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Geomorfología local:

Al igual que en todo su recorrido, el río Santa en este sector Catac –


Recuay, ha erosionado progresivamente rocas volcánicas, mayormente, así
como rocas sedimentarias, con fluctuaciones en su desplazamiento lateral a
consecuencia, probablemente, de la dinámica glaciar en su retroceso en
dirección hacia el este.

Todo este mecanismo evolutivo del río ha permitido que ahora se presente
un contacto muy definido entre afloramientos de rocas (por su margen izquierda)
e importantes depósitos de material fluvio-glaciar por su margen derecha, con
una marcada diferenciación de su perfil transversal, pues, en tanto en la margen
izquierda (Cordillera Negra) el talud sobre la roca tiene una pendiente que varía
entre 25º a 50º, en su margen derecha (Cordillera Blanca), los taludes son
marcadamente menores, no más de 15º.

Por el continuado proceso de erosión del fondo del río, a la vez de


arrastrar material, también se han dado deposiciones laterales (en las zonas
donde la erosión es menor), los cuales finalmente constituyen las “terrazas
aluviales”, cuyos dimensionamientos están en relación con la dinámica del río.

Es así que estas terrazas aluviales han permitido el emplazamiento de


centros poblados, siendo que las ciudades de Recuay y Ticapampa se ubican en
la margen izquierda del Río Santa.

En base a estas características de la zona, se deduce que las terrazas


donde se ubican Recuay y Ticapampa están, lateralmente, en contacto directo
con afloramientos de rocas volcánicas, las cuales pueden estar a poca
profundidad. Ya que se encuentra en la margen derecha, la terraza esta
ausentada.

Estos son aspectos interpretativos que permiten explicar la incidencia de


los peligros ecológicos en relación con la seguridad física de estas poblaciones.
Así, se tiene que frente a un evento geológico motivador de un desastre, como
lo fue el sismo de mayo del 70’. Recuay y Ticampampa, si bien fueron seriamente
afectados, no llegaron a colapsar, como sí sucedió en Cátac.

También se puede observar una zona de deslizamiento. Estos son


particularmente abundantes en los depósitos de origen glaciar, probablemente
como resultado de la presencia de agua combinada con laderas inestables. Hay
también ejemplos de deslizamientos que han comenzado en una cobertura
glacial, relativamente superficial y que subsecuentemente han involucrado
estratos mesozoicos infrayacentes.

Los deslizamientos son particularmente propensos a desarrollarse donde


hay una combinación de taludes empinados e inestables con afloramientos de
rocas incompetentes, como por ejemplo, los miembros lutáceos de la Formación
Chicama en la cual los deslizamientos son abundantes. Los afloramientos de la
Formación Chicama en el valle del río Pativilca presentan buenos ejemplos de
deslizamientos extensos, algunos de los cuales son muy grandes. El pueblo de
Chiquián está, en efecto, situado sobre un gran deslizamiento estabilizado. Hay
otros pueblos que están igualmente situados sobre deslizamientos como por
ejemplo Succha en el cuadrángulo de Huaraz. La razón para el asentamiento de
centros poblados es que los materiales de los deslizamientos proveen tierras de
moderada pendiente que están más preparadas para cultivos y
consecuentemente atraen núcleos de poblaciones como puede observarse a lo
largo del valle del río Santa También propenden a asegurar el agua, que en un
clima árido, favorece la producción de surtidores.

Las rocas volcánicas de litología contrastante están también sujetas a


deslizamientos, particularmente donde las capas tobáceas son propensas a la
permeabilidad del agua. Esta es la situación en algunas partes, donde se
encuentra el Grupo Calipuy. Particularmente abundantes en el lado Este de la
Cordillera Negra, sobre el río Santa cerca a Huaraz.

Por otra parte, un gran número de quebradas se da en esta zona. Las


quebradas rellenadas se muestran cubiertas por depósitos aluviales, coluviales
y eólicos. Algunas de las quebradas tienen cursos de agua durante la época de
lluvias. Los depósitos de Quebrada son gravas, arenas y limos pobremente
seleccionados y ligeramente estratificados, que se acumulan como conos de
deyección a ambos lados del valle principal. Su depositación ocurre a partir de
flujos rápidos provenientes del Este. También ocurren flujos de lodo en época de
lluvias torrenciales, que originan depósitos irregulares en las salidas de
quebradas ubicadas en los tramos medios a superior de los valles.

Toda la ciudad de Recuay y Ticapampa están ubicadas sobre un valle.


Estos valles siguen la tendencia general de Este a Oeste, a la vez que van
haciéndose más amplios, se caracterizan por ser valles de actividad fluvial
durante todo el año. Sus afluentes son quebradas de actividad esporádica
durante el año y son aprovechadas para la agricultura. En el pueblo de Nepeña,
el ancho del valle puede llegar a 5 o 6 Km. Se presentan varios tipos de terrazas,
desde bancos cubiertos por una delgada capa de material hasta terrazas
compuestas en su totalidad de sedimento.