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Ampliación

A: Conceptos básicos sobre hidrología

-El curso de un río hace referencia al trayecto que sigue desde su nacimiento a su
desembocadura. Dicho de otro modo sería la línea normalmente azul que representa a un río en
un mapa. Como puedes imaginar, las características del territorio que recorre un río cambian a
lo largo de su recorrido, por lo que diferenciamos tres partes en su curso:

A: El curso alto de un río es el tramo más cercano a su nacimiento, y normalmente transcurre


por un relieve accidentado y con fuertes pendientes.

B: El curso medio hace referencia a la parte más extensa de su recorrido. La pendiente


disminuye y el río fluye de manera más tranquila.

C: El curso bajo del río es el tramo más cercano a su desembocadura.

-El cauce de un río es el lecho de tierra por el que discurre el agua. Es decir, la porción de
terreno que hay desde una orilla a la otra. Como la cantidad de agua que lleva un río puede
variar mucho a lo largo del año el cauce no es fijo, por lo que a veces se habla de cauce seco,
zona por la que sólo en contadas ocasiones discurre agua.

-Una cuenca hidrográfica está integrada por todo el territorio cuyas aguas de lluvia terminan
confluyendo en un mismo río que las conduce al mar. En una cuenca hidrográfica existe un río
principal, que le da nombre, y otra serie de cursos de agua secundarios que desembocan en él
(afluentes y arroyos). La separación entre cuencas hidrográficas vecinas está siempre en una
línea de cumbres, y se denomina divisoria de aguas.

-Una vertiente hidrográfica está formada por todo el territorio cuyos ríos desembocan en un
mismo mar. En otras palabras, es la suma de todas las cuencas hidrográficas de un país que
desembocan en dicho mar. En el caso de España contamos con tres mares que bañan a la
Península Ibérica: el Mar Cantábrico por el Norte, el Océano Atlántico por el Oeste y Suroeste y
el Mar Mediterráneo por el Este y Sureste. Por lo tanto el territorio peninsular se puede dividir
en tres vertientes hidrográficas: la cantábrica, la atlántica y la mediterránea.

-El caudal de un río es la cantidad de agua que pasa por un punto concreto de su curso en una
unidad de tiempo. Se expresa en m3/segundo (metros cúbicos por segundo) y se puede medir
con un aparato llamado caudalímetro. El caudal de un río está en permanente variación. En un
mismo punto puede variar notablemente a lo largo del día y cambia mucho en los distintos
tramos del curso del río.

-El régimen fluvial es la variación que sufre el caudal de un río en un punto de medición a lo
largo del año. Con los datos diarios se puede calcular el caudal medio de cada día y de cada
mes.
Tipos de Regímenes fluviales:

1: Régimen nival: Se nota un aumento claro del caudal del río en los meses de primavera-
verano, debido al deshielo de la nieve. Los meses invernales, debido a que el agua está
congelada, tienen un caudal muy escaso. En España este régimen sólo puede detectarse con
claridad en estaciones situadas por encima de los 2.500 m. de altitud, en el curso alto de ríos que
nacen en alta montaña.

2: Régimen nivo-pluvial: Presenta un caudal máximo en los meses de deshielo y máximos


secundarios relacionados con lluvias. En España se detecta en estaciones situadas entre 2.000 y
2.500 m de altitud.

3: Régimen pluvio-nival: Presenta su caudal máximo en los meses más lluviosos, pero debido al
aporte del deshielo el descenso de caudal en los meses próximos al verano no es tan marcado.
Podemos detectar este régimen en estaciones situadas entre 1.600 y 2.000 m de altitud.

4: Régimen pluvial oceánico: El caudal del río sigue la estacionalidad de las lluvias en la zona
de clima oceánico. Los caudales máximos se presentan en invierno y primavera y se aprecia un
descenso en verano. Un rasgo importante es que el caudal es bastante regular. En los momentos
máximos rara vez se llega a duplicar el caudal medio anual. Encontramos este régimen en los
cursos medios y bajos de los ríos de la vertiente cantábrica y en los ríos gallegos.

5: Régimen pluvial mediterráneo: El caudal del río sigue la estacionalidad de las lluvias en la
zona de clima mediterráneo. Puede tener su caudal máximo en primavera, otoño o invierno,
dependiendo de la zona, y el estiaje del verano es muy marcado. Un rasgo importante de este
régimen es la gran irregularidad. Los meses de máximo caudal suelen superar el doble del
caudal medio anual. Encontramos este régimen en los cursos medios y bajos de todos los ríos de
la vertiente mediterránea y en la mayor parte de los ríos de la vertiente atlántica.

Nota: El clima junto al relieve son los principales factores que afectan a una red hidrográfica.
La vegetación es otro factor importante en las características de un río. Una vegetación
abundante en las riberas disminuye el caudal del río, porque las plantas absorben parte del agua.
Además las raíces retienen la tierra y disminuyen la erosión, siendo un elemento importante
para evitar riesgos de inundaciones. Por último se ha de mencionar el factor que en los últimos
tiempos se ha dejado sentir con más fuerza: la acción humana. Y es que las actividades humanas
influyen mucho en una red hidrográfica para bien o para mal. Para bien mediante acciones que
ayuden a controlar los caudales de los ríos y evitar las desastrosas crecidas: por ejemplo
construyendo presas y embalses en las zonas más adecuadas y no de cualquier forma.

B: Vertientes hidrográficas

-Los ríos de la vertiente cantábrica son cortos y caudalosos. Cortos por la proximidad de la
cordillera Cantábrica al mar y caudalosos por tener su nacimiento a considerable altura y a
escasa distancia de su desembocadura. La abundancia y la regularidad de las precipitaciones en
la región, que se corresponde con el clima oceánico, hacen que estos ríos no tengan estiajes tan
acusados en verano y que su régimen fluvial sea bastante regular. No existen ríos con grandes
cuencas, ya que discurren encajados entre valles de montaña. Por ello se suelen agrupar todos
sus ríos en la denominada cuenca Norte. Los principales que desembocan en esta zona del
mundo son los siguientes: Nervión, Nalón, Navia, Narcea y Bidasoa.
-En la vertiente atlántica desembocan los grandes ríos de la Meseta, así como el Miño, que es
atlántico por su lugar de desembocadura, pero por sus características y régimen fluvial está más
emparentado con los ríos cantábricos. Adaptados a las condiciones del relieve y a la inclinación
de la Meseta, los ríos atlánticos son largos y de pendiente suave. El relieve origina también la
formación de cuencas extensas situadas entre sistemas montañosos. De Norte a Sur, el río Miño
aparte, encontramos las cuencas del Duero (Submeseta Norte), el Tajo y el Guadiana
(Submeseta Sur) y el Guadalquivir (Depresión del Guadalquivir). Estas cuencas discurren en
sentido Este-Oeste y se ven alimentadas por los afluentes que descienden de manera transversal
desde los sistemas montañosos. Debido a la distribución espacial de las precipitaciones, los ríos
atlánticos disminuyen de caudal a medida que se sitúan más al sur. Tienen un régimen pluvial
típicamente mediterráneo, pero su caudal se ve enriquecido por los grandes afluentes, en
particular los que tienen su nacimiento en las montañas, cuyas aguas vienen a atenuar los
contrastes estacionales de caudal.

-En la vertiente mediterránea desaguan ríos desiguales. El Ebro es el de mayor longitud, caudal
y regularidad, pues recibe aportes hídricos de sus afluentes pirenaicos e ibéricos. En los
restantes ríos está patente la influencia de los relieves cercanos al mar, que limitan su longitud.
Se trata, en general, de ríos muy poco caudalosos, y de régimen fluvial típico pluvial
mediterráneo: muy irregular, con grandes crecidas estacionales y fortísimos estiajes. Asimismo,
en esta vertiente están presentes cursos que llevan agua sólo en ocasiones, permaneciendo secos
la mayor parte del año: son las denominadas ramblas. Salvo el Ebro, ningún río de esta vertiente
configura una cuenca hidrográfica extensa, por lo que suelen agruparse en algunas cuencas
varios ríos menores que desembocan relativamente cerca. En el mar Mediterráneo como se ha
mencionado desembocan importantes ríos de España como es el caso del Ebro, que es su
máximo exponente. Sin embargo, aquí también encontramos otros ríos como los siguientes:
Segura, Júcar, Turia, Llobregat, Ter.

C: Ríos principales de España

-Río Miño

El nacimiento de este río es en las montañas de Lugo y su afluente es el Sil. Las provincias por
donde pasa este río es León, Lugo, Orense y Pontevedra hasta desembocar en la localidad de A
Guarda, Pontevedra.

-Río Duero

Este río nace en los Picos de Urbión en el Sistema Ibérico. Su recorrido incluye una gran
cantidad de provincias como son Soria, Burgos, Valladolid y Zamora hasta llegar a Oporto
(Portugal) donde desemboca. Los afluentes de este río son el Pisuerga (Palencia, Burgos y
Valladolid), el Esla (León y Zamora), el río Tormes (Ávila, Salamanca y Zamora), Eresma
(Segovia y Valladolid) y Duratón (Madrid, Segovia y Valladolid). El Duero es el río más
caudaloso de España.

-Río Tajo

El nacimiento de este río en el Teruel, en la Sierra de Albarracín; se trata del río más largo de
toda la Península y pasa por la provincia de Teruel, Guadalajara, Cuenca, Madrid, Toledo y
Cáceres hasta llegar a Lisboa (Portugal). Los afluentes de este río de España son varios: Jaraba,
Alagón (Castilla y León y Extremadura), Alberche, Almonte y Salor.
-Río Guadiana

Este es otro de los ríos más importantes de España y nace en Ciudad Real, en las lagunas de
Ruidera para pasar por las provincias de Ciudad Real, Badajoz y Huelva hasta llegar a
Ayamonte (Huelva). Los afluentes de este río son el Záncara, el Cigüela, el Zújar y el Jabalón.
El Guadiana es el río menos caudaloso que hay en el país.

-Río Guadalquivir

El nacimiento de este río es en Jaén, en la Sierra de Cazorla. Durante su recorrido pasa por
provincias andaluzas como Jaén, Córdoba, Sevilla, Huelva y Cádiz para desembocar en las
marismas de Sanlúcar de Barrameda (Cádiz). Los afluentes de este río son el Guadalimar, el
Jándula, el Bembézar, el Genil y el Guadiana Menor.

-Río Ebro

Nace en Cantabria, en Reinosa y es el segundo río más caudaloso que hay en España. Su paso
por el país recorre numerosas provincias como, por ejemplo, Santander, Burgos, Pamplona,
Logroño, Zaragoza y Tarragona hasta desembocar en el delta de Amposta (Tarragona). Los
afluentes de este río de España son el Aragón, el Gallego, el Cinca, el Segre y el Jalón.

-Río Júcar

Nace en la serranía de la Cuenca y únicamente pasa por tres provincias españolas: Albacete,
Cuenca y Valencia. Desemboca en la localidad valenciana de Cullera y tiene como único
afluente el río Cabriel.

-Río Segura

Nace en Jaén en la Sierra de Segura y pasa por las provincias de Jaén, Albacete, Murcia y
Alicante hasta desembocar en Guardamar (Alicante). Tiene únicamente un afluente, el río
Mundo.

D: Vegetación en España

-Montaña alpina

Representada en los Pirineos a partir de los 1200-1300 m. La vegetación forma diferentes


estratos o pisos altitudinales.

En el subalpino, entre 1200 y 2400 m, el clima es bastante húmedo y da lugar a una densa
vegetación, destacando las coníferas, como el abeto y el pino negro. El abeto se da en las zonas
más húmedas de esta región con bosques densos, lo que propicia que el sotobosque reciba una
insolación reducida y no sea muy rico. El pino negro es más pequeño y tiene un tronco grueso,
la insolación es mayor. Su sotobosque asociado está formado
por arándanos rododendros, gayuba y enebro. Esta vegetación, cuando los bosques de pino
negro se aclaran por acción del hombre, se adensa y constituye un espeso matorral. La
destrucción del mismo conduce a la formación de un prado de Festuca scoparia en terreno calizo
o de Nardus stricta sobre suelo ácido. Si en el suelo existe gran abundancia de carbonatos,
el sotobosque del pinar de pino negro se empobrece acusadamente.

El siguiente piso es el alpino, entre 2300 y 3000 m. La vegetación dominante la forman prados
de plantas pequeñas con abundantes bulbosas, con un ciclo de vida corto, supeditado al tiempo
en que se retira la nieve (6-7 meses). Según la humedad y el tipo de suelo existen otras especies
botánicas.

El último piso, el piso nival, es el nivel que se encuentra a más de 3000 m de altura, se localiza
en espacios concretos, sin ocupar superficies importantes en Pirineos ni en ninguna otra parte de
España. Las zonas de escasa pendiente están cubiertas de nieve todo el año y la vegetación es
inexistente. Donde hay pendiente, la nieve resbala y no se encuentra el suelo cubierto aparecen
asociaciones de pequeñas plantas rupicolas, principalmente musgos o líquenes. En los puntos
donde existe un defectuoso avenamiento, el agua de fusión de la nieve ocasiona la constitución
de turberas con su característica vegetación de esfagnos y Carex.

-Montaña de transición

-Comprende gran parte de las montañas de la Península fuera de la expansión de los Pirineos.
En las Montañas de transición hacia el Atlántico solo se circunscribe a las partes más altas
dentro de la cordillera Cantábrica, su vegetación es más pobre que en los Pirineos porque
desaparece el piso subalpino, hay pequeños matorrales de arbustos, de porte reducido:(Juniperus
communis ssp. nana), brecina (Calluna vulgaris), brezos y genistas, afines a la landa atlántica,
los cuales en las mayores altitudes dejan lugar al prado alpino. Donde predomina el suelo silíceo
se desarrolla la landa y en las zonas más elevadas los prados, cuando el suelo es calizo la
vegetación es discontinua. En las montañas de transición al mediterráneo se da en todas las
cordilleras por debajo de la Cantábrica, es decir en Sierra Morena y sistema Central. La
principal característica es que existe irregularidad pluvial y estación seca y el piso subalpino no
existe. Por encima del bosque caducifolio se da el matorral. En el sistema Central, a partir de los
1900-1950 m al desaparecer los últimos pies de pino silvestre, el enebro enano, que abunda ya
junto con el pino, se hace cada vez más abundante y denso constituyendo una formación
subarbustiva relativamente cerrada. Por encima se encuentran prados de diente de Nardus
stricta y Festuca indigesta.

En la parte septentrional del sistema Ibérico, aún muy atlántica por su vegetación, el piso
supraforestal, que se inicia también alrededor de los 1900 m, aparece en contacto con los
hayedos y presenta principalmente una landa supraforestal de piorno (Cytisus scoparius)
y enebro enano.

-La montaña Mediterránea

-Al sur y al este de los sectores señalados son poco importantes las áreas que puedan ser
consideradas como alta montaña, siendo la de mayor entidad la de Sierra Nevada. Aquí la
característica climática fundamental es la existencia de un verano que puede considerarse seco.
El piso montano en contacto con el supraforestal está constituido por árboles meridionales,
particularmente la encina, el quejigo y en los sectores más húmedos el marojo.

El piso supraforestal propiamente dicho se inicia aproximadamente a partir de los 2000 msnm.
Son especialmente importantes en él las especies mediterráneas orófilas en forma de
almohadilla espinosa, muchas de ellas presentes también en las altas montañas norteafricanas.
Los pedregales y la roca desnuda ocupan grandes extensiones, en relación con el clima y con un
intensísimo pastoreo. Solo en los fondos de valle y otros lugares de gran humedad se dan prados
con plantas centroeuropeas abundantes y aún con unas pocas especies.

-Islas Canarias

-El archipiélago canario forma parte de la región fitogeográfica macaronesiana, teniendo por
tanto muchas especies en común con otros archipiélagos atlánticos como las
Islas Azores y Madeira. Su vegetación cuenta con un alto índice de endemismos, contándose
más 500 especies vegetales endémicas. Muchas son reliquias de especies ampliamente
distribuidas por el Sur de Europa y Norte de África durante la Era Cenozoica o Terciaria.

La vegetación está muy influenciada por el clima tropical seco y la influencia de los vientos
alisios que soplan de nordeste a sudoeste, dando lugar a ciertas zonas de humedad alta y
precipitaciones relativamente elevadas. Esto da lugar a importantes contrastes en las
precipitaciones en las islas de mayor relieve. La vegetación de las Canarias está condicionada
por las precipitaciones, la altitud, el suelo volcánico, las temperaturas, la acción del hombre y la
orientación respecto a los vientos. Hay división por pisos:

1: Basal árido: donde tiene lugar la menor cantidad de lluvias con menos de 300 mm, la media
de temperaturas es de 20 °C, no existen árboles y sí un matorral discontinuo de tipo xerófilo,
una de las especies que predomina es el ricino y la aviosa, también destaca la chumbera y la pita
en los 400 m a barlovento y 700 a sotavento.

2: De transición al piso montano: 100 m por encima del basal, las precipitaciones son entre 350
y 400 mm, la media de temperaturas es de 15 y 19 °C. Es un área profundamente transformada
por el hombre para cultivos, en ella se conservan restos de sabinares, acebuche u olivo
silvestre, palmeras y el drago.

3: Piso húmedo de la vertiente septentrional de las islas centro-occidentales: desde los 500-600
hasta los 1200 m, con temperaturas medias entre 13 y 15 °C y lluvias sobre 1000 m. Está
relacionado con la humedad ambiental y la existencia de un banco de nubes cuyo vapor
absorben las hojas. Esto se denomina lluvia horizontal o invisible. Hay un bosque muy denso,
perennifolio compuesto por especies lauráceas, la laurisilva. Se conservan buenas masas de
laurisilva en la isla de la Gomera (Garajonay), Tenerife y la Palma.

4: Semiseco: se desarrolla conforme la humedad va descendiendo y puede llegar hasta los 2000
m, al no existir esta humedad desaparecen las especies lauráceas y deja paso a los brezos y junto
a estos, conforme hay menos humedad, aparece el pino canario y sotobosque de tomillos y jaras.

5: Piso seco en altura: a partir de los 2000 msnm con más de 500 mm anuales, solo se desarrolla
un matorral muy abierto, rico en flora y unas especies con desarrollo de sus raíces bastante
potente, basado en la búsqueda de humedad, como la retama y la escoba. Conforme ascendemos
por encima de los 2800 m la vegetación es muy residual predominando plantas en forma de
pequeños matorrales.
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