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CTUALIDAD CONSTITUCIONAL

ANÁLISIS JURÍDICO

A CTUALIDAD CONSTITUCIONAL ANÁLISIS JURÍDICO Reflexiones sobre el alcance del control constitucional de las resoluciones

Reflexiones sobre el alcance del control constitucional de las resoluciones judiciales

Comentario a la RTC Exp. Nº 01836-2013-PA/TC

Alberto CRUCES BURGA*

TEMA RELEVANTE
TEMA RELEVANTE

Con ocasión de un auto expedido recientemente por el Tribunal Constitucional, el autor explora los mecanis- mos existentes en la doctrina, y aplicados por este Colegiado, para determinar la procedencia de demandas de amparo o hábeas corpus contra resoluciones judiciales y el nivel de análisis que se sostendrá en cada caso. En ese sentido, expone brevemente cuatro de los métodos diseñados por la doctrina, que representan formas dis- tintas de comprender este problema y aproximarse a una solución. Precisa que, aun cuando se trata de fórmu- las que atañen a un examen de procedibilidad, en un proceso de amparo, estas también inciden en la forma del control y hasta su intensidad, por lo que necesariamente condicionan el análisis de fondo.

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MARCO NORMATIVO

Código de Ejecución Penal, D. Leg. Nº 654 (18/08/1991): art. 193.

El auto que comentamos es uno que declara improcedente una demanda de amparo inter- puesta contra una resolución judicial prove- niente, a su vez, de un proceso de hábeas cor- pus. Sin entrar aún a conocer los pormenores del caso, ya podemos afirmar que se trata de materia siempre controvertida, pues implica discutir nuevamente sobre el amparo contra resoluciones judiciales y uno de sus subtipos, el amparo contra hábeas corpus, discusión que, contrario a lo que algunos sostienen, no se ha cerrado satisfactoriamente.

Con ese objetivo, pasaremos a comentar bre- vemente los hechos del caso en análisis, para luego plantear algunos problemas que con- sidero son los centrales: la justificación del control constitucional de resoluciones judi- ciales, el canon para efectuar este control, la

legitimidad para el control de procesos constitucionales, y los cri- terios que podemos desprender de la jurisprudencia del Tribunal Constitucional en contraste con lo resuelto en este proceso.

I. EL CASO

Como sucede en los procesos de amparo o hábeas corpus contra resoluciones o actos judiciales, este caso es también uno en el que tenemos discusiones con relevancia jurídica a varios niveles (tres, en esta oportunidad), por lo que considero conveniente ordenar nues- tro análisis para evitar confusiones. En ese sentido, me parece con- veniente presentar un análisis desagregado de las tres discusiones jurídicas que se presentan en el caso para así tener claros los alcan- ces del amparo contra hábeas corpus, que en rigor se sitúa solo en el nivel más alto. Así, veremos que el primer nivel lo constituye la dis- cusión de orden legal en materia penitenciaria; el segundo, la discu- sión constitucional sobre libertad personal en el hábeas corpus; y el tercer nivel, la discusión también constitucional sobre motivación

* Asesor jurisdiccional en el Tribunal Constitucional. Abogado por la Pontificia Univer- sidad Católica del Perú y adjunto de docencia en los cursos Derechos Fundamentales y Seminario de Integración de Derecho Constitucional en la misma casa de estudios.

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en el amparo. Este ejercicio resulta, finalmente, un traslado al papel del esquema mental con el que trabaja- mos casos en los que hay un con- trol constitucional de resoluciones judiciales.

1. Primer nivel: Discusión peni- tenciaria

Pablo Dolores Céspedes García, juez del Juzgado de Investigación Preparatoria con Adición a Proce- sos en Liquidación en la provin- cia de Ascope recibe un oficio del director del Establecimiento Penal “El Milagro”, quien a) le soli- cita información sobre la revoca- toria del beneficio de semiliber- tad del exinterno Miguel Ángel Alcalde Quispe; y b) consulta sobre si el despacho del juez Céspedes García había dispuesto un nuevo cómputo para el cumplimiento de su condena.

El juez Céspedes le responde mediante Oficio Nº 862-2011- JPIPA-HM, señalando que, en tanto al reo se le había revocado el bene- ficio de semilibertad y este se había encontrado en libertad durante dos años, dos meses y un día, no habría cumplido con la pena privativa de libertad. Esta declaración la hizo, tomando en cuenta que en los ante- cedentes figuraba un nuevo pro- ceso al exinterno por apropiación ilícita.

La controversia se presenta en tanto el juez, al no tener a la vista la resolución que había revocado

el beneficio de semilibertad, asu- mió que esta se había revocado por la existencia de un nuevo proceso cuando en realidad se le revocó el beneficio por el incumplimiento de normas de conducta. La relevan- cia jurídica de esta distinción radica en que, de acuerdo al artículo 193 del Código de Ejecución Penal, si la persona pierde el beneficio por una falta de conducta, el tiempo que la persona estuvo libre sí se com- puta para el cumplimiento de la condena, mientras que, si pierde el beneficio por delito doloso, no se cuenta en su favor 1 .

Por lo tanto, la discusión jurídica a este nivel se centra en la aplica- ción del mencionado artículo 193. Se trata, desde luego, de una dis- cusión con consecuencias sobre un derecho fundamental pero, a fin de cuentas, un debate peniten- ciario que no requiere, en princi- pio, argumentación constitucional. Si quisiéramos resumir esta discu- sión en una pregunta, esta sería: ¿se debe computar o no el tiempo que estuvo Alcalde Quispe en semili- bertad para el cumplimiento de su pena?

2. Segundo nivel: Discusión cons- titucional del hábeas corpus

La discusión del hábeas corpus que interpone la abogada de Miguel Angel Alcalde Quispe, como puede desprenderse de lo expuesto por las partes, se centra en las conse- cuencias en la libertad personal que tiene la resolución u oficio emitido

por el juez, absolviendo la consulta del director del Establecimiento Penal “El Milagro”. El resultado del hábeas corpus fue favorable al señor Alcalde Quispe en primer grado y obtuvo la confirmación por la sala penal competente.

Lamentablemente, dado que no contamos con acceso a los actua- dos y solo a la resolución del Tribu- nal Constitucional, no conocemos con mayor detalle los argumentos esgrimidos en el proceso de hábeas corpus. No obstante ello, pode- mos intuir que se intentó verificar que el oficio emitido por el juez tuvo una incidencia importante en el cómputo de la pena privativa de libertad de don Miguel Angel Alcalde. En todo caso, si podemos plantear la pregunta que necesaria- mente tuvo que responder en este nivel: ¿Existe afectación o ame- naza sobre la libertad personal por el oficio emitido por el juez Céspedes?

3. Tercer nivel: Discusión cons- titucional del amparo contra hábeas corpus

El nivel de la discusión en el amparo contra hábeas corpus tiene una connotación claramente dis- tinta. Estamos ante el cuestiona- miento que hace la parte deman- dada en el proceso de hábeas corpus (el juez Céspedes), contra los jue- ces del hábeas corpus que decidie- ron darle la razón a Miguel Ángel Alcalde. La materia es ahora la motivación, pues considera el juez

1 Artículo 193.- La revocatoria de la semilibertad o liberación condicional por la condena de un delito doloso, obliga a cumplir el tiempo de la pena pendiente al momento de su concesión. Cuando la revocatoria se sustente en el incumplimiento de las reglas de conducta, se computará el tiempo que el interno estuvo en semilibertad o liberación condicional para efectos del cumplimiento de su condena.

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que su comunicación no debía ser objeto de hábeas corpus, ya que la competencia para disponer la liber- tad de quien ha cumplido su con- dena es precisamente del director del establecimiento penitenciario y no suya. Por lo tanto, de acuerdo a este alegato, era responsabilidad de este último realizar el cálculo de los días que correspondía cumplir con- dena, y no del juez consultado.

Esta discusión fue declarada impro- cedente por el Tercer Juzgado Civil de Trujillo, pues consideraba que la resolución estaba bien motivada. La sala revisora confirma la ape- lada, pues considera que la enti- dad lesiva del oficio remitido por

el juez céspedes a la que alude la

sala que resolvió el hábeas corpus se sustenta en el contexto del aná- lisis de la resolución recurrida, esto es, en lo esgrimido por la jueza de primera instancia del hábeas corpus respecto al accionar irregular del juez demandante.

En la línea del ejercicio ya reite- rado, la pregunta correspondiente

a este nivel es la siguiente: ¿existe una afectación en el derecho a la motivación en la decisión del hábeas corpus en el extremo que señala responsabilidad del juez Céspedes?

Llegado a este punto, podemos observar cómo cada nivel de discu- sión presenta problemas distintos, que pueden llevar a confusión si no ordenamos el caso adecuadamente. Evidentemente, existirán puntos de encuentro entre niveles. Por ejem- plo, es necesario referirse a la dis- cusión sobre el cómputo del tiempo

en semilibertad para resolver el hábeas corpus, mas ello no puede hacer perder de vista el tema cen- tral que se resuelve en cada opor- tunidad. Tomando esto en cuenta, revisemos lo que resolvió el Tribu- nal Constitucional para luego hacer algunos comentarios.

4. Lo resuelto por el Tribunal Constitucional

El Tribunal Constitucional advierte de inmediato un elemento impor- tante para el análisis de este caso. Nos indica que lo que está bus- cando obtener el juez Céspedes con el amparo contra hábeas corpus es que se deje sin efecto la remisión de copias de los actuados a la Oficina Distrital de Control de la Magis- tratura de La Libertad. Es decir, no se cuestiona la resolución in toto, sino circunscrita a lo que sustenta el extremo por el cual se le podría imputar eventualmente algún tipo de responsabilidad.

El análisis del Tribunal, siempre orientado a un examen de proce- dencia, señala lo siguiente:

“Si bien es cierto el recurrente ha efectuado un esfuerzo argumen- tativo por precisar los defectos de motivación que contendría la resolución judicial en cuestión, aduciendo errores de corrección lógica, coherencia narrativa, y justificación externa, en puri- dad, este Tribunal aprecia que, detrás de las indicadas deficien- cias de motivación, simplemente existe un cuestionamiento al cri- terio jurisdiccional de los jue- ces demandados para imputar

responsabilidad al demandante

en la violación del derecho a la libertad personal del favorecido

2

con el hábeas corpus )” ( .

En otras palabras, aun cuando el juez Céspedes ha argumentado una afectación al derecho a la moti- vación, finalmente lo que hace es cuestionar el criterio jurisdiccio- nal, lo cual no corresponde ser revi- sado en un proceso de amparo. En esa línea es que finalmente el Tri- bunal considera que lo requerido no se encuentra referido al contenido constitucionalmente protegido del derecho a la motivación.

En concreto, el Tribunal ejemplifica que no existe afectación alguna con una muestra de lo alegado como falta de corrección lógica. Así, se dice que, por un lado, la sala que resolvió el hábeas corpus sostuvo que el oficio que emitió el juez no era una resolución, pero que al mismo tiempo ese oficio tenía enti- dad lesiva. El demandante conside- raría que esto es una contradicción pues, en su opinión, no puede exis- tir entidad lesiva de un documento que no tiene carácter de resolución, sino meramente informativo.

Como no podría ser de otra forma, el caso se resuelve con una declara- ción de improcedencia, con lo cual subsiste la sentencia de hábeas cor- pus que declaró que se afectaron los derechos del señor Alcalde, por haber emitido el juez un oficio que contenía un error relevante para la definición de ese proceso, y que eventualmente supuso se remitan los actuados al órgano de control interno de la Corte Superior.

2 RTC Exp. Nº 01836-2013-PA/TC, f. j. 8.

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II. IDEAS PRELIMINARES SOBRE EL CONTROL CONS- TITUCIONAL DE RESOLU- CIONES JUDICIALES

Considero necesario, antes de pasar al comentario del amparo contra hábeas corpus propiamente dicho, reseñar brevemente algunas de las formas de control constitucional de resoluciones judiciales. Y es que, aun cuando el Tribunal Constitu- cional ha establecido una serie de reglas especiales para el amparo contra amparo y sus derivados, entre los cuales se cuenta el amparo contra hábeas corpus, no debemos dejar de observar que finalmente este es también un amparo contra resolución judicial.

En ese sentido, cabe hacer referen- cia a los diversos métodos que se han propuesto, tanto en la jurispru- dencia como en la doctrina, para llevar a cabo esta labor 3 . En lo per- tinente para el caso en comento, haré una breve repaso a cuatro de estos métodos o fórmulas, que con- sidero representan formas distin- tas de comprender este problema y aproximarse a una solución 4 . Ahora bien, es apropiado aclarar que, aun cuando, en principio, se trata de fórmulas que atañen a un examen de procedibilidad, en el contexto de un proceso de amparo, las fór- mulas también inciden en la forma del control y hasta su intensidad, por lo que necesariamente condi- cionan el análisis de fondo que se circunscribe a lo que el examen de procedencia deja al juez conocer.

Como se puede intuir, este examen es vital para comprender en cuál de los niveles de discusión que ya hemos identificado sitúa el juez su análisis constitucional.

La primera fórmula a la que qui- siera hacer referencia es la fórmula de la cuarta instancia. Esta ha sido utilizada por la Comisión In- teramericana para distinguir qué casos no corresponde revisar en el Sistema Interamericano 5 y luego ha

sido utilizada por otras altas cortes. Básicamente, aquí el juez o tribu- nal argumenta que el caso puesto

a su conocimiento en realidad lo

que busca es que se reconsidere lo ya resuelto y no propone discu- tir sobre una posible afectación a derechos fundamentales (sea cual

sea la tesis admisoria utilizada). En ese sentido, la resolución denegato- ria suele incorporar una frase más

o menos en los siguientes térmi-

nos: “El juez constitucional no es una cuarta instancia que revise lo ya resuelto. En este caso en con-

creto, lo que el recurrente busca es

el reexamen de lo ya resuelto por la

judicatura ordinaria”.

La ventaja de esta fórmula, y pro- bablemente de allí su éxito, es la de situar la controversia en el último nivel de discusión posible, por lo que cualquier recurso que pre- tenda plantear una discusión infe- rior, resulta improcedente. Sin embargo, también debe decirse que, en algunos casos, conlleva proble- mas de motivación, toda vez que

existe la tentación en el juzgador de simplemente reafirmar “que se busca el reexamen”, para evitar pronunciarse.

La fórmula Heck guarda cierta similitud con la fórmula de la cuarta instancia, en tanto restringe la com- petencia del juez constitucional, quien solo es competente ante la vulneración de un derecho cons- titucional específico (spezifischen verfassungrecht) 6 , vulneración que suele colocarse en el último nivel de discusión. La diferencia es que se utiliza un criterio material para distinguir entre lo que debe ser visto por el juez ordinario y lo que es visto por el juez constitucional. Sin embargo, lo complicado de este criterio ha estado en que no siempre es fácil reconocer cuándo estamos ante un derecho constitucional y es por ello que en la jurisprudencia alemana se han ido perfilando algu- nas reglas sobre qué se entiende por lo constitucional y qué por lo ordi- nario. Así, se ha dicho, por ejem- plo, que la corrección de la resolu- ción judicial no es revisable o que la operación de subsunción legal también queda fuera de la compe- tencia del juez constitucional. No obstante, también se ha dicho que la mala interpretación que se haga de los alcances de una resolución judicial si podría revisarse si ello es útil para el caso concreto. Lle- gado a este punto, podemos obser- var que la principal crítica que se hace a la fórmula Heck es la misma que a la realizada a la fórmula de

3

Damos así por superada la discusión sobre las tesis admisoria o negativa del amparo contra resoluciones, pues ha quedado más o menos establecido que en el Perú se ha adoptado la primera, y lo que hoy se discute es qué se puede revisar en amparo, y no tanto si es posible o no.

4

Para una revisión comprensiva de las fórmulas en el contexto alemán, es conveniente revisar LEÓN VÁSQUEZ, Jorge y WEIL VON DER AHE, Nicolaus. “El control de constitucionalidad de las resoluciones judiciales en Alemania” En: AA.VV. Derecho Procesal Constitucional. Ius Et Veritas, Lima, 2011.

5

Resolución de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos Nº 29/88 del 14 de setiembre de 1988, Caso 9260 Clifton Wright vs. Jamaica.

6

BVerfGE 1, 418 (420); BVerfGE 18, 85.

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la cuarta instancia. La vaguedad de su planteamiento, no nos presenta un panorama claro de lo que va a entenderse como derecho constitu- cional. Asimismo, no puede dejar de notarse que la fórmula Heck implica una diferencia estricta entre lo constitucional y lo que no lo es, frontera que en algunos casos se ha ido difuminando con la constitucio- nalización del derecho.

La tercera fórmula que quisiera reseñar es la fórmula de la inten- sidad, que ha tenido un correlato entre nosotros en el canon para el control de resoluciones judiciales aprobado en el caso Apolonia Cco- llca (Exp. Nº 03179-2004-AA/TC). Allí lo que se sostiene, entre otros asuntos que no podemos reseñar en esta oportunidad, es que debe eva- luarse la intensidad de la afectación al derecho fundamental en el pro- ceso subyacente para determinar hasta dónde puede revisar el juez constitucional el proceso ordinario. Ello aplicado a nuestro análisis de niveles de discusión, podría impli- car que se admita la competencia del juez constitucional en cual- quiera de los niveles siempre que la afectación de un derecho funda- mental lo justifique. Se trata, pues, de un examen que permite conocer

incluso los aspectos ya no constitu- cionales, sino legales, en un nivel inferior de la discusión, siempre que se estime que el daño sobre un derecho fundamental puede ser reparado de dicha forma 7 .

Lo cierto es que todas estas fórmu- las han sido ensayadas, en mayor o menor medida, por nuestro Tri- bunal Constitucional, como ha sido expuesto por el magistrado Espinosa-Saldaña en algunos de sus votos 8 , sin que finalmente se imponga alguna de ellas. De allí que sea interesante la propuesta de adoptar una fórmula tal vez más cercana a la fórmula Schnei- der, como ya ha realizado el Tribu- nal en el caso Casamar S.A. (Exp. Nº 03657-2013-PA/TC).

La fórmula Schneider, a diferencia de las anteriores, apunta a identi- ficar algunas situaciones que son indudablemente de relevancia constitucional, con lo cual resulta una apuesta por distinguir aquello constitucional de lo que no lo es. En esa línea, se identifican cuatro errores o déficits que pueden lle- var a la revisión en amparo de una resolución judicial. Estos serían:

a) el error de exclusión, que se da cuando un derecho fundamental

debió ser aplicado en el caso con- creto y no lo fue; b) el error de deli- mitación, que se da cuando el juez toma en cuenta un derecho funda- mental relevante para la resolu- ción de su caso pero el contenido que le da al mismo excede el con- tenido constitucionalmente prote- gido del derecho o toma en cuenta menos contenidos de los que debe- ría; c) el error de ponderación, que se da cuando el juez pondera entre dos derechos fundamentales o bie- nes constitucionalmente protegi- dos pero no lo hace correctamente; y, finalmente, d) el error de proce- dimiento, el cual se da cuando se afecta derechos fundamentales de orden procesal o de procedimiento que generan indefensión 9 .

Dependiendo de la opción del juz- gador por alguna de estas alterna- tivas u alguna otra, podrá ser muy distinto el resultado del proceso, ya que puede pasarse de la improce- dencia a la fundabilidad, así como de una restricción al nivel más alto o entrar a revisar todos los nive- les de discusión, resolviendo así el caso por completo.

Serán estos criterios, sumados a los ya conocidos y reiterados en su uso para el amparo contra amparo 10 ,

7

Se ha resumido claramente este razonamiento con la frase “cuanto más (…), tanto más (…)”, que ha justificado, por ejemplo, ingresar a conocer materia probatoria cuando ese es un aspecto usualmente vedado en el control constitucional de resoluciones. Ver, para mayor referencia, LEÓN VÁSQUEZ, Jorge. Ob cit., p. 255.

8

Ver, por ejemplo, el caso “Banco República” (Exp. Nº 03379-2013-PA/TC).

9

SCHNEIDER, Hans-Peter. Democracia y Constitución. Centro de Estudios Constitucionales, Madrid, 1991.

10

En un reiterado fundamento, el Tribunal Constitucional resume su postura y los requisitos aplicables de la siguiente forma:

“De acuerdo con lo señalado en la sentencia recaída en el Expediente Nº 04853-2004-AA/TC y bajo el marco de lo establecido por el Código Procesal Consti- tucional así como de su posterior desarrollo jurisprudencial, el proceso de amparo contra amparo así como sus demás variantes (amparo contra hábeas corpus, amparo contra hábeas data, etc.) es un régimen procesal de naturaleza atípica o excepcional cuya procedencia se encuentra sujeta a determinados supuestos o criterios. De acuerdo con estos últimos: a) solo procede cuando la vulneración constitucional resulte evidente o manifiesta. Tratándose incluso de contra- amparos en materia laboral dicha procedencia supone el cumplimiento previo o efectivo de la sentencia emitida en el primer proceso amparo (Cfr. STC Exp. Nº 04650-2007-PA/TC, f. j. 5); b) su habilitación solo opera por una sola y única oportunidad, siempre que las partes procesales del primer y segundo amparo sean las mismas; c) resulta pertinente tanto contra resoluciones judiciales desestimatorias como contra las estimatorias, sin perjuicio del recurso de agravio especial habilitado específicamente contra sentencias estimatorias recaídas en procesos constitucionales relacionados con el delito de tráfico ilí- cito de drogas y/o lavado de activos en los que se haya producido vulneración del orden constitucional y en particular del artículo 8 de la Constitución

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los que definan si una demanda de amparo contra hábeas corpus es procedente y, sobre todo, qué aspectos de la resolución del hábeas corpus se pueden discutir.

III. APLICACIÓN DEL CONTROL POR PARTE DEL TRIBUNAL CONSTITUCIONAL

Tomando en cuenta lo expuesto, podemos, ahora sí, identificar con mayor facilidad qué técnicas o fór- mulas utiliza el Tribunal para lle- gar a la improcedencia con la que finalmente descarta el amparo en el Expediente Nº 01836-2013-AA/ TC. Como primer punto, el Tri- bunal acoge la posición de que el derecho agredido es el derecho a la motivación, por lo que el acto lesivo lo constituiría la resolución de la sala que, en segundo grado, declaró fundado el hábeas corpus interpuesto por el señor Alcalde Quispe, en particular en el extremo en el que aparentemente atribuye responsabilidad al juez Céspedes.

No se cuestiona, por lo tanto, los extremos de la resolución de hábeas corpus que se orientaban a acre- ditar un problema de debido pro- ceso que tuvo como consecuencia un mal cómputo del tiempo de con- dena cumplido por el señor Alcalde Quispe. Esa es una discusión que bien podría haber sido secundaria para el juez Céspedes, ya que lo que finalmente le interesa es que se le deje libre de responsabilidad. Por lo tanto, en rigor, solo se cues- tiona la motivación del extremo de

la resolución de hábeas corpus que le podría perjudicar con atribución de responsabilidad.

Habiendo hecho esta precisión, el Tribunal restringe su pronuncia- miento al tercer nivel, con lo cual renuncia a indagar en la discusión de la libertad personal como, por ejemplo, una aplicación de “Apolo- nia Ccollca” le hubiera permitido, de haber estimado que la afectación al derecho fundamental era espe- cialmente intensa.

El considerando 8 del auto del Tri- bunal Constitucional, que es el más importante de este caso, señala dos elementos importantes para

el análisis de la procedencia de la demanda y sus alcances: la refe- rencia a un esfuerzo argumenta- tivo y el contenido constitucional- mente protegido del derecho a la motivación.

La idea de que el demandante ha realizado un esfuerzo por iden- tificar una serie de errores, hasta cierto punto, parece recordarnos la fórmula Schneider. El Tribunal, aunque no de forma expresa, presu- pone que el demandante estaba en buen camino e hizo lo que se espera de un demandante en amparo con- tra amparo u otro proceso constitu- cional: identificar claramente erro- res con relevancia constitucional en

FÓRMULA DE

Utilizada por la Comi- sión Interamericana

Distingue qué casos corresponde o no re- visar

Se argumenta que el caso en realidad busca reconsiderar lo ya resuelto y no propone discutir una posible afectación a dere- chos fundamentales

LA CUARTA

INSTANCIA

 
 

El juez constitucional solo es competente ante la vulneración de un derecho constitucio- nal específico

Con base en un criterio material se distingue qué debe ser visto por el juez ordinario o el constitucional

No obstante, es muy complicado

FÓRMULA

HECK

reconocer cuándo estamos ante un derecho constitucional

FÓRMULA

Se evalúa la intensidad de la afectación en el proceso subyacente

Lo anterior determina hasta dónde revisa el proceso ordinario el juez constitucional

Permite conocer aspectos cons- titucionales y legales de la discu- sión

DE LA

INTENSIDAD

 

Identifica situaciones de indudable relevancia constitucional

Apuesta por distinguir aquello constitucional de lo que no lo es

Identifica cuatro errores: a) de exclusión (no se aplica un dere- cho fundamental); b) de delimi- tación (se otorga mayor conte- nido al derecho fundamental);

FÓRMULA

c)

de ponderación (no se ponde-

SCHNEIDER

ra correctamente entre derechos fundamentales o bienes cons- titucionalmente protegidos); y,

d)

de procedimiento (se afecta

derechos fundamentales de or- den procesal o procedimental).

(Cfr. SSTC Exps. Nºs 02663-2009-PHC/TC, f. j. 9, y 02748-2010-PHC/TC, f. j. 15); d) su habilitación se condiciona a la vulneración de uno o más dere- chos constitucionales, independientemente de la naturaleza de los mismos; e) procede en defensa de la doctrina jurisprudencial vinculante establecida por el Tribunal Constitucional; f) se habilita en defensa de los terceros que no han participado en el proceso constitucional cuestionado y cuyos derechos han sido vulnerados, así como respecto del recurrente que por razones extraordinarias, debidamente acreditadas, no pudo acceder al agravio constitucional; g) resulta pertinente como mecanismo de defensa de los precedentes vinculantes establecidos por el Tribunal Constitucional (STC Exp. Nº 03908-2007-PA/TC, f. j. 8); y h) no procede en contra de las decisiones emanadas del Tribunal Constitucional”.

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la resolución cuestionada de cara a un derecho en particular. En la ter- minología utilizada por Schneider, hablaríamos de un error de deli- mitación en el derecho de motiva- ción, pues el juez del hábeas cor- pus habría comprendido mal o en menor medida los contenidos del derecho a la motivación.

Esto último, indudablemente, nos lleva al terreno de la definición del contenido constitucionalmente protegido de este derecho. El Tri- bunal Constitucional peruano, en este extremo tiene una jurispruden- cia asentada en tanto ha compren- dido que los supuestos previstos en la sentencia recaída en el expe- diente Nº 00728-2013-PA/TC, caso “Giuliana Llamoja”, delimitan el contenido del derecho a la moti- vación. Se trata pues de supuestos reconocidos y ampliamente utili- zados en la jurisprudencia del Tri- bunal Constitucional y la judica- tura ordinaria: a) inexistencia de motivación o motivación aparente; b) falta de motivación interna del razonamiento; c) deficiencias en la motivación externa, justificación de las premisas; d) motivación insu- ficiente; e) motivación sustancial- mente incongruente; o, f) motiva- ciones cualificadas.

De lo expuesto en el auto del Tribu- nal, podemos estimar que el error de motivación que percibía el juez pudo ser uno de deficiencia en la motivación interna, en tanto se llega a la conclusión de que el juez era responsable, por haberse acre- ditado que hubo un error al dispo- ner que no se cuente el tiempo que estuvo el señor Alcalde Quispe en semilibertad para el cumplimiento de su condena. De ser así, proba- blemente podría haberse dicho que de la premisa (hubo un error en

el estudio de los antecedentes), a la inferencia (el juez es responsa- ble), hay un salto injustificado en la argumentación que no sostienen, tácita o expresamente, los jueces del hábeas corpus.

El amparista intentó atacar ese fac- tor de conexión, construyendo la siguiente argumentación:

1. El juez emitió un oficio para el director del establecimiento penitenciario.

2. El oficio no es una resolución, solo informa (no obliga).

3. La competencia de liberar al reo es del director del estableci- miento penitenciario.

Bajo esta tesis, según el deman- dante, tendríamos un problema de motivación en tanto los jueces del hábeas corpus habrían tratado al oficio como si fuera una resolu- ción. Sin embargo, esto es reba- tido por el Tribunal con una apre- ciación menos formalista. Y es que, como bien aprecia el Tribu- nal, no es necesario que se trate de una resolución o, si se quiere, una sentencia, para que el acto de un juez pueda vulnerar derechos fundamentales. Se debe tomar en cuenta el contexto en el que se da esta comunicación (más aún si ella es formal), y los efectos que final- mente genera.

Al juez, finalmente, se le considera –como debe ser– una voz autori- zada a tal punto que, si bien el director del establecimiento peni- tenciario es quien finalmente toma la decisión, la opinión jurídica del juez es determinante en el resul- tado. En esa línea, una aparente falta de diligencia en la revisión de la documentación (que incluso

podría terminar siendo justificada), sostiene cuando menos poner esto en conocimiento del órgano de control de la magistratura. Ello no libraría necesariamente al director del establecimiento penitenciario de la responsabilidad que le corres- ponda, más aún, si se trataba de su competencia.

Un argumento que también pudo contribuir a lo señalado por el Tri- bunal, es que el proceso de hábeas corpus no tiene por objeto atribuir responsabilidad. El artículo 8 del Código Procesal Constitucional ha previsto para los procesos consti- tucionales de la libertad la posibi- lidad de que, de advertirse causa probable de la comisión de un delito, el juez constitucional dis- pone remitir los actuados al Fiscal, para que este actúe como corres- ponda. De igual manera, el Tribu- nal ha entendido que, donde exista una aparente inconducta funcional de un juez, se puedan remitir los actuados a la oficina de control de la magistratura que corresponda. Sin embargo, eso no implica que con ello se atribuya algún tipo de responsabilidad penal al juez demandante en el amparo.

Como último punto, retomando las fórmulas mencionadas en un apar-

tado anterior, es importante hacer notar que encontramos rasgos de

la fórmula de la cuarta instancia en

lo señalado en el auto del Tribu- nal. En efecto, cuando el Tribunal dice que no hay una contradicción en lo resuelto en el hábeas corpus

y que lo que se busca es “cuestio-

nar el criterio de los jueces de la sala emplazada”, está utilizando con otras palabras la fórmula de la cuarta instancia.

Ello se verifica en tanto la razón última para el rechazo es que el

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demandante plantea un nuevo exa- men de lo ya resuelto. En otras palabras, el alegato del demandante sobre motivación en rigor solo está planteando nuevamente los argumentos que debieron ir en el segundo nivel (el del hábeas corpus) y no configuran una discusión en el tercer nivel (proceso de amparo). Ello lleva a que la causal de impro- cedencia utilizada sea la del inciso 1 del artículo 5 del Código Proce- sal Constitucional, ya que, natu- ralmente, una demanda sustentada en argumentos que corresponden a una discusión distinta a la de la

motivación escapa al contenido constitucionalmente protegido de este derecho.

COLOFÓN

Asumiendo la habilitación del amparo contra amparo o hábeas corpus, tenemos que el análisis de lo que constituye el acto lesivo se complica, pues tratamos de discu- siones en varios niveles de argu- mentación. En esa línea, y tomando en cuenta que el Tribunal Cons- titucional utiliza diversas técni- cas para el control de resoluciones

judiciales, es conveniente identifi- car adecuadamente los problemas que se pretenden resolver.

En este caso hemos visto cómo el Tribunal declara la improcedencia haciendo uso de la fórmula de la cuarta instancia, fórmula que puede prestarse a déficits en la moti- vación. Sin embargo, el Tribunal resuelve sustentando por qué, aun cuando el demandante ha intentado argumentar en torno al derecho a la motivación, finalmente no lo logra y sus argumentos caen en la peti- ción de reexamen.

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