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Primer control de lectura

Mayo de 2018

Teoría del Conocimiento y


Epistemología

Alumno: Genaro Longo


C.I.: 5 298 814-7
Especialidad: Literatura
Grupo: 2ºC

Profesora: María Laura Aguirre


1. Fernando Savater
a. Desarrolla las ideas de Savater en torno al origen de nuestros conocimientos y la importancia de la
razón en la construcción de los mismos.
b. Fundamenta tu opinión acerca de la siguiente frase del autor: “Si no queremos que sean los dioses o
ciertos hombres privilegiados los que usurpen la autoridad social no queda otra alternativa que
someternos a la autoridad de la razón como vía hacia la verdad”.

Savater, filósofo y escritor español nacido en 1947, en el 2.º capítulo de “Las preguntas de la vida”
explica ciertas cuestiones sobre los conocimientos. Para él, el punto de partida al querer saber sobre un tema
es una pregunta, que no necesariamente ha de ser dicha a viva voz, sino que puede ser interna. Sobre esta
primera pregunta, es importante comprender que no nace, como explica el autor, de la total ignorancia. Esto
significa que uno puede estar en una amplia gama de conocimientos sobre un área (desde saber mucho a saber
poco), gama que no tiene un máximo, puesto que el conocimiento está en expansión, pero sí tiene un mínimo
marcado: ese mínimo es el conocer apenas el nombre o tener una vaga idea del área. Por ejemplo, puedo saber
yo más que nadie sobre la obra de Cortázar, mas nunca habré de saberlo todo. Asimismo, por el otro lado,
puedo yo no saber nada sobre los haikus, pero sé al menos su nombre, y hasta poseo tal vez la vaga idea de
que son un tipo de poema.
El punto de partida del conocimiento es, entonces, una pregunta, y la pregunta podrá existir siempre
que uno conozca al menos el nombre, la existencia de cierto elemento (entendiendo la palabra en sentido
amplio); y podrá existir aunque se sea, incluso, el más sabio, el más conocedor de ese elemento.
Por otro lado, explica que los conocimientos han llegado de diversas formas a nosotros: sea porque lo
estudiamos (que corresponde a un saber de orden académico), porque se nos refirió (en una charla, es un saber
vulgar) o porque lo experimentamos (saber experiencial). Es claro que no creemos todo lo que nos refieren, y
que a veces somos propensos a experimentar con los sentidos sensaciones confusas o extrañas, y que solemos
creer más ciegamente, tal vez, a los saberes académicos. Es por esta diversidad de fuentes de conocimiento
que se hace necesario, según explica Savater, aplicar un criterio, un ejercicio, un hábito que ponga a prueba a
estos saberes.
Y es aquí donde entra en juego la razón en la construcción de los conocimientos (no ya su obtención
simplemente). Para él, esta es la aplicación de un conjunto de hábitos: revisar, comparar, someter a examen,
debatir, argumentar, son estas algunas acciones que comprenden la facultad humana de la razón, que considera
de carácter universal (pues todos la poseen, y pueden comprender todos un razonamiento).
La importancia de la razón radica en que permite el análisis de los conocimientos. A través de ella
puedo preguntarme cómo los he obtenido, cuál ha sido la fuente, y puedo compararlos con otras fuentes para
constatarlos, refutarlos o ampliarlos. La razón, comprendida como un proceso crítico y de diálogo, permite
echar luz sobre los saberes que se poseen, y “Establecer la verdad […], la mayor concordancia posible entre
lo que creemos y lo que efectivamente se da en la realidad de la que formamos parte”. La verdad es, según él
y como la razón, también universal: tiene “el mismo propósito de validez tanto para mí mismo como para el
resto de mis semejantes”; de esto se puede deducir que es hasta un factor de unión entre la humanidad.
Estoy de acuerdo con la frase que presenta Savater, citada en la pregunta. Esta frase guarda un espíritu
crítico y liberador, que busca utilizar a la razón como herramienta de la libertad y la desalienación, la des-
enajenación; es conocido que el conocimiento es poder, y esto puede entenderse tanto desde el lado del
opresor, que a razón de saber más (o poseer más), somete; como desde el lado del oprimido, quien encontrará
en el saber más, una herramienta de conocimiento de la realidad y de las relaciones. Estoy de acuerdo con esto
porque implica, asimismo, no el sometimiento a algo externo como un dios o una autoridad, sino el ejercicio
de un conjunto de habilidades internas, inherentes al humano.
Sin embargo, considero que es una visión bastante utópica. Por esto me acerco a sus ideas también
cuando, mostrando una desconfianza en la avocación pura de todos los humanos a un mismo fin, explica que
si a pesar de saber argumentar demostramos poseer un peligroso orgullo, un egocentrismo que no nos permita
aceptar otros argumentos, someterlos a razón, a debate y comparación; si no logramos eso, será necesaria
finalmente la aplicación de una fuerza externa, como un jefe, o un dios o un sabio, que ojalá que sí sepa aplicar
plenamente las bases puras del razonamiento.

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2. Gérard Fourez
a. A partir del socioconstructivismo epistemológico de Fourez, interpreta la frase “la formación en
epistemología conduce a modificar las prácticas didácticas”.
b. Aporta un ejemplo de alguna frase que parezca “ser como un golpe de Estado que se impone
coaccionando”, de un libro o manual de tu especialidad. Luego reformúlala teniendo en cuenta las
ideas del autor.

Fourez es un doctor en Física y licenciado en Filosofía y Matemáticas, de nacionalidad belga, nacido


en 1937. El autor, en el prólogo a “¿Cómo se elabora el conocimiento?” establece que la epistemología es la
disciplina “que estudia la manera como se conoce”. Dice que la epistemología nos ayuda a comprender a la
ciencia, y en esta explicación desliga a las ciencias de carácter objetivo. Esto lo hace de diversas formas, como,
por ejemplo, mostrando que las ciencias han contribuido a un área tan subjetiva y artística como lo es el arte
(proporciones, pintura, fotografía, apreciación de la naturaleza…).
Un elemento muy importante de su propuesta es que ve en la epistemología una posibilidad de
liberación (al estilo de Freire), entendida desde el ámbito individual como desde el colectivo, de toda la
sociedad. La ciencia no es una materia pura y desligada, sus estudios no son aislados e independientes, sino
que están enraizados en una coyuntura social y, de este modo, no pueden estar desligados de conflictos, de
luchas e intereses. Comprendió esto cuando supo que el financiamiento del contrato de investigación de física
para el que trabajaba provenía del Pentágono. Y es aquí donde ve Fourez la posibilidad de la liberación, de
comprender las relaciones e intereses que se entraman tras los proyectos y las ciencias (sirva de ejemplo la
bomba en física, o el estudio del comportamiento de los consumidores en psicología), y poder decidir
activamente en qué línea o de qué lado continuar.
Es la epistemología la que nos permite comprender todo esto. Ella pone en evidencia quién habla, en
nombre de qué, en qué contexto o situación específica. Y con esto se relaciona lo que explica más adelante:
esta disciplina, como él la concibe, es constructivista, basada en el socioconstructivismo pedagógico y en el
socioconstructivismo sociohistórico. Con estos tres elementos, agrega mucho de lo subjetivo y personal al
ejercicio de las actividades humanas. Cada persona ve y entiende el mundo y las relaciones y situaciones que
en él se dan, de una forma particular y nunca universal, que corresponden a las condiciones de origen, a la
crianza, a las experiencias de las que se fue sujeto en la vida y de las decisiones que se han tomado en el
decurso particular de ella.
Por esto, en cuanto a la frase la formación en epistemología conduce a modificar las prácticas
didácticas, interpreto que refiere a esa cara de la epistemología que invita a cuestionar y a indagar. Comprendo,
con ella, que hay siempre un lugar desde el que se habla, porque somos seres que se desarrollan, que se
construyen en sociedad. Construirse en sociedad implica construirse, como se dijo anteriormente, en un lugar
determinado, recorriendo un camino individual y para nada universal. Por esto comprendo que, en la práctica,
como profesor se ha de prestar atención a lo que podrían llamarse “subjetividades” del alumno, sus
condiciones de origen, su modo de aprendizaje (si le es más propicio el aprender por imágenes, o por lectura
silenciosa, o por el intercambio en clase, por ejemplo), sus temas de interés.
Comprendo también que esta frase puede ser interpretada en otro sentido: en lo que refiere a los
materiales y a las lecturas que realiza un docente dentro de su especialidad. En Literatura hay un ejemplo claro
que refiere a la datación de una obra literaria: El Cantar de Mío Cid. Sobre este tema, hoy, la crítica, por ciertas
pruebas, se inclina a ubicar su época de composición hacia comienzos del siglo XIII. Sin embargo, un
estudioso anterior, Ramón Menéndez Pidal, había establecido, con algunas pruebas, que la composición había
sido hacia 1140; otros críticos, más tarde, fueron quienes lograron datarla hacia el 1207.
Se dice que, compatriota de la obra, Menéndez Pidal intentó atrasar cuanto pudo su fecha de creación
─claro que con argumentos, pero que fueron refutados─ para poder nombrarla como una de las primeras o la
primera manifestación del género épico en la literatura europea de la baja edad media, compitiendo con el
Cantar de Roldán francés. Fueron, en primer lugar, críticos de otras nacionalidades quienes intentaron,
investigando, abrir el campo de visión y, desligados de un sentimiento de arraigo español, encontraron pruebas
más firmes para determinar que la obra fue compuesta unas seis décadas más tarde. Entonces, es importante
también, en educación, saber desde dónde se habla, de acuerdo a qué, defendiendo a qué. No es este un ejemplo
que pueda ser transcripto, pero manifiesta claramente las ideas que plantea Fourez.

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Referencias bibliográficas

Fernando Savater. 2004. “Las preguntas de la vida”. Barcelona: Ariel.


Gérard Fourez. 2008. “¿Cómo se elabora el conocimiento?”. Madrid: Narcea.