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IDENTIFICACION DEL PERFIL DE UN ABUSADOR

Tipos de agresor sexual (Castillero Mimenza)


Una vez entendido el concepto de violación, podemos pasar a intentar definir un perfil
psicológico común a todos los violadores.
Sin embargo, los diferentes estudios y expertos que han tratado el tema se han
encontrado con un problema: existe una muy amplia diversidad de motivos y maneras
por las que un sujeto decide forzar a otro a mantener relaciones. Algunos tipos de
agresores sexuales son los siguientes.
1. Violador circunstancial, ocasional o oportunista
Se trata de sujetos que se valen de una situación o acontecimiento con el fin de realizar
la violación. Es el caso de violaciones durante fiestas y eventos. No suele tratarse de
agresiones planificadas de antemano.
Es posible que actúen bajo el efecto de alcohol o drogas, o que se aprovechen de que
la víctima las ha consumido para actuar y forzar la consumación del acto sexual.
2. Violador explosivo
Este tipo de violador busca someter a su víctima fruto de un impulso violento de
dominación. Tiene marcado el objetivo de realizar una agresión sexual, siendo
indiferente quién es la víctima. Para él, la violación es claramente un acto de poder y
violencia, y no tanto uno sexual (si bien esto se da también en el resto de tipos de
violadores, si bien no de un modo tan evidente).
3. Violador furioso
Este sujeto utiliza la violación como acto de castigo contra alguien a quien considera
representante del género, grupo social o colectivo que le ha producido algún tipo de
perjuicio (real o imaginario). Es decir, que experimenta la violación a través de un claro
sesgo basado en estereotipos y en ocasiones contenidos políticos.
4. Violador en búsqueda de confianza o compensación
Se trata de un tipo de violador que tiene una percepción distorsionada de la relación
entre el agresor y el agredido. El agresor considera que su actuación hará disfrutar a la
víctima y acercará a la persona objeto de su deseo, pudiendo llegar a establecer una
relación romántica.
5. Violador sádico
En este tipo de individuos se observa una vinculación entre la excitación sexual y la
agresividad. El inicio de una interacción que el sujeto considera excitante puede
provocar que la agresividad del sujeto aumente y experimente impulsos agresivos hacia
su víctima, forzándola. No es infrecuente que presenten trastorno antisocial y la parafilia
conocida como sadismo sexual, y que en el caso de la violación se expresa de forma
directa, sin filtros.
6. Violación como mecanismo de control
Algunas violaciones son llevadas a cabo con un propósito independiente de la
satisfacción sexual y de poder del agresor. Es el caso de algunas violaciones
sistemáticas llevadas a cabo durante guerras, en las que se emplea la agresión sexual
como método de humillación y control de la población y para disminuir la moral del país
enemigo. Se trata de un uso estratégico de este tipo de violencia, gracias a lo cual lograr
objetivos más allá de esta acción en sí misma.
EL PERFIL DEL VIOLADOR Y SUS CARACTERÍSTICAS
Si bien es cierto que debido a la elevada diversidad de variables que influyen en la
perpetración de un acto de este tipo no se puede hablar de un único perfil de violador,
es posible localizar una serie de variables que si bien no se aplican en todos los casos
son muy comunes entre los diferentes tipos de agresores sexuales.
Es importante remarcarlo: no hay un único prototipo de violador, y las siguientes
características si bien pueden ser comunes no identifican a todos los violadores.
1. No tienen por qué tener una personalidad extraña
La mayor parte de las personas no cometen violaciones. Esto puede hacer pensar que
un perfil típico de violador ha de ser la de alguien con enormes particularidades,
características que no tienen la mayoría de las personas y que hacen que en su día a
día sean personas solitarias y sin contacto normal con la sociedad. Si bien en algún
caso concreto esto puede llegar a ser cierto, en general esto no es verdad.
Una gran mayoría de violaciones son llevadas a cabo por sujetos con una personalidad
dentro de lo “normal” y que tienen amigos, familia y trabajo. De hecho muchos de ellos
son personas con pareja, con la cual generalmente mantienen relaciones de forma
convencional.
2. Poder, no sexo
Una de las características más comunes de la mayor parte de violadores es que el
objetivo real de su acción no es obtener gratificación sexual.
En su mayoría, las personas que cometen una violación sabiendo qué están haciendo
buscan y se ven atraídos por la idea de ejercer dominación, de hacer que otras personas
hagan algo en contra de su voluntad y obedeciendo al interés del agresor. Dicho de otro
modo, en una violación lo que se busca no es únicamente sexo, sino que también y
especialmente lo que se busca es el ejercicio del poder.
3. Tienden a buscar víctimas que consideran más débiles
Si bien se han dado casos en que la víctima es alguien físicamente más fuerte que el
agresor, por norma general los individuos que cometen agresiones sexuales buscan
víctimas que consideran físicamente más débiles que ellos o de las que conocen puntos
débiles a aprovechar.
En cualquiera de los dos casos, la elección de víctima está vinculada a la posibilidad de
ejercer el poder o bien sobre alguien a quien creen que pueden someter o bien sobre
alguien que consideran por encima y a quien quieren ver humillado/a y por debajo de sí
mismos.
4. Sentimientos de inferioridad y frustración vital
Otro de los elementos que comparten la mayoría de violadores es la presencia de un
elevado sentimiento de frustración e inferioridad que puede llegar a ser expresado
mediante explosiones de violencia.
Si bien no tienen por qué demostrarlo en la mayor parte de las facetas de su vida diaria
e incluso pueden llegar a actuar de forma prepotente, estos sentimientos de inferioridad
pueden provocar una reacción en forma de deseo de dominar al otro, un deseo que en
algunas personas puede desembocar en una agresión sexual.
5. Poca capacidad de empatía
Se produzca la agresión sexual por el motivo que sea, en general los violadores tienen
una capacidad de empatía muy limitada o inexistente. Así, el agresor sexual no puede,
no le importa o elige no pensar en qué supone la violación para la víctima, o bien que
llega a considerar que la satisfacción de su deseo de poder y sexo merece el sufrimiento
de la víctima. Esto es visible en muchos de los casos que indican que la víctima en
realidad sí quería mantener relaciones o que en fondo disfrutó de la situación.
6. No anticipación a las consecuencias
Se ha observado que muchos violadores nunca pensaron en qué podría pasar después
de cometer el acto, si el caso sería investigado o si serían encontrados y detenidos. Este
refleja un cierto déficit a la hora de anticipar las consecuencias de sus propios actos,
sean éstas para sí mismos o para otros. Este factor no sería determinante para las
personas que lo que en realidad buscan son la consecuencia en sí del acto más que el
propio acto per se.
7. Posible historia de abusos o aprendizaje de una sexualidad coercitiva
Al igual que ocurre con la violencia de género muchas personas que en la actualidad
cometen delitos sexuales han sido a su vez abusados o maltratados en la infancia, o
bien han sido testigos de abusos hacia otros familiares significativos.
Esto provoca que a la larga puedan llegar a identificar la coerción como un modo normal
de proceder, y que aunque sepan que socialmente está mal visto puedan sentir el
impulso de acometer el acto.
8. Consideran que tienen derecho a cometer la agresión
En un gran número de casos los individuos que cometen violaciones consideran que
tenían derecho a forzar a la víctima, en ocasiones por razones culturas. Así las
agresiones sexuales son más frecuentes en personas y regiones en las que aún persiste
una cierta consideración de superioridad del hombre ante la mujer, o bien consideran
que sus necesidades están por encima de los demás.
9. No se trata de enfermos mentales
Si bien la imagen típica de violador es la de un psicópata o alguien que padece un
trastorno mental, considerar que los agresores sexuales son personas con un trastorno
mental sería falso y reduccionista.
Es posible encontrar que algunos trastornos de personalidad como el antisocial pueden
facilitar una actuación de este tipo y es cierto que se pueden hallar casos de violaciones
durante estados psicóticos, maníacos o realizados por personas con discapacidad
intelectual pero por norma general los agresores sexuales son capaces de juzgar
correctamente la situación y saben qué están haciendo.
10. En su mayoría son plenamente imputables
Una consecuencia del punto anterior. Dado que en su mayoría los sujetos que cometen
este tipo de actos tienen plena consciencia de que su actuación es dañina y está penada
por la sociedad, por lo general los violadores son judicialmente imputables.
11. Evaden responsabilidad
Una característica común en muchos de los casos en los que no se presenta psicopatía
o psicopatología es el intento de evadir su responsabilidad en el acto. Es frecuente
justificar la conducta por el uso de sustancias o pretender sufrir una psicopatología para
evadir el castigo. A nivel informa, más allá de los procesos judiciales, es habitual que
culpen a la víctima.
12. Culpabilizan a la víctima
Parte de los sujetos que cometen violaciones suelen indicar que la culpa de la situación
es de la propia víctima. Frases como “iba provocando”, “en el fondo quería” y variantes
de ellas son frecuentes en agresores sexuales que han sido detenidos, evitando hacerse
cargo de la situación y excusándose.
Referencias bibliográficas:
Burguess, A. G.; Burguess, A.W.; Douglas, J. & Ressler, R. (1992). Crime Classification
Manual. Lexington Books.
Cáceres, J. (2001). Parafilias y violación. Madrid: Editorial Síntesis.
González, E.; Martínez, V.; Leyton, C. & Bardi, A. (2004). Características de los
abusadores sexuales. Rev. Sogia; 1(1): 6-14.
Marshall, W. (2001). Agresores sexuales. Estudios sobre la violencia. Ed. Ariel. p. 107.
RECONOCIMIENTO DE PARTES INTIMAS EN NIÑOS
El comportamiento sexual en los niños hasta los 6 años (Martinez Monge, 2016)
El desarrollo psicológico y sexual de las personas comienza desde el nacimiento, donde
se dan las primeras relaciones sociales, sin embargo, ya desde la gestación se ha
podido apreciar en ecografías que el bebé manipula sus genitales y en caso de los
varoncitos tienen erecciones.
Cuando los padres y cuidadores crían a los niños, se les enseña de sexualidad ya están
aprendiendo de ellos y de su entorno social todo aquello vinculado a las relaciones de
género, relaciones afectivas amorosas y sexuales; y además, debemos de considerar
que todos los conocimientos y conductas ligadas a la sexualidad siempre deben ser
analizados y comprendidos considerando la edad del niño, su cultura y religión, la
información que recibe de medios de comunicación y en especial de cómo la sexualidad
se vive en casa, como por ejemplo, si los padres se desnudan delante de ellos con
naturaleza o son más pudorosas, si nombran a los genitales con sus nombres reales o
le ponen sobrenombres, etc.
¿Qué deberían saber cómo información básica?
- Los niños y las niñas son diferentes
- Nombres correctos para las partes del cuerpo de niños y niñas (pene y vulva)
- Nacieron de sus madres
- Reglas acerca de los límites personales, no tocar las partes íntimas de otros niños.
- Dar respuestas simples a todas las preguntas acerca del cuerpo y para qué sirve.
¿Qué debemos enseñar cómo prevención?
- La diferencia entre caricias “apropiadas” y “no apropiadas”
- Tu cuerpo es tuyo y te pertenece
- Todos tenemos derecho a decir “no” a ser tocados, acariciados por un adulto.
- Nadie: niño o adulto, tiene derecho a tocar tus partes íntimas (genitales o glúteos)
- Está bien decir que “no” cuando los adultos te piden que hagas cosas que están mal,
como tocarte las partes privadas o guardar secretos de mamá o papá.
- Existe diferencia entre un “sorpresa” (que será revelado) y “secreto”(nunca debes
decir). Enfatizar que nunca está bien guardar secretos a papá y mamá.
- A qué personas puedes contarles si alguien te hizo algo que no es apropiado.
http://vital.rpp.pe/expertos/el-comportamiento-sexual-en-los-ninos-hasta-los-6-anos-
noticia-1002018
CENTROS DE AYUDA (Ramos, 2016)
¿Qué debe hacer una menor de edad si es víctima de violencia sexual?
Una adolescente puede acudir a la comisaría más cercana a denunciar si es víctima,
así como cualquier persona que conozca un hecho que afecte a un menor de edad.
¿Cómo podemos actuar ante este tipo de situaciones? ¿Con qué servicios públicos
cuenta un menor de edad si es víctima?
Denunciar es el primer paso. Es importante ya que reportar un caso lo más pronto
posible ayuda a las autoridades a recoger mayor información durante la investigación
como identificar y ubicar al agresor.
De acuerdo a Mayra Ramos, adjunta para la Niñez y Adolescencia de la Defensoría del
Pueblo, un niño y adolescente deberían contar con una persona de confianza, como un
familiar o un profesor, para reportar el momento traumático que ha pasado,
principalmente si son niños pequeños.
Pero también una víctima, por ejemplo un adolescente, puede acercarse a la comisaría
y presentar su caso. “Es importante que sepan que aún solos pueden acudir y que las
autoridades están en la obligación de registrar esos casos”, sostiene Ramos.
No existen requisitos. La Defensoría del Pueblo también recalca que el proceso para
denunciar un caso de violencia sexual es gratuito y no exige la presentación de algún
documento.
Además de las comisarías, los menores de edad y sus familiares pueden informar sobre
un caso a otras instancias como la Defensoría Municipal del Niño, Niña y Adolescente
(DEMUNA), el Centro de Emergencia Mujer (CEM), cualquier centro de salud y las
instituciones educativas.
Atención en salud mental. En los centros de salud, es muy probable que el personal
pueda observar e identificar posibles casos de violencia sexual.
“Los niños y adolescentes no hablan directamente del abuso sino que lo manifiestas en
molestias físicas, malestar emocional y cambios de conducta”, explica Isabel Vásquez,
siquiatra del Hospital Nacional Arzobispo Loayza.
Vásquez indica que una vez que se detecta un caso de violencia sexual, el médico debe
realizar una evaluación del estado mental del menor de edad. Además, debe recibir
información sobre los riesgos de infecciones de transmisión sexual, VIH y embarazo
adolescente.
Apoyo y confianza. “Una violación nunca es algo deseado”, enfatiza la especialista
Ramos y agrega que no se debe responsabilizar a la víctima por lo sucedido.
Cuando un menor cuenta su caso, es importante el apoyo de la familia, tutor o la persona
de confianza y que le brinde todas las alternativas para denunciar y atender el caso.
http://rpp.pe/peru/actualidad/que-debe-hacer-una-menor-de-edad-si-es-victima-de-
violencia-sexual-noticia-991907

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