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UNIDAD III EL JUEGO EN PRIMERA INFANCIA O ETAPA DE LOS PRIMEROS PASOS, DE 0 A 3

AÑOS.

3.1 De 0 a 1 años

Las habilidades como dar el primer paso, sonreír por primera vez y mover la mano para saludar
se denominan indicadores del desarrollo. Los indicadores del desarrollo son las acciones que la
mayoría de los niños pueden hacer a una edad determinada. Los niños alcanzan estos
indicadores en la forma de jugar, aprender, hablar, comportarse y moverse (por ejemplo,
gatear, caminar o saltar).

En el primer año, los bebés aprenden a enfocar la vista, a estirarse, a explorar y también
aprenden sobre las cosas que los rodean. El desarrollo cognitivo, o cerebral, se refiere al
proceso de aprendizaje relacionado con la memoria, el lenguaje, el pensamiento y el
razonamiento. Aprender el lenguaje es más que balbucear o decir “ma-má” y “pa-pá”.
Escuchar, entender y saber los nombres de personas y cosas son parte del desarrollo del
lenguaje. Durante esta etapa, los bebés también forman lazos de afecto y confianza con sus
padres y otras personas como parte de su desarrollo social y afectivo. La manera en que los
padres abrazan, cargan a su bebé o juegan con él definirá la forma en la que el niño
interactuará con ellos y con los demás.

3.2 De 1 a 2 años

Las habilidades como dar el primer paso, sonreír por primera vez y mover la mano para saludar
se denominan indicadores del desarrollo. Los indicadores del desarrollo son las acciones que la
mayoría de los niños pueden hacer a una edad determinada. Los niños alcanzan estos
indicadores en la forma de jugar, aprender, hablar, comportarse y moverse (por ejemplo,
gatear, caminar o saltar).

Durante el segundo año de vida, los niños pequeños se mueven por todas partes, y están más
conscientes de sí mismos y de su alrededor. También aumenta su deseo de explorar nuevos
objetos y su curiosidad por otras personas. En esta etapa, los niños pequeños mostrarán
mayor independencia; comenzarán a tener conductas desafiantes; se reconocerán en las fotos
o en el espejo e imitarán los comportamientos de los demás, especialmente de los adultos y
niños mayores. Los niños pequeños que comienzan a caminar deben ser capaces de identificar
los nombres de personas y objetos conocidos, formar frases y oraciones simples, y seguir
instrucciones y órdenes sencillas.

3.3 De 2 a 3 años

En este período el niño irá aprendiendo a utilizar adecuadamente sus sentidos, que le
acompañarán en todas sus aventuras, a la hora de explorar el mundo que le rodea. Así, le
permitirá asimilar y entender la información que capte por sus sentidos, como diferenciar
temperaturas, saber si hace frío o calor. Percibirá nuevas dimensiones como el afecto o el
amor.
En el transcurso de este año va construyendo su pensamiento mediante sus acciones e
interacciones; realiza imágenes mentales con toda esa información y va avanzando en la
expresión oral para contarnos sus experiencias.

En esta edad el niño tiene mayores destrezas físicas en general, ya se para en pie
momentáneamente y camina solo. Consigue mayor capacidad de respuesta en sus
movimientos: camina hacia atrás, corre con facilidad, agarra pelotas con los brazos tiesos, sube
escalones de tres en tres sin ayuda, salta enérgicamente con los pies juntos, se agacha, se
alimenta por sí solo… Muestra mucho interés por jugar a juegos de movimientos que a su vez
van entrañando alguna clase de peligro, como montar en triciclo usando los pedales con gran
destreza.

Adquisición del lenguaje

Alrededor de los tres años su lenguaje oral le permite entenderse con los demás con bastante
celeridad. Desde que aprende a hablar, lo hará a todas horas, continuamente aunque nadie lo
escuche. Pronto requerirá la atención de los demás cuando hable, especialmente la de sus
padres; además se enfadará si no le entiendes, ya que él sí entiende bastante bien lo que le
dicen.

Es un período muy sensible para la comunicación verbal, el niño incorpora las palabras que va
aprendiendo a sus juegos: el mismo juego se convierte en palabras. Se limita a escuchar e
imitar para enriquecer su vocabulario. Responde pequeñas preguntas, pone nombres a los
miembros de la familia como “Tata”. Le gusta jugar con el teléfono e inventar una
conversación con alguien que se supone que está al otro lado del hilo telefónico.

Inapetencia hacia los alimentos

En este período pueden surgir ciertas dificultades a la hora de las comidas; es muy importante
que el niño vea en su entorno que se lleva una alimentación saludable y equilibrada, además
es fundamental que el pequeño no perciba que algún miembro de la familia rechaza un tipo
determinado de alimento -como la verdura- ya que provocará en el niño conductas
caprichosas y puede hacerle rechazar él también ese mismo alimento.

3.4 De 3 a 4 años

Desarrollo físico

A los 3 años de edad, ya pueden manejar con cierta soltura un triciclo y pueden atrapar una
pelota. Comienzan a pararse de pie, a caminar en puntillas y a construir torres con 6 o 9
bloques. También descubriréis que pueden pintar y dibujar en forma circular y horizontal.
Hasta utilizarán tijeras especiales para niños.
A los 4 años, tienen más control sobre los pequeños músculos. Son muy activos, por lo que se
pasarán el día yendo de un lado a otro, sin parar de jugar; sus juegos pueden que se vuelvan
un tanto agresivos.

Les divertirá abrir y cerrar cremalleras, por lo que tratarán de vestirse ellos solitos. Les gusta
atarse los zapatos. Ya podrán representar símbolos, personas, figuras… realizar diseños y letras
básicas.

Desarrollo social y emocional

Sus emociones serán, por lo general, más profundas que en etapas anteriores pero muy cortas.
Necesitan que los estimulen para expresar sus sentimientos con palabras; disfrutarán
dramatizando con otros niños. Es frecuente que durante estos años, los niños tengan amigos
imaginarios, ya que tienen una imaginación muy activa y no saben distinguir entre realidad y
fantasía; no tiene porqué preocuparos, al ser tan inquietos necesitan alguien con quien hablar
y jugar todo el tiempo, pronto desaparecerá. Además querrán sentirse importantes y queridos,
se volverán mandones.

3.5 De 4 a 5 años

El juego es la actividad más importante de los niños. A través de él, desarrollan sus
capacidades físicas y mentales. También desarrollan sus habilidades sociales y su autoestima.
Es la herramienta básica de aprendizaje infantil. A partir de los 3 años, el juego comienza a ser
simbólico, los cual indica un avance cognitivo importante en el niño. A partir de los 6 años, los
niños aprenden a jugar atendiendo a reglas.

El juego simbólico aparece alrededor de los 4 años

Si observamos a cachorros de distintas especies de mamíferos podemos ver que lo más


habitual en ellos es el juego. Esto nos da una pista de la importancia evolutiva que tiene esta
actividad. Podríamos decir que los niños vienen programados genéticamente para jugar.

La explicación a esto la podemos encontrar en que cuando jugamos, es decir cuando


disfrutamos realizando una actividad, nuestro cerebro aprende sin esfuerzo. Así que parece
que el juego tiene el objetivo de hacer placentera la realización de determinadas actividades.

El bebé, desde que nace, encuentra su forma de relación con el medio y las figuras de apego a
través del juego. En principio muestra un juego únicamente de movimiento, tanto de su
cuerpo como de objetos. Gracias a él adquiere experiencias perceptivas, aprende a coordinar
movimientos y desarrolla la atención y concentración.

Su juego va evolucionando y a partir de los 3 años, ya que empieza a introducirse un cambio


muy importante, que es la aparición del juego simbólico. La fantasía del niño empieza a
invadirlo todo y a través de sus juguetes y otros objetos juega a "como si". Es decir, como si
estuviera en la guarde o en el cole, como si estuviera comprando en una tienda, como si
estuviera conduciendo un coche.

3.6 De 5 a 6 años
A esta edad entra en juego la abstracción, y además, pueden expresar una opinión personal y
destaca la relación con otros niños y niñas de su misma edad de cinco años. Juegos didácticos
como sumas y restas sencillas, juegos de qué hora es, y otros relacionados con contar historias
pueden ser muy apropiados para su educación y aprendizaje.

Desde los 2 y hasta los 5 y 6 años se debe estimular la imaginación, esta etapa se conoce como
la pre operacional y los más pequeños comienzan a asociar la simbología y elementos del
mundo adulto. Los juguetes de este periodo deben ayudar a estimular su imaginación, crear
historias y asumir ciertos roles. Un coche de juguete, por ejemplo ayudará a que el pequeño
cree su propio juego y quizás lo asocie con algún concepto de tráfico. También comienzan a
aparecer las normas de juego en esta etapa lo que favorece el sentido moral. Asimismo la
interacción con otros niños también comienza en este periodo, lo que mejora
considerablemente su lenguaje.

Una vez finalizada esta etapa comienza la que abarca de los 7 hasta los 11 años, ésta se conoce
como operacional. En ella se desarrolla ampliamente la lógica puesto que los juegos consisten
en retos mentales, los cuales están enfocados a campos de estudio como las matemáticas,
lengua, ciencias naturales, etc.