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LA GARANTÍA DE LEGALIDAD INDICE

Contenido
LA GARANTÍA DE LEGALIDAD INDICE .................................................................................................. 1
INTRODUCCIÓN ................................................................................................................................... 2
EL ORIGEN ........................................................................................................................................... 2
EL FEUDALISMO............................................................................................................................... 3
EL ESTADO ABSOLUTISTA ................................................................................................................ 4
. ........................................................................................................................................................ 4
El Derecho Romano ................................................................................................................. 4
EL ESTADO DE DERECHO ................................................................................................................. 5
El sometimiento de la administración pública a la ley: ................................................................... 6
EL ESTADO CONSTITUCIONAL DE DERECHO ................................................................................... 6
EL CONTROL DE LEGALIDAD Y EL AMPARO ..................................................................................... 7
LA GARANTÍA DE LEGALIDAD IN GENERE ........................................................................................ 8
EL PRINCIPIO DE LEGAIDAD EN LA CONSTITUCION MEXICANA ...................................................... 9
CONCLUCIONES ................................................................................................................................. 12
BIBLIOGRAFÍA .................................................................................................................................... 13

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LA GARANTÍA DE LEGALÍDAD
INTRODUCCIÓN
Este principio sintetiza un profundo cambio en el pensamiento jurídico. Es el
resultado del movimiento filosófico europeo conocido como la Ilustración. Por lo que
hablaremos de cómo se fue fraguando el Estado de derecho y el principio de
legalidad a través de la evolución del Estado, desde el estado Feudal, el Estado
Absoluto hasta llegar al Estado de Derecho y culminar en nuestros días con el
llamado Estado constitucional de Derecho.

Quedará asentado que el juicio de aparo tiene como objetivo connatural a su


esencia tutelar un ordenamiento de derecho superior, O sea, la Constitución, de las
posibles violaciones que cometan las autoridades del Estado, en las diversas
hipótesis de procedencia establecidas en el artículo 103. La esencia teleológica del
amparo radica, pues, en proteger o preservar el régimen constitucional, y el principio
de legalidad la cual deriva no solamente de su naturaleza misma, sino de sus
antecedentes históricos.

Los artículos 14 y 16 de la Constitución mexicana también contemplan cuestiones


fundamentales relacionadas con el principio de legalidad las cuales estudiaremos
más adelante.

EL ORIGEN
El Estado tiene una función social, que se vuelve necesaria cuando los pueblos han
alcanzado el sedentarismo, pues requieren de una unidad de acción para defender
el espacio geográfico frente a otros grupos rivales. Adicionalmente, el sedentarismo
va acompañado de un alto grado de división del trabajo social, con relaciones de
intercambio e independencia muy densas que se convierten en estables. De esta
forma, la presencia de estos dos elementos, la defensa de un territorio y la
existencia de relaciones sociales complejas dentro de una determinada comunidad
humana, es lo que demanda la creación de una organización permanente y unitaria.
Además del Estado existen otros grupos que ejercen poder político, como los
partidos o las asociaciones. También algunos otros que, sin tener una función

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propiamente política, despliegan un importante poder fáctico en la sociedad: las
iglesias, los empresarios, los banqueros y los sindicatos, entre otros. En otras
palabras, se trata de “aquellas fuerzas activas y eficaces” que Ferdinand Lasalle
llamó más tarde factores reales de poder.1 No obstante, lo que distingue al Estado
de los demás grupos de poder es el hecho de que tiene a su disposición el orden
jurídico a la que se le denomina Estado.2 El concepto descrito anteriormente es lo
que se conoce como Estado territorial.

EL FEUDALISMO

fue un una forma de organización política, pero, sobre todo, económica. En la base
de la cadena de producción se encontraba la población rural, quien trabajaba la
tierra de un señor bajo la institución de la servidumbre. Este señor, a su vez, debía
prestar “homenaje principal y servicios de caballería a otro señor supremo, quien
reclamaba el dominio último de la tierra”.3

Este modelo económico además propició la concentración del poder político en las
diferentes aldeas, de ahí entonces que se diga que la soberanía en el Estado feudal
se encontraba fragmentada, pues cada señor era quien ejercía la coerción político-
legal en su respectivo territorio.

Los nobles terratenientes eran, pues, la clase política dominante, debido a que eran
los propietarios de la tierra.

De esta forma, cuando comienza el “desarrollo de la producción de las mercancías


y del sistema de producción comercial”,16 la burguesía amenazó a la aristocracia
feudal, pues al crear el “trabajo libre” y el “contrato salarial”, aniquiló a la
servidumbre, institución bajo la cual se había organizado todo el sistema feudal.17
Al desaparecer la servidumbre, el poder político de los señores feudales quedó
fuertemente debilitado, pues la coerción político legal que tradicionalmente ejercían
en sus feudos, se trasladó hacia una instancia centralizada y militarizada:

1
Vid. Ferdinand Lasalle, ¿Qué es una constitución?, 13a. ed.
2
Herman Heller, Teoría del Estado, trad. de Luis Tobio, 16a. reimp., pp. 219 y ss.
3
Perry Anderson, El Estado absolutista, 14a. ed. en español, pp. 13 y ss.

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EL ESTADO ABSOLUTISTA
.
El Estado absoluto se volvió, pues, una necesidad exigida. Por un lado, ante el
amenazante descontento del campesinado y, por el otro, porque las dos clases
dominantes se convirtieron en fuerzas en conflicto. ¿Cómo fue posible la
centralización del poder político en el Estado? El Derecho fue el factor determinante.
Sin embargo, dadas las condiciones políticas, sociales y económicas, el derecho
medieval ya no podía ser el que estableciera el nuevo orden, puesto que había
resultado insuficiente para equilibrar a las dos clases rivales.

El Derecho Romano
Fue el derecho romano el que respondió así a las “necesidades de las dos clases
sociales cuyo poder y categoría desiguales dieron forma a las estructuras del Estado
absolutista de Occidente”.4 La razón era sencilla: el derecho medieval era
consuetudinario; el romano, sistematizado y escrito, por lo que su contenido era más
racional.

Una de ellas fue el ejército, pues para asegurar el orden se necesitaba de la fuerza.
La milicia creció inmensamente en este periodo, con lo cual se favorecieron
enormemente los proyectos expansionistas desarrollados en esta etapa de la
historia. Para el mantenimiento de la milicia se institucionalizó, además, un sistema

de impuestos, que gravó especialmente a los pobres, pues la clase señorial estaba
exenta. Este sistema se convirtió en una poderosa causa para los levantamientos
campesinos.5 Adicionalmente, el absolutismo estableció la burocracia civil, que
respondió a la creación de una administración pública más organizada. No obstante,
los cargos públicos estuvieron sujetos a compraventas privadas, cuyo precio “se
amortizaba por medio de la corrupción y los privilegios autorizados”.6

Finalmente, otra institución creada durante el absolutismo fue la diplomacia,


integrada por un cuerpo permanente y especializado de funcionarios, quienes, al

4
Ibid., p. 18.
5
Nicola Matteucci, Organización del poder y libertad. Historia del constitucionalismo moderno,p. 29.
6
Idem.

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actuar conforme a reglas precisas, dieron origen a un derecho público europeo y a
un sistema internacional de Estados.7 Resulta importante reflexionar sobre la
importancia que jugó el Estado absoluto en la consolidación de los modernos
Estados occidentales. El absolutismo introdujo modernidad jurídica, pues creó
las instituciones “estatales” que persisten hasta nuestros días: ejército, burocracia,
sistemas nacionales de impuestos y un derecho codificado. Al retornar al derecho
romano civil, con su concepto de propiedad privada absoluta, sustituyó a la
economía feudal por la de mercado, lo que sentó las bases para la creación de un
nuevo sistema económico: el capitalista. En otras palabras, el Estado absoluto trajo
A finales del siglo XVIII surgió este modelo de Estado, como una reacción frente a
los abusos cometidos por las monarquías del Estado absoluto. Se consolidó a lo
largo de todo el siglo XIX y, desde entonces, permanece vigente hasta nuestros
días. Respondió al movimiento filosófico de la Ilustración y representa el triunfo del
liberalismo frente al absolutismo y el despotismo ilustrado. Orden y progreso, lo que
permitió transitar a la Edad Moderna.

EL ESTADO DE DERECHO
A través de todos sus pensadores, sentó las bases sobre las cuales habrá de darse
la construcción de un nuevo modelo de Estado. Todas las ideas de los ilustrados
franceses aparecieron reflejadas en la Declaración de los Derechos del Hombre y
del Ciudadano, la cual fue aprobada por la Asamblea Nacional Constituyente
francesa el 26 de agosto de 1789.

Para que un Estado sea considerado un auténtico Estado de Derecho se requiere


cumplir con ciertos requisitos. Ya la propia Declaración de los Derechos del Hombre
y del Ciudadano, analizada en el apartado anterior, apuntó los primeros: 1) la
división de poderes; 2) la garantía de los derechos fundamentales; 3) la primacía de
ley por ser expresión de la voluntad general frente a las demás normas jurídicas, y
4) la soberanía nacional.

A pesar de que el Estado de Derecho es el resultado de una doctrina económica,


esto es, el liberalismo, y representa el triunfo de la burguesía frente al absolutismo,

7
N. Matteucci, op. cit., supra nota 25, p. 30.1

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se considera una conquista histórica irreversible. Sin embargo, esto no ha evitado
que algunos otros Estados, como los absolutos o los totalitarios, con el pretexto del
cumplimiento de la ley, escapen al control jurídico o violenten los derechos y las
libertades fundamentales.

El sometimiento de la administración pública a la ley:


Sólo puede llevar a cabo los actos permitidos por la ley. El principio de legalidad de
la administración –explica Elías Díaz– se manifiesta a través de la justicia
administrativa, esto es, un sistema de control y responsabilidad de la administración
pública, que vigile que la actuación de ésta se apegue siempre a Derecho, para
brindar con ello seguridad jurídica a los ciudadanos. En un Estado de Derecho el
control de la administración pública lo harán el poder legislativo, a través de, por
ejemplo, juicios políticos, y el jurisdiccional, mediante los procedimientos
contencioso-administrativos.8

EL ESTADO CONSTITUCIONAL DE DERECHO

Las grandes crisis ocurridas durante las primeras décadas del siglo XX demostraron
que el modelo de Estado liberal de Derecho no fue suficiente para evitar las
arbitrariedades y abusos cometidos por las autoridades estatales, enmascarados a
través de las leyes. Resultaba indispensable encontrar un nuevo mecanismo que
fuese capaz de evitar que se repitieran acontecimientos como los ocurridos durante
la dictadura nazi. Una vez más, este mecanismo se encontró en el Derecho, a través
del replanteamiento del rol de la Constitución, con lo que se da el surgimiento del
Estado constitucional de Derecho en oposición al Estado liberal de Derecho descrito
anteriormente.
El Estado constitucional de Derecho establece como requisito de validez para todas
las leyes el de adecuarse y subordinarse al contenido de la Constitución. Eso quiere
decir que no sólo deben cumplir con el procedimiento de creación previsto en la
Constitución, como lo sostenía el positivismo jurídico, característico del Estado
liberal de Derecho, sino que, además, deben estar acordes con los valores ético-

8
Ibid., p. 51.

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políticos y los derechos fundamentales previstos en ella. Se trata, pues, como diría
Luigi Ferrajoli, de un control del “derecho sobre el derecho, en forma de vínculos y
límites jurídicos a la producción jurídica”.9 En todo caso, el Estado constitucional de
Derecho no es más que la sujeción del legislador a la constitución, modelo a través
del cual se ha consolidado en Europa continental –desde la segunda mitad del siglo
XX– la idea de que la constitución es la ley suprema dentro de todo estado
nacional.8510

EL CONTROL DE LEGALIDAD Y EL AMPARO

Ahora bien, en nuestro régimen, dicha finalidad del juicio de amparo se ha ampliado
palpablemente, ampliación que no es producto de una indebida práctica judicial ni
de su torcido ejercicio, sino perada por preceptos constitucionales expresos.

En efecto, uno de ellos; el artículo 14 en sus párrafos tercero y cuarto


indirectamente ha ensanchado la teleología de amparo al consagrar la garantía de
legalidad en asuntos penales y civiles (lato sensu), respecto de cuyas violaciones
es procedente el medio de control de conformidad con la fracción primera del
artículo 103 de nuestra ley fundamental vigente. Por consiguiente de esta manera
el amparo no solo tutela el régimen constitucional en los casos previstos por este
último precepto sino que su objeto preservador se extiende a los ordenamientos
legales secundarios

De esta suerte, los Jueces de Distrito, los tribunales Colegiados de Circuito y Ia


Suprema Corte, al conocer de los juicios respectivos, ensanchan su competencia
hasta el grado de erigirse en revisores de los actos de todas las autoridades
judiciales que no se hayan ajustado a las leyes aplicadas. Por eso no es extraño
observar que los citados Tribunales y la Suprema Corte revisen las sentencias

9
Ferrajoli, Derechos y garantías. La ley del más débil, trad. de Perfecto Andrés Ibáñez y Andrea Greppi, 4a.
ed., pp. 18-19 pp. Subrayado en el original.
10
Cf. Marbury vs. Madison , 5 U.S. (1 Cranch) 137; 2 L. Ed. 60 (1803). En Estados Unidos de América la
supremacía de la constitución y, por ende, la sujeción del poder legislativo a los principios que ella misma
establece, quedó establecida desde 1803, cuando el juez Marshal redactó la sentencia dictada en este caso.
Disponible en: http://www.constitution.org/ussc/005-137a.htm (última visita: 8 de septiembre de 2010). Para
una versión en español, vid. Revista Peruana de Derecho Constitucional, núm. 1, 1999, pp. 665-689.

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pronunciadas por jueces de ínfima categoría, que no se hayan apegado "a la letra
o a la interpretación de la ley" en materia civil.11

En lo que concierne a la garantía de legalidad contenida en los tres últimos párrafos


del artículo 14 constitucional, la Suprema Corte de Justicia, en innúmeras
ejecutorias que sería prolijo citar, al ejercitar su función jurisdiccional con motivo del
conocimiento del juicio de amparo, tácitamente ha venido corroborando las'
apreciaciones que vertimos con antelación, en el sentido de que dicho juicio es
también un medio de control de legalidad. Al conocerse, en efecto, delos amparos
promovidos contra sentencia penales, civiles (lato sensu), administrativas las que
se dictan en asuntos de trabajo (laudos) por violaciones a leyes de procedimiento o
de fondo, propiamente se estudia el problema jurídico planteado en relación con las
normas que rigen la materia en la cual se interpone, estableciendo el consiguiente
control. Por tanto, al ejercer el control de legalidad mediante el conocimiento
jurisdiccional ‘de los juicios de amparo, se salvaguardan las garantías individuales
dentro de las cuales se encuentra la legalidad; plasmada en los párrafos 11, 111 Y
IV del artículo 14.

LA GARANTÍA DE LEGALIDAD IN GENERE


La expresión más importante de la seguridad jurídica radica en la garantía de
legalidad.

Efraín Polo Bernal, de manera breve define el término “legalidad” como “calidad de
lo que es legal y ser legal es lo que está reglado por la ley. De ahí que cuando se
dice que toda actuación es legal quiere decir que ella respeta la norma fijada por el
legislador”.12 O, como lo explica Ariel Rojas Caballero, la garantía de legalidad es
aquella consistente en el deber jurídico de toda autoridad que se dirija al gobernado
de hacerlo por medio de un mandamiento donde gráficamente conste el sentido de
su actuar, amén de que la autoridad debe estar constitucionalmente facultada para
realizar dicho procedimiento y debe expresar en la orden escrita el precepto legal

11
En el Capítulo VIII de nuestra obra "Las Garantías Individua/el' estudiamos el artículo 14 constitucional.
12
E. Polo Bernal, op. cit., p. 25.

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aplicable al caso y las razones, motivos o circunstancias que justifican su
proceder.13

Así las cosas, podemos deducir los siguientes elementos de tal garantía:
Mandamiento escrito; Autoridad competente; Fundamentación y motivación.14
Hemos advertido, que se desarrollarán, por sí mismas, la garantía de aplicación
estricta de la ley, así como de fundamentación y motivación.

Es precisamente en el Estado absoluto donde se crearán algunas instituciones que


perduran hasta nuestros días.

Así las cosas, podemos deducir los siguientes elementos de tal garantía:

Mandamiento escrito; Autoridad competente; Fundamentación y motivación. Hemos


advertido, que se desarrollarán, por sí mismas, las garantías de aplicación estricta
de la ley, así como de fundamentación y motivación.

EL PRINCIPIO DE LEGAIDAD EN LA CONSTITUCION MEXICANA


La garantía de legalidad es la expresión formal de la garantía de la seguridad
jurídica.

A diferencia del derecho privado, todo acto de autoridad es restringido a lo


explicitado por la ley.

En general, la garantía de legalidad es consagrada en los artículos

14 y 16 de la Constitución General, que de nuevo aquí se transcriben con el


propósito de facilitar su consulta:

El primero prevé la irretroactividad de la ley; el debido proceso legal, esto es, el


hecho de que “nadie podrá ser privado de la libertad o de sus propiedades,
posesiones o derechos, sino mediante juicio seguido ante los tribunales
previamente establecidos en el que se cumplan las formalidades esenciales del
procedimiento y conforme a las leyes expedidas con anterioridad al hecho”.
Asimismo, esta disposición constitucional establece el principio de exacta aplicación

13
A. Rojas Cabalero, op. cit., p. 314.
14
Ibid., pp. 319-329.

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de la ley. En materia penal esto implica que no podrá imponerse “pena alguna que
no esté decretada por una ley exactamente aplicable al delito de que se trata”,
mientras que en el ámbito civil significa que “la sentencia definitiva deberá ser
conforme a la letra de la ley o a la interpretación jurídica de la ley”.

Artículo 14. A ninguna ley se dará efecto retroactivo en perjuicio de persona alguna.

Nadie podrá ser privado de la vida, de la libertad o de sus propiedades, posesiones o


derechos, sino mediante juicio seguido ante los tribunales previamente establecidos, en
el que se cumplan las formalidades esenciales del procedimiento y conforme a las leyes
expedidas con anterioridad al hecho.

En los juicios del orden criminal queda prohibido imponer, por simple analogía y aun
por mayoría de razón, pena alguna que no esté decretada por una ley exactamente
aplicable al delito de que se trata. En los juicios del orden civil, la sentencia definitiva
deberá ser conforme a la letra o a la interpretación jurídica de la ley y a falta de ésta se
fundará en los principios generales del derecho.

Artículo 16. Nadie puede ser molestado en su persona, familia, domicilio, papeles o
posesiones, sino en virtud de mandamiento escrito de la autoridad competente que
funde y motive la causa legal de procedimiento.

No podrá librarse orden de aprehensión sino por la autoridad judicial y sin que preceda
denuncia o querella de un hecho que la ley señale como delito, sancionado cuando
menos con pena privativa de libertad y existan datos que acrediten el cuerpo del delito
y que hagan probable la responsabilidad del indiciado.

La autoridad que ejecute una orden judicial de aprehensión, deberá poner al inculpado
a disposición del juez, sin dilación alguna y bajo su más estricta responsabilidad. La
contravención a lo anterior será sancionada por la ley penal.

En los casos de delito flagrante, cualquier persona puede detener al indiciado


poniéndolo sin demora a disposición de la autoridad inmediata y está, con la misma
prontitud, a la del Ministerio Público.

Sólo en casos urgentes, cuando se trate de delito grave así calificado por la ley y ante el
riesgo fundado de que el indiciado pueda sustraerse a la acción de la justicia, siempre y
cuando no se pueda ocurrir ante la autoridad judicial por razón de la hora, lugar o
circunstancia, el Ministerio Público podrá, bajo su responsabilidad, ordenar su
detención, fundando y expresando los indicios que motiven su proceder.

En casos de urgencia o flagrancia, el juez que reciba la consignación del detenido


deberá inmediatamente ratificar la detención o decretar la libertad con las reservas de

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ley. Ningún indiciado podrá ser retenido por el Ministerio Público por más de 48 horas,
plazo en que deberá ordenarse su libertad o ponérsele a disposición de la autoridad
judicial; este plazo podrá duplicarse en aquellos casos que la ley prevea como
delincuencia organizada. Todo abuso a lo anteriormente dispuesto será sancionado por
la ley penal. En toda orden de cateo, que sólo la autoridad judicial podrá expedir y que
será escrita, se expresará el lugar que ha de inspeccionarse, la persona o personas que
hayan de aprehenderse y los objetos que se buscan, a lo que únicamente debe limitarse
la diligencia, levantándose al concluirla un acta circunstanciada, en presencia de dos
testigos propuestos por el ocupante del lugar cateado o, en su ausencia o negativa, por
la autoridad que practique la diligencia.

Las comunicaciones privadas son inviolables. La ley sancionará penalmente cualquier


acto que atente contra la libertad y primacía de las mismas. Exclusivamente la
autoridad judicial federal, a petición de la autoridad federal que faculte la ley o del
titular del Ministerio Público de la entidad federativa correspondiente, podrá autorizar
la intervención de cualquier comunicación privada. Para ello, la autoridad competente,
por escrito, deberá fundar y motivar las causas legales de la solicitud, expresando
además el tipo de intervención, los sujetos de la misma y su duración. La autoridad
judicial federal no podrá otorgar estas autorizaciones cuando se trate de materias de
carácter electoral, fiscal, mercantil, civil, laboral o administrativo ni en el caso de las
comunicaciones del detenido con su defensor.

Las intervenciones autorizadas se ajustarán a los requisitos y límites previstos en las


leyes. Los resultados de las intervenciones que no cumplan con éstos, carecerán de todo
valor probatorio.

La autoridad administrativa podrá practicar visitas domiciliarias únicamente para


cerciorarse de que se han cumplido los reglamentos sanitarios y de policía; y exigir la
exhibición de los libros y papeles indispensables para comprobar que se han acatado las
disposiciones fisca les, sujetándose en estos casos a las leyes respectivas y a las
formalidades prescritas para los cateos.

La correspondencia que bajo cubierta circule por las estafetas estará libre de todo
registro y su violación será penada por la ley.

En tiempo de paz ningún miembro del Ejército podrá alojarse en casa particular contra
la voluntad del dueño, ni imponer prestación alguna.

En tiempo de guerra los militares podrán exigir alojamiento, bagajes, alimentos y otras
prestaciones, en los términos que establezca la ley marcial correspondiente.

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CONCLUCIONES

No podemos hablar de las garantías de legalidad sin hablar del Estado de


Derecho, el cual ha sido el pilar fundamental el principio de legalidad.

El principio de legalidad se encuentra reconocido en la Constitución mexicana a


través de diferentes disposiciones. Los artículos 103 y 107 consagran el juicio de
amparo, mecanismo jurídico con el que los ciudadanos pueden impugnar los actos
de la autoridad que no se ajusten a lo establecido por la ley. Adicionalmente, el
artículo 133 establece el principio de supremacía constitucional, el cual supone una
jerarquía normativa: los actos de autoridad deben ajustarse a lo dispuesto por las
leyes, y éstas, a su vez, a la constitución. Además, el artículo 73 le otorga la facultad
al Congreso de la Unión (Parlamento) para expedir leyes conforme a los
procedimientos establecidos en los dos artículos precedentes. Los artículos 14 y 16
de la Constitución mexicana también contemplan cuestiones fundamentales
relacionadas con el principio de legalidad.

In genere, este principio (legalidad) se encuentra consagrado en los artículos 14 y


16 constitucionales, como bien lo explica Rodolfo Lara Ponte: El artículo 16, que
junto al 14 constituye parte esencial en toda fundamentación impugnadora de
actuaciones desajustadas a legalidad constitucional en el juicio de garantías,
protege en su texto tanto la libertad del individuo como su seguridad, a partir de
exigir la motivación y fundamento de los actos de autoridad que causen a los
gobernados molestias en sus personas, papeles o posesiones.15

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BIBLIOGRAFÍA

GARCIA RICHI, DIEGO. Estado de Derecho y Principio de Legalidad. Recuperado


4/jul/2018, http://200.33.14.34:1033/archivos/pdfs/DH_87.pdf

ORTIZ TREVIÑO, RIGOBERTO, LOS DERECHOS HUMANOS EN LA


JURISPRUDENCIA MEXICANA, Recuperado: 4/jul/2018
http://200.33.14.34:1033/archivos/pdfs/Jur_13.pdf

FERRAJOLI, Luigi, Derechos y garantías. La ley del más débil, rad. De Perfecto
Andrés Ibáñez y Andrea Greppi, 4a. ed. Madrid, Trotta, 2004.

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