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Devocional - A veces se gana perdiendo....

Autor: José Luis Hernando

No voy ha escribir hoy sobre una dieta especial para perder peso. Es conocido el
dicho de que perdiendo peso se gana salud , agilidad, mejor apariencia, mas
seguridad... Hace muchos años Jesús usó palabras parecidas, pero en referencia
a la calidad y al valor de la vida.

Habló de la felicidad, de cómo ganar la vida a base de perderla. "Quien quiere


salvar su vida, la perderá. Quien pierde su vida por mi la encontrará. De nada le
sirve al hombre ser dueño del mundo si arruina su vida. Y " ¿que podrá dar el
hombre a cambio de su vida?" (Mateo 16,25-26).

¿Te chocan estas palabras? ¿No las entiendes? ¿Te parecen imposibles de
cumplir? Quiero aclarar que Jesús de ninguna manera se refiere a esa actitud que
tienen algunos de despreciar o de odiar su vida. Es todo lo contrario. Tenía que
ser así , pues Jesús viene a darnos vida, precisamente porque El mismo es vida.

Podemos concentrarnos con tanta intensidad, tanto egoísmo y tanta obsesión en


cuidar y guardar la vida, que nos vamos olvidando del verdadero sentido que
supone vivir. La vida esencialmente es don y es regalo. La vida se nos da y solo
se merece y conquista dándola. Se corre el peligro de querer guardarla tanto que
terminamos por no dar nada: ni tiempo, ni dinero, ni presencia, ni esfuerzo, ni
sacrificio, ni sonrisas, ni riesgos, ni ilusiones. Si solo quiero conservar esa vida
para mi solo, la iré perdiendo; me quedaré vacío; nadaré en la mediocridad de la
tonta abundancia y morderé el polvo de mi propia soledad.
Hace unos años dos misioneros, uno cristiano y otro ermitaño caminaban por las
montañas del Himalaya hacia un monasterio que aún les quedaba lejos.

Era pleno invierno. Caía la tarde y una tormenta de nieve les envolvía
amenazándoles con congelarles. De pronto oyen el grito de un hombre caído
abajo, entre las malezas de un precipicio. Estaba pidiendo ayuda.
El monje cristiano quiere bajar y echarle una mano. El ermitaño razona diciendo
que la noche ya se echa encima, que la nieve no cesa, que el esfuerzo será en
vano y puede que los tres pierdan la vida. Por otro lado piensa que Dios ya
decidió el destino del caído.

El ermitaño siguió su camino solo y el cristiano bajó hasta donde estaba el


hombre que además de herido se estaba congelando. Le envolvió en su manta ;
le cargo atándolo a sus espaldas y emprendió la subida .
El peso del herido le hacía sudar mucho. Encontró el camino y emprendió la
marcha. Después de varias horas diviso las luces del monasterio. Ya quedaba
poco para llegar. Se llenó de alegría , que le duró muy poco.
Tropezó con algo oculto entre la nieve , lo desenterró y aterrorizado vio que era el
cuerpo helado y muerto del ermitaño ,que quiso salvar su vida y cayó congelado
por la nieve y el egoísmo. No cargo con un peso que le habría echo sudar. El
cristiano, perdiendo , o mejor , dando su amor , su tiempo y su energía , salvó dos
vidas.

Pasaron unos años y alguien le preguntó un día a este misionero ¿Cuál es la


tarea mas difícil en la vida? El contesto " lo mas difícil para mi es no tener ninguna
carga que llevar". Ningún dolor que soportar, ningún problema que afrontar ,
ninguna cruz que cargar , ninguna persona a quien escuchar , ayudar y amar ,
ningún defecto que superar. Por mas que he buscado no he encontrado otra
explicación mas clara y desafiante a las palabras de Jesús: Quien entrega su vida
, la salva. Quien la guarda demasiado , la pierde. Pero solo el amor por Cristo que
dió su vida por mi, me puede motivar a vivir su Palabra

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