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Tema 5: La afectividad

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TEMA
Antropología
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Ideas clave

¿Cómo estudiar este tema?

Para estudiar este tema lee las páginas 108-139 del manual de la
asignatura: Antropología: una guía para la existencia de Juan Manuel Burgos.

[1] El análisis filosófico de los sentimientos

En la historia de la filosofía, los sentimientos han llevado casi siempre las


de perder. Algunos filósofos, como Descartes, les han dedicado atención, y
también algunas corrientes, como el romanticismo. Pero, en general, la atención
que han recibido ha sido mucho menor que sus dos grandes competidores: el
conocimiento, en sus diversas dimensiones, y la voluntad.

Algunas de las razones que pueden justificar este hecho son:

 Es un término que significa demasiadas cosas

 No se utiliza el enfoque adecuado

 El análisis se centra en los defectos de los sentimientos

 Su fluidez y variabilidad: es difícil aferrarlos porque cambian y se


modifican continuamente

[2] Una dimensión autónoma y originaria de la persona

Para cambiar esta perspectiva es fundamental, ante todo, darse cuenta de


que los sentimientos constituyen una parte esencial de la persona. De hecho,
no podemos concebir a un hombre que no sienta, se trate de dolor, alegría
placer o remordimientos. Tal ser lo asemejaríamos, en todo caso, con un robot,
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si fuera capaz de entender y de realizar acciones, pero no con una persona


humana.

Además, es también decisivo darse cuenta también de otros dos hechos:

1. Los sentimientos no afectan solo a la parte psíquica de la persona,


pueden tener también una dimensión espiritual. Grandes acontecimientos de
la vida: enamorarse, tener un hijo, etc. se viven sobre todo como hechos
afectivos, no volitivos o cognoscitivos. Lo importante en el amor no es “conocer”
a la persona amada, sino amarla. Este dato es muy importante porque confiere
una dignidad grande a la dimensión afectiva, imposible de alcanzar si la
limitamos con lo que nos gusta o nos apetece sensiblemente en un momento
determinado (un helado, jugar al tenis).

2. Los sentimientos son algo distinto tanto de la voluntad como del


conocimiento, es decir, se trata de una realidad originaria del ser humano no
reducible a ninguna otra. La visión, por ejemplo, no se puede explicar más que
apelando a la visión: es un hecho primario. No la puedo explicar recurriendo al
olfato o al oído. Pues lo mismo pasa con los sentimientos. No consisten ni en
conocer ni en tender hacia nada, sino propiamente en sentir, en vivir
experimentalmente las cosas, en ser conscientes de la propia subjetividad, del
mundo interior personal y de sus reacciones ante lo que sucede.

La dimensión espiritual de algunos sentimientos y el carácter autónomo y


originario son las bases antropológicas necesarias para conceder a la afectividad
una importancia similar a la inteligencia y a la voluntad. También permite
afirmar que la afectividad tiene tres niveles: el corporal, el psíquico y el
espiritual que son los que vamos a estudiar en los siguientes apartados y en el
tema 6.
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[3] La afectividad corporal

Puede parecer extraño hablar de afectividad corporal, por lo que


convendrá aclarar este término. Ya hemos señalado que la afectividad, es decir
la vivencia de la subjetividad, se da en todas las dimensiones de la persona. Eso
significa que existe a nivel corporal, psíquico y espiritual. A la vivencia de la
propia subjetividad en el nivel corporal es a lo que llamamos justamente
afectividad corporal (Burgos) aunque se le podrían dar otros nombres:
sentimientos corporales, subjetividad corporal, etc.
Más importante que el nombre, es el significado, que es muy concreto: la
vivencia de nuestra corporalidad. Algunos ejemplos lo aclararán: cuando
estamos sanos y fuertes tenemos una vivencia positiva y agradable del cuerpo
muy distinta de cuando estamos enfermos y cansados; cuando sufrimos un
percance físico sentimos dolor. Es muy importante remarcar aquí que esta
vivencia no consiste en saber que estamos sanos, o en sabe que hemos tenido un
accidente. Eso es un conocimiento. La vivencia es la autoconciencia corporal de
la salud o del dolor. De igual modo, si una persona hace deporte, consigue
buenas marcas y se da una ducha relajante, se sentirá en un estado físico muy
agradable. Pero la afectividad no consiste en saber que uno está bien, sino en
vivir ese hecho, en las sensaciones personales de bienestar físico. Por estas
razones, Von Hildebrand ha definido a la afectividad corporal como “la voz de
mi cuerpo” y ha descrito dos clases posibles de sentimientos o afecciones
corporales:

 Sensibles: localizadas corporalmente y extendidas


 Corporales: afectan al cuerpo en su totalidad y no están localizadas

[4] La afectividad psíquica

La afectividad psíquica es una realidad multiforme y compleja. Para


intentar orientarnos en ese mundo tan móvil y fluido podemos distinguir tres
tipos básicos:
 Emociones: intensas y puntuales
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 Sentimientos: persistentes y de manifestación externa más débil


 Pasiones: vivencias poderosas con capacidad de arrastrar a las
personas

Si pasamos ahora de una calificación externa -¿qué tipos de sentimientos


hay?-, a otra más interna o filosófica -¿qué son y en qué consisten?- dentro de la
complejidad del problema, es decir, de aferrar algo tan huidizo y personal,
podemos intentar hacerlo a través de dos dimensiones: la corporalidad y la
vivencia interior (Burgos).

Corporalidad: Tiene dos aspectos. El primero es la dimensión


orgánica, es decir, el hecho de que los sentimientos generan en las persona
reacciones de tipo físico. La persona que tiene miedo se pone blanca, suda, la
que está iracunda, colorada, etc.
La segunda es que los sentimientos conllevan normalmente una
necesidad de expresión corporal. Quién está alegre da “saltos de alegría”,
quien tiene miedo puede esconder la cara entre las manos, etc. Los sentimientos
necesitan ser expresados.

Vivencia interior: “La reacción corporal es, de todos modos, el reflejo


de algo más profundo y decisivo: la vivencia interna del sentimiento. La
afectividad, como hemos visto, es, sobre todo, algo que afecta a mi subjetividad,
a mi yo, y que por tanto vivo como algo profundamente personal e íntimo. Se
han definido los sentimientos como ‘estados del yo’ (T. Lipps) o ‘estados de la
subjetividad’ y, es, probablemente, una buena definición.
Los sentimientos y las emociones son, por tanto, y de modos distintos, la
manera en la que mi subjetividad se enfrenta a los acontecimientos
de la vida y reacciona ante ellos. En la emoción hablamos de una reacción
puntual y más bien pasajera, en el sentimiento, por el contrario, estamos ante
una actitud asentada que constituye un estado de ánimo, y es, por eso, más
persistente y duradero hasta el punto de que puede llegar a influir de modo
determinante en mi personalidad” (Burgos, 125-126).
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Actividades

No dejes de leer…

Datos del libro: Diario de Ana Frank (Barcelona, Debolsillo, 2003). Existe también
versión cinematográfica como El diario de Ana Frank (George Stevens, USA, 1959, 170
min.)
Fuente: Tal vez soñar. La filosofía en la gran literatura, de José Ramón Ayllón. Ariel,
Barcelona, 2009.
Descripción y relación con el tema: En el Diario de la adolescente se puede
encontrar un precoz e inteligente análisis de los sentimientos humanos, como la
amistad, el amor, la nostalgia.

No dejes de ver…

Título de la película: Blade Runner, Ridley Scott. USA, 1982. 114 min.
Fuente: http://serypersona.blogspot.com/2006/11/del-cine-la-antropologa-blade-
runner.html y http://www.decine21.com/especial/Blade-Runner-las-claves-de-una-
pelicula-mitica-543. También: Juan José Muñoz García: Blade Runner, más humanos
que los humanos. Rialp, Madrid, 2008.
Descripción y relación con tema: Esta película de ciencia ficción en la que se
analizan cuestiones como la diferencia entre lo real y lo aparente, tiene un profundo
significado antropológico, sobre todo por la pregunta sobre el hombre y sus
sentimientos. Un ser superior sin sentimientos no sería plenamente humano.
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+ Información

A fondo

Título del artículo: “El papel del corazón”.


Autor: Dietrich von Hildebrand
Descripción: Papel del corazón en la afectividad humana y en el hombre en general
Fuente: El corazón, Palabra, Madrid 2008, pp. 31-56:

Título del artículo: “Emociones tornasoladas”.


Autor: Ortega y Gasset.
Descripción: El siguiente texto de Ortega es un agudo análisis de algunas emociones,
como la ternura y la nostalgia.
Fuente: Ortega y Gasset, J.: Obras completas II. Fundación Ortega y Gasset. Taurus,
Madrid, 2004, 292-293.

“¿Habéis analizado alguna vez esta emoción que llamamos ternura? ¿Es alegre, es triste
la ternura? ¿No parece más bien la ternura una semilla de sonrisa que da el fruto de
una lágrima? En el enternecimiento sentimos angustia precisamente por aquello
mismo que nos causa placer. Así, la inocencia nos encanta porque se compone de
simplicidad, pureza, insuspicacia, nativa benevolencia, noble credulidad. Mas
precisamente estas cualidades nos dan pena porque la persona dueña de ellas será
víctima de los dobles, impuros, suspicaces, malévolos y escépticos que pueblan la
sociedad. La inocencia no nos entusiasma, la inocencia no nos enoja, la inocencia nos
enternece.
Si nos representamos la emoción como un volumen, yo diría que la ternura es por
dentro placer y por fuera dolor.
Hay en el hombre muchas de estas emociones dobles, exquisitos sentimientos
tornasolados. La nostalgia, por ejemplo: en ella echamos de menos algo que un día
gozamos: es el dolor de hallarnos enajenados del paisaje patrio que abrigó cálidamente
nuestra infancia y donde todo nos hacía mimosos guiños de nodriza; es el vacío afectivo
que nos queda al vivir separados de aquella mujer tan bella y tan amada que oprimía
nuestras pupilas con aquellas sus miradas tan largas, tan hondas, tan nuestras... Mas al
echar de menos esas realidades encantadoras las traemos imaginariamente junto a
nosotros, las revivimos, volvemos a notar sus perfecciones, sus delicadezas, sus delicias,
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y un sordo deleite va vertiéndose en nuestro espíritu. El gesto de desolación con que


añoramos el tiempo feliz concluye con un gesto de vago placer alucinado. Al revés que
la ternura es la nostalgia hacia dentro, dolor, y hacia fuera, placer”.

Página web o nombre del archivo: Azorín o primores de lo vulgar. En:


http://idd00qaa.eresmas.net/ortega/biblio/biblio.htm, El Espectador II, pág. 17,

Título del artículo: El verdadero centro de gravitación del yo: la geometría


sentimental
Autor: Ortega y Gasset.

“Entre los muchos recuerdos y papeles que conservo de mi amigo A..., hallo éste,
donde se alude a la geometría sentimental [...].
<<Hoy me he enterado de que Soledad se fue ayer de Madrid para una ausencia de
varios días. He tenido al punto la sensación de que Madrid se quedaba vacío y como
exangüe. ¡Una impresión que han sentido todos los enamorados del mundo, pero no
por eso menos extraña! Madrid sigue igual, con sus mismas plazas y calles, el mismo
rumor de tranvías y bocinas, la misma gente y el mismo tráfago; los mismos árboles en
los jardines y, sobre los tejados, el mismo tránsito de nubes blancas y redondas que
ayer y anteayer. Sin embargo, todo eso parece haberse vaciado de sí mismo y conservar
sólo su exterior, su careta. Lo que han perdido es una peculiar dimensión de realidad:
perduran ante mis ojos y oídos, pero han dejado de existir para mi interés.
>>Ahora noto hasta qué punto mi amor a Soledad irradiaba sobre toda la ciudad y toda
mi vida en ella. Ahora advierto que aun las cosas más remotas, que menos parecían
tener que ver con Soledad, habían adquirido una cualidad suplementaria en relación
con ella, y que esa cualidad era para mí lo decisivo en cada una.
>> Los mismos atributos geométricos, topográficos, de Madrid, han perdido toda
vigencia. Y es que hasta la geometría sólo es real cuando es sentimental. Antes tenía
para mí esta ciudad un centro y una periferia. El centro era la casa de Soledad; la
periferia, todos aquellos sitios donde Soledad nunca aparecía, vago confín casi
inexistente [...]. Unas cosas estaban cerca y otras lejos, según su distancia del lugar
donde yo esperaba ver a la dulce criatura. A veces estas medidas parecían inversas de
las que un agrimensor hubiera abstractamente calculado. Cuando yo estaba seguro de
que iba a hallar en algún punto a Soledad, un camino largo hasta ella era para mí la más
corta distancia, y en cambio, un breve trecho recorrido sin la esperanza de halla a su
cabo la suave piel mate de Soledad, era una distancia interplanetaria. [...] Todo, en fin,
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parece trastocar su ordenación e irse articulando en el sentido y bajo el influjo del


nuevo centro geométrico de atracción sentimental” (Ortega y Gasset, J.: Obras
completas II, Fundación Ortega y Gasset. Taurus, Madrid, 2004, 584-585).

Webgrafía

Sobre la afectividad
http://es.wikipedia.org/wiki/Afectividad
http://es.catholic.net/conocetufe/623/3140/articulo.php?id=4
0436

Sobre los sentimientos


http://www.mercaba.org/Rialp/S/sentimientos.htm
http://definicion.de/sentimiento/

Sobre las emociones y sentimientos


http://es.wikipedia.org/wiki/Emoci%C3%B3n
http://www.ucm.es/info/pslogica/mente/cap5.htm

Sobre la intencionalidad
http://www.monografias.com/trabajos23/intencionalidad/inte
ncionalidad.shtml
http://es.wikipedia.org/wiki/Intencionalidad
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Sobre las pasiones


http://revistas.ucm.es/fsl/00348244/articulos/RESF0000120
235A.PDF (Sobre las pasiones del alma en Descartes)

Sobre la empatía:
http://es.wikipedia.org/wiki/Empat%C3%ADa
http://es.wikipedia.org/wiki/Inteligencia_interpersonal
(Inteligencia interpersonal)

Glosario

Afectividad: Es una dimensión autónoma y originaria de la


persona, que considera al sentimiento como una vivencia. En un
ámbito en el que se dan tres niveles: las sensaciones corporales,
sentimientos o reacciones psíquicas y sentimientos espirituales,
que residen en el centro del alma.

Vivencias: Son experiencias subjetivas conscientes de los


sentimientos y afectos, en los que el sujeto se siente dueño de sí
ante los acontecimientos externos.

Sentir: Acción en la cual el sujeto se experimenta como tal en


una vivencia de sensación o de sentimiento.
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Sentimientos sensibles: Son fenómenos psíquicos


relacionados con las sensaciones captadas por los órganos de los
sentidos y otros receptores corporales.
Se refiere a las sensaciones de frío o calor, sinestesia (sensación
de movimiento), placer corporal.
Se caracteriza por la localización corporal, la extensión, la
actualidad (se dan sólo en el presente y en relación con el
estímulo), la escasa conexión significativa con otras realidades
personales y con la atención.

Sentimientos corporales: Son sentimientos psíquicos que se


caracterizan por afectar al cuerpo en su totalidad y por no estar
localizados (por ejemplo, sentimiento general de malestar o
bienestar).
Afectan al yo en un grado mayor que los sensibles pero en uno
menor que los espirituales.
Se caracterizan por su yo unitario y por estar conectados por el
entorno y no son identificables con las sensaciones animales.

Afectividad psíquica: Es la dimensión referida al aspecto


psicológico de los sentimientos. Los afectos psíquicos pueden
ser emociones, sentimientos y pasiones.

Emociones: Son vivencias subjetivas que poseen intensidad,


carácter puntual y manifestaciones psicológicas patentes. Se
caracterizan por su intencionalidad, en relación con el sujeto
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que la causa (por ejemplo, impresión por una buena o mala


noticia).

Sentimientos: Son fenómenos psíquicos, que pueden ser


sensibles, corporales o espirituales. Tienen un componente
fisiológico y se manifiestan mediante la expresión externa.
Afectan a la subjetividad, al yo personal, y son experimentados
como vivencias íntimas.

Intencionalidad: Es la relación del sujeto viviente con la


causa de sus emociones o sentimientos. Está causada por el
hecho de que son reacciones ante un hecho concreto.
Es un fenómeno que ha sido estudiado sobre todo por la
Fenomenología.

Pasiones: Son vivencias afectivas particularmente poderosas


que poseen la capacidad de arrastrar en pos de sí a la persona.
En Descartes en particular, se refiere a los sentimientos de
forma general.

Empatía: Es la capacidad humana de conocer con certeza los


sentimientos de otra persona, sobre todo a partir de su
expresividad, y de participar de ellos.
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