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dulo

mulación temprana
Módulo
gral e Inclusiva
Estimulación temprana
Integral e Inclusiva
ECUADOR, 2014
Ministerio de Inclusión Económica y Social
Subsecretaría de Desarrollo Infantil Integral (MIES)
Dirección de Políticas de Desarrollo Infantil Integral

Betty Tola
Ministra de Inclusión Económica y Social - MIES

Cecilia Tamayo
Viceministra de Inclusión Económica y Social - MIES

Berenice Cordero
Subsecretaria de Desarrollo Infantil Integral - MIES

José Daniel Bravo Blandin


Gerente Estrategia de Mejoramiento del Talento Humano de los
Servicios de Desarrollo Infantil Integral

Aportes académicos:
Mónica Burbano de Lara – Elaboración de contenidos
Fernando López – Revisión de contenidos
Leticia Correa Lozano – Diseño Instruccional

Imagen, Diseño y diagramación


Henrry Ruales - Diseño y diagramación
Pablo Moreta - Ilustración / Banco imágenes
Betty Tola
Ministra de Inclusión
Económica y Social - MIES

Queridas educadoras, educadores, coordinadoras y coordinadores


infantiles CNH y CIBV.

Los primeros 3 años de edad constituyen el periodo más significativo en la


vida de una persona: la alimentación, cuidado, afecto y estimulación que se
brinde en esta etapa, depende el futuro de las ciudadanas y los ciudadanos
del mañana. La comunidad, las familias y el Estado debemos trabajar activa-
mente para superar la pobreza, la desnutrición, el maltrato de nuestras niñas
y nuestros niños; pues la no estimulación apropiada en estos primeros años,
puede afectar de manera irreversible el desarrollo humano de una persona
para toda su vida.

El trabajo diario que realizan ustedes es fundamental para transformar po-


sitivamente la vida de estas niñas y niños que mañana serán el futuro de
nuestra Patria. Con su esfuerzo lograremos una sociedad más justa, digna
y equitativa; logrando el Buen Vivir al que todas y todos tenemos derecho.

Una herramienta fundamental para promover el desarrollo infantil integral


de calidad, es la capacitación permanente que les permita lograr destrezas,
conocimientos y actitudes necesarias para brindar la estimulación apropiada
para cada ciclo de edad, con un enfoque integral de derechos en donde se in-
cluyan y potencien las particularidades de cada cultura como un mecanismo
de tolerancia y respeto a la diversidad; logrando empoderar a la familia en el
desarrollo de sus hijas e hijos y a la comunidad como co-responsables junto
al Estado de garantizar un entorno apropiado para el cumplimiento de los
derechos y el máximo desarrollo de los más pequeños.

Las invito pues compañeras y compañeros a la formación continua para


que logren su desarrollo personal y profesional que les permitirá fortalecer
su estima personal y aprecio hacia su trabajo cotidiano; facilitándoles he-
rramientas para resolver conflictos, trabajar mejor con la comunidad y la
familia; estimular con mayores herramientas el desarrollo de niñas y niños;
comprender como aplicar las políticas públicas y normativa para garantía
de derechos; apoyar acciones para la buena nutrición y salud familiar; in-
cluir pedagógicamente niños y niñas con discapacidad leve; así como cana-
lizar casos para restituir derechos de niñas y niños maltratados.

Entonces, vamos todas y todos a participar activamente en los módulos, las


invito a participar activamente y a aprovechar esta inversión del Estado en
la primera infancia; que es la clave para el desarrollo humano y económico
de nuestra Patria.

Un abrazo afectuoso para todas y todos ustedes que tienen en sus manos el
futuro de las niñas y los niños de nuestro País.

Betty Tola
Ministra de Inclusión Económica y Social - MIES
4

Presentación

“El milagro de la memoria.


¿Dónde y cuándo empieza la memoria?
La memoria empieza
en el momento y en el espacio
en donde empieza la memoria…

Es decir en el vientre materno”.

Fragmento de entrevista a Jairo Aníbal Nino.

Escritor entre otras cosas, de literatura para niñas y niños.

Estimular tempranamente a niñas y niños, es una tarea profundamente integral y cargada


de una energía espiritual que aceptemos o no existe. Cada persona desde su nacimiento,
va procesando emociones que la mente anima a sentir, y de esta manera construye paso
a paso su mundo interior. Desde adentro siente, piensa y actúa en el afuera. Construye
relaciones con sus seres queridos, con otras personas, con el ambiente físico, con su
mundo cercano sea este rural o urbano.

El aprendizaje presente desde el vientre materno, cambia de escenario y la identidad va


armándose como un rompecabezas con fundamentos de seguridad, de autonomía, y de
relaciones que para cada niña y niño, tiene dimensiones cósmicas, es su cosmos el que
se va conformando. En su primer año y medio de vida, como lo será durante toda su vida,
cambia todo cambia. Cambios físicos, cambios en el conocer, cambios en su lenguaje,
cambios en sus emociones, cambios en sus entornos.

De la estimulación que reciba la niña o el niño en este tiempo de su vida, podrá utilizar en
sus años posteriores la mayor cantidad de saberes y experiencias vividas en ese tiempo
originario. De su adecuada nutrición, del esfuerzo sabio de la madre, del padre y de quie-
nes le acompañen respetuosamente en esta primera infancia, estará marcado el camino
presente de cada día, en su crecimiento y desarrollo integral.

Esta etapa marcara significativamente la construcción de sus relaciones con el contexto


social, la incorporación de los primeros referentes familiares, comunitarios y sociales. Se
cruzan entonces en esta tarea aspectos de cuidado, de formación, de aprendizaje, con
condiciones de espacios físicos, materiales, sociales y culturales. Es una vida en medio
de muchas vidas. Es un modo de vida en armonía con otras vidas. Y mantener esa ar-
monía, tan golpeada en muchas ocasiones por las condiciones en las cuales se llega al
mundo, es hoy una tarea prioritaria para la revolución de la vida en el Ecuador.

Este sentir integral frente a la responsabilidad de los Centros Infantiles del Buen Vivir y
de Creciendo con Nuestros Hijos, garantiza y asegura en el acompañamiento cotidiano,
el ejercicio de los derechos de las niñas y los niños en sus primeros años de vida. Da
sentido a la importante tarea de fortalecer saberes y experiencias de todas las personas
educadoras del desarrollo infantil y las educadoras familiares.
Presentación 5

Este es un hermoso reto, es una oportunidad maravillosa que nos está


ofreciendo esta existencia. El Ecuador de hoy es otro, tenemos que ha-
cer conciencia que nuestro compromiso con este presente, asegurará
un mañana que siga avanzando por el largo camino del Buen vivir que…
“es la forma de vida que permite la felicidad y la permanencia de
la diversidad cultural y ambiental; es armonía, igualdad, equi-
dad y solidaridad. No es buscar la opulencia ni el crecimiento
económico infinito”. Tomado del Plan Nacional del Buen Vivir.
2013-2017.

“Como todo lo maravilloso de la vida es un universo abierto


y cada ser humano construye a la vez su propio universo de
ternura.
la premisa esencial es la de que uno tiene que ser leal
a la voz de su propio corazón, en primera instancia.
Porque… ¿Cómo podemos escuchar al mundo,
si no escuchamos la voz de nuestro propio corazón?
Al escuchar la voz de nuestro propio corazón,
nos abrimos al mundo y descubrimos todos los senderos,
los canales de la complicidad que es algo que se da de
manera sencilla.
Todo habla… y si no hemos olvidado el origen,
si recordamos como era nuestra madre por dentro,
si no hemos perdido la capacidad de asombrarnos,
somos en ese momento INTERLOCUTORES validos
Para las niñas, los niños,
la juventud y las personas adultas y viejas.”

Fragmento de entrevista a Jairo Aníbal Nino.

Escritor entre otras cosas, de literatura para niñas y niños.


6 Índice

Presentación . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 4
UNIDAD 1
Crear un ambiente psicológico estimulante. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 7

Ideas fuerza. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 8

El desarrollo y los factores que lo determinan. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 8


¿Qué entendemos por desarrollo integral?. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 8
¿Qué factores determinan el desarrollo?. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 11
¿Qué entendemos por estimulación?. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 13

El ambiente psicológico que promueve un desarrollo integral. . . . . . . . . . . . . . . . 15


El afecto y la seguridad como bases de la autoestima . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 15
El lenguaje positivo y estimulante en la interacción con los niños. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 18
La fantasía en el lenguaje. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 22
La importancia de escuchar a los niños y niñas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 23

Conclusiones del módulo. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 25

Glosario. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 25

Bibliografía. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 26
UNIDAD 1
Crear un ambiente psicológico estimulante

Bienvenidas y bienvenidos,
En esta unidad vamos a reflexionar sobre cómo entendemos el desarrollo infantil, cuáles son sus dimen-
siones y los factores que lo determinan. La lectura y la reflexión sobre estos temas deben llevarnos a me-
jorar nuestra disposición para conocer y respetar a cada niño o niña en su individualidad y libertad.

La primera condición para promover el desarrollo es la de ofrecer a los niños y niñas un ambiente psicoló-
gico positivo y estimulante que se distinga por el afecto, la calma y la seguridad. Vamos a reflexionar sobre
la importancia decisiva de este ambiente y sobre cómo podemos construirlo.

Finalmente, la unidad trata sobre el poder de la palabra y su influencia en el desarrollo infantil. Vamos a
tomar consciencia de que el lenguaje que utilizamos para interactuar con los niños y niñas deja una marca
definitiva en ellos. Así mismo, vamos a reflexionar sobre la importancia de que las niñas y niños tengan voz
y sean escuchados de manera auténtica, para que puedan ser protagonistas y sujetos de su desarrollo.

En esta unidad lograremos:


Al completar esta unidad, habrás Crear un ambiente de buen trato e interacciones
fortalecido tus capacidades para: positivas, que aseguren el bienestar y estimulen
el desarrollo integral de niños, niñas y adultos

Respetar al niño Utilizar un lenguaje


Proyectar una
o niña en su positivo y estimulante en
actitud afectuosa,
individualidad y la comunicación con los
relajada y segura.
libertad. niños, niñas y adultos.
8

Ideas fuerza
Cada unidad del módulo desarrolla unas ideas fundamentales alrededor de las cuales gira el contenido, la
reflexión y las actividades propuestas. Las llamamos “ideas fuerza” y constituyen la síntesis de la unidad,
aquello que debe quedar como el mensaje esencial y que, ojalá, se ponga en práctica en el trabajo cotidia-
no con los niños y niñas. En la unidad 1, las ideas fuerza son las siguientes:

Cada niño o niña nace Los niños y niñas poseen Los niños y niñas creen
libre y es una persona una intuición poderosa, sincera y totalmente en la
única e irrepetible, que perciben más allá de las palabra de los adultos que
merece las máximas palabras y los gestos. Por les rodean. Por ello, lo que
decimos frente a los niños
oportunidades para ello, el afecto, respeto,
y niñas marca de modo
construir su identidad, seguridad y calma que definitivo su desarrollo,
desarrollar sus proyectemos los adultos en especial la imagen de
capacidades y conquistar tienen que ser auténticos. sí mismos. Es necesario
su autonomía. utilizar un lenguaje positivo y
estimulante en la interacción
con ellos.

El desarrollo y los factores que lo determinan


El tema central de este módulo es la estimulación del desarrollo de los niños y niñas de 0 a 3 años de edad.
Empecemos por analizar cómo se entienden estos dos términos: “desarrollo” y “estimulación” y reflexione-
mos sobre las ideas personales que tenemos sobre ellos.

¿Qué entendemos por desarrollo integral?


En el año de 1990, el Ecuador se comprometió a cumplir las disposiciones de la Convención sobre los
Derechos del Niño. Este acuerdo internacional reconoció a las personas menores de dieciocho años como
sujetos de derechos, especificando que las niñas y niños tienen derecho al pleno desarrollo físico, mental
y social, y a expresar libremente sus opiniones1.

En enero de 2003, nuestro país puso en vigencia el Código de la Niñez y Adolescencia. Según el artículo
1, la finalidad de esta ley es disponer “sobre sobre la protección integral que el Estado, la sociedad y la fa-
milia deben garantizar a todos los niños, niñas y adolescentes que viven en el Ecuador con el fin de lograr
su desarrollo integral y el disfrute pleno de sus derechos, en un marco de libertad, dignidad y equidad”2.

Posteriormente en el año 2008, por medio de un referéndum, el pueblo ecuatoriano aprobó la Constitución
que hoy rige la vida del país. En el artículo 44, la Constitución dice que “El Estado, la sociedad y la familia

1 UNICEF. Convención de los derechos del niño. 2006.


2 Código de la Niñez y Adolescencia. 2003
Módulo: Estimulación temprana Integral e Inclusiva 9

Crear un ambiente psicológico estimulante


Oiga Mary ahora que hemos
podido ya hablar otro poquito,
siempre hablamos del desarrollo
integral, pero ¿qué mismo es?

Haber, primero tenernos que


entender que el desarrollo es
un derecho de todos, además
es un proceso de maduración y
aprendizaje.

Y que es eso de
integral?

Significa que debemos


desarrollar todas los ámbitos por igual y como
una unidad, o sea, no es que desarrollo la
motricidad y me despreocupo de lo afectivo,
se debe hacer como un todo.

promoverán de forma prioritaria el desarrollo integral de las niñas, niños y adolescentes, y asegurarán el
ejercicio pleno de sus derechos; se atenderá al principio de su interés superior y sus derechos prevalece-
rán sobre los de las demás personas”. En el mismo artículo, la Constitución define al desarrollo integral
como “proceso de crecimiento, maduración y despliegue de su intelecto y de sus capacidades, potenciali-
dades y aspiraciones, en un entorno familiar, escolar, social y comunitario de afectividad y seguridad. Este
entorno permitirá la satisfacción de sus necesidades sociales, afectivo-emocionales y culturales, con el
apoyo de políticas intersectoriales nacionales y locales”3.

En el 2013, el Ministerio de Inclusión Económica y Social emitió la Política Pública Desarrollo Infantil Inte-
gral, la misma que define al desarrollo como “el resultado de un proceso educativo de calidad que propicia
de manera equitativa e integrada el alcance de niveles de desarrollo en diferentes ámbitos: vinculación
emocional y social, exploración del cuerpo y motricidad, manifestación del lenguaje verbal y no verbal,
descubrimiento del medio natural y cultural en las niñas y niños menores a tres años de edad”4.

Este conjunto de normas vigentes en el Ecuador ofrecen un marco de referencia para entender al desa-
rrollo infantil y comparten algunos hilos conductores. En primer lugar, todas las normas entienden al desa-
rrollo como un derecho que tienen los niños y niñas, el mismo que debe ser garantizado por la familia,
la sociedad y el Estado. El segundo punto en común se refiere a concebir al desarrollo como un proceso
de maduración y aprendizaje que conduce a la realización o despliegue de las diversas capacidades
humanas: sociales, emocionales, intelectuales, espirituales, físicas, entre otras. Finalmente, la normativa
establece que el desarrollo de los niños y niñas requiere de un entorno que asegure determinadas carac-
terísticas como afectividad, seguridad, libertad y dignidad, sin las cuales no puede ocurrir.

3 Constitución de la República del Ecuador. 2008


4 MIES. Política Pública Desarrollo Infantil Integral. 2013 (p.17)
10

Las disposiciones de la normativa ecuatoriana se complementan con la voz de los investigadores que
aportan algunos elementos para enriquecer el concepto de desarrollo. Especialmente cabe resaltar dos
ideas: la primera se refiere a que el desarrollo es un proceso continuo que ocurre a lo largo de toda la vida
y no tiene fin; aunque, por supuesto, en ningún otro momento es tan veloz y dinámico como en la primera
infancia. La segunda idea pone énfasis en que la integralidad del desarrollo significa, no solo la necesidad
de cultivar las diferentes dimensiones de la persona –espiritual, intelectual, emocional, física-, sino también
a reconocer que estas dimensiones son inseparables. La persona humana es íntegra e indivisible: lo que
ocurre en una dimensión influye en las otras, sea positiva o negativamente. Consideremos cómo lo expre-
sa el profesor Martínez (2009) en su artículo sobre el desarrollo humano integral:
El ser humano, como todo ser vivo, no es un agregado de elementos yuxtapuestos; es un todo inte-
grado que constituye un suprasistema dinámico, formado por muchos subsistemas perfectamente
coordinados: el subsistema físico, el químico, el biológico, el psicológico, el social, el cultural, el éti-
co-moral y el espiritual. Todos juntos e integrados constituyen la personalidad, y su falta de integra-
ción o coordinación desencadena procesos patológicos de diferente índole: orgánica, psicológica,
social, o varias juntas.
Por esto, el llevar a un ser humano a su pleno desarrollo y madurez, en su realidad integral, constitu-
ye la empresa más difícil y ambiciosa que pueda proponerse una persona, una institución e, incluso,
una sociedad completa. Sin embargo, caminar en esa dirección, abriendo horizontes e iluminando
caminos, es la meta que se propone, en general toda verdadera educación…5

Finalmente, décadas de investigación han llevado a concluir que si bien el desarrollo es una conquista
de cada persona, no ocurre de manera espontánea, por simple maduración, ni es igual para todos. Un
desarrollo integral requiere un proceso continuo de aprendizaje que nunca termina y unas determinadas
condiciones en el entorno, especialmente de interacciones positivas, que lo hagan posible. A través de este
proceso continuo, que es único, cada persona va conquistando nuevas habilidades, saberes y actitudes
que le permiten construir su identidad, satisfacer sus necesidades y labrar su destino.

5 Martínez (2009), p.120


Módulo: Estimulación temprana Integral e Inclusiva 11

Crear un ambiente psicológico estimulante


Oiga Mary, la hijita de mi
amiga, tiene la misma
edad de mi guagua y no se
sienta todavía.

Tranquila doña Olguita, no se


preocupe, cada uno desarrolla a su
ritmo, además, no todos los niños son
iguales, además para desarrollarse
bien se necesita muchas condiciones,
desde la herencia hasta el ambiente
que le rodea.

¿Qué factores determinan el desarrollo?


Los autores Shonkoff y Phillips (2000), explican la naturaleza del desarrollo humano como el resultado
de una interacción dinámica y continua entre la biología y la experiencia. Como “biología” entendemos la
herencia, que es la transmisión de características de padres a hijos a través de los genes. Como “expe-
riencia” entendemos el conjunto de factores del contexto que rodean al niño o niña desde antes de nacer;
por ejemplo, la vida familiar, nutrición, entorno socioeconómico, oportunidades de aprendizaje, entre
otros. La mayoría de los investigadores que estudian el desarrollo infantil coinciden en esta idea de que
el desarrollo es un producto entre la herencia y las experiencias de vida, aunque difieran en el peso que
le otorguen a cada una.

Lo que se hereda con los genes está determinado y no podemos cambiarlo. Sin embargo, es mucho lo que
podemos hacer para ofrecer a los niños y niñas un medio favorable que promueva su desarrollo. Aunque
no resulte fácil, es indispensable actuar sobre las condiciones del entorno para que las experiencias de los
niños sean las mejores posibles en los diversos aspectos: nutrición, salud, relaciones familiares, oportuni-
dades de socialización, contacto con el medio natural, entre otros. Es muy importante que quienes trabajen
con los niños y niñas proyecten una visión optimista respecto a que sí es posible influir en el contexto para
brindar a los niños y niñas mejores oportunidades para su desarrollo integral.
12

Pensar en el desarrollo como esta interacción herencia-ambiente, tiene


el riesgo de que lo veamos como un proceso determinado solamente
desde fuera, y olvidemos el rol del niño o niña en su propio desarrollo.
Es importante añadir este ingrediente y comprender que él y ella son
participantes activos de su desarrollo, lo hacen a través de las capaci-
dades que van construyendo y movidos por la tendencia natural de los
seres humanos a explorar, comprender, modificar o adaptar el ambien-
te que les rodea. Los niños y niñas no pueden ser “espectadores” de su
propio desarrollo, resignados a lo que el medio y la herencia determi-
nen; ellos tienen que ser “protagonistas”, actores principales que tomen
iniciativa, elijan y ejerzan su libertad progresivamente y en la medida
que sea posible, de acuerdo a su edad y madurez.

La persona es una unidad compleja y dinámica que no se puede di-


vidir en partes. Cuando, por ejemplo, nos aqueja una enfermedad
en el cuerpo, esto influye también en cómo nos sentimos emocio-
nalmente, puede afectar nuestras actividades cotidianas y hasta la
relación social con los demás. Cuando tenemos dificultades en el ám-
bito afectivo-emocional, por ejemplo, estamos atravesando un duelo,
esto sin duda tiene consecuencias en nuestra salud física, en nues-
tro comportamiento, puede incluso afectar la capacidad para razonar
con suficiente claridad. Como estos se podría nombrar muchos otros
ejemplos que dan cuenta de la integralidad o globalidad de la perso-
na humana. Por ello es importante que la estimulación del desarrollo
infantil aborde las distintas dimensiones o ámbitos de modo integral.

A continuación se identifican estos ámbitos, pero solo con fines de


promover la reflexión de los educadores, pues de ningún modo se
podría sugerir su abordaje por separado. Estas dimensiones apare-
cen de modo consistente en la bibliografía sobre el tema, aunque los
nombres pueden diferir ligeramente:

Dimensión espiritual.- es común confundir a la espiritualidad con las


ideologías o las religiones y por ello se evita mencionarla como un as-
pecto del desarrollo humano. Sin embargo, es importante superar esa
confusión y pensar en lo espiritual como el sentido de trascendencia
que nos impulsa a la realización personal y a la búsqueda del bien y
la verdad. Los niños y niñas son quienes mejor reflejan la dimensión
espiritual del ser humano porque aman la vida y buscan la felicidad;
tienen una enorme sensibilidad ante las necesidades y sentimientos
de los otros; por ejemplo, se conmueven profundamente ante el do-
lor o la tristeza ajena; también muestran una admirable capacidad de
asombro frente a las maravillas de la naturaleza y de las artes. Es im-
portante cultivar este sentido de trascendencia que motiva a los seres
humanos, como una dimensión importante de su desarrollo.

Dimensión afectivo-social.- este ámbito se refiere a la vida emocio-


nal y social; comprende la personalidad y el conjunto de actitudes que
definen a la persona y con las cuales enfrenta la vida, la relación con
las demás personas y con el ambiente natural y socio-cultural en el
que se desenvuelve. Este ámbito del desarrollo incluye las capacida-
des del ser humano para auto-regular sus emociones y su comporta-
miento, es decir, para auto-determinarse y ejercer la libertad.

Dimensión cognitiva.- esta dimensión comprende dos capacidades


fundamentales que están íntimamente relacionadas: el pensamiento
y el lenguaje. El primero se refiere a todas las operaciones mentales
que utiliza la persona para comprender el mundo, procesar la infor-
mación, adaptarse a las situaciones, resolver problemas y producir
nuevo conocimiento. El lenguaje se refiere a los diversos códigos que
utiliza el ser humano para expresar su mundo interior y para comuni-
Módulo: Estimulación temprana Integral e Inclusiva 13

Crear un ambiente psicológico estimulante


carse con los otros. Estos lenguajes son diversos: gestual, corporal,
verbal, musical, entre otros.

Dimensión sensorio-motriz.- abarca dos aspectos esenciales: por


una parte el desarrollo de la percepción sensorial que les permite a los
niños y niñas captar los diversos estímulos y mensajes que reciben del
entorno, procesarlos e interiorizarlos para construir sus esquemas menta-
les. Por otra parte, está el desarrollo motor fino y grueso que les permite manejar su
cuerpo con fuerza, equilibrio y coordinación para desplazarse e interactuar con los
seres y objetos que le rodean. En la primera infancia, a esta dimensión corresponde
la estructuración del esquema corporal, que se refiere a tomar consciencia de todo el
cuerpo y sus múltiples posibilidades de movimiento y desplazamiento en el espacio.

El Currículo de Educación Inicial que el Ministerio de Educación del Ecuador puso en vigencia
en marzo de 2014 propone los diversos ámbitos del desarrollo y aprendizaje que se debe
estimular en cada uno de los subniveles de la Educación Inicial. Para los niños de 0 a 3 años,
la información se encuentra en las páginas 18 a 23 del mencionado documento.

! ¡Recordemos!
Cabe concluir esta reflexión sobre el desarrollo y sus dimensiones enfatizando
el principio de que tanto la investigación científica, como la legislación vigente,
reconocen al niño o niña como sujeto protagonista de su propio desarrollo.
Ellos, desde su mundo interior, construyen una manera particular y única de
relacionarse con el entorno natural y social que les rodea. En ningún caso se
puede considerar a los niños y niñas como objetos que “son desarrollados” por
el medio y por quienes les rodean. Se trata, más bien, de ofrecerles todas las
oportunidades posibles, en ambientes naturales y culturales enriquecidos, para
que ellos construyan su identidad y su destino.

¿Qué entendemos por estimulación?


En las últimas décadas hemos aprendido mucho sobre cómo funciona el cerebro y cómo ocurre el apren-
dizaje. También existe abundante evidencia científica respecto a la importancia decisiva de la primera
infancia en el desarrollo de la persona y sobre cómo influyen los factores del entorno. Todos esos conoci-
mientos han dado paso al surgimiento de diferentes enfoques y propuestas para lo que se conoce como
estimulación temprana.

Una definición sencilla de lo que se entiende por estimulación temprana la ofrece el profesor Raúl Téllez
cuando dice: “Estimulación Temprana es la atención que se da al niño en las primeras etapas de su vida
con el objetivo de desarrollar y potenciar al máximo sus posibilidades físicas, intelectuales y afectivas,
mediante programas sistemáticos y secuenciales que abarcan todas las áreas del desarrollo humano, sin
forzar el curso lógico de la maduración.6”

También vale considerar lo que establece la Política Pública de Desarrollo Infantil Integral del MIES:
“Los programas de atención y educación temprana a la infancia deben considerar una organización
intencional –por parte del personal pedagógicamente calificado- de ambientes confiables, seguros y
ricos en estímulos diversos, así como la planificación y ejecución de actividades y experiencias que
permitan a los niñas y niños experimentar, explorar, desarrollar su curiosidad y poner a prueba sus
habilidades, considerando su condición de ser único y al mismo tiempo diverso.7”

6 http://www.quimica.unam.mx/IMG/pdf/INTRODUCCION_A_LA_ESTIMULACION_TEMPRANA.pdf
7 MIES, Política Pública Desarrollo Infantil Integral, p.19
14

En ambas definiciones se puede notar el carácter intencional y planificado de la estimulación temprana


para enriquecer el entorno que rodea a niños y niñas, promoviendo el desarrollo de sus diversas capacida-
des. Queda claro que el ambiente y las personas que rodean a los niños y niñas son los mediadores que
deben proveer la estimulación y el andamiaje necesarios para su desarrollo; sin embargo es indispensable
que ello se haga considerando al niño o niña como “sujeto”, y nunca “objeto”, de su desarrollo. Al respecto
explica el profesor Martínez:
Con respecto al niño se hace necesario considerar algunas cuestiones. En este sentido, el programa
de estimulación temprana tiene que considerar que el niño ha de ser el eje central de este programa,
posibilitándole por sí mismo la búsqueda de las relaciones esenciales, la autoconstrucción de sus
estructuras, la consecución de los logros mediante su propia actividad.
Esto, claro está, es mucho más limitado en las etapas estrictamente más tempranas, en las que el
lactante, más bien el neonato, es totalmente indefenso y necesita del adulto para su supervivencia,
pero en la medida en que ya adquiera sus primeras adquisiciones motrices y cognoscitivas, ha de
organizarse el sistema de influencias de modo tal que posibilite su propia acción, y que no sea un
ente pasivo recibiendo estimulación, más bien, recibiendo información8.

Para que este enfoque de la estimulación temprana se pueda llevar a la práctica, es indispensable no
confundirlo con una escolarización precoz. Existe una diferencia importante entre poner en marcha in-
tervenciones educativas tempranas y oportunas, que deben ocurrir en los diversos contextos en los que
se desenvuelve la vida de los niños y niñas (hogar, barrio, comunidad, centro infantil, etc.), y adelantar el
ingreso a un sistema escolarizado formal, rígido y generalmente centrado en la transmisión mecánica de
información o el entrenamiento repetitivo de conductas. Hay que distinguir plenamente entre un enfoque
de estimulación y un enfoque de escolarización:

Enfoque de ESTIMULACIÓN Enfoque de ESCOLARIZACIÓN

• Evoca la vida cotidiana y real. • Evoca la escuela tradicional.


• Ocurre esencialmente por medio de experi- • Se da a través de actividades didácticas.
encias de vida. • Es artificial y rígido.
• Es natural y flexible. • Trata a los niños por igual,
• Se esfuerza por ser personalizado. sin atender la diversidad.
• Es lúdico y creativo. • Es aburrido y repetitivo.
• Aprovecha los grupos multiedad favorecien- • Separa a los niños por edades, con escasa
do que los niños aprendan unos de otros. o nula interacción entre los grupos.

Ojalá todas las escuelas, y en todos los niveles del sistema educativo, evolucionen hacia este enfoque de es-
timulación y logren superar las debilidades de la escuela tradicional. Existen experiencias innovadoras de las
cuales se puede rescatar importantes lecciones para mejorar progresivamente la calidad de la educación formal.

Reflexionemos en la siguiente frase:

¡Reflexionemos!
No se trata de sacar a los niños de su vida real para llevarles a
la “estimulación”. Se trata, más bien, de volver estimulante la
vida cotidiana de los niños y niñas.

Finalmente, la bibliografía sobre estimulación temprana pone énfasis en que debe ser oportuna, es decir,
no buscar niños precoces, adelantados en su desarrollo natural, sino ofrecerles una variedad de experien-
cias que les den bases para continuar aprendiendo durante toda la vida. Otros objetivos importantes de la
estimulación temprana son reforzar el vínculo madre-hijo; incluir a los padres en la crianza de sus hijos e
hijas; además de prevenir problemas del desarrollo o detectarlos, e intervenir a tiempo.

8  Martínez, F. Ponencia para la OEI, p.11


Módulo: Estimulación temprana Integral e Inclusiva 15

Crear un ambiente psicológico estimulante


Vamos a realizar unas actividades
para desarrollar la autoestima de los
niños, es importante comprender y
reflexionar lo importante que es ofrecer
afecto y seguridad a los niños para que
se puedan desarrollar bien,
así que empecemos.

El ambiente psicológico que promueve un desarrollo integral


A lo largo del módulo estudiaremos diferentes elementos que deben formar parte de la estimulación del
desarrollo, especialmente durante los primeros tres años de vida. Empezaremos por el más importante:
ofrecer a los niños y niñas un ambiente psicológico positivo y estimulante que favorezca su desa-
rrollo. Este “ambiente psicológico” está conformado por dos ingredientes principales: las actitudes de las
personas que rodean al niño o niña y el lenguaje que se utiliza en la interacción diaria.

El afecto y la seguridad como bases de la autoestima


El bebé humano, a diferencia de otras especies, nace completamente indefenso y requiere de los adultos
para satisfacer sus necesidades vitales, depende totalmente del cuidado que se le proporcione. Esto hace
que todo bebé necesite, antes que ninguna otra cosa, sentir y saber que sus cuidadores “van a estar siempre
allí” y que “no van a fallarle”. La seguridad de contar incondicionalmente con alguien para cuidarle y proteger-
le es el primer requisito para un desarrollo saludable. Los investigadores llaman a esto “el vínculo de apego”
y, si bien lo ideal es que ocurra con la madre y el padre, cuando ellos no estén presentes, otros adultos
(abuelos, tíos, educadores, entre otros) pueden ofrecer al bebé la seguridad que necesita para crecer y de-
sarrollarse. Imaginemos el nivel de angustia, desolación y dolor que sentiríamos si nuestra vida dependiera
de otros, quienes nos fallan y abandonan. ¡Ningún niño o niña debe sufrir ese desamor y abandono!
16

El bebé humano, a diferencia de otras


especies, nace completamente indefenso y
requiere de los adultos para satisfacer sus
necesidades vitales, depende totalmente del
cuidado que se le proporcione.

El primer paso, entonces, para brindar una estimulación integral e inclusiva es garantizar a los niños y
niñas la SEGURIDAD INCONDICIONAL de que pueden contar con nosotros para cuidarles, protegerles y
darles el cariño que necesitan. En otras palabras:
El sostén emocional se da en el marco de un vínculo estable, un vínculo de apego, con los cuida-
dores primarios. Este vínculo se establece desde el momento del nacimiento y permite construir un
lazo emocional íntimo con ellos. Por estable entendemos un vínculo cotidiano y previsible, y en
los primeros tiempos, con la presencia central de una o más personas que se ocupen de la crianza
del bebé. La estabilidad y la previsibilidad en el vínculo con sus cuidadores le permiten al niño cons-
truir una relación de apego seguro9.

El sostén emocional que reciba un niño o niña durante la primera infancia será determinante en la cons-
trucción de su autoestima. De ello dependen factores esenciales de la personalidad, que son parte de la
autoestima, como el autoconocimiento, la aceptación de sí mismo, el autocuidado, la autodisciplina, el
sentido de pertenencia y las actitudes de relación con los demás. Son todos factores indispensables para
una vida plena y saludable, por lo que no se puede hablar de estimulación del desarrollo si no se garantiza,
en primer lugar, ese vínculo de afecto y seguridad que acompañe a los niños y niñas en la construcción
de su autoestima.

Un ambiente de seguridad y afecto es también indispensable porque a través de él los niños y niñas
aprenden a controlar y regular sus emociones y sentimientos. Siempre decimos “los niños aprenden lo
que viven”. Sin duda van a reproducir en sus relaciones con otros, a lo largo de la vida, aquellas formas de
interacción que vivieron en su primera infancia:
Las respuestas emocionales del adulto en sintonía con el estado interior del bebé generan primero
un estado de corregulación afectiva o regulación diádica que lleva, unos meses más tarde, al
logro de la autorregulación afectiva por parte del bebé. Esto significa, por ejemplo, que si un
niño llora sin ser consolado, se encuentra solo en el aprendizaje del paso del malestar a la calma

9 Bowlby, citado en UNICEF y Fundación KALEIDOS. (2012), p. 11


Módulo: Estimulación temprana Integral e Inclusiva 17

Crear un ambiente psicológico estimulante


y al bienestar. Ese bebé puede llegar a tener dificultades para autocalmarse no únicamente en sus
primeros meses sino a lo largo de todo su desarrollo. (Schejtman y Vardy, 2008; Tronick, E, 2008)10.
Los modos en que los adultos se ocupan del niño, las interacciones y la comunicación con él, se
internalizan y el niño construye así los modelos de sí mismo que reflejan el modo en que sus padres
lo ven, imágenes transmitidas no solo en el decir sino también en el hacer con él. Una vez construi-
dos, estos modelos de sí mismo basados en las interacciones entre el niño y sus padres tienden a
persistir, y continúan operando ya a un nivel inconsciente11.

¿Cómo podemos los educadores crear ese ambiente psicológico de calma, seguridad y afecto que nece-
sitan los niños y niñas como primer requisito para su desarrollo? Revisemos algunas recomendaciones.
a) Lo primero que podemos hacer los educadores es reflexionar y tomar consciencia de nuestras acti-
tudes y luego esforzarnos a diario por proyectar respeto, seguridad y calma en la interacción con los
niños y niñas. Lo importante es conseguir que estas actitudes sean naturales y auténticas; porque si
son fingidas de nada servirá.
Los niños y niñas tienen una poderosa intuición: a través de su sensibilidad, ellos perciben más allá de
las palabras y los gestos. La intuición es un modo válido de conocer que tenemos los seres humanos
por el cual, sin necesidad de pasar por un proceso lógico de razonamiento, logramos percibir lo que
ocurre a nuestro alrededor y le damos sentido. Los niños y niñas confían en su pensamiento intuitivo,
lo viven y lo utilizan para comprender el mundo que les rodea; por ello es importante que las actitudes
de respeto, calma y seguridad que proyectemos los adultos sean genuinas.
b) Otro componente que contribuye a crear un ambiente psicológico positivo y estimulante es organizar el
espacio donde se desenvuelven los niños de manera que esté siempre limpio y ordenado. Adicional-
mente, es necesario organizar el tiempo de manera consistente, en una rutina que los niños puedan
predecir. La limpieza, el orden y una jornada bien organizada, en la que los niños u niñas puedan antici-
par lo que viene, les provocan sensaciones de bienestar y de calma. Debemos tomar en cuenta que los
niños y niñas enfrentan grandes incertidumbres, pues el mundo que les rodea es inmenso, incierto y no
lo pueden controlar; esto les genera ansiedad y en ocasiones temor. Frente a esas grandes incertidum-
bres, les ayuda mucho sentir que al menos el espacio inmediato o cercano que les rodea es estable
y predecible. Los educadores debemos estar conscientes de que nuestros esfuerzos por ofrecer a
los niños un ambiente limpio y organizado; así como una rutina estable, son importantes y
contribuyen al desarrollo emocional saludable.
c) Otra sugerencia es trabajar con las familias para que ellas tomen consciencia del papel
que juegan los primeros vínculos afectivos y la estabilidad en el desarrollo infantil. Los
resultados serán mucho mejores si los diversos espacios en los que se desenvuelve la
vida diaria de los niños y niñas (casa, barrio, centro infantil, centro de salud, etc.) son
constantes en ofrecerles la calma y la seguridad que necesitan. El orden, la limpieza y
la rutina organizada son tan necesarios en el hogar como lo son en el centro infantil u
otros espacios.
d) En los centros infantiles, es importante que los niños y niñas de todos los grupos de
edad tengan contacto con todos los educadores, para que les conozcan y estén fami-
liarizados con ellos. De este modo, cuando el educador o educadora responsable de un
grupo se ausente por cualquier motivo, los niños y niñas sentirán menos ansiedad cuando
otra persona se ocupe de su cuidado.
e) La calidad del ambiente con respecto a los factores de temperatura, humedad, ven-
tilación e iluminación también son importantes. Las niños y niños no pueden sentirse
seguros ni tranquilos cuando están sometidos, por ejemplo, a demasiado calor, hume-
dad o frío. Estos factores les causan inquietud o ansiedad. Otro ejemplo frecuente se ve
cuando las salas o aulas donde pasan los niños y niñas están recargadas de estímulos
visuales, demasiadas imágenes, demasiado color que sobre-excita los sentidos ge-
nerando ansiedad. Los adultos responsables del cuidado y estimulación debemos
realizar los máximos esfuerzos posibles por brindarles un ambiente físico de bien-
estar con suficiente ventilación, una temperatura adecuada, iluminación y estímulos
moderados. Ellos van a captar ese bienestar y calma exteriores, lo cual les ayudará en la
construcción de su serenidad y seguridad internas.
f) La naturaleza proyecta un sentido profundo de belleza y paz. Si es posible, los niños y niñas
deben tener oportunidades diarias de contacto con la naturaleza y el aire libre; lo
cual les brindará múltiples experiencias de paz y armonía.

10 Citado en UNICEF y Fundación KALEIDOS. (2012), p. 12


11 UNICEF y Fundación KALEIDOS. (2012), p. 13
18

El lenguaje positivo y estimulante en la interacción con los niños


La forma en que hablamos a nuestros niños y niñas a diario es parte fundamental del clima psicológico
o clima emocional que les ofrecemos para su desarrollo. El lenguaje, sea este gestual, corporal o verbal,
tiene un impacto muy grande en ellos y puede marcar de manera definitiva su desarrollo, especialmente
respecto a la imagen de sí mismos, la autoestima y las actitudes con las cuales se enfrentan a los proble-
mas y desafíos de la vida.

Reflexionemos sobre la diferencia entre estas frases:

¡Eres un malcriado!
Eres un niño agresivo
¡Qué peleón eres!
¡No seas gritón!
No está bien que escupas la comida.
¡Qué sordo!, ¡dije que ordenes!
Hoy has pegado y mordido a tus amigos.
¿Por qué peleas?
Estás gritando. ¡No me gusta que me griten!
Tus juguetes deben estar
recogidos antes de salir.

¡Reflexionemos!
Recordemos el poder de las palabras: no solo que dejan
huellas, sino que al ser una sentencia, tienden a cumplirse
como una profecía. Por ello es necesario que los adultos,
cuando hablamos a los niños y niñas, sin importar la edad,
evitemos palabras y frases que les pongan un “rótulo”. Los
ejemplos invitan a diferenciar entre el SER y el ESTAR.
Módulo: Estimulación temprana Integral e Inclusiva 19

Crear un ambiente psicológico estimulante


Un niño que recibe el mensaje de “eres un gritón” lo va a creer, porque confía en la palabra de sus adultos
significativos y, entonces estará convencido de que es así y de que no puede cambiar. En cambio, un niño
que recibe el mensaje de “estás gritando”, tal vez piense que lo está haciendo en ese momento, pero que
es posible dejar de hacerlo. “Gritar” es un estado de ese momento, pero puede cambiar. Son mensajes
muy distintos. Consideremos este ejemplo: A nadie le gustaría que le digan “eres un enfermo” cuando lo
ven con una terrible gripe. Todos esperamos que nos digan “estás enfermo” lo cual, en otras palabras
significa: “puedes sanar”, “mañana tal vez ya estés mejor”; “la gripe es solo un estado pasajero, no una
condición de tu SER”.

Los adultos debemos controlarnos con cuidado y ser conscientes de las palabras que usamos para hablar
con los niños, porque las huellas que dejan nuestras palabras pueden ser aún más graves que las hue-
llas de una correa. Un lenguaje negativo es la forma más común de maltrato infantil. Los psicólogos han
comprobado que los niños y niñas toman la crítica de los adultos muy en serio, les llega al fondo de su
ser. Si reciben constantes mensajes de crítica negativa se sienten culpables, avergonzados, piensen que
no valen como personas, lo cual les afecta profundamente y marca la manera de relacionarse con otras
personas y con el ambiente socio-cultural que les rodea.

Un lenguaje positivo y estimulante, en cambio, puede conseguir grandes progresos en el desarrollo infan-
til. Este lenguaje no pone rótulos o etiquetas; descalifica la acción, pero no a la persona; no juzga, más
bien da sugerencias; evita comparaciones entre los niños; les elogia por sus logros; reconoce las buenas
acciones y, sobre todo, expresa afecto y confianza en la capacidad que tiene cada niño o niña para crecer,
aprender y mejorar.

Niña mala, no se le
pega a la mamá.

Doña Olguita no le diga así,


no ve que su hija no es mala, mejor
Tiene razón Mary, dígale que no le gusta que le pegue,
ya me voy a controlar más hay que cuidar el lenguaje de los niños,
y pensar bien en lo que le ayudamosle a construir la imagen que
digo a mi bebé. ellos tienen de si mismos.
20

Analicemos ahora las diferencias en estos ejemplos:

Todos pintan con amarillo. ¿Con qué color quieres pintar?

Tienes que lavarte las manos. Nos lavamos las manos para evitar enfermedades

Si pones una ficha más, se cae. ¿Qué pasará si pones encima una ficha más?

¡Busca tus zapatos ahora! ¿Dónde habrás dejado tus zapatos? ¿Recuerdas?

¡Te dije que no patees! Me duele cuando pateas. Por favor no lo hagas.

Las frases de la izquierda son solo órdenes e instrucciones. Cuando los niños y niñas reciben estos men-
sajes, ya no tienen que pensar mucho, el adulto les “ha dado pensando” y ellos deben obedecer o repetir.
Las frases de la derecha, en cambio, invitan a pensar, provocan que el cerebro realice operaciones como
recordar, elegir, relacionar, opinar, entre otras. Por ello, se podría decir que las primeras frases no esti-
mulan el desarrollo, mientras que las segundas tienen mejor oportunidad de hacerlo. Un lenguaje abierto,
que invite a pensar y hablar, es mucho más estimulante para el desarrollo infantil que un lenguaje cerrado
que solo da órdenes e instrucciones. Podemos comunicar la misma idea pero con palabras diferentes.
Los adultos debemos hacer un esfuerzo consciente por comunicarnos con los niños y niñas empleando
un lenguaje que les haga pensar, imaginar, elaborar sus ideas. Nuestro trabajo es “hacerles pensar” y no
“darles pensando”; así como dice el refrán: “enseñar a pescar y no dar el pescado”. Si bien es importante
emplear un lenguaje sencillo y directo con los niños y niñas, esto no implica dar solo órdenes, también se
puede con sencillez explicar el porqué de las órdenes e invitar a pensar.

Finalmente, pensemos en estas frases. Ejemplos similares se escuchan con frecuencia en la interacción
con niños y niñas:
- Si te portas mal, viene el cuco.
- Solo voy abajo y regreso enseguida (el adulto sale y no regresa).
- Los niños que lloren en el centro infantil, se quedan en la tarde y no salen a su casa.
- Come la última cucharita (el niño acepta la cucharada y el adulto insiste con varias más).
- Los perros bravos van a venir por los niños malcriados.

Los adultos les debemos a los niños tanto respeto como a cualquier otra persona. No tenemos derecho
a engañarles con mitos y mentiras. Frases como las anteriores perjudican el desarrollo en lugar de esti-
mularlo, no solo que confunden el pensamiento de los niños y niñas, sino que les defraudan, lastiman su
confianza y les vuelven inseguros porque ya no saben qué creer o en quién confiar. Debemos eliminar los
mitos y las mentiras cuando nos comunicamos con ellos.
Módulo: Estimulación temprana Integral e Inclusiva 21

Crear un ambiente psicológico estimulante


¡Reflexionemos!
Otro efecto negativo de hablar con mitos y mentiras es que los adultos perdemos
autoridad ante los niños y niñas. Ellos podrán obedecer por miedo; pero no
por respeto. Si no pueden confiar en los adultos que les rodean, porque estos
mienten o engañan, tampoco van a respetarles y, al perder el respeto, el adulto ya
no puede actuar como un buen ejemplo a seguir ni como una autoridad genuina.

¿Qué podemos hacer los adultos para utilizar un lenguaje positivo que estimule el desarrollo? Veamos
algunas sugerencias:
• Utilizar un tono de voz sereno y moderado.- El tono de voz es un elemento poderoso del lenguaje no
verbal. La misma frase se puede interpretar de modos distintos, dependiendo del tono de voz con que
se la diga. Es importante que los adultos mantengamos un tono calmado y reconfortante, que anime a
los niños y niñas a expresarse y responder. Es necesario evitar los gritos, pues estos constituyen una
forma de maltrato y dan mal ejemplo a los niños y niñas, quienes lo imitarán en su trato con los demás.
• Mantener contacto visual cuando hablamos.- el contacto visual incrementa la efectividad del mensa-
je; los niños y niñas perciben que son importantes y que el adulto les pone atención. Cuando se acercan
a un para decirle algo, si no hay contacto visual, los niños reciben el mensaje de que al adulto no le
interesa y de que no es importante lo que tienen que decir.
• Ser conscientes de la postura corporal.- la diferencia de tamaño, altura y peso con el adulto puede
intimidar a los niños y niñas; es recomendable ponerse a su altura o sentarse junto a ellos para hablar.
También hay que evitar gestos del lenguaje corporal que puedan ser negativos como brazos cruzados
con fuerza, un dedo amenazante, muecas agresivas, entre otros.
• Recordar la importancia y el valor de los gestos faciales y de un lenguaje verbal cariñoso.- los
niños y niñas buscan afecto en todo momento; un abrazo, una palmada de aliento, una amplia sonrisa
del adulto pueden lograr mejores respuestas que las palabras.
• Nunca poner “etiquetas” ni comparar a los niños y niñas.- Cuando se utiliza el lenguaje para co-
rregir un comportamiento inadecuado, es indispensable que las palabras utilizadas por el adulto se
refieran a juzgar o corregir la acción, pero no a la persona, descalificándola o poniéndole “etiquetas”
negativas. El lenguaje del adulto debe permitir que los niños y niñas comprendan que su acción fue
incorrecta y que la pueden cambiar o corregir, pero que ellos continúan siendo personas valiosas,
aunque se hayan equivocado. También es fundamental que los padres, madres y educadores eviten
comparar a un niño o niña con otro; esto generalmente no da buen resultado, además de que duele y
crea resentimientos entre hermanos o amigos, lo cual puede durar para toda la vida. Otra manera posi-
tiva de corregir a los niños y niñas es decirles de qué manera sus acciones negativas hacen sentir a los
demás; generalmente son empáticos y cambian su actitud cuando se dan cuenta que lastiman a otros.
• Acompañar con lenguaje las diferentes interacciones con los niños y niñas desde que son be-
bés.- Aunque ellos todavía no respondan, o lo hagan solamente con palabras y movimientos, es impor-
tante que los adultos “conversen” con ellos todo el tiempo describiendo el entorno y las actividades de
la vida cotidiana; por ejemplo, en los momentos de alimentación, es importante nombrar los utensilios,
nombrar los diferentes alimentos, describir sus sabores, texturas, olores u otras características. Aunque
los bebés todavía no respondan, ellos están “absorbiendo” todo ese lenguaje para construirlo en su
mente y más tarde poder utilizarlo.
• Utilizar un lenguaje abierto que les invite a imaginar, pensar, buscar soluciones.- Más que dar órdenes
o instrucciones, es necesario motivar a los niños con el lenguaje para que desarrollen su pensamiento.
22

La fantasía en el lenguaje
La fantasía se refiere a provocar la imaginación de los niños y esto es
muy positivo para el desarrollo infantil. Es importante que los adultos
participemos en el juego simbólico con los niños y niñas utilizando el
lenguaje para acompañarlo. ¿Por qué no jugar con ellos y decir cosas
como las siguientes: “arre, arre caballito” (mientras montamos en una
escoba); “me duele la barriga, doctora, por favor cúreme (mientras la
niña juega a ser doctora y nos pone una inyección utilizando un palo
de helado u otro objeto); “soy una pantera y le voy a comer” (mientras
la educadora se divierte persiguiendo a los niños por el patio)? La
fantasía es determinante para el desarrollo del pensamiento y con el
lenguaje se la puede estimular de muchas formas.

El juego simbólico es una de las herramientas más importantes que


usan los niños para explorar, descubrir y comprender el mundo que
les rodea. Aunque es común escuchar que este tipo de juego aparece
después de los tres años, en realidad comienza mucho antes y los
adultos debemos estimular y acompañar a los niños y niñas jugando
y conversando con ellos.

Analicemos el siguiente cuadro que explica cómo aparece y evolucio-


na el juego simbólico12:

EVOLUCIÓN DEL JUEGO SIMBÓLICO


En esta franja de edad tan amplia, entre los 2 y los 6-7 años aproximadamente también se producen
cambios sustanciales en este tipo de juego. De hecho, se considera que ya existe juego pre simbólico
antes de los 2 años como se verá a continuación (Tabla 2.1)

Etapa 1: Juego presimbólico

Nivel I. Categorías pre simbólicas (12-17 meses)


• Empieza a identificar el uso funcional de los objetos de la vida diaria, de forma que realiza acciones
o gestos asociados con esos objetos, fuera del contexto real en que son usados. Por ejemplo; bebe
de un vaso vacío, se tumba en un cojín.

Nivel II. Acciones simbólicas sobre su propio cuerpo (16-18/19 meses)


• Realiza las mismas acciones simbólicas anteriores, centradas en su propio cuerpo pero de una for-
ma muy exagerada (hace como que come o se duerme de una forma muy evidente)
• Usa adecuadamente los objetos y juguetes grandes (casi reales) más comunes.

Etapa 2: Juego simbólico

Nivel I. Integración y descentración (desde los 18-19 meses)


• El juego simbólico comienza de forma muy simple y ahora se refiere a escenas vividas por el niño de
forma cotidiana y, por tanto, muy conocidas.
• Aplica esas acciones conocidas a un agente pasivo (objetos u otra persona). Por ejemplo; da de comer
a una muñeca, finge situaciones con los muñecos que sirven como receptores pasivos de sus accio-
nes, etc.
• Emplea acciones conocidas de otras personas, al inicio solo sobre sí mismo; por ejemplo: simula que
habla por teléfono.

Nivel II. Combinación de actores y de juguetes (desde los 20-22 meses)


• Realiza actividades simuladas sobre más de una persona u objeto, por ejemplo: da de comer a su
madre, luego a la muñeca.
• Comienza a combinar dos juguetes en un juego simulado. Por ejemplo: pone la cuchara en la cace-
rola, mete a la muñeca en la cama o monta el muñeco en el carrito.

12 Tomado de: El juego en el desarrollo infantil, p. 34


Módulo: Estimulación temprana Integral e Inclusiva 23

Crear un ambiente psicológico estimulante


Nivel III. Inicios de secuenciación de acciones o esquemas de acción (desde los 22-24 meses)
• Comienza a representar un rol. Por ejemplo: juega a las mamás. Son acontecimientos de dos o tres
acciones.
• Esas secuencias son a menudo ilógicas (peina a la muñeca, luego la pone a dormir y luego la vuelve
a peinar)
• Los objetos usados son todavía realistas y de tamaño grande, aunque empieza a usar arduamente
algunas miniaturas.
• Comienza a dar un papel más activo a los muñecos, atribuyéndoles sentimientos.
• Empieza a sustituir objetos, pero deben tener una forma parecida al objeto que sustituye.

Nivel IV. Secuenciación de acción y objetos sustitutos (desde los 30/36 meses)
• En este periodo se produce una inclusión de nuevos personajes de dicción en sus roles y disminuye
el juego de ficción referido a acciones cotidianas realizadas en casa.
• Secuencia acciones (el médico va en ambulancia, ausculta al paciente, le pone la inyección y le da
con el algodón) la secuencia se va produciendo sobre la marcha, no está planificada.
• Al inicio los acontecimientos son todavía breves y aislados, necesita objetos realistas y los roles
cambian rápidamente. Los muñecos tienen un papel activo.
• Después de los tres años el juego gana en tipos de argumentos y en secuencias más amplias y
detalladas de acción.
• Los objetos son sustituidos (una caja es una cama o un palo una cuchara)
• Mejora la negociación con iguales. La colaboración tiene una duración corta.
• Gracias a la mejora de las habilidades de comunicación los niños podrán marcar, definir y adoptar
mejor los diferentes roles, hacer explícito lo ficticio de la situación y entender las intenciones de los
otros dentro del juego de ficción.

Nivel V. Sustitución plena de los objetos y planificación (desde los 4 años)


• Se produce un aumento progresivo de la complejidad de los temas y la relación con los iguales.
• Al principio se emplean gestos y el lenguaje para establecer las diferentes escenas de juego, sin que
sea necesaria la existencia de objetos.
• Los niños son capaces de planificar el juego y de ir improvisando soluciones.
• Se realizan guiones enteros en los que la niño y el niño adoptan diferentes roles.
• La interacción con iguales permite la realización de un juego de ficción complejo y largo en el que los
niños ya comprenden que cualquiera puede representar varios papeles y que cada rol precisa de un
lenguaje y unas actitudes diferentes. Muestran variedad en las acciones que los personajes pueden
realizar y en los sentimientos y pensamientos que puede tener.
• Al final aparecerán escenarios complejos que se definirán mediante el lenguaje.
• La interacción con iguales se convierte en un juego cooperativo en el que se integran acciones y roles.

La importancia de escuchar a los niños y niñas


A lo largo de esta unidad hemos insistido en que los niños y niñas son sujetos de su desarrollo, y no “ob-
jetos” que los adultos moldean a su antojo. Este importante principio del desarrollo infantil se quedará en
palabras si los adultos no nos esforzamos por escuchar a los niños y niñas. Debemos garantizar que ellos
tengan voz, desde muy pequeños, aún antes de manejar el lenguaje verbal, cuando utilizan gestos y mo-
vimientos para expresarse.

Los adultos tenemos una tendencia a “oír”, pero no a “escuchar” verdaderamente. Esto quiere decir que
casi nunca “nos ponemos en los zapatos del otro”, interpretamos lo que dicen los demás desde nuestro
punto de vista, muchas veces juzgamos o queremos imponer nuestro criterio. Rara vez hacemos un es-
fuerzo consciente por entender el punto de vista de las personas con quienes hablamos.

En el caso de los niños y niñas, esta tendencia del adulto es más fuerte, puesto que existe una relación de
poder, en la que el adulto se siente “superior” y piensa que su tarea es formar el pensamiento y la manera
de actuar de los niños y niñas; pocas veces el adulto escucha y toma con seriedad lo que los niños hacen
y dicen.

¿Cómo podemos cambiar esta situación para dar voz y escuchar de manera auténtica a los niños y niñas?
Algunas recomendaciones sencillas son las siguientes:
• Dar opciones a los niños y niñas para que elijan. Por ejemplo, ofrecer dos juguetes que cumplan fun-
ciones similares y dejar que ellos escojan con cuál quieren jugar. Ofrecer dos alimentos que tengan el
24

mismo valor nutritivo y dejar que coman el que prefieran. Permitir-


les escoger la ropa que se van a poner, desde muy pequeños. Aún
los bebés, que no hablan ni caminan, pueden elegir en situaciones
muy sencillas de la vida diaria. Si les damos esas oportunidades de
elegir o tomar decisiones desde muy temprano, les comunicamos el
mensaje de que es importante lo que ellos piensan, dicen o hacen.
• Otra manera de dar voz a los niños es detenernos a pensar un
momento cuando ellos se niegan a hacer algo que les propone-
mos u ordenamos y hacer un esfuerzo por entender el porqué. Los
adultos tenemos la tendencia a imponer o convencer a los niños
con engaños y pequeños “chantajes” como ofrecerles un premio.
Sin embargo, sería más formativo intentar comprender por qué re-
accionan como lo hacen. Los niños y niñas siempre tienen un “por-
qué”, solo que su lógica es diferente a la lógica adulta, y por ello
nos cuesta entenderles. Si observamos con atención para captar
sus motivos o hablamos con ellos (cuando ya manejan un lenguaje
oral básico), nos podemos sorprender con sus motivos, que mu-
chas veces son más razonables que los motivos adultos. Antes de
imponer o chantajear a los niños y niñas, tratemos de entender por
qué lo hacen.
• También ayuda que los adultos repitamos lo que los niños y niñas
dicen, pero en otras palabras, para observa su reacción y ver si
hemos entendido lo que ellos efectivamente quisieron comunicar.
• Otra recomendación importante es hacer un esfuerzo por compren-
der lo que está “más allá” de las palabras de los niños y niñas. Por
ejemplo, una niña puede decir “te odio” y en realidad lo que ello
significa es que se siente sola, triste o rechazada. Los niños y niñas
no siempre manejan un amplio vocabulario para expresar sus ideas
y emociones, por ello es necesario que los adultos veamos más allá
de lo literal y tratemos de comprender los mensajes implícitos.
Módulo: Estimulación temprana Integral e Inclusiva 25

Crear un ambiente psicológico estimulante


Conclusiones del módulo
En esta unidad hemos reflexionado sobre la manera de entender el desarrollo infantil integral y
sobre la primera condición necesaria para estimularlo. Esta condición se refiere a la construcción
de un clima emocional positivo que garantice el afecto, la calma y la seguridad que requieren los
niños y niñas para el desarrollo de todos los ámbitos de su ser. Ofrecer un ambiente psicológico
positivo no es siempre fácil, requiere que los adultos seamos muy reflexivos, que auto-examinemos
permanentemente las actitudes y el lenguaje que empleamos y, sobre todo, que estemos dispuestos
a escuchar con empatía la “voz” de los niños y niñas.

La doble condición de la integralidad es una conclusión importante: en primer lugar, las dimensio-
nes del desarrollo son inseparables y se deben estimular de manera global; en segundo lugar, las
dimensiones interaccionan y se influyen mutuamente a lo largo de toda la vida.

Finalmente, la voz de los niños nos habla claro y fuerte a través de varios lenguajes (gestual, corpo-
ral, verbal…). Los adultos debemos activar nuestra capacidad de escucha y ser capaces de respetar
de manera auténtica los derechos de libertad y autonomía de cada niño o niña.

Glosario
Estos términos son importantes en la unidad y los entendemos de la siguiente manera:

• Actitud: es una disposición de ánimo o una inclinación que manifiesta la persona. Por ejemplo: actitud
pacífica, respetuosa, tolerante, desafiante, curiosa, etc.

• Afectividad: es el conjunto de emociones y sentimientos que experimenta una persona a través de las
distintas situaciones que vive.

• Afecto: amor, cariño.

• Ambiente: es el conjunto de condiciones que rodean al niño o niña; no se refiere solo al espacio, sino al
tejido de circunstancias físicas, emocionales, sociales y culturales que conforman el “clima psicológico”
en el que se desenvuelve la vida cotidiana.

• Autonomía: condición de la persona independiente, es decir, que actúa por sí misma sin depender de otros.

• Calma: paz, tranquilidad.

• Desarrollo: es el proceso continuo de aprendizaje que permite transformar el potencial de la persona


en capacidades. El desarrollo ocurre a lo largo de toda la vida.

• Escucha auténtica: significar percibir lo que dice el otro con apertura, empatía y verdadero respeto.
Es mucho más que solo oír.

• Integralidad: se refiere a una doble condición del desarrollo: por un lado incluye las diferentes dimen-
siones de la persona humana que se puede desarrollar: espiritual, cognitiva, emocional, física; y, por
otro lado, explica que la persona es íntegra e indivisible. Todas las dimensiones del desarrollo están
conectadas y se influyen mutuamente.

• Intuición: percepción íntima e instantánea de las cosas, sin pasar por un proceso de razonamiento. La
intuición es una forma válida de conocer que poseemos los seres humanos.

• Libertad: es una condición innata del ser humano por la cual decide sobre sus actos y es responsable
de los mismos.

• Respeto: consideración por la libertad, la dignidad y los derechos del otro.

• Seguridad: condición de estar libre de peligro, daño o riesgo.


26

Bibliografía
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