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LA BÚSQUEDA DE LA

FELICIDAD

LIC: MARCO ANTONIO JOSE PAREDES PÉREZ


Aceptar el fracaso:
¿Tenemos que hacerlo todo bien?. ¿Quién nos
marca los tantos?. En la búsqueda de la
perfección para conseguir lo que uno quiere,
ésa creencia de alcanzar y hacer las cosas de
la mejor manera posible si es viable y positiva y
nos hace sentirnos bien nos ayudará. El
problema aparece cuando nos ponemos
metas demasiado elevadas, irreales, aparecen
los obstáculos, nos angustiamos, nos sentimos
fracasados e inútiles y aparece el miedo al
fracaso.
Aceptar las emociones:
“Preocuparse por algo así es una tontería”. “No
merece la pena”. “No tienes motivos para estar
triste”. “Anda, deja de llorar”. “Tienes que
superarlo”. ¿Cuántas veces hemos escuchado
frases así, dichas con la mejor de las
intenciones?
Nos han dado esos consejos y nosotros los
hemos dado también. Parecen buenos y
sensatos. Sin embargo, ¿qué ocurre cuando
intentamos aplicarlos? No funcionan, no
logramos encontrar la fórmula mágica.
Por desgracia, nuestras emociones no siguen
órdenes ni cumplen nuestra voluntad. No basta
con querer cambiar lo que sentimos. Los
sentimientos están ahí y no cambian fácilmente.
“La sabiduría es el arte de aceptar aquello que no puede ser cambiado, de
cambiar aquello que puede ser cambiado y, sobre todo, de conocer la
diferencia.”
Aceptar el éxito y la realidad:
En cuanto aceptamos nuestra
realidad presente sin ningún tipo
de juicio y dejamos que nuestro
amor fluya incondicionalmente en
cualquier situación, lo que
estamos haciendo es rendir todas
nuestras actitudes que nos
mantienes separados de la
situación y nos volvemos mas
involucrados en el momento
presente.

Siempre y cuando estemos pensando “no me gusta esto” o “esta situación debería ser diferente
a lo que es” o “esa persona no debió de haber hecho eso”, es imposible que nos relajemos y
disfrutemos el momento presente ya que estamos juzgando la situación de una manera que nos
separa del momento presente.
Pero en cuanto decimos “acepto esta situación tal y como es” o aun mas importante “me
acepto tal y como soy”, abrimos nuestro corazón y empezamos a aceptar a nuestro mundo y a
nosotros mismos.
La aceptación con el corazón abierto de cualquier situación o de nosotros mismos es el camino
de la iluminación.
Trabajo optimalista:
Cuando las cosas van mal o fatal se dispara la
necesidad de darles la vuelta. Lo de “al mal
tiempo, buena cara” resume las nuevas
tendencias psicológicas a favor de un
optimismo realista y organizado. Él presente
promete? Sonrisa justificada. ¿Augurios de
cambios y algunas dudas? Sonrisa bien
informada que demuestre las ganas de tender
puentes a las oportunidades que se presenten.
Porque lo que ahora toca es afrontar el futuro
con confianza en uno mismo, fe en la propia
capacidad para mejorar la vida y esfuerzo para
alcanzar los objetivos marcados.
En tiempos de desconcierto, lo mejor es creer
en los valores seguros, y el nuevo optimismo lo
es. Lo llaman optimismo inteligente, optimismo
dinámico o, lo último, optimalismo, una
equilibrada mezcla entre optimismo y realismo.
Lo importante es practicarlo, como hacen ya
políticos, escritores, líderes de opinión y analistas
de tendencias.