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Molluscum contagiosum

Fecha de la última revisión: 14/07/2016

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Índice de contenidos
1. ¿De qué hablamos?
2. ¿Cuál es su clínica?
3. ¿Cómo se diagnostica?
4. ¿Cómo se trata?
5. Bibliografía
6. Más en la red
7. Autores Realizar comentarios o aportaciones

¿De qué hablamos?

Molluscum contagiosum es una enfermedad causada por un poxvirus (Molluscipox virus), del que existen 4 serotipos, con
diferente prevalencia según áreas geográficas, pero similares manifestaciones clínicas (Hanson D, 2003).

Produce erupciones en forma de múltiples pápulas umbilicadas. Esta enfermedad viral benigna y autolimitada (Ashish C Bhatia,
2015) es muy común y está confinada a la piel y a membranas mucosas.

Aunque producida por un poxvirus, la forma de contagio y la clínica se parece más a una verruga.

La infección tiene una alta incidencia en todo el mundo (2-8%), y ha sido considerada tradicionalmente como una enfermedad
pediátrica (CDC, 2015), aunque aparece también en adultos sexualmente activos y en inmunodeficientes. Los pacientes
atópicos pueden ser especialmente susceptibles, debido a la debilidad de la barrera cutánea, al deterioro de la inmunidad
celular y a que el prurito asociado puede facilitar la autoinoculación de las lesiones. También se ha observado un aumento de
incidencia en climas cálidos (American Academy of Dermatology, 2016) y mayor prevalencia en varones, 2:1 (Ashish C Bhatia,
2015).

Generalmente sólo afecta a humanos, pero, de forma anecdótica, se han descrito algunos casos de infecciones por molluscum
contagiosum en animales: pollos, gorriones, palomas, chimpancés, canguros, un perro y un caballo (Hanson D, 2003).

La transmisión requiere contacto directo con huéspedes infectados o con fómites contaminados. Suele afectar a niños que se
bañan en piscinas. Las lesiones pueden extenderse por autoinoculación, por ejemplo al rascarse, y pueden sobreinfectarse.
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¿Cuál es su clínica?

Después de un período de incubación de entre 2 semanas y 6 meses (CDC, 2015) aparecen unas lesiones, en promedio de 2 a
5 mm de diámetro, generalmente indoloras, nacaradas, papulares, cupuliformes, lisas o umbilicadas. Clásicamente, presentan
una depresión central cuyo núcleo puede producir material caseoso blanco (CDC, 2015). Muy raras veces causan prurito,
eritema, dolor o infección bacteriana (Nguyen HP, 2014).
Molusco típico
Aspecto nacarado y depresión central

Puede afectar a cualquier parte del cuerpo, pero generalmente asientan en el tronco y en las extremidades superiores en niños,
con mayor incidencia entre 1 y 4 años (Olsen JR, 2014). En adultos sexualmente activos, las lesiones se localizan en abdomen
inferior, cara interna de los muslos y genitales. En pacientes inmunodeprimidos, las lesiones pueden ser generalizadas, y
afectar a la cara (CDC, 2015). Es rara la afectación de palmas, plantas, mucosa oral o conjuntiva.

En individuos inmunocompetentes el tamaño de las lesiones no suele exceder unos cinco milímetros. Suelen encontrarse en
forma agrupada, y el número oscila desde 3 ó 4 hasta centenares. Cada elemento sigue un proceso de involución que suele
resolverse espontáneamente en 6-12 meses pero puede tardar hasta 4 años (CDC, 2015), y como es muy contagioso, pueden
seguir apareciendo nuevas lesiones.

Molusco contagioso Molusco contagioso


Pápulas rosadas umbilicadas agrupadas en Pápulas rosadas umbilicadas aisladas
cara interna de muslo de 5 meses de evolución en la espalda de un niño

En inmunodeprimidos, por ejemplo en infecciones por VIH o en trasplantados en tratamiento inmunosupresor, las lesiones
pueden ser más grandes y exuberantes (≥15 mm), aparecer en mayor número, en ocasiones más de 100 (American Academy
of Dermatology, 2016), y las lesiones ser más resistentes (Nguyen HP, 2014). Hay más riesgo de sobreinfección bacteriana y
eccematización. Por este motivo, las lesiones no desaparecerán de forma espontánea y deben ser tratadas (CDC, 2015). Si
asientan alrededor de los párpados, puede aparecer conjuntivitis y queratitis.

Molusco contagioso
Lesiones de molluscum contagiosum en individuos con VIH
Pueden ser muy grandes y numerosas
¿Cómo se diagnostica?

Normalmente se basa en su característica apariencia clínica. Los pacientes muestran lesiones que pueden tener semanas o
meses de evolución.

El contenido del centro de las lesiones puede examinarse con microscopio electrónico, bajo el cual se pueden observar las
típicas partículas del poxvirus, o al microscopio óptico, bajo tinción con Giemsa, Wright, Gram o Papanicolaou, observándose
grandes cuerpos de inclusión intracelulares, en forma de ladrillo, similares a los de la viruela (University of Texas, 2008).

El estudio histológico de las lesiones escindidas puede ayudar, en casos dudosos.

El virus no crece en los medios de cultivo (Hanson D, 2003).

El diagnóstico diferencial debe realizarse:

 En lesiones <2 mm, con foliculitis, milia pediátrica, VVZ, herpes simple y verruga vulgar (Ashish C Bhatia, 2015).
 En lesiones >2 mm, con carcinoma basocelular, queratoacantoma, nevus de Spitz y xantogranuloma juvenil; más raros
criptococosis, histoplasmosis, coccidioidomicosis y aspergilosis cutánea (CDC, 2015; Ashish C Bhatia, 2015).
 En lesiones genitales, con condiloma acuminado y siringoma vulvar (CDC, 2015).
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¿Cómo se trata?

La historia natural de este virus es la de la regresión espontánea de las lesiones entre 6 meses y 4 años (CDC, 2015). Por
razones estéticas, y para evitar el aumento del número de lesiones por autoinoculación, se puede ofrecer tratamiento, o
abstenerse si el paciente lo acepta, ya que el tratamiento de las lesiones no acorta el tiempo de resolución (Basdag H, 2015).

Debemos tener presente que pueden coexistir otras infecciones de transmisión sexual (ITS). En pacientes con lesiones faciales
deberemos considerar la posibilidad de practicar serología de VIH (BASHH, 2008).

1. Recomendaciones generales (University of Texas, 2008):


o Higiene local. No compartir toallas o esponjas de baño. Evitar manipular las zonas afectadas.
o Evitar el rascado de las lesiones y los irritantes cutáneos.
o En niños pequeños, mantener las zonas afectadas cubiertas por ropa.
o En adolescentes y adultos, mantener normas de sexo seguro. No está claro si el uso de preservativos u
otros métodos de barrera proporcionan una adecuada protección.
o Si existe prurito intenso, los antihistamínicos pueden ayudar a evitar el rascado y, por tanto, la
autoinoculación.
o En pieles atópicas, un ciclo corto de corticoides tópicos puede ser de utilidad.
o En pacientes con infección por VIH, la introducción del tratamiento con las actuales pautas antirretrovirales
debería resolver las lesiones (BASHH, 2008).
2. Actuación directa sobre las lesiones:
o Curetaje, láser o diatermia, bajo anestesia local o tópica, con Emla® o lidocaína (University of Texas,
2008).
o Crioterapia: aplicar la punta dejando un halo de hielo alrededor de la lesión. Repetir tantas aplicaciones
como sean necesarias.
o Exprimir el núcleo caseoso, manualmente o utilizando pinzas, o por punción.
o Se puede aplicar crema de podofilotoxina al 0,5% o cantaridina.
o Otros tratamientos tópicos que se han utilizado son: ácido salicílico, hidróxido potásico, tretinoína,
antivíricos (cidofovir) y yodo (CDC, 2015).
3. Estimulación de la respuesta inmune celular (University of Texas, 2008):
o Cimetidina: 800 mg/8 horas (30-50 mg/Kg/d en niños) durante 3 meses. Se cree que estimula la inmunidad
celular por aumento de los linfocitos CD4. Puede funcionar en el tratamiento de otras verrugas virales.
o Imiquimod crema 1-5%, 3 veces/semana, hasta 16 semanas. Lavar tras 6-10 horas de la aplicación.
Estimula la inmunidad celular por modificación de los linfocitos T.
Tratamiento durante el embarazo y lactancia: solamente se contemplan como aceptables la crioterapia y los otros métodos
puramente mecánicos de destrucción de las lesiones. No debe usarse la podofilotoxina (BASHH, 2008).

Tratamiento de las parejas sexuales: no hay evidencia que justifique buscar y tratar a los contactos, a menos que se
diagnostique otra ITS concomitante en el paciente.

Seguimiento: no está indicado ningún seguimiento especial. Los pacientes podrían volver para tratamiento de nuevas lesiones.

Tratamiento en pacientes inmunodeprimidos: se ha demostrado que molluscum contagiosum sigue siendo una causa
importante de morbilidad en poblaciones con VIH (Martin P, 2016). No existe recomendación para el tratamiento de molluscum
en personas infectadas por VIH, excepto el inicio de tratamiento antirretroviral.
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Bibliografía
 American Academy of Dermatology. Molluscum contagiosum. 2016. Disponible
en: https://www.aad.org/public/diseases/contagious-skin-diseases/molluscum-contagiosum
 Ashish C Bhatia, MD, FAAD. Molluscum Contagiosum. Medscape; 2015 November. Disponible
en: http://emedicine.medscape.com/article/910570-overview
 Basdag H, Rainer BM, Cohen BA. Molluscum contagiosum: to treat or not to treat? Experience with 170 children in an
outpatient clinic setting in the northeastern United States. Pediatr Dermatol.2015;32(3):353-7. PubMed PMID: 25641168
 Centers for Disease Control. Molluscum Contagiosum. CDC 24/7; Updated May, 2015. Disponible
en: http://www.cdc.gov/poxvirus/molluscum-contagiosum/
 Clinical Effectiveness Group, British Association for Sexual Health and HIV (BASHH). United Kingdom national guideline
on the management of molluscum contagiosum. London (UK): BASHH; 2008. Disponible en: http://www.guideline.gov/
 Hanson D, Diven DG. Molluscum contagiosum. Dermat Online J. 2003;9(2):2. PubMed PMID: 12639455. Texto completo
 Martin P. Interventions for molluscum contagiosum in people infected with human immunodeficiency virus: a systematic
review. International Journal of Dermatology. 2016. doi: 10.1111/ijd.13267. [Epub ahead of print]. PubMed PMID:
26991246
 Nguyen HP, Franz E, Stiegel KR, Hsu S, Tyring SK. Treatment of molluscum contagiosum in adult, pediatric, and
immunodeficient populations. J Cutan Med Surg.2014;18(5):299-306. PubMed PMID: 25186990
 Olsen JR, Gallacher J, Piguet V, Francis NA. Epidemiology of molluscum contagiosum in children: a systematic review.
Family Practice. 2014;31(2):130-6. PubMed PMID: 24297468. Texto completo
 University of Texas, School of Nursing, Family Nurse Practitioner Program. Management of molluscum contagiosum.
Austin (TX): University of Texas, School of Nursing; 2008. Disponible en: http://www.guideline.gov/
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Más en la red
 Brown M, Paulson C, Henry SL. Treatment for anogenital molluscum contagiosum. Am Fam Physician. 2009;80(8):864.
PubMed PMID: 19835348. Texto completo
 Butala N, Siegfried E, Weissler A. Molluscum BOTE sign: a predictor of imminent resolution. Pediatrics. 2013
May;131(5):e1650-3. PubMed PMID: 23545377
 Department of Human Services, State Government of Victoria. Molluscum
contagiosum: https://www2.health.vic.gov.au/public-health/infectious-diseases/disease-information-advice/molluscum-
contagiosum
 Van der Wouden JC, Van der Sande R, Van Suijlekom-Smit LW, Berger M, Butler CC, Koning S. Interventions for
cutaneous molluscum contagiosum. Cochrane Database Syst Rev. 2009;(4):CD004767. PubMed PMID: 19821333
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Autores
Luis A. Salvador Herrero Médico Especialista en Medicina Familiar y Comunitaria
Tutor de atención primaria de la UD de MFyC de Castellón
Profesor asociado de prácticas de la UJI de Castellón

Luisa F. Sidro Bou Médico Especialista en Medicina Familiar y Comunitaria


Tutor de atención primaria de la UD de MFyC de Castellón
Profesor asociado de prácticas de la UJI de Castellón

Milagros Hortelano Perales


Médico Especialista en Medicina Familiar y Comunitaria

Sonia Andreu Natividad


Médico Especialista en Medicina Familiar y Comunitaria

Centro de Salud Vall d’Uixó I. Departamento 3. Hospital Universitario de La Plana. Castellón. España.

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Conflicto de intereses: No disponible.