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Principales herejías:

A) Docetismo: La Encarnación es un escándalo porque no es propio ni digno


de Dios que llegue al sufrimiento y a las “limitaciones” de la carne. Ello es
vergonzoso e inconveniente para Dios. Es necesario mantener las distancias
entre Dios y el hombre. Por lo tanto, el cuerpo de Cristo es solamente una
apariencia. A ellos los rebate San Ignacio de Antioquía, para quien la
eficacia del misterio salvador de Cristo requiere de una encarnación y de
una muerte verdadera.
B) Marcionismo: Variante gnóstica, que contrapone el Dios justo y cruel del
Antiguo Testamento con el Dios misericordioso y compasivo del Nuevo
Testamento. La redención operada por Cristo (quien apareció ya como
adulto) beneficia sólo al alma del hombre y no a su cuerpo, que es materia
mala.

C) Adopcionismo: Originada en parte por los ebionitas, expone que Jesús fue
meramente un hombre, sólo que con una santidad extraordinaria. A ellos
los rebate San Ireneo de Lyon, para quien habría sido imposible la
redención verdadera. (P. Carlos Ignacio González, 2002)

Las diversas herejías cristológicas a lo largo de los siglos


Las Herejías Cristológicas constatan que a lo largo de los siglos no se ha sabido entender a
Jesús. Esto es lógico, porque es un misterio: un Dios con dos naturalezas, una divina y otra
humana.
Casi todas las herejías han mirado a Jesús desde un ángulo de vista y han despreciado o
minusvalorado, consciente o inconscientemente, el otro. Pero todas las herejías han
aportado mayor luz a este Misterio y la Iglesia ha podido profundizar en este Único tesoro de
nuestra fe: Jesucristo.
Así pues podemos decir con san Pablo: ‘Para los que aman a Dios, todo coopera al bien’;
también las herejías, porque, gracias a ellas o a causa de ellas, ha salido resplandeciente,
luminosa y espléndida la figura de Jesucristo nuestro Señor.
1.1. Docetismo:

El gnosticismo es un complejo sistema difícil de sintetizar. Se les llama “gnósticos” por la


“gnosis” (conocimiento), ya que afirmaban tener conocimientos secretos revelados a su
grupo élite, los iluminados capaces de entender esas cosas.

Muchos grupos gnósticos se tenían por cristianos, por lo que causaban una enorme
confusión. Es por eso que la Iglesia tuvo que confrontar los errores del gnosticismo y
diferenciarlos del cristianismo auténtico. Desde sus orígenes, las creencias gnósticas fueron
rechazadas por los cristianos por ser una peligrosa falsificación del Evangelio.
Los “evangelios” gnósticos más tarde se llamaron “evangelios apócrifos”. Tienen poca o
ninguna narrativa sobre la vida de Jesús. No fueron aceptados por la Iglesia como parte de
las Sagradas Escrituras.

Las creencias generalmente sostenidas por los gnósticos:


1- La posibilidad de ascender a una esfera oculta por medio de los conocimientos a los que
sólo una minoría selecta puede acceder. Cree en revelaciones secretas y en el esoterismo.

2- Mezcla las doctrinas de diversas religiones, cambiando el significado que tenían


originalmente.

3- Hay dos principios: el buen dios que creó el mundo espiritual y el perverso el cual es
responsable por la creación del mundo (la materia y el cuerpo). Nuestro cuerpo era para los
gnósticos la cárcel en la que estaba presa nuestra alma como consecuencia de una caída
original.
4- Existe una enorme jerarquía de seres espirituales.
5- Al creer que la materia es una prisión, el matrimonio, la procreación y el sexo son vistos
como algo perverso.
Al mismo tiempo, existían gnósticos que se entregaban sin problemas a todo tipo de
prácticas sexuales, ya que según ellos, “solo el espíritu cuenta”.
6- Las mujeres son espiritualmente inferiores porque son ellas las que encarcelan a las almas
inmortales en cuerpos humanos.
7- Jesús no es ni dios ni hombre sino un ser espiritual que solo aparentó tomar cuerpo y vivir
entre nosotros para darnos los conocimientos secretos necesarios para liberarnos de la
prisión que es nuestro cuerpo.
Jesús estaba asociado al dios bueno. La mayoría creían que Jesús era un auténtico mediador
entre nosotros y nuestra verdadera vida, más allá de la materia, en el dios bueno.
8- Niegan la muerte expiatoria de Jesús (ya que no tenía verdadero cuerpo). Rechazan la
resurrección del cuerpo.
9- Rechazo a las tradiciones y Biblia judía
A causa de esta herejía, por primera vez en la iglesia se menciona la sucesión apostólica
como garantía de que se guarda el depósito de la fe, ya que en ese tiempo aún no se había
establecido el Canon de las Escrituras, esta sucesión es garantía de ortodoxia.

1.2. Ebionismo:
Los ebionitas creían en Jesús como el Mesías judío. No obstante, no aceptaban su divinidad y
continuaron guardando la ley de Moisés. Conforme a las costumbres de los judíos, alegaban
que ellos eran justificados por la ley.
Usaban sólo el evangelio según Mateo, y rechazaban al apóstol Pablo pues lo llamaban
apóstata de la ley. Exponían con detalle las profecías; se circuncidaban y perseveraban en las
costumbres según la ley y el modo de vivir judío.
Afirmaban que Jesús fue justificado por cumplir la ley; y debido a su fidelidad a ella fue
llamado Jesús y Cristo de Dios, pues nadie como Él había observado la ley de manera
completa, sostenían que nuestro Señor fue un hombre en todo sentido como cualquiera de
nosotros.
Existían dos sectas entre los ebionitas. Una que reconocía que Jesús nació de una virgen. La
otra sostenía que fue engendrado como cualquier ser humano.

1.3. Adopcionismo:

Fue difundido en el siglo II por Teodoro el viejo y Pablo de Samosata.


El adopcionismo de Teodoro sostenía que Cristo era solamente un hombre, al que Dios
adoptó como hijo en el momento de su bautismo y al que confirió una potencia divina para
que pudiera llevar a cabo su misión en el mundo.

Una variante del adopcionismo es el error de Pablo de Samosata, que fue obispo de
Antioquía, entre el 260 y el 268; éste, para conservar la unidad divina, sostenía que Jesús no
era Dios sino un hombre como los demás, pero con la diferencia de que, a él, el Verbo se le
había comunicado de una manera especial, inhabitando en él.
De manera general el adopcionismo sostiene que Cristo es un simple hombre, adoptado por
Dios como portador de una gracia divina excepcional. Niega, por tanto, la Trinidad, la
divinidad de Cristo y la encarnación del Verbo.
Precedentes del adopcionismo cristiano
Había al menos dos concepciones más o menos similares de las cuales puede emanar esta
idea:
En el pensamiento judío, el mesías es un ser humano elegido por Dios para llevar a cabo su
obra espectacular: tomar a los hebreos (un pueblo hasta entonces frecuentemente sometido
por otros más poderosos), rescatarlos de la opresión y llevar el Reino de los Cielos a la tierra
trayendo paz y prosperidad. En este sentido, el mesías no es el Hijo de Dios tal como lo
considera el Cristianismo.
En la tradición griega existían héroes elevados a la condición divina después de
extraordinarias proezas o hazañas, por medio de la apoteosis. El más importante ejemplo de
esto es Heracles, que después de haber sido quemado en una pira es tomado por su padre
Zeus para gobernar a su lado. Debido al predominio del Imperio romano, cuya orientación
cultural era predominantemente griega, en la época de los primeros cristianos es altamente
probable que este ejemplo estuviera a su alcance, a la manera de una historia popular.

Al mismo tiempo, el adopcionismo era psicológicamente interesante para los primeros


cristianos, y era fácil identificarse con un héroe como Jesús, un ser humano como cualquiera
que es elegido (“adoptado”) por Dios y que en consecuencia daba esperanzas de salvación a
los propios cristianos. (Consortio, s.f.)

4. Gnosis cristiana:
Herejía difundida en el siglo II por Marción, Valentín, Epifanio y Simón el mago, según la cual
Jesús no es Dios sino un “eón” en medio de los demás que ha venido para dar el
conocimiento al hombre engañado por sus sentidos. Cristo desciende sobre Jesús en el
momento del bautismo. Es una herejía, pues crea en Jesús un dualismo de personas y
desvirtúa su misión divina y redentora. Fue combatida esta herejía por san Hipólito y san
Ireneo. En Jesús hay una sola persona, la divina, con dos naturalezas, la humana y la divina.
De nuevo, el misterio, ante el cual nuestras rodillas deben doblegarse. Si tuviera dos
personas, tendría también dos personalidades; habría dos centros de comando. La salud
psíquica y psicológica correría riesgo. Esta única persona divina de Cristo hace uso de las dos
naturalezas, sin mezcla y confusión, como de dos manos. Las dos naturalezas son
instrumentos que la Persona divina de Jesús utiliza para realizar su misión salvadora.

5. Arrianismo:
Herejía difundida en el siglo III por Arrio, que niega la divinidad de Cristo. Cristo, dice, es hijo
adoptivo de Dios, no consusbstancial al Padre. Y el E.S. es la primera criatura del Hijo, por
tanto, inferior a Él. Esta herejía fue condenada en el concilio de Nicea (325): “Cristo es
verdadero Dios y verdadero hombre”. San Jerónimo pronunció una frase célebre: “El mundo
se despertó un día y gimió de verse arriano”. Muchísimos sacerdotes y fieles habían sido
martirizados, los obispos católicos arrojados al destierro y sustituidos por arrianos. Todo
esto por culpa del emperador Constancio II, arriano, que se había adueñado de todo el
Imperio. Fue quien dijo: “Se acabaron los niceanos (es decir, los católicos hemos triunfado los
cristianos (es decir, los arrianos); si solamente pudiéramos agarrar y ahorcar a ese bandido
obispo de Alejandría”. Se refería a un gran defensor de la fe católica, Cirilo de Alejandría.

6. Apolinarismo:
Herejía difundida en el siglo IV por Apolinar, que niega el alma humana de Cristo, creyendo
que esa alma humana sería como la nuestra, pecaminosa. Así creía salvar la divinidad de
Cristo. La Iglesia en el sínodo de Alejandría (362) afirmó el alma de Cristo diciendo: “El Verbo
se encarnó para salvar alma y cuerpo; por ello tuvo que tomar un cuerpo”. Y el sínodo de
Roma del 377 condenó la herejía de Apolinar. El alma humana de Cristo no es pecaminosa,
porque no tuvo pecado original, y, por los mismos, tampoco las consecuencias de ese pecado
original, con el que nacemos todos los mortales. Sólo el pecado es quien deja la marca
pecaminosa en el alma. Jesús no tuvo pecado, por tanto, la conclusión es bien clara.

7. Nestorianismo:
Herejía difundida en el siglo V por Nestorio, obispo de Constantinopla, que sostenía dos
personas en Cristo: una divina y otra humana. El concilio de Calcedonia del 451 dice que en
Cristo hay dos naturalezas separadas, unidas en una sola persona, la del Verbo. ¿Qué
pensaríamos de un hombre que tenga dos personas o dos personalidades incorporadas en su
ser? ¿Quién mandaría de las dos?
¡Qué lucha dentro de ese mismo ser!

8. Monofisismo:

Herejía difundida en el siglo V por Eutiques, archimandrita de Constantinopla, que sostenía


una sola naturaleza en Cristo, la divina. Dio respuesta el concilio de Calcedonia del 451: en
Cristo hay dos naturalezas: una, divina, y otra, humana. Si fuera verdadera esta herejía,
¿cómo se explicarían tantas actitudes de Cristo en el Evangelio: Jesús se cansaba, comía y
bebía, caminaba, tenía unas manos, lloraba, se llenaba de santa cólera? Si no hubiera tenido
naturaleza humana, no hubiera podido realizar estas actividades que son humanas.