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MINISTERIO DE SALUD PÚBLICA

HOSPITAL DESCENTRALIZADO DR. MARCIAL QUIROGA

SERVICIO DE PSIQUIATRÍA

RESIDENCIA DE PSICOLOGÍA

EL ROL DEL PSICÓLOGO EN LAS INSTITUCIONES

“ATRAVESAR Y SER ATRAVESADO POR LAS INSTITUCIONES”

Residente: Lic. Florencia Quiroga

Cuarto Año

MP 1248

Jefe de Residentes: Alejandra Gálvez

Docente: María José Cortes

2018
ATRAVESAR Y SER ATRAVESADO POR LAS INSTITUCIONES

INTRODUCCION

Desde que nacemos y a lo largo de nuestra vida formamos parte de instituciones: la


familia, la escuela, la universidad, y más tarde las instituciones en las que
desempeñamos algún rol laboral.

Para transitar este recorrido es necesario dejarse atravesar por la institución, abrirse
a la posibilidad de ser transformado, conservando la subjetividad para no fundirse en
lo instituido. Al mismo tiempo, las instituciones son transformadas con el paso del
sujeto por ellas.

Es un equilibrio inestable entre ser transformado y transformar, dejarse construir y


construir, atravesar la institución y ser atravesado por ella.

En mi paso por la residencia tuve la oportunidad de transitar por diversas instituciones,


públicas y privadas, de diferente complejidad y trayectoria. El paso por estos lugares
me permitió un aprendizaje acerca de cómo entrar y cómo salir de una institución, la
capacidad de adaptarme a sus reglas, su lenguaje y sus tiempos, conocer y
comprender lo instituido, tolerando la incomodidad y generar un cambio en ese corto
periodo de tiempo.

Este trabajo tiene por objetivo sistematizar la experiencia de mi paso por las
instituciones y a partir de ahí generar cuestionamientos, abrir preguntas para
resignificar este recorrido.

DESARROLLO

La sociedad y sus instituciones nos esperan desde antes de nacer, nos anteceden y
nos reciben. Entonces ¿Puede el ser humano existir sin instituciones? ¿Pueden las
instituciones existir sin seres humanos?

Radosh y Laborde (2004) hacen referencia a Kaes (1996) al afirmar que las
instituciones constituyen "formaciones intermediarias". El fundamento psíquico de los
conjuntos sociales se da a través de ellas y constituyen a su vez el fundamento de
nuestra psique. Kaes significa el término institución como una red de subjetividades.
Entonces nuestra subjetividad está atravesada y a la vez formada en una red de
subjetividades, que otorga sentidos. Estos sentidos y normas nos constituyen y al
mismo tiempo somos constituyentes de los mismos.

Por su parte, Fernández (2001) hace referencia al término Institución como normas
que expresan valores altamente "protegidos" en una realidad social determinada. La
autora sostiene que desde esta perspectiva, las instituciones tienen que ver con
comportamientos que se formalizan en leyes explícitas o implícitas, que tienen una
fuerte vigencia en la vida cotidiana. (Fernández, 2001)

Alrededor de estas normas-instituciones se genera habitualmente una producción


cultural que las explica y fundamenta. A partir de esto, la vida de los sujetos y los
grupos, se ven delimitadas por estas condiciones, que varían en función de la
naturaleza de la institución y del lugar del sujeto en la sociedad.

En este sentido es evidente que estas instituciones son las que, al marcar lo permitido
y lo prohibido, muestran al sujeto el poder y la autoridad de lo social, el riesgo y la
amenaza implícita en la trasgresión, el beneficio y el reconocimiento de la obediencia
(Fernández, 2001).

En la Residencia de Psicología existe la idea de “aprovechar todas las oportunidades


al máximo”, porque es gratis, porque son cuatro años, porque hay que cuidar
espacios, o simplemente porque sí. Entonces el compromiso excesivo, la sobrecarga
de actividades, decir que sí a todas las demandas, trabajar fuera de horario, realizar
una formación paralela, está “bien visto” en este contexto. Y está implícitamente
penado quien no responde a esta demanda.

Es importante considerar que al formar parte de esta institución, me cuesta percibir


estas prohibiciones y permisos. A partir de esto, es posible pensar que estas
condiciones impuestas son asumidas por parte del sujeto que conforma la institución
y las hace parte. Por este motivo los espacios de reflexión se constituyen como
dispositivos cruciales para mantener una posición crítica frente a lo instituido.

Pero las instituciones no sólo operan como normativas en la sociedad, también nos
ofrecen modelos de identificación y pertenencia. Radosh y Laborde (2004) hablan de
“identidad imaginaria”, como una oferta de las instituciones que es aceptada por los
sujetos, en relación a la pertenencia. Y sugieren que la pertenencia a una institución
daría la ilusión de protección al sujeto. (Radosh & Laborde, 2004)

La posibilidad de pertenecer a una institución, otorga identidad. “Soy residente de


psicología” podría definir un aspecto de mi identidad, que al mismo tiempo me da la
seguridad –o la ilusión de seguridad- de estar respaldada por un grupo, un programa
de formación, una institución mayor, otros profesionales con reconocida trayectoria
que podrían responder por mí, etc.

Pero la pertenencia a las instituciones es casi siempre transitoria, ¿Qué sucede


cuando la pertenencia se acaba? ¿O cuando la ilusión de seguridad cae?

Se puede pensar que el fin de la pertenencia, es más bien una transición. Durante
toda la vida transitamos de una institución a otra, esta pertenencia no se termina, sino
que se transforma. Pasamos de la Escuela a la Universidad, de la familia de origen
a la familia nuclear, siempre estamos perteneciendo a una institución, ocupando
distintos roles y transformando nuestras identificaciones, pero siempre pertenecemos.

Entonces, pareciera que vivir en instituciones es algo inevitable, pero de qué manera
estamos en ellas, cómo entramos y salimos, si crecemos o si nos “aplastamos” en las
instituciones, podría ser una elección.

Kaes hace referencia al sufrimiento en las instituciones, como un sufrimiento de origen


social que tiene que ver con la complejidad de las relaciones con los otros. En relación
a esto, podría pensarse que el sufrimiento es inherente al ser humano y da lugar a la
incomodidad.

Si bien las instituciones configuran la trama de sostén de la vida social por el que
transcurre el crecimiento de los individuos, inevitablemente se confrontan con el
cuestionamiento y la posibilidad de concreción de lo instituyente, generando malestar.
(Fernández, 2001)

Entonces la institución incomoda cuando entra en conflicto con la subjetividad de


quienes la constituyen, y es este sufrimiento el que permite crecer y generar cambios.
Considerando esto, se puede pensar que dejarse atravesar por las instituciones,
implica también dejarse incomodar. Permitirse este sufrimiento para dar lugar al
cambio, y escapar al aplastamiento que mencionaba anteriormente.
Radosh y Laborde (2004) sostienen que al transitar por diversas instituciones, queda
en el sujeto un saldo, unos efectos institucionales. Esto puede relacionarse con lo que
Kaes define como el sufrimiento en las instituciones, desde el cual es posible
intervenir (Radosh & Laborde, 2004). Este podría ser el saldo a favor del sujeto.

Al entrar a una institución nos enfrentamos a nuestras propias expectativas respecto


a la tarea, la organización, los horarios, etc. Y también a las expectativas de los otros
hacia nuestro rol y características singulares. Esto siempre genera resistencias de
ambas partes que se resisten al cambio.

Entra en lucha la subjetividad con la institución y viceversa, debiendo producirse


necesariamente una acomodación de ambos lados para poder funcionar. Algunas
instituciones son más rígidas que otras, y ofrecen más resistencias a pesar de los
cambios de sus miembros. La Iglesia y la Escuela por ejemplo son más tradicionales
y se resisten al cambio.

Otras instituciones permiten acomodaciones con facilidad y se renuevan de manera


más fluida. Podría pensarse a la Residencia de Psicología como una institución
flexible, que al modificar sus integrantes, su coordinador y los escenarios de práctica
y aprendizaje, se modifica constantemente.

No obstante, hasta las instituciones más flexibles ofrecen resistencia a la hora de


introducir un cambio. En la Residencia por ejemplo, se movilizan aspectos
individuales y grupales cada vez que ingresa un nuevo miembro, que lleva a depositar
en el integrante desconocido aspectos negativos del propio grupo.

En síntesis, todas las instituciones ya sean rígidas o flexibles, se resisten a lo nuevo


generando incomodidades en los sujetos. Este malestar podría constituirse el saldo a
favor que queda en sus miembros para dar lugar a cuestionar lo instituido y generar
un cambio.
REFLEXIONES FINALES

En mi paso por la residencia pude transitar diversos espacios de aprendizajes, todas


las instituciones por las que atravesé, me atravesaron. Dejarme transformar por la
institución fue uno de los aprendizajes más significativos.

Algunos me transformaron a partir de la satisfacción, pero en su mayoría la


transformación se produjo por la incomodidad. Para lograr este aprendizaje a través
del malestar, los espacios de reflexión fueron imprescindibles ya que me permitieron
mantener una posición crítica frente a esta incomodidad y a partir de esto generar un
cambio en mí y en la institución cuando fue posible.

Dejarse atravesar por las instituciones, implica también dejarse incomodar. Permitirse
este sufrimiento para dar lugar al cambio.

BIBLIOGRAFÍA

Fernández, L. (2001). El análisis Institucional en la escuela, Notas Teóricas.


Argentina: Paidos.

Radosh, S., & Laborde, W. (2004). La institucion desde la mirada psicoanalítica.


TRAMAS 21. UAM-X. MÉXICO, 369-386.