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Comentario acerca de los poemas “Alocución a la poesía” y “Silva a la

agricultura de la zona tórrida”

Luis Orozco

Andrés Bello fue una gran figura influyente en las ideas de América Latina y parte de
Europa. Humanista, gramático, ensayista, poeta, filólogo, político y diplomático nacido
en la ciudad de Caracas el 29 de noviembre de 1781, famoso por ser parte de los mentores
en la formación académica del Libertador. Conocido por grandes obras como: Gramática
de la lengua castellana destinada al uso de los americanos (1847), Código Civil de la
República de Chile (1856) sin olvidar algunos de sus emblemáticos poemas como:
“Alocución a la Poesía” (1823) y “Silva a la agricultura de la zona tórrida” (1826), Bello
es el promotor del neoclasicismo latinoamericano en la literatura de nuestro país. Muere
en el exilio el día 15 de octubre de 1865 en Santiago de Chile, impregnando sutilmente,
su obra literaria, de ese sentimiento de anhelo y extrañés por su patria.

En el poema “Alocución a la poesía” predominan las isotopías de personajes clásicos


griegos y romanos, así como históricos, entre los clásicos evoca nombres como: Marte,
Apolo, Febos, las musas, el Olimpo, a la Parca, Céfiro, Régulo, Marco Bruto, Océano, las
hidras, entre otros. Es común que escritores de este estilo neoclásico citen a estos
personajes, ya que en cierta parte intentan imitar el estilo de poetas como Virgilio u
Horacio, así como invocar al principio del poema a las musas para que éstas le brinden
luz e inspiración en todo el escrito, por su parte, los personajes históricos hacen mayor
número, tales como: Motezuma, Ricaurte, Ribas, Maturín, Ustáriz, Guaicapuro, Miranda,
al Libertador Simón Bolívar, entre otros próceres importantes que dieron su vida y que
aún para ese entonces seguían batallando por la liberación del extenso territorio
americano. En cuanto a las isotopías de naturaleza resaltan las riberas, montañas,
desiertos, playas, selvas y volcanes; hace una vasta descripción de lo que posee cada
región del continente, su flora y fauna, que a su vez logra transmitir esa necesidad de
enaltecer con dichos paisajes lo hermoso de esta tierra.

No obstante, el poema está compuesto por versos heptasílabos y endecasílabos, es


decir, una silva, además de estar en verso libre y rima consonante no fija. Entre los
recursos literarios más comunes se encuentra una gran cantidad de epítetos,
interrogaciones, metáforas, hipérbaton y el apóstrofe que sin duda alguna son las ideas y
sentimientos que el autor transmite, éste persuade al lector para que tome conciencia
acerca de tener una identidad propia como individuo perteneciente a una nación, así como
a los escritores para que éstos se inspiren y ahonden en esta “selva inexplorada”.

Finalmente es un viaje en el cual Bello toma de la mano a la Poesía y la lleva a conocer


cada pedazo de esta tierra, le muestra por cada lugar, cada batalla, cada victoria y cada
derrota, que los derramamientos de sangre nunca fueron en vano, dicha sangre
perteneciente a jóvenes guerreros que dieron sus vidas en la contienda por librarse del
yugo español. Así, de esta manera, intenta despertar en el pecho americano el amor por
lo logrado, enseñarle que debe valorar su patria y luchar por ella. He allí donde entra en
juego la dualidad horaciana del docere / delectare, enseñar y deleitar entre versos lo que
nos pertenece.

En la “Silva a la agricultura de la zona tórrida” sucede que las isotopías están más
ligadas al paisaje, a la tierra que heredamos: montañas, florestas, llanos y campos, así
como a la clase de sus pobladores: campesinos, agricultores, ganaderos, entre otros. Los
personajes clásicos e históricos también tienen su lugar, Tiro y Lieo, Atahualpa y
Motezuma, unos como sinónimo de la belleza que adorna los campos y sus frutas, los
otros como ejemplo del sacrificio por sus tierras.

Este poema, dado que también es una sílva, está compuesto de la misma manera por
versos heptasílabos y endecasílabos, tiene rima consonante no fija y su verso es libre, bajo
este estilo de escritura, Andrés Bello muestra el liberalismo de la América del siglo XIX,
con sus ansias de libertad e identidad. Así como también recurre al uso constante del
hipérbaton, epítetos, humanizaciones, interrogaciones, símiles y metáforas, disfrazando
así el sentido final del escrito, volver los ojos hacia nuestro continente y trabajar en él.

Es aquí donde el autor se destaca por llegar a ser un libertador en la poesía americana,
el lograr crear conciencia de la necesidad de trabajar las laderas y los campos en la mente
de los jóvenes lectores, hacerles recordar que son tierras que gozan de todos los beneficios
climáticos para que sean productivas para las naciones, incluso el ambiente se presta para
la producción de especies más extrañas venidas de Europa y Oriente Medio como la caña
y el café. Finalmente ora porque Dios sea el protector del campesino, critica la vida
citadina llena de holgazanes, corruptos y a los dueños de los campos abandonados, pero
jamás dejará de enaltecer con cada verso lo dichosa de la tierra tropical que nos rodea.
Referencias bibliográficas

Real Academia Española (1992). Diccionario de la lengua española. Madrid, España:


Espasa – Calpe.

Grimal, Pierre (1989) Diccionario de Mitologia Griega y Romana. Barcelona, España:


Editorial Paidós.

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