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Indígenas

La Prehistoria en el Uruguay es un tema en plena revisión.

A partir del contacto con los europeos en el siglo XVI, nuestro territorio comenzó a aparecer en el registro
escrito, a través de relatos de europeos o en la cartografía.

Mapa español de 1516


Esta historia fue precedida por más de 10.000 años de Prehistoria durante la cual diferentes pueblos
desarrollaron su cultura en nuestro territorio. El estudio de esta no abarca solamente nuestro territorio, sino la
zona del Paraná y la llanura sur brasileña.

Podríamos resumir las distintas etapas así:

HACE APROXIMADAMENTE 15.000 AÑOS

Aparecen los primeros pobladores de nuestro territorio. Eran grupos de hombres cazadores, similar a la
primera etapa del Paleolítico.

El paisaje era distinto al actual: El nivel del Mar había descendido. Había una amplia planicie atravesada por un
gran río donde confluían las aguas de los ríos Paraná y Uruguay salpicado de dunas y lagunas. El Río Uruguay,
corría en el norte con apenas 20 metros de ancho, en un amplio valle. Vientos helados cruzaban los suelos
apenas cubiertos por arbustos y duras plantas.

En estas praderas habitaba una megafauna PLEISTOCËNICA, junto a los grupos de hombres que a lo largo de
miles de años fueron habitando este territorio.

Distintos escenarios geográficos y ambientales de Uruguay

HACE UNOS 11.000 AÑOS

Los primeros americanos, estaban organizados en “bandas”, que se asentaron en campamentos.

Cazaban y recolectaban, lo que les proporcionaba vestido, alimentos, medicina, herramientas, armas, objetos
sagrados, entre otros. Los artefactos más característicos son las “colas de pescado” talladas en piedra.
Puntas cola de pescado

Los hallazgos más importantes se encuentran en el departamento de Artigas, a la orilla de los arroyos Catalán
Grande y Catalán Chico, sobre el río Cuareim.

HACE UNOS 8.000 A 6.000 AÑOS

El paisaje en el Estuario del Río de la Plata vuelve a cambiar. Se eleva la temperatura y la humedad, y
se desarrolla un nuevo ecosistema.
Se eleva el nivel marino, por lo tanto aparecen las praderas, montes en los ríos, palmares, bañados y costas
marinas.

Se extingue la megafauna y aparecen los antecesores de la fauna actual, como son los carpinchos, cérvidos y
especies de menor porte.

Los habitantes cazaban, pescaban y se han encontrado indicios de cultivos: maíz, calabaza y porotos.

Al final de esta época se encuentran artefactos de piedras pulidas, con lo que fabricaban boleadoras,
rompecabezas, morteros, piedras de honda.

Masa.
Laguna Negra. Rocha

Rompecabezas

Se construyen montículos llamados “cerritos de indios” y arte rupestre encontrado que se encuentran en el
departamento de Flores.

ENTRE 4.000 A 2.000 AÑOS ATRÁS

Hay un crecimiento demográfico, lo que provoca cambios sociales. Los grupos van a tener un jefe con
funciones políticas militares religiosas. Esto se demuestra por los objetos encontrados de esa época: Ajuares
para las sepulturas, cerámicas decoradas, Zoolitos, antropolitos y ornitolitos, placas grabadas, pilones.

Ornitolito
Chuy
Ornitolito
Valizas

Antropolito de Mercedes

Hay dificultades para saber cómo eran los pobladores prehistóricos de nuestro territorio. Los restos óseos
están en mal estado o son atribuidos a períodos recientes.
La licenciada Mónica Sans clasifica en 2 a los grupos de indígenas de nuestro territorio, según las culturas y
rasgos físicos diferentes en áreas geográficas distintas:
Los indígenas del Oeste: Se encontraban alrededor de los ríos Uruguay y Negro, con características similares a
los del Paraná y la Mesopotamia argentina. Las alturas oscilaban entre 1.65 m para las mujeres y 1.70 m para
los hombres. Con escasas caries, lo que demuestra una dieta basada en la caza. También presentan fracturas
en los huesos largos por las actividades grupales.
Los indígenas del Este: Se ubicaban en los alrededores de Rocha, Treinta y Tres y el Sudeste de Brasil.
Fueron los constructores de los llamados “Cerritos de indios”. Tenían una estatura de unos: 1.57 m para las
mujeres y 1.67 m para los hombres. No presentaban fracturas o traumatismos, pero tienen mayor porcentaje
de caries, seguramente debido al consumo del fruto de la palmera Butía (coquito).
Campana antropomorfa

Jarra

Punta de proyectil

Punzón de hueso

¿Dónde se ubicaban los indígenas a la llegada de los europeos en el s. XVI?

En la región del río Uruguay.


En la región central.
En la región del Este del territorio.
La conquista europea en nuestro territorio transforma la vida de nuestro suelo. Se introducen caballos en
el siglo XVI y ganado vacuno en el siglo XVII. A su vez arribaron otros indígenas alejándose de los
asentamientos europeos, trayendo conflictos.
Se introduce costumbres, creencias y tecnología desconocida. No hubo transición sino exterminio.
A la llegada de los europeos se distingue tres grupos:

 Pueblos de lengua “tupí-guaraní”

 Pueblos no guaraníes

 Cazadores, pescadores: Charrúas, Minuanes, Guenoas, Bohanes y Yaros

La cerámica era variada, con decoración y diferentes tipos de grabados, como impresiones, modelados y
pinturas. Reproducían aves, sin fondo (llamadas "campanas”) cuya función es desconocida.
En época más reciente, llegan grupos adaptados a la floresta tropical. Colonizan extensas zonas. Eran tupí-
guaraníes que introdujeron nuevas modalidades socioeconómicas.
Con la llegada de los europeos, la cultura material de estos pueblos entra en crisis aculturándose y
extinguiéndose sus formas puras. Descendientes de estos viven actualmente.

LOS CERRITOS DE INDIOS

Generaciones y generaciones de uruguayos aprendieron en la escuela que los indios que habitaron estas
tierras, antes de la llegada de los europeos y durante la conquista, eran salvajes y primitivos cazadores de los
cuales solo cabía destacar su fiereza.

Sin embargo, hallazgos arqueológicos recientemente realizados en las sierras de San Miguel, departamento de
Rocha, en pacientes estudios de los cerritos de indios, han cuestionado severamente aquellas teorías basadas
en investigaciones anteriores y en el relato de los conquistadores.

Los cerritos de indios son pequeñas elevaciones cuya estatura oscila entre unos decímetros y nunca más de
tres metros, pero aún así muy visibles en tierras llanas. Muchas veces los árboles crecen sobre ellos, lo que los
hace contrastar, aún más fuertemente, con su entorno de vegetación no arbórea.

Como son fáciles de distinguir, estos sitios arqueológicos son vulnerables y han sido afectados. Sobre algunos
de ellos se han construido galpones o puestos, otros han servido para plantar maíz o zapallo y otros han sido
destruidos totalmente dejando paso a los arrozales.

Sus emplazamientos están íntimamente vinculados a áreas bajas, planicies, esteros y bañados. En Rocha son
especialmente abundantes en los bañados de India Muerta, San Miguel y Pelotas, así como en el paso
Barrancas.
En los estudios realizados se han encontrado recurrentemente restos humanos por lo que se ha deducido que
tenían un fin funerario, sin excluir otros posibles usos en algún momento de su ocupación. En cambio, una
interpretación aceptada en círculos arqueológicos brasileños sostiene que los cerritos eran construcciones
realizadas por los primitivos habitantes de estas zonas para mantenerse a salvo de las inundaciones. Esta
teoría parece ser desmentida por la existencia de cerritos de indios en zonas no inundables o muy próximos a
elevaciones naturales.

En julio de 1991 los descubrimientos realizados por un grupo de científicos en un cerrito de indios cercano al
pueblo de 18 de Julio fueron categóricos en cuanto a atribuir un alto grado de desarrollo a la sociedad de los
aborígenes que poblaron esa región.

El asunto tuvo repercusión internacional. Un cable de la agencia de noticias Reuter dijo que el hallazgo
podía “cambiar la historia oficial del Uruguay”. “Lo que estudiamos es un yacimiento llamado cerrito, o sea una
elevación artificial construida por los indios para enterrar allí a sus muertos”, declaró a esa agencia uno de los
investigadores. “El hecho de que los indios elevaran este tipo de construcción con fines de culto revela un grado
de complejidad sociocultural que hasta ahora se desconocía para los indios que poblaron esta tierra”, agregó.

Los científicos señalaron que aquellos indígenas no eran típicamente nómades como se creía, sino que
ocupaban ciertos sitios durante un largo tiempo para luego marcharse, practicando una especie de
“sedentarismo dinámico”.

En el cerrito estudiado en 18 de julio se encontraron una docena de esqueletos de entre 2.000 y 2.500 años de
antigüedad, trozos de cerámica, restos de comida, boleadoras y adornos funerarios como dientes de lobo de
mar y caracoles de río. Estos últimos objetos demostraron para los estudiosos la preocupación de aquellas
tribus por la vida después de la muerte.

Excavación en Cerrito de Indios


Los esqueletos no serían de indios charrúas, dijeron, sino de los arrachanes, mucho menos conocidos que
aquellos porque misteriosamente desaparecieron de todas las crónicas históricas hacia el año 1700,
posiblemente exterminados por buscadores de esclavos provenientes del Brasil.

Cono de piedra Se desconoce su función

Consultada sobre cómo era la vida de los constructores de los cerritos, Gianotti reveló que, de acuerdo a las
excavaciones realizadas, “hemos documentado como novedad a destacar los restos de las unidades
habitacionales, es decir, algunos elementos que permiten acercarnos, por vez primera, a la morfología de las
viviendas, sus dimensiones y materiales constructivos. Encontramos pequeños agujeros que quedan como
improntas de los palos que sostuvieron la estructura hecha en materiales perecederos, probablemente con
hojas de palmera, paja y barro, también algunas zanjas pequeñas que rodean junto con los palos a un espacio
central con un fogón”.

Los cerritos son la memoria social de nuestros pueblos originarios, son uno de los testimonios materiales
directos de nuestros indígenas. También son –añadió- el reflejo de la complejidad social alcanzada por algunas
de las sociedades que poblaron nuestra región. Conocida tradicionalmente como área cultural marginal, estos
hallazgos permiten situar a las tierras bajas uruguayas dentro del modelo de Prehistoria regional”.

LOS ÚLTIMOS CHARRÚAS

El 25 de febrero de 1833 fueron trasladados contra su voluntad a Francia cuatro orientales de la nación
charrúa: Vaimacá Perú, Senaqué, Tacuabé, y Guyunusa. El interés científico, si es que existió, duró muy poco
y rápidamente los charrúas fueron cedidos por Francois de Curel, el responsable de su traslado forzoso a un
circo para su exhibición. Es así que fueron tratados como si fueran animales, obligados a comer carne cruda y
vivir en forma indigna, sometidos por la fuerza.
Esta lámina fue incluida en la obra. Se cree que el artista (Delaunois) ha captado esta imagen en un corralón
donde fueron exhibidos como animales para la sociedad parisina de la época.
Si bien el dibujo no transmite la fisonomía real que seguramente mostraba el grupo ya que se sabe que estaban
en avanzado estado de desnutrición (la lámina los muestra robustos) y que las vestimentas seguramente no
responden a las originarias de los Charrúas, el documento posee un alto valor histórico por constituir una de las
últimas imágenes que se conocen de estos Charrúas.
Los Charrúas que aparecen son: el cacique Vaimaca Perú, el curandero Senaqué, el joven guerrero Tacuabé y
su compañera Guyunusa con quien este último tuvo una hija

Vaimaca Perú en los fríos sótanos del Museo Del Hombre en París
y 170 años después en los húmedos del Panteón Nacional en Montevideo

Estos compatriotas, integrantes de un pueblo con activa participación en las guerras de la independencia,
dentro del Ejército Artiguista y la Cruzada Libertadora, y para quienes la vida era concebida sólo en libertad y
en su tierra, en la inmensa llanura o en la espesura del monte criollo, no tuvieron muchas alternativas para
defender su dignidad. Abandonados a su suerte, sin nadie que se interesara por ellos, estos guerreros
orientales de la Patria Vieja comenzaron su última batalla.

Senaqué murió el 27 de julio de 1833, luego de cuatro días de agonía, el diagnóstico médico estableció fiebre
de consumición originada por la desesperación, el aburrimiento y especialmente la nostalgia.
A fines de 1833 Vaimacá, el cacique, sigue la suerte de Senaqué. En setiembre de 1833 Guyunusa da a luz a
una hija de Tacuabé. Todo hace suponer que el nacimiento de la hija llevó a los padres a aferrarse a la vida.
Sin embargo la miseria, las privaciones y los malos tratos los acorralan. La madre ingresa enferma el 22 de
julio de 1834 al hotel Dieu de Lyon, falleciendo a las pocas horas. La situación era escandalosa y frente a
denuncias, la policía francesa decide intervenir cuando ya era demasiado tarde. En la ciudad de Lyon, Tacuabé
logra huir con su hija dejando sin pistas a la policía. Según investigación periodística publicada por el diario El
Día el 9 de octubre de 1938, existiría una familia francesa de Lyon que se dice descendiente de los indios
Charrúas, no habiendo en la actualidad ninguna comprobación verídica de este hecho. No es un asunto más, ni
un homenaje cualquiera. Se trata del reconocimiento a un componente étnico muy importante de nuestra
Nación. Se trata de asumir como sociedad la responsabilidad por aquellos cuyos derechos no supimos
resguardar.

"...Recordemos que ellos tienen el principal derecho y que sería una degradación vergonzosa para nosotros,
mantenerlos en aquella exclusión vergonzosa que hasta hoy han padecido por ser indianos..." José Artigas.

Sacado de blogspost

Revista Hehacer Educativo. Agosto 2004


www.rau.edu.uy/uruguay/historia/prehist.htm
http://www.rochauruguay.com/
http://www.denorteasur.com/
http://arindabo.blogspot.com/