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Una mujercita de Franz Kafka 3A.

Se establecen los roles y la dicotomía que les separa y une, así


Los doce pasos del Héroe, pero no de un héroe si no de un tipo como el fin que ambos buscan, y la fundamental existencia de un
cualquiera que logra sobrevivir. adversario para enfatizar el rol.
Además, esto representa para mí, si así puedo decirlo, cierta respon-
Por Rodrigo Orozco Papamija sabilidad, porque por menos intimidad que haya entre la mujercita
y yo, y por más evidente que sea que la única relación existente es la
irritación que le produzco, o más bien la irritación que ella permite
El relato que Kafka platea a través de un narrador en primera per- que yo le produzca, no por eso puedo sentirme indiferente ante los
sona y es el protagonista ha sabido elegir los acontecimientos que visibles perjuicios físicos que le produce.
mejor sirven para exponer el drama humano de la convivencia.
Creando una secuencia estratégica empática, proporciona una vi- 4. Encuentro con el mentor
sión concreta del trato y condiciones que hacen que un par de ve-
cinos se relacionen. Intentemos establecer el camino del héroe, del 4A Epifanía: cada uno define al otro (el bien define el mal y el mal
antihéroe Kafkiano. define al bien, se necesitan). Argumentos del conflicto y razones
para mantenerlo en estado público o de intimidad, condena social
1. Mundo ordinario o aún mejor: planteamiento del espacio y tiem- o discusión privada.
po del personaje principal y su vida cotidiana. Quien puede enojarse hasta ese punto, puede con seguridad también
Ahora bien, esta mujercita está muy descontenta conmigo, siempre pasar por alto las consecuencias del enojo; hasta tengo la sospecha
tiene algo que objetarme, siempre cometo toda clase de injusticias de que ella -por lo menos a veces- simula sufrimientos para dirigir
con ella, cada paso mío la irrita. hacia mí las sospechas de la gente. Es demasiado orgullosa para de-
cir abiertamente cómo sufre por culpa de mi simple existencia; re-
2. El llamado de la aventura o dicho de otra manera: reflexiones y/o currir a los demás contra mí le parecería rebajarse a sí misma; sólo
cuestionamientos del estado de confort (posiblemente ese estado la repugnancia, una incesante repugnancia que no deja de impelerla,
no es de confort pero sí es el único que se conoce), discusiones acer- consigue que se ocupe de mí; discutir abiertamente algo tan impuro
le parecería demasiada vergüenza. Pero también es demasiado para
ca del statu quo, cuestionamiento de la comodidad y la dignidad.
ella callar constantemente algo que la oprime sin cesar. Por eso pre-
fiere, con astucia femenina, un término medio: callar, y sólo mediante
3. Aplazamiento de la aventura, temor a la confrontación y perder lo las apariencias exteriores de un sufrimiento oculto, llamar la aten-
poco que tiene. radical importancia de un oponente para auto defi- ción pública sobre el asunto.
nirse. En el relato de Kafka nos adentramos a un largo prologo que
establece roles, en este caso roles actanciales que proponen igual- 4B. Búsqueda de un “aliado-amigo” consejero que reivindique la
dad de condiciones villano-víctima. Kafka hace que el héroe rechace lucha, e insista en la pureza o dignidad que representa una victoria.
cualquier ventaja, hace que renuncie al desafío, a la confrontación o Por eso las observaciones de mi amigo no fueron totalmente inútiles;
a la aventura de probarse a sí mismo. Lo que el protagonista tiene no me revelaron nada nuevo, pero fortificaron mi primitiva resolu-
en esta instancia le satisface, cualquier cambio le aterroriza. ción.
Hago total abstracción de mis sentimientos y no tengo en cuenta que
su actitud también es para mí, naturalmente, muy dolorosa, y no lo 5. Cruce del primer umbral – El héroe abandona el mundo ordina-
tengo en cuenta porque reconozco perfectamente que mis molestias rio para entrar en el mundo especial o mágico (en el caso kafkiano
no son nada al lado de sus sufrimientos.
es mejor decir que es inverosimíl), o entra en la dimensión de la te? ¿Y cómo podría decir abiertamente que yo, aun cuando creyera
lucha (zona de combate física o terreno sensible de la lucha) Pri- que ella está realmente enferma, no siento un poco de compasión,
meras pruebas que enlistan al héroe - previsión de posible daño que la mujer en cuestión es para mí una perfecta desconocida, y que
colateral. linderos seguros del conflicto. la relación que existe entre nosotros es pura invención de su parte y
No dejar penetrar en él al mundo exterior, o sea quedarme tranqui- totalmente inexistente? No digo que no me creerían; más bien ni una
lo donde estoy, y no permitir que el asunto ocasione ningún cambio cosa ni la otra; no se tomarían el trabajo de dudar; simplemente, se
considerable e importante, lo que significa no hablar con nadie de la tomaría nota de la respuesta relativa a una mujer débil y enferma, y
cuestión. esto no me haría mucho honor.
5A. Alteración y transtornos físicos y mentales del héroe por cau-
sa del conflicto. Mundo ordinario perdido para siempre y continua 8. Prueba difícil o traumática – La crisis más grande de la aventura,
reiteración de ese estado y rol heroico. de vida o muerte. (compasión por el enemigo y esta misma sensi-
En efecto, si se lo considera atentamente, las modificaciones que con bilidad usada en contra del héroe)
el correr del tiempo parece haber sufrido este asunto, no son modifi- De vez en cuando, y estos últimos tiempos más a menudo, me llegan
caciones del tema en sí, sino tan sólo un desarrollo de mi actitud ante informes de que esa mañana amaneció pálida, insomne, con dolor de
él, una indicación de que esta actitud se ha vuelto por una parte más cabeza y casi incapacitada para el trabajo.
tranquila, más viril, más cerca del fondo de la cuestión, y por otra
parte, bajo la incesante influencia de estos continuos sobresaltos, por 8A. Perdida del primer combate y las consecuencias de ello en la
insignificantes que parezcan, ha provocado cierta alteración de mis opinión pública.
nervios. Pero en todo caso, ella no muestra el menor deseo de llegar a una
relación amistosa; en eso es honrada y veraz; en eso reside mi última
6. Pruebas, aliados y enemigos – El héroe se enfrenta a pruebas, esperanza; sería imposible que la conveniencia de su plan de campa-
encuentra aliados y confronta enemigos, de forma que aprende las ña la llevara a hacerme creer en una relación de ese tipo, olvidándose
reglas del mundo especial. Y para ser más kafkianos con el análisis de sí misma hasta el punto de cometer una acción semejante. Pero la
nos enteraremos de juicios de valor o intentos de pertenecer a uno opinión pública, absolutamente incapaz de sutilezas, seguirá siempre
de los bandos. Ser testigos de como cada uno de los bandos, aun- pensando lo mismo en este sentido, y siempre se decidirá en mi con-
que con una misma mirada expone su perspectiva del conflicto. tra. Por lo tanto, lo único que me resta es cambiar a tiempo, antes
No soy un hombre tan inútil como ella cree; no quiero exagerar mis que intervengan los demás, lo suficiente no para anular el rencor de
méritos, y mucho menos cuando se trata de este asunto; pero si no la mujercita, que es inconcebible, sino por lo menos para dulcificarlo.
llamo la atención por mis condiciones extraordinarias, tampoco la Y en efecto, muchas veces me he preguntado si me agrada tanto mi
llamo por mi falta de condiciones; sólo para ella, para sus ojos lla- estado actual que ya no quiero modificarlo, y si no sería posible pro-
meantes y casi lívidos de ira, soy así; no podrá convencer a nadie más. vocar en mí algunos cambios, no porque me parecieran necesarios,
sino simplemente para calmar a la mujercita.
7. Acercamiento – El héroe tiene éxitos durante las pruebas. (La
culpa del héroe por ejercer justicia, acabar con un mal condenado 8B. Negociaciones e intentos de detener el conflicto o por el con-
por moral o juicios de valor que no acaba de comprender) trario reiterar la batalla para reforzar el compromiso combativo.
¿Confesaré francamente que no creo en sus síntomas de enfermedad, Mi amigo no se desinteresó de la cuestión, sino que por cuenta propia
lo que producirá la desagradable impresión de que para librarme de le dio más importancia que yo, no quería cambiar de tema, e insistía
mi culpa culpo a otro, y justamente de una manera tan poco galan- en discutirlo. Más inesperado aún fue que él, a pesar de todo, subes-
timara el problema en uno de sus aspectos más importantes, porque 10A Negación del rol y preferencia por el anonimato que puede
me aconsejó seriamente que me alejara por un tiempo, que viajara. asegurar una vida simple y común.
Y esa crisis ¿por qué la dignifico con un nombre tan pomposo? Supo-
8C. Puesta en escena: naturaleza combativa espontánea o artificios niendo que algún día -que no será seguro mañana ni pasado mañana
que se desarrollan en el combate para reiterar los roles, los bandos. ni probablemente nunca- ocurriera que la opinión pública se intere-
Seguramente lo comprende, pero como es de naturaleza combativa, sara en este asunto, lo que insisto en repetir, no le compete, no saldré
lo olvida en el apasionamiento del combate, y mi desdichada mane- seguramente indemne de dicho proceso, pero también es indudable
ra de ser, que no puedo imaginar diferente porque me pertenece de que tendrán en consideración el hecho de que la opinión pública no
nacimiento, consiste justamente en susurrar suaves consejos a quien le desconoce totalmente, y que hasta ahora siempre he vivido a la
está enfurecido. De este modo, naturalmente, no llegaremos jamás a plena luz, confiado y digno de confianza, y que esta insignificante y
entendernos. desdichada mujercita, recién llegada a mi vida, a quien, hago notar
de paso, otro hombre habría considerado hace mucho como insigni-
9. Recompensa. El héroe se ha enfrentado a la muerte, en este caso ficante y, sin llamar en lo más mínimo la atención de la opinión pú-
no llegamos a ese extremo, solo a la idea de exponer al héroe a la blica, la habría aplastado bajo sus pies; esta mujer, en el peor de los
opinión pública; esto sí: se sobrepone a su miedo y ahora gana una casos, sólo podría agregar un odioso adorno al diploma que desde
recompensa. hace tiempo me certifica ante la opinión pública). Es insoportable ser
Cada vez que mi pequeño juez femenino, debilitado por culpa de mi el constante motivo de ira de otra persona, aun cuando se sabe per-
mera presencia, se dejaba caer de costado en una silla sosteniéndose fectamente que esa ira es infundada; uno se siente inquieto, se empie-
con una mano sobre el respaldo, y aflojándose los lazos del corpiño za, de una manera puramente física, a eludir las crisis decisivas, aun
con la otra, mientras lágrimas de furor y desesperación corrían por cuando honradamente no crea demasiado en su posibilidad. Además,
sus mejillas, yo creía que el instante de la crisis había llegado, y que de esto representa en cierta forma un síntoma de envejecimiento; la ju-
un momento a otro me vería obligado a dar explicaciones. Pero nada ventud lo mejora todo; las características desagradables se pierden
de momento decisivo, nada de explicaciones, las mujeres se desvane- en la fuente de vigor inagotable de la juventud.
cen con facilidad, la gente ni tiene tiempo de ocuparse de sus manías.
¿Y qué sucedió realmente durante todos estos años? Muy simple: estas 11. Resurrección del héroe (en el caso que nos atañe el héroe
situaciones se repitieron, a veces más violentamente, a veces menos, y siempre ha estado sobreviviendo, aferrándose a cualquier evento
que en consecuencia su suma total ha aumentado. Y la gente acecha o supuesta ventaja para continuar con vida).
en torno, deseosa de intervenir, si pudieran descubrir una oportuni-
dad que se lo permitiera; pero no encuentran ninguna, hasta ahora se 12. Regreso con el elixir o atisbo de esperanza (kafkiana) para que
han visto obligados a reducirse a lo que podían olfatear en el ambien- el mundo simplemente continúe como está. Y es precisa la cons-
te, y bastante había como para mantenerlos ampliamente ocupados, tante batalla para mantenerlo así
pero allí terminaba todo. Si consigo mantener este pequeño asunto bajo control, aun sin esfor-
zarme, todavía podré seguir viviendo durante mucho tiempo la vida
10. El camino de vuelta – El héroe debe volver al mundo ordinario que hasta ahora he vivido, imperturbado por el mundo.
(pero en los relatos de Kafka el mundo nunca es ordinario, solo
verosímil por una obligación de sobrevivencia)

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