformación la qüe


hace en el alma el Santo Sacramento de
la Penitencia! Conviértese el culpado
cn i nocente; el esclavo de Satanás en
hijo de Diosj y el que poco ántes, era
monstruo horrendo por la culpa, en
2máge n be 11 ísi rná del Cr iado r á es me ros
de la gracia* Aquí pues la necedad^ de
Jos que.miran con tal horror á este Sa-r
cramento , que lo reciben, ó por temor
á las censuras de la Iglesia de año á
ano, ó por respetó al que dirán d^
tarde en tarde, expuestos al mas fa­
tal precipicio. ^QueV delinquen te se de-*-
tuviera perezoso, en las prisiones , ■si
pendiera, su libertad d.e la confes Ion
ingenua de. su culpa ) ¿Que naufrago
no alargara la mano á. la tabla, que
le ; ofreciese la providencia? ¿Oque enr
fermo. rehusara la salud por un peque-
38 De la confesion
no sinsabor de la medicina? Pero no
sclo se califican .de necios los que ago-
víados de pesadas culpas, no solici­
tan su alivio en el Sacramento de la
Penitencia, sino también los que por
siniestras preocupaciones, ó por ex­
cusas frívolas no lo freqüentan.
Un solo grado de gracia de los
muchos que allí se comunican al al­
ma , monta mas que toda la natu­
raleza $ 1 pues quién á tan poca costa
no atesora para el Cielo lo que va*
le tanto? ¿Y quien no solicita parifi­
carse en esta vida de aquellas manchas,
que necesitan para quitarse de mucho
fuego en el Purgatorio? Viniendo ya
á la-practica de quien desea recibir con
mucho fruto este Santo Sacramenro,
digo que la primera diligencia es in­
dagar sus culpas con vigilancia racio­
n a l; no nimia , no congojosa, no im­
portuna , que esto fuera hacer odioso
al Sacramento de Ja misej;icordia. Pón­
gase en examinar la conciencia el cui­
dado r que se pondría en buscar una
sacramentad 39
alhaja preciosa, ó en un negocio de
entidad , y esto basta. Aquel romper­
se dia y noche la cabeza: aquel nú
poder tomar el sueño: aquel desa­
sosiego interior, que á veces se aso­
ma al rostro , y molesta á los domés­
ticos , no-, no-es según el dulce es­
píritu de nuestra amorosa Madre ia
Iglesia. - '
Bastará á quien se confiesa dos ve­
ces á la semana- un quarto de exá-
men; media hora á quien de quince
en quince dias; y al que de mes á
mes una. Materia del exámen necesa­
ria son los pecados graves T cometí-
. dos , despues del bautismo; pero una
Vez bi en confesa dos, so!o son i mate­
ría suficiente , como los veniales. Exá-
míhés-6 por los mandamientos, y por
sus peculiares obligaciones, entendien­
do , que puede faltar por pensamien­
to consent ido ¡ pal abr a , obr a y omí-
sion grave ó levemente 5 para lo qual
se debe atender-mucho al dictamen
- de la conciencia. Quando al resolver-
40 De la confesión
se fttzgó no faltar en materia grave;
por mas. que después lo juzgue-, no
pecó gravemente 5 y aunque no sea
la cosa grave de su naturaleza*- si la
juzgo tal quando la. ¡hizo, cometió
culpa grave. Descubra enteramente sus
llagas al Me'dico de su alma > quedes-
te es muy buen principio para la sa­
lud; y quererlas ocultar, es necedad
peligrosa. v
Prudente .es el rubor, que ímpí?
de pecado 5 pero imprudente el que
dificulta la penltencíav¿Quien dixera,
que una soberbia refinada es el orí?
^en, de esta confusión? Pues.lo es; que
a sjer. humilde el penitente , holgara
que el "Confesor lo, tuviera por de-*
fectuoso* Ea rompa el rubor , que
oprime su garganta * y desabroche bien
el pecho al que cpmoi Padre le guar­
dará un inviolable sigilo.. Nada dirá,
que nada puede d e c i r y .aunque, pu*-
diera lo callara : porque mas <hace
eí penitente en fiarle .sú mayor: secre­
to , que el en guardarlo. De mí áse-?
’ sacramef&afci 41
gurcr, qué ninguna^ cosa rhe obliga,
tanto á qualquier persona , como Ja
satisfacción, que veo ; hace, quando
sin reserva me descubre- lo nías? ver*
gonzoso' de sü interior; N i ia enor­
midad del deliro escandaliza al Con­
fesor prudente, ó; ponqué leyó,en los
Ancores lá' fragilidad de nuestro bar-*
10 r d; poique La. estu d ió la ja, expe*
rienda propia , ó porque, la aprenr '
dio en :-algana. Ene-todo: caso sepa,
que mientras no manifieste,.su cuíp^
grave i según: la tiene en la condena
cía , ninguna de susobras es merfe
toria. Nada le aprovechan las orado*
lies, nada las limosnas , • nada las per
nitencias , 'aunque el golpe de Ja dis4
dplína; desrame toda,la,, sangre de sus
Venas. i-'» v-f • '••>? - r;>
. i Que locura ! Por no -pasar un po-;
qúito :d«í rubor en £el rincón de uti
Confesonario, padecer eterna .confuí
sion.: Piénselo bien : usii no tuviere
va ior-: para' manifestar su deliro M
Director ptopio, (qu e fuera lomasí
4 2 . De lacónfestón
aceitado ) busque un Confesor r que
no lo conozca, comenzando, por es­
tas palabras su confesión: Padrey vengo
Poseído de la -vergüenza. No lia y obli­
gación de confesar las faltas veniales;
pero importa mucho manifestarlas v en
especial las que; pertenecen al examen
particular de la, conde neta. Si no tuvie­
re pecado grave ó leve de la vida
presente 5 popdrá por m a t e r ia l la.
absolución alguno determinado de la
pasada, del .que:.se deberá arepenrir,
só pena de ser $u confesion sin fruto.
Aunque el Confesor lo trate ton en­
tereza , aunque lo reprehenda , aunque
lo amenacej no se exáspere, ántes
lo oiga con humildad sin interrum­
pirle, y sin. zelarle lo que agrava á
su conciencia: mire que en el tribu^
Rál divino no le valdrá la;, extusa , de^
que calló el 1pecado por temor á la
reprehensión.
■ Importa mucho, la obediencia cie­
ga , especialmente á personas.escrupu­
losas: y así quando el. director las
sacramental. 43
asegura de que están bien confesadas,
lo crean; y ahorren ciertas reflexiones
extravagantes de si se han , ó no se
han explicado: sí las ha ó no las ha
entendido: si tienen , o no tienen do­
lor , si hubo, ó dexó de haber fal­
ta en el exámen , persuadiéndose, que
solo van seguras por la carrera de la
obediencia. Hable el penitente de mo­
do , que el Confesor lo perciba; no
los circunstantes > que estarían obliga^
dos al sigilo: y entretanto que llega
su vez, exércitese en afectos de arre^
pent i miento sobreña tú ral, y propósi­
to de la enmienda. Guarde silencio*
y si advirtiere, que espera alguna per­
sona enferma ó alguna otra grave­
mente ocupada, cédale la v e z ; que
en ocasion semejante holgará se prac­
tique consigo la misma política chris-
riana. Mientras recibe la absolución
el que acaba, dirá la confesion el in­
mediato, y ambos cumplirán lo án­
tes , que cómodamente pudieren , sus
penitencian Siestas, qra .satisfactorias
44 De la confesion
ora medicinales , fueren graves , -obli­
gan baxo pecado gravea si leve ba­
xo pecado leve solamente.

ADVERTENCIA.
. Evite quamo fuere posible la proligídad en
el confesonario, ojnitiendo cuentos ridículos,
noticias impertinentes al Sacramento, faltas
agenas, y ciertas pretensiones de mundo que
hacen sospechosas las confesiones. Quien con­
fiesa y com ulga‘ sacrilegamente, quando la
Iglesia le manda confesar y comulgar , no sa­
tisface á la obligación del precepto* ;

CAPÍTULO V III.

': De la comunión sacramental, :

i ve de tal suerte , decía San Am­


brosio, que merezcas recibir á Ghslsto
Sacramentado todos los dias.-En la pri­
mitiva Iglesia quando hervía la sangre
de Jesu-Christo, y estaba reciente su
doctrina en ía memoria de los Pieles,
comulgaban todos cada dia,; y al pa­
so que se fue apagando el fervor m tan
sacramental. 45
santo exercicio , se heláron los corazo­
nes , y* se extragiron las fcostumbres
de los ChtistLanos. Hay muchos que
cubriendo con capa de humildad su
Indevoción y tibieza, comulgan de tar­
de en tarde, llevando mal, que otros
no los imiten 5 y es que el exemplo
de los fervorosos es una viya repre­
hensión de su pereza. Confiesan su in­
dignidad; pero-no quieren entender
que lo mismo que los rettae, debiera
atraerlos á ia Eucaristía : puesto que
no hay medio, que'mas disponga para
una comunion, comí) otra. Bueno es
por sí el conocí miento de nuestro
corto caudal, pero es mejor si nos
estimula á buscarle remedio.
Posea, nuestros corazones un res­
peto santo; mas no debemos aban­
donar nuestra necesidad en brazos de
una ruin'desconfianza;■■Si es Dios de
la magestad, en cuya presencia tiem­
blan las columnas del Cielo; también
es Padre con los brazos abiertos, pa­
ra recibir, al hijo pródigo, y cubrir
46 De la comunim
con la estola encarnada del amor sus
pobres andrajos. Acobardado- estaba
San Buenaventura, sin atreverse de hu­
milde á celebrar un día el tremendo
Sacrificio; quando el Angel del Señor
tomó una partícula de la hostia , que
otro Sacerdote había consagrado, y
se la puso en la boca: entendiendo
que era mas grato á Dios el sacrificio
de la Misa , que su encogimiento. N i
es de temer, que estafreqüencia me­
noscabe un ápice el respeto debido*
antes ella misma aumentará la venera­
ción á Christo Sacramentado, porque
dará al que ío recibe una idea mas
clara de sus admirables perfecciones.
Si te preguntan , decia San Francis^
co de Sales, ¿por que comulgas con
tanta freqiiencia ? Les dirás, que por
aprender a amar á D ios: por purifi­
carte de tus culpas : por fortalecerte
contra tu flaqueza> y por hallar con­
suelo en tus aflicciones. Añádeles, que
dos castas de personas deben comul­
gar á menudo : los perfectos porque
i sacramental^ 47
Jo son5 ‘y los imperfectos para no ser­
lo: los fuertes para no hacerse fla­
cos ;. y los flacos par-a hacerse fuertes:
1 los sanos para no enferman y para co­
brar salud los enfermos: los que no
tienen muchas negocios > porque es­
tán desocupados 5 y los que los tie­
nen para el acierto. Es induvitable,
si no queremos cerrar los ojos á la
fnlsma luz , que entre todos los me­
dios de la Religión Christiana para la
santificación de los fieles, ninguno
mas eficaz , que este augusto Sacra­
mento. Aquí tiene el idiota Maestro
que jo enseñe : el enfermo Medico
que lo cure: el desamparado Padrino
que lo acoja: el perseguido Abogado
que lo defienda. Este es pan angélico,
que castifica : maná sabroso, que ali­
menta : es bálsamo, que suaviza : y
no uno que otro destello, -como los
demas Sacramentos ; sino toda la fuen­
te de la gracia.
Procure sí disponerse con vigilan­
cia? pero para que no le arredre su
4 8 De la comunion
Indignidad con notable detrimentoj
sepa que-hay dos disposiciones: una
que'debe tener el que comulga, otra
que seria justo .tuviese: aquella con­
siste en estar en gracia de D io s, en
ayuno natural* y tener conocimien­
to de lo que allí se recibe:; esta otra
es una;entereza de vida irreprehensible
,y pureza de costumbres á que aspi-*
ran muchas ¿Unas con el favor divi­
ne, Deteste pues con fino dolor en
d Sacramento de la Penitencia las cul-^
pas graves, y trabaje en perder toda
afición á las leves: desprenda su cora­
zon de las criaturas, solicitando el tra­
to con ei Criador, y ^buscando según
lo permitiere su estado ei retiro: aví­
ve las ansias de* llegar á, tan sagrado
banquete con fervientes aspiraciones
la víspera: cójale el sueño de la noche
con la memoria en Christo : suspire
su venida: reprehenda al dia de perezo­
so , y al rayar e l A Iva dexe la. cama:
ofrezca las obras al Señor : haga el
examen: confiese con mucho dolor
sacramental. 49
Sus pecados: lea con especial ternura
el capítulo tercero de la segunda par­
te; y con humilde confianza de que
está bien dispuesto, pase al comulga­
torio.
Quando viniere el Sacramento en
manos del Sacerdote, sálgale al en­
cuentro en tiernos suspiros toda el al­
ma ; y en llegando, cierre los ojos,
ábra los labios, ponga sobre el ínfe^
rior la lengua, reciba la forma y pro­
cure pasarla quanto ántes* Ya en su
gecho todo un Dios Sacramentado,
divida el espacio de media hora (sí
mas ó menos lo dirán las ocupacio­
nes) entres partes. Gaste la prime­
ra en suaves afectos de admiración al
Ver que tan grande Magestad se aba­
te tanto, que parece quiere anona-»
darse; llamando á los Serafines para
que le ayuden á dar gracias por tan
señalado beneficio. Emplee la segunr
da en pedir al R ey liberalíslmo mu­
chos favores, y en especial la victo­
ria de sa pasión dominante* Ofrezca-
jo D el cumplimiento
le en la tercera, y vaya de .corazon
toda el alma con todas sus potencias,
y muy particularmente aquél obse­
quio que juzgare ha de ser mas de
su agrado.
ADVERTENCIA.
Probar el caldo , enjugarse la boca ó ca­
sa semejante , como nada pase al estómago,
no impide la comunion. Tampoco la impi­
de morder un hilo , ó tragarse por casuali­
dad una pajita. Los dias de concurso apár­
tese luego del comulgatorio para hacer lugas
á los que se siguen. Todo el capítulo quarto
de la segunda parte son afectos pr opísimos
para despües de haber comulgado.

CAPÍTULO IX.

Del cumplimiento de las obligaciónts


quotidianas.

N ó basta para ser una persona ¿Ó*


lidamente devota , qual pretende for-í
rnar este manuaiiio , rió basta qué ob­
serve los mandamientos de la ley? sP
fio que debe aplicarse con ahincó á
de Jas obligaciones* 8 $ i
las particulares obligaciones de su es­
tado, Así que no seria Prelado dé-
voto , sino mal Prelado aquel que
no apacentase por sí ó por sus idó­
neos vigilantes Coadjutores con el pas-"
to de saludable doctrina al rebaño
que Dios le tiene encomendado* Aquel
Ju e z , que cohechado del ínteres pro­
pio f ó llevado del respeto agenó, no
adminístrase justicia. Aquel Padjre de
república', que poseído de su pereza^
ó sobornado del regalo, no zelásé en
desterrar escándalos y abusos, Aquel
Abogado que por el emolumento qué
espera emprendiese, ó no desistiese
del pleyto sin probabilidad de ganar­
lo. Aquel Médico , que por no apli­
carse con tesón a los libros , Fuese ho--
m iada de'sus enfermos* A q u él M ili­
tar , que entregado enteramente al.í
diversión , descuidase de lo que pre^
vteoc la ordenanzaV usurpase al Sol­
dado ’pkrte del sueldo que el R e y le
concede ,; y le permitiese vivir en una
sentina de vicios. '
5 %• Del cumplimiento
Aquel Padre de familias , que no
xepa friese á sus domésticos el susten­
to del cuerpo y alm a, ensenándoles
bien con la palabra , y mejor con las
obras el camino del Cielo. Aquel Sa­
cerdote , que comiéndose la renta del
beneficio , no cumpliese sus cargas, no
alargase la mano al pobre , no em­
please el talento en utiKdad del pró­
ximo > y no procurase una vida dig­
na [át un Ministro del Evangelio.
Aquel R eligioso, que descantillase
Ja pobreza, ajase, la azucena de la
castidad y recalcitrase á la obedien­
cia j sin observar las reglas de su ins­
tituto , ni aspirar a la perfección á que
Dios misericordiosamente lo ha lla­
mado* Aquel Maestro que no solici­
tase de veras el aprovechamiento de
sus discípulos en virtud y letras de­
jándolos vivir a'su libertad , sin apar­
tarlos de los riesgos á que está ex­
puesta la juventud. Aquel estudian­
te ^que mas freqüente en la casa de
juego y de la* perdición, que en la
. de las obligaciones. 53
Universidad hiciese fatal desperdicio
del tiempo, del talento y del dinero*
Aquel oficial y aquel criado, que
por su culpa no llenasen sus obliga^
ciones: estos y otros semejantes muy;
lejos estarían de una vida devota
sólidamente christiana.
Llaman unos á la fiel observan­
cia de la ley, y obligaciones del es­
tado al qi a : yo fundamento de la per­
fección , porque sobre ellas descansa
con solidez el exercicio de las vi m i­
des > la práctica de los consejos evan­
gélicos , y la execucion de ciertas de­
vociones , que parecen el carácter de
las personas espirituales: y quando
hay aquello, va bien esto ; pero em^
plear gran parte del día en roer al­
tares, pasear Iglesias, catar santua­
rios y manosear libros, descuidando
de sus precisas obligaciones, es una
ficción, es un engaño, es una cali­
ficada hipocresía , que podrá vendar
los ojos á los necios e ilusos, no á
los cuerdos y sólidamente espiritua-
54 ■£)*/ cumplimiento,
le s : Quando una persona el tiempo-
que había de malgastar en qciosida-
des j en saraos, en. comedías, en bay-
le s , en el tocador, en el espejo,.en
el juego, en la conversación inútil *
en el cumplido de mundo , se aplica
intensamente á la labor propia de sif
esfera para dar puntual s a lid a á sus
obligaciones , esta comienza bien : sí
de^pues practica con fervor los exer-
cicíos que en esta obríta se prescri­
ben, prosigue mejor , y á los princi­
pios y progresos corresponderá el fin
de su carrera,
Pero si quando habia de orar, con­
fesar , comulgar y oir Misa , duer­
me á sueno suelto : si quando habia
de zelar sobre la familia, se está muy
de asiento en la Iglesia : si quando
habla de tomar con ahinco el traba­
jo , se va á visitar enfermos , malo:
ese espíriiu no es sólido ni de Dios,
que intimó el iinage humano-, enca­
bezado en Adán , cómprase á precio
¿M- propio sudor el pan de su susten-
de las obligaciones. 55
íO *D é , pues, el primer lugar al cum­
plimiento de la le y , y de sus obli­
gaciones: practique á mas de esto con
fervor sus: devotos exercicios; y ten­
ga por cierto que este es el camino se*-
guro* . Contra quien así proceda po­
drá vituperar un temerario la comu­
nión freqüente , el oir la palabra de .
D io s , el asistir al santo Sacrificio de
la M is a , el leer un libro devoto , el
visitar al Sacramento donde estuvie­
re patente, el hacer el examen de la
conciencia : ¡ y h a y de quien así vitu­
perare , que habrá de salir responsa­
ble en el tribunal de Dios de lo que
se omita por su culpa!
El tim orato, el que sabe discer­
nir entre lo aparente y lo sólid o, el
prudente nada tendrá que censurar;
que aplaudir y que imitar sí# Sobre
este pie deben andar los prácticos d i­
rectores, y advertirán bien presto, si
es sólida ó no la virtud de susJpeni-
ten tes. Quando los vean que sobre ajus­
tarse á los pies de su obligación ,
5 6 D e l cumplimiento
van qual mercader solícito, logran*
do todas Jas ocasiones de atesorar pa*
ra el C íe lo , bella co sa : ellos hacen
lo uno sin omitir lo otro : hacen lo
que se les manda, y hacen lo que se
les aconseja : ellos son verdaderos Is­
raelitas sin dolo ni d ob lez; y son ave-
jitas cuidadosas, que se labran el pa­
nal sin perdonar trabajo. Pero quando
adviertan que todo menos trabajar, to­
do menos cuidar de su casa, todo vo­
luntad propia : entren en vehementes
sospechas de que van fuera del buen
camino. Que se apliquen primero
á la obligación : que lleven acer^
Ca de esto el examen particular: que
rindan su juicio á la obediencia i sí
quieren hacer progresos en la virtud*'
de las obligaciones, 57

'A D V E R T E N C IA .

Q uando de dos cosas se hubiere de om i­


tir u n a , sea siempre la de supererogación.
A co m od e cada qual á sus obligaciones aqué­
llo s exercicios que sean com patibles con ellos*
y se puedan hacer perfectamente. Lea el P a ­
dre de fam ilias con singular cuidado este *■
ca p ítu lo , y cele m ucho la práctica de su d oc­
trina , exhortando á ella con el exem plo.

C A P ÍT U L O X.
'De la rectitud de intención y de las ¡
diversiones . :
T o d a el alma de nuestras acciones
es la intención que las an im a: si la
intención es recta, rectas; si torcida,
torcidas serán ellas. San Basilio dice,
que todas las operaciones del Chris-
tiano tienen un solo blanco, que es
la gloria de Dios > por lo menos
era razón qué lo tuviesen. T u viéro n ­
lo las del Patriarca San Ignacio, y,
aun por eso fue varón per-feetísimo.
58 De la rectitud:.
L a rectitud de intención rectifica has­
ta las obras- -nías indiferentes : La co­
mida, el paseo y el descanso , por agra­
dar á Dios son acciones santas r sa­
grada. alq u im ia, que sabe conver­
tir en oro finísimo el polvo despre­
ciable. De tener o no este blasón
las obras, nacen los progresos de unos,
y los retrasos de otros en el camino
del espíritu > y es cosa iastimosa , que
pudlendo ennoblecer á tan poca costa
las acciones, no se haga.
¿Que confusion será el día del
juicio para los negligentes v e r , que
c o a la s mismas obras con que perdieV
ron ellos mucho , ganáron los vigilan­
tes no poco, solo porque estos las
hicieron por complacer á Dios ; y
ellos ó por mera costumbre , ó por
no disgustar á su amor propio! En
este rectificar la intención se oculta
mucho mayor caudal del que á prlme^
ra vista se descubre> y es que como
las. acciones de suyo indiferentes, que
ocurrea en uno y otro dia , son tan-.
de intención.' 59
ta s , s í . en todas ellas buscamos purar
mente la m ayo; gloria del Se ík>r , será
notable el aprovechamiento. Fuera de
esto , quando los exercicios por mas
mecánicos que sean, se hacen por agrá;
dar á D io s , no esterilizan el corazon;
ántes bien lo dexan xugoso y expe­
dito para el trato con su M agestad.
Pero si el alma ni en los principios,
ni en los progresos de ellos se acuer­
da de dirigirlos á su último ñ n , ex^
puesto está á no poder sacudir las es­
pecies, que tenazmente imprimen en
la fantasía.
Los que usan de este mundo, de­
cía el A p ó sto l, usen de él como si tal
cosa no hicieran, so pena de no p o­
derle desprender de la memoria. F i­
nalmente d ig o , que quien procura
la rectitud de intención en todo , m uy
lejos está de oponerse á la vóluncad
divina. Qué bien pareciera, que d iri­
giese yo á Dios el sustento del cuer­
po , y excediera despues los Hmiítes
de la templanza. Que le ofreciese, un
6o JDe las honestas
rato de conversación, y murmurasfl
tn ella. Que le consagrase el descanso
de la noche, y no hubiera quien al
dia siguiente me sacase de la cama*
N o , no concuerda bien sacrificar á
Dios algún obsequio; y ofender á
su Magestad, ó en el modo , ó en la
substancia de su execucion. Sea, pues,
nuestro lenguage familiar á la frente
de todas las obras; Señor, por agra­
daros : Señor , á vuestra mayor gloria•
Y no solo debieramo§. usar este sa­
grado estilo en el principio , sino tam­
bién en el discurso de nuestras accio­
nes : que este actuar de nuevo la
intención , es un cierto sacudir el pol­
villo de las distracciones , y un re­
forzar el espíritu para que no desfa­
llezca.
En. quanto á la segunda parte del
capítulo digo que diversión ( como el
mismo nombre lo in d ica) es alzar
la mano al trabajo, quefatigaba el anl-
v?o j pero divirtiéndolo & otras cosas,
po rque pasar el tiempo sin exerciclo
diversiones. 61
alguno , es perdedlo > y no se debe
llamar recreación honesta, sino ociosi­
dad reprehensible. A sí que será de­
cente diversión, esparcir un rato el
ánimo por la campaña , ó hacer al­
guna laborcita de manos (com o lo
practicaban los santos Monges del
hiermo) para quien estuvo muchas ho^
xas vacando á D ios en exerdcios
espirituales, ó sobre los libros: y.
j?ara quien se exerclta todo ,eí diaT
o la m ayor parte , en obras serviles,
será loable recreación leer un libro
d ev o to , pensar un rato en el negocio
de la salvación ó conversar de lo que
conviene. Todos los Maestros de Jaf
vida espiritual aconsejan una decen-^
te recreación ; porque como nues­
tras fuerzas son limitadas , van poco
á poco descaeciendo con el trabajo,
y necesitan rehacerse de quando en
quando para trabajar despues con ma­
yo r ahinca ¿Qué instrumento fuera
constante en su harmonía, á no apli­
car el Músico á su tiempo la mano
6 i D e Tas honestas
á la clavija ? Si se aflbxó la cuerda,1
ton Ja repeiicioh de uno y otro gol­
pe , Necesaria ts alguna pausa para
levantarla. 1
E s , pues, la diversión loable, y,
acto de la virtud de eutropelia, dice
Santo Tom as, como la acompañen es­
tás condiciones* Prim era, que no se
busque en palabras, ó en acciones
torpes ó n ocivas: y es su razón,
porque como tales palabras y acciones
son inhonestas , no pueden hermanar­
se con acto alguno de virtud , cuya
alma es la honestidad. Segúndá’, qué
no se gaste en i a recreación todo el
conato de espíritu , porque eso 1fue­
ra fixár en ella lía voluntad, que de­
be parar eri solo D io s , como fin que
és cde núesfrás:raccióries. Tercera , ( y
Vale por trescienVás) que no: desdiga
ni del tiempo , ni del lugar ni de
lá calidad de las personas; porque sí
desdice, no será recreación christiaiiaé
Á vista de esta Angélica doctrlftW pre­
gunto : ¿Será loabféüíveTsióri íu come­
'diversiones. 63
d ía , él sarao, y otras concurrencias
profanas , en que solo place el equ k
y o c o menos decente, la palabra licen­

ciosa y el pásage amatorio? ¿Será loa­


ble diversión molerse los huesos cotí
el bayle hasta quedar rendido á la
fa tig a , sin fuerzas en e l cuerpo para
el trabajo >y sin xugo. para los ex^rci­
rios devotos en el espíritu ?v¿ Será loa­
ble diversión el juego , en que solo'
se busca la ganancia, ó. en que se
pone tanto cónato, cotrio :se pusiera eii
una lección de puntoji? ¿ Será loable
diversión a l Eclesiástico el b a y le , al
R eligioso la comedia', y á la Señori­
ta el juego de manos-con personas
de distinto sexo? ’ ■
Q u e . han de ser : a- esos juegos, y
á esas diversiones las llamó San Juafi
Chrisóstomo invectivas del diablo pa­
ra sacar el xugo de la devocion , y
arrastrar un crecido número de almas
al abysmo, A decir verdad ¿que astío
no engendran ál trabajo semejantes'
recreaciones? ¿Que descuido de las fa-
64 D e las honestéis
initias, no causan ? ¿Que gastos'siipéir-*
fiuos no ocasionan? ¿Y qué trastorno
de todo el hombre interior no lle­
van consigo ? Me persuado, que sí
cada qual consultase con sus propias
experiencias el- p u n to, habia de ad­
herir á mi dictamen 5 confesando, que
las que el mundo llama diversiones
decentes , y aun. precisas, son la per­
dición de muchos. Sobre todo quede­
mos advertidos de dos cosas : la pri­
m era, que en las diversiones se dará
á entender no pocas veces nuestra
pasión dominante; por lo que con­
viene estar sobre s í, para refrenar sus
Insultos: la segunda, que ninguno
tiene menos derecho á, la diversión,
que el qiie en todo trata de diver­
tirse-
diversiones.' . 65 .

- A D V £ £ . T U Jf CXA?
’ -L - .

D e jas d iv ersio n eS seto m en aqiiellás, (Jué


.líiipiden menos la presencia de D ios- Sean
m oderadas t ó m a la s Medicinas , y sin que
ímíbfffaceti el cursó a las precisas obligacio ­
nes. V isitar al Señor Sacramentado V a M a -
.ría Santísima.. * ó á .algiina santa Im agen ; o ir
l a palabra de Í)íos : consolat los enfermos ó
’é ncafcéládos , soh diversiones santas; tañer
4m: insír-umentó ¡ cá za í' sin fatiga , Jügáí* ál
axeditcá , ta b la s, .¿¿pelota , con las condicio­
nes referidas , son loables

■■-r-c A M T V L 0 £ - í r " ' r[

- t)e Id iéCGioti éspiriiúaíé

• Q u é bíetl páíecfé éti'lás tóanos deí


Chrístiário iin libró; devoro! ¡Y cjüé
éonfórriie ¿s en su lección á lá doctrina
de los Sáíitosi Atiende d la lección , de­
cía el Apóstol á -sil discípulo T í rtióteo?
para qiíe estúdiasé la terd ad , y apren­
diese lás máximas-cortb'ácníetttcs a l i :
perfección evangélica- Encuéntrase ctV
66 D e la lección
los libros ascéticos ei consejo, que avi­
esa : el desengaño, que esrkpula : ei
exemplo que anima , y la tragedia
que refrena. Las Escrituras sagráda$
ofrecen las verdades de la Religión:
instruye los Santos P adres, para que
sé reduzcan á la práctica : son las vi '
das de los varones ilustres modeló dé
nuestras operaciones i y una eficaz ex­
hortación ,al. feryar y penitencia, los
exemplos de tantos jóvenes y donce­
llas*
Y á la verdad ¿quien no se ha de
alentar al sufrimiento de las enferpie­
dades , al perdón de ías injurias, á la
mortificación del cuerpo: al;celo de
las alm as: á la victoria de las tenta­
ciones » al tíso dq,las penitencias: y á
la confianza en la misericordia 5 le?
yendo la paciencia de Job com ido de
gusanos en el muladar , la oracíori so~
segada de Esteban por sus enemigos,,
la abstinencia de Borja hasta pedir
...perdón á su cüerpct en la hora de la
m uerte , la caridad de Ig n a cio , su-
- espiritual. 67
mergido en un estanque helado , por
atajar á un joven lascivo los pasos de
su . perdición : la sagrada intrepidez
de Francijsco en la z a r z a , para que el
dolor de las espinas contuviese la in­
solencia de la carn e: la generosidad
de Gonzaga en derramar la sangre de
¿u inocente cuerpeeíllo al golpe d é la
disciplin a, y la santidad heroica dé
Un D avid lloroso, de un Pedro péni^
tente i y de un Pablo arrepentido?
N o hay espejo tán p u n tu a l,, hi
amigo tan fie l, cotho un libro devo-
to ¿ el avisa los mas ligeros defectos:
el propone lo que nos conviene: eí
dice cataá cara las veedades^sin temor
á la persona con quien h a b la , y sin
respeto a la lisonja, N o se cansa/ de
amonestarnos: no se enoja 4 c .que lo
a rrin c o n e m o s sie m p re d isp u e sto á
franquear el tesoro de sus instruccio­
nes, Destínese pues cada dia ün rato
á este ejercicio , con el fin de que se
aficione á lo bueno >y m ejoría volun­
t a d , y se instruya el entendímíjsnto.
68 D e la lección
Ha de ser la ieecion devorayatentay y
pausada: para,qtie sea como el agua
m an sa, que cala las eütrañás de lá.
tierra. Si el pasage que se lee-, ^nrer*
nece al corazon i suspe'rtdase trn poco
la lectura, y en aquel parentésís del
C ielo se h a d e aprovechar la inocioft
del Espíritu Santo, qué como decia
Bernardo suele ser breve , y de tarde
en tarde. ..
Quando tropezare la vísta cctn &U
güna sentencia j exem plo, m edió, ó
avisó concerniente á la victoria de la
pasión dominante * juzgúelo amorosa
providencia del Senó£, que le ofrece
lo que por entonces le conviene.
tré'la. lección espiritual así practicada*
y la Oración m ental, hay tan- estrecho
parentesco, qííe aconsejan los Maes-;
tros de la vida espiritual á personas
de imag rnación in tr e pid a , que- le a ri
un p o q u ito , y lo ram een: que tor­
nen á- le e r, y á rumiar hasta que ce­
bándose el entendimiento en algun
desengaño, sientan encenderse la vo-¡
espiritual* 69
luntail^eri buenos afectos, y santos
propósitos. Que quando estos se apa^
.uen , prosiga la lección , y las re-
f exiones 5 gastando en este su equiva­
lente aquel tiem po, que habían dfe
emplear en la oracion retirada.
Pero ¿qué libros serán á propósito
para esta lección? Las Escrituras de
uno -y otro testamento , las vidas de
los Santos ? las Confesiones de San
A gustín; las Obras de San Buenaven­
tura : las de San Francisco de. Sales,,
las de G erson, Dionisio Cartuxa.no,
Ludóvico Bíosio, Fray Luis de G ra­
nada, el Maestro Juan de A v ila , las
de los Padres Luis de la Puente , Se­
ñ en , Pinam onti, Nepeu , C roiset: el.
Combate espiritual de Escupoli, y las
Verdades eternas de Rosignoli, L a Di-*
ferenria entre lo T em p o ral, y Eterno
del V . P. Eusebio N ierem berg, para
desprender al corazon del m undo, es
obra pasmosa: los Éxecc icios del Y „
P* Alonso R odríguez , para la prácti­
ca de las; virtudes , admirables > son
/o I'Je la lección
acertadísimas en la escuela d é la p e r ­
fección las máximas de Santa There~
s a ; Jas sentencias del V , Thomas de
K em p is, paca clavar el corazon pro-
písimast Estos , y semejantes libros*
que por estar escritos con particular
luz del C ie lo , y unción casi sensible
del Espíritu Santo, alumbran el en­
tendimiento , é inflaman la voluntad,
son los que pone la devocion en las
manos de los que anhelan su aprove­
chamiento ; y la misma destierra de
ellas á los de pernicioso len guage, ó
sospechosa doctrina, Tales son los pro*
hibldos por el Sanco Tribunal de la
Fe , los libelos infamatorios ( especial­
mente contra la autoridad Pontificia
y Sagradas R eligion es, las comedias,
novelas y papeles satíricos, escrito?
con una ponzoña infernal y una refi­
nada malicia,
Semejantes escritos introducen in­
sensiblemente el veneno en el cora­
zón de quien-los lee; y quando me­
nos, secan, y esterilizan el ánim o,'
espiritual* yt
d a n d o ; testimonio de sí en sus efec­
tos, Algunas veces se le e n , ó por me­
ra curiosidad, ó porque parecen de
esquisito lenguage, o de estilo pere­
grino; mas nada de ésto indemniza á
los lecror.es, ni bonifica á los papeles.
El veneno (por mas,que se brinde en
Copa de oro) siempre es veneno; y
no poj: eso desa de matar al que lo
bebe. Afuera de las manos sólida­
mente christianas libros de tan maldi­
ta ca sta e n tre g ú en se luego al fuego,
que solo merecen ser quemados. San
Agustín llamo á las Escrituras Sagra­
das cartas misivas i por venir del C íe ­
nlo /para anunciarnos de parre de D ios
la vprdad , y á esotros escritos sacrile­
gos llamara y o cartapacios de Lucifer^
salidos del abism o, para inspirar en
los corazones el odío> H impureza,
y el engaño,

AVVVRTÜXCIA,
P rocuren los padres de fam ilias * que asis­
tan al rato de lección espiritual sus dom es-
~% De- la- conformidad
ticos , siempre qiie fuere c o m p a d r e cpA.
ctitñplim iento de sps o b lig a cion es, y un día
por lo menos cada semana seria fiel caso,'
que fuera la lección S e l catecism o, pelandg
xn^ichq el silencio entretanto que se leyere*

C A P I T U L O XII.

De la conformidad (¡on ¡4 voluntad d$


PÍQSp

JC*a suma de nuestra perfección en


esta v id a , y el resumen de nuestra
felicidad en la o tra , consiste en U
entera conformidad de nuestras vo^
luntades cpn la divina. El q u e en todo
quiere lo que Dios q u iere ,, es per-»
fc'cto; y el que en nad? resiste á
divina Providencia , es dichoso, Por^
que ¿que mayor perfección, que amar
á t)ios en tocio y pQr XpÚQ* ¿Y qu¿
dicha igual á la de hallarse bien pop
quanto le acaece? Quien por éste ca^
mino de 4a conformidad' va al C ielo,
adelanta mucho, y sin espacial fatiga
sus jornadas ; el es el atajo ppr Ip bre-
coH lu voluntad de D ios. 73-
Ve, y la carretera por lo suave. Ál-
que mira la voluntad-del A ltísim o:.
por regla d é la s u y a , ni le engríe lo;
próspero , ni le abate lo adverso : por­
que lo cree todo reculado por un
principio justísimo, e inmutable. S i
le alhaga en su prosperidad la fortuna,
agradecer al primer m óvil el impulso
que dio á la rueda 5 si descarga sobre
su espalda el azote de los trabajos*;
adora la ni a n o , que lo . empuña: y
es que lo atribuye todo á un Padre-,
sobre amqroso sapientísimo , que pue-
d'p, y quiera disponerlo coijio con*
viene.
N o es Dios menos Justo quando
castiga, que quando premia: no es
menos amable quando a trib u la , que
quando alh aga: no es menos sabio
quando permite , que quando dispo­
ne: no es menos Padre quandp nos.-
levanta , que quando nos abate, Es
verdad que nuestra naturaleza recalci­
tra á 'lo que disgusta, y se va tras
lo que I3 place: perp ni siempre la es
74 la conformidad
dañoso lo que aborrece ; ni provecho­
so lo que anhela. Muchos que con la
prosperidad se perdieran, con la ad­
versidad se salvan; y no pocos caye­
ran-precipitados de su elevación , í no
cortar Ja providencia el vuelo á los
ascensos, ¿Pensáis que esa falta de bie­
nes temporales, que os aflig e ; que ésa'
ignominia 7 que os acosa , que ese de­
samparo de amigos y parientes, que
os atrib u la, que esa enfermedad que
os molesta, son acasos? Pues nada me­
nos, nada menos, de lo alto vienen
dirigidos tan pesados golpes, o para
que abrais los ojos áesa vida desregla­
da , ó para que os purifiquéis en ese
purgatorio lento , ó para que lleván-
dolok como venidos de la mano de
D ios , os labréis á martillo la corona.
Quizá fuerais soberbio , codicioso,
deshonesto, insufrible 6 tib io , si el
paternal cuidado del gran Dios no os
trarara , como os trata. Imporra pu^s
mucho cre er, que todo viene regula­
do por la amorosa providencia del
con la voluntad de Dios, 7 $
S e ñ o r, para llevarlo todo con iguala
dad. Porque así se lo persuadía el San­
to Job , no supo robarle la serenidad
del rbstro , ni la dulzura del trato } la
muerte de los hijos, el robo de los g a ­
nados , el menoscabo de los bienes, el
desamparo de los am igos, la necia im­
portunidad de la m u ger, ó él que­
branto de la salud; siempre uno, y
siempre con las alabanzas del Señor
en ellab io. Adm iráis la serenidad de
este hombre S an to, os pasma la país
inalterable de su espíritu3 pues merez- ‘
caos la imitación un exem plo, que no '
desmerece vuestros elogios.
Quando se 05 muriese el pariente,
o el amigo ( mas que sea el ín tim o )
d e c id : loado sea el SeHor* Quando se
lleve una nube la cosecha, nna enfer­
medad el ganado , un falso testimonio
la honra ; loado sea el Señor, Quando
se pierda d pley t o , se desgracie el ne­
gocio la pretensión bien fundada se
desvanezca; loado sea ti Señor, Quan­
do os pospongan á los inferiores, ha-
De la conformidad'
ciendo mas caudal de su dictámen y
de su m érito, que del vuestro, sin
querer dar tfido á las razones , que
os indemnizan i loado sea el Señor.
Quando os agovien los escrúpulos , os
fatiguen los temores, ó las tentacio­
nes os sacrifiquen • loado sea el Señor.
Quando el tropel de las precisas obli­
gaciones , ó el quebranto de la salud -
impidan el curso regular á vuestros
eserciclos devotos : loado sea el Señor.
Esfa doctrina es á todos necesaria; pe­
ro con especialidad á aquellas perso­
nas , que en sacándolas de su paso,
luego pierden la paz interior y la dul­
zura del espíritu; sin llegar á persua­
dirse en la jSráctiea, que la mas su­
blime virtud consiste en hacer siem­
pre la voluntad d iv in a ; y que de es­
ta turbación y desasosiego son la ver­
dadera'causa , ó un ardid solapado de
Satanás , ó un amor propio refina­
do,
, Tom ad esos achaques como veni­
dos de la divina m ano: agradeced.ai
con la voluntad de Dios♦7 7
Señof esos regalitds: (!así los llamaís,
quando consoláis á otros) unid viies­
tros dolores con los del Salvador : edi>
ficad á< quantos os visitaren con el
e x e m p í o 1case en vuestiro rostro tiri£
serenidad inalterable: n o ‘os quexeis
de los que os asisten; y tened por
cierto i que igradateis tánfo én esto
solo á su M agestad , (quizá mas 9 y,
menofr expuesto á vanagloria) que con
esotros suspirados exercicios.: N o 1 as
congojéis porqüe sentis: los trabajo^
que Dios no os quiere insensible ¿ si­
no resignado. Sintiólos Christo con
ser fortaleza infinita , él ¡que uniendó
su Voluntad con la deiEterno Padre*
canotiizó con su exeñipró1 ésta dóctrí^
da. Vuestra pasión domiríante os ponS
drá con mucha freqüenáa en la ma­
no la práctica de este ejercicio , y el
mismo es medio m u y eficaz para; véüA
ccrla.

AnVÉ&fM&CÍA*
Q üando ós - aCo rítefcíé f é a] gun Lancé
D e l director, :
d o i traed á la m em oria la doctrina de este
c a p ítu lo , que os podrá también servir para
consolar á los atribu lad os; pero mirad no
seáis de aquellos necios que exhortando á la
resignación , quieten persuadir al afligido no
sienta su trabajo 1 com o si fuera de bronce 6
d e diamante*

; C A P I T U L O X IIL

Del Director*, y Dirigido*

3V í i i y expuesta al principio va aque­


lla alm a, que no tiene q u k fl la diri­
ja. L a nave que carece dé Piloto : el
enfermo T á quietvfaltó el Medico : el
Infante inc^utpsin A y o : y el discípu­
lo -descuidado;.sin M aestro, arriesga-
dps están i y solo , pueden .conseguir
et fin pretendido como pot nulagro.
Pero á la m^hera, que ni todos los
que empuñan ;e l , timón son diestros
P ilo to s : ni todos los que toman el
pulso son Médicos peritos; ni todos
los q u e ,-hacenlado, al Infante son fie-
les A y o s ¡ rá todos los que regentan
y airtgtao. : 79
una cátedra son dignos M aestros; así
no son buenos Directores todos los
que freqüentan el Confesonario. Es­
coged uno entre m il, decía el \r. M.
Juan de A v ila , Apostol de Anda!u7
cía: y San francisco de .Sales: esco­
ged entre diez mil u n o , porque se ha-,
lian muchos, menos de los que pensar
mos , capaces de ministerio tan sagran
do*
Ha de set el Director hábil en el
conocimiento de las Cillpa$; perspicaz
en la penetración de, las conciencias;
en discernir las inclinaciones natura­
les práctico: en aplicar las medicinas
discreto :>solícíto en Inquirir lo que
importa^- prudente en £ai;íat lo que
conviene : que á las veces en la cáte-í
dra.del Espíritu Santo el no enseñar*
es obra de misericordia. N o lo apar­
te de la rectitu d 'n í la autoridad de
la per sona y ni la condescendencia,.-
ni el re ga lo , usando de la severidad,;
ó de la dulzura cómo y quándo con­
venga. Si dudare.del.espíritu que di-r
So DelDirector)
-rige, prüíbelo con mucha sagacidad
y largas experiencias, y así cumplirá
til consejo d d Evangelista San Juan á
- los Directores. Procure con ahinco,
que ei1 Dirlgicio tome á pechos vencer
á su pasión dominante: que pise ei
idólillo m a ld ito : qué ditan^ que váya
siempre contra los desafueros del amor
prop rio, y sobre todo * que aborrez­
ca el chisme y la murmuración. Eti*
¿árguéle -modestia * la duláuta , la
afabilidad y la Cortesía , qiie rió están
reñidas con la virtud las rúbricas de
una política Christia-na,
N ó perm íta, que el trag e, gastos*
y-aun limosnas, sean mas allá de lo
qüe permiten stís rentas y su esfera*
para que así se cumplan las obligacio­
nes d e jüstícía y pero míre no se~me-
ta en el gobierno de sü c¿sa y ne-
góclos temporales , sin ser-consultado:
qxte esto fuera poner la hoz en mies
^gena* Si no hiciere las paces estan­
do enem istado, ó ño restituyere lo
ageno ¡pudiendo y dilátele la -absplu-
.tibn hasta que perdone, y restituya:
como también hasta que dexe la oca-
sion próxima voluntaria. Eri las mor-
t&§fcaciones corporales atienda al esta­
do j f u e r z a s y circunstancias del su-
g e t o , porque no es discreción acon^
sejar á todos una misma penitencias
bien es verdad que algunas mortifi­
caciones se pueden permitir sin per­
juicio de la salud aun á los menos ro­
bustos, com o'el dexar la fruta, el dul-
c e c illo , el agua cofripuesja y otras
semejantes. Aficiónelo sí mucho á Ja.
interior mortificación de las pasiones,
que esta se hermana bellamente con
la salud del a lm a , y cuerpo; sin que
haya legítima excusa para no hacerla.
Q ue calle á la palabúlla picante , e
injuriosa, que cierre los ojos á toda
curiosidad vana , que renuncie nove­
las im pera nenies, y que no se de­
xe llevar de la corriente de su a pe tito J
T od o esto ya se v e , que pide mu*
<-ho caudal de prudencia; y que nó
basta pata llenar ran arduo, ministe^
8% D el director,
rio poca teología m o ral, y poca7 mís^
rica. ¿Pues qué de la virtud? Si el di­
rector n o 1confirma con el exemplo
lo que enseña de apalabra 5 no espe­
re notables progresos en el dirigido:
porque quien no practica lo que en­
seña^ deshace con la una mano lo que
hizo con la otra* Sea pues su vida
irreprehensible; y para mantenerse en
el respeto y autoridad que le con­
ceda su empleo, evite la familiaridad
n im ia, que suele rozarse con el des­
precio. El.dirigido quando hace elec­
ción del nuevo Padre de su espíritu,
déle entera cuenta de su conciencia,
sin celarle co sa , que pueda conducir
a l pleno conocimiento de su alma , y
trátelo siempre con filial respeto. Seá-
le-obediente hasta m orir, y oyga co­
mo de boca del mismo Christo su doc­
trina. Si !e ordenare, que nada repi­
ta de sus confesiones , que pase á co­
mulgar sin miedo T que no haga caso
de sus escrúpulos ^ execútelo rodo á
la letra , 7 persuadiéndose r que na
puede errar obedeciendo^:
N o haga mortificaciones corporal
les sin aprobación del que lo dirige;
y si le - negare-lá- lie enei a pá ra execu-
tarlas , que'dese muy sosegado , en­
tendiendo ser mejor la obediencia,
que el sacrificio. Para vencer Ía*- tenta­
ciones practique con toda diligencia
los medios que le prescribiere ; y si se-
siente movido á algún exercitio san­
t o , déle puntual noticia de sus inspi­
raciones. Q u an d o'hu b iere de tomar
estado , proponga al director los mo­
tiv o s , que para elegir este y no otro
se le ofrecen 5 persuadido ser este pun­
to de tanta importancia , que quizá
depende del acierto su salvación. A n ­
tes de escoger director1, consulte mu­
cho con Dios para que su M agestad
le inspire quál conviene ? pero una
V e z elegido , manténgalo , á no ser
que la experiencia le enseñare , que
con el ral no le va bien en su apro­
vechamiento , Ó porque no le da m e­
dios para adelantarse ó porque ios
>
84 D e lá presencia
que da son del todo fútiles , y sin
efecto. ■

■; "... ■

A B V M RTJ¡ N C I A .
SÍ viviere, en algún L ugar , en que no hay,
D irector con tas sobredichas circunstancias-,
solicite ocasion de consultar las cosas de sü
alm a.. con sugeto de virtud y sabiduría , g o - ’
bernándose p o r Las máximas que le com uni­
care , y entretanto obedezca á su Confesor,,
á quien D io s inspirará lo que mas le co n vi­
niere.
de Christo paciente. S$

C A P I T U L O X IV .
J • '
D e la presencia def Christo paciente .

^t^ue' respeto infunde en el ánimo


de los Grandes lá presencia- del R e y !
iQue atención ocasiona en los discípu­
los el ¿emblati te del Maestrol Y que'
aliento imprime en ei corazon de los
soldados ei rostro de su Generalí N in ­
guna empresa parecía insuperable al
exe'rcito de" A lejan d ro , y es que solo
su aspecto inspiraba marcial corage
kun á los más cobardes. Esta verdad
persuade eficazmente al Christiano la
presencia de Christo paciente, su Rey*
su Capitan G en eral, y su Maestro;
como si ella fuese , ó una oficina del
V a l o r , ó una escuela universal de per­
fección , á que-debe aspirar. T od o lo
es , porqué todas las empresas del sol­
dado discípulo de C hn sto se reducen
a aquel agm '7 ' & pati fortia de los
86 .D e la frssencia \
R om anos: y para h a cer, y padecer
cosas arduas, infunde. la presencia dei
Salvador fortaleza del C ie lo , y una
ni^s -que humana sabiduría.
¡O y quanto enseña aquel sufri­
miento en los trabajos! ¡Aquél silencio
en las injurias! ¡Aquella^serenidad ..eri
Jas afretatas! ¿Habrá candado, que así
cierre á toda quexa el labio del C h rist
tianó? \Q ,y:[ cómo estimula la pacien?
c ía , la h u n ü id ad , la mansedumbre,
y la constancia de un hombre Dios á
Ja imitación de semejantes virtudes!
¿Se predicará sermón tan .efica z, y que
inspire en el corazon de un puro horm
bre semejante aliento? Christo qual
corderilla manso , que 1leVan al mata­
dero; y yo su discípulo impacientes
¡Yo insufrible! ¡Yo. vengativo! N i esta
p r e s t e ia.de Christo paciente es exer^
cicio 4 e solos principiantas; para to^
dos es , para los que comienzan > para;
Jos que adelantan , y para los aprove­
chados en la virtud, .
Los que están en;, la Yia purgativa
de Christo paciente. . § 7
tienen sobrado motivo para la detes­
tación de sus culpas, á vista del estra­
go que causaron en su amoroso Pa<-
jd're r püblicando: 1á mas cruda guer­
ra corirrasus pasiones j especialmen­
te contra la dominante* Los qíie ca-
minan por la vía iluminativa , pueden
fixar sus pasos sobre las huellas de sú
M aestro , imitando sus exempíos. F i­
nalmente los que desean' unirse por
amor can D io s , aquí encontrarán
otros tantos lazos , quantas son las
finezas del que derramó por ellos la
sangre de sús venas. Ea baste de elo­
gios , vamos á estudiar la práctica de
toda esta -doctrina pos los siete dias
4e lá-semana,*
-88 Domingo,

Ora en el huerto*

H ?igúrese el Christiano desde por la


mañana sobre su corazon á Christo,
que ora con terrible p en a , que suda
sangre entre agonías de muerte, y que
en medio de tanto dolor se conforma
con lá voluntad de su eterno Padre- A
vísta pues de un espectáculo tan. lasti­
m oso, y de tan raros exem píos, clame
unas veces: u jO Jesús m ió , si yo pu^
«diera serviros de algún consuelo!
« O tr a s : aquí reneis las celas de .mi co-
«razon , para enxugar esa sangre., que
.«os baña O tras; muera Padre m.io,
«quien tiene la culpa de: .tanto .dolor*
«que son mis ingratitudes. Otras: dad-
jim e , Dueño de mi alm a, fortaleza
«para beber e[ cáliz de mis trabajos*
«Otras : ya no dexare la Oración,
«aunque me afiixah las desolaciones,
«Otras finalmente : no , no.quiero ha-
«cer. mi volu n tad , sino la D ivina,
Lunes:

.' Es entregado 7 y preso*

im a g ín e s e el Christíano cfesde la ma­


ñana sobre su corazon á Christo en­
tregado-por Judas con ósculo de paz;
atropellado por las calles de Jerusa-
len , mesados sus venerables cabellos^
y herida su inocente mexilía con una
recia bofetada. Haga reflexión atenta
sobre la serenidad y dalzura de la per­
sona que padece-, hasta exclamar pas*
mádo: u ¡O paciencia de un Diof! ¡0
«mansedumbre Infinita! ¡Vendido el
«M aestro por un travdor discípulo , y
«calla! ¡El A utor de la libertad en pri*
«siones,, y enmudece! (Ultrajado el
«rosero , en quien se espejan los Sera-*
« fin es, y no se quexa! ¡Que' es esto Je*
«sus Tiiip! ¡Vos así con ser la.misma
i n o c e n c i a y y o soberbio! jY p.rm pa*
«cierne! .¡Yo altivo! Se me cae la cara
«de rubor al ver Lo poco que . imito
«vuestros exemplos.
$ó ¡Martes.

Es azotado en la columnat -
IVS^re compasivo el Chrlstíaño des­
de la mañana sobre su corazon á C hris-
¡to , amarrado a la columna 5 y despe­
dazado á la violencia de los azores
«que descargó la impiedad de los sa­
yones sobre su espalda. Dígale con las
yoces de una profunda admiración, pe*
netrado de sentimiento: ” ¿Por que os
«trata con tanta fiereza la perfidia de
«los judíos? ¿Porque disteis ojos á los
« c ie g o s , manos á ios mancos salud
«á los enfermos, y vida á los difuntos?
«En verdad , que si no son delito
«vuestros favores .> ningún motivo les
«habéis dado /para que aií os maltra-
«ten* Y o s í y ó sí y que. s o y , delínr
«qüente , dignísimo de seméjánte eas-
« tigo : ¿pues por que ha dé p agar, J e -
*?stis m ío , vuestra inocencia lo que
«debe m í m alicia l
Miércoles* 91

,.£s coronado de espinas,

3Lricve a su vísta el Christíano desde


la mañana sobre su corazon á Chris-
to , coronado de espinas, y con una1
caña en la mano. Reflexione mucho
Jos errados :paíeceres del mundo : cas­
tigue al inocente:trata de R e y intrusó
^1 legitimo heredero de la Corona : se
burla de la omnipotencia; y desprecia
al que es infinita Sabiduría. .■
1\Ah mun­
id o ! ;A h mundoí ¿Cómo quieres haga
»caso de tu ju ic io , quando lo tienes
«tan perdido? ¿Si mis pensamientos
vmerecen las espinas, por que las cla-
wvas, en la cabeza de ía misma i no-
ucencia? ¿Si y o merezco la librea de lo-
mj:o >. por qué la vistes al que cuenta
?)porsu nombre Jas estrellas, y g o b ie r-
«na todo el Universo?Bien puedes tra­
jearm e de insensato, que no , no se-
«guire tus máximas , sino el exémplo
»de mi Maestro,
Lleva la cruz acuestas.

¿O -ágase'presente el. Christíano des­


de la mañana sobre su corazon á
C h risto, que sale coñ la cruz entre
ladrones, que lo encuentra su afligida
M a d re , que cae sobre su venerable
rostro en el suelo , y hablando con sa
Magestad le dirá: ” ¿Qué es esto Jesús
«miüí ;Vos por tierra! ;Vos sobre eí
jípolvo! |Vos sin aliento! iV o s, que
«sois la rúisma fortaleza, y sosteneis
neón dos dedos de vuestra- mano to­
nda la máquina deL universo! ¡Vos!
>?Si m e , dais licencia , os: ayudare á
^ levan tar, tomare' mi c r u z , iré en
«pos de vos al C a lv a rio , persuadida
»de que no hay otto camino para el
«C ielo.
E s crucificado en el .Calvario,'

«A com pañe el Christíano desde Ja


manana á Christo sobre su corazon en
ios misterios del C alvario, M íre como
le arrancan la túnica inconsútil: como
le renuevan las heridas, como le cla­
van en la C ru z , como agoniza Ty co­
mo muere. A q u í asombrado explicará
su dolor de esta manera: ” ¡Dexó y a de
« vivir el A utor de la v id a ; y vivo!
y>\Murió todo mi bien; y no muero!
«¡Espiró el inocentísimo jesús en una
« cru z; y no espiro! ¿Adonde iré sin
«Padre? ¿En dónde encontrará algún
«desahogo mi llanto? ¿En las riqu-e-
«zas? íEn las honras? ¿En los deleytes
«de la tierra? N o por cierto-, n o , que
jiellos fueron los instrumentos de mí
«perdición, y la causa de padecer el
«Redentor del mundo tan atroces tor-
«mentos.
94 Sabada*

BstÁ difunto en los brazos de'su


Madre.

M o pierda de vista el Christíano


desde la mañana sobre su corazon á
Christo difunto en los brazos de nues­
tra Señora- ¡Qué deshecho el cuerpo
del Hijo! ¡Que' afligido el corazon
de la Madre! ¡Pero que fuerte! ¡Qué
constante! ¡Qué sufrido! N o desmaya,
aun quando se le introduce á paso lei>
to por los ojos la muerte de su propia
vida. Aunque pobre y desamparada
en la mayor aflicción , no se queja.
M ira en el espejo, que tiene á la vista,
las injurias que han hecho á su A m a­
do los Jud íos, sin premeditar otra
Venganza , que abogar por ellos en el
tribunal de la misericordia. “ ¿Y no
^perdonaré el agravio que se me hizo?
3>¿No llevaré con resignación los tra-
nbajos? ¿Tendré voces para quejarme
íide la pobreza? ¿No me compadeceré
«de los dolores de nuestra Señora? ¡O!
d e'C hristo paciente . 95
r»así pudiera y o trasladar una por un*
«á mi pecho aquellas sus siete espa­
ld a s .
Estos afectos han de ser el fruto de
la presencia de Christo paciente ; pe­
ro si el Espíritu Santo y que es el me­
jor. Maesto de espíritu, le inspirare
otros y obedezca á la inspiración , de­
jándose llevar por donde el Señor qui­
siere. Mas por lo mucho que le im ­
porta , nunca pierda de vista al d iv i­
no Caredrático de la verdad : im agí­
neselo siempre atento á lo que pien­
sa , atento á lo que dice T atento á lo
que hace , y atento á quanto padece.
Unas veces como que lo alienta al
trabajo, otras como si lo exhortara á’
la paciencia 7 y en breve conocerá la
eficacia , de este prodigioso exercicio,
para adquirir la petfeccion. Quando'
se levantare de la cam a, levántese co-;
mo si io viera Christo , y será modes­
to , quando comiere 7 hágalo como
si Christo lo mirara , y sera remolado:
si o r a , ore en la presencia de C h ris-
96 D é la presencia.
to , y no será remiso: sí habla, sea
como si Christo lo escuchara, y se­
rá cauto? poniendo para hacerJo coa
mas facilid ad , los ojos en la estam-
pita de la pasión que corresponde al
d ia , luego que se despertare por la
mañana. L a m ayor recomendacion.de
este exercicio es haberlo practicado
nuestra Señ ora, según ía misma lo
reveló á Santa Brígida*

AnrERTEXíCIA.

E n los m ovim ientos tan prim eros espe­


cialm ente de im paciencia , que cogen al,alm a
d esp reven id a , sea el prim er cuidado ponerse
en la presencia de Christo * para proceder se­
gún la doctrina de tal M aestro. M ire no se
cargue de razones^ porque á mas de que nin­
guna puede haber para impacientarse , daría
con eso alas á la pasión ; y esta una v e z amo­
tinada , ofusca al entendim iento , y hace que
se pierda la dulzura del espíritu.
97
P A R T E II.

Trata de la devocion , y sus eje r­


cicios según el espíritu de la
Iglesia.

.C A P ÍT U L O P R IM E R O .

. D é l a verdadera devoción. , :

A N v a rio s , como errados,


son los dictámenes que re­
gularmente se forman so­
bre el carácter de In devo­
ción verdadera. Apenas
foay: virtud en'..que mas fácil ñiente se
equivoquen las almas > siendo así que
ninguna mas familiar en el camino de
la perfección. Persuaden se iajgunps,
que está en ciertas preces, ó, núme­
ro de oraciones vocales., que por;nin-^
gun caso om iten: si así fuera apenas
se hallara en el pueblo, Chr istia no,
quien no fuese verdaderamente devo-.
98 D e la verdadera
to, ¿Porgue quien hay que no rece el
Rosario á nuestra Señora , ó no tribu­
te el obsequio de algunas oraciones
vocales al Sanco de su devocion cada
dia? N o es esro la devoción , ni es te -
zar m ucho: enternecerse mucho : sa­
ber muchas cosas de la otra v id a , y
parlarlas. Si la persona , toda no está
dedicada á D io s, toda con el corazon,
toda con la lengua , toda con las ma­
nos T y toda con las obras , no es sóli­
damente devota j -y convo 1o dichó no
se alcanza sin una seria meditación, y
victoria de las pasiones y por eso son
poquitos los verdaderamente devotos*
' Es pues la devocfcft una virtud,
qjue inclina la voluntad criad a, para!
que practique con prontitud quanto
juzga obsequio de la divinas y así la:
impele á la puntu-al-observancia de los
mandamientos del S e ñ ó r, ai cumpli­
miento; de sus peculiares obligaciones,1
y ¿ obedecer la inspiración sobrénara-:
ral xoriséjos del Evangelio. De esta
doctrina^ que es dél gran Maestro de
:-r. devocion, 99
espíritu San Francisco de Sales, y muy
conforme á la de Santo Tomás , se in-p
fiere lo prim ero, que los que atrope­
llan este, o aquel mandamiento de
D io s, que descuidan de esta, ó la otra
obligación precisa de su estado; no
cumpliendo , ó solo por ceremonia sus
empleos ; mas que enlacen un escapu­
lario aL cu ello, un cordon á la cintu^
ra , 6 un rosario á la mano ?lno son. en
la realidad devotos.
, Lo segundo , que la verdadera de-
VQcion está reñida con los espíritus
poseídos de la ociosidad , y desdeño--
stos al trabajo. De todo hay erí Ja v i­
ñ a , hállanse personas rezadoras, que
cou muchas devociones y sin rastro
de d evo cio n , pescan quanto comen.
L o tercero, que para ser una alma
verdaderamente devota , á mas de la
amistad con D ios por medio de la
g ra cia , debe tener su voluntad ente^
rím ente sacrificada á la d ivin a , que
quien se contenta con ciertas exterior
ridades , impaciente al trabajo,, sordo
ic o D e la verdadera
3 la inspiración y nada resignado,
disra tanto de la devocion verdadera,
como la sombra del cuerpo , ó el hom>-
bre vivo de su perspectiva. Lo quar-
t o , que los exercicios llamados co­
munmente devociones, son actos de
la devocion , quando nacen de un áni­
mo verdaderamente devoto, y el al­
ma de tales exercicios es hacerlos de­
votamente.
E l Espíritu Santo, que ó por sí,
ó por sus Ministros , ordena la devo­
ción en las almas , no es uniforme en
todas. Un Religioso , una Religiosa,
Un Eclesiástico puede y debe tener
mas devocton y mas devociones que
un Lego, Un padre de familias , una
Persona de empleo público, que e je ­
cuta á todo un hombre , ni d e b e , ni
puede abarcar tantos exercicios devo­
tos , quantos una persona libre sin
especiales obligaciones. Lo <\uc im­
porta e s , que 6 muchas 6 pocas / sean
mas ó sean menos las devociones , se
hagan con espíritu sosegado, hum il-
devocion. i ox
d e , atento, y respetoso: para lo qual
ayudará la previa reflexión, de que
fuera acaso mejor no hacerlas, que ha­
cerlas .mal. Es D ios: el fin último de
nuestros devotos obsequios, es la mis­
ma perfección , y santidad : pues póti-
gase toda la mente , y todo el corazon
en elios, para que no desdiga la ofer­
ta de la Magestad , á quien se hace-
D e tres maneras podemos ¿.acar de
nuestras devociones fruto contra la
pasión dominante: ya dirigiéndolas al
Señor, para Impetrar pot este medio
robusta gracia, con que pelear hasta
vencerla : ya ofreciéndolas en satisfac­
ción 'Üe los defectos cometidos: y a
sacando de ellas mismas propósitos
eficaces de no tornar á cometerlos.
D e no practicar con este espíritu las
devociones nace, que muchos no ade­
lantan un paso mas hoy que ayer, este
año que el pasado en el camino de
la perfección Christia na. Ballanse
personas todo el día royendo altares
sin rastro de mortificación. Si las
10 2 Gemidos
dexan con sus plegarlas , rriuy satisfe­
chas : pero tóquenlas un poquito en
lo v i v o , y luego saltan como víboraá
im pacientes, ó ^ la v is o ó á la correc­
ción que las humilla.

A V V £ R T E N C I A.

P orque quien está en pecado mortal es


enem igo de D ios , importa mucho dar prin­
cipio con el acto de contrición á todas las de­
vociones , para que sean aceptas y agradables
á s u Magestad* Señálese hora pafa hacerlas,
y no se dexen de propósito para quando las
potencias están fatigadas con los negocios
tem p orales, ni para la cama , que fuera expo­
nerlas á la floxedad , al sueño y á la irreve­
rencia.

C A P I T U L O II.

Gemidos del corazon contrito -para antes


de la confesion,

S o b e ra n o Dios de todo lo criado,


lleno de rubor comparezco ante vues­
tra Magestad , no para que me casti-
del corazon 103
gueis como merecen mis maldades; si­
no para qtie uséis con esta vil criatura
de vuestra misericordia. R eo s o y , y
mis delitos claman al C ie lo justicia;,
peto vos sois la misma clemencia. Soy
hijo pródigo ^ y me hallo en lá últim a
miseria , por haber disipado el tesoro
inestimable de vuestra gracia, fá lta ­
m e , Señor , el mérito de las buefta-s
obras que perdí por mi cu lp a : fáitan-
nie las virtudes que debiera haber
acaudalado con vuestras inspiraciones:
soy un mendigo, vestido de los viles an­
drajos de mis pasiones y brutales ape­
titos. Un inñerno, Padre clementísi­
mo , fuera poco castigo para mis p e­
cados : ya ardiera mi alma en el vol­
can abrasador del abismo a lia d o de
Lucifer y J u d a s, á no haber suspen­
dido el golpe tanta misericordia.
¿Y que seria de m í, Señor, sin vos
eternamente? ¡Yo criado para pisar las
estrellas, hollado de los demonios!
¡Yo nacido para cortejaros en la glo­
ria , huérfano en los calabozos del in-
1 04 Gemidos
fiemo! ¡Y o , que os había de gozar
en compañía de María Santísima para
siempre , para siempre sin vuestra
amabilísima presencia! ;0 maldita cul­
pa * que á tanto riesgo me expusiste!
¡O quien hubiera reventado mil veces
■á"tes, que haberse visto en tai peligro!
¡Y no se parte mi corazon de senti­
miento! Perdí la gracia atesorada con
tanto trabajo: ¡ó que pe'rdicb! Arries­
gué mi salvación, y estuve en las
puertas del abismo; ¡ó qué riesgo! Me
desvié del Dios que me crió #del P a­
dre quem e sustentóydel Maestro que
me enseñó , del Redentor que con la
sangre de sus venas me redim ió: ¡ó
qué desvio!
■¿En dónde estáis espadas penetran­
tes del mas agudo d o lo r, para atra­
vesar mi corazon de parte á parte?
¿En dónde lágrimas de sangre^ para
llorar tan desmedida ingratitud? ¡MI
JeSus azotado en la columna por mis
deshonestidades! jMI Padre coronado
de espinas por mis pensamientos! ¡Mi
del corazon 105
Dios agonizando de pena en el huer­
to por mis ingratitudes! ¡El R e y de
C ielo y T ierra tenido por loco , y
pospuesto á Barrabás por mi soberbia!
El A utor de la vida puesto en una
cruz por mis malditas culpas! ¡Y mis
ojos serenos! Pero no que ya se en­
ternecen al considerar, que yo fui
causa de tan lastimosa traged ia, ya
se angustia mi corazon, y a clamo á
las puertas de vuestra clemencia.
«Señor mió Jesu-C hristo, Dios y
«Hombre verdadero, en quien creo,
«en quien espero, y á quien amo
«sobre todas las cosas, mas que á mi
«vida , mas que á mi atma * m as, y
«mas que á todas las criaturas: me
«pesa, Dueño mió , de haberos ofen-
«dido por ser qüien s o is , tan bue-
« n o , tan santo, tan justo y tan mi-
«sericoirdíoso ; ^que sois abismo de
«bondad, abismo de santidad, abis-
«mo de Jus-ticia, abismo de miseri-
«cordla : propongo nunca ofenderos,
«confesar enteramente mis culpas,
i o6 v Suspiros
«apartarme de todas las ocasiones de
» p e c a r, mejorar de v id a , y buscar ei
«C ielo con vuestra divina gracia,
i?Amen. - .

ADVERTENCIA.
Q uien desea arrepentirse de sus pecados
por tem or al castigo , imagínese á las puer­
tas del infierno , mirando á los que allí pade­
cen sin alivio. P ero si quiere dolerse por la
Bondad de Dios á quien está tan o b ligad o ,
iigúrese al S a lv a d o r» hecho un retablo de
dolores , com o que le dice: mita qual me po -
nen tas ingratitudes.

C A P I T U L O : IIL

Suspiros del corazon devoto para antes


de. comulgar .
C 3 im potente Señor de C ielo y tier­
ra, a quien adoran rendidos los mas
encumbrados Serafines: confieso que
sois Hijo del Eterno P adre, Dios y
Hombre verdadero : en las perfeccio­
nes Igual al Padre y al Espíritu San-
d el corazon devoto. 1 07
t o , en el poder infinito , en la santi­
dad sin term ino, piélago sin fondo en
Ja grandeza, abismo sin vado en la
misericordia. Todo esto confieso que
sois en este augusto Sacramento de la
Eucháristías pero esto mismo; me aco­
barda pata recibiros. ¡Porque cómo se
han dé juntar extremos tan opuestos,
quales son lo sumo y lo ínfimo v la
bondad y Ja m alicia, el C ielo y la
tierra, el R e y y el vasallo, el C ria ­
dor y ía criatura! Sé que en vuestra
soberana presencia no se atreven ¿ le­
vantar sus ojos los Bienaventurados;
¡pues cómo tendre yo aliento no solo
para veros, sino aun para incorpora­
ros eri mi pecho!
En verdad S eñ o r, que á no aíen-
rarme vuestra mucha dignación y cle­
mencia , me acobardara mi pequenez
á vista d-e tanta Magestad y grandeza;
pero ya que vos por tener con los hi­
jos de jos hombres vuestras delicias,
me convidáis á tan divina mesa, acep­
to aunque i leño de rubor el convite.
108 Suspiros
Pasare con rendida voluntad a! mas
soberano banquete : así vos purifiquéis
mis labios con una brasa de vuestro
am o r, como los del Profeta Isaías: así
limpiéis Jas inmundicias de mi alma
con el rocío de vuestra g ra cia : así
arranquéis de mi corazon la mas fuer­
te de mis pasiones y el afecto á las
criaturas : así me concedáis la pureza
de los A n g eles, el amor de los Sera­
fines, la disposición que tuvieron to­
dos los Santos para recibiros, y sobre
todo la de vuestra Santísima Madre,
quando os encarnasteis en sus purísi­
mas entrañas.
Y porque se, que lo que mas os
da en rostro son ias culpas > ya las de­
testo de nuevo , amado m ió , ya abor­
rezco las imperfedones de mi vida,
ya abomino la tibieza , ya se abrasa,
Padre m ío , el corazon en vivas an­
sias de recibiros t ya desea mi pecha
aposentaros dentro de sí mismo , y a
, os digo con toda el alma : ” venid Hi-
consubstancial del eterno Padre,
d el corazon devoto. 10 9
«venid Reparador deL mundo arruí-
«nado por la cuípa , venid fuente pe-
«rene de lá. gracia , mar sin fondo de
«dulzura \ piélago inagotable de bon-
« d ad , vida de los Justos, Padre de
«ios huérfanos, recreó de los afíigí-
•odos , gloria de los Bienaventurados:
«venid esposo m ió, ven id , que solo
«con vuestra presencia daré saltos de
«placer r como el Bautista en las en^
« t ranas de Isabel su M ad re: se abra-
«sará mí pecho en un volcan de amor:
«se ahuyentarán las sombras del en--
«tendímiento , y se Inflamarán los cas*?
«tos afectos de la voluntad.
«V enid 5 no tardéis lin punto, que
« y a desfallezco de am or, ya me ape­
s g o en un piélago de dulcísimos déseos,
« ya mé niego á mí mismo , y á to-
«do lo que no sois vos. Vuestro sqy,
«suavísimo Padre m ió , y como d'iie-
«ño legítim o tomad posesion de mis
« d e to da s m is p ot e nc i as y se nrld ó¿:
«para que en adelánte vos solo seáis
«el blanco de mis pensamientos j el
no ..Afectos
«objeto de país cariños , e l c.erirro de
?->inÍ3 operaciones por gracia : así sea,
«esposo m ió , todo mi bien, todo mi
«con suelo , toda nii gloria* Amen.

ADVERTENCIA.

X*a com union espiritual es un ¿eséo de re­


cibir á Christo Sacramentado; y asi todos po­
dem os comulga!* uña y rimchas veces cada
día n porque todos podemos desearlo. La
práct ica de es te san tq exere icio, se induce á
estos ,Tó semejantes afectos : \ó Sm or\ si yo
estuviera aparejado- para recibiros ,
con
gtuinto gusto os depositara defiiro de mi p ¿-
cíiml : • ■. ■ : ' . • ,.:;

; r c C A P I T U L O I V. ,

Afectos del corazm agradecido para des­


pués de haber comulgado*.,.

« A ltísim o R e y de todo lp visible é


in visib le, , á cuya soberanía, respetan
humildes los Angeles , obedecen ren­
didos los Arcángeles ,.y rinden obse­
quioso vasalla ge los Serafines: pasma-
del corazon n r
do e sto y , y como fuera de m í, al con­
siderar vuestra imponderable digna^
clon para con esta vilísima criatura*
esclava de sus apetitos r y rea de lesa
Magestad. \Vos en mi pecho , que so-;
lo ha usado con vos groseros desvíos!
¡Vos en mí corazon hediondo y abotnl?
nable por su desordenado afecto á las
criaturas! ¡Vos en mi alma denegrida
con tantas y y tan horrendas culpas!
¿Quién sois Vos? ¿Y quién soy yo?
.Vos sois el Dios de la Magestad ¿ y yo
el mas vil gusanillo de la tierra. t!Pues
de donde á mí tanta dicha , que el
mismo R e y de la gloria quiera honrar
el establo inmundo de mi pecho coa
su presencia! -
;0 amor inefable r y quién hubiera
conocido antes vuestra bondad! ¡O
Dios escondido , y quien hubiera gus*
tado desde el uso dé la, razón el tor¿
rente de vuestra dulzura! Alábente
Señor , por la dignación que usáis cor*
esra indigna criatura , los Angeles:
aiábente por tan señalado beneficio
x 12 Afectos
los Principados, las Potestades, Jas
Virtudes , las Dominaciones , los T ro ­
nos T los Q uerubines, y los Serafines.
Glorifíquente , Dueño m ío , los Pa­
triarcas, los Profetas , los Doctores*
los Evangelistas', los . Mártires , los
Confesores y las Vírgenes.
Entonen hym nosde perpetuas ala­
banzas a vuestra bondad los Justos,
de la cierra , los Bienaventurados del
C íe lo , y sobre todo aquella Vírgerí
M a d re , en cuya belleza os compla­
céis mas que en la de qualquiera cría-
ruta. ¡Pero ó qué dicha Ja mía! Halla­
do he al resplandor del Padre, al jú­
bilo de Israel, al cordero inmacula-:
d o , y al esposo divino. Y a lo tengo
depositado sobre las telas de mi co-
íazon , y rio le dexaré. Sacramentado
esta en el tabernáculo de mi pecho el
Santo , Santo, Santo, Dios y Señor
de los exércitos, que me dará valor pa-?
ra pelear sus batallas. Flaco soy; pe­
ro mi R e y es la misma fortaleza. Men­
digo soy 5 pero mi Dueño es la mis-
corazon agradecido* 1x3 ,
ma riqueza de los Cielos. Enfermo
soy 5 pero mi Padre es médico que
lleva la salud en sus alasá quantosla
desean. T ib io s o y ; pero mi Am ado
es fuego que vino á encender con su
llama toda la redondez de la. tierra.
Concededme pues , Esposo m ía
m uy querido , estas gracias y aque­
llos dones que me faltan para agra­
daros , una fe firme , un-a. esperanza
constante , una caridad ardiente, una
humildad profunda , una obedien­
cia rendida , una pureza angélica y una
sed insaciable de tribulaciones, por­
que sí la prenda mas segura del amor
es padecer por el am ado, quiero que
entiendan los C iclos y la tierra , los
Angeles y los hom bres, que os amo;
porque padezco gustoso las penalida­
des de mi cuerpo, las angustias de
mi espíritu. Con igual valentía de
amor peleare'contra mí pasión domi­
nante , y derramaré la sangre de mis
venas por. no perder vuestra amistad,
como me asístala divina gracia. Am en.
1 X4 -Ala Santísima

ADVERTENCIA.

Si el alm a se sintiere interiorm ente m o ­


vid a del Señor que ha recib id o , siga.su im ­
pulso y aprovechará mas en poco r a t o , que
en la prolongada lección de estudiados afec­
tos. E l dem onio que á las veces se transform a
en A n g el de lu z , huye de Christo Sacrament­
a d o ; por tanto, este es el tiem po mas oportu^
no para consultar al M aestro divin o nuestras
dudas, y resolver según las luces que su M ages-
tad. nos com unicare.

C A P Í T U L O V.

Expresiones de reverencia , amor y gra­


titud a la Santísima Trinidad , a Cbris-
to Señor nuestro y a la beatísima
Virgen»

A la Santísima Trinidad.

O Trinidad amabilísima, Padre, H ijo


y Espíritu S a n to , un solo Dios en la
naturaleza, y trina en las personas,
incomprehensible en los secretos ? ad-
Trinidad . 115
mirable en las providencias y divina
en todas las perfecciones: y o os adoro*
como mi primer principio y mi último
fin con el mas profundo respeto: os
glorifico por todos quantos son vues­
tros soberanos atributos, y me con­
fieso enteramente obligado á vuestros
beneficios. Quiero alabaros con todos
los A ngeles, serviros con todos los
Ju stos, y amaros con todos Ios-Serafi­
nes. A ser posible os amara como vos
misma os amais ; y en testimonio el
m ayor que puedo daros de esta verdad*
me resigno desde esta hora enteramente
en vuestras manos. Si me quereis atribu­
lado , vengan tribulacion es: si me
quieres perseguido , vengan persecu­
ciones : si me quieres tentado vengar»
tentaciones. Venga lo mas desabrido,
lo mas sensible , lo mas amargo de
esta , y aun de la otra vid a ; que co­
mo venga de vuestra mano, será bien
admitido. Pero ¡ah mi Dios 1Que te­
mo mucho ( por mas que sean estos
al presente mis sentim ientos) la frá­
gil
1 1 6 A ta Santísima Trinidad\
gil contextura de mi barro, si no me
dá la mano vuestra Omnipotencia, sí
no me alumbra un rayo de vuestra
Sabidu ría, si no me abrasa el fuego
de vuestro amor ; sea así Criador mió
dulcísimo , para que venza mis pasio­
nes, adquiera las virtudes , os ame
qual siervo fiel acá en la tierra, y os
goze eternamente allá en la gloria.
Amen. Tres actos de amor de Dios .
A Christo Señor nuestro*

[ O u k ís lm o J esú s, que por mí amor


enlazasteis en una persona dos natura­
leza s, la humana y la divina en las
entrañas t e la siempre Virgen M aría,
nuestra Señorá : que nacisteis en el
corazon del invierno en un establo, y
derramasteis el dia de la Circuncisión
la sangre de vuestras venas: que hu­
yendo la rabiosa persecución del R e y
H erodes, padecisteis imponderables
trabajos , aumentando vuestro dolor
el martirio de tantos inocentes: que
¿ i Christo Señor nuestro. , 1 1 7
vivisteis una vida colmada de despre­
cios , vendido por un traydor , tenido
por loco , pospuesto á Barrabas, azota­
do , escupido , coronado de espinas
y sentenciado á muerte de cruz entre
ladrones; pasmado estoy y como fuera
de m í, ai considerar tanto amor y
paciencia , avergonzándome dei nin­
gún aprecio que hago de las afren­
tas y trabajos á vista/de tan prodi­
giosos exemplos. ¡ A h \ que no he si­
do Jesús mió y discípulo vuestro sino
de solo nombre! Pero porque q u i­
siera serlo en realidad , haced por Jas
entrañas de vuestra clem encia, que
venza una por una todas mis pasio­
nes, que me abraze gustoso con la
cuñí» que vaya con «lia en pos de
vos ácia el C a lv a rio , persuadido de
que no h ay otro camino para el C ie ­
lo. Amen, Tres actos de contrición*
118 A l a Virgen

A la beatísima Virgen.

ta n tís im a Virgen María , Emperatriz


de todo lo criado , R eyn a de los A n ­
geles , Abogada de los hom bres, P ri­
mogénita del eterno P adre, M adre
dignísima del H ijo, Esposa predilecta
del Espíritu Santo, hermosa sin el bor­
rón de la primera culpa , agraciada
sin el lunar de la mas ligera mancha,
mas fuerte que J u d it, mas bella que
H achel? mas fecunda que L ia , mas
afortunada que E ster, mas sabia que
A b igail, Tesorera de las gracias, M onte
de las piedades , Erario de las ma­
ravillas : Señora , por todas las gracias
y privilegios de que os dotó la Om ni­
potencia sobre todas las criaturas , en
que y o me gozo quanto puedo, y que os
cediera gustoso , aunque fueran míos:
os suplico el don de la pureza tan pecu­
liar de vuestros verdaderos devotos, el
de la vigilancia en buscar aquel uno
necesario de la salvación, el de la
v nuestra Señora. np
fortaleza para vencer á todas mis pa­
siones, especialmente la dominante,
el de la conformidad en los trabajos,
y el de acabar en paz con vuestra asis­
tencia á la cabecera de mi cama, has­
ta alabaros eternamente en la gloria.
Am en. Tres Ave Marías,

ADVERTENCIA.
Si los buenos hijos saludan muchas veces á
íu s padres , también sus verdaderos devotos á
la Virgen María- P or la mañana, al medio
dia y al anochecer ton las oraciones que
tiene instituidas la Iglesia. Quando pasan por
delante de alguna santa imagen de esta Seño­
ra , y siempre que toca el télox , con una A v e
M aría , y con tres ántes de acostarse en reve­
rencia de su pureza.
i zo A l corazoñ de Jesús «

C A P ÍT U L O VL

Cordiales afectos d los corazones de Jesús


y de María, y a la sagradafamilia*

A l corazon de Jesús„

C 3 amabilísimo corazon de Jesús,


fruto dulcísimo de las purísimas, en­
trañas de María! Y o os ofrezco el,
corazon perfectísimo de vuestra San­
tísima Madre con todos los obsequios,
y amor ardentísimo con que sumamente
os agradó , amó y sirvió esta soberana
S eñ o ra ; suplicándoos, que os dignéis
admitir su fervor en suplemento y reí—
compensa de m¡ tibieza en amaros? y
dándoos quantas gracias puedo por las
prerogativas con que dotasteis á su
purísimo corazon , os saludo con un
Padre nuestro.
A l corazon de M aría. 121

A l corazon de María,

1^ corazon purísimo de M aría T M a­


dre dignísima de Jesús! Y o os ofrezco
el corazo” divino de vuestro Satirísimo
Hijo, que tan entrañablemente os amó,
suplicándoos purifiquéis elm io d e todo
lo que no sea del beneplácito de vues­
tro amantísimo H ijo, comunicándome
el don de la pureza virginal , que tanto
le agradó en* vos >y dándoos el para­
bién de las muchas gracias y privile­
gios con que os dotó vuestro Hijo
Sacratísim o, os saludo con una Ave
María,

A los dos sagrados Corazones*

dulcísimo corazon de J e sú s! O
amabilísimo corazon de M aría ! Y o os
ofrezco mi tibio é imperfectísímo
corazon , para que unido con entram­
bos se purifique e Inflame en el divino
a m o r, suplicando me concedáis la v íc-
122 A los sagrados corazones.
toria de mi pasión dominante con una
santa y dulce muerte. Á ios dos cora­
zones sacratísimos encomiendo todos
los que se han encomendado en mis
oraciones, todos los que me quieren
bien y los que mal me quieren; para
que llenos todos de vuestro amor, se
empleen en las divinas alabanzas, sa­
ludándoos con un Padre nuestro y una,
Ave María.

A San Josepb.

C 'astísím o Joseph, honra de los mas


ilustres Patriarcas , gloria inmortal
del linage de D a v id , Varón según
el corazon de Dios : que Uenastes el
alto ministerio de Pádre putativo de
de Jesús, Hijo de M aría Santísima
vuestra amada esposa , que cum­
plisteis con perfección admirable las
obligaciones de vuestro estado, que
pareciais insensible á los trabajos, y
de bronce é las persecuciones-: V os
que asistis con especialísima vigilancia
A l Patriarca S. Josefh. 123
á los que fielmente os I n v o c a n en vi­
da > para teneros propicio en las ago­
nías de la m uerte, admitidme desde
este punto en el dichoso número de
vuestros esclavos, y llenadme de co­
piosas bendiciones , paira que imite
vuestras virtudes , venza esta pasión,
que es origen de mis frequentes re­
caídas , y logre por este medio sellar
mis labios en la última hora con los
dulcísimos nombres de Jesús y M a­
ría , que viven y reynan por todos
los. siglos de los siglos. Amen. P . A ♦G*

A San Joaquín,

j 0 ¿votíslmo Patriarca San Joaquín,


Esposo de Santa A n a , Padre de María
Santísima, Abuelo de Jesús y exemplo
de perfectísimos casados, vigilante en
el cuidado y educación de la casa,
prudente y santo en la distribución
de las rentas; consagrando una parte
al templo , otra á beneficio de los po­
bres , y otra para la manutención de la
124 A l Patriarca $>Joaquín,
familia 5 dedicado á la oración, amante
de la soledad, sufrido en los trabajos,
¿aliado en los improperios bastante­
mente sensibles por la. esterilidad de
vuestra Santa Esposa: supiícoos me
alcancéis del dulcísimo J esú s, que os
im ite en el exercicio de estas virtu­
des, en que tanto resplandecisteis: que
Venza todas mis pasiones especialmente
la dom inante, y que logre la dicha
de veros por eternidades de la gloria.
Amen. P . Á G *

A Santa Ana*

•SD^ígni'síma Esposa de San Joaquin;


M adre felicísima de la V irgen M aría
N uestra Señora, qüe dedicada á Dios
en el Tem plo fuisteis dechado de pu­
rísimas vírgenes quando doncella > y
despues espejo de perfectísimas casadas,
frequente en la oracion, compasiva
con los p ob res, b en ign a, hum ilde,
paciente * devota y recatada: por estas
gracias, con que os previno el C ielo
-A la gloriosa Santa Ana. %25
para la dignidad de abuela de Jesús,
Esposa de Joaquín, y madre de M aría,
os ruego me alenteis á la imitación de
vuestras virtudes y á la victoria de mis
pasiones, para que así goce de vuestra
amabilísima compañía en la gloria.
A m en. P . A. G .

ADVERTENCIA.

Es muy particular el patrocinio de San Jo-


seph contra la diabólica tentación de los zéíosi
el de San Venancio Mártir contra caídas , y
contra ladrones el de San Dimas. San Jjuan
^íepomuceno es protector de la fama , y ha
confirmado el Señor esta $u protección con
estupendos prodigios. Séanle muy devotos
los Confesores , siquiera por lo mucho que lo
necesitan*
I2Ó A S. M iguel Arcángel.

CAPÍTULO V IH .

Obsequios a Soft Miguel Arcángel, a San


Rafael , al Angel de la Guar4 a y y & los
Santos de nuestra devocion y nombre.

A l Arcángel San Miguel,

X n v íc to General de los exercttos del


C ielo, caudillo de las tropas auxiliares
del A ltísim o , protector insigne de la
Iglesia M ilitante, y Conductor d élos
Justos á la presencia de la Trinidad
Beatísima : V os que por defender la
-gloria del Señor , hicisteis frente á
Luzbel y sus sequaces, hasta precipi­
tarlos al abism o: dadme aliento para
que sin atención á respetos humanos,
zele el honor de Dios, evitando quanto
en mí estuviere sus ofensas. También
Os ruego seáis conmigo contra las pa­
siones que mas me impiden la perfec­
ción , á que debo aspirar segun mí
estado, y en la postrera batalla con-
A S. M iguel Arcángel. 1 27
tra rodos ruis enemigos; para cantav
victoria ante el Cordero inmaculado,
á quien sea eterna gloria y alabanza
por todos los siglos de los siglos» Amen,
Tres veces : <quién como Dio sí

A San Rafael Arcángel,

C rio río sísiin o Arcángel S. Rafael,


uno de los siete Espíritus asistentes
al trono del Señor, qus librasteis al
joven Tobías de las fauces del pez que
salia á tragarlo , á Sara su Esposa del
demonio A sm odeo, que había quita­
do la vida a sus siete maridos, y del
impedimento de los ojos á su anciano
padre , concediéndole la vísta , y lle­
nándolo de celestiales ^bendiciones en
premio de su oracioft fervorosa , y de
las obras de piedad que freqüentemente
excitaba con los pobres vivos , y con
los cadáveres de los difuntos: supli­
cóos A ngel benditísimoj que me acom­
pañéis en todos mis caminos, especial­
mente en lá postrera jornada á la eter-
128 [A l Arcángel S. R afael.
nidíid , que me libréis de los asaltos
del dem onio, y de mi pasión domi­
nantes que hagais á Dios presentes
aquellas suplicas , en que le pido , (y
Vos por m í) la vísta de alma y cuer­
po á gloria del mismo. Amen. Tres ve­
ces ; Gloria Patri, O'C,

A i Santo Angel Custodio.

3? idelísimo Compañero mío , des­


tinado por la amorosa providencia de
;Dios para librarme de las borrascas
„de este mar tempestuoso,:y Conducirme
al puerto de los escogidos : confuso
estoy y lleno de ru b o r, por no ha-
.berme aprovechado de vuestras secretas
instrucciones, y porque no he sabido
agradeceros el cuidado con que habéis
solicitado' mi bien , pasándoseme días
enteros sin hacer memoria de v o s , ni
de vuestros beneficios. A hora sí que
reconocido , - os agradezco todo quanto
por mi habéis h ech o , .y. os suplico
m e apartéis de todos los escollos en que
: A lS to . AngelCtistodio. 129
peligra .mi salvación; inspirándome de
modo que y o lo entienda, quanto fuere
del divino agrado: ayudándom e, A n ­
gel mió amamísimo, á pelear contra
rodas mis pasiones; hasta sojuzgarlas:
q u eesel medio para conseguir vos el ñn
de vuestra tutela y yo el de Ja eter­
nidad,de .gloria. Amen. Tres veces:
Señor, pequé5 habed misericordia de mím

: ■A Jos Santos de nuestra devoción* ^

fu m ab ilísim o s : Protectores de mi a l­
m a , cuya especialísima cútela solicitan
la necesidad que tengo de tan poderosos
Abogados ,-y la devoción no interruiii^
pi d a >q u e osprofeso-: aplicad;o&ruego:,
toda/vuestra protección y vaHmie&í>
pava, que el Dios =de las misericordia#
me perdone los enormes delitos con que
1e rengo ofendido, y me corrobore co-m
los auxilios de una robusta gracia, para
que no permita-,que me atropellen; mis
enemigos', ni me venzan misivipasío^
fies , pata, que os imite en el cuidado
130 A los de nuestra devocion,
que tuvisteis de atesorar méritos ^dig­
nos de premio eterno, para que solicite
la honra del que me crió , para servir­
le en la tierra y gozarle con vos y.los
de mas Bienaventurados en la gloria*
Am en. Tres actos de contrición* 2
r

A i Santo de nuestro nombre,

S i e r v o vigilante y amigo fidelísimo


d el,S eñ o r, baxo cuya protección me
puso mi amada Madre la Iglesia, qu^n-
do recibí las saludables aguas del sa­
grado bautismo ': de'baos vuestra es-
pecialisima protección, para portarme
este y los demas dias de mi vida , co-
corresponde á'un Christiano rubri­
cado rícon tan esclarecido nombre. Sir-
rVáine éste de estímulo para imitar
Vuestras virtudes•, y de freno para no
dexarmé arrastrar de mis pasiones- N o
permitáis , Santo mió ? que vo. le pro­
fane con mi desreglada vida i ántes
bien me si rva d e fuerte esc udo contra
los crueles enemigos, demonio, mundo
A l S to .d e nuestro nombre. 1 3 1
y carne: también contra les solapados
insultos 'd el amor p r o p i o q u e así
logre veros eternamente en ía gloria*
Am en. Dirá tres veces: Creo , esperóy
am&Á Dios ; y me arrepiento de haberle
ofendido por ser qukn .es, :

A V V Z & T E NCIA*

... l í o se tributan obsequios mas agradables


3 tilos que los actos de las tres virtudes teolo­
gales , fe i esperanza y caridad , los que de­
bemos hacer luego que amanece el uso dé
la tazón , y en otras, muchas ocasiones. Por
tanto, importa mucho repetirlos con freqüen-
cia , y que’lüs Padres ensenen, el modo de ha­
cerlos á sus dom ésticos, los Párrocos á sus
feligreses,, y los Maestros k sus discípulos.
Ig 2 A S . Juan Bautista.
C A PÍTU LO V III. -

Devotas expresiones a San Juan Bau*


tista 7 d San Pedro y a otros Sana­
tas Apóstoles.\
A San Juan Bautista,

S a g r a d o Precursor de Christo,~ que


santificado en el vientre de vuestra
M a d re , fuisteis la admiración del
Mundo en el exercício de las virtudes>
y en los privilegios con qué os en­
riqueció la Omnipotencia : ehJ^.casT
tidad A n g e l, en el zelo y rpredica­
ción A póstol, en la constancia con
que por reprehender a! incestuoso He-
xodes, disteis la cabeza al cuchillo,
M ártyr: en las luces sobrenaturales
de que os dotó el C ie lo , Profeta, y
roas que Profeta , tanto que llegó á
decir el mismo C hrísto: entre los na*
f
cidos de las mugeres ninguno mayor que
Juan Bautista : suplicad, amado San-
A S. Juan Bautista. 133
tó al : Señor ? qué por vuestra peni­
tencia me haga mortificado;por vues­
tra soledad recogido; por vuestro si^
lencio callado , casto por vuestra v ir­
ginidad ,: devoto por vuestra contem­
plación c invencible á mis pasiones
por la victoria > que vos alcanzasteis
de vuestros enemigos. A sí sea TSanto
m ió , así sea , para que logre veros en
la eterna patria. Amen* Tres actos de
amor de Dios.

; A l Apóstol San Pedro»

JQhgnísím o Príncipe de los Após­


toles y cabeza de ía Católica Iglesia:
por aquella obediencia y con que á la
primera voz dexásteis quanto teníais
en el mundo por seguir á Christo: por
aquella fe con que crecisteis y confe­
sasteis por Hijo de Diosa vuestro Maes­
tro : por aquella humildad con lo rque
admirasteis á vuestros pies, reusando
que os los lavase: por aquellas lágrimas
conque amargamente llorasteis.vuestras
134 A l Apóstol S. Pedro..
negaciones: por aquella vigilancia con
que cuidasteis como Pastor1universal
del rebaño, que se os había e neo me nda­
do: finalmente por aquella imponde­
rable fortaleza con que disteis por
vuestro Redentor la vida crucificado:
os suplico, Apóstol gloriosísim o, me
alcancéis del Señor la imitación de es­
tas virtudes , con la victoria de todas
mis pasiones, y especialmente el don
de freqüentes lágrimas ; para que pu­
rificado de toda culpa, goce de vues­
tra amabilísima compañía en la glo­
ría. Amen. Tres actos de contrición*

A l Apóstol San Pablo,

CS'ioríosísim o Apóstol S. Pablo >va­


so escogido del Señor , para llevar
su santo nombre por toda la re­
dondez de la tierra : por aquella abra­
cada caridad con que sentíais los tra­
bajos de vuestros próximos, como sí
fueran propios > por aquella inaltera­
ble paciencia con que sufristeis per-
. A l Aposfól $. Pabló .. X3 5
sediciones, cárceles , azores , cadenas,
tentaciones, naufragios, y hasta la
misma muerte > por aquel zelo , que
os estimulaba á trabajar dia y noche
en beneficio de las almas : y sobre ro-
d o y por aquella prontitud con que
á la primera voz de Christo en el ca­
mino de Damasco os rendísteis ente­
ramente á la gra cia : os ruego. Após­
tol mió amantísimo , consigáis del Se­
ñor , que yo imite vuestros exemplos,
oyendo prontamente la voz de la ins­
piración , y peleando contra mis pa­
siones con un total desprecio d é la s
cosas temporales que vos teniais por
basura: y aprecio de las eternas, á
gloria.d e Dios Padre, que con el H i­
jo y el Espíritu Santo vive y reyna
por,todos los siglos de los siglos. Amen.
Tres veces: Señor, ¿qué quereis de mil

A San Juan Evangelista.

Serafín, Discípulo el. mas


regalado de Jesús., de cuya mano
i $6 A S. Juan Evangelista.
recibisteis señaladísimos favores, recli­
nándoos sobre su corazon, haciéndoos
patentes sús mayores secretos, sübién-i
doos al Tabor para que fueseis testigo
de su gloria , teniéndoos cerca de sí en*
las agonías del huerto, y encomendán-
doosá su Santísima Madre en el C alva­
rio: A p ó sto l, Profeta, Doctor, Vírgeri
y M artyr, nñ amado San Juan Evan­
gelista , ya que tanro caudal hizo de
vuestro mérito el Hijo de Dios encar­
nado , suplicadle por mí la práctica de
vuestras admirables virtudes, y la vic­
toria de mis pasiones, especialmente
una singular pureza de alma y cuerpo*
por la qua’ merezca ser contado entre
vuestros cordiales devotos en esta v i­
da , y entre los Bienaventurados en la
otra. Amen. T w actos de amor de Dios,

A Santiago Patrón de España,

E s c la r e c id o Apóstol Santiago, deudo


de la- Mageí^tad de Christo-'según-la
carne y mucho mas en el espíritu : Pa-
San tiago P a tr b n Ó 'C . 1 3 7
tron vigilantísimo de las Españas, que
muchas veces defendisteis espada en ma­
llo de los enemigos de Ja fe , y las hon­
ráis con vuestras preciosas reliquias:
M ártyr invicto del Señor, y el primero
de todos los Apóstoles en confirmar
con la sangre de vuestras venas la doc­
trina del Evangelio: Otorgúenos' el
Dios de los exercitos por vuestra in­
tercesión la victoria de nuestros, ene­
migos visibles é invisibles, y los triun­
fos de lá R eligión verdadera contra
el error y la mentira, para que siendo
todos los redimidos un Pastor y un
rebano,confesemos y adoremos pecho
por tierra al Dios trino y urto, á quien
sea gloria por los_siglos de los siglos*
A m en. Tres actos rfe fé.
A T > V t R T E 17C I A .
Para cumplir la obligación gravísima que
todos tenemos de hacer actos de fe sobrena­
tural, bastará decir devotamente el Credo, en
que se contienen los principales artículos de
nuestra Religión : pero todos ellos se han de
creer porque D ios, verdad infalible, los ha re­
velado ; que sin este motivo no fueran actos
de fe sobrenatural y divina*
138 ¿4 S. Ignacio
C A P Í T U L O I X,

Deprecaciones afectuosas á varios Santos


de la Compañía deJesús*

A San Ignacio de Loyola*

S a n tísim o Padre S. Ignacio de L e ­


y ó la ., Fundador de la Compañía
de Jesús, escogido del Señor entró
iniíláres para.dilatar su gloria por los
quatro ángulos de la tierra : Varón
eminentísimo en todas las virtudes,
especialmente en la pureza de inten­
ción con que solamente buscabais la
amplificación d é la divina'gloria pe­
nitentísimo , humildísimo., prudentí*
simo , constantísimo , laboriosísimo,
devotísim o, prodigiosísimo : de una
caridad para con Dios excelentísima,
de una vivísima fe, y de una esperan­
za robustísima: yo, amado Padre mío,
quisiera me alcanzaseis del Señor el
exercicío de estas virtu d es, pero con
de L o yo la . 139
especialidad el de una intención rail
re c ta , que hasta en las acciones mí­
nimas buscase puramente á Dios: tam­
bién él de la virtud opuesta á la mas
füerre de mis pasiones, para lograr
por este medio ser de vuestra compa­
ñía en la gloria. Amen. Tres vecesz
Gloria Patriy & c,

A San Francisco Xavier¿

C ríorIo.ísim o Padre San Francisco


X a v ie r , Apóstol de las In dias, va^
so escogido dei S ju o f, para lL va r
su santo nombre á las mas remotas
partes del mundo: Sol cuyos rayos
de Santidad y zelo alumbraron á ía
ciega Gentilidad, bautizando á un nu­
mero prodigioso de infieles, y con­
viniendo casi infinitos pecadores: T a u ­
maturgo esclarecido á cuya interce­
sión maravillosa deben ojos los cie­
gos, oidos los sordos , manos los
mancos, pies los cojos, salud los en­
fermos, fecundidad las esteriles, puer-
140 A $. Francisco Xavier.
to los'náufragos y vida los difuntos:
hacedme, Santo.mío muy amado,.-par*
ticípante de vuestro z e lo : abráseme en
deseos de ganarle á Dios muchas al­
mas: viva de tal suerte, que mi vida ir­
reprehensible sirva- de perpetua cxhor-
ración á to d o s: y supuesto que era
freqüentísima en vuestros labios esta
lección : véncete & tí mismo , aprenda-
la yo de ta l suerte, que no me dexe
arrastrar en adelante de 3 a mayor de
mis pasiones, á gloria de la Trinidad
Santísima, á quien sea honor y alabanza
por todos los siglos. Am en. Tres, actos
de fe .

A San Frdncisco de Barja,

^ rio rio sís’imo padre San Francisco


de Borja : ^Grande de primera clase
en^ el palacio y corte de la tier­
ra t y Grande también de primera cla­
se en la corte y palacio de la glo­
ría: exemplo de nobilísimos Señores
quando secular, y dechado de santn
A S. Francisco de Borja. 141
SÍmos Prelados quando Redgioso: hu­
mildísimo hasta sufrir que os escu­
piesen en el rostro toda una noche:
penitentísimo hasta pedir perdón á
vuestro cuerpo de tanto rigor en ia
hora de la muerte ; devotísimo de la
Eucaristía , en cuya presencia se inun­
daba dé celestiales delicias vuestro es­
píritu: V os que para asistir á las d i­
versiones , que no admitían excusa
en el palacio del Emperador Carlos
V . os ceñíais un áspero cilicio , tan
absorto en Dios mientras los otros
de vuestra clase se divertían , que no
sabíais dar razón de lo que en . ellas
pasaba : logradme, os ruego, del Señor
la imitación de tan prodigiosas virtu.-*
des y la''>Victoria entera de mis pa­
siones i W&me asimismo propicio, con­
tra terremoto^, para que Ubre d e los
peligros d t alma y - c u e r p o ¡ a la b é
en vuestra compañía al Padre eterno-,
que con el Hijo y: el Hspíriu* Sáato
viv e y reyna por todos los siglos
de 1ós sig]os. Amen. Tres actos de\sido-
racim a Cbristo sacramentado.
142 -A & Luis Gonzaga. ,

A San Luis Gonzaga*

¡C 3 una j y muchas veces admira­


ble joven San Luis Gonzaga! A dm i­
rable en la modestia de ios ojos
tan recatados, que se avergonzaban
de mirar el rostro, aurt á vuestra pror
pía madre : admirable en la peniten­
cia, con que'atormentabais vuestro
inocente cuerpecito hasta derramar la
sangre, ó con las espuelas de los caba­
llos ó con las desapiadadas discipli­
nas ; admirable én la abstinencia 7 sien­
do tan parco en la comida,^ que no
excedia y acaso no llegaba á —sola
una onza: admirable en la contem­
plación de las divinas perfoccjpnes en
que gastabais cadadia sieteifeor^s, has­
ta 1 tener una ventera rsin distracción
algún a ; admirable en la ; inocencia,
conservando la gracia bautismal has-
ra lá muerte; admirable en la voca­
ción á la compañía, en donde os
mandó entrar con voz perceptible
, A S . LuisGonzaga. 143
muestra. Señora del buen Consejo: sír­
vanm e, Santo m ío, de confusion tau
nobles exemplos? y y a que no supe
Imitaros en la inoclencia de la vida,
Imíteos en la victoria de las pasiones,
y en la penitencia, que es el camino
de los pecadores para la gloria. Amen;
Tres actos de amor de Dios.

A San Estanislao Kosk.a*

♦Abrasado Serafín de la Compañía


de Jesús, cuyo sagrado instituto
os mandó' ;abrazar la misma R e y -
na de los Angeles , nuestra Señora*
y vos para obedecerla, hicisteis un
penoso;, y i-dilatado yiage en hábito
de peregrino: hermoso Estanislao, en
Cuyos dichósc¡s brazos descansó algu^
na vez el niño _Dios , que os traxo
milagrosamente la saiud del C ielo , y
os recreó con su dulcísima presencia:
nobilísimo Polaco , que niño secular
predicabais modestia á la juventud mas
disoluta > y novicio de la compañía
144 A S . Estanislao KosKa.
los apkes de la perfección- á : todos
con el ejem plo : v o s, cuyo pecho
abrigaba tanto fuego de divino amor,
que no* cesó de abrasaros hasta con­
sumiros : haced, Santo mió , que. pren­
da en mi corazón una centellade tan
activa llama ; consúmase mi amor pro>
pío co n 'la rey na de mis apasiones*
para que logre despues de este peno­
so destierro vuestra arnabl e compañía
en la patria. Amen. Tres actos de amor
di-Dios.

A V V E R T E NCIA. , ■
. Los actos de amor de D io s , qué todos
debemos hacer á sus tiempos^ son úhas finísi­
mas expresiones de la voluntadycon que apre­
ciamos á su M agesta d mas que á.todq,ljE! criado*
Pongo exemploxXJtctjm lo ^ o r ser vos quien sois
os amo sobre todas la s co sa s , que perder ¿gu s­
tos a con vuestra g ra c ia 9 ántes que ofenderos
por la culpa.
A l Patriarca S. Agustín. 145

CAPITULO X.

Rendidas Peticiones a Dios por ¡os mk*


ritos de algunos Santos Patriarcas

A San Agustín*

C lem e n tísim o D io s , que para cré­


dito de vuestra bondad hicisteis á
San Agustín una" de las mas insignes
lumbreras de la Católica Iglesia : Pa­
triarca esclarecido , baxo cuyas ban­
deras militan un número prodigioso
de almas exemplarísimas; Doctor de
Doctores , Maestro de Maestros , nor­
ma de Prelados , columna de la fe , 7
martillo de los hereges, especialmente
Pelagianos, Maniqucos y Donati-s-
tasi por aquella su admirable fortale­
za , con que á pesar dé los alhagos de
la carne, y violencia de las pasiones
que ántes de su conversión le pare­
cían invencibles , perseveró siervo fiel
en vuestro,amor: haced Dios m ió, que
146 A l Patriarca S. Agustín. -
yo me convierta de veras á vos, redí­
ma el tiempo perdido , desprecie lo
tem poral, aprecie lo eterno t venza á
¡mi pasión dominante , y persevere erí
vuestra amistad hasta la muerte.
Amen. Tres veces : Creo , espero, amoy
y me arrepiento , Dios m h , por ser vos
quien sois.

A l Patriarca San Bernardo.

A mabilísimo Señor 1 en vuestros


Siervos admirable , yo os agradezco
los dones con que enriquecisteis al
Patriarca San Bernardo, uno de los
P a tria re * mas esclarecidos de la Igle­
sia. Escogísteislo enrre millares para
modelo de castos, espejo de peniten­
tes f dechado de Monges contemplati­
vos , y exemplo de extáticos Anacore­
tas, Adornasteis á su grande alma de
Una sabiduría dulcísima , y eficacísi­
m a , que aun leída en sus admirables
escritos, atrae suavemente á ía vir­
tu d , aparta dei vició-,- convence á los'
A l Patriarca S.Bernardo. i% f
ftialos i alienta á los buenos f infun­
diendo tanto desprecio de las falaces
promesas deí m undo> como aprecio á
las sólidas del Evangelio. Elevasteis
su espíiitü á una altísima coñtempla-
cion de las dívírtaá perfecciones, y
era rail poderoso en sus ruegos , que
parecía conseguía de Vos quanto de­
seaba* Supíícoos pues por estas gra­
cias > y muchas otras, que conce­
disteis á vuestro siervo la victoria de
mis pasiones > la virtud de la pureza,
y ía tierna devocion á María Saritisi-
má en que tanto resplandeció nues­
tro Santo , por cuyo patrocinio espe­
ro eí despachó feliz de mis déseos, y
alabaros eternamente en la gloria.
Amén. Tres veces ; Gloria P a tr i, ¿re,

A l Patriarca San Francisco de Paula.

S o b era n o Señor, qué para con fus ion


de los soberbio?; * e inrhorrificados, le­
vantasteis en vuestra Iglesia un esqua-
drou de Varones humildísimos , y
148 A S . Francisco de Paula,
penitentísimos , baxo las instrucciones
de su dignísimo Capitan S. Francisco
de Paula , á quien hicisteis sobrema­
nera esclarecido en virtudes, y pro­
digios ; por aquella su pureza de al­
ma y cuerpo , en que fue admirable;
por aquella Humildad , con que quiso
que su sagrada Religión , aunque tan
grande, se llamase mínima , por aque­
lla rigidísima abstinencia que observó,
consigo , y dispuso observasen sus hl-,
Jos, obligándolos con voto ácomer so­
los manjares quadrágeslmales, con­
cededme D io sm io , que yo siga sus
pasos en el camino de Ja virtud , y
que llegue por su. intercesión al des­
canso de la bienaventuranza. Amen.
Considere por un quarto de hora quan
distinta es su vida de la de San Fran­
cisco de Paula ^ y procuré imitar espe­
cialmente su abstinencia*
A l Patriarca S. Cayetano. 149

' A l Patriarca San Cayetano.

S apien tísim o D io s, que para gloría


de vuestra admirable providencia
criasteis al insignísimo Patriarca Saa
C ayetano, y le inspirasteis un insti­
tuto de pobreza tan prodigiosa , que
ni aun_ pedir limosna permite á su$
hijos: por aquélla admirable confian­
za que en vos te n ia , por aquel celo
Con que dia y noche buscaba en la
salvación de las almas vuestra gloria*
por aquella abrasada caridad con que
servia en los hospitales á los apesta­
dos , por aquella invencible pacien­
cia con que sufría cárceles , azotes y
tormentos , por aquella oracion sose­
gada en que con indecible júbilo de
su espíritu gastaba ocho horas ente­
ras, por aquella penitencia con que
extenuaba su cuerpo , y por eí niño
D io s , que recibió en sus brazos de
mano de la Virgen , mi Señora : otor­
gadme la perfecta imitación d'e ran
15o A l Patriarca $, Cayetano,
señaladas virtudes, especialmente de
la confianza en vuestra amorosa pro­
videncia , y victoria de mis pasiones,
para que por. su intercesión alcance
yeros cara á cara en la gloria. Amen.
Tres veces el Padr? nuestro r insistien­
do en aquellas palabras; hágase tu vo*
luntad , & c f

A l Patriarse Sm Felipe Nerí* ;.

J S rern o Dios y Señor de todo lo


criad o , que para.bien de la Católica
Iglesia escogisteis á San Pelipe, y lo
llenasteis de aquellos dones qué lp ha­
cen á todas luces grande ; de una pu~
jeza A n gélica, de una mortificaLcion
continua, de una sabiduría del C ie ­
l o , de una prudencia admir^bley de
Una humildad profunda , de una di^
crecion de espíritus mas ,que .huma*-
n a , de un celo. Apostólico-, de una
fe viva , de una esperanza firrne y y
dé un amor á vuestra bondad, tan
granas? que no cabiendo dentro de
A San ^Felipe Nérh . si 51
su pecho , le rompió dos costillas: ha­
ced Dios m ió, que, y o camine por
las huellas de tan esclarecidos exeni-
plos, que venza los malos hábitos,
^.que adquiera todas las virtu d es, para
que amándoos Como os amó vuestro
Siervo en la tierra, prosiga.en ■ama­
ros como e'l mismo os ama en el Cielo*
Amen, Tres actos, dtamor de Dios*

* (A n r $ R T E l? C I A ;r ;
IXesconfiar ¿e la misericordia de Dios , 6
confiar v*uumente en ella, son pecados opues­
tos á la virtud de .U'esperanza , cuyos actos
-son muy agradables al Señor. Sirva este de
exemplo : espero , que por las m&rltos de
su-CArístó ^ j mi cooperación á ¿a gracia^
:he de c&ns&guir la. g loria , para que fui
priado»
152 A S.Blas Obispy M á rtir .

C A P I T U L O X I.
I -

,
'Humildes súplicas d San B la s d San
,
Francisca de Sales a San Juan Nepo -
tnuceno y 4 San Antonio de P&dua y d ,
Santo Tomás de Aqulno*

A San Blas Obispo y Mártir,


T
i n v i c t o siervo del Señor, que por
vuestras nobilísimas virtudes, mereds-
teis la Silla Episcopal de Sebasto en
Armenia , y por la constancia en man­
tener la fe lograsteis despedazado la
corona del martirio ¡ prodigiosísimo
San Blas >que librasteis del inminente
riesgo en que se hallaba de perder la
v id a , á un niño espirando por habér­
sele atravesado una espina en la gar­
ganta t deba yo á vuestro patrocinio
la gracia de permanecer constante en
la f e , en la esperanza y en la caridad,
virtudes precisas , y características del
Q tfiü tia n o : la de vencer á todas mis
A S . Mlás Obispoy M ártir . 153
pasiones, comenzando por la domí^
liantes y la de no morir ahogado y si
ásí conviene para mi salvación eterna.'
Amen. Tres actós de fe , 1

A San Francisco de Sales•


•O u lcísim p Director de las Almas,
dignísimo' Obispo de G in ebra, pru­
dentísimo Fundador de las Religiosas
de ia Visita clon , San Francisco de
Sales: vos, á cuya predicación Apostó­
lica sé rindiéron setenta 'y- dos mil
hereges : á cuyas suaves acertadas má­
ximas debieron muchos en la virtuá
notables progresos , y a cuyo fervoro­
so ceío se convirtieron casi infinitos
pecadores, vos, en fin, que por seguir
los ápices de la perfección evangencá;
•os negasteis tan de veras á vos mismo;
que cedíais el dictámén, y rendiais
vuestro juicio aun á los inferiores,
siempre dulce , siempre serenó , y
siempre afable: haced*, Santo mió, que
practique vuestra doctrina j y que sí-
154 ^ Francisco de Saks.
.guiLiiáo vuestros pcempios, haga per­
petua guerra á mis pasiones, principal;-
mente á la dominante A:;consiguiendo
en premio la eterna bienaventuranza*
‘A m en. Tres actos de amor de Dios,

A San Juan Nepomuctno*

X nvenciblq Protomarrir del sigilo, mí


adorado San Juan Nepomuceno , ctir
y a grande alma enriqupfip el SenQr
de celestial sabiduría 9 discreción ad­
mirable , y magnanimidad prodigio*-
s a , con otras prendas naturales y so­
brenaturales |.á que añadisteis las v ir­
tudes de una/caridad encendida con
los pobres , de una humildad profun­
dísima , de úna. pureza A n g élica , y,
de un celó, verdaderamente A p o s t ó li­
c o : yo amantísímo Protector mío,
Quiero que en adelante corran todas
mis cosas por vuestra cuenta , y qs
doy palabra de celar el honor de Dios
,y del próximo como vos lo ; celasteis,
no m urm urando, ni dando oídos á
\A S. Jum ISTepomuceno. 155
los que murmuran , mas- que sean le­
ve? y públicos los defectos» Quiero
.también, dar la vida como vos la dis­
teis :ántes ? que cometer la mas míni­
ma ofensa contra el Señor que nos ha
criado* Asimismo quiero imitar vues­
tras jnexoycas virtudes > y extender
vuestra devocion entre'los que tratar
re., esperando de vuestra piedad , que
defenderéis mi fama quando peligre,
que - me asistiréis e n . los trabajos, y
que m© alcanzareís la 'victoria de; mis
p^sípqesrTodo sea á mayor gloria de
R íos r que vive y reyna por todos tos
,
siglos. Am es, í m veces: creo espero¡,
amo á fiies y .me arrepiento de haberh
ofendido por ser quien es. '-

A $an Antonio de Padua.

p ro d ig io sísim o San. Antonio de Pa-


d u a , á quien Heno el Señor de copio­
sísimas bendiciones; poderoso en las
obras y en las palabras: grande en los
pjos de jÓios., y de los: hombres; W
1 5 6 A S* Antonio de Padua.
ron castísimo , humildísimo ^ benig­
nísimo y celosísimo de las almas , cu­
y a conversión solicitabais y conser­
guíais á expensas de indecibles traba­
jos , y persecuciones: Taum aturgo
adm irable, en cuya mano depositó el
C ielo el don de hacer prodigios: Por la
Sacratísima Virgen María nuestra Se­
ñora , á quien tanto amasteis. ; y po*
el tierno Jesús que en vuestros brazos
tuvisteis ¿ ós* suplico me otorguéis la
gracia de imitaros en la victoria de
las pasiones y exerciriade la;s virtu­
d e s , para que así logre Vivir cott
v o s , que alabais al P a d re, al Hijo,
y al Espíritu Santo en la gloria. Amen,
P . A G.

A Santo Tomas de Aqulno,

>^«ngélico Doctor Santo Tomás , glo­


ria Inmortal de la Religión Dom ini­
cana , y columna firmísima de ia C a ­
tólica Iglesia : Varón santísimo y sa­
pientísim o, que por los admirables
A Sto. Tomás de Equino* 15 7
cxemplos de vuestra inocente vida os
elevasteis á la cumbre de una perfec­
ción consumada, y por vuestros pro-
di gi ó sos escritos sois milagro de sabi->
d u ría : \ó quién acertara, Santo m ío, a
ser en virtud y letras vuestro verdade­
ro discípulo, aprendiendo en ei libro
de vuestras virtu d es, y en las obras
que con tanto acierto trabajasteis, la:
ciencia de los Santos , que es la sólida
sabiduría! Ea T suplicad por. mí al S e ­
ñor el don de la pureza , y la victoria
de mi pasión dominante , para que así
logre la dicha de veros por eternida­
des en la gloria* Amen» Tres Ave
rías„

ADVERTENCIA.
Porque el mayor obsequio que podemos
hacer por lo regular i los Santos, es imitar sos
virtudes; conviene leer atentamente sus v i­
das , y tener en la memoria süs exemplos pa­
ra imitarlos. También conviene saber el pa­
trocinio de cada uno para valernos de él en
las necesidades-
55S A Sta.M aría Magdalena.

C A P I T U L O XIL

Oraciones a Santa María Magdalena ,


*
Santa Teresa de Jesús Santa Barbaraf
Santa Lucia t Santa Polonia^
y Santa Agueda*
'' ' \
A Santa María Magdalena .
^Dichosísima , y Gloriosa Sartta Ma*
ría Magdalena , que con lágrimas de
fino dolor , y vivísimo arrepentimíen^
tó regasteis los pies á Jesu-Christo,
de cuya boca escuchasteis aquellas
dulcísimas palabras; perdonados son tus
pecados, conseguidme de la infinita
bondad * Santa mía f qüe pues os im i­
te pecador , os imite también arrepen­
tido ; y qüe á medida de mí tibieza
pasada , sea el fervor de una nueva y
exemplarísima vidáj penitente 1 devo­
ta , y crucificada al mundo como la
vuestra. Quisiera amar al'Señor como
yos lo amasteis , y vencer á todas mis
A SlaM aría Magdalena. 1 5 9
pasiones, como vos la¿ vencisteis, re^
dimíendo con un fervor extraordina­
rio y y constante el tiempo que he per­
dido , hasta conseguir el pvemio de la;
eterna bienaventuranza. A m en. Tres
veces; Señor pequé f habed misericordia
de mi.

A Santa Teresa de Jesús.

J E x tá tíc a M adre Santa Teresa de


Jesús , dignísim a Fundadora dé la
Descalcez Carm dirana : muger fuer­
te en los trabajos y persecuciones, con
que internó el infierno im pedir la
grande obra de vuestra Reform a: cons-
lantisím a en llevar con indecible to ­
lerancia la pesadísima Cruz de la de-*
s o ía c io n , y desamparo erí los exercl-
cíos espirituales r con que el Señor os
p rovó por espacio de Veinte años;
ajustadísim a á las mas perfectas m áxi­
mas del E v a n g e lio , hasta prom eter a
D ios con vo to el no ofenderle aun le­
vem ente ; saplentíshná en la cien cia
160 A S tá Teresa de Jesús .
d é lo s Santos, dexando á la posteri­
dad doctrina muy sólida en , vuestros
escritos: rogad, Santa mia, á Dios, que
sea constantísimo en los exercicios de
pied ad , y que venza lo que mas me
impide mi aprovechamiento: mirad
que espero por vuestra intercesión la.
dicha de los bienaventurados en la
gloria. Amen. Tres actos de amor de
Dios.
/ ■
A Santa Bárbara .,
3-nvícta Síerva del S eñ o r, g lo rio s i
sima Virgen y Mártir Santa Bárbara,
que por no faltar á la fidelidad de
Esposa de Jesús , os sacrificasteis qual
inocente cordera al cuchillo : pedidle
á vuestro Esposo me libre de muerte
íepenrina, para que recibidos los Sa­
cramentos de la Iglesia, descanse en
paz. Libradme también de piedra,
centellas, rayos, tempestades, y so­
bre todo de la mas terrible de mis pa­
siones 5 que por este m edio, y vues-
A Sta. Sdríara. 161
tra especialisima asistencia, segura
tengo la mayor de todas las dichas,
que es la bienaventuranza. Amen. P .
A . G.

A Santa Lucía*

3ÍFidelísima Esposa de Jesu-Chrísto,


á cuya fe y lealtad no pudieron con*
trastar (por mas que io pretendieron)
ni los alhagos de las promesas , ni los
rigores del mas terrible m artirio: di­
chosísima y prudentísima Señora,
que por asegurar vuestros riquísimos
tesoros los depositasteis en las manos
de los pobres : alcanzadme de vuestro
Esposo, que yo os imite en las vir­
tudes de la pureza, de la-fe y de la
constancia , y de la misericordia. Sea
y o , Santa m ia, de un ánimo genero­
so y agradecido para con D ios; y
de un corazon tierno y compasivo
con los necesitados , socorriéndolos
con limosnas y oraciones. Tam bién
os encomiendp la victoria de mi pa-
IÓ2 A. Sta . Lucia..
slon dominante, y el sentido de la
vista , que deseo expedito; como h a ­
y a de ser para gloria de Dios ? y bien
de mi alma, Am en. P . 1 G ,

A Santa Polonia.

JSsclarecida Virgen y Mártir Santa


Polonia , que siendo de edad provec­
ta os presentaron á los ídolos , para
que les tributaseis adoraciones 5y por­
que no quisisteis obedecer al tirano,
os arrancaron á duras penas los dien­
tes de la boca, confesando por único
verdadero Dios á Jesu -C hristo: vos,
que con especial Instinto del Espíritu
Santo os arrojasteis á la hoguera que
estaba preparada para quemaros viva,
haced con vuestra poderosa interce­
sión , que abrase á mi pecho la llam a
del amor d iv in o , consumiendo á to ­
das mis pasiones , sin perdonar á la
que me domina. Usad tam bién.con­
migo de aquel patrocinio > en que to­
dos os confiesan prodigiosa ? á gloria
¿4. Sta. Polonia. 163
de Jesús vuestro Esposo, que vive y
reyna con el Padre , y con el Espíritu
Santo. Am en. P . A. G.

A Santa Agueda.

jO ich o sísim a V irgen y Mártir Santa


A g u ed a ; á cuya maravillosa constan­
cia no pudieron contrastar , ni los ai-
hagos , ni las promesas, ni las amenas
zas, ni los torm entos, ni la muerte;
permaneciendo Esposa fidelísima det
Señor hasta el último aliento de la
v id a : por la singularísima paciencia
que tuvisteis quando os cortaron el
p ech o , por los dolores intensísimos
que padecisteis quando os m artiriza­
ron > y por vuestro tránsito felicísi­
mo 7 celebrado con suave música de
los Angeles , que acompañaron vues­
tro espíritu á la gloria : dadm e, San­
ta m ia , que y o os imite en e¡ exer-
ciclo de las virtudes, y victoria de
las pasiones > llevando con entera re­
signación los trabajos, persecuciones
y
164 A Sta ; Agueda.
y enfermedades , á njayor gloría del
/ que os hizo tan esclarecida t que vive
y reyna por Los siglos de los siglos.
Am en, Tres actos de conformidad con
la voluntad divina,

ADVERTENCIA.

Parque el acto de contrición con propósi­


to de la enmienda , y de confesarse , justifi­
ca al alma , quisiera que todos se aficionasen
á esta devocion de devociones n practicándo­
la ¿por lo menos ántes de acostarse. Seria tam­
bién muy loable , y de singular provecho ha-
certo cada hora , diciendo quando toca el re-
lo x : Señar por ser vos quien sois me pesa de,
haberos ofendido 1 y propongo firmemente una
total enmienda, asistido de vuestra divina
gracia»
A <?. Ramón Nonato♦ 16 5

,
de otros Santos y de las almas del
Purgatorio»

A San Ramón Nonat.

, que para exalta-


d o n de vuestro nombre conservasteis
á San Ramón la vida en las entrañas
de su difunta madre: por aquel amor
filial que vuestro Siervo tuvo á la
Virgen M aría, abrazando su institu­
to t y consagrándola su virginidad coa
voto : por aquella su abrasadísima ca­
ridad que le obligó á quedarse en pri­
siones por dar libertad á los cautivos:
por aquella constancia en padecer cár­
celes, tormentos y un candado de hier­
r o , con que íe taladraron el labio los
enemigos de la fe católica , para que
no la predicase: por aquel desprecio
de sí mismtf, con que se portó y a C ar-
1 66 A S. Ramón Nonato.
denai de ía Santa Iglesia, como si fue­
ra el mas humilde R e lig io so : dadme
Señor, que y o siga en el camino de
la virtud sus pasos, quesea casto, que
ame mucho á la V irgen ; que solicite
la salvación de mis próxim os, que me
abrase con la cruz de la mortificación,
y venza la mas fuerte de mis pasiones,
para que así logre el consuelo de ala­
baros en la gloria. Am en. Si fuere Re­
ligioso , renueve el voto de castidad y ;
si no ‘el proposito de no fa lta r contra es­
ta virtud .
A San Isidro Labrador .
-A m ab ilísim o D io s , una y muchas
veces admirable en vuestros escogidos,
que de ia suerte de humilde jornalero
elevasteis á San Isidro á Grande en
vuestro Palacio , poniendo á sus plan­
tas las Magestades de la tierra cetros
y coronas : por acuella su admirable
vigilancia en imitar los exemplos de
los Santos : por aquel cuidado en cul-
A S. Isidro Labrador. 167
tiv á rsu alma con el exercicio de las
virtudes ; por aquella caridad ardien­
te con los pobres, á quienes repartía
sus jornales: por aquella su inaltera­
ble mansedumbre en las persecucio­
nes: otorgadme, Señor, que y o le imi­
te en aspirar según debo á la perfec­
ción de mi estado , que acuda á vos
por el acierto de mis negocios, que
no omita dia alguno el santo Sacrifi­
cio de la M isa , como lo hacia San
Isidro, que me persuada no estar re­
ñida la santidad con el estado y em­
pleo en que me hallo 7 y que me ven­
za á mí mismo por vos , á quien sea
gloria y alabanza en tierra y C ielo.
Am en. P . A . G.

A San Jfoseph Calasanz .


S ap ien tísim o D io s , que en la boca
de los niños inocentes perfeccionáis
vuestras alabanzas : por la poderosa
intercesión de vuestro Siervo San Jo-
seph de C alasan z, insignísimo Funda-
i68 já S. Joseph Calasanz.
dor de las Escuelas P ias: por aquel
su abrasado c^lo de las alm as, que le
hizo cargar sobre sí el penosísimo
exercicio de ía educación en virtud y;
letras de la juventud, sacrificando á
las penalidades de tan arduo ministe­
rio á sus exeittplarísknos hijos : por
aquella resignación verdaderamente
prodigiosa con que sufrió las mas sen­
sibles persecuciones: por aquel amor
á la.pureza con que solicitó , no solo
ser casto, sino que los demás lo fuSe
sen: por aquella su altísima .contem­
plación de las divinas perfecciones,
que arrebataba su espíritu , y levanta­
ba su cuerpo de la tierra: por aquel
amor especialíámo á María Santísi­
ma , tan acepto á la S eñ o ra, que
quiso premiarlo con prodigiosas apa­
riciones : concededme , Dios mió,
que imite á vuestro Siervo , y venza
á todos mis enemigos en la tierra, pa­
ra lograr v e ro s, y adoraros en la
gloria. Amen, Tres actos de conformé
dad con la voluntad divina.
A las Almas del Purg. 169

A las Almas del Purgatorio.

JSsposas m uy queridas del Señor,


que arrojadas en la cárcel de indeci­
bles penas, careceis de la presencia
d eL a m ad o , hasta que os purifiquéis
como ei oro en el crisol de las reli­
quias que os dexáron las culpas: vo­
sotras , que desde aquellas voraces lla­
mas clamais con mucha razón á vues-
tros’ amigos misericordia: y o me com­
padezco de vuestro' d o lo r, y quisiera
rener caudal suficiente para satisfacer
Vuestra deuda.. Pero y a que soy mas
pobre que vosotras mismas, apelo á
Ja piedad de los Justos , á los ruegos
de los Bienaventurados, al tesoro de
las Indulgencias, á la intercesión de
M aría Santísim a, y á la Sangre de Je-
su-Christo 5 para que por este medio
logréis el deseado consuelo , y yo por
Vuestra mediación gracia con q u e d e -
teste qualquiera culpa aun la mas li­
gera , y con que venza mí pasión do-
i / o A las Almas del Purg.
m inante, hasta que el Señor nos lleve
á la gloria. Amen. P . A . G.

A la Alma mas sola.

S i l triste desamparo en que os consi­


dero , ó alma la mas sola del Purgato­
rio , excita en mí ios mas vivos afectos
de compasion y deseo dé socorreros.
Levantais la voz desde las llamas que
os abrasan , pidiendo á los Fieles que
usen con una desamparada misericor­
dia i dando por motivo la justiciera
mano del Señor que sobre vos descar­
ga. Holgárame que todos los compasi­
vos escucharan vuestros tristes ay es,
y tengo por cierro que se habían de
mover á solicitaros el alivio. Yo desde
luego os ofrezco quantas obras de su­
pererogación hiciere, á excepción de
a qu ellas, que por alguna necesidad
particular aplicare , y quedo seguro
de que en vos tendre una agradecida
intercesora, que me solicite de Dios
el adelantamiento en las virtu d es, te.
A la A lm a mas sola. 1 7 1
victoria de mi pasión dominante y y
en premio la corona de la gloria*
Am en, P . A .G .

AVVERTEtfQIA*

Por no faltar á la brevedad que pide un


Uianualito *, se omiten semejantes oraciones i
otros Santos; pero cada qual podrá suplir es­
te defecto, formando una lista de los que le
'pareciere 1 y adoptando á cada uno para su fin
articular : como para conseguir el temor de
{ >íos á San Gerónimo , para desprecio de lo
temporal á San Bruno , para el celo de tas
almas á Juan Chrisóstomo , tributándoles
cada día algún obsequio* -

C A P I T U L O X IV .

De las visitas á Cbristo Sacramentado ,


,
a nuestra Señora del P ila r y de otras
devociones.

De las visitas al Sacramento .


J ta rtio s e Christo de este mundo al
Padre; pero quedándose en el augus-
i j z D e las visitas al Sacram .
to Sacramento de la Eucaristía* T an ­
to era su amor para con los hom­
bres , que no le permitió privarse , ni
privarles de su presencia. ¡Mas ah d o­
lor \ H ay en el pueblo Christiano al-r
mas tan ingratas , que sepultando en
un villano olvido estas finezas, ni de
v e rto , ni de visitarlo se acuerdan si­
quiera una vez al día. Pretextase lá
falta de tiempo? pero aquí se dobla
el motivo á la ingratitud: ¡hay tiem ­
po para el cumplido de ceremonia,
h ay tiempo para Ía diversión de mun­
do , hay tiempo para el recreo del
cuerpo , hay tiempo para perderlo 5 y
no habrá media hora para adorar á
Christo Sacramentado, especialmen­
te quando está expuesto á la pública
veneración de los Fieles! N o habrá
un quarto siquiera para agradecerle
sus finezas, llorando las ingratitudes
e' irreverencias co n 'q u e lo ultrajan
Joshereges, y los malos Christianos,
hablando en los templos recibiéndo­
le sacrilegamente , y estando en pre*
£>e las visitas al Sacrarn. 173
senda de su Magestad sin rastro de
modestia! ¡No habrá un rato para pre­
sentarse á su Padre , Implorando su
asistencia para vencer las prsióTies, lle­
va r con entera conformidad los tra­
bajos , despreciar lo caduco, y solici­
tar io eterno! Hágase por las entra­
ñas del mismo Jesús una christiana
reflexión sobre el caso , y vease por
los concursos freqüentes , y devotos
de los templos la enmienda* Las mis­
mas reconvenciones que persuaden
esta devocion , ofrecen el modo de
practicarla ? y se puede dar fin á ella
con la estación del Sacramento;

De las visitas á nuestra Señora del


Pilar .

3S s cordialísima la devocion de los


pechos zaragozanos para con la V ir ­
gen tatito, que degenerara de hijo
fiel de esta nobilísima C iu d a d , el
que saliendo de casa no la hiciese
por lo menos una visita. Algunos las
1 / 4 Visitas á N . S. del P ilar.
repiten quantas veces pueden, y ja*
mas se ve enteramente sola la sagra­
da Capilla* M adruga en Zaragoza mas
que el dia el culto á María Santísi­
ma ; y án o cerrarse las puertas, es­
tuviera toda la noche pendiente.de su
columna. La práctica de estos devo­
tos obsequios se reduce á presentar­
se con viva f e , silencio , humildad
y modestia ante aquella misma Imá¿
g e n , que ios Angeles colocaron so­
bre el pilar: á reconocer para■el1agra­
decimiento el beneficio de haber an­
tepuesto nuestra Señora esta Ciudad
á todas las del mundo , quando dis­
puso j ( aun vivos ) que esta fuese su
prin&fcra Capilla : á derramar su cora­
zón en finísimas expresiones , espe­
rando de su mano el don de la pu­
reza , la resignación en sus trabajos,
la bendición para s í , y para otros , y
sobre rodo su asistencia para las ago­
nías d é l a muerte. Hágase el acto de
contrición, dígase tres veces: Madre
admirable , y recense tres A v e Marías
Visitas d 2V. S. del Pilar. 1 75
en reverencia de su pureza.

De los Novenarios.

2 Ees frecuentísima en el Orbe Chrís-


tiano la devocion de los novenarios,
en que imploran los íie le s en patro­
cinio de los Santos por medio de al­
gunas preces , acompañadas de limos­
nas y m ortificaciones, con el fin de
obtener alguna gracia , ú de agrade­
cer algún beneficio. Quando estos ob­
sequios novendiaies son privados, no
están expuestos á ios abusos que se ex­
perimentan ? quando se hacen públi­
camente , y se juzgan casi indispensa­
bles. L a concurrencia de ambos sexos,
la disolución de costumbres , y l a j l -
bertad de la ju ven tu d ; son.una moral
necesidad de la relajación. A sí es ,' que
se hace precisó el celo de los Prejar
d o s ; las precauciones de las cabezas
de R ep ú b lica, y la providencia de ios
padres de familias : Si no se cerrase
por estos'7 y otros medios prudentes
176 D e los Novenarios.
la puerta á los cácísos , fuera por ven-
tura menor m"' imir ir los novenarios-,
En todo caso para ocurrir en parte á
los inconvenientes ? despáchese el con­
curso de las Iglesias ántes de la noche.

De las Procesiones.

¡C ^ u e cosa mas sagrada que las proce­


siones , instituidas en la Católica Igle­
sia para fomentar la devocion , y tri­
butar obsequios públicos á Christo
Señor nuestro, á M aría Santísim a, ó
á los Santos! Es indubitable, que si se
asiste á ellas con el espíritu que se
debe» son acciones dignísimas , que
fomentan mucho el fervor p ro p io, y
el culto ageno. ¡Pero ah , Santo Dios
de Israel! que y a se convirtieron estos
exercicios en medios de que se vale el
dem onio, para la inmodestia en los
ojos, la profanidad en los traxes, la
libertad en las v isita s, y la superflui­
dad en los agasajos. ¿Quien creyera
que los Christianos habían de profa-
D e ¡as Procesiones. 1 7 7
nar con la disolución , y el escándalo,
aquellos mismos loables exercicios que
se introduxéron para el aumento de
su Religión? Pues ello es así, sin o
queremos cerrar los ojos á la eviden­
cia , que son notables los excesos que
con ocasion de las procesiones públicas
se cometen. El remedio está en una
seria reflexión de los que á ellas con­
curren , y en una entereza christiana
de los: padres de familias ? no permi­
tiendo gastos superfluos 7 b a y le s , sa­
raos , ni otras diversiones peligrosas,
persuadidos que han de salir respon­
sables el. dia del juicio á los pecados^
que por omisión suya se cometieren.

De los Hábitos.

^I^ambíen se cuenta entre las devo­


ciones, llevar un hábito en obsequio
de algún Santo, ó de la V irgen nues­
tra Señora? pero se introduxo tam­
bién en ello el espíritu d e , vanidad,
el de hypocresía , y tai vez el de
. m i-
X78 D e los Hábitos.
miseria. Las que lo visten de una
tela muy preciosa con singular pri­
mor y adorno , quizá son vanas* Las
que se lo ponen para captar la estima­
ción de devotas, y el aura popular de
santas, son hypócritas. Las que lo lle­
van valiéndose de este devoto pretex­
to para el ahorro , son m iserias, y so­
bre manera reprehensibles El espíritu
de Dios no dice con estas mezquin­
dades de corazon , ni con aquellas so­
lapadas'intenciones. Vístase el hábi­
to ; pero sea de una tela decente á
m ayor culto del Santó á quien se
tributa el obsequio. Sea la intención~
re cta , conformando las acciones con
el trage: que pareciera m uy mal una
Señora en el b a y le , en el sarao, en
la comedia , y otras diversiones pro­
fanas con ,el sayal del Padre S. Fran­
cisco. Todo el tiempo; que llevare el
hábito ,-procure mucho la modestia,
y sobre todo imite quanto sea posible
las virtudes de su Santo.
D e l Via-Crucis. 179

ADVERTENCIA.
E n algunos pueblos de nuestra España está
el Señor todos los dias patente á la veneración
de los I?ieles; pero aunque no la estuviere,
se hará la visita al Sacramento. Si no hubiere
alguna imagen de la Virgen del P ilar , se tri­
butará el mismo obsequio que á esta\ á qual-
quiera otra imagen de nuestra Señora.

C A P ÍT U L O XV.
D el Via-Crucis^ %elo de las almas, Cofra­
días 7 Peregrinaciones y Semana sama.
D el Via Cruús.

JEista devocion, así como es una de


las mas bien recibidas de ]os Fieles,
es también de las mas á propósito,
para imprimir la compasion y ternura
en los corazones. Porque ¿quien podrá
mirar con los ojos serenos un lienzo,
(ta l se debe considerar el monte C a l­
vario en que se ven estampadas las
duras penas de su amoroso Padre)
quien andar sino al compás de la
18o D el Via Crucis.
modestia un camino que santificó
el Salvador con sus huellas? ¿Y quien
recapacitar en su memoria la acer-
vidad de aquellos dolores, sin que­
dar lastimado del mas vivo sentimien­
to \ SI algim sacrilego profanase ? ó
con la disolución de los ojos , ó con
la inmodestia del labio , ó con la
incontinencia de un corazón obsce­
no los mysterios de aquel sagrado
m on te, seria digno de un exemplar
escarmiento. M ire pues el Christiano
al C alvario como escuela, donde nos
enseñó Christo con su exemplo lec­
ciones de la mas profunda sabiduría,
que así será de singular provecho la
práctica de este devotísimo exercicio.
Quando fuere de una estación á otra,
una con los del Salvador sus pasos,
y procure meditar lo que en cada una
se presenta. N o permita á sus sen­
tidos aquella licencia vana que suele
ser indicio de una alma ventanera y
d ivertida; pues pareciera m uy mal
que holgase e lh ljo teniendo á la vis-
D el Via-Crucis* 181
táde la consideración ia muerte de
su amoroso Padre.

D el zelo de las Alm as,

ÍS F o habrá amor fino de D io s , ni


devocion verdadera , en donde no
hubiere zelo de las almas : por­
que quien ama de corazon , desea y
solicita complacer al am ado, y en nin­
guna cosa tiene el Señor m ayor com ­
placencia que en esta. Quando res­
pondió San Pedro á Christo que lo
amaba ,: le encomendó sil rebaño, co­
mo que era consiguiente al amor de
■Dios el cuidado de sus ovejas. E l
á n io r, la devocion y el zelo son co­
mo el fuego; la luz y calor insepara­
bles. N i es esta corno algunos se per­
suaden, una virtud arbitraria sino pre­
cisa á todo Christíano. Todo? pode­
mos y debemos todos mirar por el
bien de nuestros próximos con rela­
ción á D io s , y en esto consiste la v ir ­
tud del zelo* El Prelado , los padres
1:8 z D el zelo de las almas.
de la patria y de familias deben con­
tri lu ir á la salvación de sus respecti­
vos súbdiros, y á todos nos ejecuta
la obligación de dar buen exemplo,
que es uno de sus prodigiosos efec­
tos.. A mas de esro nos obliga el pre­
cepto de la corrección fraterna, quan­
do puede ser provechosa; y lo será
por lo regular , si se hace con amor,
discreción y dulzura. Un aviso cari­
tativo, una precaución á tiem po, una
diligencia prudente, pueden impedir
muchos pecados, á que somos res­
ponsables , si por nuestra omision cul­
pable se cometen.Persuadamos á nues­
tro próximo la freqüenda de Sacra­
mentos: exhortémosle , que vaya á oir
la palabra de Dios : démosle conse­
jos saludables en las conversaciones:
edifíqudo nuestro porte: encomendé­
moslo muy de veras al Señor en la
oracion: tengamos, ( por decirlo en
dos solas palabras) tengamos zelo,
que no , no faltarán medios oportu­
nos y sagradas industrias para ganarlo.
B e las Cofradías ó~c. 183

De las Cofradías y Congregaciones*

• E l deseo de dilatar la gloria de


Dios, en la santificación de las al­
mas movió á muchos Santos y V a ­
rones zelosos á formar varias juntas
de personas de uno, y otro sex o : y
para que tuviesen mayor autoridad,
solicitaron la aprobación, gracias y
privilegios de los sumos Pontífices.
En .estas juntas ¿ ;qtie comunmente se
llaman escuelas, hermandades, cofra­
días, ó congregaciones , no se hacen
regularmente votos que obliguen á
sus individuos; pero tienen sus reglas
y estatutos; que observados a la le­
tra, son de mucho provecho. Los que
pretenden ser alistados en estos con­
gresos, vean de antemano si podrán
llevar las cargas y obligaciones > no
sea que una vez adm itidos, no pue­
dan cumplirlas. Pórtense con la edifi­
cación , que conviene ¿ miembros de.
cuerpos tan venerables , observando
184 D e las Cofradías & c.
las constituciones, y acudiendo con
puntualidad á sus exercicios, ' en lo
que se advierten faltas m uy notables.
Solicítese la paz y uniformidad de co­
razones , porque la discordia es vene­
no de la caridad. Escójanse para los
empleos los individuos mas benemé­
ritos, sin dexarse arrastrar del espí­
ritu de la parcialidad , ni de fines par­
ticulares. finalm ente zélese mucho,
que los gastos en las funciones sean
correspondientes > sin que degeneren,
ó en prodigalidad ó en miseria ; y
quando pareciere del caso hacer algu­
na cosa extraordinaria , procúrese la’
conformidad en los dictámenes,, por­
que la singularidad es hija de la pro­
pia estimación , madre de fatales con-¡
seqüencias; y la que destruyela bue­
na harm onía, necesaria para la conser­
vación , ilustre de las congregaciones.
i 8j

De las Peregrinaciones .
S ie n d o el alma de nuestras obras la
intención con que se hacen , se­
rán loables y de mucha edificación
las romerías ó peregrinaciones, co­
nfio sea recto el fin de ellas. V isitar
los santos lugares de Jeru salen, las
estaciones de Rom a , nuestra Señorá
del Pilar ó de la S ie rra , Santiago
de Galicia , los venerables Corpora­
les de Da ro ca , ó algún otro Santua­
rio por tributar al Señor ó á sus
Siervos aquel obsequio que puede
ser gratitud por algún beneficio reci­
bido ó medio para conseguirlo, bue­
no es y practicado de muchos San­
tos; pero si moviere á estas excur­
siones, ó el espíritu de una curiosi­
dad v a n a , 6 el de una ociosidad per­
niciosa , ó quizá otro menos decen­
te , que por no manchar el papel se
omite, son reprehensibles. ¿Pues qué si
hubiera personas tan sin temor de
1 86 D e las romerías
D io s, que se fingiesen energúmenasf
>ío fuera mucho, que en pena de su
enorme pecado, hiciera el Señor con
ellos un escarmiento. Los maridos,
si quieren ocurrir á gravísimos incon-.
venientes, no permitan á sus m uge-
res, ni los padres á sus hijos que lla­
gan tales rom erías, m prometan ha­
cerlas sin maduro consejo, plena de­
liberación y dictamen de sus Con­
fesores, Jos que deben pesar mucho
las abligaclones, el estado, la robus­
tez del cuerpo, y el espíritu que los
m ueve. Instruyanles en la pureza de
intención con que deben emprender
aquel trabajo en la modestia que han
-de g u a rd a r'p o r el cam ino,, y sobre
todo en la moderación de gastos en
los Santuarios. Persuádanles que hu­
yan los dias de extraordinarios con­
cursos, que no baylen , ni admitan
otras diversiones profanas, opuestas
á la devocion, si á . esto pudieran
precisarlos, creyera yo firmemente
que se habían de ahorrar muchos bor­
dones.
De la Semana Santa.

3 ? or los santísimos misterios que


en ella veneram os, se llama san­
ta la ú tim a semana de quaresma. Há-
cese en ella memoria del solemnísimo
triunfo del Salvador en Jerusalen , de
la admirable institución del Sacramen­
to de la Eucaristía, y la afrentosa
pasión y muerte de Christo Se­
ñor nuestro en el Calvario. Confór­
mase el espíritu de la Iglesia nuesrra
madre en sus sagradas ceremoniris con
mysrerios tan profundos , .y es justísi­
mo que todos nos conformemos con
el espíritu de la Iglesia, jPero ali do­
lor I A l mismo tiempo que se deposi­
ta Christo en el monumento 7 que
enmudecen las cam panas, se desnu­
dan los altares, y se descalzan los Sa­
cerdotes, se viste el mundo de gala:
se desenfrena la lengua y se divierte
escandalosamente la vista. La nobler
za que debiera ser la primera en el
1 88 D e la semana santa.
exempio, será tal vez la primera tñ
el escándalo. Las Señoras que ha­
blan de tener los ojos clavados en
tierra y 1 entumecidos con el llanto,
quizá sin rastro de modestia , ni ter­
nura. L a juventud, que por menos
cauta está mas expuesta al riesgo, ó
vagueando con profana disolución por
las calles , ó de poste á las puertas de
los templos , no para llorar la muer­
te de su Padre, sí para reír de los
que pasan , y dar gusto perjudicial á
los sentidos, ¿Y no se hará una christia-
na reflexión sobre estos excesos? ¿Y no
ha de haber quien solicite su remedio?

ADVERTENCIA.

X*a mañana d el Jueves Santo es gropísima.


para com ulgar, por haberse instituido este dia.
el Santísimo Sacramento y la tarde para v i ­
sitar con silencio , ternura y modestia siete
veces en una ó muchas Iglesias á Christo en
el monumento m editando los pasos mas in ­
signes de su pasión dolorosa por el órdeíi que
s e d ix o e n el últim o capítulo de la prim era
parte. v
T)ei Santo Rosario. 1 89

CAPÍTU LO X V I.

D el Rosario, Ejercicios de San Ignacio,


dio- de retiro , de la palabra de Dios y
de las IndulgenciasM

D el Santo Rosario.

iJ ^ u e felizmente se propaga en nues­


tra España la devocion del santísimo
Rosario! Ella crece como el sol, que de
la cuna de suorientese remoran al zenit
desús lucimientos. Apenas se hallará
pueblo cuya devocion no madrugue con
el A lva,para consagrar las primicias del
dia á su Aurora mística. En muchos
se repiten al medio día las alabanzas,
y no me persuado haya alguno tan
indevoto, que no la trib u teá lo me­
nos una parte de Rosario. Pero co­
mo sea propio del demonio desve­
larse mucho en viciar nuestras buenas
obras; se puede temer no quiera in­
troducir en esta el espíritu de vani-
190 D e l santo Rosario-,
dad , eL de envidi 1 6 el de discor*
día. Cada qual vele sobre los moti­
vos que le estimulan á prom over, ó
con palabras, ó con el exemplo , ó
con limosnas este santo exercicio , ó
procure que sean hijos de una cor-
dialísima devocion á su adorada R e y -
na. Agradeciera mucho nuestra Seño­
ra á los Eclesiásticos sus Capellanes,
zelasen la perseverancia , y exhortasen
los fieles con alguna freqíiencia al si­
lencio y á la modestia. Hiciera nía
un obsequio muy p a r tic u la r in s tr u ­
yendo al pueblo en las pausas del can­
to , y en que acompañase con los
afectos del corazon á las expresiones
del labio. Qucdárales muy obligada,
si. trabajasen en arrancar la zizaña mal­
dita de las etiquetas, que suele sufo­
car las bellas plantas de las mayores
obras*
1 9i

De los E x ere Icios de San Ignacio.

S L etíra n se muchos por espacio de


ocho ó diez dias cada año de ios ne­
gocios Temporales para atender se­
riamente á los eternos. Esta p rá o
tica se puede llamar origen de una
constante devocion, porque en el tienn
po de los santos exercicíos comuni­
ca Dios desengaños sólidos, firmes re­
soluciones y propósitos eficaces de
seguir en rodo la voluntad divina*
Los exámenes de conciencia traen á
la memoria los defectos de la vida
pasada: la lección espiritual enrique­
ce de máximas saludables ai entendi­
miento : la meditación excita en la
voluntad desprecio de lo tem poral, y
aprecio de lo eterno, siendo rodos
ellos una lluvia pausada que penetra
lo mas profundo del Espíritu. T ien en
á su favor los exercicios de San Igna­
cio toda la autoridad de los sumos
Pontífices , que exhortan á su prácti-.
19 2 D e los e jer cicio s
c a , y conceden plenaria Indulgencia;
de sus pecados á quantos los hicie­
ren en la debida form a, decretando*
que á los Eclesiásticos se Ies haga pre­
sentes , aun para las distribuciones*
Tienen los elogios de muchos y a ca­
nonizados , de San Cárlos Borromeo,
de San Francisco de Sales, de San Fe­
lipe N eri t de San Vicente P a u l, de
la Santa Madre Teresa de Jesús, de
Santa María M agdalena de P a zzis, yi
de todos los Santos de la Com pañía,
que debieron sus admirables progre­
sos en la virtud á las instrucciones
del Santísimo Patriarca. Tienen las ala­
banzas de un crecido número de V a ­
rones sapientísimos y exemplarísimos,
los quales dicen de sus prodigiosos
efectos, y no acaban. Pero su ma­
yor recomendación debe ser la expe­
riencia no interrumpida de conver­
siones admirables y reforma de cos­
tumbres , que D ios ha obrado por
elíos en personas de todas clases y¡
estados, por espacio de mas de dos si-
.. de San Ignacio*; - 193
glos. ¡Pues qué pariv entablar una nue­
va vida\ Gústate & vídete. PsaL ,33.
t * 9-

D e un dio, de retiro al mes.

S i perseveráramos constantes en "los


propósitos de santa v id a , que una
vez concebim os, en breve fuéramos
d evo tos; pero \ a h ! que si un día nos
estimula el fervor , otro nos acobar­
da la pereza: si una semana camina­
mos á la perfección, otra nos vo l­
vemos atras: si un mes nos tiran pa-
„ra sí Jas cosas.del C ie lo , otro nos
arrastran las de la tierra. Para lograr
pues el den de la perseverancia 7 a que
está vinculada la corona de la inmor­
talidad, es m uy d e lc a so tomar un
dia cada mes para, tratar seriamen­
te del negocio de la salvación., L a
práctica xie este.día se reduce á un
examen serio de sus procederes en él
mes precedenre. Si observó ála lena
los propósitos , si ha tenido adelanta-
1 94- D e un dia de retiro almes*.
miento en las virtudes: si se ha de-
Xado llevar de su pasión dominante,
si ha cumplido exactamente sus obli­
gaciones y dando ai Padre Director
enter'a cuenta del estado de su alma,
y resolviéndose á v iv ir el mes siguien­
t e , como si fuera el último de su v i­
da. L a oractonT la lección espiritual,
los exámenes y otros exercicios de­
votos , han de ser toda la ocu pación
del día de retiro , haciendo por lo*
defectos del mes pasado alguna peni­
tencia. Procure los días inmediatos
dar salida á los- negocios temporales,
para que no impidan el sosiego de
esteyque se ha de consagrar enteramen­
te á los eternos. Quien quisiere noti­
cia mas extensa y exacta de los exerci­
cios y distribución de este día, consul­
te un iih iito intitulado1Retiro Espiri­
tual , que del Italiano kl Español tra-
duxo el M aestro Joseph Altamirano*
......I 9 J

De la palabra de Dios,

!O é b e s e contar entre los medios


mas oportunos para adquirir la de­
vocion , el oír con espíritu aten*
to y humilde la palabra divina. L a
misma experiencia nos demuestra es­
ta verdad en el conocido aprovecha­
miento de aquellas alm ás, que fre-
qüentan los templos , para asistir á tan
santo exercício. Por eso el demonio
ofrece quantos embarazos puede in­
ventar su malicia para impedirlo. L a
visita , el paseo, la diversión , el cum­
plido , la ceremonia de m undo, no
son otra cosa mas de dos veces que
una mera razón de estado, ó un fa­
tal desperdicio de tiempo , con que
aparta el demonio á muchas almas de
aquellas exhortaciones, en que teme
se han de convertir. ;0 , y qu antas se
perdieron sin remedio por no asis­
tir á los sermones 1Teníales Dios vin­
culado el' auxilio oportuno á aquella
196 De la palabra, de Dios*
plática, á que no acudieron por sii
.cu lp a , y de aquí tuvo príticipío su
perdición. Tengo por cierto que mtfr-
chos de los que s e ' condenan " se
salvarán oyendo la voz de Dios en
boca de sus M inistros: y que no po­
cos dieran sazonados frutos de per­
fección , como prendieran en sus almas
el grano del Evangelio. Las voces del
Señor estimulan á los perezosos , y
despiertan á los dormidos 5 siendo in­
dubitable, qué por este medio logra­
ron infinitos la santificación/;Que po­
co se convirtiera David , si n o ; óVera
las voces de Natan. Que tarde se vis­
tiera de sacó y e'enlza N in ive ,' si no
• diera o id os á Jonas qu a nd o: 1á' p r ed í-
caba. Oígase pues la pdlabrá. dé Dios,
-cóhservese en la memoria para po­
nerla en execuciony que así se logra­
rá la? devocion verdadera , y en pre­
m ia la eterna bienaventuran¿íav^ •
De las Indulgencias.

P e r d o n a Dios en el Sacramento de
la. Penitencia sus: pecados al verda^
deramente arrepentido : perdónale
la pena eterna qae merecía por ellos,
y le concede legitimo derecho á Ja
corona de la gloria, Pero comunmen­
te no le perdona otra deuda que
jlamamos pena temporal , mas ó me­
nos crecida á proporcion de las cu l­
pas 3 porque quiere su'M agestad >que
á mas del arrepentimiento en el tri­
bunal de la Penitencia , se le de algu­
na satisfacción , sin que perdone d
anas ligero pecado enteramente de val-
de. Esto se hace con ejercicios devo­
tos , limosnas y mortificaciones en
esta vid a , ó con atrocísimas, penas
en la otra, fu e ra de estos medios
hay el de las Indulgencias: por la pie-
naria queda toda la deuda temporal
satisfecha , tanto" que quien muriera
ei mismo instante que la gan ar se
\p8 D el tesoro
iría al C íelo sin pasar por el Purgato­
rio. Perdónase con las parciales quan-
to se perdonara haciendo las peni­
tencias que prescribían los antiguos
Cánones de la Iglesia. A yu n ar muchos
dias á pan y a g u a , vestirse un tosco
saco , hacer poste muchos años á las
puertas de los tem plos, abstenerse del
vino y de la carn e; no asistir á di­
versiones públicas, caminar á pie y
otras, eran las penitencias decretadas
por un solo pecado 5 y quanto por
ellas se satisfacía , haciéndolas por
exemplo quarenta d ia s , se satisface
ahora , ganando otros tantos dias de
Indulgencia. O necio el que no pro­
cura á tan poca costa satisfacer una
deuda que quizá le costará muchos
anos de vivas llamas! ¡O cruel quien no
solicita rescatar con el precio de las
Indulgencias á las afligidas almas del
Purgatorio! Pero se ha de notar , que
para que surtan su efecto las indulgen­
cias , ha de estar en gracia de Dios el
alma por quien se aplican : se han
de las indulgencias. 199
de practicarlas diligencias que pres­
cribe ei que las concedes y el que las
gana ha detener intención, y la Bu­
la de la santa C ruzada.

C A P ÍT U L O X V IL

"Deprecaciones a Jesú s y M a ría , par¿t


alcanzar algunos especíales beneficios.

A JESUS.

T ara alcanzar la pobreza de espíritu.

S e ñ o r mío Jesu Christo , por los


admirables exemplos de pobreza, que
.m e disteis en el portal de Ee!en la
noche de vuestro nacimiento , y des-
pues en todo el discurso de la v i­
da ; hacedme amante d e j a pobreza
de espíritu , no teniendo pegado mí
corazon á las cosas de la tierra 5 y de
las faltas que contra esta virtud he
com etido,' me pesa por ser vos quien
soó ? D eprecacion es
sois j. proponiendo firmemente la en­
mienda, i \ G,

alcanzar la obediencia.

Señor mío Jé5U-Christo, pór aque-


lia,, rendida .obediencia que tuvisteis
al Padre Eterno hasta la muerte, á
M aría Santísima vuestra Madre , - yá
su castísimo Esposo San Joseph en v i­
da : dadme que en todo obedezca
vuestros mandamientos y á. mis Su­
periores : qüe de quanto he faltado
contra esta virtu d , me pesa por ser
vos quien st>is ; y propongo firme­
mente la enmienda- P , A , G.

Para alcanzar el don de oración»

Señor mió Jesu-Chrisro, por la ora-


: cion que hicisteis en el desierto an­
tes de comenzar á predicar, en el mon­
te antes de elegir á los A p óstoles, y
en el huerto ántes de m o rir: conce­
dedme el don preciosísimo de la órá-
a-Jesus y-María. &ót
icíon,.para que tratando primero con
vos todos mis negocios, sean acerta­
das mis resoluciones; y de losfreqüen-
tés defectos que contra esta virtud
he com etido, me pesa por ser vo¿
quien sois con propósito firme de la
enmienda. P . A. G,

Tara alcanzar el zelo de las almas, '

Señor mío Jesu-Christo , por aquel


ardentísimo zelo con que procuras­
teis la salvación de los hombres ,.ño
perdonando á trabajo alguno por ga­
nar sus almas-, que después redimis­
teis con ei precio de vuestra sangrei
haced que dia y noche coopore al
•fin de la redención , trabajando sin ce­
sar en que no seáis, ofendido $ y por
que no lo he practicado así, me pe­
sa por ser vos quien sois con propó­
sito firme de la enmienda. P . 'A. G*
2oa 'Deprecaciones

Para alcanzar el acierto en las palabras*

Señor mío Jesu-C hrísto, por aque­


llas palabras de vida etern a, que sa­
lían de vuestra boca, con que alaba­
bais al Padre celestial, y enseñabais á
los hombres el camino de la salvad
cion: dadme que estos sean los rec­
tísimos fines de mis palabras , sin he­
rir con ellas ni aun ligeramente á mis
próximos ; y de todos los pecados f
que con mí desenfrenada lengua h®
cometido , me pesa por ser vos quien
s o is , proponiendo firmemente la en­
mienda. A A . G.

Para alcanzar la rectitud de intención.

Señor mío Jesu-C hrísto, por aque­


lla pureza de intención con que bus­
cabais siempre la gloria de vuestro
Padre y salvación de las almas: con­
cededme un corazon tan recto , que
no me dexe llevar de respetos huma-
¿ Jesúsy María* 203
nos , ni de Ja propia estima en mis
operaciones: \0 y quánto me pesa de
no haberlo practicado así toda mi v i­
da! Pero y a estoy arrepentido por
ser vos quien sois con propósito fñ>
me de la enmienda, P* A G,

P ara alcanzar el don de lágrimas*

Señor mío Jesu-C hristo, por aque*


lias preciosas lágrimas que derramas­
teis á vista de la ingrata Jeru salen ,^
en la muerte de L ázaro, símbolo de
un pecador envejecido: concededme
que- y o llore sin cesar con fina con-
tricíon mis pecados, que me pesa
una y muchas veces haber cometido
solo por ser contra v o s , infinitamen­
te bueno y digno de ser amado , pro­
poniendo firmemente la enmienda.
P . A . G.
204 • D e precaciones '

■'Para alcanzar el'desprecio del mund&¿ •

Señor mió Jesu-Chrísto, por aquel


‘e xemplo admirable que disteis , quan-
do por huir los aplausos y aclama­
ciones del pueblo, que os quería ha­
cer. R e y , os retirasteis al monte: con­
seguid de mí, que no haga caso de lo
que el mundo necio tanto'aprecia, te­
niendo por vanidad y locura quan-
to me aparta de vos $ y de haberme
fiado de sus promesas, estoy m uy ar­
repentido con propósito firme de la
enmienda. P„ A ♦G.

' P ara alcanzar la igualdad de animo¿

Señor mió Jesu-Christo , por aque­


lla invariable serenidad que mantu­
visteis en lo próspero y .adverso:
quando os alababan , y quando os
maldecían , que os pospusiesen á los
facinerosos , que os antepusiesen á
los justos: otorgadme que mire todo
é je siis y María. &.ay
lo terreno con una suma indiferencia,
y q\i¿ irse de las* cosas perecederas
únicamente , en quanto me ayudaren
á *1¡¿rconsecución de mi fin último. ¡O
y que ■ arrepentido estoy de no haber­
ío practicado' en -cesta forma! Pero
también '.firmísimamente . resuelto, á
una: total énnúenda. P . A . G.

. Para alcanzar la paz del corazom ■

Señor mío Jesu-C hristo, por aque­


lla paz inalterable con .que recibis­
teis el ósculo fingido del traydor J u ­
das , á quien tratasteis de amigo quan-
- do venia á prenderos : concedsditie
que sin perder la paz interior, con­
versa con los mismos^-que me persi­
guen 5 y que y o les., perdone de co-
rrazón:las Injúrias que" me hacen ¿ pa-
.r a q ue vos me p er do neis las q u e ; no
■quisiera haber hecho, por ser' con­
tra :vos > proponiendo en adelante Ja
enmienda. P . A. Gf.
20 6 ■ Deprecaciones

P a ra alcanzar la mansedumbre,

Señor mío Jesu-Chrísto, por aque­


lla prodigiosa mansedumbre que tu­
visteis, quando con sacrilega osadía
:descargó el siervo del Pontífice en
vuestro rostro una recia bofetada : ha­
ced que en caso semejante me porte
como verdadero discípulo vuestro,
ofreciendo la otra mexilia ai que me
' hiriere la una según el consejo del
Evangelio. Ahora sí que me pesa de
haberos ofendido por ser quien sois,
y propongo firmemente la enmienda*
: Jp» A . G.

P ara alcanzar el silencio.

Señor mío Jesu-Christo , por aquel


silencio que guardasteis en presencia
del R e y Herodes, no hablando siquie-
. ra una palabra , tomando de aqui fun­
damento para teneros por lo c o , y
trataros con indecible desprecio : co-
4 Jesús y M aría . nóf
munícadme os ruego vuestro espíri­
tu y recabad de mí , que no haga ca­
so de los errados Juicios de los hom­
b res,. callando en los desprecios y
afrentas. Confieso que de no haberlo
practicado así estoy ahora m uy arre­
pentido ; y con propósito firme de la
enmienda. P . A r Gr

Para alcanzar ¡a paciencia.

Señor mío Jesu-Chrísto 7 por aque­


lla indecible paciencia con que sufris­
teis los acerbísimos dolores de vues­
tra pasión , sin dfesplegar el labio pa­
ra la menor q uexa; otorgadme que
mis dolores y enfermedades los una
con los vuestros, llevándolos con mu­
cho'sufrim iento, para que me sírvan
de satisfacción por los muchos peca­
d os, que me pesa haber cometido por
ser contra v o s , proponiendo una'flo­
ral enmienda. P . A. G.
\'precaciones.

■Para alcanzar, la.tranquilidad de rnU


: -mo en las agonías de la muerte.

, Señor m ío Jesu-C hristo , por aque-


..lías' terribles agonías que padecisteis
¿por. espacio de tres horas pendiente
en el madero de la c r u z : os ruego
hum ildem ente me concedáis , quando
estuviere espiran do, una especia iísim a
tranquilidad en el espíritu , que des-
. de* ahora dep osíte en vuestras m años;.
■upara que lo rociéis con vuestra san -
. g r e , y lo purifiquéis de las mucha;s
.c u lp a s , que me pesa haber com etido
contra vos , proponiendo.firm em ente
^ la-enmienda. P . A. G. - .;

A M A R IA S A N T I S I M A , ’

v • ■; *Para alcanzar la castidad, . .u

S e ñ o r a y Madre mi a, por aquella;


admirable pureza que consagrasteis á
D ios con voto en los primeros años de
d Jesús i y María. 209
yuestra v id a , y conservasteis sin la:
menor mancha hasta la muerte , sien­
do V irgen y Madre aun despues de
dar á Luz á Jesu-Christo ¡ alcanzadme
la pureza de alma y cuerpo , que os
pido en el nombre del Padre y del H i­
jo y del Espíritu Santo , á quien amo
sobre todas las cosas con dolor de ha-*
berle ofendido. Tres Ave Marías„

: Para alcanzar la humildad*

Señora y M adre m ia , por áque*


lia humildad profundísima con que
os confesasteis esclava del Señor al
ixiismo tiempo que os escogía, para;
M adre de su Unigénito , y R eyn a de
todo lo criad o : alcanzadme una hu­
m ildad verdadera con pleno conocí-
rhiei^to de mi n ad a, que sirva de fun­
damento sólido al edificio de mi per­
fección ; hacedme este beneficio , que
os ruego en ePnombre del Padre y d el
Hijo y del Espíritu Santo , á quiera
12 i o Deprecaciones.

:arao sobre todas las cosas, con doloc
de haberie ofendido. Tres Ave Marías«,

Para alcanzar ¡a conformidad*

Señora "y Madre mía , por aqué­


lla perfectísima conformidad con la
voluntad d ivin a , que tanto resplande­
ció en vos desde el principio de la ra­
zón hasta el te'rmino de la vida , mi­
rándoos sin perder la paz interior la
muerte afrentosísima de vuestro Hijo:
alcanzadme tina entera resignación en
'quanto me acaeciere : mirad que es­
mero de vos e^ta gracia en nombre deí
• Padre y del Hijo y del Espíritu Santó,
'áqüiéft ám£ sobre todas las cosas, con
"dolor de haberle ofendido. Tres Ave.
Marías.' v

Para alcanzar la modestia.

Señora y M adre mía , por aquella’


singularísima modestia que guardas-
/ d J e s ú s y M a r ta , axi
tels en vuestro porre y trato con las
criaturas, viviendo tan entregado á
la familiar comunicación con Dios,
cotn,o retirada de los hom bres: alcan­
zadme una afición muy particular á
Ja modésria, al s i l e n c i o y al retiro:
no me negueis este favor , que os s u ­
plico en ei nombre del Padre y del
H ijo y del Espíritu Santo, á quien
.amo sobre todas las cosas, con do­
lor de haberle ofendido. Tres A v e
Marías*

Para alcanzar el amor de Dios*.

Señora y M adre mía , por aquella-


ardentísima caridad con que amas­
teis á la bondad d iv in a , desde que os
amaneció el uso de la razón , crecien­
do tanto en vuestro pechóla llama de
aquel incendio sagrado , que os con­
sumió la vida: alcanzadme esta y las
demas virtudes teologales en grado
heroyco á gloria del Padre y del Hijo
212 Deprecaciones á Jesús,
y del Espíriru Santo , á quien amo so­
bre todas las cosas y con dolor de ha­
berle ofendido , y propósito firmísima
de la enmienda. Tres Ave Martas,.

ADVERTENCIA»

Estas cinco súplicas se pueden hacer en re*


Verenda de las cinco letras d el nom bre de
M aría ; pero que acompañen á este obsequio
algunas obras penales , y de m isericordia; co­
m o son ayunar el Sábado , dexar el bocado
inas gustoso de la com ida , visitar enfermos*
consolar afligidos , hacer paces entre los ene­
m istados , dar alguna lim osna , y otras se*
mejantes*
Voces eficaces al alma* 213

. CAPITU LO X V III.

Voces para dispertar el alma dormida


$on el sueño del pecado, 6 soñolienta en
el estado de la tibieza,.

Sobre el fin del hombre.

S í crees que D ios es infinitamente


am able, ¿por que no le amas?
Si es tu fin servir á Dios en la tierra
: para gozarle en el C ie lo , Ngpor qué
no le sirves?
¿Ea que razón cabe dexar de servir al
Criador , por servir á sus apetitos?
¿Quántosraños has servido á Dios, que
te ha criado para que lo. sirvas?
¿Que vale mas, servir á quien premia
con galardón eterno , ó á quien pa^
ga con un desengaño.?
Si solos los años que se busca el fin ss
v i v e , ¿quántos años cuentas de
Vida?
2X4 Voces eficaces al alma.
¿Es posible que todas cosas buscan su
fin , y tú no lo buscas ? J
¿Si tuvieras un criado que te sirviera
■' tan m a l , como tú á D io s , Lo tuvte-
. ras?
¿Cultivaras en tu heredad un árbol
conocidamente infructífero?
¿Por qué haces a q u elló , de que á buen
librar Lias de arrepentirte?
¿Encuentras medio entre conseguir tu
fin , ó condenarte?
¿Te mueve á esa resolución que vgs £■ ■
tomar tu fin últim o, ó tu1 pasión
dominante?

A las voces de tu fin,


A lm a dorm id a, dispierta?
Sino tu sueño es letargo,
Que indica una muerte eterna.

Sobre la salvación.

Si no te salvas , ¿de que' servirán todas


las cosas de la tierra?
Voces ejicaces di alma. 215^
Sí te pidieran consejo sobre ¡una vídá
tan descuidada de la salvación , co­
mo la t u y a , ¿quál lo dieras?
Sí no trabajas pata asegurar tu salvad
cion, ¿quien trabajará por t í , para
que la asegures?
S í buscas lo mejor y mas seguro para
el cuerpo, ¿por qué no buscas lo
mas seguro y mejor para el alma?
Si no expusieras á contingencia el ma­
yorazgo , pudiendo asegurarlo; ¿por
qué no aseguras la salvación pu­
diendo?
Si es ju sto, que lo mas se anteponga
á lo menos ; ¿por qué no antepones
tu salvación á todo lo terreno?
Seas R e y , ó P relado; ¿de qué te apro­
vechará rodo, si te condenas?
¿No te pasma el. descuido con que has
<vivido , de lo que mas te importa?,
Si no tienen en tu mano tu salvación,
los que por seguir sus apetitos te
la facilitan 5 ¿por qué los crees?
Sí en un instante de arrepentimiento
£ 1 6 Voces eficaces a l alma.
puedes asegurar tu salvación que
vale infinito 3 ¿por que no la asegu-
ras*
Si alabas el cuidado que tuvieron los
Justos de salvarse 5 ¿por que'no los
imitas?
Si por no vencer á tu pasión domi­
nante, aveñturasja salvación 5 ¿por
que no la vences?

Por lo mismo que dormida


¡V ives, de entender no acabas,
Q ue tu \ida es triste sueno,
¡Y tus delicias soñadas.

Sobre el pee¿do*

Sí crees que el pecado es el m ayor


mal de los males, ¿por qué pecas?
Si el pecado es contra razón, ¿cómo
te tienes por racional pecando?
¿Por qué ño aborreces el pecado, si­
quiera por lo qu.e te cuesta?
Sí todo el infierno es pequeño castigo
Voces eficaces a l alma, a i f
Sel pecado , ¿quál será su malicia?
Si quando vas á p ecar, te tragara la
tie rra , á áóndé fueras?
;Cóm o quieres que prospere tus cosas
aqu el Dios que ofendiste con tanta
desvergüenza?
Si no tuvieras córazon para azotar á
C h risto, ¿cómo lo crucificas?
Sí no-durmieras al lado de un dragón/
¿cómo duermes en pecado?
¿Por que no atribuyes á tus pecados
esa vida arrastrada que padeces?
Si el último pecado que cometiste/
llenó y a la medida de tus pecados,
sque será de tí al primero que co­
metas?
Si te indignas contra Judas porque
vendió á Christo por tan p o co , ¿có­
mo lo vendes tú por menos?
Si ru pasión dominante es la que te
precipita , ¿por que no tratas de
yencerla?
2 i 8 Voces eficaces a l alma.
El mismo confuso ruido
D e la cadena que arrastras,
Es arrullo hoy de tu sueño?
2Y después? ¡Dispierta ó alma!

Sobre la muerte.

Quando estés xon la candela en la ma­


n o, ¿cómo quisieras haber vivido?
‘¿Quál fuera tu vida si supieras que ha­
bla de durar m uy pocas horas?
¿Que fuera de t í , si antes de respon­
der á esta pregunta , espiraras?
Si la muerte del pecador es amarga, y
rú la tem es, ¿por qué no enmiendas
tu mala vida?
Estando en las agonías de la muerte,
¿quisieras hallarte en el estado en
que te hallas?
¿Por que' no procuras ser santo en v i­
da ? si de no haberlo sido te has de
arrepentir quando mueras?
Si te han de dexar con la muerte to-
Voces eficaces al alma. 219
das las cosas de la tie rra , ¿por qué
no jas dexas?
¿Con qué prudencia esperas á mañana
paja co n vertirte, si puedes morir\
hoy de repente?
SÍ la muerte ha de ser como la vid a /
¿quál será tu muerte? r
Si un-San H ilarión , despues de se-;,
tenta años de rígida penitencia,
temblaba en aquella h o ra , ¿cómo,
no tiemblas?
Si solo tienes de vida cierta el instante
' presente en que respiras, ¿por qu&
no lo aprovechas?
Si antes de morir quisieras haber ven­
cido á tu pasión dom inante, ¿por~
qué no peleas contra ella?

A l'a luz de la candela -


Verás las suertes trocadas:
Porque empieza la amargura,
■ Quando el deley te se acaba.
2 20 Voces eficaces a l alma*

Sobre el juicio.

¿Que fuera de tí, si en este mismo pmw


to te citaran á juicio?
S i la sentencia del Juez corresponde
á la vida , ¿quál será tu sentencia?
¿Por que no temes á Dios creyenda
que es infinitamente justiciero?
S i la trompeta del juicio estremecía;
á un San G erónim o, ¿cómo no te
estremece?
¿Que sentencia dieras, tú , si fueras et
Juez á un reo de vida tan estragada
como la tuya?
Si no te reconcilias con el Juez , á
quien tienes tan indignado , ¿cómo
esperas sentencia favorable?
N o habiendo otro medio para salir
bi^n de aquel tribunal que arrepen-
txrte > ¿por que no te arrepientes?
Si lasColumnas del C ielo tiemblan en
presencia del Juez a y r a d o , ¿cómo
no refties comparecer en su presen­
cia?
v Voces eficaces a ía lm a . 221
¿Cómo vives tan descuidado, temien­
do al Juez gravísima mente ofen­
dido?
Si estuvieras ya en la presencia del
J u e z , ¿quál fuera tu sentencia?
¿Por qué no temes la sentencia del mal
L a d ró n , ya que apoyas con la del
bueno tu mala vida?
Si lo que mas te expone á una senten­
cia de condenación es tu pasión do­
minante , ¿por qué no la arrancas?

Si á la trompeta del Juicio


Asustada no despiertas;
O el juicio perdiste, ó el
Será juicio sin clemencia.

Sobre el infierno♦

¿Quántos menos malos que tú están


y a ardiendo en el infierno?
S i llevas los mismos pasos que los
condenados, ¿por qué ha de ser
distinto el paradero?
&2"-2 Voces eficaces al.alma.
-Si D ios te hubiera quitado la vida,
:quando pecabas , ¿en dónde estu­
vieras?
^Conque rabia pedirán al Cielo justi­
cia, los que por tí se han conde-
‘ nado?
.Si ahora puedes huir el.riesgo de con­
denarte , ¿á qué aguardas?
-Si los deleytes. por que se padece un
- fuego eterno , son momentáneos,
íjcdmo no los desprecias?
Esa persona que te induce al pecado,
¿podrá sacarte del abismo? :'
Si no puedes sufrir la ligera llama de
una candela, ¿cómo sufrirás volca­
nes de .fuego eterno?
¿Qué vida hiciera un condenado, sí
Dios le diera tiempo.para arrepen­
tirse? t
^Y; no: harás tú con tantas culpas si­
quiera lo-que haría un condenado?
5 i un ¡solo pecado merece muchos in­
fern o s r ¿por qué no estás y a ar­
diendo en ios abismos?;.
Voces eficaces al alma, a 25
¿Por que no resistes á esa pasión do­
minante , viendo que por ella re
condenas?

A l chasquido dél azote,


0 ;al golpe de atroces penas
A b rirá s, pero sin fruto,
Los ojos, que ahora cierras.

Sobre la gloria*

SI tuvieras en tu mano la corona: de


gloria , ¿á quién la dieras? -; ’
¿Ai que solo vive crucificado conChris-
to j ó al que solo trata de d iv e rtid
- se? • .
SI en la. gloria está toda tu felicidad,
¿por qué no la buscas?
¿Por qué.no trabajas en conseguir un
prem io, que excede á qualquief tra­
bajo?
Si alabas tanto ia dicha de, los Bien­
aventurados, ¿cómo no la solicitas?
¿En qué debe ser reputado quien pu-
: 224 Voces eficaces al alma*.
diendo salvarse no se salva?
Si al bien temporal se debe antepo­
ner el etern o, ¿por que no lo ante-
' pones?
¿Qué vale maspisar las brasas del abis­
m o, olas estrellas del Firmamento?
¿Qué hicieras por estar sirviendo á
M aría Santísima eternamenre ¿n la
gloria?
¿Qué es lo que escoges i 6 gozar de
D ios para siem pre, ó pará. siempre
condenarte?
S i son pocos los que se sa lva n , ¿por
qué no vives como esos pocos?
Si tu pasión dominante no mortifica-
da puede cerrarte las puertas del
-: C ielo , ¿cómo no la mortificas?

SI el amago no te asusta,
; N i el castigo te amedrenta?
A l C ielo mira , que al fin
D ádivas quebrantan peñas.
Voces éjficáces al 'alma, 225

' ; Sobré var ¡os asuntos* -^


Íórq tíe es Dios infinitamente miseri­
cordioso en esperar , ¿ abusas de su
paciencia? • ••
Sí el Señor te llama compasivo á pe­
nitencia , ¿cómo ao le respondes?
■¿Por que no agradeces á Dios el r.ó
- haberte quitado la vida- luego que
~^pecaste?
Si con el fervor de una vida devota
puedes redimir todo ‘el tiempo' que
has perdido, ¿por qué no lo redimes?
Si aun puedes llegar á ser gran santo*
jpor que no te alientas? ;V
Si en el camino de la virtud el no ir
adelanté es volver atrás , ¿por qac
. no camina.s? . . . ....

Si en la misma ocasión en que re halTa,s


- c t ó t e , ¿cómo no temes la n caída?
Si no tienes otro remedio ■ pava, sal­
varte , que co n fia r ese pecado, ¿por
qué no lo confiesas?
<P.or qué no llevan con p aden d a y,
medito.ios trabajos que has de lié-
226 Voces eficaces al almaf
v a r , aunque no quieras?
Si aconsejas al- afligido Ja conformi­
dad con la. voluntad divina y ¿por
que no practicas el consejo?
Si quisieras bailar consuelo en tu pró­
ximo quando estás afligido, <por qu¿
no lo consuelas?
SI eres discípulo de Q u is t o , ¿como no
conformas tu vida con su doctrina?
pue*

Si no puedes responder,
N i mudar d? vida quieres:
Qué extremo de dos esperas*
¿Buena muerte o mala muerte?

ADVERTENCIA*
Si tantas voces no gastaren á dispertarte,
sírvate ú lo menos de dispértador esta pre­
gunta, que te has de tiacer siempre que el re-
;
Jox tocare ¿Será esta la hora ultima de mi
, ,
vida como ¿o será para muchos que con mi­
nos fiz a d o s que ios míos caerán en el infitrnol
Cada una de estas preguntas da materia abun­
dante á la m ed itación , y sera de mucho pro­
vecho leer alguna ántes de salir de casa, pa­
ra irla rumiando por las Calles 7 paseos , & c.
22J
INDICE

P e lo que conticne este maniialito.

P A I T E PRIMERA*
jyp la pasión dominante y de los medios
para vencerla.

C a p i t . i . D e la pasión dominante,
" p.ág. i.
Cap. II. D el examen particular de la
conciencia, p. 8.
Cap. III. Ofrece el Christiano á Dios
las obras por la mañana , p. 13,
Adoracion d ejas cinco llagas del Sal­
vador , con que se implora su asis­
tencia. por la m añana; para hacpi;
con perfección las obras del dia,
pág. 16,
A la mano derecha 7 ibid,
A ja mano izquierda , p. 17.
. A l pie derecho , ibid.
A l pie izquierdo, p. 18.
A l santo costado, ibid.
228 IN D I C E .
Cap. IV , De la oradon mental coti­
diana , p. x 9.
Cap. V . D el santo Sacrificio de lá Mi­
sa , p. 25.
Cap. V I. D el examen general cotidia­
no de Ja conciencia, p. 31,
Cap. V IL D e la confesión sacramen­
ta l, p. 37-
Cap. VIII. D e la comunión sacíamete
ta l, p. 44.
Cap, IX. D el cumplimiento de las co­
tidianas obligaciones, p. 50.
Cap. X. D e la rectitud de intención,
- y de las diversiones, p. 5 7,
C ap; XI. De la-lección espiritual, p»65*
Cap. XII. D e la conformidad con la
voluntad de Dios , p. 72.
Cap. XIIL Del director y dirigido,
■ pág, 78.
Cap. XIV. De la presencia de Christo
paciente, p. S5.
Dom ingo , ora en el huerto, p. 88,
L u n e s, es entregado, y preso , p. 89.
Martes, es atado á la colum na, p. 90.
¡Miércoles, es coronado de espinas,p.91.
I N D I C E . 229
Jueves, lleva la cruz á cuestas, p.92.
.Viernes,- es crucificado en el Calvario,
p. 93»
Sábado, está difunto en los brazos de
su Madre, p. 94.

PARTE II.

De la devocion y sus ejercicios*

C ^ A P . I. D e la verdadera devocion,
p ag- 97 -
Cap. II. Gemidos del corazon contrito
para ántes de la confesion, p. 102.
Cap. III. Suspiros del corazon devoro
para ántes de com ulgar, p. 106. -
Cap. IV . A fectos del corazon ‘agrade*
cido para despues de haber com ul­
gado , p , x 10.
Cap. V . Expresiones de reverencia,
amor y gratitud á Ja Santísima T ri­
nidad , á Christo Señor nuestro y á
la beatísima V irg e n , p. 114.
A la Santísima Trinidad, ibid.
¿3° I N D I C E ,
A Christo Señor nuestro , p. 116*
A Ja Beatísima V irgen, p. 118.
Cap. V I. Cordiales afectos á los cora­
zones de Jesús y de María * y á lá.
Sagrada Familia, p. 120.
A l corazon de Jesús, ibid,
A l corazon de María , p. 1-21.
A los dos sagrados corazones, ibid.
A San Joseph-p. *22.
A San Joaquín, p. 12 3.
A Santa A n a , p. 124.
Cap, V IL Obsequios á San Miguel
A rcán gel, á San R a fa e l, al A n gel
de la G uarda, y á los Santos de
Húcstra devocion y nombre* p. 12ó.
A l Arcángel San M ig u e l, ibid.
A San Rafael A rcángel, p. 127*
A l Santo A ngel Custodio ^ p. 12 8.
A los Santos de nuestra devocion ,
pag. 129.
A l Santo de nuestro nombre , p. í 30.
Cap. VIII. Devotas expresiones á San
Juan Bautista, á San Pedro y á otros
Santos Apóstoles 7- p. 13 2.
I N D I C E . 231
A San Juan Bautista, ibid. ':
A l A póstol San Pfedtóyp:' i> 5..
A l Apóstol San Pablo * p.; 13:4.
A San Juan Evangelista* p* 13 5.
A Santiago, Patrón de España, 136,
Cap, IX. Deprecaciones afectuosas á
varios Santos de la Com pañía de Je­
sús . p. 138. • -
fA San Ignacio de ¿Loyola, ibidi
A San Francisco-Xavier , p. 13 9.
A San Francisco de Borja, p. 140..
A San Luis Gonzaga i p. 142*
A San Estanislao Kóska p. 143.
Cap. X. Rendidas peticiones á Dios
por los méritos de algunos Santos
Patriarcas, p. r 45. / r.
A l Patriarca Sari Agustín * ibid.
A l Patriarca San Bernardo , p. 146,
A i Patriarca SanFrancisco d e Paulay
p, 147.
A l Patriarca San C ayetano, p. 149.
A l Patriarca San Felipe N eri, p. 150.
Cap. XI. Humildes súplicas á San.
Blas,, a San francisco;, de. Sales 7 á,
a3a I N D I C E .
San JuanJNepomuceno, á San A n ­
tonio. de Padua y á Santo Tomás dé,
A quino , p. 152.
A SaivBlas Obispo y M ártir, ibid.
A .San Francisco de Sa 3es:, p. 153.
A San J11añ.Nepom u ¿reno, p. 15 4.
A San Antonio de. Padua, p, 1 s 5.
A Santo Tom ás de Aqulno > p. 1 $$.
Cap.XIIJ Oraciones^ Santa María
M agdalena, Santa Teresa de jesús,
Santa, Bárbara , Safrta Lucia , Santa
Polonia :y Santa A g u e d a , p. 15 8*
A Santa María M agdalena, ibid.
A Santa Teresa de Jesús ., p* 159*
A Santa Bárbara ? p .. 160.
A Santa L u cia , p, ,161.
A Santa P olonia, p. 16 2.
A Santa A g u e d a , p. 16 3.
<páp. XIII. Deprecaciones ,á Dios por
la intercesión de otros Santos ,: y ;de
las almas del Purgatorio , p. 165. ,\_
A-San Ramón N o n a t, ibid-
A San.Isidro Labrador , p, 166 ._
A San Joseph Calasanz* p.,
A las almas del Purgatorio;; p* 1 69*; 1
Al;almá>inas. solg p .1 7 0 . .. c.c.r ^
Cap. XIV» de las visitas á Chrjstg- Sa-
cem entado., i í'r iHicsti a >;Señor-a; del:
Pilar y; de otras deyoeia nes p * 7^
D e las visitas al Sacnam ei^ yábid.-
D e las visitas á nirCítra Señora del 53
>lat ,,p.í,i9>.
D e los N o v e n a r i o s c^ ' 0
D e Jas procesiones, p* 1 76 *
D e los hábitos ,¿p. «i.7 7 « K
Cap. X V. D el V ia-C rucis, zelo de Jas
, ■áJrnas ;.cofradi$§; r ■p^egriuacioiapsr
y Semana Santa r p. 1 79 *
D el Via-Crucis ,:ífoid.-. ;-:
D el: zelo de;la s;a h iia sp * LiS 1 *.
D e las Cofradías ¿y CongregaGiones,
pag. 183 ,
D e Jas ;péi egrina<ri.6 aes •* t £ 5 *
D e la Semana Santa y p. \$7. . r
C a p .^ V £ D el Rosario^ exe^ ic^ ^ dc;
San Ignacio, dia de retiro, dejla pa­
labra 4 é; BiQsLynfe^ Indulgencian
p, 189.
434 Í N D I C E .
3? ei Ros amo; ibid.
B e íos exerciciós de San Ign acio, pa-
7 giñ¿ i 9i¿ '
D e un diá d eretifó al mes , p. 19 3*
D é ía palabt'a de Dios T p. 195.
D e las InduIgéiidfáS', p. 197. ^ r-
CápV; XVIIv -D e le g a cio n e s.ÁiJesús y;
María , para alcanzar algunos, espe­
ciales beiieffcióS, f/ . 199*

A Jésm y ibid.

H fe a té a fiz á í la, pobreza de espíritu,


ibid. r"í . i.'. :■ t ■
. v . .
Para alcanzar la ofeHiencia, p. .200*
Para alcaháár'el-dófi'de oración, ibid.
Fára::: álcanzáí: d celó de Jas almas*,
p. 201.
Para atéahzaíi ei átíerto en las pala-
r bras , p. zbZi';
P ^ a alcánzár la rettitud de intención,
■ibid*';
Fára klcafizáf éiiáó n *ie lágrimas ,rpa-
gin. 203,
T lSfD lC É . 235
Para alcanzar el desprecio del mundor
p* 204
Para alcanzar lá igualdad desánimo,
ibid. '
Para alcanzar la paz del corázon , pa-
gin. 205. ■ :' 1 .
Para alcanzar la mansedumbre,p. 206*
Para alcanzar el silencio , ibid.
Para alcanzar la paciencia , p. 207^
Para alcanzar lá tranquilidad de ánimo
en las agonías de la muerte, p. 208.

. A Mana Santísima 7 ibid.

Para alcanzar la castidad , ibid.


Para alcanzar la hum ildad, 209*
Para alcanzar la conformidad, p. 210.
Para alcanzar la modestia , ibid.
Para alcanzar el amor ds Dios, p. 211.
Cap, X VIII. Voces para dispertar al
alma dormida con el sueño del pe­
cado, 6 soñolienta en el estado de
la tibieza , p. 213*
Sobre el fin del hombre, ibid.
2j 6. INDICE.
Sobre la salvación , p. 2x4.
Sobre el pecado, p, 216.
Sobre la m uerte, p /2 iS .
Sobre el ju icio, p. 220.
Sobre el infierno, p. 221/
Sobre la gloria, p. 223.
Sobre varios asuntos $ p- 22$*

f 1 N.