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EL MARGINALISMO – ALFRED MARSHALL

El término “revolución marginalista” hace referencia al rápido éxito de la aplicación

del principio de la utilidad marginal decreciente en las décadas de 1880 y 1890 y su

descubrimiento simultáneo e independiente por tres autores sin relación alguna previa:

el británico W. Stanley Jevons, el austríaco Carl Menger y el francés Léon Walras, que

publicaron sus trabajos entre 1871 y 1874. Alfred Marshall también tenía madura la idea

de la utilidad marginal decreciente hacia 1870, pero su obra clave, los Principios de

economía, el canon de la economía neoclásica, no apareció hasta 1890. Algunos autores

han interpretado el marginalismo en clave de continuidad con la economía política

clásica, basándose en la reivindicación marshalliana del descubrimiento de la utilidad

marginal y en las importantes similitudes entre paradigma clásico y el marginalismo,

que compartirían: una visión del mundo económico caracterizada por la división del

trabajo, la propiedad privada de los medios de producción, los mercados y la ley de Say;

el modelo sin Estado, aunque ambos aceptan que el Estado debe tener una serie de

funciones esenciales para el funcionamiento de la economía; y, finalmente, el enfoque

filosófico utilitarista que identifica la moral con la elección racional de los individuos

egoístas. Sin embargo, el paradigma clásico y el marginalista presentan diferencias

fundamentales en las teorías del valor, la distribución y la producción y en cuanto al uso

de la variable tiempo. Además, entre el marginalismo y la economía neoclásica de

Marshall hay una diferencia también esencial en la teoría del valor. La teoría del valor

era el defecto básico de la economía clásica: adolecía de falta de generalidad porque

existían diversos tipos de bienes cuyos precios no podían explicarse dentro del marco

teórico clásico. De los tres tipos de bienes que Mill había distinguido (ver Materiales)

sólo los que tenían una oferta totalmente elástica (sujetos a costes constantes) tenían un

precio de equilibrio a largo plazo determinado por el coste de producción. Pero el valor
de los bienes de oferta inelástica dependía completamente de la demanda y el de los

bienes sujetos a costes crecientes o rendimientos decrecientes se intentaba explicar por

los costes de producción prevalecientes en las circunstancias más desfavorables, dada la

demanda. Los marginalistas, especialmente Jevons y Menger (y tras él toda la escuela

austríaca) se pasaron al extremo contrario y también erraron: su teoría de que los precios

dependen exclusivamente de la demanda solo es satisfactoria para los bienes de oferta

completamente inelástica, no reconoce el acierto de que los costes de producción

determinan el precio de los bienes de 1 oferta completamente elástica y aborda

incorrectamente la determinación del precio de los bienes producidos a costes crecientes

porque supone que la oferta de los mismos está dada y que la demanda determina su

precio. Aquí reside la diferencia con el neoclasicismo de Marshall, para quien el precio

de estos bienes sujetos a costes crecientes es el resultado de la interdependencia entre la

oferta y la demanda. La consecuencia inmediata del planteamiento marginalista del

valor es que la teoría de la distribución se convierte en un problema de determinación de

los precios de los servicios de los factores productivos, que reciben ingresos como

propietarios individuales o grupos sociales mínimos (familias y empresas), más que un

problema de reparto del excedente entre las clases sociales, que ahora desaparecen del

análisis (ver Materiales). Lo mismo ocurre con la teoría de la producción. En el enfoque

de los clásicos los costes monetarios de la producción reflejaban costes reales (las

retribuciones de los propietarios de los factores de producción). Los marginalistas

eliminaron las relaciones sociales entre clases con la noción de coste alternativo o de

oportunidad derivado de su teoría del consumo: en una economía con recursos escasos,

el verdadero sacrificio que entraña la producción (consumo) de algo lo constituyen las

otras cosas que podrían haberse producido (consumido); así, si todos los factores de

producción (bienes) son escasos en la oferta respecto a la demanda de ellos, el coste de


utilizar una unidad cualquiera de factores (bienes) en la producción (consumo) de una

mercancía es la utilidad marginal de las otras mercancías que se dejan de producir

(consumir), es su coste de oportunidad. En cuanto al tiempo, los clásicos estaban

preocupados por las causas y las consecuencias a largo plazo del crecimiento

económico. En cambio, los marginalistas sólo estaban preocupados por el presente y el

futuro inmediato y su objetivo principal era el análisis estático de la asignación de

recursos en un mercado ideal perfectamente competitivo, en donde ciertos elementos,

como el tamaño de la población, los gustos de los consumidores, las existencias de

capital y de recursos naturales y la tecnología de la producción, se consideran dados

(sólo Jevons en su trabajo de economía aplicada, La cuestión del carbón, de 1865, se

preocupó del crecimiento a largo plazo, que, según él, desembocaría en el estado

estacionario al agotarse las reservas de carbón de Gran Bretaña, predicción que por

supuesto no se cumplió porque minusvaloró los efectos de progreso tecnológico).

CAUSAS DE LA REVOLUCIÓN MARGINALISTA.

Ni el concepto de utilidad ni el principio de la utilidad marginal decreciente eran

nuevos. Durante el período de hegemonía de la economía clásica e incluso antes se

había ido fraguando una teoría subjetiva del valor, donde el valor provenía de la utilidad

y de la escasez de los bienes, como el mismo Ricardo había reconocido para algunos

tipos de bienes muy concretos. En Francia, el ingeniero Agustin Cournot empezó a

utilizar en la década de 1830 el análisis matemático marginal aplicado a la teoría de la

producción en su obra Investigaciones acerca de los principios matemáticos de la teoría

de las riquezas (1838). Cada productor maximiza beneficios en un mercado donde las

ventas están sujetas a la restricción de la demanda: si hay un solo productor (monopolio)

la oferta puede influir en el precio, pero en un mercado competitivo ninguna empresa

puede influir en el precio. Cournot fue el primero en usar un diagrama para explicar
como se determina el precio (aunque le sitúa en el eje de las abscisas) por la

intersección de una curva de demanda de pendiente negativa, que muestra que las

cantidades de bienes que se desean comprar descienden cuando el precio aumenta, y una

curva de oferta de pendiente positiva, que muestra que las cantidades de bienes que los

productores desean vender se incrementan cuando sube el precio. En la década siguiente

el también ingeniero Jules Dupuit representó por primera vez la utilidad marginal por

medio de una curva de demanda que varía inversamente con el precio: según Dupuit,

todo consumidor atribuye una utilidad diferente al mismo objeto según la cantidad que

puede consumir del mismo (es decir, en función del precio que esté dispuesto a pagar),

siendo dicha utilidad decreciente (el precio cae a medida que aumentan las cantidades

consumidas). Por su parte en Alemania, los miembros de la escuela histórica rechazaron

la teoría del valor trabajo y tomaron de Steuart la idea de que los precios están

determinados por la oferta y la demanda. Independientemente de Cournot, Karl H. Rau

usó en 1841 un diagrama de oferta-demanda, siendo el primero en establecer la

convención de situar los precios en las ordenadas y las cantidades en las abscisas. En

1854, el alemán Hermann H. Gossen en su libro Evolución de las leyes del intercambio

humano (1854) intentó matematizar y dar expresión gráfica al cálculo hedonista de

Bentham, en el que estaba implícito el principio marginalista: para Gossen cada acto

sucesivo de consumo produce un placer cada vez menor hasta llegar al punto de la

saciedad, lo que él llama ley de las necesidades saciables y que se conoce también como

primera ley de Gossen; Gossen también descubrió que un consumidor maximiza su

utilidad si gasta su limitado ingreso de tal manera que la última unidad de dinero

gastado en cualquier bien particular le produzca la misma utilidad marginal que la

última unidad gastada en cualquier otro bien (lo que se denomina segunda ley de

Gossen o principio de equimarginalidad). Finalmente, aunque no en último sin en 3


primer lugar, Johann H. von Thünen en El estado aislado (1827) usó el cálculo

diferencial para resolver un problema de maximización de beneficios en la agricultura

asignando trabajo y capital que anticipa la teoría de la distribución basada en la

productividad marginal.

PRINCIPALES REPRESENTANTES

WILLlAM STANLEY JEVONS (1835-1882)

Criado en un ambiente familiar en el que se planteaban y discutían con asiduidad

problemas sociales y económicos, en 1850 Jevons ingres6 en el University College de

Londres donde recibió una educaci6n básicamente técnica (matemáticas, biología,

química, botánica y metalurgia), que influirla posteriormente en toda su carrera

intelectual. Pero también combin6 el gusto por las artes (su madre era poetisa), y mostr6

un intenso amor por la música. La quiebra del negocio de su padre y los

correspondientes problemas econ6mioos le hicieron aceptar un puesto como

contrastador en la, Casa de la Moneda de Sidney , en 1853, lo que le impidi6 finalizar

sus estudios. Permaneció en Australia durante cinco años y allí desarrollo experiencia

acerca de las cuestiones monetarias, que más tarde recogería en su libro Money and the

Kechanism of Exchange (1875) donde, además de proporcionar una medida bastante

exacta de la depreciación del oro a mediados del siglo XIX, desarrolló la técnica de los

números índices y resolvió los problemas de su cálculo con maestría, y trato el

problema del ciclo económico. Durante este periodo también estudio meteorología y la

aplico al problema del ciclo económico. 31 En 1859 Jevons vuelve a Londres y acaba

sus estudios, pero cambia su especialización de matemáticas y química, por la 16gica y

la economía. En 1862 envi6 a la secci6n F de la British Association for the

Advancement of Science un artículo embrionario de su teoría de la utilidad, titulado


Notice of a General Mathematical Theorv of Political Economv. Fue leído en su

ausencia, atrajo muy poca atención, y no fue publicado. Pero su libro de 1865, The Coal

Question le introdujo en los círculos econ6micos e inte1ectuales. 3a En este libro

presenta Jevons una ley natural del crecimiento social basada en la progresión

geométrica de las industrias, en pura analogía con la ley de la pob1aci6n de Melthus, en

la que el carbón desempeña el papel del trigo en la teoría de Me1thus. La aparici6n de

los artículos de F1eeming Jenkin en 1870, que estableci6 una representaci6n gráfica de

las leyes .de la oferta y la demanda urgieron a Jevons en la publicación de su libro

Theory of Political Economy (1871) donde se recoge lo principal de su pensamiento

económico. Curiosamente, Jevons, que no realizo un análisis formal de la oferta y la

demanda ni explico la interdependencia entre ambas, reconoci6 a Jenkin como precursor

y la influencia de su trabajo.

CARL HENGER (1840-1921)

Carl Henger provenía de una familia de funcionarios de carrera y oficiales del ejército

austriacos. Estudi6 Derecho en las Universidades de Viena y Praga, obteniendo su

doctorado en la Universidad de Cracocia (por aquél entonces el Imperio Austro-

Hoogaro abarcaba diversos países de la Europa del Este). Al finalizar sus estudios se

dedicó al periodismo, cubriendo la informaci6n de la Bolsa en el periódico Zeitung de

Viena, y más tarde a la carrera administrativa.

A partir de 1867, cuando escribía sus noticias sobre los mercados bursátiles, Menger

centro su atención en las cuestiones económicas porque quedo impresionado del

contraste existente entre las teorías del precio tradicionales y la realidad práctica que él

estaba experimentando. En 1871 publico sus Grundsatze (Principios de economía

política) y su fama se extendió pronto, recibiendo un puesto en la Universidad de Viena.


Entre 1876 y 1878 fue tutor del Príncipe Heredero Rudolph, al que acompaño en sus

viajes por Europa. A su vuelta regreso a la Universidad de Viena. En 1897 obtuvo la

cátedra de Economía Política de dicha Universidad, y se retiró en 1903. A diferencia de

Jevons, Henger fue la representación del académico devoto y sencillo. Por ello, y

gracias también a su gran ingenio, fue el fundador de toda una escuela de pensamiento:

la Escuela Austriaca. Dicha escuela se caracteriza por su énfasis en el subjetivismo (no

solo aplicado, en el caso de la economía, a las preferencias· sino también a las

expectativas), en el tiempo (como la dimensión de los cambios e intercambios), en la

información fragmentada en el proceso de aprendizaje. Menger llama a su método

"atomístico", ya que al enfatizar todos los factores subjetivos más importantes, defiende

la búsqueda del propio interés, la maximización de la utilidad y la información o el

conocimiento completo como las bases sobre las que debe construirse la ciencia

económica. En nuestros días este método se conoce como el "individualismo

metodológico", gracias a Hayek. Al tiempo que se formaba una escuela de pensamiento

en Austria, la Escuela Historica alemana, en esos momentos representada por

Schmoller, mantenía su máxima influencia. La escuela historica sostiene que la

economía política es una ciencia histórica y no teórica. Defendían el método histórico

como el único relevante para analizar el organismo social. Según Schmoller, al centrarse

en el comportamiento individual sujeto a restricciones, la escuela austriaca olvidaba una

de las cosas más importantes: la propia dinámica de las instituciones. Schmoller y los

suyos boicotearon de hecho la entrada de profesores austriacos en la universidades

alemanas, lo que perjudicó a medio y largo plazo a la ciencia de este país, ya que esta

controversia -que en momentos tomo carices meramente personales- finalizó con la

victoria del método austriaco. Bajo tales circunstancias, pues, es comprensible que

Menger considerase necesario defender el método qué había adoptado contra los
ataques de la escuela histórica, más que avanzar en su trabajo teórico. Eso hizo que a su

muerte, su sistema de economía política, de la que sus Principios eran tan sólo la

primera parte, quedase incompleto.

HARIE-ESPRIT LÉON WALRAS

Walras es considerado el fundador del análisis de equilibrio general en 'microeconomía.

Dicho, análisis se centra en las interdependencias que existen entre los mercados de los

bienes, y contempla la actividad econ6mica (el sistema de producci6n.y consumo) como

algo interrelacionado. De este modo, cada intercambio que se produce en el sistema

económico (con el fin de maximizar la satisfacción de los agentes) influye sobre el valor

de todos los bienes del sistema. Dado que el sistema se halla interconectado, cualquier

aumento en la demanda de un bien (que supone que algún o algunos agentes no han

maximizado su satisfacción) significa necesariamente que hay un exceso de oferta de

otros bienes dentro del sistema. Por tanto, la variación en el precio del bien que se

encuentra en desequilibrio (variación que se produce para buscar la posición de

equilibrio) tendrá repercusiones en todos los otros mercados, que reaccionarán a su vez

de nuevo sobre el precio de equilibrio del bien en cuestión, produciendo nuevos

cambios. Walras se vio forzado, sin embargo, a abandonar este método de equilibrio

general, y a utilizar el método de equilibrio parcial, cuando trato cuestiones particulares

como el papel del empresario o del dinero en el sistema econ6miqo. Nació Wallras en

Normandía (Francia). Su padre, Antonie Auguste Wallras, fue su único maestro en

economía. Auguste Wallras, un economista que propugnaba la nacionalización de la

tierra, el uso de la economía matemática, y una teoría del valor basada en el concepto de

rareté. En contraste con la teoría del coste de producción de Ricardo), había sido

compañero de Cournot en la École Normale Supérieure de Paris, de modo que Léon

walras aprendió economía de una copia de los Principios matemáticos de Cournot que
su padre tenía. Las ideas económicas de Wallras en su juventud (época en la que no

parecía dar muestras de ser un gran economista) eran las mismas que las de su padre.

Tras dos intentos fracasados para entrar en la École Polytechnique (la escuela de

ingeniería civil) finalmente fue admitido en la École des Mines (una escuela de

ingeniería inferior a la École des Ponts et Chaussées, en la que Dupuit había

sobresalido). Dado que la ingeniería no le interesaba, Wallras se centr6 en la literatura,

filosofía e historia. En 1858 publicó su principal novela, Francia Sauveur, que no tuvo

éxito alguno. Entonces su padre le persuadió de que se dedicase a la ciencia económica.

En 1860 escribió su primer libro de economía, L'économie politique et la Justice.

Examen. Critique et réfutation des doctrines économiques de M. P.·.1. Proudhon.

Anteriormente había obtenido una posición académica, aunque tuvo que trabajar

también como periodista, empleado en una oficina de ferrocarriles, director gerente de

un banco para cooperativas, editor de una revista fracasada, y alguna otra cosa.

El interés de Wallras en temas tributarios y de justicia social le animó a participar en un

congreso internacional sobre tributación celebrado en Lausanne (Suiza). En 1860. Allí

causo tan buena impresión que, cuando en 1870 se estableció una cátedra de Economía

Política en la Universidad de Lausanne, fue nombrado "catedrático extraordinario".

Según el propio Wallras, el comité de selección estaba formado por tres personas

notables del distrito y cuatro profesores de economía. El primer grupo estaba a favor de

Wallras y tres miembros del otro grupo en contra. El cuarto miembro, el profesor

Dameth de Ginebra, votó a su favor considerando que su presencia sería muy útil para el

desarrollo da la economía, pese a que estaba en contra de las ideas de Wallras.

Wallras dividió su sistema de economía en economía pura, economía aplicada y

economía social. En terminología moderna la economía pura es una ciencia positiva que

estudia el mecanismo del mercado, la economía aplicada es una ciencia normativa que
estudia la asignación óptima de los recursos, y la economía social es una ciencia

normativa que estudia la distribución óptima del ingreso. Debe enfatizarse, pues, que en

su sistema económico Wallras consideró los aspectos normativos de la ciencia

econ6mica y que realiz6 una clara distinción entre estas tres ramas de la economía, pese

a que solo desarrollo de forma sistemática la economía pura. Wallras creyó que la

riqueza social se define como todas las cosas, materiales e inmateriales, que son

escasos: es decir, que son útiles para nosotros y que únicamente están disponibles en

cantidades limitadas. Tales cosas son útiles y limitadas. en su cantidad, son valorables e

intercambiables, pueden producirse y multiplicarse mediante la industria, y son

apropiables. La economía pura, la economía aplicada y la economía social estudian

respectivamente la riqueza social desde el punto de vista del valor de cambio, la

industria y la propiedad.

LOS ECONOMISTAS CLÁSICOS

Los economistas clásicos Los economistas clásicos Adam Smith y David Ricardo son

los primeros en construir un cuerpo analítico sólido para explicar el funcionamiento de

la economía capitalista industrializada. Es por eso que el nacimiento de la economía

moderna se asocia a sus obras más importantes: Investigación sobre la naturaleza y

causas de la riqueza de las naciones (1776) y Principios de economía política y

tributación (1817), respectivamente. En esa época, el sistema monetario vigente era el

patrón oro1 y en el mercado internacional se comerciaban tan solo mercancías e

insumos para la producción.

Adam Smith es considerado el padre de la economía. Su preocupación principal era el

estudio del desarrollo económico, en particular, las fuentes del crecimiento de la riqueza

de las naciones a largo plazo. La economía que estudió se encontraba en plena


Revolución Industrial (segunda mitad del siglo XVIII), caracterizada por el «progreso

de las artes mecánicas»2 . Estableció los fundamentos de la teoría clásica del valor y los

precios, y de la primera teoría del crecimiento económico. Para él, el principal factor del

crecimiento de la riqueza de un país era el mejoramiento de la productividad del trabajo,

la misma que dependía del grado de especialización y división social del trabajo. Una

mayor división aumenta la calificación de los trabajadores y estimula el progreso

técnico; sin embargo, la intensificación y extensión de la división social del trabajo solo

era posible en un mercado en expansión. Esta es la teoría de Smith del círculo virtuoso

del crecimiento o causación acumulativa asociada al desarrollo de la manufactura.

Smith, además, es considerado el padre del liberalismo moderno por su teoría según la

cual los individuos sirven a los intereses colectivos precisamente porque se guían por

sus propios intereses. Esta idea del propio interés (self-interest) como fuerza motora del

sistema económico sería después difundida bajo la imagen de la mano invisible, que

muchos de sus seguidores y economistas contemporáneos confunden con la teoría

neoclásica de la oferta y la demanda de fines del siglo XIX. Pero, en realidad, el

también autor de la Teoría de los sentimientos morales (1759) no comparte la idea del

neoliberalismo, según la cual todas las interacciones sociales y económicas se reducen

al interés egoísta de los individuos. Para Smith, ni la sociedad ni la economía funcionan

exclusivamente en base al egoísmo (selfishness) de los individuos, pues su conducta

está guiada por normas vinculadas con la confianza y la reciprocidad. Estas son

esenciales para la producción con especialización, el comercio y el intercambio a escala

creciente. Smith no compartía la idea del mercado «autorregulado». David Ricardo, por

su parte, desarrolló la teoría de la renta, de la distribución y de los efectos de sus

cambios sobre el crecimiento, bajo el supuesto de rendimientos marginales decrecientes

de la tierra. A diferencia de Smith, que pensaba que el aumento de la productividad y,


por lo tanto, el incremento de la riqueza, estaba limitado por el tamaño del mercado,

Ricardo —para quien la clase capitalista era la portadora del progreso y el motor de la

economía— consideraba que el límite al crecimiento lo constituía la presencia de una

clase rentista improductiva: la clase terrateniente. En ausencia de cambios tecnológicos

en la producción, esta clase podía conducir a la economía a una situación de estado

estacionario; es decir, de ausencia de beneficios para el capitalista y, por lo tanto, de

crecimiento económico o acumulación del capital. Los propietarios de la tierra, a

medida que aumentaba la acumulación de capital, percibían una mayor parte del

producto en forma de renta de la tierra y, dada la masa de salarios, ello conducía a una

disminución de los beneficios. Cuando estos se hacían cero, se llegaba, según Ricardo,

al estado estacionario. Tanto Smith como Ricardo estaban preocupados por los límites

del crecimiento económico. Para el primero, la expansión de los mercados internos

podía llegar a un límite, frenando de esta manera la expansión de la economía. Para el

segundo, la acumulación de capital, estimulada por los beneficios, podía también llegar

a un límite que él denominó estado estacionario. Estas preocupaciones por los límites

que enfrenta el crecimiento se expresaron en propuestas de política económica. Ambos

autores asignaban un papel al Estado en la promoción del crecimiento. Ambos abogaban

por la expansión del comercio: Smith, porque era la manera para que un país ampliara

sus mercados, pues los mercados internos habrían llegado a un límite; y Ricardo, porque

era la manera de contrarrestar los efectos negativos de la reducción de los beneficios

capitalistas en presencia de los rentistas y/o de aumentos del precio de los alimentos o

bienes salario. En general, dejando de lado las diferencias entre Smith y Ricardo,

podemos afirmar que el propósito de los clásicos fue explicar la forma en la que el

sistema económico de mercado resuelve los problemas de la producción, del consumo,


de la distribución, del cambio técnico, de la organización de estos procesos y del

crecimiento.

LOS ECONOMISTAS NEOCLÁSICOS

A fines del siglo XIX, entre los años 1870 y 1914, surge la teoría neoclásica en el

contexto de una economía capitalista mucho más desarrollada: hay una creciente

concentración de la producción y, además, en el mercado internacional se exportan ya

no solo mercancías e insumos para la producción, sino también capital y bienes de

capital en forma de inversión extranjera directa en actividades como la agricultura y la

minería. Esta última es asociada con la aparición del llamado fenómeno imperialista o

capitalismo de las corporaciones. Por último, entre los años 1873 y 1896, se produce la

primera gran crisis capitalista caracterizada por una larga depresión y deflación. Durante

este periodo de desarrollo de la teoría neoclásica marginalista, hasta el estallido de la

Primera Guerra Mundial, el patrón oro seguía siendo el régimen cambiario o monetario

en el que se basaban las relaciones internacionales entre los países. La teoría neoclásica

de los precios determinados por las curvas de oferta y demanda surge en respuesta a los

clásicos, específicamente a Smith, quien se refería al proceso de competencia que

continuamente establecía el precio «natural» como la ley de la oferta y la demanda o la

mano invisible del mercado. Con los neoclásicos el contenido de la economía cambió.

Este ya no consistía en el análisis del comportamiento económico 20 Elementos de

teoría y política macroeconómica para una economía abierta como un todo, sino en el

estudio de los fundamentos microeconómicos de la formación de precios. Con ellos

desapareció la preocupación por la contabilidad social de los flujos de producción,

gastos e ingresos agregados, así como el análisis de los efectos de las políticas sobre

estos flujos para periodos determinados. Ahora la competencia consistía en que las

empresas eran tomadoras de precios y el equilibrio ocurría cuando una empresa


maximizadora lograba igualar su precio a su coste marginal. Además, para los

neoclásicos, a diferencia de los clásicos, el libre funcionamiento del mercado conduce al

pleno empleo. La teoría neoclásica de las curvas de demanda y oferta constituye la

síntesis de las teorías de la utilidad marginal y la productividad marginal desarrolladas

por W. S. Jevons, C. Menger, F. Von Wieser, E. Bohm-Bawerk, L. Walras y A.

Marshall, entre otros, durante la primera gran crisis del capitalismo y coincidentemente

durante los años de surgimiento del capitalismo monopólico y oligopólico. Esta síntesis

la realiza K. Wicksell en su libro Lectures on political economy, publicado en 1901, en

cuyo primer tomo presenta el contenido de lo que más adelante se conocería como la

teoría microeconómica. En materia de crecimiento económico, R. Solow inaugura en

1956 la teoría neoclásica del crecimiento con la publicación de su libro A contribution

to the theory of economic growth. Esta teoría, a diferencia de la teoría keynesiana del

crecimiento, cuyo desarrollo se debe a los trabajos de R. Harrod (1939) y E. Domar

(1946), muestra que es posible el crecimiento económico con pleno empleo y

estabilidad. Por último, T. Koopmans publica On the concept of optimal economic

growth en 1963 y, luego, D. Cass publica Optimun growth in an agregate model of

capital accumulation, en 1965, con lo cual retoman y mejoran el modelo de F. Ramsey

que fue publicado en 1928 en su artículo A mathematical theory of saving. Este modelo

endogeniza la tasa de ahorro, con lo cual se logra perfeccionar el modelo de Solow.

Todos estos modelos neoclásicos parten del supuesto de la existencia de un agente

representativo.

ALFRED MARSHALL

Alfred Marshall es otro autor que comparti6 honores en el descubrimiento, aplicaci6n y

desarrollo de la teorla de la utilidad marginal a la teoria de la demanda y del

intercambio. Aunque no public6 sus ideas hasta 1890, Merahall reclam6 originalidad
ilobre estas cuestiones, remontándose a 1867-1870. Si bien Whltaker ha demostrado que

durante esta época, Marshall no deriv6 su curva de demanda con pendiente negativa de

ninguna maximizaci6n de la utilidad, y que la aproximaci6n más temprana (y bastante

aceptable) de un análisis marginal del comportamiento del consumidor aparece en su

"Essay on Money", fechado en 1871.- Sea como fuere, Mershall ocupa un lugar de

honor en este nuevo enfoque. Pero su tratamiento del mismo debe considerarse en un

capitulo aparte por la importancia y extensi6n de sus aportaciones, por c6mo éstas

cambiaron el curso de la economia, y por la influencia que ejerci6 en la economia al

menos durante medio siglo.

Inició su trayectoria económica basándose en muchas de las ideas de Adam Smith,

David Ricardo, John Stuart Mill y Thomas Robert Malthus y luego las contribuciones

de la utilidad marginal de Leon Walras. Durante su tiempo en la universidad de

Cambridge, estableció a esta universidad como líder en el pensamiento económico de la

época y fué el fundador de la Escuela de Cambridge y de la corriente neo-clásica,

Escuela y corriente que posteriormente impulsaron sus estudiantes estrella John

Maynard Keynes y Arthur Pigou.

En 1879, publicó The Pure Theory of Foreign Trade (La teoría pura del comercio

internacional) una serie de artículos sobre el comercio internacional y sobre los

problemas del proteccionismo. El mismo año, durante su estancia en la universidad de

Bristol, publicó The Economics of Industry (Las económicas de la industria)

conjuntamente con su mujer, Mary Paley Marshall, un análisis nuevo de la

microeconomía.

Con su pasado y conocimientos en las matemáticas, fue uno de los impulsores iniciales

del rigor matemático en las económicas. No obstante, no quiso que este impulso cause
el alejamiento entre las económicas y el pueblo y, en 1890, publicó Principles of

Economics (Principios de la Economía), habiendo trabajado sobre esta obra desde 1881,

y donde aglutinó muchas de las ideas que desarrolló durante su carrera. Este libro se

convirtió en el principal libro de texto durante muchos años. Sólo muchos años después,

el libro de texto Económics de Paul A. Samuelson, que se publicó en 1948, tomó el

relevo.

Finalmente, en 1923, publicó Money, Credit and Commerce (Dinero, Crédito y

Comercio) que aglutina artículos que desarrollaron sus ideas económicas a lo largo de

su carrera de 50 años.

Durante su trayectoria, Alfred Marshall desarrolló e inició los desarrollos de ideas

económicas como la oferta y la demanda y la determinación de costes de producción y

precios de venta, la elasticidad de los precios, el funcionamiento de los mercados y la

utilidad marginal. También, aplicando los conceptos de la utilidad marginal a las

políticas económicas de los gobiernos, como por ejemplo, las políticas de impuestos,

analizó su impacto sobre el bienestar social y sentó las bases de la economía del

bienestar.

PRINCIPALES APORTES – PRINCIPIOS DE ECONOMIA

En 1890 publicó su obra capital, Principios de economía, que durante muchos años fue

el principal libro de economía de todo el mundo. En el primer volumen de la obra

compaginó conceptos de la economía clásica como riqueza, producción, trabajo, capital

o valor con aportaciones de la escuela marginalista como utilidad y utilidad marginal. A

los agentes de la producción (tierra, trabajo, capital) añadió un nuevo factor, el de la

organización industrial.
En el segundo volumen realizó una exposición del funcionamiento de los mercados, un

análisis de oferta y demanda y expuso su teoría del equilibrio parcial, de la formación de

la oferta, la incidencia de los monopolios y la distribución de la riqueza nacional. Los

problemas más destacados que analizó fueron el de la formación de los precios y la

distribución de la renta.

En el primer caso estableció como determinantes del valor de un bien tanto el coste de

producción como la utilidad. A partir del valor del bien, la formación de los precios

vendría dada por la confluencia de la oferta y la demanda; la primera, determinada por

los costes de producción, y la segunda, por la utilidad marginal. También estableció una

relación entre precio y cantidad demandada cuya sintaxis gráfica (curvas de oferta y de

demanda) sigue vigente hoy día.

1) Agregación

 Los intereses de una comunidad son simplemente la suma de los intereses

individuales de los diferentes miembros que la componen.

 La conducta de una sociedad puede ser modelizada sumando las conductas de

todos los individuos en su seno.

2) Maximización del Placer y minimización del Dolor: la Utilidad.

 Bentham (1780) los motivos de todo lo que hacemos los humanos radican

exclusivamente en la búsqueda del placer y en el rechazo del dolor.

 Fenómenos como el sentido del bien y el mal solo son manifestaciones

superficiales de este poder más profundo: puede que hagas algo porque

superficialmente creas que haces el bien, pero fundamentalmente lo haces

porque crees que es la mejor estrategia para maximizar tu placer y minimizar tu

dolor (Steve Keen, 2015).


3) Consumidores y Productores; demandantes y oferentes

 La economía la hacemos las personas. En la teoría marginalista, los individuos

adoptamos el rol de consumidores y productores.

– Básicamente producimos cosas que después consumimos.

 La Producción la llevamos a cabo a través de empresas, que utilizan capital y

trabajo (factores productivos).

– El capital lo aportan los ahorradores (quienes no dedican al consumo el 100% de

su ingreso), a cambio de una remuneración (tasa de ganancia o tipo de interés).

Los ahorradores sacrifican su consumo presente para ampliar su consumo futuro

– El trabajo lo aporta todo aquel que está dispuesto a sacrificar su tiempo de ocio a

cambio de una remuneración (salario).

– Consumir aporta utilidad, mientras que ahorrar y trabajar aportan desutilidad

(disminuyen nuestro placer). Pero cuanto más trabajes más podrás consumir en

el presente, y cuanto más ahorres más podrás consumir en el futuro, porque el

ahorro genera rentas. El objetivo de todo ser humano en la vida es maximizar su

utilidad, es decir, combinar consumo, trabajo y ahorro de una manera óptima.

4) Teoría del consumidor: una función de demanda descendente

 Se parte del concepto de Utilidad Marginal Decreciente: cada cantidad adicional

(marginal) de producto consumida aporta al consumidor una satisfacción

(utilidad) menor que la anterior, por lo que solo aumentará el consumo si el

precio desciende.

 La utilidad marginal decreciente sirve para fundamentar la curva de demanda

descendente con respecto al precio.


5) Teoría del productor: Una función de oferta ascendente

 Se intenta deducir la curva de oferta a partir de como las empresas, con

el objetivo de maximizar su beneficio, deciden el volumen de

producción.

 Las empresas deben producir de tal manera que el precio que cobran por

su producción iguale el coste marginal de esta (el gasto adicional en que

incurren por producir una unidad más).

 Debido a la ley de rendimientos decrecientes (Ricardo), el coste marginal

es creciente, por lo que las empresas solo tendrán incentivos a aumentar

su producción si el precio al que vende el producto adicional aumenta.

Por tanto, la función de oferta tiene pendiente positiva.

 ¿Porque el coste marginal es creciente? Lo veremos cuando analicemos

el mercado de trabajo y de capital.

6) El sistema completo de Marshall

Todo precio es resultado de la acción recíproca de oferta y demanda. En el

análisis económico marshalliano se diferencian tres mercados:

 El mercado de bienes y servicios

 El mercado de trabajo

 El mercado de capital

a) El mercado de bienes

 En condiciones de equilibrio normal, el precio de cualquier bien tiende a

igualarse con los costes de producción (crecientes), y a la utilidad

marginal que el bien aporta al consumidor (decreciente)

 Los costes de producción de las empresas son básicamente el salario de

los trabajadores y el interés (o tasa de ganancia) del capital.


b) El mercado de trabajo

 La Curva de oferta de trabajo es creciente:

– Para que los obreros ofrezcan más horas de trabajo es necesario

que el salario por hora aumente, ya que cada hora de trabajo

adicional supone para ellos un sacrificio mayor (cuanto más

cansados estamos, más nos cuesta trabajar una hora más).

– La desutilidad marginal del trabajo, por lo tanto, es creciente.

 La curva de demanda de trabajo es decreciente:

– El trabajo que demandan los empresarios es decreciente con

respecto al salario. Debido a la ley de rendimientos decrecientes

(Ricardo), cada trabajador adicional es menos productivo que el

anterior (la productividad marginal del trabajo es decreciente).

– Por lo tanto, para que los empresarios decidan contratar un

trabajador más, tiene que disminuir el salario.

c) El mercado de capital

 La curva de oferta tiene pendiente positiva.

– Recordemos de la clase pasada que quienes ofrecen capital son

los ahorradores, que sacrifican el consumo presente.

– La desutilidad marginal de la espera (o del aplazamiento del

consumo presente), al igual que la del trabajo, también es

creciente: cuanto más hemos ahorrado, mayor es el sacrificio de

ahorrar una unidad más de nuestro ingreso.


– El tipo de interés recompensa ese sufrimiento. La curva de oferta

de capital, por lo tanto, reúne todos los puntos en los que el tipo

de interés se iguala a la desutilidad marginal de la espera.

 La curva de demanda tiene pendiente negativa.

– La ley de rendimientos decrecientes de Ricardo se aplica también

para las sucesivas dosis de capital en cualquier rama de

producción. Por lo tanto, solo una reducción de la tasa de interés

puede provocar un aumento de la inversión.


BIBLIOGRAFÍA

- http://personal.us.es/escartin/Jevons_Marginalismo.pdf

- http://eprints.ucm.es/26274/1/9319.pdf

- http://personales.unican.es/domingur/5.pdf

- https://escuelaeconomicaneoclasica.weebly.com/iquestque-es-el-

marginalismo.html

- http://files.pucp.edu.pe/departamento/economia/LDE-2012-02a-03.pdf

- http://www.scielo.org.co/pdf/cadm/v20n34/v20n34a03.pdf